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Antón Castro

Artistas

MAPI RIVERA: EXPLORADORES DEL INFINITO

MAPI RIVERA: EXPLORADORES DEL INFINITO

EXPLORADORES DEL INFINITO

Las series de imágenes que concibo son enjambres de sentido, colmenas que beben de una misma imagen líquida, dulce e inspirada.

Me gusta trabajar en la abundancia. Las obras que muestro, son solo la punta de un iceberg, hay otro mundo sumergido de ideas, apuntes, bocetos, fotografías descartadas, que sostienen esta otra realidad de imágenes emergidas.

En el proceso creador, lo que permanece oculto tiene tanto o más valor que lo que se muestra, en la medida que ayuda a despuntar y comprender este universo visible. Lo invisible, aquella primera idea o trazo inspirado, bebe precisamente y de forma directa del Misterio, del roce que enciende la visión interior, el fulgor creativo que nos impulsa a tomar un lápiz, dibujar, apuntar.

Para mí siempre es un reto conseguir hacer emerger estas imágenes primeras, con su fuerza inspiradora, conseguir mantener latente la semilla que las hace estallar en mi visión. Las series fotográficas que elaboro, beben de esta Fuente primera, emergen del sustrato de lo que permanece oculto, se evidencian para contar lo que me fue dado.

Transmiten el pulso de lo inefable, son la huella de mi encuentro con lo numinoso.

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http://www.mapirivera.com/dibujar-con-luz-viva/

JAVIER CINCA (VIRIATO) RETRATA AL COLECCIONISTA ROMÁN ESCOLANO

JAVIER CINCA (VIRIATO) RETRATA AL COLECCIONISTA ROMÁN ESCOLANO

Por Javier Cinca (Viriato). Librero, editor y poeta.

Cuando Alejandro me convenció para participar en este acto en homenaje a Román le comenté que prepararía un texto sobre ROMÁN Y LA NUEVA OLA ZARAGOZANA. Antes que nada, y aunque parezca una obviedad, quiero hacer una puntualización para evitar susceptibilidades: esto que voy a contar es un relato personal, y por tanto totalmente subjetivo; nada que ver con un trabajo periodístico o de historiador.

Empezaré leyéndoles un fragmento de una entrevista que realicé a Román en la primavera del año 1982. Apareció en el número 1 de un fanzine llamado Particular Motors, junto a otra entrevista al ‘selector’ Cachi.

 

P- ¿Cuántos años llevas interesado en la música?

R- Desde el año 60, un poco antes en realidad.

P- ¿Qué eventos importantes has presenciado?

R- Estuve en el estreno de ¡Qué noche la de aquel día!, que contó con la presencia de Beatles. Eso fue en el Odeon de Londres en el 64. También estuve en los Encuentros de Pamplona, en el verano de 1972,  donde conocí personalmente a John Cage. Luego, en el 73, estuve viendo a Bowie,

P- Debes de tener una colección de discos considerable.

R- De clásica tengo un mínimo selecto. Luego tengo casi todo del free jazz clásico (Coltrane, Shepp, Chicago Art Ensemble...), bastante música contemporánea y ahora me están interesando las cosas que tenéis por aquí: Cabaret Voltaire, John Hassell & Eno, The Red Crayola... Ah, también están las colecciones de las revistas del movimiento underground, tengo casi completas OZ, IT y ACTUEL.

P- ¿Crees que la música es hoy en día el medio de expresión más importante?

R- Sí, pero sin olvidar un instante que es sobre todo una industria. De todas formas yo a lo que le doy más importancia es a las referencias culturales. La música no es un fenómeno aislado sino que la veo íntimamente relacionada con la literatura, la plástica... Hay que decir también que es la primera vez, ahora, que se produce un movimiento musical general en todo el mundo, y esto es importante.

P- ¿Qué piensas del movimiento Punk?

R- Lógico por completo. Me parece una consecuencia del desempleo juvenil y el cambio social. Si las cosas van mal, la respuesta es siempre más dura. También lo veo como una consecuencia de la cultura urbana a tope de hoy.

P- ¿Has realizado alguna actividad creativa?

R- No, quizá debido a mi profesión. Me considero un sujeto recipiendario perfecto.

P- Lo que tiene también su importancia. ¿Y no te entra nunca el gusanillo?

R- No, no... Aparte que no he tenido la más mínima formación ni preparación. Todo lo que he conocido ha sido por mi propia inquietud.

 

 

P.M. fue uno de los primeros fanzines que se hicieron en la llamada movida. Aunque reconozco la originalidad del término movida, prefiero llamarlo nueva ola, término más querido por sus ecos (New Wave, Nouvelle Vague...) y que delimita mejor el terreno. Lo prefiero también a posmodernidad, también muy emparentado.

Si tuviera que datar el nacimiento de la nueva ola como movimiento no dudaría: tal y como cuenta Paco Felipe estaban dando los últimos toques antes de la inauguración del bar ESCAPARATE cuando se enteraron de que unos guardias civiles habían asaltado el Congreso: febrero 1981.

Hay un artista, poeta e industrial (como se decía antes) que publicó hace unos años un libro de más de mil páginas en el que, aparte de contar con detalle sus poco memorables (para los demás) devaneos amorosos, intentaba demostrar que la movida zaragozana surgió y se desarrolló en su local del Casco Viejo. El autor se mete con los de la “zona alta”, y conmigo concretamente, en varias ocasiones (por eso se la devuelvo aquí), tildándonos un poco de ‘modernos’ superficiales, mucha apariencia pero poca sustancia. Sí, allí había un escenario y actuaban grupos de teatro y de música, y tocó Bunbury con 14 ó 15 años y... Pero todos los que vivieron de cerca esa época saben con certeza que el corazón de la nueva ola se encontraba en los aledaños del Paseo de Sagasta. Me ceñiré a dos locales, para mí los más emblemáticos el ya citado ESCAPARATE y el CALIGRAMA, ambos con artistas gráficos entre sus dueños (Jesús Lapuente en el primero; Sergio Abraín y Alberto Ibáñez en el segundo), aunque hubo muchos otros, como el ILIUM, con Pilar Molinero y el divino malvado Teles, luego refundado como INTERFERENCIAS, con Inma y Miguel Goyanes;  o los ya más tardíos MODO, EN BRUTO.... Sí, algunos de los grupos que se hacían no iban más allá de buscarse un nombre y, técnicamente, era todo muy precario. Primaba la actitud sobre la técnica, pero esa energía también se materializó en obras. Y grupos como Más Birras, IV Reich o John Landis Fans (luego JLF), que alcanzaron repercusión y reconocimiento, se formaron allí.

Si tuviera que elegir la característica que mejor defina la explosión de creatividad que acompañó al punk y la nueva ola, sería su heterogeneidad, casi promiscuidad. Con la música como elemento aglutinador, y omnipresente, se produjo una coexistencia, convivencia incluso, entre individuos y corrientes muy diferentes. Individuos de distintas generaciones (de Román con sus 48 años a chavalas y chavales de 15 ó 16). Gente que venía de la contracultura, y gente que venía de nuevas. Todos desideologizados

Rockeros, mods, rockabillis, punks, tecnos y vanguardistas. Músicos, pintores y escultores, dibujantes, diseñadores, culturetas, periodistas y aficionados o espectadores. Los poetas entonces no escribían poemas, sino letras de canciones. Heteros y homos. Fumetas, yonquis y camellos, cubateros, cerveceros y abstemios.

(Permítanme un inciso: A veces pienso que lo raro es que los de mi generación y próximas no estemos todos mal (o peor) de la cabeza. De niños nos educaron en el nacionalcatolicismo, luego fuimos simplemente cristianos, más tarde marxistas, enseguida marxista-freudianos, y luego nos volvimos contraculturales, llegó el hippismo. Libertarios. Y por fin la posmodernidad y con ella la expansión de las drogas. Drogadictos. Y después, por fin, NADA. No la Nada mística, de disolución del yo en el TODO, pero casi).

Bueno, pues en esta galería de personajes Román era uno más, tal y como se recoge en la serie de retratos que el fotógrafo Javier Inés realizó para Caligrama, algunos de los cuales aparecen en el catálogo de Sergio Abraín: “Pata Gallo y Caligrama. Espacios de una década”. Asiduo de ambos locales, y de mi tienda DISCO-SHOP PIRATAS en la misma calle Moncasi, Román, con su aspecto atildado, era un hombre de costumbres tradicionales y políticamente moderado. Él y Carmen de jóvenes eran monárquicos, donjuanistas (creo recordar que me contó que fueron a recibir a Don Juan a su regreso del exilio), aunque luego votarían Suárez. Pero lo que lo hizo identificarse con la nueva ola fue su irresistible afición a la cultura y, muy especialmente, a todo lo que supusiera novedad y vanguardia artística. Él fue uno de los puentes más sólidos que enlazaron la nueva ola con las vanguardias de las décadas anteriores, más allá de las experiencias de arte postal de Abraín o de las de música concreta de Pablo A. Giménez con el Estudio de Música Electrónica (con Fatás, Colomer y Medalón) a mediados de los 70. Pablo recibió con entusiasmo el do-it yourself de la nueva ola y retomó su carrera en solitario grabando media docena de cassettes y cds que hoy despiertan el interés de los expertos.

El concepto de vanguardia ha perdido ya casi todo su sentido, limitándose prácticamente su uso a las vanguardias históricas, ese término tan contradictorio que une lo que va a ser con lo que ya fue.  Hoy TODO es vanguardia. Por eso me gusta jugar con la idea de que la de los 80 fue la última vanguardia zaragozana. El ambiente era propicio, ya que algunas instituciones como la DPZ, con Juanjo Vázquez en la trastienda, y el Ayuntamiento apoyaron durante unos años con decisión Festivales como los de Fotografía y Video y En la Frontera, sobre todo el primero, celebrado en el Antiguo Matadero en crudo, antes de ser reformado: un escenario inmejorable para la cultura llamada industrial que se estaba gestando. Invitando también a artistas multimedia como Françesc Torres o Enzo Minarelli a ejercer su magisterio.

Fanzines y cómics, moda, videoarte, instalaciones y performances, eventos, arte postal y música. También música experimental, ruidista, industrial, que retomaba la herencia futurista con una mirada benévola hacia la tecnología, todavía la máquina, con la ilusión de su uso con fines subversivos y liberalizadores, de lucha contra CONTROL y afirmación del individuo. Novelistas como Burroughs o Ballard habían pasado a ser referentes sustituyendo a pensadores, psiquiatras o filósofos.

Antes del final de la década esa vanguardia, efímera como toda buena vanguardia, se extinguió, aquejada de múltiples patologías (como se dice en estos días), entre ellas subvencionitis y cultura del pelotazo en general.

Les diré que intento no perderme los programas culturales de Aragón TV y admiro el altísimo nivel y calidad de nuestros creadores, jóvenes y no tan jóvenes. Pero pienso también que lo que se hizo en esos años fue el rudimento de todo lo que vino después. Me gusta contemplarlo como uno de esos felices momentos en que la alta cultura se une a la cultura popular, no olvidemos que muchos de los músicos de la new wave salían de Escuelas de Arte.  Su iconoclasia, la inmediatez y accesibilidad que daban soportes como el cassette, la fotocopia o el video, el háztelo-tú-mismo, su carácter alegal y desinteresado, la libertad de expresión individual tras años de ideologías y décadas de oscuridad (no olvidemos que veníamos de la gusanera, esa Zaragoza de curas y militares), la transgresión, el afán por nuevas experiencias, todo ello hacen de este periodo algo especial.

Quizás el interés por la vanguardia sea una supervivencia de la mentalidad infantil. Román poseía esa inocencia, esa curiosidad insaciable y ese afán de novedades, modelado todo por ello por una información y una formación en el gusto, fruto de muchos años de experiencia. De una educación exquisita, amable en el trato, bondadoso en grado sumo. Y generoso. A Román le encantaba regalar, y ejercer un poco de micromecenas. Pequeños regalos a los amigos y grandes, enormes regalos como éste que nos reúne hoy aquí: la colección de arte gráfico de más de 700 obras al Gobierno de Aragón.

(Breve inciso: 700 fueron también los discos que regaló a su amigo, vamos a llamarlo Carlos, según me contó hace poco este mismo. Habían trabado amistad tras coincidir varias veces comprando discos en la mítica tienda de fotografía Marín Chivite a finales de los años 60. No me los regalaría a mí porque sabía que yo terminaría vendiéndolos. Esa estantería en la casa de Carlos donde se encuentran es un cofre con algunos de los tesoros discográficos más valiosos de las últimas cuatro décadas del siglo XX. Y si añadimos la colección del propio Carlos, que a sus 70 años, y con un cáncer superado, sigue comprando discos con el mismo entusiasmo, ya tenemos otro museo imposible).

Pero, ¡ojo!, los regalos de Román tenían seguimiento. Y su hipersensibilidad le ocasionaba muchos disgustos con las que consideraba muestras de desconsideración, de aprovechamiento o de poco aprecio. Alguna vez se le llegaban a saltar las lágrimas recordando ingratitudes y agravios. Por eso sería tan importante que, de una vez, la institución recipiendaria (como diría Román) asumiera la tarea de darle la dignidad que merece a esta colección de arte que, según dicen, tiene un nivel internacional de primer orden.

Para terminar, quiero citar aquí un par de respuestas de la excelente entrevista, esta sí, que le hizo Antón Castro en 2002, veinte años después de la que iniciaba este relato:

Para ser coleccionista más que dinero es imprescindible la curiosidad, el espíritu de libertad, la buena fe.

El Arte me ha dado felicidad y amplitud de miras. Me atreví a abrir la ventana y a mirar por ella. Y entraron aires nuevos.

 

*Cortesía de Javier Cinca y Alejandro Ratia.

 

LA EXPERIENCIA DE 'DE VUELTA CON EL CUADERNO'. CLARA MARTA MORENO

LA EXPERIENCIA DE 'DE VUELTA CON EL CUADERNO'. CLARA MARTA MORENO

 

¿Quién le iba a decir a Clara Marta Moreno que el proyecto ‘De vuelta con el cuaderno’ iba a llegar a los diez años y reuniría a más de 600 dibujantes de distintos lugares de España y del mundo, y que iba a convertirse en un fenómeno a imitar en Sevilla, Barcelona, Lisboa, ciudades de Estados Unidos como Portland o incluso en Marruecos? De entrada, ha cristalizado en la muestra ‘10 años dibujando (2009-2019)’, que puede verse en la Casa de los Morlanes. Y ya ha inspirado proyectos como ‘Compostela ilustrada’.

Clara Marta Moreno, profesora en las Escuelas de Arte y Diseño, se interesó por los diarios gráficos a los que quería dedicar su tesis doctoral; no tardaría en ver que el artista portugués Eduardo Salavisa ya había recorrido el camino que ella soñaba recorrer. Con todo, «tras un mes y medio de enfado», decidió seguir adelante y conectar con él, y concibió un bonito proyecto, ‘La revuelta de los cuadernos’, que iba a acoger la Fundación Norte y su coordinadora Ana Revilla. Aquella idea, pensada para los niños y para los alumnos de arte, no salió adelante, aunque llegó a presentarse en el Centro Joaquín Roncal.

Severino Pallaruelo en el origen

Algún tiempo después, el escritor, etnógrafo, fotógrafo y dibujante Severino Pallaruelo fue a la Escuela y se conocieron. El director, Jaime Ángel, les dijo: «Sois almas gemelas». Pallaruelo, un apasionado del cuaderno –«escribe textos y luego los ilustra; hace dibujos y luego les coloca notas», dice Clara Marta–, quiso saber qué hacía la profesora además de dar clases.

Le dijo que le interesaban muchos los cuadernos, y que incluso los había utilizado como herramienta en clase con otros profesores. «Severino se emocionó con la idea y me pidió bibliografía. Al final, por pereza, le mandé el proyecto y fue con él a las Cortes de Aragón, habló con el alcalde de Jaca, y le propuso que hiciese un curso sobre el cuaderno en la Universidad de Verano. Me llamó y me dijo que nos dejaban presentar el proyecto al día siguiente a las once. Esa noche hice la programación. El tribunal universitario no se lo podía creer, se chotearon de mí. “¿Un cuaderno de dibujos? ¿A quién puede interesarle eso?”. Hablaron de un curso para quince personas, y alguien dijo: “Y sobrarán plazas”. Al final se apuntaron 77 personas, y una década después hemos cerrado en 120 porque ya no es fácil», recuerda Clara.

La propuesta de Clara Marta Moreno se ha mantenido a lo largo del tiempo. «Hacemos seis ponencias de seis grandes dibujantes que cuentan un poco cómo trabajan, sus métodos, la relación con los materiales, qué le interesa más. Eso al principio se llamaba ‘Salir a dibujar con...’ Más tarde, empezamos a hacer sesiones más temáticas. Un año habíamos programado en el mismo curso, vinculado con el cine, a José Luis Borau, a Bigas Luna, que era un gran artista, y a Carlos Saura. Hubo cambio político y se retrasó el curso. Borau y Bigas Luna fallecieron y Saura tuvo que rodar ‘La jota’».

En ese curso de ‘Escenarios de cine’, los dibujantes se trasladaron al castillo de Loarre y luego a Murillo de Gállego, donde transcurría ‘Tata mía’, de Borau. «Al final conseguimos llevar a Javier Mariscal y a Ivonne Blake. Pasamos ‘Tata mía’ y fue una experiencia muy bonita. Los cuadernistas lo aprovechan todo. Con su pequeña luz, son capaces de dibujar de noche».

En los últimos años se han dedicado cursos a la arquitectura (‘Arquitectura en cuaderno’; se desarrolló en el verano de 2012 en la propia Escuela de Arte de Zaragoza), a la música (‘Son dibujo’, que se hizo en el balneario de Panticosa y en Sallent de Gállego en 2016) o al erotismo (‘La erótica del dibujo’, en El Plata en 2018).

A la primera cita de Jaca acudieron, entre otros, artistas como Álvaro Ortiz, Helena Santolaya, el citado Severino Pallaruelo, Agnes Daroca, pero también el francés Lapin, la italiana Simonetta Capecci o el norteamericano Gabi Campanario, fundador de ‘Urban Sketcher’ en 2008 con Enrique Flores, otro cuadernista incansable. Y, más tarde, acudirían artistas como Santiago Arranz, Pepe Cerdá, Lina Vila, Ignacio Mayayo, etc. O el arquitecto José Manuel Pérez Latorre, que también dibuja y pinta. «Cuando le contamos a Mayayo la idea, le pareció un poco inviable. No se veía. Y ahora es otro convencido», dice.

Los artistas van a su aire

Esta experiencia le ha cambiado la vida a Clara Marta Moreno y a muchos de sus colaboradores y amigos. En 2014, ‘De vuelta con el cuaderno’ se convirtió en asociación. «Cuando dibujas miras más intensamente, como dice el escritor y teórico John Berger. Cuando dibujas tienes que fijar la mirada, y luego debes analizar lo que estás viendo, ya sea de una manera intuitiva o no. A cada cosa que estás mirando le das su tiempo, su momento, su ubicación, y eso te hace reconocer las cosas. Cuando dibujas lo ves todo», señala.

Clara Marta Moreno revela que el lema es «Pásatelo bien dibujando». Matiza: «A la gente le entregamos un cuaderno japonés, tipo ‘leporello’ o acordeón. Y dejamos que vaya a su aire. Que se divierta. Que aprenda. Que contagie lo que sabe o lo que intuya. El clima es maravilloso de camaradería. Me encanta la entrega de la gente, la rapidez, la precisión, la ausencia de pereza. No se hacen juicios de valor. Puede venir quien quiera… A medirse, a probar, a escuchar».

Clara Marta insiste en que este proyecto no ha pasado inadvertido. Le encargan talleres en distintas ciudades de España, de Europa o de África. Y le proponen hacerlo en ellas.

Explica:#«Recibí propuestas para hacer los cursos en Barcelona, en Sevilla o en Compostela, donde di el taller ‘La tapa ilustrada’. Y dudé, claro. Pero al final pensé que ‘De vuelta con el cuaderno’ también era una magnífica oportunidad para contar y dibujar Aragón, y mostrárselo al mundo».

 

 

SE PUEDE COMER, OÍR UN CONCIERTO, VIAJAR Y DIBUJAR

«A veces, miras y te quedas estupefacto: la gente se tumba en el suelo, en la acera, se pone ante un edificio y lo levanta, línea a línea. Sin complejo alguno, con naturalidad. Miras de nuevo y te das cuenta de que a tu lado está uno de tus ídolos y pareces levitar», explica la coordinadora de la exposición, una de las más visitadas, cuyo diseño gráfico corresponde al Estudio Ductus:#Rubén Rodríguez y Choni Naudín.

«¿Qué de qué hablamos? De todo. Del arte dibujar, de materiales, de utensilios, y ya puestos en harina, de cómo se hace un rostro, una casa, una calle, un hotel, un paisaje. Son conversaciones apasionantes y sencillas, donde sucede algo curioso: el cuaderno, que en el fondo es algo particular e íntimo, se abre a los demás, si se quiere. Tampoco es obligado».

En la muestra de la Casa de los Morlanes hay de todo. Para los cuadernistas nada es imposible. Todo les interesa. Pueden comer y dibujar; pueden oír música y dibujar, algo que se ha puesto de moda a través de los trabajos de Santiago Ríos, Antonio Maestro y Gregorio Reales; pueden viajar en tren y elaborar álbumes increíbles que parecen el ‘storyboard’ de una película, viñeta a viñeta, etc.

Quizá por todo ello, por la versatilidad de los dibujantes y por esa clima de familia, apunta Clara Marta que «aquí no hay una voluntad artística exactamente. Es muy curioso cómo son las primeras páginas del cuaderno y cómo son las últimas o la otra cara».

Quizá por todo ello, la coordinadora ha confeccionado citas que se ajustan al espíritu del equipo:#«Un cuaderno es un lugar de encuentro». «Un cuaderno es una maleta con el equipaje plegado». «Un cuaderno es una pantalla donde contar historias». O esta, que refleja las grandes apuestas de los cuadernistas por las ciudades: «Un cuaderno es una alfombra de papel que puede transportar una ciudad entera».

«La exposición me emociona mucho por varias razones y me cuesta mucho estar sola aquí. Ahora completamos los cursos, que pasan a tener carácter bienal, con el ‘Cuaderno fest’ que hacemos en la Escuela, del que ya hemos organizado en dos ediciones. Me cuesta estar sola porque me hace pensar en los momentos que hemos vivido, en las conferencias, en la amistad...». Clara Marta dice que se enamora un poco de los artistas: «A mí me pasa con Lapin, que es como un caballero francés, elegante, un gran artista, increíble, o con Inma Serrano, maravillosa. Me pasa con casi todos», dice.

 

 

MARGA CLARK RECUERDA A SU TÍA ABUELA MARGA GIL ROËSSET

Marga Clark: “Me pregunto si mi tía, que se suicidó,

se enamoró del hombre, del poeta o de lo imposible”

 

La escritora y fotógrafa recordó en Zaragoza a su tía, la escultora Marga Gil Roësset, que se quitó la vida a los 24 años con un revólver por amor a Juan Ramón Jiménez

 

 

Antón CASTRO

La escritora y fotógrafa Marga Clark (Madrid, 1944) ofreció, en la Biblioteca de Aragón, el una conferencia sobre la figura de su tía, la escultora Marga Gil Roësset (1908-1932) que, a la edad de 24 años, en 1932, tras destruir la mayor parte de su obra, se quitó la vida por un amor que ella consideró imposible hacia el poeta Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de 1956.

“En  las últimas décadas yo intento reivindicar su memoria y su figura como artista y creadora, ya que fue silenciada durante muchos años. Por esto escribí el testimonio novelado: ‘Amarga luz’, y el poemario ‘El olor de tu nombre’ (Premio Villa de Madrid 2008). Son mis dos formas de homenajearla y rescatarla del olvido”, explica Marga Clark, que ha expuesto en varias ocasiones en Zaragoza, en la galería Spectrum Sotos y en el monasterio de Veruela.

 

Aunque ha avanzado un poco su figura, ¿quién fue Marga Gil Roësset? ¿Cómo la definiría usted?

Fue una joven niña prodigio y una mujer de una fuerza y un espíritu apasionado, con un talento extraordinario para la escultura y el dibujo. Yo la definiría como una artista autodidacta, transgresora, innovadora, única y genial. Siempre adelantándose a su tiempo, como hacen los grandes creadores.

 

Creo que se había contado, y le habían contado, poco de ella...

Sí, estuvo enterrada en la tumba del olvido durante más de 65 años. Marga era un tema tabú en mi familia, tal vez la quisieron proteger de los prejuicios de aquella época, pero desgraciadamente así también silenciaron la genialidad de su obra.

 

Era escultora e ilustradora. ¿Cómo valora su obra?

Está considerada como una artista de vanguardia, sus obras son muy originales y personales. El primer cuento de dibujos que ella misma escribió y que todavía conservamos: ‘La niña curiosa’, lo hizo a los siete años. Marga impresiona por su dominio de diversas técnicas, porque va del dibujo a la escultura en pocos años y también en apenas diez años pasa del modernismo a la vanguardia.

 

Como artista, ¿al lado de quién la situaría?

Dentro de ese grupo de mujeres, artistas, intelectuales y creadoras como son las que pertenecen a la Generación de 27, como María Zambrano, Maruja Mallo, Rosa Chacel, María Teresa de León y otras muchas.

 

¿Qué vínculo tenía con Zenobia Camprubí Aymar, la esposa de Juan Ramón Jiménez, que era escritora y traductora?

Marga y su hermana Consuelo la admiraban mucho porque era la traductora de Tagore, que ellas leían con gran avidez, y cuando Zenobia la conoció aceptó encantada que le esculpiera su busto.

 

¿Se enamoró locamente de Juan Ramón Jiménez o la enamoró él?

Todo son suposiciones. Lo que sí conocemos son algunos hechos objetivos y lo que Marga nos cuenta en el emocionante e íntimo ‘Diario’ que escribió durante el último mes de su vida. Pero yo siempre me he preguntado si Marga se enamoró del hombre, del poeta o de lo imposible.

 

¿Cree que intentó que él la salvase o había decidido el suicidio?

El último día de su vida Marga fue a casa del poeta para hablar con él, ella ya llevaba el revólver envuelto en papel, que dejó sobre un mueble en la entrada. También le dejó su ‘Diario’ advirtiéndole que no lo leyera hasta más tarde. Yo siempre me he preguntado qué pretendía verdaderamente con esta visita. Acabó suicidándose con ese revólver.

 

¿En qué medida sería, también, una ‘sinsombrero’?

En la medida que era un espíritu libre, tremendamente creativo y muy avanzada para su época, como eran todas ellas.

 

¿Ha crecido su figura como creador con el paso del tiempo o no?

Sí, su obra ha comenzado a trascender y a despertar el interés de críticos y estudiosas a nivel internacional. Su obra lenta pero inexorablemente empieza a brillar con luz propia. Algunas estudiantes están haciendo su tesis doctoral sobre su obra. Ya hemos conseguido que el municipio de las Rozas, donde ella murió, le conceda la distinción de Hija Adoptiva y que la Biblioteca de las Matas lleve su nombre.

 

A usted poeta y fotógrafa, ¿qué le ha dado Marga, además del nombre?

Mi tía Marga siempre ha sido una ausencia muy presente en mi vida. Se convirtió en una especie de voz interior con la que yo hablaba constantemente, sobre todo cuando de muy joven me fui sola a estudiar a Estados Unidos, y no me cabe la menor duda que alimentó mi espíritu y que me inspiró para lanzarme al mundo de la creación.

 

MAVI ARBELOA Y AURORA CHARLO, DOS ARTISTAS EN A DEL ARTE

MAVI ARBELOA Y AURORA CHARLO, DOS ARTISTAS EN A DEL ARTE

En la galería A del Arte puede verse una doble exposición, o una exposición de dos mujeres y grandes amigas y compañeras de viaje en el arte: los retratos de María Victoria Arbeloa, esculturas muy trabajadas, de rostros femeninos, y las acuarelas de Aurora Charlo. Dos maestras en su oficio de mirar, soñar y transformar la materia en arte. Mavi Arbeloa es una trabajadora de los matices, del escorzo, de los ojos y de algunos términos o valores abstractos de las virtudes humanas. Su obra es meticulosa, elegante, depurada y personal: trasciende inmediato con plasticidad y con una gran capacidad de persuasión.

Creo que la primera vez que vi a Aurora Charlo fue en Albarracín, con sus pinceles, sus acuarelas y el agua en la mano. Ante el Guadalaviar, en el cementerio y en el mirador hacia las murallas. Allí, me habló de su técnica, de su trabajo, de su ambición, de su sentido entre telúrico y lírico del oficio.

Aurora Charlo posee una técnica poderosa. Es difícil hallar a alguien que tenga ese virtuosismo con la acuarela. La domina en todos sus términos y matices. Como diría Dámaso Alonso, su obra es un puro gozo para la vista. Y es una invitación a indagar: está, de entrada, esa impresión general, que abraza distintos aspectos: el equilibrio cromático, la soltura y la belleza, la suavidad y la energía, el embrujo o el puro misterio. Apetece siempre habitar sus cuadros. Avanzar en ellos, pasear, respirar, sentirlos en uno y sentirse unidad en ellos. De la segunda observación emergen los detalles: la elección de un blanco que también es descanso y sugestión, casi un trampantojo sentimental, el fulgor decisivo de un rojo, las masas, el temblor que eriza las aguas, la alfombra desmayada y acaso metafísica de las nieves. Nieves. Aurora Charlo ha dividido su propuesta en tres partes: ‘Nieves’, ‘Aguas’ y ‘Tierras’, que son las superficies de la artista andariega, que divisa e interioriza paisajes y que luego recuerda, deslíe y consuma en el estudio. Y la tercera mirada es la más íntima: de proximidad, de puro placer, de entrega. De necesidad de ver más adentro. Ahí se percibe, aún más, mucho más, cuantas, cuantas cosas hay en las acuarelas de Aurora Charlo: arrecifes, remansos, suspiros, el ocio sublime, fogonazos, el gesto inadvertido, la melancolía, el señorío asombroso de la técnica, de la sensibilidad y de los matices. El afán de que la acuarela sea un arte mayor, un arte del alma, una transformación ambiciosa del sentir.

Aurora Charlo tiene un estilo. Un abanico de color. Un modo de hacer y desplazar la luz en la trama de sus naturalezas donde rara vez asoma el ser humano. A veces lo hace como si fuera un pájaro, un latido de autobiografía y la constancia de la pequeña inmensidad que somos. Con todo, o con ese bagaje, la pintora Aurora Charlo va un poco más y juega, experimenta, ensaya rojos, granates, blancos (que son el hueso y el corazón del papel, que son estremecimientos de una tonalidad clara, sí, que son la presencia invisible de los dioses o de un fantasma acaso inadvertido), y logra crecer aún más, evolucionar, expandir. Logra, sí, una obra nítida, sugerente, en diversas formatos, que tiene algo de diario de viaje, de cuaderno de ensayos, y a la vez de obra mayor, pensada, sentida y elaborada con ese deseo de hermosura constante.

Quedan pocos días para ver y disfrutar de Mavi Arbeloa, y su mundo de expresividad y de suavidades, y asomarse a la naturaleza deslumbrante que sueña y nos ofrece Aurora Charlo, y que dedica a su compañero de vida y de viajes y de pasión Salvador.

 

*La muestra 'Dos mujeres en el arte' concluye el próximo sábado día 21.

 

NACHO ARANTEGUI EN EL VALLE DE HECHO

NACHO ARANTEGUI EN EL VALLE DE HECHO

Este fin de semana se respiraban nuevos aires culturales desde el medio rural altoaragonés que han comenzado con la convivencia entre artistas llegados desde diferentes puntos con vecinos y visitantes, cerca de 150 personas se han dado cita en el valle de Hecho. El motivo es que el Ayuntamiento y varios jóvenes del municipio se han lanzado a una nueva aventura que lleva por nombre Lo Mon Contemporáneo (La Montaña Contemporánea) y plantean un nuevo concepto basado en la residencia artística. Cuatro artistas desarrollarán hasta mediados de septiembre una obra específica que tendrá mucho que ver con la naturaleza que rodea esta zona.

  

A grandes rasgos, lo Mon Contemporáneo podría definirse como la versión renovada y actualizada del simposio de escultura realizado en los años setenta y ochenta que, como recordaban algunos vecinos, supuso todo un acontecimiento social en aquella época y todavía se nota ese germen cultural en las nuevas generaciones. Hoy en el Pallar d’Agustín, en el Museo de Arte Contemporáneo que quedó de esa experiencia, se han encontrado algunos de los que entonces participaron activamente y quienes ahora toman el relevo: dos aragoneses, Nacho Arantegui y Alberto Martínez, el músico navarro Pablo Villafranca y la artista internacional Mariam Kvirikashvili, de origen georgiano.

  

Desde hoy los cuatro artistas convivirán en un espacio municipal que ha puesto ha disposición el Ayuntamiento y trabajarán en sus propias obras que “irán surgiendo del contacto con el territorio”, apuntaban algunos de ellos, y estarán en relación con sus respectivas líneas de trabajo: el medio ambiente, la escultura, la música y lo visual. En unos meses, de cara a noviembre, se quiere continuar con un pequeño festival que ponga en común lo trabajado con otras actividades en las que plantean algún concierto, instalaciones, perfomances o mapping.

https://www.cartv.es/aragoncultura/nuestra-cultura/lo-mon-contemporaneo-una-nueva-aventura-cultural-desde-el-medio-rural-altoaragones-altoaragones

'Lo Mon Contemporáneo', una aventura cultural desde el medio rural altoaragonés Los aragoneses Nacho Arantegui y Alberto Martínez, el músico navarro Pablo Villafranca y la artista internacional Mariam Kvirikashvili inician una residencia artística en el valle de Hecho
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Contarte que Alberto Martínez es un calígrafo y escultor zaragozano que ha realizado un banco de piedra caliza con inscripciones en bajo relieve de palabras en cheso. Pablo Villafranca es un música navarro que está componiendo un disco mezclando la jota con el reggaetón, el trap y otras músicas urbanas, están participando vecinos de Hecho, por ejemplo un compositor organista, otro toca la guitarra, cantan las jóvenes... el resultado del "jotatón" es sorprendente. Por su parte la georgiana Mariam Kvirikashvili tiene un trabajo minimalista, construye un altar con pequeños objetos encontrados, piedras y configuración con barro de Aguas Tuertas. 

Por mi parte he podido recorrer el valle de norte a sur, me he sumergido en paisajes deslumbrantes, profundos y seductores, en ocasiones inquietantes al caminar por territorio de la osa Claverina, que por cierto tiene a los ganaderos bastante cabreados. Me atrajo mucho un espacio natural de Siresa, el Barranco del Hospital, lo recorrí de abajo a arriba siguiendo el río, escuchando, oliendo, contemplando su fisonomía, en ocasiones sumergido en la frondosidad del bosque, otras admirado ante la verticalidad de las paredes de roca con su reiteración de capas, a veces rectas, otras de sugerentes sinuosidades. Las pozas azul turquesa son otro de los atractivos de este barranco, los fondos sorprenden con la pureza de  formas de las piedras de cantos rodados. He disfrutado en soledad de este atractivo e inspirador paisaje, pero la verdad nunca he estado solo, siempre los pájaros, especialmente los graznidos de los cuervos resonando con fuerza en el barranco, un día me cruzó un hermoso corzo, otro pude filmar a un jabalí, compañeras las mariposas revoloteando, libélulas de colores vivos y un sin fin de insectos. 

En el barranco del Hospital me han llamado especialmente la atención los patrones o dibujos en las rocas, las marcas de los niveles del agua por ejemplo, que en esta zona contiene mucha cal, me llevaron a crear una de las piezas (en las fotos que te mando PATRONES III, IV, V). En otra la superficie de roca presentaba hendiduras definidas en capas, me recordaba las curvas de nivel de los mapas topográficos, siguiendo estos patrones llevé a cabo otra pieza (en las fotos PATRONES 2 I,II,VI). Para ambas utilicé barro blanco y pigmentos minerales naturales.

Durante la exploración del barranco encontré un espacio que me hechizó, uno de esos lugares en los que percibes la morada de los seres feéricos. Un recoveco poco accesible, al que se llega trepando desde el lecho de río, descubre paredes con protuberancias de vibrante musgo y plantas de agua alimentadas por una constante y sonora cortina de agua. La contemplación de aquel mágico lugar pronto mostró una cara que me dejó contrariado, había todo tipo de basura esparcida, me llamó la atención el sonido del agua que al caer golpeaba en un plástico negro incrustado en la tierra, también la piernita de una muñeca de plástico color carne que emergía del musgo. Seguí mirando con detenimiento, un antiguo somier de malla metálica oxidada, cristales, botellas de plásticos, materia orgánica propia de restos de huerta... cuanto más ascendía por aquel paraje más basura y escombro encontraba, me llamó la atención un antiguo cuenco de cerámica semienterrado, lo tomé y me sorprendió por su belleza y buen estado. Investigué sobre el tema de las basuras en esa parte del barranco, hablé con una concejal de Siresa y con los gestores ambientales de la zona. Al parecer hace años se tiraban al barranco las basuras, como en otros tantos lugares era la manera de deshacerse de los desechos.  Descubrí que el agua que daba vida y configuraba la fisonomía de ese lugar escondido, se formaba por una acequia de caudal constante que desembocaba en la pared del barranco y que sus canales también regaban las huertas de Siresa. Me pareció paradójico que vecinos del pueblo, creadores al fin y al cabo de ese extraordinario y hermoso lugar, al mismo tiempo lo tuvieran en tan poca consideración. 

Decidí llevar a cabo una actividad dentro de la residencia artística para limpiar el entorno de la cortina de agua, a la convocatoria acudió gente de todas las edades, conseguimos sacar el somier, un wáter, llenamos sacas de basura de todo tipo... El proceso de reconocimiento del espacio también me llevo a conocer una de las rocas características de esta zona, la toba o tosca, una roca caliza muy porosa que se forma por la precipitación de carbonato cálcico en forma de calcita. En la Val d'Echo se utilizó mucho en la construcción, fundamentalmente en chimeneas o cadieras. Es muy ligera y fácil de trabajar, con un hacha le puedes dar forma. 

Con las experiencias vividas, las sensaciones, emociones y el conocimiento adquirido me dispuse a realizar una escultura que estableciera una comunión con el espacio. Toscagua es una pieza formada por piedra tosca que me proporcionaron de casas de derribo y que en su día extrajeron de una cueva en el mismo barranco. También pude extraer yo mismo algunos bloques sueltos, con todas las rocas fui dando forma a una peana o columna, integré una pieza que encontré en una caminata, una de esas causalidades, un fragmento de roca caliza en la que descubrí deslumbrado cuarzo en forma de gota de agua. La columna coronada por el cuenco de porcelana encontrado, presentado un tanto inclinado para recoger agua de la cascada y verterla sobre la roca de la gota de cuarzo. Un espacio oculto, una naturaleza que aporta una vivencia íntima, delicada, propicia para la contemplación, un encuentro con una naturaleza que existe gracias a los vecinos del pueblo de Siresa, allí los seres humanos y la naturaleza se abrazan para ofrecernos una experiencia bella. 

Además de las piezas que he podido llevar a cabo en el Barranco del Hospital, mi residencia se completa con una velada artística y ambiental (de formato reducido) en otro de los parajes que me ha maravillado, Selva de Oza, zona del yacimiento arqueológico La Corona de los Muertos. En la velada se van a tejer lazos, sinergias con las gentes de la Val d'Echo, participará la Coral y personas del grupo de teatro del pueblo, también otra vecina, Gema,  una geóloga que atesora conocimiento como para abrirnos las puertas al pasado de estos territorios. Para la ocasión también contaré con la cantate de lírco Pilar Marqués, el músico Alfredo Porras, la bailarina Miren Saralegui y Gonzalo Catalinas.  El evento tendrá un aforo limitado, se llevará a cabo un pase para 50 personas el 1 de noviembre y dos pases de 50 personas el 2 de noviembre. 

 

DESDE ABIZANDA Y SU PAÍS DE MOÑACOS

Títeres guante, clown, poesía y metateatro en la clausura del II Festival País de Moñacos

Los Titiriteros de Binéfar reconocen, además de al homenajeado ayer Luis Pardos, la trayectoria artística de ‘Teatro Arbolé’ y ‘Teatro de Medianoche’ con el galardón ‘Raposeta’

Siete propuestas escénicas para todos los públicos despiden el domingo la segunda edición de la muestra de teatro de títeres aragoneses

 

[Nota de José Luis Pano.]

Abizanda. 27.07.19._ El telón de la Casa de los Títeres de Abizanda se bajará en la noche del domingo con una propuesta escénica innovadora y dirigida al público adulto: ‘Adagio’, del prestigioso titiritero zaragozano Karlos Herrero. Pero antes habrá propuestas para público infantil como ‘Cuentos de las estrellas’ de Títeres Sin Cabeza (12.00), ‘El Cruce’ en doble sesión de mañana y tarde por A2Manos, y ya por la tarde dos montajes: ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana (18.00) y Telón de cielo, de Víctor Biau (20.00). En todas estas obras se fusionarán los títeres de guantes, el teatro clown y la poesía para más allá de contar historias, transmitir sentimientos. Será el broche al II Festival País de Moñacos que reúne desde el jueves en Abizanda (Comarca de Sobrabre) a doce compañías aragonesas, más una invitada italoargentina, en la muestra referente del teatro de títeres hecho en Aragón.

La actuación de Karlos Herrero, a las 22.00, es un ejercicio de metateatro en el que un muñeco da vida a otro utilizando una técnica japonesa, el kuruma-ryngyo (muñeco de carro) que proporciona una naturaleza cálida, una suerte de humanidad de gran seducción. Con la música de Mahler de fondo, se reflexionará sobre la muerte, entendida no como final sino como nuevo principio, y sobre la trayectoria vital del personaje, un limpiador de teatro.

La programación infantil correrá a cargo de Títeres Sin Cabeza que nos llevarán al mediodía hasta el firmamento para escuchar las historias de los planetas y de La Luna en ‘Cuentos de las estrellas’.

Mientras en la Carpa del Tangram, la compañía invitada a este festival aragonés, la italoargentina A2Manos pondrá en escena de nuevo ‘El Cruce’, con pases a las 13.00 y a las 17.30.

La programación doble de tarde tendrá a la poesía como hilo conductor en la primera función, ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana (18.00), basado en máscaras, objetos, títeres de guantes y clown. Estas dos últimas técnicas, tomarán de nuevo la escena a las 20.00 con ‘Telón de cielo’, de Víctor Biau, un montaje basado en las pantomimas para títeres del autor argentino Guaira Castilla y que ha recorrido el extranjero cosechando éxito de crítica y público.

A las 16.30 en Casa Maza, se servirá el último café tertulia, que protagonizarán la compañía oscense A Contraluz, formada por dos maestros con vinculación titiritera que han investigado sobre el teatro de sombras como recursos pedagógico en el aula.

75 años de teatro

Tras el reconocimiento brindado en la jornada del viernes al empresario de teatro de revista Luis Pardos, que se inició como artista con los títeres, Los Titiriteros de Binéfar también han reconocido esta tarde a dos de las compañías más veteranas de este popular género teatral: Teatro Arbolé y Teatro de Medianoche, con 40 y 35 años de trayectoria respectivamente. Entre las dos suman tres cuartos de siglo dignificando el oficio de titiritero por escenarios de toda España y es por ello que en el ecuador del festival Pilar Amorós y Paco Paricio les hicieron entrega del galardón ‘Raposeta’ instaurado en este edición de la muestra para reconocer el trabajo de las compañías aragonesas. Ambos grupos han protagonizado el café tertulia que continuará mañana con los oscenses A Contra Luz a las 16.30 en la Casa Maza.

Para Pilar Amorós y Paco Paricio, directores del festival, la entrega del galardón a estas compañía supone “un reconocimiento a toda una vida dedicada a este arte que puede haberse considerado menor pero que no lo es. Las dos compañías empezaron de forma artesanal hasta que se han ido profesionalizando haciendo trabajos estupendos”. Asimismo durante la charla se ha destacado la evolución de este género en las últimas décadas “que poco a poco ha recibido el apoyo institucional y el respeto que el resto de artes escénicas van teniendo al teatro de títeres”, ha señalado Amorós.

Domingo Castillo, cofundador de Teatro de Medianoche, junto a Araceli Gil y su hija Ángela, estaban “muy emocionados por recibir un premio y un reconocimiento de los compañeros. Estar en Abizanda en un sitio tan especial y tan hecho para los títeres y que te den un premio tus compañeros es muy bonito”.

Por su parte, el gerente de Teatro Arbolé, Esteban Villarocha, ha señalado que estos 40 años ha supuesto “un viaje que nos ha permitido consolidar una empresa de exhibición, formación y producción que hoy nos sitúa como referente nacional e internacional”. Asimismo ha destacado “el proceso político que supuso la Transición de la dictadura a la política para este viaje artístico y profesional, que pasa de la marginalidad a la excelencia en este periodo. Hemos pasado de la intuición a favor de la cultura y la educación a un proceso de investigación en el hecho artístico. Hemos aprendido haciendo teatro”.

La jornada del sábado estuvo marcada por la poesía tanto visual como literaria de la mano de la compañía italoargentina A2Manos con su obra ‘El Cruce’ y de Oswaldo Pai que echó mano de su ingenio y lirismo para presentarnos ‘Artilogios’, un juego de palabras en el que diversos objetos mecánicos o eléctricos evocaron los poemas de Maria Elena Walsh, Federico García Lorca, Gloria Fuertes, Gerardo Diego, Elsa Bornemann, Antonio Rubio… y del propio titiritero.

En la doble sesión de tarde, Teatro Arbolé se ha subido primero al escenario para llevarnos con ‘Leocadia y los ratones’ a una biblioteca imaginaria donde se guardan las historias con misterios por resolver, y después de nuevo la poesía, esta vez de Gloria Fuertes, ha sonado en el auditorio de la mano de Títeres Sol con la obra ‘Estoy ConTenta’.

El cierre de la jornada del sábado lo ponía La Tía Helena con ‘Formas de perder la cabeza’, en la segunda actuación para adultos, con una serie de historias breves para rendir homenajes a la ópera, la poesía y la comedia.

 

 

Más información en www.lacasadelostiteres.com . La compra de entradas se puede realizar en la propia web o en taquilla una hora antes de la función. La entrada al teatro incluye la visita al museo que se abre una hora antes de cada representación, así como a los juegos posteriores en la era con las compañías participantes.

 

Pilar Amorós: 637723388

Paco Paricio: 609701377

Oficina Titiriteros – 974 428 218

 

 

PROGRAMACIÓN

II FESTIVAL PAÍS DE MOÑACOS. TITIRITEROS DE ARAGÓN

Domingo 28
12:00 h. Cuentos de las estrellas TÍTERES SIN CABEZA
13:00 h. Carpa del Tangram 
El Cruce A2MANOS
16:30 h. Café-Tertulia con A Contraluz “El teatro de sombras en el aula”
17:30 h. Carpa del Tangram 
El Cruce A2MANOS
TARDE. PROGRAMA DOBLE
18:00 h. 
Versos desde mi ventana PROYECTO CARAVANA
20:00 h. 
Telón de cielo VÍCTOR BIAU
NOCHE. PROGRAMA ADULTOS
22:00 h. 
Adagio KARLOS HERRERO

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Precio entrada:  7 €
Grupos y web:  6 €
Programa doble tardes: 10 €
Precio carpa Tangram: 3 €
Información y reservas:  974 428 218
Compra las entradas en:  
www.lacasadelostiteres.com
Ó en taquilla una hora antes de la función.
La entrada al teatro incluye la visita al museo que se abre una hora antes de cada función y los juegos posteriores en la era.

 

 

SERGIO ABRAÍN EXPONE EN LEÓN, EN ÁRMAGA

SERGIO ABRAÍN EXPONE EN LEÓN, EN ÁRMAGA

Sergio Abraín (Zaragoza, 1952) tiene la sensación de que la vida y el arte convergen en puntos concretos. En espacios del tiempo y de la memoria. Hace más de 40 años, en concreto en 1977, expuso en las salas de la Diputación de León gracias a un leonés afincado en Zaragoza: José Luis Rodríguez García, profesor y escritor que aún tiene fresco el libro de cuentos ‘La residencia’. Entonces, lo presentó el poeta Antonio Gamoneda, coronado hoy con el Premio Cervantes. Y ahora, gracias al interés de otro poeta, Miguel Escanciano, Sergio Abraín, tras su gran exposición antológica en la Lonja de Zaragoza, regresa a León con otra muestra: ‘Metalíricos’, una treintena de cuadros de varios tamaños, datada entre 2017 y 2019.

“La vida es como un círculo que vas recorriendo en diversas épocas. La poesía y los poetas han sido claves en mi vida artística. José Luis Rodríguez fue clave en mi presencia en León, donde he estado luego dos veces más por lo menos, expuse en 1978 y en 2004 de nuevo. Y fue gracias a Gabriel Albiac, el filósofo, que puede exponer en Madrid”, señala.

Ese recuerdo, en el abanico de las asociaciones libres, le lleva  a otra parte: “Gracias a él, que era el novio de su hija, pude conocer a Ángeles, la viuda de Julián Grimau, fusilado en 1963. Ella era la responsable entonces de los Multicines Buñuel, que estaban en la calle Francisco de Vitoria y que han sido básicos en la historia del cine en Zaragoza, y me compró dos cuadros. Fue una experiencia preciosa para mí. Era una mujer extraordinaria. Han pasado 40 años”, dice.

El azar de la conversación sigue y sigue por el río del tiempo que se abre a los afluentes incesantes de la memoria. “Han pasado cuatro décadas también de la presencia del artista José Pérez Ocaña, Ocaña, en la galería Patagallo, que llevábamos mi compañera Concha Orduna y yo. Fue una experiencia única: no pasó inadvertido. Trajo cuadros y realizó dos instalaciones”. Una sobre la Divina Pastora de Cantillana, pintada al huevo y envuelta en flores de papel, y la otra era un velatorio; en el ataúd había una novia muerta, “para dar susto al miedo y a la ironía”, escribió en HERALDO el crítico de arte Ángel Azpeitia, que agregaba un domingo 14 de octubre de 1979: “Más que ingenuo –y se hace, poco a poco, con la mucha actividad, sabio-, Ocaña es popularista y se nutre en lo popular. Y religioso a su manera, en la que siente los sentires del pueblo”.

Añade Sergio Abraín: “¿Por qué recordamos aquí a Ocaña? Todo está conectado. Ahora en La Harinera se le rinde un homenaje en la muestra ‘Incienso y romero’. Ocaña murió el 18 de septiembre de 1983, a consecuencia de unas quemaduras que sufrió en su pueblo, en Cantillana. Lo más curioso es que habíamos hablado y habíamos apalabrado una exposición en la galería Caligrama-Patagallo y quizá en otros dos sitios. En realidad, estaba cerrada”.

El artista se zambulle ahora en su exposición reciente, conectada con Miguel Labordeta, el autor de ‘Metalírica’. “Presento obras intimistas y con una narrativa muy personal. Propongo otros mundos a través de ventanas. Hay imágenes veladas que sugieren presencias lejanas y, en cierto modo, sigo en eso del cuadro del cuadro”.

 A Abraín, como se veía en su muestra de la Lonja, le fascina ese experimento y los dioramas. “Mis cuadros tienen hilos ocultos de historias y respuestas ocultas. Todos los cuadros son preguntas sobre el propio proceso creativo, que muchas veces surge de forman imprevisible. Los dioramas con como pequeñas historias de cine negro”, agrega.

Artista de los materiales y de la búsqueda, pintor e investigador del color en su estudio, a solas o con sus alumnos, explica aún más ‘Metalíricos’: “Las obras son proyecciones de esos ritmos y conflictos estéticos ‘in situ’, y anuncian otros caminos impredecibles e insospechados”.

Sergio Abraín aboga por algo que desde Aragón rara vez se ha sabido hacer: no ha habido convivencia ni intercambio con los artistas de otras comunidades autónomas. “Como ve mi vínculo con León y sus poetas, Antonio Gamoneda, Victoriano Crémer, el mismo Julio Llamazares y Miguel Escanciano viene de lejos, y siempre, siempre, ha supuesto una experiencia positiva para mi evolución de mi obra como para mi reflexión de artista, como para el contacto artístico y literario”, concluye.

Su muestra, ‘Metalíricos’, permanecerá abierta hasta el 14 de julio.