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Antón Castro

Temas aragoneses

DEBATE CULTURAL EN EL PRINCIPAL

DEBATE CULTURAL EN EL PRINCIPAL

 

"La cultura no está en la cesta de la compra

 

pero sí en la cesta de los valores cívicos"

 

La Fundación María Domínguez analiza "industria cultural y empleo"

 

con Gaizka Urresti, Antonio Pérez Lasheras y José Luis Melendo

 

 

Por Merecedes VENTURA

Analizar el sector cultural desde el punto de vista de su industria, como actividad económica, cómo aportación al PIB, ese ha sido el objetivo del debate propiciado por la Fundación María Domínguez hoy, sobre "industria cultura y empleo", contando con las aportaciones del cineasta Gaizka Urresti, el profesor Antonio Pérez Lasheras y el gestor cultural José Luis Melendo. Como moderador y portavoz de la Fundación, el profesor Alberto Sabio ha puesto sobre la mesa la necesidad de hacer una defensa de la sensibilidad hacia la cultura, y especialmente desde las políticas públicast, "porque aunque la cultura no está en la cesta d ela compra básica, si es un sector importantísimo que no debe faltar en la cesta de los valores cívicos".

 

Del sector audiovisual ha hablado gaizka Urresti, planteando que pese a estar en un momento de "tormenta perfecta", "con un momento de falta de adaptación a las nuevas tecnologías y a la necesidad de un nuevo modelo que no hemos sabido encontrar todavía, a nuestro favor está que el consumo es mayor que nunca, es decir, no hacemos algo que no interese al público, sino que cada vez interesa más, el problema es cómo convencer al consumidor para que pague por los contenidos". De hecho, destca que la facturación del sector (8.000 millones en 2011) representa un 1% dle PIB y genera unos 100.000 empleos. Si bien la monopolio de los grandes servidores de internet puede empeorar la precariedad de los empleos, en el otro lado de la balanza, el cine español cuenta con muy buenos datos por su venta en el extranjero, donde está muy valorado, es decir es "una marca España, muy a tener en cuenta y que desde luego, merece más promoción".

 

Por su parte, Antonio Pérez Lasheras ha hablado del sector editorial, donde ha llamado la atención sobre que ahora se está dando "una bipolarización entre Madrid y Barcelona, que antes no existía" y también se está hablando de un aumento de los ISBN "que no es real, porque se están duplicando con el libro electróncio" También ha puesto sobre la mesa las dificultades del mundo editorial "porque el retorno de la inversión es muy lento, y está en torno a unos cuatro años". Pese a todo, se trata de un sector de peso con 111.000 títulos editados (datos de 2011, y teniendo en cuenta la incorporación del libro electrónico), frente a las cifras tradicionles en torno a 76.000 títulos/año.

 

Para José Luis Melendo, como gestor cultural, la realidad en Aragón presenta un negro panorama "porque Aragón ha perdido mucho más empleo en el sector cultural que en el resto de Espña, y es una de las comunidades en las que menos se está invirtiendo". Para melendo, la situación es urgente "porque estamos como hace década y media, y en Aragón se está perdiendo el tren de la Cultura".

 

 

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

Floreal Torguet Pena nació en Osso de Cinca, Huesca, en 1935. De niño trabajó en el campo; disfrutó de la escuela, de los libros y de los tebeos. Siendo muy joven partió a Francia con su madre. Pronto descubre que tiene una gran capacidad de liderazgo y de movilidad. En 1965 regresa a España y se suma a las corrientes sindicalistas de clandestinidad. Será uno de los activos de CC. OO., que conocerá la cárcel, y uno de los baluartes del sector de la construcción. Ayudado durante una década por amigos, entre ellos el escritor y poeta Javier Delgado, ha redactado su autobiografía de combatiente: ‘Construir la libertad’ (Prames). El libro de una vida, de una lucha, de una aspiración a los sueños. Se presenta hoy viernes, en el Centro Pignatelli, a las 19.30. Floreal estará acompañado de Julián Buey (de ahí he tomado su foto), Javier Delgado, Carlos Forcadell, Nicolás Sartorius y Modesto Pascau.

 

CONTRAPORTADA DE JAVIER DELGADO

Para un lector y, sobre todo, para un escritor que ama las autobiografías, asistir al alumbramiento de la de Floreal Torguet (Osso de Cinca, Huesca, 1935) produce un gran entusiasmo: que un albañil líder de CCOO recuerde con esa luz de independencia rebelde, a sus setenta años, las aventuras desde su infancia rural, su exilio adolescente en Francia, sus tareas agrícolas, sus bailes y sus correrías, su aprendizaje del oficio de la construcción, su vuelta al Aragón de los años 60, sus asambleas y sus períodos de cárcel, su lucha constante por afianzar un sindicalismo capaz de plantar cara a la patronal, al franquismo y a los amos del mundo de hoy, su amor de marido y de padre…y que lo haga con un borbotón de voz semejante al que lanzó al mundo el poeta Miguel Hernández es una razón para reconciliarse con el género humano, que produce a tipos como este Floreal que abre su intimidad en un libro que nos honra, con su sinceridad y con la calidad de su escritura, a todos.

Javier Delgado

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

Ana Bendicho (Teruel, 1963) es diseñadora y fotógrafa. Dirige el Estudio Novo.

 

 

 

“Vino la tuna a cantarme al bar y me sentí única”

“Mi padre no me reconoció en la Ofrenda y retrató a otra niña”

“Manolita Chen ha sido el personaje de mis pilares” 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Vacaciones, recuerdos, conciertos en las plazas, ambiente en la calle, vermú con amigos. Ya queda menos para el invierno, pero puedo aprovechar esos días para poder ir al campo cubierto de otoño, y recoger hojas, piñas, setas…


-Qué es lo que más le gusta o le disgusta? 
Siento cierta emoción, de adolescente, al oír el murmullo de la ciudad que se propaga para las fiestas es como si un gran acontecimiento fuera a ser anunciado para bien de todos. Procuro quedar con alguna amiga para tomar unos vinitos. Me disgusta el malestar que deja cuando se acaba y tienes que volver a la rutina con el catarro que has pillado porque el frío te coge desprevenida.


-¿A qué recuerdos están asociado estos días?
Cuando era niña recuerdo, la única vez que me vestí para la Ofrenda, lo que me estrangulaban las piernas aquellos leotardos de borlas que me hizo mi abuela. El sacrificio por estar guapa con moño tirante y pendientes pesados y estar al tanto todo el rato de no perder el broche familiar que antes llevó tu madre, antes tu abuela y quizá la bisabuela. Cuando era estudiante en la Escuela de Artes los pilares consistían en trabajar en un bar llamado “el Diecisiete” dónde no paraba de servir litros de bebida al son de música pachanguera. De vez en cuando amigos de Teruel y pueblos de alrededor venían a saludarme y a cantarme la canción de “dónde se mete la chica del diecisiete...” Cuando salíamos del bar volvía a ser de día y sabías que en pocas horas volvías a entrar de nuevo, algo parecido al día de la marmota. Más tarde, viviendo en la calle Prudencio, al lado del Pilar y sobre una churrería, recuerdo un fuerte olor a churros y parecer que siempre iba a contracorriente, peleando con una masa de gente que no dejaba de desplazarse.

 

-¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Me gustan los conciertos, si viene La Cabra mecánica procuro ir, y no me canso de bailar con un botellín de Ámbar en la mano como parte de mi equilibrio. Me acompaño de vermú torero con gambas, maratón de anchoas… Me gusta ver los espectáculos de las calles, en las plazas, los músicos, las barras de los bares llenas de calamares, me gusta ver que hay turistas, gente que no conozco, encuentros familiares.


-¿Cuál es tu lugar predilecto?
La plaza de los Sitios y la exposición de artesanía


-¿El Pilar es tiempo de charangas, de gigantes y cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Las aventuras amorosas no las recuerdo, recuerdo solo grandes dolores de cabeza. Las ferias, los conciertos, los amigos... Todo eso es el Pilar.

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilas, ¿qué les diría?
Que la gente es muy acogedora y en eso coincidiré con muchos.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Color, flores, familia, olores, encuentros, amigos, vestidos de la abuela.

¿Cómo se vive el Pilar desde el diseño, la fotografía, la creación artística?
Siempre voy a fotografiar el día de después de la Ofrenda el manto de la Virgen, me gusta oler las flores y comprobar que siguen ahí.
A veces voy a capturar trajes bonitos en la ofrenda o a hacer fotos nocturnas en la lejanía de las atracciones de feria, dónde se ven luces en movimiento, colores, etc. Para el Pilar siempre se abren bares nuevos o restaurantes que me gusta descubrir, ver como sacan partido del nuevo cartel de fiestas en sus aplicaciones en programas, ver como se interpreta por la Zaragozana. Hace años hice la mascota de Interpeñas, pero el diseño en general que se usa es muy casero, cada peña tiene el suyo.


¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?
Mi padre no me reconoció cuando fue a hacerme una foto en la ofrenda y se la hizo a otra chica parecida, ahora es mi único recuerdo de haber estado vestida de baturra. Una vez vino la tuna a cantarme “la chica del 17” al bar y me sentí única. Un año en la cena del último día de los camareros, que por cierto he visto que este año forma parte de programa de fiestas, fuimos a ver a Eugenio, y recuerdo que no pare de reírme.


¿Quién ha sido el gran personaje de tus Pilares?
Manolita Chen, cuando las ferias estaban en La Romareda y yo vivía en casa de mis padres. Todas las noches dormía con esa oración que rezaba, Manolita Chen, Manolita Chen… no se pierda a Manolita Chen, yo me lo perdí. En general me gustan más los gigantes que los cabezudos.

 

*La foto de Ana Bendicho es de Vicente Almazán; la segunda de la revista Spend.

 

PREMIOS DE JOTA: IRENE E INÉS

IRENE ALCOCEBA E INÉS MARTÍNEZ FABRE

En el artículo de la sección ‘Hermaño’ que publico hoy en Heraldo de Aragón en el suplemento de fiestas cometo un error en el artículo ‘Estrellas y jotas’: hablo de una joven jotera de Alcolea de Cinca, la gran promesa de la jota en Aragón, según los expertos, y digo que se llama Inés Martínez Fabre y que ganó el Premio Extraordinario. Su verdadero nombre es Irene Alcoceba Martínez y ganó el primer premio en la categoría juvenil de Jota del Pilar 2012; había ganado también el de 2010. La anécdota que refiere José Luis Melero, a quien deslumbró hace cinco años en Alcolea, se refiere a ella, a Irene. Sostiene que Ánchel Pablo es la gran promesa de la jota para el futuro.

La ganadora del Premio Extraordinario, que conmovió al público y al jurado, fue Inés Martínez Fabre, de 40 años, “bisnieta, nieta e hija de cantadores”. Le decía al periodista de ‘Heraldo’ Mariano García, un gran conocedor de la jota como Pepe Melero, “la gente cree que cantar jota es bravura y grito, pero pienso que hay mucho más. (...) En la jota no todo es bravura, cabe la sensibilidad.  A mí me van los estilos en los que se les saca mucho partido a las letras: me gusta la jota sentimental”. Mis disculpas a ambas, lamento la confusión, y mis felicitaciones.

 

*[En la foto de José Luis Barrao, para ‘Diario del Altoaragón’, Irene Alcoceba Martínez de Alcolea de Cinca, Huesca. No tengo foto de Inés Martínez Fabre.]

HOMENAJE A JERÓNIMO ZURITA

La Universidad de Zaragoza rinde homenaje a Jerónimo Zurita, primer cronista oficial de Aragón, en el V centenario de su nacimiento

En una completa exposición en dos espacios, la Biblioteca del Paraninfo y la María Moliner, se muestra toda la documentación referente a Zurita que forma parte de la colección patrimonial de la Universidad

El conjunto reúne 50 obras, entre manuscritos e impresos, entre los que se encuentran dos incunables.

Destacan por su valor la Crónica de Aragón de Vagad, edición incunable antecedente inmediato de Zurita y el Códice Villarense, uno de los manuscritos más bonitos e importantes que conserva la Biblioteca

Los actos comienzan mañana a las 19,30 en Paraninfo con una conferencia del profesor Esteban Sarasa

 

(Zaragoza. Nota de prensa de la Universidad). Este año 2012 se cumple el quinto centenario del nacimiento de Jerónimo Zurita, el primer cronista oficial del reino de Aragón. Para conmemorar este aniversario, la Universidad de Zaragoza, en colaboración, con otras instituciones aragonesas, ha organizado una serie de actos en forma de exposiciones, conferencias y congresos que se celebrarán en diferentes espacios de la ciudad de Zaragoza.

 

Mañana 2 de octubre a las 19,30 horas tendrá lugar en la Biblioteca del edificio Paraninfo el primero de los actos programados en el marco de esta celebración. Así, la Universidad de Zaragoza inaugura la exposición bibliográfica “Liber Chonicarum: Zurita y otros cronistas en la Biblioteca universitaria” que se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2013. En el acto de inauguración intervendrá el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras Esteban Sarasa Sánchez, quien hará una semblanza del ilustre cronista y su época.

 

La exposición, que se inaugura mañana y que organiza la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, se estructura en dos secciones, cada una de ellas ubicada en un espacio expositivo y con una orientación diferente. Así, en la antigua Sala de Lectura de la Biblioteca en el Paraninfo se muestran los libros de crónicas que forman parte de la colección patrimonial de la Universidad. El conjunto reúne 50 obras, entre manuscritos e impresos, entre los que se encuentran dos incunables. Se destaca especialmente la obra de Jerónimo Zurita, como figura central de la exposición. Su obra protagoniza un espacio exclusivo en el que se exhiben los ejemplares de las ediciones más antiguas que posee la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, aunque no siempre son primeras ediciones.

 

Se dé un salario… a una persona experta, sabia y próvida en Coronicas y Historias, natural del Reyno de Aragón, el qual tenga special cargo de screvir, recopilar y ordenar todas las cosas notables de Aragon, assi passadas como presentes…Con este mandato, las Cortes de Aragón de 1547, reunidas en Monzón, creaban el cargo de cronista oficial del Reino. Jerónimo Zurita fue el primero de ellos y la figura más destacada de la historiografía aragonesa.

 

A partir de este momento, la obra de Zurita causó tal admiración por su veracidad y rigor histórico que todos los sucesores en el cargo de cronista del Reino se declararon seguidores suyos. Se exponen en este apartado las obras de los autores en los que recayó dicho nombramiento, aunque no todos están presentes documentalmente. Víctimas de la censura, algunas obras no llegaron a publicarse o no lo hicieron hasta fecha reciente, otras fueron expurgadas y destruidas, y en algún caso los escasos ejemplares publicados no han resistido el paso del tiempo. En cualquier caso se expone una buena representación de textos de Jerónimo de Blancas, Jerónimo Martel, Bartolomé y Lupercio Leonardo de Argensola, Juan Francisco Andrés de Urtarroz, Francisco Diego Sayas Rabanera, Juan José Porter y Casanate y Diego José Dormer.

 

Destaca especialmente la serie histórica de los Anales de Aragón, que se inicia con los de Zurita (hasta 1516), le suceden los de Bartolomé L. de Argensola (1516 a 1520), Sayas Rabanera (1520-1525), Dormer (1525-1540) y concluye con los de Ponzano (1540-1558).

 

También fueron objeto de especial interés por parte de los cronistas los temas institucionales, tales como el modo de proceder en Cortes, las coronaciones reales, los juramentos de los fueros, el origen del justiciazgo, etc. Otro tipo de obras son las historias locales vinculadas a los santos patrones, como San Lorenzo en Huesca, y especialmente la Virgen del Pilar, que ofrecieron a sus autores la oportunidad de demostrar su extraordinaria erudición. El conjunto forma una muestra no exhaustiva pero muy representativa de la importancia historiográfica que tuvieron estos cronistas oficiales del Reino.

 

Como complemento a la anterior, se muestran en otra sección los trabajos que redactaron historiadores y cronistas no oficiales de la Corona de Aragón. Se realiza un recorrido por los temas esenciales de la historiografía aragonesa, tales como las cuatro grandes crónicas medievales, la crónica pinatense y los orígenes del reino del Sobrarbe, los antecesores de Zurita, los trabajos en torno a las alteraciones de 1591 o los falsos cronicones. Se exponen trabajos de Marineo Sículo, Valla, Ramón Muntaner, Blasco de Lanuza, Briz Martínez, Domingo La Ripa, Francisco Diago, José Pellicer de Ossau, etc.

 

Destacan por su valor bibliográfico la Crónica de Aragón de Vagad, edición incunable que constituye el antecedente inmediato de la obra de Zurita y el Códice Villarense, uno de los manuscritos más bonitos e importantes que conserva la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza.

 

Haciéndose eco del estilo de Zurita, alejado del localismo y tendente a la historia general, la muestra congrega también un conjunto de obras sobre historia de España o de sus diferentes reinos, en ediciones del S. XVI al XVIII. Se exponen grandes crónicas castellanas como la de López de Ayala, Pérez de Guzmán, y Hernando del Pulgar, junto a las historias de España de Gregorio Argaiz, Prudencio de Sandoval, Mariana o Florián de Ocampo. Forman un conjunto de piezas de gran belleza tipográfica, algunas de ellas ilustradas con magníficos grabados.

 

No faltan en la exposición las crónicas universales, de las que la Biblioteca universitaria cuenta con importantes ediciones. Estas obras se caracterizan por la combinación de hechos históricos y leyendas con pasajes bíblicos sobre el origen de la humanidad. Las ediciones están adornadas con hermosas ilustraciones xilográficas sobre escenas del Antiguo Testamento, ciudades medievales, retratos de reyes, etc. que aportan a la muestra gran vistosidad. Destaca entre ellas el Liber Chronicarum, que ocupa un lugar relevante por su gran valor bibliográfico.

 

María Moliner

Por otra parte, en la Sala de exposiciones de la Biblioteca María Moliner se muestra la colección historiográfica reunida por la Biblioteca Universitaria en torno a la figura y la obra de Zurita y otros cronistas. El conjunto suma cerca de cien obras, la mayoría procedentes de la biblioteca de Filosofía y Letras, aunque también hay ejemplares de las bibliotecas de Derecho, Ciencias y Estudios Sociales.

 

Los Anales de Zurita y el Indice de las cosas mas notables …, en ediciones de Dormer (1668 Y 1671 respectivamente), abren esta muestra que continúa con una selección de ediciones de su obra aparecidas en época reciente, de las que destacan las de los Anales realizadas por Anubar en 1967 y por la Institución Fernando el Católico en 1967-77, a las que se suman las de otras obras menos conocidas.

 

También se muestran ediciones de sus sucesores y demás cronistas de Aragón, publicadas desde el siglo XIX hasta fechas recientes, algunas de las cuales son ediciones críticas. Especial importancia reviste la segunda edición, de 1878, de los Progresos de la Historia de Andrés Uztarroz, con anexiones de Dormer, que es además la primera obra historiográfica sobre Zurita.

 

Las ediciones facsímiles ocupan una parte importante de la muestra. Se expone una extensa colección de reproducciones sobre obras de los cronistas de Aragón y otros historiadores aragoneses coetáneos de los siglos XVI y XVII. Destaca en este apartado la labor editorial llevada a cabo por las principales instituciones aragonesas para la divulgación de estas importantes fuentes historiográficas, a través de ediciones cuidadas, acompañadas en ocasiones de relevantes estudios críticos.

 

La escasa historiografía sobre la obra de los cronistas en su conjunto, entre la que merece especial mención la obra pionera del conde de la Viñaza, contrasta con la abundancia de trabajos sobre Zurita, la mayoría de ellos realizados por investigadores de la Universidad de Zaragoza. Muchos de ellos fueron presentados en el VII Congreso de Historia de la Corona de Aragón (Barcelona, 1962) y en el Congreso Nacional Jerónimo Zurita, su época y su escuela, organizado en 1983 por el Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza. También contienen bastantes contribuciones las revistas Universidad y Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita.

 

Asimismo, se ha reservado un apartado de la exposición para mostrar un conjunto de obras que describen la Zaragoza del siglo XVI, sus edificios, su paisaje, la vida cotidiana, en un intento de ilustrar el marco histórico en el que se desarrolló la vida y la obra de Zurita.

 

Concluye la muestra con una selección de piezas que evidencian la tradicional vinculación de la Facultad de Filosofía y Letras con la figura y la obra de Zurita, como es el caso de la medalla de la Facultad para actos institucionales, que contiene, en una de sus caras, una representación de los Anales.

 

Además de rendir un homenaje a la figura de Jerónimo Zurita, la Universidad de Zaragoza quiere contribuir con estas exposiciones y conferencia al conocimiento de los cronistas de corte, y en especial de los cronistas de Aragón, así como destacar la importancia de las crónicas históricas como fuentes historiográficas y difundir el rico patrimonio bibliográfico de la Universidad de Zaragoza.

 

En el marco de los actos programados por las instituciones aragonesa para esta celebración, en la segunda quincena de octubre, en la Diputación Provincial de Zaragoza se inaugurará en el Palacio de Sástago la exposición “Un Cronista para Reino: Jerónimo Zurita (1512-1580), una selección de su rico patrimonio artístico y documental, que incluye algunos documentos manuscritos del propio Zurita.

 

Finalmente, a primeros de diciembre, coincidiendo con el 500 aniversario de su nacimiento, el día 4 de diciembre de 1512, se celebrará en Salón de Actos de la Biblioteca de Humanidades “María Moliner” de la Facultad de Filosofía y Letras el Congreso "Jerónimo Zurita y los cronistas del Reino de Aragón", organizado por los profesores José Antonio Salas Auséns y Eliseo Serrano Martín y patrocinado por la Diputación General de Aragón y la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza.

 

 

 

 

Exposición Liber Chonicarum: Zurita y otros cronistas en la Biblioteca universitaria.

Se inaugura el martes, día 2 de octubre, en la Sala Pilar Sinués del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, a las 19:30h.

En el acto intervendrá el Profesor Esteban Sarasa Sánchez.

Estará abierta al público hasta el 31 de enero de 2013.

 

Lugares y horario de la Exposición

Paraninfo-Antigua Sala de Lectura de la Biblioteca General. Plaza Paraíso, 4

Horario:

De martes a sábado: mañanas de 11 a 14 y tardes de 17 a 21

         Domingos y festivos: de 11 a 14

  

Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras–Sala de Exposiciones. Pedro Cerbuna, 12 – Campus San Francisco

         Horario:  de lunes a viernes: de 8:30 a 21: 30

 

 

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

CARLOS CASTÁN RECUERDA A RAFAEL ANDOLZ

Carlos Castán, escritor (acaba de concluir una novela), filósofo y hombre de bien, escribe hoy con un poco de dolor, probablemente más que justificado.

[Según escribe Luis Tesa en su libro ‘Pinceladas Oscenses’ en las puertas de muralla de la ciudad de Huesca hubo un día una piedra con una leyenda para definirla: “Acoges a los extraños y a los tuyos desprecias”.

Hoy Rafael Andolz habría cumplido 86 años si no hubiese muerto en 1998 dejándonos como legado una vasta obra de incalculable valor etnológico y filológico dedicada por entero a Aragón.

En Zaragoza una biblioteca pública (la del barrio de La Almozara) lleva su nombre, en Sabiñánigo sucede lo mismo con una de las salas del museo del Serrablo, y en Jaca se llama como él un Centro Cultural. 

En Huesca, ciudad en la que él vivió y trabajó, a la que amó y defendió por encima de todo, una vez más, nada: sólo olvido y silencio. Aunque yo sé que muchos lo recuerdan (como yo lo recuerdo especialmente en este 23 de septiembre), para su queridísima ciudad, oficialmente, nunca escribió nada, nunca existió.]

Quizá Huesca –la ciudad de los Saura, de Ramón Acín, de Ramón J. Sender, de Antonio Durán Gudiol, de Pepe Escriche, de tantos y tantos hombres entrañables y decisivos...- debiera reparar de inmediato este desdén. Andolz fue un estudioso incesante, un ciudadano generoso y entregado a numerosas misiones de la cultura.

 

 

ÁNGELA LABORDETA: ARAGÓN

 

ARAGÓN

 

[Ayer, en ‘El Periódico de Aragón, Ángela Labordeta de Grandes, nacida en Teruel, escribía este artículo en homenaje a su padre José Antonio Labordeta (1935-2010). Anoche en La Aljafería se presentó el libro de Joaquín Carbonell ‘Querido Labordeta’ (Ediciones B), que estrenó una albada dedicada en al cantautor y amigo, en un vídeo elaborado por el equipo de ‘Por amor al arte’.]

 

 

Por Ángela LABORDETA 19/09/2012

Los países son colores, recuerdos, sabores, futuro, calles, nombres, amigos, canciones. Los países son lo que recuerdas y lo que deseas, son lo que amas y lo que odias. Son sus días y sus atardeceres. Son sus carreteras, sus rincones, sus montañas y las noches en vela. Mi país es Teruel, donde con cuatro años me dispongo a dejar que se empañe mi percepción de que la vida está ausente de dolor: todavía recuerdo mis lágrimas cuando vi cómo se despeñaba acueducto abajo aquel primer regalo importante que mis padres acababan de hacerme. Mi país es Teruel, sus atardeceres rojos y los amigos que todavía no tengo. Son los pájaros de fieltro que recorta mi abuela en las tardes de invierno y las palabras que escucho sobre ese Aragón que todavía no existe. Mi país es Zaragoza, donde aterrizo con seis años, y donde al cabo del tiempo aprendo a vivir dos vidas, quizá más. Mi país es feminismo, gritos en la calle, cine club, canción protesta, noches, y al grito de "Aragón ye nazion" pensar que hay un futuro capaz de anestesiar un pasado feo y demasiado oscuro. Mi país es Villanúa y Canfranc: su estación, las verbenas y los primeros amores en aquellas noches heladas de julio. Mi país vuelve a ser Canfranc: su estación, ahora vacía y cada día más abandonada, y las noches en Hecho, donde alguien nos canta en aragonés y nosotras, mis hermanas y yo, soñamos con un Aragón que es inmenso, como un padre increíble, que cada noche nos roza las mejillas para ayudarnos a dormir. Mi país es Peña Forca y los Mallos de Riglos y San Juan de la Peña y todos los sueños que imaginé mientras atravesaba Los Monegros en busca de un dios inexistente. Mi país es mi madre y también son las tardes de invierno y las castañas a la vuelta de la esquina y los conciertos en las plazas de los pueblos: interminables tardes donde Carbonell, La Bullonera y mi padre nos enseñaron palabras y sentimientos que de verdad valían la pena. Y son los gritos de libertad que se filtraban por todas las esquinas en aquella mañana de abril, en la que miles y miles reclamaban un anhelo, el de la autonomía y el autogobierno para Aragón. Y mi desencanto hacia aquellos que no supieron amar Aragón, porque unas siglas políticas eran mucho más que el sueño de ser Aragón. Y seguimos creciendo, inevitablemente, y lo hicimos con la niebla y el cierzo y con el Ebro pegado a nuestros pies. También con el Pilar y con su túnel de los deseos, donde deseé todo lo que no se puede desear. Mi país, poco a poco, se fue convirtiendo en mi vida e inundó las páginas de los libros, los que escribí, y los que otros escribieron por mí. Mi país son las noches en Casa Emilio y es el fuerte de Rapitán, donde nos creímos libres y felices, y aquella tarde noche de un 20 de septiembre de 2010 en la que, ante la entrada del Palacio de la Aljafería, fui una voz más entre una multitud que sin quererlo me llevó hasta mis mejores recuerdos. Mi país son muchas cosas bellas y otras que no lo son tanto, más bien nada. Mi país es política, es CHA y un miedo infinito a que las palabras nos excedan y se desvanezcan. Y ganas de gritarle al viento que fuimos y seremos, pero que sobre todo somos. Mi país no está en venta, porque los que ya no están a mi lado me enseñaron que aquello que se ama no tiene precio. Mi país es verdad y el deseo de sentirnos vivos, a pesar de que a veces falten las ganas y sobren los motivos para huir. Mi país eres tú.

 

En recuerdo a mi padre.

CARBONELL EVOCA A LABORDETA

CARBONELL EVOCA A LABORDETA

  [Joaquín Carbonell me envía este artículo que se publicó el pasado domingo en ’El Periódico de Cataluña’ con motivo de la aparición de su libro ’Querido Labordeta’ (Ediciones B) que se presenta mañana miércoles 19 a las 19.30 en las Cortes de Aragón.]

 

 

MI QUERIDO LABORDETA

Joaquín Carbonell

 

 

Al presentar “Pongamos que hablo de Joaquín”, mi mirada personal sobre la vida y obra de Joaquín Sabina, me hice la pregunta que me hago siempre. Había dedicado tres años de trabajo a encauzar esa biografía. ¿Y ahora? Lo supe de inmediato: ahora toca Labordeta.

 

Le había pedido a José Antonio que me escribiese una introducción para el libro de Sabina, y no le quise comentar que un día tendría que afrontar su propia biografía. En otro tono, y con otra fórmula, ya lo había hecho: con José Miguel Iranzo le propusimos grabar una película de una hora, donde el propio cantautor va desgranando los episodios más destacados de su vida ante la cámara. Labordeta se muestra brillante como siempre fue, tan habituado a los focos y las miradas. Se muestra ingenioso, divertido, ocurrente, pero también profundo y asolado por esa tristeza que de ninguna manera se podía quitar de encima. También ese día supe que tenía que escribir los momentos únicos que pasamos a lo largo de 40 años.

Todo eso lo supe, pero no se lo dije nunca. La enfermedad le castigó con tal crueldad que al poco de escribir la biografía de Sabina, falleció. No pudo asistir a la presentación que hicimos en tantas ciudades y pueblos.

 

Alguna vez le he comentado a Juana, su viuda, que después de ella soy la persona que más tiempo ha frecuentado su existencia. Desde aquella mañana de 1967, cuando lo descubrí en el escenario del teatro del Instituto Ibáñez Martín, de Teruel, se puede decir que ya nunca dejamos de vernos con mayor o menor frecuencia. Son muchos años, son 43, que se cerraron la madrugada del 19 de septiembre de 2010, cuando falleció en una habitación del Miguel Server de Zaragoza, a la una y media del domingo.

Tenía necesidad urgente de poner eso por escrito, de contar a quien quisiera leerlo, que mi vida cambió de eje a partir de ese momento en que le vi dirigir a unos chicos tímidos e inexpertos, nada menos que una cumbre como “El mercader de Venecia”.

Tenía ganas de contar todo eso. En realidad lo he hecho desde pequeñas colaboraciones que a menudo me han pedido. Pero la mies era tanta, el agua de esa vida era tan caudalosa, que exigía todo un libro. Una biografía que no alcanza las 500 páginas por 1, qué pena...

Piensen si pueden, qué significa para unos chicos de aquella España gris y amodorrada, de un Teruel devastado y acobardado, acudir por vez primera a un instituto alejado de tu miserable pueblo. Llegábamos con timidez que casi era miedo, para enfrentarnos a una nueva forma de aprender y enseñar. Calculen qué les hubiera parecido cambiar aquellos maestros que solían encauzar a sus alumnos, con una vara de nogal o avellano, por un señor profesor que al saludar a sus chicos el primer día de clase les anunció: “Ya sé que tenéis mucho interés en aprobar, que vuestras becas dependen de sacar buena nota. No os preocupéis: estáis todos aprobados ya. Y el que no quiera venir a clase que no venga”. Fue nuestro primer choque con la modernidad, con un mundo desconocido, donde por vez primera se nos trataba como adultos. Por supuesto, nunca faltábamos a sus clases.

He tenido la fortuna de compartir a este maestro toda mi vida. Por eso este libro ha sido sencillo de redactar; solo tenía que poner a trabajar mi memoria para extraer pasajes de cada una de las etapas de su vida, que en gran medida, ha sido la mía. No me dejo vencer por la nostalgia ni por la ternura que nos suele deparar el recuerdo de la juventud, para endulzar aquellos años. Por fortuna hay otros testigos que también coinciden en la trascendencia de aquellos maestros como Labordeta, que quizás sin saberlo, hicieron de nosotros lo que hoy somos. Recuerdo que mi compañero de pupitre Federico Jiménez Losantos destacó sobre aquella etapa escolar una sentencia luminosa: “En aquella época de Teruel éramos los más modernos de España. Lo que pasa es que España no lo sabía y Teruel tampoco”.

En gran medida, José Antonio Labordeta fue uno de los responsables de que aquellos chicos crecieran hacia un futuro, donde la ética y la responsabilidad fueran agujas de nuestra brújula. Se lo conté a José Antonio una mañana, en esas visitas cuando ya la enfermedad le impedía pisar la calle. Se lo solté con cierta solemnidad, esperando que captase mi ironía gruesa. Le dije: “Labordeta, gracias a ti hoy día puedo decir que soy un desgraciado”. Labordeta me miró sospechando que detrás de esa sentencia venía el chascarrillo. Nos conocíamos tanto que a menudo el simple tono de nuestras voces anunciaba si aquello iba en serio o en broma. Pero la contundencia de mi afirmación lo desconcertó: “¿Un desgraciado?”, preguntó. “Eso es. Mira, yo a los quince años me fui a la Costa a trabajar de botones, luego de camarero, luego de somelier… A estas alturas yo podría ser un empresario hotelero de gran fortuna. Pero fui a Teruel a estudiar, apareciste tú y gentes como Eloy Fernández o Pepe Sanchis Sinisterra, me inyectastéis en vena libros y músicas y aquí me tienes: hecho un desgraciao”. Labordeta descubrió ya que mi relato traía buena carga de somardería, esa veta del humor que crece en Aragón. Me miró con la misma desgana y me sentenció: “No Joaquín, tú no eres un desgraciao. Eres un pringao, como yo”.

Tenía ganas de poner todo eso por escrito porque sé que el personaje lo merece. No abundan tipos como este Labordeta que fue capaz de mandar al carajo a un grupo de señores diputados sentados en las poltronas de todo un Parlamento nacional. Eso no suele suceder. Por eso, la noche en que soltó aquella agreste frase, media España supo que todos los políticos no son iguales, media España confirmó lo que ya sospechaba: que Labordeta era uno de los suyos. Un tipo así merece que su vida sea contada. No andamos sobrados de personajes tan auténticos, nobles, valientes, audaces y rebeldes. En realidad, una vez ausente Labordeta, yo no conozco a ningún otro.

 

Recorrer la vida de José Antonio Labordeta es pasear de la mano por la historia de los últimos 50 años de Aragón y por supuesto de España. En Aragón su huella es abrumadora: creador de la Nueva Canción Aragonesa (que él con su humor socarrón definió como “Nova Cançó Baturra, recogiendo el soniquete de la Nova Cançó). Cofundador de “Andalán”, esa revista cultural de izquierdas, que trató de quitar la costra baturra a un Aragón soñador de nubes. Siempre contracorriente, siempre fuera de la parva, siempre peleando contra una tierra que pretende regresar a un futuro de opacas miserias. Labordeta se convirtió de inmediato en la diana de una burguesía (¡) local que odiaba que alguien leyese novela americana… Ahí estaba reluciente la figura de su hermano Miguel, añorada toda la vida por José Antonio, como alocado tocapelotas de esos mediocres funcionarios zaragozanos.

Y la televisión. Y la cultura. Y la orientación a los más jóvenes. Y las canciones. Y el Parlamento nacional. Son muchas cosas. Tantas que ahora me doy cuenta de que he redactado la biografía del último español añorado con sinceridad innegociable por un pueblo necesitado de referencias. De gestos nobles y de experiencia doctoral. Ya no hay locos, gritaba el poeta, después de enterrar a Don Quijote. Labordeta es de momento el último taciturno, el eterno mosqueado, el fundador de la IDA, la Izquierda Depresiva Aragonesa, un reflejo de estos seres iluminados, de los que entran cuatro en ocho docenas. Y él fue el primero.