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Antón Castro

Fotógrafos

'BARBARISMOS' DE ANDRÉS NEUMAN

'BARBARISMOS' DE ANDRÉS NEUMAN

Esta tarde, a las 20 horas, Andrés Neuman presenta su libro 'Barbarismos' en la librería Los Portadores de Sueños. 

 

SELECCIÓN

 

alma. Biblioteca personal.

autoestima. Montaña rusa de un solo pasajero.

bandera. Trapo de bajo coste y alto precio.

baño. Biblioteca sin prestigio.

beso. Palabra articulada simultáneamente entre dos hablantes.

búsqueda. Hallazgo casual de otra cosa.

civilización. Bombardeo con fines altruistas.

compatriota. Individuo al que nos une el azar y del que nos separa la voluntad.

corazón. Músculo peculiar que, en vez de levantar peso, lo acumula.

cuentista. Mentiroso que busca la verdad un poco más lejos.

democracia. Ruina griega. || 2. ~ parlamentaria: oxímoron.

despedida. Estado de ánimo. || 2. Lugar de residencia.

discrepancia. Instinto de la opinión.

escritura. Autobiografía colectiva.

escuchar. Extraer música del ruido. || 2. Acción y efecto de prepararse para interrumpir.

feminismo. Liberación de ambos sexos en nombre de la mujer.

ficción. Acontecimiento que aspira a suceder. || 2. Versión menos evidente de lo real.

goleador. Individuo que celebra lo que merecieron otros.

humor. Facultad de parodiar las propias convicciones, o sea, de pensar. || 2. Flujo interno de la

tragedia. || 3. ~ negro: ejercicio mediante el cual un humorista comprueba si sigue vivo.

idioma. Sistema para nombrar lo que se desconoce.

imperfección. Belleza que permite ser intervenida. || 2. Perfección mejorada por el escepticismo.

insulto. Autorretrato secreto.

joder. Verbo transitivo de admirable polivalencia.

kitsch. Mal gusto de buen gusto.

lectura. Reescritura silenciosa.

leer. Acción de viajar hasta donde uno se encuentra. || 2. Acción y efecto de vivir dos veces.

letra. Partícula conmovida.

librería. Hogar de paso.

libro. Soledad plural.

maestro. Dícese del alumno de su alumno.

maternidad. Momento de plenitud de una trabajadora antes de ser despedida.

noticia. Ocultación de otra noticia. || 2. Lo que en este mismo momento está dejando de

importar.

noviazgo. Período durante el cual dos enamorados hacen todo lo posible por no conocerse.

ñ. Tecla sublevada ante el dedo yanqui.

orilla. Mitad de un lugar. || 2. Comienzo del puente.

palabra. Transformación de lo nombrado.

pensamiento. Equivocación fértil. || 2. Flor muy escasa de riego.

personaje. Identidad disponible. || 2. ~ secundario: protagonista intermitente.

poeta. Extranjero de su lengua materna.

pornografía. Modalidad ansiosa de autoconocimiento. || 2. Deseo trágico de ver algo siempre

ligeramente distinto de lo que estamos viendo.

querer. Extraño afecto hacia alguien que no es uno mismo.

reconciliación. Tregua acordada entre dos cónyuges con el objeto de perfeccionar su ruptura. ||

2. ~ nacional: desmemoria pactada entre dos bandos que se recuerdan perfectamente.

religión. Asombro mal encauzado.

risa. Técnica de supervivencia. || 2. Energía renovable.

santo. Individuo tocado por un don divino para elegir a sus biógrafos.

sexo. Episodio carnal que les sucede a otros. || 2. Subtexto. || 3. ~ débil: grupo convencido de

que hay cosas que no le corresponden a su sexo.

sinónimo. Matiz fatal.

solapa. Parte del ejemplar que se estudia atentamente antes de emitir un juicio literario. || 2.

Vida imaginaria de un autor. || 3. En la jerga editorial, subgénero de ciencia ficción.

tolerancia. Versión diurna de la intolerancia.

trabajador. En la jerga empresarial, material reciclable.

traducción. Único modo humano de leer y escribir al mismo tiempo. || 2. Texto original que se inspira en otro. || 3. Amor retribuido palabra por palabra.

tragicomedia. Género literario de la realidad.

urna. Recipiente que acoge los restos de un individuo. || 2. En las jornadas electorales, ídem.

viejo. Joven tomado por sorpresa.

vocabulario. Única riqueza que aumenta al mismo ritmo que se utiliza.

WC. Oficina con un solo empleado.

xenófobo. Individuo al que le repugnan sus propios ancestros.

yo. Conjetura filosófica.

zen. Estado que precede al ataque de nervios.

CHEMA CONESA: LUZ DEL RETRATO

CHEMA CONESA: LUZ DEL RETRATO

El sábado estuve en Madrid. Iba para conocer a mi primera nieta, Greta, que tiene ocho días. Es hija de Aloma y de David Barreiros. Fui con mi suegra Isabel Brumós, que pronto partirá hacia Valencia con mis cuñados Isabel y José Antonio Ortuño, el hombre que vuela en sueños; Isabel, de 84 años, viajaba por vez primera a Madrid. En un momento dado, poco antes de comer en Lamucca, fui a ver la exposición de Chema Conesa. He seguido, como muchos de vosotros, al fotógrafo murciano, nacido en 1952, en ‘El País’ y en ‘El Mundo’ y en otros muchos proyectos.

Me entusiasma su trabajo. Siempre me ha parecido un fotógrafo minucioso, detallista, con una mirada especial, capaz de hallar matices, sorpresas, hondura, capaz de crear atmósferas, intensidad, belleza, fulgor e inspiración. Posee un sentido incesante hacia la invención. La exposición que se exhibe en Alcalá 31 es amplia, enorme, en todos los sentidos: por variedad de propuestas, por líneas de inspiración y estéticas, por calidad de los personajes, por un sinfín de detalles, como cuenta Rosa Montero en el prólogo a la monografía que le ha dedicado La Fábrica en Photobolsillo. Es difícil quedarse con un único retrato: Chema Conesa es narrativo, intuitivo y psicológico; es capaz de hacer fotos de contexto, como la Patxi  López, o componer un relato directo deslumbrante. Tiene la facultad de crear, elaborar una fotonarración o ajustar su retrato a la personalidad y al mundo del retratado, pero también es capaz de pensar y ejecutar un retrato de puesta en escena irrebatible.

‘Retratos de papel’ es una auténtica maravilla: cuando hace fotos en blanco y negro, logra una calidad prodigiosa; si las hace en color, parece reinventarlo todo: la tensión cromática, la belleza, el detalle, el gesto, la metonimia (de repente la firma de Miguel Delibes, con sus manos de cazador, adquiere un valor simbólico, vinculado a la tierra, a la creación, al paisaje), el color mismo. Hay auténticas maravillas. Chema Conesa es un extraordinario fotógrafo. Sin exageración alguna. Lleva muchos muchos muchos años en el oficio y no ha perdido ni el arte de la composición ni la percepción del asombro.

 

*Una foto de Camarón de 1986.

 

MUJERES DE PATRICK DEMARCHELIER

Eloy Fernández Clemente, historiador en Galicia estos días. me pide que no me olvide de los hermosos retratos de mujer de algunos grandes fotógrafos. Le gusta mucho encontrarlos por aquí. De lo contrario le entra la pereza y la melancolía, y se olvida del blog. Para él y para los visitantes, algunos retratos del gran Patrick Demarchelier (El Havre, Francia, 1943): maestro del retrato y de la moda. Y de la belleza, especialmente la femenina. Es un auténtico especialista.

De estos dominios de internet he tomado las fotos.

- De Uma Thurman. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-1247a272e160602d8649362ce07d9ad4.jpg

-De Linda Evangelista: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-1edf7fc9c2e6bb6b40ed522253ef9bc6.jpg

-De Cindy Crawford: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-b6898e8516de6fb0b632bc2bbf69e650.jpg

-La bailarina:https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-6d829f521c663806c716206e411930ea.jpg

JUDITH PRAT: UN DIÁLOGO

JUDITH PRAT: UN DIÁLOGO

JUDITH PRAT. Fotógrafa

 

“Cuento lo que sucede en el mundo”

 

Judith Prat (Altorricón, Huesca, 1973) es fotoperiodista freelance. Acaba de resultar ganadora de uno de los premios Julia Margaret Cameron por su reportaje sobre el coltan del Congo.

 

¿Qué sabía de Julia Margaret Cameron y del concurso dedicado a su figura?

Conocía el trabajo de Julia Margaret Cameron, fotógrafa inglesa, que a pesar de descubrir la fotografía a una edad tardía, consiguió ser una de las mejores retratistas del siglo XIX. Me interesa porque exploró nuevos lenguajes fotográficos dentro del pictorialismo, huyendo de la utilización de de las escenas preparadas que caracterizaban a los fotógrafos de su época.  En sus retratos, muy descriptivos, solo el rostro y la luz cobraban relevancia. Este galardón que toma su nombre, y está dirigido a mujeres fotógrafas, fue creado por WPGA (The Worldwide Photography Gala Awards) y Wonderpick, organización inglesa para la difusión de la creación artística.

 

¿Por qué le atrae tanto el fotoperiodismo?

Por lo que ocurre en el mundo. Me acerqué a la fotografía, y al fotoperiodismo, como herramienta para contar realidades a veces cercanas, otras no tanto, que en ocasiones no tienen la visibilidad necesaria.

 

¿Quiénes son sus referentes, los maestros a los que admira?

Uno de los trabajos que más me impresionó cuando lo conocí fue ‘Los Americanos’, de Robert Frank, un retrato de la sociedad americana de mediados de los años cincuenta que vino a negar el ideal del estilo de vida americano. En cuanto a fotógrafos actuales, me gustan especialmente Susan Meiselas,  o James Natchwey.  Por otro lado creo que hay un nivel altísimo en las nuevas generaciones de fotoperiodistas, también en nuestro país, pienso en Samuel Aranda o Manu Bravo... 

 

¿Qué le debe esta serie a Sebastiao Salgado? Estas fotos presentan algunas afinidades, cabría decir...

 

Sebastiao Salgado es un gran fotógrafo, que admiro y al que he seguido desde siempre. Supongo que en mi subconsciente estaban aquellas imágenes de Salgado en las minas de oro de Brasil, que tantas veces he visto. Aunque cuando fotografío no pienso en nada más que en lo que me rodea. La mirada de cada uno  tiene que ver con lo que somos, lo que pensamos, hemos vivido, nos ha impactado y en ese sentido son muchas las cosas que conforman la visión fotográfica o la manera de fotografiar.

 

¿Qué le llevó a la República del Congo?

He seguido desde hace mucho tiempo el largo y complejo conflicto en el que está sumido el país desde hace ya 20 años. Pensé que tenía que ir para conocer de primera mano lo que ocurría, las causas, los efectos, los intereses que lo perpetúan… y poder después contarlo a través de mis fotografías.

 

¿Qué es y qué está sucediendo con el coltan?

El coltan (término utilizado para denominar una contracción mineral de columbita y tantalita) es un compuesto escaso en la naturaleza y el 80% de las reservas mundiales se concentran en el este de la RD del Congo.  En la actualidad se trata de un mineral de importante valor estratégico por su superconductividad, alta resistencia a las temperaturas elevadas y a la corrosión, lo que lo hace fundamental en el desarrollo de nuevas tecnologías, como la telefonía móvil, consolas, ordenadores, armas inteligentes… El expolio de las riquezas minerales del país es una de las principales causas del conflicto en la RD del Congo y de su perpetuación.

 

Imagino que esa será la razón del conflicto, claro...

Existe una intrincada red de intereses internacionales creados para saquear la zona, países vecinos como Ruanda a través de los cuales sale el coltan del país. Multinacionales de todo el mundo, destinatarios últimos de este expolio ilegal o los propios gobernantes congoleños, corruptos e incapaces de atajar el problema, son los responsables de que el país haya vivido todos estos años un conflicto con multitud de grupos armados operando en la zona, financiados y al servicio de estos intereses. La población congoleña es víctima de un conflicto armado que arroja cifras tan dramáticas como 5 millones de muertos, y alrededor de 1,5 millones  de desplazados internos en todo el país.

 

Se diría que las fotos tienen algo de apocalíptico...

No puede ser de otra manera. Las minas de coltan se encuentran en montañas alejadas, en lugares inhóspitos de difícil acceso donde miles de mineros trabajan a diario en situación de semiesclavitud, con jornadas de quince horas diarias y condiciones de extrema peligrosidad, pues son frecuentes los derrumbes de las galerías y accidentes de todo tipo que acaban con sus vidas.  Una realidad terrible.

 

Elige el blanco y negro. ¿Es el que mejor se adapta a la foto social, de denuncia?

No, no creo que el blanco y negro se adapte mejor a este tipo de fotografía. Y no todos mis trabajos son en blanco y negro. En cuanto al  trabajo sobre las minas del coltan, lo que tenía ante mi era prácticamente en blanco y negro. Y aunque en fotografía digital las tomas las hago en color, en el proceso de postproducción y edición no suelo variar esa primea sensación.

 

 

¿Qué peligros corre una fotógrafa comprometida como usted?

A pesar de que nuestro trabajo es muy complicado, quien está en verdadero peligro es la población de estos países. Hay cientos de miles de personas viviendo en campos de desplazados a los que no llega ni siquiera la comida. La violencia sexual contra las mujeres se utiliza como arma de guerra y como forma de destrucción de la sociedad; los niños son secuestrados y obligados a luchar en las filas de los diferentes grupos armados… Nuestro deber es contarlo.

 

¿Qué va a pasar ahora con las serie...?

El Julia Margaret Cameron Award supone la posibilidad de exhibir mi trabajo en la Bienal of Documentary and Fine Art Photography que este año se celebra en España, en Málaga. Allí se inaugurara la muestra en septiembre, y probablemente se exhibirá con posterioridad en otros lugares. Aunque el galardón no tiene dotación económica, la propia WPGA organiza la venta de las fotografías en exposiciones, galerías o publicaciones. Hay que explorar muchos caminos en tiempod tan difíciles para dar visibilidad a estas historias y realidades que nos esforzamos por contar.

 

¿En qué proyectos está trabajando?

En la actualidad estoy documentando las condiciones de vida de los refugiados sirios en diferentes países. He estado ya trabajando en Turquía y voy en unas semanas a Líbano y Jordania. Después viajaré a Cuba para realizar un reportaje sobre la sanidad en las zonas rurales. El próximo 17 de marzo inauguro en la Casa de las Culturas la muestra ‘Bajo el puente’, en el marco de la semana contra el racismo.

 

*Esta entrevista aparece hoy en Heraldo.es. La foto de Judith es de Xavier Gómez.

RAFAEL NAVARRO: UN RETRATO

Rafael Navarro (Zaragoza, 1940) siente la fotografía de una manera especial. Es un esteta, un perseguidor de la  belleza y un perfeccionista. Posee una mente ordenada, meticulosa, gobernada por el canon clásico. Su obra, que tiende a la abstracción y a la pureza de las líneas, contiene como pocas el tránsito minucioso del negro intenso al blanco, un tránsito con sus paradas y emboscadas del gris. Rafael Navarro, que empezó captando el teatro y la danza, pronto descubrió los temas que más le gustaban: el cuerpo femenino y el paisaje. Y ahí se ha movido, a su gusto, con pequeños pasos adelante y atrás, pensando y repensando su campo de acción, su estética de miniaturista de la luz, su percepción del mundo. Rafael Navarro le ha dado la vuelta al mundo a través de la fotografía: forma parte de esa generación plural de la fotografía española de los 80 y 90 que ha estremecido su tiempo y el nuestro: Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Mireia Sentís, Isabel Muñoz y, entre otros muchos, Pedro Avellaned, su compañero y cómplice desde el retrato y el collage.

Navarro, ordenado y puntilloso, ha trabajado por series, con modelo natural, con piezas de cerámica, se ha interesado por los jardines botánicos o el mar. Coge un tema, y lo ordena como se ordena una sinfonía o un poemario. Lo compone, lo ajusta, lo cierra: le gustan los universos completos. La intensidad de un asunto, y su plasticidad y su conmoción; Rafael Navarro despierta la emoción a través de la sensibilidad y de la inteligencia. Invita a gozar y reflexionar. Parece a veces frío; en realidad huye del énfasis. Ama su trabajo, sus tiempos muertos, goza del estudio donde aspira al solaz del silencio.

*El pasado jueves, en el Museo de Zaragoza, de manos de Dolores Serrat, consejera de Educación, Cultura y Deporte, recibía el Premio Aragón-Goya 2013, que ha sido desposeído de dotación económica. Aragón puede comprar la colección 'Circa' por casi un millón y medio de euros, alrededor de 250 millones de pesetas, y no puedo mantener el premio de este galardón ni tampoco del Premio de las Letras Aragonesas. Ambos estaban dotados de 12.000 euros. (La segunda foto fue el jueves portada del suplemento 'Artes & Letras').

LUCAS CEPERO: VIDA Y CRIMEN

 

LA MUERTE DE UN ARTISTA DEL AIRE

(Hernández Latas reconstruye el crimen del redactor
gráfico Lucas Cepro en Zaragoza en 1924)

José Antonio Hernández Latas es uno de los grandes historiadores de los orígenes de la fotografía en Zaragoza. Tiene alma de detective y una curiosidad insaciable que desarrolla con pulcritud, rigor y curiosidad. Dice que llegó por azar a la figura de Lucas Cepero (Monegrillo, 1881-Zaragoza, 1924) pero que le interesó sobre manera su vida, su obra y, sobre todo, su muerte, acaecida el 12 de noviembre de 1924, tras asistir a una fiesta de la Asociación de la Prensa en el Teatro Principal. Lucas Cepero, en ese instante, era redactor gráfico de HERALDO y uno de los fotógrafos más famosos de la ciudad con estudio en la calle Don Jaime, 44. En otros sitios también se dice que tenía otro estudio más. A la salida del teatro, hacia las ocho de la tarde, se encontró con el chófer Francisco Calvo Lezcano, “con quien sostuvo una encendida discusión por cuestiones de índole personal -así lo relataron en un primer momento las crónicas periodísticas-. Altercado que se prolongó por la calles de los Estébanes y que fue tomando un cariz cada vez más violento, hasta que un disparo a quemarropa, efectuado por Calvo Lezcano, acabó con la vida del fotógrafo en la antigua calle del Peso, hoy Blasón Aragonés, junto a la plaza de Sas”.

Así narra el propio Hernández Latas el fin de Lucas Cepero y de este hecho, con muchos puntos oscuros, se deriva en buena parte la atracción de este personaje que había destacado por un álbum que haría hecho en Panticosa en 1915, en días de nieve y peligro de aluviones, por las fotos aéreas realizadas en Zaragoza en 1920, por unas instantáneas de varias riadas del Ebro y por una colección de fotos para Alfonso XIII.

Hernández Latas publica en la revista ’Rolde’ un extenso reportaje donde narra la historia de amor, de celos y de muerte que acabó con la trayectoria del reportero con el título ’Muerte de un reportero’. Esta historia novelesca empezó algún tiempo antes. Un año antes al menos. Lucas Cepero, casado con Engracia Jarque, conoció a la joven Pilar Larpa Maluenda, de unos 22 o 23 años, con la que “mantenía en secreto una relación extraconyugal”. Precisa Hernández Latas que “lejos de tratarse de una aventura furtiva y pasajera, según las declaraciones de Pilar Larpa, ésta había mantenido una duplicidad de relaciones con Cepero y con quien entonces era su novio, Calvo Lezcano, desde un año antes de contraer matrimonio”. La relación continuó, Francisco y Pilar se casaron, pero ella siguió viendo al fotógrafo. Dice el historiador: “Hasta que, el 16 de julio de 1924, [Calvo Lezcano] sorprendió inesperadamente a su esposa sola con Cepero en un vagón de segunda clase, con las cortinillas echadas, en la estación de ferrocarril de Pina de Ebro”. El chófer, que trabajaba en la Azucarera, no encontró a su esposa en casa y ella le confesaría poco después que “había tenido un encuentro amistoso con el fotógrafo”. Al parecer Calvo Lezcano estaba inquieto, pero “se resistía a creer que las relaciones entre su mujer y Cepero tuvieran mayor alcance que el de una persecución por parte del fotógrafo”. El hermano de ella, José Larpa, comerciante, intentó mediar en el conflicto y con la ayuda del Gobernador de la provincia, Garbalena, obtuvo la promesa y el compromiso de Cepero de que “vendería su estudio fotográfico y abandonaría la ciudad”. La realidad está llena de recovecos y de fantasía. Cuenta el historiador que Pilar Larpa “por propia voluntad, decidió recluirse en el convento de acogida de las Oblatas, donde debía permanecer hasta que Cepero abandonase definitivamente la ciudad”. No solo eso: desde su encierro le mandó varias cartas a su esposo, que serían exhibidas y leídas en el juicio.

Cepero no cumplió su palabra. Y lo pagó con la vida. Tras ser abatido en la noche de autos, fue recogido “sobre un charco de sangre” y trasladado a la Farmacia Moderna, de García Zatorre, sita en la calle Alfonso. No hubo nada que nacer. El doctor Carmelo Aráiz certificó su muerte. El hecho estremeció Zaragoza: la ciudad había vivido crímenes más o menos recientes. HERALDO, en su portada del viernes 14, ofrecía la estela de su redactor e invitaba a asistir al funeral y al sepelio. El féretro sería traslado desde la Facultad de Medicina hasta el cementerio de Torrero. El doctor Ricardo Lozano, auxiliado por dos médicos forenses, realizó la autopsia al cadáver. Hernández Latas cuenta, entre otros datos, que Lucas Cepero fue envuelto en una bandera de Cruz Roja y que sobre su sepultura “fueron depositadas dos coronas de flores, una encargada por su viuda y la otra por la casa HERALDO DE ARAGÓN”.

Francisco Calvo Lezcano -que era zaragozano, tenía 29 años y trabajaba en la Azucarera de la Puebla de Híjar- contó con la defensa del ex alcalde de Zaragoza Emilio Laguna Azorín, que debía estar vinculado con los patronos de esa fábrica, donde trabajaba Calvo Lezcano. En el expediente penitenciario que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza se decía, entre otras cosas, “que el acusado poseía instrucción, era católico, estaba casado, no tenía hijos, ni antecedentes penales y que éste era su primer ingreso en prisión. Adjunta a su huella dactilar, obra su descripción física: color de iris, cabellos oscuros, piel morena, cejas arqueadas, nariz convexa, boca, poca barba, rostro oval y 172 cm. De altura. Como particular se añade la uña del pulgar derecho es deforme”. Cuando llevaba preso algo más de un mes, Calvo Lezcano, fue nombrado “escribiente de oficinas” por su buen comportamiento.

Parecía claro que alguien le estaba favoreciendo. Poco a poco los elementos de la discordia fueron aflorando, aquellos desacuerdos o conflictos algunos medios denominaron “remordimientos mutuos”. Desde HERALDO se lamentaba la pérdida de su gran reportaro y se escribía: “Cepero, hombre afectuoso, simpático, servicial, era nuestro compañero queridísimo y camarada sencillo y afable, a quien todos estimaban”. El clima era de incredulidad; el periódico silenció en sus primeras crónicas las razones del conflicto. El 1 de junio de 1925 comenzó el juicio: declararon Calvo (a quien le pedían seis años y un día de prisión y 6.000 pesetas) y su mujer, y la viuda de Cepero alegó problemas de salud y no se presentó a declarar. Al final, Francisco Calvo Lezcano fue declarado inocente porque se tuvieron en consideración varios atenuantes como “el haber cometido el homicidio en vindicación de una ofensa grave y por existir hechos que excitaron “el arrebato y la obcecación” del encausado.

El abogado aún rizó el rizo de sus argumentos y dijo que había sido un crimen en legítima defensa. El 15 de julio se declaró la libre absolución del chófer. José Antonio Hernández Latas evalúa la sentencia: “En realidad, no se había juzgado a Francisco Calvo Lezcano, a quien se consideraba legitimado para tomarse la justicia por su mano, si con eso restituía el honor agraviado, sino que se había juzgado al fallecido Lucas Cepero, cuando ya no tenía posibilidad alguna de defenderse, y moralmente se había considera culpable de seducir e inducir al adulterio a la joven Pilar Larpa”.

Carmen Jarque Soro, viuda de Cepero, rehízo su vida y trasladó el estudio de Don Jaime 44 al Paseo de la Independencia. No se sabe qué ocurrió con la vida de la pareja. Calvo murió de cáncer de esófago en 1943 a los 48 años de edad y ahí, prácticamente, desaparece el rastro de su esposa, que no está enterrada con su marido en Torrero. La historia es de novela negra, sin duda, pero José Antonio Hernández Latas aún no ha dicho la última palabra: en el próximo número de ’Rolde’ abordará la obra fotográfica. Seguro que hay nuevas revelaciones.

 

 

 

DICCIONARIO DE FOTÓGRAFOS ESPAÑOLES

La Fábrica en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) edita el primer gran Diccionario de fotógrafos españoles

Dirigido por Oliva María Rubio, este extenso volumen recoge la obra de más de 500 autores y está ilustrado con más de 1.000 imágenes

La selección de fotógrafos ha sido realizada con la asesoría de un heterogéneo plantel de expertos formado por historiadores, comisarios, conservadores, investigadores y fotógrafos

El libro recorre la historia de la fotografía española en su conjunto huyendo del centralismo

En él tienen cabida el pictorialismo tardío, la fotografía de la Guerra Civil, la renovación de las décadas de los 50 y 60,  el auge del documentalismo, el ensayo fotográfico y la fotografía de ficción en los 70 y 80, así como el trabajo de jóvenes promesas contemporáneas

Gracias al apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Diccionario de fotógrafos españoles contará con una versión online de descarga gratuita

El Diccionario de fotógrafos españoles se presentará en La Fábrica (C/ Alameda 9) el próximo jueves 30 de enero a las 20.00 h. Contará con la presencia de Oliva María Rubio y algunos de los autores cuya obra se incluye en el volumen

660 páginas | 21 x 28,5 cm | Español e Inglés (dos versiones)

[Nota de La Fábrica y Acción Cultural Española] La Fábrica en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) edita el primer diccionario exhaustivo de fotógrafos españoles. Un volumen de 660 páginas que reúne a más de 500 autores del siglo XIX al XXI y que pretende servir como referente para el estudio de la historia de la fotografía española. El Diccionario de fotógrafos españoles está ilustrado con más de mil fotografías representativas tanto de los distintos autores como de la fotografía española en su conjunto acompañadas por textos biográficos y críticos elaborados por estudiosos y expertos en fotografía. El Diccionario de fotógrafos españoles cuenta con dos versiones, una en español y otra en inglés. Gracias al apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, también contará con una versión online de descarga gratuita.

Este extenso y completo proyecto dirigido por Oliva María Rubio, comisaria y directora artística de La Fábrica, ha contado con el asesoramiento de una quincena de profesionales especializados en fotografía.  Un heterogéneo plantel de historiadores, comisarios, conservadores, investigadores y fotógrafos procedentes del mundo de la conservación de archivos y bibliotecas, de la universidad y de diversos ámbitos de la fotografía de todo el país. Antonio Ansón, David Balsells, Alejandro Castellote, Chema Conesa, Enrique  Corrales, Ramón Esparza, Horacio Fernández, Pepe Font de Mora, José Gómez Isla, Juan Naranjo, Jorge Ribalta, Bernardo Riego, Paco Salinas, Manuel Sendón, Jordi Serchs, Laura Terré y Valentín Vallhonrat son los especialistas que ha colaborado en la selección de los fotógrafos que finalmente han integrado el Diccionario.

De clásicos del XIX a jóvenes promesas contemporáneas
El Diccionario de fotógrafos españoles recoge la historia de la fotografía española en su conjunto, desde sus inicios a la actualidad y pretende evitar el centralismo. Cuenta con una amplia representación de autores del siglo XIX de toda la geografía española, fotógrafos extranjeros, sobre todo ingleses y franceses, que recorrieron el país de punta a punta fotografiándolo convirtiendo algunas de sus obras en pioneras y todo un referente. La larga nómina de autores del siglo XX incluidos refleja los diversos momentos de la fotografía española: el pictorialismo tardío, la Guerra Civil, la renovación de la década de los 50 y los 60,  el auge del documentalismo, el ensayo fotográfico y la fotografía de ficción en los 70 y los 80 y el nuevo documentalismo de las últimas décadas.  Por último, también se recoge el trabajo de algunos fotógrafos jóvenes con un futuro prometedor.  

La selección de autores, algunos consagrados y otros menos conocidos, ofrece una excelente panorámica y contribuye a poner en el mapa nacional e internacional a la sobresaliente fotografía española. El reportaje, la fotografía de calle, las producciones de moda y publicidad, la fotografía de archivo, el fotoperiodismo, el retrato, la fotografía arquitectónica y la paisajística se encuentran en este volumen. Por último, se incluye a un extenso grupo de autores, unos cincuenta, que han compaginado la fotografía con el trabajo en otros soportes como la pintura, el vídeo o la instalación.

Un grupo de investigadores y expertos en fotografía formado por Lorna Arroyo, Jaume Fuster, Pilar Irala, Nekane Parejo, Pascual Peset Ferrer, Ana González Martín, Rocío Alés, Rocío López de Castro, Marta Martín Núñez, Nerea Ubieto y Carmen Cabrejas Almena han sido los responsables de la elaboración de los textos, mitad biografía, mitad crítica artística, que acompañan a las fotografías del libro, que han sido seleccionadas a partir de las propuestas de sus propios autores o por sus herederos o responsables de sus archivos en el caso de haber fallecido.

 

-Tomo la foto de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c221c61a2e0c6289c310c76983d42438.jpg

 

LUCAS CEPERO: EL AMOR Y LA BALA

QUÉ BELLO ES VIVIR. La increíble historia del fotógrafo de HERALDO, asesinado en 1924 por “un amante despechado”

 

Lucas Cepero, una bala a contraluz

 

PIE DE FOTO. DPZ/ CORTESÍA DE HDEZ. LATAS

Autorretrato de Lucas Cepero, a los 31 años, en ‘El Prineo nevado’.  

 

La vida es impredecible. A veces suceden cosas que abonan la idea de que vivir es habitar un cuento que tiene diversas ramificaciones. Hace un par de días, en el café Octavus de Utebo, me encontré con una colección de siete fotografías de Lucas Cepero, al que en varias ocasiones calificaron como “el intrépido Cepero”. Eran copias de gran formato de estampas que había tomado en Utebo en 1922: paisajes donde se veían los campos, las vías del tren, la impresionante torre mudéjar y una especie de almacén o de nave donde se podía leer: “Compro alfalfa”.

Esa misma tarde, gracias al pedagogo y escritor Víctor Juan, coordinador de la revista ‘Rolde’ cuyo sumario me mostró, volví a encontrarme con ese nombre: uno de los grandes historiadores de los orígenes de la fotografía en Aragón, José Antonio Hernández Latas, publicará en la revista dos artículos sobre este espléndido profesional que combinó la foto de reportaje con el retrato y la foto aérea. Dicen que fue el primero en tomar vistas desde una avioneta de la ciudad de Zaragoza, en concreto en 1920. Hernández Latas ha seguido sus pasos y ha fijado su fecha de nacimiento en Monegrillo en 1881.

¿Quién fue Lucas Cepero? Podría decirse que es, en cierto modo, un fotógrafo de leyenda: por el eco de su trabajo, por sus años en HERALDO (fue el sucesor de Gustavo Freudenthal y de Aurelio Grasa), y por su muerte: fue abatido por un balazo en la plaza de Sas, el 12 de noviembre de 1924 por “un marido despechado”. Los periódicos de la época, ‘ABC’ y ‘La Vanguardia’ entre ellos, se hicieron eco de su muerte: decían que Cepero y su adversario venían discutiendo y pegándose desde la calle San Gil. Allí tenía su estudio el artista pero parece que Cepero salía de una fiesta a beneficio de la Asociación de la Prensa, en el Teatro Principal. Algunas crónicas de prensa afirman que Cepero y Pablo Calvo Lezcano “tenían resentimientos mutuos”; se cruzaron golpes en la calle Estébanes y todo concluyó con un disparo en la contigua calle del Pez.

Cepero intentó encontrar un médico o alivio al impacto de la bala, entró en la farmacia Zatorre y allí se murió. Para entonces Pilar Larpa Maluenda, esposa del chófer, hacía ya cuatro meses que se había recluido en el convento de las Oblatas. A Pablo Calvo le pidieron seis años y un día de prisión y 6.000 pesetas para la viuda de Cepero, pero finalmente, algunos meses más tarde, fue absuelto. Al parecer se consideró un atenuante decisivo que Lucas Cepero había ofendido muy gravemente al chófer y a su esposa.

No he podido leer los artículos de Hernández Latas, pero me han dicho Víctor Juan y el bibliófilo José Luis Melero que ha hecho “otro de sus grandes trabajos”: ha visitado la tumba de Cepero, ha seguido el proceso judicial contra su agresor Calvo Lezcano, que era conductor, y ha encontrado espléndidos materiales. De la revista ‘El Pirineo nevado’ (1915), José Antonio Hernández Latas ha rescatado este autorretrato del artista. Esa publicación alude a otro momento especial de su carrera, que cuenta así José Luis Vázquez en su libro ‘25+8 años (1977-2010)’: “Muy comentada fue su gesta en la que, aislado en el balneario de Panticosa, experimentó y sufrió el frío intenso de copiosas nevadas para obtener imágenes del crudo invierno de 1915”.

Además de trabajar en HERALDO, Lucas Cepero colaboró con varios periódicos nacionales como ‘ABC’, publicó sus fotos en revistas como ‘La Esfera’ y ‘Blanco y negro’, realizó reproducciones de arte del Museo de Zaragoza y, entre otros temas, compuso colecciones sobre la Basílica del Pilar, las fiestas de Zaragoza o la serie ‘Zaragoza Monumental y Artística’.  Otra de sus aportaciones más valiosas fue un álbum de Zaragoza, donde ensayó “el contraluz polarizado con intención de conseguir efectos nocturnos”, como se escribió en un libro. Su viuda asumió la dirección del estudio tras su muerte e incorporó a Manuel Coyne como retocador y a César Gracia Cepero, su sobrino. De hecho, el nuevo taller se llamó Viuda de Cepero y Sobrino de Cepero e intentó hacer honor a un profesional que ha sido calificado como  “verdadero artista de la fotografía moderna”.