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Antón Castro

Músicos

EDUARDO PAZ: VIDA Y MÚSICA

“Con el arte se debe

 ser radical

y extremista”

 

Eduardo Paz, tras pasar por La Bullonera y por la ópera y el recital de canto clásico, se inclina por la música occidental de inspiración judía y reconstruye su carrera

 

 

Paz, visto por José Miguel Marco.

 

Eduardo Paz (Alcorisa, Teruel, 1952) se ha reinventado varias veces. Ha sido cantautor, militante comunista, cantante de ópera, y ahora es profesor de música, lector apasionado y cantante de músicas de tradición occidental que disfruta con los clásicos, con el soul, con escritores como Saul Bellow, Goethe, Thomas Benrhard o Isaac Bashives Singer, un personaje que ha sido determinante para completar el envoltorio de su último disco: ‘Askhenazi’. Eduardo Paz siempre anda y desanda la madeja de sí mismo con cierta imposibilidad de abarcarse del todo: le cuesta llegar al centro de su propio volcán.

¿Qué relación tuvo con su padre, el músico Santos Paz?

Mi padre tocaba el violín, el saxofón, el clarinete, el contrabajo, la viola, el laúd, la guitarra y la bandurria, y tenía un oído absoluto. Yo soy un hijo tardano. La nuestra fue la escasa relación de dos chulos, como ha escrito Félix de Azúa en su espléndida ‘Autobiografía’. Tras su muerte, la figura de mi padre se ha ido engrandeciendo muchísimo en mi ánimo y en mi cabeza. Era un escéptico, bastante descreído, le interesaban las heterodoxias.

¿Cómo cuáles?

Cosas muy raras: la posibilidad de que Cristo naciera en Cachemira, la historia de las enfermedades venéreas en el mundo. Yo tengo una hermana mayor, Lidia, pero antes había muerto un hermano mío. Para todos los Santos yo iba al cementerio a rezar y a llorar delante de una tumba que ponía: “Aquí yace Eduardo Paz”. Volviendo a mi padre, sí creo que influyó mucho en mí porque lo recuerdo mucho tocando el violín, a Monti, a Mozart; además, cuando yo era pequeñico, él oía a Fleta. Lo oía en un pick-up que le había regalado a mi hermana Lidia un novio de Albacete. Oía a Fleta y me quedaba extasiado, con esa voz, tan poderosa, que seguramente influyó bastante en que me gustase la música soul.

¿La música soul?

Sí, no sé, por la fuerza y el temblor de la voz. Fleta me fascinaba. Mi padre me influía por contagio, por su propia pasión. Organizaba sesiones líricas en el salón parroquial de mi pueblo, yo cantaba ‘Granada’ o rancheras, y las recuerdo como una tortura inconmensurable, pero cuando acababa me sentía muy feliz. Y eso me ha seguido pasando siempre.

¿Ya sentía el miedo escénico?

Miedo escénico exactamente no, porque eso es insuperable, pero sí un punto de histeria con esa historia. Luego, estuve interno en Molina de Aragón durante cuatro años. Era un colegio interno para niños difíciles. Y yo no tengo conciencia de haber sido un niño difícil: trasto sí, inquieto.

¿Qué paso en esos cuatro años?

La adolescencia es una etapa compleja y fascinante. Sufrí bastante, pero entré en contacto con algunas personas decisivas, empecé a leer a Miguel Hernández. En una sesión de ejercicios espirituales, vino un cura de Fabara, y nos dio unas charlas que me sonaron heterodoxas y me conmocionaron muchísimo. Ese hombre me inoculó un sentido social de las cosas, le dio una dimensión diferente a mi catolicismo exacerbado.

De allí, se deduce, salió muy cambiado.

Salí con un sentido social especial. Salí tocado por la compasión, por la piedad. Tenía una necesidad perentoria física de hacer algo por los débiles. Y me encontré el Partido Comunista cuando marché a Zaragoza a estudiar Filosofía y Letras.

¿Cuándo apareció la música en su vida?

Siempre ha estado siempre presente. En Molina también cantaba: en la tuna, en algunos festivales que se organizaban en el pueblo. Cantábamos a Víctor Manuel, a Atahualpa Yupanqui, allí conocí a los Beatles, a mí me gustaba Wilson Pickett.

¿Cómo entró en contacto con Javier Maestre?

Nos habíamos conocido antes de la mili, en 1971. Javier Maestre vino a buscar un cantante al Teatro Estable de Zaragoza que dirigía Mariano Cariñena. Hice un castin con un solo candidato que era yo. Canté una canción de Paco Ibáñez, “Poderoso caballero es don Dinero”, basada en el poema de Quevedo. Entré, y con Javier, con Chusa Murría y otros empezamos a ensayar ‘Vientos del pueblo’, que fue la primera canción que yo canté con La Bullonera, un poema precioso, con una música fantástica de Javier.

Ahí empezaba todo.

Debutamos con ‘Vientos del pueblo’, que también fue nuestro primer nombre. El primer concierto que íbamos a dar como Vientos del Pueblo, en el Centro Pignatelli, lo prohibió el gobernador civil por ese nombre. Cambiamos a La Bullonera, porque pensamos en ese orificio de las cubas de vino o del fondo de los pantanos por donde sale el vino o el agua, a presión, de forma incontenible.

¿Qué tipo de grupo querían ser?

Las referencias eran la música folk. Nuestro Pequeño Mundo, Peete Seeger, pero, si le soy sincero, yo no tenía ninguna referencia. Tenía la idea de cantar a tumba abierta lo que para mí eran unas verdades en torno a la demolición del franquismo: yo soñaba con construir la sociedad comunista. Me sangraba la pobreza, el desheredado, el débil, que en cierto sentido es un sentimiento muy cristiano. Los partidos comunistas donde han dado lo mejor de sí ha sido en la clandestinidad.

Joaquín Carbonell, Eduardo Paz y José Antonio Labordeta.

 

La Bullonera tuvo mucho éxito…

Lo que realmente nos ayudó fue la visión proverbial que tuvo Javier Maestre de incorporar melodías tradicionales de Aragón con unas letras de protesta. Javier es, en el sentido anímico del grupo, el líder, el ideólogo, el alma del grupo. Yo era la voz. Antes de irme a la mili, hicimos dos conciertos en el Centro Pignatelli con un lleno absoluto. Yo era un autista en aquel tiempo. Yo era militante en el Partido Comunista, un militante clandestino de célula, miembro del comité universitario, hacía pancartas, tiraba octavillas, aconsejaba a los militantes ante un supuesto caso de tortura. Y, para mí, La Bullonera era un instrumento más.

¿Cuándo conoció a Labordeta?

En el año 1969 o 1970 un amigo mío me invitó a ir a Teruel. En una sinfonola de aquellas estaba el disco de ‘Las arcillas’. Lo oí y me quedé acojonado. No me lo podía creer. ¿Qué es esto? Y ya no volví a pensar en él hasta el Primer Encuentro de la Canción Popular en el Teatro Principal en 1973. Allí lo conocí personalmente. También cantaba con la voz a tumba abierta. De hecho quiero hacer una versión de ‘Las arcillas’.

Con La Bullonera hizo cuatro discos, y luego, ya en solitario, ‘Homenaje a Arnaudas’.

La separación con Javier fue traumática. Javier tiraba muy fuerte hacia el cantautor y yo hacia el roquero. Por otra parte, yo había contactado con el mundo del canto clásico, quería educar la voz porque hubo un momento que no sabía qué hacer con ella. No la controlaba. El ‘Homenaje a Arnaudas’ lo hice en un tiempo en que empecé a escuchar mucha música clásica y al mejor grupo folk, francés, de la historia europea en el siglo XX: Malicorne.

¿Qué le llevó a solicitar una beca de canto?

Tenía una malísima relación con mi voz y no podía soportarme. Subía al escenario y no sabía qué podía pasar conmigo. Trabajé ocho o nueve años con la profesora de canto Pilar Andrés, hice la carrera, fueron años durísimos. Así como los tres primeros años fueron un prodigio de descubrir nuevas cosas, etc., a partir de entonces fueron terribles. Me estanqué.

¿Sufrió?

Muchísimo. Tuve depresiones profundísimas, lo quiero olvidar. Pilar Andrés era una mujer con una gran sabiduría, sabía escuchar muy bien, pero tenía como un temor a que te fueras de su lado. Yo creo que mi problema con el canto clásico estriba sobre todo en una cosa: mi unilateralidad con el repertorio. Aprendí muchas óperas, pero me gustaban mucho las canciones folclóricas armonizadas por Britten, los folk song de Berio, me gustaban mucho otras cosas, y el canto clásico es tan exigente que es casi un sacerdocio. Y no tenía la aptitud. Tenía la voluntad, pero la aptitud profunda no la tenía.

Tardó en abandonar el sueño de cantar ópera, ¿no?

Acabé la carrera en Barcelona en el Conservatorio Superior de Barcelona, hice algunos cursos al final en Italia, Suiza y en Edimburgo, que fueron interesantes, pero me quedé perplejo, preguntándome: “¿Qué hago con todas estas óperas, que además no las canto tan bien?”. Empecé a buscar cosas y tuve bastante relación con Alberto Iglesias.

¿El músico de Pedro Almodóvar?

Sí. Grabé con él un tema de un disco muy bonito que se llama ‘Cautiva’, algo de lo que me siento bastante satisfecho. Hice más cosas con él, con mi cuñado Javier Navarrete, publicidad. Publiqué ‘Nomadeo’ en 1996. Siempre buscaba un agujero, no un agujero profesional sino personal, que me faltaba, un acomodo conmigo mismo que no lo encontraba. Antes hice una oposición para entrar en la Escuela Profesional de Música y Danza para llenar la nevera, que no la tenía llena y eso crea una gran insatisfacción.

¿Cómo desembocó en la música judía?

No lo sé. Recuerdo a Joaquín Díaz, que me gustaba de joven, pero esta especie de arrebato que he tenido en los últimos seis, siete u ocho años no la entiendo. En ‘Nomadeo’ ya había dos temas sefardíes y dos askhenazíes, que son los que más me gustan del disco. Y el fado de Coimbra, que me gusta mucho.

¿Cómo se ve, cómo se plantea el porvenir?

Yo no me planteo nada. Lo único que me tiene un poco quemado es la imposibilidad de llegar al fondo de las cosas. Como dicen ahora los jóvenes, estoy rallado. Cuando no es por una cosa, es por otra.

¿No será por qué usted es muy exigente?

No. Yo creo que no. Cuando uno se plantea un proyecto artístico, ahí que se puede ser radical y extremista. Soñador. En el terreno del arte se debe ser radical y extremista, en el terreno de la construcción de los sueños debemos espabilar. Ahí no le haces nada a nadie. Cuando me aparece una idea musical me gusta llevarla al extremo. Nunca lo he conseguido, seguramente porque soy incapaz. A lo mejor porque soy un vago o inconstante.

¿Qué reflexión hace sobre su último disco, entonces?

El repertorio es cojonudo, todo tiene su punto, pero habría tenido su punto y final si hubiésemos hincado el diente en el hueso. Queda bien porque Joaquín Pardinilla es un guitarrista magnífico y un músico de muchísimo talento, y Jesús Trasobares igual, y yo cumplo, con cierta solvencia, pero me falta ese golpe de más que hay que dar a las cosas para que brillen, para que resalten, para que produzcan un orgasmo. Eso no lo acabo de conseguir.

 

El amigo poeta, el mito vivo, el juglar inolvidable

 

Eduardo Paz, Labordeta y Joaquín Carbonell. (Efeeme)

Eduardo Paz había grabado en 2009 el disco ‘¡Vayatrés!’ con Joaquín Carbonell y con José Antonio Labordeta, cuya desaparición le ha agitado intensos sentimientos. “Cuando recibí el mensaje de Toño Berzal, lo que más me llamó la atención fue lo mucho que lo sentí. Fíjese que una semana antes había muerto mi madre, que había llenado mi infancia de un sinfín de cuentos. Tenía 92 años, estaba muy enferma, llevaba meses inmovilizada, y lo sentí mucho, claro, fue una amputación poderosa. Con la muerte de Labordeta me vinieron las lágrimas a los ojos. Subí corriendo a decírselo a Pilar Navarrete, mi mujer, que estaba en la ducha, con un inmenso dolor”.

Eduardo dice que Labordeta era más amigo de Carbonell, de Eloy Fernández, que él no pertenecía a su círculo más íntimo, pero que “el contacto cotidiano y estrecho de los últimos cuatro años, cuando actuamos y grabamos el disco, me había acercado mucho a él. Una semana o dos antes de su muerte, lo fuimos a ver. En un aparte Juana nos dijo lo grave que era la situación y que no sufría. Labordeta no tenía un rictus de dolor”.

Asegura el autor de ‘Askhenazí’ que no le ha sorprendido el eco social que ha tenido la muerte de Labordeta. “Sabía que era querido, admirado, que era un mito en vida. Lo más sobresaliente de su personalidad es como ese estado de inconsciencia de su importancia para la gente. Él no tenía una conciencia íntima de su importancia.  Hacíamos las pruebas de sonido y yo le decía: ‘Pero, tú, tío, ¿te das cuenta de lo famoso que eres?’. Recuerdo que en el atrio de una ermita en Cantavieja yo le decía: ‘Tú, José Antonio, no tenías que haberte hecho de la Chunta, ahora serías como la Virgen del Pilar, estarías libre del barro del mundo, eres un poeta que no te has desarrollado como poeta’. Se me quedaba mirando y me dijo: “Eduardo, que yo siempre he sido viejo”.

Eduardo toma aire y añade: “Lo más impresionante de él es el poder magnético que tenía en el escenario. Hasta el último momento, en que le fallaba el fiato, me conmocionaba. Lo veía de forma lateral, como en escorzo, cantando ‘Regresaré a la casa de mi padre’… Inolvidable”.

 

 

 

PEDRO PURROY: UNA ENTREVISTA

"LA ORQUESTA SINFÓNICA LLEGARÁ POR SU PROPIO PESO"

ENTREVISTA CON PEDRO PURROY, DIRECTOR

DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE MÚSICA DE ARAGÓN (CSMA)

 

Pedro Purroy (Jaca, 1953), con sus cabellos ondulados, largos y canos, podría ser un contemporáneo de Juan Sebastián Bach. Ama la música de una manera distinta: la disfruta en su melodía y en su duende, y analiza sus resortes interiores, cómo está construida, el lenguaje de la simetría en que discurre, su estructura inefable. Nació accidentalmente en Jaca, donde vivió hasta los ocho años porque allí se trasladó su padre, con domicilio en Huesca, a construir unas obras. Cuando tenía nueve años, su madre falleció de cáncer, y la familia se trasladó a Zaragoza: Pedro estudió en los jesuitas, descubrió el pop y rock a través de los sonidos de la guitarra y del eco de Los Beatles, y fundó con varios compañeros el grupo Árbol, que ofreció varios conciertos. Al joven estudiante de ingeniería se le cruzó la música con una fuerza tremenda, que lo llevó al Conservatorio del Liceo y a la Escuela Municipal de Barcelona, donde tuvo de profesores a Carlos Guinovart y Josep Soler, Premio Nacional de Música de 2009. Guinovart fue determinante en su vida y en su carrera: “Me abrió las puertas a una literatura musical que no me había planteado. Me habló de un autor, Heinrich Schielke, que proponía una manera diferente de entender la música desde el campo del Análisis”. También estudió Composición, se graduó en guitarra y realizó seis cursos de piano. Es el director del Conservatorio Superior de Música de Aragón.

Es fácil perderse en su trayectoria. Creo que también estudió Dirección Musical, ¿no?

Sí, yo lo que quería era entender aquello lo más profundamente posible y lo pasaba mal porque no acababa de avanzar. No me sentía cómodo haciendo dirección y necesité profundizar más en los secretos de la música. Me presenté a una oposición en Madrid. En 1985 entré aquí...

¿Desde cuándo es director del Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA)?

Desde el 2002, antes lo era José Luis González. El primer año que estuve dentro del equipo directivo fue como Jefe de Estudios, fue el año en que, en teoría, se refundaba el centro. Éramos conscientes de que aquello no podía ser: era un centro sin prestigio, al que nadie quería venir. No resultaba atractivo, la gente de Zaragoza prefería irse fuera. Había que dar un golpe de timón. Se implicó al Gobierno de Aragón, Eva Almunia estaba de Consejera de Educación y tuvo la sensibilidad de percibir la necesidad de un cambio. Se hizo un acto que se describió como refundación del centro. Nombraron a José Luis González Uriol como director, estaba también Alvaro Zaldívar en la directiva, y a mí me propusieron la jefatura de estudios.

¿Le dieron un susto o una alegría?

Más bien un susto. Yo no quería porque soy muy introvertido, tímido, y aquel mundo se me hacía demasiado grande. Pero bueno, me convencieron y al final aquí estoy. José Luis se marchó al año siguiente, a él no le iba nada la gestión y entró con esa condición, que iba a ser un poco la figura que representase el cambio por su categoría personal, por su prestigio, pero él ya había decidido que lo que le interesaba era seguir tocando.

¿Qué pasó a partir de entonces?

El día de la refundación escuché una frase que se me quedó grabada: “A partir de ahora vamos a tratar de que el Conservatorio sea una referencia en Europa”. Me sonó enormemente grande, pero me lo creí porque era un deseo. Y de hecho casi lo hemos conseguido. Lo hemos conseguido. Ha habido que trabajar mucho pero esa frase ya es real. Me acuerdo de que aquel verano de 2002 me quedé aquí y antes de final de curso coincidió que unos estudiantes vinieron a pedirme un cambio de profesor. Ese incidente me sirvió como punto de partida: entendí que lo que había que hacer era remodelar toda la plantilla de profesores. Y empecé a ver dónde estaban las debilidades. Había que renovarla.

¿Renovar hacia dónde?

Renovarla hacia la búsqueda y el hallazgo de un profesorado que atrajera al alumnado. Si nosotros queríamos conseguir que esto fuese una primera opción, o una segunda, para que los estudiantes de nivel quisieran venir, había que esforzarse mucho.

¿Cómo lo logró?

La fórmula es fácil: traer profesores que atraigan alumnos. Pero hay que hacerlo muy poco a poco. Aparte de las debilidades que teníamos, también había especialidades que tenían fuerza, de hecho hay profesores que todavía están aquí con nosotros, sobre todo los profesores de viento.

¿Y alguno de composición, no? Dicen en su página web que tienen el mejor departamento de España.

Por supuesto. Entonces ya estaba Agustín Charles, que también era partidario de la idea de hacer algo diferente… Los alumnos vienen por los profesores pero también por el centro. El centro tiene que tener un atractivo en sí mismo, y nosotros ahora tenemos un edificio que ha sido decisivo: con ese hall, ocupado constantemente por todos, que anima a la convivencia y a la discusión musical, con las 50 aulas de todos los tamaños, con las 35 cabinas insonorizadas. Hemos creado un centro con atmósfera de trabajo y de creación. Veo que estamos empezando a lograr algo especial: los alumnos se sienten orgullosos del centro, y eso es una señal de que aquello funciona. En este momento somos el mejor departamento de composición de España, lo decimos en la web y es verdad.

  

Da la sensación de que su manera de proceder es como la de un equipo de fútbol…

¿Se refiere a que soy personalista?

No, no, por los grandes fichajes.

Me han dicho las dos cosas. Soy personalista porque soy yo quien toma las decisiones porque soy quien las tiene que tomar, va con la responsabilidad de mi puesto y estoy consultando continuamente. Si este centro es diferente lo es porque todos los profesores tienen un perfil, tienen que comprometerse. Es decir, cuando empecé a llamar a los profesores en aquel verano yo les proponía que participaran en un proyecto que se iniciaba entonces, los hacía partícipes… Cuando nosotros vamos a la Filarmónica de Berlín a reunirnos con los responsables lo que les proponemos es una participación de este tipo. Los profesores a quienes llamamos no vienen y se van, como se hace habitualmente, sino que hacemos que se sientan partícipes de un proyecto en cuya construcción colaboran. Y responden fantásticamente –y yo no lo sabía hasta que no lo he comprobado-: para ellos es algo muy atractivo. Todos los profesores que hay aquí colaboran y, además, mis reuniones con ellos son continuas, porque yo puedo tener ideas, pero la experiencia de ellos es impresionante.  Y te abre un mundo absolutamente nuevo.

Entre esas figuras, y aquí hay muchas, van a traer al viola solista de la Filarmónica de Berlín que se jubila.

Ya ha venido. Porque todo esto que le cuento no es así de golpe. Lo hacemos paso a paso, con mucho cuidado, necesitamos saber hasta qué punto están dispuestos a ese compromiso o no. Es decir, primero tomamos un contacto, que a mí me interesa que sea atractivo por ambas partes, que haya un ‘feeling’, si no no funciona. Wilfried Strehle, que es el viola de la Filarmónica de Berlín, estuvo en octubre ya. Con el primer músico de la Filarmónica que tuvimos una relación seria y estrecha fue con Wenzel Fuchs, que es el clarinete solista de la Filarmónica de Berlín, uno de los mejores. Ellos tampoco se la juegan por cualquier sitio, se la juegan por algo en lo que han visto que tiene un sentido.

¿Cómo los convencen?

Una de las maneras de establecer esos contactos es a través de sus actuaciones con nuestros propios estudiantes. Ahí no tienes que hablar de lo que somos, ahí demuestras lo que sabes hacer. Siempre nos hemos movido por hechos consumados, nunca hemos vendido humo. Mostramos nuestro trabajo de manera desnuda.

¿Qué hace un alumno en el CSMA?

Tenemos 360  alumnos de todo el país y ahora empiezan a venir muchos de fuera, tenemos bastantes de Hispanoamérica. Viven absolutamente para la música. Clases, ensayos y estudio personal. Incluidos sábados y domingos, que también estamos abiertos. Tienen mucha tipología de clases: la clase individual de instrumento, las formaciones de cámara, específicas formaciones de cámara. Ahora hay algo peculiar, tocamos el día 9 en la sala Mozart, pero lo peculiar es que es un concierto que se ha descrito como inaugural de los actos del quinientos aniversario de Miguel Servet. Hay una obra, ‘Servetis anima’, creada específicamente por estudiantes nuestros, seleccionados, para este concierto.

Hablemos de sus formaciones...

Nosotros contamos con tres formaciones: la Orquesta Sinfónica, la Orquesta de Cámara ‘Camerata Aragón’, y luego la Banda Sinfónica. La Orquesta Sinfónica la dirige Juan Luis Martínez y fue uno de los instrumentos que nosotros pensamos que podía reflejar el trabajo que hacíamos en el centro. Nosotros tenemos la posibilidad y también el riesgo de mostrar siempre nuestro trabajo públicamente, gracias a la colaboración y la confianza del director gerente del Auditorio, Miguel Ángel Tapia, que les permite actuar a los alumnos en grandes ciclos, con grandes músicos y ante un público enterado. Ellos se la juegan en cada momento y a la vez se impregnan de todo lo que les rodea: la cercanía de los grandes maestros y todo y eso: la forma de hablar, las palabras, las miradas.

¿Cuáles son las claves de la Orquesta de Cámara?

La dirige, desde el atril, el violinista y profesor Rolando Prusak, lo que da una autonomía extraordinaria a los chicos. La orquesta de cámara ultima un concierto para ir a tocar a la Filarmónica de Berlín, pero aún no está cerrado. Lo que tratamos es que ese proyecto de colaboración sea una formación combinada, estudiantes nuestros y de la Karajan, la academia de la Filarmónica de Berlín, y solistas de la Filarmónica.

¿La Banda Sinfónica?

Es una formación muy interesante también, que realiza una música específica. Los instrumentos fundamentales son los vientos y se ha apostado por una música contemporánea, muy accesible al público.

Dicen que ingresar en el CSMA es muy difícil.

Es cierto. Es un como un Centro de Alto Rendimiento. Pero el baremo alto los ponen los propios estudiantes. Esa dificultad, que es real, viene impuesta por la calidad de los alumnos.

¿Cómo ve el futuro?

Lo veo abierto y enorme. Aquí cualquier objetivo es susceptible de ser logrado. Podemos llegar adonde sea. Desde el punto institucional nos sentimos valorados y tampoco le pedimos a la Consejería cosas imposibles de dar. Hemos abierto el auditorio Eduardo del Pueyo a los espectadores. Yo creo que con estos mimbres, la Orquesta Sinfónica se caerá por su propio peso: surgirá de aquí, de la calidad de nuestros músicos que son el manantial, no a golpe de talonario.

 

 

Encuentros en la vieja Europa

 

El Conservatorio Superior de Música de Aragón se proyecta hacia el exterior constantemente con un prestigio creciente. El pasado 29 de septiembre, el centro recibía la visita del rector Rudiger Nolte de la Hochschule Für Musik Freiburg (Alemania), “de cuyas aulas han salido y siguen saliendo un gran número de los músicos y solistas que forman parte de las orquestas más reconocidas del panorama internacional”. Nolte se reunió con Felipe Faci, Director del Instituto Aragonés de Enseñanzas Artísticas, y con Pedro Purroy. El gobierno de la comunidad alemana a la que pertenece Freiburg había promovido la conveniencia de “establecer una relación directa y de manera exclusiva, con un Centro Superior de la vieja Europa”. Tras analizar distintos centros y sus filosofías, el elegido fue el CSMA y se ha firmado un acuerdo global y abierto de intercambio de actividades: profesores, orquestas, grupos de cámaras, solistas. El acuerdo contempla dos conciertos iniciales: la Orquesta Sinfónica de la Hochschule de Freiburg actuará en el Auditorio de Zaragoza en 2011 y la Orquesta Sinfónica del CSMA lo hará en Freiburg. “A mí me parece una muy interesante forma de reconocimiento de Aragón en Europa. El CSMA y la música son dos embajadores culturales de este territorio”.

 

*Esta entrevista con Pedro Purroy apareció el domingo en ’Heraldo de Aragón’. No tengo foto del director. Esta noche actúan en Borradores dos estupendos músicos del CSMA: Enrique Bagaría, al piano, y Nora María Lastres, al violín.

 

 

AMARAL, PREMIO NACIONAL DE MÚSICA

AGENCIA EFE

El dúo Amaral ha sido galardonado con el Premio Nacional de la Música. El jurado ha destacado la capacidad del dúo para "trasladar al público los sentimientos de las jóvenes generaciones", "por su alta calidad artística", así como por su último disco 'Gato negro-Dragón Rojo'.

El dúo zaragozano Amaral ha obtenido hoy el Premio Nacional de Músicas Actuales, un galardón que concede desde el pasado año el Ministerio de Cultura y que está dotado con 30.000 euros, por su "aportación a la renovación del panorama musical actual".

El Premio Nacional de las Músicas Actuales, que en su pasada edición fue para Joan Manuel Serrat, recompensa la "meritoria labor del galardonado en el ámbito de estos géneros musicales" y, en este caso, el jurado ha destacado la capacidad del dúo para "trasladar al público los sentimientos de las jóvenes generaciones", "por su alta calidad artística", así como por su último disco 'Gato negro-Dragón Rojo'.

El jurado, presidido por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Félix Palomero, estaba formado por Dania Dévora, Rosa León, Diego Alfredo Manrique, Luis Mendo, Beatriz Pécker, Joan Manuel Serrat y ejercía como vicepresidente el Subdirector General de Música y Danza del (INAEM), Antonio Garde.

 

[Creo que fue en el otoño de 2006 cuando les hice esta entrevista a Eva Amaral y Juan Aguirre. Hace algunos años,  me hablaron del talento de Eva, camarera en el Azul, y le hice una entrevista de dos páginas para El Periódico de Aragón en una sección cuyo título me regaló Mariano Gistaín, como tantas otras cosas: Sangre fresca. Creo que era la primera página que le dedicaba nadie. Juan me dio algunos consejos para la entrevista, hice de cicerone para que fuera muy cuidadoso con aquella chica sensible, tímida, de una extraordinaria voz. Recuerdo que Eva me dejó una cinta con sus canciones y me acompañó una y otra vez durante algunas semanas en mis viajes La Iglesuela del Cid-Zaragoza, y viceversa. Siempre he sido un entusiasta de este dúo, pero eso no es ninguna novedad: tienen miles de  seguidores, empezando por mi hija Sara que sabe sus canciones y espera que hoy le compre el disco. Cuelgo aquí la entrevista por si a alguien le apetece conocer mejor a estos chicos espléndidos y talentosos que jamás renuncian de sus raíces. Están en el mundo, desde luego, pero están en Zaragoza, en Aragón, muy cerca de los creadores, de los músicos. No hay más que ver la lista final. Uno de mis sueños es que vengan a tocar un par de temas a Borradores alguna vez, algún día… Juan, por cierto, ha hecho la música del documental ‘Un dios que ya no ampara’ de Gaizka Urresti, inspirado en textos y experiencias de Miguel Mena y otros padres.]

 

-¿Cómo se lleva eso de, en menos de una década, pasar del anonimato a oír, como dijo Iñaki Gabilondo, que sois fundamentales, casi los salvadores del panorama musical en España?
-Eva: Escuchar eso en  boca de Iñaki nos puso “coloraos”. Yo pensaba "por favor, por favor, que lo esté oyendo mi madre". Por otra parte pienso que la escena musical de éste país y en particular la de Zaragoza es buena. Lo único que hace falta son espacios donde la gente se entere de que existen bandas de todos los estilos haciendo cosas interesantes.
-Juan: Nosotros solo hacemos canciones y el tiempo dirá lo que somos para la música española. Al final es el tiempo el que pone todo en su sitio.


  
 -¿Qué es más doloroso la impresión de que no llegas, de que eres invisible, o el vértigo de hacer un nuevo disco para seguir ahí, para mantenerte?
Eva: cuando la música es toda tu vida ocupas todo tu tiempo y tu energía en sacar adelante un proyecto con tus canciones y con tu visión personal de las cosas. Es doloroso ver que mientras tanto la gente que te rodea te pregunta como te va con " el grupillo" y te mira como si estuvieras loca por no buscarte un  trabajo “como dios manda”. 
Lo del vértigo de enfrentarse a un nuevo disco todavía no lo hemos sentido. Siempre tenemos muchas ideas que se convierten en canciones y entramos al estudio de grabación con ilusión y con muchas cosas que contar. Juan: los dos tuvimos momentos de frustración. Teníamos una necesidad casi física de hacer música y nos dábamos contra un muro lleno de dificultades. De todas formas no somos el único grupo que ha tenido alguna vez esa sensación, si no que se lo pregunten al montón de grupos de la ciudad.

 -Recordadnos cómo fueron aquellos momentos, los  pasos previos, aquella incertidumbre del dúo.

 Eva: antes te hablaba de los momentos duros pero también recuerdo muchísima gente que nos apoyaba, que creía en nosotros y que fue creando una especie de cadena humana formada boca a boca. Era muy emocionante cada día que pasaba, cada nuevo concierto y cada nueva oportunidad de que la gente escuchara nuestra música o se enterara de que había un chico y una chica de Zaragoza tocando de acá para allá que se llamaban Amaral.

Juan: nuestro primer concierto fue en Teruel, luego en Zaragoza en el casco viejo y cuando se acabaron los lugares donde tocar en la ciudad empezamos a tocar en otras ciudades con una acústica de 12 cuerdas y un distorsionador. El primer día que tocamos en Madrid nadie nos conocía, había cuatro gatos, lo recuerdo como si fuera ayer, además no ha pasado tanto tiempo. La verdad es que lo pasamos bien, había mucha ilusión y mucha inconsciencia, mucho atrevimiento. Sentí también que estaba tocando con la mejor cantante de este país, aunque en realidad eso ya lo sabía.

-¿Soñasteis en algún momento con tanto éxito?

Eva, Juan: ni remotamente, nunca lo esperamos, nos bastaba con escribir canciones y tocar. Ese era el verdadero éxito para nosotros y lo sigue siendo.

 
 -¿Cómo vivías la ciudad entonces, cómo percibías el panorama musical, qué os gustaba, qué os parecía muy prometedor?
Juan: sinceramente lo que mas me gustaba eran grupos anteriores a nosotros: Distrito, Más Birras y sobre todo Los Mestizos de Huesca. Fueron uno de los mejores grupos de rock&roll que ha habido nunca en España y aún lo sigo pensando. Lo tenían todo para triunfar: canciones, actitud y además eran de Huesca, una ciudad que siempre estuvo muy activa en cuanto a propuestas musicales. Aún hoy Juanjo Javierre me parece una verdadera “rock star”. Hace poco tuve el honor de tocar la guitarra en un disco suyo. En él hay una canción titulada Niño grande. Probablemente la mejor canción escrita en España en los últimos años.Eva: además de los grupos que ha mencionado Juan, recuerdo a “El Niño Gusano”, “Club Eléctrico” e “INK”, como algunos de mis favoritos.


 -Aparece el primer disco, y fue una leve conmoción. Siempre me ha parecido un disco espléndido  con temas  como “Dile a la rabia”, “Rosita”… ¿Tuvo el eco que esperabais, tenías la sensación de que ya era un gran disco o en realidad esa impresión no se tiene nunca?

Juan: siempre he creído que nuestro mejor disco está por llegar sin embargo en ese disco había canciones que me siguen pareciendo vigentes, sobre todo Un día mas1997: el año en que Allen Ginsberg murió, Rosita, Tardes, Voy a acabar contigo y sobre todo Habla.
 
  
 
 -Siento mucha curiosidad: ¿cómo surgen las canciones, los textos, la línea melódica, los arreglos, la voz? ¿Cómo es la trastienda en la que Amaral hace un disco? 

Juan: no hay una regla ni un sistema pero para que la canción se quede nos tiene que gustar a los dos.

Eva: hacemos de todo: componemos juntos, por separado, uno hace una letra y el otro le pone música o al revés, tenemos una secuencia de acordes y uno de los dos hace una melodía que tiene dentro una letra, comenzamos a partir de una línea de guitarra o de bajo o de cualquier otro instrumento… todas las combinaciones que te puedas imaginar.
 
 “Estrella de mar”, “Una pequeña parte del mundo”, fueron no sólo discos rotundos, se los aprendieron los niños y las niñas de la escuela. Y los adolescentes. Todo el mundo. Pasasteis a formar parte del imaginario de mucha gente. ¿Cuál creéis que es el secreto: la belleza de las canciones, la fuerza de la voz de Eva?

Juan: la verdad es que no lo se. Imagino que en un primer momento está la voz de Eva y las canciones y en segundo lugar una especie de sonido que corre paralelo a la voz y que la mayoría de las veces lo hacemos con guitarras, a veces con cuerdas. 

 
 Zaragoza os ha recibido con absoluto entusiasmo, en el Principal, en el paseo de Independencia, en los medios. ¿El triunfo que mejor sabe, en el fondo, tras haber triunfado por aquí y por allá, es el de casa?
Juan: siempre que tocamos en Zaragoza es especial. Hay más nervios, nos exigimos mas, la noche anterior no duermes…….en fin…….. esas cosillas. Queremos dar lo mejor porque es nuestra casa.Lo contrario es tocar muy lejos de casa y que entre el público haya personas de aquí. En Buenos Aires estaba entre el público el escritor Felix Romeo. La otra noche me hizo una crónica del concierto llena de entusiasmo. No te puedes imaginar como se agradece eso. En otros lugares de España como Barcelona se escuchan gritos de Oe maños oe. Nos gusta que la gente sepa de donde venimos… jejeje.


Eva: creo que todos los maños somos conscientes de que a veces somos más exigentes con la gente de la propia tierra. Así que agradecemos doblemente ese recibimiento tan cálido y entregado cuando jugamos en  casa.

 
 -¿Qué imágenes conserváis de esos dos conciertos?

Juan: yo recuerdo tocando Revolución en Independencia vacío por la tarde, nada mas llegar a Zaragoza, en la prueba de sonido. Veía las marquesinas de los autobuses y recordaba tantas veces helado de frío volviendo a casa de madrugada, esperando el bus. Luego por la noche el público fue increíble. Muchísimas gracias por el recibimiento. Habíamos pensado tocar en la campana de los perdidos la noche anterior al concierto de Independencia, al final no pudo ser por falta de vuelos entre Málaga y Zaragoza.


 
 -¿Qué se siente cuando todo el mundo corea las canciones? ¿Cómo es esa emoción, podíais ponerle palabras? 

Juan: imagino que esa es la base de la comunicación. A veces se escucha tanto la enorme voz del público que es difícil escucharte a ti mismo. Esto nos ha llevado a poner nuestros amplificadores a un volumen atronador.

Eva: es increíble callar por un momento y escuchar a todas esas miles de personas cantar al unísono una de nuestras canciones. No puedo ponerle palabras, lo siento.


 -Sé que lo habéis contado otras veces, pero qué fue lo que más os conmovió de vuestros conciertos con Bob Dylan.

Eva: el primero de los conciertos con Dylan fue en Benidorm y recuerdo cuando lo vi subir al escenario para probar sonido. Se agarró a una guitarra eléctrica y comenzaron a tocar una introducción absolutamente apocalíptica de "All along the watchtower". Se me erizaron todos los pelos del cuerpo. Toda la gira fue intensa y muy emocionante. Empezando por el hecho de tocar delante de Dylan, pero también por el excelente trato que recibimos por parte de todo su equipo y su banda.


Juan: Fue realmente emocionante charlar con él en Córdoba y escuchar en la prueba de sonido “Forever Young”.Para mi fue descorazonador no poder tocar porque tenía una lesión que me impedía agarrar la guitarra. Tuvimos que cancelar el primer concierto junto a Dylan en Barcelona. Se publicó en la prensa e inmediatamente muchos amigos se ofrecieron a ayudarnos. Ramón Arroyo, gran amigo de ambos y guitarrista de Los Secretos, se puso a sacar mis partes de guitarra para echar un cable a Eva.
Eva no quería tocar si yo no tocaba pero al final entre Jesús Ordovás y yo la convencimos de que ella sola con su acústica lo podía hacer. Yo tocaría en un par de canciones la armónica. Para mi fue importante ver que teníamos amigos músicos dispuestos a ayudarnos. También llegaron mensajes de apoyo a nuestra web de todas partes. Estamos muy agradecidos a todos por ello.  
 
 -Cuando se está tan arriba, ¿se sigue siendo mitómano?

Eva: es que cuando se tiene delante a Dylan no se está ni arriba, ni abajo, ni "na". Él es de otro planeta.

Juan: sinceramente no quiero pensar que estamos “tan arriba” prefiero pensar que nos queda mucho por aprender y no se si soy mitómano. En el caso de Dylan lo sigo desde que tenía 13 o 14 años, creo que mas que mitomanía es apasionamiento por la música en general.

 
 -¿Hacéis algo para caer bien a todo el mundo? ¿Cuál es el secreto de tanta unanimidad?

Juan: es imposible caer bien a todo el mundo. Incluso me parece normal que haya quien desconfié de nosotros por vender discos y todo eso. Lo entiendo pero no podemos hacer nada, lo mejor es reírnos un poco de todo empezando por nosotros mismos. Los muñecos de la portada tienen que ver con eso.
Eva: no se puede caer bien a todo el mundo. No podemos estar pendientes de eso o dejaríamos de ser nosotros mismos. Eso es algo que le dejamos a los políticos.

 
 -¿Cómo veis Aragón, como percibís Zaragoza en este momento? 
Juan: pues a mi Zaragoza me parece……..mas llena de coches que nunca, jejejeje.A ver cuando ponen un carril bici que funcione de verdad.
Eva: eso! Que el otro día iba pedaleando por el tramo de Vía Hispanidad y había coches aparcados encima del carril bici. Bueno, tampoco es que quiera convertir ésta entrevista en “Estudio de Guardia” (¡enhorabuena Miguel! ¡Ese pedazo de hijo predilecto! Je, je). Volviendo al tema del carril bici sería estupendo que cruzara la ciudad, que la gente pudiera ir al curro o a clase en bicicleta. En ciudades como San Sebastián puedes hacerlo y se agradece mucho.
 
 -¿Os gustaría participar de alguna manera en la Expo? ¿Qué debiera suponer la Expo para la música?

Juan: Recuerdo que cuando Zaragoza salió elegida estábamos en Londres grabando y lo celebramos todos, hasta los ingleses que decían “expou”.Sabíamos que en Zaragoza la gente estaba haciendo un “fiestón”.Imagino que en un primer momento todos nos dejamos llevar por el entusiasmo. Pero si nos paramos a pensar…..nos gustaría que los logros de la Expo se dejen sentir en la ciudad y que los disfrute la gente de la calle. De momento no veo que los barrios vayan a cambiar mucho por la expo. También me gustaría que no se aprovechen los especuladores y los listillos de siempre. Aunque no se si estos deseos son una utopía…..En fin……nosotros solo hacemos música…… ya se verá……… [El himno de la Expo, La tormenta llegará es suyo.]


 -¿Tenéis tiempo y ganas para seguir a los colegas de Aragón?
Juan: seguro que nos perdemos muchas cosas pero a mi me gustan los Violadores del Verso, Bronski, Estige, Atland, Mallacán y Alejandro Montserrat.

Eva: de los clásicos El galgo (los iremos a ver en el Pilar), Distrito 14, Gonso Alonso, La costa brava, Tachenko y Carmen París.
Eva & Juan: sabemos que se están haciendo cosas, como un disco de homenaje a Ixo rai o el disco recopilatorio que sacó el portal Aragón musical. Ahí escuchamos a Gen que es un grupo que nos mola.
Eva: hay sellos nuevos que se han atrevido a editar a Cuti y a Connie Corleone.
Juan: si se llama……discoslocos. A mi me suele llegar información de lo que hacen a través de internet.


Eva & Juan: la verdad es que todas estas iniciativas se merecen mucho mas apoyo de los medios y de las instituciones. Nos gusta mucho la música de Joaquin Pardinilla, grandísimo guitarrista que hizo un disco bestial llamado Mascún.

Juan: como rock destacaría Staff, el grupo de David Colás, un excelente guitarrista; igual que José Luis Arrazola.
Eva: En nuestra tierra hay mucho talento. Deberíamos ser los propios aragoneses los que empezásemos a creer en él.

 

 

OLGA Y LOS MINISTRILES Y SU 'ZIMBREA'

OLGA Y LOS MINISTRILES Y SU 'ZIMBREA'

OLGA Y LOS MINISTRILES EN ZARAGOZA

 

El grupo oscense presentó su disco ‘Zimbrea’ en el Centro Cívico Estación del Norte de Zaragoza.

 

El grupo oscense OLGA y los MINISTRILES actuó el pasado viernes en el Sala de Conciertos del Centro Cívico Estación del Norte de Zaragoza. El grupo interpretó las canciones de su disco ‘Zimbrea’ ante una sala completa de público que aplaudió efusivamente sus canciones. Ante la insistencia del público, Olga y los Ministriles volvió a escena e interpretó varias canciones de lo que será su segundo disco.  El momento más emotivo del concierto fue cuando se interpretó la ‘Albada’ del recientemente fallecido José Antonio Labordeta, que el grupo quiso interpretar en homenaje a su figura y con la que el público se emocionó dando una gran ovación.  Fue un concierto memorable, como los que ha ido ofreciendo este grupo desde su fundación, hace poco más de un año.

 

*Esta información es del grupo oscense, que también presentó su disco en 'Borradores'.

 

'HECHIZO': UN GRAN HOMENAJE

 

Las canciones de Bunbury y Héroes del Silencio cantadas por artistas de los dos lados del Atlántico.
Andrés Calamaro, Aterciopelados, Zoé, Phil Manzanera, Pereza, Bebe, Macaco, Jaime Urrutia, Shinoflow, Catupecu Machu, Quique González, Danza Invisible, Adanowsky, Sober, Ariel Rot, Ximena Sariñana, Iván Ferreiro, Saúl Hernández, San Pascualito Rey, Depedro, Raphael, Loquillo, son algunos de los más de 20 artistas que están en el homenaje.
Grandes artistas rinden tributo a Bunbury y a Héroes del Silencio recreando sus canciones en Hechizo, un disco espectacular.

Tanto Héroes del Silencio como Bunbury (o Bunbury y Héroes del Silencio, como prefieran) se lo merecían. Después de haber marcado pautas fundamentales del rock en castellano desde 1988 con canciones y discos que han superado la barrera del tiempo, era hora de que los mejores artistas latinos rindiesen su particular tributo a quienes, por méritos propios, han escrito su nombre en la historia de la música. Este homenaje se refleja en Hechizo, un álbum en el que más de 20 grandísimos artistas de seis países hacen su propia versión, su particular lectura de otras tantas canciones de Bunbury y Héroes del Silencio.

Hechizo no es un disco de dúos. En el álbum, los artistas hacen sus particulares versiones de estos temas, los recrean y los hacen suyos. Entre estos más de 20 artistas que han grabado Hechizo están Adanowski, Andrés Calamaro, Ariel Rot, Aterciopelados, Bebe, Jaime Urrutia, Quique González, Loquillo, Pereza, Zoe, etc.


Es el homenaje de grandes artistas del rock y el pop Bunbury y a Héroes del Silencio a través de sus canciones, con la creación imaginativa como premisa. Un álbum único que, por sus características y los artistas que participan, se convierte en un acontecimiento único, en uno de los discos que marcarán 2010.

*Nota de Zona de Compras / Zona de Obras.

I CICLO DE ÓPERA Y PODER

 

Ciclo de Conferencias "Ópera y Poder".



La Asociación Aragonesa de la Ópera Miguel Fleta, con la colaboración de Ibercaja, y dentro de sus actividades de fomento de la actividad lírica en Aragón, ha organizado un ciclo de conferencias sobre el tema "Ópera y Poder". Las conferencias tendrán lugar en el Museo Ibercaja Camón Aznar los próximos 20 y 29 de octubre y 5 y 10 de noviembre, siempre a las 19:00 horas.



El programa detallado es el siguiente:



- 20 de octubre:
Verdi y el poder político: el caso de Simon Boccanegra.
Alejandro Martínez (Universidad de Zaragoza)

- 29 de octubre:
El rol del gobernante en la ópera alemana, de Mozart a Korngold.
Javier García-Lomas (Universidad de Sevilla)



- 5 de noviembre:
Poder y religión en la ópera francesa.
José María Miranda (Universidad de Santiago)

- 10 de noviembre:
La ópera de Shostakovich en el contexto del estalinismo.
Juan Manuel Aragüés (Universidad de Zaragoza)



La Asociación Aragonesa de la Ópera Miguel Fleta es una organización sin ánimo de lucro que cuenta, aparte de las aportaciones de los socios, con una subvención del Gobierno de Aragón. Su objetivo es el fomento de la actividad lírica en Aragón.


FESTIVAL ' A CÁNTAROS'

Ciclo A Cántaros en su 1ª edición 2010

Por Toño BERZAL

 

Quique González, uno de mis cantautores favoritos de ahora.

Estamos trabajando en el que será el Primer Festival de Canción de Autor “A CÁNTAROS”, hoy por hoy el único dedicado íntegramente a este tipo de música en nuestra Comunidad.

   

El Festival comenzará con la actuación de QUIQUE GONZÁLEZ en el Teatro Principal de Zaragoza el día 09 de noviembre. Presenta su nuevo trabajo titulado DAIQUIRI BLUES.

Paco Ibáñez, el sobrio cantante de los poetas.


Para clausurar el Festival, está prevista la actuación en el mismo recinto el día 30 de Noviembre, del legendario PACO IBÁÑEZ, considerado por muchos, el primer cantautor español.

Entre esas dos fechas, estamos elaborando un programa (consultar Agenda en permanente actualización) para desarrollar en otras salas, teatros, centros cívicos, pequeños bares de actuaciones, etc., no sólo de Zaragoza Capital, sino también del resto de Aragón.

 

La idea es aunar bajo un mismo programa, todo lo que tenga que ver con la Canción de Autor en Aragón durante el mes de Noviembre.

 

Arturo Hortas, un joven cantautor solidario de Aragón.

-Se puede ver y seguir el desarrollo del programa en

http://www.acantaros.com

EDU BARBERO: POESÍA VISUAL PARA JOSÉ ANTONIO LABORDETA

EDU BARBERO: POESÍA VISUAL PARA JOSÉ ANTONIO LABORDETA

 

Recibo una carta, más allá de la medianoche, de Edu Barbero, donde nos anuncia lo siguiente:

 

Andamos haciendo un homenaje con poesía visual a Labordeta aquí:

http://boek861.blog.com.es/2010/09/21/a-jose-antonio-labordeta-uno-de-los-nuestros-9430477/

Pueden mandar trabajos todos aquellos que lo deseen a equipovisual@gmail.com

Larga vida a Labordeta

UN ABRAZO

 

*Esta obra es de Eduardo Ugarte. Hay muchas más obras, canciones y poemas. Es muy sugerente. Un hermoso detalle, sin duda.