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Antón Castro

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CASANOVA: EL VALOR DE LA EDUCACIÓN

[Julián Casanova me envía este artículo que publica hoy en ‘El País’. Y lo traigo aquí porque contiene reflexiones que son fáciles de suscribir: insiste en las viejas verdades del barquero en torno a la cultura y a la educación. Estos días acabo de leer un libro excepcional sobre filosofía, y cultura en general, ‘La flecha en el aire’ (Debate) de Ismael Grasa, que es extraordinario: una defensa del pensamiento, de la libertad, de la democracia, de la dialéctica y a la vez un libro sensato contra los tópicos]

 

EL VALOR DE LA EDUCACIÓN

Por Julián CASANOVA. El País

Cada vez está más claro que nuestra riqueza nacional obtenida en los largos años dorados del boom inmobiliario no fue a parar a la educación. La educación, como podemos comprobar un día sí y otro también, no es una de nuestras glorias nacionales, a diferencia, por ejemplo, del fútbol o, hasta no hace mucho, de los toros. Y aunque los políticos suelen hablar de la educación, la mayoría de ellos no sienten ninguna devoción hacia ella y prefieren, por el contrario, estimular la ignorancia, la burricie y la estupidez.

La educación en España provoca mucho ruido y poco debate. En términos generales, nuestros políticos sienten atracción por el poder, la comunicación, es decir, salir mucho en los medios, y por sus votantes, aunque solo por los más fieles. Como para lograr todo eso no necesitan estudiar, sentir el amor por el conocimiento, la educación les trae sin cuidado. Hablan, eso sí, de formación, pero, en realidad, quieren decir preparación, adquirir crédito profesional a través de un título, ganar dinero fácil y con rapidez. La formación es otra cosa.

Como ocurre con casi todo en la vida, no hay una única y simple verdad sobre la educación, pero hay un acuerdo bastante básico entre los especialistas en señalar que la educación significa el desarrollo integral de los individuos más allá de la preparación profesional, algo que incluye necesariamente comprender la naturaleza de las cosas y el mundo que nos rodea. La educación es una guía imprescindible para captar los entresijos de la sociedad tan compleja que hemos creado. Conocimiento, respeto por las personas y ambición por ampliar los estrechos horizontes de la pequeña comunidad de vecinos, familia y amigos en la que cada uno habitamos. Esas son tres cualidades básicas de la educación.

Con el trasfondo de la cruda crisis económica y de las altas tasas de paro que padecemos, a muchos les gusta repetir hasta la saciedad que nunca ha habido una generación tan bien formada como los jóvenes en la actualidad, lo cual, vista la historia de España de la mayor parte del siglo XX, no significa gran cosa. Ese tópico, un lugar común bastante generalizado también en los medios de comunicación, en las tertulias y en la calle, es el resultado, por un lado, de la confusión entre preparación profesional, aunque sea chapucera, y formación; y por otro, de un desconocimiento agudo y preocupante de lo que significa la educación.

Una persona educada debe ser capaz de pensar y escribir con claridad, comunicar con precisión y pensar críticamente, algo que debería ser un requisito imprescindible para los estudiantes universitarios. No hace falta conocer mucho las universidades españolas ni ser un especialista en educación para comprobar lo lejos que estamos de esa primera y fundamental premisa.

Una buena educación, además, debe proporcionar una apreciación crítica de las formas en que obtenemos el conocimiento y la comprensión de la sociedad, conocimientos básicos de los métodos experimentales de las ciencias, de los logros sociales, artísticos y literarios del pasado, de las principales concepciones religiosas y filosóficas que han guiado la evolución de la humanidad. No se puede ser provinciano, solo del pueblo o ciudad donde uno ha nacido, sin aspirar a aprender de verdad otros idiomas, ignorando a las otras culturas o los hechos históricos que han contribuido a configurar el presente. La educación debería servir también, por supuesto, para adquirir especialización o formación profesional en algún campo de conocimiento. De una persona educada, en fin, se espera que tenga algún conocimiento sobre los problemas éticos y morales, en constante cambio, que pueda ayudarle a formarse un juicio sólido y elegir entre las diferentes opciones.

El salto de la mera preparación, de un conocimiento informado, a una apreciación crítica de las cosas, a la formación profunda, puede resultar una ambición inalcanzable, pero hay que perseguirla con ahínco a través del estudio continuo, del estímulo del hábito de la atención, del arte de la expresión y del pensamiento crítico. Desarrollar los poderes del razonamiento y del análisis no es algo que se estimule mucho entre nosotros, dominados como estamos por la mentalidad de los tecnócratas y de los corredores de Bolsa, que animan a obtener beneficios inmediatos, con un desconocimiento supino de lo que significa organizar la enseñanza a largo plazo.

La educación es un privilegio que no puede dejarse en manos de los burócratas, de los amantes de las estadísticas y del currículo, de quienes desprecian a los profesores y limitan su autoridad ante los alumnos, los padres y la sociedad en general. En los tiempos en que vivimos, rodeados de ordenadores y tecnología moderna, la información puede adquirirse sin demasiada dificultad. La educación necesita mucho más, aunque en España todavía no nos hayamos enterado.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Las dos primeras fotos son de Robert Doisneau; la siguiente es un fotograma de 'La lengua de las mariposas': don Gregorio y el 'Gorrión'...

 

OTRO BLOG LITERARIO DESDE ALICANTE

 

MARIA SERRALBA ha escrito:



Hola Antón, soy una aprendiz de escritora alicantina con un libro en la sombra esperando el pequeño descuido de la mujer de la limpieza al desempolvar los manuscritos que se apilan a diario en el apartado "nuevas propuestas editoriales", para filtrarme entre ellas y ver un haz de luz. He creado un blog (ni punto de comparación del tuyo) donde voy plasmando mi trabajo y empujada por el azar, de la noche a la mañana me vi escribiendo una novela con personajes que remontan sus orígenes en tu tierra, Galicia. No me digas el cómo ni el porqué, ya que todavía a estas alturas no lo he descubierto, ni tan siquiera como mi búsqueda en la blogosfera me ha llevado hasta tí, pero la lectura de este post de tu amigo librero me ha dado en la diana. [Se refiere a un artículo de Paco Pons sobre las librerías].

Yo también comparto esa ilusión de publicar algún día -espero no muy lejano-, y poder presentar mi novela en esas pequeñas y entrañables librerías donde parece que el tiempo se mantiene suspendido en el aire, donde todavía se respira los suspiros de la gente que a hurtadillas hemos intentado en alguna ocasión leer dos páginas seguidas de un libro que no hemos comprado, o que en efecto hemos recobrado la fe en nosotros mismos al conseguir encontrar entre sus estanterías aquel libro que dábamos ya por perdido y que por avatares de la vida se había alejado de nuestro pequeño círculo de intimidad. Cuando vi la pelicula ‘84 Charing Cross Road’ disfruté como una niña, lloré desconsoladamente por la pérdida del carismático establecimiento, pero sobre todo y tal como comenta Paco Pons, porque cada librería que desaparece lleva consigo la seña de identidad de muchos de nosotros.

Gracias por ofrecer un blog tan meticulosamente confeccionado y si tienes la posibilidad y el deseo de saber algo más sobre mi trabajo, te adjunto mi reseña de página. Un afectuoso saludo.

http://mariaserralba.blogspot.com

*Todas las fotos que he colgado en esta entrada son del fotógrafo alemán Kurt Hutton, que trabajó en Estados Unidos, para la revista 'Life'. Nació en 1893 y falleció en 1960.

UN PROYECTO SOBRE SENDER

UN PROYECTO SOBRE SENDER

‘VISIONES DE MR. WITT’ EN FNAC

PLAZA IMPERIAL DE ZARAGOZA

 

Nota de Vicente Lachén

 

 

Con una importante asistencia de público de todas las edades, se inauguró en la tarde de ayer jueves en la sala de exposiciones de Fnac Plaza Imperial de Zaragoza, la exposición  “VISIONES DE MR. WITT. LA IMAGINACIÓN DE RAMÓN J. SENDER EN FOTOGRAFÍAS” de los fotógrafos oscenses Dominique Leyva y Vicente Lachén.

 

Acompañados por el responsable de comunicación de Fnac, Ángel Gracia, Leyva y Lachén explicaron a los asistentes todo el proceso creativo de la exposición desde su inicio, a partir de una beca del Instituto de Estudios Altoaragoneses, para responder posteriormente a cuantas dudas y preguntas surgieron, referidas tanto a la exposición como a la figura del escritor altoaragonés.

 

Fueron también muchas las personas que se interesaron por la obra de Sender, no olvidemos que la exposición se realiza en la Fnac,  y por la selección de los textos realizada por los autores para desarrollar el proceso narrativo de la exposición, realizado con fotografías de la provincia de Huesca y de Albuquerque y el estado de Nuevo México, en los Estados Unidos; tanto es así, que el acto tuvo que finalizar debido al cierre del establecimiento ya bien entrada la noche, comprometiéndose los autores a nuevos encuentros con el público, especialmente durante las próximas fiestas del Pilar.

 

La exposición, que puede contemplarse en Zaragoza hasta el próximo mes de noviembre, consta de 28 fotografías en gran formato acompañadas de textos de Ramón J. Sender, y posteriormente seguirá su itinerancia por la provincia de Huesca, dentro de la campaña de exposiciones que realiza la Diputación Provincial de Huesca.

 

MARCHAMALO Y CORTÁZAR SE CITAN

Lo que leyó y anotó el autor de ‘Rayuela’

 

[Jesús Marchamalo publica ‘Cortázar y los libros’, un viaje por los hábitos de un lector voraz que discutía con los autores, que señalaba erratas, que corregía traducciones y que recibió preciosas dedicatorias]

  

“Hubo un momento, hace años, en que todos queríamos ser Cortázar” dice Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) en su delicioso libro ‘Cortázar y los libros’ (Fórcola. Madrid, 2011. 108 páginas). Alude a la fascinación que ejercía este escritor moderno y audaz, que amaba el jazz y los gatos, que leía poesía y que escribía un cuento en un viaje de avión, y que iba de aquí para allá, de ciudad en ciudad, de mujer en mujer, con su cuerpo descomunal, su melancolía y sus erres arrastradas. Y con un equipaje especial: había escrito una novela como ‘Rayuela’ y era el autor de ese libro libérrimo que se titula ‘Historias de cronopios y famas’.

Julio Cortázar tenía una relación especial con los libros, que cuidaba en su casa parisina de la rue Martel. El escritor, nacido en Bruselas en 1914 y fallecido en París en 1984, acumuló muchos ejemplares de casi todo: de filosofía, de arte, catálogos y, sobre todo, de literatura. En 1993, su primera mujer Aurora Bernárdez donó su biblioteca a la Fundación March, a la que le dedicó un amplio reportaje Javier Goñi en HERALDO hace algún tiempo: entre varios miles de ejemplares, había alrededor de unos quinientos dedicados al autor de ‘Queremos tanto a Glenda’. Jesús Marchamalo –autor de ‘Las bibliotecas perdidas’ (Renacimiento, 2008), ‘44 escritores de la literatura universal’ (Siruela, 2009), ‘No hay adverbio que te venga bien’ (Eclipsados, 2009) y que ha colaborado con Isidro Ferrer- se zambulle en esa biblioteca y extrae algunas conclusiones en este volumen ideal para estos días, ideal para fetichistas y para lectores y bibliófilos de toda condición.

Por ejemplo, sabemos que Julio Florencio Cortázar empezó firmando así sus textos. Luego Florencio Cortázar, más tarde Julio Denis, que fue uno de sus seudónimos más conocidos, y que era conocido familiarmente como Cocó. Redactó una pequeña novela con nueve o diez años, y fue acusado por su propia madre de plagiaria: ella no se creía que sus textos, prosas y poemas, fueran suyos. Cocó era un lector voraz de Verne, Víctor Hugo y Edgar Allan Poe, al que traduciría impecablemente.

Marchamalo recuerda que Cortázar anotaba siempre los libros que leía. Dice: “Lo primero que llama la atención del Cortázar lector es su relación, voraz y casi nutritiva, con los libros. En buena parte de ellos ha dejado anotaciones, apostillas y notas. Señala y marca párrafos, o palabras, o con lápiz o bolígrafo –azul, o negro, o rojo-, o con rotulador en algún caso”. Cortázar polemiza con los autores, cuestiona las traducciones (él tradujo, además de Poe, ‘Memorias de Adriano’ de Marguerite Yourcenar y ‘Robinson Crusoe’ de Daniel Defoe), señala erratas, se lamenta de las de ‘Confieso que he vivido’ de Neruda o de las de ‘Paradiso’ y le pregunta a su autor: “¿Por qué tantas erratas Lezama?”.

Sin embargo, Lezama Lima y Cortázar tuvieron una relación muy entrañable como se ve en distintas dedicatorias del cubano al argentino, especialmente en esta de ‘La cantidad hechizada’. Escribe Lezama: “Para Julio Cortázar, el misterio de la amistad se iguala en ti a la alegre sorpresa de toda tu obra, a esa fiesta de la epopeya que es tu escritura, ‘la danza del intelecto entre las palabras’, según Pound. Mi admiración te puede abrazar”. El núcleo de amistades entrañables de Cortázar, y sus mujeres (además de Aurora, Ugné Karvalis y Carol Dunlop), incluye a Juan Carlos Onetti, a Octavio Paz, a Pablo Neruda y Carlos Fuentes. Rescata Marchamalo otra anécdota estupenda. Fuentes y Cortázar habían quedado citados en la casa del argentino. “Y cuando le abrió la puerta, Fuentes se dejó engañar por su aspecto adolescente, de modo que le preguntó por su papá, a lo que Cortázar, habituado a los equívocos que provocaba su aparente juventud, le respondió: ‘Adelante, mi papá soy yo’”. La otra gran amiga de Cortázar y Aurora Bernárdez era la poeta Alejandra Pizarnik, por la que tanto velaron y que acabaría suicidándose; poco antes de sumergirse en la locura le llamó “viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de todo salvo (ahora, ¡oh, Julio!) de la locura y de la muerte”.

Entre otros muchos detalles, se ve que Cortázar tenía veinte libros de Borges y ninguno dedicado, que no figuraban en su biblioteca Delibes, Matute, Cela, Aldecoa, Umbral, Galdós o Pío Baroja, aunque sí Valle-Inclán, de quien se despacha a gusto al grito de: “Bodrio! Necrofilia gallega y barata!”, y más adelante: “Retórica barata, viejo”. Y como de las ‘Comedias bárbaras’ se trataba añadió: “Enorme y triste parodia, ni comedia ni bárbara”.

He aquí, como dice Javier Gomá, “un libro encantador” que nace de “este salto olímpico con tirabuzón de Marchamalo en piscina cortazariana”.

 

Cortázar y los libros. Jesús Marchamalo. Fórcola. Madrid, 2011. 108 páginas.

EL BLOG DE CARLOS GAMISSANS

EL BLOG DE CARLOS GAMISSANS

[Me escribe el joven escritor y onironauta (expresión que utiliza mucho Jacobo Siruela en su libro ‘El mundo bajo los párpados’. Atalanta, 2011) Alberto Gamissans. Se retrata así: “Soy Carlos Gamissans. Tengo 22 años y estudio Periodismo en la Universidad San Jorge, de Zaragoza. La carrera que estudio me parece interesante (a veces), pero mi verdadera vocación es escribir, aunque sé que hoy en día es muy difícil vivir de los libros. De momento lo único a lo que aspiro es a ser leído.”. Me recuerda que tiene un blog,  http://cgamissans.blogspot.com/. Copio aquí uno de los textos de su blog con la foto del Canal Imperial de Aragón.]

  

NATURALEZA IMPERIAL

 

Por Carlos GAMISSANS

 

La naturaleza desnuda es exuberante en su sencillez. Así lo revela, por ejemplo, un paseo por el Canal Imperial de Aragón. Allí un hilo invisible teje las copas de los árboles. El río esconde su rostro entre la libre vegetación. Donde no pisa el hombre, la hierba crece más tranquila. El agua se platea en un estancamiento suave. Al respirar el aire de las flores, una energía nueva revive tus pulmones. ¡Y qué bonito es el dulce desangramiento que las amapolas provocan en los campos!

 

Los vegetales son el instrumento musical que toca el viento. Bailan los tallos y las flores, abanicando sus aromas. Hasta el estiércol huele bien si lo remueve el cierzo. Mientras tanto, los animales se esconden en sus húmedas guaridas. ¡Cuántos paisajes reflejan en sus ojos la beldad del entorno! ¡Cuántas maravillas nos vedan nuestras limitaciones físicas! ¡Cuántos cuadros hermosos escapan a nuestros sentidos!

 

Nunca el hombre se siente tan prescindible como al rodearse de naturaleza. Se da cuenta de que los árboles, las piedras, los insectos y las flores no le necesitan en absoluto para existir. Las ciudades no se entienden sin los seres humanos que las construyen y las pueblan. Sin embargo, en plena naturaleza es el hombre quien se vuelve anomalía.

 

ÁNGEL GUINDA: POEMA DE AMOR

ÁNGEL GUINDA: POEMA DE AMOR

El poeta Ángel Guinda cumple hoy 63 años, nació en Zaragoza en 1948. Ahora es un profesor jubilado y es un poeta más en activo que nunca. Hace unos días, en Veruela, Ángel leyó este poema. Aquí está: un poema de amor al amor, a la vida, a la luz, a la poesía. A la amada.

 

 

 

Por Ángel GUINDA

 

Lo imposible posible eres tú.

La furia que me calma eres tú.

La órbita en que giro eres tú.

La quietud que me exalta eres tú.

Lo que nombra el misterio eres tú.

La ausencia que acompaña eres tú.

El sol que me congela eres tú.

El aire que me envuelve eres tú.

La prez del terremoto eres tú.

La raíz que me eleva eres tú.

La luz de cada noche eres tú.

El imán que me atrapa eres tú.

El glaciar que me quema eres tú.

Lo que llena el vacío eres tú.

El silencio que me habla eres tú.

La brújula que embruja eres tú.

El hambre que me come eres tú.

La sed embriagadora eres tú.

La fuerza que me empuja eres tú.

El cielo en el infierno eres tú.

El rayo que me parte eres tú.

El dolor placentero eres tú.

Lo invisible visible eres tú.

La vida que me mata eres tú.

Lo que me resucita eres tú.

El eco del abismo eres tú.

Lo que queda de todo eres tú.

 

*La foto es de Jock Sturges.

 

LA MAGIA DE LAS LIBRERÍAS

[Paco Pons, un librero de Zaragoza enamorado de los libros, de las palabras y de la convivencia, me envía esta reflexión sobre la librería como espacio de convivencia, de encuentro, como una casa de citas de la cultura. Me gusta mucho, además, que me lo haya mandado en un día tan especial para mí.]

 

LAS  LIBRERIAS  COMO  PUNTO  DE  ENCUENTRO  

Y  QUIZAS  DE  ENAMORAMIENTO  ENTRE PERSONAS  AFINES…

Por PACO PONS. Librero 

Las librerías son esos lugares mágicos, en los que se producen “milagros” en miniatura. Sin pretender citar todos los posibles ejemplos, puedo recordar lo que sucede cuando nos encontramos con ese libro que creíamos olvidado y que nos encantó en nuestra infancia.  No lo guardamos porque el ejemplar se perdió en aquel traslado de la casa, que hubo que hacer con prisas…y años después lo reencontramos, para deleite de nuestra edad madura. Puede suceder que tras releer el libro que nos entusiasmó hace décadas ahora nos parezca que no era para tanto…sin darnos cuenta de que somos nosotros los que hemos cambiado, no el libro.

 

Hay otro posible “fenómeno” que se puede producir en las librerías. Me refiero al encuentro casual de dos almas gemelas, que luego de charlar sobre los libros que han disfrutado descubren que comparten aficiones y emociones. De ese punto a sentir sentimientos y pasiones puede haber solamente un paso.  Esos encuentros se pueden producir entre la clientela y las personas de la librería o bien entre dos clientes que coinciden en la botiga de los bibliopola. Y ese puede ser el comienzo de una larga amistad…o de otros sentimientos de mayor entidad.

 

La literatura y el cine nos han ofrecido ejemplos de esas situaciones. ¿Quién no recuerda el encuentro epistolar – que sucedió realmente durante varios años – entre el librero británico Frank Doel (Marks & Co.) y la escritora de guiones residente en Nueva York  Helen Hanff?.  Su correspondencia dio lugar a un precioso libro (84, Charing Cross Road) que inspiró el guión de una obra de teatro en Broadway y de una película de título homónimo en inglés, aunque traducida en su versión española como La carta final, estrenada en el año 1978, si mi memoria no fallaEl actor británico Anthony Hopkins está mejor en el papel del librero londinense que incluso en el que haría años después en la película El silencio de los corderos, interpretando al asesino Hannibal Lecter.  No hay que olvidarse de la actriz Anne Bancroft con su singular forma de interpretar a la escritora judía, con un sentido del humor irónico y a veces desconcertante para el metódico librero inglés.

 

Otra película que sitúa el inicio de una relación amorosa en una librería se tituló Notting Hill, y fue estrenada en el año 1999. Estuvo interpretada por Julia Roberts y Hugh Grant y algunos  temas de su banda sonora fueron canciones escritas por el poeta y cantante francés – de origen Armenio – Charles Aznavour.  El comienzo de la acción de esta película se desarrolla en el interior de la librería londinense The Travel Bookshop, situada en el barrio de Notting Hill.  Esa librería existe realmente, como existió en su tiempo Marks & Co. El guión es sencillo: Un librero londinense especializado en la venta de libros de viajes – Hugh Grant - recibe la visita de una famosa actriz norteamericana – Julia Robertsquien se encuentra en Londres rondando una película y que colecciona libros sobre viajes.  Muchas cosas suceden después, dentro y fuera de la película - algunas muy divertidas – por lo que recomendamos que la busquen a quienes lean este artículo.

 

Pues bien, acabo de saber en este final de Agosto de 2011 que la librería The Travel Bookshop va a cerrar definitivamente sus puertas, tras 32 años de actividad comercial ininterrumpida. 

 

El cierre de toda librería me causa un gran disgusto, porque “cuando una librería se cierra…algo suyo se cierra”, parafraseando el chiste de humor ácido.  Supongo que la crisis económica – que trata por igual a las librerías que a otras empresas – tendrá mucho que ver, aunque he sabido que también motiva el cierre el hecho de que su propietario reside desde hace años en Francia y es un hombre mayor, con ganas de dedicarse a la “vida retirada”.

 

En el periódico británico The Guardian podemos leer un artículo de la encargada de The Travel Bookshop – Saara Marchadour - en el que explica lo sucedido.  Comenta que inician el saldo de las existencias, aunque ha surgido una iniciativa por parte de un grupo de escritores británicos, “Save The Travel Bookshop”.  Estas personas no quieren renunciar a sus visitas frecuentes a una librería con un encanto especial, en el que se han encontrado con otros escritores y de esos encuentros y charlas han salido ideas que se han convertido en libros y también pasiones esporádicas, que se han convertido en amor o en humo, pero un humo de grato recuerdo.  Conociendo el poder de las redes sociales, no me sorprendería que esa idea de salvación pudiera tener éxito.  Sobre todo si tenemos en cuenta que uno de los promotores del intento de salvación es uno de los actores que intervino en la película Notting Hill , el actor norteamericano Alec Baldwin, perteniente a una familia – casi una saga – de actores de Hollywood y esa gente tiene mucho poder.

 

¿Me permiten que aproveche la ocasión para pedirles – por favor – que piensen en salvar las librerías de sus respectivas ciudades? No lo hagan solamente por ayudar a las personas que ejercemos este bello pero difícil oficio de las librerías…sino por seguir haciendo posible esos encuentros de personas con libros y con otras personas, que pueden derivar en bellas amistades e intensas pasiones, tengan o no un final feliz. 

 Salgan o no en las películas, las librerías son lugares con una magia especial, en cuyo interior se pueden producir bellas historias personales, además de las que nos cuentan los libros.

 Muchas gracias por pensar en esta propuesta de un librero ya veterano.

OUKA LEELE Y SU 'PAN DE VERBO'

OUKA LEELE Y SU 'PAN DE VERBO'

El misticismo lírico de Ouka Leele

 

La fotógrafa y pintora, que realizaba días atrás del cartel del Festival de Cine de Calanda, publica un nuevo libro de poesía, de trasfondo religioso e íntimo: ‘Pan de verbo’ (Huerga & Fierro)

 

 

Barbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957), Ouka Leele, es conocida, sobre todo, como fotógrafa, aunque ella ha dicho que no se identifica con ese término. También es pintora y dibujante, sueña con hacer cine (un largometraje, en concreto) y es poeta: entre otros títulos ha publicado ‘Poesía en carne viva’ (2005), ‘Este libro arde entre mis manos’ (2009), que Jesús Ferrero definió como una colección de nanas, y ‘Pan de verbo’ (Huerga & Fierro, 2011), un poemario que acaba de aparecer y que parece muy oportuno ahora que España recibe al Papa y se desmelena en lo que algunos han denominado ya “la Iglesia espectáculo”. Días atrás realizaba el cartel del Festival de Cine de Calanda.

‘Pan de verbo’ es un libro místico. El libro de alguien que se reconoce en Dios y en la religión, la Fe (dice Ouka Leele: “No voy a perder la Fe, yo, / que sabía mover las montañas”) y en algunos de sus símbolos: la noche oscura, la palabra y el verbo, la castidad, un nuevo concepto de amor y la búsqueda de sensaciones amables, sencillas, directas, como un beso, un abrazo, un árbol o un poema. El libro tiene algo de diario: se inicia en abril de 2009 y concluye dos años después, también en abril. En ese itinerario de sensaciones y confesiones, Ouka Leele habla de su intimidad y de su aspiración a la trascendencia.

Lo hace a través de sus impresiones, de un bosque incesante de imágenes y de estados de ánimo: la suavidad y la ternura matizan un poema como ‘Obsidiana’: “Creo que sé, / creo que entiendo / cuál es tu piel, /cuáles tus cicatrices, / cuál tu suavidad, disfrazada de rudeza”. En uno de los mejores textos del libro, ‘Entrega’, conversa claramente con San Juan de la Cruz, y casi lo refuta: “Dónde estuviste amado / que tanto has olvidado, / cómo el azador (sic) te vestiste / sin darte cuenta de que eras ciervo / y grácil corrías entre la verdura”. Algo que también sucede en ‘Andaba perdida y en los caminos’. El ‘Cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz, así como algunos de sus poemas mayores, impregnan este libro donde la autora se acerca a otras tradiciones literarias en textos como ‘Barba Azul’ o ‘Dafnis y Cloe’, por citar dos ejemplos claros.

También canta a su propio perro –“viejo, cojo, sordo, / aúlla o llora de tristeza aguda”- y elabora un clima poético, en el que conviven el enigma, el plenilunio, el bálsamo, algunas veneraciones (como Santa Bárbara), y algunas construcciones alegóricas en torno a la “Unidad”, a la “Luz”, “el Verbo” y “el Alfabeto”, título de una de las composiciones más ambiciosas del volumen: “Qué ardiente fuera la palabra, / que descorchara el amor nuestro. / Qué fatuo puede ser un beso / qué fatuo y vano... / cuando se esparce en muchos cuerpos”.

Otro asunto reincidente es la pureza. La pureza del alma, de la noche y sus estrellas. La pureza del paisaje, la pureza del cuerpo, que deriva hacia la castidad. En ‘Triunfo de la castidad’, dice Ouka Leele, en afinidad con ‘El Cantar de los cantares’: “Bésame entonces sin pensarlo dos veces, / bésame con tu amor / más delicioso que el vino bajo las estrellas (...) / El triunfo de la castidad sobre el amor, / amor mío, nada tiene que ver con el celibato / sino con el triunfo de tus besos castos / acompasando los míos, / porque Dios está más presente cuando me miras / y por eso mismo Castidad estalla triunfante, / bella cara oculta de la lujuria”. Con todo, la poeta invita al Amado a practicar “la castidad bajo los cerezos” y añade: “Tú, que conoces todo mi cuerpo, bébeme, /que te sabré a cereza”.

No sabemos si el Papa habrá leído ya este libro. Él o la inmensidad de sus seguidores. Es un libro sobre la palabra, el nacimiento de la poesía, la senda mística, y una idea muy particular de Dios que, por lo que se ve y de forma distinta, cada vez está más presente en todas partes: en la vida, en las calles, en algunas mentes jóvenes, en la enseñanza y en el seno de los partidos políticos. Curiosamente, estos días dicen las encuestas –según RTVE o la Fundación SM, entre otros- que hay muchos jóvenes creyentes que son poco practicantes porque ven “una Iglesia demasiado rica, demasiado rígida y desfasada”, que se inmiscuye en la sexualidad ajena y rechaza el preservativo.

 

Pan de verbo. Ouka Leele. Huerga & Fierro. Madrid, 2011. 122 páginas. [Aquí vemos el cartel del Festival de cine de Calanda de la fotógrafa y dos autorretratos suyos.]