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Antón Castro

CUENTO: UN PUEBLO CON SIRENAS

CUENTO: UN PUEBLO CON SIRENAS

UN PUEBLO CON SIRENAS 

 

Soy de un país de brujas y cuentos. Mi padre me decía que los aparecidos llegaban con la lluvia y que las salamandras de la fuente eran sagradas: las veía allá en el fondo, entre azulencas y doradas, en el centro mismo del manantial. Siempre me decía lo mismo: míralas, sueña con ellas, pero no las toques. Mi pueblo estaba cerca del mar y nunca había conocido una nevada. En cambio, tenía mendigos que contaban historias de amor y que bailaban diversas melodías. Un día apareció un hombre joven; llevaba unos lápices en la mano y unas tizas de colores. Llamaba a las puertas, pedía un poco de agua y de conversación, y cuando tomaba confianza se ponía a dibujar. Dibujaba sirenas: en la pared, en el suelo, en la puerta de dos hojas de las casas. Lo más extraño era que de noche, cuando nadie se lo esperaba, aparecía la sirena que había pintado en la tinaja del ganado o en la bañera. Mi propio padre me decía que eso había pasado una, dos, tres, hasta diez veces y en diez casas diferentes. Casi todas las casas tenían su sirena. Los paisanos querían ponerle el nombre más bonito: Violeta, Beatriz, Lena, Sarai, Adelina, Aura, Albaida, Rosalía… Hubo un instante en que todos querían ver la sirena del vecino, e iban en auténtica procesión, como a una romería. Yo también quise ir, pero mi padre me detuvo: “Andrés: no vayas –me dijo-. Las sirenas son más bellas cuando las imaginas”.

 

*Este texto apareció en mi libro 'Versión original', que publicó el sello Isla de Siltolá de Javier Sánchez Menéndez. La ilustración es de John William Waterhouse. El texto estaba dedicado al editor Juan Casamayor.

VINCENT VAN GOGH: 125 AÑOS

VINCENT VAN GOGH: 125 AÑOS

 

VINCENT VAN GOGH

125 años de inmortalidad de un genio

 

El pintor postimpresionista holandés, nacido en 1853 y muerto 1890, es unos de los casos más conmovedores de fracaso en vida y triunfo más allá de la muerte

 

Antón CASTRO

Para muchos Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de los más grandes pintores de todos los tiempos que se resarce de su infortunio en vida en el incierto terreno de la inmortalidad. En apenas diez años, según algunos inventarios, llegó a realizar alrededor de 2000 dibujos, unos 500 dibujos y redactó unos 700 documentos, entre ellos sus maravillosas cartas a su hermano Theo, que sería su protector y su mejor cómplice. En esa correspondencia, que se inició en 1872, había cariño, confesiones, lucidez, locura, formidables intuiciones plásticas, una honda tristeza e incluso hermosos cuentos.

Van Gogh, antes de dedicarse a la pintura (y cabría decir que el año decisivo de sus inicios fue 1881), intentó ser comerciante de arte, predicador como su propio padre e incluso dependiente de librería. Trabajó en la firma artística Groupil & Cie., que incluso lo mandó a Londres, donde experimentó una decepción amorosa con la joven Úrsula, hija de su casera, y luego fue destinado a la de París en 1875. Entonces, víctima tal vez de sus desarreglos nerviosos, desatendió sus obligaciones, dejó el empleo (en el que sí se consolidaría su hermano Theo), se volcó con La Biblia y se convirtió en adjunto del predicador británico Stokes.

Nunca encontró su sitio en el mundo: residió en Ámsterdam, en La Haya, en Bruselas (en Cuesmes fue contratado como evangelista laico), en el domicilio de sus padres en la casa parroquial de Etten varias veces, en París. En 1881 recibió clases de dibujo y pintura de su primo Anton Mauve y poco después vivió una confusa historia de amor con una prostituta, Cristina Maria Hoornik, alcohólica, embarazada y madre de un hijo. Le sirvió de modelo, pero acabó huyendo de ella. Se instaló en Brabante para dibujar y pintar a los campesinos. Ese proyecto le indicó el camino. Estaba entusiasmado. Un cuadro tan fascinante como el lóbrego ‘Los comedores de patatas’ (1885) coincidió con la muerte de su padre, algo que le perturbó mucho, aunque siempre habían tenido unas relaciones muy tensas. Admiraba a Corot, a Rembrandt, a Rubens (de hecho fue a ver una exposición suya a Amberes), y hacía copias de cuadros de Millet y de Delacroix para avanzar. Asistió a la Academia de Amberes, fue recibido en el estudio de Cormon en París, que le presentó a los grandes artistas del impresionismo como Toulouse-Lautrec, Monet, Sisley, Pissaro, Degas, Renoir y Paul Gauguin, con quien surgió una inmediata comunión espiritual.

Exponía a veces, sin éxito alguno. Nada le salía bien y decidió en febrero de 1888 partir a Arlés, donde alquiló la famosa ‘Casa Amarilla’. Allí convivió entre octubre y diciembre con Gauguin en medio de grandes tensiones. Un día, Van Gogh lo amenazó con un cuchillo, su amigo logró huir y pasó la noche en un hotel. Vicent se cortó la oreja y le regaló el trozo a una prostituta. Volvieron sus ataques de nervios y hubo de ser internando en el psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint Rémy, donde estaría en varias ocasiones, en una de ellas por exigencia del pueblo. Se le consideró un ciudadano perturbado y peligroso. Allí pintó algunos de sus mejores cuadros: los ‘Girasoles’ (hizo una serie de doce), ‘La noche estrellada’, su autorretrato con la oreja herida, ‘Plantas de lirios’, ‘La silla de Gauguin’ o ‘La habitación de Van Gogh’. Mediante el color expresaba una intimidad exacerbada, cósmica y sensual, una sensibilidad herida, la sinuosa senda de la locura y la beldad.

En busca de la calma se instaló en Auvers-sur-Oise. Pintar era una necesidad, una forma de posesión, su combate contra el extranjero de sí mismo. Solo logró vender un cuadro (por ello, Theo le mandaba dinero a menudo): ‘La vigne rouge’ a la pintora belga Anna Boch por 400 francos. Uno de sus géneros favoritos fue el autorretrato: hizo muchísimos. En los últimos 70 días que estuvo en Auvers-sur-Oise pintó 80 cuadros. Entre ellos, el célebre retrato del ‘Doctor Gachet’ (que se vendió en 1990 por 65 millones de euros), artista y médico de los pintores, que tanto lo mimó, y que hace pensar en el ‘Retrato del doctor Arrieta’ de Goya. También pintó ‘La iglesia de Auvers’ o ‘Campo de trigo con cuervos’, quizá el último: azul, llano en llamas y manchas de sombra.

La existencia de Vincent Van Gogh es una corriente continua de enigmas que alcanza a su propia muerte, de la que se cumplen 125 años: siempre se había dicho que se había suicidado; los nuevos estudios parecen indicar que le dispararon, por pura imprudencia o por hostigamiento, dos jóvenes del lugar y que murió a los pocos días, el 29 de julio de 1890. Llamó sigilosamente al más allá y abrió la puerta de la inmortalidad y del mito para quedarse. Su hermano Theo falleció un año después; su viuda Johanna Bonger quiso que reposasen juntos en el cementerio quienes tantas cosas –belleza, dolor, locura...- habían compartido en la vida.

 

 

LA ANÉCDOTA

Vincent Van Gogh es toda una industria cultural: en La Haya, en Ámsterdam, en París, en Arlés... Se le recordará de muchas formas, incluso se creará un carril bici en su tierra de origen con su nombre. En España, el sello Edelvives de Zaragoza ha publicado ‘El pájaro enjaulado’, que es un cuento alegórico que Vincent Van Gogh le escribió a su hermano Theo entre las 660 cartas que le envió. El cuento, ilustrado por Jabier Zabala, tiene algo de autorretrato alegórico de Van Gogh. Una frase define el espíritu del álbum: “Ansía la libertad. Lo único capaz de derribar esta cárcel será el amor”. 

 

*De mi entrega diaria en 'Heraldo de Aragón'.

FAYÓN: MUSEO PARA PILAR BURGES

FAYÓN: MUSEO PARA PILAR BURGES

Fayón creará un espacio museístico

dedicado a la pintora María Pilar Burges

 

El municipio zaragozano también tiene previsto nombrar hija adoptiva a la artista, con carácter póstumo

 

[Nota del Ayuntamiento de Fayón] El legado artístico de la pintora zaragozana María Pilar Burges (1928-2008) está cada vez más cerca de exhibirse al público de forma permanente. El Ayuntamiento de Fayón (Zaragoza) se ha convertido en el propietario de cerca de 200 obras de la artista, después de que su familia lo haya donado al municipio con la intención de que se cree un espacio museístico en su honor.

 

Así, al tener las obras en propiedad, el Consistorio podrá acceder a distintas vías de financiación públicas para acometer la creación de un espacio que “previsiblemente estará finalizado en un margen de tiempo de dos años" ha explicado el alcalde de Fayón, Roberto Cabistany, que deberá continuar en esta legislatura un proyecto iniciado por su antecesor en el cargo, José Arbonés.

 

Contará con más de 400 metros cuadrados y ocupará una de las tres zonas estancas de una gran nave que el Ayuntamiento está rehabilitando de forma progresiva para crear un complejo museístico. Por el momento, en el citado edificio ya se encuentra el Museo de la Batalla del Ebro, al que pronto le seguirán el Museo de la Navegación y el Museo de María Pilar Burges. 

 

Debido al gran número de piezas artísticas donadas, --cerca de 200-- y a la imposibilidad de exhibirlas todas ellas de vez, se pretende hacer una exposición rotativa que cada cierto tiempo muestre al público las diferentes etapas pictóricas por las que atravesó la creadora zaragozana, quien aseguró en vida que "debido a su total dedicación, sólo podía estar casada con el arte". Además, como complemento a la muestra, se impartirá un taller sobre la técnica del fresco, una de las que dominó la artista.

 

Para Juan Antonio Burges, hermano de la pintora, este acuerdo supone el cumplimiento de los deseos de María Pilar ya que “quería que su obra estuviese reunida en un mismo lugar donde a la vez pudiese ser contemplada y estudiada”. Asimismo, ha asegurado que Fayón es un sitio “inmejorable” para albergar el museo, dado el vínculo que tenía la autora con este enclave de la comarca del Bajo Aragón.

 

En concreto, los lazos de unión de Burges con la localidad se remontan a la década de los 50, cuando ganó un concurso que le dió la oportunidad de pintar una parte del interior de la ermita de la Virgen del Pilar. Debido a la buena acogida que le dieron los vecinos, en 2006 el Ayuntamiento volvió a contactar con ella para que dejase su impronta artística en el resto de las paredes, objetivo que cumplió -- entonces tenía 78 años-- con la ayuda de los pintores Juan y Héctor Baldellou.

 

 

 

NEGOCIACIONES

 

La donación de las obras se ha concretado este pasado mes de junio después de varios meses de negociaciones entre la familia de María Pilar Burges y el consistorio fayonense, regido hasta las pasadas elecciones municipales por José Arbonés, quien ha expresado al respecto que “es un honor que las creaciones de una persona destacada de las artes aragonesas, que luchó más de la cuenta por ser mujer, pueda tener aquí su espacio expositivo”.

 

De esta manera se pone punto y final a un larga odisea testamentaria que comenzó al fallecer la pintora en 2008. Según dejó por escrito antes de morir, su legado artístico y documental debía pasar a una entidad pública o privada --en su mente estaba la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ)-- siempre y cuando aceptara las condiciones del documento, que contemplaba la creación de un espacio para la exhibición y el estudio de las obras.

 

Tras no llegar a un acuerdo con la DPZ, la familia de la pintora ha custodiado el legado material hasta encontrar en Fayón "una solución que garantiza que la obra esté expuesta de forma permanente en una localidad que tiene además un buen recuerdo de ella y que ha mostrado desde el primer momento un gran interés en acoger sus creaciones", ha precisado el propio Juan Antonio.

 

EXPOSICIÓN EN AGOSTO

 

Como pequeño adelanto de lo que será futuro Museo de María Pilar Burges, el Consistorio tiene previsto dar a conocer parte de su obra con una exposición temporal desde el 8 de agosto en la que se exhibirán una selección de pinturas que tiene como titulo “Regreso a Fayón” y dedicada básicamente al retrato, uno de los géneros preferidos de la artista. "La haremos coincidir con las fiestas mayores al ser la época del año en la que más gente viene", ha señalado el actual regidor de Fayón, Roberto Cabistany, para destacar que "es un buen momento para hacer difusión de nuestro proyecto y que unos y otros puedan conocer la faceta artística de Burges".

 

La muestra tendrá lugar en una pequeña sala junto a la Plaza Mayor, donde actualmente realiza sus actividades la Sociedad Recreativa y Cultural Fayonense. "En función de la acogida que tenga, nos plantearemos alargarla todo el mes o incluso el resto del verano", ha apostillado.

 

HIJA ADOPTIVA

 

Cabistany también ha adelantado que María Pilar Burges será nombrada hija adoptiva de Fayón “en los próximos meses” convirtiéndose así en la primera persona en tener este título honorífico.  “Es muy importante para nosotros porque no hay nadie al que hayamos hecho todavía hijo adoptivo o hijo predilecto”, ha agregado.

 

Por su parte, ha querido recordar que Fayón es un municipio que quedó sumergido en 1967 bajo las aguas del actual embalse de Ribarroja, lo que obligó a sus habitantes a abandonar sus casas y refundar la localidad en un emplazamiento cercano al original. "Por este motivo, el poco patrimonio cultural con el que contamos hoy en día tiene un gran valor para todos los vecinos, como es el caso de los frescos que pintó Burges en la ermita de la Virgen del Pilar", ha sostenido.

 

BIOGRAFÍA

 

María Pilar Burges, nacida en la capital aragonesa en el año 1928, comenzó su formación artística en las academias de Manuel Bayo Marín y de Joaquina Zamora, donde aprendió los conocimientos necesarios para ganar en 1951 la beca Francisco Pradilla de la DPZ, la cual le permitió estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona y participar posteriormente en dos estancias internacionales: una en Paris y otra en Roma.  En 1996 culminó su formación con un Doctorado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, a la edad de 68 años.

 

Sus inquietudes no se centraron solamente en el campo de la pintura sino que se extendieron a otras disciplinas como los anuncios publicitarios, el figurinismo y la escenografía teatral o los cristales decorados, llegando a crear una escuela-taller llamada 'Burglas' con Pilar Ruiz de Gopegui. Además, impartió clases en su propia escuela de arte, escribió artículos en medios de comunicación y compartió sus conocimientos en numerosas conferencias.

 

Fue premio en el Salón de Artistas Aragoneses en 1954; premio Tarazona en 1956; medalla de bronce en el III Salón Hispano Francés en 1964; medalla de oro del V Salón Hispano Francés en 1966 o la primera medalla de artesanía aragonesa en vidrio decorado, entre otros.

 

NACIONALISMO: SINSENTIDO Y SENSIBILIDAD

NACIONALISMO: SINSENTIDO Y SENSIBILIDAD


En su artículo de los jueves en la revista 'Letras Libres', con el apoyo de algunos pensamientos y escritos de George Orwell, Daniel Gascón, escritor y traductor, reflexiona sobre el nacionalismo.
http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/nacionalismo-sinsentido-y-sensibilidad
NACIONALISMO: SINSENTIDO Y SENSIBILIDAD

 

En Notas sobre el nacionalismo, George Orwell escribió que el nacionalismo era “hambre de poder mitigada por el autoengaño”. Empleaba un concepto del nacionalismo que es más amplio que el que utilizamos habitualmente. Designa “la propensión a identificarse con una sola nación u otra unidad, colocándola por encima del bien y del mal y sin reconocer otro deber que promover sus intereses”. Ese nacionalismo, que el autor británico contraponía al patriotismo y que se caracteriza por la obsesión, la inestabilidad y la indiferencia a la realidad, estaba presente en los comunistas y en los trotskistas, en los católicos proselitistas como Chesterton y en los imperialistas británicos, en los sionistas y los antisemitas.

Orwell terminó de escribir su breve ensayo en mayo de 1945. Una fuerza poderosa en la construcción de la política europea en los últimos decenios ha sido la conciencia de la amenaza del nacionalismo: del nacionalismo en el sentido amplio que empleaba Orwell, pero también de las ambiciones y los peligros del Estado-nación, que destruyó Europa dos veces en treinta años.

Orwell explica que el nacionalista elige de qué lado está (de hecho, no le resulta difícil cambiar de lealtades) y luego busca los argumentos que apoyan la causa que ha elegido. En los años de crisis se ha empleado alguna vez una metáfora elocuente: son aquellos que utilizan los datos como los borrachos una farola: no para tener luz sino para apoyarse.

Daniel Kahneman ha mostrado que todos tendemos a sobrevalorar nuestra aportación en las empresas compartidas. Si trabajas en equipo, tienes hermanos o vives en pareja es posible que hayas observado esta tendencia (normalmente, en los demás).Exageramos nuestra aportación y nuestros sacrificios. También encontramos matices y justificaciones en nuestras acciones que no solemos encontrar en las acciones de los otros. El nacionalismo construye a partir de esa distorsión cognitiva una forma de ver el mundo.

Orwell escribía: “El nacionalista no solo no desaprueba atrocidades cometidas por su propio bando, sino que tiene una notable capacidad para ni siquiera enterarse de ello.” Hay un elemento de ese tribalismo en todos los movimientos políticos. Y las tendencias pueden combinarse. A veces se habla con cierta sorpresa de la asociación entre la izquierda y el nacionalismo territorial, supuestamente incompatibles. Lo que muestra el falso oxímoron es el éxito de la versión que la izquierda querría creer de sí misma. Cuando les ha venido bien, las fuerzas de izquierda del siglo XX, en regímenes y latitudes muy diferentes, no han tenido problemas en incorporar un discurso nacionalista.

Todo movimiento nacionalista parte de un soborno. Ofrece las virtudes, los valores eternos, heredados, que tienen los que pertenecen a una identidad frente a los otros.Los halagos hacen que la propaganda sea más efectiva: pocas cosas anulan con más eficacia el sentimiento crítico que la adulación. La afirmación más o menos explícita del nacionalismo no es “somos diferentes” sino “somos mejores”, como ilustró en un artículo inolvidable Jordi Cabré.

Como todo populismo, el nacionalismo dice lo que intuye que su público quiere oír. A menudo requiere un enemigo exterior, el opresor, y un agravio, que normalmente es una derrota heroica y antigua, desde Gettysburg y Trafalgar a Kosovo o Masada. La presencia de un enemigo exterior exige también la presencia de un enemigo interior, un quintacolumnista. (Los enemigos interiores de los enemigos exteriores se consideran héroes.) Los símbolos propios se tratan con una cursilería proporcional a la virulencia con que se tratan los símbolos de los otros. “Nada hay más insensible que el hombre sentimental”, escribió Kundera, y la realidad se encarga de darnos cada día nuevos ejemplos.

Introduce una visión en blanco y negro en una realidad compleja. Sus acciones suelen tener consecuencias negativas, en primer lugar para los supuestos beneficiados del nacionalismo. Sus condiciones perfectas no son la normalidad, sino el momento excepcional. En ocasiones, esa situación anómala (un estado de excepción) permite saltarse las leyes.

Sirve para crear y extender todo tipo de mentiras. Es, en el mejor de los casos, una maniobra de distracción: las promesas que ofrece son falsas, porque dice que hará cosas que no dependen de él, pero distrae de otros asuntos. En el caso de la candidatura independentista de Cataluña, Artur Mas ha conseguido reciclar a personas bajo sospecha por corrupción, soslayar la ruptura de su coalición anterior, ocultar sus fracasos sucesivos en gestión y en votos, y quizá logre debilitar también a Esquerra Republicana.

“No hay límite a las locuras que se pueden tragar cuando uno está bajo la influencia de sentimientos de esa clase. He oído a gente que decía con toda seguridad, por ejemplo, que las tropas estadounidenses no estaban en Europa para luchar contra los alemanes sino para aplastar una revolución inglesa”, decía Orwell, que pensaba que los intelectuales eran especialmente vulnerables: “Uno debe pertenecer a la intelligensia para creer cosas así: ningún hombre corriente las creería.”

Las tentaciones contrarias, escribía Orwell, eran caer en “una especie de conservadurismo” o “el quietismo político”, una suerte de relativismo. El autor de Homenaje a Cataluña rechazaba ambas opciones. “En cuanto a los amores y odios nacionalistas de los que he hablado, forman parte de la mayoría de nosotros, lo queramos o no. No sé si es posible librarnos de ellos, pero creo que es posible luchar contra ellos, y que eso es esencialmente un esfuerzo moral.”

RAFAEL BERRIO: 5 CANCIONES-POEMAS

RAFAEL BERRIO: 5 CANCIONES-POEMAS

CINCO POEMAS Y CANCIONES DE RAFAEL BERRIO

Rafael Berrio es uno de los cantantes españoles con mayor personalidad y talento. Es compositor, letrista e intérprete. Nació en San Sebastián en 1963. Sus letras son hondas, divertidas, irónicas, tienen mucha fuerza. Acaba de publicar un nuevo álbum, ‘Paradoja’, tras dos espléndidos trabajos como ‘Diarios’ y ‘1971’. Ha tenido la gentileza de enviarme cinco canciones-poemas y esta foto suya de Gema Amiama, que lo ha retratado así en el Café-Fado de Coimbra. Ella dice: "Rafael Berrio en plena saudade".

Linko aquí una estupenda canción como 'Mis ayeres muertos'.
https://www.youtube.com/watch?v=cNeoxv79ggc

 

LAS MUJERES DE ESTE MUNDO

Yo me moriré un día borracho junto a una tapia,
y mis pupilas reflejarán la última luz de esa mañana.
Se cuajarán mis ojos rememorando bajo la lluvia
un torbellino de espantos y de bellezas pasadas.

Ya no me importarán entonces ni el hambre ni las estrellas.
Seré para esa nave un equipaje bien liviano.
No me haré de rogar con despedidas interminables,
pues sólo lamentaré perder a las mujeres que amamos.

A las mujeres de este mundo.
A las mujeres que soñamos.
Sólo lamentaré perder a las mujeres que amamos.

Yo me moriré un día de pulmonía bajo los puentes,
y los perros aullarán toda esa inmensa madrugada.
El alba dará mi hora y con el último suspiro
entonaré un salmo antiguo rescatado de la infancia.

Pero no dejaré preguntas en el aire ni reproches.
No me abrazaré a la vida tan desesperadamente.
Por mí, conservará intacto el virgo de su misterio,
pues sólo lamentaré perder el amor de las mujeres.

De las mujeres de este mundo: 
de las mujeres que soñamos.
Sólo lamentaré perder a las mujeres que amamos.

SATURNO

Tristes. Estamos tristes, Saturno. 
Porque en nombre de los galenos
nos has negado el vino. 
El vino que acostumbramos.
La pausa en el suplicio.
El único respiro. 
El vino del olvido...

El vino de los amantes que lo beben frente a frente.
El vino de los soldados que los torna valientes.
El ángelus campesino y el santo vino obrero.
El vino del pueblo austero.

El vino de los marcados por el vino de por vida.
El vino de los sin techo que los mece y los abriga.
El vino de los altares y el vino del rito profano.
El vino del buen samaritano.

El vino del infeliz que lo franquea ante su amada.
El vino del estudiante que lo vomita de madrugada.
El vino que invoca la musa y el que trae la mala idea.
El vino bronco de la pelea.

El vino del exiliado por el que cobra su terruño.
El vino del joven poeta que lo dispensa del ayuno.
El vino del palacio y el corriente de la casa.
El ansia de vino que nos abrasa.

El vino de los entierros tras el caer de la losa.
El vino amargo del duelo, de la ausencia en cada cosa.
El vino reminiscente y el vino del olvido.
El vino que nos duerme compasivo.

El vino de los amigos que lo brindan por su encuentro.
El vino del solitario que lo rumia en sus adentros.
El vino de los grandes fastos y el vinazo de la plebe.
El vino y que la tierra nos sea leve.

El vino del gran mundo y los salones exclusivos.
El vino de las meriendas campestres bajo los pinos.
El vino de las fondas del camino y las posadas...
Adiós a todo eso, camaradas.
Adiós a todo eso, camaradas.

Tristes. Estamos tristes, Saturno. 
Porque en nombre de los galenos
nos has negado el vino. 
El vino que acostumbramos.
La pausa en el suplicio.
El único respiro. 
El vino del olvido...

CASA AISLADA

Una casa aislada en Tierra de Campos, por ejemplo.
Una quietud de estancias en penumbra y muebles trasnochados.
Un cargamento de botellas de vino de Oporto en la despensa.
Una cava secreta bien servida de puros toscanos.


Una casa aislada y modesta, más puritana que alegre.
Un corral de altas tapias y emparrado centenario.
Un salón Luis XV donde un solo libro más no quepa.
Un atlas caduco, un laúd, y un inquilino estrafalario.

Una casa, sin ir más lejos, en el secano palentino.
Un horizonte ilimitado de monotonías curvilíneas.
Un clima áspero y seco en conformidad con el espíritu.
Una casa en un paraje de misticismos y semiruinas.

Una casona vetusta, de alcoba de lecho alto y baldaquino. 
Un gabinete donde escribir con pluma digna de anticuario.
En la cocina dieta sola de sopas de ajo en loza blanca.
Un zaguán, un perro ciego y un inquilino estrafalario.


Ese inquilino 
estrafalario, 
es claro, sería yo.

Que soy quien sueño 
con esa casa 
desde hace años... 
y no la tengo.

CAMBIOS A MANSALVA Y DECADENCIA

Cambios a mansalva y decadencia
como único horizonte en la retina.
Si mis ojos no me engañan sólo veo
cambio y decadencia en torno a mí.

Cambios como aves de mal fario
que anuncian un presente sin pasado.
Un presente insobornable cuya amnesia
causa el cataclismo tras de sí.

Y decadencia, como espada de Damocles
enfilada a la crisma de un futuro,
un futuro en los huesos cuyo rictus 
pocas trazas tiene de buen fin.

Sólo cambio y veleidades por un lado,
y roña y decadencia en su contrario.
Quisiera ver, y no lo veo, otro escenario,
otro argumento que el argumento por excelencia.

Mas sólo cambios a mansalva y decadencia.
Sólo cambio y decadencia
en torno a mí.

Así que cambios y mudanzas trepidantes,
y un desmán de polvo y sillas cojas.
En suma, un panorama donde nadie 
encuentra su lugar ni de perfil.

Así que cambios a mansalva y decadencia.
Y eso es todo, eso es todo en esencia:
Medio mundo se hunde y medio mundo boga.
Hacia dónde, no lo sé decir.

NIENTE MI PIACE

Porque el tiempo es de oro 
perderlo a placer
en un acto solemne 
que triunfe del tiempo:
Beber, por ejemplo.
Dormir, despertar... 
volver a dormir.
Leer una línea al azar del Apocalipsis.
Tratar de ser nadie en la cama que yazco.
Gozar de la manta sutil que me cubre.
Fuera de eso, niente mi piace,
todo me aburre.

Hacer, deshacer, 
en el fondo da igual
mover un peón 
o rendir la partida.
Total, qué es la vida
sino una liturgia 
que vuelve siempre al inicio.
Visto lo visto, qué hacer cuando ya es suficiente:
Fumar y observar cómo el humo se pierde.
Escuchar cómo el tiempo en el reloj transcurre.
Fuera de eso, niente mi piace,
todo me aburre.

Rendir culto al absurdo.
Sentir hondamente la nada.
Darse a la paradoja.
Mirar llover por la ventana.
Hervir un arroz,
fumar lo atroz,
Sentar un ritual de manías.
Hacer un té.
Pensar a la negligé
en locos planes de fuga.

Poner a girar la bola del mundo.
Gastar un humor tremebundo.
Bajar al bar, 
subir,
bostezar.
Anticipar con pereza otro octubre.

Doblar ropa de entretiempo.
Relamerse en la lentitud.
Ir mal de salud...
En fin: vivir; 
vivir, se me ocurre:

Fuera de eso
niente mi piace,

todo me aburre.

 

EL VIAJE DE 2014 DE NICK CAVE

EL VIAJE DE 2014 DE NICK CAVE

El viaje espiritual y sonoro por Estados Unidos

del poeta, narrador y cantante Nick Cave

 

El viaje espiritual y sonoro

del músico Nick Cave

 

Sexto Piso publica ‘La canción de la bolsa para el mareo’, la crónica en verso y prosa de una gira de 2014 por 22 ciudades

 

El músico australiano, nacido en 1957, Nick Cave es un creador aficionado a las máscaras, a las bromas, al cultivo de la ironía. Tiene un gran sentido del humor y no huye de la profundidad. Es compositor, cantante, se forjó en solitario y con un grupo como The Bad Sees, entre otros, y no escatima elogios a los demás: llámense Bob Dylan, Leonard Cohen, Brian Ferry o Johnny Cash.

Es, además, actor y un buen escritor. Lo ha demostrado en algunas novelas, en español se tradujo ‘Y el asno vio al ángel’ (Pre-textos, 1989), y lo demuestra con este libro, ‘La canción de la bolsa para el mareo’ (Sexto Piso. Traducción del poeta Mariano Peyrou), que es un libro de ruta, un viaje espiritual y sonoro, una indagación en el origen de las canciones y también una crónica, personal y sorprendente, de lo que puede suceder en una gira musical. En la furgoneta, en los conciertos propiamente o en los aviones. ¿Qué se piensa, qué se lee, de qué se habla? ¿Qué fantasmas azotan a los músicos, cómo llegan a las canciones esos fogonazos de surrealismo, que subyugan y desconciertan?

‘La canción de la bolsa de mareo’ se centra en una gira del contante con el grupo The Bad Seeds por Estados Unidos en 2014. Cada capítulo se titula como las 22 ciudades que visitan; Nick Cave escribe en el papel de la bolsa de mareo y lo hace con absoluta conciencia: escribe y corrige, anota frases y las acompaña de otras, a modo de apostillas o de intuiciones, de diversos colores, que subraya, etc. Utiliza el  verso narrativo y la prosa poética, reconoce ecos del vate John Berryman o de ‘La Biblia’, y casi nunca elude la confidencia o el autorretrato.

Por ejemplo, en Kansas City, Missouri, dice: “Soy un sistema nervioso que se alimenta de rimas y fantasmas. / Los fantasmas aúllan a través de las palabras haciéndolas armonizar”. Es consciente del carácter onírico de su texto y de su viaje. Anota: “Mis nueves musas duermen tranquilas, sobre mi pecho, pues han concluido su trabajo de hoy (...) En mi sueño, me transportan a través de un paisaje onírico norteamericano, delicado y violeta, una panorámica de solución y resolución, donde lo mejor que podemos hacer se revela sin ningún esfuerzo”.

Nick Cave arranca el volumen con la metáfora de un niño de catorce años que quizá soñase la vida que él ha llevado hasta ahora mismo, hasta estos días amargos en los que acaba de perder a un hijo. Cave apura la lectura de ‘Tejiendo sueños’ de Patti Smith, evoca a la poeta Sharon Olds, dialoga con el espectro de Elvis y compone canciones o las repasa, como ‘La mujer del colmenero’ o ‘El oficial de reclutamiento’. En Minneapolis analiza la relación con el público. Y casi todas las noches, por teléfono o en su atribulada cabeza, habla con su mujer (“coge el teléfono”, le suplica a veces), quizá porque “el corazón siempre está en otra parte”. Otra noche, en medio de la alucinación, ella le dice: “Me están comiendo desde dentro”. Tiene sentido: al fin y al cabo, Nick Cave sospecha que habita una pesadilla y que está a punto de vomitar.

 

 

LA ANÉCDOTA

Cuando lleva a Toronto, Ontario, Nick Cave decide hacer inventario de cuánto ha viajado, de lo que ha visto, de los conciertos, etc. Escribe de su peculiar odisea y explica la imagen inicial: “El hombre que sale al escenario en el Sony Centre de Toronto no se da cuenta de que no es un hombre en absoluto. Es el sueño de un niño que está de pie, con lágrimas en los ojos, paralizado en una trepidante vía de tren. El hombre y el niño se sueñan el uno al otro”.

 

*De la serie 'Lecturas de Verano' de Heraldo.

 

PASOLINI, PASIÓN POR EL DEPORTE

PASOLINI, PASIÓN POR EL DEPORTE

Pier Paolo Pasolini: la pasión radical por el fútbol,

el boxeo y el ciclismo de un maestro del cine

 

La editorial Contra publica ‘Sobre el deporte’ del autor italiano, que fue cronista de las Olimpiadas de 1960

 

Antón CASTRO

Pier Paolo Pasolini (1922-1975) es uno de los grandes creadores del siglo XX. Escribió poesía, narrativa, ensayo, fue actor, un polemista y un magnífico director de cine. Y a la vez un gran deportista amateur. Una vez le preguntaron qué habría querido ser y contestó: futbolista. Jugó al balompié desde los catorce años, de extremo izquierdo, y se declaraba seguidor, ‘tifo’ o ‘tifoso’, del Bolonia. Uno de sus actores fetiche, Ninetto Davoli, dijo: “Lo llamábamos ‘Stukas’ por su típica manera de lanzarse por el lateral y su ardiente carrera. En los partidos que jugábamos, era siempre él quien estaba en mejor forma. Tenía un físico perfecto, vigoroso, nunca con un kilo de más. Cuando jugaba la pelota, era como un niño, como uno de nosotros”. La editorial Contra publica el libro ‘Sobre el deporte’ de Pier Paolo Pasolini, con traducción, prólogo y postfacio de Javier Basas.

Pasolini dice que “todas las tarde que pasé jugando al balón en los prados de Caprara (...) fueron indudablemente las tardes más bellas de mi vida”. Solía practicar entre seis y siete horas diarias. Dado al análisis y a discutir los tópicos, dice que unas declaraciones del entrenador Helenio Herrera (“el fútbol sirve para distare a los jóvenes de actitudes contestatarias”, dijo) desenmascaran “el fútbol y el deporte en general: su función reaccionaria, su sometimiento al poder”. Se mantendrá siempre en esos trece y disfrutaba del juego, de los cuerpos; se sabía los nombres de todos los jugadores. Afirmó: “El verdadero lenguaje del deporte es el lenguaje atlético, físico, muscular, técnico, estilístico de los mismos jugadores”. Aún va más allá: “El fútbol es la última representación sagrada de nuestra época. En el fondo es un rito, aunque también es evasión”.

Tres días después de su asesinato, el 2 de noviembre de 1975 (hace 40 años), se publicó otra entrevista, donde afirmaba: “El secreto del juego moderno, en el plano individual, es la precisión máxima a la máxima velocidad: correr como un loco y ser, al mismo tiempo, estiloso”. Eso sí, se equivocó en algunas profecías: “Que las mujeres jueguen al fútbol es un desagradable mimetismo un tanto simiesco”.

A Pasolini le apasionaba el boxeo: fue cronista de las Olimpiadas de Roma-1960 y elogió a dos grandes púgiles como Musso y “el desbordante Cassius Clay”; aborrecía al campeón italiano Nino Benvenutti y dijo que deseaba su derrota ante Emile Griffith. Le caía antipático y no sabía por qué hasta que supo de su vinculación con grupos neofascistas. Recibió varias respuestas: una de una joven que le explicaba cuánto significa el boxeador para Italia y para los jóvenes y otra del escritor Giovanni Arpino. A éste le replicó: “Arpino me dice que el deporte es espejo de una sociedad: como tal, refleja una sociedad que se acepta (...) No acepto una realidad como esa, y tanto menos dentro del espejo”.

Confiesa su afición al ciclismo y su admiración por Eddy Merckx. Escribió: “El cuerpo de Merck es más fuerte que el consumo que se hace de él. Las victorias de Merckx son escándalos”.

 

LA ANÉCDOTA

Pier Paolo Pasolini, al que Martín López-Vega le traduce su poesía en el volumen ‘La religión de mi tiempo’ (Nórdica), no tenía pereza para vestirse de corto y jugar con la camiseta del Bolonia o del Génova En ‘Sobre el deporte’ se cuenta una historia maravillosa: un partido de fútbol, lleno de tensión, entre el equipo de rodaje de ‘Saló’ de Pasolini y ‘Novecento’ de Bertolucci. Ganaron los “hippies desmelenados” del segundo.

*Este texto apareció ayer en mi sección 'Lecturas de verano' en Heraldo de Aragón.

DOCUMENTAL DE BÉCQUER EN VERUELA

DOCUMENTAL DE BÉCQUER EN VERUELA

Un documental recupera el lado menos conocido

de Bécquer durante su estancia en Veruela


La directora y guionista aragonesa Elena Cid comienza el rodaje de ‘Bécquer y las Brujas’, que explora la obra del escritor sevillano ‘Cartas desde mi celda’


Las leyendas de Trasmoz son el hilo conductor de un proyecto que reflexiona sobre la figura de la bruja desde un prisma histórico y social y sobre el papel de Aragón en la Inquisición

 

El escritor sevillano Gustavo Adolfo Bécquer es uno de los autores más leídos en lengua española. La directora y guionista zaragozana Elena Cid se ha propuesto recuperar el lado menos conocido del poeta y su obra Cartas desde mi celda, escrita durante su estancia en el Monasterio de Veruela. Ese es el eje central de Bécquer y las Brujas, el documental que, con equipo aragonés, ha empezado a grabar la directora y en el que también hace una reflexión sobre la figura de la bruja y el papel de Aragón en la historia de la Inquisición.


Bécquer y las Brujas, que se ha ideado como un documental novelado (a caballo entre los documentales clásicos y una producción de ficción), narra la historia de una joven poeta que, tras encontrar las Cartas desde mi celda, decide seguir la ruta del escritor y descubrir las mágicas historias que siguen ocultas. La encargada de dar vida a esta poeta es la actriz Alba García, una de las jóvenes promesas del cine español. Alba García -que estuvo nominada a Mejor actriz revelación por su papel protagonista en la película Verbo, de Eduardo Chapero-Jackson- ha participado en las películas Faraday, de Norberto Ramos Val; Una breve historia de amor, de Alan Nadal Pantiani, o en la serie Isabel, de TVE.

 

Y es que, durante su estancia en Veruela en 1864, Bécquer se sumergió en el paisaje del mítico Moncayo, el monte más misterioso de la geografía española, descubriendo un mundo lleno de leyendas, muchas de las cuales convergían en el pequeño pueblo zaragozano de Trasmoz, el pueblo de las brujas.

 

El Monasterio de Veruela, Tarazona, Trasmoz o el Palacio de la Aljafería han sido los escenarios elegidos para la grabación de las entrevistas a diferentes expertos, que conforman la primera parte del rodaje. A modo de viaje de descubrimiento, los testimonios de estos especialistas en literatura, historia, tradiciones o cultura, entre otros ámbitos, van a permitir la recuperación de la figura Bécquer, al tiempo que sirve para profundizar en la figura de las brujas desde un prisma histórico y social, así como en el papel que jugó Aragón en la historia de la Inquisición.

 

El rodaje del documental se retomará en otoño y se trasladará a Sevilla y Madrid. Posteriormente, regresará a Zaragoza y a la comarca de Tarazona y el Moncayo, con el objetivo de captar y aprovechar las diferentes luces y tonalidades que ofrece el mágico monte en las diferentes épocas del año.

 

La grabación del documental se está realizando con tecnología 4K (el doble de la resolución que se utiliza en cine de manera habitual). La calidad que aporta esta tecnología sirve, además, para favorecer la vocación internacional con la que nace el proyecto, ya que el objetivo es dar a conocer esta historia fuera de las fronteras españolas.  [Nota de la productora. Foto de Ana Bona.]