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Antón Castro

Escritores

FERRER LERÍN Y 'GINGIVAL': DIÁLOGO

Paco Ferrer Lerín, según Rafael Gobantes de Heraldo de Aragón.

 

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) acaba de publicar una nueva entrega, ‘Gingival’, que nace de una selección de entradas de su blog. Cuentos, aforismos, juegos apócrifos, aproximaciones a los bestiarios, impresiones cotidianas, investigación en torno al lenguaje, sueños... El libro aparece en el sello Menoscuarto, colección Reloj de Arena, y lleva un epílogo del director de la colección: Fernando Valls. He aquí una entrevista extensa con el escritor, autor de libros como ‘Níquel’, ‘Fámulo’ (Premio de la Crítica en 2010) y ‘Familias como la mía’. El grueso de esta entrevista apareció en el suplemento ’Artes & letras’ de Heraldo de Aragón.

  

Dices en el texto ‘Fue feliz’: “Nunca necesitó viajar. Nunca necesitó expresarse en una lengua que no fuera la suya”. ¿Es tu autobiografía, no?

Fui trilingüe en mi infancia y adolescencia. Mi madre hablaba con soltura francés e italiano por haber vivido en esos países. Luego, al no practicar, fui perdiendo esas lenguas. En cualquier caso pienso que un escritor, y ese es mi oficio principal, debe elegir sólo una, la nativa, e incluso así, muchas veces, se tienen dificultades. Viajar, hoy, resulta casi tan incómodo como en la época de los viajeros románticos. Esa es una actividad, viajar, de características únicas: se paga por pasarlo mal.

Pero en ‘Gingival’ se viaja mucho.

No sé si a ese “viaja” de tu pregunta se le han caído las comillas. El viaje físico, convencional, el trasladarse de un lugar a otro mediante medios de transporte mecánicos, no es propio de personas educadas, aunque a veces no quede más remedio y haya que estar presente en determinados bautizos y funerales. Si ese viaje se refiere a traslados mentales, la cosa cambia. Los escritores, y los creadores en general, es lo que hacen todos los días, forzando la imaginación o con la ayuda de libros o artilugios electrónicos. El contacto directo con las ciudades y personas es un ejercicio no recomendable, la realidad siempre está poblada de moscas y desagradables voces. Quiero decir que sí, que la salida al exterior puede reforzar el discurso pero, en mi caso, prefiero asomarme desde mi lugar de trabajo.  

-¿Qué significado tiene para ti la palabra apócrifo?

El de la primera acepción de la Academia: Fabuloso, supuesto o fingido.

¿Qué hay de apócrifo en Ferrer Lerín y en ‘Gingival’?

El otro día una señora portuguesa cargada de buenas intenciones me preguntó si las cosas que yo escribía eran verdad. No quise entrar en disquisiciones acerca de lo que es “verdad” y le dije que no lo sabía, que yo ya tenía muchos años y que era normal que me hubieran sucedido muchas cosas y que, como buen escribano, me limitaba a dar fe de ellas. Claro, añadí, a veces, para evitar la crudeza de ciertas situaciones, lo que hago es suavizarlas.

¿Desde cuándo no tienes espejos en casa?

Al cumplir cincuenta años dejó de producirme placer la contemplación de mi cuerpo dado su deterioro e hice que retiraran los espejos que me acechaban en los lugares que frecuentaba, en los lugares en que, lógicamente, podía ejercer mi autoridad. 

Vayamos con el libro: ¿qué le debe a internet?

El libro se configura con algunas de las entradas de mi blog que disfrutan de carácter narrativo. Es una selección realizada por Fernando Valls Guzmán, amigo, profesor de Literatura en la Autónoma de Barcelona y especialista en la narración breve. En el epílogo, Fernando analiza mi manera de ser e, incluso, mi manera de escribir.

 ¿Ha potenciado internet una literatura donde te sientes cómodo?

El blog me permite editar al instante lo que en un libro tardaría meses o años, con la gran ventaja de poder modificar lo escrito si lo creo conveniente o lo creen conveniente los comentaristas; además, es una una plataforma abierta a las editoriales en papel. Sin embargo el blog condiciona el modelo de literatura; no sirve todo, las entradas han de tener un contenido y, sobre todo, una extensión, que se adapte a las características del soporte, por no decir a las características de los visitantes del mismo. Quizá estos condicionantes hayan conseguido crear un nuevo género. 

Ferrer Lerín y su mujer Concha Jiménez.

 

¿Podríamos decir que aquí está un compendio de tus pasiones: las aves, la fauna en general, las palabras, la memoria, los libros, los diccionarios, la pura invención?

Es lógico. Pese a los condicionantes, el blog otorga mucha más libertad que la que otorga una editorial, en especial las grandes y férreas editoriales.

Hay continuas alusiones a la prensa. Y a veces glosas historias que parecen fantásticas como la del hombre que trabaja en la máquina del tiempo.

La prensa, en especial la prensa diaria, escrita o digital, es la fuente primordial de mi escritura, dejando atrás otras fuentes tradicionales como los viejos diccionarios, las grandes enciclopedias y los manuales especializados. Lo que se puede hallar, con algo de paciencia y experiencia, en los medios de información de masas, excede a menudo los límites soportables de asombro. El hombre que trabaja en la máquina del tiempo es una noticia sacada del diario El País.

E incluso hay cuentos fantásticos inequívocos: la presentadora Marta Fernández mueve un brazo y entra un perfume italiano en tu salón de estar.

La sinestesia es una virtud que me adorna. En Gingival se recogen dos experiencias vinculadas al monitor de televisión; la que citas del perfume italiano de la espléndida presentadora, y otra relacionada con el humo que desprenden unos hierbajos quemados en una secuencia de una película mediocre.

¿Qué hay de realidad y de ficción en el cuento ‘Causa y efecto’ o es pura coquetería de bloguero?

Es una historia verídica excepto en un detalle: el lugar en el que descubro que no lleva sujetador, por primera vez en su vida reproductiva, no es un canódromo sino la almazara de su propiedad.

Una de las entradas, que es casi una sección, es Domicilios. ¿Qué te atrae de las casas?

Dos elementos. Uno, exclusivamente constructivo, el edificio en sí, su presencia que deseo fantasmagórica, y que pocos alcanzan. Otro, su condición de recipiente, de escenario ideal para el desarrollo de la miseria humana.

¿Cuántos hombres y mujeres extraordinarias has conocido?

Tres hombres. Cinco mujeres.

¿Has conocido más que has soñado seres extraordinarios?

Por suerte, después de muchos años de ausencia, han vuelto los sueños (o la posibilidad de recordarlos, da igual). Pero no recogen seres extraordinarios sino sucesos extraordinarios o, mejor, situaciones extraordinarias que, intento, a veces con éxito, reproducir en mis escritos. 

Hay un homenaje claro, creo, a Monterroso en ‘Despertó en cama extraña’. ¿Qué lugar ocupan los microcuentos en el libro? ¿Cómo los entiendes?

Es lógico que el relato induzca a esa creencia, pero no es así. No soy lector de autores de ficción contemporáneos. Sé que existen, a veces amigos del alma me sugieren su lectura, pero prefiero no hacerlo, me molesta comprobar que me han copiado, incluso los que  murieron antes de que yo naciera; ese fenómeno denominado plagio inverso. Los microcuentos, y me alegra que utilices este bonito término, no están buscados, surgen de la nimiedad argumental que los conforma, del espíritu de economía lingüística en el que creo, o de ambas circunstancias a la vez.

¿Qué autores están entre tus fuentes de inspiración?

A lo larga de mi larga aunque partida vida literaria (veintiocho años sin escribir) he ido desarrollando, sin duda de modo insconsciente, una metodología de la escritura. Quiero decir que en la primera etapa, entre los diecisiete y los treinta años de edad, utilicé autores de gran calidad, pienso en Sain-John Perse, Rimbaud y Borges, a los que ensarté, como en los pinchos morunos, en un alambre que era el ruido en la cabeza que me acompañó durante aquel tiempo y que marcaba el ritmo y la cadencia de los poemas. La segunda etapa, quizá al disponer de biografía, no necesita esos aportes y la inspiración se extrae de mi propia vida, de mis sueños y del anonimato de algunos textos y escenas cotidianas.  

¿Cuál es la relación entre el azar y tu literatura?

En la poesía que he practicado y practico hay razones para creer que ciertos versos, o al menos ciertas palabras, son fruto del azar. Sería un fenómeno localizado, como digo, en la poesía, que no supone novedad alguna y que ya permitió acuñar el término de “escritura automática” en época surrealista, aunque los teóricos más disciplinados reconozcan que en el ser humano nada es automático.

Ferrer Lerín visto por Vicente Almazán en el balneario de Jaraba.

¿Cuando dicen que eres heterodoxo, qué crees que quieren decir?

Nunca he buscado la originalidad, que es sin duda una meta detestable. Simplemente, en mi caso, en mi vida y obra, dada la gran curiosidad que aún poseo por las cosas, han coincidido doctrinas y obsesiones muy variadas. Que eso me convierta en heterodoxo... es posible, aunque habría que preguntar a los que así me etiquetan ¿respecto a qué? ¿respecto a quién?

¿Qué hay en ti de niño asombrado, adulto escéptico y maduro extravagante?

Dije en una ocasión, en una entrevista para Cuadernos Hispanoamericanos, que lo que más apreciaba era que me sorprendieran. Si a esa declaración irresponsable sumamos otra, vertida no recuerdo dónde, sobre mi condición de Peter Pan permanente, podríamos responder a la primera parte de la pregunta. ¿Adulto escéptico? Habría que delimitar el campo de ese escepticismo, centrarlo en el foso de las supercherías. Extravagante es una palabra con abundante carga peyorativa, deseo que nadie me vea así.  

¿Tienes alguna receta para la crisis o algún consejo que dar?

Existe una crisis económica española motivada, como todo el mundo sabe, por la apuesta única en el sector inmobiliario, por la estrafalaria estructura territorial y por la cultura del no trabajo. Pero la crisis realmente preocupante es la crisis planetaria, la que se origina por la explosión demográfica, catástrofe de tal dimensión que sólo podrá ser resuelta colocando a personas capacitadas al frente de los gobiernos, olvidando, durante unos cuantos años, la ensoñación que producen los idearios participativos.       

MARÍA ÁNGELES PÉREZ, EN OLIFANTE

María Ángeles Pérez López acaba de publicar un nuevo poemario en Olifante: ‘Atavío y puñal’. Ofrezco aquí cuatro poemas del libro y una nota sobre la amplia y valiosa trayectoria de esta escritora tan personal. El libro lo ha publicado Olifante, ediciones de poesía. Las fotos son de Vadim Stein, un magnífico fotógrafo nacido en Kiev.

 

 

 

1

 

La mujer pinta sus pies de verde y se sube a ellos.

De los talones nace el odio del asfalto,

su ennegrecida capa de petróleo

embetunando pájaros y niños,

forma de aminoácido esencial

que desgasta las alas, la llovizna,

las caracolas blancas peleando

contra el rencor viscoso de la brea.

Con una brocha grande, la mujer

pinta el verdor oscuro de las aguas

en las que se deslizan los arenques

y sus anillos de aire livianísimo,

también los hipocampos, las ballenas,

los moluscos marinos que retozan

en praderas de posidonias vivas

y se aparean en nombre del amor.

Igualmente la hierba de los prados,

el musgo cariñoso y los helechos

comienzan en los dedos desiguales

de los pies y remontan las rodillas

como salmones tibios desovando

a la altura feliz de las caderas.

Para el negro sudario del benceno

que atrapa las gaviotas y las lanza

contra la arena triste, enrarecida

del tiempo y el esfuerzo alquitranados,

la mujer se encarama en sus dos pies

y suelta el corazón como una tórtola.

 

                        a Guillermo Samperio, todos los zapatos del mundo

 

 

 

2

 

La mujer blanca se oscurece el cabello,

se tiñe las areolas, las pestañas,

la pelusa dulcísima del vientre,

el vello filiforme en las orejas

y su pistilo muerto de antemano,

formas de queratina con que el muslo,

la axila, el pubis, los secretos túneles

para las formaciones indoloras

e insensibles del pelo corporal,

arrojan el color y los desastres.

Así modificada en su pigmento

ella confía en ahuyentar la muerte,

los cumplidos once años de la pérdida,

el fario de este toro funeral.

Cuando recorre calles olvidadas

en las que se secaron los lagartos,

su pelo enrojecido es su muleta

y arrodilla el pasado y lo acobarda.

Sin embargo, sus lágrimas son rubias,

gotas de agua clarísima y feroz

por las que el norte llueve su pesar

inagotable y vivo, necesario.

En su imparable suma y crecimiento

que añade dos centímetros por mes,

el pelo cubre el cráneo, las suturas,

la expansión celular, ramificada

de la piel encendida por el hombre

que se murió de pronto y para siempre

transformando la cana en arañazo

por sus burbujas de aire intersticial.

Antes de regresar, la mujer rota

se pinta el pelo con un gran pincel

y esconde su pelambre de animala

que olfateaba loca a su varón.

Las lágrimas, no obstante, la descubren.

 

 

            3 

 

La mujer espera la llegada de los ciervos.

Se sienta en la cuneta y se descalza.

Con la uña más pequeña de su pie

rasca la tierra blanda y enmohecida

hasta arrancar un árbol de raíz.

Con un dedo invisible en su estatura,

remoto soberano primordial

empuja los nogales, los gomeros,

las hayas y los robles, los manzanos.

Después, bajo la lluvia, se arrepiente

mientras le late el pánico en la ropa.

El dedo mutilado es como el odio

del árbol mutilado, en la mujer

que se pinta en los labios treinta y dos

piezas dentales blancas, esmaltadas

con las que no morderse los pezones

ni llorar por los árboles caídos

y que suben despacio, en sus alvéolos,

como subió cada árbol a su copa.

Del tronco descuajado, vuelto torre

gemela de otras torres neoyorquinas

caen los pájaros muertos, las personas

como estorninos muertos, el ramaje

como chicharra muerta, los tablones

como féretros muertos para Irak.

La mujer entretanto se avergüenza,

guarda el dedo y su uña, sus dolores,

el esponjoso hueco de la encía

en que ató cada diente su raíz

y levantó una torre mineral.

A su lado, los árboles reposan

su tiempo de madera, griterío

de perros y de niños clausurados,

los brazos y las piernas como ramas

taladas con dolor contra la tierra.

Los animales huyen espantados.

Los ciervos se disculpan y no vienen.

 

                        a León Febres-Cordero

 

 

 

4           

 

De su ombligo pequeño, la mujer

saca un hilo invisible y despiadado

con el que fabricarse una peluca.

Tira de él, lo devana en un carrete

y teje una melena amarillenta

para tapar su calva, su pesar,

su cráneo endurecido por la quimio.

Cada porción minúscula de pelo

equivale al total exactamente,

en un píxel de la hebra rectilínea

es completa la masa celular,

resume lo heredado y lo futuro,

el tiempo en su promesa y su baúl.

 

Por su ombligo pequeño, la mujer

se levanta sin lágrimas, pasea

por el pasillo blanco de hospital

y mira sin rencor y sin pestañas.

Después pinta con yodo su peluca

y sonríe despacio ante el espejo

con su hermosura intacta y sin dolencia.

El yodo trae el mar y las gaviotas;

su perfume es salitre y condición

de isótopo soluble, hospitalario

que acaricia la calva, cicatriz.

 

De su ombligo no nace ningún loto,

no hay belleza redonda o proporción

áurea que mida el mundo y a los hombres,

sino solo el trajín deshilachado

del útero manchado de pobreza

que alberga, como un cuerpo en otro cuerpo,

la condición fibrosa del tumor.

Pero ella no se queja ni lamenta,

pinta un pez de agua dulce entre su pelo

y lo peina despacio y entregada.

 

                        a Tomás Sánchez Santiago

                        a Raquel López Santa Polonia

 

 

 

BIOBIBLIOGRAFÍA

María Ángeles Pérez (Valladolid, 1967). Ha publicado los libros Tratado sobre la geografía del desastre (México, UAM, 1997), La sola materia (Premio Tardor, Alicante, Aguaclara, 1998), Carnalidad del frío (XVIII Premio de Poesía “Ciudad de Badajoz”, Sevilla, Algaida, 2000), La ausente (Cáceres, Diputación / Institución Cultural “El Brocense”, 2004) y las antologías Libro del arrebato (Plasencia, Alcancía, 2005) y Materia reservada (antología seleccionada por Luis Enrique Belmonte, Caracas, El perro y la rana, Publicaciones del Ministerio de Cultura de Venezuela, 2007). También ha publicado las plaquettes El ángel de la ira (Zamora, Lucerna, 1999) y Pasión vertical (Barcelona, Cafè Central, 2007). Más recientemente, ha aparecido Catorce vidas (Poesía 1995-2009) con prólogo de Eduardo Moga, en el que se recogen todos sus libros hasta la fecha (Salamanca, Diputación, 2010). Su poesía está recogida en diversas antologías y traducida a varios idiomas (inglés, francés, italiano, neerlandés y armenio), así como publicada en numerosas revistas en papel y en formato digital. Ha sido jurado de varios premios literarios, entre otros, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2005 y 2009 y Premio “Miguel de Cervantes” en 2007.

STEVENSON, SEGÚN ÁLVARO VALVERDE

STEVENSON, SEGÚN ÁLVARO VALVERDE

RETRATO DE ESCRITORES. 5 / ROBERT L. STEVENSON

[Un poema de Álvaro Valverde]

Anoche, tarde ya, me llevé a la cama dos poemarios: ‘Un centro fugitivo. Antología poética 1985-20100’ de Álvaro Valverde, publicado por Isla de Siltolá, en su colección Arrecifes, y ‘La muerte una vez más’ de Miguel Ángel Velasco, muerto demasiado pronto. En el libro de Álvaro Valverde releí este precioso poema dedicado a Robert Louis Stevenson (1850-1894), el gran escritor de ‘La isla del tesoro’, ‘La isla de las voces’, ‘El diablo en la botella’, ‘Nuevas noches árabes’, etc. Copio aquí el poema:

 

Foto de Brian Hughes.

 

STEVENSON, SKERRYVORE

 

Nuestra familia ha construido siempre faros

que orientaron la ruta de los barcos del mundo

y les dieron la luz que precisan aquéllos

que aventuran su vida en las noches aciagas;

esas noches sombrías de borrasca y tormenta

que castiga a los hombres que navegan sin rumbo

a través de los océanos.

 

Son torres que los nuestros erigieron

contra el agua y el viento

y la niebla y la noche.

 

Dejadme a mí que dé

un paso al frente

y que, desoyendo de todos el consejo

y quebrantando la tácita ley

de los antepasados.

me ponga del lado de los otros;

de los que decidieron

mirar la tierra firme para siempre

desde la móvil, huidiza e infinita

distancia de los mares.

 

De ‘Un centro fugitivo’. Álvaro Valverde. Isla de Siltolá. 2012.

LOIS PEREIRO, POR JACOBO F. S.

 

No sé muy bien la razón pero no he seguido con atención la poesía y el mundo de Lois Pereiro. La pasada noche no podía dormir y hacia las tres me puse a leer ‘Breve encuentro. Un acercamiento a la vida y a la obra del poeta Lois Pereiro’ de Jacobo F. S. [Fernández Serrano], una novela gráfica que ha publicado Sins Entido. Me ha parecido un libro sugerente, complejo, onírico, como el personaje, poeta, narrador, viajero, apasionado de las lenguas, que vivió peligrosamente y que contrajo la enfermedad de la colza. Es un libro muy recomendable. Especial, intenso, de una gran fuerza creadora, de un personaje entre maldito e inagotable, con momentos maravillosos, entre ellos su propio entierro en O Incio, esa tierra de lobos que cantó Ánxel Fole.

MONTAÑANA: CARTAS DE BENAVENTE

Hoy, viernes, 15 de junio, a partir de las 18 horas en el Centro de Mayores de Montañana, tendrá lugar una exposición que muestra una pequeña parte de las cartas que se escribieron entre 1918 y 1954 D. Ángel Pueyo Vallés, barbero del barrio de Montañana y D. Jacinto Benavente (1866-1954), reconocido escritor madrileño y premio Nobel de Literatura en el año 1922. También tendrán cabida varios libros y textos del autor, gracias al Patronato de Bibliotecas de Zaragoza, y otras cartas recibidas de otros escritores, como Ricardo León y Manuel Linares Rivas entre otros.

 

18:00 h: Apertura de la exposición

18:30 h: Inicio del coloquio.

  • Abrirá el acto Antón Castro, escritor y periodista de ‘Heraldo’, con una introducción acerca del escritor.
  • Proyección de 2 audiovisuales emitidos en televisión acerca de las cartas que dan nombre a esta exposición-charla.
  • Seguidamente tendrá lugar una lectura de D. Ángel Pueyo Celma (hijo de D. Ángel Pueyo Vallés, el profesor y peluquero quien recibió las cartas desde 1918 hasta 1954)
  • Cierre del acto con la canción “Adiós a Don Jacinto”, de Juanito Valderrama.

 

GEMMA PELLICER PUBLICAR 'LA DANZA DE LAS HORAS' EN ECLIPSADOS

 

Obra de Federico Beltrán Massés. La de abajo también es suya.

 

GEMMA PELLICER PUBLICA ‘LA DANZA DE LAS HORAS’

Gemma Pellicer (Barcelona, 1972) trabaja en el mundo editorial y  vive medio año en Barcelona y el otro medio en Berlín. Desde hace unos años, a través de su blog, ha empezado a publicar microrrelatos, cuentos cortos, historias menudas de rara intensidad, de múltiples, de tensión y poesía. Acaba de aparecer en Zaragoza, donde estuvo hace un par de años con su compañero Fernando Valls, su primer libro: ‘La danza de las horas’, en el sello Eclipsados de Nacho Escuín. El libro está dividido en tres partes, ‘Perplejidades’, ‘Infortunios’ y ‘Máscaras’, y es un libro cuidado y personal, lleno de sensibilidad y de intuición, de personajes y de situaciones sutiles, de homenajes (a Zúñiga, a Merino, a Max Aub), de extrañamiento. Hay varias piezas sobre el mundo de la escritura, sobre el escritor mismo, y por haber hasta hay un relato espléndido protagonizado por alguien que se llama Microrrelato. Copio aquí una pieza breve y estupenda:

 

 

EL OJO DE CRISTAL

Aquel ojo de cristal tenía la transparencia y el brillo de una mirada límpida y sin dobleces, diáfana de puro fulgor. Tanto era así que él la seguía amando, única y exclusivamente, en virtud de aquel ojo falso de perlas nacarado, y no del otro sano y verdadero que le quedaba, auténtico, sí, pero absolutamente vulgar.

INGEBORG BACHMANN: UN POEMA

Ingeborg Bachmann, poeta y narradora, autora de un libro tan hermoso como ‘Senderos hacia el lago’, nació en 1926, en Kagenfurt, Austria, y se suicidó en 1973, en Roma, tres años después del suicidio de quien había sido uno de sus grandes amores: Paul Celan. Se quemó viva prendiéndole fuego a su cama. Poco antes de morir escribió el poema ‘Hablar con un tercero’ que integró su libro ‘No sé de ningún mundo mejor’, que publicó el sello Hiperión con traducción de Jan Pohl. (No sé de quién es esta foto; una de las más conocidas de entre las suyas).

 

 

HABLAR CON UN TERCERO

 

De Ingeborg Bachmann. Tradución de Jan Pahl.

 

 

Y he elegido a la
muerte, para todas las
confesiones ella, le he
contado, a esta muerte
disparatada, a la que no
puedo imaginar, a la que
puedo provocar rápidamente,
pero nunca imaginar, le
he contado.
La muerte, a la que le he contado
tiene la amargura de treinta
píldoras, mide una
caída por la ventana, y
le digo, al estar sola
con ella, ella tan larga

tan larga como una caída por la ventana,
ella tan corta, larga como un sueño,
hasta que le quite al sueño
la preocupaciones por
mí, le cuento a este
tercero.
Digo: hazme ver su
boca, y ese ojo
hazme ver cómo era,
dale marcha atrás,
hazme ver cómo
digo:
Otra vez, y
soy.

 

 

DANIEL PENNAC EN ZARAGOZA, EL 20

DANIEL PENNAC EN ZARAGOZA, EL 20

[Recibo este correo de Eva Cosculluela y de Félix González, de Los Portadores de Sueños, acerca del nuevo libro de Daniel Pennac, ‘Diario de un cuerpo’. Escribo hoy una reseña en ‘Artes & Letras’. Me ha parecido un libro absolutamente maravilloso: hermoso, sabio, delicado, divertido, brillante, un viaje en el tiempo desde la piel, desde el amor, el dolor, la enfermedad, las impresiones físicas más directas. Uno de los libros que más me han conmovido en mucho tiempo. Dicen Félix y Eva:]

 

Daniel Pennac retratado por Daniel Mordzinski.

 

Queridos amigos,


Literatura Mondadori y Los portadores de sueños tenemos el enorme placer de invitaros a la presentación de DIARIO DE UN CUERPO, la nueva novela del escritor francés DANIEL PENNAC. El acto tendrá lugar el próximo miércoles 20 de junio a las 19.30h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza), y cuenta con la colaboración del Institut Français de Zaragoza y de la Obra Social de Ibercaja. Daniel Pennac estará acompañado por el escritor Ismael Grasa y por Nieves Ibeas, doctora en Filología Francesa, y al finalizar la presentación firmará ejemplares de la novela, que se podrá adquirir en el propio salón. 

La visita de Daniel Pennac a nuestra ciudad es de gran importancia: Pennac es uno de los más escritores europeos contemporáneos más destacados. Su obra es reconocida por la crítica y por los lectores con enorme éxito, ha cosechado premios como el prestigioso Renaudot francés y ha sido traducido a varios idiomas. Algunos de sus libros son ya obras de referencia para educadores, como la novela Mal de escuela (Mondadori, 2007), donde narra sus experiencias como escolar y recoge reflexiones en torno a la educación desde su faceta de profesor, y el ensayo Como una novela (Anagrama, 1998), un texto en el que reflexiona sobre el goce de la literatura y donde vuelca su aprendizaje como docente respecto al modo de crear nuevos lectores. De este último salen los célebres “derechos del lector”, utilizados permanentemente en campañas de animación a la lectura.

La presentación de Diario de un cuerpo nos brinda una oportunidad única para disfrutar de la conversación de Daniel Pennac. Os esperamos el miércoles 20 de junio a las 19.30h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (C/ San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza).

 

DIARIO DE UN CUERPO

 

Diario de un cuerpo no es otra cosa que la historia de un cuerpo humano a través de una reinvención absoluta de un género literario, el de los diarios, tan antiguo como la propia literatura. Porque en este libro no se nos narran las circunstancias externas que configuraron la vida del protagonista, sino los estados físicos que su cuerpo fue experimentando a lo largo de toda su existencia o, mejor dicho, desde su preadolescencia en 1936 hasta su fallecimiento en 2010.

 

Pocas veces se ha visto en la historia de la literatura contemporánea una sinceridad tan desacomplejada respecto a la evolución del propio cuerpo. El narrador emplea un lenguaje directo, sencillo, en ocasiones poético –«¡las palabras son pétalos!»– para hablarnos sin ningún tipo de pudor sobre realidades corpóreas que en otras novelas suelen aparecer descritas a través de largas perífrasis y otras figuras oblicuas. Pennac habla sin tapujos de la realidad corporal, incluyendo algunos momentos cargados de humor –incluso chistes– y reflexiones filosóficas que, hablando del estado físico, revelarán verdades universales: «¡Estoy solo como el hombre!».

 

DANIEL PENNAC

 

Daniel Pennacchioni, conocido internacionalmente como Daniel Pennac, nació en Casablanca (Marruecos) en 1944. Hijo de un militar, tuvo una infancia itinerante por guarniciones de diversos países africanos y del sudeste asiático, hasta recalar en Niza, donde consiguió graduarse en Letras. Inició su actividad profesional como profesor de lengua y literatura en Soissons (departamento de Aisne, región de Picardía), instalándose posteriormente en Belleville, un popular y cosmopolita barrio de París donde todavía reside. Trabajó como maestro en un liceo parisino, arrancando enseguida una carrera literaria centrada en los libros para niños. Publicó su primer libro a los veinticinco años. Se trataba de un ensayo sobre el servicio militar que, pudiendo enojar a su padre, le obligó a adoptar el seudónimo de Pennac. A continuación escribió algunas novelas de tono burlesco, combinándolas con otros libros infantiles.

 

Daniel Pennac pasó una temporada en Brasil, donde descubrió el género negro. En 1995 publicó La felicidad de los ogros (Mondadori, 2000), primera entrega de la serie de aventuras en torno a la familia Malaussène, a la que seguirían otras novelas, entre ellas El señor Malaussène (Mondadori, 2001). La saga de Malaussène gira en torno a Benjamin Malaussène, investigador y hermano mayor de una familia instalada en Belleville, un barrio parisino caracterizado por la multiculturalidad y la marginalidad. Allí transcurren las aventuras de esta familia: amoríos, amistades e incluso crímenes descritos con un tono distendido y humorístico que refleja el estupor y la alegría ante la vida. El éxito de esta saga permitió al autor abandonar la enseñanza y dedicarse exclusivamente a la literatura.

No lo olvidéis: la cita es el miércoles 20 de junio a las 20h en el Salón Rioja del Patio de la Infanta de Ibercaja (San Ignacio de Loyola, 16 · Zaragoza). Os esperamos.

 

Librería Los portadores de sueños
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