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Antón Castro

PABLO PICASSO EN ITALIA

PABLO PICASSO EN ITALIA

[Lola Durán cocomisaria en Italia una exposición de Picasso con sus principales disciplinas: pintura, grabado, cerámica, dibujo, etc. Dice: "Antes estuvo en Castello Ursino de Catania; ahora se encuentra repartida entre el Palazzo Corvaja, Taormina y Palazzo d’amico en Milazzo. Permancerá abierta hasta el 6 de septiembre.]

 

Por DOLORES DURÁN ÚCAR. Comisaria

Con la exposición Picasso e le sue passioni, se sugiere un repaso global, esto es, una visión que nos acerque a las diferentes disciplinas en las que se desarrolló el genio que revolucionó el arte del Siglo XX, el genio de Picasso. Esta aproximación, detenida sobre cada una de las facetas o metodologías en las que la creatividad del malagueño se tradujo, ayudará a tejer la urdimbre de su lenguaje.

 

En el recorrido que plantea esta exposición, se realiza una parada en cada una de las principales estaciones en las que Picasso mostró su propio universo, deteniéndonos en las particularidades que le marcaban cada nueva técnica. Enunciado a enunciado, con el recorrido por todos aquellos disfraces de su arte, conseguiremos dibujar el mapa de la esencia de su lenguaje universal; descubriremos por qué a través de estilos, de técnicas, de épocas diferentes, la luz de Picasso recorrió casi un siglo sin apagarse.

 

Ese mismo itinerario nos permitirá también detenernos en cada parada con la atención puesta en las particularidades del discurso picassiano pasado por el tamiz de los pinceles, las gubias, la prensa litográfica o el torno de alfarero. Podremos extraer conclusiones globales si pasamos primero por los detalles particulares de todos aquellos modismos técnicos y gráficos utilizados por el artista. 

 La pintura

No, la pintura no fue inventada para decorar las casas. La pintura es un arma de guerra para atacar y defenderse del enemigo.

Pablo Picasso

 

Picasso utiliza un marcado e inconfundible lenguaje pictórico, desde sus escasos once años hasta convertirse en octogenario, que le permite adentrarse en un buceo por las profundidades de la pintura, hasta entender que con la pérdida de lo accesorio se recupera lo esencial, y que es solamente entonces cuando un artista está capacitado para pintar lo accesorio desde lo más profundo de su esencia.

 

Picasso hizo un viaje de ida y vuelta en su lenguaje entre las fases anterior y posterior a su pintura cubista propiamente dicha. Pero en el viaje de vuelta, lógicamente, quedaron los rastros de la aventura analítica en la que el artista se sumergió al iniciar los estudios para la gran tela Les Demoiselles d’Avignon en junio de 1907. Con la decisión rotunda de cristalizar la realidad en una pintura caleidoscópica, Picasso decidía implícita y explícitamente sacrificar elementos como la importancia descriptiva del cuadro, encriptando el tema hasta su casi imposible reconocimiento, o la riqueza del color, que en las pinturas creadas a partir de 1909 va reduciéndose hasta niveles que rozan lo monocromático. El viaje de ida fue tomado, por tanto, como aventura casi heroica en la que a los sacrificios mencionados se añadía el de la comprensión por parte de muchos de los que entonces habían comenzado a alabar de forma incondicional cualquiera de las manifestaciones del artista malagueño.

 

Ese color y esa temática de la escena fueron depurándose  hasta dotar las pinturas y dibujos de una personal simplicidad que acompañaría la obra de Picasso para siempre. De esa purificación de lo accesorio, en lo que acabó convirtiéndose, entre otras cosas, el cubismo, son ejemplo los óleos traídos ahora a colación con motivo de esta revisión de los lenguajes del artista. Tanto en Busto de mujer II, creada en 1954, como en Marinero, nada cercana en el tiempo, datada en 1968, esto es, catorce años más tarde, podemos comprobar cómo, alejado ya del cubismo propiamente dicho, Picasso ha quedado marcado de forma irrevocable por la huella de la esencialidad formal.

 

Cada uno con sus propios matices, ambos cuadros dan fe de la significación simbólica de la que el artista hizo gala durante su etapa de madurez, época en la que fueron pintados. Tanto en uno como en otro la geometría es subrayada por la importancia de la línea, que en ciertos momentos se vuelve signo, tal es el caso de la equis que sustenta en dos semicírculos los ojos de la mujer en el cuadro de 1954, o del ancla mediante la cual se identifica al modelo-marinero del cuadro de 1968.

 

Picasso recurrió con notable y característica frecuencia a la utilización de estos símbolos o metáforas formales, de manera que en una vista general de su obra podemos identificar en repetidas ocasiones lazos de parentesco entre obras tan distantes como este Busto de mujer II y el papier collé de 1913 titulado Cabeza de arlequín, en el que igualmente reconocemos el rostro del modelo gracias en este caso a una flecha-aspa que acentúa la simetría y dos puntos sobre ella representando los ojos. Es en este tipo de rastros donde podemos adivinar ese viaje de retorno del cubismo en el que el artista pone de nuevo un pie en la figuración al permitir un reconocimiento más directo del objeto, modelo o escena pintada y, sin embargo, se mantiene fiel a esa purificación o esencialidad antes mencionada. Del mismo modo que una década más tarde retoma claramente el color, pese a que mantiene la esencia de lo simbólico y los colores son igualmente esquemáticos.

 

Obra sobre papel,  dibujo y grabado

En la pintura tienes que hablar de problemas. Las pinturas no son otra cosa que búsqueda y experimentación. Nunca realizo un cuadro como una obra de arte. Todo es búsqueda. Yo continúo buscando y en ese constante cuestionamiento hay una evolución lógica. Es por eso que numero y pongo fecha a todos mis trabajos. (Pablo Picasso).                        

 

La actividad de Picasso como dibujante es una de las más importantes de su carrera, quizá porque representa la columna vertebradora de todas las otras facetas y de todas sus etapas o porque representa como ninguna el talante inquieto y arriesgado, tenaz y apasionado, que le caracterizó hasta su muerte. Su mano, a modo de extensión de su mente, era incapaz de mantenerse quieta. Para él los dibujos representaron en muchos casos meditaciones en sí mismas, pero también pasos previos a pinturas o grabados. En las hojas de un libro, sobre periódico, servilletas o llenando las páginas de cuadernos, los numerosos dibujos surgieron de lápices de colores, de los abismos de la tinta, los pinceles o la pluma. Cualquier soporte, cualquier instrumento estuvo a la altura de sus expectativas gráficas a la hora de realizar sus esquemas y arabescos.

 

Se ha fijado en ocasiones la cantidad de 175 cuadernos como la producción del Picasso dibujante desde su adolescencia hasta su muerte. Cada uno de esos cuadernos, cada recorte de periódico o servilleta garabateados fueron testigos excepcionales de etapas y vivencias, de retos y empresas más o menos ambiciosas. Desde sus ejercicios académicos de la adolescencia o los apuntes y retratos de reacción al academicismo, cercano el siglo XX, durante su etapa de Els Quatre Gats, hasta sus incursiones protocubistas de principios de siglo, pasando por un naturalismo y un siguiente retorno al clasicismo en una figuración cada vez más caprichosa y febril, el artista recorrió todo un siglo y fue testigo ya no sólo de sí mismo, sino también de circunstancias y personajes que habían de aparecer también como señales en su extensa producción.

 

Antes de la la preparación de la tela Les Demoiselles d’Avignon, a partir de 1907, y después de haber viajado a las profundidades de la abstracción más geométrica de la mano del cubismo sintético, en cuyos collages el dibujo nuevamente tendría una importancia capital, ya finalizada la Primera Guerra Mundial, Picasso se adentra de lleno en una etapa marcada por el clasicismo. Con líneas pensadas y seguras, comienza un tipo de dibujo que marcará su grafía en lo sucesivo, evolucionando, claro está, por diferentes territorios y sufriendo constantemente experimentaciones. Es el caso de Las tres Gracias, dibujo a tinta, datado en 1923, en el que podemos apreciar cómo el interés del artista se detiene más en el contorno, evitando los posibles detalles lumínicos o volumétricos. Bañistas, mitologías o retratos son algunos de los temas escogidos principalmente por el artista para ejercitar este nuevo lenguaje.

 

Tras importantes incursiones en la temática grecolatina, viajes a la mitología y también recursos a la tauromaquia, siempre tratados con linealidad esquemática, durante la década de los años cincuenta Picasso retoma el trabajo de pintores como Delacroix, Velázquez, David, Rembrandt o Manet para reinterpretar obras claves de su producción. Su dibujo se ha convertido en un amasijo de líneas ondulantes y volúmenes sensuales de cuyo caos surge, milagrosamente, una escena perfectamente delimitada e identificada. Sólo a veces una mancha más extensa, como la que define el pelo de la modelo en el estudio de El almuerzo campestre (según Manet), datado el nueve de julio de 1961, se suma al laberinto de líneas en que se apoya el artista para narrar la escena.

 

En cuanto a los grabados, la historia de Picasso y los grabados, corre paralela a la historia de sus grabadores.

 

Eugène Delâtre, pintor y grabador francés,   es uno de los primeros impresores con los que Picasso trabaja,  su colaboración se prolonga desde 1904 hasta 1922. 

Es con él con quien realiza obras tan destacadas como la Comida frugal en septiembre de 1904, uno de los últimos trabajos del periodo azul del artista. Es una época en la que Picasso, instalado en Montmartre, representa escenas de pobreza, de enfermedad  que se iluminan en azul, color que acentúa la melancolía.

Ambroise Vollard  compra esta plancha en 1913  junto con otras 14, prácticamente todos los grabados realizados por el artista entre 1904 y 1906, y con ellas forma la primera carpeta de obra gráfica  de Picasso,   “La suite de los saltimbanquis”, realizando una tirada de 250 ejemplares.

A partir de 1905, el azul se torna en rosa en la pintura de Picasso, y junto al cambio cromático se introduce el temático, dejando a un lado de un modo gradual los temas marginales o dulcificándolos, en las escenas de circo y las representaciones de la mujer.  El tema de los acróbatas, surge del impacto que provoca en el artista la visión de los espectáculos de las troupes ambulantes a las que ve actuar en la “Esplanade des Invalides” en 1904, o a las actuaciones que contempla en el Circo Médrano, instalado al pie de la colina de  Montmartre. En los grabados de esta Serie se incorporan además  las escenas familiares, destacando en ellas la presencia del arlequín, elemento tomado de la Commedia dell Arte.

 

Será en 1919 cuando Picasso, que ya había trabajado anteriormente con el director de los Ballets Rusos, Sergei Diaghilev en “Parade”, recibe de éste  la propuesta de colaborar en el nuevo montaje que iba a realizar,  “El sombrero de tres picos” o “le Tricorne”, con música de  Manuel de Falla, y  libreto basado en Pedro Antonio de Alarcón.  El encargo incluía el telón de boca, con una escena de corrida de toros;  el telón de fondo, con el motivo de un pueblo de Andalucía,  y los figurines del vestuario.

 

“El sombrero de tres picos”, ballet en un acto, se estrena en La Alhambra Theater de Londres el 22 de julio de 1919; los elementos realizados por Picasso para este estreno, hoy en el Museo Picasso de Paris, quedaron en su inicio en manos de Diaghilev, que los utilizó en sucesivas presentaciones.  Además del telón, decorados y vestidos, existía una serie de dibujos y pinturas sobre papel que servían como bocetos definitivos para la escenografía y vestuarios. De ellos, Picasso selecciona 32 obras con los que paul Rosemberg, marchante del pintor desde 1918, edita en 1920 la carpeta “le Tricorne” en una edición de 250 ejemplares numerados.

 

En la portada impresa en el interior aparece la leyenda “Trentedeux reproductions des maquettes en couleurs d’après  les originaux des costumes & décor par Picasso pour le ballet “Le Tricorne”. La primera lámina de la Serie muestra el modelo de la escena central del telón de boca, en el que se aprecia al fondo del ruedo de la plaza de toros, y en primer plano un palco de la plaza en la que “majos” y “manolas” charlan mientras esperan que el toro sea retirado de la arena.  La segunda lámina es el boceto definitivo para el telón de fondo, en la que aparece una escena nocturna de un pueblo andaluz, bajo un fondo de estrellas. A continuación aparecen los figurines, modelos de trajes y vestidos de los personajes del ballet, inspirados por la España “goyesca” del siglo XVIII.

 

Un nuevo tema “muy español” encontramos en Carmen …

 

La Tauromaquía

 

La celestina

 

(Barcelona Suite veinte poemas de Góngora)1

 

 

La tauromaquia

 

Litografías Donosti

Linograbado too

Sueño y mentira de franco ibcaja

Carmen

 

 

La cerámica

En la alfarería  se entra un poco como se entra en las órdenes religiosas: se necesita fe, vocación, disponibilidad de espíritu, sencillez de condición e intención,  y perseverancia del corazón. Y, según parece, con el transcurso de los años, todo esto sabe llevar a los espíritus generosos a la incomparable beatitud.

Georges Ramié[1] 

 

 

Y la beatitud fue concedida a Picasso en forma de plato de barro decorado con engobes. Un estadio superior al que sólo accedían, según su amigo Ramié, aquellos que se exponían, con la valentía que otorga la sencillez, a un vasto paisaje de modos y maneras desconocidas. La generosidad, en su caso, radicaba en la renuncia a la soberbia con la que podían haberle tentado más de cuarenta años de investigación exitosa en campos como la pintura, el grabado o la escultura. Picasso fue capaz una vez más de reinventarse, de reinterpretar el espíritu que en otro momento moviera sus pinceles, sus buriles o las ceras de colores en sus manos. El vuelo detenido ahora sobre las piezas de cerámica aquí reunidas lo constatan.

 

Un  repaso a la trayectoria del Picasso alfarero subraya la clave del éxito que acompañaría cualquiera de sus diferentes incursiones técnicas. Pese a poder aparecer a simple vista como giro en su actividad conceptual, el artista no hacía otra cosa que vehicular su particular y poblado universo de personajes, así como el diálogo entre éstos, a través de un cambio de herramienta y de medio. La sustitución del pincel, del buril o de la cera por la alaria, no fue más que un reto, el reto del que decide olvidar la escritura para encontrar en el nuevo aprendizaje nuevas nuevos hallazgos expresivos. Los nuevos instrumentos, el nuevo soporte y también los nuevos condicionamientos técnicos enseñarían al artista a re-escribir sus mitologías personales aportándole implícitos que no harían sino enriquecer su obra.

 

El encuentro con el matrimonio Ramié durante aquel verano de 1946 en Vallauris revolucionó sin duda la ya de por sí convulsa y prolija creatividad de Picasso. De manera casi accidental, el artista tuvo acceso (¿o deberíamos decir que se permitió su propio acceso?) al desconocido territorio de la pasta blanca de la cerámica, a las sugerencias novedosas del barro y su cocción, y a un conjunto de formas y funciones hasta entonces ignoradas o descartadas. En plena madurez, las narraciones abordadas por el artista hasta entonces parecían asumir de pronto una potente carga de frescura, de cierta ingenuidad, al relatarse grabadas o impresas ahora sobre un nuevo material. Escribir, relatar, dibujar arañando la pasta fresca resultó casi un juego. Un nutrido número de piezas originales, como no podía ser de otro modo producto de una mente inquieta y apasionada como la suya, abrieron paso a la investigación en métodos de reproducción múltiple o estampaciones que permitirían al artista jugar a convertir la cerámica en una técnica multidisciplinar. En ella encontraría la perfecta conjunción de la expresividad y la rapidez de la pintura, la metodología del grabado, o el control de la tercera dimensión de la escultura. Habida cuenta, sin embargo, de los problemas también implícitos en el propio procedimiento del nuevo material que, pese a adaptarse a la heterodoxia del genio, mantenía sin duda la baza y el reto de ciertos condicionamientos o limitaciones a los que Picasso supo sacar partido, tal fue el caso de la difícil respuesta de las mezclas de pigmentos o las reacciones químicas y térmicas de éstos al pasar por el horno.

 

Los primeros ejercicios sobre platos dieron paso a lo que el propio George Ramié bautizó como forma función, esto es, la elaboración de cacharros tradicionales en los que entraba en juego la volumetría, tal fue el caso de las jarras, las vasijas o las botellas. Si en los primeros empezó trasladando la temática y el procedimiento gráfico de su pintura, en los siguientes introdujo la creatividad en la morfología, dando forma a jarras y  botellas zoomórficas o antropomórficas. Lo cual fomentaría así mismo y en un tercer estadio la proliferación  de pequeñas esculturas o piezas sin la funcionalidad que pudieran tener los anteriores y que de algún modo se convertían en una representación tridimensional de personajes sacados directamente de sus cuadros. Tanto en las vasijas o las jarras como en los platos, los azulejos y las fuentes, de los cuales en esta exposición se presenta un interesante grupo, Picasso marcó, con su poco ortodoxa forma de acercarse a la técnica descubierta, signo del peso del artista sobre el alfarero, un nuevo modo de comprender la cerámica que le otorgaría a ésta el rango de arte y la separaría para muchos de la acostumbrada artesanía.

 

Tal y como sugeríamos arriba, Picasso aplicó a la nueva disciplina no sólo el mismo lenguaje disfrazado de bajorrelieve o de pasta torneada, sino también  la misma temática que sobre el bastidor o el papel le ocupara en ese momento. Así las tauromaquias, la mitología, las palomas y los búhos, las caras de faunos, la morfología femenina o los peces, fueron todos ellos un censo que parecía no tener fin para el artista.

 

Carteles, Juguetes y Orfebrería

Es mi desgracia – y probablemente mi deleite -  usar las cosas como me dictan mis pasiones. (Pablo Picasso)

                                                       

La constante investigación de Picasso en nuevos lenguajes expresivos capaces de plantearle retos, pero también de augurarle éxitos, pobló de encuentros y hallazgos su prolongada carrera, una carrera que por su característica, frenética y hasta el final militante entrega podríamos perfectamente identificar con su vida. De esos encuentros y hallazgos surgieron experimentos que en manos del artista habían de acabar convirtiéndose en verdaderas obras de arte. Incluso actividades como la ilustración y elaboración de carteles, que a priori podría ser considerada una actividad menor, cobró de la mano del malagueño una importancia capaz de grabar en la retina de las generaciones venideras imágenes como las de la paloma para el cartel del Congreso mundial de la paz celebrado en París en 1949, o la corona de laureles con que recordó a Machado en el cartel de la exposición que la Sorbona dedicó al escritor en 1959.

 

La iniciación de Picasso como cartelista se inicia tras su encuentro con el impresor francés Fernand Mourlot, con quien le pondría en contacto su amigo Braque en 1945. Mourlot puso a disposición del artista su taller de la Rue Chabrol, donde Picasso inició una actividad frenética, con una producción durante los tres primeros años de más de doscientas litografías. Nuevamente la apasionada entrega del artista a su trabajo dio como fruto una extensa y más que interesante producción. Y nuevamente superó las dificultades y los retos del medio para convertirlas en herramientas de sus particulares propósitos e investigaciones estéticas.

 

Y si el encuentro con Mourlot fue importante para él, no menos importante fue el inicio de la relación con el impresor Arnéra, conocido durante sus estancias en Vallauris. Este último fue el responsable de sugerir a Picasso la técnica del linóleo y del trabajo en su taller surgieron muchos de los más bellos carteles realizados por el artista, tal fue el caso de los relacionados con las corridas de toros.

 

Dicha síntesis fue sin duda lo que caracterizó la obra del Picasso cartelista, su personal manera de equipara la imagen y la tipografía, otorgándoles la misma importancia a ambas, hasta conseguir un todo contundente capaz de conseguir con éxito el fin de la comunicación y la instalación en la memoria del observador.

 

Sin embargo, tal y como se da fe en esta exposición a través de los diferentes carteles presentados, éstos no siempre respondieron, en el caso del artista malagueño a una misma manera sintética y compacta de expresión. Si por un lado Picasso investigó en la equiparación de texto e imagen en carteles como el que conmemoraba el homenaje de los artistas españoles en París a Machado en 1955, también realizó carteles en los que la imagen era acompañada por un texto en este caso de imprenta, separando claramente ambos terrenos, como lo hiciera en el otro cartel de 1959 que conmemora el vigésimo aniversario de la muerte de Machado.

 

No existieron barreras, sin duda, para Picasso a la hora de trasladar su arte a cualquier faceta de la vida o a cualquier disciplina creativa. El grabado, la cerámica, la escultura, la ilustración y, ¿por qué no? los juguetes infantiles no fueron para él otra cosa que espacios en blanco, cada con sus respectivas herramientas, a los que dotar de color, de forma, de ritmo y, sobre todo, a los que transmitir la inquietud por la propia realidad, por la manera en la que la realidad fue capaz de apasionarle. Así, de la misma forma que la visita al taller de Madoura despertó en el artista un huracán de pasiones y retos estéticos, del mismo modo su propia y tardía paternidad le ofreció un nuevo territorio al que extender su particular lenguaje. Picasso no fue ajeno jamás a ninguno de los acontecimientos que rodearon su existencia, ni a los hallazgos técnicos, como pudo ser para él la cerámica, ni a los encuentros cotidianos y biográficos, como en este caso fue su estrenada relación con el mundo de los niños.

 

Desde el punto de vista de su vivencia personal, el nacimiento de su hija Paloma en abril de 1949, para la que el artista realizaría el recortable testigo en esta exposición de un nuevo prisma expresivo, se filtró conscientemente  también en otro tipo de disciplinas, de lo cual sería buen ejemplo el bronce de 1950 titulado Mujer con carro infantil.

 

Conceptualmente, al ocuparse en la producción de objetos infantiles, Picasso entroncaba con una tendencia extendida en Europa ya desde mediados del siglo XIX, cuando el movimiento literario y artístico centroeuropeo Biedermeier, con su revisión idealista de las relaciones entre padres e hijos y su orientación hacia la vida familiar, se encargó de abonar el terreno para que el mundo de los niños cobrara una renovada importancia y fuera visto desde un punto de vista diferente a como lo había sido hasta ese momento. El estrenado respeto por el mundo infantil como algo más que una quimera alejada del universo adulto dejaría secuelas y herencias lo suficientemente potentes como para interesar a generaciones de artistas que, desde la Bauhaus o el movimiento De Stijl hasta la Neoobjetualidad de finales del siglo Veinte, dedicarían su atención a la producción de juguetes en algún momento de sus carreras. Fueron muchos los ejemplos de esa incursión en un territorio plagado de pronto de posibilidades descartadas. Proliferaron las compañías dedicadas a la fabricación de juguetes que demandaban de artistas consagrados la realización de prototipos, y entre ellos encontramos nombres como los de Bruno Munari, Joaquín Torres García o Enzo Mari; pero a la vez artistas como Otto Dix o Paul Klee encontraban en sus propios hijos la necesidad de crear piezas y juegos infantiles.

 

Picasso no fue ajeno a esa nueva faceta sugerida por sus propios hijos y del mismo modo no dudó en traducir y trasladar su universo al lenguaje de los niños, experiencia de la que surgieron piezas como esta Gallina creada para su hija Paloma. Podríamos decir que las palomas de su producción de la década de los años cincuenta, con su grafía y colorido inconfundibles volaron también al universo infantil recobrando una nueva entidad de recortable pero sin perder por ello contundencia, como lo hicieran en la cerámica o los carteles. Las mismas palomas, sin duda, a las que se refiriera su amigo Jean Cocteau al afirmar: Les retuerces el pescuezo y parece que cobren vida.

  

Pablo Picasso, a lo largo de cerca de ochenta años de actividad creativa, ya fuera mediante el dibujo, la escultura, el grabado o la ilustración, ya en la pintura o la cerámica, demostró ser poseedor de una especial virtud: la espontaneidad. Con esa virtud rompió cualquier barrera formal o técnica de las muchas que se interpusieron en su camino de expresión total, ambiciosa y a la vez humilde, a través de las múltiples disciplinas visitadas, que es cercano a decir de todas las disciplinas artísticas de su época.

 



[1] RAMIE, Georges, Cerámica de Picasso, La Polígrafa, Barcelona, 1974, pág. 55

IV CURSO DE CANTO ELVIRA DE HIDALGO 2015 EN VALDERROBRES. BALANCE

IV CURSO DE CANTO ELVIRA DE HIDALGO 2015 EN VALDERROBRES. BALANCE

[Acaba de celebrarse el IV Curso de Canto Elvira de Hidalgo con sede en Valderrobres. La soprano Anna Feu y la periodista, cantante y animadora cultural Elisabeth Martí explican cómo fue, quién era Elvira de Hidalgo y el desarrollo de casi una semana de música.]

 

CURSO DE CANTO ELVIRA DE HIDALGO. VALDERROBRES. JULIO 2015

 

Buenos tiempos para la Lírica

 

- Presentadnos a Elvira de Hidalgo. ¿Quié fué?, ¿Cuál es su importancia como intérprete y como maestra de Maria Callas en el mundo de la ópera?

ELISABETH. Elvira Juana Rodríguez Roglán, conocida artísticamente como Elvira de Hidalgo, nació en Valderrobres en 1891, localidad natal de su madre, Miguela Roglán Bel. El nombre artístico por el que será conocida, Elvira de Hidalgo, es el de su abuela paterna. De niña se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios de canto con Conchita Bordalba y María Barrientos. Los culminó en Milán con el maestro Melchor Vidal. En 1908, con 16 años, debutó en el Teatro di San Carlo de Nápoles, interpretando a Rosina de “El barbero de Sevilla”. Inició una brillante carrera que le llevó por los principales teatros de Italia, Europa y las dos Américas. Su personalidad de intérprete fue reconocida no sólo por su preparación como soprano coloratura, sino como alguien que dotaba a sus personajes de una gran verosimilitud. Su voz cálida y cristalina poseía, además, una tesitura amplia y de gran fortaleza, inusual en una soprano ligera. Reconocida como una de las mejores soprani d’agilitá de su época, dio vida a las protagonistas de reconocidas óperas como “Linda de Chamonix”, “Rigoletto”, “I Puritani” ó “Lucía de Lammermoor”. El Teatro Real de Madrid también fue testigo de sus éxitos; en él actuó por última vez en 1923. Siguió actuando de forma habitual hasta 1930 y, esporádicamente, hasta 1936. Es entonces cuando la soprano se retira de la escena y se dedica a la enseñanza.

Hidalgo reside en Grecia y trabaja en el Conservatorio de Atenas como profesora de canto, allí tiene muchos alumnos y entre ellos destaca el nombre de María Kalogeropoulos, quien se convertiría en la genial Maria Callas. Elvira de Hidalgo fue algo más que la profesora de la soprano. Hidalgo descubrió a la Callas en el verano de 1939, siendo sólo una niña; la modeló, trabajó en la técnica, la interpretación y la apariencia de la soprano hasta convertirla en la gran diva de la ópera. En primera instancia fue su maestra durante cinco años, si bien nunca dejó de instruirla, llegando a darle clases incluso por teléfono. Le enseñó a vestirse, a moverse, a descubrir las partituras y compositores olvidados del Bel-canto, además de mostrarle la técnica del Pasaje de la voz, que Pavarotti, por ejemplo, tardó 6 años en dominar. Y, lo más importante, a lograr seguridad en sí misma, cuestión ciertamente complicada, no sólo por la personalidad de su alumna, sino también por su físico: se trataba de una niña con tendencia a engordar (cuando se conocieron, María media 1 m. 64 cm.y pesaba 82 kg.), tenía el rostro marcado por el acné y una miopía tan profunda que era incapaz de ver la batuta del director, por lo que debía memorizar las partituras. Elvira transformó a aquel patito feo aspirante a cantante en un hermoso cisne lírico que dominó los escenarios de todo el mundo durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX.

 

-¿Qué vínculos tuvo con Valderrobres?

ELISABETH. Elvira de Hidalgo nació en Valderrobres dos días después de la navidad de 1891. Siendo Elvira muy pequeñita sus padres se mudaron a Barcelona, donde ella inició una meteórica carrera como cantante. La casa señorial del siglo XIV donde nació Elvira es hoy uno de los centros de reunión más conocidos de la villa: “El Casino”. Junto a la puerta de la casa puede leerse la placa que la identifica. Aunque no consta su regreso a Valderrobres es seguro que el mismo espíritu que la impulsó a cantar sigue vivo en las calles de esta villa medieval, en la que pueden escucharse agudos imposibles desde las gargantas de geniales joteros. Seguro que Hidalgo, si hoy pudiese escuchar las estupendas voces del Curso de Canto Elvira de Hidalgo, en su honor, se sentiría orgullosa de ver cómo la tierra en la que nació es cuna de artistas e inspiración para la música.

 

-¿En qué consiste el Curso de Canto?, Qué se quiere lograr y quién puede participar?

ANNA FEU. El curso de canto son 5 días completos e intensos. Trabajamos mañana, tarde e incluso llegamos hasta la noche, ya que nos dejamos llevar por la pasión por la música y los ensayos se alargan hasta que prácticamente nos cierran los bares para cenar. Esta masterclass sobre la voz la dirige la soprano y pedagoga Anna Feu, junto a la pianista repertorista Akiko Nomoto, y contando en la organización con Elisabeth Martí, nacida también en Valderrobres y alumna de Feu y de quién partió la idea de retomar el curso de canto, después de que se detuviese su actividad tras la segunda edición. Nuestra masterclass trata de trabajar sobre la voz cantada de cada alumno, y pueden participar desde alumnos que quieran descubrir su voz, hasta profesores de canto o profesionales del canto dispuestos a perfeccionar su voz.

 

-¿Qué se hace? ¿Quién puede participar? ¿Dónde se imparten clases y dónde se actúa?

ELISABETH. El curso está basado en la técnica ideada por Feu, -Canta en movimiento-, que consiste en encontrar la voz más bella, flexible y auténtica de cada alumno, trabajando en el movimiento natural de su cuerpo y la relación de todas sus articulaciones mientras canta. Así, a partir del uso natural de la voz y utilizando mecanismos similares al canto y cotidianos, vamos llegando con facilidad a aprender a utilizarlos correctamente y de modo ágil en el canto. La clases han tenido lugar en el Castillo de Valderrobres por las mañanas y en la Casa de la Cultura por las tardes.

 

-¿Cuál fue el eco social de la primera convocatoria?¿Cuál fue el eco del del pasado año? ¿Qué novedades hay?

ANNA FEU. Si el 2014 fue un éxito, esta reciente edición del 2015 ha sido tremenda! La verdad es que no nos esperábamos una acogida tan buena. Las salas de los conciertos se llenaron, tanto la noche del martes 14, con el estupendo concierto de las profesoras en la Escuela de Música, como la noche en la que los alumnos del curso se subieron a las tablas de la Sala de Chimeneas del Castillo de Valderrobres. Vimos al público entregado y emocionado. No importaba que no entendiesen italiano, francés o alemán. La música estaba naciendo en estado puro frente a ellos, y eso es siempre un privilegio. Los auditorios se llenaron de gente sencilla y normal que aprecia un buen dulce cuando lo tienen delante. Y esa es nuestra gran recompensa, además de un incentivo aún mayor para planear ya mismo la siguiente edición del curso, siempre pensando en mejorar la edición siguiente.

En el curso de 2015, que se ha realizado del 14 al 19 de julio, hemos tenido la gran fortuna de estar apadrinados por el periodista Antón Castro, premio nacional de cultura de 2013. Antón nos acompañó durante el concierto de los alumnos del curso del domingo 19 de julio en el Castillo de Valderrobres, donde ensalzó la labor realizada por la organización y dirección del curso en un discurso intenso y repleto de geniales referencias a la figura de Elvira de Hidalgo, de cuya biografía es ampliamente conocedor.

Este año hemos contado con un día más de masterclass con respecto a 2014, con más horas y días de ensayo, y sobretodo con más alumnos, llegando al completo de los 16 que nos propusimos, contando incluso con 2 oyentes extra. Ha sido fantástico y la entrega de los alumnos total, porque nos mueve la pasión por la música; eso se nota a la hora de transmitirlo a los alumnos, y entre ellos después se contagian de esta magia tan especial.

 

- ¿Quién es el profesorado?

ELISABETH. La soprano y pedagóga Anna Feu dirige el Curso de Canto Elvira de Hidalgo. Feu cuenta con una amplia experiencia pedagógica en el canto. Como solista, Anna ha cantado en lugares tan emblemáticos como Carnegie Hall en New York; Contcertgebow en Holanda, o El Liceu de Barcelona entre otras. Además de ser la jefa del Departamento de Canto Lírico de Eolia (Escola Superior d’Art dramàtic, del Tricicle y Dagoll d’Agom), tiene alumnos de todo el mundo, impartiendo masterclass tanto en Europa como en Sudamerica. Junto a Feu, la excelente pianista japonesa Akiko Nomoto realiza la difícil misión de acompañar a los cantantes en el Curso de Canto Elvira de Hidalgo desde el 2014. Nomoto cuenta con un curriculum impresionante, con estudios de piano en la Escuela Yamaha de Tokio, es Master de Música Española con Alicia de Larrocha. Akiko ha realizado diversas grabaciones para TV3, Canal 33 de Catalunya, Catalunya Música, RNE, Sapporo TV SCAT y Hakodate FM Iruka. Ha actuado en Alemania, España, Japón, México, Suiza y Holanda. En Valderrobres Akiko nos confesó ser una “enamorada de España” mientras nos mostraba su bonita sonrisa tras intensas horas de emocionante trabajo con los alumnos, ya que con cada uno de ellos hemos descubierto algo nuevo en su voz, y eso es lo más parecido a un milagro que podamos soñar.

 

- Por cierto, ¿quién es Elisabeth Martí, que vive en Barcelona y Londres, qué lazos tienes con Valderrobres?

ELISABETH. Pues Elisabeth Martí es una mente inquieta, periodista y amante del arte, de la cultura, de la fotografía, del teatro pero sobretodo de la música. Mi pasión por ella me llevó a conocer a Anna en 2011 en la escuela de arte dramático a la que acudía, compaginando mi trabajo con lo que siempre he deseado hacer; sacar de mi el arte para la interpretación y la música. Anna cambió mi vida. Me enseñó una manera diferente de cantar, con la que hay que trabajar día a día, pero matando mitos y desmontando teorías que no hacían otra cosa que dañar mi garganta. Elísabeth vive ahora mismo en Barcelona y viaja a Londres a menudo por motivos profesionales; aunque siempre vuelve a Valderrobres, su cuna, el lugar que la ha visto crecer, y donde está su familia y amigos; el lugar curiosamente donde ha encontrado la mejor forma de dar a conocer a otras personas que es posible “parir” una buena voz con la técnica adecuada y la maestra perfecta.

 

-¿Cuál es para ti el encanto de esta comarca?¿Qué lugar ocupa la música en el Matarraña? ¿Tenéis la sensación de que a la gente le interesa lo que estáis haciendo?

ELISABETH. La música está en todas partes, y aún más en los rinconcitos donde hay una magia especial; donde encuentras eso tan único que te hace soñar y que te inspira. Tal vez esté latente en las piedras que desde hace siglos se aposentan en el pueblo en el que nací (Elisabeth) y al que siempre regreso, el mismo que Anna y Akiko han adoptado como propio y que ya sienten como suyo.

ANNA FEU. Si, creemos que se aprecia muchísimo la dedicación y el trabajo que hacemos desde el Curso de Canto Elvira de Hidalgo. Lo ves en la reacción del público que viene a los dos conciertos y su entrega. Lo percibimos en los ojos de aquellos que te encuentran por la calle y te dicen…”el año pasado me encantó; ¡este año no me lo pierdo!”. Y ellos lo cuentan a amigos, vecinos, y les crean la ilusión de que algo exclusivo ha sucedido y que se repetirá de nuevo el verano siguiente.

ANNA Y ELISABETH. El Matarraña está lleno de música, por todas partes. El mejor sonido llega desde la naturaleza, que lo inunda todo y que es vida. Así que no es de extrañar que la Escuela de Música no dé abasto con toda la programación que tienen. Desde luego que José Miguel Roig, el director de la Escuela, promueve una intensa actividad musical, animando a que las iniciativas musicales nazcan, crezcan y se difundan por todas partes.  En los conciertos de final de curso de la Escuela despuntan ya jóvenes promesas que seguro que si siguen trabajando del mismo modo con que lo hacen ahora serán músicos de prestigio en el futuro. La misma semana en la que tiene lugar el Curso de Canto Elvira de Hidalgo también se realiza un Curso de Trompa,organizado por la Mentoring Music Matters, que puja con fuerza para el impulso de los músicos.

La semana anterior al Curso de Canto Elvira de Hidalgo tuvo lugar el curso de clarinete, y la semana previa un concurso del mismo instrumento, que congregó a más de 40 musicos. Además, el día 24 actuará en Valderrobres la Joven Orquesta Sinfónica de Castellón, con más de 70 participantes que llenarán las calles de este lindo pueblo de harmonía.

 

-¿Qué momento vivimos en la ópera y qué es la ópera para ti, qué te da, cómo te estimula o enamora?

ANNA. Creo que vivimos un buen momento en el mundo de la ópera, que està llegando a todos los públicos, pues no solo se hace en el teatro, sino también en los cines a un precio más económico. Eso ha permitido dar un salto gigante tanto en la calidad teatral como en la veracidad de las óperas, haciéndolas tan reales como una película o una obra de teatro. La opera es, ademas, el arte completo, pues tiene argumento teatral y musical al mismo tiempo. Por tanto toca todos los sentimientos y sensaciones. Y con programas de divulgación como el de Ramon Gener, “This is Opera”, en TVE-2, o fenómenos como el de los tres tenores, convertidos ya en clásicos, nuestra estupenda música va llegando a todas partes. 

 

*En la foto la periodista, cantante y animadora cultura Elisabeth Martí.

MOLINO DE DAMANIU: UN PROYECTO DE RESIDENCIA DE ESCRITORES

 

RESIDENCIA DE ESCRITORES
molino de damaniu (la) cabaña
[Toda la información aquí:
http://cierzo-vientosdeleste.blogspot.com.es/?m=0]
 
1er. STAGE (INTERNACIONAL)
(25 Julio al 17 de AGOSTO 2015)

El molino de damaniu (la) cabaña es un proyecto dedicado al pensamiento y a la reflexión en un ámbito rural con apertura hacia las diferentes prácticas artísticas (danza, literatura, artes plásticas, música, teatro).
Como gota de agua, el molino de damaniu (la) cabaña, quiere participar, modestamente, en vivificar esos campos de secano de la desertización cultural del Teruel interior.

Ahora que los campos están a punto de la siega para después separar el grano de la paja, el molino de damaniu (la) cabaña, que antaño molía trigo o cebada para producir harina, ahora va a moler palabras, escritura. Así como con el cereal, la escritura descascarillará el grano en imágenes, metáforas, metonímias, hipérboles, simils, paralelismos, anáforas...
La experiencia de la escritura tiene sus efectos, es un germen necesario para poder cernir aquello que siempre se nos escapa o aquello imposible de decir/nombrar porque el lenguaje siempre es finito en sí mismo. La escritura, a modo de un papel secante, nos centra y fija ante cualquier exceso.

Ante la despoblación humana y la desertización cultural de este territorio, la escritura ocupa un hueco, adquiere una dimensión más sonora desprovista de ruidos innecesarios y más viva por el silencio que la envuelve. El aislamiento rural produce la calma y la neutralidad necesaria para tejer, como Penélope, la metamorfosis de un tapiz mallado de significados y significantes. Como aquellos autores que, alejados del mundo, un día se encerraron en una humilde cabaña en plena naturaleza para encontrarse frente al espejo de ellos mismos, y alimentándose de esta experiencia singular se volcaron en la creación de una obra a través de la escritura. Para ellos lo único importante en este mísero mundo era el de crear belleza.

(Gus Cierzo)
Información/inscripciones:
652961921
vientodeleste9@gmail.com


RESIDENTES INSCRITOS:

 
*Maria de los Angeles Esteves (Cuca Esteves). Holanda

1. Biografía: 44 años, profesora de música, compositora, escritora cuando es posible. Residencia actual en los Países Bajos.
2. Objetivo de la Residencia en el Molino de Damaniu: Terminar la novela Las Desterradas, que ya lleva demasiadas paginas que necesitan edición y un final. También terminar y pulir el cuento infantil en castellano e inglés Square Hours, o El laberinto del Tiempo, que va a ser publicado por la editorial Meninas Cartoneras.
3. Sinopsis de Las Desterradas: Mujeres que se van, huyendo de un hombre o persiguiendo a un hombre. Mujeres que se pierden en la inmensidad del universo, en su propio laberinto. ¿Y qué pasa cuando ese hombre, el motor, el origen de todos sus impulsos, desaparece de sus vidas? ¿Qué pasa cuando esa fuerza original deja de ejercer su magnetismo? La brújula deja de marcar el norte y empieza a girar desorbitada. Todo se descuajeringa, se abren las heridas que nunca dejaron de sangrar. No se curan. Mujeres a la deriva, desterradas de si mismas, derrocadas de su centro. La búsqueda, el intento de retorno que dura toda la vida. ¿Y qué pasa si nunca deja de ejercer su magnetismo, si ese hombre esta siempre dirigiendo desde lejos, decidiendo, marcando el camino como el ovillo de Ariadna? ¿Cuándo y cómo decir basta? ¿Es posible?
4. Breve currículum: Nací en Villa Ballester, Buenos Aires, Argentina, el 30 de julio de 1970, estudié música en el conservatorio desde los diez años, y desde hace veinte años llevo una vida un poco nómada, de Buenos Aires a París, a La Haya (Países Bajos), a California, y de vuelta a La Haya donde vivo ahora. Tengo varios diplomas de música de distintos lugares, y en los Estados Unidos hice un Master en Escritura Creativa con especialización en escritura para el escenario y narrativa. Mi tesis fue una obra multimedia llamada Identidad, la cual representé yo misma en el escenario, y un libro de textos cortos llamado "Spoken Music" que también "performé" en distintos lugares a lo largo de los años. Escribo desde los 8 años y con mis hermanas creamos en ese entonces, la Editorial Casa. Publiqué cuentos en antologías y revistas en papel y on-line, doy clases de piano y composición en distintos lugares, escribo canciones y compongo música para teatro, danza, instalaciones, y estoy trabajando en una novela a la que yo califico de bilingüe y experimental.
5. Tipo de intercambio elegido para la estancia:
-Colaboración de mantenimiento del Molino (1 hora/día).
-Escribir un relato con el Molino de Damaniu como tema central (mínimo tres folios)
Algunos trabajos de Cuca Esteves:
*Elizabeth Stoltz. EEUU

I was born in 1963. Currently, I work with horses early in the morning and edit or assist other writers in the afternoon. I live in Los Angeles, California.

During my stay at Molino de Damaniu, I plan to complete the final draft of a novel I’ve been working on for several years. It’s the story of a female ship captain who has left the sea to live on land after a lifetime of sailing around the world and stealing valuable objects. While acquiring her most treasured possession, a vase of undetermined value, two of her crew lost their lives. The ship captain hires a young woman to assess her collection. The young woman finds the captain’s log books and becomes intrigued with the story of the ship and the crew. For me, this novel is an opportunity to examine value systems. The novel is about how we value our objects, our relationships and the stories that we tell.

Throughout my life, while working various jobs, mostly in social services, I’ve sought time and places to write. When my son was young, we lived on a Sufi commune, where I was able to write and work on the organic farm. Several years later, I went back to school to get a Master’s degree in writing. Then, I lived in the desert for a year and wrote the first draft of the novel. Whenever I have had the opportunity, I have made time to write. The result is a body of work that I’ll be publishing on the internet this spring. I’ve written poetry and short stories. This is my first novel.

In exchange for the time and space, I’ll contribute to the wild and domestic life at Molino by helping to maintain the garden. I’ll also document my stay in brief sketches and photos.

Tipo de intercambio elegido para la estancia:
-Colaboración de mantenimiento del molino (1 hora/día).
-Escribir un relato con el Molino de Damaniu como tema central (mínimo tres folios)
Algunos trabajos de Elizabeth Stoltz:
http://www.ekstoltz.com/

 

XOSÉ IGLESIAS: POEMA AL MAR

XOSÉ IGLESIAS: POEMA AL MAR

UN POEMA DEL POETA Y MARINO XOSÉ IGLESIAS
Xosé Iglesias Lamela (Cee, A Coruña, 1974) es poeta y patrón de pesca de altura. Alterna su oficio con la poesía; había participado en varios libros colectivos y ‘Transfusión oceánica’ es su primer libro. Lleva un prólogo del narrador y cantante Xurxo Souto, que dice que “Xosé navega por un agua nueva. Estos versos son presencia, no travesía. Estancia, no viaje. Xosé no describe el mar. Al revés. Es el propio océano quien lo conforma, quien define con espumas la silueta de su ser”. Traduzco aquí un poema, cuyo original reproduzco abajo.

Por Xosé IGLESIAS

[A mi bisabuelo Paco o garelo.]

Mi abuelo lobo de mar
tatuó en mi piel
los meridianos y paralelos 
de una cartografía salvaje.
Una rosa de los vientos
en la que uno a uno
proa al miedo
firmaron su paseo
el viento del norte
oeste vendaval.
El me enseñó
el olor del crepúsculo
en el descenso de las mareas.
El peso del ancla
que fija nuestros destinos
Fue la azuela firme
que moldeaba la cuaderna magistral
de mi vida.
Nací como un barco
clavo tras clavo
madera sobre madera
Asentando en la quilla
el lastre eterno de su aullido
Construyéndome
con el aspecto inmortal
de sus palabras
Una lágrima discurre
por los carriles del tiempo
en el desembarco en el océano
de mi cuerpo

*La ilustración es ‘Mar de Sargazos’, 1946, de Urbano Lugrís. La traducción es mía, de Antón Castro.

ORIGINAL EN GALLEGO

Por Xosé IGLESIAS

[Ao meu bisavó Paco o garelo]

O meu avó lobo de mar
tatuou na miña pel
os meridianos e paralelos
dunha cartografía salvaxe
Unha rosa dos ventos
na que un a un
proa ao medo
asinaron o seu paso
o norte nordés
oeste vendaval. 
El ensinoume
o cheiro do crepúsculo
na baixamar das mareas.
O peso da poutada
que ancora os nosos destinos.
Foi a eixola firme
a moldear a caderna maxistral
da miña vida
Nacín coma un barco
cravo tras cravo
madeira sobre madeira
Asentando na quilla
o lastre eterno do seu ouveo
Construíndome
coa fasquía inmortal
das súas palabras
Unha bágoa discorre
polos carrís do tempo
na botadura no océano
do meu corpo

-De ‘Transfusión oceánica’. Xosé Iglesias. A Coruña, 2014.

NACHO ARANTEGUI: UN DIÁLOGO

NACHO ARANTEGUI: UN DIÁLOGO

 

NACHO ARANTEGUI. Acaba de ser becado por AECT Espacio Portalet para desarrollar el proyecto ‘El elogio de las rocas’

 

“El arte me permite mantener un vínculo

emocional con la Madre Tierra”

 

 

Antón CASTRO

Nacho Arantegui es un artista multidisciplinar nacido en Zaragoza, muy vinculado en su trayectoria a la ribera del Ebro, que se expresa mediante la fotografía, el vídeo, la escultura, la instalación, en la órbita del movimiento Land Art o arte y naturaleza. Suele decir: “Para mí la simbiosis arte y naturaleza significa principalmente mantener un vínculo especial y emocional con la Madre Tierra”. Acaba de ser seleccionado “como artista de la vertiente española de los Pirineos para la residencia artística transfronteriza AECT Espacio Portalet”.

¿En qué consiste esa residencia y dónde se hará? 

La residencia artística transfronteriza Espacio Cultural Portalet, establece dos residencias para artistas plásticos profesionales seleccionados por convocatoria abierta dentro del territorio de los Pirineos Atlánticos y de Aragón. El artista francés es Adrien Basse-Cathalinat, y el español soy yo. Tiene como propósito fomentar el arte contemporáneo y apoyar y valorar el trabajo de los artistas plásticos del departamento y los intercambios transfronterizos interculturales, desarrollando una red de intercambios de experiencias de artistas. La cuantía económica de la residencia es de un máximo de 5.000 € por artista. Se llevará a cabo en la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) Espacio Portalet, que se inauguró en octubre del 2014. Este espacio se concreta en un centro de dinamización trasfronteriza y en un centro de recursos transfronterizos del Portalet, que se integra en la rehabilitada antigua aduana española.

¿Quién financia este plan? 

La convocatoria está promovida por la AECT Espacio Portalet, que está constituida por el Gobierno de Aragón y el Departamento de los Pirineos Atlánticos. La AECT es un organismo público que gestiona proyectos de cooperación transfronteriza y representa un símbolo de unión entre los dos territorios.

¿Qué proyecto ha presentado, en qué va a consistir? 

‘El elogio de las rocas’. Se fundamenta en un proceso de creación de dos meses y diez días de duración. El resultado de la investigación y el diálogo con el paisaje transfronterizo del Departamento de los Pirineos Atlánticos y el de Aragón se materializará en la creación artística. Las piezas creadas utilizarán los recursos naturales existentes mediante el uso de un lenguaje respetuoso con el medio y conformarán un itinerario que se podrá visitar durante el día, y a través de una experiencia nocturna, la velada, en la que participarán artistas de diferentes disciplinas como la danza contemporánea o la performance.

Lleva años haciéndolo en los sotos y bosques de la ribera del Ebro...

Las veladas artísticas y medioambientales son experiencias que vengo desarrollando desde hace algunos años en espacios naturales singulares de la provincia de Zaragoza a través de la Asociación Trarutan: Torres de Berrellén, Sobradiel, Alagón, Remolinos... Ahora estamos con nuevas expediciones nocturnas: ‘La fantasía de la ribera’. Tanto las intervenciones escultóricas como las actuaciones de los artistas en los espacios quedarán documentadas a través del vídeo y la fotografía, y en la medida en que se expondrán en sala en el espacio cultural Portalet. Por otra parte, se programa un taller de experimentación artística en/con la naturaleza para niños, que pueden ser acompañados por padres y tutores. La propuesta pretende mostrar las Bellas Artes vinculadas al medioambiente en un taller en la naturaleza.

¿Cuándo va a empezar a trabajar y cómo se plantea la experiencia? 

Mi residencia comienza el día 20 de julio, será el momento de trasladarme al espacio transfronterizo pirenaico y comenzar a dialogar con toda la dimensión del paisaje. Tras esa primera conexión surgirá el espacio concreto y la construcción de las piezas, el itinerario. Dedicaré a ello el mes de agosto y parte de septiembre. En el mes de septiembre se desarrollará el taller de experimentación artística en/con la naturaleza, la fecha prevista es el sábado 12 de septiembre.

Usted suele trabajar en equipo: con naturalistas, rapsodas, artistas plásticos, músicos, cuentacuentos...

Contaré con la colaboración de Paula Gelpi, que además de bailarina es la coordinadora del Instituto de Ecología Emocional de Zaragoza. La velada artística será la noche del sábado 26 de septiembre. Alguno de los artistas previstos para la participación en la experiencia son Gonzalo Catalinas, Yago de Mateo, Pilar Marqués y Alfredo Porras.

FERNANDO TRUEBA. RETRATO

FERNANDO TRUEBA. RETRATO

Cuentos de domingo / Antón Castro

 

Fernando Trueba

 

Hay creadores que son peregrinos que buscan en tu misma dirección y que parecen mostrarte el camino y sus encrucijadas con fogonazos de luz. Como tanta otra gente sigo a Fernando Trueba desde sus inicios: desde ‘Ópera Prima’, con Paula Molina y Óscar Ladoire, que siempre me hacía pensar en el actor y rapsoda Luis Felipe Alegre; desde ‘Mientras el cuerpo aguante’, sobre el cronista a contratiempo Chicho Sánchez Ferlosio. Algunos nos educamos con la revista ‘Casablanca’, que él fundó, y luego seguimos su trayectoria, una exaltación de la vida, del erotismo y de la belleza, en títulos como ‘Belle Epoque’, que aborda la felicidad, el amor y la dulce voracidad del fauno adolescente. Y por ahí están ‘La niña de tus ojos’, su homenaje a Florián Rey y a Imperio Argentina, con un reparto espléndido y bien avenido: en las películas de Fernando Trueba se percibe el cariño que les tiene a los actores, la firme suavidad de su dirección. Trueba es un enamorado de su oficio, de Zaragoza (gracias a Luis Alegre y Félix Romeo, por el cual acaba de llorar con su padre por teléfono; es asiduo de La Almunia) pero también de las bellas artes: quiso ser artista, contemplaba con arrebato a su hermano Máximo, escultor, e incluso llegó a redactar una ‘Historia del arte’, que clausuró en el siglo XIX. Es un loco de la música, a la que le ha dedicado muchas horas, un sello, películas, investigaciones obsesivas, como sucede con el pianista brasileño Tenório Jr., e incluso un cómic animado: ‘Chico y Rita’, donde colaboró con otro zaragozano: Martínez de Pisón. Lo visité en su casa, y más que su espléndida biblioteca, me fascinó su discoteca: ponía discos, te explicaba una trayectoria o un compositor y parecía entrar en trance. Hace casi 20 años ya tenía un proyecto entre ceja: la figura del escultor Arístides Maillol y su joven musa Dina Vierny, que sería luego ‘El artista y la modelo’, con Jean Rochefort y Aida Folch, una obra que define su mirada sensual y alegre, su pasión por el cuerpo de la mujer. «Me mueve el deseo de crear cosas bellas, de contar historias. Me mueve el placer de contar», suele decir el Premio Nacional de Cine.

 

*La foto es de Aloma Rodríguez.  Está tomada en el ciclo de 'La buena estrella', en el Paraninfo.

HOY, FIRMA EN SERRET DE VALDERROBRES

HOY, FIRMA EN SERRET DE VALDERROBRES

[Hoy, domingo 19, a partir de las 12.30, en la librería Octavio Serret de Valderrobres firmaré algunos de mis últimos libros: tanto el poemario ‘Seducción’ de Olifante, aparecido en 2014, donde hay al menos tres poemas dedicados al Matarraña y a sus gentes, así como ‘El niño, el viento y el miedo’ (Nalvay, 2013) y ‘La leyenda de la ciudad sumergida’ (2014), ilustrados ambos por Javier Hernández. Anteayer mismo, Alberto Díaz Rueda escribía este texto tan generoso sobre la historia de Esteban: el niño que se enfrenta a una gran tormenta que está a punto de inundar para siempre su pueblo, Baladouro. Para evitarlo inicia una investigación, una aventura, en la que son decisivos algunos animales, un bibliotecario, una yegua, un naturalista..., los libros y la imaginación.]

 

 

‘LA LEYENDA DE LA CIUDAD SUMERGIDA’ DE Antón Castro, texto, y Javier Hernández, ilustraciones. Nalvay, 2014.

 

Por Alberto DÍAZ RUEDA

Bello libro, en todos los sentidos de la palabra, de lectura fácil e hipnótica. Recuerdo haber leído en mi adolescencia nutrida de libros a un escritor gallego que me fascinaba por la riqueza de su imaginación, su enorme bagaje literario y una fantasía disparatada donde todo era posible en un mundo poblado de misterios, de magia y de guiños eruditos –falsos o reales– a libros inmensos, secretos y poderosos de los que emanaba la terrible ambigüedad de los cuentos de hadas. Se trataba de Álvaro Cunqueiro, muy amigo de Josep Pla y Néstor Luján, con los que yo mantenía una relación incipiente de discípulo hacia sus maestros. Al conocer mi pasión literaria por Cunqueiro, ambos me prometieron presentármelo en alguna de las veladas gastronómicas con las que compartían charla y mantel con el gallego en sus ocasionales visitas a Barcelona y a su editor, Vergés. Eso no ocurrió y siempre lo lamenté.

Viene lo que antecede para argumentar mi satisfacción y contento ante "La leyenda de la ciudad sumergida", del estupendo Antón Castro, edición corregida y aumentada en castellano de un libro de 1995 publicado en gallego. ¿Y qué tiene que ver Cunqueiro con Castro? Pues, a mi modesto entender de lector interesado hasta el arrobo por ambos autores, bastante. Desde el dominio del "bestiario" legendario de ese territorio céltico de meigas y druidas, magia y encantamiento, hasta el estilo amable, surcado de vetas poéticas de buena ley, con su humor irónico y algo zumbón, pasando por eso tan preciado y difícil como es el arte de contar cuentos. Desde Homero a Maupassant, desde los narradores orales de los cafetines de Bagdad hasta los derviches salmodiadores de leyendas de amor y crueldad o los príncipes y caballeros de las polichinelas de Maese Pedro, o las encadenadas historias de la bella Scherezade, el arte de contar historias se imbrica de forma esencial en el libro, su existencia y su justificación, la pasión por ellos y el poder fascinante de las bibliotecas, como la de Borges o las de los cuentos góticos.

Pues bien, de eso trata este librito, algo más de un centenar de páginas, ocupadas en su tercera parte por las sugestivas ilustraciones de Javi Hernández. Trata de libros, lecturas, personajes mágicos, lugares cotidianos en aldeas posiblemente gallegas, conjuros, seres hiperbólicos, señores de las lluvias y los vientos, fantasmas, lobos que hablan y caballos inteligentes y un protagonista infantil dotado de poderes que surgen de un libro rojo y de una profecía cantada por un narrador de historias.

Bello libro, en todos los sentidos de la palabra, de lectura fácil e hipnótica, tal como si el amigo Castro se tomara la molestia infinita de acercarse a todos sus lectores y contarles en voz queda, junto a cada uno de ellos, un cuento no muy largo pero sí lleno de aventuras e imágenes, cuidando de mostrar paisajes, describir acciones, poner voz a los personajes y sugerir al final un buen vaso de ribeiro y tal vez una ración de pulpo a feira, como pago por una historia fascinante.

LA LEYENDA DE LA CIUDAD SUMERGIDA.- Antón Castro.- Ilustraciones de Javi Hernández.- Ediciones Nalvay.-13, 95 euros.

    

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'PESADILLA' DE PACO FERRER LERÍN

'PESADILLA' DE PACO FERRER LERÍN

A PLENO SOL / 20. FERRER LERÍN Y PETER STACKPOLE

En su último poemario, Francisco Ferrer Lerín, ‘Hiela sangre’ (Tusquets. Nuevos Cuadernos Sagrados, 2013), con su habitual ironía, publicaba este poema: ‘Pesadilla’. La foto es de Peter Stackpole.

 

PESADILLA

 

He soñado con la más hermosa de mis cuñadas,

y los musculosos brazos y muslos que la rodean no son los míos;

ahí permanecen cuando me rechaza.

Busco el rostro que les corresponde

y sólo encuentro los rasgos de ella.