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Antón Castro

Temas aragoneses

25 AÑOS DE CULTURA DEL JILOCA

25 AÑOS DE CULTURA DEL JILOCA

En la edición digital de Heraldo de Aragón puede leerse una nota sobre los 25 años del Centro de Estudios del Jiloca, de la revista 'Xiloca' y del trabajo en equipo, multidisciplinar, que han realizado en todo este tiempo.

http://www.heraldo.es/noticias/cultura/2013/04/28/xiloca_cumple_anos_232166_308.html

 

‘Xiloca’ cumple 25 años

 

El Centro del Estudios del Jiloca conmemora su primer cuarto de siglo con un nuevo número de la revista y un acto en Calamocha

 

Antón CASTRO

El tres de octubre de 1987 se reunieron 38 personas y pusieron en marcha el Centro de Estudios del Jiloca (CEJ), cuyo objetivo era difundir “la cultura y la ciencia” de la comarca. Desde entonces no han parado. Crearon de inmediato la revista ‘Xiloca’, que ya lleva 41 números, sus ‘Cuadernos etnológicos’, y bajo el liderazgo de José María de Jaime, Tomás Guitarte, Ángel Artal y el desaparecido Ángel Alcañiz (“le debemos mucho y lo añoramos”, dijo José María Carreras, actual presidente del CEJ, en recuerdo de quien fue secretario que “iba haciendo socios de casa en casa”), a lo largo de este cuarto de siglo, el Centro ha publicado 130 libros de papel, ha realizado más de 200 exposiciones y un número semejante de conferencias. Posee en su sede una colección de 8.000 fotos antiguas y más de 70.000 recientes, y cuenta con una biblioteca de más de 3.000 libros, que incluye filmoteca y fototeca. Y dispone de una web, http://www.xiloca.com, de la que “nos sentimos muy orgullosos”.

Además, el CEJ ha realizado ocho guías y ha elaborado más de un centenar de publicaciones digitales. Esta ingente actividad de un cuarto de siglo se presentaba el pasado sábado en el Teatro Auditorio de Calamocha, ante la Consejera de Educación, Cultura y Deporte y el diputado y expresidente de Aragón Santiago Lanzuela, y numeroso público. La periodista Montse Alcañiz, directora del programa ‘Por amor al arte’ de Aragón Televisión, condujo la efemérides y Plácido Díez, responsable de contenidos de Radio Zaragoza-Cadena Ser, hizo un elogio de la cultura local, “que está en riesgo”, destacó la labor de ejemplar de tantos maestros e investigadores, dijo que ‘Xiloca’ era una exaltación del empeño cultural de hombres generosos y recordó que en lo pequeño está la esencia de la democracia. Al final, a modo de cierre, tras recordar que esperaba ‘Xiloca’ con la ilusión de un niño y que el CEJ era una demostración de que los del sur “sabemos trabajar en equipo”, aludió a la portada y contraportada de Jorge Gay, que encarnan la libertad y los sueños y que son “el espíritu del Centro de Estudios del Jiloca”.

Tras las palabras del presidente José María Carreras, se proyectó un vídeo donde hablaron la mayor parte de los miembros del CEJ y hubo otras aportaciones de especialistas de la historia de Aragón como Eloy Fernández Clemente, José Manuel Latorre, José Antonio Adell o Celedonio García. Y ahí se vio claramente en cuantos frentes ha trabajado el Centro: la historia, la literatura, el arte, la ecología y el patrimonio histórico y monumental. Desde hace años, se recordó que el CEJ mantiene un concurso de relatos ‘Miguel Artigas’ y un certamen de artes plásticas, ‘José Lapayese Bruna’: algunas de las obras ganadoras adornaban el escenario.

Joaquín Campo, coordinador de la revista, glosó los contenidos de la última publicación, centrada en diversos asuntos: los ‘Despoblados y pardinas medievales en la Comarca del Jilolca’ (Mercedes Rubio), ‘La represión franquista en Villarquemado (1936-1942)’ (Serafín Aldecoa), ‘La casa solariega de los Angulo de Calamocha’ (Emilio Benedicto); en el capítulo de nombres propios se habla del arquitecto Fernando García Mercadal (Alberto Sánchez Sánchez), de Gisbert en su paso por el Jiloca (Fabián Mañas y Francisco Martín), y de Juan Antonio Hernández (José María de Jaime). Entre otros temas, en literatura, Fermín Ezpeleta aborda la ‘Literatura satírica en el magisterio turolense’ y Ángel Artal Burriel glosa ‘Una guía práctica del azafrán de Gregorio Anechina’. A la vez el CEJ acaba de publicar un libro delicioso, lleno de datos: ‘Calamocha en la prensa nacional (1794-1955). Noticias, sucesos y guerras’ de José María de Jaime Lorén, donde destaca, entre otros muchos temas, el descarrilamiento del tren en Luco con la pérdida de veinte vidas.

La consejera Dolores Serrat clausuró el acto: dijo que no había preparado ningún discurso oficial para una “tarde de recuerdos, reflexiones y sentimientos”, y centró su intervención en tres sustantivos: agradecimiento, por haber sido invitada; felicitación, por el “trabajo continuado durante un cuarto de siglo”, y ánimos para seguir. Eso sí, recordó que “las ilusiones de las demandas” chocan con “los recursos limitados” de la Administración.

ADIÓS A CARMEN PENA ANDREU

ADIÓS A CARMEN PENA ANDREU

ADIÓS A UNA MUJER ADMIRABLE,

A UNA GRAN COCINERA: CARMEN PENA ANDREU

Anoche durante el sueño falleció en Barbastro, en su casa, la madre de José María Gómez, Cuchi: Carmen Pena Andreu, viuda de Manuel Gómez, el emprendedor de la ferretería Gómez y el hombre que ponía los resultados del Tour y de otras carreras de ciclismo en la puerta de su establecimiento. Carmen murió a los 88 años. Llevaba algún tiempo enferma: había estado ingresada hacía poco en el hospital de San Jorge de Huesca pero remontó. Y ayer tomó la senda del adiós. Estuve en su casa hace dos o tres años, en su casa con piscina y con vistas hacia Barbastro. Era una mujer encantadora y hacendosa, capaz de organizar el mundo. Lo seguía haciendo a su modo, con la misma determinación, cuando había rebasado los ochenta. Era una gran cocinera: su máxima felicidad era cocinar para sus tres hijos (José Manuel, José María y José Enrique, y para su marido, que había fallecido hace algunos años, y fue un tiempo alcalde de Barbastro. ¡Cuánta vida, cuántos recuerdos, cuántas sensaciones! Un abrazo infinito para Cuchi y sus familiares. Hubo muchos amigosy familiares en el entierro: por allí andaban Javier Barreiro, Luis Alegre, Alfredo Domper, Manuel Vilas, Joaquín Coll, Mariano Gistaín (que emoción: los padres de Cuchi descansarán para siempre muy cerca de los de Mariano: Mariano y Josefina), Gonzalo y Ricardo Gómez. La lista sería infinita: Carmen Pena Andreu era querida por los suyos, por los barbastrenses, aunque ella había nacido en Graus, por el propio sacerdote, que recordó la amistad y las tertulias de antaño. La catedral estaba espléndida con su retablo de Damián Forment.

 

*Este mujer no es Carmen Pena Andreu. Es un retrato de F. W. Guerin.

ADIÓS A ANGELINES VILLACAMPA

ADIÓS A ANGELINES VILLACAMPA

El poeta Antonio Pérez Morte me ha enviado esta elegía dedicado a Angelines Villacampa, de la que me hablaba a menudo Eduardo de la Cruz, que ha rodado un documental sobre ‘La lluvia amarilla’. Hace poco Angelines había aparecido en Aragón TV. Había sido profesora de francés y se retiró a Susín para vivir con la naturaleza y arreglar, poco a poco, con su inmensa voluntad, los caminos de acceso a Susín y sus diversos parajes. Han sido mucho los que la han conocido y la han querido. Tomo esta foto del facebook de Manuel Lorenzo.

 

 

 

 

ROBLE FRÁGIL (Para Angelines Villacampa)

Para Óscar y Rafa

Necesito un refrán de aquellos
que sabías de memoria,
o de aquellos otros que dejábamos a medias,
a capricho de la memoria y la intención.
Lo necesito urgentemente para aliviar este dolor
que me atenaza y que todavía arrecia.

Hablar contigo, al lado del fuego,
de todas esas cosas importantes
que no pueden comprarse
y que tú encontraste muy cerca de aquí,
en Susín, en Sobrepuerto,
muy cerca del cielo.

Porque para vivir basta la vida,
el calor de la amistad y cuatro astillas
dos gatos, un perro,
un libro, el sol, un prado, la era,
las montañas, el cielo lleno de estrellas,
una noche de tormenta…

Necesito un refrán de aquellos.
¿El de febrerillo el loco?
Loco sí, pero no tonto:
Nos hizo un siete del calendario al alma
y te llevó, dejándonos, de nuevo,
el imborrable dolor
de los duros versos de Juan Luis Panero:
Vivir es ver morir.

Repienso:
Morir es ver morir cuando quien se va
se lleva dentro de sí, parte de ti
en una filosofía de vida basada sólo en la vida
-interior y exterior- : en el amor y en el respeto.

Antonio PÉREZ MORTE

IGUARBE, L. SALESAS Y EL SALTERIO

IGUARBE, L. SALESAS Y EL SALTERIO

 

[José Ignacio Iguarbe es fotógrafo. Un día, durante un viaje al Altoaragón, conoció a Luis Salesa, que acababa de reconstruir un salterio. Le hizo un amplio reportaje: las fotos, con este texto, han merecido el segundo premio de fotografía etnográfica convocado por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, dotado con 2.000 euros. Aquí está una foto y el texto de José Ignacio.]

 

EL SALTERIO. MÁGICO SONIDO DEL ALTO ARAGÓN

Por José Ignacio Iguarbe

Cada vez es mas habitual en el Pirineo Aragonés, escuchar el  mágico sonido del Salterio acompañando al Chiflo, antiquísimo instrumento que solo podíamos contemplar en el Museo Diocesano de Jaca. Este instrumento  procede de la Cofradía de Santa Orosia.  El otro de los salterios existentes se encuentra en la localidad de Yebra de Basa, su propietario es un particular, el instrumento no se usa debido a su antigüedad.

Luis Salesa es una persona muy implicada tanto en la recuperación de instrumentos como en las más puras tradiciones musicales de esta Zona del Alto Aragón. A Luis debemos la recuperación de este antiquísimo instrumento del que ya hay referencia en uno de los capiteles de la Catedral de Jaca,  este capitel románico, estuvo ubicado en la puerta sur  de la catedral y se le conoce como ‘Los instrumentos del Rey David’, en la actualidad se expone  el Museo Diocesano de Jaca.

Sin ejemplares de salterio, ni artesanos que lo fabricasen, dejo de oírse ese sonido mágico, que durante siglos acompaño los grandes y solemnes momentos de esta zona de La Jacetania. Luis Salesa solicitó al Museo Diocesano de Jaca, le permitiesen estudiar e incluso radiografiar el único salterio que existía, para poder reproducirlo, para ello se hicieron planos se comprobaron los diferentes tipos de madera que lo componen, recurrió a la memoria de los mas mayores para obtener  todo tipo de información que le permitiera que el Salterio en forma y sonido fuera igual al de antaño. El mayor merito de este luthier, sin lugar a dudas es su gran pasión por lo auténticamente tradicional.

El Sonido de los nuevos Salterios acompañando al Chiflo siguen emocionando a los Jacetanos, como lo hicieran hace siglos, en la procesión de Santa Orosia, cada 25 de junio por la calles de Jaca, dando ritmo a palos y castañuelas, consiguiendo que el corazón de este pueblo altoaragonés lata al unísono.

El salterio, confeccionado con diferentes maderas, tiene forma trapezoidal y simétrica con entrantes curvilíneos en los laterales. La parte trasera y la delantera son planas. En la delantera observamos dos orificios circulares más o menos decorados que permiten la resonancia. Seis cuerdas de tripa de algún animal, que se tensan y afinan con otras tantas clavijas situadas en la parte superior del instrumento, dos piezas semicilíndricas macizas sirven de protección a los clavijeros, encima de cada cuerda se coloca una grapa clavada al puente superior. Para estas decoraciones Luís, hace uso de dibujos con formas geométricas inspirados en la más pura tradición, o relieves tomados de la naturaleza con formas vegetales.

La forma en que se hace sonar el salterio en el Alto Aragón es sujetándolo al cuerpo entre el antebrazo y el costado mediante una o dos correas de cuero sujetas a la parte trasera del instrumento, quedando la mano derecha libre para tocar el chiflo, y con la izquierda se golpean la cuerdas del salterio con un batiente fino de unos 40 centímetros de largo.

Los diferentes estudiosos musicales no se ponen de acuerdo a la hora de clasificar este instrumento. Unos lo catalogan como instrumento de percusión mientras que otros creen que por sus orígenes podría considerarse dentro de la familia de los instrumentos de cuerda, ya que posee afinación y la posibilidad de cambio de tonalidad. Existen otros instrumentos de la misma familia que se hacen sonar de forma melódica, tocados con un arco o con pequeñas baquetas golpeando las cuerdas como un xilófono.

Luis Salesa consiguió  recuperar el Salterio y al artesano,  ambos ya extinguidos.

ACERCA DEL PREMIO DE NOVELA HISTÓRICA CIUDAD DE ZARAGOZA

Recibo esta nota de la Plataforma +Cultura. Aragón Comunidad Cultural, donde se pide la supresión, "por el momento", del Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza para 2013, cuyo coste ronda los 45-50.000 euros, ante otras necesidades de la ciudad.]

  

NOTA DE PRENSA DE LA PLATAFORMA + CULTURA

30 de diciembre de 2012

1.+Cultura y los colectivos profesionales de la Cultura piden al Ayuntamiento de Zaragoza que no convoque de momento el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza para 2013 y reorganice las subvenciones al sector de la creatividad  literaria de modo que también se recuperen los soportes de ayuda a la creación de relatos, poesía y otros que dejaron de convocarse en pasadas ediciones.

2.+Cultura reclama un diálogo abierto y permanente para reestructurar toda la política de subvenciones culturales de manera más racional y en consenso con los propios sectores en el marco de un autentico Consejo de las Artes y Cultura en Zaragoza.
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+Cultura solicita al Ayuntamiento de Zaragoza que no convoque de momento el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza para 2013 tal y como lo venía haciendo (seguramente la convocatoria saldrá en los próximos días, el año pasado se hizo el día 4 de Enero)  y antes reorganice las subvenciones al sector de la creatividad  literaria de modo que también se recuperen los soportes de ayuda a la creación de relatos, poesía y otros que dejaron de convocarse en pasadas ediciones y que tenían una mayor incidencia y participación. Es necesario que el Ayuntamiento reestructure con urgencia toda la política de subvenciones culturales de manera más racional y en consenso con los propios sectores en el marco de un autentico Consejo de las Artes y Cultura en Zaragoza.

El Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza se convoca para obras ya publicadas durante el año anterior. Su dotación (hasta el año 2012) era de 30.000 €, que se reparte al 50% entre editorial y autor. Por estadística, suele recaer en grandes grupos editoriales; es decir no se ayuda a editoriales que realmente puedan necesitar este apoyo tanto económico como de promoción. Por otro lado,  trata de un premio que ha ido sufriendo un paulatino desprestigio, porque en unos años se ha pasado de casi 50 novelas presentadas a poco más de veinte.  También se concede un premio de honor. El último escritor al que se concedió este premio de honor - Arturo Pérez Reverte- incluso excusó su asistencia a la ceremonia de entrega.

Además al importe del premio hay que añadir los cuantiosos gastos que su convocatoria conlleva. La actuación de cada miembro del jurado supone una compensación media de unos 1.500 €. El número de integrantes del jurado suele ser de siete u ocho personas. Algunas de ellas se desplazan desde diversos lugares del territorio nacional. Por lo que, como es natural, debe sumarse los gastos de viajes y alojamientos, tanto para asistir a la deliberación del jurado, como para asistir a la ceremonia de entrega y celebración posterior, a las que evidentemente se hallan invitados. También hay que contar entre los gastos los que suponen esta ceremonia y festejo.  En fin, estamos hablando de un premio que fácilmente supone un gasto de entre  45.000  y 50.000 €  aproximadamente. 

Frente a todo esto, hay que destacar que las bibliotecas municipales contarán con un presupuesto "cero" para la compra de libros.  O que  el Ayuntamiento de Zaragoza adeuda el importe de los convenios suscritos en los últimos años con asociaciones y entidades que trabajan en el fomento de la lectura y la difusión de la literatura y de los autores aragoneses; actuaciones que se llevan a cabo en coordinación con dicho Ayuntamiento y en centros municipales, como bibliotecas o centros cívicos de la ciudad.

En estos tiempos de acentuada crisis económica, recortes generalizados y supresión de ayudas y subvenciones a programas culturales de base, a asociaciones, editoriales, etc. este premio así configurado parece un disparate. Un premio que ni a corto ni a largo plazo está trayendo a la ciudad los supuestos beneficios que se auguraron en los primeros tiempos de su celebración y cuya permanencia, en estos momentos, no parece en absoluto tan precisa como el mantenimiento de otras actividades que puedan beneficiar al mayor número posible de ciudadanos de Zaragoza.


Info en http://mascultura.org/web/?p=3310


+CULTURA.
Aragón Comunidad Cultural
http://mascultura.org

*Este cuadro de un atardecer de verano es de Winslow Homer. 

PREMIO PARA LOS PORTADORES

Recibo este mensaje detallista de un librero eterno:

“Soy Paco Pons, el librero jubilado, que se alegra muchísimo de los éxitos de sus amigos y colegas. Me acabo de enterar de que les han concedido el PREMIO LIBRERÍA CULTURAL 2012 a nuestros comunes amigos Eva Cosculluela & Félix González de LOS PORTADORES DE SUEÑOS. Es un premio que concede CEGAL cada año y que se establece a nivel nacional, por la labor de promoción de la cultura, a través de la librería.

 

Puedes obtener mayores detalles en la web de CEGAL, que es la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías. ¿Sabes que es la tercera librería aragonesa que recibe este premio en los últimos años?. Primero fue CALAMO, hace ya unos cuantos años, luego fue la LIBRERÍA ANONIMA (Huesca) y ahora es LOS PORTADORES DE SUEÑOS”. Ahí está Paco Pons, genio y figura, atención y generosidad. El Pequeño Teatro de los Libros, de Carolina y Ciro, llegó a la final.

 

ELOY FDEZ.: UN PRIMERA CLASE

[Luis Alegre, en su página de contraportada del suplemento dominical de Heraldo, publica hoy este retrato de su gran amigo y maestro Eloy Fernández Clemente.]

Eloy Fernández: Cortesía del CELAN.

 

ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE ES UN INTELECTUAL DECISIVO DE LA HISTORIA DE ARAGÓN. A PUNTO DE CUMPLIR 70 AÑOS HA DADO SU ÚLTIMA CLASE COMO PROFESOR UNIVERSITARIO.

 

Un primera clase

 

Por Luis ALEGRE

 

Lunes 19 de noviembre. Cuatro de la tarde. Aula 21 de la Facultad de Economía y Empresa de Zaragoza. Después de casi 40 años como profesor en la facultad, el catedrático Eloy Fernández Clemente va a impartir su última clase. Un grupo de amigos, por sorpresa, entramos en el aula antes de que lo haga él. Nos sentamos en las últimas filas y, cuando llega, rompemos a aplaudir. Eloy se azora un poco pero procura hacer como si nada. Se sienta y habla de la Revolución Rusa. Mi memoria me devuelve al curso 80-81, en esta misma facultad, cuando yo empezaba la carrera y Eloy y Carlos Forcadell eran mis profesores de Historia Económica.

 

Eloy es uno de los seres cruciales de mi vida. Con los años se comprende hasta qué punto resultan determinantes esas primeras personas que te abren la cabeza y te la llenan de todo tipo de cosas. Fue una suerte encontrarme con Eloy cuando yo era un jovencito con pelo y él ya había revolucionado la manera de entender Aragón. Manolo Rotellar fue el motor de nuestra amistad de un modo inesperado: la primera vez que Eloy charlamos de tú a tú fue yendo al hospital para visitar a Manolo, convaleciente del tumor cerebral que acabó con él. Era el otoño de 1983. Yo tenía 22 años y él 41. Eloy me leía en “El Bejorro”, la revista underground de la facultad liderada por Perico Arrojo, y me ofreció escribir en “Andalán”, una publicación mítica que había contribuido a disparar la autoestima intelectual, histórica, social, cultural y política de Aragón. Eloy había fundado “Andalán” en 1972, la había dirigido en su primera época y ahora la volvía a dirigir en sus últimos días.

 

Los años que pasé en “Andalán” fueron de oro: me empapé de periodismo, de Aragón, de peloteras interminables, de Casa Emilio, de risas locas y de amigos para siempre. Eloy me tuteló con un cariño inolvidable. Cogía mis artículos escritos a boli, iba frase por frase y me detallaba cómo podía hacerlas más digeribles. En el bar de la facultad, con Mariano Gistaín, teníamos unas comidas delirantes, en las que Jacqueline Bisset, Dominique Sanda, Ana Belén, Charo López y los chistes de Eloy protagonizaban muchas de nuestras sobremesas. Luego, Eloy me dejaba dormir la siesta en su despacho, mientras Joaquín Costa y Carlos Marx me miraban desde las fotos colgadas en la pared. Como agradecimiento, años después, animé a Eloy para que cogiera su coche y me acompañara a buscar a Charo López a la estación del Portillo, un día que vino a la facultad a participar en un coloquio. Y otro día de 2001 le telefoneé desde Las Palmas solo para contarle que estaba charlando con Jacqueline Bisset, en una comida homenaje del Festival de Cine. Eloy debió pensar que yo andaba algo bebido y que le estaba vacilando. Lo primero era verdad pero lo segundo no.

 

En Lechago creamos hace unos años el Premio “El Pairón” para distinguir a personalidades aragonesas de las que nos sintiéramos muy orgullosos. Lo inauguramos en 2009 con José Antonio Labordeta y en 2012 se lo hemos concedido a Eloy, aunque en Zaragoza y a deshoras: en agosto, cuando entregamos el premio en Lechago, Eloy suele estar en Cariño, el pueblo de Marisa Santiago, la mujer de su vida. Labordeta fue uno de los grandes fans de Eloy, al tiempo que uno de sus mayores ídolos. Labordeta sostenía que Eloy era un visionario y “el inventor de todo”. El Abuelo insistía en que, entre otras cosas, Eloy era el inventor de Labordeta. Cuando coincidieron en el Teruel de los 60, Eloy contagió a José Antonio su amor hacia ese Aragón redescubierto por él y le provocó para componer una canción dedicada a nuestra tierra que fuera “una especie de himno sin ser un himno”. Ese fue el origen del “polvo, niebla, viento y sol”. Eloy resultó definitivo para que un ácrata tan escéptico como José Antonio se convirtiera en la referencia más llamativa de las esencias aragonesas. En el libro “Querido Labordeta” Joaquín Carbonell –alumno de Eloy y de José Antonio en aquel Teruel- documenta con precisión la influencia de Eloy en la creación de la leyenda de Labordeta. Eloy es la gran estrella del índice onomástico de ese libro.

 

Eloy es un intelectual muy sobresaliente del Aragón de las últimas décadas. Pero, para ser un intelectual, ni te mira por encima del hombro ni te hace sentir un imbécil solo porque ignores lo que él sabe. Su delicadeza, su obsesión por quedar bien y su extrema bondad son una redundancia cuando se habla de él. Eloy es el único que, con cierta frecuencia, aún me escribe cartas a mano. Siempre se despide con estas dos palabras: “Abrazos crujientes”.

 

Para Eloy, este 2012, el año de su última clase, ha sido muy prolífico en números redondos: los 50 años de su debut como maestro interino en una escuela del Arrabal, los 40 del nacimiento de “Andalán”, los 35 del libro “Aragón, nuestra tierra” que coordinó con Guillermo Fatás, los 35 de su candidatura por el PSA en las elecciones generales del 77, los 30 de la primera edición de la Gran Enciclopedia Aragonesa dirigida por él, los 25 del cierre de “Andalán”, los 20 de su plaza de catedrático, los 15 de su nombramiento como hijo adoptivo de Zaragoza, los 15 de su monumental “Gente de orden” y los cinco del final de la colección de libros Biblioteca Aragonesa de Cultura que él empujó. Y, ya puestos, el primer aniversario de la primera entrega de sus memorias (“El recuerdo que somos”) y el segundo de su designación como hijo predilecto de Andorra y de la publicación de dos libros homenaje, “EFC, Aragón de todas formas”, de Josefina Lerma y Javier Alquézar, y “EFC, el tiempo y la historia”, el volumen colectivo que Pedro Rújula coordinó sobre su figura sin fin. A Eloy, como a Zurita, se le seguirá celebrando dentro de 500 años. Y, sin ir más lejos, este próximo jueves 13, Santa Lucía, Eloy cumple 70, a punto de dar, de forma inadvertida, alguna primera clase de clase. Y de decencia intelectual y moral. Felicidades, maestro.

 

LA ZARAGOZA QUE DESAPARECIÓ

LA ZARAGOZA QUE DESAPARECIÓ

LA ZARAGOZA DESAPARECIDA

[marisa Soler y Joaquín Merchán me envían el dossier y algunas fotos de la exposición, en el Centro de Historias, 'Zaragoza desaparecida'.] 

Organiza: Sociedad Municipal Zaragoza Cultural

Comisariado: Trazacultura.es (María Uriol y Sergio Artiaga)

Producción: Centro de Historias

Diseño gráfico: Víctor Gomollón

Montaje: Brigadas municipales de arquitectura

Seguro: AON–Gil y Carvajal

Colaboradores: Rafael Castillejo, Mª José Moreno, Juan Martín,

Jesús Gimeno, Agustín Muñoz y Amparo Martínez

Centro de Historias de Zaragoza

Plaza de San Agustín, 2

50002 Zaragoza

www.zaragoza.es

 

Horario:

De martes a sábados de 10 a 14 h y de 17 a 21 h

Domingos y festivos de 10 a 14 h

CONTACTO para mayor información y entrevistas:

Centro de Historias de Zaragoza

Tel: 976 721 885

Comisariado: Trazacultura (Sergio Artiaga)

 

Esta exposición, producida por el Centro de Historias de Zaragoza, pretende recuperar los lugares desaparecidos relacionados con el ocio en la ciudad entre la sociedad de posguerra y la sociedad expectante de la llegada de la democracia. Gracias a una intensa labor de documentación y búsqueda de materiales, además del apoyo prestado por una larga nómina de colaboradores y personas vinculadas al ocio de estas décadas en Zaragoza se va a poder mostrar un mosaico de recuerdos que permitan reconstruir la memoria sentimental del pasado inmediato de la ciudad y su gente.

Durante el siglo pasado la ciudad y sus ciudadanos cambiaron de forma radical en su forma de ser, de estar y de hacer; ocupando su tiempo en actividades y lugares de los cuales hoy sólo quedan recuerdos. Unos recuerdos que no son tan lejanos, que muchos zaragozanos tienen en mente, y que volverán a recordar a través de las paredes de esta muestra. Pero, además, se mostrará una ciudad desaparecida, nueva para varias generaciones de zaragozanos que permitirá crear un diálogo entre ambas.

 

BLOQUES TEMÁTICOS DE LA EXPOSICIÓN

Aquella Zaragoza

Antes de que las paredes de la exposición pasen a evocar los lugares del ocio desaparecidos de la ciudad, de un solo vistazo, se presenta cómo es la Zaragoza de la que se está hablando. Una ciudad que se va a modernizar en estas décadas, que va a crecer con nuevos paseos expandiéndose más allá de los límites que había tenido durante siglos y que incluso se va a atrever a cruzar la otra orilla del Ebro, para dar cobijo a sus ciudadanos, creando el barrio conocido como el Actur. Para llegar al centro, donde se concentraban los lugares de ocio, desde los barrios y viceversa los zaragozanos pagaban gustosamente el billete del tranvía, del trolebús, del autobús o, si había prisas, se cogía un taxi o uno de subía a lomos de las modernas Vespas.

 

 

En Zaragoza también había playa

Todos los zaragozanos saben que el verano en la ciudad, a veces, es imposible y que tierra adentro se sueña con la playa. Para solucionar esta situación ha estado ahí el Ebro —la mayor calle de la ciudad— cuyas orillas y cuyo cauce han sido durante años lugar predilecto de entretenimiento de la ciudad. Todo empezó en 1928 con la construcción del conocido popularmente como Balneario del Ebro. Un simpático pabellón de madera, pintado en blanco y azul, ante cuyo arenal se desplegaban los bañistas, al igual que en otros puntos del río como eran la Playa de los Ángeles y la Playa de las Hojalatas.

En 1965 estos entrañables Baños fueron derribados. ¿Los culpables? Los tiempos modernos, los modos nuevos y los gustos nuevos, es decir, el Club Náutico, las primeras piscinas y el Club Helios. Éste último, un lugar pionero en ofrecer a la ciudad pistas de frontón, de tenis, de baloncesto e, incluso, pistas de bolos, antes de la llegada de los americanos.

Su piscina se abarrotaba año tras año y sus actividades se trasladaban a las aguas del Ebro. La diversión unas veces tomaba forma de trampolines flotantes y otras veces eran las piragüas y los remos los que arañaban las aguas del río.

 

 

El Paseo de la Independencia: bares,

cafeterías y restaurantes

Este paseo era, y es, el ombligo de Zaragoza y el lugar que ha concentrado a lo largo del siglo XX los sitios de ocio de la ciudad: cines, teatros y, por supuesto, cafeterías y bares.

A mediados del siglo XX los cafés abiertos en el siglo XIX van a cerrar sus puertas para dar paso a otro tipo de hostelería. La vida moderna ya no se ve pasar desde una mesa sino que la gente se agolpará en las barras para tomarse un café Express mientras suena el murmullo de la música, la

radio o la recién llegada televisión. Para ilustrar estos lugares desaparecidos se han localizado fotografías, dibujos, vajillas, posavasos, menús o cerilleros de un buen número bares abiertos en estas fechas tales como el Café Salduba,

la Cervecería Abdón, el Café Alaska, Antiguos Espumosos, La Nueva Maravilla, La Maravilla, el Café Avenida, el restaurante Bienvenido, el Café París o Las Vegas, un local que supuso toda una revolución en 1955 en la ciudad por su espectacular decoración por parte de la empresa zaragozana Simón Loscertales Bona, lo que supuso que fuera bautizada como la mejor cafetería de España.

 

Las salas de fiesta: el embrujo de la noche zaragozana

Salir de noche, bailar, «alternar» no son cosas inventadas hoy. Si ahora en Zaragoza hay ambiente nocturno de jueves a sábado, hace cinco décadas era posible ir de sala en sala todos los días de la semana.

El color gris de otros aspectos de la sociedad era borrado por el colorido de las salas de fiesta que ofrecían espectáculos y atracciones en directo para todos los gustos: orquestas, cómicos, rockeros, vedettes, cuadros de baile o flamenco, artistas de primera fila y chicas en la barra con las que beber e intentar «algo más». También Zaragoza va a tener las mejores Salas de Fiestas del país, solo superadas por alguna de Madrid y Barcelona:

Cosmos, Rumbo, Pigalle, Venus, Capri, Cancela, Río Club, Corinto o Aída, la última sala de este tipo abierta en la ciudad, en 1975.

 

 

Los lugares desaparecidos

de la música

Estas décadas del siglo XX van a estar acompañadas por la banda sonora de una multitud de solistas y grupos de música —profesionales y aficionados— que surgían en la ciudad bajo la influencia de las estrellas nacionales e internacionales: The Beatles, Los Brincos, The Shadows, Adriano Celentano, etc. Más de cien grupos verán la luz estos años, y podrán actuar en casi otros tantos escenarios: salas de fiestas, el Jardín de Invierno del Parque Grande, las verbenas de los barrios como los de Montañana o Santa Isabel, los teatros e, incluso, en los cines. Y es que en cines como el Pax, Dux o el Madrid de las Delicias se celebraban las famosas matinales donde, los domingos por la mañana, la juventud acudía a animar a su grupo de música favorito y ver a los nuevos talentos.

 

Futbolines, billares y boleras

Muchos locales en el Coso, el Tubo, o la Calle San Miguel, ofrecían en Zaragoza tacos y bolas para jugar al billar de carambolas o francés, no al billar americano que es el que es habitual hoy en día. Aunque este otro tipo de billar se fue implantando en bares y pubs para que los americanos de la Base Aérea se sintiesen como en casa. «Culpa» también de los americanos es que Zaragoza sea una ciudad pionera en bowling.

Hasta cuatro boleras llegaron a funcionar en la ciudad en los años setenta.

La mejora: el Bowling Club de la Calle San Juan de la Cruz con dieciséis pistas abiertas.

 

Zaragoza: ciudad de cines

Zaragoza ha sido una ciudad liga - da al cine, desde sus orígenes. Si en la actualidad no llegan a diez los lugares donde disfrutar de una película, a mediados del siglo pasado habría más de cincuenta. Para ver las películas de estreno se debía ir al centro de la ciudad a las confortables y modernas instalaciones del cine Rex, Avenida, Coliseo o Actualidades, pero en cada barrio —Las Delicias, Oliver, Torrero, San José, etc.— había una sala donde ver películas de reestreno, una detrás de otra, mientras pasaban las horas de la tarde. En los años setenta, la expansión de la televisión hizo que muchos cines cerraran o acabaran siendo bingos por lo que esta sala de la exposición pretende descubrir y recordar mediante abundantes imágenes y curiosidades una larga lista de estos cines desaparecidos.

 

El cine de los cines

Tan importante como las salas de cine era la cartelera. Junto a fotografías de los cines desaparecidos se muestra una selección de carteles de películas que han sido fundamentales en las pantallas de la ciudad: desde la novedad de La Túnica Sagrada (1953) que fue la primera película proyectada en Cinemascope hasta el éxito de películas tan dispares como El Último Cuplé (1957) protagonizado por Sara Montiel o lo prohibido de El último tango en París (1972).

 

Los teatros

Los cines no eran los únicos escenarios para pasar una buena tarde o noche. La ciudad contaba con tres magníficos teatros, hoy ya desaparecidos: el Teatro Circo en la Calle San Miguel, el Teatro Argensola en el Paseo Independencia y el Teatro Fleta del cual aún se puede ver su «esqueleto» en la Avenida César Augusto, un verdadero icono de la arquitectura moderna en la ciudad.

Hoy en día un teatro es para obras de teatro, hace unas décadas un teatro acogía los espectáculos más variopintos que se pueda imaginar: circo, shows con fieras, revistas, zarzuelas, óperas, conciertos de música culta, festivales de música pop, proyecciones de cine, concursos de belleza, variedades, comedias, etc.

 

Fotografías de estos teatros y de los artistas que se pudieron ver desde sus butacas y antiguos affiches y programas de mano de sus actuaciones permitirán mostrar la intensa actividad de estos tres escenarios.

 

La eclosión del Teatro Independiente

En paralelo y mezclándose con el resto de programación teatral, Zaragoza va a ver como surgen con fuerza una generación de Grupos de Teatro Independiente que también tendrán ocasión de desplegar sus escenografías y fuerza dramática sobre los escenarios del Teatro Principal, del Teatro Argensola o de los aforos de los colegios de El Salvador y Marianistas o

el Casino Mercantil. Estos grupos aunarán el objetivo de divertir con sus montajes con la finalidad última de invitar a la reflexión, e incluso a la rebelión.

El Teatro Universitario de Zaragoza, uno de los más sobresaliente del país, marca el resurgimiento de una larga y heterogénea lista de agrupaciones: Teatro de Cámara (1963) —prolongado en el Teatro Estable—, Grupo 29 (1964), Teatro de Hoy (1965), Morfeo (1967), Teatro Club (1968), Tántalo (1969), Teatro Escuela, convertido luego en La Taguara (1970), Teatro

de La Ribera (1974), Mosca Teatro (1977), Talía (1979) o Tabanque-Imagen 3 (1980).

Todas ellas tenían en común la fuerza de voluntad de abrirse paso hacia la libertad creativa y la profesionalización de su trabajo en Zaragoza y Aragón; les diferenció casi todo lo demás.

 

El Plata

En 1943, en «el Tubo», el ombligo de Zaragoza, los oscenses hermanos Trallero abrieron un local que bautizaron como Bar Café Cantante Plata

que tras el paso de los años resistirá como el último café-cantante de Europa.

Espectáculos de lo más variopintos brillarán en su pequeño escenario hasta su primer cierre en 1992. Espectáculos que pretendían donar un rato de alegría a los espectadores, siempre con el acompañamiento musical del piano, la batería y el saxo. Sus artistas trabajaban en sesiones de noche, en sesiones de vermut en fiestas y también en la sesión del café pensada para que la gente de los pueblos que habían bajado a la capital pudieran gozar del espectáculo.

Para sentarse en sus sencillas mesas y sillas de formica no se pagaba entrada, el único importe era el de la consumición. Una vez que las luces se encendían empezaba un tira y afloja entre el público y los artistas: se les jaleaba, se les hacían comentarios jocosos a gritos y se les pedía determinados números a lo que los protagonistas del espectáculo contestaban con gracias, elegancia o grosería.

 

Un «Oasis» en la ciudad

Mientras en el resto de Europa los cafés cantantes, las variedades y el music-hall se iban desvaneciendo, en Zaragoza El Plata y El Oasis acompañaron a la ciudad en todas las décadas del siglo XX ofreciendo un heterogéneo panorama de actuaciones donde cabían la comedia, la música popular, el flamenco, la revista, el baile y el teatro, e incluso, aunque bajo el atento ojo de la censura, la sensualidad y el acercamiento a lo prohibido.

Este reducto de la Calle Boggiero fue bautizado como tal en 1942 tras un concurso convocado por Heraldo de Aragón aunque había abierto sus puertas muchos años antes, concretamente en 1909 como Royal Concert, nombre que se castellanizó en 1927 y que se cambió con La República y pasó a convertirse en Salón Variedades.

Su escenario se llenó de vida durante estas décadas gracias a su propietario Celestino Moreno, llamado por alguno «Catedrático de Estrellas». Celestino controlaba todo: desde los aspectos más burocráticos a las contrataciones y, por supuesto, el lado artístico del negocio llegando a hacer canciones, coreografías, carteles y decorados. La Historia de El Oasis y de Celestino Moreno, es la Historia del espectáculo español del siglo XX.