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Antón Castro

JOSÉ VERÓN GORMAZ: TRES POEMAS

JOSÉ VERÓN: TRES POEMAS DE ‘RITUAL DEL VISITANTE’

José Verón Gormaz, poeta y fotógrafo, acaba de publicar un nuevo libro, el primero en Olifante: ‘Ritual del visitante’: un libro sobre sus temas capitales, el tiempo, la naturaleza y la palabra, y la intimidad que nace de la vida, del dolor, de los sueños. Copio aquí tres poemas de José.

 

  

José por Luis García Domingo.

 

El grito

 

Desde esta habitación oigo la vida.

Sus latidos,

                 sus pasos,

                                         su diáspora.

 

A través de la niebla vuelve un grito

que se estrella en la burla del silencio.

Veo el semblante adusto de lo efímero,

la sonrisa del frío en los cristales.

 

Sobre líneas de sombra alucinada,

tiembla el germen oscuro de la luz,

el fuego inmóvil de la incertidumbre.

 

 

Una foto de José Verón.

 

Monte Perdido

 

La montaña y el cielo:

 

                  

el azul primordial y la blancura

 

como luz que convoca a la palabra

 

 sobre el alto rumor de los destinos.

Brumas y lejanías

                                            tejen la inmensidad.

 Paz esencial en las alturas.

 Olvido y pensamiento ante el abismo.

  

    Bikor

 

Latía, exhausto y frío, el corazón del bosque.

 

La nieve se evadía

 

                               hacia la claridad.

 

El musgo humedecido,

 

                               la paz de los helechos,

 

las trampas de la luz entre los árboles,

 

espejos parecían de las horas

 

perdidas lentamente en la espesura.

 

Alcé al viento la voz y la mirada

 

cual invocando un gesto de la tarde

 

que, despacio, avanzaba y se tendía.

 

Me respondió el silencio

 

                                con sus fugaces duendes,

 

y sentí la presencia de una amenaza estéril,

               

la inquietud apagada de las brumas secretas

 

que inexorables brotan desde la soledad.                 

 

 

 

.

'DÍAS DE FIESTA': FERNANDO MALO

DÍAS DE FIESTA

Fernando Malo (Zaragoza, 1957) es ceramista y restaurador de monumentos públicos. Es un especialista en alfarería mudéjar.

 

 

“Los fuegos artificiales me siguen cautivando”

 

 

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Fin total de la época veraniega, entrada al frío y al invierno.

-¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?
Me gustan las masas en movimiento de un sitio a otro, ocupar las grandes avenidas y apretujarme en el Tubo.


¿A qué recuerdos están asociados estos días?
De pequeño, a los cabezudos, las ferias y el circo; de adolescente, a conciertos varios y a Manolita Chen; de adulto, la Ofrenda con la familia o por la tele.

¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Lo justo, visitar a los colegas ceramistas y artesanos en la Plaza de los Sitios y el día del Pilar alcahuetar con mi cámara de fotos y tomar vermut por el centro. Los fuegos artificiales me siguen cautivando con esa sensación de principio y fin. Arte efímero, sonido y luz.


¿Cuál es su lugar predilecto?
La Parroquieta de La Seo.

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Para mí es una fiesta más de las tantas y tantas y tantas que vivimos durante todo el año. Parece que nuestra sociedad actual es un sinfín de celebraciones constantes, para olvidarnos de las penas o para consumir más. 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué le dirías?
Pasea por las calles, habla con los maños, prueba las tapas y tráete buena chaqueta por si acaso. Lo demás depende de ti.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Desgraciadamente, mucho. 

¿Cómo se vive el Pilar desde la cerámica, desde la creación artística? 
Desde la cerámica, gracias a Dios, se vive, alejado de los tópicos del adoquín, la virgen del Pilar, la cerámica de Muel y la calle Alfonso.
Desde la creación artística se vive también, como siempre, abierto a todas las sensaciones. Ha habido años en los que he encontrado la inspiración en el rincón más inesperado y otros en que la inspiración estaba en el bocadillo de calamares.


¿Cuáles son las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido? 
No puedo hablar de anécdotas. Soy de una generación en la que las fiestas del Pilar en mi infancia eran muy “relajadas”,  “de capital”. Luego descubrí las fiestas de los pueblos... ¡Eso sí que eran fiestas! Después Zaragoza quiso recoger lo bueno de las fiestas rurales... Peñas, verbenas populares, liberación, el fin de la dictadura…
Ahora creo que estamos saturados de fiestas y que su celebración ya no está justificada por sus motivos originales. Ahora nuestra sociedad nos ofrece una fiesta constante, solapada a menudo y principalmente enfocada en intereses económicos.


¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘pilares’?
La jota, que por desgracia en esta tierra parece que sólo existe en estos días. ¡La jota es algo magnífico! Siempre cuento que me extraña que en esta ciudad no se pueda escuchar/ver/disfrutar de la jota normalmente en ningún espacio público o privado. No podemos presumir ante las visitas de amigos forasteros de nuestra jota. Fue en Barcelona de estudiante, cuando pude descubrir y disfrutar de la jota. No me imagino viajar a Andalucía y no encontrar ningún espacio para disfrutar del flamenco. ¡Vivan las Fiestas del Pilar!

 

*La foto de Fernando y su equipo es de Antonio Ceruelo y el Estudio Selenio.

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

[El artista Jorge Usán me envía esta nota acerca de sus nuevos proyectos. Y también la foto.]

 

El artista Jorge Usán invitado por la Universidad de Harvard

 

 

Jorge Usán artista español se encuentra en Boston invitado por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts para colaborar en el proyecto CONTINUMM. Este proyecto multidisciplinar de marcado  carácter experimental reunirá durante dos años,  diferentes expertos en materia de pintura, música, tecnología y sicología, así como fundaciones de renombre como Open Society  Fundation o el Instituto Goethe.

 

Después de ganar la beca Kresner-Pollock, Jorge Usán ha sido invitado a formar parte de este proyecto por la directora del mismo Meri Sherman, artista y ex profesora del MIT (instituto tecnológico de Massachusetts), institución en la cual se van a escanear, por medio de un nano escáner 3D, cuatro pinturas creadas especialmente por Jorge Usán para este proyecto, con la finalidad de recaban la mayor información posible, que mas adelante pueda ayudar al desarrollo de un programa informático que sea capaz de transformar el lenguaje pictórico a musical.

 

Jorge Usán estará una semana entre La Universidad de Harvard, donde tomara parte en diversas mesas redondas y conferencias impartidas por profesores, artistas y músicos, y el MIT donde se escanearan los cuadros, ya que es este uno de los pocos lugares en el mundo que dispone de la tecnología necesaria para la ejecución de este proyecto.

 

“Es una gran oportunidad de ampliar los limites del lenguaje, desarrollar nuevos procesos creativos y abrir nuevas vías en el universo pictórico”, afirma Jorge Usán a EFE.

 

A su vuelta de Boston y tras una exposición individual en la galería Holandesa Alicia Winters Gallery, y la presentación de su nuevo catálogo a modo de libro de artista en la galería Carolina Rojo de Zaragoza, Jorge Usán partirá para Nueva York donde mostrará su último trabajo ‘Exalatitte’ realizado en colaboración con la Universidad de Ingeniería de Pekín, poniendo así un  broche a su año de beca con la Fundación Kresner-Pollock.

 

Siguiendo con su proyección internacional Jorge Usán tiene programadas diversas exposiciones en ferias como Art Madrid 2013 en la sección ‘One man Proyects’, Art Hong Kong, Kiaf en Seúl o la Berlinale, asi como diversas exposiciones individuales en Zaragoza, Barcelona, Amsterdam o Pekín. Confirma el propio artista que el 2013 será un año crucial tanto para su obra, como su carrera en el campo de la experimentación artística.

 

 

'DÍAS DE FIESTA': ANA ALCOLEA

'DÍAS DE FIESTA': ANA ALCOLEA

DÍAS DE FIESTA

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) es escritora y profesora de literatura. Premio Anaya 2011. Acaba de publicar ‘Napoleón puede esperar’.

 

 

 

“Nunca he cantado bien la jota”

 

Lamentablemente nunca he cantado bien la jota” 

 

“Me gusta la variedad de trajes aragoneses”

 

“Mis personajes pilaristas son mi madre y Pilar Lorengar”

 

 

 

Antón CASTRO. Zaragoza

 

 

-¿Qué significa el Pilar para usted?

He de reconocer que no soy muy amiga de fiestas en las que parece obligatoria la diversión.

 

-¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Algo de lo que más me gusta coincide con lo que más me disgusta: los fuegos artificiales. Me gusta contemplar la lluvia de estrellas de colores en el cielo. Me disgusta el dineral público que se gasta en pocos minutos. Y también me gusta la Ofrenda de flores.

 

-¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Cuando era pequeña, el Pilar era el momento en el que venía a Zaragoza mi familia madrileña. Mi madre hacía mucha comida, y mi prima y yo jugábamos a adivinar números. Por alguna razón, en aquellos tiempos nos gustaban las matemáticas... Otro recuerdo de infancia es el de los toros: mi padre tenía un abono para la Feria, y mi madre y yo íbamos a buscarlo; los porteros casi siempre nos dejaban pasar al final y podíamos ver el último tercio del último toro, el de “la jota”. También recuerdo las dos veces en las que salí en la ofrenda: la primera vez hacía un viento gélido, y la segunda un calor sofocante. Un recuerdo recurrente de los ‘Pilares’ son los dolores de pies...

 

-Parece un chiste...

-...de pequeña solía estrenar zapatos y había que andar mucho, porque los autobuses siempre estaban llenos y había que subir al barrio de Torrero andando. Entonces me parecía un paseo muy largo. Ahora no... Años después, durante el periodo en el que viví fuera, pasé muchos ‘Pilares’ sin poder venir a la ciudad. Entonces sentía nostalgia y me ponía la televisión para ver la ofrenda...

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

No me gusta ir a lugares en los que hay mucha gente apretada. Y tampoco donde hay mucho ruido, así que no salgo mucho por los lugares propios de las fiestas. ¿Mi espectáculo favorito? Ver  un rato la ofrenda en Independencia: me gusta la variedad de los trajes aragoneses, y además, siempre me encuentro con alguien conocido.

 

¿Y su lugar predilecto?

Mi casa con un buen asado de ternasco, un buen vino, y buena compañía.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de gigantes y cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?

Los cabezudos me daban mucho miedo en mi infancia. Al circo sí que iba: en aquel tiempo me habría gustado ser trapecista, tal vez porque nunca tenía los pies en el suelo... No recuerdo haber ido al teatro en días pilaristas. En cuanto a las aventuras amorosas..., cuando era joven tampoco era muy noctámbula, así que no conocí a ningún galán de noche... ¡Lástima!

 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué les diría?

Que si disfruta la buena comida, el buen vino, la fiesta en la calle, y cierto fervor religioso, lo pasará bien.

 

Estas también fiestas de tapeo. ¿Cuál es su debilidad?

Las tapas de Los vitorinos y los dulces de Fantoba. Si salgo estos días, tomaré la tapa estrella de la casa, con foie y boletus. Y seguro que para endulzar la hora del café compro unos “macarrons” de Fantoba.

 

¿Qué le sugiere la Ofrenda?

No puedo evitar asociarla a mis recuerdos de mucho calor, de mucho frío y de dolores de pies. No obstante, me gusta mucho el colorido y el primor con el que cientos de personas miman su atuendo, los trajes, los mantones, los tocados, las joyas. Y respeto y admiro el fervor con el que tantos hombres, mujeres y niños hacen su ofrenda sagrada ante la virgen, muchos de ellos por promesas, gracias recibidas, curaciones... Conozco casos muy emocionantes.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la literatura?

Hay mucho espectáculo para todos los sentidos. Y los escritores nos nutrimos de todo aquello que vivimos, lo que observamos, lo que escuchamos, lo que olemos, lo que comemos y bebemos, lo que tocamos... En el Pilar hay mucho que ver, que oír, que oler (ese olor a churros..., otro recuerdo infantil), que comer y beber, que tocar... Nunca he escrito nada que se ambiente en el Pilar..., pero nunca se sabe...

 

¿Qué nos recomienda para estos días, qué libro, qué espectáculos?

Cualquiera de los conciertos programados en el Auditorio me parecen muy atractivos. Un libro... ‘La muerte del padre’, del noruego Karl Ove Knausgaard, que es una gran novela.

 

¿Qué ocurre entre la jota y usted? ¿Se llevan o no se llevan?

Me gusta cantar, pero lamentablemente nunca he cantado bien la jota. En mi familia ha habido buenas cantantes de jota, mi madre, mi tía Mari... En mi adolescencia aprendí a bailar mal la jota de Alcañiz, que es muy difícil, y nunca la bailé delante de nadie. No estaba dotada. Parece que los días del Pilar son días amigos de la jota. Me gustan las jotas que se cantan dentro de las zarzuelas, sobre todo cuando se las he oído a Beatriz Gimeno y a Santiago Sánchez Jericó. Y las jotas bailadas por Miguel Ángel Berna y su compañía.

 

 

¿Cuáles serían sus dos o tres mejores anécdotas?

Cuando era niña, un día me perdí en las ferias sin darme cuenta, y cogí equivocadamente la mano de un hombre que no era mi padre. Pasé una vergüenza tremenda. Ya de estudiante en la Universidad, recuerdo una víspera del Pilar con mi amiga Begoña. Al cruzar el Parque Pignatelli camino de casa, vimos un grupo de jóvenes que cantaban y tocaban la guitarra. Nos sentamos con ellos. Una de las chicas cantó una canción que me pareció preciosa. Luego la  he cantado yo en muchas reuniones: ‘Alfonsina y el mar’.

 

¿Quién ha sido el gran personaje pilarista?

Como gran personaje familiar, a mi madre le gustaba mucho el día del Pilar. Lo celebrábamos poniendo en el recibidor una imagen de la virgen y vistiéndola con un manto que ella misma había confeccionado y pintado. Y como personaje del gran mundo, Pilar Lorengar, que pronunció el pregón de fiestas en 1991 y si no me falla la memoria, cantó un ‘Ave María’ en el camarín de la Virgen. Pilar Lorengar fue una de las grandes voces operísticas del siglo XX. Nació en Zaragoza, se puso  Pilar como nombre artístico, y muchos zaragozanos no saben quién fue. A lo mejor en algún viaje a la casa de Mozart en Salzburgo, ven alguna fotografía suya interpretando ‘La flauta mágica’, y desconocen que la mejor Pamina  nació en esta ciudad de viento...

 

*La foto es del archivo en internet de Heraldo de Aragón.

 

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

DÍAS DE FIESTA

 

José Manuel Pérez Latorre (Zaragoza, 1947) es arquitecto. Entre otros edificios, ha hecho el Auditorio y el Museo Serrano y su ampliación.

 

“El Pilar es el tiempo de andar

sin rumbo, de un lugar a otro”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Todas las cosas en la ciudad de Zaragoza se producen entre el Pilar y el Pilar, de tal forma que nosotros como zaragozanos tenemos que compaginar el tiempo del calendario general con aquel que corresponde con el calendario pilarista, entre el 12 de octubre y el 12 de octubre. Las fiestas son la catarsis local que hace que todo tenga como plazo el Pilar y como plazo de comienzo el final del Pilar. Así que estas fiestas no son más que un paréntesis que sirve para encadenar el tiempo de la ciudad.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Se produce todo a la vez. Me gusta el ver las calles llenas de gentes, llenas de espectáculos y elementos que llaman la atención. Y a la vez experimento disgusto por lo poco placentero de ese transcurrir de masas y de cosas diversas.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Al Rosario de Cristal. Me parece uno de los elementos más mágicos que un niño en aquella España gris de la posguerra podía asociar a la magia, a la fantasía y a la luz. Era la noche en la que se te permitía ver y observar. Quizás por eso, por el recuerdo de ese espectáculo, cada vez que lo vuelvo a ver despierta en mí las fantasías de la infancia.

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

 Pasear y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

 

¿Cuál es su lugar predilecto?

La ciudad para el Pilar diluye sus plazas, sus esquinas, sus calles; Zaragoza diluye sus lugares en un solo lugar, que es el continuo de la ciudad. Por lo tanto no puede haber un lugar predilecto porque desaparece bajo el caminar de la gente.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?

Más que el Pilar, yo diría que son los tiempos que corresponden a la manera de estar en la vida en las fiestas. El paso de las charangas que, como sonido inunda y deshace la ciudad, querría ser un elemento mucho más popular. Los gigantes y cabezudos que transitan por el espacio y el tiempo de la historia, retrayéndonos a los orígenes, a las mojigangas y a otras expresiones populares. El circo que, a pesar de las grandes películas con efectos especiales llenas de elementos sorprendentes, todavía confía en la visión directa del equilibrista, del trapecista, del domador, de los animales, etc. etc. El teatro que suplanta a la televisión, al cine y que devuelve una relación entre actor y espectador; está bien que se produzca en tiempos de catarsis, donde la capacidad de entrega es mucho mayor que en un tiempo normal. Los grandes conciertos están para mí lejanos en este tiempo y, con la edad, ya se me ha pasado el tiempo de aventuras amorosas...

 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves de las fiestas del Pilas, ¿qué le diría?

Que se olviden del mundo, que recuerden por un momento aquel cuento de Edgar Allan Poe, ‘El hombre de la multitud’, y que no tracen ningún plan. En las fiestas del Pilar se trata fundamentalmente de andar sin rumbo de un lugar para otro.

 

¿Cuál es su debilidad gastronómica? ¿Es de tapeo de bar en bar?

Si acompañas a gente de fuera es posible que trates de introducirla en los muchos sabores que el mundo de las tapas puede proporcionar a Zaragoza, pero si estás solo o estás en familia, ese tiempo del tapeo es continuo en Zaragoza a lo largo del año.

 

¿Qué le dice la Ofrenda?

 La Ofrenda tiene dos partes. Una, que es el cubrimiento floral de la estructura metálica que acaba convirtiéndose en una arquitectura que soporta la imagen de la Virgen. Hecha solo de base de flores, yo diría que es un caso único en esa aptitud central de la plaza, que ocupa y se erige en el espectáculo más ritual. La segunda parte es cómo se ha hecho de la Ofrenda una excusa para sacar los trajes históricos anteriores al funcionalismo y por momentos revivir glorias pasadas.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la arquitectura y la pintura?

El Pilar, como arquitectura en las fiestas del Pilar, es donde ésta se muestra más eficaz. El edificio barroco, construido en forma de plaza mayor cubierta y con cuatro puertas, permite un movimiento ágil y rápido que hace que el templo sea siempre un continuo trasiego. En estos días, la hermosa capilla de Ventura Rodríguez hace de elemento fundamental de la visita, dada la cantidad de gente que hay. Los Goyas, los Bayeus, Velázquez, Stoltz, etc., quedan como grafismos protectores del visitante allá en silencio en las cúpulas.

 

¿Qué pasa entre usted y la jota?

La jota, en su fuerte vibración, es más un sonido que llega al alma cuando estás en el extranjero y te hace reconocerte en ella.

¿Recomendaría algún edificio para estos días?

 El Pilar.

 

¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?

Creo que ya le he contestado: el Rosario de Cristal.

 

*La foto es del archivo de Heraldo de Aragón.

OLGA BERNAD: DOS POEMAS

[Olga Bernad, poeta y novelista, me envía dos poemas de su nuevo libro, en el que está trabajando y que se publicará en 2013 o 2014. Me envía, además, estas breves notas.]

 

Este poema salió publicado en mayo en una revista andaluza que inicia su andadura y de la que hablaré en mi próxima entrada. No sé si formará parte de La vida extrema. Ni siquiera lo había publicado en el blog. Me siento ahora muy cercana a este poema.   

 

 

PÁJAROS EN LA CABEZA

 

Lo que fecundan pájaros estériles

sobre tu centro abierto, disfrazado

de la fruta carnal que al menos sabe

dejarse devorar por otros labios.

 

Quisiera proteger de lo mezquino

tu malogrado asombro solitario.

No existe dios que lo sostenga, nadie

le rozará los dedos con su nombre.

 

 

Este otro es técnicamente inédito, aunque apareció en el blog allá por mayo. Es uno de los que más me convencen. Se acerca al tono que creo buscar y se aleja de lo que quisiera alejarme (creo que la poesía es un tono, una sensación). No sé, espero que te gusten.

 

 

TODOS LOS HÉROES

 

Todos los héroes eran hombres solos

(los recuerdo en el cine y en los cuentos).

Mad Max y Máximo,

Satán y don Quijote

no tenían mujer, o la perdieron

o quedaron vagando ciegamente

en el infierno de inventarse una.

Casi siempre me aburren sus historias.

Los quería a pesar de sus historias

porque, pese a las trampas de la historia,

todos los héroes eran hombres tristes.

 

 

*Todas las fotos son de Imogen Cunningham.

OSÍAS STUTMAN: UN POEMA

[Hace algunos años, más de una década, desde luego, conocí al poeta y científico Osías Stutman y le publiqué un libro en Olifante. Argentino, vinculado con Mallorca y Barcelona, compañero de Margalida, era un hombre muy especial, apasionado. Teníamos un amigo en común: Julio Frisón, que vivía con la uruguaya Margarita, otra mujer maravillosa. Osías acaba de aparecer por aquí: acaba de publicar este extenso poema de teatro y de homenaje a Chejov y a las mujeres actrices.

 

 

 

Dice Osías que este poema parte de ‘El Mar de Bohemia (Un libro de homenajes)’ aún inédito. Osías Stutman ©

 

HOMENAJE A LAS TRES HERMANAS PROZOROV

Y A UN TEATRO EN MOSCÚ QUE NO VISITÉ *

 

El aliento de las actrices

roza ahora mi mejilla. Olga

agotada, Masha o Maria la doliente

y casada, Irina estatuaria, la dueña

 

de la imaginación que ese viento

invernal sacude y ensancha. [Y Natasha la

cuñada de ellas tres y Galina (Volchek)

que es la reina heroica del teatro que nunca visité].

 

Son mis cuatro inocentes, golpeadas por la

vida sin control. Son el mundo

del doctor enfermo que cura

sin sanar. Es la enferma de pena fiera,

 

tormento y deseo, amor de militar

moribundo en sus ojos. Son los trescientos

mil deseos sin cumplir que hoy desfilan

con dignidad y fría pasión de veteranos

 

de guerra con sus medallas. Todas me susurran

palabras al oído, tiernas palabras y diminutivos

y palabras que acarician como manos. Mis breves

horas con ellas me envuelven como un hilo de seda

 

y me anegan de nostalgias. A veces me obligan

a decir tonterías, a atacar a su creador, otras

a cantarle alabanzas y a veces a abandonarlas

muchos años y luego volver a ellas mohíno,

 

ruborizado, pidiéndoles disculpas a todas ellas

y al autor. Siempre me perdonan pero es amor glacial

peor que el odio, amor que me tumba

de costado como caballo herido. Siempre me

 

dicen que soy tonto y que ellas no existen.

Son mi melancolía esas hermanas. ¿Cuántas

escenas familiares he contemplado con ellas?

¿Cuántos viajes a las Encantadas hicimos juntos?

 

Son miradas de ojos oscuros las suyas. Las actrices,

las hermanas me miran con intensidad, sin

hablarme. No me hablan si yo no hablo primero.

Y este poema, en algún momento, ocupó

 

el lugar del mundo por seis días, el mismo centro

del mundo y el resto se esfumaba de mi visión

y caían los nidos de los árboles con sus pichones

piando, trinando, gritando como coro griego.

 

Nunca soñé que los personajes de un texto

podrían integrar mis horas de vigilia como si

siempre hubiéramos estado juntos, viajando

y discutiendo como discuten los hermanos,

 

con energía y saña de zorros del bosque. Me

rebelé más de una vez a ese dominio siempre

sin éxito. En cada nuevo encuentro

me lo hacían recordar con duras palabras.

 

Y mi rubor traicionaba mi alegría que

no quería mostrarles. Me alegraba

su falso enojo. Mi familia imaginaria

imaginada por otro para mí, como

 

si hubiéramos hecho un pacto con el autor

muchos años antes de que yo naciera. Ahora

escribiendo este poema siento la emoción

del ladrón admirando su tesoro a solas.

 

Chejov me amenaza en un sueño y dice que yo

seré uno de esos personajes que se nombran

pero no aparecen en la obra. Despierto

sin saber si hará eso o me dejará sin hogar.

 

(*) Nota: Las tres hermanas son los personajes centrales de la obra teatral de Chejov (estrenada en 1901). El teatro de Moscú es el Sovremennik fundado en 1956 y dirigido por Galyna Volchek desde 1989 a 2012. La primer obra que vi montada por el Sovremennik fue “The Three Sisters” en Nueva York, en 1996. “Sovremennik” (quiere decir algo así como lo contemporáneo) fue el nombre de una revista literaria fundada y dirigida por Pushkin en San Petesburgo en 1836 y luego de su muerte dirigida por otros siguió publicándose hasta 1866. Gogol, Tyuthchev, Nekrasov, Panaev, Turgenev, Goncharov, Herzen y muchos otros librepensadores, poetas y novelistas colaboraron en esa revista.

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

'DÍAS DE FIESTA': ANA BENDICHO

Ana Bendicho (Teruel, 1963) es diseñadora y fotógrafa. Dirige el Estudio Novo.

 

 

 

“Vino la tuna a cantarme al bar y me sentí única”

“Mi padre no me reconoció en la Ofrenda y retrató a otra niña”

“Manolita Chen ha sido el personaje de mis pilares” 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Vacaciones, recuerdos, conciertos en las plazas, ambiente en la calle, vermú con amigos. Ya queda menos para el invierno, pero puedo aprovechar esos días para poder ir al campo cubierto de otoño, y recoger hojas, piñas, setas…


-Qué es lo que más le gusta o le disgusta? 
Siento cierta emoción, de adolescente, al oír el murmullo de la ciudad que se propaga para las fiestas es como si un gran acontecimiento fuera a ser anunciado para bien de todos. Procuro quedar con alguna amiga para tomar unos vinitos. Me disgusta el malestar que deja cuando se acaba y tienes que volver a la rutina con el catarro que has pillado porque el frío te coge desprevenida.


-¿A qué recuerdos están asociado estos días?
Cuando era niña recuerdo, la única vez que me vestí para la Ofrenda, lo que me estrangulaban las piernas aquellos leotardos de borlas que me hizo mi abuela. El sacrificio por estar guapa con moño tirante y pendientes pesados y estar al tanto todo el rato de no perder el broche familiar que antes llevó tu madre, antes tu abuela y quizá la bisabuela. Cuando era estudiante en la Escuela de Artes los pilares consistían en trabajar en un bar llamado “el Diecisiete” dónde no paraba de servir litros de bebida al son de música pachanguera. De vez en cuando amigos de Teruel y pueblos de alrededor venían a saludarme y a cantarme la canción de “dónde se mete la chica del diecisiete...” Cuando salíamos del bar volvía a ser de día y sabías que en pocas horas volvías a entrar de nuevo, algo parecido al día de la marmota. Más tarde, viviendo en la calle Prudencio, al lado del Pilar y sobre una churrería, recuerdo un fuerte olor a churros y parecer que siempre iba a contracorriente, peleando con una masa de gente que no dejaba de desplazarse.

 

-¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Me gustan los conciertos, si viene La Cabra mecánica procuro ir, y no me canso de bailar con un botellín de Ámbar en la mano como parte de mi equilibrio. Me acompaño de vermú torero con gambas, maratón de anchoas… Me gusta ver los espectáculos de las calles, en las plazas, los músicos, las barras de los bares llenas de calamares, me gusta ver que hay turistas, gente que no conozco, encuentros familiares.


-¿Cuál es tu lugar predilecto?
La plaza de los Sitios y la exposición de artesanía


-¿El Pilar es tiempo de charangas, de gigantes y cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Las aventuras amorosas no las recuerdo, recuerdo solo grandes dolores de cabeza. Las ferias, los conciertos, los amigos... Todo eso es el Pilar.

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilas, ¿qué les diría?
Que la gente es muy acogedora y en eso coincidiré con muchos.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Color, flores, familia, olores, encuentros, amigos, vestidos de la abuela.

¿Cómo se vive el Pilar desde el diseño, la fotografía, la creación artística?
Siempre voy a fotografiar el día de después de la Ofrenda el manto de la Virgen, me gusta oler las flores y comprobar que siguen ahí.
A veces voy a capturar trajes bonitos en la ofrenda o a hacer fotos nocturnas en la lejanía de las atracciones de feria, dónde se ven luces en movimiento, colores, etc. Para el Pilar siempre se abren bares nuevos o restaurantes que me gusta descubrir, ver como sacan partido del nuevo cartel de fiestas en sus aplicaciones en programas, ver como se interpreta por la Zaragozana. Hace años hice la mascota de Interpeñas, pero el diseño en general que se usa es muy casero, cada peña tiene el suyo.


¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?
Mi padre no me reconoció cuando fue a hacerme una foto en la ofrenda y se la hizo a otra chica parecida, ahora es mi único recuerdo de haber estado vestida de baturra. Una vez vino la tuna a cantarme “la chica del 17” al bar y me sentí única. Un año en la cena del último día de los camareros, que por cierto he visto que este año forma parte de programa de fiestas, fuimos a ver a Eugenio, y recuerdo que no pare de reírme.


¿Quién ha sido el gran personaje de tus Pilares?
Manolita Chen, cuando las ferias estaban en La Romareda y yo vivía en casa de mis padres. Todas las noches dormía con esa oración que rezaba, Manolita Chen, Manolita Chen… no se pierda a Manolita Chen, yo me lo perdí. En general me gustan más los gigantes que los cabezudos.

 

*La foto de Ana Bendicho es de Vicente Almazán; la segunda de la revista Spend.