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Antón Castro

Ilustradores

SARA MORANTE EN ZARAGOZA

SARA MORANTE EN ZARAGOZA

AUTORRETRATOS DE SARA MORANTE

Sara Morante (Torrelavega, 1976) vive en Hendaya desde hace algún tiempo. Siempre dibujó, siempre ha ilustrado poemas, libros, temas en el colegio. En 2009 un profesor le recomendó que se dedicase a la ilustración y desde entonces parece haber caído de pie con su trazo negro, heredero de su pasión por la litografía, y por su ilustración tan narrativa. Ha tenido un gran éxito con ‘Diccionario de literatura para esnobs’ (Impedimenta) de Fabrice Gaignault, que está prendado de su trabajo y acaba de pedirle que le haga un retrato para su próximo libro en Francia, y está trabajando en el cuento ‘Las zapatillas’ de Hans Christian Andersen. Sara Morante se hace también muchos autorretratos, disfrazada de mapache o, como aquí, de Matriushka. Ayer estuvo en Zaragoza, en Los Portadores y la entrevistamos para ‘Borradores’.

DAVID GUIRAO: UN ILUSTRADOR EN ALZA

 

Aragón vive un momento especialmente fértil en el campo de la ilustración. Eso es indiscutible: si hubiese un campeonato mundial como ocurre con el fútbol y en tantos otros deportes podríamos presentar 25 artistas de elevado nivel y quizá hubiese alguna que otra discusión a propósito de los descartados. ¿Quién debe estar antes: Eva Garcés, Silvia Bautista Ayats, Ana Lóbez, Jose Herrera, Víctor Gomollón, Anuska Allepuz, Juan Bauty, Blanca BK, Verónica Casas, Diego Fermín, David Laguens o deberían estar todos a la vez? ¿El ‘diez’ de los elegidos le correspondería a Cano, a Isidro Ferrer, a Sáez Castán, a Tàssies, a Jesús Cisneros, a Grañena, a Luis Royo o a Elisa Arguilé?

¿Serían compatibles en ese elenco Alberto Gamón, Beatriz Gimeno y Antonio Santos, Ana González Lartitegui, Alberto Aragón y Miguel Ángel Pérez Arteaga, David Maynar y David Vela? ¿Qué lugar debiera ocupar la leyenda Meléndez? En cualquier caso entre el combinado estaría, sin duda, David Guirao (Zaragoza, 1973) que lleva más de una década centrado en la ilustración y el diseño gráfico. Ya posee una bibliografía muy amplia, y es uno de los protagonistas de la Feria del Libro de Zaragoza por varias razones.

Una de ellas es que es el diseñador del cartel, para el que ha utilizado algunos personajes clásicos y otros que pertenecen a sus ilustraciones. De un libro abierto, la gruta de los tesoros, salen las criaturas de ficción (Don Quijote, Alicia, una princesa de Pedro Alfonso…), y afuera, en otro contexto, se perciben los personajes de cada día, la gente que lee, la gente que pasea.


Otra razón importante es que David Guirao ha hecho su mejor obra ilustrada, con formatos panorámicos y un sentido épico que incorpora el fuego, la sombra y la sangre, con ‘San Jorge y el dragón’ (APILA), el libro cuyo texto firma Daniel Nesquens. Esta es una historia una y mil veces contada y recreada, pero tanto Nesquens como Guirao han apostado por el gran formato, por la grandeza, por los detalles. Guirao dialoga con Ribera, con Rembrandt, con Caravaggio y con el cine de aventuras (abraza desde la tradición del cinemascope a ‘El señor de los anillos’), y logra uno de sus proyectos más atractivos.

En esa línea, David Guirao aborda el universo de Gustavo Adolfo Bécquer en ‘Leyendas’ (Anaya. Clásicos a medida), donde dibuja el rostro puntiagudo del poeta y periodista sevillano, aquel señor que sentía una gran debilidades por las señoritas de burdel y por las mujeres elegantes que se asomaban a la ventana y dejaban escapar un suspiro y una nota de piano. Y dibuja siete cuentos, entre ellos ‘Maese Pérez, el organista’, que formó parte de la educación sentimental de este país hace más de tres décadas, ‘El rayo de luna’, quizá la pieza más onírica y poética, o ‘El beso’. A Guirao le gusta la ambientación histórica, el lujo de los ropajes y sus pliegues, la fuerza de las miradas (pienso en los ojos azules, de agua marina, de Beatriz: la prima del galán Alonso en ‘El monte de las Ánimas’) y los ambientes exuberantes, y así logra una propuesta muy sugerente. Da gusto releer a Bécquer, dará mucho placer descubrirlo, en compañía de las ilustraciones de Guirao, interesado también por la historieta gráfica.


Quizá el libro más divertido de todos en los que interviene Guirao, en este 2011, sea ‘La perdición fucsia’ El Imperio del Tecnopreboste I’ (Nalvay) de Fermín Moreno, que inicia una serie y transcurre en el planeta Gonadín en un tiempo futuro. Desarrolla algunos de los vicios y de los disparates de la sociedad actual, eso sí, con mucha ironía, mucho humor y despiporre. En realidad, Fermín Moreno cuenta la historia de tres señores, Clomch, Liver y Viriato, que son tres supervivientes y, quizá, tres nuevos modelos de pícaros, empeñados en salvar al planeta de una extraña amenaza. Guirao hace convivir el realismo mágico, los paisajes y los héroes con el mundo de los extraterrestres y sus pistolas.

David Guirao también es un protagonista de la Feria del Libro por su libro ‘El increíble niño invisible’, que publica en el sello aragonés Edelvives, cuyo texto redacta Ana Requena Maza. Se trata de la historia de un niño que sueña con vivir aventuras con Los 4 Fantásticos. Se encuentra con unas botas que tienen la facultad de volverlo invisible. Son unas botas especiales: rojas, brillantes, capaces de desternillarse de risa, capaces de «hacerle guiños burlones con sus ojos saltones». Las ilustraciones de David son aquí más cotidianas, e iguales que las de ‘La perdición fucsia’ son en blanco y negro. No se olviden de este nombre: David Guirao. Un trabajador, un soñador de luces y sombras, un creador de atmósferas, uno de los escogidos para la selección aragonesa de grandes ilustradores.

EL MUNDO VISUAL DE CARLOS BRIBIÁN

EL MUNDO VISUAL DE CARLOS BRIBIÁN

 

Dentro del buen momento que vive el cómic en España, y también en Aragón, destaca la personalidad y el talento de Carlos Bribián, un autor joven y ya de recorrido que ha firmado proyectos tan sugestivos como ‘Pinocho blues’ (Glenat): su particular visión del texto de Carlo Collodi. Ha dicho el autor al ‘Diario del Altoaragón’ (por cierto, acaba de despedirse ese caballero de la prensa que ha sido y será Antonio Angulo): “Con el original solo comparte el inicio, un señor mayor que pierde a su hijo, crea un muñeco y éste cobra vida. El personaje emprende un viaje hacia un bosque para conseguir dinero para su padre, que es pobre. Y allí se enfrenta a un sinfín de enemigos. Me apetecía mucho, y más con este formato de 350 páginas, que te permite desarrollar bastante la trama. Es una historia pensada para todos los públicos, pero dirigida especialmente a un público juvenil. Mezcla diversos estilos como el manga, que transmite más potencia, más velocidad, y el cómic más americano, que es más pausado, con más detalle en el dibujo. Quería que fuera en blanco y negro, entre otros motivos, porque tenía muchas referencias de cómics que me gustan en blanco y negro".

 

DAVID VELA: UN GALARDÓN VALIOSO

DAVID VELA: UN GALARDÓN VALIOSO

David Vela gana la Bienal

de Dibujo Humorístico de Tenerife

 

El ilustrador zaragozano venció con la obra ‘Tus amigos no te olvidan’, inspirado en el tema general de las redes sociales

 

El dibujante e ilustrador David Vela (Zaragoza, 1967) ha ganado, con la obra ‘Tus amigos no te olvidan’, el premio Bienal Internacional de Dibujo Humorístico 2010 que se convoca en Santa Cruz de Tenerife. Es el premio mejor dotado de España, con sus 10.000 euros, y el segundo de Europa. David Vela recuerda que en esta edición el tema del concurso eran “las redes sociales” y ha dibujado, “con ironía, humor negro y mucho color”, un entierro con el difunto y el sacerdote solos, esperando a los 74.224 amigos de facebook y a los 21.704 de twitter. “En el fondo, a pesar de las redes sociales, a pesar de internet, muchas veces estamos completamente solos –agrega-. Con todo, yo no soy tan pesimista como mi dibujo. Uso y me beneficio de facebook, que me aporta muchas cosas buenas. A mí me gusta. Y por otra parte puedo decir que vivo de mi trabajo gracias a internet: muchos de mis clientes proceden de ahí”.

David Vela colabora con distintas compañías teatrales, especialmente con Los Titiriteros de Binéfar, a quienes les ha hecho la campaña de Navidad, y con Che y Moche. “Estoy muy contento. Había empezado vacío el año 2011, sin encargos, y este galardón es un estímulo y un colchón para seguir trabajando con libertad”. David Vela ha realizado carteles, ha sido galardonado con diversos premios y, en los últimos tiempos, se había especializado en la obra de Ramón Gómez de la Serna. Ha realizado un ‘Bestiario de greguerías’ (ACVF), y también el proyecto ‘Los muertos y las muertas’ del vanguardista madrileño, una colección de 43 goauches que le compró la Fundación Universidad de Alcalá para incorporarla a su Programa de Humor Gráfico.

“Sueño que algún día pueda exponerse en Zaragoza. Ahora estoy trabajando un nuevo proyecto, más ambicioso y más general, de las greguerías –agrega-. Con el paso del tiempo, me he ido inclinando cada vez más hacia el ‘cartoon’ o humor mudo, el humor sin palabras, y también hacia la pintura humorística, que es más difícil de colocar”. David Vela, que ha recogido algunas de sus ilustraciones en ‘Universo mundo’ (ACVF), dice que le interesan mucho los dibujantes del premio tercio del siglo XX, como K-ito, Tono o Sirio, vinculados muchos de ellos a los periódicos y revistas de Prensa Española, como se puede ver en un publicación que elogia: ‘El efecto iceberg. Dibujo e ilustración españoles entre dos fines de siglo’ (Museo ABC / Fundación Banco Santander, 2010). “Los he vuelto a ver y son espléndidos, muy modernos”. También ha estudiado en profundidad a Salvador Bartolozzi y a Luis Bagaría. David Vela posee una personalidad especial, matizada por la fuerza de sus historias y de su cromatismo. Por otra parte, Luis Fabián Gaspardo fue el ganador en la modalidad de caricatura.

 

*PD. Gracias Julio: tienes razón, busqué como se escribía y puse Caíto en vez de K-ito [K-ito (1890-1984), que empezó como torero con el nombre de guerra de «Caito de Jaén»]. Muy amable por la interrogación. Un abrazo. 

BAYO MARÍN, POR EDUARDO LABORDA

Eduardo Laborda (Zaragoza, 1952) cree en la realidad oculta de las cosas. Confiesa que no es religioso, pero en ocasiones ha percibido mensajes extraños, casualidades o la energía en marcha de los objetos. Como una llamada. Todo ello explicaría, en cierto modo, cómo llegó a la figura del pintor, ilustrador y publicista Manuel Bayo Marín (Teruel, 1908-Zaragoza, 1953), al que acaba de dedicar una monografía lujosa, ‘Bayo Marín entre luces y sombras’ (Instituto de Estudios Turolenses), que consta de 500 imágenes, 292 de ellas del artista. Casi antes de saber si era aragonés o no, Eduardo había adquirido un cartel suyo de una Feria de Muestras de Zaragoza, de 1943. Después, “porque me atrajo el asunto más que la identidad del pintor”, compró dos carteles del Pilar, de 1944 y 1945.



Algo más tarde, entró en movimiento una corriente de casualidades y enigmas. Dice Eduardo: “Cuando falleció el padre del pintor Joaquín Ferrer Millán, se supo que él había conservado siempre una maleta. Al principio pensábamos que era una maleta con sus secretillos: cartas, tal vez, o alguna imagen pornográfica. Yo no he llegado a ver la maleta, pero cuando la abrieron Joaquín y sus familiares descubrieron que dentro había una colección de caricaturas y dibujos de la revista ‘La Crónica’, de mujeres desnudas, de actrices de Hollywood, etc.” Laborda, intrigado por aquel Bayo Marín que firmaba los dibujos, “que rivalizaban en calidad y modernidad con los del gran Federico Ribas”, empezó a preguntar, y poco más tarde el cinéfilo Ramón Perdiguer redactaría una nota breve sobre el pintor en la revista ‘Pasarela’, que dirigía el propio Eduardo Laborda. Nadie sabía demasiadas cosas del personaje. Aquel número llevaba en portada y en interiores un homenaje a Francisco Pradilla, y se presentó en Villanueva de Gállego. Ejerció de anfitrión y charlista el historiador y apasionado de los toros Enrique Asín, y de repente le dijo a Eduardo: “Bayo Marín, hombre, ¡tu vecino!”.


Recuerda el pintor: “Ahí ya me quedé helado. Luego sabría que murió de un tumor cerebral en su casa de Manifestación 44, próxima a la mía, que hace chaflán con Alfonso. Empecé a preguntar a periodistas y pintores más veteranos: al cartelista Guillermo Pérez Baylo, que no sabía mucho. Finalmente di con la persona correcta: el pintor Luis Esteban, que lo definió como ‘amigo mío y mi maestro’. Y con otros como Luis Germán, que había sido discípulo suyo, o Pedro Beltrán. Ahí empezó una labor auténticamente detectivesca que me llevó a Madrid. La familia de la mujer de Bayo, Carmen González, había tenido una farmacia en la calle Recoletos y, preguntando por doña Carmen, logré dar con la familia y con sus hijas, Carmen y Cristina”.

Inmerso ya en esa espiral de descubrimientos, un día Eduardo Laborda recibió una llamada de un chamarilero y anticuario que le dijo que tenía un paquete de revistas para ofrecerle. “Eran revistas alemanas y norteamericanas de cartelismo y de la publicidad de los años 20 que quizá hubiesen vendido algunos discípulos de Bayo. Esas revistas, que conservo como oro en paño, me dieron muchas claves del trabajo de Manuel Bayo Marín”. Eduardo hallaría un trabajo como ‘La Eva Moderna’, a todo color, con influjo norteamericano. Y llegaría a documentar hasta más de mil obras; ahora tiene en su colección una treintena.

Parecía que la sombra de Bayo buscaba un biógrafo, un estudioso, un coleccionista: al pintor Eduardo Laborda le llegaban indicios. Organizó una muestra sobre Bayo Marín y realizó un documental ‘Bayo Marín, trazos de aire’; y un día, el catedrático de Historia del Arte Manuel García Guatas sugirió que hiciese un libro definitivo, que edita el Instituto de Estudios Turolenses.


Manuel Bayo Marín, hijo de herrero, nació en Teruel en 1908 y se trasladó a Zaragoza en 1919. Trabajó en un ultramarinos, porque su padre había muerto, y poco a poco iría inclinándose hacia el dibujo. Debutó en HERALDO como viñetista gráfico, como humorista, pero pronto se pasó al dibujo y a la caricatura. Entró a trabajar en la fábrica de muebles Loscertales como dibujante, llegaría a trasladarse a Vigo para trabajar en la sucursal de allí, y a la vez colaboraría intensamente con ‘La Voz de Aragón’. Fernando Castán Palomar le dio responsabilidad de periodista, publicista, dibujante y diseñador que frecuentaba los talleres.


“Bayo Marín después se trasladó a Madrid. Haría de todo: publicidad y diseño gráfico, caricaturas, ilustraciones de novelas y cuentos, portadas, en publicaciones como ‘Crónica’, ‘Cinegramas’, ‘Mundo Gráfico’. Yo creo que es un creador irrepetible. Puede considerarse el primer publicista aragonés en el sentido moderno y el primer diseñador gráfico”, resume Laborda.

 

Bayo Marín entre luces y sombras. Eduardo Laborda. Prólogo de Manuel García Guatas. Instituto de Estudios Turolenses. Zaragoza, 2010. 220 páginas. El retrato de Eduardo Laborda pertenece a Vicente Almazán.

 

[Este libro se presenta el próximo lunes a las 19.30 en la sala Ámbito de El Corte Inglés con la presencia del autor, de Montserrat Martínez y Javier Sáenz, directora y secretario del IET, y Manuel García Guatas, catedrático de historia del Arte especializado en Ramón Acín, los dibujantes del siglo XX, González Bernal, etc.]

 

NOVELA GRÁFICA: ALGUNOS TÍTULOS

La vida y la historia en viñetas

El mercado vive una auténtica avalancha de novedades de novela gráfica de ciudades, de músicos, de dibujantes, de aventuras y de sexo

  

La portada de 'El arte de volar' de Altarriba y Kim.

La historieta ilustrada o novela gráfica ha vuelto a ponerse de moda. Irrumpe en los escaparates y en los catálogos con una fuerza inusitada y con una periodicidad constante, como se vio, de nuevo, en el Salón del Cómic de Zaragoza. Algunos como el Premio Nacional de Cómic de 2010, el zaragozano Antonio Altarriba, dicen que la designación de “novela gráfica es una manera un tanto afectada y grandilocuente de denominar a los tebeos de toda la vida”, aunque su libro ‘El arte de volar’ (reeditado por De Ponent con nuevas aportaciones) ha sido definido como “una perfecta y compleja novela gráfica”: Altarriba y Kim han condensado toda una vida -la del propio padre de Altarriba, que se arrojó al vacío cuando rebasaba ya los 90 años-, y lo hacen con procedimientos muy literarios o cinematográficos como el ‘flash back’, el sueño o la alegoría.

En otra dirección, Jorge Asín y Moratha también emplean la vuelta atrás en su tebeo ‘Pilar ultimate’ (Editorial Cornoque); narran la inquietante historia de las bombas arrojadas al Pilar durante la Guerra Civil, que han sido activadas misteriosamente y que están a punto, ahora sí, de levantar por los aires la basílica. Y en ese lapso de terror y prisas entran en acción monstruos y seres de otras galaxias. El cómic ofrece, por tanto, un paseo futurista por la Zaragoza del 2030.

Una página de '...Imperio Americano'.

Y si de paseos hablamos, no podemos olvidarnos de otro paseo fascinante y mudo (es decir, sin texto) como el que se propone en ‘Nueva York. Trazo a trazo’ (Electa), que firma Robinson y que es un inventario, línea a línea, de calles, parques, espacios, museos, edificios y personajes de la gran urbe moderna con un estilo minucioso y realista, pleno de detalles y multitudes, que constituyen una invitación a trasladarse a “la ciudad que nunca duerme”. Matteo Pericoli dice que “la obra de Robinson es un valeroso acto de amor”. Howard Zinn, Mike Konopacki y Paul Buhle firman la adaptación gráfica de ‘Una historia popular del Imperio Americano’ (Sins Entido), un libro que recorre la historia del país desde sus orígenes hasta los años 80, en que se publicó por vez primera ‘La otra historia de los Estados Unidos’ de Howard Zinn, que colabora en este tebeo deslumbrante que mezcla un sinfín de técnicas y de documentos gráficos. Norteamericano, de Chicago, también es Daniel Clowes que publica su primera novela gráfica con el nombre de ‘Wilson’ (Mondadori), que tiene algo de la historia de un idiota, de un vago, de un friqui y de un inconsciente contada por sí mismo de manera fragmentaria, en capítulos de una página, donde lo toca todo: el amor, la amistad, el dinero, la cárcel, la paternidad... Wilson, en el fondo, parece un extranjero en el mundo: “un sociópata”.

Otra novela gráfica muy recomendable, y muy galardonada, es ‘Dios en persona’ (Sins Entido), de Marc-Antoine Mathieu, en el que un hombre modesto e indocumentado dice que es Dios, y de golpe se desencadena una auténtica conmoción, desarrollada con humor negro, parodia y sátira, prodigios, procesos y varios fenómenos literarios. El sujeto en realidad “no solo estaba perfectamente bien de la cabeza, sino que además poseía un cociente intelectual muy superior a la media”.

Secuencia de 'Chico y Rita' de Mariscal & Trueba.

La música también llega a través de tres estupendas novelas gráficas: ‘Chico & Rita’ (Sins Entido) de Fernando Trueba y Javier Mariscal, que han contado con un guión de Ignacio Martínez de Pisón. Es el cómic de la película homónima que se estrenará en febrero y que narra una peripecia de amor tempestuoso y de música, que arranca en 1948, entre un pianista de jazz y una cantante cautivadora.

Escena de 'Rebétiko'.

‘Rebétiko. La mala hierba’ (Sins Entido) de David Prudhomme es una historia coral de los intérpretes de la música popular griega y de un músico en concreto y de su azarosa vida, de noche en noche, de garito en garito. Muñoz y Sampayo firman ‘Carlos Gardel’ (Libros del Zorro Rojo), la recreación mediante “un acto artístico” de la vida de un hombre del que dijo el artista argentino Carlos Zárate: “Gardel es el país. Yo le daría voz al país a través de Gardel. Es la República Argentina la que habla. Es su voz. Es Miss Argentina que se transformará en Miss Universo”. El libro lleva un prólogo de Julio Cortázar. De carácter festivo y sentimental es ‘1 Euro’ (El Jinete Azul) de Francisco Delicado, la historia sin palabras de dos niños embrujados por la presencia de un tiovivo al que desearían subirse.

Una de las primeras páginas de 'El invierno del dibujante'.

No podemos olvidarnos de tres libros sobre el arte de dibujar, o de metahistorieta, si puede decirse así. Son ‘El invierno del dibujante’ (Astiberri) de Paco Roca, que contiene la vida, los afanes y las protestas de un colectivo de dibujantes que, hacia 1957, trabajan en penosas condiciones y que anhelan tener sus propias publicaciones. Y ‘¡Pintor!’ (Sins Entido) gira en torno a un personaje tan pintoresco como Rodrigo Celestino, que trabajó como pintor de brocha gorda y que, tras pintar en algunos baños, acabó siendo un gran muralista. En Zaragoza estuvo en Zaragoza Juanjo Sáez, autor de ‘Arroz pasado’ (Reservoir Books, 2010) donde cuenta las aventuras y desventuras del diseñador Xavi Masdeu, enamorado con locura de Sonia, que tiene la sensación que pierde el tiempo y por tanto desearía no crecer ni envejecer.

No nos caben aquí todos los títulos, pero querríamos sugerir el  transgresor ‘Total Over Fuck’ (Reino de Cordelia) de Miguel Ángel Martín, que contiene cinco álbumes de prácticas sexuales poco habituales. El autor, próximo a Robert Crumb a veces, dice que “el porno sobrevivirá al arte, porque es hermoso de la manera más pura”. Por si acaso, el editor ha añadido una coletilla: “Prohibida la venta a menores de 18 años”.

 

*Este artículo apareció en Heraldo de Aragón hace unos días.

 

IGNACIO OCHOA Y SUS DESEOS

IGNACIO OCHOA Y SUS DESEOS

El ilustrador Ignacio Ochoa me envía esta felicitación de Navidad.

 

Entre otros trabajos, Ignacio Ochoa es el ilustrador de 'El Morico', que firmó para el sello Delsan con Míchel Suñén.

ENRIQUE FLORES, PREMIO LAZARILLO

ENRIQUE FLORES, PREMIO LAZARILLO

 

Ese tipo estupendo, vitalista y simpático, viajero pertinaz y dibujante incansable en cualquier sitio –en la acera, en el café, en los autobuses, en las terrazas o en los cafetales-, Enrique Flores, acaba de ganar el Premio Lazarillo de Ilustración.

 

Enrique, escueto y humilde, pone esta nota en su blog:

La OEPLI ha tenido a bien concederme el Premio Lazarillo de Ilustración por un libro aún sin publicar.

Me entregarán el premio hoy sábado a las 12 en el Centro Cultural Galileo (C/ Galileo, 39 – 28015 Madrid), donde se celebra estos días el XXXIV Salón del Libro Infantil y Juvenil.

Decir que estoy contento es poco.