Blogia
Antón Castro

Escritores

JULIO ESPINOSA LEE 'NOCHE DE LOS ENAMORADOS' DE FÉLIX ROMEO

JULIO ESPINOSA LEE 'NOCHE DE LOS ENAMORADOS' DE FÉLIX ROMEO

 

[Hace unos días tomé un café con el poeta, editor y profesor de escritura creativa Julio Espinosa, que ha sido galardonado con el Premio Pablo Neruda. Julio combina la poesía y la narrativa, en su faceta más creativa, y esta a punto de adoptar un niño con su mujer. Hablamos de muchas cosas: de libros, de amigos, de revistas de poesía, de su obra en marcha, de Zaragoza, que lo ha acogido con amabilidad y cariño, y hablamos, cómo no, de Félix Romeo. Julio estaba leyendo ‘Noche de los enamorados’ (Mondadori) de Félix Romeo. Ayer publicaba en su estupendo blog una amplia nota del libro: aquí la traigo.

 

http://elrevesyelderecho.blogspot.com.es/2012/03/noche-de-los-enamorados-de-felix-romeo.html

 

 

‘NOCHE DE LOS ENAMORADOS’

de FÉLIX ROMEO

Mondadori, Barcelona, 2012. 140 páginas.]

 

Por Julio ESPINOSA GUERRA

 

 

Me acabo de preparar una leche con cacao antes de sentarme a escribir sobre el libro póstumo de Félix Romeo (1968-2011). No sé si el tomaba leche con cacao. Con el de verdad. El amargo. No creo que nuestros escritores lo beban mucho. Preferirán cañas, vinos, a lo mucho, café. Pero yo ya llevo un rato frente al ordenador y tengo frío, aunque el día es bueno (o malo, si pensamos que estamos en invierno y afuera la temperatura ya ha subido mucho). También he puesto una pequeña estufa, que aprovecha más mi perra Tapi que mis pies.

 

Anoche terminé de leer "Noche de los enamorados". Nunca había leído un libro de Félix. Y eso que ya lo había oído nombrar, había leído alguna de sus críticas, alguno de sus artículos, cuando vivía en Madrid. Al llegar a Zaragoza también me hablaron de él: bien, mal, indiferentemente. Como todo ser humano, generaba simpatías y odios o animadversiones. Hoy parece que todos amaban a Félix Romeo y la verdad es que no es cierto. Yo sólo puedo decir que no era su amigo. Que lo conocí en un encuentro en el Cervantes de Dublín y que me pareció un buen tipo. En Zaragoza no volvimos a coincidir más que en una o dos presentaciones. Y hubiese leído este libro aunque siguiese vivo. Es decir, esta reseña no es para sumarme a las loas ni a las despedidas. Creo que un escritor vive en sus textos. Quizá es la única riqueza que tenemos. Y a mí "Noche de los enamorados" me ha descubierto a un autor muy vivo, que no hay que rescatar, porque se rescata solo.

 

Vuelvo a coger el libro en las manos. No tengo la mano grande. Y eso que algún día fui portero de fútbol. Pero me cabe perfectamente. Es un libro pequeño y breve. La edición es hermosa y la editorial, casi insuperable. Mondadori es un lugar donde cualquiera de nosotros quisiera publicar. Por conversaciones recientes, sé que Félix pensaba lo mismo. La novela salió sólo unos meses después de su muerte. La había concluido unos días antes. Se trata de esas paradojas que podrían denominarse "benditas", como la mano de Maradona en el tan recordado Mundial. Bendita porque siempre es mejor contar con una novela póstuma completa que un intento de novela. Bendita, porque, como decía, sus palabras le dan vida a su autor.

 

"Es una mujer y está muerta". Así comienza. Y yo de inmediato pienso en Sábato y en "El túnel". Es una deformación profesional. Lo sé. Pero pensar en Sábato y en "El túnel" cuando uno comienza a leer una novela es algo muy bueno, porque "El túnel" es una tremenda novela. Y también pienso en "El extranjero" de Camus. Ya son dos buenas novelas. Ambas comienzan con la muerte de una mujer. O su constatación, que es lo mismo. Me gustan las novelas que no tienen misterio. Me parece que sólo los grandes autores escriben historias donde no cabe el misterio, donde lo único que sujeta historia, tema y trama es el lenguaje. A Félix Romeo, según voy avanzando en el texto, también el apasionaba el lenguaje. Es algo más propio de los poetas que de los narradores. Y esta novela tiene algo de poesía. Pero ya hablaré de ello.

 

Esta novela no tiene ningún misterio, porque pronto conoceremos al asesino: Santiago Dulong. Y quienes no somos zaragozanos, también pronto sabremos que se trata de algo que "ocurrió de verdad". Pero el texto de Félix en nada se parece a esas telenovelas de los sábados por la tarde que ponen algunas cadenas de televisión, filmadas en formato digital, con una fotografía propia de un catálogo de supermercado, que intentan atrapar al telespectador con dicha frase: "Basada en hechos reales". No es una reproducción en "papel maché". Félix Romeo no quiere que al final de la lectura o en el medio o en alguno de sus apartados nos pongamos a llorar como Magdalenas. Quiere que nos de rabia, que quizá tiremos un florero contra la pared, que salgamos a gritar al balcón "Hijos de puta". Porque eso es lo que tendríamos que hacer al concluir de leer esta novela. Salir frente a los juzgados y gritar fuerte: "Hijos de puta". Gritarle a todo el mundo, muy claro, quizá un grito sin voz casi "Hijos de puta".

 

Para ello Félix Romeo utilizó el lenguaje. Lo concentró. Nos lo fue dando concentradamente, a gotas, para que la tensión se acumulara en cada palabra, en cada frase, en cada párrafo. No sobra ni un sólo morfema en la novela de Romeo. Cada oración es un puñetazo en el mentón. Si uno devora las líneas, no es porque esté esperando un final espeluznante. No. Es porque cada línea nos dice algo significativo. El placer de leer. El placer de leer una obra bien hecha. El placer de leer una obra bien hecha que nos está gritando al oído una tragedia mayor. Tragedia que no es sólo un asesinato juzgado de manera caprichosa.

 

Alguien podría haber escrito o escribir que la novela va sobre eso, el asesinato de María Isabel Montesinos Torraba a manos de su marido, Santiago Dulong, a quien Félix Romeo conoció en la Cárcel de Torrero. O sobre la defensa de la mujer, como pareciera aclararse hacia el final. Yo creo que no. Que Félix no escribió sobre ello. Creo que Félix ha utilizado esta historia para hablar, como él mismo lo dice dentro del texto, del lenguaje. De cómo el lenguaje configura la realidad. De eso mismo trata la poesía --la única, no esos plagios en versos que abundan convertidos en libros--. La configuración del mundo por el lenguaje. Lo que dejamos de ver por esa configuración de mundo. Cómo el lenguaje nos engaña. Cómo nos dejamos engañar por el lenguaje. Como anexo, la novela es una defensa de la libertad. Pero sólo como anexo. A mí me interesa ese "algo" más profundo que hace que esta novela se acerque --si es que ya no lo es-- a ser una obra de arte.

 

Félix Romeo nos regala un objeto terrible. Es una caja. Es una Caja de Pandora. Pero lamentablemente sé que no todos ni todas entrarán en ella. Si Santiago Dulong salió en libertad después de sólo un año de cárcel fue porque quienes estaban allí para juzgarlo, usaron las palabras inadecuadas y eso llevó a que "la realidad reconstruida" fuera diferente, levemente, pero lo suficiente, a lo sucedido. La realidad que justificaron abogados, jueces, fiscales no fue real. Fue puro lenguaje. Creyeron en las palabras. Son culpables por creer en las palabras. Y esas palabras no fueron morales ni éticas ni menos justas. Fueron caprichosas. Igual que las palabras de los reality. Igual que las palabras de la publicidad. Igual que las palabras de los políticos. Igual que las palabras de la reforma laboral. Igual que las palabras de la ONU ante las masacres en Siria. Igual que las palabras del Presidente de Chile ante el petitorio de los habitantes de Aysén. Igual que las palabras de dos señoras o dos señores repitiendo lugares comunes en la marquesina del tranvía. Esto me recuerda a un post de facebook que leí hace un par de días. Decía algo así como que ya no conocemos la realidad, sino sólo lo que nos cuentan, parcialmente, los medios de comunicación. Y voy más lejos, sólo conocemos lo que le cuentan las agencias a los medios sobre la realidad. Y las agencias sólo conocen aquello que algunas personas quieren que se conozca. Otra vez lo mismo. Otra vez el juicio a Santiago Dulong.

 

En la contraportada del libro podemos leer un fragmento del texto: "Esto no es un juicio, porque no se puede juzgar a los muertos y Santiago Dulong murió hace diez años. Ni es la defensa imposible de una víctima, porque no se pueden reparar las ofensas a los muertos. Ni es un ensayo sobre la justicia. Sólo escribo sobre palabras." Esa es la verdad del texto. Pero esconde algo. Sí que hay un juicio y del que deberíamos tomar buena nota. Ese juicio es a nosotros mismos y a cómo dejamos que las palabras inadecuadas construyan nuestra realidad y decidan por nosotros. También es un grito a actuar. A encontrar las palabras justas. Las éticas. Las secretas. Las que no nos traicionarán. Si así hubiese sido, no sólo Santiago Dulong hubiese muerto en la cárcel. También viviríamos en otro mundo, otro mundo mejor. Félix Romeo lo sabía.

 

A todo esto, ya me he terminado el cacao. El cacao de verdad. Y me ha dejado un buen sabor de boca a pesar de su amargura.

ÁNGEL GUINDA Y ANTÓN CASTRO, HOY, CON DOS POEMARIOS EN BARCELONA

[Uno de los textos más bonitos de ‘Caja de lava’ de Ángel Guinda, que se presenta esta tarde, a las 19.30 en el Centro Aragonés de Barcelona con mi ‘El Paseo en bicicleta’, es este poema: ‘Taller de poesía’. Abajo, pongo un poema de ‘El paseo en bicicleta’, dedicado a la persona que me presentó a Ángel Guinda cuando era el poeta oscuro y maldito de Zaragoza. Ambos libros se presentan esta tarde, a las 19.30, en el Centro Aragonés de la calle Joaquín Costa, en compañía de la editora Trinidad Ruiz-Marcellán. Si andáis por ahí, no salís de puente y os apetece daros un paseo y tomar una cerveza será un placer.]

 

 

TALLER DE POESÍA

 

Por Ángel GUINDA

 

 

Leed a los poetas verdaderos. Vivid, vivid al límite nuestra propia existencia. Cruzad la Tierra, recorred sin miedo el laberinto de vuestro interior. Descended a los cielos, subid a los infiernos. Estad alertas siempre a lo inefable. Sembrad flores de luz en los cerebros, portazos y regueros de imposible. Desenfrenadamente, amad. Embadurnaos con el oro de la alegría, con el barro de la adversidad y del dolor. Trabajad sin descanso. Resbalad por lo superficial, profundizad en lo hondo. Avanzad mortalmente hacia la nada. Convivid la resistencia de los otros: haced vuestras sus penurias, sus desgracias, saturaos de sus sufrimientos. Esperad la llamada del poema como una llamarada. Y escribid como el agua, escribid como el fuego: el agua y el fuego no escriben hacia atrás.

 

 

 

EL RAPSODA 

 

De Antón CASTRO. 

                                  

A Luis Felipe Alegre.

Él era el rapsoda, el hombre que decía versos por las calles, en las tabernas, en las esquinas del cierzo. Él era el ameno trovador que siempre llevaba una estrofa en los labios y un poema manuscrito en los bolsillos. Siempre tenía uno de Ángel Guinda, de Rosendo Tello o de Julio Antonio Gómez: solía decir que los versos de amor más bellos los había encontrado en Acerca de las trampas del ‘Gordo’ Gómez, poeta, editor, fotógrafo con laboratorio en Tánger y noctámbulo. Salíamos a Independencia e iniciábamos una especie de duelo. Empezaba él: “Las venas con poca sangre, los ojos con mucha noche”. Góngora. Seguía yo: “El día se va despacio, la tarde colgada a un hombro, dando una larga torera sobre el mar y los arroyos”. Sí, era de Lorca. Él insistía con Walt Whitman. Yo con Miguel Hernández. Él hallaba una imagen inesperada de César Vallejo o en la poesía vertical de Roberto Juarroz. Yo echaba mano de la carta-poema final de Alfonsina Storni o de una composición de Vicente Aleixandre -“Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz”-, y así hasta que llegaba la madrugada y un silencio sepulcral de verano sin nadie. Durante un buen rato, seguía la memoria buscando palabras bonitas, juegos de luz, puñales de lucidez contra la oscuridad del tiempo.

Esa escena se repetía casi todas las madrugadas de aquel estío de 1978, y luego en el otoño, y después en el invierno, que aquel año trajo una gran nevada y enterró mi bicicleta de paseo hasta el sillín en la plaza del Portillo. Conservo una foto indecisa de esa estampa.

Más tarde, me enseñó versos para rondar. Y para fijar la atención de aquellas actrices que iban de rojo y querían ser, en la vida y en el teatro, La señorita Julia de August Strindberg. Otro día me robó la novia. Lo hacía a menudo: la poesía, barnizada de misterio, es la mejor arma de seducción. Y me dejó a la puerta de una de sus mejores amigas con una canción en la boca, con una canción hecha romance: El romance del prisionero: “Que por mayo era, por mayo, / cuando hace la calor…” Me acostumbré a sentarme en el alféizar de la ventana de su vecina. Un día le dije: “No me debes ninguna explicación. Estoy bien aquí”. Poco después, tras la cortina, se asomaba una mujer de interminable melena, casi en pijama o con un picardías de raso, aquella compañera desde la niñez que preparaba un examen de medicina... El rapsoda le ofreció su mejor sonrisa. Y a mí me extendió un verso manuscrito: “Cuando pasen los aviones por el cielo azul / te seguiré queriendo”. Creí que era una forma de sellar una difícil amistad. Aquel verso de Ángel Guinda era de los que mejor le salían en cualquier recital.

*Las tres fotos, de Ángel Guinda, la de Antón Castro y la de Luis Felipe Alegre son de Vicente Almazán, el fotógrafo sigiloso que obedece a un lema y a una estética: "Pasaba por aquí". La foto de Ángel Guinda en color es de archivo suyo.

 

HOMENAJE A ÁNGEL GUINDA

HOMENAJE A ÁNGEL GUINDA

 [Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) siempre está de moda: es un creador incesante y apasionado. Tras la publicación de ‘Caja de lava’ (Olifante, 2012) se va a retirar para preparar una antología poética de autores aragoneses del último medio siglo. Dentro de unos días será homenajeado en Fraga, en un encuentro que coordina la escritora y fotógrafa Ángela Ibáñez. Esta nota es suya.]

 

 

Día Internacional de la Poesía 2012
Homenaje  a  Ángel Guinda

Retomamos este año la celebración del Día Internacional de la Poesía, declarado por la Unesco como tal el 21 de Marzo.
A través de un variado abanico de actividades intentamos acercar la poesía al día a día y al ciudadano de a pie, con especial hincapié en los niños y en los jóvenes que son los portadores y salvaguardas del patrimonio de la palabra escrita y/o  como transmisión oral de la humanidad.
Cada Año se homenajea a un Poeta vivo, Mariano Esquillor, Antonio Fernández Molina, Carmen Serna, Francisco Carrasquer, Emilio Gastón han sido los protagonistas en convocatorias anteriores.
 En 2012 se rinde Homenaje a Ángel Guinda, Premio de las Letras Aragonesas 2010, poeta transgresor  e icono  para las nuevas generaciones poéticas que buscan referentes  para la creación. Como con sus predecesores se pondrá su nombre a una estrella, un pequeño destello lírico que trascenderá a su presencia…
El Homenaje es abierto para todos los poetas, artistas, músicos, cantantes, colectivos, asociaciones, grupos, ciudadanos del mundo, chicos y grandes, escriban o lean o simplemente quieran acompañar al autor en este cariñoso Homenaje en el que se leerán textos de Ángel Guinda y de todos aquellos poetas y/o amantes de la poesía que nos acompañen. El acto se realizará en el Palacio Montcada. Los interesados pueden realizar las inscripciones en el Palacio Montcada por teléfono 974 47 34 20 , por email: cultura@fraga.org o en la web :www.fraga.org    hasta el 28 de marzo.
Para las personas que quieran acudir se dispondrá de un autobús que saldrá de Zaragoza por la mañana del día 1 de Abril y regresará por la tarde.
El acto central está complementado por una Convocatoria Internacional de Poesía Visual:      PO-ÉTICA-POEVISUALIA. Las obras de César Reglero, Antonio Lepore, Roberto Farona, Sonia Llera, Taller de Zenón, Almandrade, Alejandro Thornton (Argentina, Italia, España, Brasil, Hungría, Méjico) entre otros muchos ya que  la convocatoria sigue abierta, se muestran en la galería  http://poeticapoesvisualia.blogspot.com  para posteriormente el día 25, domingo, realizar una acción/perfomance en el Parque del Río de Fraga con lectura de poemas, la colocación de las obras recibidas en los árboles del recorrido y paseo fotográfico.
Todo Fraga participa desde el 18 de Marzo hasta el 1 de Abril en actividades poéticas que inundan la ciudad. Los hosteleros con un exquisito gusto  ofrecen menús poéticos mostrando la poesía en otra de sus manifestaciones sensitivas: los sabores, la belleza, el gusto…
Se presentarán los libros: La caja de Lava  de Ángel Guinda  de Ediciones Olifante.
Talleres y recitales de amas de Casa, de personas Mayores, de niños. Cuentacuentos para adultos de Soledad Felloza…
Coordina: Ángela Ibáñez
Organiza: Ayuntamiento de Fraga (Cultura)

PROGRAMA
•    EL SABOR DE LA LUZ. RECETARIO DE EMOCIONES
Exposición compuesta por poemas de Misael Hernández y fotografías de Vicente Lachén y Dominique Leyva. Recetario de emociones en el que los sentimientos, los valores y el humor son los principales ingredientes.  Los poemas nos dan recetas para la vida y los fotógrafos han plasmado en imágenes culinarias esas sensaciones.   El resultado, fotografías casi comestibles y consejos deliciosos.
Inauguración sábado 10 de marzo a las 12 h.
en la Sala de Arte Cegonyer
La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de abril de 2012 en horario de martes a sábado, de 18 a 20,30 h., domingos y festivos de 11:30 a 13:30 y de 18 a 20,30 h., lunes no festivos cerrado.

•    TALLERES DE ANIMACIÓN POÉTICA PARA NIÑOS
del 19 hasta el 28 de marzo a las 18 h.
en las Bibliotecas Municipales

•    SOLEDAD FELLOZA
Espectáculo de poesía de la mano de Soledad Felloza. Un telar de versos que no se sabe donde comienzan ni cuando acaban porque cada uno de ellos nace y muere en un cuento.
viernes 23 de marzo a las 20:30 h.
en el Palacio Montcada
entrada: 6,75 euros
entrada carné joven o familia numerosa: 6,25 euros
entrada tarjeta circuito: 5,75 euros

•    POEVISUALIA: UN PASEO POÉTICO POR EL RÍO
domingo 25 de marzo a las 11:00 h.
en el Parque del Río

•    RECITAL POÉTICO HOGAR DE PERSONAS MAYORES
viernes 30 de marzo a las 16 h.
en el Hogar de Personas Mayores

•    PRESENTACIÓN DEL LIBRO CAJA DE LAVA de Ángel Guinda.
Editorial Olifante 
sábado 31 de marzo a las 21 h.
en el Palacio Montcada

•    RECORRIDO POÉTICO ABIERTO POR EL PASEO DE LOS POETAS
sábado 31 de marzo a las 22:00 h.
salida de L’Hort de l’Hospital

•    RECITAL POÉTICO ABIERTO HOMENAJE A ÁNGEL GUINDA
domingo 1 de abril desde las 10:30 a las 14 h.. en el Palacio Montcada
inscripciones en el Palacio Montcada (974 47 34 20 / cultura@fraga.org) hasta el 28 de marzo

•    CONVOCATORIA POESÍA VISUAL.  PO-ÉTICA: POESVISUALIA
Comisaria: Ángela Ibáñez
Contacto: poevisualia@gmail.com
Técnica: Cualquier técnica de realización. Pero el envío debe ser en formato JPG
Tamaño: Mínimo Postal-Máximo DNA4
Cantidad: Máximo 3 por autor.
Resolución imagen: JPG 300pp
Datos: Título.
Nombre Autor.
Dirección contacto-email-
País origen
Técnica empleada
Envío:
-Menor 2MG por email poevisualia@gmail.com
-Mayor 2 MG Correo postal en CD a Apdo. correos 1553  Zaragoza. España
Las obras se imprimirán en Acetato y se presentarán en POEVISUALIA: UN PASEO POÉTICO POR EL RÍO.  Todas las obras que lleguen con posterioridad a esta actividad se irán incorporando a las sucesivas muestras que  y a
http://poeticapoesvisualia.blogspot.com

•    MENÚS POÉTICOS
Desde el 26 de marzo hasta el 1 de abril se podrán degustar los menús poéticos que ofrecen los restaurantes fragatinos, que pueden consultarse a través de www.fraga.org, o en el Palacio Montcada.
Organiza: Ayuntamiento de Fraga – Delegación de Cultura
Colabora: Asociación Intersectorial Bajo Cinca, Comarca del Bajo/Baix Cinca, Diputación Provincial de Huesca, Hogar de Personas Mayores, Delegación de Turismo, Asociación Española contra el Cáncer Baix Cinca
Coordina: Ángela Ibáñez

Coordina: Ángela Ibáñez. Organiza: Ayuntamiento de Fraga  (Cultura)
 poevisualia@gmail.com

ÁNGEL GUINDA
Ángel Guinda nace en Zaragoza (1948). Reside en Madrid desde 1987.
Autor de los manifiestos Poesía útil  y Poesía violenta. Algunos libros de poemas: Vida ávida, Biografía de la muerte, Toda la luz del mundo, Claro interior,  Poemas para los demás y Espectral.
      Han estudiado su obra: Manuel Martínez Forega (Ángel Guinda: pus esplendoroso del cielo y Un claustro romántico), Germán Labrador Méndez  (Letras arrebatadas: poesía y química en la transición española) y Miguel Ángel Longás (Ángel Guinda en el mundo, el mundo de Ángel Guinda).
      Antologías más recientes que acogen su poesía: Metalingüísticos y sentimentales. Antología de la poesía española 1966-2000: 50 poetas hacia el nuevo siglo (Marta Sanz, Biblioteca Nueva, 2007), 4 gatos: Otras voces fundamentales en y para la poesía española del siglo XXI (Agustín Porras, Huerga y Fierro, 2009),  Avanti: Poetas españoles de entresiglos XX-XXI (Pablo Luque Pinilla, Olifante, 2009), Poesía hispanoamericana actual y Poesía española contemporánea (Leo Zelada, Lord Byron Ediciones, 2011).
       Traducido a las lenguas de la Unión Europea, árabe, bengalí y persa. Traductor de Cecco Angiolieri, Florbela Espanca, Teixeira de Pascoaes y Àlex Susanna.
        Premio de las Letras Aragonesas 2010.
        Web: www.angelguinda.com
 

'CARABINIERI' DE MARTÍN PESCADOR

'CARABINIERI' DE MARTÍN PESCADOR

FERNANDO MARTÍN PESCADOR PUBLICA

SU SEGUNDA NOVELA: ‘CARABINIERI’

 

No sé si Fernando Martín Pescador (Zaragoza, 1968) es un buen lector de Ignacio Aldecoa y de Lorenzo Silva. Como ellos, en su segunda novela, ‘Carabinieri’, se adentra en el universo de la guardia civil; incluso parece hacer un guiño al madrileño cuando alude al un personaje que se llama Chamorro. Y es, por lo que se deduce del libro, un buen consumidor de series de televisión. En cierto modo, ‘Carabinieri’ podría ser una de ellas por la fuerza de los protagonistas, por las subtramas, por los hilos de complicidad que se establecen entre los personajes y por ese clima de corrupción y de inquietud, de vitalidad y desparpajo, de picaresca y sexo, envuelto en un clima de intriga, que no es en realidad lo sustancioso para el autor. La intriga y la tensión están ahí, como un leve polo de atracción o de interés, pero a Martín Pescador le interesan otras muchas cosas: la ironía, las aventuras, el reparto, sobre todo las mujeres; al fin y al cabo, Alberto Aragüés, que estuvo casado con Marga y que perdió la cabeza por su hermana menor, Begoña, es un agente absolutamente promiscuo, un cazador de mujeres. Dice, mediada la novela: “Si todos los seres humanos, hombres y mujeres, tuvieran la misma facilidad que yo para encontrar una pareja diferente cada día, se acabaría, de una vez por todas, con el santísimo sacramento del matrimonio”.

En esta frase hay muchas claves de Alberto: se trata de un antihéroe, de alguien que va de penuria en penuria, sin la mística de su oficio, aunque en el pasado le llamasen con alguna ironía ‘Jamesbond’. Una de sus amantes, la profesora Isabel, le dirá: “Eres de las pocas personas que no conozco que no usa metáforas cuando habla”

La novela está contada por el propio Alberto Aragüés, que sigue la misma profesión de su padre y que tiene una especie de extraño cómplice en Jefferson Gutierres, que “se fue de Santo Domingo a Nueva para que le partieran las piernas”: enamorado de la bachata, la mejor música del mundo, retorna a Santo Domingo y de ahí se traslada a España, con menos de veinte años. Y, lo que son las cosas, establecerá una curiosa complicidad con Alberto Aragüés: es como el amigo sabio de Banacek; de vez en cuando Aragüés acude a su sabiduría y nos da cuenta de sus reflexiones. “Jefferson Gutierres dice que el mundo es como un ser humano. Dice que todo ser humano tiene células terroristas moviéndose libremente por los sistemas arteriales y venosos...”, o, más adelante: “Jefferson Gutierres dice que el ser humano busca y añora constantemente dos cosas, su infancia y la pureza, y las busca a ambas para mancillarlas”.

Introduzco aquí estos fragmentos, y hay muchos más, para que se vea también el espíritu de la novela. Es una novela divertida, transgresora, casi desconcertante. ¿Qué cuenta, en realidad? La historia de Alberto Aragüés que participó en una chapucilla para ganar algún dinero a los turistas, incitado por su compañero Galván. En una de las detenciones de pardillos foráneos, un compañero de Aragüés fue asesinado, y ese hecho, no esclarecido del todo, da lugar al llamado ‘caso de Ejea de los Caballeros’. El caso reaparece en su vida, a través de otro picoleto, Santos, que lo reclama para llevar a cabo una misión especial en Valdemoro, y a partir de ahí, vamos viendo mejor quien es Aragüés, quiénes son sus cómplices y camaradas, cómo son sus noches, quiénes fueron sus amantes, y ahí aparece la historia con Marga, su ex mujer, ambos llevaban una vida sexual desaforada con distintas parejas, y con Begoña. Y aparecen algunas narraciones insospechadas de Marga, que retorna al presente en una de las mejores historias de esta novela de relatos colaterales. Y aparece el capitán Salobrán, que será un protagonista muy determinante.

Fernando Martín Pescador ha escrito una novela divertida, llena de referencias y de salidas al cine, a la literatura, al arte, una novela que tiene mucha ironía  (“A la guardia civil le debo toda mi vida”) y sentido de la transgresión. Ha escrito quizá la novela del fauno: Alberto es un seductor incorregible hasta tal punto que uno de los mejores capítulos del libro transcurre en un coito (físico y mental): “Uno, dos, tres. Respirar. Uno, dos, tres. Estoy dentro de Nadia, Sonia o Natahcha, no me acuerdo. El caso es que es rusa, o ucraniana y que estoy usando el último condón que me quedaba y no lo puedo desperdiciar”. Y el humor asoma así: “Uno, dos, tres. Respirar. Uno, dos, tres. Respirar. Pierdo concentración y, para evitarlo, acudo a una de mis mejores estrategias y me pongo a pensar en el cobrador de los muertos que pasa por casa de mi madre todos los meses”.

Fernando Martín Pescador, que reside en Alburquerque, ha escrito en ‘Carabinieri’ una novela de unos personajes que resultan patéticos todo el rato, y quizá por ello resultan más humanos.

 

Carabinieri. Fernando Martín Pescador. Xordica: colección Carrachinas. Zaragoza, 2012. 228 páginas.

CON DANIEL MORDZINSKI EN PARÍS

CON DANIEL MORDZINSKI EN PARÍS

RETRATO DE GRUPO EN PARÍS DE DANIEL MORDZINSKI

El jueves conocí, y también algunos amigos que aún no lo conocían, a uno de los fotógrafos que sigo hace muchos años: Daniel Mordzinski. Daniel se acercó el jueves por el Instituto Cervantes, proyectó un emocionante vídeo con una docena de fotos de Félix Romeo, y música de Quique González, y muchos escritores amigos suyos: desde Pisón a Rosa Montero, desde Juan Villoro a Rodrigo Fresán o Mario Vargas Llosa. Antes encontró un instante para hacer esta foto: arriba: Antón Castro, Ignacio Martínez de Pisón, José María Conget y Pepe Cerdá. Abajo, Enrique Camacho y Raquel Caleya, director y gestora cultural del Instituto Cervantes. Daniel improvisa con enorme facilidad y parece estar contando siempre una historia.

 

¡VIVA FÉLIX ROMEO!, EN PARÍS

¡VIVA FÉLIX ROMEO!, EN PARÍS

 

El Instituto Cervantes de París ha organizado dos mesas redondas en homenaje al escritor aragonés y crítico literario Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011), fallecido el pasado 7 de octubre, acto que se celebrará bajo el título ’Viva Félix Romeo’, los días 7 y 8 de marzo. Félix Romeo viajaba constantemente a Francia, a Lyon, a Toulouse, a París, donde frecuentaba algunas de sus librerías favoritos y donde le hizo unas fotos Daniel Mordzinski, que pasará una selección de diez instantáneas que le hizo. [En mi blog, antoncastro.blogia.com puede leerse un artículo de Félix con detalles de las librerías de París y los encuentros con Mordzinski.]



Mañana miércoles, 7, a las 19.00, tendrá lugar la primera mesa redonda, que estará moderada por el escritor José María Conget, y en ella intervendrán el escritor y cineasta David Trueba, el actor Jorge Sanz y la pintora Lina Vila, pareja sentimental de Félix en los últimos cuatro años. Félix le llamaba cariñosamente a Lina “mi choferesa”: viajaban constantemente por el país vecino y una de las últimas fotos que se tomaron fue en Lyon. David Trueba ha confesado que Félix era el primer lector de sus guiones y de sus novelas, y de los primeros que veían sus películas. Jorge Sanz es un viejo amigo desde hace años.



El jueves, 8 de marzo, a la misma hora, la segunda mesa redonda, también moderada por Conget, contará con los escritores Antón Castro e Ignacio Martínez de Pisón y con el pintor Pepe Cerdá. Castro hablará de Félix en los periódicos (en ’El día de Aragón’, ’El Periódico de Aragón’ y ’Heraldo de Aragón’; también coincidieron durante dos años en el suplemento ’Abc Cultural’); Pisón abordara la faceta literaria de Félix, y Cerdá su pasión por el arte; Cerdá retrató a Félix para su exposición de la Lonja e hizo la portada de ‘Rolde’ para el monográfico que coordinaron José Luis Melero y Víctor M. Juan Borroy.

 

 

Ambos actos se celebrarán en el Auditorium.


Este homenaje servirá también para presentar su obra póstuma ’Noche de los enamorados’ y el volumen ’¡Viva Félix Romeo!’ (Mondadori), un volumen con portada de Luis Grañena en el que participan casi una veintena de autores de todo el país con artículos de homenaje al autor de cuatro libros: ’Dibujos animados’ (1995), ’Discothèque’ (2001), ’Amarillo’ (2009) y, por supuesto, ’Noche de los enamorados’, donde cuenta su ingreso en la cárcel de Torrero el 14 de febrero de 1995 y su encuentro con Santiago Dulong, que estaba en prisión por haber asesinado a su esposa María Isabel Montesinos. Félix ya había contado esa historia, la narración del crimen, en un fragmento de ‘Discothèque’. Por cierto, Anagrama acaba de reeditar ‘Dibujos animados’ y ‘Discothèque’ en su colección de Compactos.

Desde el Instituto Cervantes de París, esta es una iniciativa de Enrique Camacho y Raquel Celaya y todo su equipo, con la coordinación del escritor José María Conget, que trabajo en el Instituto Cervantes de Nueva York y de París.

 

*Arriba, la foto de Daniel Mordzinski de Félix Romeo; abajo, el retrato de Pepe Cerdá a Félix, capturado por la cámara de Vicente Almazán.

FÉLIX ROMEO: LOS AÑOS DE PAPEL

FÉLIX ROMEO: LOS AÑOS DE PAPEL

  

[Julia Millán de Librería Antígona ha transcrito este artículo de Félix Romeo sobre las librerías, entre ellas varias de París, donde es objeto de un doble homenaje el miércoles y jueves en el Instituto Cervantes, bajo la coordinación de José María Conget, con la complicidad de sus responsables: la gestora Raquel Celaya y el director Enrique Camacho.]

 

LOS AÑOS DE PAPEL. Félix Romeo. Revista Zut, nº 8. Pp. 23-27.

Me gustan las librerías. Me gustan las librerías de viejo y me gustan las librerías de nuevo.

Me suena extraña la expresión “librerías de nuevo”. Cuando voy a un país cuya lengua no conozco sufro mucho, pero no dejo de ir a las librerías: fui a las librerías de Polonia, donde busqué inútilmente los libros de Jan Potocki, en especial Manuscrito encontrado en Zaragoza,

que nadie parecía conocer, y fui a las librerías de Bucarest y fui a las librerías de Marruecos (donde había, afortunadamente, librerías de libros franceses). Cualquier sitio en el que se vendan libros en para mí una librería: los rastros son librerías, las charity shops son librerías en incluso las tiendas de muebles son librerías.

Los libreros siempre desconfían de sus clientes: piensas que les a van a robar libros. Sólo he robado libros, en librerías, dos veces. En la librerías de El Corte Inglés de Zaragoza, en el Paseo de Sagasta. Robé un libro fácilmente. No recuerdo cual: aunque podría inventarme un título cool no me apetece. A los pocos días volví a robar otro: debí deambular más de lo prudencial, me detuvieron, me llevaron a un despacho y me amenazaron. Afortunadamente, llevaba dinero. Del libro que robé entonces me acuerdo perfectamente: Antología poética de Luis Cernuda, en Alianza bolsillo.

En la librería Hesperia, Plaza de los Sitios de Zaragoza, me acusaron de robar. Llevaba por entonces un gigantesco gabán negro y me mostraba especialmente huraño, como el adolescente rimbaudiano que era. Solía ir a la librería, despachada por la esposa del propietario, donde habían quedado en sus estanterías algunos libros con precios desfasados que resultaban muy atractivos para mí, siempre con la economía en precario. Una tarde muy oscura, era invierno sin duda, el propietario, Luis Marquina, dedicado casi en exclusiva al negocio del libro antiguo, estaba en la librería y me acusó, falsamente, de haber robado: fui cacheado, le mandé a la mierda y juré que nunca más le compraría un libro. He sido fiel a la promesa hasta hace unos meses: la rompí para regalarle a la mujer que amo el Diario de mi vida (Austral) de la pintora Maria Baschkirtseff. Tuve que ir al piso en el que ahora despachan, y allí estaba Luis Marquina. Me tragué mi orgullo, y la verdad que una vez tragado no me resultó tan amargo: aunque espero no tener que volverle a comprar un libro en la vida.

Cuando paso por la caseta de Berchi, en la Cuesta de Moyano, en la que no tengo la menor fortuna y compro muy poco, siempre creo parecerle un ladronzuelo: así que tengo siempre las manos a la vista, para que alguna vez deje de mirarme con sospecha.

Una vez robaron para mí, aunque no fue un encargo sino un regalo de amor. Mi chica de entonces robó (quizá sería más adecuado utilizar “distrajo”), en una librería de segunda mano de Aberdeen, una revista de bibliofilia dedicada a los beats: ella sabía de mi pasión por la cuadrilla de Kerouac, y tuvimos que salir atropelladamente del lugar, por una escalera bastante empinada, mientras no parábamos de reir. Durante los quince días que todavía pasamos en la ciudad escocesa no volvimos a acercarnos por la librería, y creíamos ver detrás de los cristales al librero. Acechándonos. También podría escribir que el libro que robado era uno del Barón Corvo, que anduvo por Aberdeen, maldiciendo, pero la verdad me parece mucho más interesante.

Nunca me han ofrecido trabajar en una librería, pero muchas veces me han preguntado, sobre todo en las casetas de la Feria de Libros Viejos de Recoletos, por el precio de los libros. Siempre me indigno mucho y refunfuño. Paradójicamente, a menudo pienso que debería abrir una librería de viejo, y dejar de una vez por todas de escribir. Me parece un trabajo perfecto para mí. Fantaseo y paseo por las calles de Zaragoza buscando un local adecuado para el negocio. He vendido libros en librerías de viejo y en subastas.

 

Me siento muy a gusto escribiendo en la trastienda de la librería Antígona de Zaragoza, sin duda una de las librerías en las que más tiempo paso: me gustaría que me alquilaran allí un espacio, echo de menos el barullo cuando escribo en casa.

 

Nunca he follado en una librería.

Han desaparecido la mayoría de las librerías en las que compré mis primeros libros. Ha desaparecido la Librería Pérez, una librería de segunda mano de El Tubo, y que es la que más siento que haya desparecido: le debo mi primera formación sentimental como lector. Ha desaparecido la Librería de Inocencio Ruiz, también en El Tubo, e Inocencio ha muerto. Me gustaba mucho la escalera de la librería de Inocencio Ruiz. Me gustaba el suelo de madera y unas cortinas que parecían llevar a un lugar más excitante. Ha desaparecido la Librería Contratiempo de la calle Maestro Marquina. Y la Librería Contratiempo de la calle Royo. Ha desaparecido la Librería Muriel. Han desaparecido librerías cuyo nombre también ha desaparecido de mi cabeza: una en Pase de Sagasta, otra en Mariano Barbasán, otra en el pasaje de la calle Sanclemente. Ha desaparecido la librería Gacela, que tenía un altillo al que se accedía por una escalera que me gustaba mucho. Ha desaparecido la librería Lepanto. No ha desaparecido, pero ha cerrado la librería Libros.

La librería Libros la fundó Tomás Seral y Casas. Tomás Seral y Casas fundó después una librería en Paris y luego otra en Madrid, Clan. Tomás Seral y Casas fue poeta vangaurdista y galerista vanguardista. Siento una gran melancolía cuando pienso en Tomás Seral y Casa. Murió en 1975. Escribía “chilindrinas”, su particular homenaje a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna: “cuando la imagen poética se siente nudista, nace la verdadera chilindrina”.

Estuvieron a punto de atacarme en un mercado de Lima, donde compré una plaquette de Neruda diseñada por Mauricio Amster.

Nos asaltaron en el rastro Porta Portese. Nos libraron del asalto unos comerciantes que nos dieron cobijo en su puesto. Compré un tochazo con las traducciones de Jorge Guillén al italiano. Nos robaron en el rastro de Zaragoza, limpiamente. No compré nada esa mañana.

Fuimos a la librería española de la Rue de Seine, que también ha desaparecido. Habíamos ido a Paris al estreno de Diálogo en re mayor de Javier Tomeo, en L´Odéon-Thêatre de L´Europe. Cuando estábamos husmeando, llegó un tipo que no sabía ni papa de español que quería vender una caja de libros. El librero, hijo de Antonio Soriano, le dijo que no compraba, sin mirar los libros. Le pregunté si me dejaba que echara un vistazo a la caja. Me dijo que hiciera lo que quisiera. Miré por encima los libros y le pregunté al tipo cuánto quería. Me dijo que 25 francos. Me parecía un precio muy caro por cada libro, pero 25 francos era el precio por toda la caja. Le di 25 francos y salí de la librería con una caja mohosa en las manos. Al ver el contenido me pareció haber hecho el negocio del siglo: había varias primeras ediciones de Baroja, de Azorín y un ejemplar de El chalet de las rosas de Gómez de la Serna, dedicado a Jules Supervielle. Había libros de curiosidades, que se quedó Javier Tomeo para documentar sus artículos. Había una edición de Calleja de El Quijote, que le regalé unos minutos después al fotógrafo Daniel Mordzinski. Daniel Mordzinski nos hizo, como regalo, unas fotografías junto a los Jardines de Luxemburgo. Hacía frío y yo llevo un gorro de lana en la cabeza.

¿Quién era? ¿Dónde había conseguido los libros? Me quedé con las ganas de hacerle estas preguntas, pero el librero, pese a haberla autorizado, no estaba feliz con la transacción.

Me gustan las editoriales librerías. Y me gusta mucho la librería de José Corti, en la rue de Monsieur Le Prince, muy cerca de donde Daniel Mordzinski nos hizo las fotografías. La misma mañana en que compré El chalet de las rosas, el editor de José Corti me regaló Lectures du vent, un libro de poemas de Silvia Baron Supervielle, cuya abuela era prima hermana de Jules Supervielle. Si fuera librero, me gustaría ser también editor. Y me gustaría tener una librería editorial parecida a la de José Corti.

Me gusta la Cuesta de Moyano, en Madrid.

Me gusta el mercado de Los Encantes de Barcelona.

Me gusta el mercado de San Antonio de Barcelona.

Me gusta el Rastro de Madrid.

Me gusta el Rastro de Zaragoza, y también el Mercado de San Bruno de Zaragoza.

En esos seis lugares he comprado muchos libros. Escribo he comprado y quiero escribr: seguiré comprando muchos libros.

Me gusta la librería Taifa de Barcelona, en la calle Verdi. Su propietario es José Batlló, que fue editor de El Bardo, la mejor colección de poesía de los años 60. José Batlló publica, sin nombre de autor por ningún lado, libros de aforismos. Escribe: “Las civilizaciones, si lo son, no pueden chocar”, “Si se te muere el cónyuge eres viudo; si los padres, huérfano; si un hijo, nada”, “Si se mentía a si mismo, qué no harían con él los demás” o “ Ley y justicia son los dos términos más antónimos del diccionario”. En la librería Taifa compré un ejemplar de mi libro Dibujos animados, dedicado a la que había sido mi agente literario, Silvia Bastos, con el sello troquelado de su biblioteca.

[Pisón, Melero, Félix Romeo, Luis Alegre y Aloma en primer término. Foto de Josean Melendo.]

Me gustaba la librería Ler Devagar, en el Bairro Alto de Lisboa, que abría hasta las 2 de la mañana y que también era un bar.

La librería más guarra en la que he estado era en Tetuán: las chinches saltaban de los libros al cogerlos. En segunda posición, una librería de los porches de Valladolid. En tercer lugar, una librería de la calle de La Paja de Barcelona, regentada por una viejecilla que se sentaba en la puerta para evitar el paso a cualquier indeseable: hasta que no fui seis veces, no me dejó entrar.

He estado en tres de las librerías que Sean Dodson, periodista de The Guardian, considera las más chulas del mundo: El Ateneo, de Buenos Aires, un antiguo teatro en cuyo escenario han instalado una cafetería; la librería Lello de oporto, muy aparente, aunque poco práctica, y Borders, en Glasgow. De las de las lista me apetece mucho visitar Posada, en Bruselas, y la Cafebrería El Péndulo, en Ciudad de México. Creo que en la lista faltaba la librería Artcurial, en la rotonda de los Campos Elíseos de la Plaza Roosevelt de Paris.

Las librerías de nuevo a las que más voy (y escribo el 31 de marzo de 2008) son Antígona y Portadores de Sueños, en Zaragoza, La Central de Mallorca, en Barcelona, Y la Antonio Machado del Círculo de Bellas Artes y La Buena Vida en Madrid.

No me gustan las ciudades que no tienen librerías. No me gusta pensar que quizá un día las librerías puedan desaparecer, como han desaparecido las tiendas de discos. Esa nostalgia, producto de una improbable hipótesis, me parece una evidente señal de que soy viejo.

 

*Una foto de Félix y Lina Vila en Lyon, en uno de sus últimos viajes.

RECUERDO DE FÉLIX ROMEO EN PARÍS

RECUERDO DE FÉLIX ROMEO EN PARÍS

DANIEL MORDZINSKI: FÉLIX ROMEO,

CERCAS Y EL 'TRÍPTICO DE FELICIDAD'

Daniel Mordzinski es el fotógrafo de los escritores. Uno de los más grandes y de los más atentos. Un gran lector y un señor afable y hondo que sabe mirar. Hoy ha tenido un gesto muy bonito: me ha enviado este ‘Tríptico de felicidad’ que le tomó a Félix Romeo y a Javier Cercas. A esa secuencia narrativa le ha añadido algunas de las razones por las que Félix escribía. Dice Daniel: “Me permito enviarte un homenaje que le hice a nuestro gran Félix. Lo hice -no podía ser de otra manera- en tono de humor y muy amarillo”. En el Instituto Cervantes de París, al amparo de Raquel Celaya y Enrique Camacho, el miércoles y el jueves se le rinde un homenaje a este escritor, amigo, agitador e intelectual cosmopolita inolvidable: el miércoles 7 de marzo intervienen Martínez de Pisón, Jorge Sanz, David Trueba y su compañera Lina Vila (os recuerdo que en mi blog podéis leer una entrevista en la que recuerda a Félix); y el jueves 8 intervienen José María Conget, Pepe Cerdá y Antón Castro.