Blogia
Antón Castro

Fotógrafos

PERÚ-MARTÍN CHAMBI-CASTRO PRIETO

-El Museo Pablo Gargallo se traslada al Perú

de los fotógrafos Martín Chambi y Castro Prieto    

   

-El Ayuntamiento de Zaragoza y la compañía DKV Seguros unen esfuerzos y presentan en el emblemático museo municipal la exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto”

-La muestra, que se inaugura hoy y permanecerá abierta al público hasta el próximo 27 de enero, constituye un recorrido visual por la cultura y las gentes del país sudamericano a través de la particular mirada de estos dos artistas  

[Información de Alberto Gascón. Ayto de Zaragoza] El Ayuntamiento de Zaragoza y la compañía DKV Seguros, a través de su programa de arte, ARTERIA DKV, han presentado esta tarde la exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto” que desde hoy y hasta el próximo 27 de enero albergará el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Han tomado parte en  el acto de inauguración el consejero de Cultura, Educación y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Jerónimo Blasco, el consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu, el comisario de la exposición, Alejandro Castellote, y uno de los dos artistas, el madrileño Juan Manuel Castro Prieto.

 

            La muestra recoge 80 obras realizadas por los fotógrafos Martín Chambi y Juan Manuel Castro Prieto sobre la cultura y las gentes de Perú. Una selección de fotografías presentadas en diferentes formatos, en blanco y negro las de Martín Chambi, y en color las de Castro Prieto, fechadas en la primera mitad del siglo XX las de Chambi y en la primera década del XXI las de Castro Prieto. Las obras se han agrupado por afinidades temáticas en cada uno de los tres espacios que forman la sala de exposiciones temporales del Museo Pablo Gargallo.

 

            Dado que el archivo que conserva la Fundación Martín Chambi sigue deparando sorpresas, entre las que destaca la aparición de nuevas placas originales no conocidas anteriormente, en la producción de esta muestra se han incorporado 30 fotografías nunca antes expuestas en España, lo que incrementa extraordinariamente la significación internacional del proyecto.

 

            La exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto” recoge una amplia muestra de las instantáneas capturadas por ambos artistas, que reflejan la realidad de aquel país en dos momentos separados en el tiempo, con dos miradas diferentes. La de un indígena de una pequeña aldea quechua, que con sus imágenes supo hacer un retrato antropológico de las gentes de su país y de su historia. Y la de un artista fascinado por Perú y la obra de Chambi, que ha realizado en sus viajes una crónica visual contemporánea de sus habitantes y escenarios.

Chambi es uno de los artistas peruanos más importantes del siglo XX, con una obra que refleja la realidad de una sociedad profundamente marcada por las diferencias sociales y étnicas en las primeras décadas del pasado siglo.

 

            Por su parte, Juan Manuel Castro Prieto, fotógrafo nacido en Alcalá de Henares, es uno de los positivadores más reconocidos de nuestro país. De hecho, de un viaje a Perú para positivar los negativos de Martín Chambi, para la que habría de ser la primera exposición retrospectiva en España de este artista, nace su profunda admiración por su obra y la fascinación por el país andino. A aquel primer viaje le seguirían varios más y surgiría su posterior obra “Perú, viaje al sol”.

 

 

 

EL DESIERTO DEL FIN DEL MUNDO

EL DESIERTO DEL FIN DEL MUNDO

LOS MONEGROS

 

UN HOGAR EN EL CENTRO DE LA NADA

 

 

“No existe, con datos objetivos y contrastados, ninguna otra zona o espacio físico en nuestro territorio nacional, y tal vez en toda Europa, que pueda siquiera compararse a las singularidades, novedades, rareza y riqueza biológicas que hoy están documentadas científicamente de Los Monegros”. He aquí un fragmento final del Manifiesto científico de los Monegros, firmado en 1999 por más de científicos de todo el mundo, preocupados por la conservación de este territorio de horizontes infinitos.

Los Monegros, que es el apócope de Montes Negros, es mucho más que esa imagen tópica de un espacio deslumbrante y turbador, solitario en apariencia y desértico, mayoritariamente desértico, que invita a la meditación y a la pintura al natural, como han demostrado una y otra vez artistas como José Beulas, José Ramón del Río o Aurora Charlo. La poeta Olga Bernad ha elaborado una feliz imagen en esta dirección al decir que este territorio “es una inacabable tortura horizontal de tierra seca”. Sin embargo, Los Monegros son un paisaje variado de contrastes y sobrecogedor: si es un llano en llamas en verano y helado y neblinoso en invierno, es necesario añadir que estas llanuras o estepas tienen barrancos, serranías, bosques y esas lagunas y saladas, donde destaca la de Sarineña, que es la capital de esta comarca que tiene una extensión de 2.764.40 kilómetros cuadrados y que comprende un núcleo de treinta y una poblaciones con poco más de 20.000 habitantes. A la laguna de Sariñena, que copia como un atlas cromático la mudanza incesante del cielo en cada hora del día y de la noche, se asoman las aves migratorias y posee una enorme riqueza de fauna y flora. Los científicos han constatado en Los Monegros la existencia de 5.400 especies biológicas y, más específicamente, de 120 especies de artrópodos nuevos para la ciencia, emparentados con otras especies de Asia Central y Oriente Próximo.

El escritor Javier Arruga ha publicado un libro reciente de viajes por Los Monegros, ‘En el país de los cucutes’ (Mira editores, 2010), el país de las abubillas, y los define “como el lugar más hermoso del mundo”. El mundo es tan ancho y fascinante que parece improbable que la afirmación sea precisa, pero en cierto modo tampoco es exagerada: Arruga es de Perdiguera, una de las poblaciones de la comarca, y su percepción está tamizada por el afecto, por la identificación y por la sinceridad del paseante y del cazador de luces y de sensaciones. Él ha verificado que Los Monegros son un espacio particular, acaso de espejismo y de fábula, casi irreductible, donde convive la modernidad de los nuevos regadíos con la aspereza y con una sensación de estar en el desamparo más absoluto, a las puertas del fin del mundo.

Cuando se alzan los cierzos airados y empujan a las capitanas, esas bolas de matorrales y briznas que van y vienen al capricho de las furiosas corrientes de aire, cuando se desata el aguacero o cuando se ofuscan las neblinas, estos parajes resultan un tanto apocalípticos. Y luego, con la bonanza, bajo esos celajes increíbles, soñados por la paleta de un pintor o por la imaginación desaforada de fotógrafos como Fernando González Seral (quizá el artista por excelencia de la luz de Los Monegros), el ambiente se vuelve tenso y calmo a la vez, y el viajero se queda a solas consigo mismo, sitiado por el silencio y la majestuosidad del llano.

 

Los Monegros son un espacio con leyenda y con historia: han estado habitados desde tiempos remotos, hay restos arqueológicos en abundancia y fósiles, a veces parece que la pintora Georgia O’Keefe se haya inspirado en sus osarios esparcidos, en las sabinas solitarias, en esos rostros de piedra, realmente humanizados, que parecen mirar hacia las nubes. Los Monegros han sido un camino para peregrinos de aquí y de allá, para romeros que desconocían la prisa, y han sido visitados por jinetes de fama, por ejércitos del moro viejo, por criaturas ilusorias como Don Quijote, que atravesó sus secarrales y balsas en dirección a Barcelona, o por aquel “cura de Almuniaced”, que concibió José Ramón Arana para contar el impacto de la guerra civil en un lugar como Monegrillo. Y han sido el territorio de escaramuzas del bandido Cucaracha, Mariano Gavín, nacido en Alcubierre, que se movió a sus anchas entre 1870 y 1875: atemorizaba a los poderosos y repartía dinero con los pobres hasta que fue atrapado y tiroteado por la Guardia Civil. Su historia ha sido uno de los grandes éxitos de Los Titiriteros de Binéfar, distinguidos con el Premio Nacional de Teatro.

En suelo monegrino, en Poleniño, murió tras una letal lanzada Alfonso I ‘el Batallador’ (1073-1134), ese monarca melancólico que miraba el mundo con escepticismo tras haber vencido una y otra vez a los moros y haberles arrebatado Zaragoza y Huesca; en Bujaraloz, en pleno páramo limpio, nació el cosmógrafo Martín Cortés (1510-1582), autor de ‘Breve compendio de la esfera y del arte de navegar’, que fue un manual de la Armada Invencible y se utilizó hasta anteayer prácticamente. Y en Villanueva de Sigena vino al mundo el sabio e iconoclasta Miguel Servet (1511-1553), impresor, médico, teólogo, geógrafo y, ante todo, un defensor de la libertad de conciencia y de la libertad de expresión; murió en la hoguera en Ginebra como consecuencia de sus ideas sobre la Trinidad y el bautismo expresadas en su libro ‘Restitución del Cristianismo’, que tanto disgustó a Juan Calvino.

En cierto modo, en esta inicial travesía casi a salto de caballo por la historia con nombres, nos hemos ido hasta uno de los límites de Los Monegros: las tierras sijenenses, donde se asienta quizá la joya del patrimonio arquitectónico de toda esta zona como el monasterio de Santa María Reina, femenino y de estilo románico con transición al gótico y al cisterciense, fundado en el siglo XII. Posee valiosa pintura mural y una techumbre mudéjar que justifican este viaje no demasiado largo; antes de ser incendiado en la contienda bélica del 36 era más espectacular. También en Villanueva está la Casa Natal de Miguel Servet, convertida en museo y sede del Instituto de Estudios Sijenenses.

Este conjunto artístico y monumental es el más relevante de Los Monegros con la Cartuja de las Fuentes, que pertenece al municipio de Sariñena y que está a once kilómetros del casco urbano y muy cerca también de Lanaja. Fundado por los Condes de Sástago en 1507, estaba dedicado a la Virgen de las Fuentes. Fue reconstruido en el siglo XVIII y allí vivió y pintó fray Manuel Bayeu, cuñado de Francisco de Goya, que también pintó en el monasterio de Sijena y en el santuario de Farlete. Ahora suele abrir los domingos y es una visita obligada: campa en medio de la nada, murado y señorial, como una mansión decrépita de ladrillo de otros días de gloria.

Los Monegros están situados entre la Hoya de Huesca, el somontano de Barbastro, más exuberante y rico en viñedos, el Bajo y el Medio Cinca, y las tierras zaragozanas regadas por el Ebro. En realidad, este secarral tan peculiar está surcado por tres ríos: el Cinca, el Gállego y el Ebro. Podría decirse que empiezan a unos cincuenta kilómetros de Zaragoza y que si tomamos en dirección a Perdiguera, donde está el célebre Monte Oscuro de 812 metros de altitud que impresionó a Orwell, recorreríamos pueblos como Leciñena, Alcubierre (que ahora posee un atractivo campo de regadío), Lanaja o Sariñena; si tomamos la dirección de Aljafarín y Bujaraloz nos encontramos con Farlete, Monegrillo, Castejón de Monegros, La Almolda...

En ambas direcciones hay que salirse de las vías principales e internarse por las carreteras secundarias para asomarse a Tardienta, a Grañén, a Lalueza, a Capdesaso, a Torralba de Aragón o, entre otras localidades, a Robres, que se ha significado en los últimos años en la vindicación de la memoria de la guerra civil y de algunos de sus visitantes más célebres como Georges Orwell, la enfermera y escritora Agnes Dogson o el fotógrafo Robert Capa, que tomó muchas fotos en el Frente de Aragón. La comarca de Los Monegros, en complicidad con el programa ‘Amarga Memoria’, ha realizado una importante labor en la recuperación de los escenarios de las batallas, de los búnkers y de las trincheras.

Si elegimos la dirección del sur, podríamos salir a Peñalba, a Valfarta, Albalatillo o Sena. En realidad, Los Monegros invitan al extravío, al merodeo: el viajero debe internarse en los pueblos y en los caminos, muchos de ellos perfectamente señalizados. Pero, en el fondo, lo mejor es dejarse ir: seguir las calzadas, las pistas, y empezamos a darnos de bruces con lo que andábamos buscando: esos farallones de piedra que parecen tener rostros humanos, como sucede con ‘abuelo Marcén’ en La Gabarda, cerca del embalse del mismo nombre; esos senderos que avanzan sinuosos hacia la sierra o los bosques como ocres culebras; esas colinas y peñascos con fardachos (lagartos), águilas reales, zorros; las sábanas inagotables de matorrales que condensan la soledad, el olvido y el paso del tiempo.

Hay que dejarse ir hacia los distintos pueblos, algunos de colonización, que tienen aroma mudéjar o el aroma silvestre a tomillo y romero, manzanilla y sabina del paisaje. A veces, hay tantas direcciones que el propio paisano tira del sentido del humor y de la somardería: “Se perderá, señor. Camino no hay”. En realidad, Los Monegros son el camino. Aquí se celebra todos los años, desde 1994, el Monegros Desert Festival, entre Candasnos y Fraga, y es todo un acontecimiento mundial en el campo de la música electrónica. En su paleta de estilos se encuentran el techno, el hip-hop, drum anb bass, minimal, y proliferan todos los años los disc jockeis.

El llorado José Antonio Labordeta rindió homenaje a estos solares con un poemario, ‘Monegros’, y como actor de un documental de Antonio Artero. Resumió: “De esta tierra hermosa, dura y salvaje, haremos un hogar y un paisaje”.

 

*Todas las fotos son de Fernando González Seral, el fotógrafo por excelencia de Los Monegros con parada y paisaje en Leciñena.

JORGE FUEMBUENA EN ACCIÓN

JORGE FUEMBUENA EN ACCIÓN

[El fotógrafo Jorge Fuembuena es un trabajador incansable. Estos días tiene muchos proyectos y actividades. Expone en el IAACC Pablo Serrano. Me manda este dossier de actividades. En la foto, Hugo.]

 

JORGE FUEMBUENA, BECA IED INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE AUTOR , MEDALLA DE ORO EN EL PRIX PX3 DE PARIS, MENCIÓN DE HONOR EN LOS LUCIE AWARDS DE NEW YORK, PREMIO MADRID ART PROCESS( EX AEQUO CON ALEJANDRO RAMÍREZ), Y NOMINADO AL PLATTFORM FOTOWINTHERTUR MUSEUM DE SUIZA , EXPONE ESTOS DÍAS UNA INDIVIDUAL EN EL IAACC PABLO SERRANO DE ZARAGOZA. PRESENTA ADEMÁS EN PEKÍN LA MUESTRA LEFT AND RIGHT Y EN PORTUGAL EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL ENCONTROS DA IMAGEM.

 

Jorge Fuembuena  ha sido el ganador de la prestigiosa beca IED, valorada en 10.000 euros, que le permitirá trabajar en Madrid en el Instituto Europeo de Diseño durante el año 2013 y 2014 con la tutorización de personalidades como Martin Parr, Jean François Chevrier,  Elger Esser o Beat Streulli, entre otros. El jurado estba formado por el comisario y Premio Bartolomé Ros a la mejor trayectoria profesional en fotografía española en 2006 Alejandro castellote, el comisario Moritz Neümuller y  el Premio nacional de fotografía 1995 Javier Vallhonrat.

 

Jorge Fuembuena, asimsmo ha recibido recientemente la medalla de Oro  en el  Prix PX3  de París en la modalidad de retrato, con una fotografía de la serie Elba y Maya, serie que  ha sido adquirida integramente  por la revista alemana NIDO para publicar en su próximo número. Jorge Fuembuena expone su obra en el Espace Dupon de la capital Francesa y verá su trabajo publicado en un libro que publicará los proyectos galardonados. El jurado ha sido de la talla de  Susan Baraz, curadora de los prestigiosos Lucie Awards de New York o Jesper Thomsen, director de Mews42 Gallery en Londres.

 

Precisamente, en los International Awards de Lucie New York, Jorge Fuembuena ha sido reconocido con una Mención de Honor en el apartado de Paisaje,  con una serie trabajada en Groenlandia.Es tal el alcance de estos premios que la agencia holandesa Schuberg Philis ya ha adquirido los derechos de reproducción de la misma durante los próximos 6 meses.

 

Acaba de recibir hace dos días la noticia que ha sido nominado por el conservador Thomas Seelig al  programa FOTOMUSEUM WINTHERTHUR. Plat(t)form 2013, el programa de visionado de Portfolios  más importante de Europa. Por lo que competirá por estar entre los 42 autores finalistas que tendrán la visibilidad en toda Europa.

  

Asimismo, la comisaria internacional Rui Prata le ha seleccionado para la muestra “Facing Youth”, que se presenta actualmente en Braga en el contexto del reconocido Festival de Fotografía Encontros Da Imagem, en el que han expuesto su obra fotógrafos como Martin Parr. En dicha muestra participan 25 artistas visuales de talla internacional como Raimond Wouda, Julia Peirone o Vesselina Nikolaeva.

 

Esta pasada semana ha inaugurado la exposición Internacional Left and Right, con una publicación del programa Austro Sino Arts Program de Viena. En esa muestra internacional  formada por 45 artistas Fuembuena es el único representante español. Se trata de una instalación por el Espacio público de Beijing, con 20 copias de gran formato por toda la ciudad, y una guía con las coordenadas GPS para encontrar las piezas. El trabajo seleccionado por el comisario Lukas Birk fue Kung Fu Story, una serie de fotografías que reflexionan en torno a la idea de espéctaculo y creencia.

 

Por otro lado, el trabajo que fue presentado este pasado año en la Sala Juana Francés junto con el artista aragonés Alejandro Ramírez , cuyo título fue “ A song for my mother”, y que fue  premiado en la convocatoria de carácter nacional Madrid Art Process, se presenta este mes en el Teatro Arbolé, en el Parque del agua Luis Buñuel.

Precisamente Fuembuena, Ramírez y Ruben Blanco preparan, además, una muestra colectiva junto con artistas nacionales de reconocimiento como Miguel Angel Tornero, Santiago Giralda o Daniel Silvo, o Raúl Hidalgo para la primera planta del Centro de Historias de Zaragoza, y que se inaugurará el 29 de noviembre.

Acaba de inaugurar este miércoles una individual en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza,  The Argonauts,  exposición que itinera directamente del Festival Periferias ( estuvo expuesta en la DPH de Hueca el pasado año). La muestra articula a través del retrato una serie de rostros de usuarios de la Fundación Agustín Serrate, que trabaja para romper barreras en torno a la discapacidad intelectual. Esta exposición se enmarca precisamente en el Congreso Nacional sobre Salud Mental que está teniendo lugar estos días en el Paraninfo de Zaragoza.

XII SEMINARIO DE FOTOGRAFÍA

  

Albarracín vuelve a ser escenario predilecto de fotógrafos y periodistas

 

Se cumplen doce años consecutivos del Seminario de Fotografía y Periodismo que dirige  el fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez, y que organiza la Fundación Santa María. En esta edición, 200 participantes se dan cita en Albarracín.

 

Por Gervasio SÁNCHEZ

Este sábado 20 de octubre empieza la XII edición del Seminario de Fotografía y Periodismo que organiza la Fundación Santa María de Albarracín en esta hermosa ciudad turolense. Con la ayuda de Sandra Balsells hemos preparado un programa intensivo de cuatro días (hasta el martes 23) con ponencias, mesas redondas, talleres y audiovisuales que nos mantendrán ocupados desde la mañana hasta la noche. Incluso el horario se prorrogará hasta las madrugadas, porque muchos participantes siguen hablando de fotografía y periodismo en las horas libres.

 

A pesar de la grave crisis económica que sufre la sociedad española en su totalidad y el mundo de la fotografía y el periodismo en particular, el número de inscritos ha sido muy elevado. Y un año más, la Fundación Santa María de Albarracín ha realizado un esfuerzo por mantener los precios de inscripción y, sobre todo, por buscar la financiación del seminario.

 

Como primera sesión empezamos con un plato fuerte: Rafael Sanz Lobato, el último Premio Nacional de Fotografía, un fotógrafo de gran influencia en nuestro país que ha sido maltratado y olvidado durante décadas. A sus ochenta años sigue siendo un referente para varias generaciones. Conversará con el diseñador Roberto Turégano sobre su vida como fotógrafo y su magnífica obra.

 

Ya en 2011 iniciamos tres nuevos talleres especiales, que cuentan este año con tres fotógrafos de prestigio y estilos muy diferentes: Javier Vallhonrat, José Manuel Navia y Juan Manuel Castro Prieto. Cada uno explicará, a sus 20 alumnos, su propia manera de interpretar el oficio de fotógrafo. Todos los asistentes tendrán también la oportunidad de escuchar sus conferencias y ver sus trabajos más recientes en las sesiones nocturnas de audiovisuales.

 

Contaremos con la participación de Samuel Aranda, uno de los mejores fotógrafos de su generación, reciente ganador del Premio World Press Photo, el concurso más prestigioso del mundo, por una imagen tomada en el conflicto de Yemen ; Ana Muller nos hablará de su pasión por la fotografía y nos recordará quien fue su padre, el gran Nicolás Muller, cuyo trabajo podremos ver cuando apenas faltan unos meses para que se cumpla el centenario de su nacimiento en 2013; Pedro Madueño, gran retratista y periodista, y María Espeus, cuyo trabajo sorprenderá a quien no lo conozca, completarán una lista de participantes repleta de brillantes fotógrafos de diferentes generaciones y estilos, seña de identidad de este Seminario desde que empezó en 2001. El cámara Roberto Fraile nos presentará la película “Los ojos de la guerra”, que muestra la forma de trabajar y las dificultades de cinco periodistas en cuatro países conflictivos (Afganistán, República Democrática del Congo, Irak y Bosnia-Herzegovina). Otra decena de conocidos periodistas participan igualmente en esta película aún no estrenada. Aprovecho para dar la gracias a su director y productor Roberto Lozano, por permitir que podamos hacer en Albarracín una preestreno.

 

Como cada edición, visionaremos los trabajos de los alumnos becados el año pasado: Andrés Cobacho, José Juan Luque Aranda, Miren Pastor, Marta Pérez Civera y Tatjana Schlör; y tendremos la oportunidad de ver también los nuevos trabajos de becados en ediciones anteriores: Carlos Léon, Bonifacio Barrio y Sergio Caro (uno de los protagonistas de “Los Ojos de la Guerra”), quienes ejercerán el mismo tiempo de “hermanos mayores” de los jóvenes y no tan jóvenes que se acerquen por primera vez a Albarracín.

 

Por desgracia no podrán acompañarnos este año Julia y Pepe, los magníficos libreros de Antígona, una de las mejores librerías de España, por motivos personales. La librería Railowsky ocupará ese espacio primordial donde podremos adquirir sus novedades y esos libros de autor que el paso del tiempo le dan la categoría de imprescindibles. Además el sábado por la tarde inauguraremos oficialmente la exposición "Railowsky .50x40x50BN" en el museo de Albarracín, en la que podemos contemplar imágenes de la magnífica colección de una de las pocas librerías especializadas que hay en España (en Valencia). Por ello, quiero dar las gracias a Juan Pedro Font de Mora, por su generosidad y colaboración en este proyecto.

 

Por último vamos a homenajear a tres fotógrafos que han fallecido a lo largo de este año: Albert Ramis, Jordi Velasco y Santi Bartolomé. Y mostraremos el trabajo que Maripaz Soler nos envió el año pasado. Fue una de las becadas de las primeras ediciones de Albarracín. Su enfermedad le impidió acompañarnos en 2011, y nos rogó que no lo proyectásemos. Este año tampoco estará. Nunca más estará con nosotros porque murió en primavera. Pero proyectaremos su trabajo para que siempre nos quede su recuerdo.

 

texto de:

Gervasio Sánchez, director del Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín. Todas las fotos son de Rafael Sanz Lobato.

DÍAS DE FIESTA: JAVIER VÁZQUEZ

DÍAS DE FIESTA: JAVIER VÁZQUEZ

DÍAS DE FIESTA

[Esta es una pequeña serie pilarista que ha ido saliendo estos días en Heraldo.es acerca del Pilar. Uno de los entrevistados ha sido el locutor, actor y fotógrafo Javier Vázquez.]

 

Javier Vázquez es director y conductor del programa ‘Escúchate’ de Aragón Radio. Es actor, dramaturgo y fotógrafo.

 

 

“El gran tesoro de Zaragoza es su gente”

 

“El Pilar es tiempo de bullicio

y de quedarse con lo bueno”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Sobre todo es un sentimiento de ciudad, de celebración colectiva, de vivir en la calle y recibir a gente de fuera, reencontrarte con viejos amigos…  ¡Y trabajo!  Muchos días de trabajo previo organizando y produciendo programas especiales para diez días intensos de radio próxima, de calle, de estar con la gente donde está la gente.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta de la fiesta?

Me gusta la sensación de pararse el mundo que se vive en la ciudad.  Por unos días todo el mundo trata de dejar aparcados los problemas y sólo se habla de fiesta.  Son unos festejos multitudinarios y muy participativos, pero todo suele transcurrir en una festiva tranquilidad, a pesar de que, en algún momento, se concentra demasiada gente en el mismo sitio.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Ja, ja…  Empiezo y no paro, que soy yo muy nostálgico. Me acuerdo de un Mazinger Z que me tocó en las ferias de niño, del puesto de vino de Cariñena con los dos muñecos vestidos de baturros pisando uvas, del olor a churros y a algodón de azúcar. Me acuerdo de mi madre y de su cumpleaños, de la casa llena de gente, de buscar un restaurante para comer sin reserva previa, de las pruebas de mi traje aragonés en el taller de las hermanas Fandos. Me acuerdo del pregón de Labordeta, de las camisetas del Baturro Bizarro, del olor de las flores en la plaza mientras se teje el manto…


¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

Callejear. El Pilar es una fiesta que se vive en la calle. Hay muy buenos espectáculos de animación, cualquier plaza se convierte en un escenario para el teatro o la música. Pero si hay que elegir, me quedo con la emoción contenida de pasar el 12 de octubre a llevarle flores a la Virgen, los fuegos del final de fiestas y la ilusión de encontrarte con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.


¿Cuál es su lugar predilecto?

El estudio móvil de la radio en la mañana del 12 de octubre. Es un lugar privilegiado para ver pasar a la ciudad, para sentir cómo late en su día más importante. El Pilar es tiempo de bullicio, de abandonar las rutinas y quedarse con lo bueno, una suerte de homenaje de la ciudad a sus ciudadanos.


Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué les diría?

Que hable con la gente, que pregunte a los zaragozanos, que descubra nuestra hospitalidad y nuestro carácter de acogida. El gran tesoro de esta ciudad es su gente. Nosotros somos quienes hacemos ciudad y la construimos cada día, por eso nos sentimos orgullosos de ella. Así que todo eso, sumado a que nos gusta vivir la calle, que somos charradores y con un sentido del humor sanote, creo que es una parte importante del éxito de estas fiestas.


¿Qué le dice la Ofrenda?

Es una mezcla de muchas cosas. Visualmente es un acto hermoso lleno de colorido, con un aroma que se va intensificando según avanza la mañana y que, al contarla en la radio, me ha permitido descubrir que es también un acto repleto de sonidos. Pero también es emoción, es tradición, es cultura, es devoción a la Virgen… Se crea o no, algo tiene para movilizar a las más de medio millón de personas que tejen con sus flores el manto de la Virgen cada 12 de octubre. Para mí es algo muy especial, la viva desde dentro o desde fuera, un momento que contagia mucho sentimiento; y es que yo creo que hay tantas ofrendas como oferentes pasan ante la Virgen.  Cada uno la vive de una manera distinta y ésa, quizás, es su fuerza.


¿Como se vive el Pilar desde la radio?

De una forma muy intensa. Para nosotros el Pilar comienza un mes antes. Desde que volvemos de las vacaciones ya estamos preparando las fiestas. Pero, a pesar del trabajo, es un momento muy gratificante porque la radio sale a la calle y se convierte en un elemento más de la fiesta. El contacto con la gente enriquece mucho y es apasionante ponerle cara a los escuchantes, que descubran cómo se hace la radio y poder vivir el Pilar en primera fila, allí donde todo está pasando.

¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?

Hace un par de años tenía yo el antojo de tener un álbum de fotos del Pilar; así que pedí a los escuchantes que, cuando pasaran por la plaza, nos hicieran una foto mientras hacíamos el programa y nos la enviaran. Perdí la cuenta de la cantidad de fotos que nos mandaron.  Fue algo muy bonito. Y luego también fue especialmente emotivo el Pilar de 2010. En agosto de aquel año un derrumbe en la mina San José de Copiapó, en Chile, dejó atrapados bajo tierra durante meses a 33 mineros. Una colectividad chilena participó en la Ofrenda de Flores de aquel año con una petición muy especial para la Virgen.  Al día siguiente, estábamos hablando con ellos en directo cuando conocimos la noticia del rescate. Fue muy emocionante ver cómo la preocupación se transformó en cuestión de segundos en una fiesta, con todos aquellos chilenos dando gracias, cantando y bailando en medio de la plaza del Pilar.


¿Quién ha sido el gran personaje de sus pilares?

Jajajaja…  Lo tengo claro. El cabezudo del Morico. Me parece un icono de las fiestas desde crío y, año tras año, siempre encuentro un hueco para encontrar a la comparsa en su recorrido y poder darle un abrazo de los de verdad a mi amigo Domingo que, desde hace 28 años, se enfunda ese cabezón de cartón piedra.  Le oyes hablar y te contagia ilusión. La gente como él es el alma de las fiestas.

 

EVA BESNYÖ: AUTORRETRATO, 1952

EVA BESNYÖ: AUTORRETRATO, 1952

EVA BESNYÖ: UN AUTORRETRATO DE 1952

Una de mis fotógrafas más queridas, especialmente simpática y amada por mí, es Eva Bensyö. Me ha maravillado este autorretrato suyo de 1952. Aquí está: sutil, sugerente, armonioso, bellamente compuesto, refinado. Como en escrito otra vez, quizá, Eva Mariana Besnyö nació en Budapest en 1910 y murió en Laren, Holanda 2003. Creció con sus dos hermanas en una familia liberal judía y se educó en la publicidad y en la fotografía con Josef Pécsi.  En Berlín conoció al cineasta John Fernhout, hijo de la pintora Charley Toorop. John y Eva se casaron en 1933 en Holanda y se separaron en 1939. Durante la Segunda Guerra Mundial siguió haciendo fotos, más o menos oculta, trabajó desde la resistencia, en la clandestinidad. En 1945 se casó con el diseñador gráfico Wim Brusse con el que tuvo dos hijos; se divorciaron en 1968. En los años 70 fotografió las acciones del grupo feminista Dolle Mina, y rechazó algunos premios oficiales. Estaba considerada como la gran dama de la fotografía de Holanda. En 1999 fue objeto de una gran exposición en el Centro Portugués de Fotografía de Porto.

 

PEYROTAU & SEDILES, EN COLONIA

 

Los fotógrafos presentan su serie ’Metus’ en la galería 100 Kubik, en el Festival Internacionale Phtotoszene de Colonia. *

«Nuestras fotos hieren y acarician a la vez»

 

’Metus’: Miedo. ¿Qué les ha llevado a reflexionar sobre él?

Partimos de la cita del escritor H. P. Lovecraft, «la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo», y nos sumergimos en ese sentimiento universal, primitivo e inherente, tan abstracto como personal.

¿Es más terrible que «el exilio o la muerte, la pobreza o la crisis»?

Cualquiera de esas cuatro situaciones guardan relación con él.

¿Está vinculado el miedo a una etapa concreta de nuestra vida: la infancia, la adolescencia...?

’Metus’ no es una obra autobiográfica, aunque nadie puede librarse del miedo, al menos, permanentemente.

Para representar el miedo, han elegido casi una vanitas barroca, un ámbito tenebroso, ¿por qué?

Lo imaginamos como piezas de un rompecabezas barroco, envuelto en una atmósfera «noir» que encarna la interioridad y profundidad del sentimiento.

Otro tema que les obsesiona desde hace tiempo es la identidad. ¿Qué es lo que quieren saber, en realidad, de los seres humanos?

Es cierto que la trama argumental de nuestro trabajo explora el elemento humano en toda su extensión: nos fascina visitar universos únicos y personales.

Hay siempre un clima de inquietud, de tiniebla, de turbulencia. ¿A qué se debe?

Al partir de la realidad, como inspiración, nuestra obra puede herir y acariciar a la vez.

¿Qué pretenden decir con la fotografía? ¿Cuál sería su mensaje general, por decirlo así?

Por encima de cualquier mensaje, deseamos despertar emociones. Todas nuestras obras tienen un mensaje particular, pero anteponemos el ejercicio imaginativo del espectador.

¿En qué han cambiado? Al principio parecían más narrativos, más anecdóticos, les interesaban las tribus urbanas. Ahora su obra se ha hecho más compleja, más filosófica e intelectual...

La forma de mirar no ha cambiado y seguimos abordando la identidad. Quizá sea una evolución natural, llevamos doce años creando juntos y nuestras obras han ido creciendo con nosotros.

Desde el punto de vista visual, ¿qué imágenes buscan?

Que exista un equilibrio entre la calidad técnica, el grado estético y la carga conceptual, generando impactos visuales con varios niveles de lectura.

Siempre he tenido curiosidad. ¿Cómo nacen sus fotos, cómo se gestan, cómo se materializan?

Pueden partir de una palabra, un sonido, un sabor... que nos estimula. A partir de ese momento se abre la caja de Pandora...

¿Qué significa trabajar en equipo, a dúo? Hay otras referencias: Pierre et Gilles, Antonio Altarriba y Pilar Albajar...

Es algo especial, simplemente surgió esa opción al existir entre nosotros una sinergia creativa única. Ahora no contemplamos otra manera de trabajar.

Estamos en un tiempo de proliferación de imágenes, de exuberancia iconográfica. ¿Cómo se logra una obra personal?

No tenemos la clave, simplemente nos limitamos a ser nosotros mismos sin importarnos las tendencias del momento.

¿Cuál es el lugar de la fotografía? ¿Qué puede aportar al debate social ahora? ¿Cuál es su lugar en un mundo tan convulso?

Estamos ante un lenguaje cada vez más universal. La fotografía es un medio muy poderoso.

También hacen videocreación. ¿Qué aporta a su trabajo?

Concebimos las videocreaciones como fotografías que se desplazan ligeramente, subrayando un gesto o una acción. No hacemos distinción de ambas disciplinas.

¿En qué nuevos proyectos andan metidos ahora?

La música es otra de nuestras pasiones, así que siempre estamos inmersos en proyectos que unen ambos mundos.

 

*Esta entrevista apareció en la contra de Heraldo el pasado sábado.

 

JESSICA LANGE EN VALLADOLID

[Nota de Prensa] La Sala Municipal de Exposiciones de san Benito de Valladolid presenta a partir del día 30 de Agosto, la exposición “Suites, series y secuencias” en la que puede verse más de un centenar de fotografías realizadas por la actriz JESSICA LANGE.

La exposición reúne este centenar de fotografías (de las cuales 12 son hojas de contactos, y 22 son imágenes presentadas en primicia en Valladolid) tomadas durante estos últimos veinte años, y se articula en dos series: “Things I See” y “Mexico, On scene”

 

Jessica Lange nació en Minnesotta, en 1949. Ganadora de dos premios Oscar, estudió Bellas Artes en la Universidad de Minnesota antes de marcharse a París. Se casó con el fotógrafo Francisco Grande, hijo del científico español Francisco Grande Covián y durante un tiempo vivió en España. Regresó a Nueva York en 1973 y recibió clases de interpretación mientras trabajaba como camarera y modelo. En 1976, el productor Dino De Laurentiis la contrató para protagonizar el remake de King Kong, película con la cual comenzó y casi terminó su carrera, debido a las duras críticas que recibió. Sin embargo, tras su actuación en el remake de Bob Rafelson de The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces) en 1981, las críticas cambiaron totalmente. Su actuación en su siguiente película, Frances (1982), en la cual retrató a la actriz Frances Farmer, fue muy alabada y le valió para ganar una nominación al Óscar a la mejor actriz. Aquel año recibió otra nominación, como mejor actriz de reparto, por la comedia Tootsie (1982), protagonizada por Dustin Hoffman, y finalmente ganó la estatuilla.

En 1985 en la película Sweet Dreams, la actriz da vida a la cantante Patsy Cline que falleció en un accidente aéreo a los 31 años de edad.

Durante los años 1980 y 1990 siguió realizando buenas interpretaciones, en películas como La caja de música (1989) de Costa-Gavras, El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese, La noche y la ciudad (1992), Rob Roy (1995), Heredarás la tierra (1997) y Titus (1999), llegando a ganar el Óscar a la mejor actriz en 1994, por su actuación en Blue Sky. En 1992, debutó en Broadway al lado de Alec Baldwin, en la adaptación de Tennessee Williams de Un tranvía llamado deseo y en 2009 en Nueva York con una adaptación de La plaza del diamante, la novela de Mercé Rodoreda.

 Desde el comienzo del siglo XXI su carrera cinematográfica ha estado más centrada en papeles secundarios o en películas más minoritarias como Nación Prozac (2001), Big Fish (2003) de Tim Burton, Llamando a las puertas del cielo (2005), o El viaje de nuestra vida (2006). También destaca su participación en series y películas para la televisión: fue nominada al Globo de Oro y al Emmy a la mejor actriz por su actuación en Normal (2003). Sybil (2007) es otra película para la televisión por la que fue nominada a la mejor actriz esta vez en los premios Prism. En 2013 aparecerá en la película Teresa Raquin, donde interpretará a la tía de Elizabeth Olsen.

Ganó su primer Emmy en 2009 por Grey Gardens a la mejor actriz principal de una miniserie y es de nuevo nominada a ese mismo premio en los Globos de Oro. Desde 2011 trabaja para la serie de televisión American Horror Story donde su actuación ha sido reconocida con un Globo de Oro a la mejor actriz secundaria.

 

FOTÓGRAFA

En 2008, Lange publicó su propia colección de fotografías en blanco y negro, titulada 50 Photographs (powerHouse Books) con la presentanción especial realizada por Patti Smith.[1] Una exposición de su trabajo, junto con una serie de sus películas, se llevó acabo en el museo internacional de cine y fotografía más antiguo el George Eastman House. Después de esta Jessica Lange recibió el primer George Eastman House Honors Award en 2009.[] En 2010, publicó su segunda colección de fotografitas, titulada In Mexico.

Pero fue inicio dentro del mundo de la fotografía fue en 1967, cuando Jessica Lange obtiene una beca de la Universidad de Minnesota para estudiar fotografía. Más adelante, a comienzos de los años noventa, Sam Shepard le regala una Leica M6), que Jessica Lange retomando entonces su actividad fotográfica.

Toma sus imágenes en el transcurso de sus viajes y deambulaciones: Estados Unidos, Francia, Finlandia e Italia son algunos de los países que recorre, aunque demuestra una especial predilección por México, “por sus luces y sus grandes noches”, como ella misma señala.

 

La exposición presentada en Valladolid se articula en dos series: “Things I See” y “Mexico, On scene”

 

Ÿ Things I see -

 

-“What are these pictures, I ask?

-Oh, things I see.”

 

“Things I see”, responde ella, como una letanía, un leitmotiv, casi un canturreo que se lanza tras una interjección y va rodando solo, sin necesidad de más impulso.

Las fotografías de Jessica Lange no necesitan cargarse de frases inútiles.

“Punto y línea sobre plano” son los elementos fundamentales de su escritura visual. Su léxico y su sintaxis se reducen a concordancias temporales, como ecuaciones elementales que expresan lo imperceptible.

Y si Kandinsky enunciaba el punto como la forma más concisa del tiempo y la línea como su continuidad, estas imágenes en devenir, que se sitúan a la vuelta de apenas una centésima de segundo, no dependen sino del “instante decisivo”; de su “instante decisivo”, sin concesiones, sin arrepentimientos. La poesía no se caza, hay que esperarla, ya que, en caso contrario, se toma sus rodeos, juega al escondite o nos burla cambiando de rumbo. Es por lo tanto gracias a esta fracción, a esta ciega inflexión en el tiempo de espera, que sobreviene la imagen.

Rusia, Finlandia, Minnesota, Italia y Nueva York no son más que pre-textos que se enuncian y anuncian antes de la imagen. Ahí están, ante sus ojos, poco importa su longitud y latitud, el mes o el año, sólo dicen lo que es, en su permanencia.

Las fotografías de Jessica Lange son escollos sin más pretensiones que hacer visible el movimiento de la vida. Esta frase de Stieglizt, ineluctable: “El arte es lo que da cuenta de la vida y la vida, o lo que la significa, se halla en todas partes”. Jessica, en sus recorridos, se ha encontrado con ella, aquí y allá, en lo sencillo, en lo común, en la ceguera.

Esa joven y su rostro de otro tiempo, que alza los ojos hacia el cielo, como trazando una línea invisible hacia otro lugar, nos devuelve a una suerte de trilogía, de trinidad.

El interior de una capilla, bañada por esa luz lechosa típica de los países nórdicos, invadida por un denso silencio, que se estremece en ese mismo instante por la discreta presencia de un individuo, sentado al fondo, solo. Es el eco de Muchacha leyendo una carta de Johannes Vermeer (1657).

O también como los dos niños suspendidos en una barrera, balanceándose como notas musicales que tararean sobre una partitura. Los blancos y negros están en equilibrio. Todo está ahí.

 

 

ŸMéxico, On scene

 

Y, de repente, el negro inunda la imagen, el grano estalla, las líneas se difuminan, le tela de la pantalla se tensa.

México. ¡Que comience el espectáculo!

 

Furtiva, delicada, discreta, Jessica Lange entra en escena, está presente en la historia que nos cuenta, lanzándose cuerpo a cuerpo con la realidad; puesto que se trata de eso y no de otra cosa: del cuerpo. Ya no está en la espera, ni en la distancia; se instala en una continuidad, la de una narración, de una película.

Para empezar, dibuja y delimita los espacios que atraviesa; se sitúa dentro de los mismos pero manteniéndose a la vez separada. Separada del otro, en primer lugar, por ese deseo de soledad en el que se envuelve; separada también de las miradas que no se cruzan, que se rompen en los espejos, que se esconden detrás de una cortina de lluvia, o bien de las miradas de los enamorados, perdidos y ebrios, que se cuentan, mirándose a los ojos.

Jessica Lange no se sitúa en la sombra, ni en lo invisible, sino que se queda en lo no visto. Está ahí.

Y, si el espacio se encierra en sí mismo, el tiempo y la luz también.

México revive en la hora del crepúsculo, en la penumbra, entre chien et loup, en ese lapso en el que la realidad aplanada bajo una luz demasiado blanca, retoma aliento e exulta.

Los enamorados se reencuentran ante la iglesia de Santo Domingo, el baile en la plaza del Zócalo inicia rondas sin fin, al son de las trompetas y de los tamboriles. El circo anuncia sus desfiles.

Es de noche, los cuerpos se confunden, se enlazan, se lanzan, o se abandonan, como coreografías dirigidas por una mano invisible. Ella es quien las orquesta. Por sus propios movimientos, invoca su coincidencia, y surge la imagen. Jessica Lange desvela lo que se escapa y hace subir a la superficie de la noche, la luz de la sombra, como un pintor las formas de su modelo.

La profundidad de los negros, los blancos que restallan en el aire como latigazos, las materias voluptuosas, sensuales, flotantes, el olor de la noche que cae, el alboroto de las músicas populares. Más que una serie de fotografías, México es un paseo por el diario de impresiones de Jessica Lange.

 

La exposición que formará parte del programa de la SEMINCI, permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre