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Antón Castro

Temas aragoneses

MAÑANA, 'BORRADORES'

MAÑANA, 'BORRADORES'

Actuación musical: Juan Fernando Moreno Gistaín, pianista

Reportajes: La vuelta de Juan Perro, la exposición del Cuarto Espacio XXIII Isabel de Portugal de pintura.

Invitados al plató: José Antonio Conde, Brenda Ascoz y Luisa Miñana

Lecturas: Librería Antígona. Marga Clark en ‘Letras para una vida’: Rainer María Rilke

 

El pianista Juan Fernando Moreno Gistaín, nacido en Barbastro, actúa este domingo en ‘Borradores’ y repasa sus últimos conciertos (Festival de Peralada, Foro Romano, Festival de Música de Granada) y varios proyectos de giras internaciones que va a realizar con música española, especialmente. Visitará Portugal, Italia, Estados Unidos, Rusia o Italia, entre otros países.  Interpreta dos temas de Claude Debussy, el segundo ‘La puerta del vino’ está muy vinculado con la música española y con Manuel de Falla.

Otro músico como Juan Perro, el alias de Santiago Auserón, habla de su regreso, de su vuelta a la carretera y a los conciertos con una nueva orientación musical: persiste en el blues, en los ecos latinos, en la salsa, en la música cubana, y abre nuevos caminos. En esta vuelta, que le ha traído al Teatro Principal de Zaragoza, Juan Perro habla de sus nuevas canciones, en especial de ‘Río negro’.

Visitan el plató tres poetas: José Antonio Conde, Brenda Ascoz y Luisa Miñana. El primero acaba de publicar en Olifante ‘El ángulo y la llaga’, centrado en un conjunto de mujeres, reales y soñadas, entre las que figuran desde Delmira Agustini, Gerda Taro, Gloria Swanson o Casta Álvarez hasta la maestra de canto de María Callas, Elvira de Hidalgo.

Brenda Ascoz presenta su libro ‘Ecorché’, un libro de viajes, de reflexiones, de indagación en torno a la identidad, al amor y a la noche y sus máscaras. El libro lo ha publicado el sello Eclipsados. Y Luisa Miñana, en la misma editorial, ha publicado ‘Las esquinas de la luna’, un libro sobre el amor, la espera y la desesperanza, un libro que también incluye viajes a Italia y a Ibiza, y una mirada personal hacia la historia del arte y algunos artistas como Leonardo Da Vinci. Además, la autora también habla de un curioso proyecto que ha ofrecido en la red: ‘La arquitectura de tus huesos’, un libro digital que mezcla la poesía, el ensayo, el aforismo, el microrrelato y las fotografías de Miguel Ángel Latorre.

 

Borradores visita el Cuarto Espacio, donde se están exponiendo los cuadros seleccionados y ganadores de la XXIII edición, probablemente una de las más completas de los últimos tiempos: ofrece casi un estado de la cuestión pictórica en la Comunidad en la esfera de los artistas jóvenes. Cristina Silván fue la ganadora absoluta; Yann Leto, el ganador menor de 30 años. Hay espléndidos cuadros de José Moñu, Javier Joven, Rómulo Royo, Álvaro Díaz Palacios, José Ramón Magallón, María Enfedaque, Sarah Shackleton, etc.

 

Borradores se completa con una visita a la Librería Antígona, desde donde se recomiendan algunos títulos para leer este verano. La fotógrafa y poeta Marga Clark sugiere la lectura de Rainer Maria Rilke en la sección ‘Letras para la vida’.

 

Borradores. Aragón Televisión. Se emite la noche del domingo al lunes, a la una de la madrugada. No hay redifusión a lo largo de la semana. Canal Satélite Digital, 97. Imagenio, 187. Esta foto es de la norteamericana Nina Leen.

FAEMINO Y CANSADO EN 'BORRADORES'

FAEMINO Y CANSADO EN 'BORRADORES'

Plató: Carlos Forcadell y Enrique Cebrián

Reportajes: Faemino y Cansado, Dani García-Nieto y Zahara

Lecturas de verano: Desde Los Portadores de sueños: Cercas, Banffly, Coe y Martínez de Pisón

Actuación musical en directo: Jafi Marvel, con ‘Septiembre’ e ‘Impulso’.

 

 

 

La historia, el humor, la literatura joven y la música protagonizan una nueva edición de ‘Borradores’.

 

El programa recibe en el plató al historiador y director de la Institución ‘Fernando el Católico’ Carlos Forcadell, que hablará de la obra colectiva ‘Razones de historiador’, un libro-homenaje a Juan José Carreras, el catedrático de Historia Contemporánea que estuvo vinculado con Alemania y con la Universidad de Zaragoza especialmente y que ha dejado un amplio número de alumnos. El otro invitado a plató es el joven escritor Enrique Cebrián, ganador del premio de Literatura Joven del Gobierno de Aragón. Cebrián hablará de un conjunto de textos en prosa y de un libro de poemas publicado por el Instituto de la Juventud.

 

El programa ofrece un entrevista reportaje con Faemino y Cansado desde el Teatro Principal. Los humoristas hablan de su sentido del absurdo, del surrealismo, de su modo de entender el humor. Daniel García Nieto, humorista de actualidad, explica su método de trabajo y muestra una amplia serie de trabajos inspirados en las noticias aragonesas, nacionales e internacionales de los últimos años. Por otra parte,  la joven cantante Zahara habla de sus últimos proyectos y de su forma de entender la música y la composición.

 

Desde la librería Los Portadores de Sueños se recomiendan libros Javier Cercas, Martínez de Pisón, Miklos Banffy y Jonathan Coe para leer estas vacaciones.

 

La actuación musical corre a cargo de Jafi Marvel, un músico que ha trabajado con numerosos grupos, entre ellos Niños del Brasil, y que ahora presenta una nueva formación y un nuevo disco.

 

*Borradores se emite la noche del domingo al lunes a la 1 de la madrugada. Estos días de verano, el programa no se redifunde luego.

DE HÉRIZ, BOLEA, D. VILLAR EN BORRADORES

DE HÉRIZ, BOLEA, D. VILLAR EN BORRADORES

El escritor Enrique de Hériz, autor de ‘Manual de la oscuridad’ (Edhasa) es uno de los invitados al programa Borradores de este próximo domingo. Enrique de Hériz logró un gran éxito con su novela anterior, ‘Mentiras’, y ahora se centra en el mundo de la magia y de la ceguera en una novela que narra la historia del mago Víctor Losa, que se quedará ciego y deberá aprender a vivir de otro modo.

La joven realizadora Camino Ivars y Blanca Carvajal, programadora cultural del Centro Joaquín Roncal, hablarán de algunos proyectos cinematográficos realizados en el Centro y abordarán el programa completo de las noches de verano.

 

Además, entre otros asuntos, Borradores entrevista a Juan Bolea, que acaba de publicar la novela  policiaca ‘Un asesino impecable’ (Ediciones B), protagonizada por Martina de Santo, que gira en torno a un crimen que se ha producido en el seno de la aristocracia, en concreto en la familia Lancaster. El novelista gallego Domingo Villar habla de su novela ‘La playa de los ahogados’ (Siruela), que constituye la segunda aventura del detective Leo Caldas y de su ayudante Estévez, de origen aragonés. Ambos intentan averiguar qué hay detrás  del  crimen de un marino gallego, que aparece muerto y con las manos atadas a la espalda.

 

Borradores también conversa con el escritor y periodista Juan Jacinto Muñoz, compilador del libro ‘Perturbaciones’, una antología de la narrativa breve fantástica española, en la que figuran autores aragoneses como Óscar Sipán, Carlos Castán, Patricia Esteban Erlés e Ignacio Martínez de Pisón.

 

Ciro y Carolina, libreros del Pequeño Teatro de los Libros, recomiendan algunos títulos para este verano.

 

La actuación musical corre a cargo del joven grupo El Palco, que tocan dos temas: ‘Perdidos’ y ‘La mente en blanco’.

 

Borradores se emitirá este domingo, de domingo a lunes, a la 1.15 de la noche. Esta foto es de Martin Munkacsi.

CASANOVA, DELGADO, BERNA, LA TRAVIATA... BORRADORES

CASANOVA, DELGADO, BERNA, LA TRAVIATA... BORRADORES

El realizador Emilio Casanova es uno de los invitados al programa “Borradores” de este domingo. Emilio Casanova es el  director de la serie ‘Estampas’, un álbum de personajes aragoneses que emite Aragón TV. Se pasan dos de las piezas del proyecto: la de María Moliner, la mujer que escribió un diccionario, y la del realizador Segundo de Chomón. El otro invitado al estudio es el bibliotecario y escritor Javier Delgado, quien presentará sus dos últimos libros: la novela ‘Tierra de nadie’ (Xordica) y el poemario ‘Animamorte’ (PUZ: La Gruta de las palabras).

 

“Borradores” ofrecerá un reportaje sobre el montaje de ‘La Traviata’ de Verdi, en la que participaron alrededor de 250 personas. Es un proyecto concebido desde el Auditorio por Miguel Ángel Tapia, Luis Merchán, Juan Luis Martínez y Andrés Ibiricu, entre otros.

 

Se conversará con el bailarín Miguel Ángel Berna, acerca de la experiencia del espectáculo ‘Goya’, que se estrenó en la Expo y que acaba de permanecer durante dos semanas en el Teatro Principal con un gran éxito de público.

 

También se visitará el Taller Literario que imparte Julio Espinosa a orillas del Ebro. Carlota Muñoz hablará con el escritor y profesor chileno y los alumnos leerán algunos de sus textos. Además, el equipo de “Borradores” se trasladará hasta el Paraninfo, para conocer la exposición ‘España 1900’, donde se exponen obras de Joaquín Sorolla, el joven Dalí, Eliseu Meifrén, Zuloaga y Anglada Camarasa, entre otros

 

La actuación musical en “Borradores” corre a cargo del músico argentino Nico Cassinelli, afincado en Zaragoza desde hace un par de años. Nico acaba de presentar su disco ‘Noticias de acá’, donde rinde homenaje a Zaragoza en varios temas.

**En la foto, el espectacular ’Paisaje nocturno’ de Eliseu Meifrén.

 

“Borradores” se emite el domingo a las 00:55 horas.

RICARDO DEL ARCO Y SUS FOTOGRAFÍAS DE HUESCA

RICARDO DEL ARCO Y SUS FOTOGRAFÍAS DE HUESCA

El cronista visual de los tesoros de Huesca

 

La Diputación de Huesca y la CAI publican las fotos del cronista e historiador Ricardo del Arco (1888-1955), un defensor del patrimonio

 

Ricardo del Arco llegó a Huesca en mayo de 1908 y pronto iba a convertirse “en el cronista e historiador más destacado”. Una de las facetas menos conocidas de él era la de su condición de fotógrafo: el volumen ‘Ricardo del Arco. Fotografías de historia y arte 1914-1924’ (Diputación de Huesca / CAI), con textos de Carlos Garcés y Maite Abaurre, supone toda una revelación y una confirmación de que él usó la fotografía, desde muy pronto, como un instrumento de conocimiento y de difusión cultural.

Nacido en Granada en 1888, a los cinco años se trasladó a Tarragona, donde su padre Ángel del Arco fue elegido director del museo de la ciudad; se licenció en Letras en Valencia y de inmediato opositó al Cuerpo de Archiveros. Obtuvo plaza en la Huesca “milenaria y rica en archivos”, donde se hizo cargo del “archivo de Hacienda”, que tenía agregado también el del Ayuntamiento, según narra Carlos Garcés en una completa reseña de los primeros quince años que Del Arco pasó en la que iba a ser la ciudad de su vida. Ese periodo inicial, que él sitúa entre 1908 y 1924, lo resume con tres palabras: “Vida, estudio y trabajo”, vocablos que, en realidad, definen toda su existencia. Del Arco falleció en 1955, tras ser arrollado por un coche en la plaza de Navarra.

Del Arco usaba lentes circulares, sombrero e iba tocado de lazo. Poco días de después de tomar posesión de su nuevo cargo ya escribía en ‘El Diario de Hueca’, y muy pronto iba a publicar libros y monografías y artículos de casi todo: en 1910, firmaba con Luciano Labastida la ‘Guía artística y monumental de Huesca y su provincia”; tres años después, con idéntico colaborador, ‘El Alto Aragón monumental y pintoresco’. Para entonces ya había contraído matrimonio con Luisa Fortuño y ya había sido nombrado cronista de la ciudad. Dos detalles biográficos más, entre los muchos que aporta Carlos Garcés, recuerdan que era profesor de instituto desde 1914 y director de la Biblioteca Pública desde 1915. En 1920, fue el organizador del II Congreso de Historia de la Corona de Aragón.

En cierto modo, Ricardo del Arco fue un pionero del excursionismo, un apasionado del turismo y un defensor a ultranza de las ‘Bellezas del Alto Aragón’, término que usó el fotógrafo Lucien Briet, al que Huesca le rindió un homenaje en 1922. Quizá lo que no se conocía de Del Arco con tanta precisión era su condición de fotógrafo: hace poco se incorporaban a la ‘Memoria Gráfica del Alto Aragón’ de la Fototeca de Huesca más de mil piezas, en placas de cristal y en negativos. Del Arco usaba al menos dos cámaras y se tomaba su tiempo en realizar sus fotos: el libro confirma su apasionada tarea en la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Huesca.

Esa “incansable labor en pro de Aragón”, que le supuso la concesión de la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Zaragoza en 1924, lo llevó a recorrer las iglesias de Santiago de Agüero, San Miguel de Foces, Ordesa, los monasterios de San Victorián y el de San Juan de la Peña, al que acudió con  otros excursionistas en 1920 y al año siguiente, a caballo y en medio de una gran nevada. Manuel Casanova, que sería director de HERALDO, firmó una crónica con “agua, truenos horrísonos y relámpagos cegadores”. También estuvo en Roda de Isábena, en el monasterio de Sijena, en Sena, en Fraga, Monzón, Binéfar o Tamarite de Litera. Su afición al traje regional, que compartió con su gran amigo Ramón Acín, lo llevó a realizar fotos en Aínsa, Ansó, Hecho Gistaín y Fraga, donde realizó un álbum completo del vestuario, del casco urbano, de la vida popular, y no solo eso: organizó una Exposición del Traje Regional en Madrid en 1925. Al fotógrafo Del Arco le interesaba todo: las plazas públicas, las calles, los edificios civiles, los retratos de grupo, los monumentos, las procesiones, los retablos, las panorámicas, entre las que destacan las del castillo de Montearagón, las de Nueno y las de Bielsa, el inventario general del patrimonio. Sus fotos muestran cuánto se ha perdido y, a veces, lo que se ha mejorado. Del Arco colaboró con estupendos profesionales de la ciudad como Ildefonso San Agustín, Ricardo Compairé o Fidel Oltra, entre otros, pero él no les iba a la zaga: era observador, tenía buen gusto, componía con elegancia y era paciente. Se esforzaba en captar el misterio de la luz al servicio de los tesoros de una provincia que hizo suya durante casi medio siglo.

LAS NOVIAS, BORAU, LÓPEZ BANZO... EN BORRADORES

LAS NOVIAS,  BORAU, LÓPEZ BANZO... EN BORRADORES

El programa Borradores continuará todo el verano en pantalla. Este es el menú de este domingo; la emisión es hacia la una de la mañana. A veces, suele empezar un poco antes de lo que está anunciado.  

 

El grupo Las Novias, en versión acústica, presenta en Borradores su nuevo disco, ‘Ego’, producido por Los Niños del Brasil y editado por Factoría de Autor. Óskar Díez, a la guitarra, y el vocalista Toño Leza, interpretan dos temas de esta banda ampliamente reconocida en Zaragoza.

 

Acuden al plató de Borradores, el intérprete e investigador Eduardo López Banzo, director del grupo Al Ayre Español, galardonado en 2004 con el Premio Nacional de la Música. López Banzo recorre los grandes proyectos de una compañía que ha pasado de la música antigua al Barroco y que ha interpretado óperas tan conocidas como el ‘Amadigi di Gaula’ de Häendel y que realiza constantes conciertos en algunos de los lugares más emblemáticos de la música culta. El otro invitado al estudio es la periodista y escritora Margarita Barbáchano, que acaba de publicar su nueva novela, ‘La piscina azul’ (Mira editores), donde relata la historia de un escritor y profesor, Matías, con distintas mujeres: amantes, compañeras de trabajo, novias actuales e incluso una joven huérfana, que acabará por transformar su vida.

 

Borradores ofrece distintos reportajes: visita, en las salas de la Diputación de Huesca, la exposición ‘Furtivos’ sobre la película de José Luis Borau, y el ambiente intelectual, artístico, político y cinematográfico en la que se gestó esa obra que ya tenía un antecedente en el corto ‘En el río’. Además, desde la galería Aragonesa del Arte, ofrece un recorrido por un singular proyecto de artistas y escritores: ‘Afinidades’, donde conviven María Buil e Ismael Grasa, Enrique Larroy y Manuel Vilas, Gonzalo Tena y Alejandro Ratia, Fernando Sinaga y Jesús Jiménez, y Lina Vila y Félix Romeo. Además, el artista zaragozano Fernando Sinaga, afincado en Salamanca, habla de su doble proyecto: ‘Pantallas espectrales sobre el Ebro’, cuyos bocetos y primeras realizaciones se exponen en los sótanos del Paraninfo, y cuya obra pública se ha instalado a orillas del Ebro.

 

El escritor Javier Yanes, autor de ‘El señor de las llanuras’, recomienda en ‘Letras para la vida’, el relato de Ernest Hemingway, ‘La nieve del Kilimanjaro’.

*Esta foto es del fotógrato neorrealista italinao Federico Patellani.

ARAGONESES EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

ARAGONESES EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

Una violinista, un historiador y una química son, a propuesta del comité de selección, los beneficiarios de las tres becas del Gobierno de Aragón para la Residencia de Estudiantes de Madrid, unas ayudas que les permitirán desarrollar sus estudios y acabar sus tesis doctorales.

 

El pasado miércoles se reunió el comité de selección para entrevistar a los candidatos finalistas y analizar sus proyectos. El comité, presidido por el viceconsejero de Educación, Cultura y Deporte, Juan José Vázquez, estaba formado por el director general de Cultura, Ramón Miranda; la directora de la Residencia de Estudiantes, Alicia Gómez-Navarro; José Luis Borau, escritor, director, productor de cine y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; José-Carlos Mainer, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, y Luis Oro, catedrático de Química inorgánica de la Universidad de Zaragoza.

 

A propuesta de este comité, la candidata seleccionada en el apartado de creadores y artistas es Alma Olite Gorraiz, que con esta ayuda podrá concluir sus estudios de violín en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. (Alma Olite es una estupenda violinista que actuó no hace muchos meses en ‘Borradores’ y ofreció un espléndido concierto en el Audiorama de Zaragoza. Lleva ya algunos años en la Residencia, y le han acondicionado un espacio para ella, para sus ensayos. Tiene un inmenso talento.)

 

En el apartado de Ciencias Sociales y Humanidades, ha sido Ángel Alcalde Fernández el candidato elegido. Este joven realizará su tesis doctoral sobre ‘Los excombatientes franquistas. La experiencia de guerra del fascismo español y la delegación nacional de excombatientes (1936.1965)’.

 

Carmen Barba González-Albo es la candidata seleccionada en el apartado de Naturaleza y Tecnología y su objetivo es realizar su tesis doctoral sobre ‘Obtención de enantiómeros puros a escala preparativa  a partir de mezclas multicomponentes utilizando cromatografía en lecho móvil simulado con fluidos supercríticos’. [Carmen lleva algunos cursos en la Residencia, donde coincide, entre otros, con el poeta y ensayista Juan Marqués, que ultima su tesis doctoral].

 

Ésta es la cuarta edición de estas becas después del convenio de colaboración firmado, en 2006, entre el Gobierno de Aragón y la Residencia de Estudiantes de Madrid, fundación creada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que realiza, entre sus variadas actividades culturales, estancias en la residencia de investigadores, artistas y otros profesionales, de los campos más diversos, procedentes de todo el mundo.

 

El Departamento de Educación, Cultura y Deporte se encarga de la dotación económica de las becas y la Residencia de Estudiantes presta los servicios de alojamiento y manutención.

*En la foto, Alma Olite, la violinista nacida en Pamplona y formada y educada en Zaragoza. El grueso del texto pertenece al gabinete de prensa del Gobierno de Aragón; he añadido algunos detalles. Conozco a Alma Olite y he conocido también a Carmen Barba. Los compañeros de Alma en la Residencia acudieron en su mayoría al concierto del Auditorio.

 

 

ENRIQUE CEBRIÁN ESCRIBE DE ARAGÓN Y EL MAR

ENRIQUE CEBRIÁN ESCRIBE DE ARAGÓN Y EL MAR

LLAMPUGA

 

 

A Íñigo Linares y Jordi Calvís

 

 

Por Enrique CEBRIÁN

Ahora que lo veo con sus velas abiertas sobre el Mediterráneo, frente a las costas de Sirualas, y recuerdo que hace poco su quilla cortaba las aguas frías del pantano de Búbal, no puedo evitar pensar en ese viaje, desde Aragón al mar, y en todas las historias y deseos, en todos los poetas, que imaginaron ese sueño antes de que el Llampuga lo hiciese, a su manera, realidad.

Siempre me ha parecido fascinante la relación de Aragón, especialmente de Zaragoza, con el mar. Es el relato del abandonado que nunca superó la huida de la amada. O quizás sea más, quizás sea el delirio tormentoso de quien llora la pérdida de lo que nunca tuvo. Puede que hace millones de años hubiera el mar en este páramo, puede que la última gota dejara, antes de secarse para siempre, un aroma perpetuo, una nostalgia eterna a cuyo dictado, como una maldición bíblica, hubiéramos de someternos todos aquellos a los que el azar nos trajera a nacer o a vivir en esta tierra.

Javier Delgado, en su espléndido poemario Zaragoza Marina (Colección “Poemas”, Zaragoza, 1982), adopta esa óptica del abandono: aquí es una femenina Zaragoza la que se queda sola después de la visita de su amante marino. Sus versos iniciales son adelanto de una catástrofe disfrazada de belleza: “No conoces el mar / (los libros dicen que sube la marea / dos veces cada día) / ni conoces la tarde enfebrecida / de gritos de gaviotas. / Confundirías el ruido de las olas: / no sabrías oír de cada una / un retazo distinto de tu historia. / No naciste para traducir / el canto de las caracolas”. Hace poco reaparecía este raro pero famoso libro en una magnífica edición verdaderamente recomendable, con ilustraciones de Jorge Gay y prólogo de Mainer (Prames, Zaragoza, 2005).

Ha de admitirse que no deja de resultar curioso que estos secarrales hayan parido a hombres como el científico Martín Cortés de Albacar, natural de Bujaraloz, autor en el siglo XVI de un Arte de navegar que fue libro de texto en toda Europa y que conoció numerosas ediciones; o como Pedro Porter y Casanate, marino nacido en Zaragoza en el siglo XVII y que fue explorador de California y gobernador de Chile; u Odón de Buen, a propósito del cual hemos de confesar que hace falta echarle imaginación para creerse que al hijo del sastre de Zuera le dé por convertirse, a finales del siglo XIX y principios del XX, en el padre de la oceanografía española. Un contemporáneo de Porter, el cronista real y cronista de la Corona de Aragón Diego José Dormer, afirmaba en sus Discursos histórico-políticos de 1684 (y no era el único en sostener ideas como ésta) que sería oportuno para Aragón el tener un puerto de mar: Vinaroz, Benicarló, Los Alfaques o hasta Pasajes eran algunas de las posibilidades que Dormer mencionaba. Lo cuenta José Luis Melero en Los libros de la Guerra (Rolde de Estudios Aragoneses, Zaragoza, 2006). Y en el mismo lugar se recuerda cómo en algunas obras literarias y en ciertas solicitudes de ayuntamientos en los años treinta se pedía una salida al mar para Aragón, o para Zaragoza concretamente, en pago generalmente –se decía– a la fidelidad de la ciudad al movimiento nacional. Sin necesidad de tener que ser fiel a cosas tan poco merecedoras de tal sentimiento, uno puede observar, paseándose en verano por ciertas localidades costeras, principalmente por Salou-Cambrils, que muy probablemente nos encontremos ya ante un sueño alcanzado.

Si esto último puede todavía no ser compartido por todos (algún escrupuloso purista quedará…), lo que no presenta dudas es que Aragón, en su historia, tuvo mar. Y lo tuvo hasta el punto de hacer afirmar a Roger de Lauria en el siglo XIII que, no ya un barco, sino ni siquiera un pez había en el Mediterráneo que osase moverse por sus aguas sin llevar en la cola las cuatro barras de Aragón. Confieso que desconozco la exactitud del dato, pero hace poco decía Joaquín Carbonell que hasta siete fueron las veces que Aragón tuvo mar. Lo creeremos así, pero, aunque se hubiera equivocado, habrá que perdonar siempre a quien escribió y compuso, allá en los setenta, Me gustaría darte el mar, una hermosísima canción de amor a la tierra y una hermosísima canción de amor sin mayores precisiones, de amor sin más.

Lo de haber tenido mar en el pasado es uno de los asuntos de una divertida entrada en el blog del periodista y escritor Sergio del Molino en la que, tras recordar que el embalse de Mequinenza recibe el excesivo nombre de Mar de Aragón o que al Ebro, a su paso por Zaragoza, le han crecido playas, podemos leer: “No, Aragón no se sacude esa nostalgia. A Aragón le gustaría tener todavía cuarteles de almogávares y un Museo Naval en el paseo de la Independencia”. Del Molino resume muy bien la situación cuando habla de Aragón y su “incurable e infantil nostalgia marinera, absolutamente injustificable, pero encantadora” (http://sergiodelmolino.blogia.com/2006/111001-nostalgia-de-mar.php). Al parisino gusto por las playas fluviales, ha de añadirse la transformación que, en general, han vivido las orillas del Ebro con motivo de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, la cual ha dado pie al número 6 de la revista Aragón en Portada (julio de 2009) a hablar incluso, ahí es nada, de “la costa zaragozana”.

Aparte del caso de Carbonell, hay presencia marina en la música de Héroes del Silencio, de Más Birras, de Ángel Petisme o de Amaral. Y, cómo no, en diversas canciones de José Antonio Labordeta, entre las cuales destaca su Zarajota Blues, tema que ha interpretado y grabado junto a Joaquín Sabina y en el que se recitan unos versos en los que, tras llamar a Zaragoza cosas como “madrastra” y “madre inútil”, le lanza esta pregunta: “Vieja tumba crecida a mis espaldas, / ¿a qué hora abandonas el mundo / para huir con nosotros hacia la hermosa mar / tan dulce y tan lejana?”. Labordeta es asimismo autor de un libro misceláneo, Tierra sin mar (Xordica, Zaragoza, 1995), en el que se dan cita los recuerdos personales y el análisis socio-político de la realidad aragonesa. Labordeta –que vio el mar por primera vez, aguas besadas por el Cabo de Salou, a los veintitrés años desde lo alto del Campamento de Milicias Universitarias de Castillejos– cuenta cómo hasta entonces su mar personal fue la Plaza de Lanuza y el Mercado Central, con su trasiego.

Si seguimos en el ámbito de la literatura, nos viene rápido a la mente el conjunto de poemas de He roto el mar, escrito por Manuel M. Forega (CSIC, Madrid, 1987; 2ª edición corregida y ampliada en Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 1993). Un libro robado a la vida y a los libros, con esa vastedad precisa (valga el oxímoron) que tiene el idioma de este autor.

Y no podemos olvidarnos de Antón Castro y de ese diccionario al revés que es el libro Zaragoza, de la Z a la A (DPZ, Zaragoza, 2003), en el que participa precisamente escribiendo la entrada “Mar” (esto ya de por sí chocante en un libro dedicado a Zaragoza y su provincia) y contando que llegó a la capital de Aragón en su busca; lo cual, viniendo de Galicia, no deja de tener mérito. Sin embargo, el libro en el que definitivamente lleva a cabo su declaración de amor marina es Golpes de mar (Destino, Barcelona, 2006), que toma precisamente su título de una canción de Petisme, y que es considerado por su autor el libro de su vida. En su más reciente Fotografías veladas (Xordica, Zaragoza, 2008) vuelven a aparecer, entre otras, dos de sus pasiones: Zaragoza y el mar.

Podríamos seguir. Probablemente se queden en el tintero que no uso otras muchas referencias. En cualquier caso, estas líneas en ningún momento han pretendido, pese a lo que pudiera parecer, convertirse en un catálogo exhaustivo de la relación de amor-desamor mantenida entre Aragón y Zaragoza y el mar. Creo además recordar ahora que Félix Romeo ya escribió algo parecido en su columna “Las Naturales” de Heraldo Domingo. O quizás lo soñé.

Como digo, esto no es un listado definitivo y exacto. Ni lo pretende tampoco. Se trata tan sólo de recuerdos venidos a mi mente mientras, sentado en la playa de Sirualas, veo a lo lejos navegar al Llampuga. Comienza el verano y es probable que algunos de ustedes, desafiando al secano, al asfalto y a la crisis, se acerquen un instante a la orilla del mar y que lo hagan guiados por la nostalgia de un sueño. Si tienen entonces la suerte de alzar la vista y ver este velero que es un sueño hecho realidad, envíen un saludo a sus tripulantes; ellos, desde el mar, abrirán una lata de cerveza a su salud, brindarán por ustedes y les desearán –como hago yo ahora– un muy feliz verano.

 

*El narrador y poeta Enrique Cebrián me manda este texto sobre Aragón y el mar y los sueños marinos. Me encaja perfectamente en la nueva serie que he abierto, ‘Estampas de verano’, y además le agradezco ese recordatorio de algunos libros míos vinculados con el mar. La fotografía es anónima y norteamericana.