Blogia
Antón Castro

Escritores

DIÁLOGO CON AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL SOBRE 'GENEALOGÍAS DE LA MIRADA'

¿Qué quiere ser, cómo surgió ‘Genealogías de la mirada’ (Catedra)?

--Son ensayos sobre la construcción de la mirada moderna desde la perspectiva renacentista hasta la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y las imágenes digitales. A lo que se añaden consideraciones sobre las peculiaridades del caso español. Su núcleo original procede de los encargos que me ha venido haciendo el Museo del Prado desde 1999, ampliados con otros del Reina Sofía y el Thyssen o distintas Universidades, desde la de Zaragoza hasta la de Oxford. Casi siempre han sido conferencias divulgativas para el gran público. Y el impulso para convertirlas en libro me vino de dos amigos muy queridos, Francisco Calvo Serraller (a cuya memoria está dedicado) y mi colega Amparo Martínez Herranz, en uno de cuyos ciclos de ‘Vida en Ficciones’ utilizamos ya el título de ‘Genealogías de la mirada’

 

Me ha parecido que hay en el libro algo parecido a una síntesis de la visión del detective de imágenes que tú eres…

--Seguramente hay mucho de mi fascinación por las imágenes como un ecosistema complejo, que termina generando una jungla enmarañada en la que hay que abrirse paso. Pero no a machetazos, sino con respeto, tanteando cada huella pacientemente.

 

¿De cuántas formas se puede ver la realidad o el mundo?

--La mirada está tan diversificada como las lenguas, hay una babel de imágenes. Sólo que con las palabras somos conscientes de ello por la barrera del idioma, mientras que las imágenes parecen transparentes, cuando en realidad están igual de codificadas.

 

¿Por qué han obsesionado tanto al hombre las máquinas del tiempo?

--Supongo que porque estamos hechos de esa sustancia temporal. Nuestra verdadera máquina del tiempo es el reloj mecánico, el eje en torno al cual pivota toda la cultura occidental, como lo demostró aquel famoso “Efecto 2000” de los ordenadores que nos tuvo en suspenso en el cambio de milenio. La medición precisa del tiempo fue tan importante para su ordenación como la perspectiva renacentista para la del espacio.

 

¿Cómo mira, interpreta y qué le debemos a la perspectiva renacentista?

--A ella le debemos no sólo otra forma de pintar o edificar, sino también todos los derivados de la cámara oscura, desde la fotografía al cine. A lo que hay que añadir la cartografía moderna y una nueva concepción del espacio.

 

Uno de los capítulos más complejos y atractivos es el de la anamorfosis. ¿Por qué es tan importante esa idea de la deformación óptica o matemática?

--Porque nos pone ante una evidencia que de otro modo pasaría más desapercibida: no vemos lo que hay, sino aquello que estamos entrenados para percibir. Y eso sucede incluso hoy, cuando un artista callejero recurre a las anamorfosis en sus grafitis o dibujos con tiza sobre las aceras.

 

O sea que la deformación es anterior al expresionismo…

--Claro. Otra cuestión es que el expresionismo “a la alemana” le añada una subjetividad en tensión o un cuestionamiento del realismo entendido como conformismo con lo aceptado socialmente.

 

Me ha gustado mucho esa lectura de Góngora y Quevedo, maestros de la compleja mirada. ¿Cómo se puede resumir su percepción de las cosas y del lenguaje?

--Los dos manipulan el lenguaje para hacerle perder transparencia y obligarle a reconsiderar el mundo a través de la metáfora o de retruécanos que vienen a ser una suerte de anamorfosis verbal. El idioma se desestabiliza, irisa en direcciones no previstas, las palabras se enlazan de modos inéditos y ya no puedes volver a ver las cosas de la misma manera ni a nombrarlas con impunidad.

 

Siempre te han fascinado los instrumentos precinematográficos: el mondo nuovo, el cajón, la linterna mágica. ¿Por qué fueron tan importantes?

--Porque no sólo fueron los Bautistas del cine, preparando el camino y allanándoselo, sino se incrustaron en los dispositivos fílmicos cuando fueron fagocitados por él, y determinaron su ADN.

 

La pintura es capital en el libro, desde las primeras páginas. Hablas mucho de Arcimboldo, Tiépolo, Goya, pero no menos de los ‘cuadros animados’. ¿Serían también un antecedente del cine?

--Las primeras películas se llamaban, literalmente, “cuadros animados” (o tableaux vivants en francés y moving pictures en inglés). Y eso es lo que eran. El modo de encuadrar, angular, componer e iluminar de los pintores sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para el cine.

 

¿Por qué al cine le ha interesado tanto la pintura de retratos?

--Por sus dificultades. A la fotografía le costó mucho “decir” el rostro y al cine conquistar el primer plano. Y luego está el misterio de la fotogenia, por qué personas de aspecto anodino dan tan bien a través de una cámara, o viceversa.

 

¿Qué es la ‘España negra’ y por qué ha generado tantos siglos de tradición y de mitología?

--Es una modulación de la imagen de nuestro país que procede de pintores como Regoyos o Gutiérrez Solana y termina engranando con la famosa Leyenda Negra. Además, se opone a una “España blanca”, la españolada de charanga y pandereta. Y esos estereotipos generan algo así como un Síndrome de Estocolmo cultural, en el que nos debatimos en rehenes debido a una cierta incapacidad para gestionar nuestra propia imagen y la propaganda antiespañola.

 

Asombra una frase de Costa, en ‘Oligarquía y caciquismo’: “En el día de las elecciones en todos los pueblos de España hay una atmósfera de matonismo”. ¿Ha desaparecido ese clima tremendista y sombrío, por adjetivar como adjetivas a Gutiérrez Solana?

--Hombre, ahora ya no es así de crudo, se supone que las manipulaciones han de hacerse de forma más sutil. No es como en la época de Costa, cuando los sicarios del cacique iban con la escopeta a hacer votar a la gente por su jefe o cogían el puchero que se utilizaba como urna para dar el pucherazo y cambiar los votos.

 

¿Cómo se puede definir ahora, más de medio siglo después de sus primeras teorizaciones, la cultura de masas, por qué aspiramos a ella y a la vez suscita un cierto recelo siempre?

--La cultura de masas es muy compleja y hasta el Arte Pop la intelectualidad de ceja alta la despreciaba, fuera de excepciones tan notables como Walter Benjamin. Ahora se está produciendo una mutación a través de dispositivos en apariencia personalizados, aunque no sean sino una variante de la vigilancia orwelliana. Las masas ya no tienen que coincidir en el mismo espacio físico, pueden estar confinadas individualmente en un redil virtual que pastorean los grandes monopolios de Internet.

 

¿Hablar de cultura digital y vértigo constante es lo mismo

--Sí, lo que sucede es que nuestra civilización no se ha “digitalizado” de golpe y porrazo con las computadoras. Detrás hay todo un largo proceso de cuantificación de la realidad que empezó con el reloj mecánico, se asentó con la perspectiva renacentista o los mapas portulanos y continuó con el dinero en papel moneda. Me temo que la actual cultura digital será como una arcadia feliz cuando empiecen a ser realmente operativos los ordenadores cuánticos.

 

Si te pidiera un aforismo, un frase de pensador o un verso de poeta, ¿en qué consiste mirar?

--Mirar no es sólo ver, ni un simple proceso óptico, sino algo cultural, una lectura del mundo.

 

 

 

XESÚS FRAGA: UNA ENTREVISTA SOBRE 'VIRTUDES (Y MISTERIOS)'

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/11/15/xesus-fraga-de-las-historias-de-los-mayores-me-fascinaba-la-desaparicion-de-mi-abuelo-materno-1405298.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=desktop&fbclid=IwAR1K_kNerKUYDhviMmJ9P4DZPbwTZ5Q63RBGDMMegdHlFuYo5x5w6OKF560

UN DIÁLOGO DE PEPE MELERO E IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN: “AL LECTOR TIENES QUE ENTREGARLE LO MEJOR DE LO QUE ERES CAPAZ”

 

  • El escritor Ignacio Martínez de Pisón ofreció ayer la videoconferencia del ciclo Martes de librosorganizado y emitido por Fundación Ibercaja en su canal YouTube

 

  • El encuentro fue presentado por la jefe del Area de Cultura de Fundación Ibercaja, Mayte Ciriza

 

  • Ignacio Martínez de Pisón dialogó con el escritor y bibliófilo José Luis Melero

 

ZARAGOZA.- Ignacio Martínez de Pisón ofreció ayer la videoconferencia del ciclo “Martes de libros” que presentó la jefe del Área de Cultura de Fundación Ibercaja, Mayte Ciriza, quien describió al escritor como “una de las referencias de nuestra literatura en español”. Martínez de Pisón conversó con el también escritor y bibliófilo José Luis Melero. La conferencia puede verse en el canal YouTube de Fundación Ibercaja en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=Qirb29Us4p0&feature=youtu.be .

 

Martínez de Pisón habló de la responsabilidad de un escritor ante el lector. “Al lector tienes que entregarle lo mejor de lo que eres capaz”, dijo, “y tienes que hacer cada libro mejor que el anterior”, añadió. Su trabajo como escritor le exige ser metódico y disciplinado, “pensar mucho, escribir mucho, descartarlo… Aunque sea por ir descartando párrafos, ponerte a escribir vale la pena. Las ideas buenas o malas que tengas van a valer para algo. Si no te impones unos horarios y una disciplina es imposible ser un escritor”.

 

Cuando tenía 12 años, más que la literatura le interesaba el cine, “de niño jugaba a ser guionista de escenas surrealistas”, contó, y afirmó que “si en aquella época hubiera sido fácil rodar, lo habría intentado; sin embargo, vi que con una Olivetti podía escribir como los escritores de verdad y decidí contar las historias con palabras y no con imágenes”.

 

Sus primeros escritos no compartían el realismo de sus novelas más recientes. “Al realismo llegué por el realismo sucio americano, que los años 80 tuvo un gran prestigio y los jóvenes caímos rendidos a ese tipo de literatura”. Fue con su novela “Carreteras secundarias” (1996) con la que se introdujo en esta corriente literaria. “En ‘Carreteras secundarias’ me di cuenta de que podía contar cosas que ocurren en una época y en un lugar, y que me sentía muy cómodo contando historias en las que, además de hablar de los personajes, hablas de lo de alrededor de los personajes, que es justo lo que había querido esquivar, la literatura realista”, dijo.

 

 

 

Además de ficción, Ignacio Martínez de Pisón ha escrito libros que han sido el resultado de un trabajo de investigación, como “Filek: El estafador que engañó a Franco (2017), y expresó la satisfacción que le proporciona escribir este tipo de obras: “En las novelas, creas personajes, les das vida; en los libros de investigación sigues unos hilos que están en la realidad y eso da satisfacciones constantes y es casi como una adicción”.

 

El escritor nació en Zaragoza en 1960, es autor de más de 20 novelas como “Carreteras Secundarias”, “Foto de Familia”, “El día de mañana, “La buena reputación” o “Derecho Natural”, también ha escrito colecciones de cuentos. Ignacio Martínez de Pisón obtuvo en 2012 el Premio de la Crítica por su novela El día de mañana” y en 2015, el Premio Nacional de Narrativa por "La buena reputación".

 

El objetivo de “Martes de libros” es fomentar la lectura, la reflexión y el espíritu crítico a partir de escritores de referencia. Rosa Montero y Javier Sierra participarán en las próximas videoconferencias del ciclo.

 

 

ACCESO A VIDEOCONFERENCIAS EL CICLO:

 

  • Martes de libros con Irene Vallejo, Nuccio Ordine y Emilio del Río”:

https://www.youtube.com/watch?v=lO6WHqI053A&feature=youtu.be

 

  • Martes de libros con Manuel Vilas”:

https://www.youtube.com/watch?v=sBrekvm9UXk&feature=youtu.be

 

  • Martes de libros con Javier Cercas”:

https://www.youtube.com/watch?v=nRsdKhVYNpU&feature=youtu.be

 

  • Martes de libros con Julia Navarro”:

https://www.youtube.com/watch?v=K0W6ykXUHaQ&feature=youtu.be

 

  • Martes de libros con Daniel Gascón”:

https://www.youtube.com/watch?v=7zd1lc70wDg&feature=youtu.be

  • Martes de libros con Ignacio Martínez de Pisón”:

https://www.youtube.com/watch?v=Qirb29Us4p0&feature=youtu.be

 

 

PEDRO CIRIA: LA NOVELA DE JOSÉ MARÍA GAYARRE Y LA ZARAGOZA DE 1923

PEDRO CIRIA: LA NOVELA DE JOSÉ MARÍA GAYARRE Y LA ZARAGOZA DE 1923

Pedro Ciria cuenta el año 1923 a través de Einstein,

el Iberia, el cardenal Soldevila y los anarquistas

Publica ‘La inocencia del cruasán’, una novela de amor protagonizada por Gayarre, primer presidente del Zaragoza v

 

 

ZARAGOZA. «Cuando hice mi tesis sobre el origen del fútbol en Zaragoza me encontré con un personaje que había sido capital en la ciudad, que fue el creador de la Federación Aragonesa de Fútbol, presidente del Iberia y el primer presidente del Real Zaragoza, tras la fusión del Iberia y el Stadium, los ‘avispas y los tomates’, y que se había quedado en el olvido. Y pensé que merecía una novela. Daría no para una, sino para una trilogía», dice Pedro Ciria (Zaragoza, 1979), que acaba de publicar ‘La inocencia del cruasán’ (Doce Robles).

El escritor e historiador decidió centrarse solo en el año 1923. «Fue capital para la historia de Aragón y de España por varias cosas: en ese año fue asesinado el cardenal Juan Soldevila, vino Einstein a la ciudad, se vivió una época agitada del movimiento anarquista, Los Solidarios, con figuras como Francisco Ascaso y Torres Escartín. Pero eso no fue todo: se produjo el golpe de Estado de Primo de Rivera y, además, se fundó el campo de Torrero».

Una pasión prohibida

Aún va más allá: «Me pareció que se escribe mucho de la II República y por supuesto de la Guerra Civil, pero este período es apasionante y vi que ahí había materia novelesca». Pedro Ciria, que relata como Zaragoza pugna por convertirse en una gran metrópoli, mezcla los datos reales (elabora un auténtico plano de la ciudad) con otros de ficción.

«La historia de amor que vive José María Gayarre es inventada, pero pudo ser posible. Él era un hombre destacado, que empezaba a aparecer mucho en las tertulias, tenía una gran proyección social y económica, y se afilió el Partido Social Popular. Saldría diputado por unos meses hasta que Primo de Rivera trajo un nuevo orden». José María Gayarre era homosexual y en el inicio de la novela está viviendo una historia de amor con otro personaje importante de la ciudad, este ya imaginario: Enrique Alquézar, representante de coches, que ya menudeaban por la ciudad.

Alquézar tenía fama de picaflor, de don Juan, experimentado con las mujeres, pero sucumbió al encanto de Gayarre, alto, apuesto, atrevido y con una formidable oratoria. «Gayarre vive esa relación prohibida, intensa y apasionada, y cuando rompen establece otra con otro joven de carácter, Juan Téllez, que había estado de legionario en la guerra de África. Esta parte del libro enlaza con mi novela anterior, ‘Legionarios. El maño’», añade Ciria.

El crimen, el golpe, la fusión

En medio de todo ello, la acción se va expandiendo en diversas direcciones. En ‘La inocencia del cruasán’, título que alude al despertar y al desayuno de los dos amantes, algunos personajes dicen que Gayarre era el recambio civil del cardenal Soldevila. «Esa es una licencia literaria. Si uno piensa en Joaquín Costa y en su libro ‘Oligarquía y caciquismo’, te das cuenta que Juan Soldevila, un personaje importante en España, era un perfecto oligarca, un cacique urbano de la nueva Zaragoza. Era el poder divino por su condición de cardenal; encarnaba el poder político porque era senador del reino, con carácter vitalicio, y además tenía un gran poder económico; dicen que incluso controlaba las casas de juego».

El movimiento anarquista estaba en su apogeo. Muchos anarquistas de Barcelona se trasladaron a Zaragoza. «Mataron al cardenal en la calle Terminillo, enfrente del actual Hospital Clínico. Reconstruyo el asesinato a balazos, tal como fue, y también su impresionante entierro: el féretro salió de La Seo y pasó por la plaza de España y luego lo llevaron al Pilar. Por aquí anduvo Durruti también. Se vivían enormes tensiones políticas y rivalidades épicas y muy bonitas entre el Sport Club Iberia, que presidía Gayarre, y el Stadium. Uno de los grandes logros fue la construcción del campo de Torrero, donde jugaría el gran portero Ricardo Zamora», dice Pedro Ciria.

Y jugó el ‘avispa’ Juan Téllez, un futbolista tan combativo sobre el césped y el lecho como lo había sido en África. En 1932, se fusionarían los dos conjuntos, nacería el actual Real Zaragoza y José María Gayarre sería su primer presidente. Pero ésa es otra historia y ya no se cuenta aquí.

 

 

LA FICHA

La inocencia del cruasán’. Pedro Ciria. Doce Robles. Zaragoza, 2020. 429 páginas.

 

Personajes. Los hay reales e imaginados. De los primeros son Gayarre, Einstein y su esposa Elsa, el médico José María Muniesa, Juan Soldevila, el general Sanjurjo, Durruti... De ficción es «el malo malísimo», el barón de Torres.

 

*La foto es de José Miguel Marco. Fotógrafo de 'HERALDO'.

 

 

ENTREVISTA CON CARLOS CASTÁN

ENTREVISTA CON CARLOS CASTÁN

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/11/07/carlos-castan-me-interesa-lo-que-le-sucede-a-la-gente-su-manera-de-sonar-resistir-o-romperse-1404015.html

 

*La foto es de Asís G. Ayerbe, suministrada por Juan Casamayor de Páginas de Espuma.

AVANCE DE 'TURIA': GUINDA Y GARCÍA MONTERO

TURIA” ENTREVISTA A FONDO A LUIS GARCÍA MONTERO

Y ÁNGEL GUINDA

 

 

  • El director del Instituto Cervantes lo tiene claro: “Nada hay más tonto que un poeta sin conciencia crítica”.

 

  • Guinda, por su parte, afirma: “Confesar los propios miedos es honrar la poesía”

 

  • También publica un inédito de Catherine Millet sobre D.H. Lawrence

 

 

 

Teruel, 3 Noviembre 2020



Los lectores del nuevo número de la revista TURIA, que se distribuye este mes de noviembre, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo con los escritores Luis García Montero y Ángel Guinda. Se trata de dos conversaciones exclusivas, que permiten no sólo conocerlos mejor, sino también descubrir sus opiniones sobre un amplio repertorio de temas de interés. Ambos son, por encima de todo, poetas y su obra se encuentra entre lo más interesante de la literatura española actual.



Además de escritor, profesor y director del Instituto Cervantes, el granadino Luis García Montero tiene una indudable proyección social. En él se percibe la herencia de Machado, de Lorca, de los autores de la Generación del 50, alejados de las torres de marfil y tan propensos al compromiso, al despertar de las conciencias. Es un hombre de la cultura que nunca ha rehuido implicarse en los debates del día a día, en la política. De ahí que, en esta entrevista en TURIA no dude en afirmar que “nada hay más tonto que un poeta sin conciencia crítica”.



Por su parte, Ángel Guinda es una leyenda viva de las letras aragonesas que, pese a llevar publicando desde más de cinco décadas, sólo considera fiable lo escrito desde hace 13 años. Ese nivel de autoexigencia, esa capacidad de reinvención, de reconstruirse, sólo está al alcance de los que, como él, creen que la palabra es un ser vivo. No en vano, como declara en TURIA, “confesar los propios miedos es honrar la poesía”.



Luis García Montero y Ángel Guinda son, sin duda, dos personalidades muy atractivas y su opinión nos enriquece a la hora de interpretar este tiempo tan difícil y complejo que vivimos. En TURIA nos hablan, con absoluta libertad y franqueza, de sus respectivas obras y trayectorias. Y, sobre todo, con sus respuestas se ocupan también de abordar diversas cuestiones que nos afectan o interpelan.



Además, entre otros contenidos relevantes, el nuevo número de TURIA publica un texto inédito de la autora francesa Catherine Millet sobre el escritor inglés D.H. Lawrence. Se trata de un anticipo del libro “Amar a Lawrence”, que será próximamente publicado en España por Anagrama. Tras impactar internacionalmente hace unos años con su libro “La vida sexual de Catherine M”, en el que hablaba abiertamente de su adicción al sexo, se vuelca ahora sobre la vida y la obra de otro escritor que en su tiempo también causó escándalo por su franqueza a la hora de tratar la sexualidad femenina en su ya clásica novela “El amante de Lady Chatterley”.

 

LUIS GARCÍA MONTERO: “LA LITERATURA ES UN AJUSTE DE CUENTAS CON LA REALIDAD”



En la entrevista que TURIA publica con Luis García Montero (Granada, 1958) conversamos ampliamente sobre ese compromiso social que define su vida y obra. Y es que, si hay una búsqueda, una línea que atraviesa toda su trayectoria, vital y creativa, esa línea tiene que ver con su anhelo por “conseguir una alianza ética entre el yo biográfico y el literario”.



También asegura a la periodista Emma Rodríguez que su ética “va unida al poeta que pretende ser”. Confiesa que el mundo en el que vivimos cada vez es menos suyo (“la manera de ser, de vivir, de comportarse en la sociedad, tiene cada vez menos que ver con mi forma de ser. Siento vergüenza ajena ante muchos espectáculos televisivos, culturales o políticos”, señala) y asegura que, pese a todo, no cabe la rendición ni la equidistancia ante las injusticias.

 

En estos tiempos en los que las mentiras ganan cada vez más terreno, él no deja de ejercer la crítica a través de sus columnas periodísticas, espacios para la reflexión sobre lo que acontece, sobre lo que le causa perplejidad. Y sigue creyendo en el reto de la poesía de hallar la dignidad en medio de la confusión, del ruido, de la basura. En medio de las ruinas del pensamiento, pese a todo, “mientras haya alguien que esté escribiendo poesía en su lugar, por discreto que sea, tendremos motivos para la esperanza”, declara.



Cree también García Montero que “la literatura es un ajuste de cuentas con la realidad, una manera de comprometerse con el mundo”. Y reconoce, adentrándose en su biografía, que la comprensión familiar le vacunó contra el sectarismo. Sobre sus grandes maestros no hay duda: “Machado y Lorca están ahí, en mi mitología personal, que va de sus poemas a sus biografías”. Preguntado por la poesía más actual, nos dirá: “a cierta edad, tan importante es conservar la lección de los mayores como reconocer a los maestros jóvenes. Siempre digo que tan peligrosos son los viejos cascarrabias como los jóvenes adánicos”.



Sobre este 2020 tan extraño y cruel, Luis García Montero asegura que la pandemia “ha extremado muchas cosas que se veían venir y que ha situado una normalidad cada vez más notoria en el mundo raro de las mascarillas. La sociedad consumista ha generado tal narcisismo que ahora asusta la fragilidad, la presencia de la enfermedad y la muerte en una realidad cada vez más solitaria. Degradar los espacios públicos tiene sus consecuencias. Creo que es el momento de reivindicar la cultura como un valor esencial, algo que por desgracia no se ha hecho en España. Estamos en una situación que debe hacer compatible el fortalecimiento de los espacios públicos, la autoridad del Estado, y el respeto a la libertad individual y los derechos democráticos. Y eso sólo se puede conseguir invirtiendo en educación y en cultura”.



ÁNGEL GUINDA: “EL ARTE SIEMPRE AYUDA A SOBREVIVIR”



El escritor Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) es, por derecho propio, uno de los nombres más destacados de las letras aragonesas y su dilatada e interesante obra poética lo sitúa entre lo mejor de la poesía española de las últimas décadas. Este año ha publicado dos poemarios que se integran en un único libro: “Los deslumbramientos”, seguido de “Recapitulaciones”. En la conversación sin desperdicio que mantiene con el también poeta Fernando del Val nos dirá “desde hace años padezco la obsesión juanramoniana por el afán de perfección”. Esa postura radical de reinventarse, de refundarse, ha provocado que sólo considere fiable lo escrito desde hace 13 años y desdeñe los múltiples poemarios anteriores.



Guinda no sólo ha venido ejerciendo como poeta que cree que la palabra es un ser vivo, también ha traducido a autores con los que siente afinidad como Teixeira de Pascoaes, Alex Susanna o Antonio Sagredo. Asimismo, ha publicado libros de aforismos, manifiestos poéticos y un ensayo sobre Leopoldo María Panero. En reconocimiento a su dilatada y valiosa trayectoria creativa, recibió el Premio de las Letras Aragonesas 2010. El galardón le supuso, a un autor y profesor de literatura que lleva más de tres décadas residiendo en Madrid, “una reconciliación con mi tierra” y confirmaba, una vez más y por fortuna, que la cultura no conoce fronteras.



Preguntado por la actual pandemia, Guinda cree que “el arte siempre ayuda a sobrevivir, nos estimula, nos enriquece, nos redime”. Quien sabe bien lo que es luchar contra el cáncer, declara en TURIA que “la vida es una sana enfermedad que no se cura sino con la muerte”. Además, reconoce que “desde niño, el miedo y la muerte me acompañan obsesivamente”.



En sus libros, confiesa Ángel Guinda que aspira “a conseguir una simbiosis entre tradición y originalidad; a recoger verdad, belleza e intensidad”. En definitiva, y como se nos asegura en TURIA: “Ángel Guinda es lo contrario a la indiferencia. Por eso está tan vivo. Tan despierto que lo normal es que se desvele por la noche. Quiere vivir, lo dijo en un poema de Claro interior -todo lo ha dicho en sus poemas- pero, sobre todo, lo demuestra con sus actos. Vive como lee. La vida sí le va a echar de menos”



TURIA” PUBLICA UN TEXTO INÉDITO DE CATHERINE MILLET

Una de las principales autoras de las letras francesas de las últimas décadas, Catherine Millet, abre la sección que TURIA dedica al ensayo con un atractivo texto inédito. Se trata de un fragmento de “Amar a Lawrence”, que será próximamente editada en España por Anagrama. En esta nueva obra, la controvertida escritora y crítica de arte prosigue su indagación sobre los misterios del deseo femenino, en esta ocasión a partir de la vida y la obra del inglés D.H. Lawrence.



¿Por qué Lawrence? Porque el británico exploró como pocos el tema del deseo desde el punto de vista de la mujer y cuestionó la moral de su época. Pero, al indagar en la vida de este, Millet acaba hablando también de sí misma, y el libro se convierte en una estimulante mezcla de ensayo y autobiografía en la que confluyen dos autores –la estudiosa y el estudiado– separados por el tiempo, pero unidos por el interés en indagar en los misterios de las pasiones femeninas.  



El amante de Lady Chatterley”, la novela más célebre de D.H. Lawrence, es uno de los grandes clásicos del siglo XX. Estuvo prohibida en su tiempo por la forma explícita y nada habitual entonces con que se refería a las relaciones sexuales. El libro se publicó por primera vez en Florencia en 1928 pero en Inglaterra hubo que esperar a 1960.



Según Catherine Millet, Lawrence “reveló las dificultades para mujeres muy brillantes de entregarse al amor. El amor es un sometimiento, y una mujer que se encuentra en una situación social, si no de poder o de dominio, al menos de afirmación de su personalidad, puede vivir de una manera muy contradictoria su sentimiento amoroso, ya que puede hacerle sentir temor por perder una autonomía que piensa haber ganado a un alto precio”. Y, según sostiene Millet, “esta contradicción revelada por Lawrence sigue siendo válida hoy en día”.



TURIA es, con 37 años de trayectoria y periodicidad cuatrimestral, una de las publicaciones culturales españolas más consolidadas y reconocidas, por cuya labor obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Desde hace un más de lustro, además de su edición en papel, la revista TURIA tiene una versión digital a través de una atractiva web y de una página en Facebook que está obteniendo una muy favorable acogida.



UN FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LUIS GARCÍA MONTERO



El nuevo número de la revista TURIA publica una amplia y reveladora conversación exclusiva con el escritor, profesor y director del Instituto Cervantes Luis García Montero, uno de los nombres más sobresalientes de la poesía española contemporánea. La entrevista, realizada por la periodista cultural Emma Rodríguez, permite conocer a fondo su personalidad y su trayectoria, así como sus opiniones sobre un amplio abanico de cuestiones de interés. De ese material inédito, adelantamos hoy el siguiente fragmento:



LUIS GARCÍA MONTERO: ”NO PODEMOS SEGUIR AVANZANDO EN EL SIGLO XXI SIGUIENDO LAS IMPOSICIONES NEOLIBERALES”



- ¿Debe ser la poesía un espacio para la verdad en una época marcada por las mentiras, donde la falta de reflexión y de análisis, es tan llamativa? ¿Cómo hacer frente al ruido, a la velocidad que imponen las redes sociales?

 

- Ese es un reto. Fíjate que la poesía ha vivido siempre en una situación fronteriza entre la intimidad, lo privado y lo público. Es la situación que ahora se ha impuesto con las redes sociales. Buscar ahí la dignidad humana es una tarea bien significativa en medio de tanta basura. El poeta representa a esa persona que busca su propia verdad y que quiere ser dueña de sus palabras. Por eso su escritura tiene que ver con la lentitud. El tiempo de la poesía no es un tiempo de usar y tirar, no es una mercancía. A veces decimos lo primero que se nos ocurre y repetimos lo que flota en el ambiente. Otras veces decimos lo que nos conviene para quedar bien y vendernos como mercancías. La palabra poética nos enseña a decir aquello que tiene que ver con nuestra conciencia, más allá de cualquier convención o consigna.

 

- ¿Eres de los que creen que algo tendrá que cambiar tras la pandemia, que ya estamos pisando las ruinas de un sistema que se cae, o formas parte del grupo de los escépticos? ¿Qué futuro imaginas?

 

- Ángel González distinguía entre porvenir y futuro. A corto plazo, soy poco optimista, no creo que el poder económico vaya a cambiar generosamente, se buscarán mil formas de hacer negocio con la situación. De hecho ya se ha empobrecido la mayoría social y se están enriqueciendo las grandes fortunas. La brecha mundial de la pobreza va a profundizarse mucho. A largo plazo, espero que el agua encuentre sus caminos para seguir avanzando. Si queremos que el planeta sobreviva, deberemos esperar a que los gobiernos se tomen en serio la realidad ecológica y la decencia humana. No podemos seguir avanzando en el siglo XXI siguiendo las imposiciones neoliberales de las últimas décadas.

 

IRENE VALLEJO: LECTURAS, AUTORES, CITAS

  • ¿Cuál es el primer libro, o los primeros libros, que te cambiaron la vida?

Cuando mi padre empezó a contarme la Odisea, tal vez sin saberlo, me cambió la vida. Aquella noche en la que me hipnotizó con las aventuras de Ulises a la orilla de mi cama infantil, no podía imaginar que aquel barco griego decidiría el rumbo de mi imaginación.

-¿Y el que te reveló los poderes de la literatura?

Al leer Antígona intuí, quizás por primera vez, que la literatura no es solo la crónica de las aventuras de lejanos personajes, sino que habla de nosotros: la rebeldía, el amor a los muertos, los cuidados, las leyes.

-¿Quiénes son los autores de tu vida?

Serían infinitos, y no siempre los mismos: los libros de mi vida cambian constantemente. Pero si ahora mismo tengo que improvisar una lista, en ella estarían sin duda Safo, Heródoto, Montaigne, Conrad, Carson McCullers, Natalia Ginzburg.

-¿Qué libros te acompañan siempre, o casi siempre?

Trilce, de César Vallejo, que no es pariente mío, pero sus versos enamoraron a mis padres, así que le debo haber nacido.

-¿Qué buscas en la literatura, en la que escribes y en la que lees?

Inquietud, misterio, imágenes envolventes, ideas inesperadas y, sobre todo, un lenguaje poderoso que me descubra otros mundos posibles.

-¿El inicio que más te conmovió o te conmueve?

Un poema de Safo, que empieza: “Otra vez me sacude Eros, el que hace languidecer los cuerpos/ agridulce, indomable, animal oscuro”.

¿Y el final?

Siempre me ha impactado la famosa frase final de El gran Gatsby: “Y así avanzamos, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”. Describe esa extraña máquina del tiempo que son los libros, capaces de trasladarnos al pasado y al futuro, a los paisajes de la memoria y los sueños.

-¿Tienes un personaje favorito de ficción? ¿O varios?

Me fascinan los personajes inadaptados, extranjeros, fronterizos, como la protagonista de las Memorias de una enana, de Walter de la Mare. O las sirenas, desde Homero hasta el mascarón de proa que aparece en El tambor de hojalata, de Günter Grass.

-¿Y uno real convertido en ficción?

Cleopatra en Shakespeare. Virgilio en Dante o en Broch. Ovidio en Una vida imaginaria, de David Malouf. En estos días, me está impresionando la visión de Agustín Sánchez Vidal sobre Orson Welles en su Quijote Welles.

-¿Por qué te has volcado con los clásicos?

Me interesan los mitos porque son relatos supervivientes, que han sido capaces de cautivarnos generación tras generación, durante miles de años. Los relatos más andariegos, la condensación de nuestras emociones, las historias infinitas.

-¿Quiénes son los poetas que más te emocionan?

Safo, Ovidio, Vallejo, Lorca, Szymborska, Tranströmer.

-¿Qué poemarios o novelas o ensayos rescatarías del olvido?

A medio camino entre el ensayo y la poesía: El collar de la paloma, del andalusí Ibn Hazm. Y la Anatomía de la melancolía, de Richard Burton, que él mismo presentaba así: “Concededme cierto margen de tiempo y pondré ante vuestros ojos un océano prodigioso, vasto e infinito de insensatez y locura increíbles; un mar lleno de rocas y acantilados, de bancos de arena y golfos, estrechos y mareas contrarias, cuajado de monstruos terribles, formas salvajes, olas rugientes, tempestades y sosegadoras sirenas”.

-¿Los tres últimos libros, más o menos recientes que te hayan conmovido?

Lluvia fina, de Luis Landero, una emocionante y honda reflexión sobre el poder de la palabra y las historias en la memoria familiar. Arenas movedizas, de Nella Larsen, una novela en torno al desarraigo y el deseo, editada con mimo por Contraseña. El silencio de las mujeres, de Pat Barker, una impactante reescritura de la Ilíada desde el punto de vista de los personajes femeninos.

-¿Coleccionas algún autor, eres fetichista?

No soy fetichista: presto, pierdo y regalo mis libros. Guardo con cariño los cuentos y tebeos infantiles, que solía colocar bajo la almohada para soñar con ellos.

-¿Cuál es el libro de tu biblioteca que tiene para ti una historia especial, singular o emotiva?

Un ejemplar de Las aventuras de Huckleberry Finn que encontré en la carretera, abierto, atropellado por varios coches, atravesado por las cicatrices de los neumáticos. Lo llevé a casa, lo reparé y todavía lo guardo.

-¿Has hecho más locuras por amor o por la literatura?

Mis mayores locuras no han sido por amor ni por literatura, sino por deseo de aprender, experimentar y descubrir. Intuyo que esa curiosidad insensata e infinita es lo que comparten el amor, el saber y los libros.

-¿Hay una cita o un fragmento de un libro que te defina o que te guste especialmente?

¿Puedo decir que nos han traicionado? No./ ¿Qué todos fueron buenos? Tampoco. Pero/ allí está una buena voluntad, sin duda,/ y sobre todo, el ser así”, de César Vallejo. Me fascina su empeño por defender la bondad, contra todos los cinismos y los pesimismos –por otro lado, sobradamente justificados–. Esos versos encarnan para mí esta confianza ciega y conmovedora.

¿Dónde lees, en qué soporte, en qué momentos al día, cuánto tiempo?

Desde que soy madre, leo en cualquier sitio, cazando al vuelo los instantes, robando horas al sueño y luciendo al día siguiente ojeras como condecoraciones lectoras.

¿En qué consiste leer?

Leer es habitar otras pieles, explorar otras mentes, mirar con otros ojos.

¿Cómo llevas el éxito de ‘El infinito en un junco’? ¿Se han cumplido tus sueños o aquí la realidad ha superado a la ficción?

En este caso, la realidad ha dejado atrás mis sueños más locos. Soy consciente de que esta inimaginable acogida hubiera sido imposible sin la hospitalidad de tantas personas –lectores, escritores, libreros, críticos–, que han recibido y amado a este pequeño junco con inmensa generosidad. Me despierto atónita cada día, conmovida por la bondad de tantos queridos desconocidos. Hacia todas ellas, hacia cada uno, mi gratitud infinita.

 

ELOGIO DE LAS BIBLIOTECAS

https://www.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=IssBUgFgh4Q&fbclid=IwAR1dtztZyJ4gAdF7-hUgXvbZJB1ydXMAWZ2TKwToGWbogLuz2Xn4rwgcYIs&app=desktop

 

"Hay pueblos que palpitan dentro de la biblioteca".