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Antón Castro

BALTASAR GARZÓN, CONDENADO

GARZÓN, CONDENADO A ONCE

 

AÑOS DE INHABILITACIÓN

 

JULIO M. LÁZARO / JOSÉ YOLDI / ‘El País’

[Este texto está tomado de ‘El País’

http://politica.elpais.com/politica/2012/01/23/actualidad/1327315561_578421.html]

 

El juez Baltasar Garzón ha sido condenado a 11 años de inhabilitación por las escuchas en prisión a los corruptos del caso Gürtel, trama vinculada al PP, lo que implica su expulsión de la carrera judicial. La condena añade además el pago de una multa y las costas. En una sentencia durísima, los jueces del Supremo acusan a Garzón de haber utilizado “prácticas de regímenes totalitarios” utilizando los mismos argumentos que el juez instructor, Alberto Jorge Barreiro. Garzón, según su abogado, Francisco Baena Bocanegra, está "desolado" y estudia ya si recurre ante el Constitucional.

Para sus jueces, Garzón causó “una drástica e injustificada reducción del derecho de defensa y demás derechos afectados anejos al mismo”. La sentencia homenajea al instructor Alberto Jorge Barreiro, al utilizar sus palabras y tildar de “laminación” de esos derechos la disposición de las escuchas. Incluso utiliza sus mismos razonamientos en el sentido de que Garzón habría “colocado a todo el proceso penal español, teóricamente dotado de las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados”. También le atribuye prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido para obtener la información que interesa, o se supone que interesa, al Estado, prescindiendo de las mínimas garantías efectivas para los ciudadanos y convirtiendo de esta forma las previsiones constitucionales y legales sobre el particular en meras proclamaciones vacías de contenido”.

 Según la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Miguel Colmenero, “ninguno de los métodos de interpretación del derecho usualmente admitidos que hubiera podido seguir el acusado respecto de esos preceptos, le habría conducido a concluir de forma razonada que es posible restringir sustancialmente el derecho de defensa, con los devastadores efectos que ocasiona en el núcleo de la estructura del proceso penal, en las condiciones en que lo hizo”

El tribunal dice que no se podía grabar “sin disponer de ningún dato que pudiera indicar mínimamente, en una valoración razonable, que la condición de letrado y el ejercicio del derecho de defensa se estaban utilizando como coartada para facilitar la comisión de nuevos delitos” . “No se trata, pues, de una interpretación errónea de la ley, sino de un acto arbitrario, por carente de razón, que desmantela la configuración constitucional del proceso penal como un proceso justo”, añade el texto.

El Supremo sostiene que “la injusticia” de Garzón consistió en acoger una interpretación de la ley según la cual podía intervenir las comunicaciones entre el imputado preso y su letrado defensor basándose solamente en la existencia de indicios respecto a la actividad criminal del primero, sin considerar necesario que tales indicios afectaran a los letrados”. “Lo cual”, añaden, “resulta inasumible desde cualquier interpretación razonable del Derecho”.

El tribunal entiende que no se puede reducir con carácter general el derecho de defensa “exclusivamente con base en la gravedad del delito investigado y en los indicios existentes contra el primero, que son precisamente los que determinan su permanencia en prisión provisional”.

“Bastaría entonces para justificar la supresión de la confidencialidad en las comunicaciones del imputado con su letrado defensor con basar la prisión provisional en evitar el riesgo de que el imputado cometa otros hechos delictivos” añade el texto. “Esta forma de actuar causaría una destrucción generalizada del derecho de defensa, que no tiene cabida en la Constitución”.

En suma, la resolución es injusta “ en tanto que arbitrariamente restringe sustancialmente el derecho de defensa de los imputados en prisión, sin razón alguna que pudiera resultar mínimamente aceptable”.

Como “elementos añadidos” el Supremo dice que la aplicación de la ley por Garzón se efectuó “separándose absolutamente de la doctrina del Tribunal Constitucional y de esta Sala del Tribunal Supremo”. A su entender la actuación de Garzón se revela “a ojos de cualquiera, como un acto de mero voluntarismo que, por su contenido, se alejaba de modo arbitrario y absoluto de la aplicación razonada del Derecho causando un daño totalmente injustificado y difícilmente reparable en los derechos de defensa de los imputados y, en su medida, en los derechos de los letrados afectados, especialmente al derecho-deber al secreto profesional como esencial para una correcta defensa”.

La acusación, sustentada por los jefes corruptos, Francisco Correa y Pablo Crespo, además de por el abogado Ignacio Peláez, que representa al empresario vinculado a la trama José Luis Ulibarri, reclamaba entre 10 y 17 años de inhabilitación para Garzón por haber vulnerado su derecho de defensa al haber intervenido sus comunicaciones en prisión.

“Monstruoso”, “infamante”, “injusto”, “barbaridad” “inconstitucional”… La acusación del juez Baltasar Garzón no se ha ahorrado durante el juicio descalificaciones al presentar al acusado como un juez prevaricador y violador sistemático de todos los derechos constitucionales, “una suerte de Gran Hermano que todo lo escucha y todo lo ve”. Eso sí, siempre entre cantos al compañerismo y siempre lamentando la “ingrata tarea” y el “gran malestar” que les produce tener que acusar a un compañero como Garzón, con el que compartieron tantas tareas en la Audiencia Nacional. Pero como hoy visten la toga que visten, pues no tienen más remedio que evitar que se violen sus derechos constitucionales.

Los fiscales del Tribunal Supremo Antolín Herrero y Pilar Valcárcel defendieron la legalidad de la actuación del juez Baltasar Garzón al intervenir las conversaciones a los dirigentes de la trama Gürtel porque su actuación fue “proporcionada” a la gravedad de los delitos y han pedido al alto tribunal la absolución del magistrado.

En su informe, Antolín Herrero mantuvo que el juez Baltasar Garzón no vulneró la ley, ante un vacío de interpretación que da margen al juez para llevar adelante la instrucción garantizando los derechos de los imputados.

El fiscal dejó claro que el acusador Ignacio Peláez no fue “expresamente llamado” cuando se entrevistó en la cárcel con Crespo y Correa, porque no eran clientes suyos y su cliente, el empresario José Luis Ulibarri, no estaba preso. Según el fiscal, “la condición de defensor no corresponde a ese letrado y por eso, a él, la peculiaridad de las comunicaciones no le atañe”.

El abogado de Garzón en este caso, el penalista sevillano Francisco Baena, ha explicado cómo se siente el juez tras conocer el fallo: "Puede usted imaginárselo: Una vida entera dedicada a la judicatura y que de pronto te digan que se ha acabado... Es para estar desolado. Confieso que yo participo de su desolación y dolor". Baena ha dicho que discrepa "profundamente" del fallo, porque siempre ha sostenido que solo cabía la absolución de su cliente. Además, ha señalado que estudiará la resolución y que, "si su contenido lo permite", acudirá al Tribunal Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. "Pero eso depende del estudio detenido de la resolución y, desde luego, de la voluntad de mi cliente".

LOLA FERREIRA: UN RETRATO

LOLA FERREIRA: UNA MUJER DE LIBROS Y SUEÑOS

Hace unos días, hablé con Lola Ferreira, una gallega en el mundo del libro desde Círculo de Lectores & Galaxia Gutenberg. Ella se despedía de un trabajo que le apasionaba y estaba serena, como siempre, con esa voz tan peculiar. Lola es una mujer de seda y sílabas, una defensora de la cultura y de la edición: conservo muchas de sus notas, de sus cartas cariñosas en las que ponderaba a autores como José Miguel Ullán, José Ángel Valente, José Luis Pardo, Manuel Longares o Juan Eduardo Zúñiga. Ellos, junto a Vassili Grossman, la conmovían a diario, y su deber era que no se rompiesen el hilo del temblor. Se toma un respiro una criatura especial, afable, generosa, de esas que dejan huella. Juan Cruz acaba de hacerle un precioso retrato en una contraportada de ‘El País’. La foto es de Bernardo Pérez.

 

"NUNCA PRETENDÍ ESTAR AL MISMO NIVEL QUE LOS AUTORES"

-LOLA FERRERIA FUE RESPONSABLE DE COMUNICACIÓN DE CÍRCULO DE LECTORES Y DE GALAXIA GUTENBERG

Por Juan CRUZ. El País. 8 de febrero de 2012

Esta mujer que se sienta y pide un cruasán en esta tienda-cafetería ecológica que lleva nombre tan literario es aquí la protagonista de un desayuno. Pero durante más de veinte años no se ha enterado de lo que ha comido; ha estado junto a los autores, “viviendo sin ser vista”. “Han sido tantos, tantas comidas...”. Ella los ha pastoreado como responsable de comunicación de Círculo de Lectores y de Galaxia Gutenberg.

Es Lola Ferreira, un nombre mítico en el sector. Ya no ocupará ese puesto. Seguirá vinculada al Círculo para un proyecto específico: la conmemoración de los cincuenta años de este “centro neurálgico de la apuesta por la lectura en España”.

Fue batalladora (“prochina, eran otros tiempos”) en los años del antifranquismo; en una película de Pere Portabella (El sopar) cuenta su lucha, sus “tres años de cárcel, las discusiones ideológicas desatinadas que tenían en prisión...”).

Luego entró en el mundo editorial, donde tuvo, dice, “la suerte de encontrar a gente como Pancho Pérez González, cuya frase ‘Un libro ayuda a triunfar’ sigue valiendo quizá más que nunca”. Este trabajo la llevó “a conocer gente extraordinaria, como Octavio Paz y José-Miguel Ullán, Peter Esterhazy e Imre Kertesz, José María Ridao o Juan Eduardo Zúñiga, Carlos Edmundo de Ory o Nicanor Vélez, artífice de nuestra maravillosa colección de poesía y fallecido a finales de 2011”.

Referente del mundo editorial, cree que "culturalmente somos hoy más vulnerables"

Se detiene poco en la comida Lola Ferreira; está acostumbrada a ver comer, a nutrir egos literarios, cuyo alimento es el mimo. “Yo no he pretendido dominar el ego; solo he tratado de ser discreta, no pretendí nunca estar al mismo nivel que los autores”. Ayer recordaba, ante la muerte de Tàpies, “la maravillosa conversación que tuvo con Valente, recogida en Conversación ante el muro, iniciativa de la revista La Rosa Cúbica”.

¿Y cómo comían esos autores? “A Valente le encantaba el pescadito frito de Almería, donde tuvo su casa, pero era feliz con la cocina gallega, su tierra...”. ¿Y Paz, tan cotilla? “Era de una vivacidad apasionada. ¡Lo seguía todo al día! Pero solo le vi comer en sitios institucionales”. ¿Y la comida de Lola? “Yo me conformo con las croquetas de El Quinto Vino [su taberna favorita en Madrid]”.

Deja el acompañamiento de escritores —“donde he tenido al lado a compañeros valiosísimos, Miguel Ángel Delgado e Isabel Lerma”— en un momento muy malo para el sector. “¿Cómo saldremos de la vorágine? Lo que sé es que el resultado de lo que pase no me atrevo a calificarlo de mejor o de peor, pero será distinto. Culturalmente, ahora somos más vulnerables”.

Muchos almuerzos, muchas cenas... ¿Y si tuviera que reunir ahora en torno a una mesa a los que forman parte de su memoria? “Uy, hay tantas ausencias. De los que están por aquí llamaría a Esterhazy, a José Luis Pardo, a Miguel Morey, a Azúa, a Ridao, a tantos y tantos, a Longares, a Zúñiga, a Jordi Llovet...”. ¿Y qué les ofrecería de comer? “Todos querrían jamón, croquetas, y cada uno elegiría a su gusto el segundo. Y yo misma creo que elegiría lomo bajo bien hecho. ¡Pero no me lo comería todo!”. Estaría comprobando que los autores estaban felices.

CLARA OBLIGADO Y SUS VIAJES

Clara Obligado dice que su estado ideal es el de lectora: el diálogo con los clásicos y con los nuevos autores. Ella indaga y explora en las ficciones ajenas, y luego las utiliza para sus clases de escritura creativa. Se sabe a Borges de memoria, y cita una y otra vez relatos como 'Emma Zun', 'El inmortal' o 'El sur', y habla de autores tan diferentes como Bohumil Hrabal, Silvina Ocampo, Alice Munro, Anton Chejov, Isak Dinesen o Marguerite Yourcenar. Todos son autores que forman parte de sus lecciones y a menudo figuran en sus textos.

Clara Obligado, especialista en el microcuento y antóloga de 'Por favor sea breve', presentaba hace unos días en Los Portadores de Sueños' su último libro: 'El libro de los viajes equivocados' (Páginas de Espuma), un volumen con personajes que entran y salen en varios relatos. En 'Monedas de oro' se narra un éxodo a la Argentina, ante el cauce del río Paraná, donde un viajero europeo, escritor y ganadero, llegará a la Academia y hará un inmenso palacio con cincuenta habitaciones y diez baños. “Esa es exactamente la historia de mi familia. El viaje es un símbolo de la vida, y es un viaje equivocado porque termina en la muerte”.

Asegura la escritora bonaerense, que se exilió en España en 1976, que el libro nace de dos encuentros: le pidieron dos cuentos para los periódicos, 'El azar', el primero que mandó, y 'Madison, los puentes de', que es una reescritura de la película de Clint Eastwood con “una apuesta por el marido de la mujer que encarna la bondad, es ese hombre que dice 'Te querré hasta la muerte'”, y por otra parte “nace de una novela fallida: no lograba armarla, pero había muchas cosas que podían funcionar y que funcionan en formas de relatos”.

Agrega que muy pronto los viajes -viajes en el tiempo, viajes interiores, viajes físicos, navegaciones y regresos en avión, en barco, en trenes a menudo espectrales...- se fueron imponiendo como tema y como trasfondo argumental. “Aquí se pasa por cerca de las cosas, no por encima de ellas. Por ejemplo, se toca el nazismo. ¿Por qué? Porque a veces parece que vamos cometer los viejos errores de la historia: no reflexionamos, no aprendemos. Hay varios personajes judíos. Soy feliz en España, me han tratado bien, y a la vez siempre soy extranjera: el sistema literario te excluye, te olvida, no te visualiza, y tampoco podrías volver a Argentina: no puedes volver a recobrar el primer amor. No lo digo con molestia alguna. Es así. Mis personajes viajan, se mueven, están en permanente tránsito”.

Por eso la acción de estas historias, de amor y desamor, de pasiones perdidas, de fugas y aventuras, transcurre en Albania, en Buenos Aires, en el Paraná... “El viaje es un tema, insisto, otro es la extranjería, pero hay otros asuntos muy claros: la violencia y muchas de sus formas, la violencia cotidiana, la violencia caníbal, hay una mujer que está a punto de comerse a su hijo, un hombre viola a su hija, algunos trenes llevan a campos de concentración. Eso sí, todo ello está contado sin énfasis, con suavidad”.

Otros temas que están en los cuentos son el mal, el perdón, la filosofía, la memoria, la belleza, los secretos de amor y la fidelidad y la infidelidad. El libro está lleno de historias de amores soñados, de paradojas y quizá de algunos chascos. “Para mí es mejor ser infiel de veras que soñar con otro y tenerlo ahí todos los días. Prefiero que mi amor me engañe a que se pase la vida soñando con otra, fantaseando con ella”. En 'El libro de los viajes equivocados' se fantasea y asistimos a la revelación de “una vida compleja, abierta, casi inabarcable”.

 

RAMÓN EDER: AFORISMOS, DE NUEVO

Ramón Eder (Lumbier, Navarra, 1952) es uno de los grandes creadores de aforismos de las letras españolas. Es un artista del pensamiento breve que, de cuando en cuando, también escribe poesía. Acaba de publicar en Renacimiento, Sevilla, un estupendo libro de aforismos, ‘La vida ondulante’, que recoge tres secciones: ‘Hablando en plata’, ‘Ironías’ y ‘Pompas de jabón’. Ramón “piensa al caminar y conforme a la verdad de la marcha”.

 

 

 

                            LA VIDA ONDULANTE

 

                              Editorial Renacimiento

 

                                      Ramón Eder

 

  

Nunca hay que enseñar los textos en forma de oruga, sino cuando ya son mariposa.

 

 

El hombre vive hipnotizado por la turgente simetría venusina.

 

 

No sólo hay que ir al Templo del Saber, también es conveniente acudir a la Taberna de la Sabiduría.

 

 

La vida consiste en utilizar bien las palabras “sí” y “no”.

 

 

Enamorarse de viejo es una fiesta en el infierno.

 

 

Ser buena persona es tan difícil que muchos ni lo intentan.

 

 

Cuando alguien nos hace esperar, para distraernos, pensamos mal del que tarda.

 

 

Qué duro tiene que ser ser estatua.

 

 

Se querían pero nunca se tocaron y su amor discurrió como las líneas paralelas.

 

 

Elegantemente vestido de negro se desplomó y murió como un pajarillo en la nieve.

 

 

Los niños nos obligan mágicamente a inclinar la cabeza.

 

 

Le acusaban de que no se mojaba y estaba con el agua al cuello.

 

ESTRELLAS DE HOLLYWOOD QUE VENDÍAN

ESTRELLAS DE HOLLYWOOD QUE VENDÍAN

VALLADOLID EXPONE '¡ESTRELLAS EN VENTA!

HOLLYWOOD EN LA PUBLICIDAD AMERICANA (1930-1970)' 

La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla, del Ayuntamiento de Valladolid,  presenta a partir de hoy día 9 de Febrero, la exposición “¡Estrellas en venta! Hollywood en la publicidad americana (1930-1970) Colección Roger Biosca” en la que podremos ver 151 anuncios publicitarios originales, de entre 1930 y 1970, aparecidos en revistas norteamericanas como Life, The Saturday Evening Post, Lady's Home Journal, Colliers o Esquire. En todos estos anuncios aparecen actores y actrices de cine de Hollywood haciendo promoción de un producto concreto.

 Los ejemplos mas contemporáneos de la exposición son los de George Clooney y John Malkovich anunciando cápsulas de café, Leonardo DiCaprio y Brad Pitt luciendo un reloj deportivo, Hugh Laurie bebiendo tónica y Scarlett Johansson dejándose conquistar por un perfume. Reclamos recientes con los que el mundo de la publicidad intenta seducir. Una estrategia comercial centenaria que se remonta a los orígenes del star system del séptimo arte y que el Museu del Cinema de Girona –productora de la muestra que se presenta en Valladolid-recuerda con esta exposición

 La muestra, se centra en la edad de oro de la publicidad de famosos, cuando actores de la talla de John Wayne, Gary Cooper, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Humphrey Bogart y Clark Gable prestaban su imagen para promocionar los más diversos productos.

Hollywood creó el star system para promocionar las películas. Se dieron cuenta de que un filme tenía más éxito cuando era protagonizado por un actor famoso. Las industrias del cine y la publicidad ya se encontraron a finales del siglo XIX y, desde ese momento, no han dejado de hacer confluir sus intereses comunes. La mayoría de las películas ofrecían la imagen de una vida mejor y todo lo que el espectador observaba desde su butaca se convertía en un objetivo para alcanzar a través del consumo. La publicidad se convirtió en el guía que indicaba a los espectadores que habían de comprar para vivir como lo hacían sus ídolos.

Algunos de los sueños prometían hacerse realidad a través del consumo, y la publicidad se convirtió en el guía que indicaba a los espectadores qué habían de comprar para vivir como lo hacían sus ídolos. Convencidos de que esta relación era buena para ambas industrias, el cine y la publicidad convirtieron las estrellas en las protagonistas de los anuncios. Hollywood y su star system se sirvieron de esta herramienta publicitaria potente para anunciar las películas. ¿Por qué no utilizarlo también para anunciar el resto de los signos de la era contemporánea? Cines, calles, escaparates y supermercados se llenaron de imágenes en las que los actores comentaban cuáles eran los secretos de su belleza o que regalaban a sus parejas en Navidad. ¿Por qué tenemos que perder el tiempo buscando el producto que nos conviene, si nuestra estrella favorita ya lo ha hecho por nosotros?

En esta exposición, podrán contemplar un selecto número de anuncios aparecidos en revistas norteamericanas entre los años 1930 y 1970, procedentes de la Colección Roger Biosca, que ilustran esta intensa relación entre el cine y la publicidad.

 Un audiovisual reproduce 15 anuncios de televisión muy divertidos en los que, entre otras cosas, se ve a conocidos actores haciendo publicidad de una marca de tabaco. Precisamente, la conexión de esta industria con Hollywood es una de las partes que más llama la atención, ya que se extendía a las películas, donde actores y actrices aparecían constantemente con un cigarrillo en los labios. Uno de los primeros iconos de las tabaqueras fue John Wayne, de quien se decía que fumaba seis cajetillas al día y acabó protagonizando campañas contra el humo antes de que un cáncer de pulmón acabara con su vida.

 

La Exposición, en la que colabora la SEMINCI, permanecerá abierta hasta el próximo día 25 de marzo.  (Esta información es la nota de prensa de la muestra). Las actrices son Marlene Dietrich y Marilyn Monroe.

RETRATO DE ALEJANDRO CORTÉS

RETRATO DE ALEJANDRO CORTÉS

Alejandro Cortés es un joven artista aragonés, polifacético, que reside desde hace algo más de un año en Buenos Aires. Me envía una de sus obras y esta nota escueta: “Y como siempre, no sólo fotografía, no sólo cine, no sólo escritura, no sólo pintura. Necesito y necesitaré de todas ellas. Es difícil  avanzar en varias ramas a la vez. El cine me enseña mucho para lograrlo y para mí es tan necesario...”

ADAM ZAGAJEWSKI EVOCA AL PADRE

Desde hace pocos años, soy un buen lector de Adam Zagajewski (Lvov, ahora Ucrania, 1945), que se exilió en París y luego en Estados Unidos. Es poeta y prosista. Acaba de publicar en Acantilado uno de esos libros deliciosos: el poemario ‘Mano invisible’, donde hay un poco de todo: amor y memoria, recuerdo de pasiones pasadas, exaltación de la música y de esa figura casi enigmática e imprescindible que es el afinador de pianos, hay viajes, pensamiento, geografías y atmósferas, pero hay algo muy conmovedor a lo largo del libro: la presencia de su padre, enfermo, con la memoria borrada, hablándoles de su hijo y de sus poemas a sus amigos, etc.

Esos poemas, breves por lo regular, son conmovedores, aunque en realidad es conmovedor todo el libro: elegante, narrativo, lleno de sutileza, de ritmo y de talento. Uno de esos libros de un escritor muy hecho: me ha hecho pensar mucho en Wislawa Szymborska, a la que he estado leyendo y releyendo tras su muerte. Para los amantes de la buena literatura, exquisita y honda, ‘Mano invisible’, en Acantilado y en traducción de Xavier Farré. Este es uno de los poemas que más me gustan:

 

NO PENSABA EN LA ESTÉTICA

Cuando en los años ochenta mi padre copiaba

para sus amigos mi poema ‘Ir a Lvov’

(me lo explicó pasado mucho, mucho tiempo,

un poco cohibido), no pensaba quizá en la estética,

en las metáforas, sílabas, en un sentido más profundo,

sólo en la ciudad que amó y perdió, en la ciudad

donde quedaron detenidos, como un rehén,

su juventud, su revelación, el encuentro con el mundo,

y seguramente golpeaba las teclas de su antigua y fiel

máquina de escribir con tanta fuerza que, si hubiéramos

conocido mejor las leyes de la conservación de la energía,

sobre esta base podríamos

reconstruir al menos una calle

de su primer entusiasmo.

 

*Adam Zarajewski, retratado por Jerry Bauer.

PILAR BURGES: RETRATO DE ARTISTA

PILAR BURGES: RETRATO DE ARTISTA

Visité a Pilar Burges dos veces poco antes de su muerte. En su estudio, entre sus retratos y alacenas de antaño, la estufa y varias bombonas. Vivía ante la plaza de España: el sol entraba por la ventana con un centelleo de vitalidad. Fatigada y malherida, aún mantenía algunas de sus obsesiones: leía la prensa, anotaba frases y aforismos a lápiz que colgaba en las paredes o dejaba bajo los objetos de cerámica, repasaba su obra literaria (soñaba con escribir teatro de nuevo) y le daba vueltas a los folios de su tesis doctoral sobre el proceso creador en las Bellas Artes. Pilar Burges se sabía tocada por la guadaña del adiós inexorable y estaba pendiente de una operación. Durante más de cuatro horas, en dos días consecutivos, recordó para 'Heraldo domingo' a su padre, fundador del Iberia, sus encuentros iniciales con artistas como Bayo Marín y Joaquina Zamora, evocó a Marín Bagüés, aquel solitario que pintaba a una amante secreta o ideal, y le dio una peseta para que la arrojara por él en la fontana de Trevi. Recordó sus días en Barcelona, algún que otro amor entrevisto, el aprendizaje del arte mural, y recorrió los días de Roma y de París, cuando iba a ver a Marcel Marceau. A su regreso, iluminada por el arrebato de Goya, realizó su obra: variada, intensa, expresionista. Escribió, soñó, fue una rebelde, vendió cuadros, y usó un lema: “No hay otra virtud que ser valiente”. A los pocos días de aquel ejercicio de desnudez rechazó una antológica en Cajalón: “Ni mi corazón ni mi enfermedad lo resistirían ahora”, dijo. Extinta ya, Pilar Burges regresa en sombra y sueño a la Casa de los Morlanes, en un proyecto de Jesús Pedro Lorente y Rafael Ordóñez. Tampoco ahora debemos dejarla sola.

 

*Esta artículo apareció ayer en mi sección 'Cuentos de domingo' de Heraldo. En la foto, una de las obras más modernas de Pilar Burges.