Blogia
Antón Castro

Escritores

DOCUMENTAL DE BÉCQUER EN VERUELA

DOCUMENTAL DE BÉCQUER EN VERUELA

Un documental recupera el lado menos conocido

de Bécquer durante su estancia en Veruela


La directora y guionista aragonesa Elena Cid comienza el rodaje de ‘Bécquer y las Brujas’, que explora la obra del escritor sevillano ‘Cartas desde mi celda’


Las leyendas de Trasmoz son el hilo conductor de un proyecto que reflexiona sobre la figura de la bruja desde un prisma histórico y social y sobre el papel de Aragón en la Inquisición

 

El escritor sevillano Gustavo Adolfo Bécquer es uno de los autores más leídos en lengua española. La directora y guionista zaragozana Elena Cid se ha propuesto recuperar el lado menos conocido del poeta y su obra Cartas desde mi celda, escrita durante su estancia en el Monasterio de Veruela. Ese es el eje central de Bécquer y las Brujas, el documental que, con equipo aragonés, ha empezado a grabar la directora y en el que también hace una reflexión sobre la figura de la bruja y el papel de Aragón en la historia de la Inquisición.


Bécquer y las Brujas, que se ha ideado como un documental novelado (a caballo entre los documentales clásicos y una producción de ficción), narra la historia de una joven poeta que, tras encontrar las Cartas desde mi celda, decide seguir la ruta del escritor y descubrir las mágicas historias que siguen ocultas. La encargada de dar vida a esta poeta es la actriz Alba García, una de las jóvenes promesas del cine español. Alba García -que estuvo nominada a Mejor actriz revelación por su papel protagonista en la película Verbo, de Eduardo Chapero-Jackson- ha participado en las películas Faraday, de Norberto Ramos Val; Una breve historia de amor, de Alan Nadal Pantiani, o en la serie Isabel, de TVE.

 

Y es que, durante su estancia en Veruela en 1864, Bécquer se sumergió en el paisaje del mítico Moncayo, el monte más misterioso de la geografía española, descubriendo un mundo lleno de leyendas, muchas de las cuales convergían en el pequeño pueblo zaragozano de Trasmoz, el pueblo de las brujas.

 

El Monasterio de Veruela, Tarazona, Trasmoz o el Palacio de la Aljafería han sido los escenarios elegidos para la grabación de las entrevistas a diferentes expertos, que conforman la primera parte del rodaje. A modo de viaje de descubrimiento, los testimonios de estos especialistas en literatura, historia, tradiciones o cultura, entre otros ámbitos, van a permitir la recuperación de la figura Bécquer, al tiempo que sirve para profundizar en la figura de las brujas desde un prisma histórico y social, así como en el papel que jugó Aragón en la historia de la Inquisición.

 

El rodaje del documental se retomará en otoño y se trasladará a Sevilla y Madrid. Posteriormente, regresará a Zaragoza y a la comarca de Tarazona y el Moncayo, con el objetivo de captar y aprovechar las diferentes luces y tonalidades que ofrece el mágico monte en las diferentes épocas del año.

 

La grabación del documental se está realizando con tecnología 4K (el doble de la resolución que se utiliza en cine de manera habitual). La calidad que aporta esta tecnología sirve, además, para favorecer la vocación internacional con la que nace el proyecto, ya que el objetivo es dar a conocer esta historia fuera de las fronteras españolas.  [Nota de la productora. Foto de Ana Bona.]

 

JESÚS JIMÉNEZ: UN DIÁLOGO

JESÚS JIMÉNEZ: UN DIÁLOGO

El poeta Jesús Jiménez Domínguez, una de las voces más personales y originales de la lírica española, ha participado en "Poezia e la Bistrița", Festival Internacional de Poesía y Música de Cámara, de Rumanía, el pasado 17 de julio. Jesús Jiménez, autor de peomarios como ‘Frecuencias’ (Visor,2012) o ‘Anemia / Fermentaciones’ (Olifante, 2000) y 'Fundido a negro' (DVD,2007), ha sido traducido a varias lenguas: portugués, griego, armenio, rumano, búlgaro, croata e inglés. En esta edición fueron invitados dos poetas españoles al Festival: el cordobés Pablo García Casado, autor de ‘García’ (Visor, 2015) y el propio Jesús.

 

¿Cuál ha sido tu misión, qué tenías que hacer?

Los poetas extranjeros, entre los que me incluyo, participamos en una lectura. Obviamente, lo hacemos en nuestra lengua materna y, por lo visto, en una pantalla irán apareciendo simultáneamente las versiones en lengua rumana. Creo que también se iban a hacer traducciones al inglés de los poemas que tenemos previstos leer. El festival tiene muy buena pinta, la verdad. Es su séptima edición y cada año el número de invitados nacionales y extranjeros va en aumento. Y también el alcance que tiene en el país el evento. Es ya uno de los nuevos festivales de poesía más consolidados en Rumanía. Uno de los organizadores del festival, el escritor Marin Mălaicu-Hondrari, me tradujo hace un tiempo media decena de poemas para la revista rumana ‘Poesis internațional’ y, por su parte, él acaba de ver publicada en España su novela Cercanías (Ed. Traspiés, traducción de Elena Borrás).

 

¿Conocías a los que poetas que participaron?

De los poetas invitados conozco a los rumanos Ioan Es. Pop (que tiene un par de libros publicados en España, en la canaria editorial Baile del Sol) y a Ion Mureșan. Son dos poetas magníficos, muy explosivos. Ambos aparecen en la antología Miniaturas de tiempos venideros. Poesía rumana contemporánea, que publicó Vaso Roto en el 2013. De los poetas polacos he leído alguna cosa de Marcin Baran y de Wojciech Bonowicz, gracias a las traducciones que Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré realizaron para la antología de poesía polaca contemporánea que editó Prensas Universitarias en 2012 con el título Poesía a contragolpe.

 

¿En qué momento creativo andas, en qué estás trabajando?

En cuanto a mí: terminando nuevo libro de poemas. Lo que ocurre es que el gerundio anda dilatándose mucho en el tiempo: corrijo y corrijo y parece que nunca voy a terminar de hacerlo. En el nuevo libro habrá una progresión en los temas y en los tonos del libro anterior, pero he probado algún recurso nuevo en mi poesía, como introducir la ironía (la forma más elegante del humor) en alguno de los poemas. Creo que era un paso importante y necesario, incluso algo arriesgado: algunos temas sombríos necesitaban un poco de distancia, para desdramatizar un tanto.

 

¿Cómo fue la experiencia del ciclo con Petisme y Vilas, que llevasteis por diversos sitios?

Aquellas lecturas conjuntas con Manuel Vilas y Ángel Petisme que, con el nombre de ‘Tres en Raya’, dimos por distintas partes de España, Argentina y Uruguay resultaron muy satisfactorias. En Sudamérica tuvimos ocasión de comprobar la excelente salud y el buen grado de aceptación que tiene el género poético allí. Nos sorprendimos muy gratamente: recuerdo que al final de una lectura en Rosario (Argentina), muchos asistentes vinieron a abrazarnos, emocionados. Los tres hicimos varias fechas más en España, pero tuvimos que aparcar el asunto (yo creo que ya definitivamente), vistos los compromisos individuales de cada uno: Petisme grababa nuevo disco y Vilas se embarcaba en la gira de presentación de su nueva novela con Alfaguara. Y lo que queda es eso: buenos recuerdos, alegría y respeto mutuo a tres formas diferentes (pero tampoco tanto en lo esencial) de entender la poesía.

 

*La foto de Jesús Jiménez Domínguez es de Lucía Bailón.

'DUBLÍN': DE 'VIVIR DEL AIRE'

'DUBLÍN': DE 'VIVIR DEL AIRE'

DUBLÍN

.

Muchas veces había soñado con Irlanda.

Había repasado las páginas de James Joyce: hubo un tiempo de incertidumbre

en que soñaba con sus poemas manzanas, con su obsceno amor

hacia Nora Barnacle, con aquella mujer de palpitante seda

que evocaba a un novio muerto mientras caía la nieve.

.
Cuando estaba a punto de irme de casa, me sentí como el caudillo Brigo:

habría querido tener navíos o caballos para adentrarme en la niebla del mar

y cantar las viejas canciones como un bardo insomne.

.
Cuando llegué a Dublín tuve la sensación de que había llegado a una patria

de los sueños, a un solar antiguo, a un bosque de lloviznas.

Vacié la maleta y colgué el sombrero marrón de mi padre.

¡Cuántas veces, me dije, he viajado con las páginas de Wilde, con Yeats,

con el indolente Beckett, tan solitario como un monstruo en su silencio!

¡Cuántas veces he trazado en mi cabeza la estela de los recuerdos

inventados, el camino al más allá de todos los naufragios!

.
Salí a caminar por Dublín. Bajo la lluvia, con el frío de todas las estaciones

en el fondo del alma. Avancé de aquí para allá, en busca de las viejas sombras,

en pos de las palabras encendidas de mis pesadillas.

Al doblar una esquina, una joven me paró, me arrebató el sombrero

y me dijo: “Míreme. No busque más. Ya ha encontrado lo que buscaba:

mi antepasada Lady Gregory me dijo que un día vendría a buscarme”.

 

*De ‘Vivir del aire’. Antón Castro. Olifante. Zaragoza, 2010.

 

EL GRECO Y LA LITERATURA

EL GRECO Y LA LITERATURA

LECTURAS DE VERANO / 8

 

El Greco, el pintor enigmático que sedujo

a los poetas y a la Generación del 98

 

El profesor zaragozano Rafael Alarcón Sierra explica en un libro que la imaginación de los escritores reveló la modernidad del artista

 

Antón CASTRO

Doménicos Theotocópoulos, (Candía, Creta, 1541 -Toledo, 1614) ha pasado a la historia como el Greco y como uno de los pintores más fascinantes y enigmáticos de todos los tiempos. Fue considerado extravagante, anómalo, raro, loco. Vivió hasta los 26 años en Creta y durante una década en Italia: en Venecia estudió a Tintoretto y a Tiziano, y en Roma, a Miguel Ángel. Luego se trasladó a Toledo y allí vivió, trabajó y amó hasta su muerte. Fue más incomprendido que admirado durante años.

El zaragozano Rafael Alarcón Sierra, profesor de Filología Hispánica de la Universidad de Jaén, le ha dedicado un completo estudio: ‘Vértice de la llama. El Greco en la literatura hispánica. Estudio y antología poética’, que han publicado las Ediciones de la Universidad de Valladolid. El volumen ofrece dos partes muy claras: el rastreo literario –pero también pictórico, musical y cinematográfico- de este creador que fue comparado con Luis de Góngora y que fue señalado como el maestro y antecedente, en la escuela pictórica española, de Diego Velázquez. Y una copiosa antología, “nunca antes realizada”, tal como dice el autor.

Rafael Alarcón tomó el título de un poema de Rafael Alberti, ‘A la pintura’ (1948), dedicado al Greco que arranca así: “Aquí, el barro ascendiendo a vértice de llama”. La elección del profesor aragonés no parece casual: muchos autores de las vanguardias vindicaron el talento y la insólita personalidad del cretense. Un hecho clave fue la visita que hicieron a Toledo, en 1900, Baroja y Azorín, invitados por el periodista y gobernador civil Julio Burrell. Más tarde, en distintos contextos y fases, lo ensalzarían Unamuno, Valle-Inclán, Ortega y Gasset. Los autores de la Generación del 98 atisbaron de inmediato su compleja contemporaneidad. A ellos se sumaron importantes pintores como Darío de Regoyos, Santiago Rusiñol (también dramaturgo) o Ignacio Zuloaga, tan vinculado con Aragón a través de sus viajes por Alquézar, Barbastro o Fuendetodos. El Greco empezó a ser visto como “un anacronismo moderno” que desarrolló su labor en una ciudad de poderosa evocación e iconografía como Toledo, que también asume un protagonismo capital en este volumen repleto de datos, de anécdotas y de pies de página que son breves lecciones de cultura hispánica.

La otra gran aportación de Rafael Alarcón Sierra es la minuciosa antología de poemas que ofrece: desde contemporáneos suyos como Fray Hortensio Félix Paravicino (al que pintó), que le dedicó cinco sonetos, y Luis de Góngora hasta grandes poetas del siglo XIX y XX: Antonio Machado (al que ha editado el profesor zaragozano), Luis Cernuda, Jorge Guillén, Rafael Alberti, José García Nieto, Pablo García Baena... Hasta Rainer María Rilke, William Carlos Williams o Charles Bukowski, pongamos por caso, aluden a este artista contradictorio y misterioso que tiene un fogonazo permanente de modernidad. La imaginación de los escritores, sostiene el autor, “ha sido la que ha construido un Greco moderno”.

Rafael Alarcón Sierra resume para HERALDO: “De la suma de composiciones líricas que estudio podemos concluir que la observación, lectura e interpretación de las imágenes pictóricas tienen también su temporalidad y su memoria, que siempre son complejas y polirrítmicas, hechas de la suma de muy diversos factores, tanto históricos, estéticos y literarios como personales, conscientes o inconscientes”.

 

 

LA ANÉCDOTA

 

Camón Aznar. No hay muchos autores aragoneses en la antología, pero no podía faltar el historiador, profesor y escritor José Camón Aznar, que tuvo varios cuadros atribuidos en su museo zaragozano, hoy Museo Goya. Colección Ibercaja. Le dedica un soneto y lo cierra así: “Fuego, el color. Los ángeles son lumbre. / El mismo Dios pintado como cumbre. / ¿Y la Gloria? Un éxtasis de luz”.


XOSÉ IGLESIAS: POEMA AL MAR

XOSÉ IGLESIAS: POEMA AL MAR

UN POEMA DEL POETA Y MARINO XOSÉ IGLESIAS
Xosé Iglesias Lamela (Cee, A Coruña, 1974) es poeta y patrón de pesca de altura. Alterna su oficio con la poesía; había participado en varios libros colectivos y ‘Transfusión oceánica’ es su primer libro. Lleva un prólogo del narrador y cantante Xurxo Souto, que dice que “Xosé navega por un agua nueva. Estos versos son presencia, no travesía. Estancia, no viaje. Xosé no describe el mar. Al revés. Es el propio océano quien lo conforma, quien define con espumas la silueta de su ser”. Traduzco aquí un poema, cuyo original reproduzco abajo.

Por Xosé IGLESIAS

[A mi bisabuelo Paco o garelo.]

Mi abuelo lobo de mar
tatuó en mi piel
los meridianos y paralelos 
de una cartografía salvaje.
Una rosa de los vientos
en la que uno a uno
proa al miedo
firmaron su paseo
el viento del norte
oeste vendaval.
El me enseñó
el olor del crepúsculo
en el descenso de las mareas.
El peso del ancla
que fija nuestros destinos
Fue la azuela firme
que moldeaba la cuaderna magistral
de mi vida.
Nací como un barco
clavo tras clavo
madera sobre madera
Asentando en la quilla
el lastre eterno de su aullido
Construyéndome
con el aspecto inmortal
de sus palabras
Una lágrima discurre
por los carriles del tiempo
en el desembarco en el océano
de mi cuerpo

*La ilustración es ‘Mar de Sargazos’, 1946, de Urbano Lugrís. La traducción es mía, de Antón Castro.

ORIGINAL EN GALLEGO

Por Xosé IGLESIAS

[Ao meu bisavó Paco o garelo]

O meu avó lobo de mar
tatuou na miña pel
os meridianos e paralelos
dunha cartografía salvaxe
Unha rosa dos ventos
na que un a un
proa ao medo
asinaron o seu paso
o norte nordés
oeste vendaval. 
El ensinoume
o cheiro do crepúsculo
na baixamar das mareas.
O peso da poutada
que ancora os nosos destinos.
Foi a eixola firme
a moldear a caderna maxistral
da miña vida
Nacín coma un barco
cravo tras cravo
madeira sobre madeira
Asentando na quilla
o lastre eterno do seu ouveo
Construíndome
coa fasquía inmortal
das súas palabras
Unha bágoa discorre
polos carrís do tempo
na botadura no océano
do meu corpo

-De ‘Transfusión oceánica’. Xosé Iglesias. A Coruña, 2014.

'PESADILLA' DE PACO FERRER LERÍN

'PESADILLA' DE PACO FERRER LERÍN

A PLENO SOL / 20. FERRER LERÍN Y PETER STACKPOLE

En su último poemario, Francisco Ferrer Lerín, ‘Hiela sangre’ (Tusquets. Nuevos Cuadernos Sagrados, 2013), con su habitual ironía, publicaba este poema: ‘Pesadilla’. La foto es de Peter Stackpole.

 

PESADILLA

 

He soñado con la más hermosa de mis cuñadas,

y los musculosos brazos y muslos que la rodean no son los míos;

ahí permanecen cuando me rechaza.

Busco el rostro que les corresponde

y sólo encuentro los rasgos de ella.

 

LUISA CASTRO: DE AMOR Y TIEMPO

LUISA CASTRO: DE AMOR Y TIEMPO

[En 2005, Luisa Castro publicaba en Tusquets ‘Amor mi señor’. En la sección ‘Tiempo’ aparecía este poema, sin título, que puede (o quizá deba) leerse como una composición de amor. Las fotos son de la artista de Avilés Rebeca Menéndez, invitada de PhotoEspaña en 2012.]

 

Oh, Tiempo,

amante más que ninguno,

aquí me tienes para tus enseñanzas,

para tus expansiones,

para tus nudos de corbata.

 

Aquí me tienes para tus noches

y el recreo estival,

y para ser tu intercesora

en los debates más encarnizados.

 

Estaré de tu lado

taimadamente, como las novias

que no toman partido

pero que no se retiran jamás del lugar

donde los hombres más valientes

son amenazados.

 

Desde allí todo lo ven

con su ojo atento y forzado

y un embarazo de apenas dos meses

en el que aún no piensan.

 

Y cuando vengan los pistoleros,

oh, Tiempo,

yo como las novias arrebatadas

esperaré hasta que caiga

la última de tus gotas de sangre

prestándote todo mi apoyo,

animándote.

 

Quiero servirte de consuelo

hasta el último segundo de tu existencia,

Tiempo.

 

Quiero acompañarte toda mi vida

en los escalones

hechos sobre la marcha

de tu infinito atardecer.

 

-Del poemario ‘Amor mi señor’ de Luisa Castro. Tusquets: Nuevos textos sagrados. Barcelona, 2005. Foto de Rebeca Menéndez.

BASILIO BALTASAR ESCRIBE DE JUAN ANTONIO MASOLIVER

 

ESCRIBIR COMO SI HUBIERAS MUERTO

 

Por Basilio BALTASAR

[Este texto del narrador, crítico, filósofo y periodista ha aparecido en el blog de El boomeran. Puede leerse aquí: 

 

http://www.elboomeran.com/blog-post/3/15920/basilio-baltasar/escribir-como-si-hubieras-muerto/ ]

}

 

¿Qué son esas costumbres de las que nos sentimos tan satisfechos? La buena educación, por ejemplo, o el optimismo, o la ecuanimidad. Parecen dones para una convivencia entre seres humanos civilizados. Pero ¿y si fueran imposturas para coaccionar al prójimo? ¿Y si en lugar de ser fruto del respeto, estas virtudes no fueran más que una treta urdida para dominar a los demás? ¿Qué pensaríamos entonces de nosotros mismos?
Escribir como si hubieras muerto. Esto es lo que ha conseguido Juan Antonio Masoliver Ródenas en un ensayo enojado y resignado a una verdad sin adornos. Probablemente El ciego en la ventana (El Acantilado, 2014) sea una de las confesiones literarias más soberbias de las que se han publicado últimamente en España. Un ejercicio de brutal confrontación con el hombre que uno ha sido. "No me importa morir... sólo siento no ver cómo es mi muerte, para poder decir que he completado el ciclo de mi vida y que he sido testigo de ello".
El epílogo del libro es un epitafio. Que nadie vaya a pensar sin embargo que el autor es un diletante. Nada hay de frívolo en esta novela amarga, triste, bella y penosa. Una narración que anticipa la cita del autor con la muerte. Sólo el que haya creído oír alguna vez la sutil manifestación de su poderío -ese extraño sabor en la boca de algunos vivos- comprenderá la terrible veracidad de esta narración. "Trato de recordar momentos felices y descubro que ninguno realmente lo fue".
Hay una elocuente interrogación en cada una de sus páginas y las preguntas que se espeta el autor son por ello de una fuerza inconcebible. No hay retórica ni complacencia. Ni siquiera la búsqueda dramática de un efecto teatral. A diferencia de la ególatra invención del yo que con tanto fasto editorial sale cada cuanto a la luz, este memorándum es el de un hombre lúcido y huraño. Elabora una angustia que trasciende toda categoría literaria para llegar a ser irrefutable. "¿Me ha servido este prolongado silencio para preparar la obra que siempre he querido escribir y que no ha querido ser escrita?"
La vanagloria del triunfo social, con su pomposa liturgia de autosatisfacción, se revela en estas páginas como una farsa insoportable. La crudeza con que el autor se empeña en verse a sí mismo -dejando de lado la tentación del arrepentimiento o la hipocresía de la autocrítica- adquiere una categoría que trasciende las disyuntivas de la moral. "El ciego" que aquí escribe podría amar sin condiciones o destrozar a todo bicho viviente. Tanto da. Su memoria va más allá de toda ilusión de justicia. Se trata de descubrir en el espejo la más nítida de las imágenes: una narración exenta de orgullo y frustración. "¿Y si toda la nada está contaminada de vida y es por eso que podemos nacer?"
El autor reivindica para sí el derecho a una locura sin enajenación, sobria e inquisitiva pero bestial en su inquieta disposición de ánimo. El derecho a vivir sin medicinas la libido de una desazón. El derecho a no perdonar la estupidez ajena. El derecho a no disculparla: ni siquiera en defensa propia. "Todo lo que he escrito ya no existe".
El autor renuncia a todo consuelo: nada habrá en la biblioteca universal que pueda mitigar las ingratas certezas de su inteligencia. Cualquier bálsamo sería una ofensa. Aunque no por ello nos sustrae un aforismo de profunda sabiduría: "No ver la realidad que está oculta: esto es la magia".
De la vida literaria Juan Antonio Masoliver parece saberlo todo y nos habla como el que nunca cayó en sus trampas. El autor no tuvo necesidad de creer en el espejismo de la fama ni en el rácano elogio de los colegas. Uno tiende a pensar que el viejo Masoliver llevó desde siempre a cuestas la precaución de vivir. Y a pesar de todo conserva viva la devoción poética: "el más alto significado de la ficción".
Que estas "Monotonías" no hayan sido escritas para complacer al lector, ya es mérito suficiente pero lo que merece el estricto reconocimiento de la crítica es un logro único en nuestra literatura: Masoliver ha roto el hechizo heroico de los autores empeñados en ser intachables. A diferencia de los que desean ser admirados, Masoliver confiesa que nada encuentra en su recuerdo digno de tal cosa: "Soy, literalmente, un autor de frases lapidarias".

 

[Publicado el 22/3/2015 a las 18:29]

[Etiquetas: Juan Antonio Masoliver Ródenas, El Acantilado]