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Antón Castro

PEDRO RÚJULA Y SUCHET, HOY EN EL PARANINFO

PEDRO RÚJULA Y SUCHET, HOY EN EL PARANINFO

 

[Este tarde, a las 20 horas, en el Paraninfo, Pedro Rújula presenta la edición de las ’Memorias’ del Mariscal Suchet, que acaba de publicar en la Institución Fernando el Católico. Lo acompañarán Carlos Franco Despés, Carlos Forcadell, Ignacio Peiró y Concha Lomba. Hace unos días publiqué este nota sobre la edición en diálogo con Pedro Rújula]



LA FICHA

’Memorias del Mariscal Suchet sobre sus campañas en España. 1808-1814’. Edición e introducción de Pedro Rújula. Institución Fernando el Católico: Colección Historiadores de Aragón. Zaragoza, 2012. 676 páginas.


Antón Castro. ´Heraldo de Aragón

ZARAGOZA. Pedro Rújula López (Alcañiz, 1965) es un estudioso del carlismo, de la contrarrevolución y de la Guerra de la Independencia. En 2009 publicaba en la Institución Fernando el Católico las memorias del pintor y general Louis-François Lejeune. Ahora, tras una intensa labor de investigación y de fijación del texto, editas las ’Memorias del Mariscal Suchet sobre sus campañas en España, 1808-1814’ (Institución Fernando el Católico: Colección Historiadores de Aragón), un volumen de más de 650 páginas que lleva una introducción donde reconstruye la historia del hijo de un sedero lionés, Luis Gabriel, que nació en 1770 y que murió en 1826 de un cáncer de estómago.

Dos años después, su esposa, Honorine d’Anthoine, veinte años más joven que él, había publicado sus ’Memorias’. En 1829, «un afrancesado español, cuyo siglas eran G. D. M., tradujo el libro al castellano y suavizó el original». Esa versión cayó en manos del historiador bajoaragonés y decidió recuperar el proyecto, pero se encontró con una sorpresa inesperada: el texto era ilegible, inexacto, «la calidad de la traducción era muy deficiente, de imposible lectura hoy» porque estaba llena de galicismos, de giros inventados, de adjetivos duplicados, de alteraciones y de errores de interpretación. Rújula ha hecho una nueva traducción. Matiza: «El traductor sí se había informado muy bien de la terminología militar».

Un militar voluntario

¿Quién era Suchet? Así, de entrada, tenía que ver poco con el ilustrado Lejeune, «sensible y comprensivo con el sometido. Suchet, en cambio, era un cartesiano francés, muy profesional, un producto perfecto de la revolución y del imperio. Es un producto de la revolución en el sentido de que se alistó voluntario en el ejército y por méritos propios, con su formación de burgués de Lyon, fue ascendiendo en las campañas de Italia, de Suiza y de Alemania. Por otro lado, era un experto en la organización del ejército, poseía una buena experiencia de combate y había vivido de primera mano la expansión del ejército napoleónico en Europa», explica Rújula.

En el otoño de 1808 se casó con Honorine, cuya madre «era hermana de las esposas de José Bonaparte y del mariscal Bernadotte, lo que supondría emparentar con el entorno más cercano de Napoleón y con las casas de reales de España». Dos meses después vinieron a España. La joven estuvo muy cerca de su marido: a veces lo acompañaba en sus paseos a caballo y causaba admiración.

Nada más llegar a Zaragoza, Suchet entró en combate y hubo de retirarse en la batalla de Alcañiz, entre otras cosas porque «casi no había tenido tiempo de conocer a sus hombres; además, la peripecia le había cogido casi de sorpresa, con el V cuerpo del ejército, en Miranda de Ebro. Luego ganaría la batalla de María y la de Belchite». Recuerda el historiador que desde febrero de 1810 el ejército francés ya no contaba «con ningún recurso de Francia, debía abastecerse por completo, y es ahí donde Suchet estableció un sistema de administración política, religiosa y municipal que le permitió a su ejército seguir avanzando y venciendo».

Cobró diezmos y contribuciones, ejerció un gran poder de intimidación, facilitó la reapertura de la Sociedad Económica de Amigos del País y la Real Sociedad de Bellas Artes de San Luis, dialogó con la sociedad aragonesaa, y eso le permitió participar con éxito en los sitios de Mequinenza, Lérida, Tortosa, Tarragona, Sagunto y Valencia. En Aragón miró siempre especialmente hacia Jaca y Sabiñánigo: eran su conexión directa con Francia.

Un pueblo rebelde y libre

Pese a su brillantez, dice Rújula, «Napoleón no se fiaba de él. Cuando se puso enfermo no le permitió volver a Francia; le mandó a España a su propio médico».

Suchet dejó este retrato de los aragoneses: «Son activos, de un carácter terco, en extremo celosos de su libertad, y creen de buena fe que su país es el mejor del universo. La influencia viva aún de sus primitivas instituciones sobre el carácter nacional, los eleva, con respecto a las costumbres políticas, sobre el nivel de los demás habitantes de España. En el trato social, son poco habladores y mantienen sus distancias. Su talante exterior es grave, frío y reflexivo (...) Ningún otro pueblo se pronuncia con más claridad por la justicia. Sometido ya de antemano el aragonés a lo que cree justo, se rebela contra todo acto arbitrario».

Pedro Rújula subraya que el mariscal Suchet siempre estuvo muy preocupado por el asentimiento y la obediencia del invadido y que tenía «una auténtica preocupación psicológica por la aceptación de los españoles de la realidad de la fuerza».



FERIA DEL LIBRO DE MADRID. IV

FERIA DEL LIBRO DE MADRID.

 

CRÓNICA DEL LUNES. Servicio de Prensa y comunicación

 

Los que se acercaron ayer hasta la Feria del Libro han podido sumergirse en el pasado reciente de Europa durante la presentación del libro de Ángeles Lario González, Españoles, ya tenéis patria, un homenaje a la Constitución de 1812 en su bicentenario, y durante la charla de la prestigiosa escritora italiana Dacia Maraini, que presentaba, en el Pabellón de actividades Banco Sabadell, su última obra, El tren de la última noche, con el telón de acero como protagonista. El espacio ha sido el eje de reflexión de Corrado Calabrò en la presentación de su poemario Un cuchillo en la miel y también de la charla entre el fotógrafo Chema Madoz y Alberto Anaut.  

 

 

Madrid, 28 de mayo

 

La Universidad Nacional de Educación a Distancia ha presentado esta mañana el libro Españoles, ya tenéis patria, un ensayo de la profesora de Historia contemporánea Ángeles Lario González en forma de homenaje a todos aquellos que con su labor hicieron posible la primera Constitución española, la de 1812.

 

Han participado Juan A. Gimeno Ullastres, rector de la UNED, María Jesús Peréx Agorreta, decana de la Facultad de Geografía e Historia Contemporánea de la UNED, Víctor Nieto Alcaide, Catedrático de Historia del Arte de la UNED, Ángeles Lario, profesora titular de Historia Contemporánea de la UNED y autora del libro, y Federico del Barrio, dibujante e ilustrador del libro.

 

Ángeles Lario se ha referido a su obra definiéndola como “un homenaje a todos aquellos que han hecho tanto, que han dado tanto, y a los que, solo por ello, no se puede ni se debe olvidar, si queremos recoger lo mejor de nosotros mismos, de nuestros caminos andados, de nuestras mejores gentes y nuestras mejores obras, en las que lo heroico, lo ilustrado, el conocimiento, sumando todo, fue capaz de abrir el camino quizá impensado por tantos y anhelado por otros”.

 

El hispanista Emilio Coco ha acompañado al poeta italiano Corrado Calabrò en la presentación de su última obra traducida al castellano, Un cuchillo en la miel. Coco comenta que “para Calabrò la poesía atraviesa la vida de la que lleva los signos y las cicatrices, pero tiende a ir más allá”. En este nuevo trabajo, Calabrò retoma los principales elementos inspiradores de su poesía: el mar, el viento y el amor con un gran cuidado en la métrica que para él “es tan importante como el latido cardíaco para la respiración”. Con Un cuchillo en la miel, los lectores españoles podrán descubrir por primera vez en castellano las obras completas de Calabrò, poeta comparado a D’Annunzio y García Lorca. El poeta ha recordado la necesidad de la poesía en la vida y el papel del amor como principal puerta de la poesía que nos impulsa a salir de la incomunicación y rompe la corteza de nuestros egos.

 

El autor del cartel de este año, el fotógrafo madrileño Chema Madoz ha sido entrevistado por Alberto Anaut, Director de La Fábrica. Ambos han recorrido la obra fotográfica de Madoz a través del libro Chema Madoz. Obras maestras, una recopilación de 450 imágenes, desde sus primeras fotografías hasta las más actuales, un análisis profundo y exhaustivo de su obra.

En las fotografías de Madoz, los objetos se alteran, se mezclan sin violencia y parecen flotar o pertenecer a lugares fuera del tiempo y la realidad. La fotografía se convierte en una forma de crear lenguaje, poesía a partir de imágenes frágiles, familiares y sorprendentes. Imágenes evocadoras que alteran nuestra percepción y se abren a los múltiples significados que encuentra el que las mira.


Además de reproducir más de 450 obras con la máxima calidad, el libro contiene una completa cronología ilustrada que nos ayudará a acercarnos a la figura de este fotógrafo. Referencias a momentos personales, gustos e influencias, trayectoria artística, encargos, exposiciones, y el reconocimiento nacional e internacional.

 

Chema Madoz (Madrid, 1958) es Historiador del Arte y fotógrafo, Premio Nacional de Fotografía (2000) y Premio PHotoEspaña (2000), así como el primer fotógrafo español vivo al que el Museo Nacional de Arte Reina Sofía ha dedicado una retrospectiva. Su trayectoria artística comienza en 1990, tras pasar por el Centro de Enseñanza de la Imagen. Ha expuesto en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, el Círculo de Bellas Artes, la Galería Moriarty o el Canal de Isabel II, y en museos, galerías y ferias de arte internacionales como Fotofest (Houston) o el Pompidou de París. Su obra puede verse en la Fundación Telefónica, el Centro Andaluz de la Fotografía, la Fundación Juan March, el IVAM, el Ministerio de Cultura y el Fine Arts Museum de Houston, entre otros.

 

Una de las escritoras italianas más traducidas de estos últimos años, Dacia Maraini ha visitado la Feria esta tarde para presentar a los lectores españoles su esperada novela El tren de la última noche (Ed.  Galaxia Gutenberg). La poeta, dramaturga, novelista y ensayista rememora en este nuevo trabajo la Europa de finales de los 50 divida en dos por los vencedores de la segunda guerra mundial. Traducida por David Paradela López, esta obra, que transcurre en época del Telón de Acero, indaga en los temas de predilección de este ícono de la literatura italiana contemporánea: los problemas sociales y políticos. Esta novela, que ya ha vendido  más de 130.000 ejemplares en Italia, narra la vida de una joven en búsqueda de su amor de adolescencia desaparecido en Auschwitz.

 

En un Pabellón abarrotado de lectores, Maraini ha explicado que, parafraseando a Roland Barthes, “escribir era como jugar con el cuerpo de la madre”, ya que el acercamiento carnal al idioma se opera a través de las madres. Maraini, quien estuvo  en un campo de concentración entre 1943 y 1946 con su familia en Japón, recordó que ella vivió allí lo que ocurre en la novela de Bradbury, Fahrenheit 451, puesto que su padre le recitaba a Platón y Sócrates y su madre los cuentos clásicos italianos. “He descubierto en aquel entonces que los libros se podían convertir en personas, cuando solo queda la memoria contra la barbarie”, ha sentenciado la escritora italiana.

 

*Las ilustraciones son una obra de Chema Madoz, un poeta de los objetos y de las ideas en la fotografía, y Dacia Maraini, una de las voces capitales de las letras italianas. 

EL ESTUDIO MÜNSTER, EN BARCELONA

Rafa Angulo, en un retrato de Gustaff Choos.

 

[Recibo esta nota de Rafa Angulo:]

Buen día.
Os mando la nota de prensa que hace referencia a la participación de
los aragoneses Münster en la exposición y conferencia que se llevará a
cabo desde el jueves en Barcelona.
Mil gracias y un saludo.
Rafa Angulo

Münster es un pequeño estudio de diseño gráfico e ilustración de
Zaragoza nacido en 2010. Dedicados al trabajo para la industria
cultural y especialmente para la música, en los dos años que lleva
funcionando ha producido, entre otras muchas cosas, más de 100
carteles (formato en el que se encuentran especialmente a gusto) que
imprimen ellos mismos en pequeñas tiradas limitadas en serigrafia.
Aunque sus proyectos abarcan muchos campos del diseño gráfico
(editorial, identidad corporativa, tipografía, etc.) es en los
carteles para conciertos donde se están mostrando más prolíficos
entendiéndolos como una simbiosis entre música y arte, tratando de
reflejar en imágenes lo que las bandas proponen con sonido. Estos
trabajos les colocan como uno de los estudios más activos en este
campo con larga y arraigada tradición en otros países como Estados
Unidos y Alemania y les ha llevado a participar en la edición de este
año del Primavera Sound de Barcelona como miembros de la plataforma
The Poster Collective. En el festival de Barcelona estarán como
ponentes de la conferencia FLATSTOCK: THE ARTIST BEHIND THE POSTER del
jueves 31 de mayo junto a miembros de la API (American Poster
Institute) y Xavi Forné de Error! Design y the Poster Collective.
También, como The Poster Collective dispondrán de un stand durante
todo el festival donde expondrán y pondrán a la venta algunos de sus
más de 80 carteles para conciertos.
El trabajo del estudio ha sido reseñado en prensa (El País de las
tentaciones ( http://tentaciones.elpais.com/2011/12/the-poster-collective-.html) , la revista Visual, etc.) y en varios blogs y webs, así como ha aparecido en varios libros sobre carteles de conciertos como The wall:
modern day music posters o Squeegee! - die siebdruck bewegung.
Recientemente también recibió el Premi Enderrock a la mejor portada
por el trabajo para el disco Coratge de Obrint Pas.
www.munsterstudio.com

--
http://www.munsterstudio.com

http://munsterestudio.blogspot.com/

http://www.myspace.com/almaxhardcoredisorder

PÉREZ LIZANO Y M. MARÍN SANCHO

[Esta tarde, Manuel Pérez-Lizano presenta su libro de Manuel Marín Sancho, asesinado en 1936. Su hijo Basilio acaba de fallecer y pudo ver el libro acabado. El acto será en Ámbito cultural de El Corte Inglés de Independencia, Zaragoza, hoy lunes 28 de mayo de 2012, a las 19:30 horas. Hace algún tiempo publiqué este reportaje sobre este fascinante personaje.]

 

 

La historia de Iñigo Manuel Marín Sancho (1899-1936) resulta conmovedora. Su primogénita María Luisa, nacida en 1927, dice: “Su muerte fue una canallada. Sigo queriendo a mi padre con locura. Nos llevaba a todas partes: al boxeo al Monumental, al teatro, yo conocí muy bien el mundo de las tablas entre bastidores. A veces nos contaba cuentos, y nos traía juguetes, incluso pupitres plegables”. Su hijo Basilio, que conserva muchos de los cuadros y esculturas que le regalaron los más importantes artistas aragoneses de la preguerra a su progenitor, revela: “Yo tengo recuerdos más bien difusos. En 1933, nos trasladamos a Barcelona porque mi padre empezó a dar clases en el Instituto Salmerón. Recuerdo que era un apasionado de la música clásica: tocaba la viola y solíamos ir con mi madre a los conciertos que daba con la orquesta sinfónica. Vivimos allí hasta 1936, en que fue fusilado. Nosotros, mi madre, mi tía Vicenta, mis hermanas María Luisa y Teresa y yo regresamos a Zaragoza a principios de julio, y mi padre lo hizo en vísperas de la Guerra Civil”. Tras el estallido de la contienda, Manuel Marín Sancho, que pertenecía a la logia Constancia 16, no tardó en ser detenido. Lo soltaron a los pocos días, aunque debía pasar prácticamente a diario “por las dos checas que había en el Coso, una era de requetés y otra de la Falange. A finales de septiembre, lo encerraron en Torrero y finalmente, la noche del uno de diciembre fue fusilado por su condición de masón. Mi padre era republicano, creía que la forma ideal de gobierno era la República, pero tampoco era un hombre que se hubiera significado de manera radical”.

José Antonio Ferrer Benimelli en su libro “La masonería en Aragón” narra la detención y la ejecución de Manuel Marín Sancho, que era periodista, dramaturgo, crítico de arte y de literatura, archivero, paleógrafo. Las razones de la muerte eran tan precisas como falsas: “Fractura de cráneo y hemorragia interna”. Con él, en aquellos meses, fueron abatidos, entre otros muchos, los médicos Moisés y José Miguel Alcrudo, Andrés Cobo San Emeterio, el arquitecto Francisco Albiñana.

 

Los dos hermanos aseguran que se “enteraron de todo”. María Luisa recuerda que le escribían y le mandaban dibujos de casitas a la cárcel, “algunas eran copiadas. El dibujo se me daba muy bien”. La familia entonces no tenía casa propia; vivía en un gran caserón de la plaza de Sas que era de la tía María, hermana del periodista, y del tío Gregorio, un agricultor con muchas tierras. “Ambos fueron nuestros padrinos. Mi madre se quedó con una exigua pensión por la condición de mi padre de archivero del Ayuntamiento de Zaragoza, donde trabajó con Manuel Abizanda Broto. Y nada fue fácil. La casa tenía más de veinte habitaciones. Salimos adelante gracias a mis padrinos”.

            Basilio inicia un auténtico viaje en el tiempo. Su padre nació en Zaragoza en 1899, en el seno de una familia de clase media que se dedicaba a la construcción de instrumentos musicales: guitarras, laúdes, bandurrias; el artesano le regaló una guitarra a Alfonso XIII, que lo recibió en palacio, y además presentó magníficas piezas en uno de los pabellones de la Exposición Hispano-Francesa. Manuel Marín Sancho era el menor de cinco hermanos. Siempre sintió inquietudes intelectuales y con el paso de los años, tras licenciarse en Filosofía y Letras y haber estado episódicamente en la guerra de África, “mi padre veía fatal, y en cuanto se dieron cuenta lo devolvieron a España”, entró a trabajar en “El Noticiero”, que dirigía José María Sánchez Ventura, se vincularía con el Centro Naturista Helios, llegó a ser su segundo presidente, y desplegó una actividad increíble: fue director de revistas como “Aragón” del SIPA, en 1929 coordinó un número donde publicó a los más importantes artistas plásticos, todos los números de “Amanecer” y varios de “Relieves”, e incluso llegó a fundar el efímero diario “Independencia”.

            Uno de sus amigos de entonces era el periodista y escritor Andrés Ruiz Castillo, que lo definió como “una auténtica revolución que llegó a fundar Prensa Ebro, una agencia de publicidad”. “Mi padre poseía un gran sentido del humor, siempre sonreía. Era alegre y confiado”. Redactó algunas piezas teatrales, entre ellas “El tapiz” (1928), basado en las pinturas de Goya, y sobre todo escribió el libreto de la ópera “Igual que hermanicos. Estampas aragonesas. Zarzuela en tres actos”, que se estrenó el cuatro de enero de 1934 en el Teatro Principal con música de Luis Aula, que también dirigió la Orquesta Sinfónica de Zaragoza. El crítico Pablo Cistué de Castro dijo que “Manuel Sancho Marín ha hecho un libro de zarzuela tan documentado y de tal honradez que se aleja del tipo a que la generalidad de los libretistas nos han acostumbrado”. Decía que la obra aborda “los amores de dos mozos a una misma moza”, y elogiaba al tenor Faustino Arregui, a la actriz y cantante Sélica Pérez Carpio y al “formidable actor cómico” Eduardo Marcén. 

            En casa de Basilio Marín Ferrer hay obras de Honorio García Condoy, de Ansuátegui, de Bayo Marín, grandes amigos del periodista y escritor fusilado. Hace poco, el profesor madrileño Francisco Galera le mandó el expediente de su padre, y en medio había una copia que ha activado la memoria y el dolor: el Jefe Superior de Policía de Zaragoza mandó una carta a la cárcel de Torrero para que soltasen al meteorólogo Odón San Emeterio y a Manuel Marín Sancho. La carta estaba firmada el 30 de noviembre, pero no llegó a su destino. Esa misma noche ambos, con otros muchos, fueron ejecutados.

 

EL DEPOR VUELVE A PRIMERA

EL DEPOR VUELVE A PRIMERA

 

EL DEPORTIVO REGRESA A PRIMERA DIVISIÓN

‘La voz de Galicia’, uno de los periódicos de mi vida en el que siempre me habría gustado escribir, publicaba anoche esta foto en su edición digital: el Deportivo de la Coruña retorna a Primera División. Y suma así un título a los seis grandes que tiene: una Liga, dos Copas del Rey y tres supercopas. Juan Carlos Valerón es uno de sus líderes, uno de sus referentes y este año ha sido determinante para el ascenso con su juego inteligente, de clase y tiralíneas, impregnado de magia y de veteranía. El Celta subirá la semana que viene. Y yo, deportivista, también soy celtiña. Desde niño. No pertenezco al grupo de deportivistas que odian al Celta. El comportamiento de la afición ha sido exquisito y apasionado, y Oltra ha hecho un magnífico trabajo. Enhorabuena a todos. Jugué una vez en el campo de Riazor con el Ural de A Coruña, juraría que fue en la temporada 1974-1975 y en 2007 creo que fue paseé por el campo antes de un choque Depor-Real Zaragoza, mis dos equipos. El campo parecía una alfombra de verdín y de paraíso, un auténtico escenario de sueños. Como el de ayer.

 

*La foto es de César Quian.

LEONARDO ROMERO: UN DIÁLOGO

[Hoy he publicado en Heraldo Domingo, el suplemento que dirige Picos Laguna, esta entrevista con el catedrático Leonardo Romero Tobar, uno de esos sabios de letras que andan por el mundo, un caballero simpático y de buenos modales, que suscita cariños por doquier. Mi hija Aloma, que está trabajando estos días en la Feria del Libro de Madrid, me ha dicho hace un instante desde Madrid que es uno de esos profesores al que siempre quieres parecerte porque es estimulante, curioso, divertido, humano y sabio. Uno de sus libros capitales es 'Panorama crítico del romanticismo español' (1994) y ha editado a Larra, Valera, Bécquer, Espronceda... La foto es de la Fundación March.]

Leonardo Romero Tobar (Burgos, 1941) es una referencia fundamental en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. Es un sabio de memoria prodigiosa: es capaz de recitar ‘La vida es sueño’ de Calderón, la ‘Apología de Sócrates’ de Jenofonte en griego, un poema de Rafael Alberti, una carta de Juan Valera.... Dice que la literatura y el arte son memoria, “una forma de diálogo con los otros”, con la tradición y con la creación. Admirado y querido por sus compañeros y por los alumnos, rezuma literatura, pasión por la palabra, entusiasmo por la belleza y sus detalles. Es un contador de historias de casi todo: de sus encuentros con Camilo José Cela y Álvaro Cunqueiro en Compostela, de algunas tardes memorables con Dámaso Alonso, de anécdotas de Mariano José de Larra. Lo definen la curiosidad y una vocación incesante de conocimiento: sus compañeros de Departamento le acaban de rendir un homenaje coral con el volumen ‘Aún aprendo. Estudios de Literatura Española’ (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012); el título no es casual: Leonardo Romero Tobar lleva algunos años trabajando en un libro sobre la presencia de Goya en la literatura.

Tiene un excelente sentido del humor, amasado con picardía, gracia y el desenfado de quien sabe reírse de sí mismo. Por eso dice: “Soy una viuda promiscua. Me han interesado mucho, entre otros, Galdós, Luis de Góngora, Leandro Fernández de Moratín, Jovellanos, Espronceda, Bécquer, Larra, Clarín... Y, por supuesto, Juan Valera, que tiene algo de un amor de muchos años, al que le he dedicado muchas horas y que es un modelo permanente de entusiasmo y de lucidez para mí. Y a veces es una terapia o un terapeuta. He editado unas 5.000 cartas suyas en ocho volúmenes, y creo que es uno de los mejores epistolarios que existen de un escritor; comparables con los Juan Ramón Jiménez o Pedro Salinas, aunque en los de ellos priman sus vidas de poetas, lo personal, y Valera tenía una mirada más amplia. Hubo un momento en que me dije, ‘de lo propio no hay que hablar’, y me centré en los escritores del siglo XIX, pero también he estado cerca de Martín Descalzo y de Miguel Delibes en mis años en Valladolid”. Una de sus mejores experiencias con escritores fue en Vigo, cuando hacía milicias. “Muchas tardes iba a ver a Álvaro Cunqueiro, director de ‘Faro de Vigo’, y allí hablábamos de todo. Era un personaje maravilloso que se apartaba, con Joan Perucho, de aquello que se llamaba ‘el realismo de la berza’ y practicaba una literatura de la imaginación”.

¿Recuerda cómo y cuándo nació su pasión por la literatura por la literatura?

Desde muy niño. Casi desde que empecé a leer, con los cuentos infantiles, con los cuentos de Calleja. Y luego con las novelas adaptadas. La literatura me fue entrando a través de los manuales de Bachillerato. Yo era un joven al que le apasionaba leer, era un niño de cine, íbamos a ver todas las películas toleradas que había, y era un niño de radio, de novelas radiofónicas.

He visto que es experto en folletín.

Le he dedicado estudios a la novela popular. Mi madre se reunía en casa con un par de amigas y leían en voz alta. Una vez a la semana nos dejaban por debajo de la puerta una entrega de un folletín. Recuerdo la impresionante lectura de ‘Florinda la Cava’ de Juan de la Puerta Vizcaíno: yo andaba por allí entre las mujeres, con el oído puesto. Fue todo un acontecimiento.

Parece de un cuento de García Márquez.

No he sido deportista. Vivía al lado de la catedral y a ese hecho debo parte de mi imaginación gótica. Manuel Machado donó su biblioteca personal a la Biblioteca de Burgos. No se llegó a poner disposición del público, pero logré convencer al bibliotecario y pude acceder a las primeras ediciones de muchos de sus contemporáneos. Y de los libros de su hermano Antonio. Y a su interesante correspondencia. Años después lograría “engañar” a Rafael Alarcón para que estudiase su obra y se interesase por esa biblioteca.

Más tarde se iría a Valladolid y a Madrid a cursar Filosofía y Letras. Allí conoció a Dámaso Alonso...

Explicaba Filología Románica y apenas quería hablar de literatura. Sus clases eran aburridísimas; de vez en cuando las adornaba, con gracia, con algún chiste. A lo mejor te pasabas un mes o dos hablando de la letra e. Era respetado, era el director de la Real Academia de la Lengua, iba y venía en taxi a la Complutense. Y yo me puse muy pesado, era delegado de curso, y ya en quinto, ante mi insistencia en que nos hablase de literatura, hacia las doce me llevó a casa, me invitó a comer y habló de literatura.

¿De qué?

De la Generación del 27, a la que pertenecía, cogió una carpeta y sacó un ‘líricograma’ de Rafael Alberti [lo recita], aquellos poemas pintados que él hacía. Ya como profesor, en Madrid coincidiría con Isabel García Lorca, hermana de Federico. Por pudor y respeto, jamás le pregunté por su hermano. Como Dámaso Alonso no quería hablar mucho de la literatura, el gran maestro fue Rafael Lapesa, que encarna a una de las figuras de la escuela filológica española. De él aprendimos, entre otras muchas cosas, que la literatura es un texto especial, con resonancias, que vale para un momento concreto en cualquier tiempo o en cualquier tiempo. Contiene vibraciones que remiten a profundas experiencias humanas.

En el curso 1979-1980 estuvo en Compostela y al año siguiente vino a Zaragoza.

Aquel curso fue inolvidable y muy intenso, pero allí tampoco teníamos muchas raíces y buscábamos una vida más sosegada. Y pensamos, con mi mujer, en acercarnos a Castilla o Aragón. Cambié una ciudad mágica por una ciudad majica. No me arrepiento de nada. Esta es una ciudad vivible, humana, y vine a una Universidad con calidad en la que he disfrutado mucho. Zaragoza ni es la corte de los milagros ni es un lugar donde te puedes sentir el gobernador civil de la literatura.

Llegó y fue director de Departamento de Lengua y Literatura.

Fue una experiencia convulsa, con tensiones y con muchas satisfacciones. Aquí había un equipo joven, activo e inquieto que se ha convertido, en cierto modo, en un centro de hispanismo de alcance internacional. Con Félix Monge trajimos al Aula Magna a Torrente Ballester cuando ponían en la TVE ‘Los gozos y las sombras’.

Dicen que es usted un modelo de tolerancia y de compañerismo...

Por puro egoísmo. La educación es la más alta actividad del espíritu. Es comunicación. Y aquí aprendes siempre: del buen alumno y del mal alumno, que también te enseña lo que no se debe hacer. Un profesor es el primero que tiene que aprender: es una esponja. Y a mí me ha ayudado a entender mucho el entusiasmo, la inteligencia y el humanismo de Juan Valera.

¿Cómo ve los recortes y los conflictos de la Enseñanza?

Esta es una guerra más de la Educación, que siempre parece estar en conflicto o condenada a la discusión. Ahora estamos copiando lo peor del modelo norteamericano sin tomar ninguna de sus cosas buenas.

BERTA CORRAL: 'EL ÁRBOL'

Obra de Josef Sudek.

[Esta tarde-noche, mi amiga la traductora Mercedes Corral, que ha vertido al español a Primo Levi y Natalia Ginzburg y a Dino Buzzati, entre otros, me ha enviado este cuento, esta reflexión de su hermana Berta Corral, que también es traductora]

Una obra de Monet.

 

EL ÁRBOL

 

Por Berta CORRAL

 

Cuando vi mi casa por primera vez, lo que más me gustó de ella fue el árbol… no es que el árbol creciera dentro de la casa pero casi. Cuando abría la ventana del office, las ramas más flexibles se metían dentro, y cuando la volvía a cerrar, tenía que retirarlas con cuidado para no dañarlas  y para que volvieran a su lugar… Yo sabía que vivir en Madrid y tener un árbol era un privilegio… El árbol crecía junto a nosotros y nosotros junto al árbol… y contemplar el árbol nos llenaba de alegría y fuerza…

Este jueves, cuando llegué a casa, lo habían podado al máximo. En el mes de Mayo… si “podar un árbol en abril es de ruin” imaginaros lo que es en el mes de Mayo. Podar un árbol cuando toda la savia sube por las ramas hasta las hojas, cuando el árbol está en su apogeo, cuando nos está regalando la vista con todo su verdor y exuberancia, es realmente un acto de crueldad… Cuando mi hija lo vio se echó a llorar… Yo no me eché a llorar porque ya casi no sé hacerlo, y comencé a pensar “la próxima primavera volverá a estar como antes, además ahora entra más luz” pero por dentro también tenía ganas de llorar…

Hoy me he dedicado a investigar qué es lo que ha ocurrido con nuestro árbol.

Cuando me he encontrado a la presidenta de la comunidad en el portal, se lo he preguntado. -

- ¿Qué ha ocurrido? ¿por qué han podado el árbol en Mayo’

 -“Porque lo hemos pedido. Y además nuestra intención es que se seque o que lo corten”.

-“ ¿Qué?” “Pero ¿por qué?

- “Los vecinos se quejan, la casa se les llena de bichos… Además es un árbol que ha crecido ahí porque sí, nadie lo ha plantado, y está estropeando el techo del garaje sobre el que está plantado, lo está llenando de humedad…

Yo no sabía que no era un árbol plantado y el hecho de fuera fruto de una semilla traída por azar  por el viento entres los edificios de Madrid, de una semilla generosa que había conseguido echar raíces en ese pequeño espacio de tierra en frente de  mi ventana, me lo hizo todavía más amable, más querido. El milagro del que todos los días éramos espectadores en nuestra casa en medio de Madrid, el de la naturaleza pugnando por entrar por nuestra ventana, el de lo natural frente a lo civilizado, y lo civilizado (mi casa) abriéndose a la naturaleza en un amoroso abrazo para llenarse de ella, se me hizo más evidente…

Cortamos un árbol porque entran bichos en la casa, enmudecemos a los perros porque  ladran demasiado… y en el camino nos olvidamos de quiénes somos…

 

III DÍA. FERIA DEL LIBRO DE MADRID

 

Madrid, 27 de mayo. FERIA DEL LIBRO

 

Esta mañana, en el Pabellón de Actividades Banco Sabadell, los periodistas Angelo Crespi y Jesús Ruiz Mantilla han intercambiado sus impresiones acerca del periodismo cultural desde la perspectiva del sector italiano y español. Angelo Crespi, colaborador habitual del Corriere Della Sera, ha explicado en primer lugar el papel que ha jugado durante muchos años la “Tercera página” en los periódicos italianos. Creada por Alberto Bergamini a principios del siglo XX, la tercera página recogía críticas culturales, ofreciendo a la actualidad artística un lugar privilegiado en los diarios de la época. A partir de los años 50, las reseñas de “la tercera” han sido, poco a poco, relegadas al final de los periódicos, cambiando su denominación de “Arte y Cultura” a “Cultura, ocio y espectáculo”. Crespi ha explicado también la tradición literaria e intelectual de los diarios italianos que acogen en sus páginas multitudes de debates, incluso, hoy en día, debido a la falta de revistas especializadas y de publicaciones académicas de calidad. El periodista y antiguo asesor del Ministro italiano de Cultura ha recordado, además, una diferencia fundamental  entre el periodismo británico y el italiano. Si bien ambos se pueden definir como “medios ómnibus”, es decir, destinados a un público amplio (popular y elitista a la vez), los editores británicos tienen la obligación de segmentar su público para asegurarse las máximas ganancias económicas mientras los italianos conciben esta misma segmentación desde otra perspectiva. Desde sus inicios, “los periódicos italianos no han sido creados para informar sino para formar”. Esta concepción se explica porque los propietarios de los diarios no eran editores puros (cuyo único oficio era la prensa) sino que eran partidos políticos, industriales o asociaciones religiosas que utilizaban sus diarios como vías de difusión de sus ideas. Hoy en día, las páginas de la sección cultura ya “no son una brújula en la producción masiva de la industria cultural” que desde los años 70 se ha convertido en un actor determinante en el crecimiento o hundimiento de las publicaciones periódicas.  “Los críticos no tienen utilidad para esta nueva industria cultural ya que no ayudan a vender masivamente”, señala Crespi. Y ha puesto como ejemplo concreto la publicación de un libro. Los periodistas sometidos a la presión de sacar exclusivas se ven obligados a adelantarse a la publicación de los libros. A esta presión se suma la concentración entre editoriales y grupos de prensa y el trabajo activo de “ocupación mediática del terreno” por parte de los gabinetes de comunicación. Todos estos elementos conducen a una saturación de información sobre dicho libro antes de que se ponga a la venta en las librerías. Como resultado, la crítica del libro ya no interesa y no se publica porque llega después de una intensa cobertura. ¿Para qué publicar una crítica cuando se lleva hablando del libro desde hace 15 días? Es ya actualidad pasada. Así,  las entrevistas han sustituido de alguna manera a las reseñas críticas. Crespi llama a este fenómeno “infotainment” y sucede, por ejemplo, cuando el hallazgo de un manuscrito de Dante sale en la sección “sucesos” y no en la de “cultura“.

 

Jesús Ruiz Mantilla se ha mostrado más positivo y esperanzado al respecto. Primero porque el contexto español no se corresponde al italiano. El fenómeno cultural en sí ha sido aniquilado durante muchos años y ninguna idiosincrasia ha podido emerger antes de la transición, cosa que no pasó en Italia, país de fuerte idiosincrasia cultural y artística. Segundo, “cómo no ser optimista en España cuando hace 10 años no había industrias culturales y ahora representan el 4% del PIB”. Este auge se explica en buena parte, según Mantilla, por el papel de agitadores culturales de muchos periodistas a partir de la transición. Desde esta época, los medios han sido conscientes de la necesidad de dar cobertura a la agitación cultural que vivía el país. A nivel europeo hemos pasado de la concepción elitista alemana que predominaba antes de la Segunda Guerra Mundial a la influencia del periodismo a la francesa hasta los años 80, influencia que ha cedido el paso a la cultura anglosajona en la que impera el eclecticismo.  “Asistimos a una explosión de variedad cultural sin complejos”, dijo Mantilla. Esta explosión permite satisfacer de manera masiva los gustos de los lectores ya que las páginas de cultura incluyen cada vez más disciplinas, incluidas las más contemporáneas. Mantilla ha recalcado que se ven solicitados por tantos agentes externos que, al final, se anulan entre sí y dejan al periodista ejercer su  libertad de criterio. Pero, a pesar de esta sensación de que el periodista escribe lo que le apetece, “ejercemos con mucha consciencia y responsabilidad en nuestras prescripciones porque, si no conseguimos convencer a los lectores con nuestras recomendaciones,  se van a otra selva ecléctica y a otro medio”.

 

Esta tarde, el editor Walter Barberis ha protagonizado el homenaje al intelectual y editor italiano Giulio Einaudi. Barberis ha recorrido la biografía de uno de los personajes claves de la Italia del siglo XX, comprometido con la libertad y la innovación intelectual. Comparando los inicios de los tres grandes editores italianos, Mondadori, Rizzoli y Einaudi, Barberis ha subrayado una diferencia rotunda entre por un lado Mondadori y Rizzoli, ambos huérfanos y artesanos tipógrafos, y Einaudi, hijo de una acomodada familia burguesa. Cuando los dos primeros habían sido formados en la consciencia del libro como objeto industrial, Einaudi ha sido educado en el colegio de la élite piamontesa en Turín en el seno de una rica familia de terratenientes, cuyo padre, docente de universidad llegará a convertirse en el segundo Presidente de la República Italiana. A los 21 años, después de abandonar una carrera en medicina y con el beneplácito de su padre, Einaudi crea su editorial en una Italia en la que el consenso sobre las ideas fascistas era muy amplio. Ferviente admirador de los EEUU de Roosevelt, el joven editor decide publicar monográficos explicando el modelo económico liberal estadounidense; publicaciones que sonaron como un acto de oposición al régimen fascista que se había instalado en Italia con un modelo dirigista de economía. A los pocos años, decide lanzar una nueva revista, La Cultura, cuyo logotipo fue toda una declaración de intenciones. Un avestruz (animal conocido por su sólido estómago) con un clavo de hierro en el pico y el lema “El espíritu puede digerir hasta las cosas más duras”. A lo largo de su vida, mantuvo esta actitud de militancia firmemente anclado a la izquierda de la izquierda (Einaudi consideraba a los comunistas como políticos de derechas), que contrastaba con su estilo de vida bastante conservador, según Barberis. Si bien su oposición al fascismo le valió el exilio,  su labor a favor de la difusión de las ideas ha sido capital en la historia reciente de Italia.

 

Por su parte, Manuel Rivas ha adelantado en la Feria del Libro algunos fragmentos inéditos de su próximo libro, Storyboard (Murmullos de infancia y juventud), que la editorial Alfaguara publicará en otoño. Se trata de una obra que contiene relatos sobre la infancia del escritor gallego.

 

Como adelanto de Storyboard (Murmullos de infancia y juventud), Rivas ha leído al público congregado en el Pabellón de Actividades Banco Sabadell tres fragmentos titulados: “El primer miedo”, “Sentado en la maleta del emigrante” y “El maestro”.

 

La lectura también ha incluido partes de las últimas obras de Rivas: Lo más extraño (un volumen de cuentos), Todo es silencio (una novela llevada al cine por José Luis Cuerda, con estreno previsto para el otoño de 2012) y La desaparición de la nieve (un volumen de biodiversidad poética en gallego, castellano, catalán y euskera).

 

Manuel Rivas es narrador, poeta y periodista. Nació en A Coruña y desde muy joven trabajó en prensa. Su obra literaria está originalmente escrita en gallego. El lápiz del carpintero, su novela más traducida, está publicada en 27 idiomas.

 

Para terminar la jornada, Jordi Sierra i Fabra, uno de los autores más reconocidos de la literatura infantil y juvenil en España, ha presentado su último libro Quizás mañana la palabra amor (SM). Una obra en la que los lectores seguidores del autor catalán encontrarán personajes que dan segundas oportunidades al amor, a la vida… La historia está protagonizada por Dora e Hilario, dos jóvenes que tendrán que superar el dolor para poder mirar al futuro con esperanza.