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Antón Castro

'DÍAS DE FIESTA': JOSÉ LUIS CORRAL

'DÍAS DE FIESTA': JOSÉ LUIS CORRAL

DÍAS DE FIESTA

 

José Luis Corral (Daroca, 1957) es escritor y profesor de Historia Medieval. Presidente de la Asocación Aragonesa de Escritores, publica ‘El enigma de las catedrales’ (Planeta, 2012)

 

“En Zaragoza no existe el concepto de ‘forastero’”

“Lo he pasado muy bien con Marianico ‘el Corto’”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

 

¿Qué significa el Pilar para usted?
No soy muy de fiestas, porque no me gusta que me programen nada y menos la diversión, pero me encanta que la gente lo pase bien, con eso me conformo.

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?
Me gusta la gente en la calle, la alegría, ciertas actitudes de  
desinhibición. Me disgusta mucho la suciedad y la falta de civismo, el que algunos crean que por estar de fiesta vale todo y se puede dejar  la ciudad hecha un asco.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?
En la niñez al ferial de atracciones, con mis padres viniendo desde 
Daroca. En mi juventud, a las noches de juerga con los amigos. Y ahora,  en la cincuentena, vivo el Pilar con cierto desapego.

 

¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Apenas me he quedado en Zaragoza durante las fiestas en los últimos años. Cuando mis hijos eran pequeños, los espectáculos favoritos eran los juegos en el parque Bruil, los fuegos artificiales, los pasacalles, y la música en las calles y plazas del Casco Histórico. Los días que estoy en Zaragoza paseo por  las calles y voy a algunos espectáculos que me interesan.

¿Cuál es su lugar predilecto?
En fiestas, sin duda el Casco Histórico, cualquiera de sus placitas.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo,  de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?


Claro. Y también de madrugadas sin prisas, de calles llenas de 
gente, de tiempo detenido, de olvido de las penas cotidianas...

 Si tuviera que contarle a un foráneo las claves de las fiestas del Pilar, ¿qué le diría?
Que la calle es de la gente, que en Zaragoza, y en Aragón en 
general, no existe el concepto de “forastero”, que, salvo en algunos 
casos, la calle y las fiestas son de todos.

Hablemos de gastronomía. ¿Cuáles  son  sus preferencias?
Me encanta el tapeo, pero me agobia tanto personal acumulado en torno a una barra. Disfruto mucho yendo de tapas por el Tubo, por el Coso Bajo o por las calles adyacentes al Paseo de la Independencia y a la Plaza de los Sitios. Pero prefiero un buen almuerzo o una cena en cualquier restaurante tranquilo.

 

¿Qué le dice la Ofrenda?
Que si el poder político coincide con los sentimientos de la gente, un “invento” reciente, como la Ofrenda de flores, se convierte en una tradición que parece secular.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la literatura y la historia?
Desde la literatura apenas se vive, pues esos días nadie tiene 
tiempo para dedicar un minuto a la lectura. Desde la Historia como un fenómeno a estudiar, pero cuando acaban las fiestas.

 

¿Recomendaría algún libro para estos días?
He terminado ‘Marozia’, una novela histórica del poeta Emilio Quintanilla Buey, que, aunque habla de los papas en el siglo X, da mucho que pensar. Pero, en fiestas, pues también recomendaría cualquiera de los libros del dúo de entrañables “gamberros” del humor que forman Joaquín Carbonell y Roberto Miranda.

¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?
Hace tres años vino a mi casa, por estas fiestas, un amigo de mi hijo que reside en Madrid. Tenía rastas en el pelo y vestía como Bob Marley. Íbamos por la calle Alfonso y alguien se acercó para preguntarle si era músico. Yo me reí, porque ese chico había ganado el primer premio como mejor alumno de matemáticas de España. Y es que, hasta en fiestas, las apariencias engañan. Y la cara de asombro de mis dos hijos cuando, con 5 y 7 años, les hicieron una caricatura en el Paseo de la Independencia. Ninguno la quería porque decían que no eran ellos.

¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?
Desde el punto de vista “mítico”, un Francisco de Goya en una obra de teatro de hace unos años. Y algo más terrenal: aunque parezco un tipo serio, y esto puede parecer banal, lo he pasado muy bien con Marianico ‘el Corto’, con el cual he compartido alguna cena y muchas risas.

DÍAS DE FIESTA: JAVIER VÁZQUEZ

DÍAS DE FIESTA: JAVIER VÁZQUEZ

DÍAS DE FIESTA

[Esta es una pequeña serie pilarista que ha ido saliendo estos días en Heraldo.es acerca del Pilar. Uno de los entrevistados ha sido el locutor, actor y fotógrafo Javier Vázquez.]

 

Javier Vázquez es director y conductor del programa ‘Escúchate’ de Aragón Radio. Es actor, dramaturgo y fotógrafo.

 

 

“El gran tesoro de Zaragoza es su gente”

 

“El Pilar es tiempo de bullicio

y de quedarse con lo bueno”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Sobre todo es un sentimiento de ciudad, de celebración colectiva, de vivir en la calle y recibir a gente de fuera, reencontrarte con viejos amigos…  ¡Y trabajo!  Muchos días de trabajo previo organizando y produciendo programas especiales para diez días intensos de radio próxima, de calle, de estar con la gente donde está la gente.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta de la fiesta?

Me gusta la sensación de pararse el mundo que se vive en la ciudad.  Por unos días todo el mundo trata de dejar aparcados los problemas y sólo se habla de fiesta.  Son unos festejos multitudinarios y muy participativos, pero todo suele transcurrir en una festiva tranquilidad, a pesar de que, en algún momento, se concentra demasiada gente en el mismo sitio.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Ja, ja…  Empiezo y no paro, que soy yo muy nostálgico. Me acuerdo de un Mazinger Z que me tocó en las ferias de niño, del puesto de vino de Cariñena con los dos muñecos vestidos de baturros pisando uvas, del olor a churros y a algodón de azúcar. Me acuerdo de mi madre y de su cumpleaños, de la casa llena de gente, de buscar un restaurante para comer sin reserva previa, de las pruebas de mi traje aragonés en el taller de las hermanas Fandos. Me acuerdo del pregón de Labordeta, de las camisetas del Baturro Bizarro, del olor de las flores en la plaza mientras se teje el manto…


¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

Callejear. El Pilar es una fiesta que se vive en la calle. Hay muy buenos espectáculos de animación, cualquier plaza se convierte en un escenario para el teatro o la música. Pero si hay que elegir, me quedo con la emoción contenida de pasar el 12 de octubre a llevarle flores a la Virgen, los fuegos del final de fiestas y la ilusión de encontrarte con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.


¿Cuál es su lugar predilecto?

El estudio móvil de la radio en la mañana del 12 de octubre. Es un lugar privilegiado para ver pasar a la ciudad, para sentir cómo late en su día más importante. El Pilar es tiempo de bullicio, de abandonar las rutinas y quedarse con lo bueno, una suerte de homenaje de la ciudad a sus ciudadanos.


Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué les diría?

Que hable con la gente, que pregunte a los zaragozanos, que descubra nuestra hospitalidad y nuestro carácter de acogida. El gran tesoro de esta ciudad es su gente. Nosotros somos quienes hacemos ciudad y la construimos cada día, por eso nos sentimos orgullosos de ella. Así que todo eso, sumado a que nos gusta vivir la calle, que somos charradores y con un sentido del humor sanote, creo que es una parte importante del éxito de estas fiestas.


¿Qué le dice la Ofrenda?

Es una mezcla de muchas cosas. Visualmente es un acto hermoso lleno de colorido, con un aroma que se va intensificando según avanza la mañana y que, al contarla en la radio, me ha permitido descubrir que es también un acto repleto de sonidos. Pero también es emoción, es tradición, es cultura, es devoción a la Virgen… Se crea o no, algo tiene para movilizar a las más de medio millón de personas que tejen con sus flores el manto de la Virgen cada 12 de octubre. Para mí es algo muy especial, la viva desde dentro o desde fuera, un momento que contagia mucho sentimiento; y es que yo creo que hay tantas ofrendas como oferentes pasan ante la Virgen.  Cada uno la vive de una manera distinta y ésa, quizás, es su fuerza.


¿Como se vive el Pilar desde la radio?

De una forma muy intensa. Para nosotros el Pilar comienza un mes antes. Desde que volvemos de las vacaciones ya estamos preparando las fiestas. Pero, a pesar del trabajo, es un momento muy gratificante porque la radio sale a la calle y se convierte en un elemento más de la fiesta. El contacto con la gente enriquece mucho y es apasionante ponerle cara a los escuchantes, que descubran cómo se hace la radio y poder vivir el Pilar en primera fila, allí donde todo está pasando.

¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?

Hace un par de años tenía yo el antojo de tener un álbum de fotos del Pilar; así que pedí a los escuchantes que, cuando pasaran por la plaza, nos hicieran una foto mientras hacíamos el programa y nos la enviaran. Perdí la cuenta de la cantidad de fotos que nos mandaron.  Fue algo muy bonito. Y luego también fue especialmente emotivo el Pilar de 2010. En agosto de aquel año un derrumbe en la mina San José de Copiapó, en Chile, dejó atrapados bajo tierra durante meses a 33 mineros. Una colectividad chilena participó en la Ofrenda de Flores de aquel año con una petición muy especial para la Virgen.  Al día siguiente, estábamos hablando con ellos en directo cuando conocimos la noticia del rescate. Fue muy emocionante ver cómo la preocupación se transformó en cuestión de segundos en una fiesta, con todos aquellos chilenos dando gracias, cantando y bailando en medio de la plaza del Pilar.


¿Quién ha sido el gran personaje de sus pilares?

Jajajaja…  Lo tengo claro. El cabezudo del Morico. Me parece un icono de las fiestas desde crío y, año tras año, siempre encuentro un hueco para encontrar a la comparsa en su recorrido y poder darle un abrazo de los de verdad a mi amigo Domingo que, desde hace 28 años, se enfunda ese cabezón de cartón piedra.  Le oyes hablar y te contagia ilusión. La gente como él es el alma de las fiestas.

 

MARUJA TORRES O EL PERIODISMO HOY

MARUJA TORRES O EL PERIODISMO HOY

[A finales de los años 70 'El País' era mi periódico de cabecera. Como un 'Catón' cotidiano. Allí leía a muchos periodistas que han sido mis maestros en la distancia: Manuel Vicent, en primer lugar, Martín Prieto, Maruja Torres (me gustaba su periodismo social y sus crónicas de cine), Marisa Flórez y Luis Magán, como fotógrafos, Álex Martínez Roig, García Candau, Luis Gómez, Rosa Montero (a la siempre he admirado como entrevistadora; la conocí y la admiro mucho más por todo); la lista sería interminable. Aquel periódico lo dirigía Juan Luis Cebrián, que publicaría incluso dos novelas y parecía tener una autoridad especial: una autoridad intelectual, com se vio en el 23 de febrero. Luego Cebrián tomó diversas derivas y pasó de ser un maestro del periodismo, o un director de equipos, a otra cosas. Este artículo es una reinvindicación de un periodismo clásico y es la crítica feroz a un profesional que siguió otros derroteros... Maruja Torres recobró en Barcelona su brutal sinceridad, la fuerza de sus convicciones.]

 

Crónicas del Nuevo Periodismo. Por David VIDAL

http://www.somatents.com/maruja-torres-las-redacciones-son-hoy-un-entorno-de-peloterismo-salvaje/

 

MARUJA TORRES: “LAS REDACCIONES SON HOY

UN ENTORNO DE PELOTERISMO SALVAJE”

 

 

La veterana periodista afirmó en el acto de inauguración de curso de la Facultad de Comunicación de la UAB que “el periodismo de la excelencia hace tiempo que no se encuentra en los diarios”


La periodista dio, en el Aula Magna de la Facultad de Comunicación de la UAB, el pasado martes 9 de octubre, una lección magistral a cientos de estudiantes. / UAB

 

Maruja Torres criticó duramente al consejero delegado del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, al que llamó “cateto” y “pijo rencoroso sin conciencia”, por su responsabilidad en el ERE de El País, en el acto de inauguración del curso académico de la Facultad de Comunicación de la UAB el pasado martes 9 de octubre. También lamentó la deriva mediocre de las redacciones, “un entorno de peloterismo salvaje”, y del periodismo, que busca gente “dócil y absorbida por el sistema”.

 

“Soy Maruja Torres, tengo 69 años y 48 de profesión, y mucha mala leche”. Maruja Torres, la Maru en guerra, la ganadora del premio Planeta y Nadal, la escritora de bandera, la mujer periodista, recordada como un mito por su valentía hombruna y por su saque alcohólico por los pocos periodistas que aún quedan en la redacción de El País, querida, asimismo, por su inquebrantable solidaridad con el débil, y valorada por su ojo infalible para la crónica y el reportaje, géneros que siempre ha practicado con una prosa viva y precisa, próxima, chispeante, imaginativa (como cuando bautizó a la zagala de la dinastía de Rocío Jurado como Roci-Hito o cuando habla, hoy mismo, de Soraya SS), se presenta así ante cientos de estudiantes de periodismo, que cuando oyen “mala leche” se arrebujan y murmuran cabeceando en sus asientos del aula magna porque vienen con ganas de juerga.

“Pero hoy es un día triste para las libertades en este país”, prosigue Maruja, con rostro serio. Es, efectivamente, el día del ERE en su periódico de toda la vida, El País. “Hoy 138 periodistas bien formados y que saben de lo que hablan, con capacidad crítica para oponerse al sistema, serán despedidos y sustituidos por gente dócil, absorbida por el sistema desde el inicio y dispuesta a hacer de todo por 800 euros.”


“El por qué es la pregunta fundamental en el periodismo y en la vida. Hay que practicar un periodismo de la contextualización, de la memoria”


Desde ese periódico, hoy deshinchado y desleído, Maruja tuvo los redaños de cubrir guerras en las que fue la Fallaci española; estaba en ese periódico cuando llamó “nazi sionista” a un ministro israelí por su política en los territorios ocupados en los años 80; en ese periódico vivió en Panamá la muerte por las balas estadounidenses de su compañero y fotógrafo Juantxu Rodríguez. En ese periódico. Y le preguntan, claro, por el editor Juan Luis Cebrián, por su sueldo astronómico, con el que se podrían pagar 400 redactores según convenio vigente, y por su parte de responsabilidad en la decadencia y caída del mejor diario de la democracia española.

“La historia de El País –dice– es la de Saturno devorando a sus hijos. Cebrián nunca asumió no ser el hijo carnal de Polanco. Es rencoroso y pijo, pero un pijo sin conciencia. Decía que estaba salvando el periodismo, que había un cambio de paradigma. Mentira. Perdió 5.000 millones de euros jugando al capitalismo de casino, comprando radios en Miami y teles latinoamericanas que no valían nada. Quería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita que todo lo hizo mal. Se pulió las ganancias del trabajo de todos nosotros en la aventura del mejor diario de la democracia española. Cebrián era un quiero y no puedo, un cateto”.


“Cebrián es un cateto pijo, rencoroso y sin conciencia. Quería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita”


Sin perder ritmo, la veterana periodista, que ha acudido a dictar una lección inaugural –“caótica, como yo”- a la Facultad de Comunicación de la UAB, obligada por las convenciones del género, aborda el estado del periodismo actual. “El ‘por qué’ es la pregunta fundamental en el periodismo y en la vida”, dice. Reconoce que “en el periodismo ya está todo inventado”, pero recuerda que “cada generación lo debe sentir todo como nuevo”. Por ello animó a practicar un “periodismo de la verdad”, es decir, “de la contextualización, de la memoria, un periodismo de la excelencia, que hace tiempo que no se encuentra en los diarios”, en buena parte porque en las redacciones de los periódicos se vive hoy “un entorno de peloterismo salvaje” en el que los buenos jefes brillan por su ausencia.

“Hay periodistas –explica– que sólo quieren ser jefes. Son los más mediocres y dóciles. Y ser jefe es lo más fácil del mundo. Cierto que hay mucha gente dando codazos y haciendo putadas para trepar, pero al final lo consiguen porque pese a que hay muchos se trata sólo de ir haciendo putadas e ir subiendo. En un mundo justo no sería así, pero la justicia hace tiempo que no está por las redacciones.”


“Los jóvenes acabaréis con todo esto: habrá que barrer mucha mierda y para hacerlo os tenéis que formar mucho”


Ante la grave situación actual, Maruja Torres llamó a los estudiantes al “boicot de forma profesional” y los animó a tomar el control y a acabar con todo lo que no funciona del sistema. “Yo formo parte de la generación que trajo la democracia, y éramos muy conscientes de que era eso lo que nos tocaba hacer. Ahora está muy claro que os toca a los que sois jóvenes acabar con esto. Sois claramente una generación destinada a hacer cambios. Para ello debéis formaros y formaros bien, para cuando sea necesario barrer toda la mierda que nos están dejando. Y habrá que formarse mucho para barrer mucho. Leyendo a Zweig te das cuenta que incluso esos grandes imperios y esas clases burguesas del siglo XIX se descompusieron y tuvieron que ser sustituidas por algo nuevo. Ahora todo se está descomponiendo mucho. Vosotros tendréis que hacer ese proceso.”

Maruja Torres, la Maru en guerra, la escritora de bandera, la mujer-periodista, salió del aula magna como Manolete tras una buena tarde: arropada y casi aupada por un jovencísimo gentío. Una alumna se filtró entre las autoridades académicas que la rodeaban para criticar lo poco que escriben en la carrera, lo difícil que es luego encontrar trabajo.
- Qué hacemos con la vocación? –le espetó.
- Eso es lo jodido –contestó Maruja–, los sueños rotos de las personas.
- ¿Cómo vamos a hacer todo esto sin seguridad social ni contratos, ni sueldo?
- Estamos peor que nunca. Pero la obligación del periodismo –dijo gravemente– es seguir intentándolo. Romper el techo. Meterles el miedo en el cuerpo.

Una lección inaugural.

 

'DOS NOCHES' DE ENNIO FLAIANO

Recibo esta bella nota de Irene Antón acerca de la publicación de ‘Dos noches’ de Ennio Flaiano en su sello. Errata Naturae. Irene es una editora entusiasta, con muy buen criterio y muy afectuosa siempre.

 

 

Querido Antón:

¿Cómo estás? Espero que todo vaya muy bien. Nosotros estamos bien, aunque, como todos, trabajando más que nunca, qué remedio...

Te escribo para presentarte nuestro nuevo libro, que he pensado que puede interesarte. Se trata de DOS NOCHES, el libro de Ennio Flaiano. Sin duda a Flaiano lo conoces por ser el guionista de tantas y tantas películas fascinantes de la época dorada del cine europeo: sobre todo escribió los guiones de las grandes películas de Fellini: La dolce vita, 8 ½, Las noches de Cabiria, Giulietta de los espíritus... Pero fue también guionista de muchísimas películas que dirigieron Roberto Rossellini, Luis Berlanga, Mario Soldati, Mario Monicelli, Dino Risi... Y co-guionista, junto a Tonino Guerra, de La notte de Antonioni, una de mis películas favoritas.

Pero Flaiano es también un magnífico escritor, por desgracia prácticamente desconocido en España, pues sólo se publicó una obra suya en 1958. El libro que publicamos recoge dos novelas, las historias de dos escritores romanos que el propio Flaiano presenta como el derecho y el revés de un único yo disperso, escéptico y melancólico... Los personajes protagonistas de ambas historias están completamente en la estela de los mejores personajes de Fellini, o de aquel escritor de La notte, es decir, de esos hombres tan magníficamente interpretados por Marcello Mastroiani. Sus aventuras en la noche de Roma, sus preocupaciones, cómo se dejan llevar por lo que ocurre, cómo se sienten arrastrados por cierta melancolía vital, su sentido del humor... todo ello resulta fascinante y nos devuelve al ambiente y las imágenes de esas películas.

La relación tan estrecha entre literatura y cine resulta muy interesante. El libro, realmente, o eso nos ha parecido a nosotros, tiene una enorme capacidad creadora de imágenes y ambientes.



Por otro lado, y por casualidad, precisamente ahora, en la Sala Canal de Isabel II de Madrid, hay también una exposición titulada "Los años de La dolce vita" que recorre, a través de una amplia selección de fotografías históricas, trajes, diseños, dibujos, libros y vídeos, la era de oro cinematográfica que vivió Roma en los años cincuenta y sesenta (http://www.elcultural.es/galerias/galeria_de_imagenes/462/CINE/Los_anos_de_la_Dolce_Vita).

Una época que justo ahora también está de triste actualidad porque, según parece, el plan industrial para los estudios de Cinecittá podría acabar con los míticos estudios
(http://cultura.elpais.com/cultura/2012/07/26/actualidad/1343295787_066431.html), que marcaron una época y a tantos directores.

En fin, que me enrollo... Pero es que hay mucho que decir: de la época, del escritor, del libro, del tipo de personajes... Espero que el libro te interese. Te envío adjunta la nota de prensa y la imagen de portada. Y hoy mismo te envío también un ejemplar del libro a tu atención.

Un abrazo, Irene

ALBERTO ARAGÓN: UN RETRATO

ALBERTO ARAGÓN: UN RETRATO

ALBERTO ARAGÓN ME OBSEQUIA CON ESTE RETRATO

Alberto Aragón es diseñador e ilustrador. Hace carteles para el Auditorio y tiene una sociedad de creación constante con Luis Grañena. Hace algún tiempo que nos vemos. Más de un año probablemente. Sin embargo, hemos colaborado al menos en dos libros infantiles: ‘Jorge y las sirenas’ y ‘Las grutas de Cristal’: han sido dos experiencias preciosas. Alberto, con un grupo de amigos, han abierto el Super Espacio, al lado mismo de Aragón Televisión. Hoy, por sorpresa, Alberto ha hecho uno de sus dibujos y me ha retratado. Mil gracias, Alberto. Por cierto, Alberto es largo y fibroso, un gran atleta. De cuando en cuando participa en pruebas de cross o en maratón.

MO YAN, NOBEL DE LITERATURA 2012

MO YAN, NOBEL DE LITERATURA 2012

MO YAN, ‘NO HABLES’, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2012

El escritor chino Mo Yan, autor entre otros libros de ‘Sorgo Rojo’ (El Aleph, 2002) o ‘Grandes pechos, amplias caderas’ (Kailas, 1996), acaba de ser galardonado con e l Premio Nobel de Literatura. ‘Sorgo rojo’ es su novela más conocida, gracias a la formidable versión que hizo Zhang Yimou para el cine.

Hace algún tiempo, este escritor, impregnado de realismo mágico y admirador de García Márquez y de William Faulkner, declaraba a José Reinoso en ‘El País’: “Mi realismo habla de la gente normal. Presento al lector todo tipo de caracteres, personajes con los que no ha tenido contacto nunca, situados en un ambiente especial, en el que se puede respirar el olor y oír los sonidos de la vida rural”. Tuvo una infancia durísima, conoció la represión, fue testigo de la hambruna, fue rechazado en su país y, poco a poco, con gran entereza y seguridad en sí mismo, logró ir publicando sus libros. En España, además de los citados, han aparecido ‘Las baladas del ajo' (Kailas, 2008) y ‘La vida y la muerte me están desgastando’ (Kailas, 2010).

FÉLIX ROMEO, POR LORENZO SILVA

HOMENAJE | Getafe Negro

 

EL LECTOR INSACIABLE

 

  • Félix Romeo lo había leído todo, lo entendió todo y a todo le sacó partido

Lorenzo Silva | Madrid. El Mundo

 

 

Hace ahora 13 años publiqué una novela que pasó bastante inadvertida. Era una novela rara, pequeña, introspectiva, y la publicaba una editorial a la que también convendrían esos tres adjetivos, Pre-Textos (confío en que sus editores no se irritarán ante lo que pretende ser un halago). Que yo sepa, sólo mereció tres reseñas: una de Ricardo Senabre, ese crítico que tiene el valor que Raymond Chandler les reclamaba a los de su gremio, el de estar más atento a descubrir lo nuevo que a incensar lo ya reconocido y que es una 'rara avis' entre nosotros; otro texto que venía a ser una suerte de ajuste de cuentas, que no tenía otra razón y que no es preciso recordar; y una de Félix Romeo.

Y es que Félix Romeo se lo leía absolutamente todo, de todo sabía y sobre todo había reflexionado en profundidad y hablaba con sustancia, originalidad y fundamento. Cuando reseñó aquella novela, le dio por emparentarla con Michel Houellebecq, pero no con 'Las partículas elementales', el libro que por aquel entonces acababa de hacerlo famoso, sino con el anterior y a mi juicio mucho más interesante 'Ampliación del campo de batalla', que por supuesto Félix había leído en su día, y que yo leí por su culpa, para darle apenas volví la página última toda la razón. Eran dos libros en apariencia distintos, incluso distantes, pero en el fondo había un mismo desengaño del mundo, basado, como presupuesto esencial, en el desengaño amargo de uno mismo.

No lo conocí mucho, a Félix. Coincidimos por primera vez un año antes, en el festival Actual de Logroño de 1998. Volví a verlo media docena de veces contadas. Siempre hablamos de literatura. Siempre salí con una lista de ocho o nueve libros por leer, que leí y hube de agradecerle. Lo fui siguiendo en sus artículos y en sus libros, pocos y exquisitos. Siempre me pareció (y creo que alguna vez le oí decirlo) que era un escritor que tenía dificultades para escribir, y en especial para fabular, por culpa de lo mucho y bien que había leído, y por la autoexigencia que sobre esa base practicaba consigo mismo, tan inmisericorde que apenas le dejó alumbrar una obra narrativa cuyos títulos pueden contarse con los dedos de una mano. Pero qué títulos. Desde su inaugural 'Dibujos animados', pasando por 'Discothéque', su perturbadora novela larga, hasta los dos estremecedores relatos reales que encierran 'Amarillo '(inspirado en el suicidio de su amigo Chusé Izuel) y su obra póstuma, 'Noche de los enamorados' (sobre el parricida al que conoció en el módulo de ingresos de la prisión de Zaragoza, a la que fue a parar por insumiso).

Esta tarde el festival Getafe Negro, en colaboración con la Fundación Mapfre, le rinde un homenaje a este joven sabio, a este escritor poderoso y único que nos dejó demasiado pronto y que en su obra, además de su conocimiento vasto y sutil de la literatura, acreditó mimbres de lector y practicante de lo mejor del género negro. Trazas de ello hay ya en 'Discothéque' (junto con una pertinente y rara alusión a una de esas guerras perdidas de nuestra historia, la de Sidi-Ifni), pero donde llega a su consumación es en la magistral brevedad de 'Noche de los enamorados', un viaje fascinante a las profundidades del crimen, a partir de una historia tan real como desazonadora: el asesinato de una mujer, ex prostituta, por su marido (y ex cliente), en una de esas noches oscuras en que de puro desgaste y a fuerza de claudicaciones el amor naufraga para convertirse en su contrario y provocar la muerte de una persona y la ruina definitiva de otra.

Félix Romeo se acerca a esta historia ajena, que apenas pudo entrever en ese momento carcelario, la noche de un 14 de febrero para más señas (una de las varias explicaciones del título), con la delicadeza y la hondura de los genuinos contadores de historias. Sabiendo que lo que en la superficie se muestra siempre es indicio de ingentes volúmenes sumergidos, tratando de adivinarlos pero sin pretender en ningún momento suplantarlos por el capricho de su propia imaginación. En un texto conciso, vibrante, memorable, nos ofrece un descenso a los abismos del sentimiento amoroso y del impulso homicida, esas dos caras de la moneda humana que todos transportamos y gestionamos como mejor podemos; un viaje que el lector hace con el autor conteniendo el aliento, ante un relato que resulta ejemplar.

Sólo por este libro, que debería llegar a muchos lectores, Félix Romeo tiene un sitio de honor en nuestras letras y en nuestra narrativa criminal. Pero hay mucho más. De todo ello, esta tarde, Getafe Negro hablará con sus amigos: Ignacio Martínez de Pisón, Ray Loriga, Malcolm Otero. Será una tarde, a buen seguro, para recordar. Una tarde más para disfrutar del carisma y el legado de Romeo, escritor escueto, lector torrencial.


  • Lorenzo Silva es escritor y organizador del Festival Getafe Negro. La foto del Félix amarillo es del Colectivo Anguila.

 

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

Mariano Gistaín, uno de esos periodistas decisivos de los últimos treinta años en Aragón, un escritor dotado de talento, ingenio y visión. Mantiene desde hace unos meses un blog en heraldo.es. Hoy publica uno de esos artículos que hay que leer y recomendar. Es el mejor Mariano. El Gistaín de siempre: lúcido, alquimista de palabras y de imágenes. Gistaín en estado de gracia. Aquí está el enlace, pero también cuelgo el artículo completo:

 

http://blogs.heraldo.es/al-alba/2012/10/lady-gaga-y-julian-assange/

 

 

LADY GAGA Y JULIAN ASSANGE

Por Mariano GISTAÍN

Julián Assange es el proscrito más famoso y olvidado del Imperio: asediado por desvelar documentos diplomáticos en Wikileaks, permanece acorralado desde el 19 de junio en la embajada de Ecuador en Londres.

Es el disidente de Occidente. Hostigado por todos los flancos, no le queda rincón sobre la tierra donde esconderse. Se trata de evitar que alguien intente repetir la hazaña. El escarmiento.

Lady Gagá fue a visitarlo a su refugio diplomático y estuvo con él cinco horas. El pop se redime y se confunde con el lado bronco de la vida, el pop se vuelve activismo, hacktivismo, hiperrealidad salvaje.

Esta visita de Gagá a Assange es un desafío a la metrópoli que mantiene al soldado Bradley Manning encerrado en un infierno interminable.

Estos ultramundos son pequeños Guantánamos dispersos por el globo, igual que los vuelos secretos de la CIA eran (o son, quién sabe) purgatorios volantes.

Lady Gagá ha provocado al Imperio (acaso decadente, tampoco está claro). Una visión cínica y decadente sostiene que ella ha ido a visitar a Assange para darse visibilidad mutua. Pero la foto no engaña: la foto a la salida es un poema de lucidez y espanto.

Esta visita es como cuando Marilyn Monroe iba a cantarles a las tropas pero al revés. Ha ido a animar al enemigo íntimo americano.

También podría ocurrir que hubiera ido de parte de la CIA y ahora interpusiera una demanda contra el hacker para engordar el sumario. Una Mata Hari. El pop ya es indescifrable como el mundo. Pero no parece, la verdad. Parece más bien que la chica se ha puesto del lado del perseguido y acosado.

De momento Lady Gagá ha rescatado al prisionero de las sombras de su celda. Le ha dado aire y consuelo en sus soledades ecuatorianas de Londres. Con el tiempo se verá que los Juegos de Londres han sido unos juegos con prisionero.

Las revelaciones de los cables volcados por Wikileaks han demostrado que EE.UU. presiona blandamente, cortesmente. Los cables son tan livianos que podrían haber sido filtrados por la propia administración USA para demostrar lo civilizada que es.

El ensañamiento contra Assange es una caza de brujas como la del fanático McCarthy, simple orgullo herido de militronchos. Obama, en Guantánamo y en esta  fatwa contra Assange demuestra que los presidentes se doblegan ante el poder militar industrial, que son hombres de paja.

Lo que le hace USA a Assange es una fatwa cobarde, al menos las fatwas horribles de los musulmanes no disimulan, son atroces sin paliativos ni excusas.

La foto muestra a un Assange con la camiseta imperio manchada, machacado por su encierro infinito y dolorido por el olvido de los snobs progres que le van abandonando ante la presión de jueces doblegados; y en ese dolor está su triunfo, solo que nadie tiene tiempo para él, la despiadada velocidad del mundo le anula y juega a favor de los que le persiguen.

Lo que hubiera dado Warhol por esa foto.

La grandeza romántica y política de Lady Gagá, que ya ha demostrado su poder mental, traspasa este nuevo e invisible telón de acero, censura universal orwelliana que se cierne sobre el mundo y cancela el espejismo de la libertad. Un sueño escamoteado por el procedimiento simplísimo y eficaz de darlo por hecho.

La libertad es la primera víctima de este mundo atroz. La libertad de difundir secretillos tontos de embajadas americanas, la libertad de pensar lo que a cada uno le de la gana, más allá de los anuncios invasores de cuerpos y mentes y más allá del pensamiento obligatorio, que ya ni siquiera se llama único: ese ha sido su gran último éxito, hacerse pasar por variado, confuso, complejo.

Esta pareja de furtivos lo tiene todo para ser el póster de una nueva generación, si es que el sistema podrido no los desvía antes al circuito comercial y los trivializa   como icono de patatas fritas, camisetas, chuches basura.

Julian Assange parece un ecce homo.