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Antón Castro

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

[Menú de Borradores, que se redifunde esta mañana a las doce, en Aragón Televisión. Plató: SERGIO CASADO, biógrafo de Adolfo Aristarain; MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO, escritor, dramaturgo y artista que publica una novela sobre Guillaume Apollinaire. Reportajes: JUAN VILLORO, escritor; MARIAN WOMACK, escritora y editora; JOAQUÍN PADILLA, músico; y DAVID TORRES, novelista. Actuación musical: RAÚL TERÁN, intérprete y compositor argentino. Quizá porque era demasiado tarde, en su pase habitual tuvo poca audiencia; sin embargo, creo que es un programa muy variado y muy bonito. Marian Womack habla mucho en la entrevista de Laura Riding, la poeta que compartió unos años la vida con Robert Graves; por eso cuelgo aquí esta foto.]

Borradores se redifunde esta mañana, hacia las doce, y recibe en el plató a Sergio Casado y a Miguel Ángel Ortiz Albero. El primero, biógrafo de Enya, Sinead O’Connor y Alanis Morrisette, acaba de publicar una biografía muy personal del cineasta argentino Adolfo Aristarain (Ediciones JC), autor de películas como ‘Un lugar en el mundo’, ‘Martín Hache’ o ‘Roma’, entre otras. Y Miguel Ángel Ortiz habla de su último libro: ‘Un día me esperaba a mí mismo’ (Jekill & Jill), una novela resuelta en fragmentos y centrada en la historia del poeta soldado Guillaume Apollinaire que, en un viaje en tren, conoció a una joven, Madeleine, y la convirtió en la imagen de la amada ideal; le mandó más de sesenta cartas de amor. A la par, Ortiz Albero prepara la adaptación de su poemario ‘Troupe’ para la ópera con música de Víctor Rebullida.

Borradores ofrece un amplio reportaje con el escritor mexicano, de origen aragonés, Juan Villoro, ‘8:8. El miedo en el espejo’ (Candaya), donde narra, en clave periodística y de ficción, la crónica del terremoto de Chile que tuvo lugar en febrero de 2009. Marian Womack habla de su primera novela, ‘Memoria de la nieve’ (Tropo editores), una ficción sobre la ausencia, la soledad y la muerte que transcurre en espacios distintos: Moscú, Mallorca, Oxford, Siberia, etc., y tiene un personaje alegórico como protagonista. Y a la par, la escritora gaditana analiza su trabajo como editora de Nevsky Prospects. Joaquín Padilla presenta su libro ‘De cantante a cantante’ (Milenio), donde habla de las giras, de las canciones, de los hábitos y de las experiencias de artistas tan diferentes como Merche, Conchita, Sole Jiménez, Pereza, Nacho Campillo o Álex de la Nuez, entre otros. Y David Torres, ganador del premio de novela ‘Ciudad de Logroño’ con ‘Punto de fisión’, explica su novela coral que vincula, entre otros, Chernóbil, la pornografía, el amor, Hemingway o un editor, en una ficción trepidante.

La actuación musical corre a cargo de Rául Terán, un músico e intérprete argentino que se ha educado en el folclore popular de su país, de Yupanqui a Cafrune y Mercedes Sosa, entre otros, y que reside actualmente en Albeta. Terán canta dos temas, uno de ellos, ‘Vendimia’, es un particular homenaje a los viñedos de La Huecha y se estrena por primera vez en televisión.

MUJERES DE PASARELA Y CINE

MUJERES DE PASARELA Y CINE

MANUEL OUTUMURO: LAS ESPAÑOLAS DE HOLLYWOOD

Judit Mascó emula a Sharon Stone en ‘Instinto Básico’, en una serie del fotógrafo Manuel Outumuro. Además de Mascó, que recrea la famosa escena del interrogatorio de Sharon, en el que la actriz realizó aquel inolvidable cruce de piernas, otras modelos como Martina Klein (que encarna a Verónica Lake), Nieves Álvarez (como Ava Gardner) o Eva González (que se transmuta en la Rita Hayworth de ‘Gilda’) son protagonistas de un exclusivo y cinéfilo reportaje de la revista Marie Claire que se inaugura hoy como exposición en la 59 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

 

SARA MORANTE EN ZARAGOZA

SARA MORANTE EN ZARAGOZA

AUTORRETRATOS DE SARA MORANTE

Sara Morante (Torrelavega, 1976) vive en Hendaya desde hace algún tiempo. Siempre dibujó, siempre ha ilustrado poemas, libros, temas en el colegio. En 2009 un profesor le recomendó que se dedicase a la ilustración y desde entonces parece haber caído de pie con su trazo negro, heredero de su pasión por la litografía, y por su ilustración tan narrativa. Ha tenido un gran éxito con ‘Diccionario de literatura para esnobs’ (Impedimenta) de Fabrice Gaignault, que está prendado de su trabajo y acaba de pedirle que le haga un retrato para su próximo libro en Francia, y está trabajando en el cuento ‘Las zapatillas’ de Hans Christian Andersen. Sara Morante se hace también muchos autorretratos, disfrazada de mapache o, como aquí, de Matriushka. Ayer estuvo en Zaragoza, en Los Portadores y la entrevistamos para ‘Borradores’.

ESCRITORES CONTRA LA LEY

La vida peligrosa de los escritores

 

José Ovejero publica ‘Escritores delincuentes’, que presentará la próxima semana en la Casa de América

 

En la literatura hay escritores estafadores, ladrones, malversadores de fondos, maltratadores y asesinos. Y la fascinación por los “fuera de la ley” ha llevado a José Ovejero a escribir un libro sobre un buen número de autores que han vivido peligrosamente y que han conocido la cárcel. Se trata de ‘Escritores delincuentes’ (Alfaguara), que hace un recorrido por un conjunto de autores entre los que se encuentran asesinos como William Burroughs, que mató a su segunda mujer, María Carolina Geel o Anne Perry; delincuentes como Jean Genet, O. Henry, Jeffrey Archer o Hugh Collins, que clavó un cuchillo en el corazón de un joven de una banda rival, o gentes que han pasado por la cárcel como el costarricense José León Sánchez, que se hizo famoso a la sombra donde pasó treinta años; revisado su caso de cadena perpetua, lo declararon inocente.

Dice José Ovejero: “Los escritores que he seleccionado no son interesantes solo por su biografía. Lo verdaderamente interesante es la relación entre su biografía y su obra, cómo en ambas se entrelazan temas como la culpa, las injusticias sociales, la capacidad redentora –o no- de la escritura, la verdad en la ficción, la mentira en la autobiografía, la relación con la propia violencia, la mirada sobre la cárcel, sobre los jueces, sobre otros delincuentes, la tensión impresionante entre lo que dice y lo que callan”.

Entrados ya en harina, Ovejero presenta algunos casos de escritores que han pasado por la cárcel: González-Ruano, el gran cronista de la prensa española, que pasó de Madrid a Roma, y luego de Berlín a París; en 1942 fue detenido y encarcelado probablemente por vender “pasaportes en blanco”, comerciar con antigüedades, por llevar encima once mil dólares y un brillante sin montar. Fruto de esa estancia a la sombra nació su libro ‘Cherche-Midi’. Contar la experiencia de la cárcel es algo que han hecho muchos escritores, entre ellos el ya costarricense José León Sánchez, denominado ‘el monstruo de la Basílica’, que se hizo famoso en cautividad, Chester Himes, el escritor de narrativa negra y de pasado aún más oscuro que también estuvo entre rejas, Hugh Collins, que firmaría una ‘Autobiografía de un asesino’, o Miguel de Cervantes, nuestro preso más ilustre probablemente: permaneció cinco años cautivo en Argel, luego fue detenido en 1592 y excomulgado “por la venta ilegal de trigo que había decomisado en sus funciones de comisario encargado de obtener provisiones para la flota de Felipe II”. Volvió a la cárcel “cuando ejercía de recaudador de impuestos en Granada, y tuvo la mala suerte de depositar parte de lo recaudado en un banco que quebró”. Eso sí, Cervantes asimiló la jerga y el mundo de los delincuentes y ensanchó su imaginación. Un escritor como Jack London pasó treinta días en la cárcel y el joven André Malraux, que se desviaba hacia el hurto de arte oriental, fue sorprendido con su esposa mientras arrancaban relieves en Camboya y condenados a tres años de cárcel que no cumplieron.

Otro caso de encarcelado especial es el de Álvaro Mutis, el escritor colombiano, íntimo de Gabriel García Márquez, que está en posesión del premio Cervantes. Ovejero recuerda que estuvo en la cárcel por “defraudar dinero a la Standard Oil y gastárselo con sus amigos artistas”. Mutis nunca ha explicado muy bien qué ocurrió y sus amigos –que empiezan en García Márquez- siempre lo han protegido en este caso. Entre los delincuentes, rebeldes y desasosegados, están algunos de los miembros de la ‘beat generation’, con Neal Cassady a la cabeza, que inspiró en parte libros como ‘En el camino’ de Jack Kerouac y ‘Aullido’ de Allen Ginsberg, dos delincuentes también. Ovejero resume la historia de Cassady como un caso habitual de delincuencia, drogas y literatura, no muy alejado, quizá, del del “fugitivo” Jean Genet, que conoció varias cárceles de Europa y firmó una especie de memorias de su experiencia con el título ‘Diario de un ladrón’, un libro de culto que mereció los elogios de Sartre.

En el libro hay varios asesinos: las jóvenes Anne Perry y Pauline Parker, que mataron a la madre en Nueva Zelanda; el caso de María Carolina Geel (seudónimo de Georgina Silva), que mató a su amante y luego diría: “Era lo que más quería en la Tierra”; o Remigio Vega Armentero que mató en 1888, de cuatro tiros, a su mujer Cecilia Ritter Mathis. También la escritora chilena María Luisa Bombal estuvo a punto de matar a un viejo amante de varios dispares, él se slavó y ella conoció la cárcel. Quien si mató a su segunda mujer fue William Burrough, el autor de ‘Yonqui’ o ‘El almuerzo desnudo’, que llevó una doble vida: era homosexual y a la vez se casó varias veces. A su segunda esposa Joan Vollmer la mató practicando “nuestro número de Guillermo Tell”. Años después, confesaría: “Apunté con cuidado desde seis pies de distancia a la parte superior del vaso” que llevaba Joan en la cabeza. Eso sí, este crimen, que fue presentado como un accidente, le trajo el éxito inmediato: en poco tiempo vendió más de 100.000 de ‘Yonqui’.

 

 

*En las fotos, Burroughs y Pauline Parker y Anne Perry.

HENGKI KOENTJORO

HENGKI KOENTJORO: EL POETA DEL CLAROSCURO

Emilio Mateo me puso tras la huella de Hengki Koentjoro, uno de esos artistas que entienden la fotografía como un arte mayor, capaz de cautivar, de mostrar la complejidad y el enigma del mundo. Si el fotógrafo es un creador desde la luz, Koentjoro más aún si cabe: sus fotos dialogan con la claridad y la sombra, con los matices más exacerbados y hermosos, con la caligrafía inefable del blanco y negro.

Sostienen muchos que la fotografía digital aún no posee la perfección, la variedad de registros cromáticos y esa vibración indecible de la fotografía analógica. No estoy seguro de que piense así este espectacular fotógrafo indonesio, pero su obra –tan matizada, tan hilvanada línea a línea, gama a gama, atmósfera a atmósfera- parece una ratificación. Tiene calor, ternura, presencia; envuelve, conmueve, se sedimenta en el alma. Hengki Koentjoro ha estudiado en Indonesia su oficio y también en Estados Unidos, en del Brooks Institute de la ciudad da Santa Barbara, y digo también porque se ve que es un estudioso de la fotografía y de algunos clásicos: los japoneses especialmente, tan delicados, tan sutiles, y un maestro del paisaje como Ansel Adams, que logró fotos extraordinarias de los espacios abiertos al infinito, y quizá haya seguido los pasos de Edward Weston.

Haengki Koentjoro es un fotógrafo con embrujo. Alguien que sabe mirar y que extirpa el alma de la naturaleza, del agua, de esos lugares exóticos (bosques, lagos, valles, montañas) que parecen nacidos del sueño. Sus fotos de paisaje destacan, de entrada, por el refinamiento, por la expresividad, por la capacidad de evocación, que nace de la composición, de la poética del claroscuro y de una idea un tanto imprecisa de intemporalidad. Las fotos de Koentjoro parecen hechas para siempre o parece que hubieran estado ahí desde siempre. Tienen música.

La palabra magia ya suena gastada para aplicársela, pero sí tienen magia, misterio, sorpresa: las ves y no puedes dejar de mirarlas; las ves y te transportan a ese lugar; las contemplas y elogias su serenidad, el abanico de tránsitos desde el blanco purísimo al negro más intenso, las contemplas y percibes de inmediato el talento del creador, su comunión con el paisaje y su libertad de trabajo. Koentjoro es un fotógrafo en libertad capaz de convertir cualquier detalle en una obra de arte: ya sea una llama, una zambullida en el agua, un cuerpo que bucea, la arboleda nevada en la ribera, un paseo a orillas del mar o un detalle perdido, casi anodino, en el centro del océano. Koentjoro es un formidable fotógrafo de inspiración submarina o acuática.

Hengki Koentjoro es un poeta del claroscuro, alguien que posee la capacidad de crear paraísos. Y otra cosa muy curiosa: la fotografía también es voluntad artística de esculpir con la luz. Eso Koentjoro lo hace magistralmente: construye volúmenes y texturas, envolturas de luz, araña el paisaje y le extirpa sus mejores brillos. El paisaje es una construcción mental a menudo: él sabe mirar y otorgarle un fogonazo de trascendencia, de pureza y de hermosura. [Este texto aparece en el segundo número de revista 'Mirror magazine']

CASANOVA: EL VALOR DE LA EDUCACIÓN

[Julián Casanova me envía este artículo que publica hoy en ‘El País’. Y lo traigo aquí porque contiene reflexiones que son fáciles de suscribir: insiste en las viejas verdades del barquero en torno a la cultura y a la educación. Estos días acabo de leer un libro excepcional sobre filosofía, y cultura en general, ‘La flecha en el aire’ (Debate) de Ismael Grasa, que es extraordinario: una defensa del pensamiento, de la libertad, de la democracia, de la dialéctica y a la vez un libro sensato contra los tópicos]

 

EL VALOR DE LA EDUCACIÓN

Por Julián CASANOVA. El País

Cada vez está más claro que nuestra riqueza nacional obtenida en los largos años dorados del boom inmobiliario no fue a parar a la educación. La educación, como podemos comprobar un día sí y otro también, no es una de nuestras glorias nacionales, a diferencia, por ejemplo, del fútbol o, hasta no hace mucho, de los toros. Y aunque los políticos suelen hablar de la educación, la mayoría de ellos no sienten ninguna devoción hacia ella y prefieren, por el contrario, estimular la ignorancia, la burricie y la estupidez.

La educación en España provoca mucho ruido y poco debate. En términos generales, nuestros políticos sienten atracción por el poder, la comunicación, es decir, salir mucho en los medios, y por sus votantes, aunque solo por los más fieles. Como para lograr todo eso no necesitan estudiar, sentir el amor por el conocimiento, la educación les trae sin cuidado. Hablan, eso sí, de formación, pero, en realidad, quieren decir preparación, adquirir crédito profesional a través de un título, ganar dinero fácil y con rapidez. La formación es otra cosa.

Como ocurre con casi todo en la vida, no hay una única y simple verdad sobre la educación, pero hay un acuerdo bastante básico entre los especialistas en señalar que la educación significa el desarrollo integral de los individuos más allá de la preparación profesional, algo que incluye necesariamente comprender la naturaleza de las cosas y el mundo que nos rodea. La educación es una guía imprescindible para captar los entresijos de la sociedad tan compleja que hemos creado. Conocimiento, respeto por las personas y ambición por ampliar los estrechos horizontes de la pequeña comunidad de vecinos, familia y amigos en la que cada uno habitamos. Esas son tres cualidades básicas de la educación.

Con el trasfondo de la cruda crisis económica y de las altas tasas de paro que padecemos, a muchos les gusta repetir hasta la saciedad que nunca ha habido una generación tan bien formada como los jóvenes en la actualidad, lo cual, vista la historia de España de la mayor parte del siglo XX, no significa gran cosa. Ese tópico, un lugar común bastante generalizado también en los medios de comunicación, en las tertulias y en la calle, es el resultado, por un lado, de la confusión entre preparación profesional, aunque sea chapucera, y formación; y por otro, de un desconocimiento agudo y preocupante de lo que significa la educación.

Una persona educada debe ser capaz de pensar y escribir con claridad, comunicar con precisión y pensar críticamente, algo que debería ser un requisito imprescindible para los estudiantes universitarios. No hace falta conocer mucho las universidades españolas ni ser un especialista en educación para comprobar lo lejos que estamos de esa primera y fundamental premisa.

Una buena educación, además, debe proporcionar una apreciación crítica de las formas en que obtenemos el conocimiento y la comprensión de la sociedad, conocimientos básicos de los métodos experimentales de las ciencias, de los logros sociales, artísticos y literarios del pasado, de las principales concepciones religiosas y filosóficas que han guiado la evolución de la humanidad. No se puede ser provinciano, solo del pueblo o ciudad donde uno ha nacido, sin aspirar a aprender de verdad otros idiomas, ignorando a las otras culturas o los hechos históricos que han contribuido a configurar el presente. La educación debería servir también, por supuesto, para adquirir especialización o formación profesional en algún campo de conocimiento. De una persona educada, en fin, se espera que tenga algún conocimiento sobre los problemas éticos y morales, en constante cambio, que pueda ayudarle a formarse un juicio sólido y elegir entre las diferentes opciones.

El salto de la mera preparación, de un conocimiento informado, a una apreciación crítica de las cosas, a la formación profunda, puede resultar una ambición inalcanzable, pero hay que perseguirla con ahínco a través del estudio continuo, del estímulo del hábito de la atención, del arte de la expresión y del pensamiento crítico. Desarrollar los poderes del razonamiento y del análisis no es algo que se estimule mucho entre nosotros, dominados como estamos por la mentalidad de los tecnócratas y de los corredores de Bolsa, que animan a obtener beneficios inmediatos, con un desconocimiento supino de lo que significa organizar la enseñanza a largo plazo.

La educación es un privilegio que no puede dejarse en manos de los burócratas, de los amantes de las estadísticas y del currículo, de quienes desprecian a los profesores y limitan su autoridad ante los alumnos, los padres y la sociedad en general. En los tiempos en que vivimos, rodeados de ordenadores y tecnología moderna, la información puede adquirirse sin demasiada dificultad. La educación necesita mucho más, aunque en España todavía no nos hayamos enterado.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Las dos primeras fotos son de Robert Doisneau; la siguiente es un fotograma de 'La lengua de las mariposas': don Gregorio y el 'Gorrión'...

 

HOY, a las 0.50, BORRADORES

HOY, a las 0.50, BORRADORES

 

[Plató: SERGIO CASADO, biógrafo de Adolfo Aristarain; MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO, escritor, dramaturgo y artista.

Reportajes: JUAN VILLORO, escritor; MARIAN WOMACK, escritora y editora; JOAQUÍN PADILLA, músico;  y DAVID TORRES, novelista.

Actuación musical: RAÚL TERÁN, intérprete y compositor argentino.]

Borradores recibe esta medianoche, del martes al miércoles, a las 0.50 horas, en el plató a Sergio Casado y a Miguel Ángel Ortiz Albero. El primero, biógrafo de Enya, Sinead O’Connor y Alanis Morrisette, acaba de publicar una biografía muy personal del cineasta argentino Adolfo Aristarain (Ediciones JC), autor de películas como ‘Un lugar en el mundo’, ‘Martín Hache’ o ‘Roma’, entre otras. Y Miguel Ángel Ortiz habla de su último libro: ‘Un día me esperaba a mí mismo’ (Jekill & Jill), una novela resuelta en fragmentos y centrada en la historia del poeta soldado Guillaume Apollinaire que, en un viaje en tren, conoció a una joven, Madeleine, y la convirtió en la imagen de la amada ideal; le mandó más de sesenta cartas de amor. A la par, Ortiz Albero prepara la adaptación de su poemario ‘Troupe’ para la ópera con música de Víctor Rebullida.

Borradores ofrece un amplio reportaje con el escritor mexicano, de origen aragonés, Juan Villoro, ‘8:8. El miedo en el espejo’ (Candaya), donde narra, en clave periodística y de ficción, la crónica del terremoto de Chile que tuvo lugar en febrero de 2009. Marian Womack habla de su primera novela, ‘Memoria de la nieve’ (Tropo editores), una ficción sobre la ausencia, la soledad y la muerte que transcurre en espacios distintos: Moscú, Mallorca, Oxford, Siberia, etc., y tiene un personaje alegórico como protagonista. Y a la par, la escritora gaditana analiza su trabajo como editora de Nevsky Prospects. Joaquín Padilla presenta su libro ‘De cantante a cantante’ (Milenio), donde habla de las giras, de las canciones, de los hábitos y de las experiencias de artistas tan diferentes como Merche, Conchita, Sole Jiménez, Pereza, Nacho Campillo o Álex de la Nuez, entre otros. Y David Torres, ganador del premio de novela ‘Ciudad de Logroño’ con ‘Punto de fisión’, explica su novela coral que vincula, entre otros, Chernóbil, la pornografía, el amor, Hemingway o un editor, en una ficción trepidante.

La actuación musical corre a cargo de Rául Terán, un músico e intérprete argentino que se ha educado en el folclore popular de su país, de Yupanqui a Cafrune y Mercedes Sosa, entre otros, y que reside actualmente en Albeta. Terán canta dos temas, uno de ellos, ‘Vendimia’, es un particular homenaje a los viñedos de La Huecha y se estrena por primera vez en televisión. (En la foto, la obra que Giorgio de Chirico le dedicó a Apollinaire.)

II CRÓNICA DEL GARRAPINILLOS

II CRÓNICA DEL GARRAPINILLOS

 

 

II CRÓNICA: GARRAPINILLOS, 3-VILLANUEVA, 2

Garrapinillos, el barrio próximo al aeropuerto, está de fiestas. Hay vaquillas mañana y tarde. Hay alegría: la gente se reúne en peñas y se congrega luego en las terrazas de los bares con sus atuendos. Por la tarde había partido y se había anunciado con los pasquines y carteles. Había ambiente: el campo empezó a llenarse hacia las cinco, cuando llegaron las reinas de las fiestas. Venía a jugar el Villanueva, un equipo de futbolistas jóvenes. El Garrapinillos, de salida, formó con Sergio Calvo; Dani Pequerul, Jorge Beltrán, Lacabe, Rafa; Diego, Alcubierre, Fran; Óscar Cambra, Pirri y Alberto Rubio. Jugarían los cinco suplentes de hoy: David Mateo, Jesús Ángel, Néstor, Alberto Luna y Pitu.

Al equipo local, de rojo, le costaba entrar en el partido, aunque inicialmente creaba más peligro; poco después, en un contragolpe, se produjo una jugada confusa en el área local: la juez de línea señaló penalti pero el árbitro animó a que siguiese el juego. Y más tarde, el árbitro sí señalaría una pena máxima al Villanueva, que fue al travesaño. El Garrapinillos marcó primero con gol de Pirri. Dominó luego, creó varias jugadas de peligro, de Diego (que se plantó solo ante el portero, y este sacó una mano prodigiosa), de Pirri y de Óscar. Ellos empataron cuando finalizaba la primera parte. En la segunda parte, volvió a marcar Pirri, ellos volvieron a empatar y finalmente, con autoridad, Javier Lacabe, marcó el tanto definitivo del triunfo de penalti. Javier Lacabe, nuestro mejor jugador del curso pasado por elección de sus compañeros, volvió a hacer un partido espléndido, en todas las tareas. Es un auténtico mariscal que posee colocación, un espléndido salto y una buena técnica, y dirige a sus compañeros.

El partido no fue bueno. El equipo rojillo nunca se sintió cómodo. Le costaba adueñarse del balón y triangular. Le costaba armar el juego en el centro del campo, a sus centrocampistas no les era fácil combinar; el peligro, por lo general, nació de los pases en largo, de la apertura a las bandas o de la llegada por el centro más que de una segura construcción del juego. Sinceramente, podía haber pasado cualquier cosa, quizá el Villanueva –que jugó muy deportivamente con chicos muy jóvenes- habría merecido el empate. Los dos equipos trabajaron, con más pundonor e intensidad, con más brega que acierto, pero también con honestidad. De poder a poder.

El campo de San Lorenzo ha sido abonado de nuevo y el césped se había cortado para el balón circulase. Quizá corriese el balón con alguna lentitud, pero al final, en este caso sí, lo más satisfactorio ha sido la victoria (hacía algunos años que el Garrapinillos no ganaba en casa durante sus fiestas de septiembre), el compromiso de todos los jugadores, la pelea y la piña que se ha hecho. La victoria siempre es un estímulo, aunque a ese estímulo el Garrapinillos anhela sumar otro más: el del buen juego. La solidez defensiva, el control en el centro, el juego combinativo y la eficacia en ataque. Una gran noticia es que la semana que viene regresa Eloy, uno de nuestros mejores jugadores. Otra dos buenas noticias: Javier Lacabe ha recuperado su gran nivel y Pirri, que antaño jugó también en la retaguardia, ha recobrado su olfato goleador con dos tantos. En realidad, hay que elogiar la entrega, el esfuerzo, la disciplina y el deseo de vencer del bloque.

A los chicos del equipo les ha tocado el jamón que se sortea todos los domingos.

 

[Esta es una foto de archivo de Jose Antonio Melendo]