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Antón Castro

PREMIOS IBERCAJA 2015

PREMIOS IBERCAJA 2015

EL COLECTIVO SEÑOR CIFRIÁN, GANADOR

DEL PREMIO IBERCAJA DE PINTURA JOVEN 2015

  • Esther Señor y Carmen Cifrián, integrantes del colectivo Señor Cifrián, han obtenido el primer premio con la obra “Dibujos de Humo” y Lalo Cruces el segundo premio con su pintura “King”

 

  • Se han seleccionado 35 obras más, de entre las 377 presentadas, que se expondrán en Ibercaja Patio de la Infanta a partir del 10 de septiembre

 

  • Además el jurado ha concedido menciones de honor a otros seis trabajos presentados por David Agustín Bes, Borja Cortés Soria, Juan de La Rica Olaso, Adrían Gómez Martín, Armando Gutiérrez Rabadán y Oscar Nafría Giraldo

 

  • La incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición, ha posibilitado que una mayor número de artistas hayan podido presentar sus trabajos en esta edición

El pasado veinte de julio se fallaba la séptima edición del “Premio Ibercaja de Pintura Joven”, una convocatoria nacional que tiene como objetivo promocionar el arte emergente y apoyar a los jóvenes en el inicio de sus carreras, en la que han participado 377 artistas. En esta ocasión, el colectivo Señor Cifrián, formado por Esther Señor y Carmen Cifrían, ha obtenido el primer premio por su obra titulada “Dibujos de humo”, un políptico realizado en técnica mixta. El segundo premio se ha concedido a Lalo Cruces por su cuadro “King”, también realizado en técnica mixta.

La obra ganadora ha conseguido la consideración máxima del jurado por el proceso novedoso de investigación que da un paso adelante sobre el tratamiento tradicional de la pintura, ofreciendo un resultado conceptual muy original y de gran belleza estética.

Del segundo premio han destacado la conjunción de distintas técnicas en las que se aúna el concepto del realismo mágico con la búsqueda de soportes, logrando un resultado de gran sugerencia visual.

 Esther Señor (Zaragoza, 1982) y Carmen Cifrián (Valencia, 1981) constituyen el colectivo Señor Cifrián. Las dos artistas son licenciadas en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, durante su ciclo formativo han completado sus estudios en la “Kymenlaakso Ammattikorkeakoulu- University of Applied Science”, Finlandia y en el “Alberta College of Art and Design”, Canadá; durante los cuales no sólo se han formado simultáneamente sino que han seguido realizando sus proyectos artísticos de manera conjunta.

 En 2008 obtuvieron la “Beca DKV Grand Tour” de estancia en Nueva York y actualmente se encuentran residiendo en Madrid gracias a la obtención de la beca “Casa Velázquez”.

 A lo largo de su trayectoria artística han obtenido diferentes premios, sus proyectos se han expuesto en diferente certámenes y ferias de arte, museos y galerías y algunas de sus obras forman parte de la colección DKV, colección Perspectivses, Ars Citerior, Fundación Mainel, Fundación Guasch Coranty y diversas colecciones privadas.

 Además, en esta edición, el jurado ha decidido conceder por unanimidad una mención de honor a otros seis artistas como reconocimiento especial por la calidad demostrada en su trabajo y la magnífica resolución de la obra presentada. En concreto los distinguidos son: David Agustín Bes, de Zaragoza, por su obra “La mascota perfecta”; Borja Cortés Soria, de Zaragoza, por su obra “Viaje de invierno”; Juan de La Rica Olaso, de Vizcaya, por su obra “Las inquietudes de España”; Adrían Gómez Martín, de Madrid, por su obra “Cómo moscas en la pared”; Armando Gutiérrez Rabadán, de Sevilla, por su obra “Jardín secreto”, y Oscar Nafría Giraldo, de Madrid, por su obra “Líquido”.

 El jurado encargado de la selección ha estado formado por Ricardo García Prats, especialista de arte y crítico de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Desirée Orús, licenciada en Historia del Arte, vicepresidenta de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y crítica de arte de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Ricardo Marco, decano del Colegio de Arquitectos de Aragón y especialista en arte y crítico de arquitectura de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Fernando Alvira, pintor, crítico de arte y vicepresidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, y Magdalena Lasala, responsable del Programa de Educación y Cultura de la Obra Social de Ibercaja.

 

377 obras en la séptima edición del Premio Ibercaja Pintura Jóven

 

En esta ocasión se han presentado 377 obras, un número muy elevado respecto a las ediciones anteriores, fruto de la incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición. De ellas se han seleccionado 27 piezas, además de las 2 ganadoras y las 6 menciones de honor, que formarán parte de la exposición que se inaugurará el próximo 10 de septiembre, en Ibercaja Patio de la Infanta, podrá visitarse hasta el 3 de enero de 2015 y se complementará con un variado programa de actividades.

 

El conjunto de las 37 obras elegidas para la exposición destaca por presentar una gran variedad de registros artísticos dentro de las tendencias contemporáneas, que van desde el realismo y la figuración, introduciendo la denuncia social, a la abstracción y el conceptualismo.  [Nota de Ibercaja.]

 

El certamen está dotado con dos premio, un primero de 6.000 euros y un segundo de 2.500 euros, que suponen la adquisición de las obras ganadoras que pasan a formar parte de la Colección Ibercaja.

 

Con este concurso la Obra Social de la Fundación Ibercaja reafirma su vocación de ser un referente nacional para el arte joven, un arte plural y en constante transformación, con las más diversas técnicas y tendencias, reflejo de la sociedad en la que vivimos.

JESÚS JIMÉNEZ: UN DIÁLOGO

JESÚS JIMÉNEZ: UN DIÁLOGO

El poeta Jesús Jiménez Domínguez, una de las voces más personales y originales de la lírica española, ha participado en "Poezia e la Bistrița", Festival Internacional de Poesía y Música de Cámara, de Rumanía, el pasado 17 de julio. Jesús Jiménez, autor de peomarios como ‘Frecuencias’ (Visor,2012) o ‘Anemia / Fermentaciones’ (Olifante, 2000) y 'Fundido a negro' (DVD,2007), ha sido traducido a varias lenguas: portugués, griego, armenio, rumano, búlgaro, croata e inglés. En esta edición fueron invitados dos poetas españoles al Festival: el cordobés Pablo García Casado, autor de ‘García’ (Visor, 2015) y el propio Jesús.

 

¿Cuál ha sido tu misión, qué tenías que hacer?

Los poetas extranjeros, entre los que me incluyo, participamos en una lectura. Obviamente, lo hacemos en nuestra lengua materna y, por lo visto, en una pantalla irán apareciendo simultáneamente las versiones en lengua rumana. Creo que también se iban a hacer traducciones al inglés de los poemas que tenemos previstos leer. El festival tiene muy buena pinta, la verdad. Es su séptima edición y cada año el número de invitados nacionales y extranjeros va en aumento. Y también el alcance que tiene en el país el evento. Es ya uno de los nuevos festivales de poesía más consolidados en Rumanía. Uno de los organizadores del festival, el escritor Marin Mălaicu-Hondrari, me tradujo hace un tiempo media decena de poemas para la revista rumana ‘Poesis internațional’ y, por su parte, él acaba de ver publicada en España su novela Cercanías (Ed. Traspiés, traducción de Elena Borrás).

 

¿Conocías a los que poetas que participaron?

De los poetas invitados conozco a los rumanos Ioan Es. Pop (que tiene un par de libros publicados en España, en la canaria editorial Baile del Sol) y a Ion Mureșan. Son dos poetas magníficos, muy explosivos. Ambos aparecen en la antología Miniaturas de tiempos venideros. Poesía rumana contemporánea, que publicó Vaso Roto en el 2013. De los poetas polacos he leído alguna cosa de Marcin Baran y de Wojciech Bonowicz, gracias a las traducciones que Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré realizaron para la antología de poesía polaca contemporánea que editó Prensas Universitarias en 2012 con el título Poesía a contragolpe.

 

¿En qué momento creativo andas, en qué estás trabajando?

En cuanto a mí: terminando nuevo libro de poemas. Lo que ocurre es que el gerundio anda dilatándose mucho en el tiempo: corrijo y corrijo y parece que nunca voy a terminar de hacerlo. En el nuevo libro habrá una progresión en los temas y en los tonos del libro anterior, pero he probado algún recurso nuevo en mi poesía, como introducir la ironía (la forma más elegante del humor) en alguno de los poemas. Creo que era un paso importante y necesario, incluso algo arriesgado: algunos temas sombríos necesitaban un poco de distancia, para desdramatizar un tanto.

 

¿Cómo fue la experiencia del ciclo con Petisme y Vilas, que llevasteis por diversos sitios?

Aquellas lecturas conjuntas con Manuel Vilas y Ángel Petisme que, con el nombre de ‘Tres en Raya’, dimos por distintas partes de España, Argentina y Uruguay resultaron muy satisfactorias. En Sudamérica tuvimos ocasión de comprobar la excelente salud y el buen grado de aceptación que tiene el género poético allí. Nos sorprendimos muy gratamente: recuerdo que al final de una lectura en Rosario (Argentina), muchos asistentes vinieron a abrazarnos, emocionados. Los tres hicimos varias fechas más en España, pero tuvimos que aparcar el asunto (yo creo que ya definitivamente), vistos los compromisos individuales de cada uno: Petisme grababa nuevo disco y Vilas se embarcaba en la gira de presentación de su nueva novela con Alfaguara. Y lo que queda es eso: buenos recuerdos, alegría y respeto mutuo a tres formas diferentes (pero tampoco tanto en lo esencial) de entender la poesía.

 

*La foto de Jesús Jiménez Domínguez es de Lucía Bailón.

MOHSEN EMADI: ELEGÍA A MARCELO

MOHSEN EMADI: ELEGÍA A MARCELO

Una elegía sentida para Marcelo Reyes de Mohsen Emadi.

 

MARCELO. UNA ELEGÍA

 

[Para Marcelo Reyes, 1960-2015]

 

 

 

1


¿Cómo se puede escribir sin fingir
como un actor que se reúne con su acto, 
como un cuerpo que se reúne con su muerte?

¿Cómo se puede regresar a la misma bodega
en el sótano de tu casa,
entre las botellas de vino y los instrumentos rotos
y hombro a hombro, con otros fantasmas,
sentarnos en el sillón 
y fijar la blanca cortina 
de tus sueños?

¿Cómo se puede escuchar la música de tu rechazo, 
tu rechazo a Buenos Aires, 
cuando, al respirar,
bailas tango con la muerte?

¿Sobre ese hilo de viento
cuando hablas con la ausencia de tu madre
en el otro lado del océano, 
cómo se puede, hombro a hombro, 
con tu miedo 
aliviar mi miedo?

 

2

 

Pero las lágrimas han de secarse, 
las flores de la tumba se marchitarán; 
tu bodega se encontrará abandonada 
y tu cortina vacía.

Los perros de la casa 
reconocen siempre tu olor,
pero ya no te esperan
detrás de la puerta.

En este lado del océano está lloviendo 
y Buenos Aires no te recuerda, 
pero yo no puedo 
salir del recuerdo de tus brazos. 
La lluvia aún me moja
pero a ti ya no te mojará.

Te quedas ardiendo 
y tu calor 
es toda la intensidad del exilio 
-el doble tartamudeo de la existencia- 
que tú vives sin cuerpo y sin lenguaje. 
Y aún sin cuerpo y sin lenguaje 
abrázame.

 

3

El corazón de tu destierro 
late en mi cuerpo.
Tu rechazo es mi rechazo. 
Nadie muere dos veces 
y en todas las fotografías 
un solo pronombre nos mira
-hombro a hombro,
borrachos y riendo.-
Un solo pronombre que recuerda 
el calor de nuestras madres,
un pronombre que canta la nana 
y nosotros, perdidos en la música, 
intercambiamos nuestros corazones. 
Tú eras mi lenguaje, Marcelo,
en las noches largas de alcohol y de recuerdos
cuando la palabra no circulaba en mi boca. 
Traducías los sonetos de las distancias 
con la amargura del mate, hasta la mirada y la sonrisa. 
Mi corazón ya no palpita en tu cuerpo 
y tu corazón me hace volar 
por las alturas del abismo.

  

4

 

La roca que quebró tus huesos 
era tu infancia. 
Remontabas cada vez más alto 
para caer más duro. 
En la calles de San Juan
el viento sopla como siempre. 
En los campos de Borja 
ningún vino cambia su sabor. 
El tiempo, en cada uno, 
añade algo a la densidad de la ausencia
y la tierra entonces ya no pesa.

Desde la lejanía del lenguaje 
miro tu bodega. 
Los perros vienen y van, 
tu olor está en todo el espacio, 
en la nariz de la poesía 
que mueve su cola, ladra, 
se levanta a dos pies 
y no te encuentra.

 

5

 

Toma tu guitarra en la uña del alcohol,
el alcohol en la copa de la pérdida, 
la pérdida en los pasos de la infancia
y los pasos en la antigüedad del lenguaje. 
Toma tu guitarra, 
con cada melodía tu corazón 
bombea sangre a mis órganos.

Remonto el viento 
para caer con más fuerza 
en tus brazos.

 

(Traducción de Mohsen Emadi y Arturo Loera. Revisión de Ángel Guinda)

 

ADIÓS AL EDITOR MARCELO REYES

ADIÓS AL EDITOR MARCELO REYES

El lunes por la noche, en la Clínica Quirón de Zaragoza, fallecía Marcelo Reyes García, coeditor de la editorial Olifante y profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza; se incorporó a las aulas en Zaragoza en 1993. Marcelo Reyes nació en San Juan, Argentina, en 1960, residía en Litago, con su compañera Trinidad Ruiz-Marcellán, desde 1993. Murió de una parada cardiaca, tras sufrir un accidente el pasado jueves en el valle de Benasque, cuando practicaba parapente. Fue trasladado, con varias vértebras rotas, al hospital de Barbastro y luego a Zaragoza. Hubo de ser rescatado en helicóptero. Parecía fuera de peligro y antes de entrar en el quirófano hacía bromas, chistes.

“Marcelo ha puesto un alma, un esfuerzo y un entusiasmo increíbles en Olifante. Estaba en todo. Se encargaba de las imágenes y el sonido del Festival de Poesía de Veruela, del diseño, de la cartelería, de la producción... Él ha estado siempre en proyectos como la Casa del Poeta. Fue un hombre auténtico, sincero, que amaba la vida: la vida, el amor, la amistad, la tertulia y la música. Le encantaba descubrir grupos de música argentina, de rock, recibir a grupos en casa. y solía oírlos en su bodega”, dice Trinidad. Era seguidor del Boca Juniors y del Real Zaragoza. Sus cenizas serán depositadas el viernes al pie de una encina que él había plantado en la casa de Litago. “La plantó él y la mimaba como si le fuera la vida en ello”.

Trinidad Ruiz-Marcellán dice que el Festival Internacional de Poesía del Moncayo se realizará. “El tema es la poesía mística. Él lo cuidó todo al máximo, pero yo creo que será sobre todo un gran homenaje a Marcelo Reyes. Todo Litago está consternado; los niños decía como solía decir él: ‘che boludo’”. Marcelo deja amigos en la poesía, en la música, en la Universidad, en el Moncayo. ¿Quién le iba a decir que se quedaría allí para siempre, tan pronto, mirando la cúspide y la nieve?

 

*Marcelo Reyes con el poeta Mohsen Emadi.

PACO CUENCA: ALGUNOS VERANOS

AVENTURAS DE VERANO

  

“No he veraneado dos veces

en el mismo lugar”

 

Paco Cuenca  (Tarbes, Francia, 1961) es cantante, empresario y se está revelando como fotógrafo en el proyecto Sinestepolis. Acaba de rendir tributo a Jacques Brel, con Coco Balasch y Pedro Gan, y es autor de varios discos, entre ellos uno dedicado a la canción francesa.

 

-1. ¿Qué hace un cantante en verano?

Por regla general, cantar, si se puede. Es, para la mayoría de los artistas, temporada alta. De modo que el verano es tiempo de final de trayecto, de recapitulación y de planificación. Pero también es tiempo de calma, diversión, lecturas, viajes y aventura. Todo esto agitado, no batido.

 

-2. ¿Ser músico significa ser un poco canalla, noctámbulo, bohemio? ¿Cuál sería la canción de su vida? 

No me gustan los canallas y pretendo no serlo. Los artistas que más admiro son personas responsables, respetables y de moral ordenada. Los prefiero revolucionarios, sin duda, es decir gentes responsables, respetables y de moral ordenada. Los bohemios no van a las barricadas, los noctámbulos no llegan a tiempo y los canallas están del otro lado. La canción de mi vida es ‘Ámsterdam’, de Jacques Brel. Tengo la suerte de cantarla y vivirla desde adentro.

 

-3. ¿Dónde suele veranear?

No recuerdo haber veraneado dos veces en el mismo lugar. No tengo pueblo, ni gran casa familiar, ni paraje que me reclame. Es la parte dolorosa y ciega del desarraigo, pero también tiene su parte dulce y luminosa. El apátrida va donde quiere. Y yo siempre he querido ir lejos, lo más lejos posible. Me recuerdo, niño y no tanto, mirando al horizonte, deseoso de emprender viaje, de partir. Aunque en Francia tuve una infancia de bosques, ovejas, montaña, aire puro y bicicleta soy urbanita.

 

-4. ¿Qué hace en esta época diferente al resto del año? 

Tomarme el tiempo de perderlo. La rutina tiene mala prensa pero a mí, la mía, me gusta y me sienta bien. Aún así aprovecho el verano para invertir los términos dejando que lo extraordinario sea lo ordinario y viceversa.

 

-5. ¿Cuáles son el viaje y la ciudad de su vida?

-No hay ciudad o hay muchas, demasiadas para ser preciso. Hice la ruta 66 conduciendo de Chicago hasta la playa de Santa Mónica y planeo recorrer la panamericana, los 25.000 km que tratan de unir Alaska con Tierra de fuego y vuelta a Buenos Aires. Aventura y emociones aseguradas. Soy feliz yendo siempre un poco más allá.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?

Feliz, modesta y siempre combativa. Yo me encargaba sobre todo de la felicidad. Al combate se entregaban con generosidad mis padres, sucediendo a mis abuelos. Recuerdo haber venido cuatro veces de vacaciones a España. Era toda una aventura, un mundo nuevo, embriagador: los olores, el calor multicolor, las voces, el negro veneno, el bullicio, los pueblos sin agua corriente, los vendedores de barras de hielo... Pero quizá mi mejor verano fue el del año del traslado de mi familia desde el sur de Francia a París. Dos meses muy vividos, intensos, desbordantes de risas y exuberantes de descubrimientos que pasé con mi hermano Alain y mi primo (mi otro hermano) Patrick.

 

-7. ¿Qué le ha dado Francia, qué le debes en realidad?

 El azar y el destierro, las guerras y sus desastres me han hecho nacer en un lugar que es, al tiempo, mi patria chica y el exilio. No es poca cosa. A esa circunstancia accidental debo, en primer lugar, el idioma, mi lengua materna, esa que edifica, traza, esculpe. Y el idioma trae consigo las costumbres, la manera de relacionarse, los estudios o, en su defecto, los aprendizajes y la cultura, ese todo inacabable que, a esa edad, va desde Napoleón triunfal, la desconfianza hacia el teutón, la envidia al británico, Poulidor, Ocaña y el tour de Francia, Molière gimiendo moribundo, Fernandel, Boris Vian, la República, Asterix, el rugby, Dumas, Hugo, Zola... Todo eso me ata, además de que mis abuelos y mi bisabuela estén enterrados allí.

 

-8. ¿Cuál sería el menú ideal de un día perfecto?

Despertar, muy de madrugada, junto a mi maravillosa compañera María, el olor temprano a pan tostado, ver amanecer, disfrutar de mi familia, de mi hijo Léo, ser útil en cualquier actividad, aprender, hacer fotos, cantar, escribir, crear, invitar a comer, dejarme aconsejar, homenajear a mis amigos, trasnochar hasta verme forzado a dormir, exhausto. Todos mis días son perfectos. Hago lo que quiero, estoy con quien quiero. Soy el hombre más feliz del mundo.

 

-9. ¿Cómo recuerda la primera vez?

La primera vez que canté delante de alguien fue en Bruselas. Suena algo exótico pero fue sin gloria, ante cinco o quizá seis adolescentes y nadie, ni siquiera mi hermano que estaba cerca, lo recuerda. Pero así fue. Tenía catorce años.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

 Puesto a elegir sólo uno, escojo a mi abuela, dulce, encorvada, analfabeta, valiente y generosa preparando para sus tres nietos, en aquella cocina minúscula con olor a ganado del sur de Francia, aquellas «gachillas» inolvidables que, para evocar aquellos años felices, preparo ahora yo para los mismos comensales. Su historia de derrota y viles padecimientos no es la de mi abuela, es universal y merecería un libro. Quién sabe, quizá un día...

 

11. ¿Por qué lleva una especie de diario fotográfico?

La fotografía es una pasión, una necesidad. Fotografío las gentes que me rodean, que me cruzo, con las que convivo sin conocerlas. Para satisfacer mi otra necesidad, la de escribir, pensé un día que complementar una cosa con la otra tenía sentido. Así fundé Sinestepolis, una ciudad imaginaria que voy poblando con los ciudadanos de mis fotos y cuyos nombres e historias son pura fábula. El proyecto constará de unos 5000 personajes, con sus micro-historias-guiones.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’ de 140 caracteres, ¿qué diría?

El frufrú de las faldas/el cricrí de los grillos/el runrún de las olas/el cliclín de las copas/el muamuá de los besos/el sabor del verano.

 

-13. ¿Cuál es su mejor anécdota veraniega?

Por mi apego al pasado y a las tradiciones decidí buscar y juntar toda mi familia, los descendientes de mi abuelo Francisco Cuenca y de sus seis hermanos en ocasión de la «fiesta del emigrante », en pleno agosto, en Piñar, Granada, el pueblo de nuestros antepasados. Con la ayuda necesaria e insustituible de mi padre logramos encontrar y reunir 150 familiares que la diáspora de la pobreza y las guerras habían separado. Aquella convivencia y reencuentro es el acontecimiento más memorable y extraordinario de todos mis veranos. Aunque no está relacionado con mis actividades. O quizá sí.

 

*Estuve ayer, con Ricardo Calero, Ismael Grasa y Eva Puyó, y con muchos amigos más, con el cantautor Paco Cuenca. Recupero por ello esta entrevista de hace dos veranos.

 

LA MUERTE DE OTTAVIO BOTTECHIA

LA MUERTE DE OTTAVIO BOTTECHIA

LECTURAS DE VERANO / 9

 

LAS UVAS DE LA IRA

 

La extraña y jamás esclarecida muerte de un doble

campeón del Tour, el italiano Ottavio Bottecchia

 

El ciclista, ganador en 1924 y 1925 y enemigo de Mussolini, apareció con el cráneo roto en un viñedo en junio de 1927

 

 

Antón CASTRO

El Tour de Francia ha forjado un sinfín de héroes. Uno de ellos, el considerado padre del ciclismo italiano que anticipó a Bartali y Coppi, fue Ottavio Bottecchia, que nació en San Martino di Colle Umberto, en el Friuli, en 1894. Pertenecía a una clase muy modesta. Solo acudió dos años a la escuela y cuando se hizo albañil, un albañil niño, apenas sabía leer. El extraño azar jugó a su favor: durante la I Guerra Mundial se incorporó al ejército y peleó con los Bersaglieri, una unidad de infantería que realizaba sus servicios en bicicleta. Esa ocupación le sirvió para convertirse en ciclista y recibir alguna que otra distinción. Tenía un gran amigo en las carreras, Alfonso Piccin, que le enseñaba a leer la ‘Gazzetta dello Sport’ y algunos folletos antifascistas.

Bottecchia era reservado, tímido, humilde, educado y aborrecía las doctrinas de Betino Mussolini. En 1923 corrió el Giro, destacó pero solo fue quinto; al parecer lo vio correr Henri Péllisier, una de las grandes figuras del momento, ganador del Tour, y lo invitó a incorporarse a su equipo, el Automoto-Hutchinson. Con él participó en el Tour y dio una lección de pundonor, de versatilidad y de ambición: lució el maillot amarillo en dos ocasiones, pero al final le venció su jefe de filas, que vaticinó su futuro: “Ottavio ganará el próximo año”.

No se equivocó. Venció en 1924 y en 1925. En 1924 se hizo con el liderato en la primera etapa y ya no lo cedió; es cierto que dos de sus rivales, los hermanos Henri y Francis Péllisier, abandonaron y Lucien Buysse no le pudo aguantar el ritmo. Al año siguiente, repitió el título. No por ello se volvía engreído; su frase más famosa era: “Solo soy un obrero de la bicicleta”. Era una figura nacional: conmovieron tanto sus triunfos que el diario ‘La Gazzetta dello Sport’ recogió dinero para él a modo de gratificación. Era el primer ciclista italiano que conquistaba Francia. Los especialistas decían que era buen rodador y velocista, un espléndido escalador y que tenía un gran amor propio como demostró en el Tour de 1926. Allí, enfermo, bajo un infernal aguacero, hubo de retirarse. Lo hizo con lágrimas en los ojos.

La vida empezaba a torcérsele. Ese mismo año, su hermano menor Umberto fue arrollado por un coche. Y al año siguiente, un 3 de junio de 1927, un campesino lo halló en una calzada de San Martino con el cráneo roto y varios golpes en los brazos. Estaba solo y a unos metros de su bicicleta, en un viñedo. Lo llevaron a un bar y luego al hospital. Resistió doce días. Se dijo que se había muerto de accidente, tras una insolación. Y su familia fue indemnizada. Caso cerrado. Pero pocos, muy pocos quedaron satisfechos. El misterio ni se cerraría ni se ha cerrado: algún tiempo después, un hombre fue detenido en Nueva York y confesó que, por encargo de los camisas negras de Mussolini, había matado al ciclista y a su hermano. 90 años después de su segunda victoria en ‘La Gran Boucle’, que hoy finaliza en París, el enigma continúa...

 

 

LA ANÉCDOTA

A lo largo del tiempo se han sucedido las conjeturas acerca de su muerte: pudo haber sido una venganza de Mussolini o un crimen pasional, no esclarecido. Algunos años más tarde, ya en su lecho de muerte, el campesino que lo había encontrado dijo que él lo había matado con una gran piedra porque lo había sorprendido robando sus uvas. Lo paradójico es que, a mediados de junio, no era ni es tiempo de uvas...

'DUBLÍN': DE 'VIVIR DEL AIRE'

'DUBLÍN': DE 'VIVIR DEL AIRE'

DUBLÍN

.

Muchas veces había soñado con Irlanda.

Había repasado las páginas de James Joyce: hubo un tiempo de incertidumbre

en que soñaba con sus poemas manzanas, con su obsceno amor

hacia Nora Barnacle, con aquella mujer de palpitante seda

que evocaba a un novio muerto mientras caía la nieve.

.
Cuando estaba a punto de irme de casa, me sentí como el caudillo Brigo:

habría querido tener navíos o caballos para adentrarme en la niebla del mar

y cantar las viejas canciones como un bardo insomne.

.
Cuando llegué a Dublín tuve la sensación de que había llegado a una patria

de los sueños, a un solar antiguo, a un bosque de lloviznas.

Vacié la maleta y colgué el sombrero marrón de mi padre.

¡Cuántas veces, me dije, he viajado con las páginas de Wilde, con Yeats,

con el indolente Beckett, tan solitario como un monstruo en su silencio!

¡Cuántas veces he trazado en mi cabeza la estela de los recuerdos

inventados, el camino al más allá de todos los naufragios!

.
Salí a caminar por Dublín. Bajo la lluvia, con el frío de todas las estaciones

en el fondo del alma. Avancé de aquí para allá, en busca de las viejas sombras,

en pos de las palabras encendidas de mis pesadillas.

Al doblar una esquina, una joven me paró, me arrebató el sombrero

y me dijo: “Míreme. No busque más. Ya ha encontrado lo que buscaba:

mi antepasada Lady Gregory me dijo que un día vendría a buscarme”.

 

*De ‘Vivir del aire’. Antón Castro. Olifante. Zaragoza, 2010.

 

EL GRECO Y LA LITERATURA

EL GRECO Y LA LITERATURA

LECTURAS DE VERANO / 8

 

El Greco, el pintor enigmático que sedujo

a los poetas y a la Generación del 98

 

El profesor zaragozano Rafael Alarcón Sierra explica en un libro que la imaginación de los escritores reveló la modernidad del artista

 

Antón CASTRO

Doménicos Theotocópoulos, (Candía, Creta, 1541 -Toledo, 1614) ha pasado a la historia como el Greco y como uno de los pintores más fascinantes y enigmáticos de todos los tiempos. Fue considerado extravagante, anómalo, raro, loco. Vivió hasta los 26 años en Creta y durante una década en Italia: en Venecia estudió a Tintoretto y a Tiziano, y en Roma, a Miguel Ángel. Luego se trasladó a Toledo y allí vivió, trabajó y amó hasta su muerte. Fue más incomprendido que admirado durante años.

El zaragozano Rafael Alarcón Sierra, profesor de Filología Hispánica de la Universidad de Jaén, le ha dedicado un completo estudio: ‘Vértice de la llama. El Greco en la literatura hispánica. Estudio y antología poética’, que han publicado las Ediciones de la Universidad de Valladolid. El volumen ofrece dos partes muy claras: el rastreo literario –pero también pictórico, musical y cinematográfico- de este creador que fue comparado con Luis de Góngora y que fue señalado como el maestro y antecedente, en la escuela pictórica española, de Diego Velázquez. Y una copiosa antología, “nunca antes realizada”, tal como dice el autor.

Rafael Alarcón tomó el título de un poema de Rafael Alberti, ‘A la pintura’ (1948), dedicado al Greco que arranca así: “Aquí, el barro ascendiendo a vértice de llama”. La elección del profesor aragonés no parece casual: muchos autores de las vanguardias vindicaron el talento y la insólita personalidad del cretense. Un hecho clave fue la visita que hicieron a Toledo, en 1900, Baroja y Azorín, invitados por el periodista y gobernador civil Julio Burrell. Más tarde, en distintos contextos y fases, lo ensalzarían Unamuno, Valle-Inclán, Ortega y Gasset. Los autores de la Generación del 98 atisbaron de inmediato su compleja contemporaneidad. A ellos se sumaron importantes pintores como Darío de Regoyos, Santiago Rusiñol (también dramaturgo) o Ignacio Zuloaga, tan vinculado con Aragón a través de sus viajes por Alquézar, Barbastro o Fuendetodos. El Greco empezó a ser visto como “un anacronismo moderno” que desarrolló su labor en una ciudad de poderosa evocación e iconografía como Toledo, que también asume un protagonismo capital en este volumen repleto de datos, de anécdotas y de pies de página que son breves lecciones de cultura hispánica.

La otra gran aportación de Rafael Alarcón Sierra es la minuciosa antología de poemas que ofrece: desde contemporáneos suyos como Fray Hortensio Félix Paravicino (al que pintó), que le dedicó cinco sonetos, y Luis de Góngora hasta grandes poetas del siglo XIX y XX: Antonio Machado (al que ha editado el profesor zaragozano), Luis Cernuda, Jorge Guillén, Rafael Alberti, José García Nieto, Pablo García Baena... Hasta Rainer María Rilke, William Carlos Williams o Charles Bukowski, pongamos por caso, aluden a este artista contradictorio y misterioso que tiene un fogonazo permanente de modernidad. La imaginación de los escritores, sostiene el autor, “ha sido la que ha construido un Greco moderno”.

Rafael Alarcón Sierra resume para HERALDO: “De la suma de composiciones líricas que estudio podemos concluir que la observación, lectura e interpretación de las imágenes pictóricas tienen también su temporalidad y su memoria, que siempre son complejas y polirrítmicas, hechas de la suma de muy diversos factores, tanto históricos, estéticos y literarios como personales, conscientes o inconscientes”.

 

 

LA ANÉCDOTA

 

Camón Aznar. No hay muchos autores aragoneses en la antología, pero no podía faltar el historiador, profesor y escritor José Camón Aznar, que tuvo varios cuadros atribuidos en su museo zaragozano, hoy Museo Goya. Colección Ibercaja. Le dedica un soneto y lo cierra así: “Fuego, el color. Los ángeles son lumbre. / El mismo Dios pintado como cumbre. / ¿Y la Gloria? Un éxtasis de luz”.