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PILAR PERIS: DOS POEMAS PARA LA EXPO EL DOMINGO

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[Pilar Peris, profesora de música y poeta con música, me escribe esta nota: “Ya estamos en la recta final del verano y del ciclo Los poetas tienen la palabra. Me encantaría que pudieras pasarte el día 24, domingo, por el pabellón de Zaragoza en la Expo, hora, 5 de la tarde. Es el día del barrio Miralbueno, del que hablaré. También leeré algunos poemas inéditos de mi nuevo libro en gestación”.

Le pido dos poemas, y me envía estos dos.]

 

 

 

 

Las palabras no suplen tu ausencia.

Anudan nuestro desasimiento oblicuo y lo trenzan.

Taladran el vacío. Ahondan la huella

infructuosamente.

 

¿A dónde irá el mágico triángulo de tu sonrisa

inscrito en mi frente como inmaterial vestigio?

¿A dónde la comisura equilátera de tus labios

sedienta de mi pozo núbil y abstruso?

¿A dónde la suavidad de tus manos

abiertas como conchas

para sostener mi cabeza?

¿A dónde las volutas desplegadas por el éxtasis

en los capiteles desconchados del alma?

 

Oh! Noche oscura,

cuerpo desprendido como rama a merced del agua.

Del goce desgajado en incauta y meliflua llama.

Inabordable como la distancia que nos separa.

No vayas a llorar desde tu ser ficticio.

No quieras enderezar el zigzagueo de la flecha.

El amor amortigua lo que el deseo desordena.

 

Canta. Estamos vivos.

La vida me vive en el poema,

y sólo ahí te puedo amar.

 

Sólo la voz sondea aquello que nos surca,

la savia que el árbol no puede compartir,

las cumbres que desligan bosques y montañas.

 

Sólo la voz alcanza

la ingravidez que me realiza y

me devuelve con el canto tu belleza.

 

Oh! Noche, líbrame de la mirada.

Dame la voz plena que salve a Eurídice de Orfeo.

 

                                   (The dark nigth of the soul)

 

 

 

III

 

 

                                          Todo hombre tendría que anhelar ser                                     desdichado para preservar a otro de la desdicha.   

                               E.M CIORAN

 

 

 

 

 

Doy la espalda al fuego y

a la lumbre incandescente

sin fondo y sin fisura

que anega  en oleadas

mi paisaje interior.

 

Y en el éxtasis que brota

de esta infinita amargura

mi sufrimiento te preserva,

ama y celebra tu existir.

 

Pues sólo así

la encarnizada jauría

del infortunio y la desdicha

resarcirá su sed en

mi cruenta y

descarnada llaga.

 

Lejos de tu arnés y

de la artesa

que orna

el umbral de tu casa.

 

 

* Ilustración: (Santa Bárbara del maestro de Flemalle)

 

 

 

 

 

 

DOS NOTAS SOBRE LOS POEMAS

"The dark nigth of the soul" hace referencia a una canción de Lorena Mckennitt con ese título cuya letra de la canción está basada en el célebre poema de San Juan de la Cruz.

 

El otro toma como motivo una tabla flamenca del año 1438 que se encuentra en el Museo del Prado atribuida a Robert Campin, llamado maestro de Flémalle, que representa a Santa Bárbara leyendo, de espaldas a la lumbre del hogar. Es el único que, de nuevo, como en mi libro anterior, se basa en una imagen. No pude resistirme.

 

 

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