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Antón Castro

Escritores

HOY, A LAS 0.55, BORRADORES: ROBERTO CIRIA, Á. ABÓS, I. GRASA, COROMINA...

HOY, A LAS 0.55, BORRADORES: ROBERTO CIRIA, Á. ABÓS, I. GRASA, COROMINA...

 El cantante de jota Roberto Ciria actúa esta medianoche, a partir de las 0.55, en ‘Borradores’ (Aragón Televisión) acompañado del grupo Trivium Klezmer. Ciria canta dos temas: una pieza de tango y jota y otra de música yiddish y de jota, y habla de su segundo disco, ‘A ritmo de jota’, que fue presentado en el Palacio de Congresos de Huesca y será presentado pronto en el Teatro Principal de Zaragoza.

También visitan el plató otros dos autores oscenses: la profesora y escritora Ángela Abós, que hablará de su primera novela: ‘Artículo determinado’ (Mira), donde cuenta una historia familiar vinculada a la Guerra Civil y a la posguerra, que arranca de la II República y llega hasta la intentona de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Ismael Grasa acaba de publicar ‘La flecha en el aire’ (Debate), un ‘Diario de la clase de filosofía’ donde habla de la democracia, de la libertad, del aprendizaje, de los grandes maestros de la filosofía y de temas más cotidianos como el amor, la responsabilidad, la homosexualidad o las leyes.

‘Borradores’ ofrece una entrevista con la escrita Montserrat Baldrich, una zaragozana afincada en Cataluña, que acaba de publicar ‘La noche también es blanca’, donde narra la historia de una pareja que se reencuentra 25 años después: Maite y Nico; él ha sido víctima de las drogas y ahora padece esquizofrenia. Ella lo deja todo para estar cerca de él. El novelista catalán Jorge Molist habla, desde la Biblioteca del Palacio de Sástago, de su extensa novela ‘Prométeme que serás libre’, donde narra la historia de un hombre que busca la libertad, a su familia y que decide dedicarse al negocio de los libros en los tiempos de la Corona de Aragón. El pintor Roberto Coromina expone ‘minutos, horas, días’ en la galería A del Arte, una muestra caracterizada por el uso de colores como el rojo, el azul y el negro que supone una reflexión sobre su propio trabajo y una búsqueda de emociones.

JORNADAS 'ENVUELTO PARA RELATO'

Una obra de Shaun Tan.

 

‘ENVUELTO PARA RELATO’.

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL EN ZARAGOZA

El próximo fin de semana, días 23 y 24 de septiembre, El Patio de la Infanta acogerá la primera edición de Envuelto para Relato, unas novedosas jornadas en torno a la literatura infantil y juvenil (LIJ) que organiza la asociación Atrapavientos en colaboración con Ibercaja. Talleres de escritura, ilustración y edición literaria, tutorías personalizadas y evaluación de proyectos editoriales, mesas redondas, proyección de audiovisuales y charlas en torno al género del cuento y una exposición benéfica; serán algunas de las actividades que se han programado para la primera edición de Envuelto para Relato. Entre los especialistas y ponentes, podemos destacar a los aragoneses Daniel Nesquens, Elisa Arguilé, Begoña Oro e Isabel Martínez, así como la escritora Ana Tortosa, el ilustrador Jacobo Muñiz y la editora Arianna Squilloni.

 

Begoña Oro, escritora, lectora y profesora.

Las librerías zaragozanas El pequeño teatro de los libros y Los portadores de sueños, tendrán su espacio en estas jornadas, y colaboran de manera activa en la organización. El periodista Fernando Rivarés será el encargado de abrir las jornadas el viernes 23 a las 10 horas. Entradas de oyentes y suscripciones a los talleres: La organización ha establecido dos modalidades de asistencia a las jornadas: una inscripción completa que incluye el acceso a todos los talleres y tutorías personalizadas y, por otro lado, también existe la posibilidad de acudir como oyente a Envuelto para Relato. El precio de las entradas de oyente para los dos días será de 10 euros y se pueden adquirir en las  librerías colaboradoras, así como en Entradas.com.

Nesquens, Julia, Eloy y Arianna Squilloni, entre otros.

 

En el fondo del cajón. Una exposición benéfica para el Bubisher: Ilustradores y escritores de todo el país se han unido a esta iniciativa colaborando con  originales que se pondrán a la venta únicamente durante unas horas y a un precio simbólico de 10 euros cada original. La recaudación se destinará a comprar libros que se donarán al proyecto Bubisher, un bibliobús que recorre las escuelas del Sahara y funciona como biblioteca ambulante dirigida a niños, jóvenes y adultos. El ilustrador y escritor australiano Shaun Tan, autor de álbumes tan conocidos como “El árbol rojo”, “Emigrantes” o “La cosa perdida” ha querido participar en Envuelto para Relato a través de la exposición benéfica que acogerá esta primera edición. El ganador del Oscar al mejor corto de animación de este año, precisamente por su obra basada en el libro “The lost thing” y recientemente galardonado con el Premio Astrid Lindgren, colaborará con una serie de bocetos originales que se incluirán en la exposición En el fondo del cajón.

JAVIER AGUIRRE HABLA DEL LIBRO 'JOSÉ ANTONIO LABORDETA. CREACIÓN, COMPROMISO, MEMORIA'

[Entrevista inédita con el profesor Javier Aguirre, antólogo de José Antonio Labordeta y coordinador del libro ‘José Antonio Labordeta. Creación, compromiso, memoria’ que publicó Rolde con distintos apoyos.La entrevista se la hice por correo electrónico cuando el diario ’Heraldo’ iba a reeditar el libro. Por distintas razones no pudo hacerse, pero aquí queda una crónica de un trabajo totalizador apasionante y un retrato de ese personaje fascinante y complejo, y a la vez tan sencillo y cotidiano, como José Antonio Labordeta.]

 

¿Qué es lo que te llevó a coordinar el libro ‘José Antonio Labordeta, creación, compromiso, memoria’?

Aunque la idea del libro se había concebido en Rolde de Estudios Aragoneses un par de años antes, el proyecto se puso en marcha en 2004, cuando Labordeta logró por segunda vez su escaño en Madrid. Los compañeros del REA me pidieron coordinar el libro porque conocía bien su obra y porque tenía una relación bastante estrecha con él. Además, juntos habíamos preparado recientemente su antología poética Dulce sabor de días agrestes.  

-Cómo pensaste el libro: qué tipo de libro querías hacer, cómo lo dividiste, cómo se ha organizado.

En un principio proyecté un libro más bien académico, un libro de artículos escritos por especialistas, ya sabes, con mucha nota a pie de página, referencias bibliográficas y demás, un libro colectivo en el que se abordara con rigor distintos aspectos de su vida política y creativa. Enseguida me di cuenta de que no era una buena idea, y que en el proyecto el aspecto afectivo debía ocupar un papel central. Labordeta era una persona muy presente y muy querida en nuestra sociedad como para abordarla simplemente como objeto de estudio. Al final, el libro se organizó en torno a los tres grandes bloques que dan título al libro, y se añadió el álbum de fotos, las obras dedicadas de artistas plásticos y escritores, y su primer LP, Cantar i callar.     

-Una pregunta que quizá debiera antes: ¿qué idea tenías de Labordeta, cómo lo veías, cómo lo retratas: es un intelectual que canta, un político que hace poesía, un ciudadano que canta por todos, un ciudadano en el que nos reconocemos?

Labordeta es todo eso que comentas, desde luego, pero, por encima de todo,  Labordeta es una personalidad carismática, arrolladora, y por ello muy compleja y muy atractiva. Labordeta es una de esas personas excepcionales que constituyen, por sí mismas, un potentísimo elemento de cohesión social. Hay poquísimas personas con ese don, y Labordeta era una de ellas. En ese sentido, es muy posible que pase muchísimo tiempo hasta que en Aragón aparezca alguien con esas características.   

-Vayamos con la materia. Si tuvieras que definir el apartado de Creación, qué nos dirías…

 En la parte dedicada a la creación, se aborda la actividad de Labordeta en el ámbito de la canción, la literatura, y también del cine y la televisión. Sorprende la enorme actividad desplegada por Labordeta en el terreno creativo. Creo que es especialmente interesante, por poco conocido, el trabajo dedicado a la relación de Labordeta con el cine, que es analizado de forma magistral por Vicky Calavia a partir de las declaraciones del propio Labordeta. Hay muy buenos trabajos de Antonio Pérez Lasheras, Antón Castro, José Jiménez Corbatón, José Luis Melero y Joaquín Carbonell. 

    

¿Cómo podríamos resumir el sentido del compromiso de Labordeta?

El compromiso político de Labordeta siempre estuvo marcado por la independencia, al margen de que en determinados momentos pudiera participar bajo unas siglas concretas. Su carácter no se adaptaba precisamente bien a las disciplinas de partido, tal como señala Mar Herrero en su artículo. En el libro, Gonzalo Borrás y Jorge Cortés han analizado muy especialmente el compromiso político de Labordeta durante la transición.     

¿Qué significó de veras Andalán en su vida?

Andalán fue un capítulo fundamental, pero no sólo en la vida de Labordeta, sino en la historia reciente de Aragón, en la medida en que supuso un factor determinante en la recuperación de Aragón como comunidad durante los difíciles años del tardofranquismo y la transición. En el libro, el tema es abordado por Eloy Fernández Clemente y Francisco Acero.

Una de las novedades es el rescate de ‘El dedo en el ojo’

 “El dedo en el ojo” era una sección de Andalán en que Labordeta abordaba el análisis de numerosas cuestiones de la realidad nacional e internacional con aguda perspicacia y con gran sentido del humor. Mi buen amigo Francisco Acero, profesor de Literatura y excelente investigador, había trabajado sobre el tema y le pedí una colaboración. Su artículo es realmente bueno. 

Memoria: ¿Por qué Memoria? ¿Podríamos decir que es la biografía privada y la biografía coral?

En efecto. En el bloque dedicado a la memoria, personas muy cercanas escriben sobre su experiencia vital con Labordeta en distintas épocas de su vida. Se habla de su niñez y de su adolescencia, de sus años como profesor en el instituto en Teruel y de otros momentos que son quizás más anecdóticos, pero también muy significativos para entender a la persona. En este bloque han colaborado Emilio Gastón, Javier Lacruz, Javier Delgado y Fernando Sanmartín.  

-¿Cómo es el álbum de fotos de José Antonio? ¿Qué tiene de especial?

Hay muchas fotos que ya habían sido publicadas en otros libros o en la prensa, pero que por su significado pensé que debían aparecer en el álbum. Y también hay muchas otras fotos inéditas de momentos más familiares y privados, desde una boda hasta la celebración de una nochevieja. Excepto una foto en que aparecen sus nietas Marta y Carmela solas, en todas las demás Labordeta aparece con algún amigo o en grupo. Además del álbum, los artículos vienen profusamente ilustrados con fotografías y material gráfico. 

-Háblame de la parte de textos y artes. ¿Qué valoración haces al verlo así?

El último apartado del libro recoge los trabajos que numerosos escritores y artistas elaboraron para la ocasión. Se trata de un amplísimo grupo de personas cuya única vinculación es su afecto a Labordeta. Que personas tan alejadas entre sí vital e ideológicamente compartan las páginas de este libro ilustra muy bien lo que representa Labordeta en nuestro país.  

-¿Qué significó para él y para Aragón el disco ‘Cantar i callar’?

José Giménez Corbatón y yo mismo hemos hablado en el libro de lo que supuso la publicación de Cantar i callar en el año 1974. A mi modo de ver, Cantar i callar es el acontecimiento cultural más importante de toda la transición en Aragón, en la medida en que supuso para buena parte de la juventud aragonesa el descubrimiento de su país y la recuperación de la conciencia de comunidad. 

¿Esperabas el impacto tan grande que produjo su muerte?

No me sorprendió en absoluto. Como ya he dicho antes, Labordeta ha sido, él solo, el elemento de cohesión social más potente de la historia reciente de Aragón. Pero es que además representa el compromiso desde la honradez y la independencia, valores muy escasos en la política real. Eso es algo que el ciudadano valora por encima de todo lo demás, y así lo expresó tras su fallecimiento.

¿Qué nos deja Labordeta para siempre?

Nos deja su forma de entender la vida y la política. Y también nos deja una importante obra creativa. Podemos estar seguros de que Labordeta ya es parte fundamental de la historia de nuestro país. 

 ¿Qué te dijo Labordeta cuando vio el libro?

 Labordeta siempre fue muy reacio a la elaboración de este libro, y en varias ocasiones me dijo directamente que no quería que se hiciera. Como comprenderás, trabajar en esas condiciones no era precisamente motivador, por lo que en un par de ocasiones estuve a punto de mandar todo a paseo. Pero la respuesta de los numerosos colaboradores y el apoyo incondicional de mis compañeros del REA me convencieron de que debía finalizar el proyecto. Todo cambió cuando Labordeta vio el libro y, sobre todo, cuando se presentó en el Teatro Principal en un emotivo acto festivo en el que participaron numerosísimos amigos suyos y que contó con la presencia de los máximos representantes de la ciudad y de la comunidad, como Juan Alberto Belloch y Marcelino Iglesias. Entonces Labordeta se sintió emocionado y agradecido. Y yo di por bueno el trabajo realizado.

RETRATO DE LABORDETA EN EL PRIMER AÑO DE SU MUERTE

RETRATO DE LABORDETA EN EL PRIMER AÑO DE SU MUERTE

LABORDETA, EL HOMBRE LIBRE QUE CANTÓ CON TODOS

José Antonio Labordeta, el cantor de la tribu, fallecía en Zaragoza el 19 de septiembre de 2010, hace ahora un año. El poeta, cantante, profesor y político no había podido superar las consecuencias de un cáncer de próstata y expiró en paz, con serenidad, tras haberse despedido, de viva voz y por escrito, en forma de memorias (con un conmovedor libro-testamento: ‘Regular, gracias a Dios’ (Ediciones B, 2010) y de poemas, de sus amigos y de su familia, con Juana de Grandes, su musa y su compañera, al frente. Y después de haber recibido condecoraciones y numerosas muestras de afecto. Es raro hallar en la historia del Aragón del siglo XX o XXI a un personaje que haya calado tan hondo: ni siquiera Joaquín Costa ni José Oto, que protagonizaron entierros multitudinarios, alcanzaron esa dimensión. La auténtica dimensión de ser un hombre del pueblo sin que haya demagogia alguna en esta expresión.

A lo largo de casi dos días, el autor de quince álbumes y de más treinta libros, el cadáver del creador de ‘Canto a la libertad’ fue despedido en la Aljafería por multitudes que reconocían en él a un modelo, a un conciudadano, a un maestro, a un referente y a un luchador incansable desde la canción, desde la literatura, desde la política, desde ese sueño que fue ‘Andalán’, desde el amor incesante por Aragón, por Zaragoza, por los humildes y por la justicia. Cuando uno piensa en aquellos dos días de luto y de homenaje no puede evitar la emoción: José Antonio Labordeta Subías (Zaragoza, 1935-2010) nos caló muy hondo. Nos conmovió. Él, más allá de una filiación concreta a Chunta Aragonesista (antes había militado en el PSA y en Izquierda Unida) fue un estandarte: cantó para todos, cantó por todos. E hizo algo muy especial: se reinventó una y otra vez, primero en los días de la Generación Niké y de la posguerra cuando se movía a la sombra de su hermano y fundaba la revista ‘Orejudín’, luego como profesor de historia que se preguntaba qué hacía un melancólico radical y a veces depresivo como él en el aula. Más tarde, se reinventó como fundador del movimiento de la Canción Popular Aragonesa, y como escritor. Y como actor y, sobre todo, como presentador de televisión o andariego del país en ‘Un país en la mochila’. Y volvió a reinventarse como parlamentario regional y como parlamentario nacional, durante ocho años, donde demostró que era un gran trabajador, un afanoso representante del bien común y un paisano con ínfulas y con dignidad: mandó a la mierda a la oposición porque no le dejaba hablar y era objeto de chanzas y burlas, y leyó un poema de su hermano Miguel que proclamaba la necesidad de la paz. José María Aznar, que era lector de poesía y recibía a los poetas en la Moncloa, se quedó un tanto estupefacto: ese gesto fue un acto para la posteridad y una primicia absoluta en el Boletín Oficial del Estado.

José Antonio Labordeta era, conviene recordarlo, un hombre de su tiempo. Un hombre que dudaba. Y era, más que nada en el mundo, un poeta. Alguien que cree en la verdad de las palabras, alguien que se abrasa en el fuego del lenguaje, alguien que busca el misterio definitivo de la concordia y la sensibilidad. Sus referencias fueron muchas: Georges Brassens, Atahualpa Yupanqui y Bob Dylan en la música; su hermano Miguel y César Vallejo, en la poesía. Y así podríamos citar otros nombres que le marcaron: desde Sender y Goya a Buñuel, desde los Azara a su amigo Pablo Serrano, o a los hermanos parejos y disparejos que le había deparado la vida: desde Emilio Gastón y Eloy Fernández Clemente a Juan José Carreras o Gonzalo Borrás; desde Luis Alegre o Pepe Melero, el último doctor de su alma, Ángel Artal, a sus editores Antonio Pérez Lasheras y Chusé Raúl Usón, o al hijo varón que no tuvo y que le estimuló a diario: Félix Romeo.

Piensa uno en Labordeta y piensa en una criatura irrepetible, aragonés hasta la médula, socarrón, irónico, dulce y levantisco a la vez, apasionado. Un hombre de palabra y de raíz que miró al cáncer de frente, con una turbadora e inefable serenidad.

 

*Esta ilustración es de José Luis Cano, que le hizo algunas interpretaciones al retrato y a la caricatura espléndidas.

 

LA POESÍA DE LABORDETA

LA POESÍA DE LABORDETA

[Hoy se cumple exactamente un año de la muerte de José Antonio Labordeta: recupero aquí un artículo que me envío hace algún tiempo Javier Aguirre, antólogo de su poesía para Huerga & Fierro. Es el primero de los homenajes que le rendiré hoy en mi blog y en mi facebook. La caricatura es de Luis Grañena.]

 

 

HA MUERTO UN POETA:

JOSÉ ANTONIO LABORDETA

Javier Aguirre

 

Labordeta ha muerto. Con él se nos va un gran poeta. Labordeta siempre se vio a sí mismo como un poeta, y desde esa condición abordó el análisis de la realidad. Labordeta desarrolló sus numerosas facetas públicas con una fuerza y un sentido lúdico muy personal, pero sin desprenderse jamás de aquella mirada descreída, distante y algo triste con la que algunos poetas observan el mundo. Labordeta concebía la existencia desde un notable escepticismo, lo que en sus poemas se manifiesta en ese característico tono tedioso y dejado. Al contrario que sus canciones o sus artículos periodísticos, sus poemas rara vez dejan espacio al humor. No hay más que comparar los poemarios Jardín de la memoria (1982) o Diario de un náufrago (1988) con las famosas crónicas de Polonio, publicadas en Andalán tras la transición, para saber de lo que hablamos. Y sin embargo, a pesar de ese permanente fondo escéptico, en su poesía, como en el resto de su obra, jamás renunció a la esperanza ni a la reivindicación. Consecuente consigo mismo, en Labordeta se produjo un temprano paso del yo al nosotros, del poeta que recrea un yo intimista en Sucede el pensamiento (1959), al poeta que se pregunta por el ser humano y sus deseos de justicia y libertad, temas desarrollados con intensidad incisiva en Las sonatas (1965) o en Método de lectura (1980). Por eso, la poesía de Labordeta oscila entre el tedio y la esperanza, la tristeza y la exaltación, la denuncia y el despego. Esta forma de reflejar la realidad no es ajena a la época que le tocó vivir y a las circunstancias familiares que acompañaron sus años de niñez y juventud. La poesía de Labordeta no podría entenderse sin la terrible experiencia que supusieron para él, como para tantos otros españoles, la guerra civil, sobre la que nos dejó poemas estremecedores, como “Belchite” (“El árbol se levanta sobre la tapia hundida./El viejo campanario –la paloma que había/huyó bajo la guerra- está desierto:/todo es sombra”), si bien su principal fuente de creación fue la niñez y juventud de postguerra, que reflejó en poemas como “Acuérdate” (“Nunca/fuimos realmente niños/en mitad del dolor amargo/de las guerras”) o “Cuando niños” (“…el largo invierno muerto/y la ausente y sin fin/perdida primavera”). Por otro lado, a pesar de la dureza de la postguerra, la nostalgia y la añoranza invaden su poesía de principio a fin, y una y otra vez vuelve a la infancia para reivindicarla a pesar de toda su aspereza: “amada mía infancia destruida” leemos en Tribulatorio (1973); y en  Diario de un náufrago (1988), “Nunca vuelven/los infinitos/días/de la infancia…”. Y los últimos versos de “Como un ardiente niño”, en Poemas y canciones (1976), lo expresan con rotundidad: “Nada como entonces/a pesar de todo”. Solidario con este sentimiento, el amor adolescente aparecerá como motivo frecuente en su poesía; es el caso de “Érase una vez”, poema incluido en Tribulatorio (1973): “Éramos tan amor/tan ojos vivos tan esperanza/que la dolida mezcla del otoño/nunca llegaba hasta nosotros”. El ambivalente sentimiento del poeta frente a su niñez y adolescencia se enmarca siempre en el espacio físico y simbólico de su ciudad, Zaragoza, que constituye otro de los grandes temas de su poesía. La poesía de Labordeta está impregnada del sabor de la ciudad, de sus plazas y calles, de sus gentes, de sus iglesias, del Ebro omnipresente, de sus frías tardes de domingo, del otoño y el viento, elementos de los que se sirve para retratar una ciudad de sobria belleza. Pero más allá de Zaragoza, la presencia de Aragón constituye la nota que mejor define su poesía. Numerosos poemas hacen referencia a su geografía –“Belchite”, “Javalambre”, “Canfranc”, “Teruel”, “Todos los santos de Albarracín”,…-, y la temática de Aragón es omnipresente en Cantar y callar (1971), Treinta y cinco veces uno (1972) o  Monegros (1994). La áspera postguerra, las añoradas niñez y adolescencia, los valores de la libertad y la solidaridad, Zaragoza como espacio físico y simbólico y, sobre todo, Aragón constituyen los grandes temas que definen la poesía de José Antonio Labordeta. En su poema “Llaneza” afirma Borges que “lo que tal vez nos dará el Cielo no son admiraciones ni victorias sino sencillamente ser admitidos como parte de una Realidad innegable, como las piedras y los árboles”. No cabe la menor duda de que nuestra tierra ya es para siempre el rincón de Labordeta en el Cielo de Borges.

 

     

PREMIO JAEN PARA ÁNGEL PETISME

Los escritores Julián Herbert (Saltillo, México, 1971) en novela, Ángel Muñoz Petisme (Calatayud, 1961) en poesía y Víctor Manuel Almazán Aguado en novela juvenil son los ganadores de la 27ª edición de los Premios Literarios Jaén 2011. La entidad patrocinadora de los premios, CajaGranada, señaló ayer en un comunicado que el premio consiste, además de la publicación de las obras, en 24.000 euros para Canción de tumba, la novela de Herbert, y 15.000 para el poemario La noche 351 de Petisme y otros tantos para la novela juvenil El vuelo del pterodáctilo de Almazán Aguado.


POESÍA ACTUAL Y COMPROMETIDA

   Con respecto a la modalidad de Poesía, el jurado, presidido por Antonio Colinas, en sucesivas deliberaciones y votaciones, fue seleccionando los mejores manuscritos hasta que en la última votación eligió por unanimidad la obra La noche 351, de Ángel Muñoz Petisme (Catalayud, 1961), un autor presente ya en varias antologías de poesía, perteneciente a los Postnovisimos y con varios libros publicados hasta el momento. Esta modalidad está dotada con 15.000 euros y será publicada por Ediciones Hiperión. A ella se han presentado 353 originales. Los miembros del jurado han resaltado el libro ganador por ser un poemario muy actual y comprometido, de denuncia de los abusos de la guerra, alejado siempre de lo panfletario y con poemas muy bellos. También sorprende la unidad y la contundencia del libro.

 

*Esta es la nota del premio que he recibido de Ángel Petisme y de su productora Tranvía Verde. Enhorabuena, Ángel.

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

[Menú de Borradores, que se redifunde esta mañana a las doce, en Aragón Televisión. Plató: SERGIO CASADO, biógrafo de Adolfo Aristarain; MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO, escritor, dramaturgo y artista que publica una novela sobre Guillaume Apollinaire. Reportajes: JUAN VILLORO, escritor; MARIAN WOMACK, escritora y editora; JOAQUÍN PADILLA, músico; y DAVID TORRES, novelista. Actuación musical: RAÚL TERÁN, intérprete y compositor argentino. Quizá porque era demasiado tarde, en su pase habitual tuvo poca audiencia; sin embargo, creo que es un programa muy variado y muy bonito. Marian Womack habla mucho en la entrevista de Laura Riding, la poeta que compartió unos años la vida con Robert Graves; por eso cuelgo aquí esta foto.]

Borradores se redifunde esta mañana, hacia las doce, y recibe en el plató a Sergio Casado y a Miguel Ángel Ortiz Albero. El primero, biógrafo de Enya, Sinead O’Connor y Alanis Morrisette, acaba de publicar una biografía muy personal del cineasta argentino Adolfo Aristarain (Ediciones JC), autor de películas como ‘Un lugar en el mundo’, ‘Martín Hache’ o ‘Roma’, entre otras. Y Miguel Ángel Ortiz habla de su último libro: ‘Un día me esperaba a mí mismo’ (Jekill & Jill), una novela resuelta en fragmentos y centrada en la historia del poeta soldado Guillaume Apollinaire que, en un viaje en tren, conoció a una joven, Madeleine, y la convirtió en la imagen de la amada ideal; le mandó más de sesenta cartas de amor. A la par, Ortiz Albero prepara la adaptación de su poemario ‘Troupe’ para la ópera con música de Víctor Rebullida.

Borradores ofrece un amplio reportaje con el escritor mexicano, de origen aragonés, Juan Villoro, ‘8:8. El miedo en el espejo’ (Candaya), donde narra, en clave periodística y de ficción, la crónica del terremoto de Chile que tuvo lugar en febrero de 2009. Marian Womack habla de su primera novela, ‘Memoria de la nieve’ (Tropo editores), una ficción sobre la ausencia, la soledad y la muerte que transcurre en espacios distintos: Moscú, Mallorca, Oxford, Siberia, etc., y tiene un personaje alegórico como protagonista. Y a la par, la escritora gaditana analiza su trabajo como editora de Nevsky Prospects. Joaquín Padilla presenta su libro ‘De cantante a cantante’ (Milenio), donde habla de las giras, de las canciones, de los hábitos y de las experiencias de artistas tan diferentes como Merche, Conchita, Sole Jiménez, Pereza, Nacho Campillo o Álex de la Nuez, entre otros. Y David Torres, ganador del premio de novela ‘Ciudad de Logroño’ con ‘Punto de fisión’, explica su novela coral que vincula, entre otros, Chernóbil, la pornografía, el amor, Hemingway o un editor, en una ficción trepidante.

La actuación musical corre a cargo de Rául Terán, un músico e intérprete argentino que se ha educado en el folclore popular de su país, de Yupanqui a Cafrune y Mercedes Sosa, entre otros, y que reside actualmente en Albeta. Terán canta dos temas, uno de ellos, ‘Vendimia’, es un particular homenaje a los viñedos de La Huecha y se estrena por primera vez en televisión.

ESCRITORES CONTRA LA LEY

La vida peligrosa de los escritores

 

José Ovejero publica ‘Escritores delincuentes’, que presentará la próxima semana en la Casa de América

 

En la literatura hay escritores estafadores, ladrones, malversadores de fondos, maltratadores y asesinos. Y la fascinación por los “fuera de la ley” ha llevado a José Ovejero a escribir un libro sobre un buen número de autores que han vivido peligrosamente y que han conocido la cárcel. Se trata de ‘Escritores delincuentes’ (Alfaguara), que hace un recorrido por un conjunto de autores entre los que se encuentran asesinos como William Burroughs, que mató a su segunda mujer, María Carolina Geel o Anne Perry; delincuentes como Jean Genet, O. Henry, Jeffrey Archer o Hugh Collins, que clavó un cuchillo en el corazón de un joven de una banda rival, o gentes que han pasado por la cárcel como el costarricense José León Sánchez, que se hizo famoso a la sombra donde pasó treinta años; revisado su caso de cadena perpetua, lo declararon inocente.

Dice José Ovejero: “Los escritores que he seleccionado no son interesantes solo por su biografía. Lo verdaderamente interesante es la relación entre su biografía y su obra, cómo en ambas se entrelazan temas como la culpa, las injusticias sociales, la capacidad redentora –o no- de la escritura, la verdad en la ficción, la mentira en la autobiografía, la relación con la propia violencia, la mirada sobre la cárcel, sobre los jueces, sobre otros delincuentes, la tensión impresionante entre lo que dice y lo que callan”.

Entrados ya en harina, Ovejero presenta algunos casos de escritores que han pasado por la cárcel: González-Ruano, el gran cronista de la prensa española, que pasó de Madrid a Roma, y luego de Berlín a París; en 1942 fue detenido y encarcelado probablemente por vender “pasaportes en blanco”, comerciar con antigüedades, por llevar encima once mil dólares y un brillante sin montar. Fruto de esa estancia a la sombra nació su libro ‘Cherche-Midi’. Contar la experiencia de la cárcel es algo que han hecho muchos escritores, entre ellos el ya costarricense José León Sánchez, denominado ‘el monstruo de la Basílica’, que se hizo famoso en cautividad, Chester Himes, el escritor de narrativa negra y de pasado aún más oscuro que también estuvo entre rejas, Hugh Collins, que firmaría una ‘Autobiografía de un asesino’, o Miguel de Cervantes, nuestro preso más ilustre probablemente: permaneció cinco años cautivo en Argel, luego fue detenido en 1592 y excomulgado “por la venta ilegal de trigo que había decomisado en sus funciones de comisario encargado de obtener provisiones para la flota de Felipe II”. Volvió a la cárcel “cuando ejercía de recaudador de impuestos en Granada, y tuvo la mala suerte de depositar parte de lo recaudado en un banco que quebró”. Eso sí, Cervantes asimiló la jerga y el mundo de los delincuentes y ensanchó su imaginación. Un escritor como Jack London pasó treinta días en la cárcel y el joven André Malraux, que se desviaba hacia el hurto de arte oriental, fue sorprendido con su esposa mientras arrancaban relieves en Camboya y condenados a tres años de cárcel que no cumplieron.

Otro caso de encarcelado especial es el de Álvaro Mutis, el escritor colombiano, íntimo de Gabriel García Márquez, que está en posesión del premio Cervantes. Ovejero recuerda que estuvo en la cárcel por “defraudar dinero a la Standard Oil y gastárselo con sus amigos artistas”. Mutis nunca ha explicado muy bien qué ocurrió y sus amigos –que empiezan en García Márquez- siempre lo han protegido en este caso. Entre los delincuentes, rebeldes y desasosegados, están algunos de los miembros de la ‘beat generation’, con Neal Cassady a la cabeza, que inspiró en parte libros como ‘En el camino’ de Jack Kerouac y ‘Aullido’ de Allen Ginsberg, dos delincuentes también. Ovejero resume la historia de Cassady como un caso habitual de delincuencia, drogas y literatura, no muy alejado, quizá, del del “fugitivo” Jean Genet, que conoció varias cárceles de Europa y firmó una especie de memorias de su experiencia con el título ‘Diario de un ladrón’, un libro de culto que mereció los elogios de Sartre.

En el libro hay varios asesinos: las jóvenes Anne Perry y Pauline Parker, que mataron a la madre en Nueva Zelanda; el caso de María Carolina Geel (seudónimo de Georgina Silva), que mató a su amante y luego diría: “Era lo que más quería en la Tierra”; o Remigio Vega Armentero que mató en 1888, de cuatro tiros, a su mujer Cecilia Ritter Mathis. También la escritora chilena María Luisa Bombal estuvo a punto de matar a un viejo amante de varios dispares, él se slavó y ella conoció la cárcel. Quien si mató a su segunda mujer fue William Burrough, el autor de ‘Yonqui’ o ‘El almuerzo desnudo’, que llevó una doble vida: era homosexual y a la vez se casó varias veces. A su segunda esposa Joan Vollmer la mató practicando “nuestro número de Guillermo Tell”. Años después, confesaría: “Apunté con cuidado desde seis pies de distancia a la parte superior del vaso” que llevaba Joan en la cabeza. Eso sí, este crimen, que fue presentado como un accidente, le trajo el éxito inmediato: en poco tiempo vendió más de 100.000 de ‘Yonqui’.

 

 

*En las fotos, Burroughs y Pauline Parker y Anne Perry.