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Antón Castro

Escritores

ANDRÉS NEUMAN, PREMIO ALFAGUARA

ANDRÉS NEUMAN, PREMIO ALFAGUARA

El escritor Andrés Neuman ha sido galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2009, dotado con 175.000 dólares (unos 133.306 €) y una escultura de Martín Chirino, por la obra El viajero del siglo, presentada bajo el seudónimo Von Stadler. El jurado, presidido por Luis Goytisolo y compuesto por Ana Clavel, Carlos Franz, Julio Ortega, Gonzalo Suárez y Juan González, ha destacado «la ambición literaria y la calidad de una novela que recupera el aliento de la narrativa del siglo XIX, escrita con una visión actual y espléndidamente ambientada en la Alemania post-napoleónica». El fallo de la XII Edición del Premio Alfaguara se ha celebrado en el Salón de Actos del Grupo Santillana en Madrid.

 

Un total de 546 manuscritos inéditos, escritos en castellano, han concurrido a esta XII edición del Premio Alfaguara. De ellos, 178 proceden de España, seguida de México (96) y Argentina (95). Como en ediciones anteriores, el fallo del Premio ha sido retransmitido en directo a través de las páginas web de: www.alfaguara.com, www.alfaguara.santillana.es, www.elpais.com, www.cadenaser.com y www.prisa.com.

Andrés Neuman nació en 1977 en Buenos Aires. Es español y vive en Granada desde los 14 años. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, donde ha sido profesor de literatura hispanoamericana. Actualmente es columnista en el suplemento cultural del diario Abc, en el diario Ideal de Granada y en Sur de Málaga. Mediante una votación convocada por el Hay Festival, fue elegido entre los más destacados jóvenes autores nacidos en Latinoamérica, siendo incluido en la selección Bogotá-39. A los 22 años publicó su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999, reeditada en bolsillo en 2008), que fue Finalista del Premio Herralde y elegida entre las diez mejores del año por El Cultural del diario El Mundo. Sus siguientes novelas fueron La vida en las ventanas (Espasa-Calpe, 2002, Finalista del Premio Primavera) y Una vez Argentina (Anagrama, 2003).

El viajero del siglo es un ambicioso experimento. Propone volver a mirar el siglo xix con la perspectiva del xxi. Buscando una posada para pasar la noche, Hans detiene su coche de caballos en Wandernburgo, una ciudad entre Sajonia y Prusia. Se queda un día más y, al siguiente en la Plaza del Mercado, se fija en un anciano que toca el organillo. Emocionado por la música, se acerca a dejarle una propina y a conversar con él. Pronto entablan amistad y la estancia de Hans se alarga indefinidamente. En una recepción de personalidades y familias importantes, conoce a unos apasionados contertulios y, sobre todo, a Sophie, la hija de uno de ellos. Aunque la joven está comprometida, surge el amor al que amenaza un enmascarado asesino que ronda la ciudad.

 

El viajero del siglo es un diálogo entre la Europa de la Restauración y los planteamientos de la Unión Europea; entre la educación sentimental actual y sus orígenes, entre la novela clásica y la narrativa moderna. Comparando el pasado y nuestro presente global, el relato analiza los conflictos actuales: la emigración, el multiculturalismo, las diferencias lingüísticas, la emancipación femenina y la transformación de los roles de género. Todo ello en un intenso argumento, no exento de intriga y humor, y con un estilo rompedor que ofrece a tan profundos asuntos un sorprendente cauce.

 

El Premio Alfaguara de Novela se ha convertido en un referente de los galardones literarios de calidad otorgados a una obra inédita escrita en castellano. Está dotado con 175.000 dólares (unos 133.306 euros) más una escultura de Martín Chirino. Su vocación y proyección en todo el ámbito del idioma español en el mundo ha propiciado una difusión internacional de primer orden, apoyado por la edición simultánea de las obras ganadoras en España y América. Hasta el momento han obtenido el Premio Alfaguara de Novela: Caracol Beach de Eliseo Alberto y Margarita, está linda la mar de Sergio Ramírez (ambos ganadores de la primera edición), Son de Mar de Manuel Vicent, Últimas noticias del paraíso de Clara Sánchez, La piel del cielo de Elena Poniatowska, El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez, Diablo Guardián de Xavier Velasco, Delirio de Laura Restrepo, El turno del escriba  de Graciela Montes y Ema Wolf, Abril rojo de Santiago Roncagliolo, Mira si yo te querré de Luis Leante, y Chiquita de Antonio Orlando Rodríguez.

 

Todos ellos tuvieron una difusión intercontinental y presentaron sus obras en casi todos los países de habla hispana a lo largo del año de promoción. El éxito de sus obras se ha reflejado también en las traducciones contratadas a otras lenguas y en el interés que ha mostrado el cine en algunas de ellas, como la película Son de Mar, dirigida por Bigas Luna y basada en la novela homónima de Manuel Vicent.

 

*Nota que remite Rosa Junquera. Andrés Neuman, publicado por Páginas de Espuma, Anagrama y Acantilado (que acaba de editar su ‘Poesía reunida’). Neuman participó en el congreso ‘La piedra y el charco’, que organizó Ignacio Escuín el pasado septiembre en Teruel. La foto es de Daniel Mordzinski.

JAVIER VELA: DOS POEMAS DE AMOR

JAVIER VELA: DOS POEMAS DE AMOR

El joven poeta Javier Vela (1981) ha sido el ganador del  XX Premio Fundación Loewe Joven Creación con su libro Imaginario, que ha publicado Visor. Es un libro espléndido, cuyo tema fundamental podríamos decir que es el amor.

 

Copio aquí dos textos:

 

LA HABITACIÓN CERRADA

 

Primer plano

 

Cuando te duermes, miro cómo sueñas.

 

Parece que estés muerta y, sin embargo,

dentro de ti la vida se despliega

como un libro infantil.

 

Cruzo un país de pechos montañosos,

de pliegues laberínticos,

hasta llegar al límite imposible

de tu interior.

 

Te amo.

 

Amo la cercanía de tu cuerpo

tendido junto al mío, respirante,

la primavera nórdica y el frío de tus pies.

 

Yo sé que no estás muerta y, sin embargo,

parece que ensayaras tu desaparición.

 

Si ahora se despertase, la habitación, el mundo

se esfumarían contigo sin esfuerzo.

 

A UNA MUJER DE VERDE

 

en cuyos pechos nunca

me quedaré dormido,

y en cuyos ojos no me reconozco,

pero cuya visión me revelara

una belleza exenta de deseo

y una verdad a un tiempo

molesta y deliciosa

como un picor de espalda

que se rasca.

 

*Esta foto es un autorretrato de Edouard Boubat con su esposa, de 1954.

'NUESTRO GUÁNTANAMO PARTICULAR': GERVASIO SÁNCHEZ

'NUESTRO GUÁNTANAMO PARTICULAR': GERVASIO SÁNCHEZ

Escribe Gervasio Sánchez. Escribe y denuncia:

 

Queridas amigas y amigos:

 

  Os envio junto a estas líneas un texto titulado "Nuestro pequeño Guntánamo" publicado ayer  en Heraldo de Aragón y en Soitu.es coincidiendo con el quinto aniversario de la detención del traductor iraquí Flayeh al Mayali, hecho ocurrido el 22 de marzo de 2004 en Base España en Diwaniya (Irak) .

 

  Como ya sabéis por otros textos míos el ciudadano iraquí fue objeto de un trato inhumano y degradante durante los cuatro días que pasó detenido en la base militar española, acusado sin una sola prueba de ser colaborador necesario en el atentado que el 29 de noviembre de 2003 costó la vida a siete miembros de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) y encarcelado durante once meses.

 

  Desde que en abril de 2004 me enteré en Bagdad de su detención he hecho múltiples gestiones a alto nivel primero para evitar que se pudriese en la cárcel y después de su excarcelamiento en febrero de 2005 para que se investigase por qué un escuadrón del CNI actuó de forma abritraria contra él. 

 

  Estas cartas fueron dirigidas al Ministerio de Defensa, al presidente José Luis Rodriguez Zapatero, al juez de la Audiencia Nacional responsable de la investigación de los asesinatos de los agentes secretos, al jefe del Estado Mayor de la Defensa y al Fiscal jefe de la Audiencia Nacional.

 

  Durante estos últimos años nos hemos escandalizado por los abusos ocurridos en las cárceles de Abu Graib y Guantánamo. Nuestras autoridades han efectuado declaraciones a veces muy pomposas (el estado de opinión favorable vuelve oportunistas a los políticos) contra las violaciones de los derechos humanos de los prisioneros detenidos en Irak o Afganistán. Pero casos como el del traductor español Flayeh al Mayali (muy conocido entre los periodistas españoles) muestran hasta qué punto nuestras instituciones son capaces de esconder nuestras propias responsabilidades, nuestro Guántanamos particulares, debajo de la alfombra o taparlos con losas de olvido.

 

  El 29 de noviembre de 2008 escribí otro texto titulado Cinco años de olvido en referencia al asesinato de los 7 militares asesinados en Irak (el acto de terrorismo más grave sufrido por nuestras fuerzas armadas en la larga historia de misiones internacionales) que fue publicado en Heraldo de Aragón y que gracias a la colaboración de muchos de vosotros se internó en la asombrosa senda de Internet llegando a muchas personas.

  Deciros que ni un solo medio nacional de prensa escrita, televisión o radio hizo el más mínimo recordatorio a este crimen execrable a pesar de conmemorarse un aniversario importante. Deben ser los 7 militares asesinados más olvidados de la historia. Ni siquiera tienen derecho al más mínimo homenaje. Si yo estuviera en la piel de un familiar me sentiría avergonzado de los reponsables de las instituciones de mi país 

  

 Podéis consultar todos mis artículos y las cartas enviadas a las autoridades, los contratos firmados por Flayeh al Mayali que demuestran las mentiras del CNI para justificar el trato inhumano y el encarcelamiento del ciudadano iraquí Flayeh al Mayali y también DOS CARTAS DEL PROPIO FLAYEH AL MAYALI nunca publicadas en el blog LOS DESASTRES DE LA GUERRA en las siguientes direcciones de internet:

 

www.soitu.es   y www.heraldo.es  

 

 

  

LOS DESASTRES DE LA GUERRA

 

Gervasio Sánchez      

 

 

NUESTRO GUANTANAMO PARTICULAR

 

   Un hombre entra en un cuartel militar. Es interrogado, golpeado violentamente en múltiples ocasiones, objeto de trato inhumano y degradante, obligado a pasar horas de pie de cara a la pared con una capucha en la cabeza y a dormir en el suelo como si fuera un perro.

  El suplicio dura cuatro días (hoy domingo 22 de marzo se cumplen cinco años) hasta que es trasladado a un penal de máxima seguridad, donde pasa once meses de su vida. Es liberado porque no existe una sola prueba contra él.

  Estos hechos no pasan en una prisión estadounidense ni en la isla de Guantánamo ni tampoco en un país dictatorial africano ni en un centro para criminales reincidentes.

   Ocurren en un acuartelamiento español, exactamente en Base España de Diwaniya (Irak) entre el 22 y el 27 de marzo de 2004. La víctima se llama Flayeh al Mayali, un traductor muy conocido entre los militares y periodistas españoles.

  Es, sin duda, nuestro Guantánamo particular. 

  Los interrogadores y los maltratadores son miembros de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) y el objetivo de estos vergonzosos hechos es buscar un chivo expiatorio que tapone los errores cometidos por este organismo en Irak tras la caída del régimen de Sadam Hussein, cuyo resultado más tangible es el asesinato de siete agentes secretos el 29 de noviembre de 2003 en Latifiya.

   El 4 de diciembre de 2003, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, abre una investigación judicial ante lo que define como un acto de terrorismo contra ciudadanos españoles fuera de nuestras fronteras. El 13 de febrero de 2004, apenas dos meses después, dicta un sobreseimiento temporal aunque advierte en su auto que podría reabrirse la causa en caso de aparecer nuevos datos.

   El 22 de marzo, un mes y nueve días después, el traductor iraquí Flayeh al Mayali es detenido por orden del general Fulgencio Coll, máximo responsable de la Brigada Plus Ultra en Base España, interrogado, acusado de ser “colaborador necesario” en el atentado, según consta en una diligencia emitida por la Asesoría Jurídica del destacamento militar, firmada por el capitán auditor Alejo de la Torre de la Calle, y trasladado cinco días después a un penal bajo responsabilidad del ejército de Estados Unidos. Ni el ministerio de Defensa ni el CNI informan al juez Andreu de esta detención a pesar de la gravedad de las acusaciones.

  Tras pasar once meses encarcelado en los penales de Abu Graib y Um Qasar, Al Mayali es liberado sin cargos en febrero de 2005. En una entrevista publicada por Heraldo de Aragón y La Vanguardia acusa a sus interrogadores de someterle a un trato inhumano y degradante con continuos golpes, insultos y amenazas de muerte mientras una capucha cubre su cabeza durante la mayor parte del tiempo.

  El ministro de Defensa, José Bono, asegura que el traductor miente e informa que ha firmado un documento en el que reconoce el buen trato recibido. La respuesta del ciudadano iraquí es contundente: “Me obligaron a firmar unos papeles que no pude leer”.

  En noviembre de 2004, el CNI asegura a El País que Al Mayali “manejaba grandes sumas de dinero de origen incierto”, una mentira burda ya que el traductor había firmado entre el 15 de septiembre de 2003 y el 16 de marzo de 2004, una semana antes de su detención, más de una decena de contratos con el ejército español valorados en casi 300.000 dólares, que le supuso unos beneficios netos de unos 70.000 dólares, según su propia estimación.

   La desfachatez del CNI llega hasta el punto de acusar a Al Mayali de “jactarse ante varias personas de su intervención en la muerte de los agentes”.

  Todas las personas consultadas por este informador a lo largo de los últimos cinco años consideran que el CNI se inventó la acusación contra Al Mayali  para imponer el olvido sobre el caso y no aclarar su propia responsabilidad en la elección de agentes secretos conocidos por la Muhabarat, la antigua policía secreta de Sadam Husein, que se había infiltrado en los grupos insurgentes y en los actuales servicios de seguridad iraquíes.

  “El más grave error de mi carrera fue no sustituir a nuestros agentes en Bagdad tras la caída del régimen de Sadam Husein”, reconoció en privado el diplomático Jorge Dezcallar, máximo responsable del CNI en el periodo en que se produjeron los dramáticos hechos, actual embajador de España en Estados Unidos después de una meteórica carrera en Repsol.

  El evidente desinterés del PP y el PSOE, cuyos gobiernos están involucrados en la detención y la larga encarcelación del ciudadano iraquí, también impidió que se abriese una investigación en el Congreso a pesar del interés de algunos partidos minoritarios.

  Otros ocho iraquíes, pertenecientes al subversivo ejército del Madhi, vinculado al imán radical Muqtada al Sader, también fueron detenidos en Diwaniya en abril de 2004 y sometidos a tratos inhumanos y degradantes.

  Durante cinco años este periodista ha intentado llamar la atención sobre este caso de forma privada. El 14 de mayo de 2004 envió una carta a Roberto López, jefe de gabinete del ministro de Defensa, José Bono. Al Mayali llevaba cincuenta días detenido y su familia no sabía donde estaba. Tuvieron que pasar otros cuatro meses hasta que su mujer y su madre pudieran visitarlo en el penal.

  En mi carta le decía que “aunque sé que es un problema heredado del gobierno anterior, me gustaría que usted se interesase por la situación de este prisionero y me informase de cuáles son los cargos que hay contra él”. Más adelante continuaba: “No me gustaría que Al Mayali quedase olvidado en Irak tras la salida de las tropas españolas en una cárcel controlada por Estados Unidos. Sería, además, un hecho muy grave que el prisionero hubiese sido torturado o víctima de tratos inhumanos y degradantes”.

  Tras una triste persecución telefónica se me envío un emborronado escrito del CNI sin ningún interés.

  Después de la liberación de Al Mayali escribí el 2 de marzo de 2005 un carta al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que le fue entregada en el aeropuerto de Zaragoza y que leyó durante su regreso a Madrid.

  Después de explicarle los antecedentes le rogaba: “Tome usted las riendas de este asunto y ordene una investigación interna que aclare por qué un iraquí ha pasado once meses de su vida encarcelado sin que ninguna autoridad civil y militar española haya presentado cargos contra él”. También le comentaba que “España podría haber violado diferentes artículos de la Convención de Ginebra (en su protocolo cuarto)”. 

  No hubo respuesta ni acuse de recibo.

  Dos días después me recibió el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, que había abierto una investigación judicial tras el asesinato de los siete agentes. A pesar de haber viajado expresamente desde Zaragoza después de que su secretaria me confirmase la cita, el juez se mostró con prisas y desinteresado desde el primer minuto. A trancas y barrancas le pude explicar lo que sabía de este caso en apenas quince minutos.

  Aceptó que le mandase toda la documentación a su juzgado, cosa que hice el 7 de marzo de 2005. En una carta le recordaba que había dictado un sobreseimiento provisional sobre el caso aunque en su auto había advertido que lo hacía “sin perjuicio de que, de existir nuevos datos referidos a la identidad de los autores, de la naturaleza y de las circunstancias de los hechos denunciados, se puede acordar sobre la competencia de los tribunales españoles y la reapertura de las diligencias”.

  Le comentaba que “el Ministerio de Defensa no informó a la Audiencia Nacional de esta detención, desobedeciendo su auto de sobreseimiento, y obstaculizando la labor de la justicia”.

  No hubo respuesta ni acuse de recibo.

  La cuarta carta se la mandé el 18 de agosto de 2006 al general Félix Sanz, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, junto a todos los artículos publicados. Unos días antes coincidimos en un Seminario y mantuvimos una larga conversación sobre el caso. En la carta le recordaba que “había militares de uniforme entre las personas que interrogaron y maltrataron (nunca he utilizado la palabra tortura a pesar de que los hechos ocurridos en el acuartelamiento es difícil definirlos de otro modo) a Al Mayali en Diwaniya”.

  Le confirmaba que “el prisionero no volvió a ser interrogado durante su detención de once meses por ninguna autoridad civil y militar española y que ninguna misión del CNI regresó a Bagdad para seguir la investigación tras la salida de los soldados españoles en mayo de 2004”. Le decía que una persona con estrecha relación con el CNI me había asegurado que “la chapuza fue monumental y que buscaron un chivo expiatorio para justificar una investigación muy deficiente”.

   Y al final le recordaba que este periodista “lleva más de quince años cubriendo conflictos armados con presencia española. No encontrará en ninguno de mis escritos una sola línea de crítica gratuita. Realicé trabajos con soldados españoles en Centroamérica, Bosnia. Volé a Afganistán en enero de 2002 con el coronel Jaime Coll, retransmití en directo el ataque contra la base de Nayaf (Irak) y dediqué más tiempo a informar de que no se habían producido muertos o heridos españoles en el ataque que a describir la acción bélica. El general Luis Alejandre me felicitó personalmente por mi actitud”.

  No hubo respuesta aunque sí acuse de recibo.

  Y por fin el 16 de agosto de 2007 envié un nuevo dossier a Javier Zaragoza, Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional donde le comentaba que “me había sorprendido la pasividad del juez Fernando Andreu, encargado de la investigación de ese execrable asesinato, al que remití un dossier con todos los datos que había conseguido recopilar”.

  No hubo respuesta ni acuse de recibo.

 

*Una foto de Gervasio Sánchez realizada en Iraq.

 

ANTONIO RAYA: UNA NOTA EN 'EL CRUZADO ARAGONÉS'

ANTONIO RAYA: UNA NOTA EN 'EL CRUZADO ARAGONÉS'

Hace unos días, el pastelero-poeta-lector Antonio Raya publicó estas notas en su sección ‘Bien leídos’. José Antonio Alberto colgó esto con esta nota: “En la sección ‘Bien Leídos’ de ‘El Cruzado Aragonés’, que coordina Antonio Raya, hoy sale Antón Castro. Esto es lo que dice”. Le he añadido una coda final.

   

-Los maestros.

Quizá fuesen dos profesores de literatura: Mario Clavell, que leía con emoción y una hermosa y bella dicción, quizá un poco relamida, eso sí, pero plena de sensibilidad y de pasión por la belleza del lenguaje, y José Toba Quintáns, que nos descubrió a la generación del 27 y la literatura latinoamericana. Gracias a él llegué a Julio Cortázar y a Gabriel García Márquez.

 -Géneros literarios.

Me gustan sobre todo la narrativa y la poesía. La narrativa porque cuenta historias, y eso me recuerda que yo fui un niño que de pequeño oía cuentos de miedo, cuentos de apariciones, cuentos de fantasmas y cuentos de lobos. Cuentos de naufragios y ballenas. En el fondo, me fascinan los narradores, los contadores de historias. Y la poesía porque es una disciplina llena de magia y de embeleso: intenta expresar con precisión y con palabras no gastadas lo inefable.

 -Libros decisivos

 Son muchos los libros que me han dejado magníficos recuerdos: las ‘Leyendas’ de Gustavo Adolfo Bécquer, el ‘Romancero gitano’ de Lorca, uno de los libros que he llegado a saberme de memoria, ‘Sombra del paraíso’ de Vicente Aleixandre, todo Borges, casi toda Isak Dinesen, y muchos autores gallegos y portugueses como Miguel Torga, Rafael Dieste, Álvaro Cunqueiro, Rosalía de Castro y Méndez Ferrín. Entre los aragoneses, me han dejado una huella indeleble de veras Ramón J. Sender, Miguel Labordeta y Jesús Moncada, entre otros.

-El placer de leer.

Una de las experiencias más hermosas e íntimas que he tenido y que tengo en mi vida a diario es la lectura. La lectura es un viaje al mundo real, al mundo de los sueños, al mundo de los afectos y al universo del conocimiento. Leer es aprender a vivir con uno mismo y con los otros, leer es como iniciar una expedición donde tan importantes son las palabras y los personajes como tu concentración. Leer es una de las experiencias más hermosas que puede tener un ser humano. A la lectura le debo gran parte de lo que soy. La lectura cuesta, exige esfuerzo, paciencia, pero es absolutamente gratificante.

 

-Una anécdota.

Lo más bonito que me ha ocurrido nunca es que una vez, cuando escribía en ‘El día de Aragón’, me escribió una señora: Mari Nieves. Copió uno de mis retratos a un escritor al que había entrevistado, copió varias frases dedicadas a distintos autores, y me las mandó en una carta.  Y al final me decía: "Sueño con que antes de morir me describas así a mí también". [Esa mujer, Mari Nieves, era la madre del periodista y escritor Roberto Miranda. Cuando me deprimo, cuando me fatigo de mi trabajo, pienso en él y siempre recibo una lección de curiosidad y entusiasmo. Roberto siempre está a favor de la vida, del conocimiento, de la emoción, siempre busca palabras no gustadas y una metáfora deslumbrante para seguir contando la vida].  

 

Los amigos de la Tertulia Pedro Primero nos hicieron esta foto a José María Cuchi Gómez y a mí. Algunos de los nombres de estas personas tan acogedoras son: Mª Carmen Arroyo, Mariví Ester, Mariluz Escartín, Pilar Castillón, Nuria Arnal, Mariló Grasa, Mª José Trisán, María José Coté, Isabel Félix, Mª Carmen Gracia, Pili Félix, Silvia Pascual, Mª Carmen Armisén, Raúl Sanmartín, Antonio Raya, José Antonio Albero, etc. Mil gracias por la foto y por la acogida.

 

UN VIERNES INOLVIDABLE EN BARBASTRO

UN VIERNES INOLVIDABLE EN BARBASTRO

El pasado viernes estuve en Barbastro prácticamente desde las dos. Fui con José María Gómez, Cuchi (conocí a su encantadora madre de84 años), y comí con él y con Alfredo, nuestro embajador de automóviles y otros secretos en Barbastro, en un pequeño restaurante familia: La Bodeguita. Tengo una relación muy particular con esa ciudad, a través de un montón de amigos entrañables: Mariano Gistaín y toda su familia, Marisé, Juan y sus maravillosos hijos, Encarna Samitier, Manuel Vilas, José Luis Solanilla, José Luis Pano, Katia Acín y Joaquín Coll, Luis Sánchez, Carmen Lachén y por supuesto Cuchi y Alfredo y su familia. La lista no se acaba aquí. José Antonio Albero, de la tertulia literaria Pedro I, el colegio de Primaria que ha organizado una gran exposición sobre el universo de los mitos en todo el espacio escolar, me había invitado a una de sus tertulias. Desde 2003 han leído cien libros y ha recibido a multitud de escritores: 'Fotografías veladas' ha sido el libro número 100. Era la primera vez que iba a Barbastro a hablar de mis libros. Tengo muchísimos recuerdos de mis viajes  a Barbastro. Muchísmos: con el sastre don Mariano Gistaín, con su mujer Josefina Vidal, con Alfredo, con Katia Acín, que expuso en la UNED junto a su padre, fusilado en 1936.

Esta semana he ido liadísimo: ayer estuve en Farasdués hasta las doce de la noche, hoy hemos tenido partido (hemos perdido 5-2 con La Jota y hemos  bajado al octavo puesto con 38 puntos). José Antonio Albero, que vive en una preciosa casa con vistas y con ciruelos rojos y un espléndido magnolio, con su mujer Pilar y con su hija Julia, redactó esta nota. Es muy cariñosa. Me da un poco de pudor colocarla así, pero fue una jornada excepcional e inolvidable con charlas, evocación de Julieta Always, con mucha gente y con una deliciosa sorpresa final: la tarta del pastelero y lector y fotógrafo Antonio Raya. Riquísima, como su empanada. Antonio, que mantiene una sección sobre el arte de leer, puso: 'Fotografías re-veladas' y tuvo otro gesto simpático: recordó a todos que en agosto de este año cumpliré 50 años, y él ha querido poner aquello de 49+1. Cosas de los poetas del dulce, bromas de los grandes lectores, juegos de los poetas pasteleros, como Josep V. Foix o Miguel Ángel Marín Uriol...

He aquí el texto de José Antonio Albero.

Hoy [por el viernes pasado] ha estado entre nosotros Antón Castro, en una visita que ha aprovechado para ver a sus numerosos amigos de Barbastro, llevar el coche al taller, pasear por la ciudad, ir a las librerías, tomar notas, hablar para la radio y la prensa, firmar libros y por fin, a las 20 h. presentar ‘Fotografías veladas’ (Xordica) en el Centro de Congresos.

            Desde que nos hemos encontrado en la Peugeot, donde me esperaba con sus amigos Cuchi Gómez y Alfredo, hasta el momento de la despedida en el Colegio, Antón ha hablado casi sin parar. Es una persona que se hace querer, sólo hay que ver cómo lo tratan quienes lo conocen hace tiempo, o la atención y empatía que logra con quienes está hablando, sea una persona o el público de una sala.

            A los periodistas, Ángel y Pepe, les ha hecho el trabajo fácil en la entrevista: Antón es un torrente de palabras, una especie de flautista de Hamelín capaz de llevarse detrás a quien le escucha. Les ha hablado del encanto de la plaza del Mercado, de la belleza del espacio de la UNED, de los escritores barbastrenses, de Julieta, de los hermanos Moreno Gistaín... y todo creo como respuesta a la primera pregunta, que bien ha podido ser la única que han tenido que lanzar.

            Luego ha comenzado el acto literario, que ha girado alrededor de ‘Fotografías veladas’, pero que ha discurrido por otros muchos de sus libros y se ha desbordado, en el buen sentido de la palabra, en un rico e interesante anecdotario de su larga trayectoria como escritor. Nos ha confirmado lo que como lectores suyos sospechábamos, que la materia de la que parte para muchos de sus relatos es su propio pasado, además de una especie de sexto sentido para captar frases, imágenes o ideas sobre las que montarlos. En esos relatos que conforman el libro hay una cierta unidad a pesar de la variedad de registros, lugares y personajes. Prefiere la narración en primera persona (en dieciséis de los diecinueve) que permite al autor el juego con el lector, que se siente descolocado por no saber dónde termina la ficción y comienza la realidad o viceversa. La mezcla de lugares y personajes conocidos con otros inventados es un juego que Antón maneja con maestría. Lo sorprendente es que algunos de esos personajes de ficción están comenzando a tener vida propia, y aparecen en otros libros e incluso en cortometrajes.  El oficio de escritor es, entre otras cosas, saber contar lo para los demás pasa desapercibido, y hacerlo interesante con todas sus tonalidades y matices  a través del buen manejo del lenguaje. Antón, que es modesto, dice que todos podemos ver y apreciar la belleza, pero a los demás nos faltan las palabras del poeta para expresarla.

En ‘Fotografías veladas’ hay un homenaje explícito a la fotografía, pero también a personajes y lugares a los que trata con enorme cariño en ese ir y venir constante de Galicia a Aragón a través de sus páginas.

            El público ha disfrutado, que era lo importante, y ha salido con ganas de seguir leyendo a Antón. Tras dedicar un buen número de libros, hemos ido al colegio a comer algo. Allí ha seguido hablando, quizás en un tono de más intimidad, mientras degustábamos las viandas preparadas por Antonio, cuyo colofón, como es habitual, ha sido una magnífica tarta dedicada a Antón con sirena incluida.

Tras las fotos de grupo nos hemos despedido. Él regresaba a Zaragoza tras hacernos pasar una tarde inolvidable.

*El blog de la página es http://tertuliapedroprimero.espacioblog.com/. La foto es de José Antonio Albero y de Antonio Raya.

 

MANUEL PINILLOS: UN POEMA A MARGARITA

MANUEL PINILLOS: UN POEMA A MARGARITA

A Margarita

 

Cansado de vivir en mí, me eché a tu río.

Mi cadáver de pena bajaba por tus aguas

y salió a esta otra orilla mi corazón más vivo.

¡Oh, acabar donde era y nacer en tu alma!

 

He aprendido la vida más cercana y más bella

en tus días iguales, tan seguros y eternos.

Si me haces un plato de ensalada, me besas

con olores de campo, con los labios del cielo.

 

Si me hablas de cosas tan pequeñas, diarias,

como el precio del puerro o de las alcachofas,

sé la cifra secreta de las más altas ramas

y la fuerza sonora de las primeras rosas.

 

Cuando callas me habla el silencio del aire

de la cima de oro que alcanza mí alegría

y un silencio contigo es un silencio a mares

donde escucho la hermosa canción que no sabía.

 

Soy ya como las salas de un castillo encantado

donde todas las luces dicen palabras tuyas.

Hay letras de tu nombre por todo mi pasado

y te conozco hasta en la muerte que me suba.

 

Pero no digo esto por decir, extasiándome

en ese alrededor que me das ahora mismo.

Veo tu enorme forma antes de recordarte

y eres todo el futuro: Porque contigo, existo.

 

              (Manuel Pinillos, Debajo del cielo).

 

 

María Pilar Martínez Barca acaba de editar la ‘Poesía Completa 1948-1982’ de Manuel Pinillos en Prensas Universitarias de Zaragoza, en la colección Larumbe de Clásicos Aragoneses. La obra consta de 1264 y recoge los 21 poemarios del poeta nacido en 1912 y fallaecido en 1989.

 

 

LOLA EDITORIAL CUMPLE 20 AÑOS CON LA POESÍA

LOLA EDITORIAL CUMPLE 20 AÑOS CON LA POESÍA

Lola Editorial, un proyecto aragonés absolutamente independiente, cumple este mes de marzo su vigésimo aniversario al servicio, fundamentalmente, de la poesía aragonesa joven, de la poesía inédita en castellano y de textos asimismo inéditos de autores de primer orden.

 

Sus volúmenes han recogido la obra de autores extranjeros inéditos en España como Josef Kostohryz, Antonio Sagredo, William Cullen Bryant y Mohsen Emadí; las primeras ediciones españolas de /Tres mujeres/ de Sylvia Plath y /El crucero negro/ de André Pieyre de Mandiargues; y nombres hoy fundamentales de la poesía aragonesa y española que dieron su primer paso en las páginas de Lola Editorial, como Sergio Algora, Ángel Gracia, Javier Sanz Becerril, Miguel Ángel Ortiz Albero, Ricardo Díez Pellejero, C. Dolores Escudero, Benito Muñoz Montes o Ana Muñoz.

 

En su nómina figura autores de la talla de Luis Alberto de Cuenca, Eugenio Montale, Paul Valéry, Ángel Guinda, Mariano Esquillor, Rosendo Tello, François Villon, Xulio L. Valcárcel, Gabriel Sopeña, Ángel Petisme o Túa Blesa, además de conceder un cauce de expresión a tres poetas internos en la prisión de Daroca.


Lola Editorial celebrará este aniversario el próximo día 26 de marzo, a las 19:00 horas, con una lectura cronológica en la librería El Pequeño Teatro de los Libros (C/ Silvestre Pérez, 21) de Zaragoza, en la que intervendrán algunos de los poetas citados, rapsodas y amigos que pondrán su voz a los poetas ausente o desaparecidos.

 

*El texto corresponde a Manuel Martínez Forega: poeta, ensayista de arte, editor, traductor y dueño y fundador del sello Lola Editorial. Manolo Martínez Forega, a la chita callando, ha desarrollado una labor esencial en la divulgación de la poesía. Es autor de uno de mis poemarios favoritos: ‘He roto el mar’.

 

LOS CUENTOS DE FLAVIA COMPANY

LOS CUENTOS DE FLAVIA COMPANY

Flavia Company reivindica el sexo,

la vida cotidiana y la libertad

 

La escritora, traductora y patrona de yate presentó en Zaragoza su último libro de relatos: ‘Con la saga al cuello’

 

 

Flavia Company (Buenos Aires, 1963) tiene un curioso parentesco con Zaragoza: la segunda esposa de su padre es de aquí, y ahora su progenitor, que fue fotógrafo profesional, se ha trasladado a vivir a la ciudad. Flavia es una escritora un tanto pintoresca: alterna la literatura con la interpretación al piano, posee el título de patrona de yate –confiesa: “Tengo un pequeño velero”-, da clases de escritura creativa y también se dedica a la traducción. “Eso sí, me tomo todo el tiempo del mundo. Lo hago con placer y sin prisas”. Ha traducido, entre otras, a sus admiradas Fleur Jaegy o Natalia Ginzburg, de la que saldrá en breve una voluminosa selección de sus ensayos en dos tomos. Y no solo eso: Flavia Company también es escritora bilingüe en catalán y castellano.

“¿Que en qué lengua me siento más cómoda? A los escritores bilingües siempre nos piden que elijamos. Y yo no voy a hacerlo: me siento muy cómoda así. Si en vez de vivir en Cataluña, lo hiciera en Inglaterra o en Italia acabaría escribiendo en inglés o italiano, estoy segura, porque me enamoro de las lenguas”. De paso, revela otro rasgo de su carácter: se enamoró tanto de la obra de la escritora brasileña, de origen ucraniano, Clarice Lispector, que aprendió portugués para leerla.

Flavia Company ha publicado más de una docena de libros: novelas, relatos, microcuentos. El pasado viernes presentaba en Los Portadores de Sueños su último título: ‘Con la saga al cuello’ (Páginas de Espuma), una colección de 19 relatos que ha ido puliendo a lo largo de casi diez años, con voluntad de perfección, de condensación. Flavia Company se define como algo más que una escritora de entretenimiento: una autora con sentido artístico, compromiso y una relación especial con el lenguaje.

Los libros de relatos de Flavia Company nacen con voluntad orgánica, aspiran a la redondez y a la armonía. Responden a una idea, cada pieza es como una rama de un gran tronco, que concentra un sentido unitario. “Mis libros no nacen de la acumulación, de la suma de relatos, sino de una estructura, de un concepto. Y aquí el tema fundamental es el de la vulnerabilidad, el de la fragilidad. Mis personajes, por lo regular, son gente que se pregunta quién es y qué hace en un momento de crisis, son gente a la que la vida y sus circunstancias le empujan a decidir y le ponen la soga al cuello”. Flavia Company explora las relaciones humanas entre padres e hijos, entre amantes, algunas situaciones límites. En uno de los cuentos, aparece un tal Julio Equis, con el que homenajea a Julio Cortázar y a la vez plantea un personaje errático, que viaja y se extravía, que recorre el mundo y se pierde, “y que podríamos ser cualquier de nosotros”. Asegura: “En ‘Con la soga al cuello’ he intentado darle voz a algunos personajes que rara vez la tienen en la literatura: una mujer crápula y lesbiana, dos ancianas que han vivido juntos toda la vida y que bien podrían recordar a Alice B. Toklas y Gertrude Stein, sobre todo a Alice, padres e hijos que viven circunstancias extremadas, etc.”.

Como en todos los libros de Flavia Company, hay un especial tratamiento de lo cotidiano y un interés por el sexo, que se cuenta con naturalidad, con descaro. “Al fin y al cabo, buscamos en la vida y en la literatura la libertad”, dice. Entre ese tipo de relatos, hay uno inolvidable: ‘El pelo’, sorprendente, inesperado, atrevido, acaso fetichista. Como casi toda la obra de Flavia Company, que tituló una de sus novelas ‘Dame placer’. Manuel Vilas, presentador de ‘Con la soga al cuello’, empleó cuatro sustantivos para definir el libro –“posee violencia, pasión, energía y miedo”, dijo- y subrayó que Company “trabaja maravillosamente el filo de la ambigüedad”.

*Esta foto de Flavia Company con un pequeño león la he tomado de su blog: fcompany.blogspot.com.