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Antón Castro

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EMILIO PEDRO GÓMEZ: OTRO POEMA

El poeta, científico, viajero y enamorado de la fotografía Emilio Pedro Gómez estuvo el pasado domingo en Torre del Compte y en Valderrobres en la presentación de ‘Poesia a la frontera’ (Gara d’Edizions). Durmió en La Parada de Torre del Compte y participó en los activos debates de la última hora de la tarde. Me escribe y me dice: “Alentado por los debates surgidos después del encuentro en el Matarraña, escribí el poema que te adjunto, Antón. Refleja en su esencia lo que pienso al respecto. Tal vez te interese conocerlo o recogerlo en tu blog. Un abrazo. Emilio”. Aquí está.

 

DESPEJAD LAS PALABRAS

Por Pedro Emilio GÓMEZ

 

 

Despejad las palabras.

Como un puente

                          o un río

el idioma es de paso.

 

Despejad las palabras

hasta que todas clamen

con sus patrias en blanco

los huecos de su voz.

 

*Esta foto es de Jesús Celma, un fotógrafo y albañil del Bajo Aragón que expone ahora en La Parada de Torre del Compte.

A JULIO ANTONIO GÓMEZ

A JULIO ANTONIO GÓMEZ

LAS HERIDAS DEL ÚLTIMO DESNUDO

 

[Para Julio Antonio Gómez, 1935-1988]

Antes que nada, inolvidable Julio Antonio Gómez,

fuiste para mí un sombrero: un rostro grande, redondo,

cubierto con un sombrero negro, casi desvaído: así te retrató,

entre la acequia y los cañaverales, Joaquín Alcón.

Fue lo primero que me intrigó de ti: bajo el ala breve

se te veía con los ojos de aventurero y de burlador

del mundo y de sus estaciones de paso.

Poco después, alguien me dijo que tu poemario

Acerca de las trampas era un libro de amor y de furia,

el cántico y la sed de un hombre que ama

y se incendia, noche a noche, en los volcanes del deseo

y en los porches de su ciudad de tres ríos.

Hablaban de ti y decían que habías sido un loco,

un esteta, un galanteador de las noches prohibidas,

un perseguidor de púgiles sin gloria en los billares sombríos.

Hablaban de ti y decían que un día estuviste en París

y en las cárceles de los placeres prohibidos.

Ibas al cine, ibas al Sena. Oías a Leo Ferré:

eras un sonámbulo que se escondía lejos de casa.

Me dijeron que lo habías sido casi todo: editor, fotógrafo,

que habías visto el sol de Tánger y las culebras del desierto.

Cuando llegó la noticia de tu muerte –“Julio Antonio

se murió esta madrugada: con el agobio se le paró

para siempre su gigantesco corazón de enamorado”-,

fui a tu casa: María Crespo, tu dama de llaves, tu otra madre,

me mostró todos tus papeles, tus libros, tus cartas.

La caligrafía de un erotismo tan urgente como aplazado.

Todo tu mundo se alzó ante mis ojos: tu suavidad de centauro,

tu aridez de nardo caliente. Tu alma a la intemperie.

Tu mole de rinoceronte de ternuras suicidas.

¿Quién eras, en realidad, Julio Antonio Gómez,

Papageno de las islas de luto y de las palabras de olvido?

Me gustó comprobar que habías sido retratista.

Que habías querido sobreponerte a los perros del deseo.

Letra a letra, palabra a palabra, libro a libro.

María Crespo lo mantenía casi todo intacto, como si esperase

que un día volvieras a casa para siempre

a completar tus mejores poesías y a contarle

el poema de tus pasos, las heridas de tu último desnudo.

 

[Este poema dedicado al poeta Julio Antonio Gómez, editor de Javalambre, se ha publicado en la revista ‘El Alambique’ por invitación de Ángel Guinda y de Agustín Porras. A ambos muchas gracias. Es probable que integre un poemario nuevo al que le doy algunas vueltas. Hace algunos días, José Antonio Duce, un estupendo fotógrafo y un estupendo amigo, que ha aparecido aquí muchas veces, me mandó esta foto de Julio Antonio Gómez; la fecha en 1958: Julio tendría entonces unos 25 años.]

EL MATARRAÑA MÁS LITERARIO

EL MATARRAÑA MÁS LITERARIO

[Montse Castellá, Octavio Serret, Cisco Sánchez, Chusé Aragüés, el presidente de ASCUMA, Santi Borrell y Juli Micolau, en la Parada de Torre del Compte] 

 

Un río de literatura en las lenguas de Aragón

 

 

[El Matarraña y su comarca concentraron este fin de semana, en La Fresneda, Torre del Compte y Valderrobres, a más de un centenar de escritores en castellano, aragonés y catalán. Se presentaron dos libros: ‘Poesia a la frontera’ (Serret/March), con 95 poetas, y ‘Tren de Val de Zafán’ (Gara d’Edizions), de cuentos y poemas]

 

El Matarraña reivindica desde 1987, de manera sistemática, que es un territorio marcado por la historia, el paisaje y la cultural en general, muy especialmente la creación artística y la poesía. Dice el librero Octavi Serret, de Valderrobres: “¿Qué es la comarca del Matarraña? Es la gente y es este territorio agreste y duro que busca su lugar en el mundo de la cultura. Tengo un amigo que dice que aquí hasta los márgenes son duros. Nuestro éxito, si puede llamarse así, está en la gente que es abierta y hospitalaria. Somos muy nuestros, con una identidad muy marcada. Y el río es el nexo de todo. El poeta valenciano Francesc Mompó dice: ‘Tenéis un río tozudo: va tierra adentro como si huyese del mar.’ Es un río especial”.

El mundo mágico del Matarraña ya existía, ya había tenido sus apologistas –desde Néstor Luján y Juan Perucho a Giorgio della Roca, desde José Donoso y Luis Buñuel a Ángel Crespo, desde los artistas Romà Vallés y Teresa Jassá a Gema Noguera…-, pero Serret ha traído una inyección de actividades e inquietudes: en 2003 empezó publicando libros colectivos de “autores ebrencos” de cuentos, poemas, narraciones policíacas como ‘Un riu de crims’, y ha ido invitando a autores de toda España a conocer este espacio. En 2009 recibió el Premio Nacional por la Proyección Social de la Lengua Catalana.

El pasado fin de semana se realizaron dos actos complementarios: el sábado se organizó, en La Fresneda, la XXI edición de Trobada Cultural del Matarraña, y el domingo, en Valderrobres y Torre del Compte, se celebró la VI Jornada de autores ebrencos del Matarraña y se presentaron dos nuevos libros: ‘Tren de Val de Zafán’ (Gara d’Edizions), y ‘Poesia a la frontera. Antologia de poetes en llengua catalana, aragonesa i castellana’ (March /Serret), “dos libros redactados en las tres lenguas de Aragón donde participan autores de la Corona de Aragón”, matiza el librero y editor.

Entre los numerosos asistentes de las tres comunidades estaban autores, en castellano, como Francisco Javier Aguirre, Manuel Forega, José Antonio Gargallo, Alicia Estopiñá y Emilio Pedro Gómez; Juli Micolau, que reside en La Fresneda (igual que Andreu Subirats) y es uno de los principales autores aragoneses en lengua catalana, Merxe Llop, último premio Guillem Nicolau con su ‘Ressò en l’obscuritat’ (DGA, 2011), Ramón Mur y Artur Quintana, dos clásicos de la divulgación de la lengua y la cultura del Bajo Aragón y el Matarraña; estaban Francho Nagore y Chusé Inazio Nabarro, dos de los autores más conocidos en lengua aragonesa.

Javier Aguirre, autor de varios libros sobre el Matarraña y activo colaborador de las jornadas, señalaba: “Los dos volúmenes significan una contribución importante a la creatividad literaria y una demostración de la vitalidad que existe y de la fraternidad que vincula a las tres lenguas oficiales en Aragón. Es sintomático que los dos editores -uno aragonés como Chusé Aragüés, de Gara, y otro catalán como Cisco Sánchez de March- hayan coincidido en el mismo planteamiento artístico y simbólico, utilizando la poesía y la narración como vehículos para mostrar la unión entre territorios vecinos, respetando la idiosincrasia y la adscripción administrativa de cada uno de ellos”.

Serret, que ha sido coeditor con Sánchez del volumen de poemas, explicaba: “Hemos creído que era la hora de la poesía. Y aquí está en un volumen que marcará un antes y después: 95 escritores que son aragoneses, valencianos, catalanes. ‘Poesia a la frontera’ aglutina a creadores de distintas tendencias, generaciones y procedencias. Su respuesta ha sido muy generosa”.

Francho Nagore estaba tan entusiasmado como perplejo: “Una cosa así casi resulta excesiva, casi inconcebible. Tantos escritores juntos es una fiesta. El Matarraña te atrapa por la cultura y el paisaje: entras en él y ya huele un poco a Mediterráneo”. Con todo, Nagore decía que el catalán de Aragón y el aragonés “se ignoran mutuamente. Estamos demasiado lejos. Y son buenos encuentros así para establecer relaciones”.

Chusé Inazio Nabarro dio clases durante casi una década en Valderrobres y parece conocer muy bien las afinidades entre el catalán y el aragonés. Participa en los dos volúmenes, con sonetos y canciones de estirpe tabernaria y con un cuento en el que rinde homenaje al tren de Gallur a Sádaba, en el que trabajaba su abuelo. “Aquí es donde el catalán más vivo, pero padece problemas semejantes al aragonés de los valles, que se habla menos: también va hacia atrás y pelea contra la amenaza de extinción”.

Merxe Llop, nacida en Nonaspe,  se acercó así a su universo de infancia: “El Matarraña es un paisaje insólito. Parece de secano y a la vez tiene mucho de mediterráneo. Tiene montañas y grandes historias de amor. Es una tierra potente y apasionada. Con rasmia. Es una tierra de paradojas: parece ocultarse y a la vez mostrarse; es una tierra abierta a las gentes. Y yo me siento muy integrada: la comarca del Matarraña llega desde Caspe hasta Fayón, hay mucha variedad dialectal, pero nos entendemos todos, y yo siento que ya he encontrado mi lenguaje”. Ella participa en el volumen de Val de Zafán, que contiene relatos, viajes y poemas.

Octavi Serret, que tiene algo de torbellino, anunció a HERALDO nuevos proyectos. “Vamos a seguir trabajando con el sello March y vamos a crear una editorial electrónica, centrada en la publicación de inéditos. Empezaremos en noviembre. Y además queremos ensanchar nuestra librería virtual: en este momento podemos ofrecer a los clientes un fondo de 40.000 volúmenes”. Chusé Aragués, de Gara d’Edicions, también seguirá apostando por la divulgación de creadores aragoneses en distintas lenguas: dentro de poco publicará ‘El fragor del agua’ de José Giménez Corbatón “en francés y en ruso” en la colección Viceversa.

En esta reunión, “que ha superado todas las expectativas”, se iba a debatir sobre el concepto de frontera, pero al final no se hizo. “A veces la frontera es ese lugar de la palabra y de la ficción del que ya no quieres regresar”, decía Francho Nagore. Otros señalaban: “Citas como esta facilitan la abolición de las fronteras. El tren de Val de Zafán, desaparecido en 1971, también era un tren de libertad y de intercambio: había eliminado barreras e iba de Aragón hasta el mar”. No hubo las mesas redondas previstas, pero sí un recital de la cantante tortosina Montse Castellá, que elogió el universo del Matarraña y del río Ebro, una exposición de paisajes de Jesús Celma en La parada de Torre del Compte, y se leyeron muchos poemas. Entre los vates en las tres lenguas destacó el show de Marta Almenara, que susurra sus poemas al oído y contó con un rapsoda y poeta como Joan Vinuesa para lanzarlos al viento que mece los olivos, los almendros y las viñas.  

 

Poesia a la frontera. Antologia de poetes en llengua catalana, aragonesa i castellana. Coordinación: Santi Borrell. March, en colaboración con Serret y ASCUMA. El Vendrell. 304 páginas.

 

Tren de Val de Zafán. Narrazions. Escritos. Relats. Coordinación: Juli Micolau y Chusé Aragüés. Gara d’Edizions. Colección ViceVersa. Zaragoza, 2011. 284 páginas.

 

*Este artículo apareció ayer en ‘Heraldo de Aragón’.

JULIO ANTONIO GÓMEZ EN 'ALAMBIQUE'

Julio Antonio Gómez: vida y destino

de un poeta y un editor con leyenda

 

La revista ‘Alambique’ recuerda al fundador de la editorial Javalambre y de la revista ‘Papageno’ que conoció la cárcel, el éxodo y el olvido

 

Julio Antonio Gómez (Zaragoza, 1933-Las Palmas, 1988) es uno de esos personajes con leyenda que ha dado Zaragoza. Fue poeta, editor de una colección de poesía como Javalambre y de una revista como ‘Papageno’, y tuvo algo de “escritor maldito e incomprendido”. Estableció un nexo de complicidad con los autores que frecuentaban el café Niké, al que llegó hacia 1954: Miguel y José Antonio Labordeta, Manuel Pinillos, Fernando Ferreró, Miguel Luesma Castán, Guillermo Gúdel, Luciano Gracia, Emilio Gastón, Ignacio Ciordia, Rosendo Tello…

La revista ‘El Alambique’, que patrocina la Fundación Alambique para la Poesía de Guadalajara y dirige Agustín Porras, acaba de dedicarle más de 50 páginas, en un homenaje que ha coordinado Ángel Guinda. En esa monografía, que incorpora más de una docena de ilustraciones de Ricardo Calero, se reconstruye su biografía, se analiza su poesía, se estudia su poética y el hilo de afinidades e influencias (desde San Juan de la Cruz hasta el Vicente Aleixandre de ‘La destrucción o el amor’), se incluye una amplia antología de su obra, y se ofrecen distintas visiones de su quehacer.

Julio Antonio Gómez tenía un sentido del humor peculiar, le gustaban los juegos de palabras y era muy mitómano. Rosendo Tello dice: “Su figura abierta y externa, jacarandosa y desmedida, parecía no soportar la soledad. En soledad, no obstante, rebajaba la guardia de su ser, más personal, tierno y vulnerable, apenas advertible, pues casi siempre se le veía acompañado”. Agrega algo más adelante: “Cargado de proyectos ambiciosos, daba la impresión de estar ensayando y acometiendo la obra trascendental de su vida que no acabaría de realizar”. La de Julio Antonio fue siempre una biografía de ensayos y de paradojas, de aventuras y fugas. “Amó como un eterno enamorado; como el gran amante que no ve nunca el peligro y, si lo ve, no lo teme –escribe Ángel Guinda-. Amó los hermosos cuerpos varoniles porque él tenía una de las más bellas almas femeninas que he conocido nunca”.

Recuerda Luis Felipe Dionis que ‘El Gordo’ Gómez, como también era conocido, estudió en La Salle Montemolín y los Agustinos, y que sufrió mucho por su “condición de adolescente homosexual”. En poco tiempo, escribió varios libros muy distintos: ‘Los negros’, “un canto colectivo de los desheredados del mundo”, ‘El cantar de los cantares’ (1959), inspirado en el texto bíblico y en ‘El cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz, y ‘Al oeste del lago Kivú los gorilas se suicidaban en manadas numerosísimas’ (1960), un libro de factura surrealista y fragmentaria. Algunos años después, en 1966, este poeta “dicharachero, ocurrente, alguna vez genial” (según Guinda), sería detenido y pasaría cinco meses en la cárcel de Torrero, donde gracias al dinero familiar “logró protección frente a los otros reclusos”.

Al salir se trasladó a París y vivió como pudo: trabajó en limpieza en un banco de Vietnam del Sur y luego, merced a la ayuda del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, ingresó de camarero en un restaurante del Barrio Latino. Pasó por momentos de apuro, pero también aprendió muchas cosas: descubrió una ciudad maravillosa, se aficionó a la música de Leo Ferré y al jazz, se interesó por la fotografía y mantuvo una activa correspondencia con sus amigos de “la Zaragoza amarilla”. Escribiría: “París que suavemente hieres mi corazón…”

Regresó hacia 1969 para fundar la editorial Javalambre, donde publicó espléndidos poemarios con mucho gusto de Gabriel Celaya, Vicente Aleixandre, Luis Rosales, Blas de Otero, las obras completas de Miguel Labordeta, y su mejor poemario, de amor y desgarro y de acentos sociales: ‘Acerca de las trampas’ (1970). Anotó: “Enamorarse era morir, marcharse / por los hondos caminos de la escarcha”. Dice su estudioso Alfredo Saldaña que “es un libro repleto de aciertos expresivos y logros artísticos”. Su experiencia como editor ya había tenido un precedente: Gómez había publicado dos números de la revista ‘Papageno’ (que analiza Antonio Pérez Morte), y el segundo estuvo dedicado por completo a la edición de ‘Oficina de horizonte’ de Miguel Labordeta. Gómez era un editor pulcro y elegante que incorporó a sus libros los trabajos fotográficos de Joaquín Alcón, muy modernos para la época.

A principios de los 70, Julio Antonio Gómez volvió a la cárcel. Ahora por no haber denunciado un robo en su propia casa y por los presuntos favores sexuales de un menor. Al recuperar la libertad, partió a Tánger, donde conoció a los artistas y escritores que se habían instalado en la ciudad, entre ellos a Mohamed Choukri, el autor de ‘El pan desnudo’. Allí dilapidó su fortuna y malvendió su amplia biblioteca. Redactó un libro menor, ‘El fuego de la historia’. De Tánger pasó a Canarias, en concreto al club Flamingo, donde él asumió labores de administración.

Falleció en abril de 1988, durante el sueño. Autores como Guinda, Fernando Ferreró, Alfredo Saldaña, Adolfo Burriel, Antonio Pérez Morte, Miguel Ángel Longás, Manuel Martínez Forega, Miguel Luesma, Luis Felipe Dionis y Rosendo Tello, entre otros, analizan la vida y la obra de este ciudadano doliente, poeta del amor, del cuerpo, de la rebeldía y de la solidaridad, que proclamó: “No es la muerte, es la vida quien me llora”.

 

*La primera foto es de Joaquín Alcón; y el dibujo, como se indica, pertenece al pintor, fotógrafo y grabador Carlos Barboza y está realizado en 1977.

 

 

 

FERIA DEL LIBRO DE JACA: DEL 11 al 15

Jueves 11 agosto 2011

XII FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro

 DÍA 11 JUEVES

 

11’00-13’00 h.: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

 Las escrituras de la época de Al-Andalus:

Caligrafía NEULAND

    [Público de 9 a 99 años]

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: 

Presentación del libro:

Artículo determinado” (Mira), de ÁNGELA ABÓS.

Intervendrán Joaquín Casanova, Felipe Pétriz  y la autora. 

Posteriormente firmará ejemplares junto con:

MIGUEL ANGEL BUJ

La terrible historia de los vibradores asesinos” (Mira)

 

12’30-14’00 h.: Actuación de: DÚO DE CÍMBALO 

 

18’00-20’00 h.: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

Las escrituras de los siglos XVIII al XX: Caligrafía MODERNISTA

    [Público de 9 a 99 años]

 

18’00-20’00 h: Caseta de la Biblioteca:

Presentación del libro:

Angelitos negros” (Booket), de JOSÉ LUIS GALAR

Intervendrán: Francisco Ferrer Lerín y el autor.

 

Posteriormente firmará ejemplares junto con:

ANTONIO CABALLÉ

Paseos en bicicleta de montaña por Jaca y sus alrededores” (Pirineo)

 

18’30-20’00 h.: Actuación de

DÚO DE CÍMBALO 

 

18’00-21’30 h, en la caseta de la Editorial Olifante, firmará:

CARMEN RUIZ FLETA

Todos parecemos más fuertes en las fotografías

 

20’00 h.: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Presentación del libro:

Cuarteto para un solista”, de JOSÉ LUIS SAMPEDRO y OLGA LUCAS

Intervendrán: Concha Jiménez, y los autores

 

 

Viernes 12 agosto 2011

XII FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro

DÍA 12 VIERNES

 

11’00-13’00 h.: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

Las escrituras de la época de Al- Andalus: Caligrafía MEDIEVAL

    [Público de 9 a 99 años]

 

12’00-14’00 h.: Actuación de: DÚO DE CÍMBALO 

 

12’00 h.: En el Paseo junto al Quiosco de la Música:

Reacciona. Algo más que un éxito editorial“, charla con JOSÉ LUIS SAMPEDRO, ROSA MARÍA ARTAL Y OLGA LUCAS

 

Posteriormente los tres firmarán ejemplares de sus libros hasta las 14’00 h.

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Librería LA UNIÓN, firmará:

CARMEN BANDRÉS SÁNCHEZ-CRUZAT

 

18’00-20’00 h.: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

 Las escrituras de los siglos XVIII al XX: Caligrafía RENACENTISTA Y BARROCA

    [Público de 9 a 99 años]

 

18’00-20’00 h.: Actuación de: DÚO DE CÍMBALO 

 

18’00-20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

 ANTÓN CASTRO

Un paseo en bicicleta” (Olifante)

 DANIEL GASCÓN

La vida cotidiana” (Alfabia)

 

19’00 h. en el Quiosco del Paseo: Teatro-Animación infantil:

Acampar y a cantar”, por la Compañía TRÍCOLO TRACO

 

20’30 h: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

 Presentación del libro:

Operación Gladio, de BENJAMÍN PRADO

Intervendrán: Ramón Acín y el autor

 

 

 

 

Sábado 13 agosto 2011

XII FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro

DÍA 13 SÁBADO

 

12’00-14’00 h.: Actuación de: DÚO DE CÍMBALO 

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

BENJAMÍN PRADO

Operación Gladio(Tusquets)

RAMÓN ACÍN

El caso de la cofradía(Oxford)

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Editorial ONAGRO, firmará:

MARÍA FRISA

El cuarto círculo del infierno

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Editorial PIRINEO, firmará:

 ANTONIO CABALLÉ

Paseos en bicicleta de montaña por Jaca y sus alrededores

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Librería LA UNIÓN, firmarán:

CARMEN BANDRÉS SÁNCHEZ-CRUZAT, y

ENRIQUE POLO: “Cáceres, pasión de encuentro

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: 

Presentación del libro:

Un día me esperaba a mi mismo” (Jekyll & Jill),

de MIGUEL ÁNGEL ORTIZ.

Intervendrán: Ángel Guinda y el autor.

Posteriormente firmará ejemplares junto con:

ANGÉLICA MORALES

La huída del cangrejo” (Mira)

 

18’00-21’30 h, en la caseta de la Editorial OLIFANTE, firmarán:

MANUEL MARTÍNEZ FOREGA

Ademenos

ÁNGEL GUINDA (hasta las 20 h.)

 “Espectral”

 

18’30-20’00 h.: Actuación de:DÚO DE CÍMBALO 

 

19’00 h: En el Quiosco del Paseo:

Club de Lectura de la Feria del Libro:

Hablaremos con sus autores de los libros:Cuarteto para un solista”, de José Luis Sampedro y Olga Lucas, y “El vals de las orquídeas”, de Olga Lucas,

 

20’30 h.: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Conferencia:

El mundo del poeta, el poeta en el mundo. ¿Para qué sirve la poesía?”,

Por ÁNGEL GUINDA

Premio de las Letras Aragonesas 2010  

 

 

 

 

Domingo 14 agosto 2011

XII FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro

DÍA 14 DOMINGO

 

12’00-14’00 h.: Actuación de:

INKA NAYRA, (Flauta de los Andes)

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

ÁNGEL GUINDA

Espectral(Olifante)

JOSÉ ANTONIO ADELL

Regreso al alba” (Pirineo)

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Editorial ONAGRO, firmará:

MICHEL SUÑÉN

Diábolo”, “Látex”, “Diva o Muerta

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Editorial PIRINEO, firmará:

ANTONIO CABALLÉ

Paseos en bicicleta de montaña por Jaca y sus alrededores

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Presentación del libro:

Turrones para Sender. Correspondencia epistolar entre Eduardo Fuembuena y

Ramón J. Sender” (Tropo), de MARTA FUEMBUENA.

Intervendrán: Óscar Sipán y la autora

 

Posteriormente firmará ejemplares junto con:

CHESÚS YUSTE CABELLO:

La mirada del bosque” (Paréntesis)

 

18’00-21’30 h, en la caseta de la Editorial OLIFANTE, firmarán algunas mujeres poetas de la antología "Yin. Poetas aragonesas 1960-2010" (Carmen Aliaga, Reyes Guillén, Luisa Miñana, Marta Navarro y más...)

 

18’30-20’00 h Actuación de:

INKA NAYRA, (Flauta de los Andes)

 

20’30 h: En el Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Presentación del libro:

Familias como la mía” (Tusquets), de FRANCISCO FERRER LERÍN.

Intervendrán: Pedro José García, Profesor de Lengua y Literatura, y el autor

 

 

XII FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro

DÍA 15 LUNES

 

10’00 h: RUTA LITERARIA.

Lecturas de obras de los autores presentes en la Feria por MAMEN JARNE

El paseo literario discurrirá por: Paseo de la Constitución, Rompeolas y Árbol de la Salud

 

12’00-14’00 h.: Actuación de:  

 INKA NAYRA, (Flauta de los Andes)

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

 FRANCISCO FERRER LERÍN

Familias como la mía” (Tusquets)

ROBERTO MALO

Asesinato en el club nudista”(Nalvay)

 

En horario de mañana y tarde, en la caseta de la Editorial PIRINEO, firmará:

 JOSÉ ANTONIO ADELL

Regreso al alba” (Pirineo)

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Presentación de los libros de Publicazions d'o Consello d'a Fabla Aragonesa:

 

- 200 escritors en aragonés en 200 Fuellas (1978-2010), de Francho 
Nagore (selección y edición).

- Bocabulario de Murillo de Galligo, de Liena Palacios Rasal y Chan  Baos Muñoz

- Ya s'ha dispertato Guara, de Óscar Latas Alegre

- O manantial de Sietemo X (2009)

- “Querenzias"", de Chesús Aranda

 

Intervendrán: Francho Nagore, Óscar Latas, Chesús Aranda, Liena Palacios y Chan Baos Muñoz.

Posteriormente firmarán ejemplares.

 

18’30-20’00 h.: Actuación de:  

INKA NAYRA, (Flauta de los Andes)

 

18’00-21’30 h, en la caseta de la Editorial OLIFANTE firmará:

RAFAEL LOBARTE

Los negros soles

 

19’00 h. en el Quiosco del Paseo: Teatro-Animación infantil:

Chiriví”, por la Compañía P.A.I.

 

20’30 h: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Conferencia de clausura:

Soldados, ciudadanos y montañeses: las tormentosas relaciones entre el Castillo de San Pedro y la Ciudad de Jaca en el Siglo XVII”

Por MANUEL GÓMEZ DE VALENZUELA

 

 

 

MANUEL RICO: DOS POEMAS

El pasado día 30 de julio, en Veruela, en un recital matinal conducido por Manolo Forega, leyó algunos de sus textos Manuel Rico. Entre ellos, el poema dedicado a Blas de Otero. Me gustó y me impresionó. Esta mañana, Manuel Rico ha tenido la doble gentileza de mandarme ese texto y este primero dedicado a Paca Aguirre, poeta y esposa de Félix Grande. Dice Rico: “’La casa de los fresnos’ está inspirado en la casa que mi padre dejó a medias cuando murió, en el valle del Lozoya, y en la que ahora pasamos fines de semana y otras hierbas Esperanza, mis hijos y yo...”

 

 

 

La casa de los fresnos

                                 A Francisca Aguirre

 

A esta casa llega, a veces, el viento.

Llega lo inacabado, llega el tiempo, y la espera,

y el reloj inútil, y el alma de los campos, y llegan

las montañas y el silencio indeciso de la nieve,

y el barro y la madera, llega

la memoria, amada, llega

la memoria.

 

Esta casa, la de los fresnos

y de las lluvias,

tuvo en su arquitectura, mucho antes

de ser teja y ladrillo,

un padre soñador de sueños rotos,

tuvo

la lectura primera de Madame

Bovary en noches de verano de finales

de los años ochenta, tuvo

novelas inconclusas, poemas

no acabados, pájaros, cemento,

un huerto muy precario

y pequeños erizos sobre la hierba seca

en las noches de agosto en que los hijos

descubrían el mundo y bebían la niebla.

y eran niños y a veces nos hacían

tan niños como ellos.

 

Esta casa

es la casa de las tormentas y del olor a tierra

mojada y a rastrojo, es la casa

de la memoria enferma de la madre,

la de las moras ennegrecidas

de setiembre. La casa de los caminos

y de los montes ocres, del endrino

cuyos frutos morados

hablaban del invierno

en las puertas de octubre, cuando el frío

era sólo sospecha.

 

Es la casa

que soñó mermeladas y hortalizas

en veranos remotos, la casa

del níscalo y las lluvias tardías de noviembre,

de las noches al fuego, del fuego

y de las brasas, de la mesa

camilla y del brasero.

 

Esta casa,

la de los fresnos

es la casa de las orugas del color de las hojas,

la del porche vivido

en las noches de julio de mariposas calcinadas

en la vieja bombilla.

 

La de la leña

cortada, la del aroma

de la arizónica y del cedro, la de los pájaros

que inauguraban

la mañana de abril y los asombros

del hijo que descubre

el aire y sus olores

y la sombra del águila en la altura,

 

Casa de las celebraciones y de las tardes lentas,

del jardín alfombrado de hojarasca.

La casa.

               Mi casa.

                               Nuestra casa.

 

La famosa foto de Collioure: Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente y Alfredo Castellón; abajo: Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald. Nueve magníficos.

 

 

EL POETA DELGADO    

Fotografía de la propia memoria: Blas de Otero,

en el centro del corro, en un almuerzo colectivo

el 1 de mayo de 1979 en la Casa de Campo.

                                               (De un reportaje biográfico aparecido

                                                                      en una revista literaria).

 

Cuentan las crónicas que aquel poeta

de extrema delgadez y cabellos de nieve

jugaba al dominó.

                              En el bar de las siestas y las tardes de tiza,

con sus dedos exiguos cansados de palabras

tanteaba la urdimbre de los números simples.

 

Aquel poeta

fumaba con exceso y en el humo

empastaba la historia que nos fue arrebatada

y vivía en la niebla de tabaco y penumbra

la soledad helada del granito, el sueño

delgado de los que nunca sueñan,

la posesión herida del lenguaje.

 

Hoy lo recobro en este fotograma

de la memoria entusiasta y del deseo intacto:

mayo crepita de claridades rojas: es la Casa

de Campo y el poeta ha acudido

a respirar el sueño, a contemplarse

en el espejo aturdido del nosotros, tú lo ves

en el centro del corro, y él no canta

quizá porque en sus ojos

hoy no navega la canción sino un pabilo

de tristeza: acaso

se piense enfermo, envejecido, y tú lo ves

dolorosamente cano, delgado hasta lo infame,

la piel buscando el hueso

donde tiembla el abismo.

 

Pero sonríe. El poeta delgado

nos mira ausente y nos sonríe

con la mirada hueca —quién sabe qué palabras

ha advertido en el aire, o tal vez sólo sea

la borrosa luz del Guadarrama, un sueño

de purísimos ríos, de cumbres solitarias y ciervos desbocados

para curar su pecho

severamente roto, o quizá viejas iras

en nuestra voz más joven, tanto como esa fruta

que una mano le ofrece

entre enseñas que el tiempo declarará vencidas—

mientras la luz derrama

oros debilitados en los viejos pinares.

 

Oyes

su silencio de tierra. Escuchas

su latido de viento en sus ojos de tierra.

                                                                ¿Por qué

ves tierra en sus ojos y no la crepitación

oscura de su voz de llama?

 

Recuerdas hoy

aquellos ojos duros, recuerdas

haber adivinado

un resplandor de ausencia en esos ojos duros, una

rara quietud y hoy sabes

que el poeta delgado

no te miraba, sus pupilas

no miraban a nadie,

traspasaban la luz y las banderas,

iban en pos del hueco y la ceniza, acaso

habían entrevisto el territorio

del musgo y del silencio, de las flores exangües,

de la muerte sola.

 

 

*Las tres fotos son de Hengki Koentjoro.

HA MUERTO JOAQUÍN MONRÁS SENDER

 

CUANDO EL RECUERDO

DE LO NO VIVIDO ES MEMORIA

A Joaquín Monrás Sender. In memoriam (Falleció el seis de agosto de 2011)

En este día la Fundación hubiera querido realizar un homenaje a Ramón Acín y a Conchita Monrás, encarcelados el día seis de agosto de 1936. Asesinado ese mismo día Ramón, Concha el 23. Pero justamente ayer murió Joaquín (Quinito) Monrás Sender sobrino de Conchita y de Ramón Acín, querido primo de Katia y Sol, periodista y escritor.
Hijo de Joaquín Monrás  y de Amparo Sender, encarnó en si mismo casi todas las desventajas de los hijos de aquella larga, por inolvidable e infausta, posguerra civil española.
Con abundantes referencias familiares dolorosas (era también sobrino carnal del escritor exiliado  Ramón J. Sender), cultivó el periodismo profesional y se esforzó en difundir las virtudes y las obras de la generación de sus mayores.

En ese sentido fue muy notable el intento de rodar una película basada  en  'Réquiem por un campesino español' de Ramón J. Sender en los primeros años setenta del siglo pasado.
Pero fue sobre todo un hombre  entrañable, inquieto y decidido que vivió siempre al lado de la memoria de su familia y ayudó a mantenerla viva. La Fundación Ramón y Katia Acín, le recordará siempre con inmenso cariño.

 

*Este artículo pertenece a la Fundación Ramón y Katia Acín que, coordina, entre otros, el cineasta Emilio Casanova. Conocí hace unos años a Joaquín Monrás en un ciclo que coordiné en Antena Aragón: 'Sender, un escritor de cine'. 

MANUEL RICO ESCRIBE DE 'EL PASEO EN BICICLETA' Y DE SU MEMORIA

[Manuel Rico, poeta, narrador y crítico literario, así como editor de la colección de poesía de Bartleby, acaba de publicar un hermoso texto sobre las bicicletas y sobre mi libro ‘El paseo en bicicleta’. Manuel es extremadamente amable y a la luz de mi libro, publicado por Olifante, recorre su relación con la bicicleta: con su padre, con sus hijos. Como dijo Fernando Fernán Gómez “las bicicletas son para el verano” y son, sobre todo, para desandar los pasos de la memoria. Y a veces se produce ese maravilloso enigma que él comenta así: “Todos sabemos que leer un libro es hacerlo nuestro. Agregar, mentalmente, piezas de nuestra memoria, experiencias vividas, lecturas, emociones propias”.]

 

Hace un par de meses, revisando los trastos de nuestra casa en el valle, tuve que mover las bicicletas, las viejas bicicletas que desde que Fernando Fernán Gómez las llevara al título de su más conocida obra teatral han quedado varadas en el territorio del verano, de todos los veranos de nuestra pequeña o gran historia. En la fotografía, la bicicleta que utilizaba mi hijo, con la que hasta hace poco recorría las carreteras y caminos rurales que llevan a pequeños pueblos, o la que sube, como un reptil de asfalto, hasta el puerto de Navafría. La saqué del trastero, la coloqué frente al doble fresno situado junto a la casa y la fotografié. Mientras lo hacía, recordé un verso memorable de Diego Jesús Jiménez, procedente de su poema ‘La casa’: “La bicicleta, sin niño por las cuestas”.

En efecto, estaba ante la bicicleta sin niño, ante la bicicleta huérfana, ante un animal metálico que, como el viejo arpa becqueriano, "de su dueño tal vez olvidado", dormía entre aperos de labranza, junto a la carretilla o la manguera, a la espera de que alguien lo ponga de nuevo en uso. He de decir que junto a ella, dormían otras bicicletas: la que usaba Malva, mi hija, en su adolescencia, y la que usé yo para acompañar las primeras pedaladas de una y de otro. Las bicicletas son para el verano, en efecto. Aunque en este caso lo sean para los veranos evocados, para algún paseo puntual, para ejercitar la memoria del tiempo en que eran usadas día tras día como parte del rito de un tiempo vacacional que, tal y como escribí en algunas páginas de mi novela Verano, creíamos eterno. Un verano que se iniciaba, de facto, con la retransmisión de los sanfermines por la radio a primerísima hora de la mañana y, poco después, con el inicio del Tour de Francia, la misa solemne de la bicicleta que acabaría colándose en las sobremesas y siestas de la mayor parte de los días del mes de julio.

 

Esta memoria de la bicicleta se ha avivado tras mi viaje al Moncayo, después de escuchar a Antón Castro recitar, en Veruela, algunos poemas de su último libro ‘El paseo en bicicleta’ y, sobre todo, tras concluir su lectura hace apenas veinticuatro horas. Había leído, hace un par de meses, su anterior poemario, ‘Vivir del aire’ (Olifante, 2010), y descubierto la presencia de un espléndido poeta detrás de su labor periodística, ensayística, de impulsor y animador de la cultura en Zaragoza. Reconozco que uno de los factores que han influido en esa empatía es mi coincidencia con dos ingredientes de su poesía que, a mi juicio, son básicos: la presencia de la memoria con todas sus caras, y la emoción. Antón realiza ese "paseo" a través de una colección de poemas en verso y en prosa en los que esos dos ingredientes son básicos. El lenguaje, que combina el tono conversacional con la presencia de destellos metafóricos, con iluminaciones muy certeras, viene a cerrar el círculo de un libro que se lee con gusto, que muestra un alto nivel de exigencia y en el que la vida respira a raudales.


En ‘El paseo en bicicleta’  está la infancia, el primer amor, el amor estudiantil, los amigos, el padre (abordado con una gran ternura, con una mezcla de compasión y reproche comprensivo), la madre, la memoria del Tour con algunos nombres míticos (de BahamontesAndy Sleck, pasando por Fignon o Van Impe), está la Zaragoza de los años sesenta y la Zaragoza de vanguardia y cristal de la Expo de 2008 con sus arquitecturas en la frontera de la provocación. Está la naturaleza, Horacio Quiroga y su relación con la bicicleta, Marie y Pierre Curie y su luna de miel por la Francia de principios del siglo XX, está el conmovedor y torpe cartero que Jacques Tati interpreta en Día de fiesta, están los olores del verano de una Castilla tórrida vivida en el tránsito de cada año, desde Zaragoza a la Galicia originaria -una Castilla de olores, de sonidos, de sol crujiente e impiadoso-.


He recobrado, con Antón Castro,  mi relación a lo largo de muchos años con la bicicleta. No ha sido una relación fácil, ciertamente, sobre todo en el tiempo de mi infancia. Tuve, a mis diez u once años, un armatoste más que una bicicleta. No sé de dónde lo sacó mi padre, pero recuerdo que nunca salí con ella a la calle de aquel barrio "de la ciudad sobrante" (Vázquez Montalbán dixit) donde vivíamos. Pesaba un quintal, en vez de cubiertas con cámara tenía unas ruedas de caucho macizo, sin cámara, que acrecentaban su peso, y no había forma de detener el pedal: siempre tenías que ir pedaleando. Eso era, me dijeron, el "piñón fijo". Para más inri, no tenía frenos (tenía que utilizar la suela de mis sandalias como zapata). Por eso, sólo la utilicé en el patio familiar ya que me avergonzaba salir con ella a la calle para competir con amigos que tenían bicicletas con cambio, con freno y con ruedas hinchables (las BH eternas), lo que acentuó más si cabe la frustración con que recibí aquel regalo.

También he recobrado los veranos del barrio de la adolescencia, tiempo después, cuando con mis amigos alquilábamos bicicletas para desplazarnos por unas afueras que todavía eran campo, entre el barrio de Hortaleza y La Moraleja o los pinares de la Alameda de Osuna, hacia las lejanías de Barajas, o los primeros amores en las choperas Federico, hermano de mi madre, cuya mente quedó varada en la adolescencia y al que yo veía, con los pantalones remangados y cogidos, en la pantorrilla, con pinzas de la ropa y vanagloriándose de su homonimia con Bahamontes y recién llegado de largos trayectos por las carreteras próximas al Madrid de los sesenta al piso de la calle de Hermosilla donde vivía la hermana mayor de mi madre. Y las bicicletas de mis hijos, vinculadas a los veranos del valle del Lozoya, a sus primeros amores y a sus primeras salidas al río, o al embalse próximo. Y películas con bicicletas y meriendas campestres, y el film mítico de Marco Ferreri con el telón de fondo de una Italia de posguerra.


Todos sabemos que leer un libro es hacerlo nuestro. Agregar, mentalmente, piezas de nuestra memoria, experiencias vividas, lecturas, emociones propias.... Eso me ha ocurrido con  El paseo en bicicleta de Antón. Todas esas evocaciones han pasado a formar parte de mi lectura de ese hermoso libro. Leámoslo. Vivamos. Un mundo, familiar y desconocido a la vez, se abrirá ante nosotros.

 

‘El paseo en bicicleta’. Antón Castro. Prólogo de Miguel Mena. Olifante, Ediciones de Poesía. Tarazona, 2011. 70 páginas.

 

*Mi foto, leyendo en el Paraninfo 'El paseo en bicicleta' es de Vicente Almazán; abajo, una instantánea con bici de Julia Fullerton-Batten.