Blogia
Antón Castro

Escritores

TODO LABORDETA EN VERSO

TODOS LOS VERSOS DE JOSÉ ANTONIO LABORDETA

[Antonio Pérez Lasheras publica en el sello Eclipsados la ‘Poesía reunida 1945-2010’ del cantautor, escritor y político bajo el título ‘Setenta y cinco veces uno’]

 

 

Todos hemos repetido casi una y mil veces en los últimos tiempos que José Antonio Labordeta Subías (1935-2010) era esencialmente poeta. Es decir, su modo de ver el mundo empezaba en su percepción especial de poeta, y desde ahí había sido capaz de desplegar un sinfín de talentos y ocupaciones. En 1959, publicó su primer poemario, ‘Sucede el pensamiento’, con diez poemas que, entonces, parecían seguir la huella de Antonio Machado, aunque luego iría abrazando nuevos credos: la lírica de Juan Ramón Jiménez, la de Cesare Pavese, y la de dos grandes maestros: César Vallejo, que fue su modelo, y Miguel Labordeta, aquel “orangután celeste”, su hermano mayor, que se encerraba con su pipa, su bata y sus sombras a leer a sus poetas chinos favoritos.

Si el peruano taciturno César Vallejo fue una referencia, una enciclopedia de versos y emociones al que acudía constantemente, Miguel Labordeta fue para su hermano pequeño algo más: un fantasma, una sombra y una obsesión. Pasaría a su poesía casi como un temblor de energía: hubo un instante en que –y así lo recuerda Antonio Pérez Lasheras, uno de los grandes estudiosos de la lírica del autor de ‘Monegros’ o ‘Diario de un náufrago’- parecía imitar su propia sintaxis, sus imágenes. José Antonio sintió que debía vindicar a su hermano, rescatarlo del olvido y esa ha sido otra de sus tareas literarias importantes.

Pérez Lasheras, estudioso gongorino y director durante diez años de Prensas Universitarias de Zaragoza, publica un estuche con la ‘Poesía reunida 1945-2001’ (Eclipsados, el sello de Nacho Escuín, que se ha volcado en este proyecto) de José Antonio Labordeta que recoge sus nuevos libros publicados, y plaquettes, fragmentos de un diario y poemas sueltos. Se recogen más de 300 composiciones en total que revelan la energía creador del Labordeta, que se sentía atraído por el paisaje y los hermosos topónimos (“Albarracín, / quilla de piedra, / rojo penacho de cuestas y de arcas, /sobre ti duerme el tiempo, / solo pervive el agua”, escribió), por la recuperación de la memoria, por la melancolía, por el otoño (su estación preferida: José Antonio se preguntaba: “¿otoñea?”), por los hombres inscritos en una naturaleza dura y a la vez benefactora, y por la infancia, concebida como paraíso perdido y por un laboratorio de incitaciones y de imágenes. Zaragoza es Zaragoza y es la Sansueña cervantina: ya en 1963 escribió: “Sansueña: te blasfemo y te amo, / te odio y te acaricio. Te acurruco / en mis labios, te pronuncio / porque he visto en tus calles / amanecer mis años”.

El estuche consta de dos partes: ‘La duda en el paisaje. Vida y obra de José Antonio Labordeta’, que va de adelante hacia atrás, de sus últimos años y de su proyección pública hasta la configuración, paso a paso, de su biografía y de sus referentes, ya conocidos: la huella de los padres, el colegio Santo Tomás, el mundo íntimo y la generación Niké, los años turolenses, el movimiento de la canción popular. Pérez Lasheras cita a sus estudiosos y al propio Labordeta, que fue un intenso y siempre memorialista de sí.

El segundo tomo, ‘Setenta  y cinco veces uno. Poesía Reunida (1945-2010)’, contiene la lírica que publica el autor de ‘El canto a la libertad’: desde ese poema escrito con diez años hasta los que redactó en junio de 2010, muy poco antes de fallecer, poemas que aparecieron en libros como ‘Las sonatas’, ‘Cantar y callar’, ‘Treinta y cinco veces uno’, ‘Tribulatorio’, ‘Método de lectura’, ‘Jardín de la memoria’, ‘Monegros’ o, entre otros, ese proyecto tan emocionante que es ‘Foto de familia’, que publicó en su blog y en la revista ‘Rolde’, donde evoca a sus padres, a su hermano, ese universo que siempre llevó consigo como quien lleva un saco de espectros y de emociones indelebles. Decía: “Se vuelve siempre / a la ojeriza de los atardeceres, / a la lentitud de las noches, / y al amargo sabor / de los amaneceres: / se vive al fin y al cabo”.

José Antonio Labordeta fue un poeta de lo íntimo, irónico y nostálgico, un poeta del amor (de la familia, de su amada Juana, un poeta reconcentrado en el seno matricial). Labordeta fue un poeta de la soledad, un poeta solidario, y un poeta del paisaje y del paisanaje.

 

Poesía reunida 1945-2010. Edición de Antonio Pérez Lasheras. I. La duda del paisaje (Vida y obra de José Antonio Labordeta). II. Setenta y cinco veces uno (Poesía reunida, 1945-2010). Eclipsados / Rolde. 2011. 312 y 506 páginas. [Los dos volúmenes se presentan esta tarde en el Teatro Principal, a las 20.00, con la presencia de Ángela Labordeta, Antonio Pérez Lasheras, Ignacio Escuín y Alfredo Saldaña, entre otros. Arriba, la caricatura de Labordeta que hizo Cano para el proyecto 'Labordeta clásico', coordinado por Javier Ares.]

MATHIAS ENARD: UN DIÁLOGO

Mathias Enard (Niort, Francia, 1972) es uno de los principales escritores franceses de la última hornada. Fue premio Goncourt en 2010 con ‘Habladles de batallas, elefantes y reyes’ (Mondadori, 2011. Traducción de Robert-Joan Cantavella). Fue profesor de árabe en la Universidad de Barcelona, ciudad donde reside desde el año 2000; está casado con una catalana. Se formó en Irán, Egipto y Siria. Y ha firmado novelas como ‘El manual del perfecto terrorista’ (La otra orilla, 2007) y ‘Zona’ (La otra orilla, 2008). Aquí habla de su nuevo libro, centrado en un viaje imaginario de Miguel Ángel a Constantinopla en 1506, y de otros asuntos como la muerte de Bin Laden o los conflictos sociales y políticos en Oriente. Mathias Enard, a quien conocí el pasado jueves en Cálamo y El Hemisferio (allí le rodamos para ‘Borradores’) es un hombre cálido y con gran sentido del humor.

 

Usted ha sido profesor de árabe y ha vivido en Oriente Medio. En primer lugar, ¿qué opinión tiene lo que de está ocurriendo en lugares tan literarios y conflictivos como Siria, Libia, Egipto?

 Fue para mí una gran sorpresa y una inmensa alegría. Nunca habría podido pensar que Ben Ali y Mubarak caerían tan rápidamente. Gadafi es otro problema, igual que (pero de forma distinta) Bashar el Asad. El régimen sirio está acostumbrado a la violencia política; se aguanta desde hace 30 años gracias a la represión, la masacre y la tortura y si no hay un cambio (hasta ahora, difícil de imaginar) en el ejercito, es casi imposible que cambie de rumbo. Pero crucemos los dedos.

 

¿Se ha encendido un volcán? ¿Cuál debiera ser el lugar de Europa?

 

Más que un volcán, son muchos volcanes. Todos estos países son muy distintos. Cada uno tiene sus particularidades que hacen que una visión política global de lo que llamamos “mundo árabe” sea muy difícil, hay que tomar los casos uno por uno. Pero lo que sí han demostrado Túnez, Egipto, Siria o el Yemen es que pueden inspirarse de lo que pasa en los países vecinos para sus propias reivindicaciones. Europa tiene un papel muy difícil que jugar, por varios motivos. Primero, porque ha sido el soporte principal de las dictaduras árabes durante décadas (sólo hay que recordar la, penosa, última visita de Gadafi a Europa para darse cuenta de ello) y dos, porque su capacidad de proyección político-militar depende no sólo de su propia unidad, sino también de sus relaciones con Estados Unidos, Rusia y las demás potencias de la zona. Todo esto hace que sus reacciones sean muy lentas, o poco eficaces (como se ha visto ahora con Siria).

 

Una persona que ha reflexionado tanto sobre la guerra, pienso en dos libros como 'El manual del perfecto terrorista' y 'Zona', ¿cómo ve la muerte de Bin Laden? ¿Le parece correcto lo que se ha hecho o es una barbaridad o una insensatez?

 

Ni una cosa ni la otra. Se trata de un asesinato político en un país (en teoría) aliado de Estados Unidos, y eso obviamente plantea problemas jurídicos, pero no es lo más importante. Osama Bin Laden, más que un terrorista activo, era un símbolo, el símbolo de un pensamiento yihadista al cual se habían emparado muchos activistas para sus propias organizaciones locales, como AQMI en el Magreb, por ejemplo. Y no se mata un símbolo. A lo mejor se puede cambiar su sentido, pero no se puede matar. Entonces, francamente, no creo que la muerte de Bin Laden en sí cambie muchas cosas en el terreno de la lucha contra la violencia ciega de estos grupos.

 

¿Piensa que se ha dicho toda la verdad o que hay demasiados lugares oscuros?

 

La verdad en estos asuntos es desgraciadamente siempre relativa. Creo que nadie tiene interés en que salga todo a la luz en este asunto; ni los Pakistaníes, ni los Americanos, ni los propios miembros de Al Qaeda. Y visto que son los únicos que tienen las informaciones, es muy improbable que sepamos todo lo que pasó allí si no cambia nada en este conjunto. Pero tampoco creo que sea muy relevante lo que podamos aprender allí. 

 

Usted ha meditado mucho sobre la violencia. ¿Es posible que el mundo se desembarace alguna vez de la violencia?

 

¿Por qué no? Esto es como cuando usted tira su basura orgánica en el contenedor verde: lo hace porque cree que esto sirve de algo. Es, más o menos, un acto de fe. Y sirve de algo. En una parte mínima, infinitésima, influye sobre el medioambiente. Creo que con la violencia pasa lo mismo. Si no pensamos que algo pueda cambiar, si no actuamos (mínimamente) en esta dirección diciendo “es que no va a cambiar nada nunca” pues segurísimo que no nos vamos a desembarazar de la violencia. Cuesta poco intentarlo.

 

El mundo oriental sigue siendo una obsesión para usted, ¿Qué le llevó a citarse con Miguel Ángel, con Constantinopla y con el siglo XVI?

 

El azar. Descubrí la anécdota de la invitación del Sultán a Miguel Ángel en la biografía de Giorgio Vasari por casualidad y casi inmediatamente me dije: esto es una historia para mí. 

 

La novela tiene diversas lecturas. ¿Ha querido escribir una historia sobre los misterios de la creación o una narración de amor?

 

No lo sé. No creo. Quería intentar imaginar los días que pasa Miguel Ángel en Estambul en la primavera 1506. Eso me llevó a hablar de amor, de arte, de las relaciones entre la política y la creación, es cierto, pero sobre todo quería describir ciudades desaparecidas en el tiempo y cosas que nunca llegaron a ser reales.

 

Insisto un poco más. En ‘Habladles de batallas, de reyes y elefantes’,  se cruzan varias historias de amor: la de Miguel Ángel con la hermosa andaluza, tan decisiva en el final del relato, la de Mesihi de Pristina, el poeta enamorado. ¿Qué lugar ocupó la pasión en la vida del pintor? Dice usted: “Miguel Ángel busca el amor. Miguel Ángel teme al amor como teme al infierno”.

 

Intenté no inventar demasiado en cuanto a la personalidad de Miguel Ángel. Los biógrafos en los que me apoyo no están siempre de acuerdo y, a menudo, se contradicen. Así que tomé el partido de no decidir, de dejar las dudas que nos ha dejado la historia. Lo único que sabemos seguro sobre la vida sexual (por llamarla de algún modo) de Miguel Ángel, es que nunca se casó y escribió poemas de amor (muy castos, casi místicos) a hombres y a mujeres. Y nada más.

 

A Miguel Ángel lo llaman para construir un puente. En su cuaderno solo dibujaba “caballos, elefantes y astrágalos”. ¿Cómo era ese cuaderno, qué significaba para el artista, qué significa para la narración?

 

Cuando descubrí las páginas de sus cuadernos, como la que se reproduce en la primera página del libro, me puse muy feliz. ¡Cuántas listas! ¡Cuántos esbozos y bocetos, detalles arquitecturales, versos de poesías, todos juntos! Imaginé mi novela así: como un cuaderno de capítulos muy breves, como dibujos, listas y miniaturas que el lector va pasando, uno tras otro.

 

El episodio es sustancialmente real. ¿Cómo iba a ser aquel puente? ¿Por qué el artista dilataba una y obra vez su ejecución?

 

Me gustan les palabras “sustancialmente real”. Eso significa que le he dado realidad. Lo único que está atestado en las fuentes de la época es la invitación del sultán. Lo demás… Lo demás no lo sabremos nunca. Lo que imaginé, es que Miguel Ángel, como el gran arquitecto que será diez o quince años más tarde, no dibuja un puente así como así. Tiene que integrarse en una ciudad, en las dos orillas que va a unir, y esto requiere tiempo. Necesita entender un poco el lugar donde se va a construir. Por esto tarda un poco en empezar a dibujar.

 

Quería haber dicho que es “sustancialmente real” en la ficción, porque creo que Miguel Ángel nunca estuvo en Constantinopla. ¿Cómo se acerca el artista, que ya acaba de hacer el 'David', al mundo otomano, tan sensual, tan opulento, tan impredecible? Insiste usted muchas veces que vive “estremecido por la emoción”.

 

Creo que Miguel Ángel tiene una sensibilidad fuera de lo común. Tiene una mirada muy especial. Es lo que le permite, creo, entrar en el ambiente otomano. Esto y los guías que tiene…

 

Acaba de publicar 'El alcohol y la nostalgia'. ¿Qué nos puede avanzar sobre ella?

 

Es una “novela de viaje”, por así decir. Es una ficción que escribí primero para la radio francesa que se basa en un viaje que hice hace un año, en el Transiberiano entre Moscú y Novosibirsk. Cuenta la historia de tres drogadictos moscovitas… Es mi novela rusa, un homenaje a Tolstoi, Gogol, Tchejov, Mandelstam, a todos estos autores rusos que fueron tan importante para mí.

 

Me ha gustado esta frase: “La arquitectura es el arte del equilibro”. ¿Podría explicármela un poco?

 

¡Esto requeriría todo un tratado! Es más o menos una frase del gran crítico de arquitectura Argan, hablando de Miguel Ángel arquitecto, tema que se impone poco a poco en la parte final de la novela.

 

La novela es muy bella: está escrita en fragmentos cortos, en veces en forma de narraciones breves que serían micropoemas y hay varias voces. ¿Cómo definiría su novela? En cierto modo, por su atmósfera y por su estructura me ha hecho pensar en 'Seda' de Baricco...

 

Gracias. No sé si tiene mucho que ver con ‘Seda’. Pero lo que quería hacer era una novela, simple, corta, pero a la vez implacable. Como un cuaderno de dibujos, con capítulos breves, casi miniaturas. Pero que estas miniaturas lleven al lector, sin que se de cuenta, a un final potente e inevitable.

 

Lleva varios años en Barcelona. ¿Cómo vive la ciudad, qué piensa de ella? En algunos textos la acusó de ser desaliñada, poco respetuosa con su historia y con sus hombres ilustres como Manuel Vázquez Montalbán.

 

Estoy muy a gusto en Barcelona. Es la ciudad donde más tiempo he vivido con diferencia. Me gustan sus idiomas, sus vistas, su gente. (Sin nombrar al Barça…) Es un buen lugar para escribir, para mí. Me estimula. Es verdad que a veces mis personajes son muy críticos con ella, tal vez más que yo. Exageran. Pero obviamente no todo es perfecto en Barcelona, ni mucho menos: qui bene amat bene castigat, dice el cliché latín.

 

Cuando se habla de usted se le coloca al lado de autores como Celine, Burroughs o Pierre Michon. ¿Son ellos sus escritores más afines?

 

No exageremos, no se me coloca al lado de ellos. Los cito a menudo, incluso salen como personajes de alguno de mis libros. Son mis maestros… Me han dado mucho: placer y libertad a la hora de escribir. Los escritores que me han influenciado son tantos que la lista sería infinita: Thomas Bernhard, Javier Marías, Raymond Carver, Danilo Kis… y sobre todo el desconocido pero imprescindible Miodrag Bulatovic.

FERNANDO BARTOLOME PRESENTA 'CENIZA'

[Fotos de distintas épocas de Vigo de Pacheco.]

El profesor y escritor aragonés Fernando Bartolomé, afincado desde hace algunos años en Vigo y alrededores, como Nigrán, presenta mañana en Zaragoza, en el colegio Mayor Virgen del Carmen su último libro: ‘Ceniza’ (Beta, III Milenio, 2011). El autor de una biografía del Conde de Gondomar y de ‘Goya, príncipe del estrago’ estará acompañado por dos profesores y amigos como Ramón Acín y Mario Sasot. Fernando Bartolomé me envía esta reseña que le hizo Fernando Franco en ‘Faro de Vigo’. ‘Ceniza’ fue presentado en la ciudad gallega por Rexina Vega, la gran escritora Xina Vega, ganadora del Premio Xerais, una mujer de gran talento, lucidez y dulzura que ha explorada las duras historias de la Guerra Civil. Fernando Bartolomé, catedrático de Literatura Española y especialista en el Barroco (con 'Matar al rey' se acercó al mundo de Lastanosa) acaba de jubilarse y se define como el hombre más feliz de la tierra y del mar: "ahora me dedicaré a mi auténtica vocación: la literatura", me decía hace unos días.]  

                      

 

Entre las ruinas de mi inteligencia

 

                                                          

Por Fernando FRANCO. ‘Faro de Vigo’

Recuerdo este verso de Gil de Biedma cuando leo el último libro - Ceniza  - de Fernando Bartolomé, autor entre otros del celebrado Matar a un rey, novela negra ambientada en pleno Barroco, de poderoso pulso narrativo y de la biografía del Conde de Gondomar, El Maquiavelo español, texto definitivo y obligado sobre la vida y hechos del prócer miñorano.

Decía que el verso de Poemas póstumos sería bueno para resumir los nueve relatos de Ceniza, donde su autor en un magnífico ejercicio de memoria va recordando momentos, lugares y tipos que asaltan al lector con intensidad ardiente, con autenticidad lacerante hasta dejarle abrasado.

Dos notas sobresalen en una lectura que se apura desde la primera línea a la última página: la presencia del infortunio cotidiano, de la muerte como personaje y la piedad, la mirada compasiva y fuerte que el autor fija sobre sus personajes a muchos de los cuales les aguarda un  sino incierto cuando no fatal. Decía Cela que todos nacemos con los mismos cueros, pero que el destino juega con nosotros como si fuéramos de cera y nos destina por distintas sendas a un mismo fin: la muerte. Esto recordaba desgranando sin prisa los relatos de Ceniza, sujetos al bastidor del lenguaje cervantino de Bartolomé que conduce a sus personajes hacia las jugarretas del azar. Y es que el combate ineludible con el destino y el salir o no airoso de ese combate, así como la manera en la que quienes los protagonizan sucumban o no a esa lucha contra la propia conciencia o contra el medio hostil, es uno de los temas literarios favoritos de nuestro autor y en el que demuestra sagacidad  y temple para encandilar al lector.

En sus páginas hay de todo. Con pulso delicado y seguro se van trazando peripecias tan dispares como la compartida y amorosa disolución vital de la pareja de ancianos dependientes (Filemón y Baucis), el insensato duelo enológico de dos badulaques antagónicos (In vino ¿veritas?), la tragedia familiar del joven bibliotecario de la sinagoga de Mostar, contada en una tertulia provinciana de la provinciana Pontevedra (Sucedió en Mostar), el sadismo vesánico que provoca la absurda y angustiosa agonía de un sargento de milicias (Campamento San Gregorio), el tesoro navideño del Chato David azotando las calles de Vigo(Otro cuento (triste) de Navidad), la dolorosa insania de la joven madre Helena en las playas miñoranas  (Morituri), el humor que ya no asoma, sino manifiestamente se muestra en la lúcida inconstancia virginal de las tres hermanas zaragozanas (Bendita sea tu pureza), el indestructible valor de los mitos a pesar de sus creadores (El miliciano caído) o la infernal y apocalíptica fantasmagoría que asuela un pueblo de pescadores de ballenas (Punta Balea).

Un pero: algún relato merece novela y si no la escribe  no es por penuria de discurso y falta de habilidad, que ya está más que probada, sino por  sobra de pereza y si no léase El miliciano caído.

Es obligado reseñar el ámbito cercano de algunos relatos. La riqueza de muchas  descripciones de nuestro entorno: aquel Vigo inolvidable y no tan lejano de los años cincuenta y sesenta  o la sugerente pintura de una salvaje playa Ladeira, teatro trágico de una de las mejores historias. Sin duda Fernando Bartolomé es uno de los nuestros, conoce al dedillo cada esquina, cada recanto y taberna, como se decía no ha mucho tiempo.

[Esta foto creo que es Llanos, quizá la más famosa de todas ellas.]

POEMAS DE JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ

POEMAS DE JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ

 

Javier Sánchez Menéndez

Dos poemas de Una aproximación al desconcierto (SIM-Libros, Sevilla, 2011) y un poema inédito.

 

 

 

Suspiros de princesa

 

 

No mentí. Me reprochas día a día

que engañé con mis actos,

que iba a ser más maduro, mejor padre.

Hasta que haría las camas,

amante consumado,

poeta de domingo

tras el aperitivo.

Hombre obediente

y sumamente inculto.

 

Quédate con lo dicho.

Las palabras de ayer

son miseria en tus labios.

 

De Una aproximación al desconcierto (SIM-Libros, Sevilla, 2011)

 

 

Puerto Real, 1967

 

 

La lonja, pescadores, un olor

a sal sobre las redes

y mi padre rondando las esquinas.

 

Las calles, los ruidos del mar

cubren la noche,

y la voz de mi tía

que llamaba mi nombre

una vez y otra vez.

 

Hasta la boda todo fue imperfecto.

Después nadie entendió que quise regresar

y acabé como siempre, con tres años:

caliente y cabreado.

 

Descubrí los sentidos.

No hay brumas en el puerto,

pero hay libertad, arena

y mucho miedo.

 

De Una aproximación al desconcierto (SIM-Libros, Sevilla, 2011)

 

 

 

TINTÍN PIERDE LA VIRGINIDAD EN LA SCALA

 

 

 Ya lo decía Tintín mientras ladrabas:

“Milou, debes latir con propiedad extrema

todo aquello que piensas, buen amigo”.

Pero el pobre fox seguía empeñado

en tomar esa gota de whisky mal vertida

de la falda de Bianca, Castafiori.

 

Irma siempre molesta. Quería atrapar

sus pechos con las manos. El perro,

tan listo zorrero como leal amante,

mordía un dedo del pie y acariciaba

pausado sus pelotas. Bianca gime.

Tintín ha perdido la virginidad en La Scala.

Hicieron el amor sudacamente.

 

De fondo Lakmé. Delibes argumenta,

es muy retórico y a veces hasta cursi.

Léo llora entre las flores. El joven

tiembla y sonríe. Bianca gime.

 

¡Qué mala cara tiene la pollito!

 

 

De un libro inédito. (La foto es de Tom Chambers).

ROSA MONTERO, HOY, EN LOS PORTADORES CON 'LÁGRIMAS DE LA LLUVIA'

ROSA MONTERO, HOY, EN LOS PORTADORES CON 'LÁGRIMAS DE LA LLUVIA'

Esta tarde, a las 20.00, en la librería Los Portadores de Sueños, se presenta la novela de ciencia ficción ‘Lágrimas en la lluvia’ (Seix Barral) de Rosa Montero. Ignacio Martínez de Pisón acompañará a la escritora madrileña en el acto.

  

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA

Estados Unidos de la Tierra, Madrid, 2109, aumenta el número de muertes de replicantes que enloquecen de repente. La detective Bruna Husky es contratada para descubrir qué hay detrás de esta ola de locura colectiva en un entorno social cada vez más inestable. Mientras, una mano anónima transforma el archivo central de documentación de la Tierra para modificar la Historia de la humanidad.
Agresiva, sola e inadaptada, la detective Bruna Husky se ve inmersa en una trama de alcance mundial mientras se enfrenta a la constante sospecha de traición de quienes se declaran sus aliados con la sola compañía de una serie de seres marginales capaces de conservar la razón y la ternura en medio del vértigo de la persecución.
Una novela de supervivencia, sobre la moral política y la ética individual; sobre el amor, y la necesidad del otro, sobre la memoria y la identidad. Rosa Montero narra una búsqueda en un futuro imaginario, coherente y poderoso, y lo hace con pasión, acción vertiginosa y humor, herramienta esencial para comprender el mundo.


Rosa Montero (Madrid, 1951) estudió Periodismo y Psicología y trabajó como periodista para diversos medios de comunicación (Pueblo, Arriba, Mundo Diario, Hermano Lobo, Posible, Fotogramas, etc.). Actualmente colabora en el diario El País, donde fue redactora jefe del suplemento dominical. En 1980 ganó el Premio Nacional de Periodismo de reportajes y artículos literarios y en 2005 obtuvo el Rodríguez Santamaría de Periodismo en reconocimiento a toda una vida profesional. Es autora de las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (Seix Barral, 1983 y 2007), Amado amo (1988), Bella y oscura (Seix Barral, 1993 y 2007), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera), El corazón del tártaro (2001), La loca de la casa (2003, Premio Grinzane Cavour 2005 de literatura extranjera y Premio Qué Leer 2003 al mejor libro en español) e Historia del Rey Transparente (2005, Premio Qué Leer 2005 al mejor libro en español). También es autora del libro de relatos Amantes y enemigos (1998), de obras relacionadas con el periodismo: España para ti para siempre (1976), Cinco años de país (1982), La vida desnuda (1994), Historias de mujeres (1995), Entrevistas (1996), Pasiones (1999), Estampas bostonianas y otros viajes (2002) y Lo mejor de Rosa Montero (2006), y de diversos libros dirigidos al público infantil.

VÍCTOR GUIU, TRES POEMAS

 

 

Hace unos días, durante mi visita a Andorra, saludé al poeta Víctor Guiu Aguilar (Híjar, 1978), uno de los grandes activistas culturales de Teruel y especialmente del Bajo Aragón, dode es técnico cultural y de desarrollo local. Aunque he vivido varios años en Urrea de Gaén y corría todos los días por las huertas, en paralelo al río Marín, hasta Híjar apenas nos habíamos visto. Había leído algunos de sus libros y creo recordar que nos habíamos visto en Valdealgorfa. Víctor acaba de publicar la plaquette ‘La Europa del aborigen’ (Comuniter, 2011), en la colección Resurrección que coordina Octavio Gómez Milián.

 

 

Copio aquí tres poemas del volumen, que se ha presentado recientemente.

 

DE TIRÓN

 

Ya no duermo de tirón,

me preocupa la norma de vernos de rodillas,

agazapados, con relucientes cartillas

y vividas hipotecas,

tele de plasma,

tus vídeos y mis graciosas tardes de limpieza.

 

Ya no duermo de tirón.

Visto lúgubre,

sin embargo ya no me resisto.

 

FRÍO

 

Iba a poner una foto, pero ¿para qué?

Todo el mundo sabe lo que es el frío. ¿No os parece?

El frío es una palabra. Una frase. Un olvido.

O un malentendido.

O querer malentender.

¿No es el frío ese peso absorto en el corazón

del hombre?

¿O las tardes de invierno esperando

primaveras?

Quizá no somos ni eso. O somos eso y nada más.

 

Iba a poner una foto pero

¿para qué?

Todo el mundo sabe lo que es el frío.

 

 

GENERACIÓN 78

 

La Democracia en España; esa vieja puta de grandes pechos.

 

Proclaman, las ínsulas de la desmemoria:

Somos fuimos,

fuimos fiel, al encontronazo,

con la desgracia democrática que nunca nos llamó.

Somos Quintos…

Del 78.

 

*Todas las fotos son de la artista holandesa Ellen Kooi.

AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL, VII PREMIO DE NOVELA 'CIUDAD DE ZARAGOZA'

AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL, VII PREMIO DE NOVELA 'CIUDAD DE ZARAGOZA'

                      El escritor Agustín Sánchez Vidal ha sido galardonado hoy con el VII Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza por su obra 'Esclava de nadie', publicada por la editorial Espasa. El premio, que tiene una dotación económica de 30.000 euros y una escultura en bronce realizada por el aragonés José Miguel Fuertes, le ha sido concedido por el “extraordinario y fabuloso personaje de Elena de Céspedes, el único hermafrodita documentado del siglo de Oro”, según han señalado los miembros del jurado al concluir su deliberación. Asimismo, han indicado que la publicación cuenta con “una gran recración histórica de la época, un lenguaje culto y una lectura apta para todos los públicos, porque es muy entretenida y ágil”. En la presente edición han concurrido un total de 34 obras correspondientes a 22 editoriales. El galardón se entregará el próximo 26 de mayo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Zaragoza.

                      El jurado del Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza ha estado compuesto por Juan Bolea, Almudena de Arteaga, María Corona Iglesias, Santiago Posteguillo, Magdalena Lasala, Luisa Miñana y Alfonso Mateo Sagasta. El jurado, que se ha reunido esta mañana en el salón de actos del museo Pablo Gargallo ha designado también un finalista, Manuel Francisco Reina, por su obra 'La emperatriz amarga', de Roca Editorial, por “su destacada recreación de la Roma de Adriano y Trajano, los dos césares hispanos, y su maravillosa visión intimista y lírica, así como la extraordinaria calidad literaria”.

 

*Nota del jurado y del Ayuntamiento de Zaragoza.

 

Cuando apareció la novela publiqué esta entrevista con Agustín Sánchez Vidal. La repito ahora. Y con ella mi enhorabuena.

 

“Elena de Céspedes

 fue la primera mujer

cirujano del mundo”

 

"El sexo es la clave

del personaje y de

su juicio inquisitorial”

 

 

 

El próximo martes, sale la nueva novela del escritor: ‘Esclava de nadie’ (Espasa), la historia de Elena de Céspedes, una transexual mulata, morisca y esclava que se casó con un hombre y después con una mujer. Llegó a ser una gran cirujana y fue procesada por la Inquisición en 1587.

 

¿Quién fue Elen@ de Céspedes?  

--Se trata de un personaje real. Hermafrodita, por más señas. Y uno de los casos más extraordinarios de coraje en nuestra historia. Alguien que nace esclava, mulata, en un entorno morisco, pobre de solemnidad. Que se casa como mujer y tiene un hijo, para luego participar como hombre en la guerra de las Alpujarras. Y termina contrayendo matrimonio con una mujer y siendo cirujano, con dos títulos. El primer caso que se conoce en todo el mundo de alguien que lo lograse teniendo el sexo femenino, porque el oficio estaba prohibido a las mujeres.

-¿Qué le atrapó de un personaje así?

--Por supuesto el hermafroditismo es esencial, porque lo singulariza ya de un plumazo. También su nacimiento en esclavitud, un tema muy poco tratado en nuestro país. Pero hubo una razón añadida: que el lector actual podía seguir la historia con naturalidad, sin que las truculencias del caso tapasen a la persona. Si hubiera nacido ahora, en Alhama de Granada, Céspedes no tendría ningún problema: habría podido someterse a una operación de cambio de sexo por la Seguridad Social, alistarse en el ejército y, por supuesto, ejercer la cirugía.

 

-¿Qué novela quería escribir exactamente? Abarca la vida completa del personaje

--Al estar narrada desde la doble perspectiva de un proceso judicial y la memoria de Céspedes, puedes detenerte en su vida de una forma selectiva, y eso es muy eficaz para que la acción no se estanque. Además, llevó una vida tan ajetreada que contarla toda habría dado para el doble o triple de páginas. Y yo quería algo sintético, intenso, con mucho nervio.

¿Podría decirse que es, ante todo, una novela sobre la identidad sexual?

--Sin duda. Era una cuestión muy debatida entonces, cuando uno de los discípulos del anatomista Vesalio reivindicaba el descubrimiento del clítoris. Y sigue siéndolo ahora, cuando la transexualidad está a la orden del día, en los titulares de los medios de comunicación.

En la novela no dejan de pasar cosas. ¿Cómo se ha planteado el ritmo del libro?

--Cada momento tiene su propio ritmo. No puedes contar del mismo modo una guerra que el aprendizaje del oficio de cirujano. Pero he pretendido que fuera ascendente, a partir de los sucesos que van marcando al personaje protagonista. De modo que culmina en un proceso judicial en el que lo tiene todo tan en contra que será un milagro que pueda salir con vida. En realidad, fue lo que pasó. Una de las cuestiones que me quitan el sueño es cómo contar las cosas del modo más eficiente y enriquecedor. Lo demás me parece secundario.

¿Era tan importante el arte de la costura en la época?

--Sí, para una mujer que pretendía vivir de su trabajo con cierto grado de emancipación. La costura era de los pocos dignos que estaban a su alcance. Además, la destreza que adquiere Céspedes como tejedora, calcetera y sastre es fundamental para su desempeño como cirujano. Al parecer, era un cirujano excepcional.

Uno de los capítulos más reveladores del libro es la historia de amor con Ana de Albánchez. Elena pasa a ser Eleno…

-Ana de Albánchez es algo deslumbrante en su vida. Todavía en el proceso judicial se transmite ese fogonazo. Incluso estando en la sala de audiencias de una cárcel, ante un tribunal inquisitorial, se deduce esa fascinación. Es el deseo en estado puro, la potencia de la sexualidad femenina en todo su esplendor, una fuerza desatada de la Naturaleza.

¿Cómo ha afrontado la descripción del erotismo?

--La clave de todo el juicio y del personaje es el sexo. O coges ese toro por los cuernos, o no hay historia ni protagonista. Cerca de la mitad del proceso –muy cerca ya del final-- hablan una y otra vez del sexo. Y de forma muy pormenorizada, con los detalles más escabrosos.

Otro gran personaje del libro es María del Caño…

--Cuando decide casarse con Eleno de Céspedes, María demuestra una determinación y valentía admirables. Tiene poco más de veinte años, es una chica de pueblo y se ve envuelta en turbulencias que habrían echado atrás a la más templada. A mí me parece conmovedor que se comportara como lo hizo, sabiendo que podía acabar en la hoguera por apoyar en todo momento a su marido.

¿Cómo valoras la guerra de las Alpujarras? Ahí juega con el mito de la doncella guerrera.

--La guerra contra los moriscos fue una de las más feroces y terribles de este país, quizá sólo superada por la de la Independencia y nuestra última guerra civil. Y el travestismo femenino en los ejércitos europeos, de esa época te deja pasmado. Por aquel entonces se ingresaba en la vida adulta mucho antes que ahora. Se alistaban con 16 y hasta con 14 años. Y muchas mujeres se camuflaban entre estos adolescentes barbilampiños.

Se cita varias veces el ‘Discurso de la dignidad’ de Pico Della Mirandola. ¿Es esa la palabra clave de la novela?

--Sí, y también de la libertad, porque Céspedes nace esclava e hija de esclava. En esa cita de Pico de la Mirandola está seguramente la quintaesencia de esta historia: la dignidad humana entendida como la asunción de una identidad propia, a partir de las decisiones individuales. ¿Necesitamos esperar otros cuatro siglos para proceder en consecuencia con otra serie de reivindicaciones similares?

 

*La foto es de José Miguel Marco.

HOY, RECITAL DE CHANTAL MAILLARD Y ANTÓN CASTRO EN EL PARANINFO, A LAS 19.30

 

 

Esta tarde, dentro del ciclo ‘Los jueves, poesía’, trasladado excepcionalmente a un viernes trece, se ofrece el recital de poesía de Chantal Maillard, autora de libros como ‘Hilos’ o ‘Bélgica’, que acaba de publicarse, y de Antón Castro (yo mismo), autor de ‘Vivir del aire’ y ‘El paseo en bicicleta’. Ambos hablarán de sus poemas y leerán distintos textos. La profesora y poeta Almudena Vidorreta ejercerá de conductora de la sesión que empieza a las 19.30.

 

El poeta y editor y profesor Ignacio Escuín Borao es el director de este proyecto que se desarrolla hoy en la sala Joaquín Costa del Paraninfo.

Estáis todos invitados. Y mil gracias de antemano.

*Arriba, Chantal Maillard, en una preciosa foto, Antón Castro, en Albarracín, y abajo Almudena Vidorreta, sonriente, tal como es: luminosa y alegre.