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Antón Castro

Escritores

OLGA BERNAD: AMOR, ELEGÍA Y MISTERIO

OLGA BERNAD: AMOR, ELEGÍA Y MISTERIO

LA RECOMENDACIÓN. 2

 

OLGA BERNAD O LA POESÍA ALUCINADA

Nunca se sabe de dónde vienen los poetas. Esos seres de carne y hueso que van a la oficina, al supermercado, que llevan los niños al colegio, que fuman un Pall Mall en las terrazas, o un Ducados (si se trata de Ángel Guinda), esos seres tan cotidianos y a la vez extraños que tiene un rara relación con las palabras. Las tratan como a seres vivos o como si fueran la imprescindible herramienta de un sortilegio. O el secreto de la tribu. Olga Bernad (Zaragoza, 1969) tiene algo de fenómeno de internet: era una poeta sigilosa y noctámbula, alguien que escribía sus cosas en cuadernos casi clandestinos, más allá de la medianoche. Un día decidió asomarse a internet y publicar los fragmentos de una novela, y y ahí se fraguó la narración ‘Andábata’ (Paréntesis), pero antes también publicó sus poemas, y así nacería, con gran impacto, ‘Caricias perplejas’ (Fundación ECOEM, 2009), uno de esos libros que están tocados por el embeleso y el dolor, por la lucidez y el deslumbramiento.

Olga Bernad, con ese libro, y no hay exageración en ello, constituyó un pequeño acontecimiento literario en la lírica de Aragón. Hace pocas semanas, aparecía ‘Nostalgia armada’, uno de esos libros sorprendentes que exaltan la escritura poética y que muestran cómo se construye una voz propia. Sorprendente porque está hecho de muchas cosas: de nostalgia, de dolor, de alucinación, de ternura, de libertad creativa. Sorprendente porque propone continuos viajes a la memoria: a la adolescencia, al territorio de los amores soñados, al núcleo de amistades inolvidables, a la elegía, al interior de una clase donde se libra la batalla del poema, de la pasión y de la melancolía. Sorprendente porque está escrito con esa elegancia personal de la autora: desconcertante, libérrima, la elegancia y el pulso de alguien que tiene una complicidad muy particular con las palabras. Esta poeta, Olga Bernad, tiene otro don: la capacidad para crear imágenes vigorosas, imaginativas, inesperadas.

‘Nostalgia armada’ (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2011) es un libro de una belleza dolorosa, es un libro desesperado y sereno a la vez, de un amor tan pletórico como dramático quizá porque tiene el eco de los amores imposibles. Dice: “Armada hasta los dientes te esperaba, / inútilmente armada hasta los dientes. (…) /Algo tiró de mi hacia tu infinito, / no sé si náusea o fuente, no he sabido / reconstruir el curso de su fuerza. / Hasta el final llegué arrastrando el alma; /al final me he perdido: ya soy nada”. La edición, conviene recordarlo, es realmente bonita. Da gusto leer en ella versos como estos: “El día que me marche me iré lejos. / Ya no me quedará ni el mar al frente”. O “En tardes de violencia me ha mirado / con ojos de animal de compañía”.

 

Nostalgia armada. Olga Bernad. La isla de Siltolá: Vela de Gavia. Sevilla, 2011.98 páginas. [La foto de Olga Bernad la ha tomado Manuel Arribas, fotógrafo y diseñador y un gran amigo.]

DAVID MAYOR: ALGUNOS POEMAS

DAVID MAYOR: ALGUNOS POEMAS

 

David Mayor (Zaragoza, 1972), profesor, poeta, melómano y exlibrero, acaba de publicar un nuevo poemario: ‘Otra novela’ (Cartonerita niñabonita), que consta de veinte poemas, un prólogo y un epílogo. Gentilmente, David me envió una selección de sus poemas, que cuelgo aquí con fotos de Andreas Bitesnich.

 

De ’Otra novela’

Por David MAYOR

 

 

Capítulo cuatro

Los libros tienen el poder de hacernos cambiar de sitio.

Apaga la luz y cierra la ventana.

Un muelle, un pasadizo secreto,

la clemencia del recuerdo y el inicio de un sueño.

No estar es el estado perfecto.

Cualquier libro

trata de una aventura.

 

Capítulo cinco

Ni la vida ni la literatura siguen las reglas clásicas:

exposición, nudo y desenlace.

Inconexas y desarticuladas, no se conforman

con lo que tienen entre las manos.

Hay algo más que perseguir: el recorrido

es el dibujo que describen

los días.

 

Capítulo seis

Lo que más amo me deja sin palabras.

 

 

Capítulo siete

Lo contado es esencialmente cierto.

Un hombre soñador y montañas de hielo en el mar.

El Forward

salió con destino incierto,

arrastrado hacia donde todo vale lo que vale,

con un tripulante mensajero:

el amor es lo que parece.

 

 

Capítulo nueve

Fuera hay hielos a la deriva

capaces de impugnar la realidad,

un pedazo de ella.

Y una orca negra sin mancha

de ballena blanca,

otra novela minúscula e íntima

es lo que te espera.

 

Capítulo diez

Polizontes

repitiendo las veces de la suerte

en esa hora tranquila

en que el mundo parece detenido,

se preguntan dónde estarán

las vidas que podrían haber sido.

A. SÁNCHEZ VIDAL IMPARTE EL CICLO 'LA ESPECIE SIMBÓLICA' EN EL PARANINFO

 

 

[En las fotos vemos a Agustín Sánchez Vidal, retratado por Esther Casas. Abajo, a Robert Louis Stevenson, que aparecerá citado, probablemente, en la primera conferencia. En la segunda, entre otros, aparecerá Jorge Luis Borges. Y en la tercera se hablará de los mitos de Hollywood y del arte de contar historias en el cine; he optado aquí por dos mujeres de una asombrosa y perennal beldad: Marilyn Monroe y Rita Hayworth.]

 

CONTENIDO DEL CICLO ‘LA ESPECIE SIMBÓLICA’

 

El escritor y catedrático de la Universidad de Zaragoza, Agustín Sánchez Vidal, impartirá los días 26, 27 y 28 de abril, de martes a jueves, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, a las 19:30 h., un ciclo de conferencias titulado La especie simbólica. El enunciado genérico de este ciclo alude a las razones profundas que nos empujan a contar historias y a escucharlas.

               El primer día, con Las tramas que nos constituyen, se centrará en la revolución de las cuerdas, y su importancia en nuestro proceso cultural. Que va de los textiles a los textos; de las redes neuronales o de Internet a la urdimbre de los relatos.

               El título de la segunda conferencia, La escritura del dios, está tomado de un cuento de Borges sobre los signos que pudieron originar el mundo y encerrar sus claves. Una tentativa a la que se han acercado en nuestros días los científicos que trabajan sobre la Teoría Unificada de la Información y estrechamente vinculada a los laberintos, la Torre de Babel y el “genoma” del Universo.

            La última jornada, dedicada a Símbolos y mitos se abordará el papel que desempeñan las historias en nuestras vidas, desde los relatos homéricos hasta los taquillazos de Hollywood. Porque a pesar de compartir el mismo espacio físico con otras especies, vivimos en un universo paralelo que nos pertenece en exclusiva: nuestro mundo simbólico. En él descansa la capacidad para imaginar realidades alternativas. En una palabra, ser libres.

SERGIO VILA-SANJUAN HABLA SOBRE SU LIBRO 'CÓDIGO BEST SELLER'

LITERATURA. SERGIO VILA-SANJUÁN. El escritor y crítico literario, nacido en Barcelona en 1957, acaba de publicar ‘Código best seller’. Las lecturas apasionantes que han marcado nuestra vida’ (Temas de Hoy), con prólogo de José Antonio Marina.

 

“El best seller aborda temas inesperados

con originalidad y amenidad”

 

“Los autores de best sellers merecen

un diez en imaginación y comunicación”

 

-El concepto best seller es muy polisémico en su expansión. ¿Cómo debemos entenderlo ahora?

Entendemos generalmente por best seller tanto un libro muy vendido como un cierto género de novela extensa, entretenida, en la que pasan muchas cosas y de la que se sospecha que no tiene excesiva calidad literaria. Lo que he intentado con mi libro es explicar que hay best sellers de muchos tipos, algunos son novelas entretenidas sin pretensiones, pero otros son textos tan literarios como El guardián entre el centeno de J.D. Salinger o documentos de importancia humana e histórica como el Diario de Ana Frank. Es importante diferenciar entre “best sellers”, que tienen un éxito rápido, y “long sellers”, que lo consiguen a lo largo del tiempo La mayoría de autores del canon literario, aunque en su día fueran minoritarios, con el tiempo acaban siendo long sellers porque son de lectura obligatoria en la escuela o la universidad, como ocurre hoy con las obras de Valle Inclán, en su día autor poco comercial, o con el Ulises de Joyce.

-¿Cuáles serían sus características básicas, qué debe tener un libro para ser un best seller?

Originalidad y amenidad. Los grandes best sellers abordan temas que nadie esperaba, cogiendo al lector por sorpresa. Pensemos en el tema de la doble personalidad en ‘La pimpinela escarlata’, en el Papa que viene del Este en ‘Las sandalias del pescador’ o en los dinosaurios clonados de ‘Parque Jurásico’: proponen puntos de vista que en su momento resultaron muy sorprendentes. Lo que ya no son originales son las secuelas: tras una novela exitosa de cátaros vienen otras treinta que nos hacen aburrir el tema, después de Stieg Larsson nos sobresaturamos de thrillers nórdicos…

-Desde un punto de vista comercial, ¿cómo se fabrica en un best seller? ¿Qué factores intervienen?

- Hay varias tipos de creación de best seller. El primero es la transmisión “boca-oreja” pura y dura. De pronto la gente empieza a recomendarse un libro de autor desconocido, publicado sin especial promoción, hasta que se pone de moda, y en ese momento la editorial se da cuenta de que tiene un tesoro y le dedica una campaña de publicidad que multiplica su resonancia. Es el caso de ‘Juan Salvador Gaviota’ o ‘Los puentes de Madison’, con los que pasó más de un año desde que aparecieron hasta que se dispararon las ventas. También es el modelo seguido entre nosotros por ‘La sombra del viento’ o ‘El tiempo entre costuras’, publicados sin especial promoción y catapultados por la recomendación de los lectores. Otra forma es la apuesta editorial: los editores deciden desde el principio lanzar una gran campaña de marketing convencidos de que han encontrado un libro con posibilidades. Es lo que ocurrió en Estados Unidos con Lo que el viento se llevó o En España con La catedral del mar. A veces un libro se dispara cuando lo recomienda alguien con mucho peso e influencia: es lo que le ocurrió a La caza del octubre rojo, de Tom Clancy, recomendada por Ronald Reagan. En ocasiones un libro se convierte en best seller porque denuncia una situación injusta o documenta algún tipo de escándalo: es lo que ocurrió en Estados Unidos en el siglo XIX con La Cabaña del tio Tom y su alegato antiesclavista.

 

-Llevaba muchos años trabajando en este campo: ¿por qué le ha interesado este universo, tan denostado?

Cuando tenía doce o trece años, yo era uno de esos lectores omnívoros que se tragaban todo lo que tenían a mano, y devoré tanto a Harold Robbins como a Proust (y prometo que no exagero, a los quince ya tenía leídos los cuatro primeros tomos de A la recherche). Pasé muy buenos ratos leyendo best sellers y siempre me ha interesado buscar las razones de su conexión con amplios grupos de lectores. Además pienso que en Europa el tema apenas se ha estudiado, a diferencia de en EEUU, donde autores como Stephen King o John Grisham han generado simposios y estudios por su influencia en el imaginario popular. Aquí a Gironella o Vazquez Figueroa o se les olvida o se les ningunea, a pesar de ser de los pocos escritores españoles que vendieron millones de ejemplares de sus libros en épocas editorialmente mucho más endebles. Fui acumulando mucha documentación sobre el tema y hace un par de años José Antonio Marina, que investiga desde hace tiempo la dimensión social de la lectura, me animó para que hiciera una síntesis.  Sin Marina, que lo ha prologado, Codigo best seller no existiría.

-Parece que el best seller, en realidad, ha existido siempre: los libros eclesiásticos en la Edad Media, ‘El Cantar de Roldán’, incluso ‘La Divina Comedia’…

Claro, siempre ha habido obras de éxito que despegan de los demás libros en oferta porque resultan más atractivos para el lector. En la Edad Media, entre la superabundancia de obras religiosas, destaca La leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine porque es una recopilación de Vidas de Santos muy amenas, narrativas y cargadas de anécdotas. Lo que hoy llamamos novelas de género, libros que son populares porque el lector conoce desde el principio las reglas de juego que se van a seguir, también tienen una larga historia: pensemos en las novelas artúricas medievales, o en las novelas góticas del siglo XVIII y XIX, cuya sensibilidad se ha mantenido hasta el presente.

Manejas distintas fuentes, entre ellas wikipedia, y sugieres los libros más vendidos de la historia. Recuérdanos los cinco primeros con sus apabullantes cifras, y si quieres comentar algo, apostillar, definir algún concepto, mejor.

Los cinco primeros grandes superventas de todos los tiempos serían La Biblia, El libro rojo de Mao, El Corán, un diccionario chino (el Xinhua), y la Historia de dos ciudades de Dickens. Los tres primeros representan al libro vinculado a una religión o un credo político, por tanto de compra más o menos obligatoria para el creyente, que es un tipo de superventas no espontáneo y que yo prácticamente no estudio en mi libro. El cuarto y el quinto ejemplifican el libro práctico y la novela absorbente, que sí son categorías relevantes de la historia del best seller, que se mantienen hasta nuestros días.

¿Qué indicios de la sociedad lectora y de la cultura da el consumo de best sellers? ¿Se pueden extraer conclusiones de algún tipo?

Te responderé con las palabras de un analista inglés, Andrew Blake:: “Si Harry Potter es un héroe de nuestro tiempo, es principalmente por su efecto sobre los hábitos de lectura de los niños británicos”. Históricamente, donde primero aparece el best seller moderno es en las sociedades que más valor brindan a la lectura: Inglaterra, Francia, Alemania y EE.UU. Allí donde más se desarrolla la lectura popular también es donde más se desarrolla la lectura en general, y donde se consolidan las redes de librerías y bibliotecas, así como la industria editorial; en suma, se fortalece un ecosistema lector… Se empieza leyendo lo fácil y se acaba leyendo lo difícil.

Charles Dickens.

 ¿Cuál sería la relación entre calidad y cantidad en el best seller?

Generalmente un autor consigue prestigio a partir del aprecio de minorías lectoras influyentes. Si ese mismo autor se pone de moda y alcanza ventas masivas se le suele achacar que ha perdido carácter y se ha desvirtuado. Se da una especie de relación sociológica inversa entre éxito y prestigio, y no hay muchos escritores que hayan conseguido ser a la vez muy prestigiosos  y muy comerciales, como ocurre con García Márquez o J.D. Salinger. Pero el tema de la calidad es muy relativo: si hablamos de la belleza formal de la prosa o de la innovación estructural, que es lo que generalmente preocupa a la academia, resulta evidente que no son característicos de muchos superventas. Pero si hablamos de la calidad imaginativa o de la capacidad de comunicación, a autores como Michael Crichton, John Grisham y tantos otros hay que darles matrícula de honor.

J. D. Salinger.

Ha leído y releído 70 best-seller publicados en los últimos 200 años. ¿Qué te ha sorprendido, qué tipologías has encontrado, cuál ha sido como una sorpresa mayúscula?

Lo que más me ha sorprendido es constatar lo bien que aguantan la relectura muchos de ellos: ha sido un gran placer releer Corazón, de Edmundo de Admicis, o abordar por primera Trilby de George du Maurier. No es extraño que haya tantos best seller para adultos del siglo XIX y XX que se hayan reciclado como clásicos juveniles, de Dumas a Conan Doyle y de Beau Geste a El prisionero de Zenda.

¿Por qué no debe estar acomplejado, por decirlo así y en caso de que lo estuviera, el lector de Dan Brown, Ken Follet o Stieg Larsson?

Leemos básicamente por tres razones diferentes: por placer estético, para informarnos y para entretenernos. Las tres son perfectamente legítimas. Los best sellers suelen combinar elementos de la segunda y la tercera categoría, y a veces también de la primera. ¿Por qué vamos a renunciar a ellos, con los buenos ratos que no han brindado?

JK Rowling.

Otra cuestión. Quizá uno de los best-sellers aragoneses de todos los tiempos sea ‘La tesis de Nancy’ de Sender o el ‘Calendario zaragozano’. Cualquier detalle que hayas observado en relación a Aragón, muy agradecido.

Hay un tipo de best sellers interesante, que es el de aquellos libros que acaban funcionando muy bien fuera del contexto y del tiempo en que fueron creados Cuando yo vivía en Boston, en 1991, me chocó ver que en EE.UU se ponía de moda una traducción inglesa del Arte de la prudencia de Gracián, en una edicion adaptada para usos de los ejecutivos, que vendió más de 50.000 ejemplares. Otro libro relacionado con Aragón que ha tenido difusión importante es El manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki, todo un long seller internacional.

Ramón J. Sender fue un autor popular, con buenas ventas en los años de la Republica. Pero el rango de autor “best seller” se lo dio el premio Planeta que ganó en 1969, no olvidemos que este galardón durante mucho tiempo marcaba la novela de mayor venta del año en España. A Sender esa categoría de superventas se la revalidó la adaptación televisiva de Crónica del Alba, que relanzó espectacularmente sus ventas como le había ocurrido a Torrente Ballester con Los gozos y las sombras. Y ya que hablamos del premio Planeta, no olvidemos que el segundo que se otorgó fue a parar al escritor y médico zaragozano Santiago Lorén.

 

*Un resumen de esta entrevista apareció el lunes en 'Heraldo de Aragón'.

'MEMORIA': CUENTO PABLO LORENTE

 

El profesor, crítico literario y narrador Pablo Lorente Muñoz acaba de publicar en el sello Eclipsados su primer libro: ‘Relatos desde ninguna parte’. Hace unos días me enviaba este relato del volumen.

 

 

MEMORIA

Por Pablo LORENTE MUÑOZ

Había pasado los dos últimos años de su vida estudiando las oposiciones para Abogado del Estado. Tras una brillante carrera de Derecho, leyendo un día el periódico El Independiente, había decidido presentarse a aquellas oposiciones y sacarlas siendo el primero del país costase lo que costase. Seguramente, las prácticas impagadas o los varios años de becario, motivaron su decisión. Además, estaba seguro de que su mente prodigiosa sería su baza más importante.

Desde el primer mes de colegio, Julián Castro, se había dado cuenta de que su cabeza podía retener hasta los datos más inverosímiles, en su primer examen de Historia, la profesora le creyó superdotado porque su alumno había reproducido hasta una errata que aparecía en el tema. El método de Julián era tan sencillo como eficaz, miraba el ángulo inferior de la página y memorizaba el número de hoja, a partir de ahí fotografiaba mentalmente la estructura de la página y posteriormente leía la explicación. En la gran mayoría de las ocasiones no entendía absolutamente nada de lo que allí ponía, simplemente, maquetaba en su mente lo que decía y lo retenía palabra por palabra, letra a letra, sin ninguna confusión, sin ninguna duda.

Usó ese mismo método para memorizar las Páginas Amarillas y ganar un concurso nacional de niños prodigio, también para tocar sin pasión alguna las obras completas de los clásicos del Barroco al piano y ser considerado un maestro del instrumento con 13 años. Sin embargo, esa misma habilidad anulaba la mayoría de los sentidos prácticos para la vida, pues todo aquello que escapaba a su mente fotográfica, dejaba de tener sentido y validez.

Acabó la carrera de Derecho con 20 años y muy pronto, el propietario del despacho de abogados se dio cuenta de que su supuesta inteligencia superdotada era simplemente una farsa de la naturaleza, pues Julián se mostraba incapaz de ordenar los pensamientos, tener cualquier tipo de empatía con los clientes o ser útil para esclarecer un caso que escapara al ordenamiento jurídico que aparecía redactado en las leyes. Así que lo fue usando como  enciclopedia andante, porque lo único cierto, es que Julián almacenaba una capacidad absurda de datos.

El día que decidió presentarse a la oposición se despidió de su jefe con un leve apretón de manos sin apenas escuchar el consejo que le dio: “Mucho ánimo y piensa muy bien en el sentido de las leyes”.

Julián bajó aquella tarde a una librería especializada y compró los temarios oficiales, a los dos meses, había memorizado completamente todas y cada una de las páginas. Durante el primer mes de su propósito, olvidó llamar a una chica con la que salía hacía algún tiempo, sólo cayó en su ausencia cuando se la encontró por la calle y ella lo miró con una extraña mezcla de desdén y angustia.

Lejos de sentirse mal por ello, comprobó con placer que no encontraba su nombre en su memoria, enterrado por la ingente cantidad de datos acumulados a modo de fotografías, que conforme iban llegando, iban arrinconando en un oscuro sótano de su mente las fotos pasadas, antiguas. Ni siquiera miró a la chica directamente, aunque la última mirada de reojo le bastó para ver asomar una lágrima en los ojos de ésta. Ni siquiera devolvió el saludo, olvidada quizá hasta la capacidad de habla, siguió adelante, caminando más rápido y cuando se sintió seguro detuvo un poco el paso, miró a su alrededor asustado por primera vez en su vida e intentó recordar la cara de su mejor amigo del colegio, no pudo, tampoco pudo recordar cómo se inscribió en aquel concurso ridículo de memoria, tampoco el escenario de su primer concierto de piano y se empezó a preocupar.

Pero a la mañana siguiente todo siguió como hasta entonces. Día tras día, repetía una y otra vez todo el temario, con las leyes: BOE 347 2005 corregido en el BOE sobre… y así  sucesivamente. Y ese trabajo, junto con los muchos libros que le prepararían para la prueba de la entrevista con el tribunal, sacando más y más fotografías.

Quedaban pocas horas para el examen, debía madrugar, pero antes comprobó de nuevo que no había ni una sola fisura en su método, recordaba todo punto por punto, cada coma, cada número de página, cada artículo de la Constitución, cada número de BOE, BOA, BOJA, BOPV, con su fecha y registro, todo, absolutamente todo.

Cuando hubo comprobado que lo sabía todo eran las 4 de la mañana, metió al armario el traje negro, la camisa blanca a estrenar y la corbata de un color discreto que alguien le había regalado alguna vez, no recordaba quién ni en qué situación. Se acostó y quitó las pilas al despertador.

Por nada del mundo quería despertarse para ir al examen.

 

 

*Las dos fotos son de Joan Colom.

POEMAS DE SERGIO GÓMEZ GARCÍA

[Sergio Gómez García (Valencia, 1976) ha sido el ganador del Premio de la Delegación de Gobierno con su libro ’60 gramos’ (Cajalón y otros). Reside en Zaragoza, donde es profesor de Enseñanza Secundaria. Gentilmente me envía una poética, un poema inédito y algunos fragmentos del poemario].

POÉTICA

 

Alguien se cuelga en la penumbra.

 

 

Hirvió la cuerda y la estiró para evitar imperfecciones.

La lubricó con jabón para un deslizamiento suave que evitara que el nudo se deshiciera al caer.

Hizo una ese con la soga.

Rodeó un bucle con uno de los extremos dejando el otro bucle atrapado.

Fue dándole vueltas, hasta 10.

Estiró del extremo libre.

Apretó el nudo

Se subió a una mesa.

Ató el otro extremo de la cuerda a un gancho bien sujeto en el techo.

Introdujo la cabeza por el agujero del nudo y lo ajustó para que no se escapara la cuerda.

 

 

Alguien escribe “horca”.

                                          Su sombra se balancea en el folio en blanco.

   

POEMA MUERTO

 

Se pregunta quién mirará la foto viva                        si perfilará las cejas                 y peinará con laca                   para imitar el estilo                         quién afeitará              lo hará con cuidado                            quién masajeará la carne artificial                      en busca del color                   si cortará las uñas                   en marea de piel                     y taponará los oídos                              si instalará el plástico de la mirada                            para qué servirá la digestión                                    cómo recogerá los pensamientos        y las heces                              y los líquidos                           quién lavará                el cuerpo desnudo                  sobre la camilla metálica                    si lo colocará como un niño espera en el feto                                y lo mirará en posición                       de comenzar a morir.

 

DE 60 GRAMOS

00:12.

LA FUENTE DE SANGRE.

 

el pulso repetido         huye de las venas                    la sangre de Baudelaire inunda las avenidas              corriente del corazón desnudo

recuerdo de próximos lechos             embriaguez de los números                labios encinta  cielos irónicos de los bulevares

el océano desciende hacia el muelle               tras él crecen uñas en el asfalto

             el mar llega al mar                 el pulso repetido       

 

 

 

 

00:17.

 

La piedra duerme

sobre el cristal que ha roto.

Entran los pájaros.

 

El tiempo es su sonrisa 

sobre las plumas huérfanas. 

 

*Todas las fotos son de la fotógrafa gallega Rebeca Saray.                             

UN BORRADORES MUY LITERARIO

REDIFUSIÓN DE 'BORRADORES' HOY SÁBADO A LAS DOCE

Borradores redifunde hoy sábado, a las 12 horas, un programa especial de literatura, en vísperas del Día del Libro, que en esta ocasión se ha adelantado al domingo 17 de abril. Los invitados al plató son el cantante y compositor Javier Almazán, Copiloto, que publica un nuevo disco: ‘El inicio, el desencanto y el círculo de confianza’, del que interpreta, acompañado por Javier Polo en las percusiones, ‘Ya me conoces’ y ‘Salvar el día’. Visitan el plató Joaquín Carbonell y Roberto Miranda, que hablan de ‘Aragón sin empalmes’. Y los restantes invitados son: Francisco Ferrer Lerín, autor de ‘Familia como la mía’; Aurora Egido, ‘El águila y la tela’, estudios místicos; Luis García Jambrina, autor de ‘El manuscrito de nieve’, y Daniel Gascón, que firma ‘La vida cotidiana’.

ÁNGEL GUINDA: SEÑOR DE LA POESÍA

ÁNGEL GUINDA, UN POETA CON ESPECTROS

 

[Ángel Guinda recibe esta tarde el Premio de las Letras Aragonesas 2010, en el Museo Pablo Serrano. Hace unas semanas publicaba un libro-confesión, un libro-río de acento surrealista: ‘Espectral’ (Olifante)]

 

Ángel Manuel Guinda Casales, Ángel Guinda, recibe esta tarde, a las 20.00, en el Museo Pablo Serrano el Premio de las Letras Aragonesas 2010. Guinda, nacido en Zaragoza en 1948, encarna al hombre que ha vivido la poesía como una urgencia, una condena, una necesidad y una exaltación de la vida. ‘Vida ávida’, ‘Claustro’, ‘Biografía de la muerte’ o ‘Conocimiento del medio’ son algunos de los títulos básicos de un poeta muy particular: existencial y desgarrado, poeta en convivencia con la muerte, poeta metafísico y de la introspección más doliente, poeta social, satírico, comprometido, poeta visionario. 

Ángel Guinda es un poeta marcado la noche y sus espantos, pero también por la vocación de utilidad, por la ironía y el humor. Se ríe hasta de su sombra y en un poeta del drama íntimo y de la alucinación, como él, ya es reírse. Hace unas semanas publicaba ‘Espectral’ (Olifante. La casa del Poeta, 2011), un largo poema en prosa que es un viaje a la raíz, un viaje a las tinieblas, una indagación en lo que somos, en los que seremos y en los fantasmas reales e imaginarios que persiguen al escritor: desde la madre muerta cuando le dio la vida hasta Zaragoza, desde el amor, la idea del suicidio al tabaco. El libro nace de una obsesión y de una iluminación: es un viaje al corazón de la noche, es un atravesar la claridad de la existencia sabiendo que la muerte acecha, y la desdicha, y las pesadillas. Y los amores turbulentos.

Ángel Guinda es un Poeta en el sentido más extenso de la palabra. Un poeta y un hombre generoso. No solo ha alimentado su obra, sino que ha difundido la obra de los otros, como crítico, traductor, como antólogo y director de revistas: pensemos en Cecco Angiolieri, en Álex Susanna, en Ana Cristina César, en Teixeira de Pascoaes, en Florbela Espanca, en las poetas aragonesas de los últimos 60 años, a las que ha recogido en su antología ‘Yin’. Y además, poeta de variados registros, pariente de poética de Baudelaire, León Felipe, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, Ángel Guinda también es un eslabón decisivo en la historia de la poesía aragonesa: él ha asimilado el magisterio de autores como Ildefonso-Manuel Gil, Miguel Labordeta, Julio Antonio Gómez, Luciano Gracia y Rosendo Tello, y a la vez ha abierto caminos para sus contemporáneos y grupos más jóvenes: desde Joaquín Sánchez Vallés y José Verón Gormaz, Manuel Vilas y Fernando Sanmartín hasta David Mayor, Olga Bernad, Carmen Ruiz, Ana Muñoz o Juan Marqués. Ángel Guinda es lo más cercano que tenemos a un poeta popular sin dejar de ser intenso, oscuro, diáfano, sin dejar de proclamar que “querría morirme de pie como los árboles”. 

 

 

 

“NO DEJO DE SUFRIR CON LOS QUE SUFREN”

Ángel Guinda señala que "Espectral’ (Olifante) es un libro de viaje hacia la muerte desde la más implacable resistencia a morir”.

 

Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) recibía el pasado mes de diciembre el Premio de las Letras Aragonesas por “el valor de una obra poética importantísima dentro de la historiografía literaria aragonesa, fundada en la poesía española pero expresada con un lenguaje renovador adherido a su compromiso estético y humano”. Ese galardón coincidía casi con la aparición de la antología ‘Yin. Poetas aragonesas, 1960-2010’ (Olifante), preparada por él. Ahora, el autor de ‘Vida ávida’, ‘Claustro’ o ‘Conocimiento del medio’ publica uno de sus libros más complejos y ambiciosos, de un elevado nivel léxico y conceptual:’Espectral’ (Olifante. La Casa del Poeta. Zaragoza, 2011. 96 páginas), que llega estos días a las librerías y que se presentará el día tres de febrero en el Teatro Principal. El poeta, profesor, crítico literario y traductor explica las claves del poemario, de su escritura, de su vida y de las sombras que le persiguen.


¿Cómo se gestó ‘Espectral’?

Una noche de enero del año pasado, en Madrid. En una cafetería próxima al Museo Sorolla, mientras bebía un gintónic, contemplaba fijamente la calle a través de una imponente cristalera. Veía los enormes los faros de los coche, como fanales estallándome en los ojos, y recordé un poema de hace veinte años que ha sobrevivido a mis retractaciones; se llama ‘Desierto’ y dice: “Camino / sobre antorchas de silencio. / Oigo sombras: / son los pasos del sol.” Comencé a escribir.


¿Cuál era su estado de ánimo, qué zozobras le marcaban? ¿Dónde quería ir?
Mi estado de ánimo era y es feliz y vitalista… La procesión va por dentro. Desde niño tengo muchos miedos, cada vez más con el paso del tiempo: pánico a mí mismo, sobre todo; a las apariciones (que las he tenido), a desaparecer, a la voz de los muertos, miedo a abandonar, a ser abandonado, a la soledad, al dolor, a la decrepitud, a molestar a quienes amo, a soñar, a desear, a viajar solo por el mundo sin conocimientos de inglés… Quería ir al infinito, a la eternidad, a la nada.


¿Qué ocurrió durante la escritura? ¿Cómo fue en un sentido físico, de horarios, a mano o a máquina, qué leía, etc.?

Este poema lo he escrito en estado de trance, de arrebato, poseído por mis fantasmas, obsesiones y recuerdos personales. Lo he reescrito numerosas veces. Me levantaba temprano y comenzaba a pensar, a sentir, a evocar, a redactar a mano en el primer papel que encontraba y, permanecía atrapado hasta las diez de la noche. También en el Metro, en el autobús, en plena calle… De madrugada, me despertaba sobresaltado por una pesadilla y volvía a la carga: me levantaba, y a seguir. En esa época leía ‘Introducción a la metafísica’, de Bergson; ‘Manual del perfecto ateo’ (Anónimo), libros de parapsicología como ‘El otro lado del hombre’, de Miguel Lucas; libros de astrofísica… En poesía he releído a Dante (una de sus versos encabeza el libro), Pere Gimferrer, el Leopoldo María Panero de la primera época, Dylan Thomas, y también me he releído. Sigo el programa radiofónico ‘Milenio 3, de Iker Jiménez’.

Me quedo un poco desconcertado. ¿En qué momento supo qué libro quería hacer?
Aquella misma tarde de invierno en la cafetería.


Vayamos con el resultado final. ¿Qué libro cree que ha escrito?

Tal vez un libro de viaje hacia la muerte desde la más implacable resistencia a morir, desde el vitalismo más atroz y despiadado. Un memorámdum existencial y poético, un testamento: “Os dejo a todos cuanto no he vivido”.


¿Cabría decir que aquí está Ángel Guinda, por completo, pero de otro modo?

Sí, pero fundamental y literariamente aquí está el dramatismo de mi propia experiencia de la poesía frente al anecdotario de la poesía de la experiencia como corriente actual.
De entrada podríamos decir que el libro es un autorretrato, un vómito, un ejercicio de desnudez y a la vez el libro de alguien que pertenece a un contexto social (un paisaje exterior y una época), y a sus sombras.Todo eso más la interiorización del mundo exterior, más determinados aspectos inexplicables que surgen del proceso evocador, de la exploración del misterio y de lo desconocido que llama a nuestro espíritu para un mayor reconocimiento propio.


¿Es consciente de que se trata de su libro más complejo, sobre todo de imágenes y de estilo literario, de metáforas, de enumeraciones, de registros verbales?

Lo he intentado. Por una parte he querido combatir uno de los tópicos de la literatura aragonesa: su carencia de imaginación. Por otra, he procurado expresarme y comunicarme en un lenguaje radicalmente poético, con figuras del realce expresivo como las citadas por usted más la sinestesias o confusiones sensitivas (secuela de mi experiencia con el LSD y otras sustancias psicotrópicas), las paradojas, antítesis, hipérboles, comparaciones…

Es un libro de imágenes de un observador del dolor ajeno, ¿no?
Toda imagen es una reproducción pero también una modificación idealizadora del referente. No dejo de sufrir con los que sufren.


Es un libro de lo cotidiano, de las pequeñas cosas, pero también de la trascendencia, del más allá. Un libro donde se habla mucho de la eternidad.
‘Espectral’ es una peregrinación meditativa desde lo natural a lo sobrenatural pasando por lo preternatural y paranormal.


Después de escribir un libro así, ¿ya se puede contestar qué es la poesía?
Además de palabras sin apenas palabras, intensidad frente a extensión, la poesía, como la belleza, es una aparición: unas veces constatación de la realidad, otra conspiración contra ella; a veces espejo y a veces espejismo y, siempre, una iluminación.

Dice: ‘Yo vivo en una nube de tabaco, la más lenta estrategia de suicidio. Oigo desafinar la orquesta de mis bronquios. El humo que respiro raspa como estropajo, lija como flor de alquitrán, tapona la roja arboleda de mi pecho y me ahoga’. ¿Es un homenaje a la ley antitabaco o expresas el drama del fumador que no puede dejar de fumar?

Más bien esto último. Patológicamente, desde hace cuatro décadas soy fumador compulsivo de dos paquetes diarios de cigarrillos. Una adicción terrible para la salud. Una instintiva técnica de autodestrucción. Es la única droga que no he conseguido superar.

¿Cuál es su postura ante la ley? ¿Es, como dicen algunos, una nueva forma de inquisición?

Conflictiva y contradictoria: como el poeta, como la vida misma. El ácrata idealista que llevo dentro se rebela contra determinadas leyes (de tráfico: me quedan cuatro puntos en el carné de conducir; antitabaco: fumo a escondidas en algunos lugares públicos) Pero el demócrata que soy me invita a respetar la ley y a pagar las multas cuando la incumplo.

Todo el libro posee un tono de búsqueda desesperada. ¿Por qué?

Búsqueda del yo, del yo épico disuelto en el yo lírico. Necesito ser dueño de mi identidad personal en tiempos en los que el Estado deshace individuos para hacer ciudadanos, el Poder nos anestesia para debilitarnos y la globalización nos uniforma para desunificarnos, desunirnos, y, en definitiva, desintegrarnos en seres despersonalizados.

El libro tiene la atmósfera de un diario, de un diario de viaje al interior y con el exterior. ¿Ha sido adrede?

Se trata de una expedición desde la oscuridad a las tinieblas por caminos de luz y ruido; desde el estruendo hacia el silencio, desde aquí y ahora al más allá y al mañana. Un libro testimonial, un memorial de sucesos personales tan impactantes como inolvidables, una agenda de acontecimientos que me han fundado, de técnicas de escapismo (como ciertas drogas) que me han confundido y colocado al borde del abismo.


Dice usted: “¿Mi vida es ya ese torpe buey tan lento, este viejo tractor que no se pone en marcha?” ¿Es esto pesimismo, retórica, temor a la vejez?

Pesimismo lúcido. Un eufemismo del acabamiento.


Siempre identifica la palabra y la vida. ¿Ha vivido así? ¿Qué habría sido de Ángel Guinda sin palabras?

Exactamente: escribir como se vive, escribir como se es. He intentado hacer vida la palabra y hacer palabra la vida. Vivo el silencio y convivo con las palabras. Sin ellas no sería nada, sería nadie, o acaso el misterio y la suprema sencillez de una piedra o una gota de lluvia.

¿Con cuántas sombras, con cuántos fantasmas, con cuántos espectros viaja Ángel Guinda?
Las sombras de cuanto he tenido y arrojé al pasado, de cuanto he perdido por no saber encontrarlo hacia el futuro; y todo lo presente me parece espectral como un mundo en el que no quiero vivir. No paseo, floto; y más que pensar necesito, como Larra, aniquilar para transformar.

Siempre me llama la atención por qué un hombre como usted, rebelde, pícaro, con mucho sentido del humor, es también un hombre trágico, atormentado, que convive con la muerte… ¿Tiene una respuesta Ángel Guinda?

Ante los demás, para no torturarles con mis tormentos, despliego la sonrisa, la carcajada y la ironía desdramatizadoras. Ante mí mismo me muestro cejijunto y torturado, como en el fondo soy.


¿Tiene la sensación de que ‘Espectral’ es el gran libro de su vida, el gran libro de su producción lírica?

Salvador Espriu me enseñó a vivir la creación poética como un aprendizaje. Intento hacerlo mejor constantemente. ‘Espectral’ no deja de ser un libro pequeño repleto de grandes cuestiones. Lo que me preocupa más es pensar qué puedo escribir, si es que sigo escribiendo, en adelante.


Siempre ha sido un defensor de la poesía útil. A la luz de ‘Espectral’, ¿dónde se asienta la utilidad de la poesía?

En su incitación al desconocimiento de la realidad adversa mediante la fuerza y posibilidades de la imaginación. En la invitación a la serenidad en los temas y momentos más graves de nuestra existencia.


¿Por qué ha escrito? ¿Por qué escribe? ¿Para seducir a sus cuatro mujeres, para contentar a sus suegras, para ser más famoso y tener discípulos…, para enloquecer con la belleza de algunas palabras? ¿Para encontrarse?

Para sofronizarme y para no morir. Para enloquecer de lucidez, para huir de la realidad con la imaginación y la existencialidad de las palabras. Las palabras son seres vivos, semillas cargadas con el silencio de los mundos. Rosendo Tello no se cansa de decir que soy un seductor; Carmen Sender, que fue mi profesora, dijo que soy un creador de lenguaje; Manuel Martínez Forega: un romántico; el escritor y periodista Roberto Miranda: un heterodoxo; mis mujeres: un anciano muy niño; y mis suegras: un yerno cariñoso.

 

*Las fotos de Ángel Guinda pertenece a José Miguel Marco, fotógrafo de Heraldo. la foto de la entrevista, que copio aquí de nuevo, es de David de Francisco.l