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Antón Castro

FOREGA: 'LOS BORBONES EN PELOTA'

FOREGA: 'LOS BORBONES EN PELOTA'

 

[La editorial Olifante, de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes, acaba de publicar una nueva edición de ’Los Borbones en pelota’, esa sátira gráfica de los males de la corte de Isabel II, que realizaron los hermanos Bécquer: Gustavo y Valeriano. Este nuevo proyecto, el tercero tras el de El Museo Universal y de la Diputación de Zaragoza y la Institución Fernando el Católico, sería el tercero y una de sus novedades es la inclusión de 93 textos de otros tantos autores. Manuel Forega ha sido el coordinador de una obra que lleva una introducción de Jesús Rubio Jiménez y apéndices de Luigi Maráez y Agustín Porras, grandes becquerianos. El libro se presenta mañana viernes en la Librería General.]

Una ilustración de ’Los Borbones en pelota’, atribuido a SEM, que serían los hermanos Bécquer: Gustavo Adolfo y Valeriano.

 

MANUEL FOREGA EXPLICA, PARA ESTE BLOG, SU EDICIÓN
DE ’LOS BORBONES EN PELOTA’ (OLIFANTE IBÉRICA)


¿Cómo defines un proyecto, el inicial, como ’Los Borbones en pelota’? ¿Qué te ha atraído de él, tiene una correspondencia con la actual situación española, pongamos por caso?

- El impulso original hay que encontrarlo en el empeño de Trinidad por conmemorar el 150 aniversario de la primera estancia de los Bécquer en Veruela. A partir de ahí comienza todo, pero (y lo deduces muy bien) se añade a esa circunstancia la que citas: la similitud de la situación de la sociedad y de la política en la Corte decimonónica de Isabel II con muchos de los aspectos sociopolíticos actuales. La ocasión la pintaban calva, de modo que esta edición es, en cierto modo, una actualización crítica de aquella etapa monárquica.

-¿Por qué pensaste que era oportuno reeditarlo con una opción contemporánea?

-Esa actualización -si debía ser crítica- tendría que contar con críticos. Las ilustraciones muestran una censura palmaria de aquel período pre y postrevolucionario, pero una visión contemporánea tenía que contar con ojos y sensibilidades contemporáneos.

¿Qué buscabas exactamente?

-El propósito era poner en solfa no sólo (en su conjunto) un documento testifical importantísimo para conocer nuestra historia, sino que éste se divulgase. Hay que considerar que la primera edición de este conjunto de láminas no aparece hasta 1991 (de las manos de Robert Pageard, Lee Fontanella y Mª Dolores Cabra); sin embargo, su difusión fue escasa y quizá (se trata de una deducción apresurada, aunque preventiva) adquirida casi en su integridad por no se sabe quién o quiénes. Una edición magnífica de Isabel Burdiel alentada por un ánimo estrictamente histórico y acogida por la Diputación Provincial de Zaragoza a través de su Institución Fernando el Católico, está casi secuestrada, sin apenas distribución**. Era hora, pues, de que hubiera una edición con propósito divulgativo y circulación universal y, además, distinta, diferente a todas, que tuviera, precisamente, un enfoque literario. Ésta es su singularidad, la que la hace única hasta ahora y -lo creo sinceramente- la enriquece. Tengan en cuenta los prejuiciosos que esa colección de ilustraciones es un documento público signado, custodiado, pues, por la Biblioteca Nacional, institución dependiente del Estado y que este Estado se define como una Monarquía parlamentaria.

¿Cuál fue el criterio de selección de autores, 93?

-El criterio selectivo partió del deseo de escoger a una mayoría de autores aragoneses. Creo que, pese a la impertinente y hortera bipolaridad que sufren las artes, la política, la sociedad, los deportes... sometidos a la tensión Madrid-Barcelona, como si el resto de territorios y sus ciudadanos no existiera o fuera de rango menor; pese a esa bipolaridad cutre, digo, estoy convencido de que la literatura aragonesa es hoy por hoy una de las más vitales, activas, seductoras y renovadoras del panorama nacional. Sin embargo, para no caer en otro pecado habitual (la endogamia), la edición tenía necesariamente que contar con escritores de los demás territorios e incluso no nacionales. La respuesta, en general, fue muy generosa y a este desprendimiento de los escritores se debe la conclusión exitosa de la edición. Es verdad que hubo algunas declinaciones no precisamente latinas y hubo que reparar situaciones indeseadas, pero todo el trabajo pudo terminarse sin más sobresaltos.

 

Desde el punto de vista textual, ¿Como explicarías el resultado final, qué características tiene?

El resultado literario final puede verificarse desde varios ángulos: a) el trazo analítico, que concede a la edición una dimensión exegética completamente actualizada. El estudio previo de Jesús Rubio Jiménez respecto al estado de la cuestión autoral; el epílogo ilustrado y hermoso de Agustín Porras matizando este extremo; y el postfacio subjetivo de Luigi Maráez, fundado en un propósito eminentemente poético y defensor del legado becqueriano, arropan con intención perspectivista la edición; b) la rúbrica literaria, que, sin ningún género de dudas, alcanza un altísimo nivel e índole coral, polifónica. Esta heterogeneidad es la que le dispensa no solamente un carácter innovador respecto al resto de ediciones, sino que semejante diversidad la hace más atractiva, más amena; y c) la coetaneidad que muestran los textos cuando adoptan ese rasgo fiscal, crítico, censor. Las deslealtades públicas y el saqueo de la caja común por parte de los políticos "pregloriosos" tienen muchas similitudes con los actuales.

 

Los dibujos, en buena parte, son procaces. ¿Se ha logrado un grado de procacidad semejante en los textos o ha habido un poco de autocensura?

Los autores tenía plena libertad y autonomía para confeccionar sus textos según sus propios gustos e inclinaciones y han respondido exactamente así: desinhibidos y libres. No necesariamente había que responder con procacidad a la impudencia de muchas de las ilustraciones, ni el lenguaje escogido debía contestarse con feísmos o bukowskianismos. Yo creo que ha habido un justo equilibrio, aunque elegantes procacidades las hay, no cabe duda. No; no creo que haya habido autocensura. Ésta, en todo caso (y si de verdad la hubo), se manifestó antes, en los pasos previos a la selección final de los autores.

 

Un libro así, ¿para qué tipo de público está pensado o para qué tipo de público ha quedado?

El libro está pensado para toda clase de público. Las ilustraciones son altamente reveladoras, naturalmente, pero sus síntomas semánticos, lo que exactamente quieren decir, ha de descubrirse también en los textos literarios que las acompañan. En este sentido, el especialista encontrará en ellos rasgos contextuales relativos a la historia del XIX; otros que el lector podrá degustar en sí mismo, como placer estético; otros decididamente descriptivos donde una parte de la historia pasada se vuelca del lado de la sensibilidad actual y adquieren cierta gravedad; y, en fin, otros que invitarán a la sonrisa, a la risa, a la carcajada...

 

¿Qué no sabemos, o qué no hemos valorado bien de los Bécquer en Aragón?

De los Bécquer se han valorado en Aragón algunas cosas muy importantes, aunque se ha hecho gracias al esfuerzo personal de unos cuantos cebezudos (algunos no aragoneses, como Luigi Maráez y Agustín Porras y Jesús Rubio) empeñados en mantener viva la memoria de su paso por Aragón, fundamentalmente en la comarca del Moncayo (Trinidad Ruiz Marcellán, Javier Bona, algún apoyo institucional siempre, empero, transitorio...). Estos reconocimientos se han convertido ya en algo tópico, habitual, y esta rutina referencial es una buena noticia. Pero de los Bécquer, como de muchos otros personajes ilustres de nuestra literatura, apenas se recupera y refuerza la memoria; se trata de un mal extendido por todo el país. España carece de memoria histórica o la defrauda y esta actitud atañe a todos los ámbitos. Lo que quizá mucha gente no sepa es que el paso de los Bécquer por las tierras aragonesas del Moncayo fue trascendental para la literatura española, para su modernización. Ya nadie discute que es precisamente Gustavo Adolfo el iniciador de la modernidad poética en España y en esto mucho tuvo que ver su estancia en Aragón. No olvidemos que su célebre "Carta tercera", todo un tratado estético, fue escrita en Veruela, así como muchas de las leyendas acentuadas con las tildes de la exploración literaria y muchas de las crónicas periodísticas que remitía a la prensa madrileña inspiradas en nuestra tierra. Valeriano, por su parte, dejó muestras exhaustivas de la etnografía y de las costumbres aragonesa del siglo XIX. Estas cosas las conocen los "avisados", pero no se difunden con suficiencia o quedan en mera anécdota. "La pequeña Toledo", por ejemplo, es el sobrenombre con que se conoce a Tarazona; pues, bien, los Bécquer fueron quienes así la rebautizaron.

¿La imagen de Bécquer como poeta romántico y ñoño aún se sostiene o no?

 Los verdaderos lectores de Bécquer jamás lo encontrarán ñoño. Romántico, sí, por supuesto: un tardorromántico, pero es que la ñoñería romántica es producto de la importación del U.S.A. concept, del U.S.A. language, que ha convertido en auténticas payasadas algunos de los clichés románticos. Deberíamos preguntar a Darío, a Juan Ramón, a Machado, a Gil de Biedma... lo ñoño que era Bécquer. ¿Por qué no se asocia a los mentores del Romanticismo Goethe y Schiller con esa imagen ñoña? Por ignorancia; y menos mal, porque, si no, también los veríamos a ambos sentados a una mesa sobre la que descansan dos velitas y una rosa blanca arrojada al albur de su caída sobre un mantel púrpura para hacernos exclamar: "¡qué románticos!". El Romanticismo histórico, el de verdad, no tiene nada de ñoño; es plenamente actual y muchos de sus postulados todavía está en marcha, tanto que hoy no se entendería el anarquismo sin el Romanticismo, ni habría existido el 15-M sin él, ni tampoco la socialización de los derechos comunes, ni el afán y desarrollo científicos, ni...

Cuando salió la edición de El Museo Universal, a la que aludías antes, el entonces Rey Juan Carlos la compró o se la regalaron. La miró con mucha simpatía. ¿Habéis pensando enviársela al Rey Felipe?

No lo habíamos pensado, pero lo comentaremos. ¿Pourquoi pas?

 

*Retrato de Manuel Forega de Lara Albuixech.

** La Institución Fernando el Católico, tras la aparición de esta entrevista, comunica que ha vendido la mayor parte de los 1500 ejemplares que imprimió de su edición de Los borbones en pelota y que el libro estará disponible para descarga de uso privado, libre y gratuita, a partir del día 16 de diciembre en la dirección http://ifc.dpz.es/publicaciones/ver/id/3248]

 

3 comentarios

Andrés -

¿Quién es ese tío? ¿Búfalo Bill?

miguel angel yusta -

Magnífica edición, en todos los sentidos. La he "devorado" en cuanto la he tenido en las manos.

M. Martínez Forega -

Gracias, Antón, por la deferencia y la hospitalidad que has prestado a esta edición.
Un abrazo.
M.