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Antón Castro

Escritores

JESÚS CÁRDENAS: DOS POEMAS

JESÚS CÁRDENAS: DOS POEMAS

El joven poeta Jesús Cárdenas acaba de publicar ’La luz de entre los cipreses’ en el sello Ediciones de la Huida. Su idea sería presentar el libro en Zaragoza, en una librería, en un bar con tradición, en un espacio acogedor con los poetas. Le pido dos poemas y una foto: me habló de Jesús la profesora y poeta Marta Domínguez, que vive en Sevilla y estuvo el otro día, en la Casa del Libro, en la presentación de ’El mar del otro lado’ de Olga Bernad y de ’Versión original’ de Antón Castro. Marta Domínguez, zaragozana, acudió con su hija Lucía y con su compañero Jorge. La niña se rebeló y pidió dulcemente salir a la alegría primaveral de las calles de Sevilla.

 

¿QUÉ YO DE MÍ?

 

¿Qué ilusión hallaré en ese espejo

si no habrá de cumplirse?

¿Qué parte de mí dibujará hoy?

 

Ese espejo refleja un yo sin rostro.

Y todo esfuerzo mío será en vano.

 

La luz de entre los cipreses (Ediciones en Huida, 2012)

 


PRECIPITARNOS AL VACÍO

 

…. porque el amor es ciego

y no sabemos ver dónde termina

y le hacemos andar como a un cadáver.

Mario Cuenca Sandoval

 

Muy cerca, las campanas de la iglesia

como si anunciarán una pesada salvación.

 

Un viento cristaliza la ciudad.

Un rastro desvanecido de estrellas

sobre un río que ya no fluye.

 

Desde la elevación de lo sublime,

precipicio sin igual, vertiginoso tajo,

resbalar hasta el más hondo vacío.

 

Las ramas asomadas trepidaban

sobre el acantilado,

 

metáfora de nuestros corazones.

 

La luz de entre los cipreses (Ediciones en Huida, 2012)

FERNÁN VELLO: EL BARDO INCESANTE

FERNÁN VELLO: EL BARDO INCESANTE

[Hace algún tiempo, el fotógrafo Xurxo Lobato me pidió un texto sobre Miguel Anxo Fernán Vello, el poeta y editor de Espiral Maior, para su serie de ‘Gallegos en la escalera’, que publica los domingos la edición gallega de ‘El País’. Creo que es la primera vez que publico un artículo en ‘El País’, el periódico que compro desde hace 30 años todos los días. Hoy aparece el artículo con su estupenda foto. Xurxo me ha mandado el link esta mañana:

 

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/23/galicia/1332528144_369306.html

 

MIGUEL ANXO FERNÁN VELLO: EL BARDO INCESANTE

Por Antón CASTRO. Foto: Xurxo LOBATO

 

 

Miguel Anxo Fernán Vello es una de las personalidades claves de la cultura gallega del último cuarto de siglo. Como poeta, como dramaturgo, como traductor, como agitador cultural con alma de músico y, entre otras cosas, como editor. Fernán Vello criado en Cospeito, donde nació en 1958, se trasladó pronto a A Coruña, y desde la ciudad de cristal, a orillas del mar, ha forjado una carrera poética marcada por el amor y la pasión por la belleza, por la mirada hacia el paisaje, el diálogo constante con la materia y el incesante cántico corporal.

 Fernán Vello, educado a la sombra de Méndez Ferrín, Otero Pedrayo y Fernando Pessoa, así como de la gran poesía italiana del siglo XX, ha desplegado una poética muy particular que rezuma sensualidad, una melancolía tamizada de serenidad, ecos musicales y el temblor radical de la vida. Y eso se percibe en cada uno de sus libros, desde 'Seivas de amor e tránsito' hasta 'Certezas do clima', desde 'Livro das paisaxes vivas', una exaltación simbólica de Galicia, hasta 'Diccionario do estremecemento'. Fernán Vello es un poeta del lenguaje y de la lengua, un poeta musical y refinado: todo en su obra respira armonía, intemporalidad, colorido y a la vez audacia y desgarro.

Fernán Vello también es autor de teatro: un teatro que va desde el lirismo de Maurice Maeterlinck o Rafael Dieste hasta el sentido trágico de Lorca o Valle-Inclán, como sucedía en 'A casa dos afogados' o 'Cuarteto para unha noite de verao'. Además, Fernán Vello ha desplegado su infinito campo de curiosidad y de compromiso desde Galicia: es un defensor del gallego y de su travesía cultural en el navío del tiempo. Y ha hecho de la lengua, y del pequeño país de la lluvia, su paraíso y su afirmación en la tierra. Lo hace día a día con fervor, con entusiasmo, con su famosa hiperactividad, a través de talleres, conferencias, recitales y a través de su condición de editor.

Ser editor es una forma de estar en el mundo. Una apuesta. Una actitud alerta. Desde Espiral Maior, y sus distintas colecciones, Fernán Vello ha mimado a los clásicos (pensemos en Manuel María), los ha editado, los ha rescatado; ha sido el animador de compañeros de generación y de poetas algo mayores, desde Xosé María Álvarez Cáccamo, Xulio López Valcárcel y Xavier Rodríguez Baixeras, entre otros, a Lino Braxe, Xoán Abeleira, Olga Novo o Antía Otero, y ha tenido la generosidad hacia los más jóvenes. Espiral Maior también ha incorporado a poetas de otras lenguas españolas y de las lenguas del mundo.

El campo de intereses de Fernán Vello le ha llevado a compartir escenario con José Ángel Valente, Antonio Gamoneda o Juan Carlos Mestre. Le ha llevado conversar con María Casares en París, o con uno de sus maestros permanentes como Ricardo Carballo Calero o, por partida doble con su inseparable Pancho Pillado, con Xosé Manuel Beiras. Apasionado de las plumas estilográficas y de la caligrafía, de la guitarra y del violín, enamorado de la pintura y de la arquitectura, viajero y lector incansable, Fernán Vello es un contador de historias, un soñador de mareas, un creador de palabras que mira a Galicia con la mirada salvaje y comprometida del bardo que ha madurado ante el torbellino del oleaje.

 

 

XULIO R. TRIGO, EN ÁMBITO CULTURAL

XULIO R. TRIGO, EN ÁMBITO CULTURAL

[Este lunes, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, acompañaré a Xulio Ricardo Trigo (Betanzos, A Coruña, 1959) en la presentación de la edición castellana de su última novela: ‘El puerto del nuevo mundo’ (Temas de Hoy, 2012), centrada en la construcción del puerto de Barcelona en el siglo XV. El blog cultural del programa ’Propera parada: cultura’ de Ràdio Cornellà -que almacena reseñas de libros, de obras de teatro, entrevistas con escritores, actores...-, le hizo esta entrevista a Xulio. Se la hizo Laura Mas. Aquí está. Xulio alterna la escritura de ficción con el periodismo; reside en Tarragona.]

 

 ’EL PUERTO DEL NUEVO MUNDO’

LAURA MAS DIALOGA CON XULIO R. TRIGO

 

Xulio Ricardo Trigo (Betanzos, A Coruña, 1959) es un escritor afincado en Tarragona. De espíritu aventurero, no duda en adaptarse a los nuevos tiempos e integrarse en las redes sociales, con lo que se ha ganado el calificativo de ‘el escritor 2.0’.

El autor nos desvela que su última novela, ‘El puerto del nuevo mundo’, surgió a partir de un artículo sobre la historia de Barcelona en el que leyó que la ciudad en el siglo XV carecía de puerto. Se trata de una obra ambientada en la Barcelona gótica, que también comprende escenarios como Montblanc o Ampurias y  en la que Xulio R. Trigo  refleja su gran pasión por el mar. “El mar, para mí, significa aventura, pero también misterio, tierras desconocidas”, nos dice.

 

¿Cree que la edición en castellano de su libro, escrito originalmente en catalán, mantiene toda la esencia de su obra?

 

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que ‘Temas de Hoy’ es una excelente editorial que lo viene demostrando día tras día. En este sentido estoy muy satisfecho con la edición que han llevado a cabo, y también con la traducción. En este caso, el hecho de ser una lengua cercana y que yo también hablo y escribo facilita mucho las cosas. Será más complicado con otras traducciones. Hace unos días me anunciaban la traducción al polaco, sin duda poco podré hacer en este caso. Pero respondiendo tu pregunta puedo decir que no creo que se haya tergiversado lo más mínimo la esencia del libro.

 

¿Qué supone para usted la traducción al castellano de su libro?

 

Cualquier traducción a otra lengua es una gran satisfacción. El castellano es un mercado natural, los lectores son cercanos y en muchos casos compartimos sueños y escenarios. Se puede decir que es un paso adelante y que, cuando escribes, la ambición de llegar al mayor número de lectores posibles siempre ha de estar presente.

 

El puerto del nuevo mundo’ mezcla la recreación histórica con la novela ficticia, ¿cómo catalogaría su obra?

 

Las catalogaciones en novela son un asunto complejo. Está muy claro que ‘El puerto del nuevo mundo’ es una novela histórica, ya que recrea la construcción del puerto de Barcelona durante el siglo XV, pero también puede ser muchas otras cosas, certificando la naturaleza multiforme del género, como por ejemplo una novela de aprendizaje, atendiendo a ese personaje joven que es Marcel y los cambios que experimenta su vida a lo largo de la novela, o, entre otras, una novela de aventuras donde hay una búsqueda, la de la esfera perdida de Al Idrisi. En todo caso aspira a entretener al lector y, al mismo tiempo a ofrecerle información de primera mano sobre aquella construcción tan controvertida que fue el puerto medieval.

 

Imagino que si muchos barceloneses desconocen cuáles fueron los inicios de la Barcelona portuaria,  con su libro abrirá un abanico de conocimientos sobre la ciudad condal a los lectores de otras comunidades de España.

 

La verdad es que fue muy complejo investigar la historia del puerto medieval de Barcelona. No hay demasiados estudios sobre el tema, cosa curiosa, por otra parte, ya que la ciudad está muy estudiada en su época medieval. Pero encontré libros deliciosos del siglo XIX y principios del XX, muy imaginativos, muy novelescos. Mientras tanto, tuve que ir a las fuentes, los diarios del puerto de Barcelona, aunque tampoco hay demasiada información si prescindimos de fechas y anotaciones de visitas. Una construcción como la del puerto medieval creo que puede interesar a mucha gente, fuera de su localización geográfica. Me sirve además para desgranar la historia de la arquitectura portuaria desde la antigüedad hasta el Renacimiento, sin perder de vista, naturalmente, que estamos hablando de una novela de aventuras que quiere resultar entretenida a los lectores y lectoras.

 

¿Por qué motivo y en qué momento decidió ambientar la novela en la segunda mitad del siglo XV?

 

El libro nació leyendo un artículo sobre la historia de la ciudad donde se reseñaba la inexistencia de un puerto a finales del siglo XV y como los barcos fondeaban en la playa, con la necesidad de un trabajo añadido por parte de los “bastaixos”, personas que trasladaban las mercancías a la ciudad. Era un desafío personal descubrir qué motivos podía haber para que la gran ciudad comercial del los mercaderes no tenía un puerto, como sí que lo tenían Génova, Palermo, Valencia. La realidad me hizo zambullirme en un proceso complejo, donde la dinámica de las mareas y de la arena cegaban cualquier intento.

 

Como he mencionado antes, ‘El puerto del nuevo mundo’ nos sitúa en la construcción del puerto de Barcelona. ¿Es un apasionado del mar?

 

Claro. En todo este recorrido no se puede olvidar que nací en Galicia y que durante mi infancia escuché muchas historias sobre el mar. Uno de mis tíos era capitán mercante y yo era feliz recorriendo su barco. El mar, para mí, significa aventura, pero también misterio, tierras desconocidas. Quizás por eso quise introducir también en la novela temas como la cartografía. En el siglo XV había grandes cartógrafos en el Mediterráneo ya que el oficio fue impulsado por la necesidad que tenían los poderosos de tener representaciones gráficas de los territorios que iban conquistando militar o comercialmente.

 

La obra también se ambienta en Montblanc y Ampurias como escenarios de paso para encontrar una antigua joya perdida.  ¿Qué le llamó la atención de estos lugares para incluirlos en la historia?

 

Pensaba que los personajes necesitaban respirar, que la relación entre Marcel y su maestro debía llegar a una compenetración que en Barcelona, rodeados de amigos y familiars, no era posible. Así, decidí desplazarlos en pos de la esfera perdida de Al Idrisi y si tenían que salir de Barcelona pocos sitios más adecuados para lo que quería narrar que Montblanc y Siurana. Montblanc es todavía una ciudad que conserva su apariencia medieval, con grandes monumentos de la época, como su muralla, sus iglesias, la disposición de las calles. Siurana es un pueblo por el que no ha pasado el tiempo, situado en lo alto de un risco impresionante y, además, conserva la estructura y la apariencia de un pequeño lugar perdido en las montañas. Por él parece que no ha pasado el tiempo.

 

En el libro también está presente el amor, ¿cree que es un ingrediente necesario para que una novela sea exitosa?

 

Mario Vargas Llosa, que es un gran escritor, aunque no comulgue con sus ideas políticas, siempre dice que no le interesa una novela si detrás no late una historia de amor. Creo que contesta a tu pregunta. Las novelas son realidades paralelas y, si nuestra aspiración es que los lectores y lectoras se queden a vivir en ellas por un tiempo, deben contener aquello que experimentamos con más fuerza en la vida. El amor es sin duda uno de los grandes temas de la Literatura y debe estar presente en una novela como esta.

 

En la obra aparecen personajes históricos reales, como el geógrafo árabe Al-Isidri o el rey Rogelio II de Sicilia. ¿Ha sido muy ardua la tarea de documentación para escribir sobre ellos?

 

Sí, porque no había demasiada documentación. Son personajes históricos que he tenido como referencia y que salen en el trasfondo de la novela, pero todo eso implica que yo sabía mucho más de ellos de lo que ponía en la novela, como creo debe pasar en una buena novela histórica. Por otra parte, como ya expliqué antes, su documentación fue complicada al tener que acudir a las fuentes, con las dificultades que supone. No lo he contado, pero tengo la sensación que pasé más tiempo documentándome que escribiéndola.

 

¿Tiene pensado elaborar próximamente una novela que se ambiente en territorio no catalán?

 

En principio no pienso en territorios cuando escribo. Me vienen las historias y las persigo. En este caso Cataluña me resulta muy cercana y me interesa su historia, pero nunca descarto nada, por supuesto. Hay muchas historias que me ocupan y alguna de ellas será la próxima novela, quizá pase a Cataluña o quizá no, pero es el territorio donde vivo y he encontrado mi casa, por tanto siento una devoción especial.

 

¿Pretende continuar con la saga de aventuras de Marcel Roqueta y Lluís Esquiva?

 

No. No creo que sea una saga. Cuando escribo una novela me dedico muy en cuerpo y alma y, además, sigo un proceso como de descubrimiento personal. Una segunda parte no me acabaría de interesar, como si ese recorrido ya lo hubiera hecho antes y fuera una repetición. Pero nunca se puede decir “de esta agua no beberé”, como ya sabes.

 

Para finalizar, de cara a los posibles lectores de ‘El puerto del nuevo mundo’, ¿qué considera que es lo que marca la diferencia en su novela respecto al resto?

 

No sé si sería demasiado atrevido por mi parte marcar una diferencia. Hay muchas novelas interesantes y, en último caso, depende mucho de los lectores, de sus gustos. Yo sé que es una novela sincera, que me ha costado mucho de escribir. Creo que gustará a aquellos que se lo pasen bien leyendo novela histórica, sin olvidar que mi intención también ha sido que funcione como novela de aventuras.

 

*La foto es de Coia Valls.

BOSCO ESTERUELAS, EN ZARAGOZA

Recibo esta nota de Félix González y Eva Cosculluela de Los Portadores de Sueños.

Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros el próximo miércoles 28 de marzo a las 20h a la presentación de EL REENCUENTRO, de  BOSCO ESTERUELAS (Chiado Editorial). Acompañando al autor, contaremos con la presencia del escritor Antón Castro. Como de costumbre, al terminar la presentación tomaremos un vino juntos.

 

EL REENCUENTRO

“Cuando las cartas nos vienen malas y perdemos la partida que pensábamos que era nuestra única razón de ser, creemos que el reloj se ha parado y que la muerte es inminente. Sin embargo, suena el teléfono y al otro lado del hilo se escucha una voz amiga y cálida, una de esas personas con la que no se ha hablado ni se ha visto desde los tiempos de la universidad, que vive fuera de España, que está en Madrid de paso y que te confiesa que le haría mucha ilusión cenar contigo. Entonces haces un esfuerzo terapéutico: ‘Si, claro, ¿cómo no?’. Tomas el ascensor, atraviesas el umbral del gran portal del edificio en el que vives, te llega una cálida brisa de crepúsculo preestival, escuchas el ruido del tráfico y las voces de la calle. Entonces, sólo entonces, te das cuenta de que la vida sigue, te guste o no, te pegues un tiro o te abras las venas, y que te invita a continuar quemando etapas.”

 

BOSCO ESTERUELAS (Zaragoza, 1951) es escritor y periodista. Actualmente, reside en una casa campestre próxima a Cáceres. Ha trabajado en la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y antes como editorialista del diario EL PAÍS (2004-2008). Redactor en la agencia  Efe, estuvo destinado en las delegaciones de Roma (1977-1981), Washington (1983-1986) y Londres (1986-1987). Ingresó en EL PAÍS en 1987 y fue con ese diario corresponsal en Asia, con base en Tokio (1989-1991) y Bruselas (2000-2004). Ha sido también portavoz de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de 1992 a 1994 y portavoz del vicepresidente y comisario europeo Manuel Marín (1998-1999).  Es autor de otras tres novelas: Todo empezó con Obdulio, Camino de Ítaca y otros relatos, y Retorno a Zumaia. Tiene un blog en la revista "Tiempo" sobre temas de política internacional (www.tiempodehoy.com).

ENTREVISTA CON BOSCO ESTERUELAS

 

Por Cristina NÚÑEZ. De Hoy.es. Cáceres. Foto de A. Méndez

 

“La novela me da más libertad que el periodismo”

 

 

La vida, esa vida que, según proclama, es mejor no programar ni planear, sobre todo para no errar el tiro, trajo a Bosco Esteruelas (Zaragoza, 1951) a Extremadura hace dos años y medio. Antes, y durante décadas, ejerció el periodismo para la agencia Efe y para el diario El País en corresponsalías de todo el mundo, además de sus trabajos en la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, la FAO o como portavoz del comisario europeo Manuel Marín. Así se traza su enorme mapa vital, con parada en Roma, Bruselas, Londres, Washington y Tokio, puntos geográficos a los que ha tomado el pulso y cuya realidad ha contado con la urgencia de los teletipos y la precisión de las noticias de prensa.

A este curtido y cosmopolita periodista le llegó el momento en el que se vio colmado de tanto asunto de actualidad y decidió buscar un lugar tranquilo para escribir sus novelas. Compró una finca en la localidad cacereña de Alcuéscar y allí vive, en mitad de la calma y dispuesto a sacar todo lo que tiene dentro: novelas. «Me queman las novelas», explica. Mañana miércoles presenta su primera obra publicada, 'El reencuentro'(Chiado Editorial) en la librería Todo Libros de Cáceres.

«Me encuentro muy satisfecho, me considero saciado, he visto culturas y eso me ha dado la oportunidad de volcarlo en la ficción». Explica Bosco Esteruelas que desde adolescente su obsesión fue escribir, contar historias, construir mundos. «Por frutos del azar me metí en esto del periodismo y no estoy arrepentido, pero lo que siempre he querido ha sido escribir».

La frontera

Puesto a definir en qué consiste esa sutil frontera entre el periodismo y la literatura este autor considera que la novela le concede mucha más libertad que el género periodístico, en el que «la dictadura del espacio» y la necesidad de describir la realidad se convierten en grilletes para todo aquel que tenga vocación fabuladora. «El periodista que escribe una novela tiene que liberarse de la obsesión por el dato, el dato factual». La materia prima con la que se trabaja es la misma en el periodismo que en la literatura, la letra escrita, y Esteruelas aprovecha todo el bagaje y el entrenamiento de sus largos años como corresponsal. «Hay que cambiar el registro y no tener miedo a la sensación de abismo de una novela, en la que nadie te limita el espacio».

'El reencuentro' es «una novela histórica» que transcurre bajo la mirada de sus tres protagonistas, un padre, Norberto, y sus dos hijos, Ricardo y Diego. El relato comienza en los años 50 y termina en los días actuales. «Intento contar la historia de España y del mundo a través de las vivencias de estos tres señores». Hay personajes reales que se mezclan con estos tres personajes ficticios, a los que Esteruelas define como «personas que viven una lucha interna porque no saben vivir, no saben acomodarse a los tiempos». El eje físico de este trabajo se ubica entre Nueva York y París, aunque «es como una especie de tren que recorre muchas ciudades». En ese trayecto físico y temporal se tocan momentos clave de la segunda mitad del pasado siglo: «se aborda mucho la transición, la rebeldía de los 60 y los 70 de la universidad española, la guerra fría». Estados Unidos es un foco fundamental en esta novela, el marco en el que se desarrolla parte de la vida de uno de los personajes, que pasa de abrazar el maoísmo y la extrema izquierda a identificarse plenamente con la sociedad americana. «Todos los clichés se le van desmontando cuando vive en Estados Unidos». España no queda en buen lugar a lo largo de estas páginas. Cuenta Esteruelas que éste era un país que avergonzaba a los jóvenes, con una dictadura que ponía unas ridículas trabas vitales.

El mensaje final de esta novela es «que nos movemos por hechos fortuitos, son tantas las casualidades que nos rodean y que nos afectan que es mejor no programar la vida». Los personajes de este libro van comprobando que cuanto más intentan atar su futuro menos consiguen lo que andan persiguiendo. Otra lectura más, tal vez la más profunda es que, al final, «no hay otra cosa que la vida» y que ésta, casi siempre, «merece la pena».

El autor siente que está, con la presentación de esta nueva novela, en una fase experimentadora. Le gustaría alternar géneros, hacer un thriller o una novela de humor. Y de 'El reencuentro' no espera nada, dice. Quiere que le lean. El impulso escritor de Bosco Esteruelas ha producido, además de 'El reencuentro', otras dos novelas y un libro de relatos. La quinta obra está en proceso entre el silencio del campo extremeño.

 

 

 

DISTINCIÓN PARA ANA ALCOLEA

DISTINCIÓN PARA ANA ALCOLEA

ANA ALCOLEA, SELECCIONADA EN 'WHITE RAVENS'

Me escribe Ana Alcola con esta buena noticia: "Mi novela 'La noche más oscura', la que ganó el Premio Anaya, ha sido seleccionada en los White Ravens, que son unos premios honoríficos internacionales de literatura infantil y juvenil. Se presentan en la Feria de Bolonia, que es estos días, y seleccionan los, según su criterio, 250 mejores libros de LIJ del mundo. Estoy muy contenta con la noticia, es un respaldarazo importante, y quería compartirla contigo". Felicidades para Ana, que es una gran trabajadora y una mujer de talento.

 

*Esta foto es de Oliver Duch, uno de los fotógrafos de Heraldo de Aragón.

POEMAS DE JÜRI TALVET

[Conozco al poeta, traductor y editor Albert Lázaro Tanaut desde hace un par de años. Es un colaborador y amigo de Olifante, Marcelo Reyes, Trinidad Ruiz, Reyes Guillén y David Francisco. Y es traductor de Jüri Talvet, a quien ha publicado en Olifante en una cuidadosa traducción en colaboración con el autor. Albert, entre otras muchas cosas, es un enamorado de las lenguas. Y ha trabajado muchos años en la edición; ahora acaba de crear una colección numerada de plaquettes de poesía en distintas lenguas. Aquí cuelgo una selección de poemas de Jüri, traducidos por ambos.]

 

AUTOBIOGRAFÍA DE JÚRI TALVET

Nací después del último y enorme derramamiento de sangre mundial en un pequeño país europeo, cuya población autóctona alcanza escasamente el millón de personas. En aras de la brevedad de la historia, vamos a llamarle „U“. He escogido esta letra, la „U“, porque hace mucho tiempo que me he dado cuenta de que las palabras que designan algunos conceptos esenciales en mi lengua materna incluyen el sonido de dicha letra y se escriben con la „U“, en la sílaba acentuada. Son palabras como muerte, fuego, tierra, cenizas, dios, tristeza, diablo, dormir, nieve, sexo, melancolía, locura, hechizo, orgullo, cuento, poesía, fe y religión (para las dos últimas tenemos una única palabra en mi lengua), etcétera. Ahora he comprobado que en inglés ninguno de estos conceptos incluye la letra „U“.  (Véase más en: Un enfoque simbiótico de la cultura postmoderna. Reflexiones desde U. Trad. S. Bravo Utrera. Granada: Comares, 2009) 

 

I was born after the last great world bloodshed in a small European country whose autochthonous population numbers barely a million. For brevity’s sake, let’s call it U. I have chosen the letter "U" because I noticed only recently that the words for some essential notions in my native language are said with the sound and written with the letter "U" in them - in the stressed syllable. These include the words for "death", "fire", "earth", "ashes", "God", "sadness", "evil", "sleep", "snow", "sex", "melancholy", "madness", "spell", "pride", "story", "poetry", "faith and religion" (there is a single word for both in my language), etc. (Only now I notice that in English none of them has a "U".) [See further: A Call for Cultural Symbiosis. Meditations from U. Trans. H. L. Hix. Toronto: Guernica, 2005]

 

 

 

 

de ELEGÍA ESTONIA Y OTROS POEMAS

(Traducción del autor y Albert Lázaro Tinaut. Valencia: Palmart Capitelum, 2002)

 

Después de haber perdido el pasaporte  

 

Has perdido el pasaporte, ¡viva la libertad!

Se ha desprendido el ceño de tu rostro,

el filo más tenaz de la estampilla se ha doblegado

y tú, después de liberarte del peso de tres lustros

y del ojo suspicaz del aduanero,

te arrojas a los brazos de la libertad. ¡La libertad!

Nada te echaba atrás,

ni tu firma, ni el hilo de Ariadna de tu suerte,

ni el mito al que habías recurrido, sagaz,

para multimplicarte.

El aguanieve te disuelve,

manos ajenas arrugan tu imagen descompuesta

y tus pies se atropellan.

(Pronto sentirás en tus carnes

la huella plúmbea del pie de la historia.)

¡La libertad! En el escaso espacio que ocupaste

se posa ahora un copo fresco de nieve

y permanece intacto unos instantes.  

 





Despedida                

 

Nos despedimos. Farewell y abrazos

quedan flotando en el viento como un pañuelo estremecido.

Una blancura que huele a algas se superpone al abismo azul.

Algo cálido, como un niño dormido en ti,

se te agarra y, de pronto, se separa y se aleja.

Todavía no nos hemos dado la espalda el uno al otro

pero sé que estoy a punto de penetrar de nuevo

en mi soledad. Nos fundimos, nuestros corazones

latieron al unísono cuando nos encontramos frente a frente.

Luego, sin embargo, retraímos las manos

de nuestros otoños cada vez más distantes

para captar tal vez, ingenuamente, las esferas de fuego de la infancia.

Y en eso que suenan jocosos los teléfonos,

los timbres de las puertas: son como esas suaves palmadas

que da la nieve nórdica cuando cae en los hombros.

A los brindis se unen los cumplidos: Welcome!

Bienvenido de nuevo entre la gente,

tú que andabas perdido por las veredas del cementerio. 

 



 

Cumplimiento 

 

Te deslizas por la piel de mi garganta

y en mi sotabarba construyes tu nido

–¿dónde estaría a mejor recaudo?–:                                   

ésa es tu Vía Láctea.

Te has multiplicado, has engendrado,

te has desgarrado, te has bifurcado.

¿Recuerdas todavía aquellos angostos senderos

que apuntaban apenas

y que se extienden más allá de los tuyos?

Te has quedado. Ni siquiera pienso en esas flores

purpúreas que, generosa, nunca me has negado,

que has mantenido abiertas noche y día en tu jardín.

Aun así, seguirás siendo libre y podrás confundirte,

porque junto a nosotros revolotearán las almas,

perpetuamente, en los aires del abandono.

El oro primigenio surge de tus entrañas

y se cumple en mi sotabarba tu Vía Láctea.

 

 

*En todas las fotos están Jüri Talvert y Albert Lázaro. Las dos últimas tomas las he cogido del blog itaka.blogspot.

EL TRÍO DE EDUARD OLIVELLA

EL TRÍO DE EDUARD OLIVELLA

Eduard Olivella, el señor de l’ill de vidre, se enteró a última hora de que presentábamos ‘La caja de lava’ y ‘El paseo en bicicleta’ y allá se vino. No sabía que se iba a encontrar con tantos, tantos amigos: desde los escritores Juanjo Flores al músico y poeta Javier Carnicer, desde el periodista Aitor Lagunas al poeta David Aceituno, la fotógrafa Marga Clark, la profesora y poeta Pilar Gómez Bedate, la pianista Sira Hernández, el historiador Juan Manuel Calvo... La lista era extensa y emocionante: había muchos, muchos amigos. Y entre ellos también estuvo Ignacio Martínez de Pisón. Eduard tomó, entre otras muchas fotos, esta: el premio de las Letras Aragonesas de 2010, Ángel Guinda, el premio de las Letras Aragonesas de 2011, Ignacio Martínez de Pisón, y un amigo que se coló en la fiesta.

DAVID MONTEAGUDO EN BRAÑAGANDA

 

Los dominios del hombre-lobo

Brañaganda. David Monteagudo. Acantilado. Barcelona, 2011. 282 páginas. [Esta foto de David es de Carles Rodríguez].

 

David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962) llegó a los cuarenta años sin haber publicado nada. Con ‘Fin’ (Acantilado, 2009) logró un gran éxito de lectores, de crítica y de interés por la industria cinematográfica. Sin embargo, la primera novela de Monteagudo yacía en un cajón, y tenía mucho que ver con su Galicia natal y con un mito muy galaico: la figura del lobishome, esa pavorosa criatura que nace en una familia de siete varones y que padece el influjo de la luna llena. Monteagudo opta en ‘Brañaganda’, que publica de nuevo Acantilado, por una prosa colorista, casi una prosa de pintor: minuciosa, perlada y con inclinación al mito. El halo de leyenda empieza en un territorio del interior que mira hacia el mar pero que vive encerrado en una exuberancia incontenible de montes, bosques, vaguadas y ríos. Un clima de inquietud envuelve al pueblo Brañaganda, y eso es lo primero que cuenta el joven Orlando, hijo de la maestra y de su marido, un hombre culto que se ha reinventado a sí mismo como pintor y como guardabosques. Como pintor retratará a la joven Cándida, que despierta a la juventud y a la belleza, y no pasa inadvertida para nadie: ni para los hombres maduros ni para el joven narrador.

Ese ámbito tan especial se instala en una rica tradición gallega: la de Fernández Flórez, Carlos Martínez Barbeito, Álvaro Cunqueiro o Alfredo Conde, entre otros que se han acercado al enigma del hombre lobo. Poco a poco, empiezan a aparecer varias mujeres muertas; en su asesinato siempre se vislumbra un componente sexual. Todos culpan al ‘lobishome’, algunos incluso creen verlo entre los matorrales, como le sucede a la madre de Orlando y al propio niño. Quizá nada sea lo que parece. Su padre, contrario a supercherías, decide investigar. Y ahí, David Monteagudo va desplegando personajes y secretos, animales reales e imaginación, e incluso los ecos de la Guerra Civil.

Monteagudo confronta el clima del esoterismo y de las creencias donde vale casi todo con las tensiones derivadas de la contienda, y a la vez intenta hacer un retrato complejo de la vida rural de los años de posguerra. Cándida, que antes acudía a contemplar el paisaje con el joven Orlando, cambia bruscamente. Y siguen apareciendo muertas: generalmente muchachas, Sarita la Couceiro o la vibrante Delfina, entre otras. En un determinado momento, todo se vuelve irrespirable y más de uno sospecha que el ‘lobishome’ es una treta, una impostura. El pretexto de una venganza. En cierto modo, el autor adopta la estética de la alegoría. ‘Brañaganda’ es un espacio del dolor, del ajuste de cuentas, de los viejos rencores y de las verdades a medias. Entre esas verdades a medias, hay mucho que ver: el dominio de Isabel Freire, la insolencia animal de Felipe del Couso, los devaneos de Pepín Famarelo (¿será él en realidad la bestia?), la personalidad del niño Norberto, el hermano del protagonista que tiene la aureola de un ángel, el propio padre del joven, que ni siquiera está atento al difícil parto doble de su esposa.

La novela es inequívocamente galaica. En casi todo. Y quizá una de las cosas más discutibles es ese final abierto, o más bien impreciso: tal vez sea un poco decepcionante o aguado, como si el autor quisiera dejarlo todo en el aire. O prolongar la burla del lobishome hacia el propio lector, como si el misterio perteneciese al corazón del bosque y a ese “hosco letargo invernal” que parece definir el ámbito de Brañaganda.

 

*Este texto apareció en la revista ’Mercurio’, que dirige Guillermo Busutil.