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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Real Zaragoza.

20 AÑOS SIN CARLOS LAPETRA

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VERANO 2015. LECTURAS. HERALDO DE ARAGÓN

 

El artista absoluto de la Romareda

 

Se cumplen veinte años de la muerte del mejor futbolista del Real Zaragoza de todos los tiempos: Carlos Lapetra (1938-1995)

 

El fútbol, antes que una identificación, es un juego. A veces hay jugadores que tienen un don: iluminan el estadio con su inteligencia, su fantasía y su clase. Uno de ellos, quizá el mejor zaragocista de todos los tiempos, fue Carlos Lapetra (Zaragoza, 1938-1995): puro ingenio, imaginación, sutileza, magia. Cada jugada al pasar por sus botas ensanchaba sus posibilidades; Lapetra, que enfundaba la camiseta del once, jugaba antes de recibir el balón y jugaba con el balón en el pie. Así lo recuerdan una y otra vez aquellos que vieron y protagonizaron el cuento de ‘Los Magníficos’: Darcy Silveira, ‘Canario’, dice de él que era un genio. Y él creció y se forjó al lado de genios como Pelé, Garrincha, Puskas o Di Stéfano. Y Marcelino, el cabeceador irreductible, señaló en estas mismas páginas: “Esa zurda no era de este mundo”.

Lo era, sin duda, era de este mundo y deslumbraba por doquier: en la Liga española y en Europa. Era una zurda, dicen, que merecía compararse a la del brasileño Mario Lobo Zagallo, a la de Corso, el jugador del Inter que le robó el corazón a la cantante Gigiola Cinquetti, una zurda que anticipó las de Dzajic, Mario ‘Matador’ Kempes y tal vez la del propio Maradona, futbolistas que supieron ser desde el carril izquierdo, o el territorio del diez, auténticos directores de juego. Malabaristas para sí y para los otros.

Carlos Lapetra Coarasa nació accidentalmente en Zaragoza, en 1938, en plena guerra civil. Su padre era agricultor y administrador de fincas, llegó a ser gobernador civil de la capital y tenía un sueño para él: quería que se dedicase a las leyes. Tuvo una infancia feliz y despreocupada. Estudió en San Viátor y luego en el colegio de El Salvador de Zaragoza, donde lo conoció el escritor Javier Fernández de Castro, que suele recordar a “un mozalbete genial en los partidos del recreo: fino, elegante, casi imparable”. Cuando se trasladó a Madrid a estudiar Derecho, fichó por el Guadalajara y jugó allí con su hermano Ricardo, que también iba para figura en la zaga. En la temporada 1959-1960 el Zaragoza lo incorporó a sus filas. Pronto empezaría a lucir.

La Romareda, que se había inaugurado en 1957, descubrió a un futbolista diferente: con un control exquisito, con un regate variado y muy natural, no exactamente veloz pero con gran sentido del ritmo. Poseía plasticidad, virtudes de dirección y sentido de la belleza. Surtió de balones a arietes como Joaquín Murillo, Juan Seminario o el que iba a ser su gran cómplice en el área: el citado Marcelino. En tres semanas de radiante felicidad de junio-julio de 1964 con Luis Belló de míster, el Real Zaragoza de ‘Los Magníficos’ cosecharía dos títulos: la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo, ante el Valencia y ante el Atlético de Madrid. Y no solo eso: Carlos Lapetra era el extremo izquierdo titular de la España que jugó la Eurocopa de 1964 y que se plantó en la final ante la Rusia de Lev Yashine, ‘la araña negra’. Formaba ala con Luis Suárez, el gallego de oro del Inter de Milán. Ambos, técnicamente, eran los fabuladores del balón.

A Lapetra, que participó en trece partidos con la selección, ya lo llamaban “el ingeniero”, “el catedrático”. Era distinto: un jugador moderno que había desplazado levemente su posición, por sugerencia del citado Belló, desde la banda a una zona de organizador y desde allí lanzaba a Canario, a Marcelino, a Reija, a Villa o se internaba él. Si 1964 fue el año de su máximo apogeo, en 1966 el Real Zaragoza conquistó su segunda Copa del Generalísimo ante el Athletic de Iríbar y él participó en el Mundial de Inglaterra-1966.

El equipo estelar del Real Zaragoza, que cosechó elogios y aplausos ininterrumpidos en Inglaterra, se fue desgajando poco a poco. Carlos Lapetra se lesionó en una rodilla ante el Everton y al final, en marzo de 1969, con apenas 30 años, dejó el fútbol. Iba y venía todos los domingos en su Alfa Romeo verde de Huesca y a Zaragoza y viceversa, y ya formaba parte de la leyenda de la ruta.

Se había casado con Clara Lorén en el monasterio de San Juan de la Peña. Años después de la retirada, comentó partidos en Antena 3. Falleció a los 57 años el día de Navidad de 1995, hace dos décadas, tras ver cómo su equipo se coronaba campeón de la Recopa. Zaragocistas de aquí y del mundo lloraron el prematuro adiós de quien había sido el artista absoluto de La Romareda.

 

LA ANÉCDOTA

El pedagogo y zaragocista Víctor Juan recogió en su blog esta anécdota que contó Ricardo Lapetra con motivo del 75 aniversario del Real Zaragoza. Escribe: “Ricardo Lapetra, el hermano de Carlos, dijo que cuando tenían partido en Zaragoza, él y su hermano madrugaban, iban a misa a la catedral y su madre preparaba pronto la comida. Luego recogían a un primo suyo que no se perdía ni un partido y bajaban a Zaragoza en su coche. Casi siempre conducía Carlos. Al llegar a Almudévar se encendían un par de montecristos. Aparcaban el coche junto al campo de fútbol, se cambiaban y jugaban para ser, simplemente, felices”. Desde hoy, el Real Zaragoza busca el camino a Primera y un nuevo Lapetra.

 

*Este aparecía ayer en mi sección de verano en Heraldo de Aragón. 

24/08/2015 10:26 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

EUGENIO MATEO: 'MAGNÍFICOS'

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[Eugenio Mateo, un activista cultural incansable, recoge en su blog esta crónica sobre la puesta de largo del documental 'Magníficos', firmado por su hijo Juan Mateo Piera, que contó con un colaborador de lujo como Luis Alegre.
Aquí puede leerse el texto: http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2014/10/magnificos-documental-de-juan-mateo.html]
Por Eugenio MATEO
Precedido de una gran expectación, en gran parte motivada por la difusión que los medios de comunicación habían generado, se estrenó con categoría de evento especial, el documental Magníficos, producido por el Real Zaragoza y dirigido por el joven realizador Juan Mateo Piera. El lugar elegido fue el auditorio del flamante CaixaForum de Zaragoza y convocó a lo más granado de las personalidades y jugadores en torno al Club aragonés, así como a empresarios, periodistas y autoridades locales y autonómicas. Los actuales dirigentes de la SAD, a la cabeza su Presidente, Christian Lapetra, recibieron a los invitados entre los que se contaban los míticos componentes de aquella plantilla, que pasará a la historia de la ciudad y de su deporte como el equipo de Los Magníficos.
 Un reencuentro con la identidad que viene a reforzar el sentimiento de vinculación, aunque sólo sea como simple aficionado, al club de fútbol que ha sido y es, el referente aragonés del deporte. Como dijo el realizador, Juan Mateo, es un homenaje a la época dorada del club cuando se cumplen 50 años de las primeras grandes gestas deportivas, como la consecución de la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo, ambas ganadas en 1964, porque todos tenemos magníficos a los que emular en nuestras vidas. 
 El documental recurre al hilo argumental de la viuda del fotógrafo Antonio Calvo Pedrós, que fue notario de la vida ciudadana y autorizado testigo de los triunfos del equipo, y que capturó con su cámara los momentos inolvidables de un Zaragoza en su mejor periodo. Rosa Lahilla bucea, desde el archivo  municipal del Palacio de Montemuzo, en el legado que su marido donó a la ciudad y a partir de ahí, Juan Mateo intercala con maestría y desparpajo los testimonios de los protagonistas como Villa, Canario, Marcelino, Violeta, Reija o Santamaría, que a través de sus anécdotas y vivencias consiguieron crear una atmósfera entrañable en el Auditorio del CaixaForum, en donde las risas y la emoción fueron tejiendo una historia que acabó perteneciendo a todos los asistentes. 
 Pieza fundamental en la preparación de las entrevistas fue el periodista y profesor de la Unizar, Luis Alegre. A lo largo de la película, personajes como Iñaki Gabilondo, Agustin Diaz Llanes, José Luis Melero, Antón Castro, Juan Antonio Gracia, Victor Muñoz, Pedro Luis Ferrer, ex-presidentes del Club y ex jugadores, ofrecen al espectador la frescura de sus testimonios, mejor documento visual de unas circunstancias de sus vidas que de una u otra manera estuvieron ligadas al Real Zaragoza.
 Destacamos las imágenes rodadas en Galicia, en Ares, Ría del Ferrol, lugar de residencia del mítico delantero y goleador Marcelino, que ha pasado a la historia como autor del famoso gol de cabeza contra la URSS, que en aquel tiempo pasaba por ser la bestia negra del régimen franquista. He sido testigo, en calidad de inmediato, de los comentarios de Juan sobre la hospitalidad con la que fue agasajado por Marcelino Martinez Cao y su esposa Tete Perez Diaz y del aprecio que ha surgido de esta visita. Lo cierto es que los comentarios del ex-jugador en el documental no tienen desperdicio, al igual que los de Villa o Canario, por la franqueza y la perspectiva que da el tiempo. Siempre, con la figura de  Carlos Lapetra planeando en sus recuerdos como el cerebro de un estilo de juego de un equipo que se ganó a pulso lo de irrepetible.
 La gran virtud del documental es que habla de fútbol sin apenas mostrar fútbol. Prioriza el sentimiento de unos deportistas en un contexto que tiene tanto de romanticismo que pertenece a un pasado del que no es posible renunciar sin renunciar a la propia dimensión de la memoria, nexo inexorable de la razón que no reniega.
 Es un trabajo honrado, meditado, donde los protagonistas reconocen que jugar al fútbol era cuestión de pundonor, porque el mero hecho de pertenecer durante tantos años a una plantilla anda reñido con los nuevos mercenarios que en el dinero basan sus esfuerzos, y no es que sea esto malo, es simplemente lo que hay; por tanto, un club histórico tiene derecho a acudir a sus fuentes, épicas referencias de un pasado de esplendor, para afianzar su intento de trascender por encima de intereses permitiendo un desarrollo acorde con los principios sentimentales de su masa social. La sensibilidad de Rosa Lahilla aporta serenidad, ajena al casi siempre frenético entramado deportivo, dejándonos el eficaz antídoto contra el olvido que surge de su mirada mientras repasa con añoranza las fotos que su marido perpetuó de aquellos héroes magníficos.
 Juan Mateo Piera ha tejido, con sabiduría de filósofo y paciencia de observador, el retrato humano de unos seres que forman parte de un imaginario colectivo, incluso para los que no nos gusta el fútbol, y que son casi como de la familia. El distintivo de pertenencia al grupo. Ya se sabe que si el fútbol no existiera, habría que inventarlo. Un documento que bebe de la antropología, la única ciencia que puede explicar aquello de pegar patadas a un balón.

22/10/2014 01:16 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

LUIS BELLÓ, EL MAGNÍFICO

[A PLENO SOL. Los Magníficos inauguraron, en junio de 1964, el palmarés de títulos del Real Zaragoza. El equipo empezaba en Yarza y concluía en Lapetra: jugaba de maravilla. Y tuvo un entrenador cercano y sabio que había sido futbolista del club. Formó, con Samu, “la media de seda”.] El texto sale hoy en papel y en Heraldo.es. Y es el último de esta sección que se inauguró el pasado 20 de julio.

 

El magnífico Luis Belló

Luis Belló (Cieza, Murcia, 1929) es un caso excepcional en la historia del Real Zaragoza. Desde muy joven sintió la llamada del fútbol. Empezó a destacar ya en infantiles, confirmó su clase y elegancia en los juveniles de su localidad, y recibió la llamada del Albacete para jugar en Tercera División. Estuvo dos temporadas y reclamó la atención del Barcelona y del Sevilla. Su hermano Francisco –que pertenece a esa larga nómina de ciezanos que también han  jugado en Primera División- le recomendó que se viniese con él a Zaragoza, donde llevaba dos campañas. Coincidió que esa temporada, tras la victoria inesperada de Uruguay en el Mundial de Brasil-1950, el club presidido por el doctor Abril incorporó a dos internacionales como Rosendo Hernández y Pepe Gonzalvo (Gonzalvo II) y les firmó un contrato de un millón de pesetas (6.000 euros), y seguía contando con su primer extranjero, el excéntrico jugador argentino Valdivielso. Con muchos apuros, el equipo de los Millonarios quedó subcampeón de Segunda División; se jugó el ascenso y logró su objetivo. ‘El catedrático’ Luis Belló fue decisivo: era un futbolista refinado e inteligente, técnico y con buen remate. Aquel año marcó diez tantos, dos de ellos al Huesca.

El Real Zaragoza iba a vivir dos intensas temporadas en la máxima categoría. La primera, 1951-1952, la solventó bajo la dirección de Juanito Ruiz, reemplazado luego por el húngaro Berkessy; Belló y el delantero Savi fueron convocados para jugar con la selección nacional B. El futbolista ciezano formaría “la media de seda” con el húngaro José Samu. Este le decía a Ángel Aznar en ‘El largo camino hasta la Recopa’ (1995): “éramos dos jugadores distintos totalmente pero que nos complementábamos muy bien. Bello era fino, muy cerebral, muy técnico y yo era duro, muy rápido, combativo y con una gran resistencia”. En la campaña siguiente pasó de todo: llegó un nuevo preparador como Domingo Balmanyá y el club quedó último. Luis Belló tenía ofertas del Real Madrid y del Atlético, y acabó yéndose con los colchoneros. Como había sufrido una lesión, la misma que le alejó Di Stéfano y compañía, fue cedido al Hércules, donde permaneció tres años. Y completó otro más en el Alicante, antes de retirarse joven.

Se sacó el carné de entrenador nacional con el número uno. No tardaría en vincularse al Zaragoza de nuevo. El equipo había regresado a la  máxima categoría, estrenara en septiembre de 1957 La Romareda, había ido incorporando a grandes futbolistas –Murillo, Seminario, Torres, Yarza, el malogrado Benítez, Marcelino, Lapetra, Reija, Violeta, Canario, Villa...- y había contado con importantes entrenadores como César o Antonio Ramallets. A este no acababan de irle bien las cosas en la campaña 1963-1964, y fue despedido en mayo. Con todo, el Real Zaragoza estaba vivo en dos frentes: en la Copa del Generalísimo y en la de Ferias. El sustituto fue Luis o Luisito Belló, un profesional de apenas 35 años que se distinguía por sus buenos modales, el conocimiento del fútbol y su mano izquierda. Conocía muy bien la atmósfera del club e intuyó que, por primera vez en la historia, aquellos futbolistas de terciopelo y de sacrificio aspiraban a la gloria. Cercano y paternal, le sugirió a Carlos Lapetra, la estrella del conjunto, un leve cambio: que retrasase su posición a la zona del interior izquierdo, y que dirigiese desde allí el ataque. Se convertiría en “el arquitecto de la zona ancha”. Aquel Zaragoza era equilibrado en todas sus líneas: tenía un plan de juego, ambición, entrega; poseía, una concepción brillante de la táctica y del despliegue que abrazaba, casi por igual, intensidad, armonía y deslumbramiento.

Se plantó en dos finales: en la Copa de Ferias, en el Nou Camp, un 24 de junio, ante el Valencia. Los blanquillos vistieron ese día de rojo y azul y ganaron 2-1 a la escuadra de Paquito, Roberto, Guillot y Waldo. El Zaragoza formó con uno de esos equipos que los niños sabían de memoria con su peculiar ritmo: Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Pepín; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra. Luis Belló contaba una anécdota muy curiosa, vinculada con Marcelino: España había vencido en la Eurocopa a Rusia tres días antes y él había marcado el 2-1 a Yashin de un cabezazo increíble a centro de Pereda. Se había convertido en el héroe nacional y todos querían estar con él, incluido el Marqués de Villaverde que lo llevó a su hospital. Los zaragocistas estaban concentrados en su hotel y él no llegaba; de pronto lo vieron por televisión. El Zaragoza ganó 2-1, con tantos de Villa y del ariete. Así se arregló el mosqueo general con el cabeceador de Ares.

El cinco de julio, con el relevo de Santos por Duca, jugó la final de la Copa del Generalísimo en el Bernabéu ante el Atlético de Madrid de Ramiro, Adelardo y Collar. Los aragoneses, con goles de Lapetra y Villa, repitieron victoria, 2-1. Cuando regresaron a casa, los aficionados los fueron a esperar a Ateca. Fue el mejor de todos los años del club. Y, además de un equipo de ensueño, tuvo un entrenador ideal: afectuoso, sabio, diplomático y educado. Luis Belló. Él concibió el milagro zaragocista de hace medio siglo. “Aquel fue el mes más vibrante de mi vida”, diría. Por eso, ‘Pitico’ Reija lo paseó varias veces sobre sus hombros con una sonrisa de satisfacción.

1952-1953. Alonso, Martín y Belló II.

 

EL ANECDOTARIO

Tal como eran. Luis Belló, suegro del escritor Ignacio Martínez de Pisón, tuvo que dejar el banquillo porque el club había firmado un contrato con Roque Olsen. Fue director deportivo y probó en otras latitudes: entrenó al Alcañiz y al Cartagena en categorías inferiores, y al Betis, Castellón, Murcia y Pontevedra en Primera. A mediados de los años 90 me contó así las claves del juego de su equipo. Las recoge Rafael Rojas en ‘Magníficos. La Edad de Oro del Real Zaragoza’ (Doce Robles, 2014): «Lo pasábamos genial jugando al fútbol, disfrutábamos un montó (...) Carlos Lapetra era muy cerebral, ponía orden; cogía la pelota, la paraba, miraba a sus compañeros y decía: “Quietos, ahora vamos a organizarnos nosotros”.  Villa era estupendo; destacaba por su zancada, su finta, su dribling y su oportunismo ante el gol. Canario era tremendo: era rápido y poseía olfato de gol. Santos era técnico y cerebral, pero a la vez muy sacrificado. Marcelino representaba el remate y era un delantero centro clásico e impresionante. Pero la clave era saber aprovechar las cualidades de todos ellos, conjuntarlas y hacer un equipo».

El equipo que batió al Atlético de Madrid. Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Pepín; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. 

 

*Las fotos están tomadas de Aupazaragoza.com, de Diego Pisón las dos siguientes y de internet...

 

31/08/2014 08:32 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

J. V. CASANOVA: UN CANDIDATO DE GARRAPINILLOS PARA LOS PEÑISTAS

[Me escribe Rafa Estaje, de la peña zaragocista de Garrapinillos, y me envía la propuesta de la candidatura de José Vicente Casanova, de aquí del barrio también, para optar la presidencia de la Federación de Peñas. Suerte para todos.]

 

 

Presidencia de la Federación Peñas del Real Zaragoza

Candidatura de J. Vicente Casanova

Queridos/as peñistas:

Mi nombre es J. Vicente Casanova Clemente, soy abonado, accionista minoritario y peñista del Real Zaragoza. Es un honor, y una gran responsabilidad para mí, dirigirme a vosotros en mi propio nombre y en el del amplio grupo de peñas que conforman esta candidatura.

Acompañamos a este escrito las ideas que dibujan las líneas maestras de nuestro proyecto. Desde este mismo instante te invitamos a sumarte a la misma realizando aquellas aportaciones que consideres necesarias para hacer crecer la FPRZ. Nuestro proyecto está abierto a incorporar nuevas iniciativas que enriquezcan la propuesta inicial. Te invitamos a participar en la gestión de un proyecto ambicioso e ilusionante. Queremos gestionar la Federación de una forma moderna y participativa.

Forman parte de nuestra candidatura las peñas: Zaragocista Argentina, Presentes por el Escudo, Cuencas Mineras, Alfajarín, Maños Sur Jerez, El Carmelo, Brea de Aragón, Andoni Cedrún (Barbastro), Bajo Cinca, Los Alifantes, Luceni, La Parra, Sabiñánigo,“20 de Copas” y Garrapinillos.

El principal valor de esta candidatura es su capital humano. Integrada por profesionales de primer nivel de diversas disciplinas con el firme compromiso de trabajar desinteresadamente por las peñas zaragocistas. Con un único afán, poner a nuestra Federación entre las punteras del país. No nos conformamos con menos.

Sólo me resta solicitarte tu apoyo en las elecciones que tendrán lugar el 10-11 Noviembre próximo. Estaremos encantadas/os de ampliar cualquier información en nuestra cuenta de correo electrónico fprzcasanova@gmail.com o vía Twitter en la cuenta @FPRZCasanova .

Confiamos en llevar a cabo la transformación que necesita la Federación con tu apoyo.

Recibe un cordial saludo,

J. Vicente Casanova Clemente (Abonado RZ nº 1819)

Nuestro programa para los próximos cuatro años es ambicioso y aglutina diversas iniciativas para dinamizar la Federación. Estos diez puntos intentan resumirlas:

1. Mejorar la actividad de la Grada de Peñas en la Romareda y el apoyo al equipo –

cuando juega como visitante- mediante la organización de varias salidas masivas en la temporada. Instaurar los viajes patrocinados.

2. Implementar una gestión participativa de la FPRZ mediante la creación de Comisiones de Trabajo continuadas -abiertas a peñas ajenas a la Junta- sobre temas importantes: eventos, legal, central compras, animación de grada, bazar peñista online,

Comunicación…

3. Creación de una estructura estable de delegaciones territoriales de la FPRZ para

mejorar la calidad de atención a las peñas ubicadas fuera de Zaragoza, desarrollando y potenciando los sectores geográficos.

4. Gestión contable absolutamente transparente. Contabilidad por eventos que permita conocer el resultado de cada acto que se realice. Creación Oficina Virtual donde acceder a la contabilidad, actas de asambleas, etc accesible por Internet. Todo esto también estará disponible en formato papel en la sede.

5. Crear un canal de comunicación sólido entre los/as peñistas del Real Zaragoza

mediante la elaboración de una Newsletter (hoja informativa) periódica y el fomento del uso de las redes sociales.

6. Creación del Carnet Peñista unificado como medio de consecución de beneficios a las personas asociadas en las peñas.

7. Fomento del hermanamiento con las aficiones de otros clubes.

8. Crear ambiente más acogedor hacia las peñas zaragocistas que vienen a ver al equipo desde fuera de Zaragoza (Punto de Encuentro, Tour por la Romareda, etc.).

9. Ganar el papel de voz autorizada de la afición zaragocista, en virtud a la masa social que representa la FPRZ.

10. Fabricar zaragocismo mediante acciones sobre la infancia y el fomento de la creación de peñas por distintas zonas de Aragón, España y el mundo. Buscamos crear más aficionados y aficionadas del Real Zaragoza y más peñistas.

…también deseamos devolver la democracia al futbol español. Para esto apoyaremos una iniciativa legislativa popular a nivel nacional que modifique la Ley del Deporte.

COMPOSICIÓN DE LA CANDIDATURA

J. Vicente Casanova Clemente Presidente Peña Garrapinillos

Paco Baraza Alonso Vicepresidente 1º Peña Argentina

Rubén García Senao Vicepresidente 2º Peña Presentes por Escudo

Ángel Feliciano Herrero Tesorero Peña Cuencas Mineras

Paula Chinchetru Masip Secretaria Peña Alfajarín

Luismi Sánchez Gutierrez Vocal

Julio Peña Malo Vocal Peña El Carmelo

Chema Aznar Vicente Vocal Peña Brea de Aragón

M. Ángel Almazor Llena Vocal Peña “Andoni Cedrún”

Eduardo Salvador Royo Vocal Peña Bajo Cinca

Julián Villavieja Sánchez Vocal Peña Los Alifantes

Montse Sierra Aladren Vocal Peña Luceni

Jesús Luis Casanova Vocal Peña La Parra

Paco Jarne Bara Vocal Peña Sabiñánigo

Sergio Cardiel Domínguez Vocal Peña “20 de Copas”

15/10/2012 17:36 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL: GABRIEL SOPEÑA, 12

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Gabriel Sopeña (Zaragoza, 1962) es profesor, escritor, compositor e intérprete. Ha producido numerosos discos. Acaba de ser elegido vicedecano de Cultura de la Universidad de Zaragoza.

 

“Soy un animal solar. El verano es mi elemento”

“Esta enésima crisis no acabará con el invencible verano”

“La Naturaleza la tolero en dosis muy pequeñas: me supera”

 “Verano es un estado de ánimo, una actitud mental”

 

-1. ¿Qué hace un compositor en verano?

-En lo que a mí respecta, recuperar fuerzas y capacidad de observación, cambiar el paso. Divertirme, en una palabra.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

-Soy muy fiel. Suelo alternar la costa catalana con pequeñas estancias en Biel, a pie de montaña. Y, cuando resulta posible, hago escapadas fugaces aquí o allá. Siempre en familia, por supuesto.

 

-3. ¿Es de playa, ciudad, montaña o pueblo?...

-No me importa el lugar al que vaya, pero debo estar en contacto con obras realizadas por el hombre. La Naturaleza (con mayúsculas) la tolero en dosis muy pequeñas: me supera. Necesito la proximidad de la ciudad, el efecto del ser humano sobre el medio: me enseña, me enriquece y me relaja muchísimo. Prefiero el mar a la playa cruda y el somontano a la alta montaña.

 

-4. ¿Qué hace diferente al resto del año? ¿Cuáles serían sus pequeñas manías veraniegas?

-Me encanta que el ‘tempo’ cotidiano del año lectivo sufra un exilio: lo condeno. Al diablo la rutina, me entusiasma ilusionarme: ordeno todo para desordenarlo luego, libero carpetas reales y virtuales, acopio ideas, acojo proyectos, recupero anhelos, trato de volver a ser niño con mis hijas y mis sobrinos: jugar, reposar, hacer travesuras. Soy un animal solar. El verano es mi elemento.

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

-Me resulta difícil contestar. Conforme crezco, todos los veranos terminan por componer un magma heterogéneo y maravilloso; y las ciudades tienden a ser un ideal más que un nombre. No obstante, recuerdo entrañablemente con doce años mi primer viaje sin mis padres. Fui al País Vasco y jamás olvidaré el exquisito viaje que se hacía en el tren del Urola, entre Zumárraga y Zumaya: ¡era colosal, una aventura fantástica que repetía casi todos los días!

 

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo eran los suyos? ¿Fue también la época del descubrimiento de la música?

-Mi infancia y adolescencia tienen un rostro de verano indiscutible. Los amigos sin horario, las bicis, el río Huerva, el poder ir a la cama algo más tarde… También la música, al lado de mi tío Javier y su divina colección de singles de pop español, en un tiempo en que tener un tocadiscos era muy complicado: Los Bravos, Lone Star, Los Sírex, Los Relámpagos, Bruno Lomas… No me cansaba de escucharlos. Siempre me acuerdo de un verano en Burriana. Teníamos unos vecinos franceses que no paraban de poner música que a mí me parecía fantástica. Allí, con ocho años, escuché por primera vez ‘La javanese’. Es la única pieza que me ha quedado en la memoria de aquel verano.

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo, el que más lo persigue?

-La casa que construyó mi padre, aquí mismo, en las afueras de Zaragoza, y donde yo mismo nací. Una pequeña estancia, tranquila y amable. Todavía ahora paso buena parte del verano allí con los míos. Esa finca es sinónimo de muchas cosas hermosas, del verano también.

 

-8. ¿Qué lecturas realiza en estos días? ¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal?

-Para mí, en verano, el menú perfecto es una indisciplina controlada: y, de postre, es indispensable una velada nocturna muy relajada. Imagino que me pasa como a todo el mundo: tengo una pila enorme de libros y discos por escuchar y de citas por cumplir… A cambio, suelo forzarme con cosas que, de natural, ni atendería; y siempre espero redimirme con este ejercicio, aunque confieso que nunca lo he conseguido. Este verano, tampoco. Acabo regresando a mis dos devociones, que son el ensayo y la poesía. ‘Poniente’ de Miguel Veyrat y ‘Geometrías del deseo’ de René Girard han sido de momento los grandes placeres de este año.

 

-9. ¿Un fetiche, un instante, un álbum, una canción, un concierto de un verano inolvidable?

-Mi fetiche es mi propio cumpleaños, en agosto: se asocia a emociones muy queridas y al hecho de que nunca pude regalar en clase caramelos a mis compañeros (lo que me fastidiaba bastante, la verdad). Le daré dos instantes imborrables: el primero, ver juntos a Pelé y a Nino Arrúa en La Romareda, en 1974, el día que Ovejero derribó una portería y Perico Fernández hizo el saque de honor; y el otro -muchísimos estíos después- fue compartir escenario y conversación con el maestro Richard Thompson: gigantes como él convierten un día en una estación completa. Un álbum que tengo en el corazón: ‘Desire’, de Bob Dylan, que me regalaron al cumplir 14 años. Me siento incapaz de elegir una sola canción, aunque ‘Piazza Grande’ de Lucio Dalla está amarrada a un tórrido verano de pasiones y conciencia. Y me pone usted todavía en un aprieto mayor con lo del concierto: le diría que conservo como un tesoro la tremenda carga de profundidad emocional que supuso estar en el Camp Nou, en 1988, dando apoyo a Amnistía Internacional en la gira ‘Human Rights Now’. Aún se me hace un nudo en la garganta al recordarlo.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje, real o de ficción, de sus vacaciones?

-Siempre, sin una sola excepción, mi familia.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con Internet y con la crisis?

-Yo creo que Internet tiene la capacidad de la vela y del ancla: una herramienta que multiplica el viaje, pero también un amarre en caso necesario. Veo el cambio más estimulante en la posibilidad de informarse de todo y comunicarse inmediatamente. En cuanto a esta enésima crisis, no acabará con el invencible verano porque los valores esenciales que elevan la condición moral del ser humano encuentran siempre su expresión, son incontenibles. Y el verano es una oportunidad magnífica para ejercer la nobleza del espíritu, sin necesidad de ningún alarde material: la reflexión tranquila, la vida en familia, el cultivo de la amistad, el máximo disfrute de las cosas pequeñas.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

-Verano es un estado de ánimo, una actitud mental que cortocicuita todos los ingredientes que se incluyan en él y los convierte en un ser mágico.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

-Terminar el durísimo tramo final de unas oposiciones teniendo a toda mi familia de vacaciones en la costa. Mientras me contaban por teléfono mil cosas divertidas, entrañables y pintorescas, yo debía de inventarme los sucesos más simples para poder relatar algo: estaba enclaustrado, simplemente, y fuera del mundo las 24 horas del día. Fue el verano más surrealista que recuerdo.

 

 

EL ARA DE EDUARDO DE LA CRUZ

EDUARDO DE LA CRUZ VIAJA POR EL SALVAJE RÍO ARA

Eduardo de la Cruz, realizador independiente, acaba de realizar un documental: ‘El Ara. El último rio salvaje’, que ha grabado en alta definición y que tiene cincuenta cuatro minutos de duración. Eduardo trabaja ahora en otro documental sobre Ricardo Compairé. Ha declarado a la revista ‘Pirineodigital.com’ que la obra es un tributo al mismo río Ara, “posee una belleza espectacular y un entorno muy singular, y este trabajo busca dar a conocer el viaje que realiza y lo que el río va descubriendo en su camino. Desde mi casa en Broto veía pasar al río y siempre me venía a la mente recorrerlo desde su nacimiento hasta su muerte en el embalse de Mediano y porque, además, está considerado  milagrosamente aún el último río virgen del Pirineo”. Eduardo de la Cruz concede al río tiene su propia voz, que se la da el actor Manuel Galiana, introductor también del documental. Entre otros intervienen en el documental Eduardo Martínez de Pisón, Alfredo Ollero, Severino Pallaruelo, Antonio Pla, Carlos Baselga, Virginia Rubio.

CARLOS LOBO DIARTE: OTRO ADIÓS

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DIARTE, UN ÁGUILA Y UN CICLÓN EN EL ÁREA

 

 

El Real Zaragoza había tenido grandes arietes: Seminario, Murillo y Marcelino, que llegaron a jugar juntos en alguna ocasión. Y Miguel Ángel Bustillo. Pero en enero de 1974 llegó un joven espigado, de larga melena más bien lacia, que pronto iba a deslumbrar: Carlos ‘Lobo’ Diarte; procedía del Olimpia de Paraguay y tenía 19 años. Decían que venía a reemplazar a otro gladiador del área: Felipe Ocampos, el ariete-armario, correoso, capaz de desplegar los codos, y una contundencia propia de los que se fajan en el área y sobreviven hasta la sangre, la rabia y los insultos.

Diarte demostraría de inmediato que practicaba otro juego: era fogoso, cabeceador, remataba con las dos piernas, poseía un regate mucho más que correcto, con salida hacia la derecha y la izquierda, y era constante, bregador cuando se terciaba, se levantaba por los aires como un águila, se lanzaba en plancha como un perfecto nadador. En Zaragoza encontró un equipo a su medida: un conjunto de colegas, como Arrúa, que era su media naranja perfecta (se olisqueaban, se intuían, se hablaban en guaraní, murmuraban en la lengua inefable del fútbol), y Soto, el citado Ocampos, el uruguayo ‘Cacho’ Blanco o el argentino Santos Ovejero. Con ellos, y con futbolistas admirables como Manolo González, Planas, Violeta y García Castany, por citar cuatro figuras, nacieron los ‘zaraguayos’, un equipo para la leyenda, capaz de golear al Real Madrid el 30 de abril de 1975 o de vencer al Barcelona para obtener el subcampeonato de Liga, capaz también de jugar una final de Copa del Generalísimo ante el Atlético de Madrid (un cabezazo de Gárate les apeó del título).

Aquel Zaragoza, que dirigía el paternal Carriega, tuvo dos buenas temporadas: la inolvidable de 1974-75, y la siguiente, en la que Carlos Diarte marcó 16 tantos en la Liga y demostró que era un delantero centro audaz, moderno, que llegaba desde atrás, rápido, con clase y sentido del sacrificio, con visión y sentido de la sorpresa. Se escabullía y avanzaba como un huracán. Él y Arrúa, arropados por la clase y el toque de tiralíneas de García Castany, hicieron de La Romareda un lugar inexpugnable, un estadio de fútbol vibrante, rápido, lleno de imaginación e intensidad. Ellos y un buen bloque, claro: el fútbol es esencialmente un deporte colectivo donde todos importan mucho. A veces, más que indio, Carlos Diarte parecía un holandés volador. ‘Los zaraguayos’, de tránsito demasiado fugaz, asimilaron bien la tradición de ‘Los magníficos’.

El juego y algunos goles deslumbrantes de Diarte reclamaron la atención del Real Madrid, que era uno de sus sueños, y del Valencia, donde recaló por 60 millones de pesetas de entonces, unos 400.000 euros de hoy. Allí coincidió con Bonhoff, con Rep y con Kempes, con Valdez (que rivalizaba en la selección con Chechu Rojo) y tuvo una primera temporada estupenda. Luego consiguió en 1979 la Copa del Rey que se le había escapado aquí; más tarde sería descartado por Pasieguito y recalaría en el Salamanca y finalmente en el Betis, donde volvió a brillar, cerca de la bota de seda de Cardeñosa y de la fuerza indesmayable de Gordillo, que era, como Diarte, un ciclón. Otro ciclón.

Carlos Diarte siempre fue un jugador especial. Incontenible. Simpático. Cercano. Vitalista. Un ídolo que rivalizaba con Arrúa y con Perico Fernández. Le gustaban un poco la juerga y la noche, la música (cantó en televisión ‘Tú volverás’, llegó a grabar un disco y arañaba la guitarra) y escribió poesía: leía a los poetas del 27, leía a Neruda, a Ángel González, y poseía facilidad y gracia para redactar poemas. Aseguran que contagiaba alegría en el vestuario. Entrenó a varios equipos y a la selección de Guinea Ecuatorial; supo madurar con sensatez y amor a la vida, a sus cuatro hijos y a sus amigos, aunque el cáncer decidió ponerle la zancadilla más insalvable y cruel. Siempre lo recordaremos por su fútbol, por su despliegue, por su carisma: era uno de esos jugadores que fijaban nuestra atención de inmediato. En 1980 un portero de la que había sido su residencia en la calle Ávila, me dijo en el bar del bingo Napolitano: “Esta casa no es cualquier cosa. Aquí vivió Carlos Diarte. ¡No se puede imaginar cuántos autógrafos tenía que firmar! Los zagales lo querían con locura”.

 

*Este artículo apareció en la edición digital de Heraldo de Aragón: heraldo.es. Anoche me contaba el escritor Rodolfo Notivol que había sido uno de los héroes de su adolescencia; su primera mujer era zaragozana y amiga de su familia.

EL TEXTO DE PEPE MELERO DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE GALLETTI

El libro y la maravillosa y sencilla portada de Alfonso Reyes. La edición es de Eclipsados.

José Luis Melero pintado por Pepe Cerdá.

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO GALLETTI. El Hueso hasta la médula, de Javier Hernández y Alfonso Reyes

 

 FUTBOL

Por Pepe MELERO  (José Luis MELERO RIVAS). Zaragocista acérrimo

Uno debería limitarse a presentar libros sobre temas de su interés. Sin embargo, saltándome esa regla no escrita voy a presentar un libro sobre algo que no me gusta: el fútbol. Porque, para ir entrando en materia y calentando motores, debo comenzar diciendo que a mí no me gusta el fútbol: lo que me gusta únicamente, como fanático zaragocista, es que gane el Zaragoza. Que diga que no le gusta el fútbol alguien que es nieto, hijo y padre de zaragocistas, abonado y accionista del club, que lleva 50 años yendo a La Romareda y que ha sido Consejero del Zaragoza durante casi cuatro años, parece un dislate imperdonable. Pero es la verdad: a mí no me gusta el fútbol. Sólo me gusta que gane mi equipo. Decidí reflexionar sobre esto, que más bien parece una boutade, y llegué a la conclusión de que es cierto: los grandes aficionados al fútbol no tenemos afición. Hallé la prueba definitiva al comprobar que cuando viene a jugar, por ejemplo, el Barcelona, yo deseo que venga sin sus estrellas, es decir que Messi, Iniesta, Xavi, Villa… se lesionen la semana previa en un entrenamiento, que tengan disentería, diarreas, blenorragia, fiebres tifoideas, gonorrea, que les haya engañado su mujer la tarde de antes, acaben de enterarse y estén deprimidos y sin ganas de jugar…, cualquier cosa con tal de que no salgan al campo. Porque pienso que será mucho más fácil que les ganemos sin todos esos jugadores que con ellos. Es decir, a mí lo que me gustaría de verdad es que el Barcelona viniera con todos sus reservas o, mejor aún, con el filial. Porque así pienso que será más fácil ganarles. No me interesa por tanto el espectáculo, ni ver buen fútbol, ni nada de eso. No me gusta, por tanto, el fútbol. Sólo quiero ganarles. Como sea: de penalti injusto, en claro fuera de juego, y si puede ser en el último minuto, mejor. Que duele más.

Mi gran amigo, el escritor Ignacio Martínez de Pisón, también zaragocista enfermizo, me puso un mensaje hace un par de domingos, el día que le dimos la vuelta al partido con el Bilbao y nos pusimos 2-1. Era el comienzo de la segunda parte. Su mensaje era: “Que acabe ya”. Otro al que no le gusta el fútbol, pensé. Prefería perderse casi toda la segunda parte pero que ganase su equipo.

Si me gustara el fútbol, si a los forofos de verdad nos gustara el fútbol, querríamos ver siempre a los mejores, querríamos asistir a un gran partido. Pero eso a mí me da igual. Yo quiero ganarles e irme contento a casa para toda la semana. Porque si perdemos, por buenísimo que haya sido el partido, yo me voy cabreado. Prefiero mil veces ganar jugando mal que empatar o perder ofreciendo un gran espectáculo. El espectáculo para el circo y los cabarés. Para el Zaragoza lo que quiero siempre son resultados. Ganar, ganar y ganar. Y lo demás, tontadas. Para los buenos zaragocistas, por tanto, el modo en que juegue el Zaragoza apenas tiene importancia. Yo no voy a La Romareda buscando entretenimiento o deseando ver buen fútbol. Para entretenimiento y búsqueda de la belleza yo me inclino por supuesto por un buen libro, una buena película, una buena exposición… Al fútbol voy para que gane mi equipo.

Por eso digo que esa fue la prueba definitiva. Darme cuenta de que no deseaba ver contra mi equipo a Cristiano Ronaldo, ni a Ozil, ni a Messi, ni a ninguna de esas estrellas, fue clave para comprender que el fútbol es para los auténticos aficionados otra cosa. Un aficionado a la ópera iba a la Scala de Milán a escuchar a María Callas, pero nunca hubiera pagado una entrada rezando para que ésta estuviera ese día afónica y no pudiera cantar. Un amante del teatro hubiera ido hasta Londres para ver un Shakespeare de sir Laurence Olivier, pero nunca sacaría una localidad con la esperanza de que el día anterior el actor se hubiera caído por las escaleras y se hubiera roto una pierna. En cambio eso sí nos sucede con las estrellas del equipo contrario: pagamos la entrada pero no queremos verlas: las queremos a todas lesionadas. Tampoco disfrutamos, no hay ni que decirlo, con los goles que nos marca el rival, por hermosísimos y bellos que sean. Te parecen horribles y eres incapaz de apreciar en ellos el más mínimo atisbo de belleza.

                                               GALLETTI

Por todo eso yo fui a Monjuic el miércoles 17 de marzo de 2004, hace ahora siete años, a ver la final contra el Madrid, con el deseo de ganar y no de ver ningún buen partido. A mí me importaban un rábano Beckham, Roberto Carlos, Raúl, Guti, Figo, Zidane y los demás. Yo solo quería que ganáramos y ser feliz.

Si algún interés tiene el fútbol es porque nos ayuda a ser más felices. El Zaragoza ha tenido siempre grandes jugadores que nos han dado mucha felicidad. Deberíamos recordar en primer lugar a los 6 capitanes que han levantado las 9 copas de los 9 títulos oficiales que tiene nuestro equipo (el 7º de España, por cierto, en número de títulos): Yarza, Lapetra, Señor, Pardeza, Aguado y Cuartero, que son historia viva del equipo aragonés. Pero también a otros muchos que nos han dado tardes de gloria extraordinarias: desde luego todo el equipo de los Magníficos, y Arrúa, Diarte y Pichi Alonso, y Barbas y Rubén Sosa marcándole al Barcelona el gol en la final de Copa del 86, y todo el equipo de la Recopa, desde Cedrún hasta Higuera. Todos estos jugadores nos han dado mucha felicidad. Ninguno tanta como Nayim y Galletti. Y ya entramos con nuestro hombre de hoy. Los goles de Nayim y Galletti fueron épicos y muy parecidos. Ambos en la segunda parte de la prórroga, jugándose un título, y ambos goles dieron el título. Además, en el caso de Galletti el Zaragoza estuvo jugando media hora con diez jugadores, nada menos que frente al Madrid de los galácticos, término que acuñó Alfredo Relaño. Aquello fue la felicidad en estado puro. A mí me han preguntado algunas veces cuáles han sido los días más felices de mi vida. Y siempre digo: el día del gol de Nayim, el 10 de mayo de 1995, y día del gol de Galletti el 17 de marzo de 2004. Así que Galletti va a ser en parte el responsable de mi crisis matrimonial, cuando mi  mujer me diga que cómo tengo la poca vergüenza de decir eso y no digo que el día de nuestra boda o el día del nacimiento de nuestros hijos fueron en verdad los días más felices de mi vida.

Galletti vino a Zaragoza como una gran estrella, se pagó un importante traspaso por él y él siempre respondió a las expectativas de jugador gambeteador, valiente, habilidoso y con gol. Ha dicho muchas veces Gaby Milito que es uno de los mejores delanteros con los que jugó nunca. Para nosotros fue un lujo tenerlo en casa y para él el Zaragoza ha sido el gran equipo de su vida, el equipo con el que triunfó en Europa y con el que ganó dos títulos oficiales en una gran liga como la española. Es el equipo en el que más temporadas ha jugado: 4, frente a sus 3 temporadas en el Estudiantes de la Plata, sus 3 en el Olympiacos, sus 2 temporadas en el Atlético de Madrid y su año en Italia en el Parma y el Nápoles. Además, Galletti en el Zaragoza no se aburrió nunca: vivió un descenso en su primera temporada, un ascenso en la segunda, ganó una Copa del Rey en la tercera y ganó la Supercopa de España en la cuarta, en la que también le metió un gol al Valencia, el segundo, en el partido de vuelta. Cuatro temporadas, pues, pero vividas con gran intensidad.

EL LIBRO

De ahí, la importancia de este libro y la importancia de recuperar la figura de Galletti para el imaginario zaragocista. Muy pocos jugadores del Zaragoza tienen monografías: Wilson, Torres, Canario, Lapetra, Aguado, Nayim… Y también Marcelino, Villa, Reija, Violeta y el mismo Lapetra en aquellas viejas biografías que un diario deportivo publicó en los años sesenta de esos 5 jugadores del equipo de Los Magníficos. Y ahora Galletti, gracias al magnífico libro de Javier Hernández y Alfonso Reyes, entra en el Olimpo del zaragocismo por la puerta grande y con todo merecimiento. Ese gol frente al Madrid le ha hecho acreedor del cariño y la admiración de todos. Y lo que no han conseguido grandes jugadores de la historia del Zaragoza (Seminario, Murillo, Arrúa, García Castany, Javier Planas, Víctor Muñoz, Señor, Esnaider, Belsué y tantos otros), lo ha conseguido Galletti: tener una gran monografía para él solito.

Porque este libro es en verdad una gran monografía en la que se repasa toda la vida deportiva de Luciano Martín Galletti: desde sus comienzos en Argentina, en el Pincharratas, que es como se conoce al Estudiantes de la Plata, hasta su retirada en Grecia, pasando por Italia y sus seis años en España, de los que, naturalmente, su etapa en el Zaragoza es la que ocupa el lugar más importante en el libro.

El libro, extraordinariamente bien escrito y diseñado, es un libro coral, de estructura coral, en el que hay muchas voces, casi un centenar, lo que nos da idea del enorme esfuerzo realizado por los autores. Es el propio Galletti el que va hablando y narrando sus avatares futbolísticos y personales, pero junto a él van apareciendo los testimonios de muchas de las personas que le han acompañado estos años: desde luego Silvia y Horacio, sus padres, su hermano Emiliano, y su mujer Sole, pero junto a ellos Bilardo, Marcelo Bielsa, Pekerman, Cambiasso, Gaby y Diego Milito, Samuel, ese jugadorazo que ganó seis ligas en Italia, una con la Roma y cinco con el Inter, Riquelme, Matuzalem, compañero suyo en el Nápoles, Aimar, que afirma que más que un extremo hubiera sido un gran 9, Hernán Crespo, con el que coincidió en el Parma, Aguado, Laínez, Cani, Movilla, Zapater, Víctor Muñoz, Paco Flores (que asegura que Galletti es uno de los mejores jugadores que ha entrenado en su vida), el propio Alfredo Relaño, que recuerda cómo fue aquella final contra el Madrid, nuestro Javier Aguirre, que lo entrenó en su segundo año en el Atlético de Madrid, Fernando Torres… Todos hablan con cariño no disimulado de Luciano y todos destacan sus grandes cualidades humanas y futbolísticas.

El libro está lleno además de hermosas historias de amor y de ternura y de anécdotas gloriosas: es muy bonita la historia de su abuelo Néstor, que esperó a morirse hasta que Luciano se casó con Sole. Era lo que más ilusión le hacía: ver casado a su nieto como Dios manda. Murió a los tres días de la boda. O conocer cómo lloró su madre cuando Luciano dejó la escuela para dedicarse al fútbol cuando solo le faltaba un año. O comprobar la confianza de la propia Silvia en su hijo, cuando el día de la final de la Copa con el Madrid, y después de que Luciano le dijera por teléfono que no iba a jugar, que iba a ser suplente, su madre le dijo: “Prepárate porque vas a jugar y marcarás el gol que dará el título”. Y así fue.

Algunas de las mejores anécdotas del libro están relacionadas con Gaby Milito. Éste y Galletti, que viajan con la selección argentina y comparten habitación en un hotel de Toulon, pierden la llave de la caja fuerte y, apuradísimos, le piden ayuda al utillero de la selección argentina, que acaba reventándola a golpes con un destornillador. Luego, ya en el autobús, les miente y les dice que el hotel les reclama una enorme indemnización. Ambos, que son todavía apenas unos muchachos, pasan un miedo tremendo hasta que el utillero les confiesa la broma. O cuando en Nigeria Galletti le metió en la bañera una iguana a Gaby mientras se estaba duchando, sabiendo que Milito tenía pánico a esos animales. Es también muy significativa la anécdota que cuenta Cani de cuando lo expulsa el árbitro en la final con el Madrid: “Me llamaba ocho y a Figo, Luis”. No sé ni como ganamos.

Y según declara su mujer, Sole, Luciano fue muy feliz en Zaragoza, quizá donde más. “El día que nos marchamos lloró -dice Sole- y yo he visto muy pocas veces llorar a Luciano”. Quiero que sepas que nosotros también fuimos muy felices contigo. Yo para terminar voy a hacer lo que Fernando Trueba cuando recibió el Óscar en 1994 por Belle Époque. Trueba dijo ese día: “Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que gracias Mr. Wilder”. Muchos zaragocistas, en marzo de 2004, sólo creímos en Galletti. Así que gracias Mr. Galletti.

Galletti, invitado el próximo martes al programa ’Borradores’, fue trece veces inernacional con la selección absoluta de Argentina.

 

15/03/2011 16:01 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

HOY, EL ZARAGOZA A DEBATE, EN EL FORO DEL DEPORTE ARAGONÉS

 

El miércoles día 14 de julio a las 19:30 horas en el auditorio José Luis Borau de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (CARTV) se celebra el XI Foro del Deporte que organiza Aragón Radio, la Asociación de la Prensa Deportiva de Zaragoza y aupazaragoza.com. En él se debatirán todos los temas vinculados con el Real Zaragoza, presente, pasado y futuro. La maltrecha economía del club, la política de fichajes, los precios de los abonos o los éxitos del pasado serán protagonistas del Foro durante más de una hora.

 

Foreros, aficionados, periodistas de varios medios, ex jugadores del club y peñistas podrán ofrecer su opinión desde las 19:30 horas en un foro del deporte que será moderado por Paco Ortiz Remacha, presidente de la APDZ, director de los programas Aragón Deporte, Aragón en Juego y La Marea Roja de Aragón Radio y, junto a él, el periodista de Heraldo de Aragón, Antón Castro, y el forero de aupazaragoza Sinhue_zgz, además de destacados invitados seguidores del Real Zaragoza. El encuentro podrá seguirse en directo en www.aragonradio2.com. Una vez finalizado, podrá ser descargado en el podcast del segundo canal de Aragón Radio.

 

El Foro del Deporte Aragonés cuenta mensualmente con la presencia de deportistas de prestigio para conocer mejor a los más destacados representantes del deporte aragonés. Estos encuentros nacieron tras la firma de un convenio entre Aragón Radio y la Asociación de la Prensa Deportiva de Zaragoza con el objetivo de promover los valores y principios que comporta el deporte.

 

FORO DEL DEPORTE ARAGONES: DEBATE SOBRE EL ZARAGOCISMO

 

DÍA: Miércoles día 14 de julio

HORA: 19:30 horas

LUGAR: Auditorio “José Luis Borau” de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (c/ María Zambrano, nº 2, Zaragoza)

 

*En las fotos, Paco Ortiz Remacha; el equipo del Real Zaragoza que conquistó la Recopa, y de los valores más claros del Real Zaragoza: Ander Herrera y Kevin Lacruz, la nueva figura.

14/07/2010 09:55 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

ZAPATER: EL GLADIADOR Y SU DESTINO

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Hace algo más de un par de años, cuando se acercaba el 75 aniversario del Real Zaragoza, me dijeron: “Tienes que ir a Ejea: hay un bar con las botas, con las camisetas y con los objetos de Zapater”. Fui solo para verlos: era el jugador más prometedor del club, la joya de la Corona al que reclamaban en Madrid, Valencia y otros lugares. Zapater, parco en palabras, tenía un sueño: se sentía zaragocista hasta el tuétano de la emoción y de la sangre, y habría querido pasar a la historia del club, como Violeta, Yarza, Aguado, Señor o Pardeza. Soñaba con ser uno de sus pares. El, todo corazón como su descubridor Víctor Muñoz, deseaba culminar aquí tardes heroicas de buen fútbol, y quizá un título de Liga. Y ya de paso, o incluso antes, alcanzar la selección. Las dos últimas campañas de Alberto no han sido brillantes: él era el primero en saberlo, no hallaba su sitio, ni tampoco el estado de ánimo adecuado. Quería y no podía. Quería y quería hasta quedar exangüe, quería y quería hasta el abatimiento. Y aún así, a fuerza de pundonor y de vocación, arrastrado por el inmenso cariño hacia la camiseta y su doble trayecto (el de la historia, tan exuberante; el del porvenir, tan henchido de ilusión y de utopía), hizo todo lo que pudo. Trabajó, se desgañitó, ofreció combate, honestidad y sacrificio. Halló más energía que talento; en el fondo, tenía la sensación de que era una extraña sombra y a la vez él mismo. Lloró con amargura en el descenso, lloró de emoción este año. El Real Zaragoza era su certeza y su quimera, el espejo donde quería proyectarse. Para él “el mejor club del mundo”: el conjunto de la raíz, del padre, de la tierra. Marcelino García Toral no confiaba en él y ha alentado su adiós. Algún día volverá a su equipo del alma. Es un blanquillo romántico de las botas a la cabeza. Un gladiador enfrentado al destino.

 

*Esta foto de Alberto Zapater pertenece a la web de gozaragoza.

ZAPA, DOBLAS Y ANDER EN LA NOCHE DE 'EL LARGUERO'

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Anohe volví a casa hacia las 12.30 de la madrugaba. ‘El Larguero’ se transmitía desde Zaragoza. Oí, con un poco de ironía y buen rollo, a Marcelino García Toral. Dijo que él no había dicho a nadie que se necesitaban doce o trece jugadores para la próxima temporada. ¡Vaya alivio! Estuvo simpático, próximo y apuntó algunos enigmas: dijo que había bastantes cosas que cambiar en el club y reconoció que no tiene tiempo para seguir a todas las categorías inferiores. Para eso ya está el gallego Ernesto Bello, a quien no conozco aún. Dijo también que cuando tiene un problema habla con Agapito, aunque no menospreció en ningún instante a Eduardo Bandrés.

 

Oí, y me reí mucho, con Zapater –Zapa para los amigos por lo que se ve-, con el simpatiquísimo Toni Doblas, que debe ser el circo del vestuario, y con Ander Herrera, que estuvo sembrado. Zapater es un enfermo del fútbol, ya se sabía, y un enamorado de su preciosa novia, a la que ha hecho dormir en un camping en Alemania por aquello del fútbol, y no se olvida ni de Ejea ni de sus amigos de infancia. Esa forma de hablar, tan aragonesa y espontánea, ahora que se ha quitado de un plumazo la inseguridad, le confiere mucha gracia. De la Morena le testimonió su inmenso afecto. Y lo mismo hizo con Doblas, que tuvo dos gestos buenos, muy buenos: lloró cuando el Betis bajó a Segunda y reconoció que entró en el equipo seis meses después, cuando empezaba a desesperarse, entre otras cosas porque Javi (López Vallejo) lo estaba haciendo muy bien. Y con el benjamín Ander. Ander hizo algunas concesiones sobre la relación con su padre: si suspendía, éste le amenazaba con sacarlo del fútbol, y eso daba resultado; y dijo con sinceridad que no sabía que Marcelino y Herrera se llevaban mal. Demostró tener los pies en la tierra, se vio que se sentía muy integrado en la plantilla y dijo que le habían hecho un corte de pelo horrible, algo menos horrible que el de Goni. Eso sí recordaba que había iniciado estudios de periodismo, su gran pasión después del fútbol, y si no me he confundido de voz, después de alguna chica…

 

Los tres, como antes Marcelino, dieron una sensación de buen rollo, de compañerismo, de complicidad de equipo. Di dos o tres vueltas en el coche, bajo la tormenta, entre los canales de riego y las calzadas secundarias de Garrapinillos, y entré en casa. ¡Qué haría yo en mis desvelos sin la radio! Habíamos grabado dos programas de ‘Borradores’ y había estado un rato con el gran Jesús Berdún, uno de mis seres predilectos de ‘Heraldo’, ese hombre bueno y sigiloso que lo dice todo con sus silencios iluminados…

 

Abrazos, más allá de las estrellas, al gran Feito, el único que sabía leer la endemoniada caligrafía de De la Morena. (La foto es de un cuadro de Van Gogh.)

16/06/2009 09:52 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

MANUEL PEREIRA: UNHA FELICITACIÓN PARA O ZARAGOZA

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O poeta e narrador Manuel Pereira, con moitos amigos en Zaragoza, onde morou algúns anos, escríbeme esta nota nesta mañanciña de felicidade. Aí está: é unha felicitación para moitos zaragocistas e aragoneses e xente espallada polo mundo que ama as cores, a tradición, o xogo e os nomes dos herois de sempre do Real Zaragoza, moitos deles galegos, por certo: Rodolfo, Wilson, Cortizo, Reija, Marcelino ou Fontenla, con quen vin onte o partido. Parecía un director de xogo: colocaba aos xogadores todo o tempo. Di Manuel Pereira, seguidor do Pontevedra do “Hai que roelo”, aquel Irulegui, Batalla, Cholo, Plaza, Odriozola, Fuertes, Martín Esperanza, Neme…:

 

 

Felicidades polo ascenso do Zaragoza. Eu alégrome tamén porque teño un anaquiño zaragocista no meu corazón granate (daquel Pontevedra...). Cando vivía en Zaragoza, o colexio case estaba enfronte da Romareda e aínda resoan en mín as celebracións de cada gol polas gradas cheas de afeccionados.

 

Recordo o entrar a ver os derradeiros dez minutos algunhas tardes. E, quitando algunha ocasión na Estrada de pequeno, a única vez que fun a un partido de fútbol foi aí para ver un Zaragoza-Pontevedra, xa este en decadencia. Gañaran os locais por 4-3.

 

A miña felicidade os meus parabéns e unha aperta grande,

 

Manuel Pereira.

 

A foto é de José Antonio Melendo, que volveu vivir unha xeira inesquecible. Ewerthon acaba de marcar e corre ao fundo, onde celebraba os seus tantos Arrúa, para saludar a parroquia de aficionados.

 

 

14/06/2009 13:30 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

EL REAL ZARAGOZA REGRESA A PRIMERA DIVISIÓN

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El Real Zaragoza hizo ayer lo que tenía que hacer: ganar con comodidad al Córdoba, por 3-1 con goles de Ewerthon, Ponzio y Arizmendi, tres jugadores muy decisivos en esa excepcional segunda vuelta de los aragoneses. Pasó un leve periodo de nerviosismo, ante un Córdoba que tocó bien en corte, pero sin peligro. En cuanto Jorge López inició su excelente tarde de pases en corto y profundidad, casi siempre al primer toque, el Zaragoza goleó con claridad y falló algunas ocasiones. Ewerthon pudo haber ampliado su cuenta de goleador y hacerse con el Pichichi, pero al final, en su haber personal, cometió un error de principiante ante Cristian Alvarez y fue enviado a la caseta. Fue el borrón a una tarde maravillosa, de felicidad, de alegría, de cánticos incesantes. Ayer los aficionados lo cantaron todo e hicieron la obra, dos o tres veces seguidas, en todo el campo. Ayer funcionó tan bien el equipo como la afición, o mejor aún: el equipo y la afición fuera una maravillosa unidad en el campo, en la ciudad y en la noche. Hubo momentos bonitos:

-1. Ver a Kevin Lacruz entrenar con los mayores. Es la perla de la cantera, y al final disfrutó como el que más. Lo conozco desde que era infantil y me alegro mucho por él, por sus padres, en especial por su papá Javier Lacruz, un gran amigo. Kevin es un fenómeno, y lo probará en breve.

-2. Marcelino retiró a Leo Ponzio: su participación ha sido muy importante, en la recuperación de balón y en la mejora de Gabi. Ambos han intentado formar una media de hierro.

-3. Se retiró Alberto Zapater, el hombre que siente los colores del equipo hasta el fondo de su sangre. Si el pasado año lloró más que nadie con el descenso, ayer lloró de felicidad y bañó de lágrimas el rostro de Roberto Fabián Ayala. La gente lo aplaudió a rabiar.

-4.Caffa se acercó al grupo de un lateral que le pedían “Caffa quédate”. Él quiere quedarse, claro. Ha sido decisivo en sus incursiones por la banda. Ayer jugó poco, pero mostró su verticalidad.

-5. Con el viento a favor ya (bueno, ayer solo hubo calor a favor, calor de bochorno), Agapito Iglesias no hacía más que entrar y salir de su asiento. Ayer, su teléfono echaba humo. Punto final a la pesadilla. Empieza la reconstrucción…

-6. Yordigol, casi 60 goles como zaragocista, decidió hacerse fotos con algunos seguidores del Real Zaragoza. Cuando se iba del campo solo, David Generelo tuvo un bonito detalle: salió del grupo de los blanquillos y acudió a abrazarlo. Quería que él también fuese feliz con todos.

-7. En la retransmisión de los compañeros de la Cadena SER, Eduardo Bandrés se mostró sereno y a la vez feliz. Dijo que no sabía hasta cuándo iba a estar y no quiso extenderse en si se irá o se quedará. “Ese no es el tema ahora”, insistió. Estuvo sensato, conciliador y con esa sensatez que usa siempre; defendió los valores más positivos del fútbol. Para él ha sido un gran alivio y una gran ilusión. El Zaragoza es un grande con sus nueve títulos y debe estar bien arriba.

-8. Marcelino, tan leve de blanco y tan sediento de agua, fue manteado por sus chicos. Él, sin aspavientos, ha apostado por la cantera. Ahí está la confirmación de Goñi (que lo estaba haciendo muy bien), la presencia de Ander Herrera, mejor en la segunda parte que en la primera ayer, o la de Vicente Pascual, entre otros.

-9. Ayer se vio porque Doblas es el portero titular. Quizá no sea mejor que López Vallejo, o no mucho mejor parando balones, pero es más dinámico, juega mejor con los pies y tiene ese punto de excentricidad y locura que siempre ha caracterizado a los buenos porteros. No es un arquero: es un sinvivir.

-10. Pepe Melero, el consejero de peñas, el zaragocista doliente por acérrimo y entusiasta hasta límites insospechados, el admirador de José Luis Violeta, presidente de honor del Real Zaragoza en breve, se quedó en el palco unos minutos después del triunfo y compartió la alegría con todos. Ayer, por una vez en su vida, se le descompuso un poco el traje.

(En la foto de José Antonio Melendo, Ewerthon está a punto de marcar de nuevo; el remate se le fue al palo).

LUIS CARLOS CUARTERO: ADIÓS AL CAPITÁN TRANQUILO

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Cuartero

Carlos Moncín me ha enviado la foto en una sencilla impresión en papel. Él me conoce bien: son muchos años de aficionado casi furioso. A veces me pongo un poco energúmeno, lo reconozco. Y Carlos lleva quince años por lo menos acudiendo a La Romareda. Luis Carlos Cuartero es una de mis debilidades: aquí muestra los tacos, que simbolizan el trabajo, el sacrificio, su condición de peón constante del juego, nada atrabiliario. Todo un profesional. Y abajo está esa sonrisa contenida, sin afectación, ese gesto del buen tipo, del hombre modesto y polivalente que ha aprendido que el secreto del fútbol es el equipo, el entramado sólido que son capaces de tejer y anudar las figuras y los secundarios. Él es un secundario de lujo que se entrega hasta la extenuación; por algo lleva trece años en el club sin echar un borrón. No hay nada que reprocharle. Otro seguidor acérrimo como yo lo calificó como “actor de reparto”, y estableció, en esa genealogía del club, el inventario de su parentela futbolística: Yarza, Lapetra, Violeta, Cedrún, Señor, Javier Planas, Nieves, Víctor, Güerri, Xavi Aguado, Juliá. Luis Cuartero es el heredero de muchos de ellos. Si juega, es el capitán natural del equipo, el atleta llano y responsable que se descuerna y agrega un plus de combatividad y orgullo. Siente los colores hasta el fondo, allá donde el corazón se vuelve blanco y azul y leonado.

         Debutó muy joven, creo que tenía diecisiete años. Reapareció en un único partido en la temporada mágica, 94-95, cuando el Zaragoza enamoró en París. Y desde entonces, no ha desaparecido de la plantilla. Suele jugar una media de 15 a 25 encuentros por campaña, y lo más bonito es que siempre está ahí, dispuesto a correr, a salir. Y si no sale no pasa nada: jamás ha dicho una palabra más alta que otra, jamás ha tenido una salida de tono. Es el capitán tranquilo.

         Parecerá que quiero eludir sus características de su juego. En absoluto. No voy a exagerar: llegar a donde está y mantenerse tiene un gran mérito, y él, además, fue internacional en las categorías inferiores. Es un jugador que se adapta a distintas posiciones: lo hemos visto jugar de defensa central, donde quizá resulte algo blando, blando pero no cobarde, y de lateral derecho, que parece su posición más natural, pero también en diversos puestos en la media. A mí me convence en la banda derecha: ahí es un jugador de alzada, que se estira, que se atreve a combinar con los medios y a doblar a su extremo. Posee un centro aseado y buena velocidad de crucero. Es combativo y siente el partido como algo suyo. Vive el Zaragoza como algo que lo retrata y lo define. Cuando pienso en él, me siento orgulloso de mi equipo y de su historia. Estas botas y esta media sonrisa son las del héroe inadvertido. Y acaso el rostro más amable del Zaragoza. Gracias, Moncín.

 

*Hace un par de años hice un perfil de todos los jugadores del Real Zaragoza; aquí adoptaba el punto de vista de un aficionado que se parecía mucho al consejero José Luis Melero Rivas. Carlos Moncín retrató a Cuartero con las botas colgadas del cuello. Esta semana, con lágrimas en los ojos, Luis Carlos Cuartero, el gran capitán, el hombre tranquilo, anunció que se despedía del mejor club del mundo. Lo decía de veras.

UN PROYECTO DE AUPAZARAGOZA Y LOS ZARAGOCISTAS

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Recibo esta bonita carta de Alberto Oriz, presidente de www.aupazaragoza.com

 

Hola Antón.

Te tengo que dar las gracias por colaborar con nosotros, respondiendo a los emails que te envió mi compañero Carlos, en la elaboración de la nueva sección que hemos preparado en Aupazaragoza.com sobre “Zaragocistas Famosos”, de la que le paso el enlace

http://www.aupazaragoza.com/famosos.zaragocistas/index.famosos.php

Mi compañero Carlos también lo cita como colaborador en el hilo del foro que abrió anunciando la nueva sección:

http://www.aupazaragoza.com/foro/viewtopic.php?t=57070

La idea creo que está bien. No es original, porque por lo menos el Barça, que sepa yo, tiene una sección similar pero en Zaragoza no la había hecho nadie. Seguro que faltarán muchos zaragocistas famosos pero éstos son los que por ahora nos han salido. Ya hemos recibido críticas entre los foreros porque creen que la hemos hecho “fácil”, lo que me hace gracia coño, porque ni hemos metido a los “Amaral”, ni a los Auserón, ni a Manuel Pizarro ni a Gabriel Sopeña y otros tantos, porque no hemos tenido noticias de su zaragocismo en ningún sitio, o sea, que si hemos realizado una labor de corte importante, en nuestra opinión claro.

Posteriormente, y si el RZ, por esas vueltas que da el mundo del fútbol, consigue el ascenso o está a punto de obtenerlo antes del penúltimo partido de casa frente al Córdoba, podría existir la posibilidad que nos planteásemos reunir a algunos de ellos, aunque sean pocos, para una fiesta de unión zaragocista.

Un abrazo.

Alberto Oriz

Presidente de Aupazaragoza.com

 

 

LA PÁGINA DE CARLOS

 

“No estamos locos, que sabemos lo que queremos……”. Así empieza la letra de una canción de Ketama que los hermanos Carmona nos regalaron hace bien pocos años. Ni locos ni, sobre todo, SOLOS, que también rima y encaja en la estrofa. Eso es lo que podemos decir los zaragocistas bien alto y fuerte, en épocas tan convulsas y difíciles como la que nos está tocando vivir.



Con todo el cariño del mundo, os hemos preparado una lista de zaragocistas que, por diversas circunstancias de la vida, han llegado a la categoría de famosos .



La lista es, de entrada, injusta porque es incompleta. Y es incompleta por varias razones:

 
- Hemos prescindido de políticos (que zaragocistas, haberlos, haylos. Y no pocos) por aquello de que nos podíamos olvidar de alguno y podríamos crear susceptibilidades. Nada más lejos de nuestra intención. Los hay, todos lo sabemos, y pasando por todos los colores (rojos, azules,…, hasta verdes). Hemos hecho una excepción con D. Manuel Giménez Abad por razones más que evidentes. Si alguien no las conoce, no tiene más que ir a su ficha.
- También se ha prescindido de periodistas deportivos locales. Todos ellos, sin excepción alguna y mientras no se demuestre lo contrario, han sido, son y serán zaragocistas.

 
- Se ha prescindido también de ex jugadores de nuestro equipo. Nadie en su sano juicio puede dudar del zaragocismo de personajes como Marcelino, Violeta, Canario o Santiago Aragón. No hace falta recordarles en una lista. Están dentro de nuestros corazones. Todos ellos.
- Pero sobre todo y ante todo, la lista es incompleta porque hemos preferido pecar de prudentes a la hora de recoger “famosos” en la lista. En todo momento se ha buscado una constatación dicha por él o divulgada por otros de su pasión por lo blanquiazul. Podemos aseguraros que, si en la lista salen cuarenta nombres, se han quedado fuera muchos más que ese número. En algunos casos hemos estado a punto de inscribirles aún no teniendo esa evidencia que buscábamos, pues todo apuntaba a que lo son, pero debíamos seguir ciertas normas y a ellas nos hemos ceñido.



Decíamos que la lista es incompleta, sí, pero también está abierta a nuevas incorporaciones, por supuesto. Desde este mismo momento os pedimos a TODOS vuestra colaboración para intentar completarla. Ya os he expuesto las reglas que nos impusimos. Bajo esos condicionantes, os agradeceríamos mucho vuestra colaboración. Podéis hacerlo a través del correo famosos_zaragocistas@aupazaragoza.com, titulando el correo “colaboración famosos”. Evidentemente, citaremos la fuente.



El trabajo que nos ha llevado ha sido intenso, pero también repleto de recompensas. Realizándolo hemos podido conocer anécdotas preciosas y muy reconfortantes. Desde un famoso y televisivo personaje que, en su discurso de agradecimiento a una medalla merecidamente concedida, lo comenzaba hablando de los Cinco Magníficos, pasando por algún escritor de la lista que, en las raras ocasiones que nuestro equipo pierde, no levanta cabeza hasta el miércoles siguiente del partido y acabando (y cito su nombre) por D. Fernando Lázaro Carreter, que en el ocaso de su vida y debido a los años y a la distancia, se pegaba las tardes de los domingos con un transistor en la oreja para seguir las evoluciones de su equipo. De nuestro equipo.



Es también la hora de los agradecimientos. La confección de esta lista no hubiese sido posible sin la colaboración desinteresada de Antón Castro, Mario Ornat y Ángel Aznar. Gracias, una vez más, por vuestra generosidad.



Lo dicho, amigos: Por supuesto que sabemos lo que queremos. Y no. Ni estamos locos ni, sobre todo, SOLOS. Esta es la prueba:

Famosos Zaragocistas


_________________
--¿Cree en el matrimonio?

--Por supuesto. Mis mejores amantes estaban casadas.
(Joaquín Carbonell)

 

DIEGO PISÓN: PASIÓN Y LEYENDA DEL REAL ZARAGOZA

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Hace algún tiempo que había oído hablar del estupendo blog de Diego Pisón, el hijo menor de Ignacio Martínez de Pisón, un forofo absoluto del Real Zaragoza. Un forofo en la línea dura y doliente, como su padre, Pepe Melero, Rodolfo Notivol, Félix Romeo, José María Serrano, esos zaragocistas de toda la vida que aspiran a la felicidad absoluta de un título de Liga y del retorno inmediato a Primera División. En http://diegopison.blogia.com comprobamos día a día esa pasión por el club en el que su abuelo, Luis Belló, dictó sus mejores lecciones como centrocampista, donde era el medio de seda, y más tarde como entrenador, al lograr dos títulos, los dos primeros títulos del Real Zaragoza, con ‘los Magníficos’. El blog es realmente estupendo: Diego es un jovencísimo estudiante de la ESO en Barcelona donde viven sus padres, María José Belló, e Ignacio Martínez de Pisón, que publicará próximamente en Seix Barral una compilación de sus relatos: ‘El aeropuerto de Funchal’. Hay algo que siempre me ha llamado la atención de Diego Pisón, desde muy pequeño: su bondad, su dulzura, su candor, parece un niño siempre feliz, bien consigo mismo y con su entorno. Un dulce. (La foto del interior Songo-o, hijo del arquero del Deportivo Jacques Songo-o, está tomada del blog de Diego Pisón).

 

CRÓNICA DEL 1-4 DEL MURCIA-ZARAGOZA

Por Diego PISÓN

Una gran victoria la cuajada por el Real Zaragoza esta tarde en la Nueva Condomina. Todos hicieron un buen partido, menos Pulido y Pignol. Rubén Pulido hizo un error defensivo y eso le costó el único gol en contra del partido al Real Zaragoza. Pignol, en cambio, hizo otro error defensivo pero sin apenas importancia. Los goles fueron en el 19 de Ewerthon de penalti, en el 44 de Montoro en contra, en el 52 de Ayala, en el 78 de Zapater y en el 79 de Arizmendi. Con el gol de Zapater ya se supo que el Real Zaragoza iba a ganar pero tan sólo un minuto más tarde, Javier Arizmendi marcó el cuarto gol del partido a favor de los maños. El conjunto de Marcelino García Toral salió al partido a ganar y eso se notó. En el minuto 3, ya habían hecho dos jugadas de peligro para los murcianos. Ponzio volvió al once titular y consiguió un buen disparo al larguero de la portería de Elia, como en los viejos tiempos. Marcelino hizo un invento peligroso en la segunda parte cambiando a Ewerthon por Chus Herrero, un cambio claramente defensivo. Zapater había empezado el partido de lateral y por lo tanto podía colocarse como centrocampista y dejar a Chus Herrero como lateral. Sólo faltaba un delantero, que con adelantar un poco a Ander Herrera ya estaría suplido. De hecho, a partir de ese cambio de táctica en el que se quedaban con sólo un punta que era Arizmendi y un mediapunta que era Ander Herrera.

Webs oficiales Real Zaragoza y Real Murcia.

 

 

06/03/2009 08:59 Antón Castro Enlace permanente. Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

JOAQUÍN MURILLO: HA MUERTO EL GRAN GOLEADOR

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[Esta mañana, a las seis, en el hospital Royo Villanova, ha fallecido el ex futbolista Joaquín Murillo (Barcelona, 1932-Zaragoza, 2009), uno de los grandes goleadores del Real Zaragoza de todos los tiempos: marcó 113 tantos en 174 partidos. Murillo será incinerado mañana a las dos, en la capilla uno de Torrero, aunque no habrá velatorio hoy. Su deseo, así se lo había anunciado muchas veces a su hijo Joaquín Murillo, actor y músico, es que parte de sus cenizas se arrojen al estadio de La Romareda. Llegó al Real Zaragoza en 1957, procedente del Valladolid, y permaneció aquí hasta 1964, aunque su último partido lo jugó en noviembre de 1963. De ahí, antes de su retirada, partió al Lérida. Finalmente, regresó a Zaragoza y regentó durante años el bar La Espiga. Recibió varios homenajes del club y de la Asociación de Peñas del Real Zaragoza, el último en 2007, coincidiendo con los 75 años del Real Zaragoza. Recato aquí este texto que le dediqué hace algún tiempo.]

 

MURILLO: EL ARIETE QUE LO REMATABA TODO

 

Los cronistas de la historia del Real Zaragoza quizá no hayan sido justos del todo con el gran cañonero del club: Joaquín Murillo, barcelonés formado en el Europa, autor de 113 goles en 176 encuentros y máximo goleador en Primera División. Nada más y nada menos que 90 aciertos en 146 choques. Ahí supera a Pichi Alonso, Pardeza, Saturnino Arrúa, Eleuterio Santos, Paquete Higuera, Raúl Amarilla y Poyet. Y a Marcelino Martínez Cao, quien ostenta un total de 116 (otros hablan de 122) tantos en 331 encuentros, aunque sólo 73 han sido obtenidos en la máxima categoría, a los que deben sumársele los goles en las competiciones europeas y copa del Generalísimo. La pugna con un más que emergente Marcelino, en 1964, condujo a Murillo a la despedida por la puerta falsa del club en febrero de ese año: un sector de los aficionados le pidió con pancartas que se quedase, que continuase marcando goles desde los ángulos más diversos y en las posiciones más acrobáticas.



Pero El Pulpo --que se las había tenido con el entrenador Antonio Ramallets: taciturno y rígido, le expulsó de un entrenamiento-- partió al Lérida y poco después se retiró para siempre.        

Las excelentes monografías del club reproducen algunas fotos suyas, incluso le recuerdan como fugaz capitán antes de que Yarza se convirtiese no sólo en el portero asombro de España sino en el abanderado de Los Magníficos, pero pocos se detienen a narrar sus goles, su entrega, su increíble carisma que comenzaba con su larga estampa rubia, su flamante bigote, sus brazos desnudos, está remangado en casi todas las instantáneas. No son demasiados los que parecen considerarle un auténtico ídolo ni reparan en su indiscutida titularidad: Mundo, Rosendo Hernández, César, etc., para todos el equipo fue un poco Murillo y diez más. Murillo, durante los siete años que estuvo en Zaragoza, fue un clásico del club: encarnó la entrega honesta, la terca convicción en el arte de golear, la brega constante aliada con la calidad.         

Su eficacia no admite parangón, salvo la rutilante campaña de 1961--1962 en que el peruano Seminario obtuvo el único Pichichi absoluto en la historia de los blanquillos. Pese a ello, Murillo materializó 18 dianas, y en un par de encuentros, contra Osasuna y Betis, repitió el codiciado hat trick. Algo que también había logrado la temporada anterior, famosa porque el Zaragoza quedó tercero en la Liga y adquirió al versátil Negro Benítez, que se moriría en un estadio tras la ingestión de una lata de mejillones en mal estado: Murillo fusiló tres veces al Elche y al Valladolid, su club de procedencia en 1957, cuando fue adquirido por el Zaragoza.

   
Desde su llegada, los números cantan. Fue el goleador del club año tras año. He aquí sus cifras: en la temporada 57/58, logró 15 goles; en la siguiente sintonizó a las mil maravillas con Mauro y Wilson y marcó doce. En el curso 59/60 repitió la docena e inició esa virtud particular de la triple diana: curiosamente acertó en tres ocasiones contra el Granada y el Las Palmas, en sendos choques que terminaron 6-2 a favor del Zaragoza, presidido por Faustino Ferrer. Una curiosidad casi increíble: Murillo marcó tres goles en la Copa de Ferias en octubre de 1962 frente al Glentoran y el resultado final fue 6-2. En la gran temporada 60/61 formó con un Miguel rejuvenecido (venía del Atlético de Madrid y los aficionados, ante su velocidad y su regate, pedían a gritos que fuese convocado para la selección), Marcelino, Duca y Lapetra, una de las delanteras más consistentes de la Liga; Murillo, bien como ariete, como interior o como falso mediapunta, marcó nada menos que veinte goles y rivalizó con jugadores a los que admiraba como Di Stefano o Puskas. Al año siguiente, el año triunfal de Seminario, cuyo fichaje fue un serial con el Barcelona y el Sporting de Lisboa, El Pulpo rubio añotó 18 tantos: igual marcaba con el pie, de remate seco, de jugada o por veloz desbordamiento, que con la cabeza, arriba, a media altura y en plancha. Era el perfecto depredador del área que, en cuanto el rival le concedía metros o un espacio mínimo en el que remecerse, hacía diabluras letales. El Barcelona le tenía un gran respeto y César confiaba en su carisma y en su determinación, hasta el punto de que lo hizo jugar contra el equipo azulgrana con fiebre. El estilete enjuto y flexible como mimbre cumplió con su gol habitual.        

Aquel Zaragoza que acariciaba las mieles del éxito contaba con jugadores formidables como Severino Reija, Marcelino, Gonzalo Sigi, conocido por La octava maravilla del mundo, etc. En la temporada 1962--1963 llegaron Santos, Santamaría y Villa, entre otros, y el conjunto alcanzó la final de la Copa del Rey, que perdió en el Nou Camp ante el Barcelona por 3--1. La delantera integrada por Marcelino, Villa, Murillo, Sigi y Lapetra poco pudo hacer ante Pesudo. Comenzada la Liga, se fue Seminario a Italia y dejó créditos entusiastas: jugó ocho domingos y marcó otros tantos goles. Para entonces ya se sabía que César iba a ser el nuevo entrenador culé y que el ex arquero Antonio Ramallets le reemplazaría en la Romareda. Con su incorporación, Joaquín Murillo, iniciaría el éxodo definitivo de los estadios y montaría sucesivos negocios de hostelería.         

Ningún aficionado de veras habrá olvidado su fina complexión, su testa elevada y su feroz determinación. A su manera, sin llamar en exceso la atención, sin suscitar titulares épicos y sin haber generado una literatura que merecía, halló su paraíso ideal en el área y frente al cancerbero. Ahí era una auténtica figura.

AUPAZARAGOZA ENTREGA SUS PREMIOS ESTE MIÉRCOLES

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RICARDO OLIVEIRA Y MANOLO VILLANOVA, PREMIADOS POR AUPAZARAGOZA.COM*

 

 

El próximo día 5 de noviembre, a las 20.30, en el Hotel Palafox, se celebra la tercera edición de los Trofeos Memotiva AupaZaragoza.com. Los galardonados han sido Manuel Villanova Rebollar, por su ejemplar trayectoria en el Real Zaragoza, y el brasileño Ricardo Oliveira, por su gol al Real Murcia en la primera jornada de la pasada Liga.

 

El próximo 5 de noviembre, el portal de referencia del zaragocismo en Internet, www.aupazaragoza.com, entrega los “III Trofeos Memotiva Aupazaragoza.com”, con los que premia al mejor gol en la temporada 2007-2008 y al “León Zaragocista”. El acto tendrá lugar en el Hotel Palafox, a las 20,30 horas.

 

Ricardo Oliveira ha sido galardonado con el “III Trofeo Memotiva” al gol de más bella factura del Real Zaragoza. Este premio se concede por votación de los foreros de AupaZaragoza.com y ha recaído en el gol del delantero brasileño al Real Murcia en la primera jornada de Liga.

 

Manolo Villanova ha sido elegido por los socios de AupaZaragoza.com “El León Zaragocista”, nuevo premio instaurado para esta temporada y que puede tener continuidad en las siguientes y que se concede a personas que han tenido y tienen una trayectoria ejemplar en el Real Zaragoza. La de Manolo Villanova ha sido considerada así por los socios de Aupazaragoza.com, tanto en su faceta de futbolista como en la de entrenador en las diferentes secciones del club, y especialmente se le agradece el enorme esfuerzo, desgraciadamente inútil, que realizó durante la pasada temporada para evitar el descenso del Real Zaragoza.

 

El III Trofeo AupaZaragoza.com al mejor jugador ha sido declarado desierto con motivo del descenso a Segunda División.

 

AupaZaragoza.com nació el 12 de abril de 2001 y sus administradores se constituyeron en Asociación en 2003. En estos momentos tiene 40 socios. La web ofrece todo tipo de contenidos de interés sobre el Real Zaragoza, pero su sección de más éxito es el Foro Zaragocista, que cuenta con un altísimo nivel de participación que le ha convertido en el punto de encuentro y referencia del zaragocismo en Internet. Actualmente recibe una media de 180.000 visitas mensuales.

 


JUAN CARLOS MOLINERO “MEMOTIVA”

 

El Trofeo Memotiva nació en 2006 como homenaje al que fue Administrador de AupaZaragoza.com, Juan Carlos Molinero Calvo (1965-2005). Conocido con el nick de “Memotiva”, llegó a AupaZaragoza.com a principios de 2003, y su fiel colaboración y constante apoyo fueron básicos para el éxito del proyecto.

 

El Real Zaragoza atravesaba entonces su particular travesía del desierto en Segunda División y, fuera de la capital aragonesa, el silencio informativo era prácticamente total. Gracias al esfuerzo de Memotiva en la sección de vídeos de AupaZaragoza.com, muchos zaragocistas pudieron ver los goles que al final llevarían al ascenso al conjunto aragonés, y más tarde los goles de la Liga, la Copa de Su Majestad el Rey y de la Copa de la UEFA, así como de los triunfos históricos del equipo blanquillo.

 

Además, gracias a Internet, distribuyó toda una serie de grandes partidos completos del Real Zaragoza a todos los rincones del planeta. Hasta que se lo impidió una grave enfermedad, “Memotiva” realizó una labor impagable de difusión del zaragocismo, como así reconoció la propia entidad blanquilla dedicándole un minuto de silencio el 21 de septiembre de 2005, en partido de 4ª Jornada de Liga ante Osasuna.

 

María Burillo, viuda de Juan Carlos, hará entrega del Trofeo Memotiva a Ricardo Oliveira, una obra de artesanía en estaño realizada por ella misma. José Ignacio Cepero, anterior Presidente de la Asociación AupaZaragoza.com, entregará el Trofeo al “León Zaragocista”. El acto será presentado por Alberto Ortiz, Presidente de la Asociación Aupazaragoza.com

 

*Alberto Ortiz, presidente de la Asociación Aupazaragoza, me remite esta nota, que pongo gustoso en el blog. Este año aún no he ido a La Romareda; espero ir en breve. La fotografía es del goleador Ricardo Oliveira.

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