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Antón Castro

OTRO BLOG LITERARIO DESDE ALICANTE

 

MARIA SERRALBA ha escrito:



Hola Antón, soy una aprendiz de escritora alicantina con un libro en la sombra esperando el pequeño descuido de la mujer de la limpieza al desempolvar los manuscritos que se apilan a diario en el apartado "nuevas propuestas editoriales", para filtrarme entre ellas y ver un haz de luz. He creado un blog (ni punto de comparación del tuyo) donde voy plasmando mi trabajo y empujada por el azar, de la noche a la mañana me vi escribiendo una novela con personajes que remontan sus orígenes en tu tierra, Galicia. No me digas el cómo ni el porqué, ya que todavía a estas alturas no lo he descubierto, ni tan siquiera como mi búsqueda en la blogosfera me ha llevado hasta tí, pero la lectura de este post de tu amigo librero me ha dado en la diana. [Se refiere a un artículo de Paco Pons sobre las librerías].

Yo también comparto esa ilusión de publicar algún día -espero no muy lejano-, y poder presentar mi novela en esas pequeñas y entrañables librerías donde parece que el tiempo se mantiene suspendido en el aire, donde todavía se respira los suspiros de la gente que a hurtadillas hemos intentado en alguna ocasión leer dos páginas seguidas de un libro que no hemos comprado, o que en efecto hemos recobrado la fe en nosotros mismos al conseguir encontrar entre sus estanterías aquel libro que dábamos ya por perdido y que por avatares de la vida se había alejado de nuestro pequeño círculo de intimidad. Cuando vi la pelicula ‘84 Charing Cross Road’ disfruté como una niña, lloré desconsoladamente por la pérdida del carismático establecimiento, pero sobre todo y tal como comenta Paco Pons, porque cada librería que desaparece lleva consigo la seña de identidad de muchos de nosotros.

Gracias por ofrecer un blog tan meticulosamente confeccionado y si tienes la posibilidad y el deseo de saber algo más sobre mi trabajo, te adjunto mi reseña de página. Un afectuoso saludo.

http://mariaserralba.blogspot.com

*Todas las fotos que he colgado en esta entrada son del fotógrafo alemán Kurt Hutton, que trabajó en Estados Unidos, para la revista 'Life'. Nació en 1893 y falleció en 1960.

FOTOS DE MARIANNE BRESLAUER

Autorretrato de Marianne Breslauer. 1930.

YOLANDA LIESA Y SU CINE

YOLANDA LIESA Y SU CINE

“Para nosotras Yolanda Liesa, Yoli, es una chica segura, laboriosa, profesional, perfeccionista, inteligente, discreta, creativa, tímida pero siempre con una sonrisa y, sobre todo, buena persona. En una palabra: es muy Yolita. Y no sabe mentir”.

Así definen Teresa Lázaro y Ana Catalá Roca a Yolanda Liesa. Las tres son esencialmente el núcleo de Borradores; y ahora también Arantxa Melero (y antes Anchela Rubio y Mamen Delpón y Natalia Chicón, enamorada en Huesca). Los ojos de Borradores. Conozco a Yolanda desde mayo de 2006 y la definición es precisa.

Yolanda tiene aura, un karma particular: donde ella está reina la calma, la placidez, el buen clima. Parece que tuviese el don de apaciguar los terremotos y de expulsar los malos aires. Rara vez se ríe a carcajadas, pero siempre tiene una sonrisa dulce, franca, luminosa, de alguien que es vitalista, creadora, de alguien que pugna todos los días, y de modo casi inadvertido, para que el mundo sea menos dramático y oscuro. En el fondo, Yolanda Liesa es como una abeja que fabrica felicidad.

Luego, cuando se pone a trabajar, percibes que tiene algo especial. Lentitud, sensibilidad, cadencia, pasión por la perfección: todo está medido, todo busca la armonía, un orden íntimo. Y cuando trabajas con ella –aquí en Huesca, en cualquier otro sitio...- no se impacienta jamás: no le ves un mal gesto ni un mohín de fastidio. Y eso lo percibe también el entrevistado.

 

Digo todo esto por varias razones. Porque Yolanda Liesa sabe crear equipo cuando es la reina, es decir cuando dirige, y sabe formar parte del equipo, cuando es la secundaria o actriz de reparto en el montaje de una película, y todos sabemos que es la mano derecha de Maxi Campo. Yolanda Liesa controla los detalles, las atmósferas, las relaciones: está y no está, es visible e invisible cuando el guión lo exige, tiene determinación y a la vez está abierta a la sugerencia. Sabe escuchar y sabe muy bien que el cine, y también la televisión, son un trabajo de equipo. Y todo eso se percibe en esta pieza: ‘Lo que creas tú’, que ella dice que es un corto que ha escrito y dirigido para darle gusto a su sobrina Lucía Martínez, que es nuestra Ana Torrent, la niña de ojos deslumbrantes e hipnóticos de ‘El espíritu de la colmena’ de Víctor Erice. Después de haber aparecido en la película sobre Alicia de Carlos Naya, Lucía se quedó con ganas de repetir. Y Yolanda, se dijo: ¿y quién mejor que yo para hacer un corto para mi sobrina?

Y así nació ‘Lo que creas tú’. Que es una pieza deliciosa, exacta en sus matices, primorosa en su concepción y en su puesta en escena. Un cuento cotidiano y a la vez con un desvío hacia lo fantástico: Lucía habla con su muñeco Babu y es tan audaz que se atreve a indagar cómo con instrumentos modernos se puede probar la mentira de algunas convenciones sociales o de algunos cuentos que nos cuentan como los Reyes Magos, el pajarito Pinzón o el Ratoncito Pérez. No les voy a contar nada sobre el argumento de este corto: es una pieza sobre la pérdida de la inocencia. En el fondo, Lucía, Julia en la obra, había tenido barruntos, intuiciones, sospechas de las cosas no eran tal como se las habían contado. Y que a lo mejor se parecían mucho a lo que le ha dicho su amiga Candela Campo, no Candela Casanovas. Por averiguarlo, Julia se convertirá en una niña detective.

Cierro con Lucía: parece que no hubiera hecho otra cosa en la vida más que actuar. Lo hace con naturalidad, con fuerza y con gracia, y está muy bien arropada por todo el equipo, por Elba Mairal y por Alfonso Palomares, y por todos los demás.

 

La película es toda una exhibición de belleza y de gracia, de hondura y de puesta en escena. Todo ha sido mirado y remirado desde la dirección artística: Yolanda y su equipo crean un poema visual elegante, con la precisión de un soneto y con la alegría matizada de un cuadro resuelto en ocres y en rojos. Y todo encaja a la perfección: la escritura del guión, los silencios, las elipsis narrativas (que las hay y están impecables), la factura interior de la pieza, la tensión y, cómo no, el sentido del humor: aquí está, de nuevo, la Yolanda Liesa de la media sonrisa. E incluso de la sonrisa enigmática.

Me gustaría resaltar algunas otras cosas: la calidad del sonido de Juan Palacios, la estupenda fotografía de David Asensio y la banda sonora de Marko Zaragoza, a quien habíamos oído ya en ‘Figura’ de Maxi Campo.

Hay muchas cosas singulares en ‘Lo que creas tú’: como ocurría en ‘Figura’ o ‘Runner’ del citado Campo o con ‘Los chicos de provincias somos así’ de Orencio Boix, este corto también es una confirmación de que aquí, en esta ciudad, se vive el cine con intensidad, con energía, con sensibilidad y se sabe crear en equipo.

 

Yolanda Liesa es una realizadora muy especial. Perfeccionista. Imaginativa. Precisa. Una mujer de luz que busca la belleza y la emoción con sensibilidad y una mirada que emerge no solo de los ojos, sino del fondo del corazón y de la vocación por contar las cosas a su modo.

 

*Este es el texto de la presentación de ’Lo que creas tú’ del corto de Yolanda Liesa, que leí el pasado jueves en el Teatro Olimpia de Huesca, ante más de 400 personas.

 

UN PROYECTO SOBRE SENDER

UN PROYECTO SOBRE SENDER

‘VISIONES DE MR. WITT’ EN FNAC

PLAZA IMPERIAL DE ZARAGOZA

 

Nota de Vicente Lachén

 

 

Con una importante asistencia de público de todas las edades, se inauguró en la tarde de ayer jueves en la sala de exposiciones de Fnac Plaza Imperial de Zaragoza, la exposición  “VISIONES DE MR. WITT. LA IMAGINACIÓN DE RAMÓN J. SENDER EN FOTOGRAFÍAS” de los fotógrafos oscenses Dominique Leyva y Vicente Lachén.

 

Acompañados por el responsable de comunicación de Fnac, Ángel Gracia, Leyva y Lachén explicaron a los asistentes todo el proceso creativo de la exposición desde su inicio, a partir de una beca del Instituto de Estudios Altoaragoneses, para responder posteriormente a cuantas dudas y preguntas surgieron, referidas tanto a la exposición como a la figura del escritor altoaragonés.

 

Fueron también muchas las personas que se interesaron por la obra de Sender, no olvidemos que la exposición se realiza en la Fnac,  y por la selección de los textos realizada por los autores para desarrollar el proceso narrativo de la exposición, realizado con fotografías de la provincia de Huesca y de Albuquerque y el estado de Nuevo México, en los Estados Unidos; tanto es así, que el acto tuvo que finalizar debido al cierre del establecimiento ya bien entrada la noche, comprometiéndose los autores a nuevos encuentros con el público, especialmente durante las próximas fiestas del Pilar.

 

La exposición, que puede contemplarse en Zaragoza hasta el próximo mes de noviembre, consta de 28 fotografías en gran formato acompañadas de textos de Ramón J. Sender, y posteriormente seguirá su itinerancia por la provincia de Huesca, dentro de la campaña de exposiciones que realiza la Diputación Provincial de Huesca.

 

LO QUE LEE JORGE SANMARTÍN

LO QUE LEE JORGE SANMARTÍN

 

Fernando Sanmartín me ha mandado una foto preciosa: la de su hijo Jorge Sanmartín, cierre de un equipo de fútbol sala e integrante de la selección aragonesa, que lee, antes de un partido, mi libro 'Los domadores del balón' (editado por Nacho Escuín en Eclipsados), dedicado al Mundial de 2006. A Jorge Sanmartín le dediqué uno de los libros míos que más me gustan: 'Jorge y las sirenas', ilustrado maravillosamente por Alberto Aragón y editado por Marboré. Él es el protagonista absoluto: él, una sirena. Jorge es un niño encantador y feliz que ha contagiado a su padre, apasionado por el ciclismo, la afición al fútbol y al Real Zaragoza.

PROYECTO Z, GUÍA DE ZARAGOZA, M. ENARD, JULIA DORADO, N. NAVARRO: BORRADORES

ESTA NOCHE, A LAS 0.45, BORRADORES EN ARAGÓN TV

La artista Susana Vacas y la poeta Sagrario Manrique explican, esta noche, a las 0.45, en Borradores el ‘Proyecto Z’, en el que participan un centenar de creadores aragoneses en torno a la letra Z, que alude al signo, al alfabeto griego, a Zaragoza y a otros conceptos; la muestra interdisciplinar se exhibe en el Centro de Historias. Y Sergio Falces y David Chapín hablan de la ‘Guía de los grupos de música de Zaragoza’, una publicación patrocinada por el Ayuntamiento de la ciudad que abarca 400 grupos de músicas de todo tipo: desde el rock, el pop o el rap hasta las músicas alternativas. Chapín y Falces hablan de los premios de la Música Aragonesa y del estado actual de las bandas, de las discográficas y los espacios de conciertos.

Además, Borradores ofrece tres amplios reportajes: uno sobre los 50 años de pintura y grabado de Julia Dorado (Zaragoza, 1931), cuya muestra se exhibe en el palacio de Sástago y en Fuendetodos, a cuyo Museo del Grabado ha donado un centenar de obras; otro sobre el escritor francés Mathias Enard, autor de ‘Habladles de batallas, de reyes y elefantes’ (Mondadori), que narra un viaje imaginario de Miguel Ángel a Constantinopla y que es una reflexión sobre la creación, la inspiración y a la vez una historia de amor y de poesía. Y por último, Ignacio Navarro, carillonista de la Diputación Provincial, explica su trabajo, analiza ese gran instrumento compuesto por 33 campanas, adquiridas en 1989, y comenta cómo se toca y qué piezas se suelen tocar.

La actuación musical corre a cargo de Chicos Voodoo, que han actuado en Plaza Imperial de Pla-Za. Inscritos en las músicas alternativas, la banda liderada por Jesús Viñas interpreta dos temas de amor y desamor: ‘Mi nariz’ y ‘Smile tonight’.

 

*En la foto de 'El País', Mathias Enard, y abajo, una instantánea de Vicente Almazán en la exposición de Julia Dorado. 

I CRÓNICA DEL GARRAPINILLOS

I CRÓNICA DEL GARRAPINILLOS

 

 I. EMPIEZA LA LIGA: UTEBO, 3-GARRAPINILLOS, 1

El Garrapinillos ha iniciado hoy la temporada en Utebo. Perdió 3-1. Se adelantó en el marcador con gol de Óscar Ortiz, dominó la primera parte, en la que empató el equipo local en uno de esos balones cruzados al área, volvió a dominar con claridad en los diez primeros minutos de la segunda parte, y acabó perdiendo con claridad en el último tramo de la segunda parte. Los rojillos no pueden estar contentos: el Utebo, vestido de azul y con un equipo joven, no fue mejor, pero acabó siendo más eficaz y fue de más a menos; el Garrapinillos, que dio una buena medida de sus posibilidades mientras tuvo fuelle, falló claras ocasiones en la segunda parte y lo pagó caro. Fue de más a menos. Los cambios, en esta ocasión, no fueron un revulsivo: ausentes por distintas razones (básicamente por expulsiones y tarjetas del año pasado) Pirri, Mateo, Jorge Beltrán, Eloy, Jorge Blasco, Alberto Rubio y Enrique Romero, el equipo no logró resolver  el cansancio de jugadores importantes como Quique Alcubierre, Fran y Óscar Cambra. Más que resolver, no mejoró su aportación mientras tuvieron fuerzas. Ócar Ortiz, nuestro juvenil, tuvo que retirarse del campo tras un encontronazo: parecía más grave, pero por ahora le han vendado la pierna y estará en observación una semana.

El Garrapinillos ha cambiado el esquema este año. Ha recuperado un sistema clásico. El 4-3-3, aunque nuestro ariete, en este caso Diego Rodríguez, actuó de mediapunta e intentó conectar a los medios con los dos delanteros: Óscar Cambra y Óscar Ortiz. No lo logró del todo y jugó mejor en la segunda parte en el centro del campo. El Garrapinillos, que ha estrenado delegado, Félix Cambra (alternará esa función con Manuel Romero), formó así: Sergio Calvo; Jesús Ángel, Dani Pequerul, Javier Lacabe (capitán), Rafa; Néstor, Quique Alcubierre, Fran; Óscar Cambra, Diego Rodríguez y Óscar Ortiz. También jugaron José Antonio Pitu, Alberto Luna, Jorge Rodríguez, Jaime y Luis.

Pese a la derrota, que duele porque el equipo jamás le volvió la cara al choque ni naufragó en ningún instante (aunque pasó de presionador a presionado), el Garrapinillos jugó bien por instantes y mostró algunas de sus constantes: el intento de construir la jugada, la penetración por las bandas, la solidez en el centro con un recuperado Javier Lacabe, otra vez en su sitio de mariscal, el marcaje pegajoso de Dani Pequerul, y el intento de dominar el centro del campo con triangulaciones y sentido de la anticipación.

Queda mucho, mucho por hacer. Sobre todo mejorar la condición física, perfeccionar los pases en corto y las aperturas a la banda y la conducción de balón. Y, por ahora, el Garrapinillos tiene otro problema: tiene llegada por las alas, pero carece de ariete. Con todo, la nota media, algo inferior a un buen Utebo (joven, con recursos y un buen juego aéreo), sería la de un seis para el bloque. El entrenador piensa, eso sí, que esta no ha sido su mejor tarde. Se equivocó en algunos cambios: no tanto en los nombres ni quizá en las posiciones sino en el momento de hacerlos.

El Garrapinillos vuelve a los entrenamientos el martes, esta vez ya en el campo de césped natural de San Lorenzo. Y esta es la semana de fiestas de Garrapinillos. Esperemos que los jugadores mantengan la tensión y el compromiso.

 

*Foto de Archivo de la jornada anterior: Diego, Lacabe, Mateo y Sergio Calvo al fondo en un partido con Los Molinos.

MARCHAMALO Y CORTÁZAR SE CITAN

Lo que leyó y anotó el autor de ‘Rayuela’

 

[Jesús Marchamalo publica ‘Cortázar y los libros’, un viaje por los hábitos de un lector voraz que discutía con los autores, que señalaba erratas, que corregía traducciones y que recibió preciosas dedicatorias]

  

“Hubo un momento, hace años, en que todos queríamos ser Cortázar” dice Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) en su delicioso libro ‘Cortázar y los libros’ (Fórcola. Madrid, 2011. 108 páginas). Alude a la fascinación que ejercía este escritor moderno y audaz, que amaba el jazz y los gatos, que leía poesía y que escribía un cuento en un viaje de avión, y que iba de aquí para allá, de ciudad en ciudad, de mujer en mujer, con su cuerpo descomunal, su melancolía y sus erres arrastradas. Y con un equipaje especial: había escrito una novela como ‘Rayuela’ y era el autor de ese libro libérrimo que se titula ‘Historias de cronopios y famas’.

Julio Cortázar tenía una relación especial con los libros, que cuidaba en su casa parisina de la rue Martel. El escritor, nacido en Bruselas en 1914 y fallecido en París en 1984, acumuló muchos ejemplares de casi todo: de filosofía, de arte, catálogos y, sobre todo, de literatura. En 1993, su primera mujer Aurora Bernárdez donó su biblioteca a la Fundación March, a la que le dedicó un amplio reportaje Javier Goñi en HERALDO hace algún tiempo: entre varios miles de ejemplares, había alrededor de unos quinientos dedicados al autor de ‘Queremos tanto a Glenda’. Jesús Marchamalo –autor de ‘Las bibliotecas perdidas’ (Renacimiento, 2008), ‘44 escritores de la literatura universal’ (Siruela, 2009), ‘No hay adverbio que te venga bien’ (Eclipsados, 2009) y que ha colaborado con Isidro Ferrer- se zambulle en esa biblioteca y extrae algunas conclusiones en este volumen ideal para estos días, ideal para fetichistas y para lectores y bibliófilos de toda condición.

Por ejemplo, sabemos que Julio Florencio Cortázar empezó firmando así sus textos. Luego Florencio Cortázar, más tarde Julio Denis, que fue uno de sus seudónimos más conocidos, y que era conocido familiarmente como Cocó. Redactó una pequeña novela con nueve o diez años, y fue acusado por su propia madre de plagiaria: ella no se creía que sus textos, prosas y poemas, fueran suyos. Cocó era un lector voraz de Verne, Víctor Hugo y Edgar Allan Poe, al que traduciría impecablemente.

Marchamalo recuerda que Cortázar anotaba siempre los libros que leía. Dice: “Lo primero que llama la atención del Cortázar lector es su relación, voraz y casi nutritiva, con los libros. En buena parte de ellos ha dejado anotaciones, apostillas y notas. Señala y marca párrafos, o palabras, o con lápiz o bolígrafo –azul, o negro, o rojo-, o con rotulador en algún caso”. Cortázar polemiza con los autores, cuestiona las traducciones (él tradujo, además de Poe, ‘Memorias de Adriano’ de Marguerite Yourcenar y ‘Robinson Crusoe’ de Daniel Defoe), señala erratas, se lamenta de las de ‘Confieso que he vivido’ de Neruda o de las de ‘Paradiso’ y le pregunta a su autor: “¿Por qué tantas erratas Lezama?”.

Sin embargo, Lezama Lima y Cortázar tuvieron una relación muy entrañable como se ve en distintas dedicatorias del cubano al argentino, especialmente en esta de ‘La cantidad hechizada’. Escribe Lezama: “Para Julio Cortázar, el misterio de la amistad se iguala en ti a la alegre sorpresa de toda tu obra, a esa fiesta de la epopeya que es tu escritura, ‘la danza del intelecto entre las palabras’, según Pound. Mi admiración te puede abrazar”. El núcleo de amistades entrañables de Cortázar, y sus mujeres (además de Aurora, Ugné Karvalis y Carol Dunlop), incluye a Juan Carlos Onetti, a Octavio Paz, a Pablo Neruda y Carlos Fuentes. Rescata Marchamalo otra anécdota estupenda. Fuentes y Cortázar habían quedado citados en la casa del argentino. “Y cuando le abrió la puerta, Fuentes se dejó engañar por su aspecto adolescente, de modo que le preguntó por su papá, a lo que Cortázar, habituado a los equívocos que provocaba su aparente juventud, le respondió: ‘Adelante, mi papá soy yo’”. La otra gran amiga de Cortázar y Aurora Bernárdez era la poeta Alejandra Pizarnik, por la que tanto velaron y que acabaría suicidándose; poco antes de sumergirse en la locura le llamó “viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de todo salvo (ahora, ¡oh, Julio!) de la locura y de la muerte”.

Entre otros muchos detalles, se ve que Cortázar tenía veinte libros de Borges y ninguno dedicado, que no figuraban en su biblioteca Delibes, Matute, Cela, Aldecoa, Umbral, Galdós o Pío Baroja, aunque sí Valle-Inclán, de quien se despacha a gusto al grito de: “Bodrio! Necrofilia gallega y barata!”, y más adelante: “Retórica barata, viejo”. Y como de las ‘Comedias bárbaras’ se trataba añadió: “Enorme y triste parodia, ni comedia ni bárbara”.

He aquí, como dice Javier Gomá, “un libro encantador” que nace de “este salto olímpico con tirabuzón de Marchamalo en piscina cortazariana”.

 

Cortázar y los libros. Jesús Marchamalo. Fórcola. Madrid, 2011. 108 páginas.