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Antón Castro

Escritores

ENCARNACIÓN PISONERO: UN POEMA

ENCARNACIÓN PISONERO: UN POEMA

En 2014 Olifante publicaba el libro ‘Permiso para embalsamar’ de Encarnación Pisonero, poeta vallisoletana de la que dijo José Ángel Valente: “Hago votos para que continúe en este difícil camino de la poesía donde ha entrado con profunda huella, con este hermético y hermoso poemario”. Arrabal escribió: “Su poesía es como un alga marciana estrangulada por el ombligo del mar, para ser exacto”. Y Ángel Guinda, prologuista del volumen, dice que “la suya es más una actitud barroca que relaciona el lenguaje con el mundo hasta alcanzar un mundo de lenguaje”.

De ese libro copio este texto, que ilustro con la foto de Cass Bird, de Daria Werbowy que se ajusta al espíritu del texto.

 

¿Quién puede saber

lo que piensa una emperatriz

fuera del tiempo y del espacio?

 

Sea lo que fuere

no hay duda de que busca el infinito,

tal vez planee con las alas del sueño

sobre el río milenario.

 

Yo sólo vi un bordado azul

en sus zapatos de piel de loto.

[A Julia Uceda]

 

De ‘Permiso para vivir’. Encarnación Pisonero. Olifante, La casa del poeta, 2014.

HA MUERTO JAMES SALTER. RESCATO UN TEXTO DE DANIEL GASCÓN

JAMES SALTER: LA VIDA IBA EN SERIO

por Daniel Gascón. [Ha muerto James Salter]

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‘Todo lo que hay’ es la primera novela que ha publicado en más de treinta años James Salter (Nueva York, 1925), un narrador admirado por muchos de los mejores autores estadounidenses contemporáneos. El libro incluye un epígrafe –“Solo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales”– y cuenta la vida de Philip Bowman, un joven que se cría con su madre, combate en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y estudia en Harvard antes de entrar a trabajar en una editorial. Allí coincide con Eddins, con Baum y, en un bar, con Vivian, una chica de Virginia de padre riguroso y madre alcohólica con la que se casa. Ni la existencia ni la personalidad de Bowman son extraordinarias, pero están contadas con delicadeza, inteligencia y seguridad.

Salter combina amplitud y ligereza. Traza un retrato social de los Estados Unidos de posguerra, del mundo editorial y de cierta manera de relacionarse. Aunque el punto de vista que predomina en la narración en tercera persona es el de Bowman, tenemos acceso a la biografía y los sentimientos de muchos personajes, desde las mujeres de su vida a apariciones fugaces. Salter es un maestro de la elipsis y suele coincidir con el consejo de William Goldman: al presentar una escena, es importante entrar tarde y salir pronto. En otras ocasiones, se detiene en lugares inesperados. El libro está lleno de apartes, de esbozos de biografías y observaciones. En un párrafo se pueden cubrir varios años de insatisfacción sentimental o tortuosos procesos judiciales, y luego de pronto hay una evaluación del teatro isabelino, un breve retrato de Lorca, una observación nimia en apariencia y reveladora en realidad, un diálogo coloquial o un obvio placer en la recreación de un cotilleo. El tono biográfico hace que las numerosas coincidencias no parezcan tanto recursos narrativos como cosas de la vida. La presencia de Europa es importante como escenario y como espacio liberador, casi ideal. Bowman visita Inglaterra, va a Francia y realiza un viaje por España; el continente es un lugar exótico y erótico. El sexo, descrito con eficacia y entusiasmo, ofrece a los personajes los únicos momentos de felicidad y trascendencia. Y una ocasión para la venganza en uno de los episodios más perturbadores del libro.

‘Todo lo que hay’ trata del paso del tiempo y del recuerdo. Casi al final, leemos: “La primera voz que oyó, la de su madre, ya no estaba al alcance de su memoria, pero podía rememorar la dicha que sentía junto a ella cuando era niño. Recordaba a sus primeros compañeros de colegio y todos sus nombres, las aulas, los profesores, los detalles de su propia habitación: la vida que iba a quedar al margen de todo juicio, la vida que se había abierto ante él y había sido suya”. Son también dos de los temas centrales de ‘Años luz’, publicada originalmente en 1975 y reeditada hace unos meses en castellano. La novela es una crónica magistral y devastadora de la disolución de un matrimonio: cómo se rompe, cómo se recuerda y lo que permanece: “Las cicatrices dividen la vida como los anillos de un árbol. Qué juntos parecen los más antiguos, el tiempo los comprime, veinte años no se distinguen entre sí”. Al principio Viri y Nedra parecen una pareja feliz. Tienen dos hijas y amigos dedicados y brillantes. Buscan la dicha sexual fuera de casa. Experimentan, de distinta manera, el fracaso: él no llega a ser un gran arquitecto; ella, que tiene inquietudes culturales, también desearía más dinero. “Él se había dormido. Ella lo sabía sin mirarlo. Dormía como un niño, sin ruido, profundamente. Tenía el cabello ralo despeinado y la mano extendida y laxa. Si ellos hubieran sido otra pareja, a ella le habría atraído, lo habría amado, incluso… eran tan infelices”.

‘Años luz’ es un libro más controlado y preciso, menos autocomplaciente. Al igual que en ‘Todo lo que hay’, Salter muestra una aguda capacidad de observación y evita juzgar a los personajes. En un relato realista, admira la sutileza psicológica y sorprende la resistencia a la tentación sociológica o política: los grandes acontecimientos están ahí fuera, pero Salter no se detiene en ellos. El narrador es misterioso. Emplea una imprecisa primera persona al principio, en algún momento aislado y al final, pero predomina la tercera; tiene momentos inquietantes e irónicos: “Uno de los últimos grandes descubrimientos es que la vida no será lo que soñabas”. La prosa es sincopada, imaginativa y poderosa: “Tiene una boca grande, la boca de una actriz, emocionante, intensa. Manchas oscuras en sus axilas, menta en su aliento”. ‘Años luz’ y ‘Todo lo que hay’ son dos novelas conmovedoras sobre el transcurso del tiempo y la búsqueda, un tanto aturullada y casi siempre infructuosa, de la felicidad. Leer estas historias sobre la existencia y la memoria recuerda los versos de T. S. Eliot: “Tuvimos la experiencia aunque no captamos el significado./ Y acercarse al significado restaura la experiencia”.

James Salter. ‘Todo lo que hay’. Traducción de Eduardo Jordá. Salamandra, Barcelona, 2014, 381 págs.

‘Años luz’. Traducción de Jaime Zulaika. Salamandra, Barcelona, 2013, 381 págs.

[Esta reseña salió en Artes & Letras de Heraldo de AragónImagen.]

 

JUAN VILLALBA, UN CUENTO

JUAN VILLALBA, UN CUENTO

[El escritor, profesor e investigador literario Juan Villalba Sebastián publica un nuevo libro: ‘Fotogramas. Catorce cuentos de cine’ (Muñoz Moya Editores) que prologa Agustín Sánchez Vidal. Juan me envía este texto, una de las piezas del volumen que se presenta este próximo jueves en el Museo de Teruel.]

 

 

CUENTO DE NAVIDAD (1946)

“-Mamá dice que cada vez que suenan unas campanillas un ángel ha ganado sus alas.”



         Nevaba. Miraba los copos caer sobre mis hombros y pensaba en mis alas, esas alas que esperaba desde hacía más de doscientos años y que nunca llegaban. Los copos eran enormes y cuajaban sobre mi cuerpo recubriéndolo de un suave  plumón helado.

         Cuando lo descubrí subido al pretil del puente, el frío hacía ya un buen rato que había saltado sobre mi espalda y se fajaba conmigo como un luchador de pressing catch. Nadie de arriba me avisó, pero no había duda de que pretendía arrojarse a las heladas aguas del Danubio: era un suicida; una oportunidad: mi oportunidad.

         Decidí actuar por mi cuenta y riesgo, sin contar con el Jefe. Le demostraría, aun a pesar de que mis acciones se rigieran a su entender por la sana fe de un niño, que mi inteligencia era superior, muy superior a la de un conejo. En aquel puente, el Konstantinsteg, podían estar mis alas. Llevaba una eternidad esperándolas y el azar había querido que aquella fría noche tuviera mi oportunidad si lograba que aquel joven desesperado no saltara.

         Me acerqué con cautela y me dispuse a actuar con decisión.

-Yo no lo haría -le dije.

         El no reaccionó y siguió mirando las aguas como hipnotizado, pensé lo peor, pero en el último momento me contestó.

-Usted no lo haría, pero yo sí. No quiero vivir, no merezco vivir, soy un fracasado.

-Nadie es un fracasado si tiene amigos.

-Yo no tengo amigos.

-Eso es lo que tú crees, pero todos tenemos amigos.

-¡Yo no! –afirmó con rotundidad y volvió a mirar hacia las aguas con mayor determinación.

         Nadie dijo que esto fuera a ser fácil, todo lo contrario; conseguir una alas es una ardua tarea que requiere de mucha paciencia, don de gentes y profundos conocimientos de psicología.

-Bien, supongamos que no tienes amigos, pero seguro que tienes una familia que te quiere y te estará esperando en una noche tan señalada como ésta.

-Nadie me espera. Mi madre, la única persona que me ha querido en mi vida, falleció hace un año. Ya no le intereso a nadie.

-Quizá sea un buen momento para visitar a tu padre.

         Volvió a mirar al río y a punto estuvo de arrojarse a sus turbulencias, pero en el último segundo logró equilibrarse de nuevo y me contestó con rabia infinita.

-Afortunadamente mi padre murió también hace ya algunos años.

-¿Cómo puedes decir eso? Nadie puede desear la muerte de otro ser humano y mucho menos la de su padre –le recriminé con dureza.

-¡Cállese! ¡Mi padre era un monstruo! ¡Un verdadero psicópata que me azotaba sin piedad a menudo, un ser autoritario y tiránico!

-A pesar de todo seguro que te quería…-no me dejó terminar y me gritó con la fuerza de un verdadero fanático.

-¡Mi padre era un verdadero sádico! Lo único que aprendí de él es la importancia que tiene el terror físico para con el individuo y las masas; que el más fuerte tiene derecho a hacer prevalecer su voluntad; que toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil; que lo importante no es tener razón, sino conseguir la victoria, imponerte sobre el otro, vencerlo, humillarlo…

         En el negro de la noche su silueta se perfilaba por el halo blanco de la nieve y la luz de la luna, como si se tratase de un enorme foco de plató de cine, iluminaba su rostro encendido. Su voz sonaba ronca y áspera, gesticulaba con la maestría de un actor consumado y me miraba con la intensidad de un hipnotizador que pretendiera seducir la razón de los hombres e incluso también la de los ángeles: aquel joven tenía el talento propio de una voluntad dominante, reconcentrada en apoderarse por completo del subconsciente del otro, tenía un no sé qué de canto de sirena. Necesitaba como fuera reconducir la situación.

-Debes perdonar –balbuceé como pude para cortar su encendido discurso.

-El perdón y la piedad son debilidades que no podemos permitirnos. Mi padre no merece ningún perdón y está bien donde está, en su tumba. Era un tarado que nunca debió tener hijos. Sólo deberían engendrar los individuos sanos, el hecho de que personas enfermas o incapaces como él traigan hijos a este mundo es una desgracia que no debemos consentir ¡Ojalá ni él ni yo  hubiéramos nacido!

-¡Pero eso es una barbaridad, no deberías hablar así! –corté tajante e indignado- Déjame que te ayude, por favor.

         Dejó caer los brazos a los lados y su mirada volvió a las aguas turbulentas del Danubio. Sin duda su temperamento explosivo fluctuaba entre la feroz exaltación y la más profunda depresión ¿Bipolar?, tal vez sí, pensé. Las nubes cubrieron la luna y su figura se sumió en la oscuridad. Temí lo peor.

-Seguro que tienes un futuro prometedor –exclamé para llamar su atención y disuadirlo de sus intenciones.

         Tardó en reaccionar, pero de nuevo lo hizo.

-Estaba convencido de que mi futuro estaba en la pintura, pero en la Academia de Bellas Artes no opinaron lo mismo, no vieron en mí suficientes cualidades y no me admitieron. Sobrevivo vendiendo algún cuadro, pocos, y hago trabajos esporádicos como quitar nieve, acarrear bultos en la estación… Ya ve, un presente que anticipa un futuro prometedor. Soy lo que se dice todo un triunfador –ironizó con un hilo de voz y volvió a mirar el río.

-Es ridículo que quieras matarte por considerarte un fracasado. La suerte puede cambiar en cualquier momento. Tal vez la Divina Providencia te haya elegido para cumplir una misión histórica. Quizá mañana mismo cambie tu sino –le dije conciliador y me acerqué unos pasos hacia él.    

         Hizo un gesto con las manos como para que me detuviera y cuando creí que todo estaba perdido y se iba a arrojar definitivamente, se sentó sobre la barandilla y me respondió con calma.

-Tal vez tenga razón ¿Quién es usted? ¿Por qué se preocupa por mí? –me preguntó intrigado, al tiempo que me pedía que me acercara a su lado.

         La situación parecía estar bajo control, por lo menos de momento. Las alas estaban ya más cerca. Había dejado de nevar y la luna volvió a iluminar la escena. Avancé unos pasos más y de un salto me senté junto a él. En la cercanía pude apreciar que se trataba de un joven no muy alto, con un asomo de minúsculo bigote y una expresión apagada y fría, si no fuera por sus profundos ojos azules verdaderamente embrujadores. Dudé si contestarle la verdad, pero al final lo hice. Al fin y al cabo, soy un mensajero del Señor y no puedo renegar de mi naturaleza.

-Soy un ángel, o mejor, para ser más exactos soy un ángel en busca de sus alas.

-¿De sus alas? –preguntó intrigado.

-Sí, soy un, como explicártelo, una especie de espíritu celeste, un meritorio de ángel un tanto gafado y patoso que todavía no ha realizado las acciones necesarias para ascender en la jerarquía. Si esta noche consigo salvarte, tal vez el Padre Eterno me conceda las alas y la condición de ángel. En tus manos está que las consiga.

         Se hizo el silencio y me miró intrigado durante unos segundos; su rostro se mantuvo imperturbable, pero sin duda tramaba algo.

-No sé si me conviene que me vean andar por ahí con un ángel sin alas. No obstante, si la Divina Providencia te ha guiado hasta mí, continuaré por el camino que me ha marcado a pesar de todos los obstáculos.

-No, el Padre Santo no me ha enviado, yo he tomado la decisión de ayudarte sólo, con la esperanza de acertar por una vez y conseguir mis alas, pero puedes estar seguro de que Él te tiene deparado un destacado papel en la historia.

-No importa que Dios no te haya enviado, el hecho es igual de milagroso. Tu presencia me ha abierto los ojos y en este mismo instante comprendo la inmensa tarea que se me ha encomendado; las dudas que me asaltaban hasta este momento, que me sumían en la desesperación y la inacción, ya se han disipado por completo: seré César o nada.

-Bien, muy bien, así se habla. Yo conseguiré mis alas y tú conseguirás que tu nombre pase a la Historia con mayúsculas.

-Qué así sea –apostilló mientras saltaba de la barandilla a la calzada mientras a mí me empujaba hacia el vacío- Si el Padre Celestial te concede las alas, vuela, es el momento. Yo, por mi parte, ya tengo las mías: me arrojaré frente a las masas y volaré, volaré cada vez más alto, apareceré desnudo ante ellas para rasgar en su presencia mi corazón con la uñas de metal de mi alma fría e implacable. Sé que mañana muchos maldecirán mi nombre eternamente.

 

JUAN VILLALBA SEBASTIÁN

*La foto es de Miki Barrera.

UN POEMA DE SONIA FIDES

UN POEMA DE SONIA FIDES

MELANCOLÍA FRENÉTICA

 

 

 

                                                                                           Lo peor es creer

 

                                                        que se tiene razón por haberla tenido

 

                                                                            José Ángel Valente

 

 

 

 

 

[A Joaquín Pérez Azaustre, porque sabe convencer a las palabras para que se queden muy quietas sobre las vidas que no les pertenecen]

 

 

 

Las estrellas se habían olvidado de vivir

 

y las ciudades se movían como lo hacen  las mujeres sin techo.

 

Sentados en un bar vimos como la oscuridad

 

conocía muchos más pasos de baile de los que jamás hubiéramos imaginado.

 

Movimos los pies con ese disimulo de los que aún creen  que la infancia es su futuro.

 

Sin embargo acabábamos de matar a Peter Pan

 

y las contradicciones nos llevaron sin saber por qué hasta la ternura.

 

Se acabaron los golpes bajos,

 

y también el sueño de protagonizar cualquier película de Truffaut.

 

Pedimos un nuevo  Ritz Sidecar y el lujo de su carne liquida nos quemó la boca

 

y cada una de las palabras de amor que teníamos dentro de ella.

 

 Ted Hudges nos maldijo,

 

no volveríamos a ser los animales salvajes que sobrealimentaban sus poemas.

 

Nos quedamos quietos,

 

tan quietos como lo está un trozo de hielo antes de que el whisky caiga sobre él.

 

Afuera llovía.

 

Quise que me invitaras a bailar,

 

pero dentro de tus ojos no había rastro de ningún movimiento

 

tan sólo la certeza de que el presente había dejado de ser nuestro espejo.

 

 

 

SONIA FIDES. Poema inédito de 'Autodestrucción y otros oficios'. La foto es de Arissa.

MIGUEL LABORDETA: SU OBRA POÉTICA, CARTAS CON CELAYA Y UN NUEVO AMOR

MIGUEL LABORDETA: SU OBRA POÉTICA, CARTAS CON CELAYA Y UN NUEVO AMOR

La poesía en libertad, las cartas con Celaya

y otro amor imposible de Miguel Labordeta

 

Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña descubren, además, otro amor del poeta: María Pilar Fillat

Jesús Rubio edita la correspondencia inédita, de 1948 a 1961, que revela complicidad y admiración

 

Antón CASTRO

Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña llevan más de veinte años estudiando la figura de Miguel Labordeta Subías (Zaragoza, 1921-1969), al que definen como «personaje enigmático, depresivo y divertido a un tiempo». Dicen que su obra literaria está escrita «con frecuencia desde la rebeldía, la renuncia y la contradicción permanente, a contracorriente muchas veces de los gustos y las obras imperantes en cada momento, una obra que incluso se adelanta a propuestas futuras, marca por un constante “desacato a los modelos establecidos”». Miguel Labordeta fue esencialmente «el poeta»  para su hermano José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935-2010) y vivió, como nadie, «el enfrentamiento entre el mundo y el yo». Pérez Lasheras y Saldaña ofrecen su ‘Obra publicada’ (PUZ: Colección Larumbe), un volumen de más de 500 páginas, precedida de un prólogo minucioso de 140 páginas. Y a la par, otro estudioso del autor de ‘Violento idílico’ y ‘Transeúnte central’ como Jesús Rubio Jiménez ofrece ‘Epistolarios inéditos’ de Miguel Labordeta y Gabriel Celaya (PUZ: Colección Larumbe).

Los profesores y antólogos de Miguel Labordeta, hace años ya publicaron ‘Donde perece un dios estremecido’ (Mira), se apoyan en los recuerdos y memorias de José Antonio Labordeta (redactados por él o en diálogo de Javier Delgado) y en la biografía de Antonio Ibáñez, aunque también ha investigado en otras fuentes. Una de las novedades del volumen es la presencia de una nueva mujer en la vida del poeta, María Pilar Fillat Salvador (Zaragoza, 1931), que se suma a su relación con Pilar Castillón, a la que él bautizó como Berlingtonia y con la que se relacionó entre 1948 y 1958. María Pilar también fue alumna del colegio familiar de los Labordeta y Miguel se enamoró de ella en el curso 1948-1949. María Pilar cuenta que la invitaba al teatro, que a veces le dejaba la entrada y él aparecía poco después y que, cuando se trasladó a Madrid para estudiar, el poeta –ya había publicado su primer y escandaloso poemario, ‘Sumido 25’- visitó a sus tías, en cuyo domicilio se hospedaba, y les dijo que un día se casaría con ella. María Pilar Fillat ha contado a los autores y posteriormente a HERALDO: «A mí jamás me dijo nada. Nunca. Sé que yo le gustaba, que hacía lo imposible por verme, me llamaba, pero tampoco se decidía. Era tímido e inseguro. Un día me dio un poema manuscrito que era un autorretrato satírico: se sentía feo, gordo, calvo. Un adefesio. Se veía fatal; si no fuera porque yo sabía que era verdad, me habría reído porque era muy chistoso. Logré un trabajo de profesora y una de las compañeras supo que Miguel me había escrito ese texto. Me lo pidió y se lo di. Me dijo: “Qué interesante me parece ese hombre. Me gusta mucho”».

María Pilar Fillat ha revelado otro detalle: acudió al estreno de su pieza teatral ‘Oficina de horizonte’ en noviembre de 1955. Se vieron algunos días después y ella le dijo que no le había gustado. «Bueno, en realidad, le dije que no me había gustado nada el actor Pío Fernández Cueto, al que habíamos visto alguna vez en el colegio. Me resultaba como antiguo. Su presencia no beneficiaba la obra...»

Curiosamente, su otro amor imposible, la joven estudiante Pilar Castillón, ‘Berlingtonia’, también estuvo en ese estreno y su veredicto no fue mejor; Jesús Rubio lo recoge en el prólogo a ‘Epistolarios inéditos’: «Como tragicomedia, estupenda. Como realidad, una pena. Pilarín», le escribió. María Pilar Fillat insiste en que sabe que le gustaba, «él a mí no, aunque me daba algo de lástima, era un caballero, pero tampoco dio ningún paso. Luego ya apareció mi marido y me olvidé de él». Hace algún tiempo le confesó a Santiago Gómez, de la Tertulia Cultural Miguel Labordeta y dueño del restaurante Carpanta, este secreto.

Pérez Lasheras y Saldaña repasan los hitos más importantes de Miguel Labordeta: su infancia en el palacio de los Gabarda, su afición a «levantarles las sotanas a los curas» y a darles patadas en la espinilla, su gusto por bajar a los sótanos del caserón y por descender hasta una de las salidas del Ebro con algunos de sus amigos, donde se hacía «una masturbación colectiva». Recuerdan sus excursiones a Canfranc, Echo y otros lugares, sus estudios de Bachillerato, el influjo de Francisco Ynduráin, sus tres años de carrera de Filosofía y Letras, el complejo servicio militar o, más tarde, su deseo de hacer carrera universitaria en Madrid, adonde se trasladó para realizar su tesis. Estuvo un año y frecuentó a numerosos poetas y, sobre todo, el café Gijón. Regresó a Zaragoza y se incorporó al colegio; en 1953 reemplazó en la dirección a su padre, que falleció ese año.  Se integró en la tertulias del café Niké, acumuló algunos anhelos amorosos y se volvió solitario, un tanto vencido por el desamor y la ecos tenebrosos de la posguerra.

‘Obra publicada’ recoge sus libros individuales y antologías publicadas que, según los editores, constituyen «un admirable ejercicio de libertad». Con Gabriel Celaya se carteó entre 1948 y 1961: se cruzaron cartas sobre la obra propia y la lírica en España, pero también hay textos confidenciales. En uno de ellos, le dice Labordeta a Celaya: «¡Ay, amigo mío! También yo tengo (como no) mi Lázaro, mi demonio interrogatorio, mi acusación a Dios, mi fastidio y mi amor por las mujeres...»

 

FICHAS TÉCNICAS

Epistolarios inéditos. Miguel Labordeta y Gabriel Celaya. Edición de Jesús Rubio. PUZ: Col. Larumbe. Zaragoza, 2015. 146 + LXXXIII

Obra publicada. Miguel Labordeta. Edición de Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña. PUZ: Col. Larumbe. Zaragoza, 2015. 526 +CXL [El libro incluye los siguientes poemarios: ‘Sumido 25’, ‘Violento idílico’, ‘Transeúnte central’, ‘Epílírica’, ‘Los soliloquios’, ‘Otros poemas’ y ‘Oficina de horizonte’. En los apéndices va la obra publicada con carácter póstumo, entre ellos el diario ‘Abisal cáncer’, donde glosa su historia de amor soñado y doloroso con Pilar Castillón, ‘Berlingtonia’, así como ‘Exactamente perdido’ y ‘Autopía’.

 

UN FRAGMENTO

Jesús Rubio analiza y documenta la rica relación entre Miguel Labordeta y Gabriel Celaya, que le publicaría en Norte ‘Transeúnte central’ en 1950. Le dice en 1950: «Hemos de unirnos “los malditos”, quiero decir los no subvencionados por el guisopo. Quiero aquí fundar la Oficina Poética Internacional. Lanzar un manifiesto Opico al País en primavera y todos sus alrededores. Y cuento contigo. Poesía mágica, lírica y objetiva también. Poesía opica del mundo».

 

UN AFORISMO DE JULES RENARD

UN AFORISMO DE JULES RENARD

JULES RENAU: MAESTRO DE AFORISMOS
Nuestro amor hacia ciertas mujeres es parecido a la amistad que sentimos hacia ciertos hombres. Sólo hay un encanto y un riesgo de más. Si pudiésemos, sin hacer el ridículo, besar la mano, acariciar la mejilla de un hombre al que queremos, oler su perfume, mirarle con ternura, la amistad de un hombre sería más valiosa para nosotros que el amor de una mujer. (Jules Renard)

 

*En la foto Fiona Campbell por Henry Clarke en 1951.

PERIODISMO CULTURAL EN SANTANDER

 

La innovación tecnológica, la intensidad de las redes sociales, el paisaje de la  creatividad global, los nuevos formatos… inevitablemente han alterado las prioridades del periodismo cultural. Los profesionales deben atender y seguir las creaciones de una comunidad fértil y activa sin perder ni su curiosidad ni su espíritu crítico. El Seminario de Periodismo Cultural ofrece en esta nueva edición una reflexión sobre la innovadora corriente profesional cuya misión es seguir contando todo lo que se crea en el amplio campo de la cultura.

 

 


Periodismo cultural: la gran renovación
Santander, miércoles 17 y jueves 18 de junio de 2015

Programa

 

 

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Fundación Santillana, con la colaboración del TEC de Monterrey, organizan el VI Seminario de Periodismo Cultural. Dos jornadas que tendrán lugar en el Palacio de la Magdalena, Santander.

Martes 16 de junio


19:00 h.
Martes Literario: conversación con los participantes del seminario en el paraninfo de la Magdalena.

Miércoles, 17 de junio

 


10:00 h. Inauguración

11:40 h. Pausa

12:10 h. El regreso del periodismo cultural

Sergi Doria, periodista y crítico literario de ABC

13:20 h. Los retos del Times Literary Supplement

 

 

 

14:30 h. Almuerzo

 

Marta Peirano, directora de Cultura de ElDiario.es

 

 

 

 

16:30 h. Bailando sobre arquitectura: retos y oportunidades del periodismo cultural online

 

Jueves, 18 de junio

 


11:00 h. Periodismo cultural: sacerdocio, formación y autoempleo

Manuel Pedraz, director de Historias de Papel de RNE

12:10 h. Pausa

12:40 h. Pequeño diccionario de proyectos innovadores

Antón Castro, director del suplemento Artes y Letras del Heraldo de Aragón

13:50 h. Clausura

Ana Cecilia Torres, directora del departamento de Comunicación y Periodismo del TEC de Monterrey

Claudia Alicia Lerma Noriega, profesora e investigadora del departamento de Comunicación y Periodismo del TEC de Monterrey

 

 

 

Rupert Shortt, responsable de las secciones de Religión y Literatura Hispánica del

 

Times Literary Supplement.

Emiliano Martínez, vicepresidente de la Fundación Santillana
César Nombela, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo
Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana y director del seminario

 

10:30 h. Una sección diferente: cultura en los periódicos

Soledad Gallego-Díaz, periodista de

El País


Periodismo cultural: la gran renovación

Santander, miércoles 17 y jueves 18 de junio de 2015

'PALABRA DE ARTE': HOMENAJE A ÁNGEL CRESPO EN CALACEITE

 

PALABRA DE ARTE

 

Homenaje al poeta Ángel Crespo

 

Calaceite 13-14 de junio de 2015

 

 

Poetas y Artistas Plásticos rinden homenaje a Ángel Crespo en el 20 aniversario de su muerte.

 

PROGRAMA

 

Sábado día 13

 

19h. Salón de Plenos del Ayuntamiento:

 

Inauguración de las Jornadas a cargo del Alcalde de Calaceite, y los poetas José Corredor-Matheos y César Antonio Molina.

A continuación, cada uno de los invitados leerán un poema de Ángel Crespo por el que sienta especial predilección.

 

Poetas participantes: Neus Aguado, Carmen Borja, Antón Castro, José Corredor-Matheos, José Cereijo, Jordi Doce, Jesús Fernández-Palacios, Ángel Guinda, Javier Lostalé, Rosa Lentini, Miguel Losada, Juan Antonio Masoliver, César Antonio Molina, Jaume Pont, Esther Ramón, Trinidad Ruiz Marcellán, Juan Soros y Alex Susana.

 

Finalizada esta primera sesión, la Asociación de Amas de Casa de Calaceite y el Café-Librería Arts&Mes” ofrecerán un refrigerio servido en los locales de la antigua Fundación Noesis.  

 

23h. Sala de Actos de la antigua Fundación Noesis:

 

Lectura de poemas de Ángel Crespo por los poetas asistentes a las Jornadas.

Participantes: David Castillo, Francisco Caro, Juan Carlos Elijas, María Jesús Fuentes, José Ángel García, Sandy García, Beatriz Hernánz, María de Luis, María Teresa Martín, Taffarel, Pepa Nieto, Agustín Porras, Maxy Rey, Beatriz Russo, Jesús del Real, Rafael Soler y Juana Vázquez.

 

A continuación y como culminación de esta jornada todos los poetas participantes están invitados a contribuir al encuentro con la lectura de un poema de su propia obra.

 

 

 

 

Domingo día 14

 

12h. Cementerio de Calaceite

 

Ofrenda floral en la tumba de Ángel Crespo.

 

13h. Museo Juan Cabré

 

Inauguración de la Exposición “PALABRA DE ARTE”, coordinada por Ángel Guinda, para la cual artistas contemporáneos que han sido amigos de Ángel Crespo (o en su falta, sus herederos) han prestado obra con la que desean contribuir a su recuerdo y homenaje.

 

La exposición podrá visitarse hasta el 18 de octubre de 2015.

 

Artistas participantes: Virgilio Albiac, Fernando Blanco, Alfons Borrell, Josep Guinovart, Perejaume, Santiago Lagunas, Toni Llena, Kan Masuda, Víctor Mira, Fernando Navarro, Pepa Nieto, José Orús, Angel Pascual Rodrigo, Vicente Pascual Rodrigo, Christian Sorg, Pablo Serrano, Francesc Todó, Romà Vallès, Salvador Victoria, Columna Villarroya.

 

Se concluirán los actos con una comida colectiva en la Fonda Alcalá por cortesía del Ayuntamiento de Calaceite.

 

Organizan:

Ayuntamiento de Calaceite y Museo Juan Cabré (Dpto. de Educación, Universidad, Cultura y Deporte)

Agradecimientos:

Asociación de Mujeres y Consumidores Kalat-Zeyd, Café-Librería Arts & Mes y a todas las personas que han colaborado en la realización del homenaje.