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Antón Castro

RECUERDO DE J. A. LABORDETA

RECUERDO DE J. A. LABORDETA

[El pasado martes, 10 de marzo, fue el cumpleaños de José Antonio Labordeta: habría cumplido 80 años. El jueves 19 se inaugura la Fundación José Antonio Labordeta, que preside su viuda Juana de Grandes. En este artículo se recordaba poeta, cantautor, profesor, político...]

 

Recuerdo de José Antonio Labordeta

 

El cantautor, político y profesor habría cumplido hoy 80 años. Pronto se abrirá su Fundación

 

Antón CASTRO

José Antonio Labordeta (1935-2010) habría cumplido hoy 80 años, la cifra que hizo hace unos días su amigo y casi hermano ‘el nubepensador’ Emilio Gastón. Labordeta ha sido tal vez el aragonés más popular y más querido del último medio siglo. Él se sentía un ciudadano del mundo y un aragonés de las tres provincias: de Zaragoza, donde nació y donde vivió, donde paseó con el fantasma de San Lamberto y donde compuso sus canciones, sus poemas, donde dio clases y donde conversó con sus amigos: mayores, de su edad y más jóvenes; Labordeta fue, como Eloy Fernández Clemente o Emilio Gastón, un hombre que tendió puentes a las diversas generacional, un compañero de viaje intergeneracional. Era un aragonés de Huesca: descansaba en Villanúa y en Canfranc (donde pasó parte de su infancia y adolescencia), lugares en los que buscaba la belleza deslumbrante del paisaje, la cercanía de los Pirineos y el solaz junto a su mujer Juana de Grandes y a sus hijas Ana, Ángela y Paula. Labordeta se sintió turolense: en la capital pasó años inolvidables. Los vivió en la capital mudéjar, pero también en sus incursiones por el Maestrazgo, en el Javalambre o en Albarracín. Como un andariego o un buhonero somarda recorrió todos los caminos con esa lentitud cachazuda que no era insolencia, sino amor a las pequeñas cosas, a la paciencia ajena, al deseo de oír a los otros. Esa era una de sus virtudes y un rasgo de su modestia: tenía una insólita capacidad de escuchar con bonhomía y sin paternalismo. Mirando hacia la serranía y la soledad de las masadas, los campos solitarios o los collados, dio con la vieja, con los leñeros, los emigrantes o los masoveros que le inspiraron.

Labordeta poseía el código secreto de la empatía y la comunicación. Era llano y rudo a la vez, humanísimo y tierno, visceral y levantisco. Solía decir que, en el fondo, más que escritor, periodista, cantante, historiador, político de izquierdas o compañero de viaje de aventuras culturales y cívicas, era un ser que dudaba. No presumía de casi nada y lo daba todo por una conversación, por las confidencias de café (El Niké, El Ángel Azul, El Babel, El Universal) o de restaurante (Casa Emilio), por las bromas, aunque siempre pareció el ciudadano más serio del mundo y, a veces, según él mismo dijo con humor, “también el más triste”. Aquel bigote trabajaba a favor de esa imagen equívoca.

Llegaba al corazón por su actitud y su rebeldía, por su nobleza y sus contradicciones, por su sencillez y por su constante batallar con la música, con la literatura o en el Congreso de los Diputados. Era fácil percibir: “Labordeta es como nosotros y uno de los nuestros”; la frase tenía algo de compendio del sentimiento más popular. El propio ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero le dijo que se le iba a echar en falta en el Parlamento. Su amigo Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) escribió de él: “Fue capaz de llevar la poesía al Congreso: rechazó la participación de España en la guerra de Irak leyendo un poema de su hermano Miguel, que es de los pocos poetas que ha publicado en el Boletín Oficial del Estado. Ese gesto, que tiene algo de surrealista, engarza con una tradición de humor zaragozano, bastante somarda, en la que le encantaba sentirse integrado, con el propio Miguel, Luis García Abrines y Julio Antonio Gómez, incansable bromista”.

 

Labordeta fue un creador de himnos, de canciones que muchos saben y tararean como ‘Somos’, ‘Aragón’, ‘Regresaré a la casa de mi padre’, ‘La albada’ o ‘Mar de amor’. Paco Aguarod, uno de sus cómplices de grabaciones, conciertos y bastantes arreglos, trabaja en la edición completa de todas sus canciones grabadas y rondan el centenar. Antonio Pérez Lasheras y Nacho Escuín y Javier Aguirre han analizado y editado su poesía, quizá su pasión más intensa. Labordeta, como músico e intérprete, logró casi lo imposible: crear un tema en el que muchos se reconocen. Un canto de identidad, de raíz, de fraternidad y de utopía como es el ‘Canto a la libertad’; a veces parece superado, pero en estos tiempos de corrupción y de continuos desengaños democráticos pronto nos damos cuenta de que seguimos en ese camino. El himno sentimental de su país de polvo, viento, niebla y sol (ese Aragón de la realidad y de la canción). Hay seres tocados por el cariño unánime: Labordeta fue uno de ellos. Dio y recibió afecto. No fue perfecto ni lo necesitó: incluso en sus contradicciones y en sus mudanzas políticas, siempre en la esfera de la izquierda, parecía ferozmente humano. De carne y hueso. De latido y memoria. Monegrino hasta la médula, pirenaico desde el corazón. Y zaragozano como el Ebro, al que cantó y al que contó en algunos de sus mejores cuentos.

 

*Labordeta por Pepe Cerdá...

MARISA LÓPEZ MOSQUERA CUENTA SU CITA CON JULIAN BARNES

MARISA LÓPEZ MOSQUERA CUENTA SU CITA CON JULIAN BARNES

[Mi amiga la escritora coruñesa Marisa López Mosquera cuenta así de bien su encuentro con Julian Barnes en Galicia, en Compostela, y ese instante de complicidad con la cocina por medio. Aunque la auténtica complicidad, en realidad, fue la literatura. Marisa no solo es una estupenda escritora, compleja, intensa, poética, sino una gran lectora. Y aquí, con sus suaves pinceladas, lo deja patente. Y además, más allá del barniz de la melancolía, siempre tiene un punto de humor y de atrevimiento.]

 

A TIRO DE PIEDRA

 

Por Marisa LÓPEZ MOSQUERA

Fue hace unos días, por sorpresa. Julian Barnes en Santiago, para recoger un premio, a tiro de piedra como quien dice, o al otro lado de una carrera vigorosa (la mía, para llegar a tiempo). Al margen del acto en sí, tedioso y aburrido, pude contemplarle algo más de dos horas y escuchar los escasos cuatro minutos que le concedieron para dirigirse a un público dividido entre escolares, autoridades de postín, padres orgullosos, curiosos y admiradores. Desde donde me encontraba, Julian Barnes se veía imponente. Alto, pausado, exquisito en sus movimientos, ocupó un asiento en primera fila antes de ser el centro del evento en el estrado. Comedido, estoico en el impertinente, largo e inútil bombardeo de flashes y clicks (apenas consta en internet que estuvo en mi tierra recibiendo un premio), seguí sus movimientos desde mi atalaya como quien descifra un mapa. Los cortos tragos de agua, la sonrisa fugaz, su sordera en el oído izquierdo le hacía girar la cabeza continuamente para escuchar con el otro (no pude evitar estremecerme viendo ese gesto y recordé su cuento "Vigilancia", en el que aunque ironiza, airado, con el "allegro" de toses y estornudos del público en un concierto de música clásica, se nota su amor por ésta a través de Shostakóvich, Mozart, Bach..). Los aplausos de sus manos grandes, las que ejecutan el dictado de su mente brillante.

Desde mi rincón seguro para mí era un alma amiga, cómo explicarle cuando al fin lo tuve delante, firmando mi ejemplar de "Niveles de vida", que él estuvo conmigo aquella noche funesta hace unos años, cuando me dormí llorando abrazada a "La mesa limón", tras un intento fallido de distraer mi mente exhausta y abatida por motivos completamente ajenos a él. Cómo decir en un suspiro, un segundo, mientras trazaba unas letras seguras con mi nombre y el suyo en la primera hoja del libro, que desde hace años, cada vez que alguien me daña en lo más vivo recuerdo su cuento "La historia de Mats Israelson". Aquella imagen tan gráfica de que el corazón se parte como la madera. Que en ésta, como en él, lo único que hay que buscar es la veta. Y con un giro implacable, un pequeño movimiento, la madera se parte de un extremo a otro, como nos parten el corazón con un gesto, una palabra, una duda cuando esperábamos una certeza. También movió la cabeza el señor Barnes cuando le dije mi nombre antes de la firma, hacia el oído derecho.

Y entonces nos ví en la cocina, él midiendo las endivias y exclamando enfadado que todas las recetas mienten, en "El perfeccionista en la cocina", yo sentada en una encimera, con un trapo en la mano y harina en la nariz. Le expresé en inglés mi admiración como lectora, le conté brevemente que he leído ocho de sus libros, que de este último destacaría la tercera parte, conmovedora. Y recordé el "Raynaud" que padece (como yo) una mujer en un cuento de "Pulso". La genialidad de "El loro de Flaubert". La interesante "Arthur & George". Miré con ternura su cabello mientras escribía, visualizando en sus libros la eterna dedicatoria "A Pat". Es un hombre mayor. Una mente sensible y brillante. Qué importa que el tiro de piedra fuese realmente media hora en tren, o que mis viajes por sus novelas solo existan en mi imaginación mientras leo. Lo cierto es que puedo vivirlas, respirar el aire de su interior mientras recorro sus cuentos, sentarme junto a uno de sus personajes y compartir un silencio difícil o escucharlo a él, en "Nada que temer" o "Niveles de vida", desgranando sus recuerdos, mientras nuestras piernas se balancean en el tejado de mi mente, cómodamente instalados, a nuestros pies el infinito.

Cuando me devolvió el libro le di las gracias. Nunca sabrá que no estaba agradeciendo la firma, sino que en su día eligiese esta profesión, escritor, para deleite de cuantos le consideramos un referente.

LOS 'HÍBRIDOS SONOROS' DE TEA FM

LOS 'HÍBRIDOS SONOROS' DE TEA FM

TEA FM ESTRENA EN SU WEB NUEVOS “HÍBRIDOS SONOROS”, RADIODOCUMENTALES DEL SIGLO XXI

Un novedoso formato estrenado a principios del pasado año 2014 que integra formas de consumo radiofónico y acceso a información complementaria basada en el mundo transmedia.

Desde el año 2014 la Escuela de Radio TEA FM, desde el Centro de Tecnologías Avanzadas del INAEM en Zaragoza, está trabajando en lo que han bautizado como “Híbridos Sonoros”, espacios que nacen radiofónicos por su naturaleza sonora, pero que al integrarse de forma inmediata en la web hacen que el propio desarrollo del trabajo de producción se inicie ya con filosofía transmedial. Es decir, sabiendo que parte del material de producción podrá alimentar un espacio en internet donde el oyente pueda crear su propio itinerario informativo, accediendo a hipertextos, videos incrustados, enlaces a temas relacionados e incluso colaborando con sus propios contenidos u opiniones sobre el programa radiofónico del que parte la historia.

 

Los alumnos y alumnas del Curso de Producción Radiofónica TCR 7.1 que se imparte durante estas semanas, están desarrollando cinco nuevos radiodocumentales que se unen a los ya realizados en anteriores acciones formativas.

Con una periodicidad quincenal se irán estrenando desde la web de TEA FM (www.teafm.net/hibridos_sonoros.html) estso radiodocumentales Transmedia que van desde el mundo de los vampiros y sus modas de ida y vuelta hasta un estudio histórico del antiguo ayuntamiento de Zaragoza y actual CSC Luis Buñuel.

 

El próximo viernes 13 de Marzo se lanzará a la web el radiodocumental “Des-infórmame” donde se trata de forma abierta y sin tapujos la problemática de la comunicación voluntariamente sesgada o manipulada.

 

El pasado año, dos radiodocumentales Transmedia en formato “Híbrido Sonoro” participaron en la 10ª Bienal Internacional de Radio en México, cosechando muy buenas críticas por parte de los profesionales de talla internacional que allí se dieron cita.

 

En un momento en el que la radio está falta de nuevas ideas y pierde oyentes jóvenes que migran hacia otras plataformas de consumo sonoro, TEA FM apuesta por la experimentación de nuevos formatos que impliquen de forma directa al oyente, haciéndole partícipe del contenido y creando su propia línea argumental.

Un formato “híbrido” que mira al futuro de la radio.

 

Adjuntamos links a diversos radiodocumentales para su información.

 

Los Híbridos Sonoros de TEA FM: http://www.teafm.net/hibridos_sonoros.html

Radiodocumental “Los tentáculos del Poder”: http://www.teafm.net/globalradio_proyectos.html

Felitalina. La píldora del amor eterno: http://www.teafm.net/globalradio_felitalina.html

 

 

*Foto de Chuse Fernández, un emprendedor entusiasta, tomada por Aragón Musical.

 

PACO URIZ, EN CÁLAMO Y EN 'TURIA'

PACO URIZ, EN CÁLAMO Y EN 'TURIA'

[Como habría dicho Juan García Hortelano, Francisco J. Uriz vive un gran momento: si hace poco la revista ’Crisis’ le rendía un homenaje a Suecia y a Artur Lundkvist, con varos entrevistas y textos de Paco Uriz, ahora es la revista ’Turia’ quien le homenajea a través de un extenso artículo de uno de sus grandes conocedores: Juan Marqués, que lo propone para Premio de las Letras Aragonesas. Y esta tarde, a las 20.00, en Cálamo, acompañado por Natalio Bayo, Raúl Herrero y Antón Castro, presentará una de sus últimas publicaciones: ’Hojas de una historia’, una antología de la poesía sueca que es, también, casi una autobiografía: aquí están los temas que le han interesado, los poetas, las experiencias corales, su relación con Palme, su amor a Neruda, etc. La nota es del editor de la revista ’Turia’, Raúl Carlos Maícas, y la foto de Esther Casas, y pertenece al archivo de Heraldo. Abajo del todo hay dos poemas traducidos por Uriz.]

 

’TURIA’ RINDE HOMENAJE AL TRADUCTOR ARAGONÉS FRANCISCO J. URIZ

 

-TODA UNA VIDA DE AMOR POR LAS LETRAS NÓRDICAS

 

El nuevo número de la revista cultural TURIA, que se distribuirá a partir del 24 de marzo,  brinda a los lectores que se interesan por los asuntos o protagonistas aragoneses un atractivo repertorio de temas. En primer lugar, TURIA se ocupa de rendir homenaje a uno de los grandes nombres propios de nuestra cultura, el traductor y poeta Francisco J. Uriz. A través de un excelente artículo de Juan Marqués, se analiza la extensa e intensa trayectoria intelectual de un zaragozano “tenaz, ilusionado y algo zumbón que tiene mucho de artesano pero también un poco de jornalero” de las letras. Sin duda, Uriz ha sido un incansable trabajador del idioma: bien traduciendo con maestría como certifica su Premio Nacional a la obra de un traductor, o bien como autor de una obra poética propia que merece ser muy tenida en cuenta.

En su artículo “Francisco J. Uriz: un explorador en la jungla de las palabras”, Juan Marqués califica de impagable aportación a la literatura la dilatada labor de Uriz (Zaragoza, 1932). Y es que, entre las numerosas ocupaciones de este acreditado traductor y poeta, han estado también las de profesor, intérprete oficial del célebre primer ministro sueco Olof Palme, informal consejero de la Academia sueca o promotor, fundador y director de la Casa del Traductor de Tarazona.

Con centenares de traducciones de sobrecogedora calidad a su cargo, Uriz ha ejercido una notable influencia en la poesía española de las últimas décadas. Como señala Juan Marqués: “no hace falta ser especialmente perspicaz para adivinar en muchos otros poetas jóvenes actitudes y melodías que eran desconocidas entre nosotros antes de la recepción en español de la obra de los suecos Harry Martinson, Gunnar Ekelöf o Tomas Tranströmer, del danés Henrik Nordbrandt o de los finlandeses Claes Andersson y Marta Tikkannen”.

 Además  de  su  faceta  como  traductor de referencia, Uriz cuenta con una obra poética, dramática, crítica y testimonial más que notable. Méritos todos ellos que le permiten reclamar, a Juan Marqués, la concesión para  del Premio de las Letras Aragonesas para este avezado explorador en la jungla de las palabras. Bien lo merecería quien se ha movido desde siempre bajo las directrices que proclamara un día su ilustre amigo sueco, Artur Lundkvist: “Hay que evitar el escepticismo paralizante y actuar como si se pudiese cambiar el mundo y mejorar la Humanidad”.

 

DOS POEMAS TRADUCIDOS POR PACO URIZ

 

HARRY MARTINSON
El mundo sentimental de la utilidad

Desterraron el antiguo sufrimiento, el antiguo dolor. 
Levantaron el yugo que agobiaba al buey de labranza.
Pero inmediatamente después se llevaron también al buey.

Es lo que ocurre cuando lo que libera la mano es la utilidad.
En las aldeas del país ya no queda yugo alguno,
pero tampoco bueyes.

WERNER ASPENSTRÖM

Ella se preguntaba si podía acariciar al difunto.
La enfermera le dijo que sí, que podía.
¿No se envenena una de cadáver?
No, no se envenenaba.
Habían estado viendo una reposición en la tele,
el había tratado de hacer una profunda aspiración
y entonces había ... ocurrido. 
Lo ideal sería que los dos nos fuésemos juntos, los dos
habían dicho muchas veces.
Ahora quedaba allí sola
como una rebanada de pan olvidada en el tostador.
Usted, enfermera, ¿me entiende?
La entiendo.
¿Tal vez podría lavarme la mano después?
Claro que podría.
Pero no es necesario, ¿verdad?
No, no es necesario.
Entonces voy a acariciarlo, sí, al difunto.

GUINDA: DE 'CATEDRAL DE LA NOCHE'

GUINDA: DE 'CATEDRAL DE LA NOCHE'

[Ángel Guinda acaba de publicar ’Catedral de la Noche’ (Olifante, 2015), un libro sobre la resistencia, el ocaso, la escritura y el misticismo. He aquí una entrevista sobre el poemario. Ayer en Heraldo ofrecía una buena parte de este diálogo]

"EL POETA ES UN DECAPITADO DE LA REALIDAD"

 

¿Qué es y qué quiere ser ‘Catedral de la noche’?

Tal vez sea una expedición a las tinieblas para encontrar la verdad en la luz, esa luz que no ciega ni quema, esa luz que ilumina, ayuda a conocernos y da fuerzas para que nos atrevamos a reconocernos. Y creo que quiere ser una arquitectura del misterio en lo nocturno como maravilla del cosmos, espacio para la meditación; exilio de este mundo de ruidos y apariencias, destrucción y mentiras. Pero también alegoría de la vejez, panteón de la ausencia.

¿Cómo se alían los términos catedral y noche? ¿Hablas de espacios, de tinieblas, de silencio, de contemplación, de refugio, de intimidad?

La catedral y la noche tienen en común la belleza. La magia del refugio donde hacer un alto que nos libere de la vorágine y las prisas. La posibilidad de abandono de los sentidos. Una serenidad extrema hasta sentir que nuestro espíritu es más grande que el cuerpo que lo aloja.

¿Cómo nace el libro, cómo se ha fermentado, de qué visiones, intuiciones o dolores se alimenta?

Nace del agotamiento físico e intelectual provocados por un exceso de estar demasiado tiempo fuera de mí, en el exterior, en los otros y con los otros pero sin mí. De la necesidad urgente de refugiarse en la videncia para descansar de tanta evidencia y mediocridad ambientales. De la urgencia de resistir para poder ser en esta época difícil para tantos.

Dices que has invertido 26 meses de trabajo, y de ellos siete de revisión constante. ¿Es posible tanto tiempo? ¿Sería este tu libro más meditado?

Ha sido necesario tanto tiempo. Tal vez por mis limitaciones y torpeza, tal vez por exigencia, acaso por una tortuosa avidez de perfección imposible. Probablemente es uno de mis libros más hondamente vividos, pensados y sentidos.

Como te preguntas en un verso, ¿dónde está la cabeza del poeta?

Jajaja. El poeta es un decapitado por la realidad. Su cabeza, al menos la mía, está en el balón con el que juegan los niños, en el reino del afán, en el vuelo a ras de cielo, fuera de un mundo con el que no se identifica, en las nubes de la quimera.

Dices: “yo me hago de noche cada vez más temprano”. ¿Es el drama habitual de Ángel, es la conciencia del ocaso, la batalla perdida al tiempo?

Es la complicidad de todo ello. Es la noche como imagen del invierno de la vida, cuando los días son más cortos, las noches más largas y no sabemos si después de la existencia vendrá un amanecer definitivo, una transformación de la energía que fuimos o la nada perpetua.

A veces, oyéndote, da la sensación de que escribes bajo el síndrome de la obsesión, de la posesión o de la enfermedad, como un místico. ¿Es así?

Así es. Siempre he dicho que ser poeta no es una profesión, ser poeta es una posesión: es estar poseído, condenado al canto. Enfermedad, rapto y abandono son las sustancias de las que está hecha mi poesía última desde ‘Claro interior`, aparecido en 2007.

Hablando de misticismo: ¿qué le debe tu noche a la noche de San Juan de la Cruz?

Seguramente le debe la intensidad de la contemplación activa y la exaltación del sentimiento amoroso. Algo parecido le deberá a Santa Teresa. Y a la melancolía meditativa de Eckart, Ruysbroeck, Taulero, Ibn Arabí, al sufismo lírico de Rumi (en cuanto al aislamiento, búsqueda interior y amor a la humanidad). Aunque probablemente mi tendencia mística actual está centrada en indagar el misterio de lo real y del lenguaje, en la reivindicación de la sorpresa y, sobre todo, en el salvajismo de la intuición y la navegación interior.

¿Y el conjunto en general a ‘Los muertos’ de José Luis Hidalgo?

Hidalgo murió de tuberculosis a los veistisiete años y hay un poema suyo en ese libro póstumo que mencionas que me conmovió siendo yo adolescente, comienza: “Me ha calentado el sol ya tantos años / que pienso que mi entraña está madura…”, versos que ahora me visitan con frecuencia y me hacen creer que “Estoy maduro ya para la muerte”. Leer también es vivir. Escribir es traducir la lectura a nuestra vida como experiencia y conocimiento.

Has publicado dos libros que quizá tengan mucho que ver con este: ¿Toda la luz del mundo’ y ‘Espectral’. ¿Cuánta luz hay en tu noche?

Hay mucha luz en mi noche. Mucha iluminación. A pesar de las sombras. Por ello solicité a la editora Trinidad Ruiz Marcellán que, a ser posible, la cubierta del libro fuese amarilla y su título en tinta azul.

Dice Manuele Masini que “la noche es la alegoría del drama sublime de la escritura”. ¿Sería este poemario también una reflexión sobre el acto de escribir, entonces?

Por supuesto. Así lo veo en versos como “Ya sólo escribo para no olvidar”.

 

He tenido la sensación de que este poemario era no sé si una elegía por Ángel Guinda o una despedida de Ángel Guinda. Hay un momento en que dices: “Ángel Guinda se va, se está marchando”.

Elegía y adiós. Pero es que en nuestra existencia no hay otra cosa: ‘Vivir es una eterna despedida’.

Me ha vuelto a parecer un trabajo donde has investigado en el lenguaje. Usas vocablos infrecuentes... ¿Es deliberado, es una provocación, una reivindicación?

Me interesa mucho esta pregunta. No es provocación, es necesidad y es obligación. Las metáforas y las imágenes mejoran nuestra visión de la realidad, nos alejan de sus aspectos menos agradables. Creo que es un intento de avanzar en el estilo mediante el vocabulario (evitando las palabras trampa), la fonética (buscando más fuerza con palabras de sílabas trabadas), la morfología y la sintaxis: por ejemplo en las discordancias: “Yo nos vamos muy lejos…”, “¿No nos oriento? Me llamamos Soy.”  El poeta vive y revive en la palabra. Cuanta más verdad particular tenga su mensaje, más posibilidad tendrá de ser universal. Cuantas más palabras vivas haya en su obra, mejor resistirá contra el olvido.

Más allá del drama, ¿cuál es la importancia del humor en tu obra?

Baudelaire, cuando le achacaban un excesivo dramatismo en su obra, se justificaba diciendo que el poeta no tiene por qué ser un cómico. Apenas utilizo una forma de humor que es la ironía desdramatizadora.

 ¿Tienes la sensación de que la poesía vuelve a ser importante en la vida de la gente, como sucedía en los 70 y 80?

Sin duda. Hoy se lee, se escribe y se publica más poesía que entonces e incluso, puntualmente, mejor. La juventud está reivindicando la expresión poética como ejercicio de autoanálisis y como técnica de manifestación de su conciencia crítica.

¿Queda algo del Guinda rebelde, insurrecto, crítico y mordaz con el poder, o son tan poderosas y contradictorias tus sombras que casi no te permiten salir fuera de ti?

La rebeldía permanece intacta, como trinchera protectora contra la paradójica “debilidad” del poder. Pero es cierto que la edad, la decepción por la política, el aislamiento y la concentración en el mundo interior cambian las formas de enfrentarse y censurar al poder.

Hay un poema especialmente conmovedor. ‘Un hombre feliz’. ¿Serías tú, te sientes así?

Aunque el poema aparece en tercera persona, el referente es el propio poeta que lo vive y escribe. Eugenio Montales decía “Io sono un uomo finito” (yo soy un hombre acabado); yo me considero un hombre feliz, moderadamente feliz pese al acabamiento y al dolor solidario con todos los que sufren.

 

*La foto es de un estupendo fotógrafo: Enrique Cidoncha. 

CINCO POEMAS DE ÁLVARO VALVERDE

CINCO POEMAS DE ÁLVARO VALVERDE

[El gran poeta y dietarista Álvaro Valvere publica un nuevo poemario, 'Más allá, Tánger', un libro de evocaciones y de viajes, de memoria del padre, de retorno a la ciudad, un libro de la memoria y la imaginación, redactado con una poesía esculpida, verso a verso, palabra a palabra, en metáforas, limpidez y belleza. El autor, muy gentilmente, me envía cinco composiciones.]

 

CINCO POEMAS DE MÁS ALLÁ, TÁNGER

4

Como a Venecia, Valparaíso o Estambul,

sólo hay un modo de llegar a Tánger.

 

7

Desde el taxi, las calles

te devuelven al tiempo

que creías perdido.

Un portal, un balcón,

el letrero de un bar,

el vislumbre veloz de un cartel…

Piezas sueltas de un puzzle

que tendrás que ordenar.

Para saber de ti.

 

9

Quien quiera definir el laberinto

lo tiene aquí sencillo.

Le basta pasear por las callejas

en busca de perderse

para hallar

el único trayecto que conduce

a las fuentes sagradas del origen.

 

15

Mi Tánger es real. Está trazado

sobre un rastro preciso de recuerdos

que han ido rescatando con nostalgia

personas que vivieron su verdad.

Un puñado de almas incapaces

de dejar ese sitio fronterizo.

 

16

Un candelabro semejante a éste,

el olor familiar de las especias,

el sonido lustral de esa palabra

de antigua jaquetía,

bastan para volver

a una edad derrotada

donde mienten las fechas

y nunca, jamás marcan

una medida exacta.

 

Álvaro Valverde

 

Más allá, Tánger.

 

Álvaro Valverde. Tusquets Editores: Nuevos Textos Sagrados. Barcelona, 2015. (La foto es de Alex Masi).

 

TRES POEMAS DE HÉCTOR PINTADO

TRES POEMAS DE HÉCTOR PINTADO

HÉCTOR PINTADO: TRES POEMAS DE 'PARÍS SEGÚN LAS BESTIAS'
[Una pequeña selección de poemas de Héctor Pintado del libro 'París según las bestias', distinguido con un premio de poesía del sello Eclipsados, para cuya edición acaba de inaugurar una campaña de crowfunding.]
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Extrañamente solos, inmensamente extraños,
como las visiones o las puertas que llevan a viajar en el tiempo,
de nosotros mismos,
como cuando una canción suena igual de día que de noche,
como cuando te miras en el espejo
y esa otra parte de ti resulta más real y más creíble,
como cuando miras a tu alrededor
y eres tú quien se siente menos humano.
Extrañamente solos, en el camino.
-------------------------
Hasta este sitio me trajeron los cantos de sirena,
hasta este lugar obsceno poblado
de excesos y de gemidos desordenados,
todas esas noches en las que no podía dormir.
Hasta esta orgía sin rostros ni nombres,
de cuerpos de paso para muchos otros cuerpos,
lugar sagrado de lo no sagrado, y de la desmedida,
que me acabó convirtiendo en el centro de todos sus ritos.
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Hay enormes muros
rincones oscuros
nuevas salas sobre antiguas salas
escaleras como para poder llegar al cielo o al infierno
pasadizos secretos donde nunca los hubo
estancias frías vacías inocuas
perversas por impersonales
hay espejos para los fantasmas
y lluvia para el mundo de los muertos.
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"París según las bestias" ganó en 2010 el I Premio de Poesía Eclipsados. A pesar de ello no llegó a ser publicado porque la crisis lo devolvió al olvido. Ahora una nueva ventana ha abierto de nuevo la posibilidad: ya está enhttp://libros.com/crowdfunding/paris-segun-las-bestias/ la campaña de crowdfunding para su publicación. 
Me gustaría contar con el apoyo de cualquier persona que le interese realizar esta pequeña labor de mecenazgo para que "París según las bestias" se haga realidad.

*Foto de de Andrew Badenhorst.

LA 'GALICIA' DE JULIO CAMBA

LA 'GALICIA' DE JULIO CAMBA

‘Galicia’. Julio Camba. Prólogo de Ramón Villares. Edición de Francisco Fuster. 176 páginas 13 x 21 cms. 18,50 euros. Fórcola


A un escritor en periódicos como Julio Camba, que –en palabras de Ramón Villares– poseía una de las mejores plumas de su época pero que, por compasión con los lectores, evitaba ser doctrinario en sus escritos, jamás se le podría exigir una mirada sobre su tierra natal que fuese sistemática y coherente. Es justamente lo contrario lo que esta selección –a cargo de Francisco Fuster y compuesta en su mayor parte por artículos inéditos en forma de libro– nos ofrece: un breve y chispeante desfile de estrellas sobre el firmamento de una Galicia que también entonces era vista con las muletas de muchos estereotipos.

El repaso que el genial periodista realiza sobre la realidad gallega de su tiempo, sin pretender ser exhaustivo, sí cubre, en su conjunto, bastantes caras de la misma. Cada artículo, a pesar de su brevedad, tiene entidad por sí mismo y es el compendio de un problema complejo. Y es que, durante su casi medio siglo de dedicación al oficio, Camba paseó el nombre de Vilanova de Arousa – y, por extensión, el de toda Galicia – por España y buena parte del extranjero. Porque, por encima de cualquier otra cosa, Julio Camba fue eso: gallego cuando viajaba por el mundo y madrileño cuando miraba a Galicia; y todo ello sin dejar de ser siempre la persona inteligente e irónica que escondía aquel hombre individualista y seguro de sí mismo que pudo decir en memorable ocasión: «Mi nombre es Camba».

Tras leer esta antología podríamos afirmar que Julio Camba era más gallego de lo que él pensaba, no tanto por lo poco que escribió sobre su tierra natal sino por el punto de vista general con que analizó el ancho mundo. Su amor a Galicia nunca dependió de esas cosas porque, como él mismo dejó escrito, «hay numerosas maneras de ser gallego, y el serlo por nacimiento es, acaso, la menos importante de todas».


Julio Camba (Vilanova de Arousa, Pontevedra 1884 – Madrid 1962). Escritor, corresponsal y periodista. Con dieciséis años embarca como polizón hacia Buenos Aires. Dos años después es deportado a España por anarquista. En 1901 publica algunos versos en El Diario de Pontevedra y en la Revista Gallega.

En 1903 viaja a Madrid en 1903 y empieza a colaborar en medios anarquistas y republicanos hasta que en 1908 es enviado a Constantinopla como corresponsal de La Correspondencia de España. Luego, y ya como redactor de los periódicosEl Mundo y La Tribuna viaja a París, Londres y Alemania.

En vísperas de la Primera Guerra Mundial ficha por ABC y se instala en Berlín, donde permanece más de un año. En 1916 viaja por primera vez a Estados Unidos, país que volverá a visitar en 1930. Ya en 1949, y después de una vida intensa, se retira a la habitación 383 del hotel Palace de Madrid, donde muere un 28 de febrero de 1962.

Entre sus libros más destacadas figuran títulos ya clásicos Londres (1916), Alemania (1916), Playas, ciudades y montañas (1916), Un año en el otro mundo (1917), La rana viajera (1920), Aventuras de una peseta (1923), El matrimonio de Restrepo (1924), Sobre casi todo y Sobre casi nada (ambos de 1928), La casa de Lúculo (1929) y La ciudad automática (1932). En 1951 obtuvo el prestigioso Premio de Periodismo Mariano de Cavia.

Fórcola ha publicado Caricaturas y retratos. Semblanzas de escritores y pensadores (2013), una antología de textos de Camba creada ex novo, seleccionada y prologada por el investigador Francisco Fuster, que reúne treinta semblanzas de escritores (Gorki, Rubén Darío, Baroja, D’Annunzio, Balzac, Dickens, Goethe, Kipling…) y pensadores (Nietzsche, Bergson, Marx…). Los retratos que integran esta curiosa galería son una especie de siluetas, de escorzos que nos revelan esa faceta oculta y desconocida de treinta personalidades célebres sobre las que creíamos conocerlo todo.

También hemos publicado Crónicas de viaje. Impresiones de un corresponsal español (2014), una antología, a cargo también de Francisco Fuster, y con prólogo de Antonio Muñoz Molina, que ofrece al lector las ciento cincuenta mejores crónicas publicadas por el periodista gallego, incluyendo varias decenas de ellas –rescatadas de la hemeroteca– que permanecían inéditas en formato libro y se publican ahora por primera vez, agrupadas en una serie de capítulos que giran en torno a las distintas ciudades en las que Camba trabajó como corresponsal de prensa.

*Nota de Prensa de Javier Fórcola, editor.