Blogia
Antón Castro

Temas aragoneses

LA ZARAGOZA QUE DESAPARECIÓ

LA ZARAGOZA QUE DESAPARECIÓ

LA ZARAGOZA DESAPARECIDA

[marisa Soler y Joaquín Merchán me envían el dossier y algunas fotos de la exposición, en el Centro de Historias, 'Zaragoza desaparecida'.] 

Organiza: Sociedad Municipal Zaragoza Cultural

Comisariado: Trazacultura.es (María Uriol y Sergio Artiaga)

Producción: Centro de Historias

Diseño gráfico: Víctor Gomollón

Montaje: Brigadas municipales de arquitectura

Seguro: AON–Gil y Carvajal

Colaboradores: Rafael Castillejo, Mª José Moreno, Juan Martín,

Jesús Gimeno, Agustín Muñoz y Amparo Martínez

Centro de Historias de Zaragoza

Plaza de San Agustín, 2

50002 Zaragoza

www.zaragoza.es

 

Horario:

De martes a sábados de 10 a 14 h y de 17 a 21 h

Domingos y festivos de 10 a 14 h

CONTACTO para mayor información y entrevistas:

Centro de Historias de Zaragoza

Tel: 976 721 885

Comisariado: Trazacultura (Sergio Artiaga)

 

Esta exposición, producida por el Centro de Historias de Zaragoza, pretende recuperar los lugares desaparecidos relacionados con el ocio en la ciudad entre la sociedad de posguerra y la sociedad expectante de la llegada de la democracia. Gracias a una intensa labor de documentación y búsqueda de materiales, además del apoyo prestado por una larga nómina de colaboradores y personas vinculadas al ocio de estas décadas en Zaragoza se va a poder mostrar un mosaico de recuerdos que permitan reconstruir la memoria sentimental del pasado inmediato de la ciudad y su gente.

Durante el siglo pasado la ciudad y sus ciudadanos cambiaron de forma radical en su forma de ser, de estar y de hacer; ocupando su tiempo en actividades y lugares de los cuales hoy sólo quedan recuerdos. Unos recuerdos que no son tan lejanos, que muchos zaragozanos tienen en mente, y que volverán a recordar a través de las paredes de esta muestra. Pero, además, se mostrará una ciudad desaparecida, nueva para varias generaciones de zaragozanos que permitirá crear un diálogo entre ambas.

 

BLOQUES TEMÁTICOS DE LA EXPOSICIÓN

Aquella Zaragoza

Antes de que las paredes de la exposición pasen a evocar los lugares del ocio desaparecidos de la ciudad, de un solo vistazo, se presenta cómo es la Zaragoza de la que se está hablando. Una ciudad que se va a modernizar en estas décadas, que va a crecer con nuevos paseos expandiéndose más allá de los límites que había tenido durante siglos y que incluso se va a atrever a cruzar la otra orilla del Ebro, para dar cobijo a sus ciudadanos, creando el barrio conocido como el Actur. Para llegar al centro, donde se concentraban los lugares de ocio, desde los barrios y viceversa los zaragozanos pagaban gustosamente el billete del tranvía, del trolebús, del autobús o, si había prisas, se cogía un taxi o uno de subía a lomos de las modernas Vespas.

 

 

En Zaragoza también había playa

Todos los zaragozanos saben que el verano en la ciudad, a veces, es imposible y que tierra adentro se sueña con la playa. Para solucionar esta situación ha estado ahí el Ebro —la mayor calle de la ciudad— cuyas orillas y cuyo cauce han sido durante años lugar predilecto de entretenimiento de la ciudad. Todo empezó en 1928 con la construcción del conocido popularmente como Balneario del Ebro. Un simpático pabellón de madera, pintado en blanco y azul, ante cuyo arenal se desplegaban los bañistas, al igual que en otros puntos del río como eran la Playa de los Ángeles y la Playa de las Hojalatas.

En 1965 estos entrañables Baños fueron derribados. ¿Los culpables? Los tiempos modernos, los modos nuevos y los gustos nuevos, es decir, el Club Náutico, las primeras piscinas y el Club Helios. Éste último, un lugar pionero en ofrecer a la ciudad pistas de frontón, de tenis, de baloncesto e, incluso, pistas de bolos, antes de la llegada de los americanos.

Su piscina se abarrotaba año tras año y sus actividades se trasladaban a las aguas del Ebro. La diversión unas veces tomaba forma de trampolines flotantes y otras veces eran las piragüas y los remos los que arañaban las aguas del río.

 

 

El Paseo de la Independencia: bares,

cafeterías y restaurantes

Este paseo era, y es, el ombligo de Zaragoza y el lugar que ha concentrado a lo largo del siglo XX los sitios de ocio de la ciudad: cines, teatros y, por supuesto, cafeterías y bares.

A mediados del siglo XX los cafés abiertos en el siglo XIX van a cerrar sus puertas para dar paso a otro tipo de hostelería. La vida moderna ya no se ve pasar desde una mesa sino que la gente se agolpará en las barras para tomarse un café Express mientras suena el murmullo de la música, la

radio o la recién llegada televisión. Para ilustrar estos lugares desaparecidos se han localizado fotografías, dibujos, vajillas, posavasos, menús o cerilleros de un buen número bares abiertos en estas fechas tales como el Café Salduba,

la Cervecería Abdón, el Café Alaska, Antiguos Espumosos, La Nueva Maravilla, La Maravilla, el Café Avenida, el restaurante Bienvenido, el Café París o Las Vegas, un local que supuso toda una revolución en 1955 en la ciudad por su espectacular decoración por parte de la empresa zaragozana Simón Loscertales Bona, lo que supuso que fuera bautizada como la mejor cafetería de España.

 

Las salas de fiesta: el embrujo de la noche zaragozana

Salir de noche, bailar, «alternar» no son cosas inventadas hoy. Si ahora en Zaragoza hay ambiente nocturno de jueves a sábado, hace cinco décadas era posible ir de sala en sala todos los días de la semana.

El color gris de otros aspectos de la sociedad era borrado por el colorido de las salas de fiesta que ofrecían espectáculos y atracciones en directo para todos los gustos: orquestas, cómicos, rockeros, vedettes, cuadros de baile o flamenco, artistas de primera fila y chicas en la barra con las que beber e intentar «algo más». También Zaragoza va a tener las mejores Salas de Fiestas del país, solo superadas por alguna de Madrid y Barcelona:

Cosmos, Rumbo, Pigalle, Venus, Capri, Cancela, Río Club, Corinto o Aída, la última sala de este tipo abierta en la ciudad, en 1975.

 

 

Los lugares desaparecidos

de la música

Estas décadas del siglo XX van a estar acompañadas por la banda sonora de una multitud de solistas y grupos de música —profesionales y aficionados— que surgían en la ciudad bajo la influencia de las estrellas nacionales e internacionales: The Beatles, Los Brincos, The Shadows, Adriano Celentano, etc. Más de cien grupos verán la luz estos años, y podrán actuar en casi otros tantos escenarios: salas de fiestas, el Jardín de Invierno del Parque Grande, las verbenas de los barrios como los de Montañana o Santa Isabel, los teatros e, incluso, en los cines. Y es que en cines como el Pax, Dux o el Madrid de las Delicias se celebraban las famosas matinales donde, los domingos por la mañana, la juventud acudía a animar a su grupo de música favorito y ver a los nuevos talentos.

 

Futbolines, billares y boleras

Muchos locales en el Coso, el Tubo, o la Calle San Miguel, ofrecían en Zaragoza tacos y bolas para jugar al billar de carambolas o francés, no al billar americano que es el que es habitual hoy en día. Aunque este otro tipo de billar se fue implantando en bares y pubs para que los americanos de la Base Aérea se sintiesen como en casa. «Culpa» también de los americanos es que Zaragoza sea una ciudad pionera en bowling.

Hasta cuatro boleras llegaron a funcionar en la ciudad en los años setenta.

La mejora: el Bowling Club de la Calle San Juan de la Cruz con dieciséis pistas abiertas.

 

Zaragoza: ciudad de cines

Zaragoza ha sido una ciudad liga - da al cine, desde sus orígenes. Si en la actualidad no llegan a diez los lugares donde disfrutar de una película, a mediados del siglo pasado habría más de cincuenta. Para ver las películas de estreno se debía ir al centro de la ciudad a las confortables y modernas instalaciones del cine Rex, Avenida, Coliseo o Actualidades, pero en cada barrio —Las Delicias, Oliver, Torrero, San José, etc.— había una sala donde ver películas de reestreno, una detrás de otra, mientras pasaban las horas de la tarde. En los años setenta, la expansión de la televisión hizo que muchos cines cerraran o acabaran siendo bingos por lo que esta sala de la exposición pretende descubrir y recordar mediante abundantes imágenes y curiosidades una larga lista de estos cines desaparecidos.

 

El cine de los cines

Tan importante como las salas de cine era la cartelera. Junto a fotografías de los cines desaparecidos se muestra una selección de carteles de películas que han sido fundamentales en las pantallas de la ciudad: desde la novedad de La Túnica Sagrada (1953) que fue la primera película proyectada en Cinemascope hasta el éxito de películas tan dispares como El Último Cuplé (1957) protagonizado por Sara Montiel o lo prohibido de El último tango en París (1972).

 

Los teatros

Los cines no eran los únicos escenarios para pasar una buena tarde o noche. La ciudad contaba con tres magníficos teatros, hoy ya desaparecidos: el Teatro Circo en la Calle San Miguel, el Teatro Argensola en el Paseo Independencia y el Teatro Fleta del cual aún se puede ver su «esqueleto» en la Avenida César Augusto, un verdadero icono de la arquitectura moderna en la ciudad.

Hoy en día un teatro es para obras de teatro, hace unas décadas un teatro acogía los espectáculos más variopintos que se pueda imaginar: circo, shows con fieras, revistas, zarzuelas, óperas, conciertos de música culta, festivales de música pop, proyecciones de cine, concursos de belleza, variedades, comedias, etc.

 

Fotografías de estos teatros y de los artistas que se pudieron ver desde sus butacas y antiguos affiches y programas de mano de sus actuaciones permitirán mostrar la intensa actividad de estos tres escenarios.

 

La eclosión del Teatro Independiente

En paralelo y mezclándose con el resto de programación teatral, Zaragoza va a ver como surgen con fuerza una generación de Grupos de Teatro Independiente que también tendrán ocasión de desplegar sus escenografías y fuerza dramática sobre los escenarios del Teatro Principal, del Teatro Argensola o de los aforos de los colegios de El Salvador y Marianistas o

el Casino Mercantil. Estos grupos aunarán el objetivo de divertir con sus montajes con la finalidad última de invitar a la reflexión, e incluso a la rebelión.

El Teatro Universitario de Zaragoza, uno de los más sobresaliente del país, marca el resurgimiento de una larga y heterogénea lista de agrupaciones: Teatro de Cámara (1963) —prolongado en el Teatro Estable—, Grupo 29 (1964), Teatro de Hoy (1965), Morfeo (1967), Teatro Club (1968), Tántalo (1969), Teatro Escuela, convertido luego en La Taguara (1970), Teatro

de La Ribera (1974), Mosca Teatro (1977), Talía (1979) o Tabanque-Imagen 3 (1980).

Todas ellas tenían en común la fuerza de voluntad de abrirse paso hacia la libertad creativa y la profesionalización de su trabajo en Zaragoza y Aragón; les diferenció casi todo lo demás.

 

El Plata

En 1943, en «el Tubo», el ombligo de Zaragoza, los oscenses hermanos Trallero abrieron un local que bautizaron como Bar Café Cantante Plata

que tras el paso de los años resistirá como el último café-cantante de Europa.

Espectáculos de lo más variopintos brillarán en su pequeño escenario hasta su primer cierre en 1992. Espectáculos que pretendían donar un rato de alegría a los espectadores, siempre con el acompañamiento musical del piano, la batería y el saxo. Sus artistas trabajaban en sesiones de noche, en sesiones de vermut en fiestas y también en la sesión del café pensada para que la gente de los pueblos que habían bajado a la capital pudieran gozar del espectáculo.

Para sentarse en sus sencillas mesas y sillas de formica no se pagaba entrada, el único importe era el de la consumición. Una vez que las luces se encendían empezaba un tira y afloja entre el público y los artistas: se les jaleaba, se les hacían comentarios jocosos a gritos y se les pedía determinados números a lo que los protagonistas del espectáculo contestaban con gracias, elegancia o grosería.

 

Un «Oasis» en la ciudad

Mientras en el resto de Europa los cafés cantantes, las variedades y el music-hall se iban desvaneciendo, en Zaragoza El Plata y El Oasis acompañaron a la ciudad en todas las décadas del siglo XX ofreciendo un heterogéneo panorama de actuaciones donde cabían la comedia, la música popular, el flamenco, la revista, el baile y el teatro, e incluso, aunque bajo el atento ojo de la censura, la sensualidad y el acercamiento a lo prohibido.

Este reducto de la Calle Boggiero fue bautizado como tal en 1942 tras un concurso convocado por Heraldo de Aragón aunque había abierto sus puertas muchos años antes, concretamente en 1909 como Royal Concert, nombre que se castellanizó en 1927 y que se cambió con La República y pasó a convertirse en Salón Variedades.

Su escenario se llenó de vida durante estas décadas gracias a su propietario Celestino Moreno, llamado por alguno «Catedrático de Estrellas». Celestino controlaba todo: desde los aspectos más burocráticos a las contrataciones y, por supuesto, el lado artístico del negocio llegando a hacer canciones, coreografías, carteles y decorados. La Historia de El Oasis y de Celestino Moreno, es la Historia del espectáculo español del siglo XX.

 

DEBATE CULTURAL EN EL PRINCIPAL

DEBATE CULTURAL EN EL PRINCIPAL

 

"La cultura no está en la cesta de la compra

 

pero sí en la cesta de los valores cívicos"

 

La Fundación María Domínguez analiza "industria cultural y empleo"

 

con Gaizka Urresti, Antonio Pérez Lasheras y José Luis Melendo

 

 

Por Merecedes VENTURA

Analizar el sector cultural desde el punto de vista de su industria, como actividad económica, cómo aportación al PIB, ese ha sido el objetivo del debate propiciado por la Fundación María Domínguez hoy, sobre "industria cultura y empleo", contando con las aportaciones del cineasta Gaizka Urresti, el profesor Antonio Pérez Lasheras y el gestor cultural José Luis Melendo. Como moderador y portavoz de la Fundación, el profesor Alberto Sabio ha puesto sobre la mesa la necesidad de hacer una defensa de la sensibilidad hacia la cultura, y especialmente desde las políticas públicast, "porque aunque la cultura no está en la cesta d ela compra básica, si es un sector importantísimo que no debe faltar en la cesta de los valores cívicos".

 

Del sector audiovisual ha hablado gaizka Urresti, planteando que pese a estar en un momento de "tormenta perfecta", "con un momento de falta de adaptación a las nuevas tecnologías y a la necesidad de un nuevo modelo que no hemos sabido encontrar todavía, a nuestro favor está que el consumo es mayor que nunca, es decir, no hacemos algo que no interese al público, sino que cada vez interesa más, el problema es cómo convencer al consumidor para que pague por los contenidos". De hecho, destca que la facturación del sector (8.000 millones en 2011) representa un 1% dle PIB y genera unos 100.000 empleos. Si bien la monopolio de los grandes servidores de internet puede empeorar la precariedad de los empleos, en el otro lado de la balanza, el cine español cuenta con muy buenos datos por su venta en el extranjero, donde está muy valorado, es decir es "una marca España, muy a tener en cuenta y que desde luego, merece más promoción".

 

Por su parte, Antonio Pérez Lasheras ha hablado del sector editorial, donde ha llamado la atención sobre que ahora se está dando "una bipolarización entre Madrid y Barcelona, que antes no existía" y también se está hablando de un aumento de los ISBN "que no es real, porque se están duplicando con el libro electróncio" También ha puesto sobre la mesa las dificultades del mundo editorial "porque el retorno de la inversión es muy lento, y está en torno a unos cuatro años". Pese a todo, se trata de un sector de peso con 111.000 títulos editados (datos de 2011, y teniendo en cuenta la incorporación del libro electrónico), frente a las cifras tradicionles en torno a 76.000 títulos/año.

 

Para José Luis Melendo, como gestor cultural, la realidad en Aragón presenta un negro panorama "porque Aragón ha perdido mucho más empleo en el sector cultural que en el resto de Espña, y es una de las comunidades en las que menos se está invirtiendo". Para melendo, la situación es urgente "porque estamos como hace década y media, y en Aragón se está perdiendo el tren de la Cultura".

 

 

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

Floreal Torguet Pena nació en Osso de Cinca, Huesca, en 1935. De niño trabajó en el campo; disfrutó de la escuela, de los libros y de los tebeos. Siendo muy joven partió a Francia con su madre. Pronto descubre que tiene una gran capacidad de liderazgo y de movilidad. En 1965 regresa a España y se suma a las corrientes sindicalistas de clandestinidad. Será uno de los activos de CC. OO., que conocerá la cárcel, y uno de los baluartes del sector de la construcción. Ayudado durante una década por amigos, entre ellos el escritor y poeta Javier Delgado, ha redactado su autobiografía de combatiente: ‘Construir la libertad’ (Prames). El libro de una vida, de una lucha, de una aspiración a los sueños. Se presenta hoy viernes, en el Centro Pignatelli, a las 19.30. Floreal estará acompañado de Julián Buey (de ahí he tomado su foto), Javier Delgado, Carlos Forcadell, Nicolás Sartorius y Modesto Pascau.

 

CONTRAPORTADA DE JAVIER DELGADO

Para un lector y, sobre todo, para un escritor que ama las autobiografías, asistir al alumbramiento de la de Floreal Torguet (Osso de Cinca, Huesca, 1935) produce un gran entusiasmo: que un albañil líder de CCOO recuerde con esa luz de independencia rebelde, a sus setenta años, las aventuras desde su infancia rural, su exilio adolescente en Francia, sus tareas agrícolas, sus bailes y sus correrías, su aprendizaje del oficio de la construcción, su vuelta al Aragón de los años 60, sus asambleas y sus períodos de cárcel, su lucha constante por afianzar un sindicalismo capaz de plantar cara a la patronal, al franquismo y a los amos del mundo de hoy, su amor de marido y de padre…y que lo haga con un borbotón de voz semejante al que lanzó al mundo el poeta Miguel Hernández es una razón para reconciliarse con el género humano, que produce a tipos como este Floreal que abre su intimidad en un libro que nos honra, con su sinceridad y con la calidad de su escritura, a todos.

Javier Delgado

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

Ana Bendicho (Teruel, 1963) es diseñadora y fotógrafa. Dirige el Estudio Novo.

 

 

 

“Vino la tuna a cantarme al bar y me sentí única”

“Mi padre no me reconoció en la Ofrenda y retrató a otra niña”

“Manolita Chen ha sido el personaje de mis pilares” 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Vacaciones, recuerdos, conciertos en las plazas, ambiente en la calle, vermú con amigos. Ya queda menos para el invierno, pero puedo aprovechar esos días para poder ir al campo cubierto de otoño, y recoger hojas, piñas, setas…


-Qué es lo que más le gusta o le disgusta? 
Siento cierta emoción, de adolescente, al oír el murmullo de la ciudad que se propaga para las fiestas es como si un gran acontecimiento fuera a ser anunciado para bien de todos. Procuro quedar con alguna amiga para tomar unos vinitos. Me disgusta el malestar que deja cuando se acaba y tienes que volver a la rutina con el catarro que has pillado porque el frío te coge desprevenida.


-¿A qué recuerdos están asociado estos días?
Cuando era niña recuerdo, la única vez que me vestí para la Ofrenda, lo que me estrangulaban las piernas aquellos leotardos de borlas que me hizo mi abuela. El sacrificio por estar guapa con moño tirante y pendientes pesados y estar al tanto todo el rato de no perder el broche familiar que antes llevó tu madre, antes tu abuela y quizá la bisabuela. Cuando era estudiante en la Escuela de Artes los pilares consistían en trabajar en un bar llamado “el Diecisiete” dónde no paraba de servir litros de bebida al son de música pachanguera. De vez en cuando amigos de Teruel y pueblos de alrededor venían a saludarme y a cantarme la canción de “dónde se mete la chica del diecisiete...” Cuando salíamos del bar volvía a ser de día y sabías que en pocas horas volvías a entrar de nuevo, algo parecido al día de la marmota. Más tarde, viviendo en la calle Prudencio, al lado del Pilar y sobre una churrería, recuerdo un fuerte olor a churros y parecer que siempre iba a contracorriente, peleando con una masa de gente que no dejaba de desplazarse.

 

-¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Me gustan los conciertos, si viene La Cabra mecánica procuro ir, y no me canso de bailar con un botellín de Ámbar en la mano como parte de mi equilibrio. Me acompaño de vermú torero con gambas, maratón de anchoas… Me gusta ver los espectáculos de las calles, en las plazas, los músicos, las barras de los bares llenas de calamares, me gusta ver que hay turistas, gente que no conozco, encuentros familiares.


-¿Cuál es tu lugar predilecto?
La plaza de los Sitios y la exposición de artesanía


-¿El Pilar es tiempo de charangas, de gigantes y cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Las aventuras amorosas no las recuerdo, recuerdo solo grandes dolores de cabeza. Las ferias, los conciertos, los amigos... Todo eso es el Pilar.

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilas, ¿qué les diría?
Que la gente es muy acogedora y en eso coincidiré con muchos.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Color, flores, familia, olores, encuentros, amigos, vestidos de la abuela.

¿Cómo se vive el Pilar desde el diseño, la fotografía, la creación artística?
Siempre voy a fotografiar el día de después de la Ofrenda el manto de la Virgen, me gusta oler las flores y comprobar que siguen ahí.
A veces voy a capturar trajes bonitos en la ofrenda o a hacer fotos nocturnas en la lejanía de las atracciones de feria, dónde se ven luces en movimiento, colores, etc. Para el Pilar siempre se abren bares nuevos o restaurantes que me gusta descubrir, ver como sacan partido del nuevo cartel de fiestas en sus aplicaciones en programas, ver como se interpreta por la Zaragozana. Hace años hice la mascota de Interpeñas, pero el diseño en general que se usa es muy casero, cada peña tiene el suyo.


¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?
Mi padre no me reconoció cuando fue a hacerme una foto en la ofrenda y se la hizo a otra chica parecida, ahora es mi único recuerdo de haber estado vestida de baturra. Una vez vino la tuna a cantarme “la chica del 17” al bar y me sentí única. Un año en la cena del último día de los camareros, que por cierto he visto que este año forma parte de programa de fiestas, fuimos a ver a Eugenio, y recuerdo que no pare de reírme.


¿Quién ha sido el gran personaje de tus Pilares?
Manolita Chen, cuando las ferias estaban en La Romareda y yo vivía en casa de mis padres. Todas las noches dormía con esa oración que rezaba, Manolita Chen, Manolita Chen… no se pierda a Manolita Chen, yo me lo perdí. En general me gustan más los gigantes que los cabezudos.

 

*La foto de Ana Bendicho es de Vicente Almazán; la segunda de la revista Spend.

 

PREMIOS DE JOTA: IRENE E INÉS

IRENE ALCOCEBA E INÉS MARTÍNEZ FABRE

En el artículo de la sección ‘Hermaño’ que publico hoy en Heraldo de Aragón en el suplemento de fiestas cometo un error en el artículo ‘Estrellas y jotas’: hablo de una joven jotera de Alcolea de Cinca, la gran promesa de la jota en Aragón, según los expertos, y digo que se llama Inés Martínez Fabre y que ganó el Premio Extraordinario. Su verdadero nombre es Irene Alcoceba Martínez y ganó el primer premio en la categoría juvenil de Jota del Pilar 2012; había ganado también el de 2010. La anécdota que refiere José Luis Melero, a quien deslumbró hace cinco años en Alcolea, se refiere a ella, a Irene. Sostiene que Ánchel Pablo es la gran promesa de la jota para el futuro.

La ganadora del Premio Extraordinario, que conmovió al público y al jurado, fue Inés Martínez Fabre, de 40 años, “bisnieta, nieta e hija de cantadores”. Le decía al periodista de ‘Heraldo’ Mariano García, un gran conocedor de la jota como Pepe Melero, “la gente cree que cantar jota es bravura y grito, pero pienso que hay mucho más. (...) En la jota no todo es bravura, cabe la sensibilidad.  A mí me van los estilos en los que se les saca mucho partido a las letras: me gusta la jota sentimental”. Mis disculpas a ambas, lamento la confusión, y mis felicitaciones.

 

*[En la foto de José Luis Barrao, para ‘Diario del Altoaragón’, Irene Alcoceba Martínez de Alcolea de Cinca, Huesca. No tengo foto de Inés Martínez Fabre.]

HOMENAJE A JERÓNIMO ZURITA

La Universidad de Zaragoza rinde homenaje a Jerónimo Zurita, primer cronista oficial de Aragón, en el V centenario de su nacimiento

En una completa exposición en dos espacios, la Biblioteca del Paraninfo y la María Moliner, se muestra toda la documentación referente a Zurita que forma parte de la colección patrimonial de la Universidad

El conjunto reúne 50 obras, entre manuscritos e impresos, entre los que se encuentran dos incunables.

Destacan por su valor la Crónica de Aragón de Vagad, edición incunable antecedente inmediato de Zurita y el Códice Villarense, uno de los manuscritos más bonitos e importantes que conserva la Biblioteca

Los actos comienzan mañana a las 19,30 en Paraninfo con una conferencia del profesor Esteban Sarasa

 

(Zaragoza. Nota de prensa de la Universidad). Este año 2012 se cumple el quinto centenario del nacimiento de Jerónimo Zurita, el primer cronista oficial del reino de Aragón. Para conmemorar este aniversario, la Universidad de Zaragoza, en colaboración, con otras instituciones aragonesas, ha organizado una serie de actos en forma de exposiciones, conferencias y congresos que se celebrarán en diferentes espacios de la ciudad de Zaragoza.

 

Mañana 2 de octubre a las 19,30 horas tendrá lugar en la Biblioteca del edificio Paraninfo el primero de los actos programados en el marco de esta celebración. Así, la Universidad de Zaragoza inaugura la exposición bibliográfica “Liber Chonicarum: Zurita y otros cronistas en la Biblioteca universitaria” que se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2013. En el acto de inauguración intervendrá el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras Esteban Sarasa Sánchez, quien hará una semblanza del ilustre cronista y su época.

 

La exposición, que se inaugura mañana y que organiza la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, se estructura en dos secciones, cada una de ellas ubicada en un espacio expositivo y con una orientación diferente. Así, en la antigua Sala de Lectura de la Biblioteca en el Paraninfo se muestran los libros de crónicas que forman parte de la colección patrimonial de la Universidad. El conjunto reúne 50 obras, entre manuscritos e impresos, entre los que se encuentran dos incunables. Se destaca especialmente la obra de Jerónimo Zurita, como figura central de la exposición. Su obra protagoniza un espacio exclusivo en el que se exhiben los ejemplares de las ediciones más antiguas que posee la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, aunque no siempre son primeras ediciones.

 

Se dé un salario… a una persona experta, sabia y próvida en Coronicas y Historias, natural del Reyno de Aragón, el qual tenga special cargo de screvir, recopilar y ordenar todas las cosas notables de Aragon, assi passadas como presentes…Con este mandato, las Cortes de Aragón de 1547, reunidas en Monzón, creaban el cargo de cronista oficial del Reino. Jerónimo Zurita fue el primero de ellos y la figura más destacada de la historiografía aragonesa.

 

A partir de este momento, la obra de Zurita causó tal admiración por su veracidad y rigor histórico que todos los sucesores en el cargo de cronista del Reino se declararon seguidores suyos. Se exponen en este apartado las obras de los autores en los que recayó dicho nombramiento, aunque no todos están presentes documentalmente. Víctimas de la censura, algunas obras no llegaron a publicarse o no lo hicieron hasta fecha reciente, otras fueron expurgadas y destruidas, y en algún caso los escasos ejemplares publicados no han resistido el paso del tiempo. En cualquier caso se expone una buena representación de textos de Jerónimo de Blancas, Jerónimo Martel, Bartolomé y Lupercio Leonardo de Argensola, Juan Francisco Andrés de Urtarroz, Francisco Diego Sayas Rabanera, Juan José Porter y Casanate y Diego José Dormer.

 

Destaca especialmente la serie histórica de los Anales de Aragón, que se inicia con los de Zurita (hasta 1516), le suceden los de Bartolomé L. de Argensola (1516 a 1520), Sayas Rabanera (1520-1525), Dormer (1525-1540) y concluye con los de Ponzano (1540-1558).

 

También fueron objeto de especial interés por parte de los cronistas los temas institucionales, tales como el modo de proceder en Cortes, las coronaciones reales, los juramentos de los fueros, el origen del justiciazgo, etc. Otro tipo de obras son las historias locales vinculadas a los santos patrones, como San Lorenzo en Huesca, y especialmente la Virgen del Pilar, que ofrecieron a sus autores la oportunidad de demostrar su extraordinaria erudición. El conjunto forma una muestra no exhaustiva pero muy representativa de la importancia historiográfica que tuvieron estos cronistas oficiales del Reino.

 

Como complemento a la anterior, se muestran en otra sección los trabajos que redactaron historiadores y cronistas no oficiales de la Corona de Aragón. Se realiza un recorrido por los temas esenciales de la historiografía aragonesa, tales como las cuatro grandes crónicas medievales, la crónica pinatense y los orígenes del reino del Sobrarbe, los antecesores de Zurita, los trabajos en torno a las alteraciones de 1591 o los falsos cronicones. Se exponen trabajos de Marineo Sículo, Valla, Ramón Muntaner, Blasco de Lanuza, Briz Martínez, Domingo La Ripa, Francisco Diago, José Pellicer de Ossau, etc.

 

Destacan por su valor bibliográfico la Crónica de Aragón de Vagad, edición incunable que constituye el antecedente inmediato de la obra de Zurita y el Códice Villarense, uno de los manuscritos más bonitos e importantes que conserva la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza.

 

Haciéndose eco del estilo de Zurita, alejado del localismo y tendente a la historia general, la muestra congrega también un conjunto de obras sobre historia de España o de sus diferentes reinos, en ediciones del S. XVI al XVIII. Se exponen grandes crónicas castellanas como la de López de Ayala, Pérez de Guzmán, y Hernando del Pulgar, junto a las historias de España de Gregorio Argaiz, Prudencio de Sandoval, Mariana o Florián de Ocampo. Forman un conjunto de piezas de gran belleza tipográfica, algunas de ellas ilustradas con magníficos grabados.

 

No faltan en la exposición las crónicas universales, de las que la Biblioteca universitaria cuenta con importantes ediciones. Estas obras se caracterizan por la combinación de hechos históricos y leyendas con pasajes bíblicos sobre el origen de la humanidad. Las ediciones están adornadas con hermosas ilustraciones xilográficas sobre escenas del Antiguo Testamento, ciudades medievales, retratos de reyes, etc. que aportan a la muestra gran vistosidad. Destaca entre ellas el Liber Chronicarum, que ocupa un lugar relevante por su gran valor bibliográfico.

 

María Moliner

Por otra parte, en la Sala de exposiciones de la Biblioteca María Moliner se muestra la colección historiográfica reunida por la Biblioteca Universitaria en torno a la figura y la obra de Zurita y otros cronistas. El conjunto suma cerca de cien obras, la mayoría procedentes de la biblioteca de Filosofía y Letras, aunque también hay ejemplares de las bibliotecas de Derecho, Ciencias y Estudios Sociales.

 

Los Anales de Zurita y el Indice de las cosas mas notables …, en ediciones de Dormer (1668 Y 1671 respectivamente), abren esta muestra que continúa con una selección de ediciones de su obra aparecidas en época reciente, de las que destacan las de los Anales realizadas por Anubar en 1967 y por la Institución Fernando el Católico en 1967-77, a las que se suman las de otras obras menos conocidas.

 

También se muestran ediciones de sus sucesores y demás cronistas de Aragón, publicadas desde el siglo XIX hasta fechas recientes, algunas de las cuales son ediciones críticas. Especial importancia reviste la segunda edición, de 1878, de los Progresos de la Historia de Andrés Uztarroz, con anexiones de Dormer, que es además la primera obra historiográfica sobre Zurita.

 

Las ediciones facsímiles ocupan una parte importante de la muestra. Se expone una extensa colección de reproducciones sobre obras de los cronistas de Aragón y otros historiadores aragoneses coetáneos de los siglos XVI y XVII. Destaca en este apartado la labor editorial llevada a cabo por las principales instituciones aragonesas para la divulgación de estas importantes fuentes historiográficas, a través de ediciones cuidadas, acompañadas en ocasiones de relevantes estudios críticos.

 

La escasa historiografía sobre la obra de los cronistas en su conjunto, entre la que merece especial mención la obra pionera del conde de la Viñaza, contrasta con la abundancia de trabajos sobre Zurita, la mayoría de ellos realizados por investigadores de la Universidad de Zaragoza. Muchos de ellos fueron presentados en el VII Congreso de Historia de la Corona de Aragón (Barcelona, 1962) y en el Congreso Nacional Jerónimo Zurita, su época y su escuela, organizado en 1983 por el Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza. También contienen bastantes contribuciones las revistas Universidad y Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita.

 

Asimismo, se ha reservado un apartado de la exposición para mostrar un conjunto de obras que describen la Zaragoza del siglo XVI, sus edificios, su paisaje, la vida cotidiana, en un intento de ilustrar el marco histórico en el que se desarrolló la vida y la obra de Zurita.

 

Concluye la muestra con una selección de piezas que evidencian la tradicional vinculación de la Facultad de Filosofía y Letras con la figura y la obra de Zurita, como es el caso de la medalla de la Facultad para actos institucionales, que contiene, en una de sus caras, una representación de los Anales.

 

Además de rendir un homenaje a la figura de Jerónimo Zurita, la Universidad de Zaragoza quiere contribuir con estas exposiciones y conferencia al conocimiento de los cronistas de corte, y en especial de los cronistas de Aragón, así como destacar la importancia de las crónicas históricas como fuentes historiográficas y difundir el rico patrimonio bibliográfico de la Universidad de Zaragoza.

 

En el marco de los actos programados por las instituciones aragonesa para esta celebración, en la segunda quincena de octubre, en la Diputación Provincial de Zaragoza se inaugurará en el Palacio de Sástago la exposición “Un Cronista para Reino: Jerónimo Zurita (1512-1580), una selección de su rico patrimonio artístico y documental, que incluye algunos documentos manuscritos del propio Zurita.

 

Finalmente, a primeros de diciembre, coincidiendo con el 500 aniversario de su nacimiento, el día 4 de diciembre de 1512, se celebrará en Salón de Actos de la Biblioteca de Humanidades “María Moliner” de la Facultad de Filosofía y Letras el Congreso "Jerónimo Zurita y los cronistas del Reino de Aragón", organizado por los profesores José Antonio Salas Auséns y Eliseo Serrano Martín y patrocinado por la Diputación General de Aragón y la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza.

 

 

 

 

Exposición Liber Chonicarum: Zurita y otros cronistas en la Biblioteca universitaria.

Se inaugura el martes, día 2 de octubre, en la Sala Pilar Sinués del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, a las 19:30h.

En el acto intervendrá el Profesor Esteban Sarasa Sánchez.

Estará abierta al público hasta el 31 de enero de 2013.

 

Lugares y horario de la Exposición

Paraninfo-Antigua Sala de Lectura de la Biblioteca General. Plaza Paraíso, 4

Horario:

De martes a sábado: mañanas de 11 a 14 y tardes de 17 a 21

         Domingos y festivos: de 11 a 14

  

Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras–Sala de Exposiciones. Pedro Cerbuna, 12 – Campus San Francisco

         Horario:  de lunes a viernes: de 8:30 a 21: 30

 

 

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

CARLOS CASTÁN RECUERDA A RAFAEL ANDOLZ

Carlos Castán, escritor (acaba de concluir una novela), filósofo y hombre de bien, escribe hoy con un poco de dolor, probablemente más que justificado.

[Según escribe Luis Tesa en su libro ‘Pinceladas Oscenses’ en las puertas de muralla de la ciudad de Huesca hubo un día una piedra con una leyenda para definirla: “Acoges a los extraños y a los tuyos desprecias”.

Hoy Rafael Andolz habría cumplido 86 años si no hubiese muerto en 1998 dejándonos como legado una vasta obra de incalculable valor etnológico y filológico dedicada por entero a Aragón.

En Zaragoza una biblioteca pública (la del barrio de La Almozara) lleva su nombre, en Sabiñánigo sucede lo mismo con una de las salas del museo del Serrablo, y en Jaca se llama como él un Centro Cultural. 

En Huesca, ciudad en la que él vivió y trabajó, a la que amó y defendió por encima de todo, una vez más, nada: sólo olvido y silencio. Aunque yo sé que muchos lo recuerdan (como yo lo recuerdo especialmente en este 23 de septiembre), para su queridísima ciudad, oficialmente, nunca escribió nada, nunca existió.]

Quizá Huesca –la ciudad de los Saura, de Ramón Acín, de Ramón J. Sender, de Antonio Durán Gudiol, de Pepe Escriche, de tantos y tantos hombres entrañables y decisivos...- debiera reparar de inmediato este desdén. Andolz fue un estudioso incesante, un ciudadano generoso y entregado a numerosas misiones de la cultura.

 

 

ÁNGELA LABORDETA: ARAGÓN

 

ARAGÓN

 

[Ayer, en ‘El Periódico de Aragón, Ángela Labordeta de Grandes, nacida en Teruel, escribía este artículo en homenaje a su padre José Antonio Labordeta (1935-2010). Anoche en La Aljafería se presentó el libro de Joaquín Carbonell ‘Querido Labordeta’ (Ediciones B), que estrenó una albada dedicada en al cantautor y amigo, en un vídeo elaborado por el equipo de ‘Por amor al arte’.]

 

 

Por Ángela LABORDETA 19/09/2012

Los países son colores, recuerdos, sabores, futuro, calles, nombres, amigos, canciones. Los países son lo que recuerdas y lo que deseas, son lo que amas y lo que odias. Son sus días y sus atardeceres. Son sus carreteras, sus rincones, sus montañas y las noches en vela. Mi país es Teruel, donde con cuatro años me dispongo a dejar que se empañe mi percepción de que la vida está ausente de dolor: todavía recuerdo mis lágrimas cuando vi cómo se despeñaba acueducto abajo aquel primer regalo importante que mis padres acababan de hacerme. Mi país es Teruel, sus atardeceres rojos y los amigos que todavía no tengo. Son los pájaros de fieltro que recorta mi abuela en las tardes de invierno y las palabras que escucho sobre ese Aragón que todavía no existe. Mi país es Zaragoza, donde aterrizo con seis años, y donde al cabo del tiempo aprendo a vivir dos vidas, quizá más. Mi país es feminismo, gritos en la calle, cine club, canción protesta, noches, y al grito de "Aragón ye nazion" pensar que hay un futuro capaz de anestesiar un pasado feo y demasiado oscuro. Mi país es Villanúa y Canfranc: su estación, las verbenas y los primeros amores en aquellas noches heladas de julio. Mi país vuelve a ser Canfranc: su estación, ahora vacía y cada día más abandonada, y las noches en Hecho, donde alguien nos canta en aragonés y nosotras, mis hermanas y yo, soñamos con un Aragón que es inmenso, como un padre increíble, que cada noche nos roza las mejillas para ayudarnos a dormir. Mi país es Peña Forca y los Mallos de Riglos y San Juan de la Peña y todos los sueños que imaginé mientras atravesaba Los Monegros en busca de un dios inexistente. Mi país es mi madre y también son las tardes de invierno y las castañas a la vuelta de la esquina y los conciertos en las plazas de los pueblos: interminables tardes donde Carbonell, La Bullonera y mi padre nos enseñaron palabras y sentimientos que de verdad valían la pena. Y son los gritos de libertad que se filtraban por todas las esquinas en aquella mañana de abril, en la que miles y miles reclamaban un anhelo, el de la autonomía y el autogobierno para Aragón. Y mi desencanto hacia aquellos que no supieron amar Aragón, porque unas siglas políticas eran mucho más que el sueño de ser Aragón. Y seguimos creciendo, inevitablemente, y lo hicimos con la niebla y el cierzo y con el Ebro pegado a nuestros pies. También con el Pilar y con su túnel de los deseos, donde deseé todo lo que no se puede desear. Mi país, poco a poco, se fue convirtiendo en mi vida e inundó las páginas de los libros, los que escribí, y los que otros escribieron por mí. Mi país son las noches en Casa Emilio y es el fuerte de Rapitán, donde nos creímos libres y felices, y aquella tarde noche de un 20 de septiembre de 2010 en la que, ante la entrada del Palacio de la Aljafería, fui una voz más entre una multitud que sin quererlo me llevó hasta mis mejores recuerdos. Mi país son muchas cosas bellas y otras que no lo son tanto, más bien nada. Mi país es política, es CHA y un miedo infinito a que las palabras nos excedan y se desvanezcan. Y ganas de gritarle al viento que fuimos y seremos, pero que sobre todo somos. Mi país no está en venta, porque los que ya no están a mi lado me enseñaron que aquello que se ama no tiene precio. Mi país es verdad y el deseo de sentirnos vivos, a pesar de que a veces falten las ganas y sobren los motivos para huir. Mi país eres tú.

 

En recuerdo a mi padre.