Blogia
Antón Castro

Escritores

ISABEL GONZÁLEZ: MICROCUENTOS

ISABEL GONZÁLEZ: MICROCUENTOS

 

Isabel González, nacida en Ejea de los Caballeros, es autora de un espléndido libro de relatos: ’Casi tan salvaje’ (Páginas de Espuma), que ha tenido adeptos inmediatos y que tiene muchos seguidores. Isabel ha publicado cuentos y microrrelatos en distintas publicaciones y blogs. tiene la gentileza de enviarme una selección textos breves. Una maravilla. Inquietud, poesía más o menos agreste, imaginación, energía...

 

MICRORRELATOS DE ISABEL GONZÁLEZ 

 

Un vivo

 

Es la hostia encontrar un vivo. Encontrar un vivo es encontrar una perla dentro de una ostra dentro de la barriga de un pez dentro de la barriga de una ballena dentro de un océano sin agua. Eso es encontrar un vivo. Y soportarlo. Porque encontrar un vivo es reunir todas las ganas de matarlo. Ahí mismo. Yo mismo. Un incapaz que una vez atropelló un zorro y se bajó corriendo del coche para hacerle el boca a boca. No se dejaba el muy terco. Me mordía y parecíamos dos amantes locos en la cuneta. Él herido y de pelambre rojo. Yo ansioso por devolverle el aliento. Qué asustado estaba, dios santo. No sé quién más. No sabría precisar. Murió en mis brazos. Tal vez lo apreté demasiado para que se estuviera quieto. No lo sé. Murió y el taxidermista me hizo una estola con su cabeza y sus patitas. Qué suerte tuve, me digo. Qué suerte. El desollado podría haber sido yo. Yo convertido en estola. Mis zapatos italianos colgando a un lado, y al otro, mi cabeza gorda siempre alerta con sus pasmados ojos de cristal.

DE ANTOLOGÍA: LA LOGIA DEL MICRORRELATO

Editorial Talentura 2013

 

 

¿Cuánto tiempo pueden pasar sin besarse frente a un café?

 

Él lo sabe y por eso calla.

Ella lo sabe y por eso habla.

Él bebe y se fabrica una mancha en los labios que a ella le molesta. Pero ella no va a señalarla. Ella no va a pronunciar labios porque labios es más silencio que el silencio. Ella se alía con el ruido. Mucho ruido. Las cucharillas contra la loza, las tragaperras, la televisión. Un cliente abre la puerta y el aire destruye los peinados. Ella sigue hablando, come pelo. Él se aburre, bosteza. Qué interés puede tener la conversación frente a un café del que apenas queda un sorbo. El hombre lo apura y perfila consciente la mancha de su boca. Algo oscuro que ella debería limpiar con saliva. La saliva acude. Pero ella no. Ella resiste. Ella bebe despacio y se desliza inexorable hacia el momento de sus propios labios sin café ni meta. Su boca vacía. Las tazas vacías. La mancha que se aproxima y la convulsión. Porque no es pigmento. Porque vista de cerca, la mancha también es hueca. Negra de tan vacía, de tan profunda. En un acto de legítima defensa, la mujer congrega todas las palabras en su mandíbula y las arroja al pozo. Palabras sólidas como piedras: trabajo, esposo, reloj, hijos, religión, padre. El beso aplastado en lo hondo alimenta las tinieblas. Dos fantasmas piden la cuenta.

 

DE ANTOLOGÍA: LA LOGIA DEL MICRORRELATO

Editorial Talentura 2013

 

Plof

El acróbata salta de su trapecio al trapecio en que llega sucompañera —ya sabéis cómo son las mujeres— tarde y espléndida.

 

LA ALDEA DE F

Universidad Autónoma de México 2011

Colectivo Microlocas

 

Cuaderno de campo de un niño prodigio

Es cierto que el sapo, carente de hueso entre la boca y los ojos, parpadea al engullir su alimento y lo impulsa así con sus globos oculares hacia el estómago. No descartemos, sin embargo, otro fenómeno biológico igualmente propiciatorio de este hecho: el placer de observar, tripas adentro, la lenta deglución de las presas.

LA ALDEA DE F

Universidad Autónoma de México 2011

Colectivo Microlocas

 

Esposa

Él, que una vez, apretando el puño, juró comprimir el carbón para fabricarle diamantes. Él, sesenta años más tarde, se yergue apenas dentro del vagón en marcha. Una mano asida a la barra vertical, la otra, apoyada en el respaldo y cuando el vehículo frena, soltar ambas como lanzarse desde un trapecio. Es decir, saber, pero nunca saber del todo, que ella lo recogerá y alcanzarán la salida. Ella, que jamás le pidió un diamante por no humillar su puño.

LA ALDEA DE F

Universidad Autónoma de México 2011

Colectivo Microlocas

 

O

 

Te gustaría verme ahora, corazón. Ahora no tengo casa. Ahora me paso el día por ahí, me huelen el culo, me piden la patita y me dan una galleta. Cómo me gustan las galletas. Me gustan aún más que las que las migas de pan que me echan los viejos en el parque. Aunque nada comparado con el sabor del pescado. Por una sardina cruda, vida mía, por una sardina hasta sostengo balones con la nariz. Y me aplauden, claro que me aplauden. Algo que antes ni soñaba. ¿Recuerdas lo mal que dormía? Yo sí. Mucho. Sobre todo cuando entro en la cueva y me ovillo y pasa el invierno y llega la primavera y otra vez lo mismo. Me desperezo, sacudo las alas y salgo a buscarte. De flor en flor. Vuelo y te busco. Por todo el planeta. Pero no estás. O no te reconozco. O no sé, amor mío. Cambiamos tanto.

INÉDITO

 Abandono I

 

¿Recordáis cómo la pantera rosa se metía en la lavadora y salía convertida en una pelusa flotante y rosa? Así me siento yo cuando me dices que te vas. Como una lavadora con la puerta abierta.

 

Del libro en preparación con el Colectivo Microlocas

REVISTA QUIMERA

Noviembre 2013

Urbi et orbi

 

Sé que no puedo ser Papa ni cura ni obispo porque para ser Papa, cura u obispo hay que tener polla. Así son los asuntos del alma. Sé que no puedo casar ni bautizar ni dar la extremaunción al hombre que en su último aliento, pronuncia el nombre de una mujer hermosa, pero puedo bendecir como nos bendicen a todos los árboles un día de viento. Y puestos a bendecir, bendigo a todos los hombres, también al anciano Papa que abdicó y a su dulce debilidad por los mocasines rojos. Bendigo a los obispos de tres en tres y a los curas de veinte en veinte. Bendigo a todos los hombres dentro y fuera de la Iglesia. Los bendigo a todos porque a veces me desean y a veces no. Hombres que vuelven la mirada y no dicen nada o lo dicen todo en su idioma de pan con aceite, guapa, bonita, contigo ‘mecagüentó’.

Bendigo al que se casa conmigo sobre todas las cosas.

Bendigo a Johny Depp, a Xabi Alonso, a Luciano Pavarotti, a Frankestein de quien podría enamorarme locamente.

Bendigo al que me abandona, al que abandono, al que no me conoce, al que no conozco. Bendigo al que soñé porque no existe y porque puedo seguir soñándolo. Al que me ignora, no, a ese no lo bendigo. Pero sí al que me traicionó con una ex, con una amiga, con alguien a quien pagó aunque creo que esto no cuenta.

Bendigo al que me agarra del pelo, al que me besa la cara interna de las rodillas, al pervertido, al lujurioso, al tímido, al que dobla los pantalones en la silla. Bendigo al hombre que sin más, en el metro, me mira con cierto pudor fingido y tiene las pestañas negras y no aparta la mirada y es joven y hace que el vestido elegido con desconfianza frente al espejo sea el mejor vestido del mundo.

 

REVISTA QUIMERA

Noviembre 2013

La transición española

 

Convulsa transición española. Convulsa para los españoles y convulsa también para los botijos, que por aquella época y tal vez aún por ésta, éramos casi lo mismo. Algo arcilloso y chaparro que crecía al pie de un olivo; un silencio ventrudo en una sombra; una forma de rezar hecho bola, de rodillas, con las manos y los pies muy juntos. Un tiempo de tierra hasta que llegaron las neveras. Las neveras fueron las suecas de los electrodomésticos. Blancas, altas, frías, haced vosotros el resto de comparaciones. Las neveras invadieron nuestras casas y nos demostraron sin clemencia la humildad refrigerante de nuestros hermanos de barro. Porque lo eran. Porque los botijos eran nuestros hermanos. Porque los botijos éramos nosotros nos resistimos a tirarlos y los metimos dentro. En el único sitio donde cabían, en la parte inferior del invento. Compartían espacio y volumen con la sandía, lo recuerdo bien. Abrías la nevera e igual que dos pechos asimétricos, uno verde y despezonado, y otro ocre y empitonado, sandía y botijo refrescaban nuestras fantasías puberaniegas. No nos hacía falta mucho. Sabíamos cuánto teníamos, pero apenas sabíamos qué nos faltaba. Sabíamos que los pechos auténticos, los de carne, los pulposos, los que vimos a no sé quién no sé dónde (eso jamás se cuenta) no se guardaban en la nevera. Los pechos de verdad se guardaban en la tele. Encendías la tele y aparecía una teta. Una teta: ojo de Cíclope. Una teta: mitad de pecado. Una teta: hipertrofiada mitra. Una excita más que dos. Eso también lo aprendimos en aquella época de botijos presos, sandías escarchadas y fantasías monopectorales como amazonas. Mitología ibérica. Metamorfosis hortofrutícola. Trece años. Verano. Convulsa transición española.

 

REVISTA QUIMERA

Noviembre 2013

 Cosas

Tengo faldas de ortografía y faltas escocesas; errores que me dejan hecha un cuadro y atuendos bajo los que perpetrar cualquier horror. Si mezclo clavo y madera me sale pinza o Cristo; si mezclo bailarín y asesino me sale torero o batidora. Si mezclo monja y tinte platino me sale María Magdalena o Catherine Deneuve en ‘Belle de Jour’. No me odies por ser impuntual pues sabes tan bien como yo que las seis y cuarto contienen dentro las cinco, y que me esperarás hasta la muerte. Peor fue la nuez que se dejó abrir muy fácil y salió podrida. Faldas y faltas, clavos y maderas, María Deneuve en ‘Catherine la belle’, que las nueces se abran fácil y que sepan bien. Nunca renunciaremos a nada. Siempre lo querremos todo.

 REVISTA QUIMERA

Noviembre 2013

'EL CUERPO DE LA PALABRA' EN EL CICLO LITERARIO DE SIN FRONTERAS

'EL CUERPO DE LA PALABRA' EN EL CICLO LITERARIO DE SIN FRONTERAS

PROGRAMACIÓN LITERARIA DE 'SIN FRONTERAS'

Coordinación: Manuel Vilas.

 

EL CUERPO DE LA PALABRA


Con el título de “El cuerpo de la palabra” se pretende dar cabida a la reflexión literaria sobre el tema monográfico de “El Cuerpo”, protagonista del Festival “Sin Fronteras”, Zaragoza 2014. La concepción del cuerpo, desde los orígenes mismos de la literatura, ha sido un concepto de gran importancia, ya desde el amor, el erotismo, la perfección helénica, el hedonismo, pero también desde la enfermedad, el deterioro, la deformación, la degradación, el envejecimiento y la transformación. El Festival “Sin Fronteras” ha querido incluir la reflexión literaria sobre un tema tan apasionante como el cuerpo, un tema inagotable, que reclama cada vez más nuestra atención. Tal vez podemos concluir que si, ideológicamente el alma ha muerto, el cuerpo se revela como uno de los más renovados iconos de nuestra civilización.



Programación



MIÉRCOLES 21 DE MAYO

8 tarde. Sala Cero. Teatro de las Esquinas.

Participantes: Ángela Vallvey, Daniel Gascón, y Lorenzo Oliván.



JUEVES 22 DE MAYO



7 tarde. Sala Cero.

Participantes: Carmen Posadas, Fernando Marías y Vanesa Monfort.

9 tarde. Sala Cero.

Participantes: Guillermo Busútil y Adolfo García Ortega.



SÁBADO 24 DE MAYO



6.30 Tarde. Café Literario.

Antonio Orejudo, Luis Muñoz. En el bar del teatro.

8 Tarde.

Música, cuerpo y poesía: Christina Rosenvinge y Alejandro Simón Partal. En el Teatro.

10 Noche. En el Teatro.

Amores feos”: con el grupo “Yonquis de la poesía”, con José Luis Esteban al frente. Música, poesía y teatro.

 

*En la foto, fragmento de una pintura de Ángel Aransay, por José Miguel Marco.



MARIO ROPERO: TRES POEMAS

Mario Ropero hace muchas cosas. Es un apasionado de Teruel y su provincia, es poeta, colabora con Miguel Mena en ‘A vivir Aragón’. A petición mía, tiene la gentileza de enviarme tres poemas de los últimos que ha publicado. Aquí están.

 

 

HASTA LA ÚLTIMA GOTA

 

 

 

Fuera las capillas y los discursos,

me voy,

vuestras canciones

no me afectan,

vuestras órdenes

me hacen reír,

ya podéis levantar lápidas

dar martillazos en los nichos

y abrigar esperanzas de eternidad,

no me interesa.

Cualquier cosa os vale

desde la estafa al pincho de tortilla

y administrando el dolor sois felices.

Me voy,

ya lo he dicho.

Tengo bastante

con el lecho del río

la resurrección de las rosas

y el roce viscoso de los barbos.

Es una certeza,

arrastro dudas y canas

melancolía y arrugas

neurosis y cojera.

Me voy,

ya lo he dicho.

Con la cabeza alta

y sin versos,

no sé si lo he dicho,

me voy.

 

 

 

LA RABIA

 

Hemos entendido,

nos han enderezado ya,

tenemos la nevera vacía

y hemos cambiado las sonrisas

por muecas feroces,

metamorfosis de niños a hombres,

las uñas afiladas

y los dientes carcomidos.

Después de sufrir

nos hemos cortado las venas del miedo,

el pasaporte hacia la muerte

está lleno de moscas y mierda,

pero no hemos desesperado,

al revés,

hemos besado a las vecinas,

nos hemos columpiado borrachos

y hemos acudido a nuestro funeral

con un chiste bajo el brazo,

las carcajadas tienen la culpa de todo,

incluso de que queramos seguir vivos,

como primer deber.

 

 

QUE QUEDE CLARO

 

Que quede claro,

he señalado con el dedo

he renunciado a las promesas

he cambiado oficinas por tinteros

he vestido ídolos y los he defenestrado.

 

Que quede claro,

he perdido la ortografía y los teléfonos

también el juicio y el tiempo,

he llegado tarde a casa

la juventud se había marchado con otro,

mi pensamiento es raquítico

lo sé,

niego los compromisos,

nadie sabe donde duermo

y menos donde despierto,

he recorrido la tortura y las tumbas de otros

sin inmutarme,

me divierte pasar del llanto a la risa.

No tengo remedio,

miro mi cuenta corriente

y me entrego al horóscopo.

 

Que quede claro,

soy racional

pero a ratos me gusta bailar sin normas,

soy de esos tipos que escupen en el suelo

y se rodea de espejos.

Que quede claro

que quede claro.

 

-Todas las fotos son de Iris von Herpen.

1. La tomo de aquí: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-cbf94171add5d057032a70c66bf0d997.jpg

2. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-d87fe628b480615420c71c45b2d92dd6.jpg

3. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-61a1f93812c181db0d77d5333e7138c2.jpg

 

DE SCOTT FITZGERALD Y GATSBY

DE SCOTT FITZGERALD Y GATSBY

Gatsby, el héroe sin escrúpulos

 

Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) le ha dado a la literatura personajes, lemas, una época para el mito, como los dorados años del jazz. Una de sus grandes creaciones es James Gatz, que ha pasado a la historia de la literatura y del cine como Jay Gatsby, como ‘El gran Gatsby’, título de una novela que apareció en 1925 cuando en Estados Unidos se avecinaba el crack económico y a la vez se vivía el esplendor de los bailes, de las orquestas y de una vida entre muelle y  frívola, de felicidad tan superficial como inmediata. La novela la redactó en Francia durante un viaje por Europa con su esposa Zelda Sayre (1900-1948).

Entre Nueva York y Long Island transcurre la vida de un ciudadano misterioso, joven y esquivo, que tiene una mansión espectacular con jardín y piscina. Es, sin duda, un raro. Una de sus pasiones es contemplar una luz, un punto verde, allá lejos, al otro lado de la bahía. Poco a poco, vamos conociendo a ese hombre extraño, bello y maldito de algún modo, que tiene algunas rarezas: le gusta organizar grandes fiestas de verano la noche de los sábados en su casa. Allí corren el licor, el vino y el champán, allí todo el mundo sonríe, engaña a su pareja, más o menos, y se pregunta: ¿quién es en realidad ese hombre que sonríe, tan rico y tan pijo con sus impecables trajes?

Jay Gatsby es un misterio. Y tiene una debilidad peculiar: se llama Daisy, está casada con Tom Buchanan, un tipo más bien mal encarado que vive un lío secreto con Mirtle Wilson, tiene una hijita con él y habita una hermosa casa. Se diría que todo les sonríe. Quien nos cuenta todo eso es Nick Carraway, al cual su padre le dio una única lección: “No juzgues a los demás”. Nice dice lo que ve: vive muy cerca de Gatsby, se hace amigo suyo y cómplice sin olvidar las distancias, y colabora en una emboscada sentimental: le ayuda a concertar una cita con la joven y frívola Daisy, cristalina y bella, con alma de golondrina o mariposa. No tardaremos en descubrir que Daisy fue novia de Jay hace cinco años: él se fue a la I Guerra Mundial, y ella no tuvo paciencia. Él nunca la ha olvidado.

De esa pasión deriva cuanto sucede aquí. Que son muchas cosas: se vive el sueño americano y su reverso, se ve a un personaje que en el fondo es un antihéroe, un impostor, alguien que se ha hecho a sí mismo sin demasiados escrúpulos (intriga saber cómo ha llegado tan arriba, y ahí asoman otros personajes como su protector Don Cody o su socio Meyer Wolfshiem, “que amañó la Serie Mundial de béisbol en 1919”), y que a la vez tiene algo de romántico capaz de saber renunciar o de perder. También es un libro sobre la fatalidad, las convulsiones del alma y un país de apariencias. Es una novela sobre los perdedores, sobre el triunfo y el fracaso, que son los dos rostros de una misma moneda. Del amor al odio apenas hay distancia; quizá solo un paso o un peldaño aleja el triunfo del olvido, el sueño de la decepción o el manotazo de la realidad.

Todos los libros de Francis Scott Fitzgerald tienen un sustrato autobiográfico. Y este muy especialmente. Lo cierto es que he leído ahora –y pueden leer ediciones muy recientes en Nórdica y Sexto, ilustradas, o en Alianza, Reino de Cordelia, Anagrama y Alfaguara, entre otras-, resulta un libro premonitorio. El libro de un visionario de sí mismo. Jay Gatsby se parece mucho al propio Scott Fitzgerald, que halló en Zelda a su media naranja, bipolar, loca, obsesiva, cariñosa e insoportable. Murió calcinada en un incendio. Es muy recomendable la novela gráfica ‘Superzelda’ (451 editores) de Tiziana lo Porto y Daniele Maroto. Gatsby se parece a Scott Fitzgerald porque comparten un destino parejo: el escritor de la Generación Perdida (del grupo de Ernst Hemingway, John Steinbeck, William Faulkner o Thomas Wolfe, entre otros) sucumbió a sus propios vicios: fue célebre, rico, fue adorado y leído, y acabó en la miseria, en un puro naufragio de soledad, desconcierto y alcohol. Fitzgerald lo tenía claro: “Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia”. Eso sí, antes del drama, está la luz, la alegría, el glamur, los coches, las risas y las pasiones que se desatan con “la intensidad del verano”.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

Amor. Así describe Scott Fitzgerald un momento de intimidad entre Gatsby y Daisy, en la versión de Susana Carral para Reino de Cordelia: “Su corazón se había acelerado cuando el níveo rostro de Daisy se acercó al suyo. Sabía que cuando besara a aquella joven y uniera para siempre sus indescriptibles visiones al aliento perecedero de ella, su mente nunca volvería a juguetear alegremente como la mente de Dios. Por eso esperó, escuchando un minuto más el diapasón que había apoyado sobre una estrella. Luego la besó. Al contacto de sus labios, ella se abrió a él como una flor y la encarnación quedó completa”.

 

Cine. Se han hecho cinco películas de ‘El gran Gatsby’: la primera, muda, fue en 1926. Posteriormente se rodaron, en 1949, la versión de Elliott Nugent, con Alan Ladd y Betty Fied; en 1974, la más conocida de Jack Clayton, con Robert Redford y Mia Faroww; en 2000, Robert Markowitz dirigió a Toby Stephens y Mira Sorvino. Y en la primavera de 2013 se estrenaba la polémica, y criticada, versión de Baz Luhrmann con Leonardo di Caprio y Carey Mulligan. 

 

Fotos. 

1. La tomo de aquí: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-af2392142654a654eeb66d62f0480244.jpg

PANERO: POEMAS DE 'ROSA ENFERMA'

El sello Huerga & Fierro, dirigido por Charo Fierro y Antonio Huerga, acaba de publicar el libro póstumo de Leopoldo María Panero (1948-2014): Rosa enferma. Un libro que contiene sus obsesiones, su mirada hacia el abismo, su erudición. Antonio Marín Albalate firma el prólogo. Abajo publico dos poemas, por cortesía de los editores: el que inicia el libro y otro...

 

 

 

Del Prólogo de Antonio Marín Albalate

Podríamos decir, sin temor a errar, que la escritura de Panero ha sido siempre una flor rebelde e incómoda para el sistema; inmarchitable rosa de lo políticamente incorrecto que todo lo contamina, creciendo libre a la sombra de la nada más allá del jardín del manicomio. Una flor, la rosa visionaria de quien pensó y escribió las mejores páginas de la literatura de entresiglos. Rosa de ramificado delirio que, en su terrible lucidez, terminó siendo una Rosa enferma, sin posible curación.

Al cabo Rosa de sanatorio «en la luz acuaria del jardín » —Valle-Inclán lo dijo— viendo pasar su «barca por el ancho río / que divide un confín de otro confín»; rosa de corrosivo e infatigable crecimiento alcanzando en esa barca, por el río Aquerón, la otra orilla para que ahora tengamos que lamentarlo. Rosa, ceniza última, tumba del poema llamado Leopoldo María Panero que nos dejó para siempre la noche del cinco de marzo, miércoles de ceniza, de dos mil catorce.

Esta Rosa enferma —libro de blakeiano título— es, con toda seguridad, uno de los poemarios más fúnebres y simbolistas del universo de Panero.

 

 

(...) Un libro de hondo calado emocional, escritura sin concesiones, que aflora a la superficie de sus páginas como poética única de alguien que, por su manera de

ser y estar en el mundo, hizo del suyo toda una literatura.

 

 

PRIMER POEMA

 

EN cuanto a la poesía y sus registros del mal y la razón

Diré que mi cabellera es rubia como la de San Juan

Y todos los muertos rezuman incienso

Y la desnudez se opone a la diadema

Y la verdad es obscena como la muerte

Extraña fruta, Gimferrer lo dijo

Mostrando a los muertos una diadema

Para celebrar su boda con los ángeles

Con los ángeles oscuros del sepulcro

Que comulgan con piedras preciosas

Y rezan a la luna

¡Ah Juliano el Apóstata! ―Para qué vivir si me esperan llorando

Los espíritus de las estrellas―

Creo solo en ti, te rezo solo a ti

Guardián de la luz

Y señor del espejo

Porque solo en las noches canta el ruiseñor

Y solo la luna habita la miseria

Atroz del existir

En vano como una luna

En vano como un hombre hostil a sí mismo

Enseñando a otros hombres

El pez incompleto que lleva en la mano.

 

 

XI

 

 

SABEDLO al menos por mí

Todo hombre tiene la estatura del desastre

Todo hombre es una amenaza amiga de la ruina

Ah de la ruina y ah del silencio interpuesto entre dos yos

Que es el único en tener la estatura exacta del desastre

Escribo estas sílabas extraídas

Del nombre de un perro

Son el nombre sin palabras de la ruina

Son la forma lésbica, baudelairiana y rabiosa de que estas

[páginas digan

¡Ay del hombre!

¡Ay del aquel que tuvo la estatura del desastre

Y el secreto oscuro del amor!

Tarde Evelyn escribe con las manos

De un hombre que no existe.

 

*La foto de Leopoldo, Felicidad Blanc y Michi Panero la he tomado de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-f9bf8da328d2e71265ff60050ff84ebc.jpg

-La caricatura de Leopoldo es de Sciammarella y pertenece a ’El País’.

ALOMA YA ES MADRE, EN MADRID

ALOMA YA ES MADRE, EN MADRID

HA NACIDO GRETA, LA HIJA DE ALOMA Y DAVID
Hace unos minutos, mi hija Aloma Rodríguez ha sido mamá. Es el primer hijo de Aloma y David Barreiros y nuestro primer nieto/a. Entró en el hospital en Madrid hacia las seis de la mañana y ha dado a luz a las 20.30. Catorce horas después. Todo ha ido bien. Sus abuelas Carmen y Emilia, y David, claro, han estado con ella. Los demás, desde hace unas cuantas horas, andábamos en vilo. La foto de Aloma para EÑE es de Samuel Sánchez. Abrazos para todos. La niña ha pesado 3.800 gramos...

ELOGIO DE JOAQUÍN CARBONELL, POR ALFONSO HERNÁNDEZ

[En su sección 'El Rompeolas' de 'El Periódico de Aragón', Alfonso Hernández, periodista de deportes durante años y ahora un espléndido periodista de todos los géneros, despide a Joaquín Carbonell, que acaba de dejar las páginas del diario después de 24 años de servicio, de pasión, de búsqueda, de humor. Joaquín llegó a 'El Periódico' procedente de 'El Día' e integró la primera sección de cultura con Nacho Iraburu, Jaime Armengol, Antón Castro, Míchel Royo se incorporaría luego, igual que Juan Carlos Garza, etc. Se dedicó a la televisión, firmó secciónes como 'La Antena Paranoica' y las entrevistas de 'Palabra de Honor'. A la vez, al margen de la prensa, firmó poemarios, novelas infantiles y para adultos, biografías de Joaquín Sabina y José Antonio Labordeta, hizo documentales sobre el Pastor de Andorra y Labordeta, entre otros, y grabó varios discos.]

JOAQUÍN CARBONELL, A SU AIRE

 

ALFONSO HERNÁNDEZ 30/04/2014. El Periódico de Aragón. "El Rompeolas".


Joaquín Carbonell se ha ido del Periódico sin hacer ruido. Y dice adiós con una discreta despedida, como quitándose importancia. Uno, que le conoce un poco, sospecha que con esta silenciosa marcha pretende que la tormenta de elogios que se merece la descarguen otros sobre su figura. Siempre fue un gran estratega de la modestia aparte, pero es lo que tienen los tipos especiales en todos los sentidos. Después de 24 años en esta casa nadie sabe aún a ciencia cierta si le hubiera gustado más estar por encima de Brassens o de Mourinho, porque así como la música de sangre, sudor, lágrimas y mucha ironía alimenta su alma, el deporte enciende en llamas su corazón de discutidor nato, de polemista deportivo de media mañana, de entrenador full time.

Para entender lo que Joaquín ha significado para el periodismo aragonés en general, basta con haber estado a su lado cuando entrevistaba a todo tipo de personajes bajo el techo de la secciónPalabra de Honor. Las conversaciones que se plasmaban en el papel eran todo un espectáculo, tecleadas en vivo y en directo en el ordenador. El espacio le obligaba a sintentizar y el protagonista aceptaba sin rechistar las preguntas y la confección de las respuestas. Alguno ha salido por la puerta sin saber exactamente si había entrado, pero seguro de que le habían sacado todo el jugo, desde el titular hasta la última sílaba.

En su faceta de crítico televisivo, en la Antena Paranoica que han sufrido todas las cadenas, ha sido implacable historiador cotidiano de un medio pobre, multiplicado por una modernidad primitiva y regresivo pese a la riqueza de medios y tecnologías. Su señal ácida, de simpatía a balazos, le ha llegado nítida al lector, que en esas opiniones ha hallado el referente de alguien para quien las cámaras y sus bustos parlantes tienen pocos secretos codificados.

Y así ha jugado con maestría y su peculiar personalidad con la escasa cordura que exige esta profesión de chalados románticos. Quizá haya sido esa su gran virtud: tomarse muy en serio para explicar que nada ni nadie son imprescindibles. Ni el honor, ni la paranoia ni él mismo. Esto último, la supuesta intrascendencia de su ego bien ganado, mejor dejarlo en cuarentena. Porque, a fin de cuentas, se le escuchará explicándole a Mourinho cómo se debe trabajar el lanzamiento de un libre directo. A su aire, fue eso, viento libre en la prensa, en la prosa y en la opinión.

ISABEL GONZÁLEZ: UN DIÁLOGO

ISABEL GONZÁLEZ: UN DIÁLOGO

[Esta tarde, en el Teatro Municipal de la Villa de Ejea de los Caballeros, se presenta el nuevo número de la revista ‘Ágora’. Será a las 19.00. Aún no he podido ver la publicación. De Ejea es Isabel González, una autora magnífica. Recupero para aquí esta entrevista personalísima de una mujer que trabaja en el diseño y que prepara su primera novela.]

 

AVENTURAS DE VERANO / 40

 

 

Isabel González. Escritora y diseñadora.

 

“El ser humano es el campo

de batalla del caos y el orden”

 

“Soy una chabacana musical”

 

 

 

ANTÓN CASTRO

Isabel González (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1972) es autora del libro de cuentos ‘Casi tan salvaje’ (Páginas de Espuma), marcado por las relaciones humanas, la inquietud, el amor y el desamor y los paisajes de las afueras de Ejea, en buena parte. Trabaja en la sección de diseño y maquetación del diario ‘El Mundo’ y reside en Madrid. 

-¿Qué te sientes más una escritora que diseña o una diseñadora que escribe?

-En mi casa suelen contar una anécdota. Mi bisabuelo era un hombre humilde, un pastor al que preguntaban: “¿Ambrosio, tú que eres pastor o persona?”. Mi bisabuelo respondía: “Pastor, ¿no lo ves o qué?”. Supongo que intentaban mofarse de él. Pero yo digo lo mismo. Depende de quien me vea.

 

-¿Cómo se ve el planeta desde la sección de maquetación y diseño e infografía de un periódico como ‘El Mundo’, donde trabaja?

-Como un zoo con especies de toda calaña. Lo curioso, ahora que caigo en la cuenta, es que yo también estoy dentro. Así que a lo mejor no soy más que otro bicho, un hipopótamo o un pingüino con pretensiones.

 

-¿Qué suele hacer en verano? ¿Es de playa, ciudad, montaña o pueblo?

-Lo que diferencia al verano del resto del año es que veo más a mis hijos, hago más deporte, leo menos, escribo menos y llevo menos ropa. Me encanta vestirme en un segundo. En verano soy de Menorca.

 

-¿Cuáles han sido el viaje y la ciudad de verano de su vida?

-De niña, mi familia solía veranear en Laredo. El Cantábrico es precioso, pero el tiempo resultaba frustrante. Recuerdo cómo disfrutaba mi padre cuando el parte metereológico anunciaba cuarenta grados en toda España… salvo en Laredo. Mientras, mi madre, mi hermana y yo, perfectamente equipadas para ir a la playa, mirábamos desesperadas la lluvia fina que volvía a caer en el exterior.

 

-El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia, al amor, a los ritos de paso ¿Le persigue algún recuerdo especial?

-Me persiguen unas fiestas que pasé en Orés con mis amigas. Tuvimos que volver en la furgoneta del correo. Hasta ahí puedo contar.

 

-¿Qué le debe su imaginario de escritora a Ejea y sus afueras?

-Todo. Ahora está de moda llamar ‘no lugares’ a las afueras de los pueblos y de las ciudades. Eso es una tontería. Es como si los libros inclasificables los colocaran en una estantería de ‘no libros’. No conozco lugares más auténticos, lugares con más fuerza que esos extrarradios donde se mezcla civilización y naturaleza. Los pueblos también son algo así. Este pasado mes de julio sin ir más lejos, estaba en un parque de Ejea cuando el aire se levantó formando remolinos de basura y de polvo. Se acercaba una tormenta. Olía a humedad, y entonces, zas, apareció un corzo ante nuestros ojos. Sus zancadas resultaban extraordinarias fuera del bosque. Superaba sin esfuerzo bancos, columpios y arriates. Cualquier escollo. Parecía aterrorizado. Cruzó el río en un par de brincos y desapareció en el barrio alto. ¿De dónde salió, qué fue de él? Ni idea.

 

-¿Qué es lo que tiene la vida de salvaje? ¿Y el amor?

-Los colmillos y las cadenas; los corzos. Los colmillos y las cadenas; los corzos.

 

-¿Cuáles son sus canciones y sus conciertos del verano? ¿Y los libros que más le han marcado?

-Los corridos mexicanos del coche familiar de la niñez y los conciertos de la Orquesta Mondragón de la adolescencia. Soy una chabacana musical. Aunque para no quedar tan mal voy a decir que este verano estoy escuchando mucho a Mano Solo, un cantautor francés. En cuanto a los libros, me hace gracia esta pregunta. Yo siempre creí que era ‘Trópico de Cáncer’ de Henry Miller, pero el otro día encontré mi viejo y manoseado libro y resulta que era ‘Trópico de Capricornio’. No me extraña. Solo me leía las escenas interesantes.

 

-¿De qué se alimenta una escritora como usted? ¿De dónde surge esa escritura suya, tan próxima a la inquietud, a un misterio que tiene algo de terrible,  casi insoportable a veces? Aludo claro a su libro de cuentos ‘Casi tan salvaje’ (Páginas de Espuma).

-La poca —pero sabia por supuesto— gente que ha leído mi libro suele hablarme de eso, del terror, pero yo nunca he tenido conciencia de hablar de algo terrorífico sino de las cosas de la vida sin más pretensiones. Pienso que el ser humano es el campo de batalla del caos y el orden. Es una lucha fratricida, una guerra civil del alma. En ningún otro ser se da esta lucha.

 

-¿Cuál sería el menú de un día perfecto?

-Un día perfecto de verano es Menorca. He dormido en silencio absoluto, me he levantado muy temprano y me he ido a nadar a la playa desierta. Aún no hay nadie. El agua está en completa calma. Nado a crol. Veo algunas pastinacas en el fondo. El sol que comienza a salir me deslumbra cuando saco la cabeza para respirar. Acabo. Me seco tumbada en la arena, sin toalla. A partir de ahí, cualquier cosa es perfecta.

 

-¿Cuál ha sido el gran personaje, real o de ficción, de sus vacaciones?

-De pequeña mi gran personaje era yo conmigo misma y mi aburrimiento soberano. Me aburría muchísimo, pasaba horas columpiándome o lanzando la pelota contra una pared.

 

-¿Cómo fue su primera vez?

-La primera vez siempre es estupenda. El truco es llamarlo primera vez solo cuando sale bien. Lo demás, como en el fútbol o en el baloncesto. Encuentros preparatorios.

 

-¿Cuál es su vinculación con Aragón, con Zaragoza?

-Soy la primera aragonesa de una familia de origen riojano, una cosmopolita, así que me veo en la obligación de ser constantemente la más terca para demostrarlo. En cuanto a Zaragoza, recuerdo con muchísimo cariño los veranos que pasé haciendo prácticas de maquetación aquí, en HERALDO. Nos quisimos mucho. Creo. Ahora no paso mucho por Zaragoza, la verdad.

 

-¿Cuál es la mejor o la más extraña anécdota veraniega vinculada a su profesión?

-Si admitimos septiembre como verano —y yo lo hago porque aún llevaba manga corta—, el diez de septiembre de 1998 fue uno de los días más absurdos de mi profesión. Yo era una pipiola. Acababa de entrar a trabajar en ‘El Mundo’ cuando me enviaron a cubrir el ingreso de Vera y Barrionuevo en la cárcel de Guadalajara. Mi surrealista misión consistía en dibujar el centro penitenciario para hacer un gráfico. Que el color del ladrillo, la disposición arquitectónica y el recorrido de los susodichos hasta la puerta quedara lo más bello y preciso posible. Yo iba concentrada en eso, pero la gente que se arremolinaba frente a la cárcel estaba furibunda como es lógico. Empujaba, gritaba, me rompieron la camiseta de un tirón. Por eso me acuerdo de que llevaba manga corta. Además saqué fotos y las pegué en mi álbum de modo que ahora, cuando lo abro, aparecen mis padres, mis tíos, mis hermanos y Vera y Barrionuevo.