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Antón Castro

Escritores

ANGÉLICA MORALES, CINCO POEMAS

ANGÉLICA MORALES, CINCO POEMAS

 

La poeta y narradora Angélica Morales, también actriz, acaba de publicar el poemario ‘Desmemoria’ (Gobierno de Aragón, 2012), con el que ganó el premio Miguel Labordeta de poesía. Tiene la deferencia de mandarme cinco poemas y este retrato suyo. Angélica vive desde hace años con un gran artista y fotógrafo: José Manuel Ubé. Todas las fotos de los poemas son de la joven fotógrafa sueca Julia Hetta.

 

25-10- 2037

                           

Hay otoños que pudren la dorada fruta de los soles.

Y hay mujeres que chupan cigarrillos o paren monstruos de corbatas azules.

Existen, bajo el suelo de los jardines, sueños que ansían bocas como flores.

Pero yo te busco en las montañas, más allá de todo vértigo, entre la ausencia del tiempo que se mide en los granos de arena, en la huella sucia sobre un patio nevado.

Hay ojos que esperan otros ojos entre las piernas de las frías estatuas.

Existen peces sin espinas y dinosaurios dormidos sobre las rocas de un acantilado.

Pero yo te busco bajo la tierra, más allá de las edades del mundo, de los bastones con cabeza de león, te busco.

  

19-10- 2037

En el interior de las postales flotan los cadáveres de ayer.

Una mano ya muerta me sigue escribiendo mensajes de amor.

Dentro de las postales huele a café y a perfume de violetas.

Te busco también dentro de las postales, entre la furia parisina y bajo aquel palacio en llamas (no recuerdo su nombre ni el tuyo).

Llueve dentro de las postales, agua destilada, llanto de cocodrilo

que rueda sobre las mejillas de una muñeca recién llegada de San Petersburgo,

flaca y ausente, tan pálida como las madrugadas.

¿Qué hacer con las postales que aúllan como una loba hambrienta?

Dentro de una boca vacía ha estallado mi locura.

Sucedió esta mañana, quizá hace dos siglos o puede que aún esté por venir.

Los soldados desertan de los ejércitos, dentro de las postales.

Y las niñas abren sus piernas para que los viejos se asomen a un abismo de hiel y terciopelo.

En el interior, en mi interior, sólo los pájaros.

 

17-11- 2037

Mi padre tocó el cielo con su boca en su último viaje hacia la eternidad del whisky.

Dos días después tuvimos que enterrarlo.

Hacía sol y las moscas rondaban los escotes.

Ahora, sin embargo, no hay cielo en mi habitación.

Solo un techo agrietado del que cuelgan tres farolillos chinos.

Soy extranjera de mí. Soy huérfana de mí.

Mis manos viajan por países recónditos, aman y se prostituyen en otras habitaciones tan ciegas como el alcohol.

El misterio reside en la boca, eso escribió Pessoa sobre el pecho de tres cadáveres femeninos.

Una de esas tres mujeres (eso nunca lo supo mi padre) era yo.

 

15-12- 2037

Tras mi sombra hay una muerte blanca, casi insignificante,

con ojos de mujer dormida.

Hay caminos sembrados de huellas y babas de hombres.

Hay una lápida acogedora, y flores de plástico, y mis pensamientos convertidos en tinta detrás de los búcaros.

Hay frío al respirar, y una bata roja (transparente y maldita) que perteneció a una puta enferma.

Hay un night club abierto a las cuatro de la tarde y mi primer cigarrillo.

Un vomito sobre el edredón y tres orgasmos solitarios.

Hay, a veces, otros mundos metalizados y postales florecidas y chicles de menta con sabor a clorofila.

En esencia soy una rosa oscura que murió en el pasado: hay mucha sombra detrás de mi sombra.

 

22-10- 2037

 

Había un perro que ladraba dentro de un cuarto oscuro,

gordo y gris.

Y montones de leña desordenada en el suelo y arañas que perdían el rumbo entre agujeros y mantos metalizados.

También había una muñeca rota, con su único ojo apuntando al cielo.

Y un tren sin pilas, y zapatos solos y una hamaca dormida con mi abuelo dentro.

Había veranos largos y una vecina sorda, mi fiesta de cumpleaños y un cuchillo impregnado de azúcar.

Había una madre que no estaba y un señor, a lo lejos, que gritaba.

También gordo y gris.

Había música en el patio y una mujer de cojera feliz.

Un albaricoquero, había, acariciando los pensamientos de la abuela.

Y flores, y una muralla sin Roma y sin triunfo.

Y había una niña escondida entre las sombras, al lado del perro gordo y gris, hablando con las arañas, lamiendo la cicatriz de la muñeca rota, viajando en el tren sin pilas, probándose los zapatos solos, escuchando los ronquidos del abuelo en el hamaca, olvidando la sordera de la vecina, bailando con la música del patio, robando las desdichas del albaricoquero, escalando por la muralla, esperando a la madre, desoyendo los gritos del señor.

Había, a lo lejos, un cuchillo que le ladraba a la niña dentro de un cuarto oscuro.

 

 

 

RETRATO DE FÉLIX TEIRA

RETRATO DE FÉLIX TEIRA

 

Félix Teira (Belchite, 1954) es uno de esos narradores que respiran verdad. Energía, rabia, intensidad, lucidez: diversas formas del temblor humano. Es alguien que ama la vida y sus pequeños arrebatos. La literatura para él se hace de experiencia, de memoria e invención, y se hace con palabras y con personajes. Aunque es un hombre bondadoso y dulce (será difícil encontrar a alguien que diga lo contrario), también es un escritor contumaz, casi feroz, crítico. La literatura para él es algo más que un ejercicio estético: es un instrumento para denunciar, para combatir la injusticia, para rebelarse. Puede ser un aguijón y un fogonazo, y es siempre un territorio abonado de sensibilidad. Cree que la palabra, el viaje y el conocimiento transforman, cree que se pueden contagiar emociones, sentimientos, mundos, pero sostiene libro a libro que este es un mundo mal hecho, lleno de heridas, de poros, de sombras y quizá de violencia. Félix es un escritor de raíz: es alguien que ha crecido y soñado vinculado al paisaje, al dolor, a las tierras agrietadas de Belchite. Se sabe todas las historias del pueblo viejo, conoce el secreto y la música de los olivos, ha probado casi todos los vinos, ha vivido la caligrafía de cada estación escrita en el campo. Es un escritor que emprende aventuras: es duro con el acero, filoso como un puñal; cuando se trata de denunciar ahí están libros como ‘Gusanos de seda’, ‘Brisa de asfalto’ o ‘La violencia de las violetas’; ahí están libros desesperados y precisos como ‘Sueño de borrachos’ o ‘laciega.com’. Es tierno cuando se dirige a los jóvenes: les muestra caminos, les afila la sensibilidad, les ayuda a ser más libres. Algún día redactará la novela que no se ha escrito de Belchite: Félix Teira la lleva en la memoria, en la cabeza y en el corazón.

 

*Hace unos días me pidieron un retrato del escritor Félix Teira Cubel. Así veo yo a este escritor honesto e intenso.

RICHARD FORD: LETRAS Y MEMORIA

Richard Ford (Jackson, Mississippi, Estados Unidos, 1944) es uno de los grandes narradores norteamericanos. Admira a William Faulkner, Eudora Welty, Donald Barthelme y John Cheever, entre otros; es autor de novelas, algunas tan sutiles como ‘Incendios’ o ‘Un trozo de mi corazón’, y de libros de cuentos. Entre su  producción también figura un volumen muy especial, ‘Mi madre’. Fue el propio Jorge Herralde, editor de Anagrama, quien le sugirió al autor de ‘El Día de la Independencia’, quizá su novela más célebre, que recopilase en un volumen sus textos ensayísticos y memorialísticos. Y lo hizo con ‘Flores en las grietas’, que fue traducido con buen gusto por Marco Antonio Galmarini.

Ford es profesor, ha dado clases de literatura, ha impartido talleres literarios, y eso se nota: es un autor que ha reflexionado mucho sobre la escritura, sobre la relación entre autor y lector, y ese amago de “autoridad” del uno hacia el otro, sobre los secretos de las novelas y los cuentos. En sus textos de ensayo, como el que abre el conjunto, que es una conferencia, ‘¿De dónde viene la escritura?’ o el formidable ‘Por qué nos gusta Chéjov’, Ford lo analiza todo: los personajes, el punto de vista del narrador, la atmósfera, los comienzos y los finales de los cuentos, las partes centrales, los mecanismos de la ficción. Y no lo hace solo con sus argumentos, que nacen también de una sólida escritura, marcada por la naturalidad y la serenidad, sino que se apoya en otros compañeros: analiza los inicios de Cheever, evoca a Joseph Conrad, o cita a Raymond Chandler: “Cuando dudes, pon un hombre cruzando una puerta con un revólver en la mano”.

Dice que “es verdad que escribir es un trabajo difícil, pero nadie está obligado a hacerlo”. Descalifica, en una apología brillante de ‘La lectura’, la censura porque no solo limita la libertad del escritor, sino la del lector y de una sociedad entera. Agrega que “el escritor siempre parte de la nada”, y subraya que “los escritores serios nunca hablan de talento”, eso es algo que se le supone a un novelista. Y declara, a propósito de su amigo Raymond Carver, que “en el fondo, el cuento es un instrumento de consuelo”. Reflexiona una y otra vez sobre la ficción y advierte que está viviendo una situación de caída.

Merece especial atención el texto sobre Chéjov: Ford reconoce que al principio no le gustaba especialmente ni tampoco entendía porque recibía tantos elogios. El texto es una lección magistral de sus dones, de su misterio, y afirma que “gracias a su ejemplar plenitud llegué a tener la experiencia de la literatura que F. R. Leavis describe en su famoso ensayo sobre Lawrence, es decir, la del medio supremo por el cual ‘operamos una renovación de la vida sensual y emocional y adquirimos una nueva toma de conciencia’”.

La hondura y la perspicacia del lector que es Richard Ford se perciben en los textos que le dedica a ‘Revolutionary Road’, a los cuentos de James Salter y a la ‘Introducción a ‘The New Granta Book of the America Short Story’, aunque a mí los textos que más me conmovieron han sido otros: ‘El hotel’, donde narra los veranos en el hotel de su abuelo, que fue boxeador del peso pluma, en Little Rock, en aquella casa llena de huéspedes que iban y venían y que apenas dejaban huella. No alcanzaban la categoría de vecinos. Y él miraba, desde las ventanas, la ciudad a lo lejos. Y se retrata así: “¿Qué hacía yo? Poco. Estaba allí también. Vivía ‘dentro’ y no pensaba en el mundo extrerior. (...) Era apreciado por mis modales, por mi altura, por el hecho de que mi padre estuviera enfermo [murió en 1960, cuando él contaba 16 años], y yo estuviese allí, valiente e indefinidamente. (...) Era curioso, sereno, poco egocéntrico y tan inútil como cualquier chico que ve la superficie de la vida cerrarse una y otra vez sobre hechos que muy a menudo no son fáciles de simplificar”. A su padre, tan inútil para las tareas domésticas, lo recuerda en ‘Un padre y una bicicleta’ y un poco en ‘En la cara’, donde evoca su pasión por el boxeo y la cantidad de veces que se cruzó la cara con compañeros; incluso le soltó un ‘swing’ a su propio padre en una discusión de Navidad. El deporte, motivo central de ‘Incendios’ y de ‘El periodista deportivo’, es recreado en ‘En recuerdo del golf’, que contiene una crónica de una hermosa amistad y del desencanto.

Dejo para el final un texto maravilloso: ‘El buen Raymond’. Su afectuoso y conmovedor retrato de Raymond Carver, “una verdadera alma bendita”, que se alimentaba fatal, que escribía con inspiración y lucidez, que leía poemas en alta voz con Ford y que admiraba su obra, su percepción del mundo y su historia de amor con Kristina. Fueron tan amigos que ahí está este curioso autorretrato de Ford: “Soy un hombre que cuidad su indumentaria. Soy un macho blanco del Sur, ex miembro de una fraternidad, perpetuo solicitante de empleo. Me gusta cierto tipo de ropa: algodón aquí, algodón allá, bonitos mocasines bien lustrados, chaquetas sin hombreras. Es un estilo”. Así era él, porque Raymond Carver “tenía realmente otras cosas en la cabeza (...) La adversidad lo acechaba y él trataba de estar alerta”.

 

Flores en las grietas. ‘Autobiografía y literatura’. Richard Ford. Anagrama. Traducción de Marco Aurelio Galmarini. Anagrama. Barcelona, 2012. 224 páginas.

 

DOLAN MOR: POEMAS AL ESTONIO

Me escribe el poeta cubano Dolan Mor, afincado en Zaragoza, y me dice que le acaban de traducir al estonio, supongo que el traductor será Juri Talvet.

 

Enlace de poemas traducidos al estonio (Portada de la revista Akadeemia, 24. aastakäik 2012 number 6), los tres poemas en archivo adjunto:

 

http://lienzoslocos.blogspot.com.es/2012/06/poemas-de-dolan-mor-traducidos-al.html

 

TRES POEMAS (DOLAN MOR)

 

 

LA ESCOBA DE LAO TSE

 

 

Mi mano no sabe hablar de la sabiduría

de los árboles, ni de los animales que habitan

los palacios del viento, tampoco sabe

nada sobre los hombres que se creen

(ellos mismos) superiores a la Ignorancia.

Sólo se limita a observar, con los ojos

de las palabras, cómo pasa el río de los años

a través de la ventana, o cómo navega una melodía

de Karajan sobre los muebles del salón.

“Nadie cazará en su jaula de oro el pájaro de los símbolos”

                    (dice mi mano).

La luna no sabe hablar de otros satélites

a pesar de que la imitan y ni siquiera el sol

aprende de las llamas de un verbo o de los hornos

que ejecutan su función culinaria en el mundo.

¿Qué es vestirse desnudo en un idioma

sino ponerse los trajes de seda que teje el silencio?

Lao Tse, con su escoba de inmovilidad,

tenía razón y volaba hacia dentro.

Confucio, con su mudo discurso,

era más veloz que los ordenadores actuales.

¿Dónde podemos depositar el pie de la boca

sin que se ensucie con las hierbas de la modernidad?

El universo con sus sistemas digitales

en progresión debería ser sólo un mal poema

o ni siquiera una simple palabra sobre la hoja.

¿Para qué escribir o hablar entonces

del universo si en realidad no existe?

¿No es mejor volar hacia dentro,

cerrar las puertas de la mente y ver

cómo se apaga el exterior con sus lámparas?

Hasta que el punto final llegue en un leve susurro

                     (dice mi mano),

se asome la muerte en la escoba inmóvil de Lao Tse,

y nos barra los ojos, para siempre.

 

 

BIRKENAU, 2011

 

¿Alguien ha visto el tren

de los cadáveres sin nombres

navegar por un campo

de flores y huesos silvestres?

Yo, la niña de las manos sin ojos,

la del cabello magnolia

lo he visto atravesar el pulmón del cielo,

he mirado su cáncer de piedra

con humo entre los árboles

morir como una rata en las hierbas.

He palpado también la nieve en el silbido,

los ácaros en los asientos más oscuros

que en la memoria deja la noche

bajo el gas de la alambrada. Y,¿sabes,

amor?, no había un médico ni un ingeniero

ni siquiera un pedazo de pan

entre los labios a la hora de ver

pasar los vagones como balas,

ladridos de pájaros, púas

de terciopelo en el viento helado.

Así la humanidad se despedaza

desde la estación Hitler hasta hoy,

lo digo yo, la niña de las manos

ciegas que escribe este poema

en una ciudad cualquiera de Europa

mientras pasan las codornices del hambre

por las ventanas abiertas de mi imaginación.

 

 

UN SITIO QUE ES TAL VEZ…

Un sitio que es tal vez el fin del universo,
donde escribo un poema sin lógica ni espíritu.
Un silencio muy breve, con versos construidos
bajo golpes de Artaud, un magnolio en la orilla
del ventanal izquierdo, las barandas
repletas de azaleas marchitas, cubiertas
de cristales, ahumadas mientras suena
la música de Mozart en el fondo del patio,
a un lado del salón, incluso entre las plantas
que crecen de los verbos, adjetivos con lluvia
desfilan ante mí, me siento un bello fámulo,
levanto las cortinas del sujeto primario,
voy al televisor, construyo ahora una tila,
después bebo la mesa, pero el poema sigue
sin lógica ni espíritu, se parece más bien
a un hijo de este mundo: suele crecer con lujo,
observa la belleza entre la fealdad,
pero a la hora cero, a la hora de amar
también el universo, ese sitio que dicen
un día tendrá fin, entonces da la espalda,
pronuncia un sustantivo, por ejemplo "mudanza",
y es entonces que empiezo a cambiar de lugar,
de ciudad, de país, pero siempre termino
bajo el mismo elemento, en idéntico espacio
donde no cabe otro, donde la ceguedad
pronuncia el mismo verso, el mismo
desconsuelo, la misma capital de un sitio
que es tal vez, de un tal vez que no existe
a no ser en el punto final de este poema.

 

 

*Todas las fotos son de Gabriele Rigon, un fotógrafo de moda, del glamour y el mundo femenino. Es un fotógrafo italiano que busca la belleza y la sensualidad. 

 

 

RAQUEL MARTOS, EN PORTADORES

 

Raquel Martos, fotografiada por Pepe Castro.

 

Mañana, viernes 22 de junio a las 20 h tendrá lugar en la librería LOS PORTADORES DE SUEÑOS (C/ Jerónimo Blancas, 4 - Zaragoza) la presentación de LOS BESOS NO SE GASTAN (Espasa), una novela de la guionista y presentadora del programa de televisión ‘El Hormiguero’ RAQUEL MARTOS (Ed. Espasa). Acompañando a la autora, contaremos con la presencia de LUIS ALEGRE, que dialogará con la escritora.

 

 

 

LOS BESOS NO SE GASTAN

Esta historia, que no es de princesas, comienza en aquella España setentera con dos cadenas de televisión, casi siempre en blanco y negro. Esa época en la que para vivir una aventura sólo había que bajar a la calle con el bocadillo. En aquel tiempo tan lejano y no siempre tan feliz, Lucía, con el pelo a trasquilones, y Eva, a la que le encanta comerse crudas las judías verdes, tienen siete años y están forjando una amistad inquebrantable.

Más de treinta años después, Lucía es una implacable directora de recursos humanos que no sabe enamorarse. Eva, al borde de los cuarenta, es una actriz retirada que está hechizada por su hija Lola y atrapada en un matrimonio roto. Lucía no puede imaginar que Eva le va a pedir el favor más importante de su vida.

 

RAQUEL MARTOS

Raquel Martos es periodista, guionista, creativa y escritora. Ha desarrollado su carrera profesional fundamentalmente en la radio y desde hace unos años es una de las principales colaboradoras de El Hormiguero, programa dirigido por Pablo Motos en Antena 3, donde conduce la sección titulada ‘Se va a liar parda’, que realiza su particular repaso, irónico y humorístico, de las diferencias entre hombres y mujeres.

Entre otros programas, ha colaborado en el guion de El club de la comedia, y ha sido guionista y colaboradora del espacio radiofónico que se mantuvo más de cinco años en antena No somos nadie, conducido por Pablo Motos para M-80, o en Esta boca es mía y Desvelados, que Carlos Alsina conducía en Onda Cero. También ha sido redactora y productora de Protagonistas de Luis del Olmo, La Rosa de los Vientos, Te voy a dar la tarde o La salud en Onda Cero.

Ha participado en los libros No somos nadie y No somos nadie 2, y junto con Laura Llopis escribió La chica que se quería quemar a lo bonzo. Los besos no se gastan es su primera novela.

PENNAC Y SU 'DIARIO DE UN CUERPO'

DANIEL PENNAC EN ZARAGOZA HOY

El escritor Daniel Pennac –aquí está en la estupenda foto del gran Daniel Mordzinski- visita hoy en Zaragoza, invitado por Los Portadores de Sueños en colaboración con Ibercaja. En el salón Rioja, a las 19.30, Nieves Ibeas e Ismael Grasa conversarán con él y hablarán de su último libro: ‘Diario de un cuerpo’ (Mondadori), el relato de un hombre desde los doce o tres años hasta su muerte. Le deja su diario a su hija Lison y allí lo cuenta todo desde esa perspectiva corporal, física, fisiológica y emotiva: habla de la enfermedad, del deseo, de la masturbación, del primer coito, del crecimiento, del dolor, de la decrepitud. Es un libro lleno de sabiduría, de poesía, de sinceridad y de humor e ingenio. Y además tiene mucha ternura: cómo mira el joven a su padre, muerto muy pronto, cómo mira el anciano a su nieto, que muere pronto también y le revela su homosexualidad... Copio aquí dos fragmentos.

Una foto de Guy Le Baube.

[13 de agosto de 1968:

En el fondo me gusta pensar que nuestros ‘habitus’ dejan más recuerdos que nuestra imagen en el corazón de quienes nos han amado.

15 de agosto de 1968:

En la playa también. Leo, tendido sobre mi toalla. Allá voy, dice Mona. La contemplo mientras camina hacia el mar. Qué maravilla, esa continuidad del cuerpo femenino que nada interrumpe. Debo decir que Mona nunca lleva esos bañadores de dos piezas que cortan en cinco a las mujeres.]

 

 

CRÍTICA APARECIDA EN ARTES & LETRAS

Daniel Pennac (Casablanca, Marruecos, 1944) había obtenido un importante éxito con la novela ’Mal de escuela’ (Mondadori, 2008), con la que había obtenido el Premio Renaudot. Se trata de un escritor imaginativo que resume como pocos la memoria, la emoción, los hechos capitales, diminutos o excelsos, de la vida. Ahora aparece un libro sorprendente, lleno de matices, de ingenio y de humor y de conocimiento: ’Diario de un cuerpo’, elaborado con las notas que un hombre ha ido tomando en su vida, desde los doce años, en 1936, hasta los 87, en 2010. Pero en realidad no es un diario normal, un diario de emociones, de percepciones psicológicas, de sentimientos, es “el diario de mi cuerpo”, el cuerpo de un contable que nació en 1923 y que decide legar a su hija Lison un montón de folios.

El libro es un recorrido por esas vivencias físicas y fisiológicas que un joven, que además no se entiende con su madre, desarrolla desde la adolescencia. Uno de las primeras experiencias remite al miedo, al miedo a las hormigas que están a punto de invadirle en una salida con los ’scouts?; otra está vinculada al reconocimiento de uno mismo ante el espejo, y hay otras que tienen que ver con el baño, con el vómito, con las primeras enfermedades e incluso con una huelga de hambre que decidirá en cierto modo su destino. Este cuerpo se identifica con su padre, que fallecerá demasiado pronto, un hombre que habla “en cursivas”, con matices especiales de lucidez que ayudan a revelar la existencia. Es él quien le invita a acudir al Diccionario Larousse cuando no sabe algo.

En el diario anota todos los aprendizajes. El joven inventa un hermano, Dodo, que es casi su ’álter ego’ y a la vez es un recurso para adquirir conciencia de pequeños detalles: por ejemplo, para aprender a mear, sonarse los mocos, mirar. Daniel Pennac anota, con medidas elipsis, cuánto sucede: la irrupción del deseo, las poluciones nocturnas que vuelven pegajoso el pijama, la masturbación (en páginas nada morbosas), el descubrimiento de los pezones femeninos, de la menstruación y de la belleza femenina, la primera relación amorosa. Y habla también de la necesidad de hacer culturismo, de practicar boxeo (que se define aquí como el arte de la finta) o de disfrutar en el campo con sus amigos y con los familiares de Violette, la criada que ha sido su segunda madre.

Todo ello está contado con hondura, con ritmo y con ingenio. Y con elocuencia poética. De los pezones dice: “No creo que exista objeto de adoración más arrobador, más conmovedor y complejo que los pechos de las mujeres”. El protagonista y su mejor amigo había robado, en el internado, la colección de postales del padre Delarou, que se tocaba por debajo de la mesa, y tenía un auténtico harén portátil; el hurto les permite acceder al universo de la imaginación sensual, que se desarrollará luego con distintas mujeres. La pérdida de la virginidad ocupa páginas espléndidas: una exaltación física de la carne y de sus arrebatos, algo que también sucede cuando aparece Mona. Y antes, vemos al protagonista combatir contra los nazis, acercarse al maquis, rehacer su vida, siempre desde una perspectiva muy epidérmica.

En el libro hay muchas más cosas. Es un prolijo inventario con muchos momentos hilarantes, cómicos, emotivos, conmovedores: el amor físico con Mona (a medida que pasa el tiempo enflaquece el amor y la pujanza de los genitales; un día le dice Mona: “el señor tiene el sexo en otra parte”), la paternidad, la condición de abuelo luego, las diversas fases de la madurez y la decrepitud, el descubrimiento de la homosexualidad de su nieto, que contempla momentos de una confidencialidad de avasalladora sinceridad, la impotencia. Y las diversas enfermedades, entre ellas los acúfenos, esos ruidos que nunca acaban de irse y que son casi una invitación permanente al suicidio.

Daniel Pennac ha escrito un libro totalizador, complejo y completo, con magníficos personajes secundarios: esa madre, incapaz de amar a su hijo; el tío Georges, que reemplaza al padre muerto; la criada Violette; la amante de Quebec, Suzanne; la tenista Simone (el protagonista es un buen jugador de tenis); el amigo esencial Fanche, que siempre está ahí. Pennac ha sabido ordenar la narración a su antojo, administrarle chistes, y salpica por aquí y por allá diversas conclusiones o frases que redondean el libro: “El hombre solo teme realmente por su cuerpo”. “Estoy blando como una garrapata y Mona seca como una tormenta de arena”. “¡Hasta qué punto se beneficia el cuerpo de la energía amorosa! Todo, absolutamente todo me sale bien ahora”. Quizá la frase clave podría ser esta: “Somos hasta el final el hijo de nuestro cuerpo. Un hijo desconcertado”.

’Diario de un cuerpo’ –bellamente traducido a un castellano preciso y variado por Manuel Serrat Crespo- es uno de los libros más libres y sabios sobre la condición humana, más hermosos y emocionantes que he leído jamás. Es un laboratorio constante de sensaciones, de estados de ánimo, de sutileza, de ternura, de desgarro, de secretos de familia, de revelación del yo en relación a la carne.

 

Diario de un cuerpo. Daniel Pennac. Traducción de Manuel Serrat Crespo. Literatura Mondadori. Barcelona, 2012. 330 páginas.

 

NUEVOS RUMBOS: 'CAMPODELAGUA', UNA NOVELA DE AVELINO HERNÁNDEZ

NUEVOS RUMBOS: 'CAMPODELAGUA', UNA NOVELA DE AVELINO HERNÁNDEZ

El sello editorial Nuevos Rumbos –un proyecto de los hermanos Pérez Collados, Luis, José María y María- acaba de reeditar ‘Campodelagua’ del escritor Avelino Hernández. Dice José María: “Nuestra edición parte de un prólogo de Cristina Cerezales, y cuenta con ilustraciones memorables de Quinita Fogué. Dado que el autor no quiso nunca hacer la reedición de esta novela, sino que compuso, a partir de ella, otra más amplia, Los hijos de Jonás, hemos considerado conveniente aportar con nuestra edición de Campodelagua los fragmentos de  Los hijos de Jonás que están relacionados con esta primera novela, así como un estudio de concordancias entre ambos textos. Campodelagua es esa piedra en bruto, poco pulida, salvaje, que tiene la belleza que no alcanzará a poseer jamás el diamante más trabajado. Por eso hemos querido ponerla a disposición de los lectores”. Este libro se presenta el viernes 22 en la Biblioteca de Aragón, a las 19.30, con la presencia de los editores (Luis Arturo ha sido aquí el editor), Nuria Casas, periodista, y Carmelo Romero, escritor e historiador.

 

Reproduzco el primer capítulo del volumen. 

 

PRIMER MOVIMIENTO

SECUENCIA PRIMERA

 

De ‘Campopelagua’. Avelino Hernández

 

“De los siete hermanos, hijos de Jonás, el viejo molinero, María de las Cerezas era la menor. Y la única hembra.

Mató a su madre al nacer, se decía de ella en El Campo del Agua porque vino a la vida de una mujer que murió pariéndola.

Ahora tiene trece años. Y esta tarde, que es primavera, está subiendo la senda de llegar al pueblo para traer al Molino el cántaro diario con la leche.

Lleva trenzas morenas sobre el vestido rosa y calcetines blancos. Y al pasar levanta mariposas azules de entre la yerba nueva del borde del sendero; porque va recogiendo los pimpollos grana de la flor del ababol.

En el Camino Real, ya cerca del pueblo, hay un calvario de granito, Dicen que un día el rayo rompió la cruz del mal ladrón; hace ya mucho tiempo. Y nadie la reconstruyó. Sobre el montón confuso de sus despojos crecen los cardos y el jaramago.

María de las Cerezas sabe que un lagarto tiene su cueva en aquellos escombros. A esta hora de la tarde cayendo, está cada día sobre las piedras rotas tomando el sol.

Cuando se ven, el reptil se remueve y la muchacha amengua el paso; un instante se observan, quietos los dos. Y María lo espanta luego con una vara verde de asfódelo que cogió por la senda.

Pero el lagarto, que se ha guarecido en la rendija, se revuelve; surge de nuevo en la boca de la grieta aceleradamente; otea, husmea el aire y, sibilante, en un zigzag vertiginoso, se agarra con los dientes a la punta de la vara, que se comba.

La muchacha se azara. Suelta, nerviosa, el palo y le cae en los pies. El saurio se ha prendido a su calcetín blanco.

María patea contra el suelo descompuesta intentando arrancárselo. Crispada, quiere gritar… y el grito se le quiebra de terror, porque el reptil le está trepando precipitadamente por el muslo hasta el sexo en el vientre.

·

Tardó en calmarse María llorando sin consuelo sobre la mesa antigua de nogal. El viejo Jonás, en el silencio, le acariciaba el pelo.

-Ha sido el lagarto, padre… Me olió. ¡Se me subía!

-¿El lagarto de la cruz?

-Sí. ¡Se me subía!

Jonás, el viejo molinero, delicadamente, puso los dedos rugosos de su mano grande en el mentón adolescente de la muchacha; levantó su cara transparente de lágrimas para mirarla con ternura y orgullo; y dijo lenta, como ritualmente:

-María de las Cerezas, ¡ya eres mujer!

·

En la mañana siguiente, los hermanos de María mataron el lagarto. Y trajeron el cántaro que quedara abandonado.

Una hermana de su madre inició a la muchacha en el asombro de la menstruación que padecía.

Pero todas las gentes en El Campo del Agua y en la Sierra y en el Pico supieron que a María de las Cerezas, la hija menor de Jonás el viejo molinero, y la única hembra, le había salido el lagarto en el camino cuando tuvo la primera regla.”

'LA LECTURA Y SU SENTIDO': SEMINARIO EN CÁDIZ EN JULIO

'LA LECTURA Y SU SENTIDO': SEMINARIO EN CÁDIZ EN JULIO

LA LECTURA Y SU SENTIDO. LECTURA EN ESPAÑA DESDE 1812
I
SEMINARIO ESTIVAL DE LA RED DE UNIVERSIDADES LECTORAS)

DATOS SOBRE LA ACTIVIDAD

OBJETIVOS:

Reflexiones sobre el sentido de la lectura y la escritura en la contemporaneidad (de

1812 a nuestros días). Y ello desde la posición de los distintos actores del

libro: el narrador, el poeta, el editor, el científico y el bibliotecario.

PROGRAMA:

Coordinador:


José María Pérez Collados, actualmente es catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Girona. Ha sido investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México, y profesor en varias Universidades chilenas, en la Universidad de Zaragoza, en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Birmingham. Ha cultivado la poesía, Lo que no te conté de mis viajes, PUZ, Zaragoza, 1998; y la novela, El Tren de cristal, Renacimiento, Sevilla, 2011.

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012
Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Sistema de evaluación: Asistencia obligatoria a todas las sesiones. Entrega de un breve cuestionario en relación con una de las conferencias. Calidad en la participación de los debates.
Duración: 20 horas presenciales y 5 horas en Campus Virtual


Día 2 de julio

 


09.00-10.00 LECCIÓN INTRODUCTORIA Réquiem por las ciencias sociales. Abran paso a la literatura. José María Pérez Collados, coordinador del curso.


10.00-12.00 CONFERENCIA Invitar a soñar desde el periódico. Antón Castro, dirige el suplemento cultural Artes y Letras del diario Heraldo de Aragón. Ha publicado libros de cuentos, de entrevistas, biografías, libros de retratos, y dos novelas. Uno de sus libros preferidos es Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados (DGA, 1992), que ilustró Cano. Autor de más de una veintena de libros individuales. Durante cinco años y medio presentó y dirigió el programa de televisión ’Borradores’ de Aragón Televisión.


12.00-14.00 CONFERENCIA Un lector escéptico te quiere contar un cuento. José María Conget, Ha sido profesor de literatura en dos universidades peruanas, en Glasgow, Londres y varios centros de enseñanza media españoles. Fue jefe de actividades culturales del Instituto Cervantes de Nueva York y del de París. Coordinó y presentó el programa de la televisión neoyorquina Charlando con Cervantes. En 2004 fue el comisario de la exposición 30 años de cómic democrático español y en 2011 comisarió la exposición de los ganadores del certamen de INJUVE de cómics e ilustración. Es autor de novelas tan celebradas como Todas las mujeres, Alfaguara, Madrid, 1989; o Hasta el fin de los cuentos, Pre-Textos, Valencia, 1998.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 3 de julio
09.00-09.30 SESIÓN BIBLIOGRÁFICA. A cargo del coordinador José María Pérez Collados. Presentación del Máster de gestión emprendedora en lectura y escritura.


09.30-11.30 CONFERENCIA Razones para estar cinco años en pijama. Antonio Orejudo, doctor en Filología Hispánica, durante siete años fue profesor de Literatura Española en diferentes universidades de Estados Unidos y ha pasado un año como investigador invitado en la Universidad de Amsterdam. En la actualidad es profesor titular en la Universidad de Almería. Es autor de novelas tan celebradas como Fabulosas narraciones por historias, Tusquets, 2007; Ventajas de viajar en Tren, Alfaguara, 2000; o Un momento de descanso, Tusquets, 2011.


11.30-13.00 CONFERENCIA La prodigiosa inutilidad de la lectura. Manuel Borrás, licenciado en Filología Moderna por la Universidad de Valencia, en las especialidades de alemán e inglés, desarrolla actividades editoriales desde 1974, fecha en que funda la editorial Pre-Textos junto a un par de colaboradores. En la actualidad es director literario de dicha editorial. Durante su época universitaria desarrolló trabajos académicos de germanística, y en torno al movimiento expresionista alemán y austriaco.


13.00-14.00 CONFERENCIA INAUGURAL La lengua española, imperio del pueblo. Víctor García de la Concha, Director del Instituto Cervantes.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 4 de julio
09.00-11.00 CONFERENCIA La lectura pública. Ricardo Chamorro Rodríguez, director de la Biblioteca de la Universidad de Cádiz.


11.00-12.30 CONFERENCIA Leer novelas, muchas novelas: el historiador y la literatura. Jordi Canal, doctor en Historia y Profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Hasta 2001 fue profesor titular de Historia Contemporánea en la Universitat de Girona (España). Entre sus libros destacamos, El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (Madrid, Alianza Editorial, 2000, y Barcelona, RBA, 2006). En la actualidad dirige una Historia contemporánea de España, en 6 volúmenes y con 25 colaboradores, que publican la Editorial Taurus y la Fundación Mapfre. Ha aparecido ya el primero de los volúmenes.


12.30-14.00 CONFERENCIA Los habitantes del poema. Luis García Montero, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada. Como poeta, entro otros, ha publicado los libros El jardín extranjero (1983), Habitaciones separadas (1994), La intimidad de la serpiente (2003) y Un invierno propio (2011). He recibido el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de la Crítica. También he publicado la novela Mañana no será lo que Dios quiera (2009) y los ensayos Poesía, cuartel de invierno (1987), El sexto día. Historia íntima de la poesía española (2000) y Los dueños del vacío (2008).


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES.

CÓMO LLEGAR

Edad mínima de matriculación: 16 años

Más información en:
-Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional. Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel de La Bomba). Paseo Carlos III nº 3, 1ª planta. 11003-Cádiz. Teléfono 956015800, correo electrónico: extension@uca.es

Utiliza nuestro Buzón de Sugerencias:https://buzon.uca.es/cau/index.do

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Observaciones para el programa:

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012

Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Lugar de celebración: Cádiz

Duración: 25 Horas

Fecha de Inicio de la Actividad: 02/07/2012

Fecha de finalización de la Actividad: 04/07/2012

 

*La foto es de Guy le Baube.