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Antón Castro

Escritores

BEN CLARK: ALGUNOS POEMAS

[Hace algo más de un par de semanas conocí en Formentor aljoven poeta Ben Clark. Ingenioso, simpático, con un gran sentido del humor. Le pedí unos poemas y aquí están. Las fotos pertenecen al archivo Shorpy.]

Ben Clark nació en Ibiza en 1984. Poeta y traductor, ha recibido distintos reconocimientos entre los que destacan el XXI Premio de Poesía Hiperión, ex aequo con David Leo García, por su libro Los hijos de los hijos de la ira, y el IV Premio de Poesía Joven RNE por el libro Mantener la cadena de frío, escrito con Andrés Catalán. Ha sido becario de creación literaria en la Fundación Antonio Gala (2004-2005); en The Hawthornden Castle International Retreat for Writers, (Escocia); y en The Château de Lavigny International Writers’ Residence (Suiza). Ha traducido los Poemas de amor de Anne Sexton, la Poesía Completa de Edward Thomas y el último libro de George Saunders, Diez de diciembre (Alfabia, 2013).

Blog personal: www.delversoyloadverso.com

 

Libros destacables:

 

  • Hijos de la bonanza (2006 -2012) (Antología en e-book. Precio 1 euro)

 

http://www.sigueleyendo.es/products-page/poesia-2/hijos-de-la-bonanza-2006-2012/

 

 

  • Basura (Editorial Delirio, 2011)

 

Es el libro que más me gusta, pequeñito, más o menos conseguible.

 

QUIERO QUE ME DEVUELVAN MI BASURA 

Quiero que me devuelvan mi basura.
La rechacé en un tiempo muy distinto:
yo no sabía entonces –no explicaron–
que pronto embargarían cada cuenta,
que sólo los residuos eran nuestros.

 

de Basura.

Editorial Delirio, 2011

 

 

CAMPUS

 

Algo funciona bien en este campus.
Es la hierba.
No son los cuerpos tersos, tan perdidos
en la mañana obtusa del deseo.
No son estas palabras; no es el agua
de esta fuente maltrecha y ponzoñosa.

Es la hierba.

Crece sin esperanza y crece verde,
constante, compasiva.
Y hay veces que se eleva
y viaja entre carpetas y entre apuntes estériles
de asignaturas muertas. Es la hierba.
Dolorosa y paciente. Su embajada y su lecho.
La hierba verde y triste.
Oda a la juventud recién cortada.

 

 

de La mezcla confusa.

UP José Hierro, 2011

 

 

NEVERA VACÍA 

 

El ahorro es un lujo.
F. SCOTT FITZGERALD


Nuestra nevera nunca estuvo llena.
Se congelaba, hacía ruidos raros
como diciendo «mira, no me usáis,
vendedme a alguien del barrio, no será muy difícil»
–todo esto, claro está, en un lenguaje
propio de las neveras;
un idioma sintético, volátil,
una lengua compleja, cargada de freón–.
Con todo éramos pobres para poder tener
la nevera vacía,
debíamos llenarla de algún modo.
Fue mi mujer quien dio la idea de los libros.

 

Andrés Catalán & Ben Clark
Mantener la cadena de frío 
Pre-textos, 2012

 

POEMAS DE ESTELA PUYUELO

Estela Puyuelo, periodista y escritora, ha iniciado su carrera literaria con fuerza. Hoy tiene la gentileza de enviarme algunos poemas. Aquí están. Mil gracias. Estela. Las fotos son de Anne Brigman.

 

SELECCIÓN DE POEMAS

 

Estela PUYUELO

 

 

 

CARTONES CANÍBALES

¡Cuidado con las cajas vacías,

esas perfectamente bronceadas que hablan de fragilidad!

Observa los entornados párpados de sus ojos esquivos

en su letargo de digestión lenta

que evitan mirar de frente y mostrar su interior.

Despliegan su cuerpo ahora tridimensional,

abren la boca y devoran la inutilidad del mundo.

Tienen hambre de ropa vieja, desfasada, incómoda o inconveniente,

de vestidos de novia.

Se alimentan de aparatos aniquilados por la era tecnológica y

tragan con ansia viejas cajitas

que fueron úteros fértiles garantizados

siempre a la espera de mejorar el parto.

Pero su manjar predilecto, presa fácil,

son los manuales de instrucciones,

ingenuos, ignorados, impotentes

como docentes sin autoridad.

Amordaza esas cajas con cinta adhesiva,

cierra sus fauces hambrientas

antes de que te engullan

una tarde de aburrimiento, soledad o angustia.

Para mí ya es tarde.

La caja marrón estira sus solapas,

me estrangula con su garganta áspera,

deposita mi cuerpo en el interior de su estómago

y se cierra tras un raspazo.

Antes de ser digerido,

vislumbro entre las rendijas

las palabras que se grabarán en mi epitafio:

“¡Otra caja al trastero!”.

 

LA NOCHE ÚLTIMA

En la noche última los relojes acechan con ojos brillantes de lobos hambrientos,

los semáforos escupen luces naranjas en las aceras húmedas

y las palabras huyen calle abajo como jóvenes a punto de ser violadas.

 

En la noche última las motos son fieras en celo que rugen roncas del deseo,

los bares quedan presos tras las rejas metálicas de la culpabilidad

y los borrachos caminan despacio maldiciendo la libertad condicional que los lleva a casa.

 

En la noche última el silencio devora el cuerpo muerto de la ciudad,

la prensa yace en la antesala de los comercios entre dolores de un parto yermo

y las gasolineras amamantan zombis errantes sin derecho a dormir.

 

En la noche última no existe el mañana,

las promesas están caducadas,

y ningún amigo puede esparcir las cenizas

de esperanzas calcinadas.

No hay proyectos que estimulen la longevidad,

los recuerdos se miran en el espejo por última vez

y los fantasmas agitan las sábanas de la eternidad.

 

En la noche última, la primera luz imagina el amanecer

con la inocencia de una niña seducida por un don Juan

y tropieza al ascender el edificio inexpugnable del día.

 

Muerta ya la noche última la blanca tela que me cubre me permite espiar el barrio

que despierta sobrecogido por el asesinato de una mujer en un portal.

 

MI CASA

Levanté mi casa con el esfuerzo de un insecto que intuye el invierno.

Amueblé las habitaciones de experiencias.

Las pinté de cordura.

Monté armarios en el salón para almacenar los sueños

y guardé la locura en el canapé del dormitorio.

Llené la despensa de sopas de letras

y el baño de nostalgias marinas de una caracola ambulante

y de jabones de tomillo y albahaca.

Planté flores en el jardín de la lluvia

para no olvidarme de regarlas.

Y arranqué las puertas para conocer el viento.

Si alguien sopla no derribará mi casa.

 

 

ABIERTO EL CIELO

Buscando un paisaje distinto.

Sin maletas, ni rumbo, ni mapas.

Sin billete de vuelta a casa.

El cielo se abre.

Solo estoy yo.

Sin plan de aterrizaje.

Desde aquí,

desde cualquier lugar,

volaré con fuerza

hasta quedar suspendida

en ningún sitio.

 

 

ORNITOFOBIA

Pájaros de suaves alas te atormentan con su vuelo.

Solo quieres que se vayan pero, hambrientos,

buscan las migas de pan que echaste en el suelo

olvidando que rozarían tu pelo al aterrizar.

Y sigues comiendo.

Y ellos nunca se van.

 

¿PRINCESA EN APUROS?    

La princesa en apuros corre el pestillo

ya no teme más fieras que su castillo.

Con un arma sin filo marcha a la guerra

los príncipes valientes firman la tregua.

No consiente que nadie escale sus trenzas,

ni hacerse la dormida, ni ir de bella.

Ya no compra manzanas sin conocerlas,

a los lobos persigue si hay luna llena,

los guisantes le sirven de adormidera,

y a las doce en punto se desmelena.

Desde que la princesa en apuros se hizo guerrera

hay sapos encantados que un beso esperan.

 

Por todo ello…

 

Si me ves en apuros no me defiendas

que pretendes librarme y me encadenas.

Si me ves solitaria no me acompañes

que si te echo de menos corro a buscarte.

Si me ves silenciosa no hables por mí

que en palabras ajenas jamás viví.

Si me ves llorar no me consueles

que las penas son agua que adentro duele.

Y si me ves dormida no me desveles

¡que una vez despierta hay sueños que mueren!

 

 

*Las fotos las he tomado de aquí:

-https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-d44cfff5403bb27e3e426ef81e61345f.jpg

-https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-40e248b0ac68650faeb0046cb71f1a09.jpg

-https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-b17b7c428cb43ea92956912cb7615c94.jpg

-

-https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-3bc1afde0d8370819f673b9ee505136e.jpg

 

JOAQUÍN COSTA DESDE EL SIGLO XXI

 

JOAQUÍN COSTA: UNA VISIÓN PLURAL DESDE EL SIGLO XXI

Acabo de descubrir que la monografía que coordinó Rafael Bardají sobre Joaquín Costa, en la que participamos escritores, historiadores y periodistas, puede encontrarse aquí.

http://www.heraldo.es/uploads/documentos/documentos_librojoaqucosta_a5e8b514.pdf

 

 

*Hace algún tiempo publiqué este texto en 'Heraldo' y en mi blog.

JOAQUÍN COSTA O EL ALBAÑIL

QUE DESCUBRIÓ LA BICICLETA EN PARÍS

Joaquín Costa (Monzón, 1846-Graus, 1911) era un hombre impredecible, dotado de una curiosidad insaciable y de una infinita voluntad de saber. Y eso le llevó a ser el introductor de la bicicleta en España. O, como mínimo, uno de sus principales precursores. Costa era curioso, inteligente y trabajador. En 1867 cumplió uno de sus primeros sueños: gracias a la intercesión del cacique oscense Manuel Camo, que lo recomendó, acudió a la Exposición Universal de París como uno de los doce «artesanos discípulos observadores» invitados por el Gobierno de España; fue como albañil con 25 pesetas para el viaje y 150 para toda la estancia.

El joven de poco más de 20 años vivió nueve meses en la capital del Sena: según señala George Cheyne en ’Joaquín Costa, el gran desconocido’ (Ariel, 2011) salió de Madrid el primero de marzo y regresó a España a finales de noviembre. Costa escribiría en 1868 en su ’Diarios’: «El año de 1867 ha sido el año del despertar de mi entendimiento (?). En Francia he concluido de aprender lo que son grandes obras y grandes empresas; he aprendido lo que son y lo que saben los franceses; he visto emperadores y he alternado con sabios; he ’conocido’ a los españoles y hablado con extranjeros de todas las naciones». Cheyne cita a Ramiro de Maeztu, que afirma que este viaje a Francia le llevó a trabajar «como un cíclope desde 1867 a 1898», porque «le reveló la distancia en riqueza y en cultura que separaba nuestra patria del mundo europeo».

Un hiperactivo en París

Joaquín Costa añadía detalles sobre las escasas horas que dormía, sus dolencias y el afán de hallar el afecto y la compañía de una mujer. Pensaba en Pilar, su novia altoaragonesa, a quien le había comprado unos pendientes, y evocaba «un dulce recuerdo de mi amor puro». Allí hizo muchas cosas: leyó, frecuentó conferencias, asistió a cursos de mecánica aplicada, agricultura, química, ingeniería rural, coleccionó semillas y habló con especialistas de casi todo.

Pero quizá uno de sus grandes descubrimientos en su estancia parisina fue que en la Exposición Universal de 1867 vio las nuevas transformaciones de la bicicleta. Buen dibujante, se dice que sacó un papel de fumar y que copió el aparato que había creado Ernest Michaux en 1860, la primera bicicleta a pedales, la ’michaulina’. Nada más regresar, en 1868, en la imprenta Arizón, publicó las ’Ideas apuntadas en la Exposición Universal de 1867 para España y para Huesca’.

Agustín Sánchez Vidal, estudioso de la obra literaria de Costa, dice: «La noticia del diseño del velocípedo (antecedente de la bicicleta), que Costa envió a unos amigos oscenses, la recoge Vicente Cajal, en su libro ’Un oscense’ (Imprenta Provincial, Huesca, 1967). Según él, la primera bicicleta de España, con el nombre de ’velocífero’, la habría construido el mecánico oscense Mariano Catalán, basándose en el diseño que Costa había hecho sobre un papel de fumar, tomándolo del natural en la exposición parisina». En este extremo han coincidido diversos especialistas y estudiosos oscenses: Julio Brioso, Luis Gracia Vicién, Juan Carlos Ara (que prepara la edición de sus ’Diarios’), Bizén d’o Río... El propio José Antonio Llanas, ex alcalde de la ciudad de Huesca y erudito local, escribiría en un artículo publicado en ’Nueva España’ de Huesca en 1978 que el padre de un costista célebre como ’Silvio Kossti’, llamado Francisco Bescós, manejó uno de estos velocípedos, con el que arrolló a un peatón oscense de nombre ’el Miñón’», en el Paseo de la Estación, causándole la muerte. Añade Sánchez Vidal: «La víctima está enterrada en el antiguo cementerio de ’Las Mártires’ de Huesca, y en la lápida pone: Tomás Félix ’El Miñón’. Pepín y Antonio Bello contaban que su padre y Silvio Kossti (el seudónimo era un homenaje a Costa: su verdadero nombre era Manuel Bescós Almudévar) habían fabricado una bicicleta con el diseño de Costa». El experto en ciclismo Ángel Giner afirma que Huesca es la pionera en la construcción de bicicletas en España, a raíz del dibujo de Joaquín Costa, y ha precisado que el mecánico «y herrador» Mariano Catalán, con sus hermanos Nicomedes y José, reprodujo tres bicicletas «y fueron una gran novedad».

Una excursión histórica

La estudiosa María José Calvo Salillas, en su texto ’El Círculo oscense y el modernismo. La historia de un siglo’, registra una curiosa anécdota: cita a Gregorio Barrio Crespo, secretario oficial de ayuntamiento y compañero de aventuras de Mariano Catalán, y dice que ambos emprendieron una expedición ciclista «histórica» el 20 de marzo de 1868: «A las cuatro de la madrugada parten hacia Zaragoza en la primera excursión de un velocípedo registrada, siendo despedidos por su amigo y futuro cuñado Domingo del Cacho. Los excursionistas llegan hasta la plaza de Santa Engracia, regresando a las cinco de la tarde».

Aquellos croquis de Joaquín Costa iban a recorrer kilómetros de realidad y de leyenda. Eso sí, Huesca contó con el Club Velocipedista Oscense al menos desde 1889, presidido por Juan Antonio Palá, y en 1896 empezó a editarse la revista ’El pedal’, que publicó la correspondencia de Costa con los ciclistas de Huesca y Barbastro.

 

*Costa visto por Pablo Calahorra. Vista del palacio de la Exposición Universal de París de 1867 y la bicicleta de Michaux.

RAMÓN ACÍN FANLO: UNA ENTREVISTA

RAMÓN ACÍN FANLO: UNA ENTREVISTA

ENTREVISTA. Ramón Acín Fanlo (Piedrafita de Jaca, Huesca, 1962), escritor y profesor y fundador de ‘Invitación a la lectura’ publica un nuevo libro de relatos: ‘Abrir la puerta’ (Traspiés, Granada 2013). Aquí reflexiona sobre su trayectoria.

 

“Escribir es una necesidad

o una enfermedad divertida”

 

En esta treintena de años ha publicado muchos libros: diarios, novelas, cuentos... ¿Dónde se siente más cómodo?

Para mi escribir es un intento de dar forma a las ideas que pululan por mi cabeza. Escribir es una necesidad o una enfermedad divertida que me ayuda a explicarme y a reconocer -o conocer- todo cuanto me rodea. Desde ese punto de vista cualquiera de los territorios en los que me he movido me agradan o, para ser exactos, me sirven. De todos modos, donde mayor comodidad siento es en el campo de relato corto y del micro-relato, a pesar de su enorme dificultad.

¿Cómo nació este libro, ‘Abrir la puerta’ (Traspiés)?

A mí la obras me surgen de repente. Como fogonazos. No soy un creador de plano que todo lo planifica antes del ejercicio de la escritura, sino que soy de brújula: surge la idea y me hundo en ella. Y ‘Abrir la puerta’ surge de un fogonazo así. ¿Qué pasa cuando uno abre una puerta y fisgonea sin que le vean?

Sí, ¿qué pasa?

Que ver e imaginar se funden. Como se funde la realidad objetiva de lo que ve y la realidad subjetiva de lo que piensa sobre lo que ve. No es un juego de palabras, es una realidad. Y eso es lo que me propuse: fusionarlas. Por otra parte la dicotomía realidad/ ficción es algo muy viejo en literatura, insuperable desde el maestro Cervantes. Este es el origen de un total de catorce relatos que luego, por causa de la autocensura personal, quedaron reducidos a los once de ‘Abrir la puerta’, un libro que en aragonés se definiría con el verbo “cucutiar” pues creo que tiene mucho de fisgoneo y de voyeur .

¿Cómo podríamos definir a estos personajes: atrabiliarios, excéntricos, soñadores, raros sin más?

Siempre he tenido una enorme tendencia por los personajes marginales, por  los antihéroes, por  la gente que no es de orden. Y en ‘Abrir la puerta’ reincido. Tal vez se deba a mi impericia por no saber abordar lo plano. De todas formas, mi primer libro de relatos se tituló, con retranca irónica, claro, ‘Manual de héroes’. Creo de verdad que cuando se sale de lo establecido, de lo convencional, del orden… la realidad se hace más visible, más evidente.

¿Cómo aborda la realidad?

Lo cotidiano es como una anteojera que sólo permite mirar de forma unidireccional. Me gustan las aristas, los recovecos, los ángulos muertos. De ahí lo atrabiliario, excéntrico y soñador de mis personajes. La distorsión (Valle-Inclán fue el maestro) es la clave. Distorsión física, mental y espiritual, claro. Formalmente, me interesa el juego de las cajitas dentro de las cajitas, de las historias dentro de la historia es evidente. Busco un continuo cambiar el rumbo de la historia o ensancharla lo máximo mediante el uso de un material mínimo.

¿Tenía en la cabeza libros de Borges, Marcel Schwob, Pierre Michon, o el Carlos Casares de ‘Los oscuros sueños de Clío’?

Claro, siempre he creído que los escritores son hijos de las lecturas que han conformado su humus personal y creativo. O como me dijo Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias, somos hijos de quienes nos precedieron. Y todos los autores que cita han sido y siguen siendo, con la mayoría de sus libros, básicos para mí. Lo difícil es alcanzar la cima que ellos alcanzaron. Pero sí, están ahí al fondo como lo están los mitos, mis neuras, los temas que siempre me han atraído o la visión personal sobre esta sociedad que, cada vez, está más encanallada.  

Vayamos con algunos relatos. Por ejemplo, esa Cioconda del Altoaragón que era cabaretera. ¿Cómo se le ocurrió?

Hay un poso de realidad basada en una historia que me contaron en el Sobrarbe (Huesca) y que podría ubicarse en los años treinta del siglo pasado. Una chica que va a Barcelona y acaba reinando en el cabaret. Una chica de doble vida, de doble fondo, de doble personalidad que, por ejemplo, disfruta de la vida y de la pintura, que vive lo cotidiano y navega por la historia. ‘La Gioconda’ de Da Vinci, con su doble fondo, me iba al pelo. 

¿Qué anecdotario hay detrás de la historia de los dos amantes de París y la torre Eiffel?

A veces, las noticias de los periódicos son auténticos relatos y novelas. Y ésta es una de ellas. No sucedió en París, pero sí que sucedió de verdad. La ubicación a orillas del Sena y con la Torre Eiffel al fondo es un homenaje literario a un paisaje universal que, en ‘Abrir la puerta’, comparte protagonismo con parajes oscenses desconocidos como Sobrepuerto o Monegros, pongamos por caso. Otra fusión necesaria: lo conocido universalmente junto a lo que también puede ser universal, porque la esencia de la vida y de la literatura va más allá del cosmopolitismo. Por eso, Aragón (además de rendirle homenaje) está tan presente.

En cierto modo, también es un libro de tipos aragoneses que emprenden una aventura en el extranjero, en lugares exóticos.

Sí, son casi siempre personajes aragoneses en diáspora. Algo que es muy propio de esta tierra como todo el mundo sabe, pues su despoblación y despoblados son más que evidentes. Pero, también, por ejemplo, es una tierra donde hubo una guerra que partió su territorio por la mitad y mandó mucha gente al exilio. Esa sensación de castigo, de movimiento obligado junto a la afición por la búsqueda de nuevos mundos o alicientes es histórica y está muy presente en los relatos.

Si tuviera que contarle a alguien que fue ‘Invitación a la lectura’, ¿qué le diría?

Una locura literaria compartida por medio millar de profesores, otros tantos escritores a la busca y captura de los lectores jóvenes para saber de la vida, conocerse y ser más libres. Una locura de muchos para muchos que alguien, sin más, mandó a la basura desde un despacho. Quizás sin saber por qué (o sabiéndolo muy bien). 

Siempre ha sido un divulgador entusiasta de las letras aragonesas... ¿Cuál sería su diagnóstico?

Creo que tienen un momento dulce. Hoy es un territorio literariamente fértil pese al encanallamiento de la sociedad. Aragón puede presumir de tener un buen puñado de escritores que, sin duda, alcanzarán el objetivo merecido por mal que pinten los tiempos. Hay nombres que están ahí, potentes, esperando el salto definitivo. 

 

*La foto de Ramón Acín es de José Miguel Marco, de Heraldo.

NOVELA NAVEGABLE DE PLOT 28

NOVELA NAVEGABLE DE PLOT 28

Plot 28, de aquellas aguas sucias… estas inundaciones

 [Javier Hernández me remite esta novedad de su macroproyecto Plot 28]

Una pionera “novela navegable” en ibook ambientada en Expo Agua (Zaragoza, 2008), metáfora del cóctel entre corrupción política e intereses económicos que nos ha llevado a la megacrisis actual.

  https://itunes.apple.com/es/book/plot-28-novela-navegable/id695638570?mt=11

 

Por Javier HERNÁNDEZ

 

¿Cómo contar la crisis que nos acucia, sus raíces, sus causantes, sus víctimas con rostro humano con una cibernarrativa del siglo XXI?: ese es el reto de la novela navegable Plot 28.

 

Nadie duda de que estamos en la crisis más acuciante de la Historia del capitalismo. Esta tiene causas globales, pero también locales. España vivió hasta 2008 un periodo de fiesta total donde el dispendio, la política espectáculo, la conjunción corrupta de intereses políticos y económicos estaban al orden del día. La novela navegable Plot 28 ahonda en esas causas “glocales”, poniendo de relieve las maquinaciones internacionales por el control del agua y las tierras, pero también las artimañas de los grupos locales de poder. El escenario es Expo Agua de Zaragoza, que cerró sus puertas el 15 de septiembre de 2008, el mismo día que se producía la quiebra de Lehman Brothers. En esa fecha comenzó nuestro descenso a los infiernos, al tiempo que los fastos de Ranillas quedaron como un ejemplo de la última hoguera de las vanidades de la España triunfante, el principio del fin del Régimen de la Transición. Todo ello se registra en una novela próxima al thriller, el género más propicio para escarbar en el estercolero… Todo comienza con la aparición del cadáver de Damián Forcés, un hortelano que se negaba a vender su parcela (la número 28) al Ayuntamiento… Emergerán así oscuros intereses y complots dando paso a un enfrentamiento entre los poderosos y un grupo de ciudadanos que todavía cree en la justicia (“los infanzones”)…

 

La novela Plot 28 se puede leer como un hipermedia navegable, permitiendo conectar desde el texto principal, a través de un solo toque, con otros textos ampliados, así como webs, blogs, música, imágenes, cómic, etc.: todos enriquecen la inmersión en una ficción que se parece demasiado a la realidad. Se narra desde una perspectiva crítica, independiente y comprometida en un momento en que la literatura no puede mantenerse al margen de lo que está ocurriendo, a la vez que tiene que amoldarse a los nuevos desafíos tecnológicos: <>, explican los autores.

 

Esta novela navegable forma parte de Plot 28, el primer universo transmedia del formato Ficción Total (www.ficciontotal.com), y se comercializa a través de App Store para iPads. En la citada aplicación se pueden encontrar también más textos ciberliterarios, documentales de creación, blogs, webs temáticas, redes sociales, cómics o música, etc. Todos estos productos son autónomos pero están conectados en la misma placenta de ficción y contribuyen unos con otros a resolver los enigmas del citado universo transmedia. Es este un proyecto totalmente independiente (no hay detrás ningún grupo editorial) que salió a la luz en febrero de 2013; fue ideado por Agustín Serra v.1 y Hernán Ruiz con el respaldo del ciberingeniero Alfonso del Barrio y un amplio equipo multidisciplinar.

 

La trama ficticia del universo Plot 28 se desenvuelve a partir de la investigación de la ciberperiodista Joana T. Silveira sobre los escritos de su amigo Jaime Miñana, ahora “autoexiliado en una isla ignota” y autor de la novela navegable, entro otros textos literarios. Todas las historias son ficticias, pero ¿no son más reales que realidad misma? Esa ambigua frontera entre la realidad y la ficción es otro de los motores creativos de ese microcosmos interconectado (www.plot28.com), donde también se pretende crear una comunidad rebelde y activista contra el Poder (el Satán contemporáneo en su dimensión alienante) en la que el misterioso Grupo 28 ya ha marcado el camino. La rebelión ciudadana también puede llegar desde aquí, por eso Plot 28, la novela navegable, va dirigido a un público muy amplio con la vocación de <thriller clásico, y dar acceso a los mayores a esta nueva forma de contar historias>>, concluyen Hernán Ruiz y Serra.

 

*Javier Hernández me envía esta nota sobre una novela del proyecto Plot 28. La ilustración es de Moratha.

MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN: AMOR, POLÍTICA Y ADOLESCENCIA

MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN: AMOR, POLÍTICA Y ADOLESCENCIA

 

MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN O LA NOVELA DEL ADOLESCENTE

Esta noche y esta mañana he leído una deliciosa novela, ‘Cuando el frío llegue al corazón’ (Anagrama). Breve, de una rara intensidad, una novela de iniciación que transcurre en la posguerra. Relata la historia de Ludivino, hijo de un veterinario  más bien desafecto al Estado, al que un día llevan a la cárcel. La novela, sencilla y eficaz, llena de silencios y elipsis, de evocación y de misterio, narra cómo el joven se traslada entonces a vivir con su tío Pelayo y su tía Eva Rosa, cómo va con sus amigos al Véspero en bicicleta y a la playa, cómo va a clases de griego con un personaje enigmático... Todo le sirve, todo le estimula, todo está interconectado. La novela, de un sobrio lirismo, funciona a la perfección: tiene algo de película contenida e inteligente donde importa tanto lo que no se dice como lo que se dice. Hay un clima de misterio y de dolor, de insurrección imperceptible... Algunos personajes son extraordinarios como el boxeador reciclado a fraile y profesor de griego, como el barbero Higinio, como Pelirrojo... Curiosamente Platón, como sucede en el libro de Javier Aguirre, ‘Platón y la poesía’ (Plaza & Valdés), está muy presente en la novela: es bonito comprobar cómo Ludi (Ludivino) y sus amigos perciben que los libros ayudan a entender la vida, las reacciones de los otros y los sentimientos. Por haber hay una preciosa y doble historia de amor vinculada a una palabra, o a una mujer: Falena. Esta foto de Adolfo Valente me ha hecho pensar en Falena y en un espacio de citas llamado el invernal...

ELEGÍA A MARÍA ROSARIO DE PARADA

[Pilar Hernandis, escritora especializada en literatura infantil, entre otras cosas, escribió una elegía para Maria Rosario De Parada. Se la entregó a su familia el día del funeral de la autora de 'Entre dos fuegos' y 'Erminda Borghetti', y hace un instante me la ha enviado. Aquí está para los lectores interesados.]

 

A Mª Rosario de Parada

  

Ya nada temas María Rosario

estás en los brazos del Padre.

 

Paseaste por verdes praderas

y habitaste en el Amor.

El árbol de tu vida seis

veces floreció.

 

Subiste altas montañas

 con sol, nieve…

Atravesaste ríos caudalosos

y también yermos por la sequía.

 

¡Qué largo fue el camino

hasta llegar aquí!

 

Ya nada temas María Rosario

estás en los brazos del Padre,

ya sientes su aroma, ya percibes su luz.

 

Tu  recuerdo en nuestros corazones

será…  la suave  brisa de tu mar,

tu dulce sonrisa, tu palabra

siempre viva, tu sencillez

innata, tu humanidad,

tu prosa sabia

y más…

 

Con Cariño, Pilar Hernandis.

Publico aquí uno de los textos que yo le dediqué con motivo de su reciente fallecimiento en 'Heraldo de Aragón'.

 

ADIÓS A MARÍA ROSARIO DE PARADA

Por Antón CASTRO

María Rosario de Parada amaba las palabras con locura. Quería contarse a sí misma y contar a los otros, quería transmitir una época, unos cuantos sucesos, su propio mundo amasado con historias extraordinarias, dramas y las maletas del viajero. Lo hizo a partir de 1959 decididamente, cuando empezó a escribir en prensa: escribió en ‘El Noticiero’, entre 1959 y 1976, luego en ‘La Hoja del Lunes’ y fue corresponsal del ‘Diario de Barcelona’.  A menudo se leyeron algunos de sus cuentos, premiados, en la radio. En la escritura, María Rosario de Parada se encontró a sí misma. Fue siempre minuciosa, apasionada, de una curiosidad incesante, tan dulce como obstinada, tan divertida como generosa y sonriente. Una vitalista con buenos modales. Encontró en su marido, el químico Hernán Palacio, el complemento ideal a su existencia: los dos amaban la cultura, las pequeñas cosas de cada día, la cocina, los viajes. En sus últimos años, mientras María Rosario daba rienda suelta a sus libros y a su hiperactividad, Hernán se apasionaba por la encuadernación.

Nacida en Zaragoza en 1921, María Rosario de Parada viviría en la finca familiar La Mezquita, ubicada entre La Sotonera y la Hoya de Huesca. Ahí conocería de primera mano las historias que atraviesan su novela más conocida: ‘Entre dos fuegos’ (Certeza, 1995). Una novela de amor y crimen, de traiciones y dolor con todas las sombras de la Guerra Civil que supuso “un exorcismo de la memoria, un inventario de las dolorosas narraciones de familia”.

Tras casarse con Hernán Palacio, que sería director de la Alcoholera de Madrid, y con varios hijos ya, María Rosario de Parada y su familia se fueron a Argentina: vivieron en Mar de Plata durante dos años, y allí la futura periodista intentaba ganarse la vida con dos máquinas de tricotar haciendo jerséis, a la vez que cuidaba a sus hijos y leía y escribía. Durante aquel tiempo conoció a una mujer clave en su vida: su asistenta Erminda Borghetti, con ascendientes italianos y españoles, que vivió un auténtico drama. María Rosario le dedicaría una novela, ‘Erminda Borghetti’, donde revela sus dramas y también sus esperanzas. Ese libro le perseguía desde su regreso a España y al final logró redactarlo y presentarlo al Planeta. Figuró entre las novelas finalistas, y al final lo publicó en Aragón, en Certeza, en una desdichada edición, al principio, y luego en una nueva edición, al cuidado de Gerardo Alquézar, en 2006. Aquella novela era la crónica de una vida de mujer que la había impactado muchísimo y era también su visión de la Argentina. María Rosario de Parada confesaba que esa novela “trata de la situación de los emigrantes en Argentina; coincidió que yo estaba allí cuando murió Eva Duarte”.

Tras su regreso a España, María Rosario se zambulló en la prensa. Fue, con la redactora deportiva Gloria Arias, una pionera del periodismo de mujer en Aragón. Escribió de todo: de cultura y sociedad, de política, firmó reportajes, crónicas, hizo entrevistas; a veces solía recordar que había dialogado, ya en la Transición, con Manuel Fraga o Santiago Carrillo. Era atrevida y entusiasta, y no se resignaba a los lugares comunes. Siempre le preocuparon las injusticias y por ello, entre otros títulos, firmó el libro ‘El pueblo gitano en España y Aragón’. En los años 80 y 90 vivió sus mejores años: colaboró con muchos medios y publicó varios libros: una historia de Santa Cruz de la Serós, el volumen ‘Ferro-carril a Francia por Canfranc. Una esperanza con futuro’ y otro libro que hizo con sumo placer: ‘Conversaciones con Pedro Laín Entralgo’ (Gobierno de Aragón, 1994). Visitaba a menudo al polígrafo turolense en Madrid y decía que aquellas citas con la sabiduría habían sido “una de las mejores experiencias de su vida”. Entre otros libros firmó la novela ‘El testamento de una reina’ (Certeza, 2006), centrado en la figura de Isabel la Católica cuando se retiró en 1594 al castillo de La Mota, y ‘Manifiesto de un jubilado’ (Egido), que proponía una revueltas de los jubilados, encarnados por Fidel, y una llamada de atención a los partidos políticos que solo contaban con ellos en tiempos de elecciones. María Rosario de Parada recibió un homenaje de la Asociación de la Prensa de Aragón en 1996 y fue presidenta de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro. Le encantaba viajar, compartir territorios literarios, y fue una activa conferenciante y charlista de diversos temas.

En 2011, Carmen Bandrés le dedicó una biografía: ‘María Rosario de Parada. El arte vivir’ (Huerga & Fierro). Maruja Parada reposará en Santa Cruz de la Serós: allí tenía una casa encantada. Se sentaba en el jardín, con su hermana, con sus hijos o sus nietos, y se sentía la mujer más feliz de la tierra. Si la literatura era su paraíso del alma, Santa Cruz era el edén de los mejores sueños. Muy cerca de allí reposará para siempre.

 

POEMAS DE FRANCISCO JAVIER IRAZOKI

POEMAS DE FRANCISCO JAVIER IRAZOKI

[Ayer me escribí con Francisco Javier Irazoki, que vive en París desde hace veinte años. Le pedí algunos de sus textos y aquí están hoy algunos maravillosos regalos, una pequeña selección de su obra. Irazoki, que escribe en diversos medios (entre ellos ’El cultural’, nació en Lesaka, Navarra, en 1954. Es esencialmente poeta, aunque también ha publicado una colección de semblanzas de artistas de la música, una de sus pasiones. Su último poemario es ‘Retrato de un hilo’ en Hiperión, su editorial de los últimos años.]

  

 FRANCISCO JAVIER IRAZOKI

 

 Tres poemas en prosa y uno en verso

 

 

 

                                          PALABRA DE ÁRBOL

 

        No conocí al que murió en el vientre de mi madre. La abuela lo recogió, dijo que era grande como un guía y lo puso en el hoyo que el padre había cavado entre las raíces de mi higuera preferida.

      Yo pasaba tardes enteras bajo el gris áspero de las hojas del árbol, esperando que naciesen los higos. Cogía al fin el fruto blando y tocaba su piel negra que después deshacía en tiras. Cada hilo era una puerta para adentrarme en mi hermano muerto y lo paladeaba al ritmo lento de un viajero antiguo. Luego rompía con los dientes las semillas menudas del interior. Ellas contenían palabras, voces que subieron por la savia de la higuera.

         Los otros niños crecieron descubriendo aventuras. Para mí, crecer fue sentir el paso del tiempo al escuchar los mensajes que un muerto me enviaba desde sus frutos.

        Alguien quiso una ceremonia devota en aquel lugar. De la cartera de mi ojo derecho saqué una lágrima inmóvil. Una lágrima petrificada que se transformó en blasfemia de fuego cuando la deposité en la escudilla situada a los pies de los ídolos.

                     (Del libro Los hombres intermitentes; editorial Hiperión) 

 

 

                        INAUGURACIÓN DEL EXTRANJERO

       Vinieron con brío que era la prisa de su pobreza, y tuvimos que acogerlos en pensiones improvisadas. A otros más rebeldes o pendencieros los alojaron en un barracón de hojalatas al que se accedía por un puente de piedra. Allí vislumbré de noche sus cuerpos apenas iluminados.

    Casi todos trabajaron en oficios de vértigo para los que no teníamos coraje. Subidos al techo de una fábrica o sujetos a un poste, soldaban viguetas y tendían cables de electricidad, y su indiferencia ante el peligro aumentó la distancia desde la que los admirábamos.

     De dónde llegan, nos decíamos los niños, mientras los dedos índices iban de Ecuador a los círculos polares del mapamundi escolar, sin que tropezaran con unos nombres, Asturias o Extremadura, inventados para nuestro extravío. Aún creció la cautela con que los adultos los observaban en las calles, siempre desde una lejanía que les evitase su saludo y el roce de su acento.

      Yo los espié en las cercanías de una taberna y vi que algunos quemaban con alcohol el trecho que les impusimos. Solamente unas cuantas chicas se atrevieron enseguida a tratarlos, y nacieron amores que disgustaron a los nativos.

       Por fin, la muerte fue el imán que nos atrajo hacia los inmigrantes. Tres o cuatro de ellos cayeron de una altura para pájaros exóticos y se estrellaron contra el suelo de piedra. Ocurrió al atardecer, o quizá a mediodía con un cielo sucio, como si también las luces desdeñaran a esas víctimas, y recuerdo carreras de mujeres y la claridad rápida de sus velas sobre los rostros de los caídos. No hubo ceremonias ni banderas humillantes, ninguna lágrima, pero los muertos se incorporaron un poco, envolvieron en una sábana sus miembros heridos por el golpe y ensayaron la postura al arrellanarse en mi mente.  

       Les adeudo el favor de haber manchado la pureza dañina de mi infancia.

  

                              (Del libro Los hombres intermitentes; editorial Hiperión)

  

                           CARTA A LEONARD COHEN

 

    Ahí están las calles de compás negro, donde los cortejadores de la aguja calientan su porción de olvido. Suena un concierto de ambulancias sinfónicas.

    Es invierno en París y, bajo los soportales, canta una mujer muy bella. Las miradas de los viandantes acarician su vestido de aguaturma. Ella sonríe desde la pobreza elegante, apoyada en una pared que parece un signo de interrogación, y a veces me habla con esa leve dejadez de quien habita en casas en las que nadie barre la tristeza. Al final canta tus canciones. Entorna los ojos y los versos se posan sobre un diminuto cadáver embozado en escarcha.

     Sé que envejeces, Leonard, que oyes cómo en la habitación contigua gozan contra ti las mujeres amadas y que te alivias describiendo el peso de la melancolía cifrada en lluvia. Te convendría ver tu emoción hecha vaho que despiden los labios más peligrosos de mi urbe. Aunque nunca conquistarás a esta mujer que ya se ha comprometido en amor con tu palabra.

 

 

                    (Del libro Los hombres intermitentes; editorial Hiperión)

 

 

 

                               ELOGIO DE LA PLANICIE

 

 

                               Retén estas horas anodinas

                               con falta de tesoro:

                               días de azul esquivo

                               y severidad de llanura.      

 

                               Todo lo que ahora te inflige tedio

                               e indolencia para convidarte a la vida

                               erigirá con los años la añoranza

                               de dicha que descuidaste             

                               o se posó delicada en tu desdén.

 

 

                    (Del libro Retrato de un hilo; editorial Hiperión)

 

*La foto es de Barbara Loyer.