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Antón Castro

NOCHE DE POESÍA ERÓTICA Y RAPSODAS EN LA ALMUNIA

NOCHE DE POESÍA ERÓTICA Y RAPSODAS EN LA ALMUNIA

Anoche, en la plaza de San Juan de la Almunia de Doña Godina, se celebró el VI Festival de Poesía Erótica. Participaron en torno a una treintena de rapsodas, poetas, narradores, músicos (Alfonso Latorre al piano estuvo espléndido: tocó a Granados y Debussy) y actores en una auténtica fiesta popular de la poesía amatoria, más o menos lasciva, más o menos excitante. Al lado de poetas como Fernando Sarría, Emilio Pedro Gómez, Miguel Ángel Yusta, Javier Aguirre, Angélica Morales y otros, los integrantes del Club de Lectura de La Almunia –casi debería decir las integrantes: la mayoría son mujeres, mujeres entusiastas, mujeres que vibran con la belleza y el enigma de las palabras, mujeres que encienden el canto a la luz de la pálida luna, juglaresas…- hilvanaron una maravillosa noche con poemas populares, anónimos o de autores como Luisa Miñana, Félix Samaniego, Jesús Aguado, José Luis Gracia Mosteo, Julio Cristellys o Mario Benedetti, entre otros. Era la primera que acudía a ese encuentro, leí un relato ‘El fotógrafo y la modelo’, dedicado a Ferdinando Scianna, y un poema de Gonzalo Rojas, ‘El fornicio’, a modo de cierre, que había traído Fernando Sarría, y que es uno de nuestros poemas favoritos de este asunto, a favor de la alegría, el placer, el amor al amor, el amor a las mujeres. Fue una noche preciosa, precedida de una merienda-cena y de mucha complicidad, y seguida de una recena con postres, champán y frutas de ese delicioso paraje, que vive envuelto en la atmósfera de la multiculturalidad, la literatura y el cine.

 

He aquí el poema de Gonzalo Rojas:

 

 

EL FORNICIO

 

Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras, te
lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!

*La foto es de Ferdinando Scianna.

8 comentarios

pilonga -

ni importaba taco arriba taco abajo. Solo el fervor como de comer hostias en sacristía cuando el cura no ve porque no sabe ni mirar.
Y qué mérito tiena la noche clara que ahuyenta vergüenzas propias y disculpa las ajenas. Y te recorre el frenesí esperando que otros/as pongan voz a los "fornicios"que uno solo se atreve a sentir y que no lo oigan.
Ay, con las nochecicas toledanas, que nos remueven de gusto dulzón de bocas abiertas...Para colmarse de calorcillo

Niggerman -

Hombre, reconozco que lo más habitual no es ir tras la mujer de uno diciéndole esas cosas al oído... Hace falta un talante y unos momentos muy particulares... Obviamente traía algo de ironía mi intervención de ayer. O un guiño, como se le quiera llamar.

Estoy de acuerdo, querido Antón, en que el poema tiene fuerza, es --más o menos-- unitario y tiene un punto de vista bastante marcado. Por cierto, esto último no me parece que por sí solo sea garantía de calidad, en modo alguno: el punto de vista es, ante todo, testimonio de sí mismo. O sea, de que las cosas se miran desde un "lugar" espacial e intelectivo. Pero ese lugar puede ser perfectamente nefasto por muchas razones (en las que no voy a entrar ahora, que bastante me estoy alargando). No es este el caso tampoco.

Pero no puedo dejar de imaginarme tras este "poema de amor erótico" (como puntualizas sabiamente) un ámbito... doméstico. Y esa fuerza que tiene es también una fuerza... doméstica. De modo que, con esta premisa, puedo compartir que es un "buen" poema, como escribes, "de amor erótico" ¡pero doméstico!

Todo esto, claro, con un "me parece" por delante, como el que tú pones también...

Muchos saludos y gracias a ti por este hueco electrónico.

De Antón -

Querido Niggerman:

No estoy para nada de acuerdo. Es sobre todo un poema unitario, lleno de fuerza, con personalidad, con una mirada propia, con un punto de vista...

A mí personalmente me parece un buen poema de amor erótico.

Gracias por tus visitas.

Niggerman -

Seguro que la cosa estuvo cálida. Aunque los versos éstos de Rojas reproducidos más arriba, bien mediocres son... Digamos que muy de andar por casa, como de decírselos a la novia de siempre --¡o a la esposa!-- antes de echar un cané.

mayusta -

...Ay, esos versos sensuales, amorosos, los ojos, las sonrisas y el colofón de la repostería casera (laminerías se llaman por aquí)...¿Puede haber mayor erotismo?

Luisa -

Ay, que tenía que haber estado y no estuve... Me alegro de que lo pasarais bien bien...

Fernando -

estuvo esplendido el recital, el público...toda la noche fue hermosa...un abrazo Antón.

Entrenomadas -

¿A cuánto subió la temperatura en La Almunia?

Ahora entiendo lo de la tormentita que me sorprendió por la calle.

k,

M