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JOAQUÍN BERGES: UNA ENTREVISTA CON EL NARRADOR

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¿De dónde sale el escritor Joaquín  Berges?

De un joven que comenzó los estudios de ingeniería y a los 4 meses de acudir a clase diariamente se dio cuenta de que se había equivocado completamente de orientación. Al año siguiente comenzó a estudiar Filología Hispánica y comprendió que la vocación, en este caso literaria, es un poderoso embrujo muy difícil de evitar.

 

¿Cómo lo llevabas tan en secreto? Me han dicho que solo tu mujer, que además es tu primera lectora, lo sabía…

Lo sabía mi mujer, mi hermana y algún amig@ cercan@. No he querido crear falsas expectativas a mi alrededor. No he querido comprometerme. He preferido concentrar mi esfuerzo en mi labor literaria. Ese secretismo me ha conducido a una operación "salida del armario" que se ha completado esta misma semana. 

 

Además de mi primera lectora, mi mujer ha sido mi correctora y mi crítica más implacable. Su colaboración ha sido determinante. Es una gran lectora y tiene mucho criterio tanto literario como lingüístico.

 

Cómo surgió ‘El club de los estrellados’

 Como la reivindicación de unos personajes habitualmente secundarios que aspiraban a ser protagonistas. Quería contar la historia de dos perdedores que perseguían dos sueños aparentemente distintos, que al final resultan ser el mismo. Me interesaba la vida de dos noctámbulos, desparejados, solitarios y silenciosos personajes que se embarcan en dos aventuras para ellos trepidantes, en los bajos fondos urbanos uno y en un hospital el otro, guiados por el faro que alumbra todas las aventuras trepidantes: el deseo.

 

¿Por qué la mandaste a Tusquets precisamente?

 No puedo ocultar mi admiración por esta editorial. Sigo con entusiasmo la obra de Almudena Grandes y Luis Landero, entre otros autores nacionales. De sus autores traducidos me gustan Murakami, Irving, Grunberg...  Creo que es una editorial con un catálogo de mucho prestigio.

 

Te vinculan con David Lodge y se da la casualidad de que lo conoces, que te escribes con él. ¿Cuál es el influjo real que tiene en ti y qué relación tenéis?

David es amigo mío -electrónicamente hablando- desde hace más de 10 años. Jamás nos hemos visto, pero nos escribimos con regularidad. Ha sido un apoyo y una referencia constante para mí. Su obra es admirable. Sabe conjugar lo cómico con lo emotivo y lo académico y lo filosófico y lo neurótico y lo literario. Es sin duda una gran influencia a la hora de hilar tramas y crear ritmo narrativo. Hay un epígrafe suyo en la novela a modo de pequeño homenaje. Lo elegimos entre los dos.

 

Vayamos directamente con el libro: Narras la historia de un cartero feo feísimo y solitario, que cultiva el fetichismo sexual…

Es un desparejado sin opción a emparejarse. A él le gustaría contemplar la lencería sobre un cuerpo verdaderamente femenino, pero como esa opción es inviable acaba por ponérsela él mismo mientras se mira en un espejo. Es patético y a la vez conmovedor. Y además ese fetichismo es el motor que lo lleva a abandonar su rutinaria vida y adentrarse en los secretos de la plaza de Santa Isabel. Todo ello siguiendo además su intachable vocación de cartero, porque él pretende entregar un misterioso sobre que le han dado en un calabozo.

 

Hablemos del camarero y narrador de la historia: amigo de Francho, enamorado cada vez menos secreto de Hortensia.

El camarero es el verdadero astrónomo. Un tipo acostumbrado a disfrutar de la belleza del firmamento simplemente mirando a través del ocular de su telescopio. Puede ver, pero no puede tocar. Y así encara su relación con Hortensia, como si ella fuera otro objeto estelar de los que admira a través de su telecopio. Por eso es el narrador, porque observa pero casi no participa. De hecho, es el único personaje que acaba como empezó. Todos los demás sufren una metamorfosis. Todos menos él. Incluso yo mismo, que he "salido del armario" delante de amigos, familiares y compañeros de trabajo, he sufrido mi particular metamorfosis.

 

Hortensia es el centro de todas las atenciones. ¿Cuál es su papel? También es una activadora de historias del pasado, sobre todo con la aparición de Armando.

Hortensia es el sueño que persigue el camarero-observador, pero a cambio de dejarse observar por él, ella le cuenta una historia del pasado cargada de culpas y remordimientos. Sufre un proceso de expiación que el camarero-observador tiene que soportar con el mismo estoicismo que si estuviera contemplando la explosión de una lejana supernova o cualquier otro esplendoroso fenómeno del cosmos.

Me doy cuenta de que es difícil referirse al narrador. Lo llamamos camarero, observador, astrónomo. Y esto es así porque deliberadamente no tiene nombre. Cada lector tendrá que ponerle uno, quizá el del propio lector.

 

¿Cuál es tu relación con la música de Bach?

 Bach es el mejor creador de melodías que conozco. Su talento es inacabable. El otro día comentaba con Daniel Gascón que alguien tendría que "remasterizar" algunas de sus melodías para destilar su esencia, dejando al lado los arreglos a veces demasiado barrocos que presentan las versiones más puristas. Es lo que hizo por ejemplo Glenn Gould con las ‘Variaciones Goldberg’. Las pasó de clave a piano y les cambió el ritmo. Eso las renovó.

¿Y con la astronomía?

 Yo también soy astrónomo aficionado desde niño, lo que no sé si me convierte o no en un miembro de ‘El Club de los Estrellados’. De momento llevo calzoncillos, quién sabe si en un futuro también me pasaré a la lencería femenina. El firmamento es bello y asequible, pero poca gente conoce el nombre de las constelaciones y de las principales estrellas. Siempre me he preguntado por qué es tan importante que los niños conozcan todos los nombres de los montes y los ríos (y hasta los afluentes) del mundo  y no aprendan en el colegio a diferenciar las constelaciones del firmamento, que ven cada noche de su vida sobre sus cabezas.

 

¿Cuál es para ti el tema de la novela: la soledad, el amor, la compasión, los secretos del pasado, la búsqueda de un lugar en el mundo?

Todos ellos. La soledad y la camaradería, el silencio y la música, la enfermedad y el pecado, el deseo sexual y el amor platónico, la orfandad y la maternidad, la rutina y la metamorfosis, la realidad y las potencias de la ficción...

 

¿Cómo son las novelas que te gustan, que deben tener, y que tiene esta de esas predilecciones?

 Me gusta que me conmuevan anímicamente, que me exciten, me estimulen, me reclamen desde la mesilla de noche. Que me hagan estar deseando tener un rato libre para volver a ellas. Y que lo hagan además -y esto es lo más difícil porque descarta a muchas candidatas- sin perder la originalidad, la calidad literaria y lingüística. Según me dicen mis primeros lectores, El Club de los Estrellados es una novela ágil, que se lee con fluidez y además conmueve.

 

Has entrado por la puerta grande en el mundo de la edición, en el sello Tusquets que cumple 40 años con un soberbio y envidiable catálogo. ¿Cuál es tu estado de ánimo y tus expectativas?

 Soy demasiado mayor para la euforia y demasiado joven para el escepticismo, así que me encuentro serenamente feliz, muy contento de haber debutado con Tusquets y muy aliviado de haber "salido del armario".

*Joaquín Berges acaba de debutar como novelista a los 44 años con 'El Club de los Estrellados' (Tusquets: Colección Andanzas). Hace unos días, tras leer su novela, cruzamos este diálogo. Aquí está para los interesados de este narrador sólido que tiene un mundo próximo, especialmente en esta novela, a Pedro Almodóvar.

 

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