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Antón Castro

GARRAPINILLOS CEDE EL LIDERATO

GARRAPINILLOS CEDE EL LIDERATO

VILLANUEVA, 3 –GARRAPINILLOS, 3 (Eloy y Jorge Beltrán)

Uno de los campos más bonitos de la categoría, el mejor tal vez, es el del Villanueva de Gállego. Podría ser de Primera División quizá. Está encajonado allá abajo, con un espléndido césped artificial. Por la mañana solo había lluvia; después del mediodía se levantó el vendaval de los últimos días y pronto nos dimos cuenta de que íbamos a jugar contra el rival y con el viento. De nuevo tuvimos que ajustar la alineación e improvisar una nueva con Luis; David Mateo, Jorge Beltrán, Enrique Romero, Dani Pequerul; Diego Rodríguez, Kike Alcubierre, Jorge Blasco (capitán), Alberto Luna; Eloy Mateo y Óscar Ortiz. En la banda se quedaron Sergio Calvo, arquero suplente, y jugarían Alberto Sancho, Jesús Ángel y ‘Pitu’.

Antes del choque recordamos a un gran delantero centro: Enrique Castro ‘Quini’. Desde hace días necesitábamos goles. Y recordamos sus tantos, su forma de jugar, a su hermano Jesús, que murió ahogado tras salvar a unos niños que corrían peligro en el mar, a sus compañeros del Gijón y sus años en  Barcelona. Y recordamos el secuestro, a su mujer de entonces Nieves, e incluso recordamos la novela que le dedicó Miguel Mena, con el detective Mainar. Escribimos en las paredes la táctica, anotamos sobre los azulejos algunos movimientos y nos conjuramos para intentar ganar: hoy era, y aún es, el cumpleaños de Óscar Ortiz, que acabaría haciendo un espléndido partido. Al final, cuando faltaba dos o tres minutos como mucho lanzó un disparo al palo: pensábamos que iba a ser el gran regalo, pero no fue así: su gran regalo ya lo había dado antes, a lo largo de 90 minutos, con un trabajo constante, con desborde, con carreras, con compromiso.

Fue un día extraño. El viento golpeaba un tambor invisible y rumoroso. Como de Semana Santa. Se estremecía todo. Ambos equipos salieron a calentar: el Villanueva trajo a su fotógrafo y se hizo la foto oficial; entre otros, reconocí a Víctor Domingo, a quien vi jugar en campo del San Gregorio cuando iba para estrella y era pretendido por el Real Zaragoza y el Villareal; por ahora se ha quedado, aunque quizá fuese el jugador con más calidad desde su puesto de mediocentro.

El partido empezó con claro dominio nuestro. Pronto nos pusimos por delante: quizá fuese un gol en fuera de juego, pero lo marcó Eloy. Y el propio Eloy, en una de sus mejores tardes, lanzó un trallazo a la escuadra que rebotó en la línea y no entró. A partir de entonces, el juego se mecanizó: el Garrapinillos robaba y se lanzaba a la contra, y tanto Óscar como Eloy rozaron el gol. El Villanueva se estiró: acabaría empatando de penalti, claro, y cruzando balones al área a favor de un viento casi invernal. En la segunda parte, con el viento a favor, pensábamos que todo iba ser un poco más fácil. Y no lo fue: Eloy lanza una falta contra la barrera, y los locales marcaron al contraataque. Cuando la cosa se había puesto dura, y no llegábamos con nitidez, se produjo una mano en el área del Villanueva. Eloy aprovechó para marca su segundo tanto de penalti, e igualó el partido. En ese instante, con el viento empujando contra los contrarios, la victoría parecía de nuestro lado. Sin embargo, al contragolpe, el Villanueva se puso por delante de nuevo: 3-2. Empató a la salida de un córner Jorge Beltrán, y en los dos últimos minutos fallamos ocasiones claras. Varias.

El resultado, con todo, fue justo. Nosotros no hemos estado bien del todo en defensa; aún así hemos recobrado el pulso del gol, hemos elaborado más que en los últimos partidos y hemos tenido empuje. Mucho empuje. El Villanueva es un buen equipo que aprovechó al máximo la bisoñez del colegiado con las pérdidas de tiempo; el Garrapinillos trabajó, no se dio por vencido, marcó goles, lanzó faltas, penetró por las alas, sobre todo por la izquierda y dio siempre la sensación de peligro. Jorge Blasco contagió su entusiasmo y su generosidad en el esfuerzo: él hace jugar mejor a sus compañeros. Y lo notaron Óscar y Eloy, lo notó Diego, que mejoró, y lo notaron Alberto Luna y Kike. El tono general, salvo algún que otro despiste en la retaguardia, ha sido prometedor. No debíamos haber perdido: hoy, tras tantas jornadas después, hemos cedido el liderato: el Anento A Mesa Puesta se ha puesto líder a un punto de nosotros, 40, que vamos igualados con El Salvador a 39.

La semana que viene, con un poco de suerte, recuperaremos a Pirri y a Lacabe; creo que a Jorge Rodríguez Gascón aún no.

 

[La foto es de José Antonio Melendo: Eloy mete gol.] 

ISABEL GONZÁLEZ, CUENTOS DE ASOMBRO

Recibo esta carta del editor Juan Casamayor, con quien estuve hace unos días en la presentación del nuevo libro de Clara Obligado en la librería Los Portadores de Sueños. Juan me habló de este nuevo título de la escritora e infógrafa de Ejea de los Caballeros, Isabel González, a quien conocía por el blog de Fernando Valls, La nave de los locos. Dice Juan Casamayor:

 

Arranca nuestra apuesta Novel 2012. Nuevamente una escritora, y como el año pasado llamada Isabel, con un primer libro titulado Casi tan salvaje (Páginas de Espuma, 2012)  y de al que ya se ha escrito lo lo siguiente:

“Si algo nuevo se puede encontrar en la literatura actual es la voz de estas mujeres jóvenes que retuercen los viejos temas hasta iluminarlos con un fulgor nuevo. Escritura potente, descarada, nacida de una fuerza elemental donde cerebro y pasión se trenzan. Poética y genital. Si algo nuevo había que decir son estos cuentos, si algo esperábamos los lectores es el deslumbramiento que produce una generación a la que pertenece Isabel González”, Clara Obligado

“Las frases cortas de Isabel, sus imágenes, tienen algo de dentellada por sorpresa, de clavo que atraviesa la carne y nos recuerda, a cada golpe, lo que significa estar vivos. Cuidado, lector, si entras en estos cuentos, porque saldrás temblando”, Patricia Esteban Erlés

“Admiro a Isabel González por su capacidad de hacer alta literatura con las mínimas torpezas cotidianas. Su escritura inesperada, original, nos demuestra que la imaginación está aquí, en este mundo, acechándonos. Me siento muy honrada de darle la bienvenida a su primer libro”, Ana María Shua

 

Este primer libro de Isabel González disfruta del ritmo del cuchillo y del aire en un afán por reconstruir y apuntalar primero para derribar después. Sus personajes luchan por la supervivencia en condiciones adversas, en un campo de batalla que es tanto el propio cuerpo como el paisaje que lo rodea. Alma y fuerzas elementales se dan cita en cada palabra. En sus cuentos no es amor lo que se pide pero se compra todo por amor. El lector desprovisto de presuposiciones no descansará. Isabel González, tampoco, casi tan salvaje y toda una colisión. Isabel González González (1972) creció en una gasolinera a las afueras de Ejea, un pueblo de Zaragoza, se licenció en Periodismo y desde hace más de quince años, reside en Madrid donde se gana la vida como infografista. Dibuja y escribe. Es profesora de microrrelatos y algunas de sus minificciones se han publicado en las antologías Por favor sea breve 2 (Páginas de Espuma, 2010), Relatos en cadena (2008, 2009 y 2010) y Parafilias ilustradas (2010).

 

*Tomo esta foto de Isabel González del blog de Fernando Valls. Isabel rinde homenaje a Leonard Cohen y su 'I'm your man'.

 

ADIÓS A WISLAWA SZYMBORSKA: UN DIÁLOGO CON FÉLIX ROMEO

ADIÓS A WISLAWA SZYMBORSKA: UN DIÁLOGO CON FÉLIX ROMEO

Ayer moría Wislawa Szymborska, probablemente la poeta más admirada por Félix Romeo Pescador. Acompañado de su amigo Abel Murcia, gestor cultural, traductor y poeta, Félix la visitó en Cracovia, publicó la entrevista en ABCD Cultural. Y aquí está una amplia selección de su texto, que define muy bien a esta mujer excepcional, divertida. Szymborska ha tenido varios editores españoles, entre ellos Pepo Paz, Diana Zaforteza y David M. Copé, Jesús Munárriz, etc.

 

Wislawa Szymborska (Kornik, 1923) vive en un departamento en Cracovia y trabaja todos los días en sus poemas. Se le concedió el Premio Nobel, al que entre risas llama "la catástrofe", en 1996.

      En España se acaba de distribuir una antología muy amplia de sus poemas, Poesía no completa (FCE), en traducción de Abel A. Murcia Soriano y Gerardo Beltrán, quienes también volcaron al castellano esta conversación.

—¿Tiene alguna fórmula mágica para escribir? 

Sé lo que quiero escribir, pero no siempre me sale. Trabajo constantemente en los poemas. Hay algunos poemas que surgen de forma espontánea... (Es mi secreto: no voy a decir nunca cuáles salen con facilidad y cuáles salen con esfuerzo.) Pero no siempre salen de forma espontánea.

—¿Y cómo es la Szymborska que narra sus poemas?

Creo que cada poema lo escriben dos personas. Hay una persona que es la que siente las cosas, la que las experimenta, la que piensa. Y otra persona, que está detrás de mí y dice: "¿No estarás exagerando?, ¿qué va a entender el lector de lo que estás escribiendo? y, además, ¿para qué le sirve?" Ese yo irónico está siempre, pero si desaparece escribiré muy malos poemas... ¡Y si desaparezco yo, también serán malos! (Risas)

—Utiliza un lenguaje muy especial.

Mi lengua es una lengua viva. Utilizo frases hechas, lengua coloquial, juegos de palabras, que no necesariamente funcionan en otras lenguas... La suerte de los poetas en el exterior depende de los traductores.

—¿Hablamos de los temas de su poesía?

Todos mis poemas nacen del amor. Diría incluso que todos los poemas nacen del amor; incluso aquéllos que transmiten el mal tienen en el fondo una forma de amor hacia el mundo. Estoy totalmente convencida... Y si no es así, lo siento por esos poetas.

—¿Y el odio?

Tengo un poema sobre el odio, que es verdaderamente un sentimiento del siglo XX, el más fuerte, el que encuentra más seguidores. Y eso es algo horrible. Quizá en algún momento fue necesario pero ahora el odio es un sentimiento horrible. Aunque parece más fácil que un loco propague sus ideas con los nuevos medios. Antes, alguien llegaba y se subía a un cajón en una plaza y se ponía a hablar con un megáfono... Todo era más pequeño.

—En sus poemas aparecen muchos animales.

No imagino la poesía sin los seres que nos acompañan en la vida: los animales, las plantas... e incluso las piedras. Mi animal preferido es el mono. Me encantó un libro de Jane Goodall, A través de la ventana: treinta años estudiando a los chimpancés, en el que cuenta su investigación en Tanzania con los primates y con los chimpancés. No los estudió como un grupo, sino como individuos. Estuvo años siguiéndolos de uno en uno, investigando cada animal en concreto y descubrió que uno era individualista, otra era una mala madre, otra era muy cariñosa, otro era muy travieso... Se trataba de una forma de estudiar a los animales desde una perspectiva totalmente diferente. No me imagino otro enfoque distinto al del análisis individual. Todos somos un poco diferentes. El hombre se somete a diversas ideas de grupo y no siempre es bueno.

—También aparecen muchos sueños en sus poemas.

Escribo de la realidad y los sueños son una parte de la realidad.

—Además de escribir poemas, está haciendo collages.

Son un juego. Hoy veo muy clara la diferencia entre la forma de hacer literatura y la forma de hacer arte. La escritura requiere soledad, aislamiento, trabajo y cansancio. He visto pintores trabajando mientras hablaban, riéndose, rodeados de gente, y eso es imposible para un escritor. Necesito tiempo y que nadie me moleste. Mis collages son un juego, para que la gente los disfrute. Son mi forma de descansar. Me canso mucho escribiendo.

—Pero sigue escribiendo sin parar.

Aún estoy viva, para extrañeza de algunos y también para la mía. Y soy escéptica ante la poesía, incluso ante la mía.

—Por eso utiliza tanto el humor.

Mi poesía, como la vida, es una moneda: tiene una parte trágica y una parte cómica.

—Y una parte cósmica.

Recuerdo una anécdota de Filipovich, un fabuloso escritor que supera la prueba del tiempo: cuando el hombre llegó a la Luna, mucha gente en Cracovia estaba asombrada. Filipovich estaba pescando y trataba de ver el acontecimiento con prismáticos. (Risas). Una vez, caminando por los alrededores de Cracovia con Filipovich, nos paramos a identificar estrellas, y cuando nos dimos vuelta, había un enorme grupo de gente a nuestro alrededor; tanta, que al día siguiente la prensa publicó que se había producido el avistamiento de un ovni. Una información que nunca fue desmentida. Espero que eso hiciera feliz a alguien. Escribí un poema en el que decía que no hay que mandar bromistas al Cosmos.

—Le fascina el espacio, pero realmente se ha movido muy poco.

No sé si es por mi signo zodiacal —cáncer—, pero no me gusta viajar. Nací un día después (y muchos años después) que Proust, que escribió doscientas páginas para decir cómo se preparaba para ir a la playa. No me gusta viajar, pero me gusta volver.

—¿Es cierto que estudió español?

Hace mucho tiempo iba a unas clases de español. No me acuerdo de nada, pero la estructura de la lengua todavía la controlo. Leíamos fragmentos de El Quijote. Nos daba clase un profesor que no sé si se esmeraba mucho, porque se preparaba la clase el día anterior, pero tenía unos discos maravillosos con música española: canciones populares estupendas. Soy admiradora del Goya luminoso, el de los retratos, el de los tapices, el de las escenas costumbristas y el de las majas. Y he corregido a Velázquez en uno de mis collages: he sacado a una de las meninas al aire libre.

—Hablaba antes del amor. ¿Le puedo preguntar algo de los suyos?

Le contaré algunas historias de mi infancia. A los doce años me enamoré perdidamente del novio de mi hermana, que no me hacía ningún caso. Un día me vendé la cabeza y él dijo: "¿Qué le ha pasado a eso?" Años más tarde lo volví a ver y me pregunté cómo podía haberme enamorado. No era nada interesante. También había otro chico. Me seguía. Era tan tímido que no me dirigía la palabra. Me escribía cartas. En una de ellas, donde me arreglaba toda la vida —"por ti surcaré los mares, subiré a la cumbre más alta..."—, decía al final: "Estaré mañana bajo tu ventana si no llueve". (Risas)

—Leer también es una forma de acabar con las formas puras.

Leo todo el tiempo. Muchos libros de divulgación científica y de antropología, de zoología. Leo a Brodsky, con el que tenía mucha afinidad. Pero como no quiero olvidarme de nadie sólo voy a decir que leo a Rilke. Con él comenzó mi fascinación por la poesía.

 

PREMIO PARA SANDRA SANTANA

El jurado, compuesto por Xavier Antich, Marina Subirats, Alberta Toniolo, Eloy Fernández Porta y Judit Carrera, ha destacado que esta obra es una renovadora aportación a uno de los capítulos fundamentales de la modernidad europea. El ensayo combina diversas ramas del estudio histórico, confirma la centralidad del lenguaje en los debates culturales y aborda la invención de la feminidad en la Viena finisecular. 

Dicho galardón se otorga a una obra de ensayo o de no ficción en sus diferentes ámbitos, escrita originalmente en catalán o en castellano y publicada por una editorial de Barcelona.
El acto de entrega de los Premios Ciutat de Barcelona 2011 se celebrará el lunes 13 de febrero de 2012 a las 19 h en el Salón de Cent del Ayuntamiento de Barcelona.

La singular producción literaria de Karl Kraus (Jicin, Bohemia, 1874 - Viena, 1936), compuesta de ensayos, polémicos artículos, poemas y aforismos, despertó la fascinación de un importante elenco de intelectuales del pasado siglo (autores como Theodor Adorno, Walter Benjamin o Elias Canetti dejaron constancia de ella en sus escritos). Además, las páginas de su publicación, Die Fackel (La antorcha: El Acantilado, 220), resultan un escenario privilegiado en el que observar la gestación de la acuciante crisis lingüística que aquejaba a un Imperio austrohúngaro agonizante. A través de la pintura de Gustav Klimt, la música de Arnold Schönberg, la arquitectura de Adolf Loos, la literatura de Hugo von Hofmannsthal y la filosofía de Fritz Mauthner o Ludwig Wittgenstein, la presente obra analiza, en el contexto de la Viena de 1900, algunas de las causas de una preocupación por la naturaleza del lenguaje cuya herencia continúa vigente.

Sandra Santana (Madrid, 1978), poeta, traductora y profesora de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Es doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado estudios de posgrado en la Universidad de Viena y en la Universidad Humboldt de Berlín. Como traductora ha publicado versiones de los poemas de Ernst Jandl, Karl Kraus (Palabras en versos, 2005) y Peter Handke (Vivir sin poesía, 2009; premio de traducción del Ministerio de Educación, Arte y Cultura austríaco). Es autora de los libros de poemas Marcha por el desierto (2004) y Es el verbo tan frágil (2008). Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías y traducidos al alemán, al inglés y al portugués.

*Esta nota la remitía ayer Acantilado, el sello donde ha publicado su libro Sandra Santana, a través de su amable jefe de prensa, Sergi Masferrer.

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN: ENTREVISTA

"ESCRIBO DESDE EL FONDO DE UN 

RINCÓN OSCURO DEL CORAZÓN"

El Premio de las Letras Aragonesas de 2011, guionista de la película ‘Chico y Rita’, candidata al Óscar, reconstruye su carrera, los años de formación y su decidida apuesta por el realismo

 

Ignacio Martínez de Pisón es un escritor metódico, partidario del ‘footing’ y de la buena tertulia, amigo de sus amigos, enamorado de Zaragoza y seguidor acérrimo del Real Zaragoza, que siempre le tiene en vilo.

 

Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) es el narrador natural por excelencia y uno de los más internacionales y traducidos entre los aragoneses. Ha ganado el Premio de las Letras Aragonesas en 2011, el año en que publicó la que quizá sea su mejor novela: ‘El día de mañana’ (Seix Barral), el relato coral de un delator en la Barcelona de los 60 y 70. Mario Vargas Llosa leyó ‘Enterrar a los muertos’ (Seix Barral, 2005) y quiso conocerlo de inmediato: el Nobel también ha sido uno de los sojuzgados por esa investigación que seguía los pasos de José Robles Pazos, el traductor español de John Dos Passos, asesinado en 1937 en la Guerra Civil. La vida de Ignacio ofrece un desgajamiento repentino: cuando contaba poco más de nueve años murió su padre, que era militar de profesión. Los Martínez de Pisón vivían entre Logroño y Zaragoza. Tras el fallecimiento, su madre tuvo recomponer su vida y reajustar su estatus. Pisón vivía en el Coso en una casa amplia y vieja con suelos de madera y techos altos; más tarde él y sus hermanos se trasladaron a la calle Zurita a un edificio en el que también vivía su abuelo materno y donde tenía el despacho.

¿Qué pasó tras la muerte de su padre?

Fuimos perdiendo un poco de contacto con la familia paterna, de Logroño. Mi abuelo materno, y su casa de la calle Zurita, se convirtieron en fundamentales para mí. Iba al cine con él y pasaba muchas horas en su despacho, donde miraba la ‘Enciclopedia Espasa’ de cien volúmenes. Esa fue una de las mejores diversiones de mi infancia.

¡Vaya diversión!

Mi abuelo se jubiló y mantuvo el piso; de vez en cuando me dejaban las llaves, me colaba en él y descubría su mundo personal. Mi abuelo había sido carlista y tenía la trilogía ‘La guerra carlista’ de Valle-Inclán; compuesta por tres novelas: ‘Los cruzados de la causa’, ‘El resplandor de la hoguera’ y ‘Gerifaltes de antaño’. Valle no es un modelo literario al que me acoja ahora. Sin embargo, aquella novela me parecía trepidante, con una perfección técnica inigualable, mezclaba la épica y el intimismo con mucha fluidez, y siempre me pareció que esa trilogía no estaba suficientemente valorada.

¿Cómo se hizo escritor?

Entonces el Bachillerato duraba menos, y yo entré en la Universidad de Zaragoza con poco más de 16 años. Pronto empecé a contactar con jóvenes inquietos, a los que les interesaba mucho la literatura. Pienso en José Luis Melero, escritor y bibliófilo; en Gerardo Alquézar, que fue clave en mi aprendizaje de la poesía; en el profesor Antonio Pérez Lasheras. Yo estudiaba Filología Hispánica y coincidíamos en las clases de italiano de Luisa Capecchi, que era muy amiga de Manuel Pinillos, el poeta del Niké y colaborador de HERALDO.

¿Recuerda a algunos profesores en particular?

Me acuerdo de aquellos profesores que sabían transmitir la pasión por el conocimiento. Pienso, por ejemplo, en Juan Manuel Cacho, que nos enseñó con tal entusiasmo la novela de caballerías, que leí muchas con puro deleite. José-Carlos Mainer nos acercaba al siglo XX. Era el autor de un manual de referencia como ‘La Edad de Plata’, que acababa de publicar y que exhibía un conocimiento deslumbrante y globalizador. Mainer siempre fue muy generoso conmigo.

Sin embargo, usted no tardaría en marcharse de Zaragoza.

Uno es de donde estudia el Bachillerato, y yo soy zaragozano hasta la médula. Tras aquellos años de formación, de los primeros escritos, de algunos poemas, pensé que aquella Zaragoza se me quedaba pequeña y decidí cambiar de ciudad. Quería abrirme camino, a solas, sin amigos, quería entrar en la vida adulta. Ya había conocido a María José Belló, que es mi mujer y la madre de mis dos hijos Eduardo y Diego. Nos fuimos a Barcelona, donde me licencié en Filología Italiana, ella aprobó las oposiciones, y yo incluso trabajé unos meses en un instituto. Daba clases de lengua. Se me había olvidado la lengua española de la carrera y me sentía indefenso. No era un buen profesor y lo dejé.

De repente, da el paso a la literatura.

Aquellos eran otros tiempos: de ideales y de libertad. Publicabas en una revista y lo vivías como una consagración, ja, ja. Escribí una novela, basada en algunas cosas de mi infancia, ‘La ternura del dragón’ (Anagrama, 1984), la mandé al premio Casino de Mieres y tuve la suerte de ganar. Aquello me hizo sentirme escritor por primera vez y me dio mucha confianza en mí mismo. Al fin y al cabo, yo opté por la profesionalización: he vivido siempre de la escritura y sus alrededores.

Poco después aparecería en las páginas de ‘El País’ en las escaleras de su casa, con la Olivetti Lettera 32 sobre las rodillas.

Soy un escritor con suerte. Escribí algunos cuentos, que conformarían ‘Alguien te observa en secreto’ (Anagrama, 1985), y recuerdo que hice fotocopias y que tomé un bus que me dejó muy cerca de Anagrama y de Tusquets. En ese momento, los dos sellos buscaban autores jóvenes: era una nueva etapa histórica, empezaban a manifestarse nuevas tendencias, nacía una generación que sería la de la ‘Nueva Narrativa’... Anagrama me contestó dos semanas antes que Tusquets y con ellos publiqué ‘Alguien te observa en secreto’.

¿Cómo fueron los años de Anagrama?

Estuve con ellos durante 20 años. Me sentí muy a gusto. Anagrama era una editorial pequeña, cercana, y escuchabas con mucha atención a tus editores: a Jorge Herralde y a Enrique Murillo.

Aunque usted a quien escucha de verdad es a sus primeros lectores.

Desde luego. Siempre me ha gustado contar con un pequeño núcleo de primeros lectores. Esa primera lectura siempre es muy útil. José Luis Melero y Félix Romeo son dos de mis lectores. Lo eran, porque Félix ha muerto y nos ha dejado un vacío inmenso, imposible de llenar. A él le debo una corrección importante en el final de ‘El día de mañana’: siempre tenía un punto de vista original y brillante. Félix era muy invasivo en todo, te mantenía en tensión intelectual y emocional. Era un animal afectuoso. A veces, cuando leo una noticia, oigo un chiste malo o una cosa pintoresca, tengo la inclinación de llamarlo. Y ya no está: me parece increíble.

Usted se define como un escritor realista.

¡Quién lo iba a decir! No siempre fue así: al principio de los años 80 era al revés. ¿Quién se atrevía a ser realista? Mi primer libro, ‘La ternura del dragón’, tenía algún que otro arrebato fantástico. El realismo, de entrada, sugiere una tradición un poco lúgubre, muy española, alejada de esas tradiciones anglosajonas más luminosas. Desde hace tiempo me he reconciliado con esta tradición tan nuestra. Si es tan duradera y sólida, por algo será. A lo mejor es que nuestros escritores lo han hecho bien.

¿A quiénes se refiere?

La gran novela española de os últimos 200 años es realista. Pienso en ‘La Regenta’ de Clarín, en ‘Los pazos de Ulloa’ de Emilia Pardo Bazán, en Galdós, que es un escritor apasionante, pienso en Baroja. Le hablo de una tradición un tanto intemporal a la que siempre se ha vuelto. Al fin y al cabo la literatura no sirve de nada si no te permite cuestionar la realidad en que vives. Para mí la novela es el arte de la interpretación de la realidad. Mi oficio consiste en saber captar la realidad y saber transformarla en palabras.

¿Cómo se produjo ese paso hacia la objetividad’

Cuando me afirmo cada vez más como novelista. Yo al principio era más cuentista, y nunca he dejado de escribir cuentos. Poco a poco fui intentando hacer crónica de mi tiempo, una ficción contemporánea a través de un estilo transparente. La primera vez que tengo la sensación de que he encontrado lo que andaba buscando es con ‘Carreteras secundarias’ (Anagrama, 1996). Un escritor no nace con un estilo propio: lo busca, lo redondea, lo define libro a libro, y en ‘Carreteras secundarias’, esa historia de un padre y un hijo que viajan en un ‘tiburón’, había encontrado lo esencial. Ese libro significaba la búsqueda de lo sustantivo como categoría vital.

Ese libro insistía también en algo que le obsesiona: el mundo familiar.

Todos tenemos una familia. Y representa, por lo general, tu primer mundo de afectos y de conflictos. Todas las familias tienen un secreto y hemos sido modelados por ella.

Otro de sus temas claves son las mujeres. ¿Por qué?

Uno siempre intenta entender a las mujeres. Tienen una presencia decisiva en el mundo que nos rodea y parecen más misteriosas que nosotros. Por lo demás, no soy un entendido: soy un monógamo más o menos perfecto desde los 18 años.

¿Es ‘El tiempo de las mujeres’ (Anagrama, 2003) su mejor novela?

No lo sé. Solo me siento satisfecho de lo que he escrito a partir de ‘Carreteras’: de ‘Dientes de leche’ (Sex Barral, 2008), de ‘El día de mañana’ y, por supuesto, de ‘El tiempo de las mujeres’. Tengo la sensación de que existen vasos comunicantes, hilos secretos, mundos complementarios entre esos libros.

Sin embargo, hay un libro decisivo en su trayectoria que además supuso su paso a Seix Barral: ‘Enterrar a los muertos’, la investigación sobre de José Robles Pazos, asesinado por los servicios secretos soviéticos...

Es un libro diferente, una investigación, es un libro para un público más exigente, y en el fondo esa pesquisa tiene algo de novela. Yo nunca había hecho algo así, pero la propia vida me fue regalando información y personajes increíbles, como la hija del propio Robles Pazos. Estoy muy a gusto en Seix Barral.

Quería preguntarle por el humor...

Al principio mis libros eran serios, casi tristes, graves, y desde ‘Carreteras secundarias’ hay mayor sentido del humor. Un humor agridulce, claro, y a la vez hay una búsqueda constante de la felicidad.

¿Y el pudor?

Soy pudoroso. Y las novelas acaban siendo como es uno. No me gusta el énfasis o la ostentación, pero eso no quiere decir que no escriba desde el fondo del corazón. Escribo desde el fondo de un rincón oscuro del corazón y quiero que en mis libros aliente la vida. Corrijo mucho, soy metódico y obsesivo, pero no soy de los que creen que la perfección es sinónimo de buena literatura. Un escritor no es un decorador: trabaja con verdades profundas que debe saber transformar en arte. El escritor escribe desde sus heridas, desde aquello que le conmueve hondamente.

Hablemos de cine. Usted es el guionista de ‘Chico y Rita’, la película de Fernando Trueba y Javier Mariscal que compite por el Óscar.

Yo llegué al cine casi por casualidad porque las cosas se aprenden. Cuando Emilio Martínez Lázaro adquirió los derechos de ‘Carretera secundarias’ redacté yo mismo el guión. Se lo pasé, les gustó, lo ajustamos y reajustamos; también redacté el guión de ‘Las trece rosas’. Ahora con Fernando y Javier ha sido sobre todo una colaboración, me sentí muy a gusto. Me gusta mucho el mundo de la música.

¿Qué ha significa Aragón y Zaragoza para usted?

Me siento aragonés por todos los costados. Y muy zaragozano. Fue la literatura de José María Conget la que me enseñó que Zaragoza era una ciudad literaria, y muchos de mis libros transcurren aquí. Zaragoza es el espacio de mi memoria y el lugar donde viven muchos amigos. Y a mí me encanta pasearla, recorrerla y reconocerla.

 

*La primera foto de Ignacio es del Heraldo de Aragón; la segunda de Josean Melendo. Esta entrevista apareció el domingo en la sección 'Heraldo Domingo', que coordina Picos Laguna.

 

 

NOMINACIONES A LOS PREMIOS DE LA MÚSICA EN EL ESPACIO ÁMBAR

Hoy martes, 31 de enero, a las 18:00 horas, se presentarán en rueda  de  prensa  los XIII Premios de la Música Aragonesa, organizados por Aragón Musical, con el patrocinio del Gobierno de Aragón,  Ayuntamiento de Zaragoza, Plaza Imperial y Ámbar.

La  presentación  tendrá  lugar  en  el  Espacio Ámbar (C/ Ramón Berenger IV, 1. Zaragoza). En  la  rueda de prensa intervendrán el director general de Cultura del  Gobierno  de  Aragón,  Humberto Vadillo; el Consejero de Cultura, Medio Ambiente, Participación Ciudadana y Grandes Proyectos del Ayuntamiento de Zaragoza, Jerónimo Blasco; la gerente de Plaza Imperial, Ana León; el responsable de marca de Cervezas Ambar,  Javier Pomar y uno de los responsables de Aragón Musical y organizadores de los Premios, Sergio Falces.

 

Durante la rueda de prensa, se darán a conocer públicamente los candidatos a los XIII Premios de la Música Aragonesa, en sus distintas categorías, y se entregarán los diplomas de "nominados" a los distintos involucrados. Además se conocerán más detalles de la gala de entrega del martes 28 de febrero. Estos, son el resultado de los votos recibidos desde Internet, durante el mes de diciembre de 2011.

 

Al término de la presentación tendrá lugar la actuación en directo del grupo “Esparatrapo”, una de las sensaciones de los últimos meses en el circuito de salas zaragozano. Habrá degustación de Cerveza Ámbar y contaremos con la presencia de otros artistas del Panorama Musical Aragonés.

MARIANO SALVADOR EN EL GARGALLO

Recibo esta carta de José Carlos Arnal: “La Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento (http://www.fundacionzcc.org/), de la que soy director desde el pasado mes de julio, ha organizado para el próximo miércoles, 1 de febrero, a las 19.30 en el Museo Pablo Gargallo, una conferencia con el título ‘McLuhan 101. Resonancias artísticas en el mundo eléctrico /digital/’, que dará el periodista zaragozano Mariano Salvador.

Mariano tiene un perfil interesante y ha estado implicado en la organización de una importante exposición sobre McLuhan en Nueva York. McLuhan, por otra parte, es hoy más actual que nunca, aunque en España su centenario haya pasado sin pena ni gloria”.

 

LA CONFERENCIA Y MARSHALL McLUHAN

Marshall McLuhan fue uno de los primeros estudiosos y teóricos de los medios de comunicación y seguramente el más célebre tras acuñar frases como “El medio es el mensaje” y “la aldea global”. En 2011 se cumplió el centenario de su nacimiento y su análisis de los medios sigue siendo tan estimulante como profético para quien quiera acercarse a la realidad de éstos y su influencia en el mundo contemporáneo.

McLuhan consideraba los avances tecnológicos como extensiones de los sentidos del hombre que modifi can su relación con su entorno. De esta manera, distinguió la naturaleza visual de los medios alfabético-impresos de la audio-táctil de los eléctricos, y previó un futuro en que el hombre estaría interconectado electrónicamente, transfi riendo en última instancia su conciencia al mundo de la computación (hecho que le convierte en un visionario de la era digital e Internet).

El número 101 en el mundo académico estadounidense está ligado a los principios básicos de una materia de estudio. Así, McLuhan 101 sería, además de un guiño al ya siglo y un año de su nacimiento, un repaso por su biografía y sus principales ideas que le convirtieron a mediados de los años sesenta en un referente, tan controvertido como popular, para entender la emergente cultura mediática de la época.

Pero también esta cifra en el argot anglosajón es un término llamativo de marketing ligado a los catálogos que apelan ofrecer un tipo de información extra sobre un determinado producto o asunto. En este caso, esta información adicional sería la conexión de su pensamiento con el arte. McLuhan opinaba que los artistas son generadores de nuevas formas al utilizar un medio para liberar la energía de otro. Además de captar el mensaje del desafío cultural y tecnológico de un nuevo medio, décadas antes de que se produzca su impacto transformador.

Para abordar cómo diferentes artistas contemporáneos se han inspirado, de manera consciente e inconsciente, en sus ideas se tomará como referencia la exposición Resonance: Looking for Mr. McLuhan, celebrada en la Pratt Manhattan Gallery de Nueva York, entre los pasados 21 de octubre y 21 de diciembre. Fue una exposición multidisciplinar, que mostró vídeos, fotografías, esculturas, video-instalaciones y un largometraje, de diferentes artistas que trataban cuestiones como el paso de la cultura impresa a la electrónica, la hibridación de medios, la interactividad y la proliferación de imágenes en el actual mundo digital. En defi nitiva, un conjunto de obras agrupadas a modo de ecos y resonancias de fondo de una galaxia McLuhan que parece expandirse inexorablemente en este siglo XXI.

 

MARIANO SALVADOR

Mariano Salvador es periodista, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Durante su carrera profesional se ha especializado en temas audiovisuales y cinematográficos y ha colaborado para medios escritos como Zona de Obras, Heraldo de Aragón y Cahiers du Cinema, en la actualidad: Caimán. Cuadernos de Cine, donde sigue colaborando. Entre 2008 y 2010 trabajó en el Departamento de Audiovisuales del Museo Reina Sofía de Madrid como asistente de comisariado y coordinador de programación y editorial. En 2011 fue invitado como asistente de comisariado en la exposición ‘Resonance: Looking for Mr. McLuhan’ en la Pratt Manhattan Gallery de Nueva York.

 

GARRAPINILLOS 0- UTEBO 2

GARRAPINILLOS 0- UTEBO 2

GARRAPINILLOS, 0-UTEBO, 2

El Garrapinillos iniciaba hoy la segunda vuelta. Y lo hacía ante el Utebo en el campo de San Lorenzo. Conozco a muchos jugadores del Utebo: mi hijo Jorge jugó allí dos temporadas y una de ellas se proclamaron campeones de cadetes. Es un equipo con muchos jugadores, con un campo muy bonito y por lo regular sus jugadores se las saben todas. Sabíamos que iba a ser un partido difícil, de rivalidad inmediata: en el primer partido de la Liga nos ganaron por 3-1; la primera fue enteramente nuestra, pero no marcamos. Y en la segunda, ellos estuvieron más afinados de cara al gol y vencieron con claridad.

Hoy volvían tras haber mejorado mucho. Han pasado por diversas lagunas y resultados inciertos, pero en los últimos partidos habían mejorado. Nosotros hemos ido de menos a más, por eso nos hemos colocado líderes durante seis o siete jornadas, y en los últimos choques de más o menos. Hoy, por decirlo con suavidad, nos hemos embarrancado y perdimos por 0-2. Un análisis serio del partido podría hacernos pensar que el resultado es más bien injusto: de ellos fue la primera parte, más por eficacia que por juego, y nosotros aguantamos bien en la segunda, disparamos al travesaño (en una estupenda jugada de Eloy, que volvía de la nieve), fallamos dos ocasiones claras a saques de córner de Diego, pero no logramos nuestro objetivo: ni el empate, para poder soñar, ni siquiera un gol. La lesión de Óscar, por lesión para toda la temporada, y la de Jorge Blasco nos han diezmado notablemente de cara al gol.

No podemos buscar disculpas. Tuvimos dos fallos concretos a saque de falta, y ahí se puso todo cuesta arriba: en el primer gol, Dani Pequerul fue objeto de falta, clamorosa, pero el árbitro no lo vio. Y en el segundo, un jugador azulenco del Utebo sacó una falta cerrada, no encontró rematador, aunque amagó un delantero y se coló en la red. Así concluyó la primera parte y el partido.

Fue un choque bronco, sobre todo en la primera parte. Teatral incluso. Se jugó de poder a poder, con más empuje y vehemencia que calidad. A nosotros nos faltó dominio en la media y algo más de profundidad. En la segunda parte, no engarzamos jugadas pero ocasionamos peligro a balón parado. Jugamos de entrada así: Sergio Calvo; Dani Pequerul, Javier Lacabe, Jorge Beltrán, Eduardo Pirri; Diego Rodríguez, Alberto Luna, Kike Alcubierre, Fran Moreno; Óscar Ortiz y Eloy Mateo. También jugaron, Luisito, Quique Romero, Alberto Rubio y José Antonio ‘Pitu’. Pese a la derrota, el Garrapinillos se vació: trabajó, corrió, se desfondó y tuvo otro adversario: el viento. Dio la sensación de que el Utebo se manejó mejor contra el viento y un poco peor con el viento a favor.

No fue una tarde maravillosa, pero ahí seguimos intentando trabajar y mejorar. Nuestra ventaja ha descendido a un solo punto. Anento sigue segundo a 37 puntos y a dos puntos viene ya El Salvador.