LA ZARAGOZA VIVIDA DE ARAMBURU
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/10/12/la-zaragoza-vivida-de-fernando-aramburu-1399706.html
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narrativa Agustín Sánchez Vidal escribe, mediante el ardid de sucesivas entrevistas, la novela de la vida y obra del cineasta
En la sala de montaje con Orson Welles
Uno de los personajes más complejos e inagotables de la historia del cine y del teatro es Orson Welles (1915-1985). Su figura se ensancha en multitud de direcciones: fue actor, director teatral, guionista, un estupendo dibujante, montador y uno de los cineastas más fascinantes y ambiciosos de la historia, autor de una película que revolucionó el universo de la imagen como ‘Ciudadano Kane’. Esa obra, como un diamante único, se alza en medio de otras joyas, en absoluto menores.
A Agustín Sánchez Vidal le interesa el personaje desde hace muchos años, y siempre había querido convertirlo en materia de ficción. En sustancia novelesca. El resultado es ‘Quijote Welles’, un título que tiene varias lecturas: a Orson Welles siempre le interesaron mucho la novela y el personaje de Cervantes, y a la vez podría deducirse un poco que en toda su existencia, en su vida y especialmente en su obra, Orson Welles fue un auténtico Quijote. Y un Sancho también. Un rebelde con causas, un hombre inquieto e inteligente, con un gran carisma, azotado por multitud de sombras y matices de ansiedad.
Sánchez Vidal se ha propuesto armar una novela del personaje. Y lo hace en torno a varios ejes: el retrato de una complejidad absorbente, el paseo minucioso por su existencia (uno de los momentos más reveladores es cuando el propio cineasta cuenta sus años con Rita Hayworth y hace el retrato de una mujer vulnerable que viaja a Sevilla, que siente constantes celos, justificados, su desamparo esencial) y por su obra (viajes, etapas, rodajes), y la porfía por llevar al cine la novela de Cervantes. Welles sintió una insondable pasión española: adoraba los toros, tenía una relación de rivalidad y suspicacia con Ernst Hemingway, en el libro teoriza sobre la fiesta y habla de Ordóñez o de Belmonte con conocimiento de causa, se siente fascinado por Goya y las Pinturas Negras, por Velázquez y Calderón, le gustan los vinos y halla constantes caminos de ida y vuelta de lo llevan y traen desde el Siglo de Oro a nuestros días. Además, le enamora, como a Hearst, la bella ciudad de Ronda.
La novela como entrevista
Sánchez Vidal, premio de las Letras Aragonesas de 2016 y premio Espejo de España de 1988, organiza su novela de 668 páginas en 17 capítulos y en forma de entrevista. La periodista Barbara Galway decide redactar la biografía del autor que adoraba a William Shakespeare y para hacerlo se cita con Welles y con multitud de personajes que lo conocieron, que trabajaron y que discutieron con él. Y así, diálogo a diálogo, avanza un libro que también es una historia cultural de Hollywood y del propio cine, un exhaustivo retrato de un personaje irreductible, autodestructivo y obsesivo.
El rodaje de ‘El Quijote’ se prolongó durante 12 años, desde 1957 hasta 1969, y al final la montaría Jesús Franco, con voz en la novela. ‘Quijote Welles’, con su carrusel de incidencias y cambios de ánimo de Orson Welles, tiene un correlato evidente con los hechos conocidos, con las biografías y declaraciones del realizador, y en ese sentido tiene algo de palimpsesto, pero ante todo es un libro de ficción, un ‘collage’ tejido con revelaciones, apuntes, anécdotas, que se enriquece con diarios y con fragmentos del guión real y del imaginado por el novelista.
En algunas ocasiones, algunos personajes sugieren que el guion de la película se escribía sobre la marcha, y Sánchez Vidal, desde el inicio, no elude el vínculo cervantino con Zaragoza. Uno de los grandes momentos del libro es el diálogo, que no llegó a darse en la realidad, entre Salvador Dalí y Welles; el cineasta se enfrentó a una criatura brillante y escurridiza al que no era fácil seguir, pero que le divertía mucho.
El guionista y novelista Peter Viertel le dice a Barbara Galway: «Es imposible resumir la personalidad de Orson en unas pocas palabras. Lo primero que me viene a la cabeza es algo que decía mi padre. Aseguraba que en este mundo hay personas que se pasan la vida buscando la muerte, mientras que otros buscan desesperadamente la vida. Él es una sorprendente y explosiva mezcla de esas dos actitudes, por un lado, una creatividad desbordante y, por otro, una actitud profundamente autodestructiva. Hay algo que le atormenta, no acaba de acomodarse a las limitaciones de este mundo y eso le carcome por dentro, le produce un vacío interior, una especie de pozo que trata de llenar no solo con el alcohol, la comida o el sexo, sino sobre todo con trabajo».
El contador de historias
En la novela hay teoría, filosofía y claves de la creación y un copioso anecdotario; el propio Viertel revela su admiración por Ford: «Lo que más le impresionaba de John Ford era su capacidad para rehacer el pasado como un mito. A menudo, sus vaqueros vienen a ser una versión actualizada de los caballeros andantes».
Orson Welles rodó mucho en España, que se convirtió en un escenario esencial y sentimental para él. Una de las películas que grabó fue ‘Una historias inmortal’, basada en el cuento homónimo de Isak Dinesen. Al evocarla, le dice a Barbara Galway: «Yo me considero por encima de todo un contador de historias, como esos que frecuentan los zocos árabes. Esa es mi inclinación natural y mis películas suelen contener ese tipo de relaciones primordiales».
Sánchez Vidal le hace a Welles un inmenso homenaje con sus mismas armas, entre ellas el periodismo: ordena el puzle de los hechos y de los sueños en un libro que invita a entrar sin miedo y a quedarse en sus pasadizos con tantas criaturas inolvidables.
Antón Castro
literatura y cine
Quijote Welles
Agustín Sánchez Vidal.
Fórcola. Colección Ficciones. Madrid, 2020. 668 páginas.
*La foto de Agustín Sánchez Vidal es de José Miguel Marco.
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/10/02/manuel-vilas-el-olvido-es-el-destino-final-de-nuestra-vanidad-1398038.html
María Dubón: el archivo de sombras de una vida de mujer
La escritora zaragozana publica ‘La muerte es el principio’, un poemario que explora un periodo oscuro de su existencia
María Dubón, entre otras detalles, dice de sí misma que es “bloguera desde 2003, mantiene diez blogs de temáticas diferentes: actualidad, filosofía, literatura, campañas solidarias, opiniones de autores, feminismo, fotografía, reseñas literarias y uno dedicado a su querido Oscar Wilde”. Añade que “ha escrito nueve novelas y media, colaborado en varias antologías. Ha publicado más de cuatro millares de artículos en revistas españolas y extranjeras, ensayos, poemas, reseñas, varias plaquettes, sus relatos eróticos rozan el millón de descargas…”. Y con todo, insiste, “es, como bien pueden imaginarse, una perfecta desconocida”. Entre otros libros suyos, su poemario ‘Puta’ (La fragua del trovador) fue muy leído y comentado y tiene dos ediciones. A María Dubón, que es muy activa en talleres y en colaboraciones con asociaciones y proyectos solidarios, parecen atraerle los márgenes: esos lugares donde la vida avanza con furia, con contradicciones y con bofetadas de injusticia e inquietud.
Ahora publica en el sello La Fragua del trovador ‘La muerte es el principio’, un libro de poemas que “fui escribiendo durante un periodo negro de mi vida, de esos que todos hemos de afrontar alguna vez y en los que se van sucediendo, uno tras otro, los contratiempos y las desgracias, hasta que llegas a un punto en que te fallan las fuerzas y la falta de ánimo te conmina a tirar la toalla. Tuve que vaciarme. Dejar atrás mi existencia anterior para dar cabida a la nueva. Tuve que ‘morir’ para seguir viviendo. Resucité, renací, me rehíce. No quedaba otra. Y aquí estamos, todavía en pie, ¡viva!”, explica. Por algo su poemario lleva por pretítulo: ‘En ocasiones, para nacer hay que morir’.
Este libro como explica María Dubón se remonta a un período anterior a su traslado a Zaragoza Y ese estado de ánimo, esos vaivenes de la vida y del alma, son los que aborda la poeta, y cuenta, en clave lírica y con una sinceridad dolorida, el relato de una mujer que se mira al espejo y no se reconoce. Solo ve su condición de extraña, percibe el miedo y la proximidad de la muerte, que avanza con todas sus expresiones: carnales, simbólicas, metafóricas y alegóricas. El infierno es uno mismo y también pueden serlo los otros. O el otro.
María Dubón abre el armario de la conciencia de quien está instalada en el drama. Es hondamente desdichada, y ese va a ser el asunto central de su libro. “El corazón desesperado / puede saltar por la ventana”. También se percibe con las alas rotas, y el miedo irrumpe una y otra vez con sus matices. ¿Por qué lo siente, a quién teme, por qué no se atreve a huir o a volar, acaso tiene pánico, literalmente, a sí misma? Apunta: “El miedo es un trapecista / colgado de una telaraña”. Y más adelante, en ese intento constante de hallar respuestas y asideros, de respirar, se percata de que “la vida no puede pasarse a limpio, / la mía está llena de erratas”.
Hay un abatimiento de fondo, físico y metafísico, una inseguridad y una sensación de culpa o de presencia de “los fantasmas que me aterran”. ‘La muerte es el principio’ es la crónica de una situación crítica, autodestructiva, y es una catarsis: expone una situación abisal y a la par es una tentativa de salir de ahí. Cuando la protagonista de los poemas parece salir del acoso, del maltrato, del clima insoportable de una relación viciada (situaciones así imagina el lector porque la autora tampoco quiere ser explícita: lo es, con abundancia, en el clima insoportable de vivir), del extrañamiento en la convivencia, cuando hurga en la caja de agravios, se da cuenta de que “no creo en mi resurrección”, y tampoco parece creer en la libertad ni se atreve a abrazar la esperanza, aunque el amor, un nuevo amor, llega y da vida. Tan presa del sufrimiento está, tan desposeída de autoestima, que incluso duda de que esa aprición pueda ser real.
La disposición de los poemas es curiosa. El grueso está ordenado de forma vertical, como es habitual, y hay otros, que son como latigazos, elementos de reflexión o cortes en el texto, y se imprimen de manera horizontal. Es como si le dieran oxígeno al lector en un clima asfixiante, erizado de dolor, de insatisfacción y de desconcierto entre los amantes. También son las composiciones de versos más largos.
Al final, tras esta suerte de vía crucis existencial y obsesivo, de reconquista de la alegría de sentir y de sentirse, la poeta adquiere conciencia de que la literatura es la mejor terapia. Dice: “La distancia entre la vida y la muerte es un poema”. María Dubón se atrevió a huir porque sintió la llamada del amor, de la ilusión, de la escritura, y este libro, en el fondo, es un archivo de sombras que llevaba dentro y exigía ser expulsado.
LA FICHA
‘La muerte solo es el principio’. María Dubón. La fragua del trovador. Zaragoza, 2020. 80 páginas.
ABRÍ EL ARMARIO
Abrí el armario
y la muerte me cayó encima.
El lavabo se atascaba de sangre.
¿Qué derecho tiene la vida a vencerme?
Tengo que inventarme afectos,
soñar que la lluvia me recita versos,
que unos labios rozan mis párpados.
No puedo dormir porque tengo miedo,
el corazón desesperado
puede saltar por la ventana.
ESCRIBO DE TI
Escribo de ti,
las palabras se derriten
y bebo de la página
un trago de texto.
Me enveneno de ti
en las riberas del infierno,
en la tragedia transparente
veo tus ojos que aún brillan.
LA HORA VIOLETA
La hora violeta es una hora concreta y sin tiempo,
dura tanto como uno puede soportarla,
parece que acaba y se estira,
acaba y sigue existiendo.
La hora violeta dura lo que dura la pena,
lo que aguanta el alma,
lo que puede resistir el cuerpo.
Entonces languidece y se va
pero antes ha teñido el horizonte
de un color que cuesta lavar.
Tras la línea el abismo negro,
la caída sin fondo,
el cansancio de la lucha,
casi la muerte o la muerte misma.
Sabes que el sol no es cruel,
sale para todos menos para ti,
al fondo del pozo no llega su luz
ni llegan los brazos ni las voces.
La hora violeta es una puerta,
lleva a una vida donde no hay vida.
[Texto de Raúl Carlos Maícas.] El nuevo número de la revista cultural TURIA tiene como principal objetivo rendir un necesario y merecido homenaje al cineasta y escritor Alfredo Castellón. Un atractivo y sincero reconocimiento colectivo que le rinden un total de 22 autores y que reivindica el interés y la vigencia de una obra literaria, cinematográfica y televisiva que supone una de las contribuciones más originales a la cultura española contemporánea.
A través de 200 páginas de textos inéditos, TURIA pone en valor la figura y la obra de Alfredo Castellón, el cineasta que siempre se sintió escritor. Fue la suya una personalidad fascinante, a un tiempo insondable y transparente. Capaz de convertirse en un fiel amigo y un verdadero admirador de la gran María Zambrano y de deslumbrar a una entonces jovencísima Marta Sanz, hasta parecerle “el hombre que parecía recién llegado de las montañas”. Fue también Alfredo Castellón el realizador que cambió la forma de hacer cultura en televisión, con programas como “Estudio 1” o “Mirar un cuadro” o el director de cine que cosechó éxito internacional con su película “Las gallinas de Cervantes”, adaptación de un cuento de Ramón J. Sender sobre la vida de Cervantes y sus mujeres.
TURIA pretende redescubrir a los lectores tanto la original obra literaria, cinematográfica televisiva, como la singular vida de Alfredo Castellón. No en vano, y como escribe Rosa Burillo en el artículo que abre el monográfico que le dedica TURIA, “Alfredo era un soñador. Pero también era un superviviente, un hombre práctico y equilibrado en el día a día, que tenía perfectamente ordenadas las carpetas azules donde guardaba su obra”. Además, escribía por necesidad, por un profundo sentido de la justicia y, a pesar de su agnosticismo, caminó siempre hacia la luz, quizá como un eco de la espiritualidad de Zambrano que sin duda Alfredo Castellón compartió.
TURIA informa, por otra parte, de la cancelación provisional de la presentación prevista en Zaragoza. Si la situación de la pandemia de coronavirus lo permite, se intentará llevar a cabo antes del mes de noviembre o se suspenderá definitivamente.
UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS Y AUTORES DE INTERÉS
Además del espectacular monográfico dedicado a Alfredo Castellón, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y autores de interés. Así, las páginas de la revista se enriquecen con textos originales de importantes autores internacionales. Entre ellos, citar la selección de la correspondencia inédita del gran escritor británico Philip Larkin o la presencia de un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad,

que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino” y de la que TURIA ofrece en primicia un fragmento en español.
Otros protagonistas de la nueva entrega de TURIA son autores como Mario Benedetti y Miguel Delibes, sobre cuya obra se publican artículos originales de Eva Valero y Mario Crespo López.
También da a conocer textos narrativos inéditos de Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.
TURIA ofrece igualmente a los lectores poemas inéditos de, entre otros, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, Fernando Sanmartín y David Mayor.
Especialmente recomendables son las dos amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con dos nombres propios de la cultura muy relevantes: los escritores Ana Blandiana y Sergio del Molino. Ambos conversan acerca de un amplio repertorio de temas de interés. Así, mientras la rumana Blandiana asegura que “hay que luchar contra la censura interior”, del Molino está convencido de que “la literatura autobiográfica ayuda a expiar culpas”.
La artista plástica zaragozana Lina Vila, una de las creadoras de mayor proyección y consolidada trayectoria, es la encargada en esta ocasión de enriquecer gráficamente TURIA.
TURIA ha conseguido convertirse, tras 37 años de vida, en una de las revistas culturales de referencia en español. Tiene difusión nacional e internacional y por sus páginas han pasado más de mil autores de diversas procedencias estéticas e ideológicas, lo que da idea de la riqueza y pluralidad de sus contenidos. En reconocimiento a su labor, la revista obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.
TURIA es una revista de periodicidad cuatrimestral que tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel y patrocinada por el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón.
ALFREDO CASTELLÓN: UN SOÑADOR DE IMÁGENES
Una aproximación plural, rigurosa y sugerente a Alfredo Castellón (Zaragoza, 1930 – Madrid, 2017) es la propuesta que realiza la revista cultural TURIA. Un amplio conjunto de trabajos, tanto creativos como ensayísticos, así como de testimonios reveladores, brindan las claves de su personalidad y de su obra. Además, permiten ofrecer al lector una imagen íntegra y completa de quien siempre matizó su sabiduría, su entusiasmo y su creatividad con una sobredosis de elegante timidez. Esa postura vital de honradez y discreción sin duda le granjeó un injusto desconocimiento que merece ser reparado. Y a esa tarea se aplica ahora la revista TURIA y sus colaboradores.
Nadie mejor que la profesora Rosa Burillo, aragonesa como Alfredo Castellón pero al igual que él residente en Madrid y titular de Literatura Norteamericana en la Universidad

Complutense, para coordinar este espectacular monográfico que valora y sitúa en el lugar que le corresponde a un hombre de grandes y diversas inquietudes creativas que siempre tuvo por norma la sencillez y la humildad. Rosa Burillo no sólo conocía perfectamente la obra sino que siempre mantuvo una estrecha relación con Alfredo Castellón, que se intensificó aún más durante los últimos años de vida de éste. Así, en el artículo introductorio que publica en TURIA, y que titula “El niño prisionero de las arañás”, traza un perfil muy completo de Alfredo Castellón y analiza las características del ingente trabajo que desarrolló hasta su muerte. Una tarea que realizó con determinación y naturalidad durante las distintas etapas de su vida. No en vano, parece que Alfredo Castellón siempre se acogió a esa máxima de su admirada María Zambrano: “La pregunta es el despertar del hombre”.
El monográfico es muy completo y están tratados todos los temas que entendemos fundamentales para comprender la importancia de la obra de Alfredo Castellón. Y quienes se ocupan de ello son personas que conocieron muy bien su trabajo. También TURIA aporta valiosos testimonios y textos inéditos de y sobre el propio Alfredo. Se trata así su labor en el cine y la televisión (con artículos de César Gil Covarrubias y Vicky Calavia, Emilio Casanova, y José Luis Orozco), en la narrativa y el teatro (sobre la que escribe Antón Castro), su etapa en Italia (de la que se ocupa su amigo Silvio Maestranzi) y un amplio y plural repertorio de temas y testimonios de quienes le conocieron bien, como la que fuera su pareja sentimental durante algún tiempo, la italiana Marienza Binetti o la escritora Marta Sanz.
Especial interés ofrece el artículo de Pedro Chacón Fuertes en el que se analiza su relación fundamental con María Zambrano a través de los testimonios epistolares. Una correspondencia que se aporta en TURIA y que confirma la sintonía de Castellón con ella, desde que se conocieron en 1954 en Roma hasta la muerte de la brillante e inolvidable filósofa malagueña. Así, en una carta fechada el 23 de abril de 1983, Alfredo Castellón escribe: “María, en todos estos años no he dejado de recordarla con cariño, con mucho cariño. Los años de Roma fueron para mí de enorme importancia, quizá los años más felices de mi vida, y sin duda alguna usted y su hermana Araceli contribuyeron a que lo fueran. A veces en estos años cuando alguna vez he paseado en Roma por la Piazza del Popolo me he entrado en el café que hay en su antigua casa, y he recordado sus palabras, sus consejos. Y me doy cuenta de la suerte que tuve al conocerla y de lo mucho que influyó en mi vida”.
Completan el monográfico una estimable serie de artículos originales cuyos autores, tanto españoles como italianos, contribuyen con testimonios reveladores acerca del trabajo y la rica personalidad de Alfredo Castellón: Silvio Maestranzi, Eloy Fernández Clemente, Ángel Guinda, Luis Alegre, Ismael Grasa, Pablo Pérez RubioJosé Luis Gracia Mosteo, Eva Puyo, Mariano Gistaín, Javier Cinca Monterde, Chuzé Inazio Felices Maicas y Feliciano Llanas.
Además, TURIA reproduce una selección de poemas, microrrelatos y aforismos inéditos de Alfredo Castellón realizada por Rosa Burillo.
Cierra el homenaje una útil y pormenorizada biocronología elaborada por el periodista Juan Domínguez Lasierra, muy vinculado a Alfredo Castellón.

MARIO BENEDETTI Y MIGUEL DELIBES
El sumario de TURIA se abre, en esta ocasión, con un oportuno artículo sobre Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, Uruguay, 2009), con motivo de cumplirse el centenario de su nacimiento. En él, la profesora Eva Valero revalida un argumento indiscutible: Benedetti “es un referente de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX, al tiempo que un ejemplo paradigmático de civismo y de resistencia ante la dictadura, la de su país, que determinó su exilio y su tránsito vital por diversas geografías”
Otro centenario importante, el del nacimiento de Miguel Delibes, permite a TURIA analizar su obra. Y lo hace a través del artículo titulado “Miguel Delibes: claves de su vigencia”. En él, el profesor Mario Crespo López subraya que Delibes es un “punto fundamental desde el que observar medio siglo de literatura española (el que va entre 1948 de “La sombra del ciprés es alargada” y 1998 de “El hereje”). Además, en Delibes se aprecia un triple compromiso: ético, social y estético.
TEXTOS INÉDITOS DE LUIS LANDERO, ISABELLA HAMMAD, PHILIP LARKIN, JOSÉ MARÍA CONGET E IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN
Entre el buen surtido de lecturas inéditas que ofrece TURIA sobresale un avance de lo que será la correspondencia inédita en español del gran escritor británico Philip Larkin: “Cartas a Monica Jones”, que aparecerá editada por La Umbría y la Solana. Este conjunto de cartas es utilísimo para conocer mejor la verdadera personalidad de uno de los poetas más aclamados del pasado siglo.
También la revista ofrece en primicia en nuestro idioma a un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad, que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino”, que será publicada el próximo año por Anagrama. El lector encontrará aquí una historia deslumbrante, inspirada en el bisabuelo paterno de la autora, en torno a las peripecias vitales de un palestino afrancesado. Pero el argumento va más allá y permite adentrarse en las claves de los seculares conflictos de Oriente Medio.
Además, TURIA publica textos narrativos inéditos de relevantes autores españoles como Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.
UNA SELECCIÓN DE LA MEJOR POESÍA ESPAÑOLA ACTUAL
La nómina de poetas españoles actuales que participan con textos inéditos en TURIA es espectacular por su cantidad y calidad. Todos ellos representan la diversidad y riqueza de las distintas generaciones y estéticas que conviven hoy en nuestro panorama poético: Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, María Alcantarilla, Vanesa Pérez-Sauquillo, Juan Manuel Macías…

En el ámbito aragonés, citar los nombres de Fernando Sanmartín, David Mayor, Jesús Jiménez Domínguez y Marta Domínguez Alonso, entre otros.
LA VIGENCIA DEL NIHILISMO DE CIORAN
En el apartado que TURIA dedica al ensayo, merece una atenta lectura el artículo de Manuel Arranz sobre la actualidad del pensamiento de uno de los grandes ensayistas europeos de nuestra época: Emil Cioran. Este año, además, se cumple el 25 aniversario de la muerte de este escritor y filósofo rumano en lengua francesa. Un autor al que Fernando Savater contribuyó enormemente a dar a conocer en España. La lectura de Cioran no deja indiferente a nadie que lea sus reflexiones sobre sus temas favoritos: el destino de los pueblos, la decadencia, el fanatismo, el suicidio, la imposibilidad necesaria de la filosofía, etc. Su nihilismo y su manera aforística de filosofar, nos deberían seguir fascinando hoy.
ENTREVISTAS EXCLUSIVAS A ANA BLANDIANA Y SERGIO DEL MOLINO
Ana Blandiana (Timiçoara, Rumanía, 1942) es ya una figura legendaria de la literatura rumana, en la que ocupa un lugar comparable al de Anna Ajmátova o Vaclav Havel en las letras rusas o checas. Destacada opositora al régimen dictatorial que gobernó muchos años su país, Blandiana es una de los escritoras más sugestivas y originales del panorama de la cultura en Europa. Autora de libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a veinticinco idiomas y ha obtenido numerosos y relevantes premios en distintos países.
Blandiana se muestra crítica con el presente que vivimos. Así, en la conversación que TURIA publica y que ha sido realizada por el también poeta Jordi Doce, nos dirá: “el arte y la literatura de consumo de nuestro tiempo han creado una forma de subcultura que sale en todos los medios, la televisión, las redes sociales, y que aniquila la cultura de una forma semejante. Hoy sigue siendo imperativo luchar por la verdadera cultura”.
El escritor Sergio del Molino (Madrid, 1979) es, por derecho propio, uno de los nombres más destacados de las letras y el periodismo español de nuestros días. Cuando acaba de llegar a las librerías una nueva novela, “La piel”, y todavía está muy reciente su biografía “Calomarde. El hijo bastardo de las luces” mantiene para TURIA una conversación sin desperdicio con el también periodista y escritor Juan Carlos Soriano. Gracias a ese diálogo intenso y revelador conocemos más a fondo a a este madrileño trasplantado a Zaragoza, ciudad en la que reside.
Si hay un libro que marcó un antes y un después en la obra de Sergio del Molino es “La hora violeta”. La leucemia que acabó con la vida de su hijo Pablo poco antes de que cumpliera dos años le condujo a escribir ese libro que conquistó a miles de lectores. Reconoce que lo escribió en condiciones muy desesperadas: “En trance y casi, casi, sin ninguna pretensión literaria. O sí. O con todas las pretensiones literarias del mundo. Ahí desarrollo una idea para mí elemental: que la literatura es una misma cosa con la vida. Y la literatura es significativa en la medida en que exprese bien todas las rarezas y las asperezas de vivir”.

En 2016, con “La España vacía”, inauguró una serie de libros y reportajes sobre el éxodo rural en nuestro país y el desequilibrio de la balanza demográfica. Sergio del Molino, que dio el pistoletazo de salida a otros autores, considera espantosa e innecesaria la corrección “vaciada” que han impuesto, después de publicado su libro, los movimientos sociales y medios de comunicación.
JAVIER SIERRA ESCRIBE SOBRE CRISTÓBAL SERRA
TURIA publica un sugerente artículo de Javier Sierra sobre Cristóbal Serra, uno de los autores más raros y geniales de las letras españolas. Bajo el título de “Cristóbal Serra, profeta de la ocultura” se analiza la obra de un autor de prestigio pero poco leído y que, según el ganador del Premio Planeta 2017, hay que situar como una de las estrellas de difícil clasificación que brillan dentro de la inconmensurable galaxia de la literatura española “a las que solo un término de cuño reciente –‘ocultura’- ayuda a entender mejor”.
Además de los anteriores contenidos, TURIA ofrece al lector la sección habitual denominada “La isla”, con fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas enriquecidos gráficamente por Isidro Ferrer. También se mantienen las dos secciones dedicadas a temas y protagonistas aragoneses. Cierra el sumario de la revista una amplia sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales de mayor interés en materias como narrativa, ensayo y poesía, tanto de autores españoles como de otros países.
AFORISMOS INÉDITOS DE ALFREDO CASTELLÓN
El nuevo número TURIA publica un espectacular conjunto de textos inéditos de y sobre Alfredo Castellón. Entre ellos destaca una amplia muestra de sus originales aforismos, nunca publicados hasta ahora y de los facilitamos hoy una breve selección muy reveladora del pensamiento y la capacidad de escritura de su autor.
“Tu talento mejorará si tienes la generosidad de reconocer el del prójimo.
El mundo está acatarrado y cualquier día estornuda y nos lanza a todos al espacio sin cordón umbilical alguno.
Es una pena que las personas que nacen sensibles no cultiven su espíritu. Si no lo hacen, todos perdemos algo.
La agricultura peinaba a la tierra con cariño, pero llegó la industria y le despeinó la entraña.
No confíes en lo exacto, en el hombre exacto, en el tiempo exacto, en la vida exacta...
Hay personas que se afanan en aparentar. ¿Pero el qué? Como no sea su imbecilidad.
No debes de privar nunca a una mujer de su primer deseo.

Si el espíritu tuviera brazos al primero que abrazaría sería al solitario.
El insensible es un enfermo del alma.
En el inconsciente de don Quijote estaba la vida, en cuanto llegó su consciente desapareció.
Los labios comen de todo, bueno, malo... pero cuando ya no lo hacen, mastican tierra.
No esperes el grito del árbol, la rosa, el laurel, hasta que despierten del sueño.
La apariencia es el vicio de la clase media.
Cuantos más “demonios” tenga el hombre escondidos en su barriga más originalidad transmitirá a su digestión.
Perteneces a una familia, has crecido con ella, los quieres, pero... despréndete de los cariños posesivos, empobrecen.
Aprendí a poner el odio a la distancia deseada, pues el amor ya tiene tomada esa medida.
Debemos ser partícipes de todo, convivir con todo. Que todo nos invada.
Y dentro de la velocidad de la luz, la palabra amor se alargará hasta desintegrarse en granitos de alegría.
Yo me arrodillaría para humillarme ante la naturaleza, esperando la bendición de un olmo o un manzano, por ejemplo.
La felicidad es monótona, por eso no conviene alargarla demasiado.”
La escritora Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) gana el Premio de las Letras Aragonesas
Ana Alcolea narra la historia de su abuela Mercedes, que conoció tres siglos
l La escritora publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas ’, en el sello Contraseña
ZARAGOZA. Ana Alcolea (Zaragoza, 1962), tras haber logrado en 2016 el Premio Cervantes Chico, publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas ’, en Contraseña (Zaragoza, 2017. 315 páginas). «Es tal vez mi novela más personal. Está basada en recuerdos de mi abuela, que vivió 103 años y pasó por tres siglos». Mercedes era hija de Juan, empleado del ferrocarril y jefe de la estación de Utrillas, en Zaragoza, y de Agustina, una muchacha orensana de Amoeiro. Añade Ana Alcolea: «Cuando murió, pensé que sus recuerdos de todo un siglo debían quedar en la memoria colectiva, y no solo en la mía, por eso empecé a escribir este libro hace más de diez años. Me ha hecho llorar, reír, y temblar: cuando la terminé y puse el punto y final, mi cuerpo tembló, literalmente. No me había pasado con ninguna otra novela, sentí un enorme vacío, y sentí como si perdiera a las personas de las que hablo en la novela otra vez».
La novela, un mosaico familiar con muchos personajes y elipsis temporales, arranca en Almería con Mateo y Margarita, sus bisabuelos, y acaba casi cuando la autora nació en Zaragoza, en 1962. Sucede en diversos lugares: Santander, Vigo, Orense, Madrid, varias localidades de Teruel, incluso La Habana y Barcelona, y por supuesto Zaragoza. «Lástima que en Zaragoza no haya mar. Si no, podrías trabajar allí. Hay río. En realidad hay tres ríos y un canal. Hay bastante agua. Y viento», se dice en la página 153. Es una novela de muchos personajes: la primera pareja, Mateo y Margarita, su primogénito, Juan, que se casa con Agustina, y sus hijos: Valentina la ciega, Pilar, Lola, Agustina, Enrique, Magdalena o Mercedes, pero también andan por ahí el viudo Rodolfo, el apasionado Pepe, que se va a la Guerra de África, o el cabal conductor Francisco, que acabará casándose con Mercedes.
De personas a personajes
Explica Ana Alcolea: «Son personas que he convertido en personajes. Hay episodios que ya no sé si son reales o ficticios, hasta tal punto he vivido dentro de mí las palabras que han ido tejiendo esta historia». En ‘Postales coloreadas ’ son muy importantes los objetos, los recuerdos, los secretos de familia: «El armario de mi abuela y los objetos que guardaba en él son parte importante de esta novela: sobre todo las postales coloreadas que alguien escribía para ellas, para sus hermanas, pues no sabían escribir... Las viejas fotografías también dedicadas por manos ajenas, y que tan bien ha captado Alberto Gamón en la ilustración de la cubierta». Además de esas postales , son importantes el gramófono, la barra de carmín, unos gemelos, pero también algunos personajes de la época como Raquel Meller, Miguel Fleta y toreros como Bombita. A Paco, esposo de Mercedes y abuelo de la autora, le gustaban mucho los toros e hizo sus pinitos como matador.
«Estoy muy contenta con el hecho de que la novela haya sido publicada por la editorial Contraseña por varias razones: comparto editorial con una escritora a la que quiero y admiro como es Irene Vallejo; es una editorial aragonesa, de mi ciudad, Zaragoza, y el trabajo editorial de revisión y corrección ha sido realmente minucioso y espléndido, así como el cuidado del propio libro como objeto», concluye la autora de ‘El medallón perdido’ o ‘La noche más oscura’.
*La foto es de Guillermo Mestre. De 'Heraldo'.