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Antón Castro

ESLABONES DE PABLO GRACIA-ALEXIS

ESLABONES DE PABLO GRACIA-ALEXIS

Recibo de mi viejo amigo Pablo Gracia López, más conocido como Alexis (juntos hicimos el libro ‘Arquitecturas imaginarias de Aragón’), este correo y esta ilustración:

 

Estimado Antón:

Contacto de nuevo contigo para informarte de la próxima inauguración de mi exposición ‘Los eslabones de Alexis’ en el Selwo-Aventura de Estepona (Málaga). Estamos pendientes de fijar la fecha de la inauguración pues esperamos la presencia de representación institucional del Excmo. Ayuntamiento de Estepona... seguramente será el jueves 28 o viernes 29 de Julio por la mañana (en torno a las 11.00 h.). Ya sabes que se trata de la exhibición de reproducciones de mis obras (en lonas de gran formato cuando se realiza al aire libre) pero en esta ocasión también se exhibirán reproducciones fotográficas (sobre un soporte tipo ‘Foam’) en la sala de exposiciones. Una exposición itinerante que desde que comenzó en 2010 en el Zoobotánico de Jerez ha sido ya vista por más de 160.000 personas.

Y a partir de ahora, en la sección ‘La tienda’ de nuestra web, además de la venta del catálogo con mis obras... hemos inaugurado una nueva sección en donde poder adquirir reproducciones de mis obras sobre papel. Te animo a visitar: 

http://www.loseslabonesdealexis.com/reproducciones.html

HOY, A LAS 0.15, BORRADORES

HOY, A LAS 0.15, BORRADORES

SERVET, MUJERES DE PRESOS, C. POSADAS, A. MATEO, B. PRADO, IGEA…

Borradores recuerda a Miguel Servet (1511-1553) en el quinto centenario de su nacimiento en Villanueva de Sigena. Sergio Baches, director del Instituto de Estudios Sijenenses, analiza la compleja personalidad del sabio aragonés que fue médico, geógrafo, teólogo e impresor, entre otras cosas, y fue condenado a la hoguera por Calvino en Ginebra en 1553 a raíz de la publicación de ‘Restitución del Cristianismo’ y de las cartas cruzadas entre ambos. Por otra parte, Irene Abad y Pablo Gracia hablan del documental ‘Fuimos mujeres de presos’, que han codirigido con la realizadora Eva Abad. En esa pieza, de casi una hora de duración, glosan la vida de las esposas de Marcelino Camacho o Simón Sánchez Montero, entre otras de Aragón y de todo el país, o de Esperanza Martínez, la aragonesa que hizo apostasía y se casó con Manuel Gil en la cárcel de Torrero. Se emiten varios cortes de la película, entre ellos el de Maruja Cazcarra, hermana del traductor y líder del Partido Comunista de Aragón.

Borradores emite tres reportajes más: uno con Carmen Posadas, la escritora uruguaya afincada en España, ganadora del premio Planeta, que explica las claves de su obras, desde sus inicios en literatura infantil hasta su última novela: ‘Invitación a un asesinato’ (Planeta). Alfonso Mateo Sagasta habla de su novela ‘Caminarás con el sol’ (Grijalbo), donde narra la vida de Gonzalo Guerrero, que pertenecía al grupo de conquistadores españoles y acabaría pasándose a los mayas y comportándose como tal. Y por último, Benjamín Prado aborda su nueva novela: ‘Operación Gladio’ (Alfaguara), donde analiza la Transición Española a través de la figura de una periodista que descubre que después de la II Guerra Mundial la CIA creó un grupo terrorista decidido a mitigar la expansión de la izquierda, un grupo que dejó unos cientos de cadáveres a su paso; parece que algunos actos de ETA, la ejecución de Carrero Blanco o el asesinato de los abogados de Atocha no serían ajenos a esta organización; además se cruza por en medio la historia de un republicano, asesinado en Madrid y enterrado en el Valle de los Caídos…

 

La actuación musical corre a cargo del compositor y cantante Ricardo Igea que se acompaña al piano para presentar dos temas de su nuevo álbum: ‘Hedonistas y pobre’, que acabará de grabar el próximo mes de agosto. Igea tocará ‘Corazón descosido’ y ‘Preposición indecente’.  

 

Borradores. Martes, a las 0.15 horas. Aragón Televisión.

DOS POEMAS: RICARDO FERNÁNDEZ

Ricardo Fernández Moyano, poeta y estudioso de los vates suicidas, me escribe esta mañana: “Te mando los dos poemas que voy a leer en Novallas el jueves en el X Festival de Poesía del Moncayo y aprovecho para comunicarte que a finales de año saldrá mi próximo libro de poemas ‘Rituales de identidad’ en Huerga & Fierro”.

 

TRAS LA VENTANA

Una sombra contra el cristal
insinúa sus formas
en curvas de silencio
ante una soledad de siglos.
Oculta en la ventana
mira pasar años mejores
en una procesión estúpida
de máscaras, perros y diablos.
Con ojos desgastados

sueña una vida
donde no reine el látigo.
Dama del alba,
¡ojala despiertes tu letargo
y no sea en vano tu existencia!

 

SUPERVIVENCIA

 

Has sobrevivido a todas las guerras,

las balas no rozaron tu cuerpo

en la lucha contra el insomnio,

la noche te ha sido propicia

y la nieve hace cálidos los huesos.

Te acompaña una mirada distinta

los días infames sin sombra,

y en la dicha de los olvidos

descansa la soledad

de pájaros sin memoria.

Hace tanto que no duermes,

que ya no soportas

el dolor de los ojos cegados

por estigmas de olvido

en la confusión de las meninges.

 

*Las cuatro fotos son de la joven fotógrafa turca de quince años, Sevim Nur Dalan.

ADIÓS A UNA VOZ CAUTIVADORA

LA MALA MUJER DE TALENTO INFINITO

-ADIÓS A AMY WINEHOUSE: LA VOZ DEL NUEVO SOUL-

 

 

Buscando una foto, me encontré con un retrato de Janis Joplin, aquella cantante indomable y subversiva a quien se parecía tanto Amy Winehouse. Se parecía en la vida descontrolada, en la vida disuelta peligrosamente y, sobre todo, se parecían en su voz cautivadora. Cautivadora, sí: podía ser seda, pedernal estremecido, canto áspero o una garganta rota, de excepcional talento en su color y en su profundidad. Las dos también eran capaces de cantar soul y pop y rock con muchos bríos, tenían esa hermosa facultad de levantar cualquier tema, de darle intensidad y desgarro, de otorgarle poesía a mordiscos. Janis Joplin, que llegaba a orinar en los conciertos hacia el público, murió a los 27 años, igual que Amy, que ingresa en el Club de los 27. Allí estaban ya Jim Morrison, el líder de The Doors; Brian Jones, uno de los fundadores de Los Rolling Stones; Kurt Cobain, el alma de Nirvana, o Jimi Hendrix, aquel guitarrista impactante que tenía alma de fauno.

Amy Winehouse se ha ido demasiado pronto: con dos discos, ‘Frank’ (2003) y ‘Back to black’ (2007. Obtuvo por él cinco ‘Grammys’) y con muchas canciones por ahí, rescatadas un poco deprisa, tras el gran éxito y tras las huellas de la polémica, que la ha rodeado siempre. Unió los dos álbumes, canciones sueltas y algunas recuperaciones y versiones. Víctima de sí misma en primer lugar, superada por el alcohol, las drogas y la fama, siempre fue una joya a la deriva. La mujer que se destruye en cada minuto. La mujer de talento increíble que es mala para sí misma en cada paso, a solas o en medio de la muchedumbre. Ya sabemos que las drogas son un pozo: un pozo que empieza, se estira, se ciega y no resulta fácil andar por él sin ahogarse o sin estrellarse, pero su carácter ha sido muy complejo: caprichosa, ida en ocasiones, desafiante, alocada, perturbada...

La vida de Amy Winehouse ha sido la crónica de una demolición constante; eso sí, algunas de sus canciones son realmente maravillosas, intensas, rabiosas, desesperadas y a la vez lúcidas, son las melodías que harán inmortal a esta estrella fugaz. Escuchen ‘Rehab’, su autobiografía de la tozudez y de ‘la esclavitud’, y acaso de su propia libertad; escuchen ‘You know I’m no good’, ‘Valerie’ o ‘Back to black’, con esa voz oscura que a veces parece de jazz, de parentesco fácil con Billie Holiday. Eso, y perdonen la aparente desmesura, ya es patrimonio de la Humanidad.

 

*Este texto lo publiqué ayer en heraldo.es

'ABISMOS DE PASIÓN' EN CALANDA

Vamos a celebrar la VII Edición del Festival “22 x Don Luis” y no podíamos encontrar mejor tema contra esta época de crisis, que el título de una de las películas de Buñuel: Abismos de pasión.

 

Pero pese a la crisis económica y a los escasos recursos con que contamos para realizar este festival, en esta edición podremos disfrutar de 33 películas entre largos y cortos, 4 de ellas procedentes de México, país que acogió a Buñuel en otro momento de crisis, y que pese a las dificultades del exilio le permitió crear grandes obras.

 

Estrenaremos 11 películas en España, presentamos 4 mesas redondas en torno al cine y otras pasiones. La directora María Trenor impartirá un taller de cine de animación para niños y nos acercaremos a la pasión por el cine de Óscar Fernández Orengo con su exposición fotográfica “A través de mis ojos” en la que aparecen retratados un gran número de directores de cine en formato panorámico.

 

El Festival rinde tributo a la magia de Bárbara Allende (Ouka Leele), a la labor del productor y director Luis Miñarro y al 25 aniversario que está a punto de cumplir la Semana del Cine de Medina del Campo dirigida por Emiliano Allende.

 

La música también estará presente en la inauguración del festival, con el concierto de “Jazz Hispano” interpretado por Miguel Ángel Remiro y Chavi Naval tras la proyección de “Chico y Rita” creada por la suma de pasiones de Fernando Trueba y Javier Mariscal.


Reflejo de la primavera de libertad que ha “brotado” a orillas del Mediterráneo, Mª Jesús Hoyos recitará cada noche, justo antes de las proyecciones,  poemas de Yehuda Amichaid, Fadwa Tukan, Mahmoud Darwix, Yabra Ibrahim, Angel Petisme y Oscar Mourave.


La VII edición del Festival comparte los deseos, la pasión sin mesura en el amor y el sexo, la pasión comprometida en la lucha por los derechos humanos y la defensa de nuestra casa Tierra, la ilusión apasionada que nos hace falta para vivir día tras día.


Serán 33 películas con la apasionada y necesaria locura de directores y directoras que nos enredan en sus historias para inocularnos la dosis preceptiva de “com-pasión”, emoción compartida, que nos ayude a sobrevivir a titulares que nos hablan de miedo, crisis, caídas y otros “cracks” que parecen querer empobrecer nuestros deseos, evaporar los sueños y empequeñecer nuestras vidas.

 

Gracias a la amistad, a la colaboración de instituciones,  y empresas podremos celebrar una nueva edición de este festival de cine que además de rendir tributo a Buñuel, acerca el cine de autor durante el verano a los aragoneses y a quienes nos visitan, cuando el cine nos envuelve desde esa pantalla, abierta bajo las estrellas, en el patio del Centro Buñuel de Calanda.

 Son tiempos difíciles para la Cultura, pero no debemos olvidar el gran esfuerzo que conlleva la creación artística y la enorme necesidad que tiene toda sociedad avanzada por mantener y mostrar espacios de libertad, tolerancia y debate, en los que el arte, la cultura, el turismo y la industria puedan converger, como es el caso de los festivales de cine para generar riqueza y evitar el empobrecimiento cultural de nuestra sociedad.

 

La pasión nos pierde y no somos capaces de concebir ni de realizar un festival mediocre. No nos arriesgamos a que el busto de don Luis salga huyendo del CBC…

 

Un festival hecho con enorme pasión y que no teme a los abismos.

 


¡La emoción te atrapará en Calanda! [Este texto corresponde al director del CBC, el realizador y productor Javier Espada]

GEMMA PELLICER: 4 MICROCUENTOS

CAPERUCITA DE LOS BOSQUES

 

Cuando al final se quede dormida y la respiración vaya acompasándose poco a poco a las emociones del sueño, descubrirá que tiene una hija pequeña, un perro feroz y un agujero en mitad de la cara rosado y oscuro como boca de lobo, mientras su madre la persigue incansable con el cuento de que el seguro le cubre todos los desperfectos.

 

 

EN CAÍDA LIBRE

 

Cuando despiertes de golpe en mitad de la noche y percibas de forma diáfana, asomado a la ventana, que la oscuridad del submundo rige con el mismo desgobierno descabellado del día, tan falto de claridades, tan lleno de veladuras, y te lo repitas para tus adentros apenas un instante, decidido a no darle más vueltas de las necesarias, sentirás de pronto, mientras tu pie ensarta a tientas la maldita zapatilla, cómo el agujero negro del pasado mañana te abisma.

 

 

ESPEJO PLANO

 

La marquesa empieza a subir la escalera muy despacio, a pasitos cortos, como de pluma. Aún le faltan seis escalones para alcanzar el primer rellano, ese que cuenta con un espejo grandioso de cuerpo entero, y un punto siniestro. En alguna ocasión, el ascenso del tramo completo le ha llevado su buen cuarto de hora, pero siempre termina por recorrerlo, como si tal hazaña, o la misma escalera, fuera para ella un premio. Ya ha alcanzado el descansillo, ya se acerca de improviso a su azogue, ya se sonríe. Por primera vez, la marquesa da media vuelta y empieza a descender aprisa la escalera, a paso ligero en realidad, con la agilidad exacta, y la imprecisión, de sus 15 años plenos...

 

NUESTRO CORAZÓN 

 

es un reloj impaciente y tenaz: el único que se atreve a marcar -con furia justa, en dosis comedidas- esos cambios de tiempo -muertos de tiempo muerto y enterrado- entre horas, y de hacerlo a manos llenas, a cada rato; el único capaz de dar cuenta de los minutos que aminoran con veracidad de mareo; el único que hace sonar desde dentro eternos segundos en apenas un segundo escaso; el único que bombea con furia antigua y feroz.

 

 

[gemma Pellicer (Barcelona, 1972) es licenciada en Filología Hispánica y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. En la actualidad vive entre Barcelona y Berlín. Ha cultivado la crítica literaria en el diario Avui y en las revistas Turia, Quimera y Olivar (de la Plata, Argentina). Sus microrrelatos han aparecido en las publicaciones Narrativas, Paralelo 50 y en el diario El liberal, de Santiago del Estero (Argentina), así como en las revistas electrónicas Delirio, Kafka y Letras de Chile, y en las bitácoras Afinidades narrativas, Ficción mínima, Internacional Microcuentista y La nave de los locos. Recientemente ha visto recogidas algunas de sus piezas en Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos (Cuadernos del Vigía, Granada, 2010). Ha publicado, en colaboración con Fernando Valls, la antología titulada Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto, Palencia, 2010), y está preparando otra dedicada al microrrelato español, desde sus orígenes a nuestros días. En el 2011 publicará en la editorial Eclipsados, La Danza de las horas, su primer libro de microrrelatos.]

 

-Las fotos son de Eugenio Recuenco, de Ilya Rashap y de Clarence Sinclair Bull.

ÁNGEL GUINDA LEE A CELAYA

POESÍA NECESARIA: GABRIEL CELAYA

 

Por Ángel GUINDA

  

[Texto de una conferencia en Tarazona, el pasado viernes. Celaya es el protagonista del Festival Internacional de Poesía del Moncayo, que se celebra este fin de semana, del 28 al 30 de julio]

 

Conocí personalmente a Gabriel Celaya cinco años antes de su muerte, en San Sebastián, durante el verano de 1986. Él tenía 75 años. Tiempo atrás habíamos mantenido contacto epistolar. Con cuánta generosidad reseñó alguna de mis primeras publicaciones; con qué cariño comentó alguno de los libros editados en la Colección Puyal.

 Recuerdo aquella deslumbrante tarde donostiarra: Inmaculada Muro y yo paseábamos por el puerto de la ciudad, en el extremo oriental de la bahía de La Concha, al pie de la Estatua del Sagrado Corazón que corona el Monte Urgull.  

Acabábamos de comprar una papeleta de quisquillas (esos diminutos crustáceos translúcidos de color grisáceo que fuera del mar los vemos de color rojo rosáceo), y nos las comíamos mientras caminábamos. La sed nos llevó a una taberna en la que entramos con intención de tomar un txacolí. Y el destino quiso que, nada más abrir la puerta del establecimiento, viese al fondo, en un rincón del mismo, la figura del poeta: sí, era él, allí estaba  agazapado, silencioso, la mirada hacia adentro, sentado junto a Amparo, su Amparitxu, con las manos apoyadas en un bastón.

 Superada la sorpresa, me acerqué a la pareja, miré a Gabriel a los ojos y, a bocajarro, comencé a decirle de memoria los primeros versos de un poema suyo que siempre me gustó mucho, perteneciente al libro Baladas y decires vascos: “Ser poeta no es vivir / a toda sombra, intimista. / Ser poeta es encontrar / en otros la propia vida./  No encerrarse; darse a todos; / ser sin ser melancolía…” Asombrado, me preguntó: ¿Quién eres? Cuando le respondí se emocionó recordando Zaragoza, a Julio Antonio Gómez y la maravillosa edición que éste hizo del libro Campos semánticos.

 De Gabriel cautivaba la inocente mirada de sus chispeantes ojos azules, su fervor conversacional, su abierta risa que relajaba el ambiente y hacía más fácil y afable la comunicación,

 Pasamos un largo rato inolvidable, presidido por su infinita ternura. Me preguntó por Luciano Gracia, por Manuel Pinillos y Margarita. Recordaba el restaurante El Cachirulo, el vino recio de Cariñena. Hablamos de su salud que estaba ya muy frágil, de Blas de Otero, de Madrid, de su dificultad para subir las escaleras del piso en San Sebastián. Vivía en la mayor estrechez económica y, sin embargo, tenía la entereza y seguridad del rico a quien le sobra todo. 

Cuando nos despedíamos se empeñó en incorporarse con gran dificultad para besar a Inma, le insistimos en que no se molestase; su gentileza pudo más que nuestra tozudez. ¡Cómo olvidarlo, sí, cómo olvidarlo!

Gabriel Celaya había nacido en Hernani el 8 de Marzo de hace cien años y murió en Madrid el 3 de Abril de 1991. Con motivo de su fallecimiento, publiqué en El Periódico de Aragón un brevísimo artículo titulado “Te has muerto para nunca” en el que decía:

 “Hoy, en Madrid, la mañana ha sido gris de acero y de ceniza, como de lluvia seca en lento amanecer con el sol encorvado por el peso del cielo. 

Cuando Gabriel se ha ido definitivamente hacia su soledad cerrada, el cielo ha abierto sus alas y ha dejado caer sobre la atmósfera una grave marea de silencio. 

Fue Celaya un poeta didáctico y moralizante, poeta más preocupado por la ética que por la estética de su palabra. Poeta necesario que hizo de la poesía algo tan imprescindible para la existencia del ser humano como el oxígeno, el pan o el agua. 

Tranquilamente hablando digo que este poeta se parecía tanto al amor que él mismo era el amor. Su poesía que se atrevió a decir en voz alta lo que el mundo callaba.

 En uno de sus más hermosos textos que hablan de su escritura, confesaba: “A lo largo de mi vida sólo he tratado de lograr una sola cosa: alcanzar un estado de conciencia que me permitiera romper la conciencia cerrada del yo individual y conseguir otra más allá de la que normalmente nos gobierna.”  

Hay mañanas que resultan excesivamente luminosas. Aun siendo gris, la de hoy ha sido una de ellas. Gabriel: tu ausencia es un eclipse de música, un eclipse de amor. Pero tu poesía eclipsa esos eclipses y es, al fin, la claridad más clara.

 Ahora me callo, comienzo ahora a releer tus versos, a revivir tu vida, para sentirme vivo después de que te has muerto para nunca.”           

Unos días después, el 25 de Abril de 1991, y con el título “Última memoria de Celaya”, publiqué una doble página en el Suplemento Rayuela que coordinaba Antón Castro en el citado periódico. Terminaba así: “La poesía española acaba de perder para la vida, que no para la historia, a todo un poeta del derecho y del revés, un trozo de lo mejor de nuestras almas”.

 “Para Gabriel Celaya, la poesía es conciencia en el tiempo tanto o más que para Antonio Machado había sido palabra en el tiempo.

Sin la guerra incivil del 36, sin la paz violenta de la posguerra, esta poesía habría desarrollado sus postulados teóricos por la senda del surrealismo más que por la actitud pragmática de la reflexión existencialista de un yo fundido en con el yo de los demás.

Acaso haya una única soledad humana manifestada de diferentes maneras: la soledad con todos (o soledad sonora), la soledad a solas (o soledad silenciosa), la soledad que quiere acompañar (o soledad más triste). La soledad del sol (o soledad cósmica) que es la unánime soledad de la Naturaleza.  

Celaya escapa a mi sentencia “evasión hacia adentro es el viaje del poeta”. Su poesía intentó aniquilar la soledad del individuo y la soledad del pueblo amordazado, mediante una voz alta de reunión y llamada: llamada a los ciegos, sordos y mudos de discernimiento; congregación de los juiciosos comprometidos y valientes.Su decidida apuesta por una poesía entrometida, comunitaria, en los años 50 y 60 le llevan a superar su propio yo doliente para vivir otras vidas además de la suya propia, para morir otras muertes. De este modo elige la soledad con todos desde la solidaridad. 

Y es así como se convertirá, en la década de los 70, junto a Blas de Otero, en el poeta más conocido y reconocido del momento: el poeta social de la palabra útil, de la palabra herramienta para transformar la adversa realidad del mundo; el poeta de Las cartas boca arriba y de los Cantos iberos. El poeta cívico cantado por voces tan penetrantes como las de Paco Ibáñez y Soledad Bravo.

 Esta máscara definitiva, altruista, valiente y pujante escondía otras máscaras de igual valor poético: 

- la máscara inicial que había dado luz a una poesía casi pura en su primero libro, Marea del silencio, más pura todavía en Objetos poéticos; o a otra poesía meditativa, metafísica, resistente, en obras como La soledad cerrada, Tranquilamente hablando, La música y la sangre o Movimientos elementales…con Rimbaud, Bécquer y Jorge Guillén en su fondo musical, en su paisaje verbal;

-  y una máscara que aparece y desaparece, a modo de Guadiana, desde el comienzo hasta el final: con esa veta experimental, vanguardista, buceadora en nuevas posibilidades del lenguaje, línea incluso culturalista en libros como Campos semánticos o el en último que publicó en vida: Orígenes.

 

Varias conciencias (lúcida, lúdica, personal y colectiva, solitaria y solidaria) convinieron a su clara consciencia para hacer de sí mismo no varios poetas, como en el caso de Fernando Pessoa, pero sí un poeta de voz plural en un único hombre singular, en un “personángel” (Rafael, Gabriel) por emplear un término acuñado por él.

Para nuestro héroe, la poesía llegó a ser una forma transcendente de hablar, casi de escribir como se piensa, como se siente, como se desea. Al referirse a su obra él mismo reconoce: “No es un bello producto, no es un fruto perfecto.” De ahí ese toque de cierto desaliño en algunos momentos del poema, ese ritmo quebrándose porque sí en mitad de la sinfonía acentual, ese vocabulario en zapatillas, esa apremiante inmediatez en su discurso tan real como la realidad misma de la vida. Una característica que, por otra parte, ha afectado siempre a los poetas vascos que escribieron y escriben en castellano: desde el Unamuno poeta hasta Blas de Otero y los más interesantes poetas de hoy mismo en Euskadi.

Sin embargo, en su caso, ese casi feísmo es toda una cuestión de estilo. Si José Hierro, poeta de su generación, preconizó poetizar narrando, Gabriel Celaya retoma el “hay que escribir como se habla” de Juan de Valdés, autor de la primera Gramática española: mas no en el estricto sentido lingüístico sino en el de la expresión poética eficaz, para conseguir un coloquialismo fantástico de fácil pero hondo arraigo en el lector medio y no sólo en los lectores más preparados, para hacer de la poesía una manera de hablar urgentemente al pueblo trabajador.

 Es la poética de la voz necesaria, de la sencillez, de lo vital compartible. De ahí su increpación: “Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales…” Es el tributo que debe pagar  todo arte militante a favor de un mejor destino colectivo y en detrimento de la estética privada. Le sucedió, en poesía, a Esenin, a Evtushenko, a Neruda y a tantos otros monstruos sagrados de la literatura que sacrificaron parte de su genio por llegar a los más, Y le sucedió a Celaya. Su escrupulosa y radical moral civil le hará decir: “El hombre ha muerto” como complemento de la nietzscheana muerte de Dios.

 Él buscó eso: una poesía de fondo comprensible y asequible en su forma para la inmensa mayoría obrera, desfavorecida. Una poesía estandarte de un pueblo condenado por la Dictadura al silencio y a estar solo. Una poesía que apuntaba derecha a la razón y al corazón heridos del ser humano de su tiempo apenas sin tiempo para la verdad, la libertad, la alegría de ser.

 Un itinerario epilírico desde una conciencia crítica hasta otra telúrica, dentro de su conciencia órfica y de la acechante y envolvente conciencia cero de la muerte.

 La personalidad intelectual y literaria de Celaya quedaría incompleta si no reconociésemos su dedicación editorial, junto a Amparo Gastón, a la Colección Norte; sus aportaciones al conocimiento de la vida y de la obra de San Juan de la Cruz y Gustavo Adolfo Bécquer; o su capacidad para el análisis y la investigación en ensayos como  Exploración de la poesía, Poesía y verdad o Los espacios de Chillida; y su agudeza crítica en numerosos artículos publicados en prensa y revistas especializadas.

 

*Dos fotos de Celaya. En la tercera está con Amparitxu Gastón y con Blas de Otero.

EL MIÉRCOLES, 'LETRAS LIBRES'

‘VERANOS DE INFANCIA’

 

MONOGRÁFICO DE LA REVISTA ‘LETRAS LIBRES’

 

 

Recibo esta nota de Eva  Cosculluela y Félix González de Los Portadores de sueños:

 

El  miércoles 27 de julio a las 20h tendrá lugar en la librería LOS PORTADORES DE SUEÑOS (C/ Jerónimo Blancas, 4 - Zaragoza) la presentación de VERANOS DE INFANCIA, número especial de la revista LETRAS LIBRES  donde dieciséis escritores españoles cuentan sus veraneos infantiles: Andrés Barba, Jorge Carrión, Mercedes Cebrián, Borja Cobeaga, Daniel Gascón, Ismael Grasa, Enrique de Hériz, Nuria Labari, Miguel Ángel Muñoz, Elvira Navarro, Jordi Puntí, Eva Puyó, Llucia Ramis, Félix Romeo, Gonzalo Torné y Berta Vías Mahou. Destaca la presencia de cuatro colaboradores aragoneses que participarán en la presentación.

 

RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ, director de la edición española, conversará con el escritor FÉLIX ROMEO. Nos acompañarán también los escritores DANIEL GASCÓN, ISMAEL GRASA y EVA PUYÓ, colaboradores de la revista.

 

VERANOS DE INFANCIA

 

En los veranos de la infancia conviven el asombro y el tedio. Son un paréntesis de la rutina escolar, pero tienen también sus reglas, sus rituales y sus recompensas. Son largas horas en el coche, complicados plazos para evitar los cortes de digestión o tratos con familiares de ignotas costumbres. Son el descubrimiento del mundo rural o del apartamento, un momento de privilegiados aprendizajes o una dura decepción; una sustitución del entorno conocido, otra forma de comer, otros horarios para dormir.

 

Las dieciséis narraciones aquí reunidas son algo más que una evocación nostálgica de esos veraneos infantiles: son el retrato luminoso y triste de un momento clave en nuestra educación sentimental y, tomadas en su conjunto, un revelador fresco de la historia reciente –en sus detalles, en sus ritos, en sus paisajes– de la clase media española.

 

 

 

*Todas las fotos son del norteamericano Peter Strackpole.