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Antón Castro

Escritores

GARCÍA MONTERO: 'LA INMORTALIDAD'

GARCÍA MONTERO: 'LA INMORTALIDAD'

‘LA INMORTALIDAD’ DE GARCÍA MONTERO EN CÁDIZ

[El seminario sobre la Lectura que organizó la Universidad de Cádiz y coordinó José María Pérez Collados se clausuró el pasado miércoles. Lo hizo Luis García Montero, recién llegado a Rota con su familia, con este poema. Poco antes yo había pasado por la librería Manuel de Falla y había comprado su antología poética de Cátedra, de 2011. Luis eligió de ella este texto. Fueron tres días muy bonitos en la ciudad, entre amigos. La foto de arriba es de John Collier, 1941. ]

 

LA INMORTALIDAD



Nunca he tenido dioses

y tampoco sentí la despiadada

voluntad de los héroes.

Durante mucho tiempo estuvo libre

la silla de mi juez

y no esperé juicio

en el que rendir cuentas de mis días.

 

Decidido a vivir, busqué la sombra

capaz de recogerme los veranos

y la hoguera dispuesta

a llevarse el invierno por delante.

Pasé noches de guardia y de silencio,

no tuve prisa,

dejé cruzar la rueda de los años.

Estaba convencido

de que existir no tiene trascendencia

porque la luz es siempre fugitiva

sobre la oscuridad

un resplandor en medio del vacío.

 

Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles

de las miradas insistentes,

el mar tuvo labios de arena

igual que las palabras dichas en un rincón,

el viento abrió sus manos

y los hoteles sus habitaciones.

 

Parecía la tierra más desnuda

porque la noche fue

como el vacío

un resplandor oscuro en medio de la luz.

 

Entonces comprendí que la inmortalidad

puede cobrarse por adelantado.

Una inmortalidad que no reside

en plazas con estatua

en nubes religiosas

o en la plastificada vanidad literaria,

llena de halagos homicidas

y murmullos de cóctel.

 

Es otra mi razón. Que no me lea

quien no haya nunca visto conmoverse la tierra

en medio de un abrazo.

La copa de cristal

que pusiste al revés sobre la mesa

guarda un tiempo de oro detenido.

Me basta con la vida para justificarme.

Y cuando me convoquen a declarar mis actos

aunque sólo me escuche una silla vacía

será firme mi voz.

 

No por lo que la muerte me prometa

sino por todo aquello que no podrá quitarme.

.

.

(Luis García Montero)

RAFAEL FOMBELLIDA: POEMAS

El poeta cántabro Rafael Fombellida (Torrelavega, 1959), que también asume labores de edición y es un apasionado de las revistas poéticas, publica un nuevo poemario: 'Violeta profundo' (Renacimiento, 2012). Con total gentileza me envía una selección de textos del libro. Todas las fotos son de August Sander (1876-1964), uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos.

 

 

 

MATINAL DE DOMINGO

 

Blessed are the dead that the rain falls on.

FRANCIS SCOTT FITZGERALD

 

Un día estaré muerto y no sé bien

si entraré en esta tumba en donde hay tantos.

El último, mi padre. No cabían las asas

y hubo que romperlas y ponerlas encima

de su ataúd. Eran las portezuelas

de ese cielo en que crees, en que él creía.

De los otros que hay dentro piensa que

unos se detestaban entre sí,

otros se malquerían simplemente,

que mi abuela fue tierna, pero su tío, abyecto.

La muerte de mi padre obró el milagro:

la familia está unida al fondo de este nicho

revuelta en una bolsa de plástico celeste

que algún sepulturero cerró mientras silbaba.

Yo diseñé la labra de su lápida

y le mandé grabar nombre y dos fechas.

Ya sabes, entre ellas, los días fueron suyos.

Los otros escribí con letra más pequeña.

Benditos sean todos cuando la lluvia roce

el alero de tejas saledizas

y gotee sobre el guijo que pisamos.

Permite ahora que bruña con mi paño el granito

y deje, arrodillado, mi lámpara de aceite,

porque en cuanto me pueda levantar,

de seguro tendrás que sostenerme.

 

 

ENTRE HECES Y ORINAS

 

Siempre es ocioso el sueño, te diría,

porque dormir es ya pudrirse un poco,

y descansar, volverse como un resto

que puede transportarse y darse tierra.

Por ello, en este alba de verano

me acerco a la terraza mientras duermes

y miro desvestirse a tres muchachas

que han bajado a la playa a muy temprana hora.

Reflexionar es tedio; observar, alegría.

Son delfines, erizos, cotas altas,

y entre higueras retozan, juegan y se acarician.

Cuento brazadas, giros, inmersiones,

nalgas duras, dorsales trabajados.

Te veo desperezar y me preocupo,

porque me quedaría aquí sesenta años.

Sé que vas a decirme lo que yo también pienso,

pero deja que espíe su lustral ablución,

aunque sepamos que ellas y nosotros nacimos

y también moriremos entre heces y orinas.

 

GEÓRGICA

 

Hermoso es aguardar su acometida.

Excitante escucharlos hociqueando

junto a los cobertizos y las cuadras,

entre el pastoso aliento del ganado.

Buscan algo de mí que no comprenden,

que enardece su sangre, y que poseo.

Cuántas veces quisiera acariciarlos,

hablarles en mi lengua, cobijar

esa mirada turbia malnacida

y entregarles la mano a su placer.

Pero los dejo huir y, amaneciendo,

el peligro se extingue con el astro

que trae prudencia y orden al presente.

Sin bravura sucumbo a la constancia

y me mancho las ropas con estiércol,

escribo algunas cartas, o me aburro.

Espero que esta noche me hagan daño,

que su instinto ajusticie mis insomnios

y, ardiéndoles la sien, me despedacen.

Ya los veo rasgar su emboscadura,

los siento traspasar las alambradas.

Leales no como hombres, como bestias,

los lobos rondarán mi intimidad.

 

 

ÁRBOL DE NOCHE

 

Despierta a ese cuaderno y ve vistiéndote,

pues vamos a salir. Aleja por un rato,

bajo el cerco de luz de la mesilla,

la Epístola Moral, Donde habite el olvido,

la Oda a un Ruiseñor.

El bosque te reclama

y debes anotar el modo tan grosero

con que lo trata el viento antes de amanecer.

Tus témperas procuran apuntar una imagen

de los árboles noble, enhiesta y matutina,

pero el castaño tiene, como nosotros, noche,

y en la noche tirita destemplado.

Registra su pavor en tu hoja de álbum.

La llaga en su corteza es una llaga humana

cuando tremola y suda como un roto estandarte.

No hay rama verdecida, ni brote, ni receso

en su rapto de fiebre. Sólo hay muñón, edema,

comparecencia mórbida bajo el cielo vacío.

Se ulcera el cagigal, se escarcha el haya

mientras cruje encogido como una mujer muerta.

Sostén tú la linterna y deja que me acerque.

Roble padre, intocable, constreñido en tu cíngulo,

si pudieras mirar, mirarías atónito

de qué manera tiemblo de terror rodeándote.

Cómo, inarticulado, caigo al pie de tu costra

bebiendo la amargura de mis imprecaciones.

Ante los temporales somos uno y lo mismo,

mas mi nodo no vale lo que tu envergadura.

Me postro y me santiguo, árbol, padre remoto,

y ruedo bajo un cielo expandido en la Nada.

Hay alguien que me observa y me está dibujando,

pero más me avergüenza mi aciaga nimiedad.

Mi pústula se agrieta sin grandeza;

no puedo, ante el enigma, agigantar mi bóveda.

Árbol de noche, magno y crudo, este cúmulo

de mí se arropa en tu esplendor.

 

 

 

CONTRACUERPO

 

Parezco un Lucian Freud, me dices abatida.

Y qué esperas de mí, te contradigo.

Intolerante veo que despides tu rabia

hacia estragos que empiezan a ser graves.

“Hace poco tenías un culo de discóbolo…”;

me miro en el espejo, y soy un Lucian Freud.

¿Mas para qué ofenderme, si es verdad?

Enseña a ser humilde la desfiguración,

la estría, el flato, el rojo de los pómulos,

el vello en donde asoma un miembro recogido.

Por fortuna no tengo la cara de esos necios

que pinta Lucian Freud; su modelo australiano,

las fulanas obesas de Glasgow, del East End.

Soy un poco más digno, creo yo,

y tú sólo lo dices por herir.

Pero empiezo a sentirme una mole dramática,

torpe, lenta, aprensiva, desgraciada,

y cuando entro en el baño ya no quiero tentarme.

Yo soy la solitud, el cuerpo depreciado,

el desnudo infeliz que araña la tortura,

el muslo rosa, la ingle enroñecida.

Mas no lo digas nunca. O estarás obligada

a quedarte esperando ante la puerta

por si saliera el agua tintada de carmín.

 

 

AILLEURS

 

A menudo querrías estar donde no estás,

y sentirás nostalgia, escribió Baudelaire.

Menos mal que te tengo colgada siempre a mí

y transportas un brazo de esta cruz.

Suele ocurrirme cuando simbolizo.

Me cansa ver en cada cosa, otra.

Es un infierno, a veces, interpretar los signos

de algo que no es más que aquello que parece.

Un niño retozando por el parque es tan sólo

un niño retozando por el parque,

no es emblema de nada, de la prisa del mundo,

de la urgencia que tenga por llegar al fracaso.

Un corredor a oscuras necesita una lámpara,

no un cándido que piense que es una noche a ciegas.

Cuando orina una joven sin entornar la puerta

con las medias de rombos a mitad de las piernas,

no necesita un poeta, tan sólo un depravado.

Qué triste no saber contemplar lo evidente.

Ailleurs, ailleurs, por siempre en otro lado.

Recordabas un día que, en una excavación,

mientras nos enseñaban las cuernas de los cérvidos

que se habían asado en aquella colonia,

y los finos mosaicos restaurados,

y las vasijas y las terracotas,

yo me fijé en el ruido de una moto,

una vieja Montesa

que andaba por los campos petardeando.

Y creí, nada menos, que dividía el tiempo

en pasado y presente. Se moriría de risa

aquel labriego si se lo contara.

Pero fue la Montesa la que pasó al poema.

A veces te agradezco que me des otra vida

y sea la vida real, la de los hechos ciertos.

Y también te agradezco que hayas leído el texto

sin saltarte una coma ni asombrarte.

Por una vez quería ser un antipoeta.

 

 

NOCTURNO DEL ÁNGULO MUERTO

 

Oculto diapasón, once de julio.

Huele a pasada noche, a sus andrajos.

Es mi cuerpo una gota de luz negra.

De cuando en cuando un auto aclara el techo.

Cinco metros y medio hasta la lámpara.

Mal medida, una cuarta hasta su omóplato.

Los ojos son las páteras de un rito.

Nieva ausente un murmullo hasta mi sien.

La ventana es un sol cuadruplicado.

Su reflejo se pliega en cada arista.

Oigo llover. No tengo cigarrillos.

Sobre las losas una piel apremia.

Mi cráneo es la costra de una llaga.

Mi pensamiento es una lengua muerta.

El corazón se enfría palpitando.

Nado dentro de mí sin darme alcance.

Gotea un grifo, forcejea un necio.

Dos parejas alternan posiciones.

El silencio se arrastra como un río.

Nadie sale a mirar donde no hay nada.

La noche es un pick-up girando solo.

El tejado es de placas con amianto.

Una cinta me enlaza inacabable.

Me separa de mí. Pasa otro coche.

 

 

 

BLUES DEL HOMBRE MUERTO

 

Un hombre muerto es sólo y nada menos

un hombre muerto. No te aflijas

por él, ni lo adolezcas.

Un hombre muerto es cada cual, mi padre

cerrado en su crepúsculo, Domingo

Eguren, salitrero de Calama,

levadura de fierros polvorientos;

es una momia al Noroeste, un indio

chachapoya guardado como breva

reseca en su puchero de cerámica.

Un hombre muerto sirve para todo.

Para colgarlo boca abajo

dejando ver sus calcetines grises

fuera de la pernera de tergal.

Para ungirlo de óleo o vestirlo con hábitos

de bufón palatino.

Sirve para entorchar

sus paramentos y tocar con astas

sus sienes de caudillo, para ponerle cuentas

de un rosario de jade en las falanges,

escupir en sus órbitas, horadarle la tibia

y silbar, siempre a espaldas de sus deudos,

algún compás de Dead Man’s Blues.

Sirve incluso

para llorarlo con sinceridad.

Después él vencerá, tenlo muy claro.

Un hombre muerto es pan para las moscas,

grano de cereal, onza de bien.

No se corroe; depura. No se evade; alimenta.

Bajo la tierra ríe como un dios.

Con la confianza que nos falta, ríe

en la seguridad de ser indiferente.

No te aflijas por él, no lo adolezcas.

Es peñasco, dureza, costra hundida,

moneda vieja en saco de estameña.

Sidéreo cascajo, mandíbula desierta.

Un hombre muerto es esto, y nada menos.

Nos sobrevivirá, pierde las dudas.

 

 

NOCTURNO DEL TEMBLOR

 

Tiemblas conmigo, Noche. ¿También tú?

Me rendiste en tu selva, vaciaste mi lumbre,

besé la negación que me ofrecías,

y ahora siento tu brazo rozarme avergonzado

y tus sienes gotear un zumo muy caliente

que puja por bañar mi verdadero rostro.

¿Te arrepientes, Oscura?

¿te retraes de mí, te doy acaso sombra?

Mira mis cuencas fijas, su violeta profundo.

La casa está en silencio. Su alegría, agotada,

se acuesta como un niño que ha corrido hacia mí.

No sé cómo pedirte que ahogues ya mi lámpara

en vez de resignar mi suerte y tu propósito.

Gústame el aire, Negra, viniste para eso.

No se achique tu podre levadura.

Muérdeme como a baya de arándano silvestre

y móndame los huesos, desenvuelve lo vivo.

Estoy tendido y tiemblo, azúzate, Gran Perra.

Estoy postrado y tiemblo igual que tiemblas.

No se diga que me has tomado pánico

tú, certidumbre inmunda que me roe y consume.

Debería besarte comisuras y pómulos,

el hueco del alvéolo, tu sedienta quijada.

Debería estrechar tu envergadura seca

y confiarme entero al enamoramiento.

Pero también conmigo dentellas, Homicida,

vibras porque te admira mi impudor.

¿Quién te habrá visto así, desnuda y agitada,

caída en la desgracia de temer mi deseo?

 

 

 

DE PURA SOMBRA LLENO

 

Gáname por el gusto, dama de lejanía.

Úngeme con tu óleo, lávame con tu soplo.

Hazte toda de barro para unirte a mi escápula.

Baña en bálsamo el pliegue donde nadie me toca

y baja a devorarlo con tu hedionda fisura.

La carne no se basta, quiere luz, la más tinta,

el más enamorado de los encubrimientos.

Deja tu aplomo en mí, tu material abrazo

para que yo, en mi anillo, me ahogue sin protesta.

Es mi cuerpo planicie, contorno que desea

esa facilidad con que desciende tu hora

cuando es madura y alta y está a punto de ser;

es mi cuerpo lugar, por ello no me envisca

tu eclipse mejorado en negrura y quietud.

¿Hasta dónde, en qué plazo arribarías

franca y ardiente a mí, y me darías paso?

¿Cuánto estremecimiento, cuánto pánico

habría de preceder a tu opaco claror,

a tu mudo avenirte con mi conformidad?

Mientras me quede pulso no seré más que ascenso

a ti, sufrida aspiración sin eco.

No seré más que escombro, pormenor,

ascua, medida, brega, trazo en bruto, escasez.

Gáname por el gusto, tráeme tu victoria.

Dime Nadie, y alberga mi cabeza en tu seno.

Mis ojos están vueltos a lo que se separa.

Ocúpame la sombra, pues ya te di mi luz.

 

*La foto de Rafael Fombellida la he tomado de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-53df78fea348fc3470213f34316fbecd.jpg

 

 

MÁSTER DE LECTURA EN CÁDIZ

MÁSTER DE LECTURA EN CÁDIZ

LECTURA, ESCRITURA Y SUEÑO, EN CÁDIZ

[Mañana lunes, a las nueve de la mañana, comienza en Cádiz un máster sobre ‘La Lectura y su sentido. Lectura en España desde 1812. I Seminario estival de la red de Universidades lectoras’. El máster está coordinado por el profesor y editor José María Pérez Collados. Participan en él José María Conget, Antonio Orejudo, Manuel Borrás, Víctor García de la Concha, Ricardo Chamorro, Jordi Canal y Luis García Montero. Yo impartiré la primera charla mañana lunes a las 10 de la mañana con el título ‘Invitar a soñar desde el periódico’, tras la inauguración a cargo de José María Pérez Collados. Los actos se celebran en Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)]

 

LA LECTURA Y SU SENTIDO.

 

(LECTURA EN ESPAÑA DESDE 1812.

I SEMINARIO ESTIVAL DE LA RED

DE UNIVERSIDADES LECTORAS)

 

DATOS SOBRE LA ACTIVIDAD

OBJETIVOS:

Reflexiones sobre el sentido de la lectura y la escritura en la contemporaneidad (de 1812 a nuestros días). Y ello desde la posición de los distintos actores del libro: el narrador, el poeta, el editor, el científico y el bibliotecario.

PROGRAMA:

Coordinador:


José María Pérez Collados, actualmente es catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Girona. Ha sido investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México, y profesor en varias Universidades chilenas, en la Universidad de Zaragoza, en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Birmingham. Ha cultivado la poesía, Lo que no te conté de mis viajes, PUZ, Zaragoza, 1998; y la novela, El Tren de cristal, Renacimiento, Sevilla, 2011.

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012
Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Sistema de evaluación: Asistencia obligatoria a todas las sesiones. Entrega de un breve cuestionario en relación con una de las conferencias. Calidad en la participación de los debates.
Duración: 20 horas presenciales y 5 horas en Campus Virtual


Día 2 de julio

 


09.00-10.00 LECCIÓN INTRODUCTORIA Réquiem por las ciencias sociales. Abran paso a la literatura. José María Pérez Collados, coordinador del curso.


10.00-12.00 CONFERENCIA Invitar a soñar desde el periódico. Antón Castro, dirige el suplemento cultural Artes y Letras del diario Heraldo de Aragón. Ha publicado libros de cuentos, de entrevistas, biografías, libros de retratos, y dos novelas. Uno de sus libros preferidos es Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados (DGA, 1992), que ilustró Cano. Autor de más de una veintena de libros individuales. Durante cinco años y medio presentó y dirigió el programa de televisión ’Borradores’ de Aragón Televisión.


12.00-14.00 CONFERENCIA Un lector escéptico te quiere contar un cuento. José María Conget, Ha sido profesor de literatura en dos universidades peruanas, en Glasgow, Londres y varios centros de enseñanza media españoles. Fue jefe de actividades culturales del Instituto Cervantes de Nueva York y del de París. Coordinó y presentó el programa de la televisión neoyorquina Charlando con Cervantes. En 2004 fue el comisario de la exposición 30 años de cómic democrático español y en 2011 comisarió la exposición de los ganadores del certamen de INJUVE de cómics e ilustración. Es autor de novelas tan celebradas como Todas las mujeres, Alfaguara, Madrid, 1989; o Hasta el fin de los cuentos, Pre-Textos, Valencia, 1998.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 3 de julio


09.00-09.30 SESIÓN BIBLIOGRÁFICA. A cargo del coordinador José María Pérez Collados. Presentación del Máster de gestión emprendedora en lectura y escritura.


09.30-11.30 CONFERENCIA Razones para estar cinco años en pijama. Antonio Orejudo, doctor en Filología Hispánica, durante siete años fue profesor de Literatura Española en diferentes universidades de Estados Unidos y ha pasado un año como investigador invitado en la Universidad de Amsterdam. En la actualidad es profesor titular en la Universidad de Almería. Es autor de novelas tan celebradas como Fabulosas narraciones por historias, Tusquets, 2007; Ventajas de viajar en Tren, Alfaguara, 2000; o Un momento de descanso, Tusquets, 2011.


11.30-13.00 CONFERENCIA La prodigiosa inutilidad de la lectura. Manuel Borrás, licenciado en Filología Moderna por la Universidad de Valencia, en las especialidades de alemán e inglés, desarrolla actividades editoriales desde 1974, fecha en que funda la editorial Pre-Textos junto a un par de colaboradores. En la actualidad es director literario de dicha editorial. Durante su época universitaria desarrolló trabajos académicos de germanística, y en torno al movimiento expresionista alemán y austriaco.


13.00-14.00 CONFERENCIA INAUGURAL La lengua española, imperio del pueblo. Víctor García de la Concha, Director del Instituto Cervantes.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 4 de julio


09.00-11.00 CONFERENCIA La lectura pública. Ricardo Chamorro Rodríguez, director de la Biblioteca de la Universidad de Cádiz.


11.00-12.30 CONFERENCIA Leer novelas, muchas novelas: el historiador y la literatura. Jordi Canal, doctor en Historia y Profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Hasta 2001 fue profesor titular de Historia Contemporánea en la Universitat de Girona (España). Entre sus libros destacamos, El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (Madrid, Alianza Editorial, 2000, y Barcelona, RBA, 2006). En la actualidad dirige una Historia contemporánea de España, en 6 volúmenes y con 25 colaboradores, que publican la Editorial Taurus y la Fundación Mapfre. Ha aparecido ya el primero de los volúmenes.


12.30-14.00 CONFERENCIA Los habitantes del poema. Luis García Montero, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada. Como poeta, entro otros, ha publicado los libros El jardín extranjero (1983), Habitaciones separadas (1994), La intimidad de la serpiente (2003) y Un invierno propio (2011). He recibido el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de la Crítica. También he publicado la novela Mañana no será lo que Dios quiera (2009) y los ensayos Poesía, cuartel de invierno (1987), El sexto día. Historia íntima de la poesía española (2000) y Los dueños del vacío (2008).


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES.

CÓMO LLEGAR

Edad mínima de matriculación: 16 años

Más información en:

-Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional. Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel de La Bomba). Paseo Carlos III nº 3, 1ª planta. 11003-Cádiz. Teléfono 956015800, correo electrónico: extension@uca.es

Utiliza nuestro Buzón de Sugerencias:https://buzon.uca.es/cau/index.do

PATROCINA

 

Observaciones para el programa:

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012

Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Lugar de celebración: Cádiz

Duración: 25 Horas

Fecha de Inicio de la Actividad: 02/07/2012

Fecha de finalización de la Actividad: 04/07/2012

MARIA ROSARIA VALENTINI: POEMA

[Carlos Vitale continúa con su generosa traducción de poetas italianos. Ahora, con su exquisitez habitual, le toca el turno a Maria Rosaria Valentini.]

 

MARIA ROSARIA VALENTINI

Maria Rosaria Valentini nació en 1963 en San Biagio Saracinisco (Frosinone, Lacio) y reside en Sorengo (Ticino, Suiza). Entre otros libros, ha publicado: Quattro mele annurche, Di armadilli e charango… y Sassi muschiati.



 

Traducción de Carlos Vitale

 

http://carlosvitale.blogspot.com

 

http://viasole.blogspot.com

 


AMISTAD

He tenido un sueño.

Sobre un cuadrado
de blanco papel
se posaba una naranja
olorosa
y
túrgida.

Pero
le faltaba
un gajo.


AMICIZIA

Ho fatto un sogno.

Su un quadrato
di bianca carta
posava un’arancia
odorosa
e
turgida.

Le mancava
però
uno spicchio.

 

© del texto: su autor

© de la traducción: Carlos Vitale

[Las fotos están tomadas de elidigoras.com; la primera es de Enzo Sellerio.]

 

JOSÉ VERÓN GORMAZ: POEMAS

JOSÉ VERÓN GORMAZ: POEMAS

[José Verón Gormaz, escritor y fotógrafo, me  manda una selección de poemas y de fotos. Hace ahora 25 años lo visité para hacer un reportaje, a la vez que hacía otro sobre la película ‘El aire de un crimen’ de Antonio Isasi.]

 

 

LAMENTO BAJO LA LLUVIA

 

De esperanzas pasadas por las armas

no me consuela el beso tierno y largo

del viento cundidor,

                                          no la promesa

ni los perfiles vagos de orillas infinitas.

 

De lares habitados por números ausentes

no me consuela el verso rescatado,

ni los sedientos corazones que persiguen la luna

por calles desusadas, oscuras callejuelas

donde agoniza ropa

                                          tendida en altas filas.

No me consuelan las cortinas dispuestas al combate

ni las nieblas vivientes que alrededor florecen,

ni la lluvia, que cae furiosamente sobre el yermo

sin poder disolver la herrumbre más penosa.

Ya todo humedecido, todo oscuro,

bajo mis pies heridos crece el barro,

y las aguas arrastran recuerdos y palabras

hacia el agrietado pavimento...

 

INSTRUCCIONES PARA CRUZAR UN PUENTE

 

Si a cruzar te dispones,

si vas a transitar la misteriosa longitud del puente,                                                        piensa en las   aguas del río que atraviesa,

piensa en las aguas como en tu propia sangre,

piensa en ellas, que fluyen incesantes

bajo las piedras prisioneras del arco,

sin pensar qué principio fue el suyo

ni a qué final deslizan su presura.

 

Si deseas cruzar a la otra orilla,

imprégnate primero del lugar que abandonas,

siente dentro de ti

el puñado de tierra que pisan tus zapatos,

contempla la arboleda que te prestó su sombra

y que quizá no vuelvas a mirar.

 

Cuando con decisión atravieses el puente,

camino de la orilla venidera,

sospecha de tus pasos,

tus propios pasos que al avanzar escuchas

 

 

con sonido de pasos que se alejan.

 

Y cuando la otra orilla pises,

hazlo como si de un suelo sagrado se tratara;

el lugar te recibe con todos tus recuerdos,

con todas las sombras miserables

que al otro lado creíste abandonar.

 

Avatares

 

Un día cualquiera, con amoroso hálito

soplará el sol sobre los cuerpos rancios

de los vagabundos,

y en la vieja taberna,

donde la vida pasa como el viento,

alguien levantará su copa

y brindará por algo memorable.

 

Un otoño cualquiera,

cuando el frío desnude lentamente los árboles

yel abanico gris de la estación

deshaga el humo sucio de las chimeneas,

alguien se irá muy lejos

en busca de otros mares.

 

Y un instante cualquiera,

en la doliente lucidez

que dan la soledad y la distancia,

bajo un cielo extranjero o un techo consumido

alguien vivirá la trémula emoción de leer un poema

que, sin saberlo,

                                   a esa persona dediqué.

 

 

 

ADIÓS A JOSÉ ANTONIO ENRÍQUEZ

ADIÓS A JOSÉ ANTONIO ENRÍQUEZ

Me acaba de llamar el científico Toño Enríquez Domínguez, hijo de José Antonio y de Marisa, y me da una mala noticia: su padre, José Antonio Enríquez González, catedrático de Latín y poeta más o menos secreto, falleció hace unos días en la residencia Rafael Alberti de Madrid  a los 80 años. Conocí a José Antonio en el invierno de 1978 en el Mixto-4: yo hacía COU nocturno, nos hicimos amigos (básicamente porque un día, sin venir a cuento, me dijo: “Tú tienes pinta de poeta”), me invitó a su casa, conocí a toda su familia, a Marisa y a sus cinco hijos (creo que eran cuatro chicas y un chico), que era y es de Santiago y una enamorada de la Educación, me presentó mi primer poemario en gallego (que he perdido para siempre) en el Centro Gallego y fue siempre muy afectuoso. Me hablaba de los poetas clásicos, de Rosalía de Castro, que era su debilidad; poseía una memoria espléndida, pasión por Horacio, Virgilio o Julio César, y tenía un carácter especial: podía ser vehemente, airado, le gustaba mucho el bingo (luego, lo que son las cosas, trabajé yo cinco años en un bingo) y a la vez tremendamente afectuoso y cómplice. Hubo un momento, en aquellos primeros meses de desconcierto en Zaragoza, que me sentía como en mi casa con los Enríquez. Marisa era una maravillosa cocinera. A veces tenía la sensación de que recuperaba el ambiente de mi casa, pero mucho más refinado, con mucha luz, muchos cuadros y mucha luz. Felizmente, años después, hace no mucho volví a encontrar a Marisa y le presenté unas memorias de la educación. También leí un poemario de Miryam, muy interesante y personal.

José Antonio Enríquez había nacido en Toro, pasó su infancia y adolescencia en Zamora. Más tarde, se trasladó a Galicia, en concreto a Compostela, donde daba clases de Latín y allí conoció a Marisa. Luego estuvo en Zaragoza, en el Instituto Pignatelli, luego en el Mixto-4 de San Vicente de Paúl, en la Universidad Laboral y, hacia 1982, José Antonio se incorporó a la Universidad de Vitoria. De ahí pasó a Madrid, atravesó por algunos períodos de desconcierto y depresión y enfermedad, y poco a poco fue recuperándose hasta hace un mes exactamente, en que falleció a consecuencia de un aneurisma.

He recordado en muchas ocasiones a José Antonio Enríquez y por supuesto a toda su familia. Que descanse en paz en su tierra natal: en Zamora. Amparo Enríquez le escribió este texto a su tío, y se publicó en ‘El día de Zamora’

 

Elliott Erwitt: ’Provence, 1955’.

 

ELEGÍA POR EL TÍO Y PROFESOR

 

 

AMPARO ENRÍQUEZ OTERINO

 

“A mi tío José A. Enríquez González. GRACIAS”

 

“… hermanas golondrinas, estoy cierto… ¡Harto Cierto!... de que un día vendréis y yo ya estaré muerto…”

…versos que escribió tu padre, mi abuelo en este caso, y que leía turbada por su profundidad

y por el mensaje tan doloroso que me transmitían al imaginármelo en su enfermedad viéndole suplicar una tregua a la vida…

…ayer, en la amargura de la espera de tu cuerpo en el cementerio, en el nerviosismo de

recibirte una vez más aunque esta vez ya sin vida y conscientes de que sería tu último viaje;

en el sufrimiento de quienes esperábamos a los tuyos para, con un abrazo eterno, sujetarnos y

consolarnos, y heridos profundamente por la sensación de haberte perdido para siempre,

miraba al cielo sobrecogida y me conmovía aquel silencio roto sólo por el trinar de las golondrinas.

Volvía a sentir aquellos preciosos versos y volvía a recordar aquellas bellas palabras que nos regaló el abuelo José, confesándose con las golondrinas, … “y aunque ya no os veré,

porque ya no seré, seguiréis engarzadas en los cables trinando”...

y allí estaban ellas, estoicas y dulces, como así las retrataba tu padre, como si estuvieran

esperándote para recibirte en trinos y para envolver de primavera nuestro baño de lágrimas.

Sin consuelo, impotentes y en carne viva nos abrazábamos exahustos de dolor, y de amor…

sabíamos que estabas, sin duda, y todos los que te amábamos te sentíamos y nos

lamentábamos, pero también reíamos porque fueron demasiadas emociones, que no

corresponden a una pérdida común… solo tú, únicamente una persona singular como tú,

pudiste formar este revuelo. Solo tú nos pudiste emocionar y juntar a todos de nuevo, a

muchos que no nos veíamos hace años, para fundirnos en besos y abrazos llenos de

sentimiento y para rememorar de nuevo lo mucho que nos hemos amado siempre…

…“pero aunque bajo el manto de la tierra esté yerto, podéis estar seguras de que os oiré el

concierto, porque allí en el misterio de la olvidada tumba, vuestra música dulce seguro que

retumba”… juntos, enamorados de tus recuerdos, de lo que fuiste y de lo que nos has dejado

al mundo, entre otras cosas, un tesoro de hijos y nietos, y una sabiduría de límites

incalculables, te vimos marchar, escapar bajo la tierra camino a lo desconocido… pero tu

energía no escapó, se quedó entre nosotros y la palpábamos. Nos escuchabas ¡seguro! Igual

que el concierto de las golondrinas que tu padre contaba. Aquel rincón estaba lleno de

sentimiento y aquellas flores que abarrotaban tu sepultura, las flores de la agonía que yo llamo,

esta vez eran del cariño y de cercanía. Porque incluso una de sus cintas tenía tu ingenio y tu

facilidad para transformar sarcásticamente el momento más terrible y duro de la despedida en

una sonrisa:

“adiós, espectadores, ahora aplaudidme”-en castellano y en latín… por si quedaban dudas…

e incrédulos mirábamos hacia los lados, no conscientes de haberte perdido, pero aturdidos por

estar despidiéndonos de una persona con tantas cualidades. Con tu aspecto desgarbado, un

genio sin prejuicios, excesivo para todo, cariñoso, enamorado de la vida, catedrático de las

lenguas clásicas, amante de todos los tuyos, inteligente, más bien superdotado. Culto y

desordenado… vividor y feliz de haber vivido… En fin, una persona tan especial y tan grande,

que claro, nos cautivó…

…y miraba hacia arriba recordando a mi abuelo, a tu padre, como se despedía de nosotros y

de la vida, aludiendo a las hermosas golondrinas…y me acordaba triste del colofón sus versos,

…“Ahora bien, ya más nunca notaré vuestra ausencia, ni anhelaré con ansia vuestra alegre

presencia… hermanas golondrinas, porque estoy cierto… ¡Harto cierto! de que un día vendréis

y yo ya estaré muerto”…

Querido tío Jose, el otro día te fuiste, nos dejaste, pero allí estabas rodeado de emociones

excesivas e incontroladas, como a ti te gustaba.

Gracías tío, estés donde estés…siempre permanecerás con nosotros.

“… Hermanas golondrinas, a vosotras os digo”…

TROPO EDITARÁ 'LA GRAN CRUZADA'

TROPO EDITARÁ 'LA GRAN CRUZADA'

Recibo esta nota de Óscar Sipán: "En octubre publicaremos en Tropo la novela alemana LA GRAN CRUZADA, de Gustav Regler, con prólogo de Hemigway y que sucede en parte en Zargoza y Huesca. Esta novela de 500 páginas sobre las brigadas internacionales se traduce por vez primera al castellano. Regler fue el enemigo nº 19 de Hitler".

 

 

Das große Beispiel (La gran cruzada)

Autor: Gustav Regler (1898-1963)

Prólogo: Ernest Hemigway

1ª edición 1940 en inglés (traducido del original en alemán)

1ª edición en alemán 1976

1ª edición en castellano 2012. TROPO EDITORES.

Páginas: 500.

 

“La gran cruzada es mi homenaje a los compañeros y amigos

de la XII Brigada, y a todos los combatientes de la

libertad”.

 

GUSTAV REGLER

“Esta novela trata de la edad de oro de las Brigadas

Internacionales, de cuando su oro era hierro. Trata de

aquel tiempo en el que la XI y la XII Brigada defendieron

la capital, Madrid, en las batallas de Boadilla del Monte,

el puente de Arganda, el Pardo, en Algora y Mirabueno y

finalmente en Guadalajara. Nadie está tan en su derecho

como Gustav Regler de hablar de estas batallas que

salvaron Madrid. En todas estuvo él.[…]No he dicho mucho

del libro de Regler. Hay que leerlo, no describirlo. […]

Hay acontecimientos que son tan grandes que un escritor que

los ha vivido está moralmente obligado a contarlos lo más

fieles a la realidad que se pueda, sin pretender cambiarlos

a través de la ficción. Acontecimientos de ese valor son

los que han originado el libro de Regler”.

FRAGMENTO DEL PRÓLOGO DE ERNEST HEMINGWAY

 

“Como un Malraux alemán, pero menos afortunado, [Gustav

Regler] se involucró en todas las guerras, en todas las

revoluciones, en todas las causas”.

TIME MAGAZINE

 

“Regler era el hombre más fotografiado de la España

republicana”.

ALFRED KANTOROWICZ.

 

La gran cruzada es posiblemente la más espléndida y

desconocida de cuantas se han escrito sobre la contienda

española, y desde luego con las Brigadas Internacionales

como protagonistas”.

CARLOS FORTEA.

 

 

EL ENEMIGO Nº 19 DE HITLER

Gustav Regler nació en Merzig/Saar en 1898. Participó en la

primera guerra mundial de la que regresó herido y

conmocionado. Estudió Filosofía, Francés e Historia. En 1929, un año después

de conocer a la que sería su segunda esposa, entró en el

partido comunista. Tras el incendio del parlamento en 1933, huye de la Gestapo

hacia París. En estos años aparecen sus primeras novelas.

Muy implicado en la campaña política a favor del Status quo

y contra Hitler, la derrota de su facción en enero de 1935

le obliga a abandonar su país, pues desde noviembre de 1934

ya aparece Regler como enemigo del estado alemán número 19.

Las visitas a la Unión Soviética son numerosas. El que a

los ojos de sus colegas escritores es un alumno comunista

modelo, sufre un cambio a partir de 1936, que le lleva a su

abandono del partido en el momento de la firma del Pacto

Hitler-Stalin en 1939.

Regler participó como brigadista internacional en la Guerra

Civil española. Fue comisario político de la Brigada XII, y

participó activamente en las ofensivas del frente de

Aragón, hasta que el 11 de junio de 1937, cuando está a

punto de empezar la ofensiva sobre Huesca, un obús cae

sobre el coche que transporta al escritor y al brigadista

húngaro Maté Zalka, “General Lukacz”. Lukacz muere en el

acto y Regler, herido de gravedad, es operado en el

Hospital de Barbastro. Las anotaciones que realizó en sus

diarios son la base de la novela que aparecería en 1940 en

inglés con el título de The great crusade, con prólogo de

Ernest Hemingway.

Al inicio de la Guerra mundial, fue internado en un campo

de concentración francés del que logra escapar, y del que

emigra hacia Estados Unidos, asentándose en Méjico a partir

de 1940.

Tras la muerte de su segunda esposa, su matrimonio con la

americana Margret Paul, le permitió dedicarse a su carrera

literaria hasta su muerte en Nueva Dehli en 1963.

 

 

 

“Los edificios nuevos e impolutos hacían resaltar de manera

especialmente desagradable el trabajo destructivo de la

artillería, y los hierros esparcidos entre los edificios

volvían el paisaje más esperpéntico si cabe. Ante la mirada

de los soldados se alzaba el barrio en toda su extensión

como la enorme maqueta de un arquitecto que la hubiera

acabado en un momento de enajenación mental. Todo el

entorno pedía a gritos algo de vida; la sola presencia de

un perro lo hubiera hecho más real, pero allí no había ni

un perro, ni un pájaro, ni una persona”.

FRAGMENTO DE “LA GRAN CRUZADA”, DE GUSTAV REGLER.

 

*En la foto, Regler, Hemingway e Iya Ehrenburg. Cortesía: TROPO EDITORES

CARLOS VITALE: POEMAS BREVES

Carlos Vitale nació en 1953 en Buenos Aires (Argentina). Es licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha traducido a muchos poetas. Ha publicado Códigos (1981), Noción de realidad (1987), Confabulaciones (1992) y Autorretratos (2001), recogidos en Unidad de lugar (Prólogo de Luisa Cotoner, Editorial Candaya, Canet de Mar, Barcelona, 2004). Es autor, además, de Descortesía del suicida (prólogo de José María Merino, Editorial Candaya, Canet de Mar, Barcelona, 2008). Me envía una selección de poesía suya.

 

CARLOS VITALE: LA PARTE POR EL TODO

 

Yo soy Nadie, ¿tú quién eres?

Emily Dickinson


LA RESPUESTA ADECUADA

Responder al hielo.
No con sonrisa, sino con misterio.


PASOS EN LA BUENA DIRECCIÓN

Estalla la condena: subasta
del límite.


LIBRE DE POLVO Y PAJA

¡Exceso de pureza!
¡Primicias de corrupción y goce!

COSECHA LENTA

Tendré que esperar a una flor
tardía.


EN CABEZA AJENA

De todos modos mi sueños están
en vosotros.


LA CUESTA DEL TIEMPO

Parte en dos la tribulación.
Mitad en cada bolsillo.

 

 

*Todas las fotos son de Christian Coigny, un fotógrafo suizo, nacido en 1946, que trabajó en Estados Unidos y que ahora reside en los alrededores de Lausanne. Es una maestro del blanco y negro. De la belleza, del desnudo, del paisaje, de la initmidad.