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Antón Castro

Artistas

MAPI RIVERA EN LA CAI-LUZAN

MAPI RIVERA EN LA CAI-LUZAN

 

 

MAPI RIVERA EN LA CAI-LUZ:

DESNUDOS DE LUZ, DE SOL Y NIEVE

Caja Inmaculada inaugurará mañana miércoles, a las 20 h en la Sala CAI Luzán, la exposición 'Heliosis' de Mapi Rivera (Huesca, 1976). La artista oscense prepara actualmente su tesis doctoral sobre 'El sentido numinoso de la luz. Aproximaciones entre creación y experiencia visionaria', en cuyo contexto se incluye la exposición que ahora presenta en Zaragoza. 'Heliosis' reúne las series de fotografías más recientes de la producción de Mapi Rivera, exhibidas en soportes opacos, en cajas de luz y en proyecciones, en las que se representa a sí misma en medio de entornos naturales de una intensa luminosidad. De hecho, el tema de la exposición es la relación entre el cuerpo de la artista y esas manifestaciones de la luz solar. El resultado es de una gran belleza y espiritualidad. [Nota de Juan Castiella y su equipo.]

GARCÍA BARCOS Y STEVE GIBSON EXPONEN EN A DEL ARTE

GARCÍA BARCOS Y STEVE GIBSON EXPONEN EN A DEL ARTE

PACO GARCÍA BARCOS Y STEVE GIBSON:

MÚSICA, FÁBULA Y MIEDO

Paco García Barcos y Steve Gibson han preparado un proyecto conjunto sobre  ‘El flautista de Hamelin’, un texto recogido por los hermanos Grimm, que les permite reflexionar sobre los cuentos de hadas, el miedo, la creación, el bosque encantado, en el caso de García Barcos, y sobre la infancia corrompida, sobre la inocencia de la niñez violentada de golpe por los adultos, y sobre el dolor de la desaparición, en el caso de Steve Gibson. Paco realiza una obra en la que mezcla sus cuadros collages, los paisajes de personajes, de formas y de técnicas, así como sus libros de artista, y Steve realiza un conjunto de niños traspuestos que avanzan por el bosque hacia ningún sitio al son de la melodía del inquietante flautista. Uno de los niños, algo más pequeño, avanza en sentido contrario. La obra puede verse desde el pasado viernes en la galería A del Arte.

LABORDETA SIGUE EN EL AIRE

LABORDETA SIGUE EN EL AIRE

 

EL MAGISTERIO IMBORRABLE

DE JOSÉ ANTONIO LABORDETA

SIGUE EN EL AIRE Y EN LOS LIBROS

 

Antonio Pérez Lasheras presentó ayer el libro homenaje al poeta, cantautor y político: ‘Para creernos vivos todavía’ (Rolde)

 

 “Labordeta nos enseñó a amar Aragón sin fisuras para siempre”, dice Antonio Pérez Lasheras en el prólogo al libro coral ‘Para creernos vivos todavía (José Antonio Labordeta en la memoria)’ (Rolde de Estudios Aragoneses, 2011. 196 páginas), que se presentó ayer tarde en la librería Los Portadores de Sueños.  El volumen, que lleva una portada de Pepe Cerdá y ha sido coordinado por el propio Pérez Lasheras, es una aproximación en cuatro partes a este “hombre que nos hizo mejores a todos” y que decía de sí mismo: “soy más poeta que escritor”.

En la primera parte se recogen los textos que publicó el autor de ‘El canto a la libertad’ en la revista ‘Rolde’: poemas que había escrito para el poemario ‘Diario de un náufrago’ y que luego se quedarían fuera, un poema a Luciano Gracia, unas ‘Hojas de invierno’ y sus versos finales, ilustrados por el arquitecto Pérez Latorre, donde trazó una álbum familiar, en el que aparecían sus padres, su hermano Miguel (del que dijo: “Miguel es el mejor poeta del siglo XX en Aragón. Es un poeta redondo, creó un mundo”). En el segundo recorrido se rescatan cuatro entrevistas muy diferentes: José Luis Melero (que firmará hasta cuatro artículos más, uno de ellos sobre la vinculación de Labordeta y Zaragoza) y Vicente Pinilla conversan con el cantante y político en 1983; en diálogo con Antón Castro reconstruye la figura y el magisterio de su hermano Miguel, y les cuenta a Carlos Serrano, Rubén Ramos y Javier Aguirre su evolución y su mirada política desde su hiperactividad en el Parlamento.

La tercera parte del libro recoge textos sobre Labordeta aparecidos en la publicación aragonesa. José Luis Rodríguez le remite una “carta abierta” donde le dice que “sigo prefiriendo, porque me emociona, esa dulce y cotidiana sentimentalidad de ‘Mar de amor’ o de ‘Somos’ y que me gustaría que el himno de quienes no tenemos otra cosa que los ojos clavados muy lejos y la boca cerrada en esta ciudad de fríos y vientos que muerden los sueños fuera esa ‘Albada’ que, acompañado por la voz de Imanol, cantas mejor que nunca”. Javier Aguirre explica cómo se gestó uno de los libros más totalizadores sobre el cantautor, ‘José Antonio Labordeta. Creación, compromiso, memoria’, que dio pie a un inolvidable homenaje en el Teatro Principal que glosan minuciosamente Víctor Juan y Pepe Melero. Entre otros textos, Mario Ruiz Arganda analiza las claves de la poesía y la canción, algo que también hará el compilador Pérez Lasheras en su texto ‘Adiós a los que se quedan. La literatura de José Antonio Labordeta’.

En la parte final del libro se recoge una selección de textos, que podrían llamarse de elegía, elogio fúnebre o síntesis de una trayectoria, redactados por muchos de sus mejores amigos de varias generaciones: desde Eloy Fernández, que lo saluda como su hermano mayor y lo retrata en su último adiós hacia el Miguel Servet, a Julián Casanova, Luis Germán o Vicente Pinilla; desde Ismael Grasa y Julio José Ordovás a Daniel Gascón, pasando por Luis Alegre, Nieves Ibeas, López Susín, Martínez de Pisón, Miguel Mena, Rodolfo Notivol, Fernando Sanmartín y Félix Romeo, que fue como el hijo varón que Labordeta (padre de Ana, Ángela y Paula) no tuvo. Félix dice: “Poeta es la palabra que mejor define a José Antonio Labordeta (...) Siento un profundo dolor por su ausencia, pero una enorme alegría por las muchísimas cosas que me regaló y que también quiso regalar a todo el mundo, en sus canciones, en su acción política y también, y sobre todo, en sus poemas”. El libro se completa con la incorporación de su primer disco, ‘Cantar i callar’.

Como curiosidad, Labordeta recuerda que la censura le prohibió un poema que iba en la revista ‘Samprasarana’, del colegio familiar, donde decía, casi a la manera de Vallejo: “Si Dios pregunta por mí, decidle que ya no existo”. Este libro, y el homenaje de más 50.000 personas lo despidieron en La Aljafería, lo contradicen: existe, y ha dejado una huella imborrable que Miguel Mena resume así: “José Antonio está en el aire”.

EL ARTE DE EDITAR ARQUITECTURA

EL ARTE DE EDITAR ARQUITECTURA

 

 

EDITANDO ARQUITECTURA: MESA REDONDA EN CAMPUS RÍO EBRO

mesa redonda

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Jueves, 15 de marzo de 2012

Salón de Actos Edificio Ada Byron, Campus Río Ebro, 12:00

La formación de los estudiantes, el adiestramiento en los saberes que les serán propios, la adquisición de conocimiento en general, es por definición el objeto y razón de ser de las Escuelas de Arquitectura. En nuestro entorno occidental, la tradición de las escuelas anglosajonas ha presentado desde siempre unos servicios editoriales que han llegado a trascender los ámbitos estrictamente académicos (Oxford, Harvard, Princeton, Yale, MIT Press...). Aquí, Prensas Universitarias de la Universidad de Zaragoza, o Ediciones UPC, encauzan la labor editorial de profesores, cátedras y departamentos mediando también entre la universidad y la sociedad.

 

Por su parte, las organizaciones profesionales, los Colegios de Arquitectos, también han contado durante todo el siglo XX con sus correspondientes revistas, desde las más estrictamente corporativas para la difusión entre colegiados a las progresivamente más divulgativas, con enfoques más amplios y abiertos: Arquitectura COAM, y en Barcelona con Quaderns, multitud de revistas colegiales han venido describiendo desde distintos ángulos e intereses el complejo panorama de la arquitectura española desde hace aproximadamente 30 años: Zarquitectura en Zaragoza...

 

El tercer entorno para los estudiantes, el más amplio, la ciudad donde viven y quedan acogidos, propone una incesante oferta a través de sus museos, centros, salas... Los periódicos, en particular, y su capacidad para difundir cultura, juegan un papel determinante en el día a día de cada una de ellas: Babelia, Artes y Letras, etc.

 

La complementariedad de los tres ámbitos propicia, en el caso concreto de Zaragoza y de su pujante Escuela de Ingeniería y Arquitectura, una oferta rica y variada. Con los siete primeros libros editados por profesores de Arquitectura de la EINA sobre la mesa, el objeto de la misma es dar voz a quienes protagonizan algunas de estas iniciativas, repasar sus logros y estrategias de edición, y debatir cómo seguir haciéndolo de la manera más eficaz y provechosa.

 

Alfredo Linares Revista DPA de la UPC Barcelona

Ricardo Marco Colegio de Arquitectos de Aragón

Antón Castro Director Artes & Letras Heraldo de Aragón

Ricardo Lampreave Profesor Arquitectura EINA, Editor

Javier Monclús Coordinador Arquitectura EINA

Unidad Departamental de Arquitectura. Escuela de Ingeniería y Arquitectura

Universidad de Zaragoza

http://arquitectura..unizar.es

 

*La foto es de José Cruces.

MARILYN MONROE Y JOSÉ BOLAÑOS

MARILYN MONROE Y JOSÉ BOLAÑOS

José Bolaños: el amor mexicano

de la mujer más deseada del cine

 

 

Xavier Navaza publica ‘El último amante de Marilyn’ (Alvarellos) y narra un encuentro entre la actriz y Luis Buñuel.

 

foto ARCHIVO ALVARELLOS / GETTY IMAGES

El joven cineasta y productor José Bolaños con Marilyn Monroe en 1962

 

Marilyn Monroe (1926-1962) se enamoró, poco antes de morir, del cineasta, guionista y productor José Bolaños, nacido en México en 1935 pero con antepasados españoles en Lugo, que pertenecía al grupo de intelectuales mexicanos de izquierdas, entre los que figuraban cineastas como Carlos Velo y Julio Alejandro de Castro, y por supuesto Luis Buñuel, tal como cuenta el periodista Xavier Navaza en ‘El último amante de Marilyn’ (Alvarellos, 2012).

Marilyn Monroe se había divorciado del dramaturgo Arthur Miller en 1961, poco después de rodar ‘Vidas rebeldes’ de John Huston. Miller se había casado con Inge Morath y a principios del año 62 se había anunciado que la fotógrafa estaba embarazada. Marilyn no se lo debió tomar demasiado bien. Agobiada por la soledad, el miedo y la angustia, decidió irse unos días a México D. F. Según Navaza, que se ha basado en muchas fuentes orales, “Marilyn y Bolaños se conocieron el 22 de febrero 1962, a mediodía, en una tienda de muebles de la ciudad, ubicada en las lomas de Chapultepec, una zona residencial (...) para la burguesía adinerada de la capital mexicana. Aquella misma noche, en compañía de varios amigos, cenaron y bebieron vino hasta bien entrada la madrugada”. La actriz –a la que algunos bautizaban como “la maravillosa rubia tonta” y como “el ídolo caído”- no parecía tan desanimada: Bolaños y sus amigos “la escuchaban absortos, mientras bebían sin límite vino tinto de las más añejas bodegas europeas”. 

Bolaños y la actriz pasaron diez días de “diversión y desenfreno”. Navaza dice que el joven director “era atractivo, muy educado, insolente y simpático al mismo tiempo”, y recuerda que el cineasta Carlos Velo, autor de una  versión de ‘Pedro Páramo’ (el oscense Julio Alejandro fue el director de arte), lo calificó como “un depredador con poco talento para el montaje cinematográfico pero dotado de unas cualidades extraordinarias en el arte de la seducción”.

Durante esos días de pasión ocurrieron varias cosas: Marilyn, que iba a rodar una película con George Cukor, dio una rueda de prensa y varios fotógrafos, entre ellos Julio Mayo, un gallego afincado en México que trabajaba para los Hermanos Mayo, le tomó una foto a Marilyn en la que se veía que no llevaba ropa interior; la foto dio la vuelta al mundo. Además, Bolaños y la actriz irían a ver el rodaje de ‘El ángel exterminador’, y la actriz habló con su director Luis Buñuel. Recuerda Navaza: “En los minutos que compartieron, en presencia de Bolaños y Silvia Pinal, el director de Calanda y Marilyn intercambiaron algunas cuitas sobre el mundo del cine y el ambiente profesional de los estudios californianos”, y concertaron una cita que no llegaría a producirse porque Marilyn moriría cinco meses después.

La actriz y Bolaños iban a verse en Hollywood en primavera, pero la actriz lo llamó antes a su lado –sintió añoranza de aquellos contactos de gran “carga erótica y sensual”- y lo invitó a acudir a los Globos de Oro, donde ella dio un espectáculo lamentable de alcohol y temblores. Aquella noche concluyó el “ardiente romance”. A la vez, Marilyn se citaba con John Kennedy, y eso hacía levantar sospechas tanto al FBI, con John Edgar Hoover al frente, como al propio Robert Kennedy. A Hoover le preocupaban las relaciones de la actriz con militantes de izquierda o comunistas, y barajó que ella pudiese ser como una nueva Mata-Hari. Navaza analiza el enigma de su muerte y recuerda que fueron muchos los que creyeron que había sido un asesinato de estado.

El libro, además, efectúa una historia de exiliados, habla de personajes que regían el restaurante favorito de la actriz, habla del conductor gallego de Al Capone o recuerda las conexiones entre México y la Revolución Cubana. Y de fondo, se ve a una mujer hermosa y frágil, marcada por el miedo, la soledad y la autodestrucción. Bolaños creyó que iba a sacar beneficio de su conquista: en el fondo fue como una maldición. Eso sí, poco antes de morir, Marilyn habló con él. Bolaños nunca reveló qué le dijo.

 

LA CULTURA EN EL PAÍS VASCO

La Lamentable.org ha iniciado una serie de artículos sobre el estado de la cultura y de la creación en las diferentes comunidades autónomas. José Martí Gómez es uno de los conductores incansables de este proyecto.

Hoy, en http://lamentable.org/?p=3197#more-3197, aparece este texto. Le seguirán otros.

EMAIL DESDE EL PAÍS VASCO

Ander Gurrutxaga Abad

La cultura vasca no es un ámbito fácil de discernir. Es más fácil citarla o darla por conocida que entrar en análisis concreto. Digo esto porque de ella y sobre ella se escriben miles y miles de páginas, y no siempre contando sus realizaciones, es decir, hablando o escribiendo sobre los pintores, escultores, literatos, el teatro o el ensayo sino sobre ingredientes que no tienen que ver directamente con  la producción cultural, sino con los entornos y contextos que rodean la creatividad y que, en ocasiones, pesan más que la producción creativa.

Estos hechos suelen ser propios de sociedades donde se dan disputas ancestrales sobre la identidad de la cultura, sobre cómo debe ser expresada, en qué idioma o qué valores debe reflejar. Dicho esto, haría una primera advertencia; para comprender en toda su extensión el problema tenemos que ir a la historia de este territorio y a la historia de los otros territorios que la circundan. La cultura vasca traduce disputas y conflictos que se van remozando a lo largo del tiempo pero que nunca desaparecen del todo. Son encuentros sobre el concepto y el sentido de la identidad porque  la pregunta sobre ¿quienes somos? no es baladí, al contrario, cobra importancia porque alrededor de las respuestas se genera, al menos durante algunos años, algo parecido a la “guerra cultural”.

La disputa sobre la lengua que expresa mejor lo vasco es otro de los ingredientes imprescindibles de esta disputa. Escribir en euskera o hacerlo en castellano, durante bastantes años, no es lo mismo para los imaginarios que se mueven en la cultura vasca, sobre todo porque, prácticamente hasta la década de los noventa del siglo pasado, hay una disputa sobre la propiedad del hecho cultural, como si en los momentos de más radicalidad política y social todos se reclaman de la parte de propiedad que les pertenece; sea la que se expresa en euskera, sea la que se expresa en castellano. Las disputas sobre la propiedad son, en el fondo y en la forma, disputas sobre la identidad. De tal suerte, que el conflicto se dirime en dos direcciones; una faculta a la otra y una vez que se dice que la propiedad te pertenece, la defensa de lo identitario adquiere otra legitimidad, a veces, asociada con la creación de la industria que comercializa el producto cultural y transforma en negocio lo que, en el origen, fueron pretensiones identitarias.

LA CIUDAD Y EL CAMPO

La disputa se extiende a otros campos. Una sociedad plural como la vasca, en lo social, lo político y también en lo geográfico no puede dejar de traslucir este hecho en la producción cultural. La ciudad y el campo son paisajes que diseñan imaginarios específicos donde transcurren las tramas. La ciudad, lo sabemos, lo hemos leído en la obra de Balzac, Dickens, Fielding…generan personajes y tramas muy específicas y los valores que mueven a los personajes tiene un alto grado de complejidad. El País Vasco moderno ha tenido una relación singular, en ocasiones problemática, con el valor de lo urbano y con el triunfo de la ciudad como cuna de la modernidad. De hecho, incluso grandes movimientos socioeconómicos como el cooperativismo, o una parte sustancial del desarrollo industrial están ligados a valores con un peso específico de la tradición y la ruralidad.

La cultura no escapa a esa regla de oro; el concepto de modernidad con éxito no tiene exclusivamente origen urbano, tiene reminiscencias de lo rural, del campo, del juego de la tradición, de la comunalidad de los valores comunitarios. La disputa estética, por ejemplo, entre Oteiza y Chillida tiene mucho de esto. La literatura tampoco escapa al fenómeno ni tampoco la pintura o la arquitectura. Hay que esperar a la década de los años noventa del siglo XX para atisbar la fuga del costumbrismo ruralizante y de las tramas donde la tradición pesa tanto que lo envuelve casi todo. Coincide, por ejemplo, con el asentamiento de una literatura menos militante, pero estéticamente más definida donde la modernidad se asocia a la ciudad y los hombres y mujeres que desfilan por las tramas literarias son de “carne y hueso”.

LA LITERATURA

Se abandona la literatura de supervivencia -propia del tiempo de excepción que fue el franquismo, militante, políticamente definida, echa sobre todo en euskera y en las catacumbas de los hogares o en la sociedad del silencio de los seminarios- para pasar a la literatura definida en términos estrictamente literarios, aunque eso no signifique abandonar problemas irredentos o sin resolver del País Vasco- pero ya en esa época el lenguaje literario es más lenguaje expresivo y la construcción del mismo adquiere valor autónomo. Otro tanto ocurre con la pintura, la escultura o el ensayo. La cultura se mueve, a veces lentamente y con pequeños retrocesos, acorde con la evolución que experimenta el País Vasco.

Los conflictos culturales son encauzados por fuerzas que al comienzo no estaban y que empiezan a ser determinantes. La industria cultural descubre y se desarrolla en gran parte gracias a la normalización lingüística. A este hecho hay que sumarle el desarrollo de la autonomía vasca, la consolidación de la democracia, el crecimiento del público lector gracias al desarrollo de la educación en euskera y el peso del mercado audiovisual. Los imaginarios y modelos que habían constreñido la cultura son rebasados por las nuevas generaciones. Éstas entienden el fenómeno urbano de otra manera, comprenden que la ciudad es el paraíso terrenal que les permite alejarse de tradiciones y costumbres ancestrales y, sobre todo, del control social de las ciudades medias, las cabeceras comarcales y pueblos urbanos que refutan la modernidad para gestar imágenes edulcoradas de nuevas formas de tradición que impulsan algunas expresiones culturales sacadas del paradigma político de la izquierda nacionalista, cuando no de tradicionalismos vacuos que cierran las posibilidades de expresión artística e impide avanzar en lo que más sueñan; el mundo de rupturas donde se impone la imagen híbrida de la cultura y una nueva forma de ser contrabandista; pero esta vez lo que pasan de contrabando de unos espacios lingüísticos o políticos a otros son las propias suturas que habían conformado espacios de conflicto en las guerras culturales.

EL EUSKERA

Escribir, por ejemplo, en castellano o euskera es permisible, y no sólo porque la industria y el “vivir” de los artistas lo reclamen sino porque el imaginario sobre el que se erige la acción de comprender lo demanda. La cultura vasca se sitúa en un escenario nuevo, post identitario y no porque se niegue la identidad étnica que describe la posesión del euskera, sino porque el hecho se ha alcanzado, es evidente, se puede practicar con ella, escribir en ella y hay industrias desarrolladas a su alrededor. No es objeto, como tal, de demanda ante el poder político o los poderes simbólicos.

El euskera, y sus expresiones artísticas, se integran en los nuevos mercados que las industrias culturales crean. La gran mayoría de los artistas y literatos escriben indistintamente en euskera o castellano, editan la misma obra en ambas lenguas, componen escultura o pintura sin manejar ya los cánones de propietario. Éstos aparecen como expresiones de tiempos pasados, cuando el peso del mercado era poco importante y, en cambio, la opinión del grupo o la comunidad de la que tomaban las referencias inundaba casi todas las expresiones.

EUSKADI POST

Quién manda y ordena es esta Euskadi post identitaria son las estrategias de mercado en las industrias que venden los productos culturales y el carácter cicatrizante que representa la acción del contrabandista que se reconoce en la ciudad, en los valores marcadamente modernos, en la globalización de la identidad, en el carácter híbrido de la cultura dominante y que se mueve entre lenguas con total normalidad. Seguramente llegamos a un punto donde importan más quienes son los clientes, quienes consumen lo que la cultura crea y la fortaleza de la industria que mantener señas de identidad exclusivas o miradas envolventes “sobre lo mío”. El propietario “sabe” que ha perdido el sentido de la propiedad porque las reglas, las formas y la caja de herramientas para interpretar lo que sea la cultura pasa a manos de la gran industria audiovisual, las industrias culturales, las editoriales o las grandes cadenas comerciales. La Euskadi post identitaria sabe que el pluralismo de la propuesta cultural se adecua a los tiempos contemporáneos  y las fronteras entre idiomas, entre propuestas imaginarias e incluso entre las mitologías que tanto nos entretuvieron, dejan el paso a una nueva agenda donde se escribe en euskera y se traduce al castellano, se escribe en castellano y se traduce al euskera. La pintura se fuga de los lugares comunes y se acerca, sin visos de paternidad, a las corrientes contemporáneas deseando ser acogida por grandes marchantes para ser exhibida o comprada por particulares o grandes pinacotecas.

Esto no quiere decir que las resistencias hayan desaparecido o que en algunas grupos periféricos no se mire esta dinámica con los ojos insolventes de aquel que o no comprende o no está dispuesto a ejecutar la partitura.  Pero el coste a pagar en estos casos es casi la clandestinidad. No estar en la feria del Libro y Disco Vasco de Durango, en la pinacoteca de los museos vascos, no publicar en las editoriales que promueven la generalización de la lectura o ver el Guggenheim como algo ajeno al País Vasco es no comprender que la mejor protección de los signos de identidad de la cultura vasca no pasan por retirarse de los circuitos de la globalización, renegar del carácter industrial o empresarial de la producción cultural, sino insertarse en las redes globales, estar en el mundo, escribir en las lenguas comunes, publicar y vender lo que se escribe, se pinta o se hace.

CONCLUSIÓN
La conclusión es que en los últimos cincuenta años hemos transitado desde la supervivencia de la identidad y de la protección de lo que somos, de las reticencias a lo moderno y urbano por mor de la defensa de la tradición a la industrialización de la cultura, al carácter post identitaria de la identidad, a tener que exhibir lo que somos y lo que hacemos en el orden global, pero ya con otras reglas de juego y bajo otros supuestos.

SUSANA VACAS: SILLAS CORAZÓN

SUSANA VACAS: SILLAS CORAZÓN

LOS CUENTOS DE SUSANA VACAS

Y SUS SILLAS CORAZÓN

Recibo esta nota-cuento de Susana Vacas y sus sillas:

 

Susana Vacas desde el año 2007 ha tenido una obsesión, una entre miles, claro, una obsesión por un objeto también muy cotidiano para todos nosotros: la silla. La artista de lo mínimo se ha sentado en varios tipos de sillas, todas ellas de un tamaño adecuado a la artista, el chiquito, y con ellas ha recorrido territorios distintos, acompañada de un escultor, un diseñador y varios escritores.

Su viaje comenzó en Sicilia acompañada del escultor Federiko Martín, con quien se sentó en unas sillas sicilianas, un par de piezas escultóricas de arenisca con aplicaciones de césped y lentejuelas. Ambos contemplaron el paisaje mientras el escritor Ismael Grasa les resumía su estancia en la isla.

Pasado un tiempo, los dos artistas aparecieron sentados en dos sillas nuevas. Andaban buscando Liliput y acabaron encontrando Sakhalin y las islas Kuriles, conocidas como el Archipiélago de las Mil Islas. Todo en ellas era niebla, algas y pescado y así lo reprodujeron en estas sillas pétreas: sillas kuriles.

Por casualidades de la vida, la vida esta que nos toca en parte y en parte la que elegimos, Susana Vacas intervino en una reproducción a pequeña escala de cinco sillas del diseñador Konstantin Grcic. Con ellas formó una petit troupe de teatro y el escritor Dani Rabanaque las renombró como butacas. Serían las sillas myto.

Continuamos. Faltaban unas islas maravillosas por visitar. Esta vez el viaje tenía un objetivo: encontrar a Vaca Perezosa, propiedad del diseñador Isidro Ferrer, que de vaga que era se había ido a pacer sentada a las islas Solomon. Federiko y Susana la encontraron muy cómoda en estas sillas solomon, de alabastro, que se veían más pequeñas en la medida en que la vegetación exuberante, un idioma no conocido e incluso algún que otro caníbal las rodeaba.

Susana Vacas ha almacenado grandes experiencias en estos viajes y decidió resumirlas creando algo que conocía muy bien: otras sillas, las sillas. Sentada pensaba y dejaba volar su imaginación y reducía sus dimensiones hasta llegar elaborar una serie limitada de 50 piezas, unas sillitas (4 cms.) metálicas y personalizadas, todas distintas, a disposición de los clientes del establecimiento Soho de Zaragoza. Todavía quedan algunas, con nubes, terciopelos, tuercas, e incluso algún lindo gatito…

El  mundo de las sillas se empequeñece todavía más. Partiendo de los alambres de los tapones de las botellas de cava y añadiendo corazoncitos cojín procedentes de aquella isla corazón que la artista descubriera en el río Ebro con pierre d. la, Susana Vacas prepara once y solo once sillas corazón que evocan el lejano mundo de Oriente, el fantástico de Alicia, el urbano del plástico o el surrealista de Dalí… Se las presenta al escritor, pintor y tantas cosas José Luis Cano  y surge una cajita, una cajita-libro, titulada así, sin engañar a nadie: “silla”. 

 “Silla” se halla por nuestras librerías zaragozanas, y también a partir de ahora acompañada por las pequeñitas piezas, en la galería La Sala de la calle Las Armas de nuestra ciudad. ¿Pasáis a visitarlas? Se alegrarán de vuestra compañía…”]

PICASSO EN FOTOS EN MÁLAGA

  

Robert Capa: Picasso y Françoise Gilot.

 

Conmigo, yo mismo, yo.

Retratos fotográficos de Picasso

5 marzo – 10 junio  2012

 

§  El interés que Pablo Picasso despertó entre los fotógrafos de su tiempo dio lugar a una gran cantidad de instantáneas que forman hoy parte del imaginario colectivo. Las innumerables fotografías muestran a un artista consagrado a su obra y, a la vez, a un hombre con un talento excepcional para escenificarse a sí mismo. 

 

§  La exposición Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Pablo Picasso, reflexiona sobre el papel que tuvo Picasso en la construcción de su imagen pública y, en concreto, en la utilización que hizo de la fotografía para alimentar el culto a su personalidad.

 

§  Organizada por el Museo Picasso Málaga en colaboración con el Museum Ludwig de Colonia, la exposición reúne un total de 166 instantáneas de 34 fotógrafos, entre los que se hallan máximos exponentes de la fotografía internacional, como Man Ray, Brassaï, Robert Doisneau, Dora Maar, Irving Penn, Edward Quinn, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Michel Sima, Richard Avedon y André Villers.

 

¿Qué veo de Picasso que hace que sea Picasso?”, se preguntaba Edward Quinn, autor de innumerables fotografías del creador andaluz. Al igual que Quinn, fueron muchos –y entre ellos máximos exponentes de la historia de la fotografía— los que lo retrataron para ofrecer su propia perspectiva de la obra y la personalidad del célebre artista. El resultado es una profusión de retratos de Pablo Picasso que forman ya parte del imaginario colectivo y que han contribuido a construir el mito en torno a él, a su vida y a su obra.

 

Pablo Picasso conocía el poder de comunicación de la fotografía y desde sus comienzos se interesó por este medio. Él mismo experimentó con ella, explorando las posibilidades que le brindaba. Pero sobre todo parece ser que comprendió su importancia en la creación de una imagen pública, su capacidad para mantener el culto a la personalidad del artista. 

 

Comisariada por la historiadora Kerstin Stremmel, Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Pablo Picasso indaga en esta relación con la fotografía, para lo que muestra un total de 166 imágenes, muchas de ellas copias vintage, de 34 fotógrafos presentes en la exposición, entre los que se encuentran máximos exponentes de la fotografía internacional, como Brassaï, Richard Avedon, Robert Doisneau, Henri Cartier-Bresson, Lee Miller y Man Ray. Así, hay surrealistas como Dora Maar, retratistas de celebridades como Cecil Beaton o fotógrafos de la célebre agencia Magnum, como Robert Capa o Inge Morath. Algunas de estas instantáneas –retratos, posados en su estudio y escenas de su entorno íntimo— han alcanzado ya la categoría de iconos universales.

 

Esta recopilación abarca un periodo de tiempo que comienza a principios del siglo XX, los años de la bohemia parisina, con fotografías en las que un Picasso lúdico aparece rodeado de amigos y conocidos. Son instantáneas tomadas en su mayoría por sus amigos artistas. En su madurez, fueron creadores más renombrados los que accedieron a retratarlo, con lo que las puestas en escena resultan más rígidas y controladas. Como se explica en la publicación editada para la ocasión: “Como reacción al creciente interés por su persona, Picasso se convirtió en director –además de atrezzista y actor— de sus fotos: en un precursor de la escenificación mediática llevada a cabo por Andy Warhol“.

 

En su conjunto, las imágenes permiten componer lo que podría denominarse una “foto-biografía”, no tanto de la vida del personaje, sino de la creación icónica del artista moderno, devolviendo al espectador una nueva y coherente perspectiva del artista.

 

En la exposición se muestra también un fragmento de la película Incontrare Picasso, filmada en 1953 y obra del director Luciano Emmer, que brinda la oportunidad única de contemplar a Picasso pintando los muros de la capilla de Vallauris, así como un póster y dos documentos que la complementan. Del mismo modo, en la sala de proyección del MPM se exponen los retratos de los fotógrafos representados.

 

Las fotografías reunidas proceden de importantes colecciones públicas y privadas, entre las que se encuentran el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid; Museu Picasso de Barcelona; Atelier Robert Doisneau de Montrouge (Francia); Fondation Henri Cartier-Bresson de París ; Musée National d’Art Moderne Centre Georges Pompidou de París; Edward Quinn Archive de Uerikon (Suiza); Museo Ludwig de Colonia; Musée de la Photographie de Charleroi (Bélgica); Münchner Stadtmuseum Fotomuseum de Múnich (Alemania); Lee Miller Archives de Chiddingly (Reino Unido); Estate Brassaï; The Richard Avedon Foundation de Nueva York; y el International Center of Photography, también en Nueva York.

 

Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Pablo Picasso está organizada por el Museo Picasso Málaga en colaboración con el Museum Ludwig de Colonia, donde ha sido ya expuesta. Tras su paso por el MPM, viajará hasta el Museum für Kunst und Gewerbe de Hamburgo, donde se mostrará del 2 de agosto al 28 de octubre de 2012.

 

Publicación y actividades paralelas

Con motivo de la exposición, se ha editado en español, inglés y alemán una publicación en la que se incluyen las fotografías expuestas y que las documenta con ensayos de Pierre Daix, experto en la obra picassiana y autor de la primera biografía publicada del artista, al que conoció personalmente; la poeta austriaca Friederike Mayröcker; la escritora y comisaria artística Katherine Slusher; y la comisaria de la exposición, Kerstin Stremmel.

 

Conmigo, yo mismo, yo coincide con la exposición Prince/Picasso. Ambas son el punto de partida del seminario Fotografía, mito y apropiación, que tendrá lugar en el Auditorio MPM los miércoles del mes de marzo con el fin de acercarse al concepto del artista como icono, así como de abordar los iconos que el artista utiliza y pone en juego en su trabajo. Coordinado por Alberto Martín, especialista en Historia de la Fotografía, en el seminario participarán la directora de la Kunsthalle Zürich, Beatrix Ruf (7 de marzo); el director de la Académie de France en Roma y profesor de Historia del Artes Contemporáneo de la Universidad François-Rabelais de Tours, Eric de Chassey (14 de marzo); Gerard Vilar, catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universitat Autònoma de Barcelona (21 de marzo);  y Estrella de Diego, ensayista y catedrática de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid (28 de marzo).  Todas tendrán lugar a las 19.30 horas y la entrada será libre y gratuita hasta completar aforo. Los que deseen recibir un certificado de asistencia podrán matricularse de modo gratuito en la web del MPM: www.museopicassomalaga.org

 

Del mismo modo, Conmigo, yo mismo, yo será dos veces al mes el tema principal de las Charlas en el Museo, las visitas guiadas que cada jueves a las 18.00 horas tienen lugar en el MPM. Para participar, tan sólo es necesario inscribirse en la Taquilla, pues la visita es gratuita con la adquisición de la entrada.

 

Conmigo, yo mismo, yo. Retratos Fotográficos de Picasso  y el seminario Fotografía, mito y apropiación están enmarcados en el programa Picasso 20 Miradas. Málaga, 20 años bajo la mirada de Picasso.

 

Conmigo, yo mismo, yo.

Retratos fotográficos de Picasso

5 marzo – 10 junio  2012

 

Comisaria: Kerstin Stremmel, comisaria asociada Museum Ludwig, Colonia

 

Número de obras: alrededor de 120 fotografías.

 

Artistas: Rogi André, Richard Avedon, Cecil Beaton, Bill Brandt, Brassaï, René Burri, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Chim, Lucien Clergue, Jean Cocteau, Denise Colomb, Robert Doisneau, David Douglas Duncan, Yousuf Karsh, Jacques-Henri Lartigue, Herbert List, Dora Maar, Madame d’Ora, Man Ray, Willy Maywald, Gjon Mili, Lee Miller, Inge Morath, Arnold Newman, Roberto Otero, Irving Penn, Julia Pirotte, Edward Quinn, Willy Rizzo, Gotthard Schuh, Michel Sima, Horst Tappe y André Villers.

 

Coproducción: Museo Picasso Málaga y Museo Ludwig de Colonia, Alemania.

*Esta información, así como la foto, son de prensa del Museo Picasso de Málaga.