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Antón Castro

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ALFREDO CASTELLÓN PROTAGONIZA EL NUEVO NÚMERO DE TURIA'

ALFREDO CASTELLÓN PROTAGONIZA EL NUEVO NÚMERO DE TURIA'

[Texto de Raúl Carlos Maícas.] El nuevo número de la revista cultural TURIA tiene como principal objetivo rendir un necesario y merecido homenaje al cineasta y escritor Alfredo Castellón. Un atractivo y sincero reconocimiento colectivo que le rinden un total de 22 autores y que reivindica el interés y la vigencia de una obra literaria, cinematográfica y televisiva que supone una de las contribuciones más originales a la cultura española contemporánea.

 

A través de 200 páginas de textos inéditos, TURIA pone en valor la figura y la obra de Alfredo Castellón, el cineasta que siempre se sintió escritor. Fue la suya una personalidad fascinante, a un tiempo insondable y transparente. Capaz de convertirse en un fiel amigo y un verdadero admirador de la gran María Zambrano y de deslumbrar a una entonces jovencísima Marta Sanz, hasta parecerle “el hombre que parecía recién llegado de las montañas”. Fue también Alfredo Castellón el realizador que cambió la forma de hacer cultura en televisión, con programas como “Estudio 1” o “Mirar un cuadro” o el director de cine que cosechó éxito internacional con su película “Las gallinas de Cervantes”, adaptación de un cuento de Ramón J. Sender sobre la vida de Cervantes y sus mujeres.

 

TURIA pretende redescubrir a los lectores tanto la original obra literaria, cinematográfica televisiva, como la singular vida de Alfredo Castellón. No en vano, y como escribe Rosa Burillo en el artículo que abre el monográfico que le dedica TURIA, “Alfredo era un soñador. Pero también era un superviviente, un hombre práctico y equilibrado en el día a día, que tenía perfectamente ordenadas las carpetas azules donde guardaba su obra”. Además, escribía por necesidad, por un profundo sentido de la justicia y, a pesar de su agnosticismo, caminó siempre hacia la luz, quizá como un eco de la espiritualidad de Zambrano que sin duda Alfredo Castellón compartió.

 

TURIA informa, por otra parte, de la cancelación provisional de la presentación prevista en Zaragoza. Si la situación de la pandemia de coronavirus lo permite, se intentará llevar a cabo antes del mes de noviembre o se suspenderá definitivamente.

 

UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS Y AUTORES DE INTERÉS

 

Además del espectacular monográfico dedicado a Alfredo Castellón, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y autores de interés. Así, las páginas de la revista se enriquecen con textos originales de importantes autores internacionales. Entre ellos, citar la selección de la correspondencia inédita del gran escritor británico Philip Larkin o la presencia de un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad,

 

 

 

 

 

que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino” y de la que TURIA ofrece en primicia un fragmento en español.

 

Otros protagonistas de la nueva entrega de TURIA son autores como Mario Benedetti y Miguel Delibes, sobre cuya obra se publican artículos originales de Eva Valero y Mario Crespo López.

 

También da a conocer textos narrativos inéditos de Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.

 

TURIA ofrece igualmente a los lectores poemas inéditos de, entre otros, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, Fernando Sanmartín y David Mayor.

 

Especialmente recomendables son las dos amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con dos nombres propios de la cultura muy relevantes: los escritores Ana Blandiana y Sergio del Molino. Ambos conversan acerca de un amplio repertorio de temas de interés. Así, mientras la rumana Blandiana asegura que “hay que luchar contra la censura interior”, del Molino está convencido de que “la literatura autobiográfica ayuda a expiar culpas”.

 

La artista plástica zaragozana Lina Vila, una de las creadoras de mayor proyección y consolidada trayectoria, es la encargada en esta ocasión de enriquecer gráficamente TURIA.

 

TURIA ha conseguido convertirse, tras 37 años de vida, en una de las revistas culturales de referencia en español. Tiene difusión nacional e internacional y por sus páginas han pasado más de mil autores de diversas procedencias estéticas e ideológicas, lo que da idea de la riqueza y pluralidad de sus contenidos. En reconocimiento a su labor, la revista obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.

 

TURIA es una revista de periodicidad cuatrimestral que tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel y patrocinada por el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón.

 

ALFREDO CASTELLÓN: UN SOÑADOR DE IMÁGENES

 

Una aproximación plural, rigurosa y sugerente a Alfredo Castellón (Zaragoza, 1930 – Madrid, 2017) es la propuesta que realiza la revista cultural TURIA. Un amplio conjunto de trabajos, tanto creativos como ensayísticos, así como de testimonios reveladores, brindan las claves de su personalidad y de su obra. Además, permiten ofrecer al lector una imagen íntegra y completa de quien siempre matizó su sabiduría, su entusiasmo y su creatividad con una sobredosis de elegante timidez. Esa postura vital de honradez y discreción sin duda le granjeó un injusto desconocimiento que merece ser reparado. Y a esa tarea se aplica ahora la revista TURIA y sus colaboradores.

 

Nadie mejor que la profesora Rosa Burillo, aragonesa como Alfredo Castellón pero al igual que él residente en Madrid y titular de Literatura Norteamericana en la Universidad

 

 

 

 

 

Complutense, para coordinar este espectacular monográfico que valora y sitúa en el lugar que le corresponde a un hombre de grandes y diversas inquietudes creativas que siempre tuvo por norma la sencillez y la humildad. Rosa Burillo no sólo conocía perfectamente la obra sino que siempre mantuvo una estrecha relación con Alfredo Castellón, que se intensificó aún más durante los últimos años de vida de éste. Así, en el artículo introductorio que publica en TURIA, y que titula “El niño prisionero de las arañás”, traza un perfil muy completo de Alfredo Castellón y analiza las características del ingente trabajo que desarrolló hasta su muerte. Una tarea que realizó con determinación y naturalidad durante las distintas etapas de su vida. No en vano, parece que Alfredo Castellón siempre se acogió a esa máxima de su admirada María Zambrano: “La pregunta es el despertar del hombre”.

 

El monográfico es muy completo y están tratados todos los temas que entendemos fundamentales para comprender la importancia de la obra de Alfredo Castellón. Y quienes se ocupan de ello son personas que conocieron muy bien su trabajo. También TURIA aporta valiosos testimonios y textos inéditos de y sobre el propio Alfredo. Se trata así su labor en el cine y la televisión (con artículos de César Gil Covarrubias y Vicky Calavia, Emilio Casanova, y José Luis Orozco), en la narrativa y el teatro (sobre la que escribe Antón Castro), su etapa en Italia (de la que se ocupa su amigo Silvio Maestranzi) y un amplio y plural repertorio de temas y testimonios de quienes le conocieron bien, como la que fuera su pareja sentimental durante algún tiempo, la italiana Marienza Binetti o la escritora Marta Sanz.

 

Especial interés ofrece el artículo de Pedro Chacón Fuertes en el que se analiza su relación fundamental con María Zambrano a través de los testimonios epistolares. Una correspondencia que se aporta en TURIA y que confirma la sintonía de Castellón con ella, desde que se conocieron en 1954 en Roma hasta la muerte de la brillante e inolvidable filósofa malagueña. Así, en una carta fechada el 23 de abril de 1983, Alfredo Castellón escribe: “María, en todos estos años no he dejado de recordarla con cariño, con mucho cariño. Los años de Roma fueron para mí de enorme importancia, quizá los años más felices de mi vida, y sin duda alguna usted y su hermana Araceli contribuyeron a que lo fueran. A veces en estos años cuando alguna vez he paseado en Roma por la Piazza del Popolo me he entrado en el café que hay en su antigua casa, y he recordado sus palabras, sus consejos. Y me doy cuenta de la suerte que tuve al conocerla y de lo mucho que influyó en mi vida”.

 

Completan el monográfico una estimable serie de artículos originales cuyos autores, tanto españoles como italianos, contribuyen con testimonios reveladores acerca del trabajo y la rica personalidad de Alfredo Castellón: Silvio Maestranzi, Eloy Fernández Clemente, Ángel Guinda, Luis Alegre, Ismael Grasa, Pablo Pérez RubioJosé Luis Gracia Mosteo, Eva Puyo, Mariano Gistaín, Javier Cinca Monterde, Chuzé Inazio Felices Maicas y Feliciano Llanas.

 

Además, TURIA reproduce una selección de poemas, microrrelatos y aforismos inéditos de Alfredo Castellón realizada por Rosa Burillo.

 

Cierra el homenaje una útil y pormenorizada biocronología elaborada por el periodista Juan Domínguez Lasierra, muy vinculado a Alfredo Castellón.

 

 

 

 

 

 

 

MARIO BENEDETTI Y MIGUEL DELIBES

 

El sumario de TURIA se abre, en esta ocasión, con un oportuno artículo sobre Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, Uruguay, 2009), con motivo de cumplirse el centenario de su nacimiento. En él, la profesora Eva Valero revalida un argumento indiscutible: Benedetti “es un referente de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX, al tiempo que un ejemplo paradigmático de civismo y de resistencia ante la dictadura, la de su país, que determinó su exilio y su tránsito vital por diversas geografías”

 

Otro centenario importante, el del nacimiento de Miguel Delibes, permite a TURIA analizar su obra. Y lo hace a través del artículo titulado “Miguel Delibes: claves de su vigencia”. En él, el profesor Mario Crespo López subraya que Delibes es un “punto fundamental desde el que observar medio siglo de literatura española (el que va entre 1948 de “La sombra del ciprés es alargada” y 1998 de “El hereje”). Además, en Delibes se aprecia un triple compromiso: ético, social y estético.

 

TEXTOS INÉDITOS DE LUIS LANDERO, ISABELLA HAMMAD, PHILIP LARKIN, JOSÉ MARÍA CONGET E IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

 

Entre el buen surtido de lecturas inéditas que ofrece TURIA sobresale un avance de lo que será la correspondencia inédita en español del gran escritor británico Philip Larkin: “Cartas a Monica Jones”, que aparecerá editada por La Umbría y la Solana. Este conjunto de cartas es utilísimo para conocer mejor la verdadera personalidad de uno de los poetas más aclamados del pasado siglo.

 

También la revista ofrece en primicia en nuestro idioma a un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad, que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino”, que será publicada el próximo año por Anagrama. El lector encontrará aquí una historia deslumbrante, inspirada en el bisabuelo paterno de la autora, en torno a las peripecias vitales de un palestino afrancesado. Pero el argumento va más allá y permite adentrarse en las claves de los seculares conflictos de Oriente Medio.

 

Además, TURIA publica textos narrativos inéditos de relevantes autores españoles como Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.

 

UNA SELECCIÓN DE LA MEJOR POESÍA ESPAÑOLA ACTUAL

 

La nómina de poetas españoles actuales que participan con textos inéditos en TURIA es espectacular por su cantidad y calidad. Todos ellos representan la diversidad y riqueza de las distintas generaciones y estéticas que conviven hoy en nuestro panorama poético: Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, María Alcantarilla, Vanesa Pérez-Sauquillo, Juan Manuel Macías…

 

 

 

 

 

 

En el ámbito aragonés, citar los nombres de Fernando Sanmartín, David Mayor, Jesús Jiménez Domínguez y Marta Domínguez Alonso, entre otros.

 

LA VIGENCIA DEL NIHILISMO DE CIORAN

 

En el apartado que TURIA dedica al ensayo, merece una atenta lectura el artículo de Manuel Arranz sobre la actualidad del pensamiento de uno de los grandes ensayistas europeos de nuestra época: Emil Cioran. Este año, además, se cumple el 25 aniversario de la muerte de este escritor y filósofo rumano en lengua francesa. Un autor al que Fernando Savater contribuyó enormemente a dar a conocer en España. La lectura de Cioran no deja indiferente a nadie que lea sus reflexiones sobre sus temas favoritos: el destino de los pueblos, la decadencia, el fanatismo, el suicidio, la imposibilidad necesaria de la filosofía, etc. Su nihilismo y su manera aforística de filosofar, nos deberían seguir fascinando hoy.

 

ENTREVISTAS EXCLUSIVAS A ANA BLANDIANA Y SERGIO DEL MOLINO

 

Ana Blandiana (Timiçoara, Rumanía, 1942) es ya una figura legendaria de la literatura rumana, en la que ocupa un lugar comparable al de Anna Ajmátova o Vaclav Havel en las letras rusas o checas. Destacada opositora al régimen dictatorial que gobernó muchos años su país, Blandiana es una de los escritoras más sugestivas y originales del panorama de la cultura en Europa. Autora de libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a veinticinco idiomas y ha obtenido numerosos y relevantes premios en distintos países.

 

Blandiana se muestra crítica con el presente que vivimos. Así, en la conversación que TURIA publica y que ha sido realizada por el también poeta Jordi Doce, nos dirá: “el arte y la literatura de consumo de nuestro tiempo han creado una forma de subcultura que sale en todos los medios, la televisión, las redes sociales, y que aniquila la cultura de una forma semejante. Hoy sigue siendo imperativo luchar por la verdadera cultura”.

 

El escritor Sergio del Molino (Madrid, 1979) es, por derecho propio, uno de los nombres más destacados de las letras y el periodismo español de nuestros días. Cuando acaba de llegar a las librerías una nueva novela, “La piel”, y todavía está muy reciente su biografía “Calomarde. El hijo bastardo de las luces” mantiene para TURIA una conversación sin desperdicio con el también periodista y escritor Juan Carlos Soriano. Gracias a ese diálogo intenso y revelador conocemos más a fondo a a este madrileño trasplantado a Zaragoza, ciudad en la que reside.

 

Si hay un libro que marcó un antes y un después en la obra de Sergio del Molino es “La hora violeta”. La leucemia que acabó con la vida de su hijo Pablo poco antes de que cumpliera dos años le condujo a escribir ese libro que conquistó a miles de lectores. Reconoce que lo escribió en condiciones muy desesperadas: “En trance y casi, casi, sin ninguna pretensión literaria. O sí. O con todas las pretensiones literarias del mundo. Ahí desarrollo una idea para mí elemental: que la literatura es una misma cosa con la vida. Y la literatura es significativa en la medida en que exprese bien todas las rarezas y las asperezas de vivir”.

 

 

 

 

 

 

 

En 2016, con “La España vacía”, inauguró una serie de libros y reportajes sobre el éxodo rural en nuestro país y el desequilibrio de la balanza demográfica. Sergio del Molino, que dio el pistoletazo de salida a otros autores, considera espantosa e innecesaria la corrección “vaciada” que han impuesto, después de publicado su libro, los movimientos sociales y medios de comunicación.

 

JAVIER SIERRA ESCRIBE SOBRE CRISTÓBAL SERRA

 

TURIA publica un sugerente artículo de Javier Sierra sobre Cristóbal Serra, uno de los autores más raros y geniales de las letras españolas. Bajo el título de “Cristóbal Serra, profeta de la ocultura” se analiza la obra de un autor de prestigio pero poco leído y que, según el ganador del Premio Planeta 2017, hay que situar como una de las estrellas de difícil clasificación que brillan dentro de la inconmensurable galaxia de la literatura española “a las que solo un término de cuño reciente –‘ocultura’- ayuda a entender mejor”.

 

Además de los anteriores contenidos, TURIA ofrece al lector la sección habitual denominada “La isla”, con fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas enriquecidos gráficamente por Isidro Ferrer. También se mantienen las dos secciones dedicadas a temas y protagonistas aragoneses. Cierra el sumario de la revista una amplia sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales de mayor interés en materias como narrativa, ensayo y poesía, tanto de autores españoles como de otros países.

 

 

AFORISMOS INÉDITOS DE ALFREDO CASTELLÓN

 

El nuevo número TURIA publica un espectacular conjunto de textos inéditos de y sobre Alfredo Castellón. Entre ellos destaca una amplia muestra de sus originales aforismos, nunca publicados hasta ahora y de los facilitamos hoy una breve selección muy reveladora del pensamiento y la capacidad de escritura de su autor.

 

“Tu talento mejorará si tienes la generosidad de reconocer el del prójimo.

 

El mundo está acatarrado y cualquier día estornuda y nos lanza a todos al espacio sin cordón umbilical alguno.

 

Es una pena que las personas que nacen sensibles no cultiven su espíritu. Si no lo hacen, todos perdemos algo.

 

La agricultura peinaba a la tierra con cariño, pero llegó la industria y le despeinó la entraña.

 

No confíes en lo exacto, en el hombre exacto, en el tiempo exacto, en la vida exacta...

 

Hay personas que se afanan en aparentar. ¿Pero el qué? Como no sea su imbecilidad.

 

No debes de privar nunca a una mujer de su primer deseo.

 

 

 

 

 

 

Si el espíritu tuviera brazos al primero que abrazaría sería al solitario.

 

El insensible es un enfermo del alma.

 

En el inconsciente de don Quijote estaba la vida, en cuanto llegó su consciente desapareció.

 

Los labios comen de todo, bueno, malo... pero cuando ya no lo hacen, mastican tierra.

 

No esperes el grito del árbol, la rosa, el laurel, hasta que despierten del sueño.

 

La apariencia es el vicio de la clase media.

 

Cuantos más “demonios” tenga el hombre escondidos en su barriga más originalidad transmitirá a su digestión.

 

Perteneces a una familia, has crecido con ella, los quieres, pero... despréndete de los cariños posesivos, empobrecen.

 

Aprendí a poner el odio a la distancia deseada, pues el amor ya tiene tomada esa medida.

 

Debemos ser partícipes de todo, convivir con todo. Que todo nos invada.

 

Y dentro de la velocidad de la luz, la palabra amor se alargará hasta desintegrarse en granitos de alegría.

Yo me arrodillaría para humillarme ante la naturaleza, esperando la bendición de un olmo o un manzano, por ejemplo.

 

La felicidad es monótona, por eso no conviene alargarla demasiado.”

 

 

ANA ALCOLEA, PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS

La escritora Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) gana el Premio de las Letras Aragonesas

 

Ana Alcolea narra la historia de su abuela Mercedes, que conoció tres siglos

 

 

l La escritora publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas ’, en el sello Contraseña

 

ZARAGOZA. Ana Alcolea (Zaragoza, 1962), tras haber logrado en 2016 el Premio Cervantes Chico, publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas ’, en Contraseña (Zaragoza, 2017. 315 páginas). «Es tal vez mi novela más personal. Está basada en recuerdos de mi abuela, que vivió 103 años y pasó por tres siglos». Mercedes era hija de Juan, empleado del ferrocarril y jefe de la estación de Utrillas, en Zaragoza, y de Agustina, una muchacha orensana de Amoeiro. Añade Ana Alcolea: «Cuando murió, pensé que sus recuerdos de todo un siglo debían quedar en la memoria colectiva, y no solo en la mía, por eso empecé a escribir este libro hace más de diez años. Me ha hecho llorar, reír, y temblar: cuando la terminé y puse el punto y final, mi cuerpo tembló, literalmente. No me había pasado con ninguna otra novela, sentí un enorme vacío, y sentí como si perdiera a las personas de las que hablo en la novela otra vez».

La novela, un mosaico familiar con muchos personajes y elipsis temporales, arranca en Almería con Mateo y Margarita, sus bisabuelos, y acaba casi cuando la autora nació en Zaragoza, en 1962. Sucede en diversos lugares: Santander, Vigo, Orense, Madrid, varias localidades de Teruel, incluso La Habana y Barcelona, y por supuesto Zaragoza. «Lástima que en Zaragoza no haya mar. Si no, podrías trabajar allí. Hay río. En realidad hay tres ríos y un canal. Hay bastante agua. Y viento», se dice en la página 153. Es una novela de muchos personajes: la primera pareja, Mateo y Margarita, su primogénito, Juan, que se casa con Agustina, y sus hijos: Valentina la ciega, Pilar, Lola, Agustina, Enrique, Magdalena o Mercedes, pero también andan por ahí el viudo Rodolfo, el apasionado Pepe, que se va a la Guerra de África, o el cabal conductor Francisco, que acabará casándose con Mercedes.

De personas a personajes

Explica Ana Alcolea: «Son personas que he convertido en personajes. Hay episodios que ya no sé si son reales o ficticios, hasta tal punto he vivido dentro de mí las palabras que han ido tejiendo esta historia». En ‘Postales coloreadas ’ son muy importantes los objetos, los recuerdos, los secretos de familia: «El armario de mi abuela y los objetos que guardaba en él son parte importante de esta novela: sobre todo las postales coloreadas que alguien escribía para ellas, para sus hermanas, pues no sabían escribir... Las viejas fotografías también dedicadas por manos ajenas, y que tan bien ha captado Alberto Gamón en la ilustración de la cubierta». Además de esas postales , son importantes el gramófono, la barra de carmín, unos gemelos, pero también algunos personajes de la época como Raquel Meller, Miguel Fleta y toreros como Bombita. A Paco, esposo de Mercedes y abuelo de la autora, le gustaban mucho los toros e hizo sus pinitos como matador.

«Estoy muy contenta con el hecho de que la novela haya sido publicada por la editorial Contraseña por varias razones: comparto editorial con una escritora a la que quiero y admiro como es Irene Vallejo; es una editorial aragonesa, de mi ciudad, Zaragoza, y el trabajo editorial de revisión y corrección ha sido realmente minucioso y espléndido, así como el cuidado del propio libro como objeto», concluye la autora de ‘El medallón perdido’ o ‘La noche más oscura’.

 

*La foto es de Guillermo Mestre. De 'Heraldo'.

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE
Incluidos en el libro 'Mi animal preferido eres tú', que ha publicado en el sello Los libros del Mississippi, 2019.

****

Hoy ha madurado la lluvia,
y en el vientre de los carniceros
la materia se convierte en esa estancia.
Sin llegar a beber lo que transita,
el tiempo no deja de ser una expropiación
(o ni tan siquiera eso)
Será esta la manera de anunciarse?

****

El agua jura su inocencia
se empequeñece en el sueño de los arrozales,
al ir a sumergir sus manos sobre sí misma
y deletrear las sílabas de los árboles por los que ha
ido pasando,
el anonimato de sus raíces aéreas,
las incógnitas de lo sagrado
al dejar de respirar.
Al despertar buscará las palmas de las manos abiertas,
ver a la luz descalza resumida en una hoja.

*****

[ÉXODO]

Las cicatrices de este lado de la alambrada
ayunan
sabiéndose pasto colectivo
tras un bosque de chimeneas que se eleva,
como los signos de la escritura
incineran el hambre a la que vestir.
Su carne que únicamente despierta al aproximarse el alquimista
recobra su límite en las palabras, que permanecen ciegas
al igual que los animales que aman a los violines
o las vértebras que en las líneas ferroviarias se dislocan
creando, a la entrada de los campos de refugiados,
una lenta migración de los glaciares.

*La foto es de Harry Callahan. 'Eleanor en el bosque'.

SEIS POEMAS DE SÁNCHEZ VALLÉS

SEIS POEMAS DE SÁNCHEZ VALLÉS

SEIS POEMAS DE 'LOS SIGNOS EN EL AGUA': SÁNCHEZ VALLÉS
[Breve selección de poemas de Joaquín Sánchez Vallés de la antología de 99 poemas que acaba de publicar en el sello Pregunta de Reyes Guillén y David Francisco. 'Los signos en el agua', reseñada esta misma semana en 'Artes & Letras' en la red por José Antonio Conde.]
https://www.heraldo.es/…/joaquin-sanchez-valles-40-anos-en-…

Pájaros en la luz

No están sobre la luz:
la luz los atraviesa
con un rumor dorado.

Ni dentro de la luz:
solo hay luz en la luz,
como nada en la nada.

Tampoco estoy seguro de que sean
pájaros o promesas,
o piedras simplemente
que un ángel niño lanza al lago de los vientos.

A las horas más hondas del verano,
cuando la luz dibuja su clara geometría,
por un segundo cruzan
ingrávidos y ambiguos,
alas que baten entre nubes quietas,
cuerpos ligeros que el azar convoca,
donde se apiña el mundo y su estremecimiento:
pájaros en la luz,
vuela la vida.

Por un segundo cruzan en el aire,
por un segundo acaso el mundo está completo,
por un segundo escapan de nosotros,
como dioses minúsculos,
como tantas palabras que mueren a diario,
como tantas pasiones perdidas para siempre.

***

Somontano

Lomas verdes, sosiego de la encina,
yerbas de olor, caminos fatigados,
al fondo siempre un río en rocas grises,
el cielo azul. el monte azul,
los campos.

Este jardín abierto tiene nombres
de trigo y vid,
nombres para decir bajo un olivo
con la boca ocupada de pan blanco.

El río, el sol, el soto, la ladera:
cuando no quede sed para mis labios,
tal vez me recordéis, sierras de Guara,
montes de luz,
celaje que sostiene
el aire que no alcanzo.

*****

Yo lo veo

Yo lo veo:
todo el mundo te mira, te desnuda
con los ojos, se para cuando pasas,
te sigue y se te enreda como el aire
en la espuma del mar.

Tú misma me has contado
parte de tus amores primitivos:
cuando yo no existía
te acosaban incluso lesbianas y maricas.

Y no me extraña nada
que de ti se enamoren
los hombres, las mujeres, los perros y los niños…
Tengo entendido que hasta algún arcángel
empieza a lamentar su carencia de sexo.

*****

XX (de “El jardín y los páramos”)

Siempre escogí la senda del error.

Aquella que entre bojes
lleva a perderse en la montaña.

Yo sé que hay carreteras y largas pistas grises
que acaban en ciudades donde reina
el saber de los hombres.

Sin embargo,
siempre escogí la senda del error.

Así he tocado el abedul y el haya.
Así he mirado el gamo y el rebeco.
Así he sentido un mundo
en donde nada vale la vida de los hombres.

*****

XXV (de “El jardín y los páramos”)

Blanca luna,
agujero en el cielo que trasmina
la luz de un dios arcaico.
Resto
de un tiempo cuando no existía noche,
vieja luna que dejas
filtrar la transparencia
de una esperanza inalcanzable.

*****

Un lugar

Un lugar desolado, quizá España.
Un tiempo sin futuro, acaso ahora.
Una tierra infecunda y heladora,
campo propicio al cardo y la cizaña.

Una piedra que afila la guadaña.
Un hambre vieja que de nuevo implora.
Una rabia civil, sangre que aflora
al filo de la herida en que se ensaña.

Un silencio, tal vez el de tu aliento.
Un corazón vestido de fatiga.
Un espanto sombrío y violento.

Un puño que amenaza y que castiga.
En un yermo mordido por el viento,
donde jamás germinará una espiga.

*Esta foto se tomó en Huesca y pertenece a los archivos de Heraldo.

FERNANDO SANMARTIN, UN DIÁLOGO EN TORNO A 'LA CONTARÉ LA VERDAD'

Hoy, en Heraldo, Fernando Sanmartín habla de ’Os contaré la verdad’.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/06/22/fernando-sanmartin-el-amor-es-como-el-aceite-deja-manchas-1381730.html

 

Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) es poeta, narrador, gestor cultural, columnista de HERALDO y, ante todo, un ‘flaneur’ a pie y en bicicleta, que ha ido consolidando una obra despaciosa y propia, repleta de elegancia y seguridad, que destaca por su mirada poética, por la originalidad de sus personajes, por el peso de la memoria, la huella de los viajes y la percepción del amor y de la mujer. Publica ‘Os contaré la verdad’ (Xordica), su segunda novela, y la presenta el martes 23 en Cálamo, en diálogo con Ismael Grasa y Eva Puyó por videoconferencia. Luego bajará a la librería a firmar ejemplares.

¿’Os contaré la verdad’ es la novela de un narrador o la novela de un poeta? No sé si ha tenido en cuenta eso…

-Hay narradores que cuando terminan una novela, sin mirarse al espejo puesto que no lo necesitan, alzan la voz y dicen: “¡soy la leche!” Nunca me ha sucedido eso, de verdad, qué pena. Los que venimos de la poesía somos, y parafraseo al crítico de cine Carlos Boyero, náufragos y soñadores. En definitiva, mi libro es la novela de un poeta. 

-¿Es Fernando Sanmartín un escritor escindido, poeta, articulista, narrador, cronista de viajes, o todo confluye en una formar de mirar y sentir?

- Lo importante es la escritura, conocer su origen, qué es lo que la empuja. Todos, sin excepción, necesitamos en algún momento protegernos del frío, de una llamada telefónica, de un matón o de un chiflado. Escribir es protegerse. Pero también es otra forma de mirar, un modo de comprender mejor lo que uno es y dónde estamos.

-¿Qué le da París, por qué otro texto que sucede en París que no solo es un escenario, sino probablemente el gran personaje?

-Las ciudades me gustan. Son, lo decía el pintor Max Beckmann, la gran orquesta de la humanidad. Beckmann murió en Central Park cuando caminaba hacia el museo Metropolitano de Nueva York, en el que exponía. París, en efecto, es escenario y personaje de mi novela. Es una ciudad donde he sido feliz. A los personajes de estas páginas también les gusta esa ciudad.

-¿Le había interesado alguna vez el triángulo amoroso, esa situación que suele desembocar en corazones rotos?

Lo que en el siglo XVII decía Pascal, aquello de que el corazón tiene razones que la razón ignora, es lo que le sucede a Thérèse, el personaje principal de este libro, una mujer que decide ser coherente con sus sentimientos, una mujer que se opone al hecho de que elegir signifique renunciar.

-La novela arranca con tres capítulos un poco independientes, casi de presentación…

-Los primeros capítulos contienen los retratos de sus personajes principales. Conocemos su presente, qué hacen, pero también lo que fue su ayer, su fortaleza y su fragilidad. Thérèse, por ejemplo, tiene treinta años. Pero tiene también un rotulador verde para colorear sus errores. Y dice que cada hombre tiene un sabor diferente. Dice que los hay que son como un sorbo de sidra. Pero que también los hay que parecen una copa de coñac dentro de un iglú. Busca la verdad y eso es difícil.

-Primero Jean, abogado, alejado de su padre, quiso ser astrónomo, más o menos enamorado del deporte. ¿Qué más e puede decir?

-Jean quería ser astrónomo. Ser físico le hubiera permitido conocer las órbitas que trazan los cometas en sus trayectos y saber qué son las estrellas de neutrones. Pero se hizo abogado, lo que hace posible conocer mejor al ser humano, aunque a veces el desconocimiento da tranquilidad. Su madre era una mujer de profundas convicciones religiosas. Le aconsejaba que al regresar de su despacho rezara unas oraciones. Su madre le decía que era necesario protegerse del sol, de las medusas, del agua estancada y de algunas mujeres.

-Luego Thérèse. ¿Qué nos puede avanzar de esta mujer, que acabará siendo la protagonista, la que sigue el lector?

    Thérèse tiene un padre que es un desastre, un actor muy conocido en Francia, rostro habitual en la entrega de los premios César, siempre con novias jóvenes. Y su madre es un gran apoyo, una mujer independiente. Sin quererlo, Thérèse se enamora de dos hombres. Descalza sus pensamientos y decide contarles a ambos lo que le sucede.

-Después Françoise, arquitecto. ¿Cómo lo retrataría?

- Françoise dudaba, de joven, entre ser pintor o arquitecto. Estuvo en Katmandú una temporada, con un gurú, y regresó. El gurú vio lo que había en él. Todos deberíamos hablar con un gurú. Y escucharlo. Le gusta Benny Goodman y sabe que el paso del tiempo es lo más sincero. Lo sabe porque el paso del tiempo confirma o niega nuestros deseos.

-¿Le parece que en una novela el minimalismo, la contención, el sugerir más que contar, es también una poética, la tuya?

-Lo que siempre me obsesiona es no aburrir a una lectora o a un lector, no cansarlos, de ahí que mis libros nunca tengan páginas excesivas. Me interesa también la precisión de la palabra. Soy consciente, y aquí sigo al profesor y poeta Alfredo Saldaña, que toda palabra está “expuesta a las inclemencias del tiempo histórico y a los embates de otra contrapalabra”.

Dice: “La verdad es un folio en blanco”. En una situación como ésta ¿se puede, se debe ser sincero?

-La verdad puede causar miedo. Por eso tememos a la muerte, al desamor o a un diagnóstico clínico. Es necesaria. Y la mentira, por mucho que algunos se empeñen, nunca podrá ser una “verdad alternativa”.

Llaman la atención las pequeñas historias, de la madre de Jean, del padre de Thérèse, de su amigo galerista, de su propio padre, fascinado por las actrices jóvenes… ¿Cómo hilvana todo eso, qué modelos de novelista tienes en la cabeza?

- En una novela deben convivir la trama principal con una suma de pequeños relatos. Eso mismo es la vida. Lo que no me interesa es que el plástico aparezca en mi escritura. Y no tengo modelos de novelista, lo que sí hay en mi cabeza son narradores a los que aprecio, desde Flaubert a Ignacio Martínez de Pisón, desde Stendhal a José María Conget o Antonio Muñoz Molina.

-¿Son las familias una acumulación de depresiones y ausencias?

- En ocasiones, lo son. Porque el ser humano es muy simple y muy complejo a la vez. Pero las familias pueden ser el último reducto donde refugiarse cuando el resto de los refugios han sido destruidos.

-El libro está lleno de imágenes no sé si decir osadas o inesperadas. “La inocencia es una maleta con harina que solo mancha si se abre”. “El pasado tiene botes de azúcar y bolsas de basura”. “He conocido a personas buenas que abrazan la religión como se abraza a un chico extraviado en la nieve?

-No es una búsqueda, pero forma parte de mi escritura. A veces me digo a mí mismo: “¡no seas tan pesado con las imágenes!”. Procuro contenerme y ni aún así. Había una frase, una imagen, que la taché y la recuperé después: las fotos suelen mostrar, al cabo del tiempo, lo que no somos. La frase, creo, no va desencaminada.

-¿Qué relación tiene el amor con el desorden?

- El amor es como el aceite, deja manchas.

-¿Cuándo una mujer es un chica remanso o un precipicio?

-Pregúntale a la noche y ella te dará la respuesta.

-Sin desvelar el argumento. ¿Cómo salva uno, ante sí mismo y ante los demás, las contradicciones?

-Siempre hay contradicciones. Las tiene el señor Pedro Sánchez y el eremita que vive en una cueva. Yo conocí a un sabio y en sus ojos había turbulencias. Thérèse, que tiene un mirlo debajo de la piel, como diría Blas de Otero, nos cuenta sus dudas y sus contradicciones, pero busca ser coherente con ella misma.

-Es un escritor reflexivo. En un sentido simbólico o metafórico, ¿cuál ha sido su aventura, qué quería contar o diseccionar?

 

    Quiero, en esta novela, profundizar en un concepto que, con diversos equipajes, vive en nosotros: el secreto. La novela es un trayecto, un viaje que va desde ese concepto esencial que es el secreto hasta la complicidad de la confesión.

-¿Escribir para Fernando Sanmartín es crear un realismo mágico de lo cotidiano, la lentitud y la vida interior, suspensa en los objetos y en la memoria?

- Escribir, lo mantiene Lobo Antunes, es estar más cerca de las emociones. Y este libro se abre con una frase suya: quien escribe mejor es el que corrige más.

- ¿Por qué en cada una de sus páginas, hay siempre dos o tres imágenes chocantes, raras, entre absurdas y poéticas como una greguería?

- No lo sé. Yo mismo me sorprendo de que eso ocurra. Hay cosas que se nos escapan. Y merece la pena brindar por ello. Al hilo, Gómez de la Serna mantenía que la Y es la copa de champaña del alfabeto.

-¿Cuál es el libro de amor que le habría gustado escribir?

-El barón rampante, de Italo Calvino, ejemplo de amor por la coherencia con uno mismo.

 

NUEVO NÚMERO DE 'ROLDE', 172-173

Nuevo número de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa

La publicación cultural aragonesa alcanza su número 172-173, un doble correspondiente al primer semestre de 2020 

Una obra del ilustrador altoaragonés Antonio Santos es la imagen del nuevo número de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa: una entrega doble de 128 páginas con su habitual propuesta de investigación, divulgación y creación literaria y artística.

Abre este número de Rolde un editorial sobre la Ley de Derechos Históricos de Aragón, que da paso a un informe de la especialista en patrimonio industrial Pilar Biel en torno a la central térmica de Andorra, y a una entrevista al prestigioso médico y microbiólogo zaragozano Carlos Martín Montañés. Una mirada teatral al Criticón de Baltasar Gracián (a cargo de Pilar Sánchez Laílla) y un recorrido saraqustí por el misticismo musulmán del siglo XII (por Julio García Caparrós) ocupan las páginas siguientes.

Tras evocar Alfonso Plou la sostenida experiencia en los escenarios de Teatro del Temple, la periodista Esther Puisac recupera la singular peripecia vital del artista oscense Agustín Alamán. Así se da paso a una sección literario-artística constituida por poemas de Hèctor Moret ilustrados por Joaquín Ferrer Millán, poesía visual (“La Europa del aborigen”, con Víctor Guiu y Pedro Mata) y un breve ensayo del portadista, Antonio Santos, acompañado por numerosas muestras de su obra artística.

POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL HERNÁNDEZ

POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL HERNÁNDEZ

CUATRO POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL HERNÁNDEZ

 

 

*** 

Inicia la semilla

la ofrenda de su transformación

sin luz,

            en silencio.

 

*** 

 

Entre la tierra

                     que dejaste dentro

y aquella

               que nunca aprendió a verte.

 

Entre el aire

que impulsa,

que no se detendrá,

y aquel que nos abate.

 

Entre las buenas gentes

que alzan en silencio

los astros con sus manos

y aquellas que dibujan

                                  órbitas.

 

Entre quienes precisan, sin saberlo,

lindeles y burbujas,

y aquellos que aventuran

                                     su vacío.

A tientas,

los sueños,

                sin descanso.


***

 

¿Decidimos qué aire

acoge nuestros balbuceos?

¿Decidimos

                 la lengua,

                              su mirada,

símbolos, ritos, lazos?

 

Acerca el ser,

quizá,

cierta ruptura.

 

Si azar y circunstancias lo consienten,

podremos elegir

la tierra que morder,

a cuyo abrigo

                    confiar nuestros huesos,

por cuya levedad

                        se borren nuestras huellas.


****

 

Como un niño

           prendado

                    que descubre

partículas

                   de insólitos colores

                                               sin las cuales

el aire

        no sostiene

                         y en adelante

evitará su tacto,

                       pidiera

                                  comprensión

si no hay susurro

                           en el pasar

                                           de página,

si desoyera

                por entre las palabras

                                                vuestros pasos.

Disculpad

               si aún emprendo

                                       sin armas

ni bagaje

              otras miradas

                        —el único paisaje

de luz

          no detenida.

Inerme,

          en el aire,

                       la semilla acaba.

 

****

 

*Estos poemas aparecen en ’Pavesas’ y ’Lar’, el volumen que José Ángel Hernández Sánchez acaba de publicar en la colección Rayo azul de la Huerga & Fierro, colección dirigida por Enrique Villagrasa y Óscar Ayala. 

Enrique Villagrasa, consultado esta mañana acerca de la colección, me envía este texto.


UN «RAYO AZUL» IRRUMPE EN LA TINIEBLA POÉTICA

 

 

Cuando el otoño empieza a mostrar su rostro más oscuro, una sacudida editorial aspira a iluminar el cielo, más bien plomizo, de la poesía española. Estamos hablando de «Rayo Azul», la nueva colección dirigida por Óscar Ayala y Enrique Villagrasa por la que ha apostado una de las casas editoriales imprescindibles en la poesía española, Huerga y Fierro.

Nada más y nada menos que seis poemarios contundentes han desatado, simultáneamente, esa tormenta: Dije Luz, de Mar Benegas; Placeres y mentiras, de Mercedes Escolano; Pavesas y Lar, de José Ángel Hernández; Vikinga, de Isabel Tejada; Después, de Isabel Bono y En este momento que llamamos lugar, de Juan Antonio Tello. No cabe duda de que los responsables del proyecto han querido dejar constancia de la confianza con que afrontan esta criatura ajena a las modas, corrientes o esclavitudes comerciales, concebida como un «templo» para la poesía donde impera un solo criterio: la calidad. De ello dan muestra los casi dos años que han tardado en seleccionar los primeros libros y en dar con un diseño rotundo, limpio, mimado.

A este respecto, Antonio Huerga reconoce estar emocionado y sorprendido por el resultado. En esta colección se vuelca la esencia de lo que Charo y Antonio han aprendido en cuarenta años de oficio: «la oportunidad de mostrar nuestro grado de compromiso y de innovación que ofrecía dar a luz Rayo Azul precisamente ahora. Esa responsabilidad que obligaba a que el resultado tenía que ser una muestra de que la ilusión y la capacidad de innovar existe a pesar de los años que llevamos en la aventura de editar». Y es que, hay que reconocerlo, el equilibrio, el buen gusto y los detalles de los libros consiguen ser una prolongación de la acción creadora de los autores, no un simple contenedor de sus versos.

En cuanto a la línea de la colección, los coordinadores admiten que solo hay un criterio: la calidad. No hay preferencias ni límites, al menos declarados. Ambos se reconocen, sobre todo, como lectores de poesía, y han sido las reiteradas coincidencias ante la emoción contenida en determinados versos la que les ha llevado a retomar un proyecto que venía de hace tiempo y armarlo desde la casa de Huerga y Fierro. Si bien no faltan ni editoriales ni oportunidades para editar en este país, sí echaban en falta una colección de referencia, una colección a la que acudir sin temor a equivocarse, porque no cabe duda de que cualquier poemario de esta colección será excepcional. «Para publicar buena poesía -dicen- hay muchas editoriales y colecciones en España. Incluso para publicar poesía notable y hasta dudosa poesía hay muchas colecciones. Pero para publicar poesía excepcional no hay tanta, y el lector de poesía debe saber dónde puede acudir». Hay muy buenas colecciones, pero, desde la desaparición de alguna editorial ya legendaria, los catálogos de la gran mayoría se han ido llenando de libros que no son tan buenos. Hay que preservar alguna y no permitir que tenga fisuras. Los coordinadores han diseñado un sistema de selección con decenas de lectores previos que criban poemarios sin ningún tipo de referencia, para que no haya ningún condicionamiento en la selección. Así, autores consagrados podrán convivir perfectamente con jóvenes autores; es más, según confiesan, el único sentido, la única motivación que tiene cargarse con tanto trabajo, es ser los primeros en leer al que pueda ser el gran poeta del siglo XXI y facilitar a los lectores el acceso inmediato a su obra.

En cuanto a la insólita decisión de salir con seis libros de golpe, en noviembre, anunciando que en la próxima primavera se hará la segunda entrega con otros tantos poemarios tan rotundos como los primeros, los responsables confiesan que es totalmente premeditada. Su pretensión no es entrar en el mercado y competir por un lugar en una estantería semanal de algunas librerías escogidas, sino crear un fondo de libros siempre accesible y atemporal, como debe ser la buena poesía. ¿Para qué empeñarse en publicar un libro excelente que luego no va a ser distribuido o que en apenas unos meses va a ser inencontrable? Eso no tiene sentido. Un buen libro de poesía debe quedar al margen de la oportunidad, del interés, la moda e incluso de su tiempo y de su espacio, así que hay que preservarlo en un lugar construido específicamente para él. En cuanto al nombre de la colección, reconocen también, llegó solo, tras una noche memorable en que podrían haberse bautizado otras cien colecciones: cuando llegaron a «Rayo Azul» y se percataron de que, además de todas sus connotaciones, precisamente un rayo azul (blu-ray) fue lo que vino a sustituir al DVD, y que este era el nombre de la ya legendaria editorial que dirigió Sergio Gaspar, decidieron homenajear también, aunque fuera muy lateralmente, a un proyecto como aquel. «Debemos la vida —dicen— a los que han dedicado la suya a la poesía, tanto a crearla como a hacérnosla llegar. Todos ellos forman parte de este equipo».

 

 

 

 

 

 

 

MUERE RUIZ ZAFÓN EN LOS ÁNGELES

Fallece a los 55 años Carlos Ruiz Zafón. 

Amplia nota de Planeta.

Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, 1964-Los Angeles, 2020)

 

Carlos Ruiz Zafón es uno de los escritores más reconocidos de la literatura contemporánea y el escritor español más leído en todo el mundo después de Cervantes. Sus obras han sido traducidas a más de cincuenta idiomas y han recibido los principales galardones literarios.

 

Carlos Ruiz Zafón nació en Barcelona, el 25 de septiembre de 1964. Tras estudiar en los Jesuitas de Sarrià, cursó estudios de Ciencias de la Información y fue un brillante director creativo de agencias de publicidad, hasta que a principios de los noventa decidió trasladarse a Estados Unidos y dedicarse de lleno a la literatura.

 

En 1993 se da a conocer con El Príncipe de la Nie­bla, Premio Edebé, considerada como una de sus mejores novelas juveniles y que conforma, junto a El Palacio de la Medianoche y Las Luces de Septiembre, la Trilogía de la Niebla. En 1998 publicará Marina, quizás la más personal de todas sus obras.

 

En 2001 publica la novela La Sombra del Viento, obra que le encumbrará a nivel mundial y que es el primer libro del cuarteto El Ce­menterio de los Libros Olvidados. Esta saga literaria incluye: La Sombra del Viento (2001), El Juego del Ángel (2008), El Prisionero del Cielo (2011) y El Labe­rinto de los Espíritus (2016); todo un universo literario que se ha incorporado a la literatura universal. 

 

«La voz de Ruiz Zafón es de una originalidad a prueba de bomba. La Sombra del Viento anuncia un fenómeno de la literatura popular española». La novela llevaba escasas semanas en las librerías cuando Sergio Vila-Sanjuán escribió esta afirmación en La Vanguardia en junio de 2001. Ese mismo año se imprimieron cinco ediciones, pero el auténtico fenómeno no había hecho más que empezar. Durante varios años La Sombra del Viento fue el libro más vendido en España y su publicación vendría acompañada de una enorme popularidad y acogida de la crítica en Italia, en Francia, en Holanda, en Alemania, en Reino Unido, donde The Times y The Guardian coincidieron en calificarlo como un nuevo “clásico contemporáneo”… y así hasta un total de cincuenta países, incluido Estados Unidos, donde The New York Times comparó a Zafón con García Márquez, Umberto Eco y Jorge Luis Borges.

 

Cuando se publicó la segunda entrega de la tetralogía, La Sombra del Viento había superado los diez millones de lectores, y se había hecho un lugar en la historia de la literatura. Tanto es así que, en 2014, Penguin Classics al escoger 26 clásicos de la historia de la literatura universal (tantos como letras del abecedario) para una colección conmemorativa, otorgó la Z a La Sombra del Viento. Ruiz Zafón, en compañía de Charles Dickens, Jane Austen, Marcel Proust y James Joyce, entre otros.

 

Autores de primer orden saludaron la personalidad de su literatura, como Stephen King, que escribió: «Si alguien pensaba que la auténtica novela gótica había muerto en el XIX, este libro le hará cambiar de idea. Una novela llena de esplendor y de trampas secretas donde hasta las subtramas tienen subtramas. En manos de Zafón, cada escena parece salida de uno de los primeros films de Orson Welles. Hay que ser un romántico de verdad para llegar a apreciar todo su valor, pero si uno lo es entonces es una lectura deslumbrante.»

 

El recibimiento de El Juego del Ángel y El Prisionero del Cielo no fue distinto: «Proclamo a Zafón, el Dickens de Barcelona, el escritor actual más dotado para el arte narrativo.» afirmó el Corriere della Sera. Y el Usa Today añadió, «Ha reinventado lo que significa ser un gran escritor. Su habilidad visionaria para narrar historias ya es un género en sí misma».

 

En 2016 se publicó su última novela y colofón de la tetralogía. Se trata de El Laberinto de los Espíritus, una magistral obra que dota a todo el proyecto narrativo de una fuerza arrebatadora y le da pleno sentido al personal universo zafoniano. Aplaudida en todo el mundo, le valió, entre otros, uno de los recibimientos más cálidos que se recuerdan en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, con el homenaje de miles de lectores.

 

El Cementerio de los Libros Olvidados se ha convertido en un símbolo universal de la defensa de la lectura, de la pervivencia de la memoria a través de los libros y del refugio de aquellos que creen en ellos.

 

Además del entusiasmo de millones de lectores y del aplauso de la crítica, los libros de Carlos Ruiz Zafón han recibido numerosos premios en todo el mundo.