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Antón Castro

MARÍA JOSÉ CASTEJÓN: CUATRO POEMAS

La profesora y poeta María José Castejón recitará en Novallas el próximo día 28, dentro del Festival Internacional de Poesía del Moncayo. Me envía cuatro poemas: tres de ellos inéditos.

 

CUATRO POEMAS

 

Por María José CASTEJÓN

 

 

A mi padre

 

Me persigue la muerte

tras las sábanas.

Tras envolverme

en tu regazo

ilumina mi rostro

tu reflejo

 

Tras el espejo

de tu conducta

me llena de vida

la sonrisa

con que me recibes

 

devolveré al despertarme

tu sonrisa

para que de la sensación

de que todo transcurre en calma

 

2

 

Del libro ‘Solfea mis curvas’ 

 

 

Te llevo en mi pensamiento

y sufro mi condena.

Tal vez resucite

si apareces.

Pero para no comprometer

tal instante.

Dejaré en este poema

que vuele por el aire

tu melodía

para compartir el sufrimiento

de que la creación

es cómplice.

Y en una ilusión

nuestra imagen

se diluya

en el mar de las vanidades

 

 

3

 

Sintiendo tu ceguedad

me alumbro el sentimiento

de ver claro el camino

elegido era correcto.

Y con los ojos cerrados

acumule el desencanto

del sintagma descompuesto

donde el adjetivo supo

dar nombre a un sentimiento

 

 

4

 

Eres mi alma

encerrada

en un mar de dudas

volando.

El viento revuelve mi

                                 cabello

y mi mente se aloja

                             en tu ser.

Te diré que solo, solo tu

sabes convertirme en mujer.

 

*Todas las fotos son de Clarence S. Bull, uno de los grandes fotógrafos del cine de Hollywood.

SERRANO CUETO: RELATO DEL BOSQUE

Hace unos días recibí esta carta del narrador, poeta y profesor de clásicas Antonio Serrano Cueto: “He leído el texto de Eduardo Viñuales, estupendo, que ofreces en tu blog para conmemorar el Año Internacional de los Bosques. La Junta de Andalucía publicó hace meses una agenda con microrrelatos de encargo sobre el bosque mediterráneo. Esta fue mi aportación, por si quieres añadirlo a tu blog. Un abrazo”.

 

TRABAJOS Y DÍAS


Por Antonio SERRANO CUETO

Principiaba junio en los bosques cuando llegaron al alba con palos largos, hachas y perros catadores. Se aplicaron a la faena bajo el estridor ardiente de las chicharras. Cumplida la jornada, abrieron los zurrones y repartieron pan y queso. Con el sol poniente regando las altas copas, esperaron a que los alcornoques descorchados destilaran el rojo vino.

 

*Las tres fotos son del norteamericano Rolfe Horn, nacido en 1971, que es un auténtico maestro de la fotografía de paisaje en blanco y negro.

CRÓNICA DEL DOLOR DESDE NORUEGA

«El mayor dolor es que haya sido uno de los nuestros»

DAVID NAVARRO. Oslo. Heraldo de Aragón

[Un redactor de HERALDO testigo directo de los atentados en Oslo, vive el dolor de los noruegos, que han buscado consuelo en uno de los mayores templos de la ciudad. Nadie entiende cómo alguien que ha crecido en sus calles haya reunido tanto odio.]

Cuando una ciudad vive una tragedia de grandes dimensiones, sus habitantes necesitan un lugar de encuentro, una vía de escape donde liberar el dolor y la tristeza. Un rincón donde llorar a los muertos, meditar y apoyarse unos a otros. La Domkirke, principal catedral de Oslo, se convirtió en ese rincón para miles de noruegos, que acudían a sus puertas con ramos de flores, velas y pequeños objetos para recordar al casi centenar de fallecidos en la matanza del viernes en el centro de la ciudad y la isla de Utoya.

Oslo amaneció ayer triste y apagada. Era la sombra de la ciudad que había recibido a los turistas a principios de semana: soleada, callejera y fresca. Es una ciudad que sorprende al turista que se espera encontrar un rincón tranquilo y silencioso. Las terrazas de la capital están repletas de noruegos que disfrutan de su corto pero intenso verano; la música se escucha en la calle y las plazas son lugar de encuentro.

Por eso sorprende el silencio del día después: solo se escucha el graznido de las gaviotas, ajenas al dolor y estupefacción que vive la ciudad.



El deán de la Domkirke, Olaf Dag Hauge, entendía el silencio reinante: «Es un momento para la reflexión, el silencio y el recuerdo», me confesó ayer, mientras contemplaba la larga fila de ciudadanos que había acudido a las puertas del templo para depositar los ramos de flores.

Olaf tiene el rostro cansado y los ojos vidriosos, ha atendido a decenas de feligreses que le estrechan la mano y le expresan su gran consternación. Tiene palabras de ánimo para todos porque, asegura, «este templo es ahora un lugar donde encontrar apoyo y expresar los sentimientos. No es necesario rezar, también se puede acudir para pensar en lo sucedido». La iglesia celebrará hoy un servicio en honor de las víctimas de la tragedia y Olaf invita a todos los ciudadanos.

En el interior de la Domkirke nadie hablaba ni susurraba. Algunos lloraban y otros, como Mattheus Vengard, jubilado de 68 años, hacían sus propias conclusiones de lo sucedido. «El mayor dolor es que haya sido un muchacho de Noruega -me aseguró, cuando salíamos del templo-. Que haya sido uno de nosotros, ¿entiendes? Porque si fuera un extremista extranjero lo puedes comprender mejor: ellos nos atacan porque odian nuestro modo de vida. ¿Pero qué puedes hacer cuando se trata de un chico normal? Te preguntas qué ha pasado, qué se ha hecho mal para que alguien que ha crecido en estas mismas calles reúna un odio semejante».

La ciudad invita a rumiar las palabras de Mattheus y buscar respuesta a esas preguntas. Los comercios están cerrados; las terrazas, medio vacías. Y las banderas de edificios oficiales y hoteles ondean a media asta. En las inmediaciones del Parlamento, soldados armados custodian el edificio ante la mirada atónita de los turistas y oslenses, que hacen fotos como si la matanza fuera una atracción más de la ciudad.

Si el viernes los protagonistas eran los teléfonos móviles, ayer eran las cámaras de fotos. De móvil, compactas o con grandes objetivos. Uno siente vergüenza ajena y propia al tomar fotos de escombros y cristales, porque en el fondo es una falta de respeto.

Tras un atentado o una tragedia, el turista se siente de más. Ayer resultaba extraño disfrutar de las vacaciones tomando un café en el Aker Brygge, la zona de bares del puerto de Oslo. Apenas nos atrevíamos a levantar la voz en la plaza de Christiania Torv, donde se disfruta de buenos tapeos, ni a disfrutar de una copa de vino en la Bankplassen. Quizá porque mi lugar también está en la catedral, arropando a los noruegos. Porque los aragoneses sabemos el dolor que se siente cuando el terror golpea tu ciudad.

 

AMY WINEHOUSE FALLECE EN LONDRES

Era demasiado joven para morir. Demasiado joven para dejar de cantar. Demasiado joven y demasiado desequilibrada: tenía solo 27 años. Ha sido encontrada sin vida en su apartamento de Londres Amy Winehouse. La mujer que conmovió con temas como ‘Back to black’, que acabo de oír, o ‘You know I’m no good’. O ‘Valerie’. Y sobre todo 'Rehab', una de las grandes canciones de los últimos años. Parece que Amy, voz rotunda, personalísima, un tanto desgajada, llena de fuerza, sabía que ella no era buena ni para ella. Parecía tener prisa por reunirse con Jim Morrison, Janis Joplin (a quien se parecía de alguna manera en algunos temas y quizá en su inclinación hacia las drogas y el alcohol), Kurt Cobain, Sid Vicious o Jimi Hendrix.

JUAN MARQUÉS EN CUATRO LENGUAS

Un poeta en cuatro lenguas

 

‘En tiempo libre’, el poemario de Juan Marqués, se publica en una nueva edición en castellano, gallego, euskera y catalán que ha coordinado Estel Julià y que ha becado la Diputación de Zaragoza

 

 

Pensábamos que la democracia iba a ser la fiesta de las lenguas. En los últimos tiempos de la dictadura pedíamos la libertad con una melodía de Raimon o Llach, soñábamos el amor y el Mediterráneo en la voz de Maria del Mar Bonet, buscábamos el séptimo cielo o una rara noche de sol con Sisa, oíamos con naturalidad a Mikel Laboa e Imanol, y formaban parte de la banda sonora de nuestra vida, en distintos grados, músicos como Amancio Prada, Bibiano y Benedicto o Emilio Cao. Y poetas tan distintos como Gabriel Aresti, Celso Emilio Ferreiro o Salvador Espriu estaban ahí siempre, al alcance de la mano y de la sensibilidad, en la calle o en la mesilla de noche. No es nostalgia, es un hecho, la nostalgia es un error: lo mejor siempre está por llegar.

La democracia pudo haber sido y no es la fiesta de las lenguas: por diversas razones, por acumulación de contradicciones y confrontaciones, ese tesoro de vivencias y expresiones ha sido casi una fuente de conflictos antes que un hontanar de sensibilidad e intercambio. Aragón es un anchuroso y diverso territorio de tres lenguas. Lo que convivía de manera natural, se ha convertido en un arma arrojadiza. España siempre parece anhelar un puñal de odio que arrojarse a los ojos.

Por eso, satisfacen proyectos como este: la edición del poemario ‘Un tiempo libre’ (Universidad Politècnica de Valéncia, 2011. Valencia, 158 páginas) del poeta zaragozano Juan Marqués –discípulo dilecto de José-Carlos Mainer, habitante de la Residencia de Estudiantes durante años y editor de Luys de Santa Marina, entre otras muchas cosas-, que ha sido vertido al gallego, al catalán y al euskera. Se trata de un proyecto alimentado por la poeta valenciana Estel Julià, que ha sido premiado y apoyado por la Diputación de Zaragoza, en el que ha contado con la colaboración de David Tijero, en la versión al vasco, y de Lucía Novás, en la adaptación al gallego.

‘Un tiempo libre’ (Comares, 2008) es un poemario tocado por la gracia de la concisión, la búsqueda de las palabras justas y la capacidad de sugerir un mundo de sensaciones, de felicidad, de plenitud (“la vida me ha expulsado de la muerte”, dice Marqués) que se suspende en las pequeñas cosas: en un árbol, en una canción, en un recuerdo, en los paseos con la amada, en una carta, en un columpio que tiembla en el aire. Es un libro delgado y hondo, de esos que se califican como contenidos o minimalistas, pero que tiene la hermosa facultad de decir mucho con poco y de sugerir mundos, huellas, atmósferas, estados de ánimo, aventuras del vivir. Fue todo esto lo que conmovió y atrajo a Estel Julià. Recuerda: “… desde las primeras lecturas de los poemas de Juan Marqués las palabras rebotaban en mi cabeza y me eran devueltas en mi otra lengua. Tal vez esto sucedió por el modo en que está escrita su poesía, sin artificios, medida y con un ritmo justo que no busca la metáfora preciosista, sino más bien el juego poético de la sencillez y lo pequeño…”

Estel se imaginó cómo sonarían esos textos también en gallego y en catalán. Estel, Lucía y David muestran “una sensibilidad poética muy delicada y, a la vez, una dedicación muy enérgica”, dice el propio Juan Marqués en una nota del libro. Logró establecer el hilo de la complicidad y de las confluencias con sus compañeros de viaje y aquí está el resultado: una exaltación de la poesía, una exaltación del oficio de traducir, un elogio de la belleza, de la sensibilidad y del buen gusto por la edición. ‘Un tiempo libre’, en cuatro lenguas, es un pequeño tesoro: táctil, de contenidos, de aromas, de la música de la palabra, de la convivencia lingüística. Algo semejante se había hecho antes con Ángel Guinda.

Mercedes Corral acaba de despedirse, con discreción, de La Casa del Traductor (definida aquí como “uno de los templos de la traducción en España”); ha sido criticada por Luis Beamonte, ex alcalde de Tarazona, de no saber darle visibilidad a ese espacio. Beamonte, sin embargo, jamás la recibió en sus cuatro años de gestión. Ahora preside la Diputación de Zaragoza que ha apoyado proyectos como este, que será uno de los primeros que llegue a su despacho: ahuesado, terso, amasado con respeto, una defensa de la poesía y de la variedad y de la belleza de las lenguas que nos conforman y que nos enriquecen.

 

Un tiempo libre. Aisialdi bat. Un tempo libre. Uns temps lliure. De Juan Marqués. Edición y prólogo de Estel Julià. Traducción: David Tijero (euskera), Lucía Novas (gallego) y Estel Julià (catalán). Universitat Politècnica de València. Valencia, 2011. 158 páginas. (En las fotos, Juan Marqués y Estel Julià.)

LOS DEPORTADOS ARAGONESES, SEGÚN JUAN MANUEL CALVO

Juan Manuel Calvo Gascón en Ejulve.

 

[La historia del millar de aragoneses que fueron deportados a campos de concentración nazi es el eje de la publicación ‘Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis’, escrita por Juan Manuel Calvo Gascón (Ejulve, Teruel, 1957) y editada por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón a través del programa Amarga Memoria. No se sabe si será uno de los últimos títulos y que pasará con esta colección.

El libro intenta averiguar el origen de los 1.009 aragoneses que sufrieron la deportación y las diversas vías que les llevaron a ello, así como devolver su identidad a la memoria colectiva a través de testimonios y fotografías. Además, la publicación incluye un CD con el listado más completo existente hasta el momento de las personas originarias de Aragón deportadas a los capos nazis entre 1940 y 1945.

Unos 9.400 españoles fueron víctimas directas estas deportaciones. Los primeros llegaron a Mauthausen en agosto de 1940, procedentes de las Compañías de Trabajadores, de los Batallones de Marcha y del campo de refugiados civiles de Angulema. ‘Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis’ fue presentado en la Biblioteca de Aragón a finales de mayo.

Juan Manuel Calvo Gascón, que pertenece a la Amical de Mauthaussen y reside en Barcelona desde hace años, me pidió un prólogo que traigo aquí hoy.

 

EXALTACIÓN DE LA VIDA Y DE LA MEMORIA

 

Conozco a Juan Manuel Calvo Gascón desde hace casi treinta años. Lo conocí en Ejulve, Teruel, su pueblo y casi el mío: Juan Manuel era su principal estudioso, su principal investigador. Ejulve era su obsesión: residente ya en Barcelona desde hacía años, sus pesquisas eran el modo de recobrar el tiempo perdido. Se zambullía cada cierto tiempo en los archivos, creo que los que más le gustaban eran los de La Seo, y volvía con tesoros, con episodios, con nombres de personajes, con conjeturas que exponía o contaba en las comidas de familia o en el bar de la carretera. Durante más de una década Juan Manuel contaba fábulas de lobos o de héroes esquivos, narraciones medievales, relatos de maquis y de la Guerra Civil, historias menudas. Siempre andaba con un dato bajo el brazo, y sus allegados soñábamos con que, más temprano que tarde, redactase una historia de Ejulve. Como aquel personaje del poeta Juan Ramón Jiménez, Juan Manuel era como un andarín de su órbita, de su origen, el paseante de la memoria, del documento y del mito.

Las cosas no suceden de hoy para mañana. De un plumazo. Pero cabría decir que a partir de un determinado momento observamos un giro en los hábitos y en la trayectoria de Juan Manuel Calvo Gascón: veíamos cómo Ejulve quedaba arrumbado y abrazaba otro asunto, en el que volvía a mostrarse insaciable, perfeccionista y generoso. De repente, volvió los ojos hacia los aragoneses que habían vivido el drama de los campos de concentración, y empezó a hablarnos de Mauthausen, de Gussen, de Auschwitz, de Dachau, de Buchenwald, de Primo Levi, de Jorge Sermpún, de Imre Kertész, de un pelotón de ciudadanos anónimos que dejaban de ser gracias a él y a otros. Ingresó en la Amical de Mauthausen, y empezamos a leer sus textos de rescates de personajes, las historias inverosímiles que contaba por aquí y por allá.

Cada cierto tiempo se encontraba con un republicano que había padecido la sinrazón del nazismo y la herida frondosa del destierro y de la patria interrumpida. Buscaba a los que vivían, iba a verlos, se desplazaba a Mauthausen con sus alumnos, buscaba a los desaparecidos, recopilaba sus vidas y sus biografías. Y no solo eso: en Ejulve, empezó a organizar unas jornadas de verano por las que desfilaban los protagonistas vivos de aquel drama, los historiadores, los familiares de los desaparecidos, los paisanos. Organizaba exposiciones, impartía charlas, exaltaba una y otra vez la aventura humana de los deportados y confinados en los campos de concentración.

En una de nuestras conversaciones me contó algo que está muy vivo en este libro, algo que en el fondo podría ser el origen del volumen: "Mauthausen está en lo alto de una colina y tiene el aspecto de una fortaleza medieval. Impresiona cuando entras. Y lo que más impresiona es cuando vas con los deportados a la zona de la cámara de gas, al depósito de cadáveres, todo está húmedo, oscuro. Recuerdo que a José Alcubierre, con antepasados en Tardienta y preso también, le conmovía acariciar la zona de la muralla del garaje porque estaba convencido de que el muro lo había levantado su propio padre cuando estaba en la cantera". José Alcubierre es protagonista principal del horror indecible, como tantas y tantas otras criaturas que pueblan esta monografía.

Experto absoluto en la infame vida de los deportados en el campo de Mauthausen, este libro va más allá: hace acopio de muchos aragoneses que sufrieron el martirio nazi en otros lugares, desde 1940 ya hasta 1945, y que vivieron el éxodo más doloroso. Este es un libro de seres humanos, con nombre y apellido, es un libro de desgarros y emociones, de secretos y de pulsión arrebatada por la supervivencia, y es el ejercicio de rigor y fraternidad de un historiador que sabe que su tarea solo está a medio camino. Calvo Gascón reconoce “las dificultades para fijar con exactitud el número de españoles que sufrieron deportación e internamiento en los campos de concentración nazis”.

También es un libro de advertencia: parecía imposible que en aquella Europa el mundo se viniera abajo como se vino, hacia el pozo tenebroso y sin fondo del Holocausto. Cuando es liberado por los americanos, dice uno de ellos: “No he llorado más en mi vida”. Lloraba de alegría: acababa el horror y empezaba la dignidad, asaltada una y otra vez por la pesadilla abominable. Por ello el libro tiene un doble mensaje: es un documento a veces de crueldad insoportable, un inventario incompleto de víctimas, y a la par es un trallazo de luz que rescata para siempre, dolor a dolor, pálpito a pálpito, a los perseguidos de la Historia.

 

 

LUCIAN FREUD: ADIÓS AL ARTISTA MÁS DESCARNADO

 

 

Ha fallecido uno de los más grandes pintores del siglo XX y XXI: Lucian Freud (Berlín, 1922), a los 88 años. Era el artista del desnudo, de la piel turbulenta, del desgarro, de la expresión desabrida, de la desnudez anímica, del desamparo vital; era el artista de la pasión, del deseo, del loco amor y de una cierta crueldad, el artista narcisista y tempestuoso. Y quizá uno de los pintores más carnales que han existido en el siglo XX. Uno de sus cuadros más famosos fue ‘Benefits Supervisor Sleeping’ (2005), que le llevó a ser el artista más cotizado. Esta mujer obesa, recostada en un sofá, se subastó por 33,6 millones de dólares en la sede neoyorquina de Christie’s. Se inspiró en Sue Tilley, una supervisora de subsidios sociales de Londres que posó para el artista en diferentes ocasiones. Es un cuadro que demuestra que en el pincel de Freud la belleza y la fealdad se aliaban sin contemplaciones. Lucien Freud pintó a la reina, a Kate Moss, a sus amores, a sus familiares, y siempre había una visión descarnada, sin contemplaciones. Fue surrealista en sus inicios, pero poco a poco este berlinés que huyó del nazismo y se trasladó a Londres ha ido haciendo una pintura intensa con claros ecos del expresionismo alemán: Otto Dix, sin duda, y George Grosz.

RAFAEL NAVARRO EN 3 D

-Fotógrafos de la talla de José B. Ruiz, Ouka Leele, Joan Fontcuberta (como asesor conceptual) o el  zaragozano Rafael Navarro, sustituyen su cámara profesional por una consola en la exposición “Dimensiones by Nintendo 3DS”, del 28 de julio al 6 de agosto en Zaragoza Activa (antigua Azucarera).

-Rafael Navarro acudirá el 29 de julio, de 12 a 14 horas, a la exposición para explicarte en primera persona qué mundo se abre con la fotografía en tres dimensiones.

-Zaragoza Activa te invita a la inauguración de “Dimensiones by Nintendo 3DS”, la primera exposición de fotografías en 3D tomadas con una videoconsola.

Hace unos años, un conocido cómico español tenía una duda que le corroía el alma: “Un cacahuete flotando en una piscina, ¿sigue siendo un fruto seco?”.  Quién iba a decir que la ocurrencia se iba a convertir en el reto de algunos de los mejores fotógrafos de nuestro país. Porque si un fotógrafo cambia su cámara réflex profesional por una videoconsola, ¿sigue siendo un fotógrafo? El resultado del “experimento” podrás verlo a partir del 28 de julio en la exposición fotográfica “Dimensiones by Nintendo 3DS”, en Zaragoza Activa -antigua Azucarera- (Mas de las Matas, 20. Zaragoza). Y eso no es todo: Rafael Navarro, uno de los mejores fotógrafos del país y único representante de Aragón en la exposición, acudirá a la exposición el 29 de julio, de 12 a 14 horas, para que te enteres de toda la trastienda de las fotos expuestas. Solo así entenderás cómo Rafael Navarro ha conseguido captar la profundidad y volumen de las plantas y árboles con una Nintendo 3DS como no lo hubiera conseguido con una cámara de fotos tradicional.

 

*Nota de Cristina Olmos de Nintendo.