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Antón Castro

Artistas

'TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MÍ' O EL ARTE DE LAS EMOCIONES

 

EL SEDUCTOR MELANCÓLICO

 

Oriol Vila, Ramiro Lastra en la ficción, escribe cartas de amor.

 

El pasado sábado se presentaba en Gijón, en el Festival de Cine, la primera película de Jonás Trueba: ‘Todas las canciones hablan de mí’, que ha producido Gerardo Herrero, y que cuenta con un joven reparto: Oriol Vila, Bárbara Lennie, Ángela Cremonte, Valeria Alonso, Miriam Giovannelli, Bruno Bergonzini, a los que suman Ramón Fontseré y David Trueba, en un divertido cameo, entre otros. Se presentaba a las ocho de la tarde en el Teatro Jovellanos, antiguo y acogedor, que estaba repleto: Jonás y el equipo (y muchos amigos que habían ido desde Madrid, Valencia, Zaragoza o el País Vasco), oyeron hasta tres tandas de aplausos en una noche pasada por la lluvia. Fue una noche de muchas emociones y complicidades en torno a un joven realizador que rezuma pasión por el cine y la literatura, por la sensualidad y la belleza. Daniel Gascón es coguionista con Jonás: ambos han trabajado, mano a mano, en distintos lugares: Mallorca, Madrid y Zaragoza para redondear un texto que intenta ser diáfano: un texto sobre el amor y la ruptura, sobre el modo en que se viven las crisis y las incertidumbres del corazón, un texto sobre la necesidad de recuperar a un amor perdido que no se te va de la cabeza y que te lleva a vivir una obsesiva forma de melancolía. Eso sí, todo está planteado con naturalidad, sin renunciar a la presencia de la cultura. Jonás demuestra algo importante: las novelas y los libros de poesía (Kundera, Pizarnik, Pío Baroja…), la literatura y las cartas de amor forman parte de nuestra existencia como forman parte las canciones o algunas cafeterías, sin que en esa exposición de asuntos o de adherencias exista ni afectación ni petulancia.

Jonás Trueba, Oriol Vila y Bárbara Lennie.

 

Llaman muchas cosas la atención de esta ópera prima. En primer lugar, la mirada sutil: es una película muy pensada que bebe en el mundo de François Truffaut, Rohmer, Woody Allen e incluso el cine japonés, pero que revela una sensibilidad especial, riesgo, atrevimiento con la cámara, una voz en off que no desentona jamás y un sorprendente sentido del equilibrio y del ritmo. Jonás intenta darle sentido a todo: a las zozobras del amor, a la importancia de la literatura en nuestra vida –la película, dividida en siete o epígrafes, dialoga con Milan Kundera-, la necesidad de las cartas de amor. Le da la vuelta a Pessoa y dicen que solo son ridículos los que no escriben cartas de amor. Y podríamos decir que se articula en torno a la palabra ’follar’: follar es una necesidad imperiosa, un deseo, un destino y a la vez un desatino; curiosamente, a pesar de que el protagonista, no demasiado expansivo, se acuesta con varias mujeres nunca vemos un coito ni un desnudo exactamente. También ahí ha preferido la sutileza del antes y del después, la sugerencia, la calidez de los climas. Esta es una películas de climas, sinuosa como la vida, incesante como un torbellino de confusiones. La película se desarrolla en medio de las tensiones del protagonista, que no puede olvidar a la mujer con la que acaba de cortar. Trabaja de librero, va y viene de las calles a los bares, de casa al parque y a las casas de viejas amigas, e intenta consolarse como puede, varado en distintas variaciones del dolor y la nostalgia. La película está llena de humor, de ingenio, de pequeños detalles (rinde homenaje a la población turolense de Molinos), y posee una banda sonora muy especial –con Aroah, con Nacho Vegas, que estuvo presente en el estreno, con Bill Evans, con Franco Battiato…-.

Hay un momento que define el espíritu de la cinta: Oriol, el joven protagonista (Ramiro en la cinta; Ramiro Lastra), está de espaldas al espectador y mira en sus estantes algunos lomos de los libros o los discos. Mientras, como única acción decisiva, suena ‘La estación de los amores’ de Battiato: esa poética del silencio con música, esa lentitud tan elaborada y jamás aburrida también hablan del modo en que ha sido concebida esta película. Cine de emociones en estado puro.

También hay una ráfaga de costumbrismo madrileño, galdosiano,  barojiano, y a la vez muy actual. Reciente, vinculado a las librerías de viejo, a los bares, a personajes impresionantes como ese joven –el actor es Bruno Bergonzini, maravilloso…- que está enamorado de la camarera argentina y dice que se va a casar con ella para que pueda quedarse a vivir en España. Ese personaje es como el envés de Oriol / Ramiro: de alguna manera también se niega a sí mismo, enmascara su dolor, y lo que observa en su amigo, doliente de amor, no lo ve en sí mismo. Jonás Trueba también ha sabido otorgarle mucha fuerza a sus secundarios, en cierto modo los secundarios pasan a un primer plano y enriquecen la película, la llenan de humanidad, de ternura, de ironía, de gracia. La interpretación está muy bien, equilibrada en las cuatro actrices, Bárbara Lennie hace su mejor papel en el cine para mi gusto (aunque es muy fácil enamorarse de Ángela, Valeria y Miriam), y Oriol Vila va ganando poco a poco, a menudo es un tanto hermético, y acaba por establecer un hilo de complicidad con el espectador.

 

Oriol y Bárbara. En busca del tiempo perdido...

Por afecto, por vinculación familiar, por muchas razones no soy ajeno del todo a esta película, pero me ha parecido fresca y hermosa, llena de ideas y de matices, de sensibilidad y de poesía, de homenajes y de juegos, una de esas película que te atañe y en la que querrías quedarte a vivir o a pasear como Oriol Vila / Ramiro Lastra, que a veces me ha recordado a un Jack Lemon joven callejeando, doblando esquinas, con su extraña y casi humorística manera de andar. Con su extraña aureola de seductor melancólico.

 

Todas las canciones hablan de mí. Guión: Jonás Trueba y Daniel Gascón. Reparto: Oriol Vila, Bárbara Lennie, Valeria Alonso, Ángela Cremonte, Miriam Giovanelli, Ramon Fontsere, Bruno Bergonzini... Dirección: Jonás Trueba. 

Jonás Trueba y Daniel Gascón en San Lorenzo del Escorial.

ANA LABORDETA Y LAS OTRAS: 'PLANES PARA MAÑANA' EN EL PALAFOX

ANA LABORDETA Y LAS OTRAS: 'PLANES PARA MAÑANA' EN EL PALAFOX

 

Goya Toledo, Juana Macías, Ana Labordeta y Aura Garrido. Arriba, Ana Labordeta; abajo, Carme Elías y Goya Toledo.

 

Anoche, en la sala 3 de los cines Palafox, se realizó el preestreno de la película ‘Planes para mañana’, de la joven directora Juana Macías. Se trata de una película de emociones y sentimientos en torno a la vida de cuatro mujeres, que de repente viven experiencias inesperadas y traumáticas: un embarazo, que abre una brecha en la relación de pareja, dos rupturas conyugales y una historia de amor de dos jóvenes que se alza en medio de este estallido de crisis, en el que también irrumpe la fatalidad. ‘Planes para mañana’ es una película de actrices, de un soberbio reparto: Goya Toledo, Carme Elías, Ana Labordeta y Aura Garrido. La directora, que procede del mundo del corto, ha hecho una película arriesgada: una película de amor y desamor, de fracasos y esperanzas, contenida, como un poema intenso y seguro sobre los secretos y la incertidumbre, sobre lo inconfesable y las soledades que se venían acumulando y se desatan de golpe. Juana Macías –que trabajó con su hermano, con su hermana y con su marido en esta “película tan familiar, tan de verdad”, tal como diría Ana Labordeta- coloca la cámara muy cerca de los ojos de sus protagonistas y así transmite cercanía, obsesión, intensidad, unos turbadores mundos interiores. El contrapunto lo pone la historia de amor entre los dos jóvenes que se desarrolla a través de internet y de la webcam, y que ofrece instantes de frescura y de humor. Suenan, como música de fondo, entre otros temas, canciones de Anni B. Sweet o Alondra Bentley. ‘Planes para mañana’ tiene un aroma a cine independiente vitalista y sincero, a cine arrebatado por la compleja autenticidad del existir y de la poesía. Cine sobre las relaciones peligrosas con el amante, con el marido, con los hijos y con uno mismo.

En el preestreno, Ana Labordeta fue presentada, con precisión y mucho cariño, por Ramón Tejedor y por Pepe Quílez, y estuvo acompañada por familiares, amigos, gentes de la cultura. Se creó un clima especialmente afectuoso y ella, conmovida y agradecida, sintió que tenía un nudo en el estómago o un nido de mariposas amarillas en la garganta. Ana, como todo el reparto, está estupenda en este su primer papel protagonista.

JUAN LUIS GALIARDO EN EL TEATRO PRINCIPAL CON 'EL AVARO' DE MOLIERE

Comí ayer en Casa Hermógenes –la casa de Hermógenes y de su compañera Carolina: entrañables por igual- con Luis Alegre, la representante Anabel Mateo y el actor Juan Luis Galiardo, que está en Zaragoza, en el Teatro Principal, haciendo varias funciones de ‘El avaro’ de Moliere, junto a otros catorce actores, una función que concibió y dirigió Jorge Lavelli, que reside en París. Juan Luis Galiardo empezó siendo un galán del cine español y, por lo tanto, también fue un gran seductor. Es un hombre simpático y arrollador, capaz de embelesar a las piedras (luego se le quedarán mirando tres mujeres en la calle, las saluda y les recuerda, con una inmensa sonrisa, que tiene cuatro funciones este fin de semana. Las besa y ellas le prometen que irán a la representación) o de descolgar abruptamente su teléfono móvil para decirle a Jorge Sanz que la serie que interpreta y está dirigiendo David Trueba es estupenda. O para decirle simplemente, a voz en grito: “Te quiero, Jorge. Qué bien me lo he pasado en tu serie”. Juan Luis sale, creo, en el capítulo cinco. Yo he visto el primer capítulo con mi hijo Jorge y creo que podría definirse como una serie “genial y patética”.

Juan Luis Galiardo estuvo a punto de partir a Estados Unidos, a Hollywood. Trabajó con Sofía Loren en ‘Blanco, rojo, negro’ y se quedó fascinado con ella, aunque él era muy joven (ella tenía como un sueño amoroso y sexual con él, que terminó casi abrasado por accidente), y también realizó dos películas con Charlton Heston, una de ellas fue ‘La llamada de la selva’, basada en el texto homónimo de Jack London. Galiardo sufrió una especie de ataque de pánico ante uno de los perros lobos de la película y tuvo una reacción extrañísima, no quiso rodar, y además se dice que en medio de ese arrebato estuvo a punto de estrangular a Heston. Eso dice la leyenda negra, o lo que le han contado a Luis Alegre, porque Galiardo no lo recuerda con precisión. Con esa precisión al menos. Después de estas aventuras y algunos amores con bellas y famosas mujeres del cine español, cayó en una especie de pozo, entre la depresión y el desconcierto, se recuperó poco a poco y rehízo su carrera en México, hasta que la reemprendió en España de la mano de directores como Luis García Berlanga, José Luis García Sánchez (en alianza con Rafael Azcona), Manuel Gutiérrez Aragón (que lo dirigió como Don Quijote) o Fernando León de Aranoa, que le dio un extraordinario papel en ‘Familia’. Para todos ellos tiene palabras de cariño. García Berlanga solía decirle: “Aún no tienes suficientes arrugas para aparecer en mis películas”; cuando creyó que las tenía lo contrató para ‘Todos a la cárcel’. Otros nombres que aparecieron en la tertulia fueron María Luis San José, María Luisa Merlo, Carmen Sevilla, Vicente Haro, que hace de padre de Jorge Sanz en la serie y que falleció hace poco, y Antonio Giménez Rico, con quien tiene una relación muy entrañable. Juan Luis Galiardo es, ya de paso, un estupendo imitador de voces.

Juan Luis Galiardo ha perdido a dos mujeres y desde hace una década vive con María. Le gusta recordar que es padre de cinco hijos y abuelo de tres nietos, quizá por eso, por su condición de abuelo de 70 años, ha querido que haya funciones infantiles, hoy y mañana, para niños. Él es un apasionado del teatro y de sus magias, y con Harpagón está haciendo uno de los papeles de su vida: un papel oportuno, que Moliere –actor también: murió en escena- escribió para él y que quizá admita hoy una lectura particular. Galiardo es excesivo a veces, candoroso siempre, incontinente una y otra vez, amoroso con los amigos, expansivo por naturaleza y exuberante. Zaragoza es una ciudad que le suscita cariños y el Teatro Principal es uno de sus favoritos de España. Está muy ilusionado con la obra, y con sus compañeros de reparto, y además está como quien vuelve de un naufragio o de una resurrección.

Está feliz. Comió alcachofas con una placer absoluto, bebió vino blanco Borsao y se mostró radiante. Cariñoso con Anabel, que es como una madre joven que le ha salido, como una cuidadora, y cómplice con Luis Alegre, que lleva ahora una libreta roja donde apunta las ocurrencias o las frases felices de los otros. Una de ellas, de Juan Luis Galiardo, podría ser parecida a esta: “Los golfos nunca mienten: siempre miran de frente”. La frase auténtica, que no recuerdo con exactitud, era mejor.

El avaro. Con Juan Luis Galiardo. Dirección: Jorge Lavelli. Viernes, sábado (dos funciones) y domingo en el Teatro Principal. [Ahora me doy cuenta: me habría gustado decirle que me gustó mucho en la serie de televisión ’La regenta’, dirigida por Fernando Méndez Leite.]

ALTARRIBA Y KIM, PREMIO NACIONAL DE CÓMIC POR 'EL ARTE DE VOLAR'

ENTREVISTA

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) lograba ayer el Premio Nacional de Cómic por su libro ‘El arte de volar’, que ha ilustrado magistralmente Kim. Hace unos meses, le hice esta entrevista a Altarriba en el suplemento ‘Hoy Domingo’ de Heraldo de Aragón, que coordina Picos Laguna. Recupero ese texto, centrado básicmaente en el libro, aunque su trayectoria ofrece muchos más perfiles. También hicimos una entrevista en ‘Borradores’ [la grabamos en Cálamo y la voz de Kim, por cierto, desapareció bajo una tormenta de interferencias] y realizamos una presentación, con Antonio y Kim, realmente encantador y sencillo, en la pasada Feria del Cómic. Hoy en 'Heraldo' conversa con él Ana Usieto y valora su trayectoria dos expertos como Óscar Senar y Juan Royo.

 

 

 

"A mi padre todo le salió mal.

Quiso volar y se estrelló siempre"

 

ENTREVISTA CON ANTONIO ALTARRIBA

-"Mi padre pertenece a una generación que vivió los vaivenes del agitado siglo XX"

-"Su muerte me dejó con la sensación de que debía haber hecho algo más por él "

-"Se jugó la vida pasándose al bando republicano: luchó en la batalla del Ebro"

 

Quién es, en realidad, Antonio Altarriba? Un aventurero de la literatura y de la imagen, nacido en Zaragoza en 1952, capaz de realizar proyectos fotográficos con Pilar Albajar, como 'Vida salvaje' (PUZ, 2008), de firmar relatos eróticos como 'Cuerpos entretejidos' (Tusquets: La Sonrisa vertical, 1996), o de escribir 'La España del tebeo' (Espasa, 2001), e incluso de ofrecer una visión diferente de Tintín en 'Tintín y el loto rosa. Homenaje a Hergé en su centenario' (Edicions de Ponent, 2007). Ahora publica, con el ilustrador Kim, un tebeo estremecedor: 'El arte de volar' (Edicions de Ponent, 2009), que cuenta la historia de su padre, que se arrojó al vacío a los 90 años.

¿Cuál es la idea inicial de su libro? ¿Cuándo sintió la necesidad de rendir un homenaje a su padre?

El libro se cuece en la salsa de la culpabilidad y de la indignación. Culpabilidad porque una muerte tan trágica como la de mi padre me dejó con la sensación de que debía haber hecho más por él. Indignación porque la residencia de Lardero donde estaba alojado me reclama 34 euros porque mi padre se suicidó un día 4 y, por lo tanto, había que pagar los tres primeros días del mes. Inicié acciones legales contra la Comunidad de La Rioja para evitar esa última humillación a la memoria de mi padre. ¿Qué pasó luego?

En ese momento Paco Camarasa, editor de Ediciones de Ponent, me visita para pedirme que colabore con su editorial como guionista y, al ver la situación en la que me encuentro, me sugiere que escriba la historia de mi padre. Al principio no termino de verlo. Tenía idea de hacer algo con el fajo de cuartillas que, a modo de memorias, mi padre dejó escrito. Pero no un cómic. Poco a poco me convencí de que era un buen medio para contar un relato donde hay reconstrucción histórica, aventura y biogafía familiar. Al principio me parecía un proyecto descabellado.

 

Impresiona, de entrada, el principio del libro: el suicidio de un hombre de 90 años que llega a pedirle que le ayude a morir.

Fueron años terribles. Cualquiera que conozca lo que es una depresión severa sabe todo lo que sufren los afectados y lo difícil que es ayudarles. La depresión no es consecuencia de la enajenación sino de una lucidez trágica. Llega un momento en el que la muerte es la única solución, el único alivio. Entendía que mi padre quisiera suicidarse y me pesa enormemente no haberle ayudado.

No puede decirse que su padre haya sido un hombre feliz…

Todo le salió mal. Y de mayor lo repetía constantemente. Fracasó en su apuesta ideológica no solo por la victoria de Franco sino porque vivió para comprobar cómo el dinero, que el consideraba fuente de las desgracias e injusticias de la humanidad, se imponía como valor máximo. Fracasó en su intento de encontrar una estabilidad económica porque un socio le estafó. Y fracasó afectivamente porque con 75 años se separó de mi madre. Quiso volar pero se estrelló una y otra vez, de ahí el título del libro. Él lo intentaba porque era un idealista, un entusiasta de espíritu optimista, una persona alegre que cantaba muy bien las jotas. La vida le amargó. Pero siempre, hasta en los peores momentos, fue un hombre muy generoso.

¿Qué quería contar exactamente? Al fin y al cabo, la vida de su padre concentra parte del siglo XX.

Mi padre nació en tiempos de Alfonso XIII, su adolescencia transcurre durante la dictadura de Primo de Rivera, su juventud es la Segunda República, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, su madurez coincide con el franquismo y su vejez con la democracia. Pertenece a una generación que ha vivido los vaivenes de un agitado siglo XX. Se vio arrastrado por la Historia y, como otros muchos, su vida se convirtió en una aventura con decisiones muy importantes que marcaron su destino y el de los que vinimos después. Eso es lo que me parece importante y lo que he querido resaltar en el libro: que la vida de mi padre fue como la de otros muchos. Incluso, más allá de su generación y del momento histórico, fue un hombre que intentó hacer frente a las circunstancias con honestidad.

¿Qué hay de cierto en esa relación de amor-odio con Peñaflor, donde nació, en la importancia del coche Hispano Suiza y en la pasión por la mecánica?

Es totalmente cierto. Mi padre no volvió a Peñaflor después de la guerra y mantuvo la ruptura con su familia hasta el final de sus días. Para alguien como él, hacerse chófer era la forma de escapar del campo. Los coches eran tecnología de vanguardia en aquellos tiempos, sobre todo en los pueblos. Mi padre se sacó el carné de primera en cuanto tuvo edad para ello y le sirvió a sus propósitos. Y sí, repartió correo por el frente al volante de un Hispano Suiza.

Emociona la entereza de Antonio Altarriba padre, su convicción política de izquierdas, su honestidad.

No fue un hombre de militancia significada ni de acción directa. Supongo que tuvo que tragar muchos sapos y culebras durante los años del franquismo. Me consta, además, que le pesaban las contradicciones entre sus ideas y la vida que debía llevar. Pero, más allá de eso, fue coherente en su vida personal. Muchos anarquistas fueron así. Su compromiso iba más allá de lo estrictamente político. No fue su discurso político sino su ejemplo como hombre lo que influyó en mí.

La política es muy importante en el cómic. Su padre estuvo en la batalla de Belchite, en la de Teruel, en la del Ebro, y luego en los campos de concentración franceses.

Mi padre no estuvo ni en Belchite ni en Teruel. Sí se jugó la vida pasándose al bando republicano, estuvo en la batalla del Ebro y sufrió en los campos de concentración franceses. En el libro le hago participar en Belchite y Teruel para dar una visión más completa de cómo se desarrolló la guerra. No es la única licencia que me permito. Pero siempre es para reforzar la verdad de los hechos.

¿Fue tan penoso el comportamiento de Francia con los prisioneros españoles y tan evidente su colaboración con el franquismo?

No exagero nada. Quizá, incluso, me quede corto. El trato de Francia con los españoles antifascistas fue vergonzoso. Murieron por centenares de frío e inanición en los campos. Sólo desde hace unos años los franceses revisan un episodio tan indigno de su Historia. Todo el papel de las democracias occidentales con respecto a la guerra civil española tendría que ser revisado. Tanto antes y durante como después. Hasta 1948 mi padre estuvo convencido de que, tras la derrota de Hitler, Franco sería el siguiente objetivo del mundo libre.

La estancia en la granja de la familia Boyer, y el amor hacia su hija Madeleine, ¿fue su mejor paraíso en la tierra?

Hubo dos momentos de plenitud que al final de su vida recordaba con mucha nostalgia. Los meses pasados en las colectividades del bajo Aragón donde no había dinero y reinaba el compañerismo. Y el otro momento fue, efectivamente, el que pasó en la granja francesa de los Boyer. Lo trataron como uno más de la familia. Tras la guerra y los campos de concentración, estaba tan necesitado de afecto que lo apreció mucho.

El regreso es una forma de derrota y de decepción. ¿Cómo vivió su padre el franquismo?

Sí, el regreso a España supone el reconocimiento de la derrota para mi padre y el comienzo de un largo período marcado por el miedo, la miseria económica y moral que vivió en silencio. Se nos ha olvidado el entramado de favoritismos y delaciones que marcó la sociedad española durante décadas. Tampoco quería manifestar sus ideas ante mí, consciente de que así podía ponerme en apuros.

El cómic tiene un conjunto de fragmentos eróticos que lo hacen muy moderno. Imagino que sus amores con Concha, la mujer de un rico, se los contaría su padre.

He querido tratar la figura de mi padre como un hombre más, con sus pasiones y sus infidelidades. Resulta difícil entrar en detalles sobre la vida sexual de tu propio padre pero he querido hacerlo aún a riesgo de atribuirle querencias y comportamientos que quizá sean más míos que suyos. El episodio de Madeleine me lo contó él en todos sus detalles, salvo los más directamente eróticos. Del de Concha tuve noticias a través de una tía mía que lo daba por seguro. No tengo constancia fidedigna pero me resulta verosímil.

Háblenos de la estructura de la obra y de las ilustraciones de Kim.

Uno de mis principales problemas para escribir la historia era cómo situarme en relación con mi padre. No me veía hablando de él en tercera persona. Por eso en la introducción del libro me convierto en él y cuento su historia en primera persona. "Aunque no estaba allí, estaba en él y, ahora que ya no vive, él está en mí". Construyo el relato como un largo 'flashback' en su caída al vacío. Cada planta que desciende hacia la muerte constituye un período de su vida. "Aunque parecieran unos pocos segundos, mi padre tardó 90 años en caer de la cuarta planta". Hay una red muy tupida de metáforas entre las cuales la del vuelo sólo es la más evidente. Nada de ello habría sido posible sin los dibujos de Kim que ha hecho un trabajo expresivo, plástico y muy documentado. Es uno de los grandes dibujantes del cómic español y aquí lo demuestra ampliamente.

¿Qué diría su padre de haber podido leer este cómic?

Me lo pregunto constantemente estos días. No era un hombre al que le gustara la notoriedad. Si me dejo de argumentos autocomplacientes, el libro está hecho más para mí que para él. Sobre todo para zanjar una deuda afectiva que creo tener con él... Hay algo que sí le gustaría. Él mismo me lo dijo cuando escribía esas cuartillas llenas de recuerdos. "Que los jóvenes sepan todo lo que pasamos y aquello por lo que luchamos". En ese sentido creo que contarlo en cómic es un acierto.

Los ganadores de los Premios Cálamo: Abdelá Taia, Manuel Vilas, Paco Goyanes, Antonio Altarriba y Kim.

 

DESPIECE

El dedo cómplice y el duelo

Antonio Altarriba es catedrático de francés en la Universidad del País Vasco. 'El arte de volar' es su proyecto más personal; hay un gesto de entrañable complicidad entre padre e hijo: "Mi padre y yo manteníamos una complicidad callada pero profunda. Mi madre llevaba la voz cantante en casa y ella se encargaba de mi educación. Yo desde niño intuí que mi padre se hallaba alejado del catolicismo de mi madre y notaba en él un cariño muy fuerte, quizá porque silenciado. Empecé a saber cosas de él por sus amigos anarquistas refugiados en el sur de Francia a los que conocí y visité a partir de los 10 años. Cuando él comenzó a contarme cosas de su vida y de sus ideas, yo ya estaba al tanto de muchas. Me cogía del dedo, lo sacudía y luego me daba un cachete cariñoso en el cogote". Confiesa el escritor: "Aún no me he acostumbrado a ver la vida de mi padre encuadernada. Noto que el largo proceso de su duelo, para bien o para mal, todavía no se ha cerrado".

NUEVO LIBRO DISCO DE PETISME

 

 

UNDER WOOD SONGS, El océano de las escrituras,

nuevo libro disco de Ángel Petisme

 

El zaragozano une en esta propuesta sus dos facetas, escritor y cantante.

Su nuevo disco Under wood Songs, que saldrá a la venta el próximo 22 de noviembre, reúne veinte canciones inéditas, grabadas entre 1987 y 1989, y cinco poemas por “Petisme y Los Sin Techo”.

Por su parte, se ha reeditado su libro El Océano de las Escrituras que incluye, además, quince nuevos textos con el título de De Vuelta al Mundo.

 

Una revisión del pasado es lo que nos propone el artista Ángel Petisme en su nuevo trabajo. Canciones y poemas inéditos se unen a nuevos y viejos textos en el libro disco Under wood Songs, El Océano de las Escrituras, a la venta desde el próximo día 22 de noviembre. Con motivo de este lanzamiento, Petisme ofrecerá una serie de conciertos por diversas ciudades españolas. Los dos primeros serán el 27 de noviembre y el 10 de diciembre en Zaragoza, para luego comenzar una gira de conciertos que le llevará en diciembre a Madrid y a comienzos del próximo año a Valencia, Barcelona, Sevilla, Las Palmas, Tenerife y Bilbao, entre otros.

 

Hace veinte años, Ángel Petisme editó el libro El Océano de las Escrituras. Hoy vuelve a la calle en un nuevo formato de libro-cd, que incluye quince nuevos textos bajo el título De Vuelta al Mar. Incluye fotografías de Tono Embid, Ángel Carrera , Vicente Lluna, Ángel de Castro y José Luis Prieto. Por su parte, el CD, titulado Under wood Songs, incluye veinte títulos inéditos de los años 1987 a 1989, y cinco poemas que fueron, en su momento, grabados por “Petisme y Los Sin Techo”, el grupo en el que militaba el artista antes de iniciar su carrera en solitario. Hoy, Petisme vuelve a grabar cuatro de los temas del disco, Recuerdo de los Ochenta, Calle del Pez, Bajo el Volcán y La moral es muy alta.

Under wood Songs saldrá a la venta el próximo 22 de noviembre.

 

Biografía

 Nació el 17 de Enero de 1961 en Calatayud (Zaragoza). Como cantante, ha formado los grupos ¿Qué es el Optimismo?, Ciao, Michelle, Los Sin Techo. En solitario ha publicado los discos “ La Habitación Salvaje ”, “Turistas en el Paraíso”, “El Singapur”, “Bailando en Campos minados”, “Cierzo”, “Buñuel del Desierto”, “Metaphora”, “Sacco i Vanzetti”, “Amor entre las cuerdas”, “Éxitos secretos”, “Agua Cero”, “Río Ebrio” y, ahora, “Under wood Songs”. Como escritor, se pueden citar, entre otras, las obras “Cosmética y Terror”, “Un ejercicio sobre la normalidad”, “El Océano de las Escrituras”, “La habitación salvaje”, “Amor y Cartografía”, “¿Sueña Dios con Buñueles eléctricos?”, “Buenos días, colesterol”, “El cielo de Bagdag”, “Soñar en Palestina”, “Teoría del Color”, “Demolición del arco iris” y “Cinta Transportadora”.

 

*Esta nota es de la productora del músico y poeta y la remite Esther López Frago. Las fotos las he tomado de dos blogs: mosicayparolas.blogia.com

 y de http://4.bp.blogspot.com

"BERLANGA DIRIGÍA COMO DIOS"

El pasado mes de diciembre, entrevistaba a Luis Alegre con motivo del libro ‘¡Viva Berlanga!’, que él confeccionó y coordinó. El libro se presentó en Los Portadores de Sueños. Rescato la entrevista con motivo del adiós del cineasta.

 

ENTREVISTA:

LUIS ALEGRE RECUERDA A LUIS GARCÍA BERLANGA

Conociste a Berlanga en ‘La Vaquilla’, en 1984. ¿Qué es lo que más te impresionó de él?

De entrada, su extraordinaria calidez y amabilidad. Fui a Sos del Rey Católico con el desaparecido Alberto Sánchez para hacerle una entrevista y, sin conocerme de nada, enseguida me invitó a quedarme en el rodaje y hacer de figurante. Y me gustó mucho descubrir el niño pillo, gamberro y tocahuevos que tenía dentro.

¿Qué criterio aplicaste a la selección del libro ‘¡Viva Berlanga!’ (Cátedra), cómo lo pensaste? ¿Qué buscabas?

Quería que el libro aportara algo a lo que se ha publicado sobre Berlanga. Pensé que podía ser interesante confeccionar un retrato de Berlanga a través de las miradas de una serie de cineastas españoles de diversas generaciones. Nadie mejor que un cineasta español para ponerse en el lugar de Berlanga y admirar su extraordinario mérito. Como ocurre con todos los clásicos, cada uno tenemos “nuestro” Berlanga y yo quería que esos cineastas contaran cuál era “su” Berlanga. El libro es, por ese lado, una polifonía de miradas sobre Berlanga. El volumen recoge también cerca de 100 fotos, la mayoría inéditas, que recorren la vida de Berlanga. Y me lo pasé muy bien escribiendo una crónica de su vida salpicada de comentarios del propio Berlanga –o de otros que han escrito o hablado sobre él- que he rastreado por diversos libros y entrevistas. Es muy difícil que Berlanga diga algo convencional. Suele ser muy cáustico y divertido.

Varios aplicáis términos elogiosos a Berlanga: el de genio del cine. E incluso José Luis García Sánchez dice “dirige como Dios”.

En general, es muy difícil hacer una película que casi todo el mundo considere que es una obra maestra. La inmensa mayoría de los cineastas no lo logran nunca. Como decía Fernán Gómez, conseguir eso es una especie de milagro. Bueno, pues Berlanga, en un cine tan endiabladamente complicado como el español, ha logrado ese milagro tres veces: con “Bienvenido Mr. Marshall”, “Plácido” y “El verdugo”. Si quien consigue eso no es un genio, entonces no sé qué es un genio.

 ¿Qué quieres decir cuando dices que no se puede ser más español?

El cine de Berlanga ha hurgado en la personalidad esencial de España y de los españoles apoyándose en tradiciones culturales profundamente españolas: el sainete, la picaresca, la tragicomedia grotesca, el humor negro o el esperpento. Si dentro de 200 años alguien quiere saber cómo era de verdad la España de la segunda mitad del siglo XX, lo mejor que puede hacer es ver algunas películas de Berlanga. Como dice Pepe García Sánchez, España es un país de secundarios y eso, el cine de Berlanga, lo refleja maravillosamente.

¿Qué ha significado Berlanga para el cine español?

La aparición de Berlanga en los años 50 disparó la calidad del cine español hasta niveles inéditos. Sus películas supusieron un enorme subidón de autoestima para nuestro cine. Y, concretamente, su alianza con Rafael Azcona ha sido lo mejor que nunca le ha ocurrido al cine español. Por otro lado, Berlanga también resume algunas de las sombras y debilidades de nuestro cine: es muy revelador que alguien de su talento encontrara tantas dificultades –políticas e industriales- para hacer su cine. Es impresionante saber que más de sus 30 guiones nunca pudieron ser rodados, por la censura y otras causas.

Sexo, humor y libertad parecen oponerse a su concepto más general: “el mundo es una mierda”. ¿Cómo se liga todo eso: la apología de la vida y la certidumbre del horror de vivir, por decirlo así?

En realidad, es una postura muy coherente: Berlanga cree que el mundo y la sociedad son una completa basura. De ahí que el reto sea sacudirnos esa mierda celebrando las mejores cosas de la vida.

Cerramos: Berlanga y Aragón. ¿Cómo defines esa relación, qué vínculos ha tenido con aragoneses?

“Los jueves, milagro” se rodó en el balneario de Alhama de Aragón y “La vaquilla” en Sos del Rey Católico. Berlanga ha tenido y tiene muchos amigos aragoneses: Julio Alejandro o José Luis Borau, por ejemplo. Siempre que yo le he invitado a venir ha venido, con cualquier pretexto. Zaragoza le resulta una ciudad muy confortable. Siempre que hemos cenado los amigos con él –en casa Berna o en Casa Emilio- hemos acabado las cenas con un ¡Viva Berlanga! El título del libro se me ocurrió por eso: es muy exaltante y gamberro, como el propio Berlanga. Además remitía a ¡Vivan los novios¡ y a ¡Viva Rusia!, uno de sus proyectos frustrados.

 ¿Al lado de quien pones a Berlanga? ¿Rossellini, Zavattini, De Sica…?

Lo pongo al lado de Billy Wilder, Jean Renoir, Rafael Azcona, Fernán Gómez o Luis Buñuel. Al lado de los mejores.

¿Cuáles son tus tres películas favoritas de las suyas?

No voy a ser nada original: “Plácido”, “El verdugo” y “Bienvenido Mr. Marshall”. Hay mañanas en las que pienso que su mejor película es “Plácido” y otras en las que creo que es “El verdugo”. Hay otra película de Berlanga por la que siento debilidad: “Calabuch”. Fue la primera película que vi de él. Yo tendría ocho o nueve años y la vi en mi casa de las afueras de Calamocha, al lado de mis padres y hermanos, en la primera tele que mi padre compró. Recuerdo esa noche como si fuera ahora mismo.

 

ADIÓS A LUIS GARCÍA BERLANGA

 

Ha fallecido Luis García Berlanga (1921-2010) a los 89 años. Ha sido un director fundamental en la cinematografía española con títulos como 'Calabuch', 'Los jueves, milagro', 'Bienvenido Mr. Marshall', 'Plácido', 'El verdugo' o 'Tamaño natural', por citar algunos ejemplos incuestionables. Formó una pareja decisiva con Rafael Azcona: escribieron juntos siete películas. Su cine se caracteriza por su mirada crítica y mordaz, por el uso de la ironía y el humor negro y por la exaltación de la vida, la alegría y el sexo dentro de un mundo terrible e injusto. También ha sido un gran enamorado de la literatura erótica, del fetichismo y de la tertulia.

 

BUSCANDO A DEBRA WINGER

El poeta y escritor y crítico de arte Ángel González Pieras es un gran admirador de una actriz hoy casi olvidada, Debra Winger, otro de mis mitos del cine. Esta mañana en que acaba de desaparecer Luis García Berlanga recibo este recuerdo de C. S. Lewis y de la película 'Tierras de penumbra', que tanto me gusta.

 

Suavemente, tan al azar,

tan bello, tan ligero, tan ligero,

el cielo cruel deja caer algo que no combates.

 

Los hombres, antes de perecer,

ven con ojos ilesos, por una vez,

cómo algo suave cae del cielo.

 

de "TIERRAS DE PENUMBRA"  (Richard Attenborough) (1993)

("Nieve en Madrid", poema propio que Debra Winger recita a Anthony Hopkins al poco de conocerse)