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Antón Castro

Escritores

'CUADERNO DE NOCHE' DE INKA MARTÍ

Inka Martí, editora de Atalanta con su marido Jacobo Siruela, acaba de publicar un libro de ficciones: ‘Cuaderno de noche’ (Atalanta, 2011. 160 páginas), con prólogo del propio Jacobo. El volumen recoge sueños, de extensión más bien corta, desde el año 2000 hasta este mismo año 2011. Es un libro de carácter fantástico, marcado por algunas obsesiones: los animales, especialmente las serpientes, y pródigo en muertes, apariciones, confusas regiones, bosques y algunos amagos de textos que pueden leerse como fragmentos de un autorretrato onírico.

El próximo jueves, en la librería Cálamo, conversaré con Jacobo Siruela y con Inka Martí en torno a los cinco años de Atalanta y a dos de sus libros: ‘El mundo bajo los párpados’, de Jacobo, y ‘Cuaderno de noche’ de Inka, aparecidos en el sello Atalanta.

 

Copio aquí algunos textos de Inka Martí del libro que sale estos días a la calle:

 

EL ANILLO

Me regalan un anillo antiguo. Tiene una piedra lunar en el centro y a los lados dos triángulos de amatista que refulgen como una nebulosa en el Universo.

 

SERPIENTES

En varias ocasiones sueño con esta imagen:

Un perro al que le sale una serpiente por la boca.

 

BESOS

He soñado que salía con J a un jardín: era de noche. Nos besábamos, pero nunca antes había sentido la sensación de esos extraños besos. Sentía la saliva pasando de una boca a otra como si fuera un néctar de plata. Era una sensación de infinito amor. De un amor tan profundo que nada tenía que ver con una sensación, ni con un placer o sentimiento terrenal. Eran besos de otro mundo.

 

EL CAMPO DE OLIVOS

Estoy en un campo de olivos. Anochece. De cada árbol penden varias serpientes.

 

LOS SARCÓFAGOS

Estoy en casa donde se rueda una película en la que soy actriz. El escenario tiene tintes de película de los años cincuenta. Me enseñan la siguiente escena que vamos a rodar, en la que dos inmensos sarcófagos futuristas de cristal ocupan todo el escenario. Son como dos naves espaciales.

ERNESTO SÁBATO HA MUERTO

 

Alfredo Castellón me llama y me dice que ha muerto Ernesto Sábato.

Lo busqué cuando estuve en Argentina en 2009.

Me dijeron: ya no quiere ver a nadie. Está viejito, encerrado con su pintura

Y con sus demonios. Lo protege Elvira.

Siempre lo he visto como un hermano de Dostoievski,

como un pariente de Kafka,

Como un ahijado de los surrealistas y los expresionistas.

Sé que le gustaban Matta, Óscar Domínguez, Otto Dix,

Y Francisco de Goya y sus pinturas negras.

Era lector constante de Pessoa. Redactó el manifiesto ‘Nunca Más’

Y entendió el mundo como un laberinto donde existe la ceguera.

Decía que el hombre “es el animal más siniestro”.

Tuve un profesor que lo explicaba muy bien. Tenía todos sus libros

Subrayados y que sentía una gran inclinación

Por ‘Sobre héroes y tumbas’. “Si lees ese libro con atención,

De regreso al mundo de los vivos serás otro”, me dijo.

Yo soy más de ‘El túnel’

Y soy, sobre todo, de ‘El escritor y sus fantasmas’

Y de un libro que he vuelto a repasar: ‘España en los diarios de mi vejez’:

Me gusta su humanidad, su compasión, su ternura.

Parece otro. Le conmueve todo: hasta un joven que se despide de sus amigos.

Hasta los amores soñados y perdidos en el sueño.

Me gusta mucho porque se reencuentra con el arte de Morandi

Y ahora, cerca de la centuria, se siente conmovido por él.

Lo ve de otro modo. Me gusta todo lo que dice cuando va a casa de Saramago:

De golpe, fascinado por Pilar del Río, transcribe en portugués

Un texto breve, intenso, de enamorado y cómplice, de su amigo José

Sobre ella. Es todo muy bonito. Y sincero. Están sobre los volcanes.

Y también habla de Joaquín Sabina: dice que no desentonaría

En una tertulia con los viejos compositores de tangos.

Este Sábato

-tan parejo al que deslumbró a Marisa Madieri y Claudio Magris,

Al que conversó con  Borges, al que vivió en una casa sin agua ni luz

En una quinta tras regresar de Europa-

Este defensor de las pequeñas cosas en vísperas del adiós

Me resulta muy conmovedor. Cercano.

Y me ha dado pena su muerte: mientras Alfredo Castellón

Me explicaba su muerte yo miraba al cementerio de San Lorenzo.

Me encantaría que lo enterrasen aquí:

Más de una vez iría a ver su tumba y leería ante ella:

“Al anochecer salimos a caminar.

Estaba embargado de una profunda emoción, sin duda hecha

de tristeza por el paso de los años, pero también de gratitud

por lo que la vida me ha dado, y me sigue dando”.

POEMAS DE PAULA M. GALLARDO

[El poeta Ángel Guinda, rastreador de fantasmas propios y de poetas aquí y allá, incluyó a Paula M. Gallardo en la antología ‘Yin’ de poetas aragonesas, que publicó la editorial Olifante. Conocí hace unos días a Paula y le pedí unos poemas. Aquí están. Todas las fotos son de Miroslav Tichy, que acaba de fallecer. Un curioso fotógrafo.]

 

 

DESTINO ERRANTE

 

Esta mañana me ha vuelto a acosar

una extraña ansia de sumergirme en este círculo absurdo

de prisas locas, ocupaciones ineludibles, tareas inaplazables

y chorradas así.

 

Hay un deseo de pertenencia que aún

no he satisfecho.

Un sentirme incluida en este manicomio

al que pretendemos llamar vida

en un olvido constante de que estamos vivos de verdad.

 

No lo he conseguido.

No creo que lo consiga jamás.

 

Hay días en los que

se me antoja todo tan extraño,

tan insufrible, tan inaceptable,

que sólo contemplo la opción de los nómadas.

 

Y caminar.

 

Y desaparecer.

 

 

EGO SUM

 

Soy el punto de la i que flota desde que un malabarista al lanzar la bola se quedó en stand by. Siento la fortuna de que una columna erguida, que a veces se mece, me esté sosteniendo. La grandeza de formar parte de un símbolo que tarde o temprano será señal. Como los faros. Ser conocida, y por tanto, ignorada. Poder desaparecer si hablamos en mayúsculas. Poder reaparecer en lo cotidiano. Ser prescindible y necesaria. Coexistir con una forma que me permite no estar. Y en determinados momentos, cuando un jodido imán no me deja ascender hasta el espacio y reventar, es un alivio ser contigo una letra de esta canción.

 

Antorcha encendida que sobrevivirá a la tempestad.

 

 

POEMA DE AMOR

 

Dónde ir, dime, dónde
cuando todo es desierto
y ciegos procuramos sombras.

No contengo tu mundo
y sin embargo
me habitas.

 

ALGO EN COMÚN

 

Conseguir que esta inútil invisibilidad

En la que tanto tiempo invierto

Y que tanto, tanto dolor provoca

Desaparezca

Debería convertirse en mi única enmienda

Mi única razón

 

Sin embargo

Borro mis huellas

Y oculto las lágrimas

Como si al revelarlas

Creyera que a alguien aún puedo importarle

Y esa manifestación

Me hiriera más que su ignorancia

 

He aquí mi letal conspiración

Y mi mayor soberbia:

Creer que no mostrarme vulnerable

Es mi mejor pasaporte

 

 

ME QUIERO DEFENDER


Cuando el día del juicio final llegue
cada uno vigilará desde su atalaya
que ningún monstruo atraviese el puente.

 

Se abrirán simas
donde antes la tierra estuvo invencible.
Los mares desbordados
adoptarán la lluvia ácida como su maná diario.

Cada cual defenderá su puerta
su mujer, sus enseres.

Se tapiarán las ventanas
se apuntalarán los muros
y lo que quede fuera
pasará a ser nada
y en la nada se perderá
si acaso no estuvo perdido
ya desde siempre.

¿Quién se acordará de mí entonces
cuando cada uno se ocupe de lo suyo
si nunca fui de nadie?

¿Quién?

Pero tendrán que matarme
para que caiga mi torre

y pelearé duro
con toda la fuerza que la soledad
esculpió en mi alma
a puro golpe de llanto.

 

LA MADRE LISTA Y ABNEGADA DEL HÉROE

 

El espadachín, su madre y el diablo

[Una lectura de 'La madre del héroe' de Roberto Malo y Francisco Javier Mateos. Ilustraciones de Marjorie Pourchet]

 

El escritor Roberto Malo publicó en 2009, con Francisco Javier Mateos, e ilustraciones de David Laguens, un libro muy sugerente que viajaba al corazón de la selva y a sus ponientes de arrebol: ‘Tanga y el gran leopardo’ (Comanegra). Estos días aparece un nuevo libro infantil, repleto de humor e ingenio y de segundas intenciones: ‘La madre del héroe’ (OQO editora, Pontevedra), en cuyo texto colabora de nuevo Mateos; los dibujos, en los que domina el rojo y el oro, son de la ilustradora francesa Marjorie Pourchet.

Malo y Mateos cuentan la historia de un hombre un tanto apocado o perplejo, que sucede a su padre al frente del reino. Desde el primer instante, desde que el pintor de la corte le hace su inicial retrato sobre el trono, tiene un grave problema: la monarquía debe cien mil monedas de oro al caballero Negro. Este se presenta en palacio y dice que si no cobra “saqueará el reino de arriba abajo, te sacaré los ojos, te cortaré la nariz, te rebanaré las orejas…” El joven y desesperado monarca echa mano del espadachín Dick Van Dyke, un héroe muy particular que tiene una madre capaz de seducir a cualquiera con su labia y con su sensatez, incluso a un ogro feroz y hambriento. Una madre que ama ciegamente a su hijo, claro.

El texto es divertido, desternillante, funciona muy bien porque ha sido muy medido en su ironía, en los chistes, en la acción, en sus juegos de espejos con la tradición o incluso con la realidad. Por ejemplo, el caballero Negro tiene su palacio en obras. ‘La madre del héroe’ es uno de esos álbumes, con una propuesta visual muy acertada, que contienen dentro una aventura y, de refilón, una moraleja: no existe mejor arma que la palabra.  La palabra y la inteligencia. No existe quien nos proteja con mayor desinterés, con mayor abnegación que una madre, y más a un héroe que tiene algo de pacotilla. Las ilustraciones de Marjorie Pourchet son sugerentes, con varios niveles de complejidad, ensanchan la fuerza del relato y le dan hondura, evocación. Por otra parte, Roberto Malo, esta vez en solitario, acaba de presentar en el sello Nalvay un nuevo título: ‘Asesinato en el Club Nudista’, una novela policíaca que transcurre en el futuro donde se mezclan los crímenes, el erotismo, la belleza de los cuerpos al sol y la investigación. Este volumen cuenta con dibujos de Abraham Pérez. 

 

La madre del héroe. Roberto Malo y Francisco Javier Mateos. Ilustraciones de Marjorie Pourchet. OQO editora. Pontevedra, 2011.14.90 euros.

DIEZ COPLAS DE MIGUEL ÁNGEL YUSTA

Diez coplas de amor, de tierra, de gentes...



En el jardín de tu cara
hay una flor especial;
quiero ser tu jardinero
para poderla besar.

No voy a decir a nadie
lo mucho que yo te quiero
que hay gente muy envidiosa
y te dirán que no es cierto.

Quise beber una vez
en la fuente de tus besos
y por calmar tanta sed
me ahogué para siempre en ellos.

 



A la entrada de tu casa
me robaron tu cariño
Nunca la puerta encontrase
aquel ladrón de lo mío.

Dicen que alumbran tus ojos
más que el sol de los Monegros.
¡Pues déjalos nubladicos
cuando vaya a darte un beso!

Con montes de sol y piedra,
desiertos, polvo, calor
y corazones inmensos:
así se forjó Aragón.



Ni baturra, ni mañica,
ni mocica resalada.
Sólo mujer de Aragón,
que sólo con eso basta.

Siempre a la orilla del Ebro
me acerco para soñar
montañas llenas de nieve,
llanuras llenas de pan.

Arrancarán de los campos
la vid que cavó mi padre
mas no de mi corazón,
que junto a su tierra late.


Forjó en su mente el poeta
versos de amor y dolor:
dardos de seda y acero
que clavó en mi corazón.

(Miguel Ángel Yusta.“Cancionero de coplas aragonesas” Olifante. Papeles de Trasmoz 2011). Todas las fotografías son de Michael G. Magin.

 

MATEO CUMPLE DIEZ AÑOS HOY

MATEO CUMPLE DIEZ AÑOS HOY

Desde hace algunos meses he recuperado –nunca nos habíamos perdido- a un viejo amigo: el escritor, crítico y mil y una cosas más Javier Goñi. Sabio de artes y letras: de Delibes, de Pla, de pintores, admirador confeso de Miguel Labordeta. Hoy su hijo Mateo cumple diez años. Mateo es hijo de Javier y de otra espléndida periodista y crítica literaria, a quien no conozco personalmente pero sigo en ‘El Mundo’: Emma Rodríguez. Javier suele hablarme a menudo de sus hijos en sus correos o en sus llamadas de teléfono. Y aquí están, Mateo y Javier en París, “felices de haberse conocido”. Felices de haberse encontrado y de seguir juntos. Mateo Goñi Rodríguez cumple hoy diez años. Felicidades.

ARCHI DE CONSUELO: UN CUENTO

[Archi de Consuelo es un escritor, ilustrador y apasionado de la cultura en general que reside en Benasque. Es argentino. Escribe cuentos, novelas, hace dibujos y caricaturas, realiza cómics. Es un hombre amable y entusiasta que me envía unas cartas muy cariñosas. Levanta los ojos y contempla el tránsito del río turbulento entre los sauces y los olmos, y mira las montañas nevadas de los Pirineos. Allí, prisionero de sus sueños, se siente más próximo al cielo; a veces, cuando quiere sentirse más mundano, es capaz de seguir el fútbol o de desvelarse con el programa ‘Borradores’ de Aragón Televisión.]                                                 

 

DÍA DE PAGA

                                                                                

Por Archi de CONSUELO

 

   Cargaba un maletín negro y caminaba como si mucho no le alegrara la idea de pisar el suelo, los pies voladores apenas si se posaban. Se detuvo ante la puerta del palacio y llamó con cinco golpes imperiosos de aldaba. El timbre era para los irrespetuosos. Saltaba sobre un pie y sobre otro, sin posarse demasiado. Se veía que algo tenía contra el suelo.

   La puerta se abrió como la gigantesca tapa de un libro: con erudición.

   -¿Qué desea?-preguntó el mayordomo protocolario con falsa reverencia.

   -Vengo a entregarle a su majestad, el rey, un pequeño aliciente para incrementar su felicidad hostigada por las crueldades del vulgo -abriendo el maletín (y sin dejar de dar brincos), añadió con humilde orgullo-. Como verá soy un súbdito fiel.

   El maletín rebosaba en billetes de cien y quinientos euros. Naturalmente, eran falsos. Pero también, era falso el mayordomo que le había abierto la puerta.

   Estuvieron un rato midiéndose con feroz cordialidad, hasta que el mayordomo le cerró la puerta real en las narices. Fue a notificar al rey, quien desayunaba una aleta de tiburón asada con una guarnición de mariposas fritas.

   -Vuestra Gracia. Ha venido un hombrecillo insolente a obsequiarle unos tres millones de euros falsos.

   Su majestad el rey asintió con la boca llena, arrugó la frente altiva soñadoramente:

   -Ñam ñam ñam…y dígame, Perkins, ¿dónde está ese bellaco repulsivo? Me imagino que le habrá propinado usted una buena patada en el culo.

   -No pude Excelencia. No paraba de moverse con astucia callejera. Lo mandé a la puerta de servicio a uno de los baños de la servidumbre. Su devoción primordial era para su plebeya vejiga y no quería que ensuciase el ático con su fétido orín de sapo.

   -Ñam ñam ñam, ¿cogió usted el dinero falso y maloliente?

   -Sí, su majestad.

   -Excelente…ñam ñam ñam, haga correr la voz a todos mis adeudados que hoy cobrarán por adelantado tantos años atrasados de servicio. Ñam ñam ñam, ¡esto de la crisis es ulcerante!

*Las fotos son del artista suizo Hans Staub.

FALLECE GONZALO ROJAS

Acaba de fallecer Gonzalo Rojas, el poeta chileno que logró el premio Cervantes y que destaca por la fuerza de su poesía erótica. 

 

Perdí mi juventud en los burdeles

Perdí mi juventud en los burdeles
pero no te he perdido
ni un instante, mi bestia,
máquina del placer, mi pobre novia
reventada en el baile.
Me acostaba contigo,
mordía tus pezones furibundo,
me ahogaba en tu perfume cada noche,
y al alba te miraba
dormida en la marea de la alcoba,
dura como una roca en la tormenta.
Pasábamos por ti como las olas
todos los que te amábamos. Dormíamos
con tu cuerpo sagrado.
Salíamos de ti paridos nuevamente
por el placer, al mundo.
Perdí mi juventud en los burdeles,
pero daría mi alma
por besarte a la luz de los espejos
de aquel salón, sepulcro de la carne,
el cigarro y el vino.
Allí, bella entre todas,
reinabas para mí sobre las nubes
de la miseria.
A torrentes tus ojos despedían
rayos verdes y azules. A torrentes
tu corazón salía hasta tus labios,
latía largamente por tu cuerpo,
por tus piernas hermosas
y goteaba en el pozo de tu boca profunda.
Después de la taberna,
a tientas por la escala,
maldiciendo la luz del nuevo día,
demonio a los veinte años,
entré al salón esa mañana negra.
Y se me heló la sangre al verte muda,
rodeada por las otras,
mudos los instrumentos y las sillas,
y la alfombra de felpa, y los espejos
copiaban en vano tu hermosura.
Un coro de rameras te velaba
de rodillas, oh hermosa
llama de mi placer, y hasta diez velas
honraban con su llanto el sacrificio,
y allí donde bailaste
desnuda para mí, todo era olor
a muerte.
No he podido saciarme nunca en nadie,
porque yo iba subiendo, devorado
por el deseo oscuro de tu cuerpo
cuando te hallé acostada boca arriba,
y me dejaste frío en lo caliente,
y te perdí, y no pude
nacer de ti otra vez, y ya no pude
sino bajar terriblemente solo
a buscar mi cabeza por el mundo.