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Antón Castro

MIGUEL LABORDETA: SU OBRA POÉTICA, CARTAS CON CELAYA Y UN NUEVO AMOR

MIGUEL LABORDETA: SU OBRA POÉTICA, CARTAS CON CELAYA Y UN NUEVO AMOR

La poesía en libertad, las cartas con Celaya

y otro amor imposible de Miguel Labordeta

 

Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña descubren, además, otro amor del poeta: María Pilar Fillat

Jesús Rubio edita la correspondencia inédita, de 1948 a 1961, que revela complicidad y admiración

 

Antón CASTRO

Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña llevan más de veinte años estudiando la figura de Miguel Labordeta Subías (Zaragoza, 1921-1969), al que definen como «personaje enigmático, depresivo y divertido a un tiempo». Dicen que su obra literaria está escrita «con frecuencia desde la rebeldía, la renuncia y la contradicción permanente, a contracorriente muchas veces de los gustos y las obras imperantes en cada momento, una obra que incluso se adelanta a propuestas futuras, marca por un constante “desacato a los modelos establecidos”». Miguel Labordeta fue esencialmente «el poeta»  para su hermano José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935-2010) y vivió, como nadie, «el enfrentamiento entre el mundo y el yo». Pérez Lasheras y Saldaña ofrecen su ‘Obra publicada’ (PUZ: Colección Larumbe), un volumen de más de 500 páginas, precedida de un prólogo minucioso de 140 páginas. Y a la par, otro estudioso del autor de ‘Violento idílico’ y ‘Transeúnte central’ como Jesús Rubio Jiménez ofrece ‘Epistolarios inéditos’ de Miguel Labordeta y Gabriel Celaya (PUZ: Colección Larumbe).

Los profesores y antólogos de Miguel Labordeta, hace años ya publicaron ‘Donde perece un dios estremecido’ (Mira), se apoyan en los recuerdos y memorias de José Antonio Labordeta (redactados por él o en diálogo de Javier Delgado) y en la biografía de Antonio Ibáñez, aunque también ha investigado en otras fuentes. Una de las novedades del volumen es la presencia de una nueva mujer en la vida del poeta, María Pilar Fillat Salvador (Zaragoza, 1931), que se suma a su relación con Pilar Castillón, a la que él bautizó como Berlingtonia y con la que se relacionó entre 1948 y 1958. María Pilar también fue alumna del colegio familiar de los Labordeta y Miguel se enamoró de ella en el curso 1948-1949. María Pilar cuenta que la invitaba al teatro, que a veces le dejaba la entrada y él aparecía poco después y que, cuando se trasladó a Madrid para estudiar, el poeta –ya había publicado su primer y escandaloso poemario, ‘Sumido 25’- visitó a sus tías, en cuyo domicilio se hospedaba, y les dijo que un día se casaría con ella. María Pilar Fillat ha contado a los autores y posteriormente a HERALDO: «A mí jamás me dijo nada. Nunca. Sé que yo le gustaba, que hacía lo imposible por verme, me llamaba, pero tampoco se decidía. Era tímido e inseguro. Un día me dio un poema manuscrito que era un autorretrato satírico: se sentía feo, gordo, calvo. Un adefesio. Se veía fatal; si no fuera porque yo sabía que era verdad, me habría reído porque era muy chistoso. Logré un trabajo de profesora y una de las compañeras supo que Miguel me había escrito ese texto. Me lo pidió y se lo di. Me dijo: “Qué interesante me parece ese hombre. Me gusta mucho”».

María Pilar Fillat ha revelado otro detalle: acudió al estreno de su pieza teatral ‘Oficina de horizonte’ en noviembre de 1955. Se vieron algunos días después y ella le dijo que no le había gustado. «Bueno, en realidad, le dije que no me había gustado nada el actor Pío Fernández Cueto, al que habíamos visto alguna vez en el colegio. Me resultaba como antiguo. Su presencia no beneficiaba la obra...»

Curiosamente, su otro amor imposible, la joven estudiante Pilar Castillón, ‘Berlingtonia’, también estuvo en ese estreno y su veredicto no fue mejor; Jesús Rubio lo recoge en el prólogo a ‘Epistolarios inéditos’: «Como tragicomedia, estupenda. Como realidad, una pena. Pilarín», le escribió. María Pilar Fillat insiste en que sabe que le gustaba, «él a mí no, aunque me daba algo de lástima, era un caballero, pero tampoco dio ningún paso. Luego ya apareció mi marido y me olvidé de él». Hace algún tiempo le confesó a Santiago Gómez, de la Tertulia Cultural Miguel Labordeta y dueño del restaurante Carpanta, este secreto.

Pérez Lasheras y Saldaña repasan los hitos más importantes de Miguel Labordeta: su infancia en el palacio de los Gabarda, su afición a «levantarles las sotanas a los curas» y a darles patadas en la espinilla, su gusto por bajar a los sótanos del caserón y por descender hasta una de las salidas del Ebro con algunos de sus amigos, donde se hacía «una masturbación colectiva». Recuerdan sus excursiones a Canfranc, Echo y otros lugares, sus estudios de Bachillerato, el influjo de Francisco Ynduráin, sus tres años de carrera de Filosofía y Letras, el complejo servicio militar o, más tarde, su deseo de hacer carrera universitaria en Madrid, adonde se trasladó para realizar su tesis. Estuvo un año y frecuentó a numerosos poetas y, sobre todo, el café Gijón. Regresó a Zaragoza y se incorporó al colegio; en 1953 reemplazó en la dirección a su padre, que falleció ese año.  Se integró en la tertulias del café Niké, acumuló algunos anhelos amorosos y se volvió solitario, un tanto vencido por el desamor y la ecos tenebrosos de la posguerra.

‘Obra publicada’ recoge sus libros individuales y antologías publicadas que, según los editores, constituyen «un admirable ejercicio de libertad». Con Gabriel Celaya se carteó entre 1948 y 1961: se cruzaron cartas sobre la obra propia y la lírica en España, pero también hay textos confidenciales. En uno de ellos, le dice Labordeta a Celaya: «¡Ay, amigo mío! También yo tengo (como no) mi Lázaro, mi demonio interrogatorio, mi acusación a Dios, mi fastidio y mi amor por las mujeres...»

 

FICHAS TÉCNICAS

Epistolarios inéditos. Miguel Labordeta y Gabriel Celaya. Edición de Jesús Rubio. PUZ: Col. Larumbe. Zaragoza, 2015. 146 + LXXXIII

Obra publicada. Miguel Labordeta. Edición de Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña. PUZ: Col. Larumbe. Zaragoza, 2015. 526 +CXL [El libro incluye los siguientes poemarios: ‘Sumido 25’, ‘Violento idílico’, ‘Transeúnte central’, ‘Epílírica’, ‘Los soliloquios’, ‘Otros poemas’ y ‘Oficina de horizonte’. En los apéndices va la obra publicada con carácter póstumo, entre ellos el diario ‘Abisal cáncer’, donde glosa su historia de amor soñado y doloroso con Pilar Castillón, ‘Berlingtonia’, así como ‘Exactamente perdido’ y ‘Autopía’.

 

UN FRAGMENTO

Jesús Rubio analiza y documenta la rica relación entre Miguel Labordeta y Gabriel Celaya, que le publicaría en Norte ‘Transeúnte central’ en 1950. Le dice en 1950: «Hemos de unirnos “los malditos”, quiero decir los no subvencionados por el guisopo. Quiero aquí fundar la Oficina Poética Internacional. Lanzar un manifiesto Opico al País en primavera y todos sus alrededores. Y cuento contigo. Poesía mágica, lírica y objetiva también. Poesía opica del mundo».

 

UN AFORISMO DE JULES RENARD

UN AFORISMO DE JULES RENARD

JULES RENAU: MAESTRO DE AFORISMOS
Nuestro amor hacia ciertas mujeres es parecido a la amistad que sentimos hacia ciertos hombres. Sólo hay un encanto y un riesgo de más. Si pudiésemos, sin hacer el ridículo, besar la mano, acariciar la mejilla de un hombre al que queremos, oler su perfume, mirarle con ternura, la amistad de un hombre sería más valiosa para nosotros que el amor de una mujer. (Jules Renard)

 

*En la foto Fiona Campbell por Henry Clarke en 1951.

PERIODISMO CULTURAL EN SANTANDER

 

La innovación tecnológica, la intensidad de las redes sociales, el paisaje de la  creatividad global, los nuevos formatos… inevitablemente han alterado las prioridades del periodismo cultural. Los profesionales deben atender y seguir las creaciones de una comunidad fértil y activa sin perder ni su curiosidad ni su espíritu crítico. El Seminario de Periodismo Cultural ofrece en esta nueva edición una reflexión sobre la innovadora corriente profesional cuya misión es seguir contando todo lo que se crea en el amplio campo de la cultura.

 

 


Periodismo cultural: la gran renovación
Santander, miércoles 17 y jueves 18 de junio de 2015

Programa

 

 

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Fundación Santillana, con la colaboración del TEC de Monterrey, organizan el VI Seminario de Periodismo Cultural. Dos jornadas que tendrán lugar en el Palacio de la Magdalena, Santander.

Martes 16 de junio


19:00 h.
Martes Literario: conversación con los participantes del seminario en el paraninfo de la Magdalena.

Miércoles, 17 de junio

 


10:00 h. Inauguración

11:40 h. Pausa

12:10 h. El regreso del periodismo cultural

Sergi Doria, periodista y crítico literario de ABC

13:20 h. Los retos del Times Literary Supplement

 

 

 

14:30 h. Almuerzo

 

Marta Peirano, directora de Cultura de ElDiario.es

 

 

 

 

16:30 h. Bailando sobre arquitectura: retos y oportunidades del periodismo cultural online

 

Jueves, 18 de junio

 


11:00 h. Periodismo cultural: sacerdocio, formación y autoempleo

Manuel Pedraz, director de Historias de Papel de RNE

12:10 h. Pausa

12:40 h. Pequeño diccionario de proyectos innovadores

Antón Castro, director del suplemento Artes y Letras del Heraldo de Aragón

13:50 h. Clausura

Ana Cecilia Torres, directora del departamento de Comunicación y Periodismo del TEC de Monterrey

Claudia Alicia Lerma Noriega, profesora e investigadora del departamento de Comunicación y Periodismo del TEC de Monterrey

 

 

 

Rupert Shortt, responsable de las secciones de Religión y Literatura Hispánica del

 

Times Literary Supplement.

Emiliano Martínez, vicepresidente de la Fundación Santillana
César Nombela, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo
Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana y director del seminario

 

10:30 h. Una sección diferente: cultura en los periódicos

Soledad Gallego-Díaz, periodista de

El País


Periodismo cultural: la gran renovación

Santander, miércoles 17 y jueves 18 de junio de 2015

'PALABRA DE ARTE': HOMENAJE A ÁNGEL CRESPO EN CALACEITE

 

PALABRA DE ARTE

 

Homenaje al poeta Ángel Crespo

 

Calaceite 13-14 de junio de 2015

 

 

Poetas y Artistas Plásticos rinden homenaje a Ángel Crespo en el 20 aniversario de su muerte.

 

PROGRAMA

 

Sábado día 13

 

19h. Salón de Plenos del Ayuntamiento:

 

Inauguración de las Jornadas a cargo del Alcalde de Calaceite, y los poetas José Corredor-Matheos y César Antonio Molina.

A continuación, cada uno de los invitados leerán un poema de Ángel Crespo por el que sienta especial predilección.

 

Poetas participantes: Neus Aguado, Carmen Borja, Antón Castro, José Corredor-Matheos, José Cereijo, Jordi Doce, Jesús Fernández-Palacios, Ángel Guinda, Javier Lostalé, Rosa Lentini, Miguel Losada, Juan Antonio Masoliver, César Antonio Molina, Jaume Pont, Esther Ramón, Trinidad Ruiz Marcellán, Juan Soros y Alex Susana.

 

Finalizada esta primera sesión, la Asociación de Amas de Casa de Calaceite y el Café-Librería Arts&Mes” ofrecerán un refrigerio servido en los locales de la antigua Fundación Noesis.  

 

23h. Sala de Actos de la antigua Fundación Noesis:

 

Lectura de poemas de Ángel Crespo por los poetas asistentes a las Jornadas.

Participantes: David Castillo, Francisco Caro, Juan Carlos Elijas, María Jesús Fuentes, José Ángel García, Sandy García, Beatriz Hernánz, María de Luis, María Teresa Martín, Taffarel, Pepa Nieto, Agustín Porras, Maxy Rey, Beatriz Russo, Jesús del Real, Rafael Soler y Juana Vázquez.

 

A continuación y como culminación de esta jornada todos los poetas participantes están invitados a contribuir al encuentro con la lectura de un poema de su propia obra.

 

 

 

 

Domingo día 14

 

12h. Cementerio de Calaceite

 

Ofrenda floral en la tumba de Ángel Crespo.

 

13h. Museo Juan Cabré

 

Inauguración de la Exposición “PALABRA DE ARTE”, coordinada por Ángel Guinda, para la cual artistas contemporáneos que han sido amigos de Ángel Crespo (o en su falta, sus herederos) han prestado obra con la que desean contribuir a su recuerdo y homenaje.

 

La exposición podrá visitarse hasta el 18 de octubre de 2015.

 

Artistas participantes: Virgilio Albiac, Fernando Blanco, Alfons Borrell, Josep Guinovart, Perejaume, Santiago Lagunas, Toni Llena, Kan Masuda, Víctor Mira, Fernando Navarro, Pepa Nieto, José Orús, Angel Pascual Rodrigo, Vicente Pascual Rodrigo, Christian Sorg, Pablo Serrano, Francesc Todó, Romà Vallès, Salvador Victoria, Columna Villarroya.

 

Se concluirán los actos con una comida colectiva en la Fonda Alcalá por cortesía del Ayuntamiento de Calaceite.

 

Organizan:

Ayuntamiento de Calaceite y Museo Juan Cabré (Dpto. de Educación, Universidad, Cultura y Deporte)

Agradecimientos:

Asociación de Mujeres y Consumidores Kalat-Zeyd, Café-Librería Arts & Mes y a todas las personas que han colaborado en la realización del homenaje.

JULIA MONTEJO, HOY, EN CASA DEL LIBRO

JULIA MONTEJO, HOY, EN CASA DEL LIBRO

JULIA MONTEJO PRESENTA SU NUEVA NOVELA EN LA CASA DEL LIBRO  

-Quedemos mañana para ver el enfoque, y además, ¿cuál es el tema? –preguntó apresuradamente Asier, intentando retenerla-. ¿Es una historia de amor, de ballenas, de qué? No sé adónde voy.

        -El escritor eres tú –declaró ella con una sonrisa, y cerró la puerta.

        Asier no había sentido tanto deseo por una mujer en su vida. Salió del coche tras ella.

        -Espera, no te puedes ir así.

        -Claro que puedo. Tú tienes mucho que hacer.

        -Por favor, cena conmigo. –Esta vez Asier pudo oír el tono suplicante su voz. Pero no le importó. Cualquier cosa con tal de retenerla-

        -Vete a casa, Asier. ¡Y escribe!

        Escribe mi historia y veremos si él me encuentra porque tú eres mi último cartucho, pensó Amaia para sí. Pero no abrió la boca. No quería asustarlo. Se dio media vuelta y se alejó a paso presto hacia el Peine del Viento.

        Asier la observó alejarse, sin comprender.

[Fragmento de la página 107 y 108 de la novela ‘Lo que tengo que contarte’ de la narradora y guionista y directora de cine Julia Montejo, que publica Lumen. El libro se presenta esta tarde, a las 19.00, en la Casa del Libro. La escritora dialogará con Antón Castro. El libro se centra en la muerte de 32 balleneros vascos en Islandia en 1615 y en el hecho de escribir, 400 años después, esa historia. Es el cometido de Asier, incitado por Amaia Mendaro. Y a la vez hay otra pareja muy curiosa y capital: Amalur e Íñigo, ellos son, en realidad, los auténticos protagonistas.]

 

 
*'Lo que tengo que contarte'. Julia Montejo. Lumen. Barcelona, 2015. 396 páginas. Presentación esta tarde, jueves, en diálogo con Antón Castro. Casa del Libro, calle San Miguel, a las 19 horas.
***La foto es de Mercedes Segovia y la tomo de aquí.http://ethic.es/wp-content/uploads/2011/11/JuliaMontejo-1024x685.jpg

DIÁLOGOS: EL NOVELISTA JAVIER PLAZA

[Javier Plaza acaba de publicar ‘La urraca en la nieve’, una novela que transcurre en París en los tiempos del impresionismo, con un personaje capital, a veces observador, a veces artista fracasado: Camille. Javier ha llegado a la tercera edición, con el sello Hades. Aquí responde a algunas preguntas sobre el libro. Un amplio fragmento de la entrevista la publiqué en ’Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón.]

"LA NOVELA NACE DE MI PASIÓN POR EL IMPRESIONISMO"


¿De dónde viene Javier Plaza, cuáles son tus inicios como escritor? 

 Mis inicios como escritor surgen de la lectura, de leer mucho desde niño. A base de leer y leer un día piensas que te gustaría que una novela terminara de forma diferente, o se te ocurre una anécdota que da para un relato breve, y poco a poco te va enganchando la escritura. Cuando ya tenía escritos varios relatos breves me decidí a escribir esta novela y así además, al documentarme, aprendía mucho más sobre París y el impresionismo.

¿Cómo nació ’La urraca en la nieve’?

 La novela nace de una pasión. De mi pasión por esa época tan fascinante de finales del siglo XIX. Leyendo textos sobre aquellos años y disfrutando con las obras de los pintores impresionistas me fue surgiendo la idea de escribir una novela sobre aquel París. Y así, poco a poco, fui dando vida a Camille para que se paseara por sus calles.

¿Qué te atraen de París y del impresionismo?

Lo que me atrajo de cara a la novela fue la suma de varios factores: la belleza del impresionismo, la de la propia ciudad y, sobre todo, el hecho de que convivieran en las calles de Montmartre algunos pintores que ahora se valoran entre los más grandes de todos los tiempos, como Monet, Gauguin, Renoir, Van Gogh, Degás, Toulouse-Lautrec,… Creo que esta época es el único momento de la historia en que tantos genios convivieron, en mayor o menor medida, y trabajaron juntos, colaboraron en exposiciones, discutieron, se quisieron, y se odiaron. De todo hubo.

¿Cómo es Camille? A veces parece indiferente, casi un nihilista prematuro y a la vez un observador...

Camille tiene una personalidad débil. Ha llegado a París desde el sur y se siente deslumbrado por la ciudad y por sus habitantes. Olvida los encargos familiares que le llevaron hasta allí y se dedica a vivir el día y la noche parisinos.

 Ha viajado hasta la ciudad creyéndose un nuevo Rembrandt pero tan pronto como ingresa en la academia de Cormón toma conciencia de su escaso talento como pintor y se siente algo desengañado por la vida. Por otro lado sabe que es afortunado porque aquellos grandes artistas le permiten acompañarles y trabajar junto a ellos aunque lo hagan más por amistad que por la calidad de su pintura.

Camille es, como bien dices, un observador de la época que va rumiando sus pequeñas inquietudes al tiempo que vive el París más fascinante. Es un observador melancólico, desencantado, sabe que su pequeña estancia en el paraíso termina, ya que la novela narra su última semana en la ciudad, y añora Montmartre sin haberlo abandonado todavía.

¿Qué personajes le fascinan más?

 Los personajes de la novela que rodean a Camille están diseñados con la idea de mostrarnos diferentes ambientes de la ciudad. Su principal acompañante Yves es el artista bohemio, tiene rasgos de Toulouse-Lautrec. Vive por y para el arte, al margen del arte tan solo le interesan los cabarets. Conoce a todos los artistas y todos los locales nocturnos de París y guía a Camille por galerías, estudios, cafés nocturnos y prostíbulos. También está Víctor, un artista más sesudo y familiar que ha participado en revueltas sociales y estuvo implicado en la Comuna de Paris teniendo que exiliarse. Es el contrapunto ideológico del protagonista y su familia, lo que le lleva en ocasiones a chocar con Camille. Tiene rasgos de Pisarro y Coubert. Por otro lado está el tío Henry, senador, que nos muestra el París elitista, los altos círculos financieros y políticos así como la ópera y también las tradiciones y la historia de la alta burguesía y la nobleza. Es quien tira de Camille para reconducirlo al buen camino.

Por lo que respecta a las protagonistas femeninas hay que decir que las relaciones de Camille con ellas son algo lamentables como corresponde a su personalidad débil. En el sur le aguarda Therese, su prometida idealizada, de la que en ocasiones se olvida. En París convive un tiempo con Eloise, una bailarina de carácter independiente y poco dispuesta a enamorarse. También aparece bastante en la novela, Eleonore, la pareja de Yves, que trata de aportar algo de cordura a Yves y a Camille.

Se adivinan muchos amores, historias corales, pero parece que ninguna cristaliza del todo. ¿Por qué?

Lo hice así porque mi intención al escribir la novela era pasear por las calles del París de la época, vivir lo que allí se vivía, tan solo eso. También por ello “la urraca” transcurre casi en tiempo real, se relata prácticamente todo lo que ocurre en una semana. Creo que introducir un argumento sólido o historias concretas y estructuradas en la novela distraían la atención y por eso no lo hice. Trataba de describir una imagen, un cuadro de costumbres del París de la época salpicado con las pequeñas anécdotas de Camille. Por eso en la novela apenas ocurre nada.

¿Quiénes son tus personajes favoritos del impresionismo y por qué?

Me encanta Monet, tanto por la calidad de sus obras como por su constancia en el estudio de la pintura y de los efectos de la luz. Además fue él quien, sin proponérselo, dio nombre al movimiento con su lienzo “Impression soleil levant”. También Pisarro especialmente su serie de Boulevares de Montmartre. A Pisarro se le considera, junto con Manet, un poco los padres del movimiento, ya que pusieron en contacto entre sí a muchos de los pintores considerados impresionistas. El protagonista de “La urraca en la nieve” se llama Camille por él. Después de ellos, Degás, Renoir y Manet.

La novela es psicológica, de atmósferas. ¿Te interesaba más eso que la acción, por ejemplo?

En este caso sí, y en general es algo que me atrae mucho de las novelas. En “La urraca en la nieve” mi interés era recrear esa atmosfera, tanto en el plano artístico como social. Quería incluir las tensiones sociales, con las bombas en la cámara de diputados o las guerras coloniales. También los cambios en la ciudad, tanto los que había llevado a cabo el barón Haussmann como los posteriores: el alumbrado eléctrico, la demolición de la plaza de toros, la eterna promesa de desmontar la torre Eiffel, la ópera, el ferrocarril, los escritores que vivían en la ciudad,…..fue una época apasionante. Creo que más acción no hubiera aportado mucho a esa atmósfera, hubiera sido otra novela.

¿Cómo entiendes la novela, en general, qué tipo de libros te gustan?

Me gusta la novela bien escrita, la prosa trabajada, la descripción precisa que te hace visualizar los lugares y las personas, que te hace sentir el frío, la angustia o la alegría de sus personajes. Leo casi todo lo que cae en mis manos pero mis preferencias se inclinan por autores que escriben mimando las palabras y también por la novela histórica de la que siempre se aprende.

¿Quiénes son tus autores favoritos, por decirlo así?

Si tengo que enumerar algunos elegiría a Juan Marsé, con sus novelas de la Barcelona de postguerra, a Umbral con sus obras intimistas, Sanchez Ferlosio y su ambiente irrepetible de “El Jarama”, o su poesía de Alfanhuí, también Sholojov, Bolaño, García Márquez, las novelas de Tolstoi, especialmente “Resurrección”,… seguro que me dejo muchos, pero desde luego los que te he citado me parecen genios.

 

UN FRAGMENTO DEL LIBRO

Por Javier PLAZA. De ’La urraca en la nieve’.

Me centré ya en las paredes, en las tres paredes en las quese apiñaban los lienzos, casi peleando por el espacio con escasaelegancia. Uno de Cézanne sobre uno de Víctor, las bailarinas deToulouse-Lautrec borrachas como cubas junto a las de Degas,elegantes y sensuales, y que, seguramente, miraban a sus vecinascon gesto de desprecio. Había dos o tres lienzos del propio Yves,esquinas, retazos de paisaje de esos que a él le encantaban y queyo tardé tiempo en apreciar, aquel charco helado al amanecer, enVigneux, que mi pensamiento calificó de extraño en primavera yde irrepetible en otoño. También se escondía entre tanta calidaduna obra mía, entre unos remeros, estos de Caibellote, y un bosquetropical de Gauguin. Allí mi “Moulin de la Galette” defendíael puesto con cierto complejo de inferioridad entre aquellos colosos.El día en que Yves, para mi sorpresa, y después de agradecermeque intercambiara con él aquel lienzo, descolgó con indiferencia“El bebedor de ajenjo” de Manet para colocar mi obra ensu lugar sentí que estábamos cometiendo un sacrilegio que Ateneanos haría pagar fulminándonos al instante.—Pero, ¿qué haces? —fue lo único que acerté a decir.—Este lo tengo muy visto —me respondió mientras localizabala caja de madera en la que recluirlo—. Además el tuyo esmejor.Y mi lienzo quedó allí, a la vista, y el de Manet enclaustrado.Y no fue la causa de su reclusión otra que la de ser de idénticotamaño al mío, por lo que mi Moulin encajaba a la perfección ensu porción de pared. Si mi obra hubiese sido de mayor tamañoseguramente hubiera sido Toulouse-Lautrec el ofendido en su“Moulin de la Galette”, que yo no había copiado, ya que no conocíala obra cuando comencé a trabajar en la mía, y en poco separecían. Y si, como era mi intención primera, no hubiera dibujadolas sillas vacías de la parte derecha, el tamaño hubiera sidomenor y seguramente la exclusión habría recaído sobre el “Paisajecon pescador en La Ligne”, del aduanero, uno de mis favoritos.Aún me hubiera dolido más. Solamente aquellos lienzos colocadosen la porción de pared en la que el sol caía en la mañana resultabanintocables. Ellos lo sabían, se enorgullecían y lucían aúnmás. Eran pocos. Coubert, cómo no, y Víctor junto a él, cómo no.Del primero sus picapedreros, de nuestro amigo un trabajo titulado“Bodegón” en el que aparecía un huerto con decenas de brotesprimaverales surgiendo de entre la tierra oscura. Bajo estas dosobras y compartiendo con ellas tan privilegiado espacio el“Tiempo de primavera en Eragny”, de Pisarro, del que Yves mehabía dicho:—Este hombre es tonto perdido mira que cambiarme estajoya por una de mis basuras —en una especie de insulto-piropo, oalgo así, tan habitual en él.Quedé allí en pie observándolos. Aunque ya no caía el solsobre ellos la iluminación era suficiente, adecuada. Las pinceladasde Pisarro mezclaban los colores en mi cerebro. Era conscientede que debía separar mi mirada de los lienzos si deseaba aprovecharaunque fuera mínimamente la jornada para trabajar y enun impulso de cordura me forcé a abandonar el estudio a pesar derecordar de nuevo que no regresaría a aquella sala durante meses.Respiré hondo y caminé con paso firme, separándome de misamados. Logré con éxito franquear la puerta, no sin admirar antesde reojo la “Vista de Montmartre”, de Sisley, que custodiaba laentrada.En el estudio Yves no había notado su soledad como no notabaentonces mi compañía. Sabía que si no se le interrumpía abuen seguro no se despegaría del taburete hasta que el sol cayera.Entonces frotaría sus ojos cansados, colgaría la bata, cogeríaabrigo y gorra y me diría.—Vamos al Folies a comer algo.—Será a cenar.—Pues eso.

CRISTINA GRANDE: TRES COLUMNAS

CRISTINA GRANDE: TRES COLUMNAS

[Esta tarde, a las 20.00, en el café Rock&blues, calle Cuatro de agosto, se presenta el nuevo libro de Cristina Grande (Zaragoza, 1962): 'Flores de calabaza', que ha publicado el sello Anorak de Sergio Navarro. Cristina estará acompañada de Miguel Mena. Aquí, gracias a su gentileza, publico algunas columnas de las que publica todos los martes en 'Heraldo de Aragón'. El libro recoge columnas de 2010 a 2014.]
 
ESCRIBIR
Por Cristina GRANDE

No firmé ni un libro en la feria de Madrid. La mañana era soleada, magnífica. Habíamos paseado por el Retiro antes de acercarnos a las casetas. Los árboles lucían un verde esplendoroso, como si sus hojas estuviesen enceradas y recién sacadas de su embalaje. La noche anterior, en la presentación de mi libro, Carmen Valcárcel dijo que mis personajes no eran frágiles ni melancólicos, sino todo lo contrario, vitalistas y optimistas. En la caseta contigua a la de mi editor se iba formando una fila ante Mª Pau Domínguez, a quien no llegué a ver. En la de enfrente vislumbré las canas de Baltasar Garzón, que no paraba de firmar libros mientras Manuel Vicent se lo tomaba con más calma. Siempre he admirado las columnas y la prestancia de Manuel Vicent. De vez en cuando oía mi nombre por los altavoces y me parecía estar dentro de un sueño. Se oía el aria de la suite en Re de Bach cuando en la mano de un comprador vi “Una noche con Claire” de Gaito Gazdánov. En la contraportada de ese libro estaba la Mona Lisa y recordé una película de mi infancia, “La Gioconda está triste”, que era algo apocalíptica y con música de Bach. Cuando faltaba un cuarto de hora para cerrar, yo misma había inventado una sonrisa enigmática, por no decir bobalicona. Sentí un alivio increíble al ver despegar los carteles que anunciaban mi firma. Bajo las ramas de un hermoso avellano me quedé medio dormida escuchando los trinos de pájaros que no puede identificar. Era un domingo extraño y hermoso, y quería ponerme a escribir.

 

ACEITE


 

Fuimos a Lanaja a dos cosas: a ver a mis tíos y a buscar el aceite de nuestra tercera parte del olivar del saso. Mi madre iba en el asiento trasero un poco taciturna. No comentó, como de costumbre, lo manipulables que éramos en aquellos años en los que decían que el aceite de oliva era malo para la salud. Ella compraba en esa época aceite de girasol, dejando arrinconado el aceite de oliva, no sin dolor de corazón, para que tiempo después dijeran todo lo contrario y acabáramos desconfiando de los gobiernos. Iba mirando por la ventanilla, preocupada (supongo) por la salud su hermana. Sólo dijo “está bastante majo el sementero” y “Alcubierre city” cuando pasamos por delante de Casa Ruata. No dijo nada tampoco acerca del incendio vandálico de las trincheras en la ruta de Orwell. Mi tío Carmelo había abierto la puerta falsa de par en par y un gato negro muy fuino me recordó la ausencia de mi abuela. La casa estaba caliente y mi tía sonrió a su hermana. Por un momento se me cortó la respiración al ver por primera vez en mi vida que el reloj de la escalera estaba parado. Me pareció que el corazón de la casa había dejado de latir. Vaya imaginación la tuya, dijo una voz amada para sacarme de mi ensimismamiento. Mi primo Carlo dijo que el aceite de este año era muy bueno, “pura medicina” según él. Cargamos unas cuantas cajas en el maletero. ¿Os habéis creído que tengo un Pegaso?, habría dicho mi padre. Volvimos casi volando. En mi imaginación ese aceite medicinal representaba el amor fraterno, y me puse contenta cuando descargamos las garrafetas en la puerta de casa.

 

 

POLÍGONOS EN FLOR


 

Malvas de color malva, prímula veris, rabanizas blancas, diente de león, aliagas, retamas en flor. El viento ya no es frío. Tu novio te lleva de paseo en moto y vas nombrando para adentro las flores que ves a en los márgenes de la carretera, junto a naves industriales que van ganando en belleza con los años. Es lo que tienen los primeros días de la primavera -tu estación preferida-, que deseas “atrapar la belleza del mundo”, como dijo Adam Zagajewski. En una plaza con quiosco os sentáis entre sol y sombra, frente al Ayuntamiento de Casetas. Han plantado pensamientos (viola tricolor), la flor de los recuerdos, dicen, quién sabe por qué. También dicen que si se plantan en otoño, crecen más fuertes con la llegada del buen tiempo. Buen tiempo para el amor. Para nombrar las flores y los árboles. Buen tiempo para los pensamientos morados, para los pensamientos amarillos, para los pensamientos impuros. No tienes nostalgia de la infancia, no sabes por qué. Una abuela con vestido de flores os ofrece un sitio en la sombra. Os tomáis un botellín de Ámbar a la sombra del quiosco de la música. Te gusta ser forastera un rato, tan cerca de tu propia casa. No serías más feliz en el Caribe, te dices de la misma forma salmódica que usabas para decir los nombres de las flores, como el estribillo de una canción que no has escrito. En esa canción también saldrían nombres que vas leyendo al pasar raudos por los polígonos en flor: Sali, Lacasa, Alcampo, Pikolín... Tu canción se gesta en algún lugar entre tu cabeza y el casco de la moto, mientras el móvil suena y suena en un bolsillo interior.

 

*La foto es de Edward Steichen.

PIGLIA, PREMIO FORMENTOR 2015

El argentino Ricardo Piglia, galardonado

con el Premio Formentor de las Letras 2015

 

Mallorca, 8 de junio 2015.- Ricardo Piglia ha sido galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2015 en reconocimiento al conjunto de su obra. El galardón, dotado con 50.000€, se entregará el 25 de septiembre en Mallorca. El jurado de los Premios Formentor, presidido por Basilio Baltasar y formado por Dario Villanueva, director de la Real Academia Española y los escritores, Félix de Azúa, José Ángel Gonzalez y Marta Sanz, ha decidido reconocer por unanimidad los méritos de la obra del escritor argentino y concederle el premio, “como autor de una obra narrativa que se desenvuelve armónicamente entre la originalidad y la cultura popular, y la tradición más exigente. Situándose por encima del proceso de desliteraturización que padece la novelística actual, Piglia vuelca en el poso de un ferviente lector la mirada de un crítico literario perspicaz y el conocimiento de un teórico de la literatura”.

 

En opinión del jurado, “la obra de Ricardo Piglia orquesta como pocas un homenaje a la diversidad y traducibilidad de los relatos del mundo, y ha elevado a rango estético de primera magnitud el hablar de literatura y departir de escritores, reficcionalizando obras, autores, anécdotas o azares con rara maestría y refinado espíritu”.

 

El jurado ha querido destacar además  “el talento, el ingenio y la audacia con que ha sabido sostener ese universo paralelo de lo literario en el que por fortuna aún podemos vivir gracias a escritores como Ricardo Piglia”.

 

Un considerable número de obras han situado al premiado en un lugar muy alto en la literatura: Antología personal, narrativa (2014); La ciudad Ausente, (2013); El camino de Ida (2013); Blanco nocturno, (2010); Prisión Perpétua, (2007); El último lector, (2005); Formas breves(1999); Plata quemada, (1997); La ciudad ausente, (1992); Crítica y ficción, (1986); Respiración artificial, (1980 y 2001); Nombre falso, (1975); La invasión, (1967).

 

Nada más conocer la noticia Ricardo Piglia ha hechos sus primeras declaraciones desde Argentina “recibo con alegría el premio y agradezco al jurado la generosa distinción. La literatura persiste en nuestra época porque uno de sus horizontes es justamente contar cómo sobreviven los hombres en esta intemperie que no tiene fin. Malos tiempos para la lírica, dijo el poeta en un poema donde exaltaba el coraje y la ironía de los que perseveran sin transigir. El reconocimiento de los colegas es el mejor halago al que podemos aspirar. Muchas gracias”.

 

La entrega del premio será a finales de septiembre, fecha que coincidirá con la publicación de “la novela de su vida”, como le gusta llamar a Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, el primero de tres volúmenes basados en sus diarios, que ya ha terminado de escribir y revisar, aunque se publicarán al ritmo de uno cada año. Sobre ellos dice: “Para mi es una novela aunque el material sea verdadero y personal. Para mí la ficción se define en la enunciación. El que habla no existe aunque el contenido de lo que dice sea real”.

 

Sobre Ricardo Piglia

Ricardo Piglia nació en Adrogué, provincia de Buenos Aires, en 1941. En 1955 su familia se mudó a Mar del Plata. En 1967 apareció su primer libro de relatos, La invasión, premiado por Casa de las Américas. En 1980 apareció Respiración artificial, de gran repercusión en el ambiente literario y considerada como una de las novelas más representativas de la nueva literatura argentina. La ciudad ausente fue llevada a la ópera por el compositor Gerardo Gandini.

Junto a su obra de ficción, Piglia ha desarrollado una tarea de crítico y ensayista, publicando textos sobre Arlt, Borges, Macedonio Fernández, Manuel Puig, Sarmiento y otros escritores argentinos.

Ricardo Piglia es escritor, crítico literario, guionista. Dirigió la revista Literatura y Sociedad. Ha sido profesor de la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de California en Davis y de la Universidad de Princeton, EUA. Ha sido también guionista de las películas El astillero (1999) La sonámbula, recuerdos del futuro (1998) y Comodines (1997). Y co-guionista de la película Corazón Iluminado, de Héctor Babenco.

 

El Premio Formentor

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer el conjunto de la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la gran tradición literaria europea, siendo su principal objetivo contribuir a consolidar y reconocer la posición de los autores que han sabido mantener su esencia literaria.

 

En su primera etapa (1961/1967), el Premio Formentor fue impulsado por diferentes editores europeos (Carlos Barral, Antoine Gallimard, Einaudi…). Desde 2011, con motivo de su cincuenta aniversario, se vuelve a conceder este prestigioso premio que en las cuatro recientes ediciones ha recaído en Carlos Fuentes (2011), Juan Goytisolo (2012),  Javier Marías (2013) y  Enrique Vila-Matas (2014). El premio Formentor está dotado con cincuenta mil euros, y cuenta con el patrocinio de los propietarios del hotel, la familia Barceló, y la familia Buadas.

 

Durante los años 60, Formentor fue una referencia para la vanguardia de la edición europea y uno de los foros literarios más importantes y reconocidos. Durante varios años, se reunieron a los máximos exponentes de la literatura de la época en tertulias, encuentros y debates recreando una atmósfera singular que atrajo la mirada y la atención de algunos de los nombres propios sin los que hoy no se podría entender la historia de la cultura. Entre los anteriores galardonados se encuentran, entre otros, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Saul Bellow y Witold Gombrovicz.

 

*Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana, me envía esta nota de prensa con el galardón. La foto de Piglia la tomo de internet: es de una estupenda fotógrafa: Lisbeth Salas.