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PATRICIA HIGHSMITH: UN MIÉRCOLES DE INQUIETUD

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El pasado miércoles, en el Taller de Escrituras de Mujer que imparto en la Casa de la Mujer, hablamos de Patricia Highsmith (1921-1995). Fue una tarde magnífica. Primero, bajo el amparo de Fuegos y de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, leímos los textos que habían escrito las compañeras: había cartas a un hermano, un hermoso y misterioso poema de amor y fantasmas, otra composición de ausencia y soledad en clave de un diálogo de paradojas: el fuego y el hielo, oímos otras piezas llenas de sutileza, de sinceridad, casi de catarsis personal. Cada texto nos daba pie a narrar hechos, cuentos de terror, sucesos más o menos esotéricos, perturbadoras historias de animales: casi sin darnos cuenta nos íbamos metiendo en el mundo de suspense, de ambigüedad moral, de la culpa y el crimen, de mentiras y de amores esquivos de la autora de Crímenes imaginarios o El diario de Edith. Hicimos un repaso por su trayectoria: su conflictivo nacimiento (su madre estuvo a punto de abortar e intentó ingerir aguarrás), su pasión temprana por las letras y en concreto por clásicos tan tempestuosos como Dostoievski, el descubrimiento del padre a los doce años, la siempre tensa relación con la madre.

 

Fuimos siguiendo su trayectoria, los primeros cuadernos, su condición de escritora, escultora y pintora, su carrera de periodismo, el abandona de Estados Unidos (nació en Texas, vivió en Nueva York, estudió en Columbria). Cuando publicó Extraños en un tren, Hitchcock adquirió los derechos del libro, lo modificó levemente y realizó una obra maestra. Y ella, gracias a los 6.800 dólares que recibió, pudo consolidar su obra, que contempla espléndidas series como la de Mr. Ripley, libros excepcionales como El temblor de la falsificación, magníficos relatos psicológicos y de suspense, y, en medio de una inagotable producción emparentada con Hammet, Chandler o McCain, entre otros, una novela de tema lésbico, Carol, que nació de un episodio central de su existencia.

 

Alguien, mientras contábamos y comentábamos historias (la semana pasada se incorporó una nueva alumna; el miércoles, dos más), alguien dijo esta frase: “A mi hermano le van a nacer alas dentro de dos semanas” (creo que no es literal), y ése es el punto de partida para componer una pieza de suspense, de terror, de intriga. También leímos varios relatos de Pequeños cuentos misóginos. Patricia Highsmith tenía una negra visión del mundo, pero su lucidez parecía incuestionable. Conocía a la perfección el corazón humano.

*Patricia Highsmith, en Nueva York, en 1941.

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gravatar.comAutor: Ángela

Efectivamente, fue una tarde magnífica. Me sorprendió gratamente el ambiente que allí encontré( soy una de las recién llegadas) y lamento no haberme incorporado antes pues intuyo que me he perdido cosas muy interesantes.
Me gustó la semblanza que se hizo a la vida y obra de Patricia Highsmith, de la cual nunca había oído hablar. También me impresionó el interés mostrado por las compañeras y el índice de participación; pero lo que sí me impresionó, de verdad, fue la frase que sirve de partida para los “deberes” de la próxima semana. En ello estoy; a ver si soy capaz de escribir algo de intriga, suspense o similar.

Fecha: 09/11/2008 17:11.


gravatar.comAutor: Natividad

Comparto con Ángela todas las impresiones que ella describe de nuestro primer día de asistencia al "Taller de escrituras de mujer" del pasado miércoles.
Se escucharon magníficos textos tanto de la escritora Patricia Highsmith,cómo de los trabajos de las compañeras de clase.Unos y otros nos demostraron lo que las palabras pueden hacernos imaginar y sentir.Muchas gracias

Fecha: 10/11/2008 20:43.


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