Blogia
Antón Castro

Escritores

FERRER LERÍN: UN POEMA

FERRER LERÍN: UN POEMA

'QUÉ INGRÁVIDO SOSIEGO': UN POEMA DE FERRER LERÍN
[Un poema del próximo libro de Francisco Ferrer Lerín, poeta, narrador y ornitólogo que reside en Jaca. Es especialista en aves carroñeras, en lenguaje, en bestiarios, en el puro arte de la invención.]


QUÉ INGRÁVIDO SOSIEGO



Qué ingrávido sosiego.
La nave industrial, hangar
de proporciones inmensas, cemento
sobre el que, dispuesta
en concéntrica figura, aguarda
a ser cargada,
en el ómnibus rugiente,
una remesa de ancianos, inmóvil,
sumisa, únicamente alterada
por una discreta nube
de insectos taladradores.


Ellas abotargadas,
las cabezas abatidas, troncos
de serrería, los brazos
en proyección
hacia una muerte que tarda, en postura
de cavar, o suplicando
el arrastre, el vertido
ya al foso, aunque
no esté abierto del todo
y caigan sobre la tierra
removida.


Ellos,
ausentes,
masticando sangre coagulada,
mientras bailan sus muelas en las inseguras encías
y sueñan con novias desnudadas por solteros.


*Este texto pertenece al poemario 'Libro de la confusión', que aparecerá a primeros de 2018 en Tusquets, en la colección Nuevos Textos Sagrados, que dirige Toni Marí. Ahí, Paco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) publicó 'Fámulo' (2009) y 'Hiela sangre' (2013).

**Este retrato de grupo pertenece a August Sander, uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos.

PARNASO 2.0. ANTOLOGÍA DE MIS POEMAS

Una pequeña antología de mis poemas puede leerse aquí, en este dominio del Gobierno de Aragón.

http://parnaso2punto0.aragon.es/?p=1031

 

AMOR Y BRICOLAJE


Déjame que te lo diga. Mejor: déjame que lo piense:
en esta casa solo soy algo feliz por verte feliz a ti
pero vivo con la sensación de que no tengo
ni un instante de respiro. Todo es demasiado provisional.
Todo depende del aire, de la lluvia, de un vecino furioso
o de eso tan inquietante que llamamos azar.
Siempre vivo en alerta, en tensión. A la desesperada.
Siempre falla algo: el agua, la calefacción, algún motor,
un permiso, un canal de riego, siempre aparece una deuda
acumulada desde ayer mismo o desde hace siglos.
Siempre hay un árbol podado a destiempo,
uno de esos que ni deberíamos haber podado.
Acuérdate del nogal, ahora es un árbol desnudo, un tronco
sin ramas, un esqueleto descalabrado en medio del jardín.
Ya lo sé: soy aprensivo, temeroso, dubitativo.
Antes que contigo, me he casado con el pánico.
¿Sabes si se heredan los miedos y la incertidumbre?
Vivo en la cuerda floja permanente. Mi ánimo pende
de un hilo invisible, soy fatalista y enfermizo.
Siempre me pongo en lo peor: qué agobio, qué agonías,
¿cuándo te dedicarás a ser feliz, cuándo te abandonarás
a la noche, a los mares de maíz, al olor del tomillo?,
me dices a cualquier hora. Entonces, me callo y te miro.
Desde aquí o desde allá. Desde la ventana, mientras suenan
Regina Spektor, Suzanne Vega, Carole King o Noa.
En ese instante, casi me pareces una extraña:
la mujer inesperada que ha tomado el jardín, que coge
las brevas y que planta los tomates. La mujer
que se sienta en el porche con su gazpacho,
que se lanza a la piscina y se olvida del mundo:
incluso de mí y de mi angustia.

De nuevo, tengo
que decírtelo, ha llamado el vecino de al lado:
le molesta el ladrido de nuestra perra y no tiene agua.
¿Podrías mirar tú si se ha disparado el motor de la bomba?


TCHAIKOVSKY


Amabas la música sin saberlo.
De niño seleccionabas en el dial canciones
para tu madre en la aldea remota,
ante el lavadero y la fuente de las salamandras.
Aprendías la melodía del viento iracundo.
Por la noche te invadía el miedo: el acordeón
de los pinos agitaba su letanía obsesiva.
Pero aquel día era otra cosa. Y era la misma
acaso: la música es agua de luz, temblor de estrellas,
un arañazo de felino y de seda en el alma.
Ni siquiera conocías mucho al profesor:
vivía en una casa iluminada, blanca, con jardín,
y una mujer trajinaba entre las flores y los libros.
Pensaste: qué sonrisa esquiva, qué misterio lleva
desde el pelo hasta la floreada falda, qué melancolía.
El profesor te invitó a pasar: no sabías si era
su estudio, el cuarto de estar o el refugio del arte.
Te enseñó discos: muchos discos con el pudor
de quien expande la certeza de sus dones.
El meu amic el mar de Llach, Réquiem de Mozart.
Él escogió por ti: Piotr Ilich Tchaikovsky. Así lo dijo.
Con la seca trompetería de todas las consonantes.
Se acercó al aparato, comprobó el estado de la aguja
y puso el disco. Temblabas. Temblabas doblemente:
por el gesto delicado o la suavidad del instante,
y por todo lo que te esperaba. La tormenta de luz.
El maremoto de sonidos. El surtidor de sensaciones.
Antes de despedirse dijo: «Desde esta ventana
se ve el mar, las mariscadoras, las barcazas al sol.
Y desde aquella te asomas al bosque rumoroso:
hay caballos, fantasmas y ninfas al acecho».
Cerró suavemente la puerta y te dejó dentro.

No toqué nada. Como un sonámbulo o un poseso,
la melodía me llevaba al mar o al bosque.
Como un poseso, me quedé sin palabras.

RIAZOR


A Sara, que admira a Amaral

Recuerdo cómo eras entonces. Cómo eras.
Rabiosa y dulce a la vez, parecías flotar
en el aire o sobre la espuma. Parecías estar
aliada con un torbellino de certezas.
Amabas a otros. Sobre las rocas, en los montículos
de arena o en las grutas húmedas de sal.
Y en los bosques sagrados: te desmelenabas,
deslizabas en sus oídos palabras de lumbre,
sílabas que escocían como un puñal antiguo,
rosas lejanas, olores rotos de la memoria
que se desvanecían bajo los pinos y los arces.
No recuerdo cómo nos encontramos.
Se desmigaba el lento atardecer del playerío.
Quizá nos anduviésemos buscando. Intuías
de golpe cuándo desordenabas un corazón;
sabías mirar con el fulgor incisivo del sol,
y así me miraste, con aquel falso desdén que usabas
cuando alguien te importaba de pronto,
cuando elegías otro prisionero de tus enigmas.
Te vi allá abajo, avanzando por la playa de Riazor,
donde moría suavísimo el oleaje. Sola.
La ciudad se estrechaba entre los roquedales
y parecía querer abrazarte en su intimidad
de caracola. Bajé a trompicones, con esa abrupta
complicidad de dos amigos que se esquivan.
Te acompañé. Dimos una, dos, tres vueltas.
Me recordaste que eras de un pueblo lejano,
un pueblo de buitres y celajes imposibles,
de ríos insomnes y de viñedos. En realidad, dijiste,
no eras de ningún sitio. Te sentías la hija del mar,
de ese cosquilleo incesante de las olas
y aquel, me decías, era el mejor escenario
de tus tiempos muertos, entre clase y clase.
El tiempo aparte que rara vez compartías.
Apareció la lluvia y sacaste el paraguas de paseo.
Buscamos un refugio entre las rocas. Te acercaste.
O me acercaste a ti, a tu talle, a tu negro pantalón
de pana, a tu intenso olor a pachulí y a granada.
Hablabas sin hablar con tus tenebrosos ojos
y la barbilla montaraz de quien ha besado mucho.
Levantaste el jersey y me dijiste: «¿Sabrías
matarme de amor, sobre los peñascos, y luego,
trocito a trocito, devolverme a la corriente?».

No sé muy bien qué hice. Llevo cinco años
encadenado a la noche y sus delirios.
Y aquí, entre tinieblas, te cuento una y otra
vez cómo te recuerdo, cómo aún me dueles.
Te fuiste con el alarido de la resaca, mar adentro,
confiada, ajena a los destellos del faro.



AMOR DE MADRE

[5 de mayo de 2013]

Nunca he tenido palabras suficientes para ti.
A ti te gustaron mucho desde niño y las coleccionabas
como se coleccionan cromos o recortes de prensa.
Me habría gustado decirte que recuerdo
cada instante de tu niñez, tus miedos,
cómo corrías tras las olas, cómo mirabas a todas
las mujeres con descaro, con el dolor
de un querer imposible y precipitado. A veces
pensaba que las deseabas a todas: para ti, en tus sueños,
en un futuro feliz que imaginabas junto al mar.
Nunca he tenido la certeza del cariño. Ni he conocido
el idioma de la ternura, la última seda de las caricias.
Te vi crecer. Enfurecerte en las tardes solitarias.
Encerrado con tus libros y con tu silencio.
Envuelto en la soledad y sus cuchillos de luto.
Recuerdo lo que te gustaba: una conversación,
un nuevo libro, una película de amor apasionado.
No conozco a tantas actrices que te hacían
perder la razón, repetir sus diálogos, decir su nombre.
Después, cuando empezabas a irte de casa,
cuántas veces te esperé asomada a la ventana.
Tu padre apenas decía: ¿viene el chaval? Ven, mujer,
descansa, ya vendrá. Mañana nos espera la tierra.
No le hacía caso. ¡Cuántas veces te esperé hundida
en el abismo de la noche, ya sin lágrimas! Esperé en vano.
Un día, cuando creíamos haberte perdido ya,
cuando una extraña forma de locura se había instalado
en tu corazón y en tu cabeza, en tu cabeza loca,
nos anunciaste que te marchabas. Que te ibas de casa,
no sé si al fin del mundo o aún más lejos.
Compostela. Madrid. Barcelona o Zaragoza.
Tu padre no se lo creía. No podía aceptar que hubiera
dejado de ser imprescindible o importante en tu vida,
como aún lo era, de otro modo, para tus dos hermanos.
Nunca tuve las palabras necesarias para ti.
Tampoco entonces. Se me empañaron los ojos
y los ánimos. Se me oscureció la alegría.
Ha pasado el tiempo. Y sigo sin saber ponerle vocablos
a mi melancolía, a mi propia sensación de pérdida.
La vida se me apaga: ya lo sabes. He tenido un ictus,
ando con dificultad, no sé si volveré a verte.
He rebasado esa edad que te aproxima al adiós.
Por eso, esta mañana he cogido el último cuaderno
intacto que me queda y te he puesto solo tres líneas:
«Hijo mío, verdaderamente siempre he sentido una gran
pasión por ti. Quiero que lo sepas, estés donde estés,
en Compostela, en Zaragoza o en el fin del mundo».
Si no te importa, llámame si alguna vez te llegan.


BUSCANDO A DEBRA WINGER


Perdí la cabeza por ti,
antes, mucho antes de Tierras de penumbra.
Mucho antes de que fueras poeta
y una criatura mortal frente a la noche.
No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,
tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías
la claridad del mundo en cada abrazo.
Me gustabas siempre: en cada diálogo,
en cada beso, en esa alegría incontenible
de estar a punto de irte para siempre a otra playa.
Pero cuando te vi en El cielo protector,
me sentí enfermo, poseído de amor.
Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,
el helado rescoldo del plenilunio en la arena,
la muerte inesperada de un amor disipado.
Y luego, llegaste a aquel villorio,
a otra forma de prisión. Y a la violencia
del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,
arrebatada y muda, mientras te acariciaban
y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:
lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.
Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar
como el torbellino de todos los deseos.
¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

Luego te esfumaste. A otro mundo,
a otras formas del olvido y del silencio.
Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,
saber de ti: buscaban a Debra Winger
y a las mujeres como tú que desaparecían de la pantalla.
Esa película perseguía a un fantasma,
una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.
Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.
Cierro los ojos e imagino que estás ahí,
en el interior de la pantalla a punto de decirme:
«Ven. A veces solo en el cine se cumplen
los mejores sueños, peligrosamente juntos».

UNA BRISA NOCTURNA


A Ángel Crespo y Pilar Gómez Bedate

Vivían con las palabras precisas.
Con las suyas y con las de los otros:
con las de Fernando Pessoa y Rilke,
con las de Juan Ramón Jiménez,
con las de Stéphane Mallarmé.
Y esas palabras, en forma de versos,
andaban por la casa como pájaros
inquietos, como las notas huidizas
de una ópera o de un río de sílabas.
Vivían entre las piedras y el cielo,
entre los búcaros y el aleteo
de las telas. Siempre había un olor
a madera y a intimidad tomada.
Los libros estaban cerca. Los discos,
los cuadernos y una cesta de frutas.
Al llegar la noche, él se retiraba
a un palomar que era su obrador,
su estudio y el oratorio de la poesía.
Hablaba con Ofelia, con Zenobia,
con Beatriz, el delirio de Dante.
Congregaba a los espectros del verbo.
Había un instante en que ella subía
a sentarse a su lado: temblaba la luna
y encendía la fronda de los olivos.
Una brisa retornaba del campo
y entraba por la ventana para ellos.

 

UNA TARDE EN EL JARAMA


La escritora necesitaba la compañía del whisky
para soltarse la lengua. La suya era una vida
trabajada contra el destino y la ira. Estábamos
en una de esas cenas íntimas que suceden
a una tertulia con público apasionado.
Una de esas cenas donde las confidencias
van y vienen, y con ellas los chismes, los secretos.
Cuando todos habíamos liquidado los postres,
ella dijo: “Ni los escritores sabemos nada de amor.
A mí me ocurrió. Me casé enamorada, fui madre
de inmediato, bebía los vientos por él, lo deseaba,
lo deseaba tanto como la inspiración y la gloria.
Un día, no sé por qué, me cruzó la cara. Y tiró
una de mis libretas por la ventana: la seguí un instante,
se caía al vacío como un pájaro condenado.
En aquellas páginas hablaba de nosotros, de las noches

de pasión y de la nostalgia instantánea del sexo.
Me marché de casa poco después: con otra libreta,
malherida, humillada y sin nuestro único hijo.
Camilo José Cela, a quien siempre había visto como
un ogro, me recogió en su casa. Me cedió un cuarto
y me dio todo su cariño y el de su mujer menuda.
Temblaba de día y de noche. Sufría con la luz.
Me habría arrojado por un precipicio. Soñaba.
Pensé que me había olvidado de escribir. Lloraba.
Un día me encontré con un hombre, afable,
que miraba el vuelo de los gorriones del parque.
Que subía y bajaba de los tranvías. Dibujaba
y sonreía y montaba en bicicleta como un chiquillo.
Tuve la sensación de que él tampoco
esperaba nada del mundo ni de sus accidentes.
Le hablé. Concertamos varias citas. A orillas
del Manzanares, en el Retiro, en un tren de cercanías.
En un cine de doble sesión. Allí nos besamos
cuando la pantalla se iluminó con los ojos líquidos
de Ingrid Bergman. ¿Por qué lloras tú también?
Nos fuimos a vivir juntos. Recuperé a la escritora
que siempre había llevado dentro, y a la ebanista
que construía castillos y palacios y barcas a la deriva,
y a la niña artista que pintaba alondras en el bosque.
Ya no sabía bien si los dibujos eran míos o eran suyos.
Una tarde nos fuimos al Jarama. Recuerdo la corriente
agitada, los vencejos entre nubes de fuego, la brisa.

TESTIGOS DEL JARDÍN BOTÁNICO

A Rafael Navarro. Fotógrafo

Les tengo miedo a los aviones, a los barcos y a las autopistas. Por
eso no me atrevo a viajar. Me desplazo con la imaginación: a los
museos del mundo, a las ciudades como Praga, Venecia y Lima, a los
paisajes de la Toscana, a los cementerios lejanos y, sobre todo, a los
jardines. A los jardines botánicos de medio mundo. Me fascinan, me
enloquecen. Sueño con ser mota de luz, pájaro ínfimo, brizna del
valle o un golpe de viento para internarme en ellos como si fueran
mi hábitat, y yo un explorador incansable. Un coleccionista de aromas y de
colores. Sueño con no ser, ni siquiera fantasma
invisible, y hacerme un cubículo entre las plantas. Por eso te llamé:
Ven. Te reservo una sorpresa. Se llama Testigos. Tampoco te dije
más. No sabía si vendrías. Qué inquietud la del enamorado que
espera, qué llanto sordo se deslíe en silencio por todos los rincones
y, a la vez, qué ilusión, qué desvarío, qué ansiedad pervertida e
infantil. Yo me decía: ¿Y si viniera, si se atreviese a abandonar sus
últimos maniquíes, los poemas, los cigarrillos y el cieno oscuro de
sus sueños, y viniera? Viniste. Con una resaca grandiosa de besos y
de telas, de madrugada y de alcohol. Te abracé y, sin decirte nada, te
empujé hacia dentro. En letras bien grandes leíste: Testigos de Rafael
Navarro. Una exposición de fotos de naturaleza, de paisajes de
claridad tenue o nítida, de fronda voraginosa. Una muestra de los
viajes del fotógrafo a jardines botánicos de todo el mundo: Estados
Unidos, Roma, Milán, Londres, islas desconocidas. Te dije: “Vamos
a besarnos ante el corazón de la hiedra. Y allí, bajo la aureola de
ensueño de las corolas. Y allá, entre esa espesura de flores silvestres
que huelen a mar y a girasoles». Nos besamos. Aquí, allá, y aún bajo
otra instantánea: esa que revela que una flor ha sido hendida por un
insecto con su parsimonia obscena. Cuando apareció el guardia, me
empujaste hacia un bosque de helechos, mojado por la lluvia.
Dijiste: «Ven. Saltemos dentro. Tú y yo nunca hemos estado en
el edén».

VIERNES, 4, A LAS 20.30, PRESENTACIÓN DE 'GOLPES DE MAR' EN A CORUÑA

 

’GOLPES DE MAR’ EN A CORUÑA CON FERNÁN VELLO Y E. RIESTRA
Este viernes, día cuatro de agosto, en la Carpa das Librerías, en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña, conversaré con los editores Miguel Anxo Fernán Vello -poeta, dramaturgo, editor de Espiral Maior y ahora diputado en Madrid de As Mareas por la provincia de Lugo- y con Eduardo Riestra -editor de Ediciones del Viento, traductor y viajero constante-. La conversación girará en torno a la nueva edición de ’Golpes de mar’. Fernán Vello publicó en gallego ’Vida e morte das baleas’, en 1997, que contenía 11 textos. La edición definitiva tiene 23. Arrancaba en A Coruña y contiene varios textos más coruñeses, entre ellos varios fragmentos de ’La voz del mar’, el penúltimo cuento.
El acto será a las 20.30, después de la charla de la escritora Blanca Riestra con Marta Sanz. Si anduvieseis por allí, será un placer veros...

 

BUSUTIL: LA DIPLOMACIA CULTURAL

 

La diplomacia cultural

Guillermo Busutil 

 

‘La Opinión de Málaga’.

La diplomacia es el espionaje del conocimiento y la imaginación. Su misión no consiste en robar datos confidenciales ni en crear tramas de sombras -aunque hay veces en las que sucede y sus promotores creen que nadie se ha dado cuenta del juego de intereses -. El trabajo del diplomático sólo conlleva el elegante secreto de adquirir la cultura del territorio en el que se mueve mientras fomenta la propia. Es decir, conciliar el diálogo mediante la construcción de un lenguaje capaz de crear un espacio en el que encontrarse en beneficio mutuo. Una misión en la que las manifestaciones artísticas y el patrimonio de la identidad tienen pasaporte e influencia en la percepción de su imagen. Un claro ejemplo durante la guerra fría entre EEUU y la URSS lo representó el Ballet del Bolshoi que transmitía un sofisticado retrato de disciplina, compromiso colectivo y alta cultura, al igual que el jazz y el expresionismo abstracto americano propagaron su mensaje de libertad y modernidad más individualista. Lo mismo hizo España en la Bienal de Venecia de 1958 con la obra vanguardista de Manuel Millares, Luis Feito y Manuel Rivera entre otros miembros de El Paso. Acciones culturales que actuaron, y continúan actuando, sobre los estereotipos con los que un país es percibido en el extranjero.

La comprensión del mundo moderno, la conciencia de nuestros dilemas y cuál es el significado de la cultura frente a la urgencia de los desafíos de nuestro tiempo, exigen que se piense a fondo acerca del papel que deben tener las administraciones públicas y la empresa privada en la proyección cultural exterior; de si es preferible que el instrumento principal sea la lengua española –el Instituto Cervantes en los noventa supuso un importante primer paso- o si ha de ser la creación artística la que exporte la identidad y su espíritu. Esta reflexión se ha hecho en Santander, en el 3º Congreso de periodismo cultural, organizado por la Fundación Santillana y dirigido por Basilio Baltasar. Perfil perfecto de ese arte de la sagacidad, de la educación y del propósito del cometido. Alfil elegante y sutil, en diagonales y en círculos, en los márgenes y en la pluralidad de un tablero en el que establecer ideas y trabajo, acuerdos y estrategias como el Libro Blanco de la Cultura que debería tener la diplomacia, tal y como reclamó Ion de la Riva. Ex embajador en la India, fundador de Casa América, consejero de la Embajada de España en Italia, lúcido y curtido en batallas como la de pacificar la tensión del V Centenario del Descubrimiento mediante la diplomacia cultural, y su desenfado de humor y pasión delante de la postal de la bahía acristalada por el Centro Botín, por la que cruzaban dibujos de veleros de infancia en acuarela de brisa gris y cargueros comerciales como silenciosos fantasmas del atardecer. Una de las escenografías de atmósfera que enmarca hacia dentro esta arquitectura de Renzo Piano, con la que Santander gana una bella infraestructura con estética futurista de los setenta, y un imán para el turismo cultural. El modelo con el que Atenas también intenta regenerarse mediante el nuevo Museo Nacional de Arte Contemporáneo y el Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos diseñado igualmente por Piano.

No sé si la arquitectura de estos plásticos contenedores contribuye a la diplomacia, además de a promover la economía, pero sí está claro que hay firmas que funcionan como marca. El término con el que sueñan distinguirse hoy día las ciudades, aunque sea un concepto cautivo de la publicidad que permite convertir lo que no se es en lo que interesa que los demás crean. No es marketing lo que las ciudades deben buscar. Lo que importa de verdad es el prestigio de lo que se oferta y que dicha oferta sea realmente un foro con la política cultural de otros países, y a partir de ahí favorezca otras relaciones. Ese es el auténtico reto, y el logro que presentó el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Su apuesta personal formada por el Centro de Arte Contemporáneo, la Colección Museo Ruso San Petersburgo Málaga y el Centro Pompidou Málaga. Tres museos fruto de la importante puerta que abrió 14 años antes el Museo Picasso Málaga financiado por la Junta de Andalucía y por la apuesta continuada de Christine y Bernard Picasso con una exquisita colección del artista malagueño y exposiciones temporales de proyección internacional.

Cuatro espacios que han convertido a Málaga en la ciudad de los museos, la tercera en dicha oferta con cerca de un millón de visitantes anuales, como la ha denominado el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai, y cuyo impacto económico de su atracción museística roza los 547 millones de euros, además de favorecer la celebración de La Cumbre Hispano Francesa, y que sea el Ruso el que alberge, desde mañana hasta el jueves, el Encuentro de todos los directores del Institutos Cervantes. Nada mal para una ciudad que hace diez años suspendió en ser la capitalidad cultural 2016, aunque sus dos infraestructuras estrella dependan de que los políticos malagueños se crean la cultura y sepan estar a su altura, de una renovación pendiente nada clara, y del compromiso con un alcalde que entonces se habrá jubilado. También la Diputación ofreció su proyección nacional a través de La Térmica, dirigida por Salomón Castiel, con su dinamización cultural de la ciudad, y La Noche de los Libros como exitosa actividad.

Diplomacia cultural, entendida también como caligrafía de la política exterior, desgranada en un congreso en el que a todos nos fascinó el discurso de Roberto Toscano, avalado por su experiencia diplomática, acerca de una cuestión tan simple y tan compleja, como la diferencia entre diálogo y dialéctica en un momento de miedos por la pérdida del control de nuestra vida y el aumento de las políticas alfa macho de Estados Unidos, Rusia y China, garantes de una cultura hobessiana basada en la necesidad de autoestima, de gloria y poder a expensas de los otros. Igual de interesante fue el papel que está desempeñando la Secretaría General Iberoamericana representada por Rebeca Grynspan en unas jornadas en las que se debatieron las causas que determinan que el país en el que España tiene peor imagen del mundo sea la propia España; la importancia del pensamiento crítico en la diplomacia; el rol que desempeñó en Londres el Instituto Español del exilio frente a la propaganda del franquismo; lo que supuso la narrativa del boom hispanoamericano en la promoción europea de su identidad; y el vínculo entre diplomacia y literatura simbolizado en escritores de la talla de Pablo Neruda, Alejo Carpentier o Carlos Fuentes, entre otras aportaciones de reconocidos periodistas como Sergio Vila-San Juan, Eva Díaz Pérez, Antonio Iturbe, Antón Castro, Luis Martínez o Manuel Pedraz. Y hubo excelentes ejemplos como el de Radio Ambulante: un podcast que cuenta crónicas latinoamericanos en audio español en la National Public Radio norteamericana, y la hibridación que avala la Fundación Tres Culturas con conciertos como el de la palestina Haya Zaatry. Sin faltar el reconocimiento a María Luz Morales, rescatada en un libro de María Ángeles Cabré, como pionera del periodismo cultural.

Curiosidad, apertura, neuroticismo –para solventar situaciones estresantes sin alterarse- y extroversión, cuatro rasgos del buen diplomático presentes en las relaciones de los agentes culturales de reconocida labor o de incógnito Bond, como jugó la periodista Ana Borderas, en un Congreso donde sin duda estuvo presente la variante cotidiana del ejercicio de diplomacia que se da en torno a la comunicación social, sin necesidad de llevar esmoquin, escote de espalda ni de conversar permanentemente en ajedrez. El brindis final fue la convicción común de que la cultura es la mejor herramienta, en un mundo amenazado por las utopías reaccionarias, para recuperar el Humanismo perdido y volver a soñar. Igual que en esa bahía de Santander que, desde la sala de conferencias del centro Botín, parecía un mapa del mundo en calma en el que sólo la luz podía suceder.

 

 

*http://www.eldiariomontanes.es/noticias/201505/18/media/cortadas/centrobotin--575x323.jpg

'GOLPES DE MAR' EN A CORUÑA

'GOLPES DE MAR' EN A CORUÑA

’GOLPES DE MAR’, EL DÍA CUATRO DE AGOSTO EN A CORUÑA
Lilian Bassman, una de las fotógrafas más sutiles, de impronta pictorialista, retrató en muchas ocasiones a la modelo Evelyn Tripp. Esta foto, con ecos marinos, me sirve para anunciar la presentación de la nueva edición, aumentada, de ’Golpes de mar’ (Ediciones del Viento), el próximo día cuatro de agosto en la Feria del Libro de La Coruña. Será a las 20.00, y contaré con la presencia de Eduardo Riestra y dos grandes amigos: Xulio Valcárcel y Miguel Anxo Fernán Vello. Será la primera vez en 30 años de creación literaria que presento un libro en la ciudad de mi niña y de mi adolescencia. ’Golpes de mar’ empieza en La Coruña: en la plaza de Bárbaras, en las inmediaciones del castillo de San Antón, en el jardín de San Carlos... Y luego se interna por Arteixo, Barrañán, Valcobo, Chamín, Caión, y otros lugares de la Costa de la Muerte. También hay relatos que suceden en Santa Mariña de Lañas o en ese lugar imaginario de Baladouro, que estaría ubicado entre As Croas, o Campo da Choca, etc. Ahora mismo me acaba de llamar Javier Lostalé y me dice que mañana en RNE, de 3 a 4, en ’La Estación Azul’, alguien recomienda ’Golpes de mar’ y él lee un poema de mi libro ’Seducción’ de dedicaco a Pilar Gómez Bedate y a Ángel Crespo, en su casa de Calaceite.

NOTICIAS SENDERIANAS...

NOTICIAS SENDERIANAS...

Me complace enviaros un par de noticias senderianas:

1. Hemos comprado un artículo de Ramón J. Sender, desconocido para nosotros, 'Ocupar una ciudad no es conquistarla', que se publicó en la revista bonaerense Pan: síntesis de toda idea mundial, 129 (22 de septiembre de 1937), p. 6. En la revista se informa de que este artículo se había publicado anteriormente en la revista Adelante de Valencia en 1937, referencia que también desconocíamos hasta ahora. Adjunto el archivo PDF.

2. El programa Huellas de... de Aragón TV dedicó su edición del pasado 15 de julio a Ramón J. Sender, con la emisión de un vídeo divulgativo de casi media hora de duración en el que intervienen Gabriel Sopeña, como conductor del programa; Palmira Zapater, alcaldesa de Chalamera; Ana Alcolea, escritora; Enrique Galí, profesor de literatura; Rafael Bardají, periodista, y  José Domingo Dueñas, especialista en Sender. He de advertir que contiene algún error grave, como que el hijo pequeño de Sender fue fusilado (afirmación de Gabriel Sopeña). Podéis verlo en el siguiente enlace: http://alacarta.aragontelevision.es/programas/huellas-de/

Un cordial saludo,

Luis Gómez Caldú. Coordinador del CES

GONZALO MOURE, CERVANTES CHICO 2017

GONZALO MOURE, CERVANTES CHICO 2017

GONZALO MOURE, PREMIO CERVANTES CHICO 2017
El escritor valenciano Gonzalo Moure ha sido el ganador de la última edición del Premio Cervantes Chico, un prestigioso reconocimiento que otorga el ayuntamiento de Alcalá de Henares para distinguir a un escritor o escritora de lengua castellana cuya trayectoria creadora haya destacado en el campo de la literatura infantil y juvenil.
Para su designación se tienen en cuenta, además de sus méritos literarios, criterios como la popularidad y la utilización de la obra del escritor como recurso educativo y didáctico. Se otorga un reconocimiento público al autor galardonado, a través del cual también se procura la difusión y en el fomento de su obra entre la población infantil y juvenil. Coincidiendo con la entrega de este premio, se premia asimismo a escolares, familias y docentes de todos los centros educativos de la ciudad, que hayan destacado por sus valores humanos.
En anteriores ediciones de este premio, que se otorga desde 1992, han sido reconocidos escritores de la talla de Concha López Narváez, Joan Manuel Gisbert, Gloria Fuertes, Montserrat del Amo, Martín Casariego, Jordi Sierra i Fabra… El pasado año, la ganadora fue la escrirtora aragonesa Ana Alcolea.
Gonzalo Moure nació en Valencia en 1951. Estudió Ciencias Políticas y trabajó en prensa y radio desde 1973 hasta 1989. Desde entonces se ha dedicado a escribir libros para adultos y para niños y jóvenes. Ha sido galardonado con importantes premios de literatura infantil y juvenil, entre ellos el premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil con la novela 'En un bosque de hoja caduca'. Además, en la colección Sopa de Libros, ha publicado 'Cama y cuento', 'Palabras de Caramelo' y 'Los caballos de mi tío', y participó con otros nueve autores en el volumen de cuentos Los derechos de la infancia.
*Esta nota la envía la editorial Anaya, donde ha publicado varios libros.
*La foto pertenece al archivo de SM, donde también ha publicado muchos títulos este gran contador de historias.

JUANJO MORALES EXPLICA LA MASONERÍA Y EL DISCURSO ANTIMASÓNICO

JUANJO MORALES EXPLICA LA MASONERÍA Y EL DISCURSO ANTIMASÓNICO

El periodista, profesor e historiador de la masonería Juan José Morales Ruiz publica ’Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española’ (Masoneria.es). Aquí explica los orígenes, la expansión de las logias y la relación de Franco y el franquismo con la masonería.

 

-¿Qué es la Masonería? ¿Cuáles son sus principios y qué pretende?

Parece una pregunta muy sencilla (por lo menos en su formulación) pero la respuesta es más complicada. Y es que, como dice el profesor Ferrer Benimeli,- sin duda el mayor especialista de la historia de la Masonería, en su libro: El contubernio judeo-masónico-comunista -, “una de las dificultades mayores que supone hoy día el hablar o escribir de Masonería española radica, no tanto en saber lo que fue o hizo -que en parte ya sabemos- sino en tener que desmontar previamente una idea errónea o una auténtica deformación popular en lo referente a la Masonería”.

Todavía resuenan en los oídos de muchos españoles los ecos de aquellas campañas antimasónicas que atribuían al contubernio “judeo-masónico”, asociado al comunismo, al separatismo y a la anarquía, una acción despiadada de destrucción de nuestro país. La Masonería fue responsabilizada de la guerra civil, de la pérdida de nuestras colonias, de la decadencia española, etc. Fue perseguida por el franquismo, que consiguió su sistemática destrucción, y exilio, y la convirtió en un auténtico paradigma del mal. 

En mi libro recojo por ejemplo la definición que sobre la Masonería, aparece en las Constituciones del Grade Oriente de España, publicadas en 1871. Allí se proclama que “la Masonería tiene la perfección de los hombres, y por lo mismo, los Masones españoles admiten los diversos Ritos, Grados, ideas y sistemas sociales establecidos, siempre que ellos no atenten a los principios morales, filantrópicos y fraternales”. Este a partidismo se justifica porque la Masonería es “una escuela de ética que persigue un fin exclusivamente moral y que opera en el campo libre de la filosofía y de la enseñanza”.

Cabe preguntarse entonces ¿por qué fue tan perseguida?, y ¿cómo pudo construirse ese mito del contubernio y de la conspiración judeo-masónica? Debería quedar claro que la Masonería no tiene nada que ver con toda serie de leyendas con que, en algunos países como el nuestro, se le ha rodeado, y donde el sólo nombre de masón evoca a misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas… y todo ese cúmulo de fábulas que han llegado a cobrar consistencia y ser creídas sin más desde la más tierna infancia, por obra de educadores cuya ignorancia sobre el tema no les ha impedido deformar sistemáticamente generación tras generación.

Este proceso de mitificación, de falsificación de lo que es la Masonería, es fundamental a la hora de estudiar con rigor y académicamente el discurso antimasónico en el bando franquista durante la guerra civil, y después durante el franquismo, hasta la muerte de Franco, porque ha producido en el público una falsa “definición” de lo que es de verdad la Masonería, y ha calado tan hondo en la sociedad española, que se hace muy difícil superar.

¿Por qué desde el principio nació envuelta en misterio y en cierta oscuridad?

Creo que lo del misterio y la oscuridad son algunos de los ingredientes más eficaces con los que se elaboraron las campañas antimasónicas desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Eso, junto al “secreto masónico” y al “juramento masónico”, logró que incluso, entre gentes medianamente cultas, la Masonería sea algo oscuro, secreto, demoníaco, diabólico, perverso, como una reencarnación del mal... En el siglo XVIII, la Masonería fue perseguida, sobre todo, porque era identificada con los movimientos enciclopedis­tas, liberales y progresistas que darían más tarde lugar a la Revolu­ción Francesa. Y curiosamente esta persecución se produjo, en los países y gobiernos más dispares

Surge en Inglaterra. ¿Cómo se propagó por Europa, cómo evolucionó a la luz de las guerras, de los conflictos, de los avances sociales o de fenómenos como La Revolución Francesa o la Guerra de la Independencia’?

1717 es el año que suele darse para señalar el inicio de la masonería moderna. En esta fecha, cuatro logias londinenses fundaron la Gran Logia de Londres. Unos años más tarde, en 1723, fueron redactadas las "Consti­tuciones de Anderson", que contienen las formulaciones de los fines de la masonería, en las que se basan la mayor parte de los masones, todavía, hoy.

En ellas se afirma que ya no se trata de construir la catedral de piedra. El edificio que se construirá será la “catedral” de la Humanidad, en honor del Gran Arquitecto del Universo. En el siglo XVIII el francmasón estará marcado por una doble finalidad: el perfeccionamiento del hombre, y la construcción de la Humanidad.

De Inglaterra pasó a Francia, Italia, España y Alemania, entre otros países europeos, y también a Estados Unidos. La masonería británica conservó una estructura fiel a sus Constitucio­nes, mientras que en el resto se produjo una proliferación de obediencias y la introducción de grados, multiplicidad de ritos y ceremonias de iniciación. Por eso, hablar de Masonería resulta un auténtico anacro­nismo, ya que existen muchas masonerías independientes unas de otras, y dentro de estas mismas se da una variedad extraordina­ria de ritos. Entre los especialistas ha habido, no obstante, una tendencia a establecer una división entre la Masonería anglosajo­na y la latina. La primera es calificada de "regular", y sólo admite como miembros a "varones que creen en Dios y en la inmortalidad del alma y de los que recibe fidelidad a los compromisos sobre el Libro Sagrado de una religión".

La Masonería latina, durante el siglo XIX, experimentó algunas variaciones en el orden ideológico y práctico que se manifestaron, por ejemplo, en un marcado carácter laico y anticlerical, que en algunos masones derivó, incluso, hacia un sentimiento antirreligioso o un profundo agnosticismo. Y eso nos conecta con fenómenos sociales y políticos, como la Revolución Francesa, o nuestra Guerra de la Independencia, en los que se denunció la participación de los masones en la caída de los absolutismos, la destrucción del antiguo régimen, y el triunfo del liberalismo y la revolución. Pero conviene tener en cuenta que hubo masones en ambos bandos.

¿Por qué Fernando VII desarrolló una feroz campaña siempre contra los masones?

Durante el reinado de Fernando VII se desarrolló un intenso combate contra la "incipiente" Masonería española. El régimen absolutista fernandino se orientó de una manera decidida contra el constitucionalismo, el liberalismo y la masonería. Al mismo tiempo que desaparecían las logias creadas por militares franceses al abandonar el territorio español, se cerraron las que habían constituido la primera Gran Logia Nacional de España. Este movimiento represivo se acentuó a partir de enero de 1815, en que restablecida la Inquisición, un edicto de Fernando VII prohibía y condenaba la masonería. Y a este edicto siguie­ron múltiples disposiciones legales antimasó­nicas. La policía y la Inquisición colaboraban estrechamente en la persecución contra los masones. Algunos de éstos se presen­taron voluntariamente ante el Santo Oficio, otros fueron denunciados, y todos los que pudieron emprendieron el exilio.

Los absolutistas de la primera época fernandina atribuían gran parte de los desórdenes constitucionales a los masones y otras sectas, mezclando, en ellas a los judíos para atemorizar a quienes aún sabían poco de estas sectas misterio­sas. Los masones fueron perseguidos por su posición favorable a la libertad. Y en esta cadena de prohibiciones y persecuciones, conviene tener en cuenta una serie de documentos pontificios publicados por los Papas contra la masonería y los masones, desde el siglo XVIII, y que tuvieron una influencia decisiva. Probablemente la encíclica más determinante por su influencia en la persecución de los masones durante el siglo XIX, y después en el siglo XX en la España de Franco, fue la “Humanum Genus” de León XIII, publicada el 20 de abril de 1884.

¿El masón es alguien que se siente fuera del sistema, es un revolucionario encriptado o un conspirador, es un filántropo?

En absoluto. En todo caso, y a pesar de lo que se denunciaba en el discurso antimasónico, pertenecer a la masonería no supone que el masón sea un conspirador, ni siquiera un revolucionario. De hecho en el caso de España la masonería ha tenido miembros de muy distinta escala social. Recientemente el Profesor Javier Alvarado ha publicado un libro sobre la presencia de la nobleza en las logias masónicas españolas (Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados). Y otro (Monarcas masones y otros príncipes de la acacia), rigurosos trabajos historiográficos que han desmontado el mito del carácter republicano de la masonería española en el siglo XX.  

Debemos tener en cuenta que para entrar en la masonería, de acuerdo con las Constituciones de Anderson, vigentes desde el siglo XVIII, hay que ser “un varón, libre y aceptado”. Ello impide, el acceso a las mujeres en la masonería británica. Pero, en la masonería de influencia francesa, la masonería “irregular” se admite a las mujeres, hay logias mixtas, y logias sólo de mujeres. 

¿Quiénes fueron famosos masones? Pienso por ejemplo en Mozart y ‘La flauta mágica”.

Aunque es verdad que Mozart fue introducido en la masonería por su padre. Y hubo y hay personajes famosos. Sin embargo, no hubo tantos masones prominentes. Este es uno de los “mitos” más repetidos, sin ningún fundamento, todavía hoy. La idea de la presencia de masones entre la gente más influyente, tanto en España, como a nivel internacional, muchas veces ha sido propalada, incluso por los propios masones, como si por un exacerbado afán proselitista, pensaran que tiene alguna ventaja. Lamentablemente, esta falsa (por exagerada) creencia ha provocado muchas veces la persecución de la masonería, basada en la existencia del tristemente famoso “contubernio-judeo-masónico”, dando pábulo a algunas teorías de la conspiración. Además esta tergiversación favorece una cierta curiosidad que provoca, de tanto en tanto, la publicación de informaciones sensacionalistas con pretendidas listas de masones que ocupan los partidos políticos, los gobiernos, e incluso el propio Vaticano.

¿Por qué hay o hubo una asociación de la masonería con el satanismo y la brujería?

Uno de los "casos más curiosos, y al mismo tiempo más grotescos" de la dura polémica que enfrentó a la Iglesia católica con la Masonería, a finales del siglo XIX, y que dio origen a la leyenda del satanismo masónico es el de Léo Taxil, que escribió numerosos libros sobre la masonería luciferina y tuvo bastante influencia en los círculos eclesiásticos, a pesar de que en el "Congreso Antimasónico de Trento" confesó que se trataba de una superchería y que era todo falso. El satanismo se utilizó frecuentemente en la elaboración del discurso antisemita, y en la persecución de los judíos y los masones, basándose fundamentalmente en Los Protocolos de los Sabios de Sión, otra obra completamente falsa.

Caro Baroja en su Historia sobre los Judíos en España, señala que, "a comienzos del siglo XIX,- y también durante la segunda mitad del siglo XVIII -, se confundía a los judíos, a los masones, a los protestantes y a los liberales, con todo supuesto enemigo del catolicismo. Judío = liberal = masón. He aquí, unas ecuaciones que aún tenían vigencia para la masa carlista hace poco en las aldeas del Norte". Caro Baroja recuerda que fue precisamente Napoleón en Chamartín, el 4 de diciembre de 1808, y no su hermano José Bonaparte, como rey de España, quien llevó a cabo la supresión del Tribunal del Santo Oficio, considerando que la Inquisición era un acto "atentatorio a la soberanía". Este acto de "impiedad" fue secundado por las Cortes de Cádiz que se oponían a "Pepe Botella", pero que en este caso, coincidiendo con los afrancesados, decretaron el 22 de febrero de 1813, la abolición del tan temido y odiado Tribunal.

¿En qué consisten las logias y cómo funcionan? ¿Cuáles son sus símbolos claros? A veces da la sensación de que siguen un orden jerárquico y militar…

En relación con el término “logia” baste decir que sirve para designar el lugar donde realizan sus actividades los masones. También, se suele utilizar, indistintamente, el nombre de “templo” o “taller”. En un sentido más amplio, se utiliza el término logia “en plural”, para designar las comunidades masónicas de base. Las logias constituyen el principio organizativo fundamental sobre el que los masones desarrollan las actividades de “iniciación” y formación, y el resto de los “trabajos masónicos”. Las Logias son la estructura sobre la que se desarrolla la masonería en todos los países. En relación con el funcionamiento de las logias, creo que en la actualidad hay algunas cuestiones masónicas que son un tanto anacrónicas. Por ejemplo, esta idea de una sociedad organizada a partir de diversos grados, y muy jerarquizada, por más que sus dirigentes sean elegidos democráticamente. También puede resultar chocante el carácter de una organización “discreta”, en una sociedad abierta, cada vez más comunicativa.Por otra parte, sobre los signos, los símbolos y los ritos masónicos, recomiendo un libro reciente del profesor Ferrer Benimeli que se titula “Aproximación a la masonería a través de sus lemas y divisas”.

¿Qué pasó con la Masonería en la Guerra Civil española? Pareció el emblema del mal al que había que descuartizar.

Sí. En mi libro trato de dar una respuesta al tema de la represión de los masones. El título (Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española), me parece significativo. Desde el inicio mismo de la contienda civil, de cuyo inicio se cumplieron en 2016 ochenta años, la prohibición, la condena y la represión de la masonería se convirtieron en uno de los objetivos, que tenía además la virtualidad de unificar a los distintos militares que protagonizaron el golpe militar. Y durante la postguerra y todo el franquismo, los masones (aunque los pocos que salvaron la vida, habían huido y vivían fuera de España) eran la justificación de la permanencia de Franco en el poder, porque repetía a marcha martillo, que “la masonería nunca se rinde” y que no se podía bajar la guardia porque se trataba de un “enemigo invisible”, y por eso tan temible. La represión fue de una brutalidad tremenda. Hablando del Holocausto, Primo Levi escribió: "Se comprendere è impossible, conoscere è necessario".

¿Cuáles son los hitos claves, las proclamas antimasónicas?

En un libro anterior (La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra (1940) que publiqué en 1992, pero que creo que todavía está vigente, desgraciadamente, recogía una frase de Franco publicada en el periódico Arriba, con el pseudónimo de “J. Boor”, el 3 de mayo de 1951. Decía: “Si la masonería no descansa en sus actividades criminales, forzosamente hemos de ponernos en plan de combatir quienes, por conocerla, nos hemos convertido en fieles guardianes de nuestro solar frente a sus ataques. No hemos jamás de olvidar que entre las fuerzas derrotadas de la anti-España por el Movimiento Nacional Español ocupaban un puesto principal las fuerzas masónicas de nuestra Patria, que, aunque reducidísimas en su número eran, sin embargo, las patrocinadoras de todas las traiciones y las que realmente habían abierto las puertas de la patria a la invasión comunista y a su enseñoramiento de nuestro solar. Los que crean que la masonería se da alguna vez por vencida se equivocan. Hija de la maldad, su espíritu demoníaco sobrevive a la derrota y encarna en nuevos seres y en nuevos territorios. Hemos de desconocernos al sol de la gloria y del resurgimiento, si queremos librarnos de la sombra inseparable de las asechanzas masónicas”. Todo el mundo era sospechoso. Todo el mundo era culpable, si no se demostraba lo contrario. Lo que era bastante difícil.

¿Qué es lo más que te ha sorprendido en tu trabajo: el odio, la mentira o ese temor casi inhumano o persistente contra la Masonería?

Todo. Sobre todo el lenguaje del miedo. Un discurso de muerte, de venganza y exterminio. Recuerdo lo que decía Elie Wiesel hablando del Holocausto: "No todas las víctimas de los nazis fueron judíos, pero todos los judíos fueron víctimas de los nazis".  De la misma manera, parangonando a Wiesel, se puede decir que no todas las víctimas del franquismo fueron masones, pero todos los masones (españoles) fueron víctimas del franquismo.  

Sugieres que Azaña era masón o simpatizante. También lo fueron Cajal y Francisco Albiñana. ¿Cuál es el relato de la incomprensión, de la violencia y de la persecución de masones que más te ha conmovido?

Azaña fue iniciado en una logia madrileña pero, como él mismo cuenta en sus Memorias no le dio la menor importancia, y no pasó de ahí. Cajal se inició de joven, pero se dedicó sobre todo a sus trabajos de investigación neurológica que le valdrían el Nobel de Medicina en 1906.

¿Qué sucedió con los masones aragoneses?

La represión en Aragón fue muy dolorosa. El profesor José Antonio Ferrer Benimeli, le dedicó uno de los tres volúmenes de su Historia de la Masonería en Aragón. Como sucedió en otros territorios españoles donde triunfo el golpe militar desde el primer momento (el caso de Mallorca fue muy emblemático, cómo describiría Georges Bernanos en su obra famosa de Los grandes cementerios bajo la luna, en 1938) en Zaragoza, algunos testimonios son impresionantes.

En el franquismo, la masonería fue elevada a la categoría de máxima perversidad… ¿Qué se dijo, grosso modo? Cómo se le combatió?

Un ejemplo: “La masonería es una conjunción criminal y perversa, secreta y arteramente extendida por toda la tierra, para destruir la sociedad, la familia y la propiedad cristiana en provecho de la avaricia, la ambición y el odio de herejes y judíos; y en España se introdujo traidora y alevosamente, para envilecerla y destruirla. La masonería es radical y sustancialmente antiespañola, y fue siempre instrumento de los enemigos de nuestra Patria”. La publicación de este tipo de discurso represivo no es tan siquiera comparable con el producido en la Alemania nazi contra los judíos, pues cesó de difundirse, cuando los nazis pensaron que la cuestión estaba resuelta con su exterminio.

La legislación contra la masonería durante el franquismo se concretó en una serie de leyes como La Ley de Responsabilidades Políticas (1939); la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940); y la Ley de Seguridad del Estado (1941), por poner tres ejemplos concretos. La represión de la masonería duró hasta la muerte de Franco.

Tras la democracia, aún tardó mucho en ser legalizada. ¿Aún seguía levantando suspicacias y ronchas?

Todavía pesaba muchísimo la mala imagen de la masonería repetida hasta la saciedad por la propaganda franquista. Y entre otras cosas por eso se tardó más tiempo en su legalización que en el caso del partido comunista. La masonería en la actualidad está tratando de funcionar como cualquier otra asociación. En 2017, la Gran Logia Española desarrolla una campaña de reconocimiento de la honorabilidad de la masonería entre las instituciones, y la ciudadanía. Pero, naturalmente, la huella de las campañas antimasónicas del franquismo, perdura sobre sociedad española. Estamos muy lejos de llegar a la situación de otros países, donde funciona con absoluta normalidad. 

¿Se ha quedado ahora, con menos de 5000 personas, en tierra de nadie?

Me parece que hay demasiada leyenda urbana sobre los masones y la masonería. Por ejemplo, cuando se trata de cuantificar su número. Los propios masones dicen que habría en España cerca de 5000 masones. Son demasiados. Puede que confundan el deseo con la realidad. Y por añadidura, no parece de verdad que entre ellos destaquen los principales líderes de la sociedad española, tanto a nivel económico, empresarial, político, intelectual, etc. Los masones merecen un respeto, pero no debemos hacer un mito. No creo que la masonería sea más interesante que una ONG, como, por ejemplo UNICEF, que desarrolla una magnífica tarea en defensa de la infancia. La masonería en otros países es una asociación como cualquier otra de fines similares. Y así debería ser España.

- Por último, ¿cómo definirías el estado de la cuestión en torno a la masonería?

- Creo que la masonería sigue estando estigmatizada por la propaganda de extrema derecha. Forma parte de los mitos constitutivos de las teorías de la conspiración que tanto éxito tienen a nivel editorial. Falta mucho rigor a la hora de hablar de la masonería. Parece que cualquier cosa vale. Por eso veo que siguen siendo necesarios rigurosos estudios históricos sobre este tema en nuestro país.